{"id":14783,"date":"2016-02-05T09:42:30","date_gmt":"2016-02-05T14:42:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ecumenismo-e-iglesia-catolica-romana\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:30","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:30","slug":"ecumenismo-e-iglesia-catolica-romana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ecumenismo-e-iglesia-catolica-romana\/","title":{"rendered":"ECUMENISMO E IGLESIA CATOLICA ROMANA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Iglesia cat\u00f3lica no estuvo presente en el que puede llamarse el encuentro fundacional del movimiento ecum\u00e9nico, la Conferencia Mundial sobre la Misi\u00f3n de Edimburgo de 1910. De hecho la Iglesia cat\u00f3lica rechaz\u00f3 todas las invitaciones a estar presente en organizaciones derivadas de Edimburgo hasta 1961 (Movimiento ecum\u00e9nico y >Ecumenismo y Consejo Mundial de las Iglesias). Una excepci\u00f3n a esta no implicaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica en el ecumenismo fueron las Conversaciones de >Malinas (1921-1925).<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XI Mortalium animos,  \u00abEl fomento de la verdadera uni\u00f3n religiosa\u00bb, supuso un freno de toda actividad ecum\u00e9nica incipiente. Afirma entre otras cosas: que exist\u00ed\u00ada el peligro del indiferentismo, de dar la impresi\u00f3n de que lo mismo daba una Iglesia que otra; que la Iglesia cat\u00f3lica pod\u00ed\u00ada dar la impresi\u00f3n de aceptar t\u00e1citamente algunas de las eclesiolog\u00ed\u00adas protestantes contempor\u00e1neas; que apoyar o fomentar los encuentros ecum\u00e9nicos ser\u00ed\u00ada \u00abaceptar una religi\u00f3n cristiana falsa, enteramente ajena a la \u00fanica Iglesia de Cristo\u00bb. Y el Papa conclu\u00ed\u00ada: \u00abS\u00f3lo hay un modo de promover la unidad de todos los cristianos, y es fomentar el regreso a la \u00fanica Iglesia de Cristo de los que se han separado de ella; porque de esa \u00fanica Iglesia verdadera desgraciadamente se apartaron en el pasado\u00bb. En aquella \u00e9poca para Roma \u00abreunificaci\u00f3n\u00bb significaba \u00abretorno\u00bb. Estos sentimientos volver\u00e1n a encontrarse con frecuencia en los papas posteriores hasta Juan XXIII, incluy\u00e9ndolo a \u00e9l.<\/p>\n<p>Aunque esto impidi\u00f3 que los cat\u00f3licos estuvieran presentes en el primer encuentro del Consejo Mundial de las Iglesias, celebrado en Amsterdam en 1948, el Santo Oficio dio permiso el a\u00f1o siguiente, bajo minuciosas restricciones, para que algunos cat\u00f3licos se implicaran en el ecumenismo.<\/p>\n<p>Un acontecimiento de capital importancia fue la constituci\u00f3n en 1960 del Secretariado para la unidad de los cristianos. Creado originariamente con vistas a preparar el Vaticano II, se convirti\u00f3 luego en un \u00f3rgano permanente. En la reforma de la curia de 1988 (>Curia romana) recibi\u00f3 un nuevo nombre: Consejo pontificio para la unidad de los cristianos.<\/p>\n<p>Uno de los acontecimientos m\u00e1s destacados del Vaticano II fue la presencia de observadores de otros organismos cristianos, algunos enviados oficialmente por sus Iglesias, otros invitados por el Secretariado para la unidad. Entre estos observadores hab\u00ed\u00ada algunos miembros de Iglesias ortodoxas, de varios grupos protestantes, de la Comuni\u00f3n Anglicana y del Consejo Mundial de las Iglesias. Ten\u00ed\u00adan acceso a todos los documentos del concilio y ocupaban un lugar de honor en las sesiones conciliares. Aunque no ten\u00ed\u00adan derecho a dirigirse al concilio, comunicaban sus opiniones al Secretariado para la unidad, que con frecuencia las transmit\u00ed\u00ada a las comisiones conciliares relevantes. No es f\u00e1cil exagerar la importancia de estos observadores, ya que con su presencia recordaron diariamente a los padres conciliares la finalidad ecum\u00e9nica del concilio.<\/p>\n<p>En el primer per\u00ed\u00adodo de sesiones del Vaticano II se discuti\u00f3 brevemente un esquema sobre la unidad de la Iglesia; trataba tambi\u00e9n de las Iglesias orientales. En la apertura del segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones, el papa Pablo VI propuso como uno de los cuatro objetivos del concilio la restauraci\u00f3n de la unidad entre los cristianos.<\/p>\n<p>En el segundo per\u00ed\u00adodo se discutieron y aprobaron los tres primeros cap\u00ed\u00adtulos del esquema sobre ecumenismo (18 de noviembre-2 de diciembre de 1963), a falta de revisi\u00f3n. Los otros dos cap\u00ed\u00adtulos, que luego ser\u00ed\u00adan las declaraciones sobre las religiones no cristianas y sobre la libertad religiosa, se pospusieron. En el tercer per\u00ed\u00adodo de sesiones se sigui\u00f3 discutiendo el decreto sobre ecumenismo, que ser\u00ed\u00ada la Unitatis redintegratio (UR),  y justo antes de su aprobaci\u00f3n final se introdujeron 19 modificaciones a petici\u00f3n del papa. La votaci\u00f3n final a favor del decreto fue casi un\u00e1nime: 2.137 votos contra 11.<\/p>\n<p>El Decreto sobre ecumenismo supone la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia (UR 1), y Pablo VI afirm\u00f3 al aprobar ambos que el decreto complementa a la constituci\u00f3n. Los dos documentos son por tanto interdependientes. La Constituci\u00f3n sobre la Iglesia hace algunas contribuciones importantes a la teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica: el uso de la palabra \u00absubsiste\u00bb (LG 8; cf UR 4; >Subsistit); la afirmaci\u00f3n de que fuera de la estructura de la Iglesia cat\u00f3lica se encuentran \u00abmuchos elementos de santidad y verdad\u00bb (LG 8; UR 3); la noci\u00f3n de comuni\u00f3n plena e imperfecta (LG 14; cf UR 3. 14. 22) en lugar de hablar de ser realmente (reapse)  miembros, como hac\u00ed\u00ada P\u00ed\u00ado XII en la Mystici corporis,  y el uso de las palabras \u00abIglesias\u00bb y \u00abcomunidades eclesiales\u00bb para referirse a los organismos o grupos que no est\u00e1n en plena comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica (LG 15; cf UR 19).<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n del Decreto se se\u00f1ala el esc\u00e1ndalo de la desuni\u00f3n y se afirma que el movimiento ecum\u00e9nico es una gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo (UR 1). Dado que hay s\u00f3lo un ecumenismo, en el que los diferentes cristianos se comprometen de diversos modos seg\u00fan sus convicciones, especialmente eclesiol\u00f3gicas, el t\u00ed\u00adtulo del primer cap\u00ed\u00adtulo se cambi\u00f3 de Principios sobre el ecumenismo cat\u00f3lico a Principios cat\u00f3licos sobre el ecumenismo.  En este cap\u00ed\u00adtulo se presenta la identidad de la Iglesia cat\u00f3lica (UR 2-3); en \u00e9l la palabra \u00abcreemos\u00bb ha de tomarse en el sentido fuerte, como expresi\u00f3n de la fe de la Iglesia. Se reconoce que en la historia ha habido fallos por ambas partes, lo que ha contribuido a la desuni\u00f3n (UR 3). Hay dones y gracias fuera de los l\u00ed\u00admites visibles de la Iglesia cat\u00f3lica que \u00abpertenecen por derecho a la \u00fanica Iglesia de Cristo\u00bb (UR 3). Se describe brevemente el movimiento ecum\u00e9nico, poniendo el acento en la caridad y la verdad (UR 4), para desarrollarlo en el segundo cap\u00ed\u00adtulo, La pr\u00e1ctica del ecumenismo:  \u00abLa preocupaci\u00f3n por el restablecimiento de la uni\u00f3n es cosa de toda la Iglesia, tanto de los fieles como de los pastores\u00bb (UR 5); la \u00abrenovaci\u00f3n tiene extraordinaria importancia ecum\u00e9nica\u00bb (UR 6); \u00abel aut\u00e9ntico ecumenismo no se da sin la conversi\u00f3n interior\u00bb, y la santidad de vida constituye una contribuci\u00f3n a la unidad de todos los cristianos (UR 7); se alaba mucho el \u00abecumenismo espiritual\u00bb, o de oraci\u00f3n, especialmente con otros cristianos (UR 8); es muy jmportante el entendimiento mutuo, as\u00ed\u00ad como el di\u00e1logo en el que ambas partes pueden conversar \u00aben un nivel de igualdad (par cum par\u00ed\u00ad agat)\u00bb  (UR 9); en el di\u00e1logo hay que tener presente que hay una \u00abjerarqu\u00ed\u00ada de verdades\u00bb (UR 11, >Jerarqu\u00ed\u00ada de verdades); se recomienda particularmente la cooperaci\u00f3n (UR 12).<\/p>\n<p>El tercer cap\u00ed\u00adtulo, Las Iglesias y las comunidades eclesiales separadas de la Sede Apost\u00f3lica Romana,  trata primero de las Iglesias de Oriente. Empieza con una observaci\u00f3n hist\u00f3rica de gran importancia: \u00abLas Iglesias de Oriente y de Occidente, durante muchos siglos, siguieron su propio camino, unidas, sin embargo, por la comuni\u00f3n fraterna de la fe y de la vida sacramental, siendo la Sede romana, por com\u00fan consentimiento, la que resolv\u00ed\u00ada cuando entre las Iglesias surg\u00ed\u00adan discrepancias en materia de fe o de disciplina\u00bb (UR 14). Todav\u00ed\u00ada no se han comprendido todas las implicaciones de este texto, especialmente si se une a la cita de los Hechos de los ap\u00f3stoles del n 18: \u00abEste sacrosanto concilio renueva todo lo que han declarado los sacrosantos concilios anteriores y los romanos pont\u00ed\u00adfices, a saber: que para el restablecimiento y mantenimiento de la comuni\u00f3n y de la unidad es preciso no imponer&#8230; ninguna otra carga m\u00e1s que&#8230; la necesaria  (He 15,28)\u00bb. En el cap\u00ed\u00adtulo se enumeran importantes rasgos de la vida de las Iglesias de Oriente: dogmas b\u00e1sicos de la fe; liturgia; devoci\u00f3n mariana; verdaderos sacramentos; monaquismo; la disciplina de varios ritos; pluralismo de expresi\u00f3n teol\u00f3gica. El concilio declara que \u00abtodo este patrimonio espiritual y lit\u00fargico, disciplinar y teol\u00f3gico, en sus diversas tradiciones, pertenece a la plena catolicidad y apostolicidad de la Iglesia (ad plenam catholicitatem et apostolicitatem&#8230; pertinere)  (UR 17)\u00bb. Este reconocimiento de dos de las >notas de la Iglesia en la vida de las Iglesias de Oriente es evidentemente significativo.<\/p>\n<p>La segunda parte de este cap\u00ed\u00adtulo trata de \u00abLas Iglesias y comunidades eclesiales separadas en Occidente\u00bb. El uso de la expresi\u00f3n \u00abIglesias y comunidades eclesiales\u00bb deja lugar a la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica. En cualquier caso, la relatio  del Decreto sobre ecumenismo indica que la validez de las \u00f3rdenes y de la eucarist\u00ed\u00ada son factores claves en la asignaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abIglesia\u00bb10. Por consiguiente, al menos para el concilio, las Iglesias ortodoxas y orientales, as\u00ed\u00ad como los viejos cat\u00f3licos, merecen ciertamente el t\u00ed\u00adtulo de \u00abIglesias\u00bb. El decreto enumera importantes dones de las Iglesias y comunidades eclesiales de Occidente. Haci\u00e9ndose eco del acta de fundaci\u00f3n del Consejo Mundial de las Iglesias, afirma: \u00abconfiesan p\u00fablicamente a Jesucristo como Dios y Se\u00f1or (&#8230;) para gloria del \u00fanico Dios, Padre e Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; pero nota que hay divergencias en las doctrinas de la encarnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n (UR 20). Alaba el amor y la reverencia de estas comunidades por las Escrituras (UR 21). El Bautismo es ya un v\u00ed\u00adnculo de uni\u00f3n (UR 22). Se reconocen tambi\u00e9n el culto, la oraci\u00f3n y la rectitud moral (UR 23). Al final el decreto advierte contra las actividades ecum\u00e9nicas malsanas; muestra su deseo de que los proyectos de los cat\u00f3licos progresen \u00absin poner obst\u00e1culos a los caminos de la Providencia y sin prejuzgar los impulsos futuros del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; y, dado que la unidad de los cristianos es algo que supera las fuerzas humanas, \u00abpone toda su esperanza en la oraci\u00f3n de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre para con nosotros, en la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (UR 24).<\/p>\n<p>De este modo el decreto subraya el amor, defiende la diversidad leg\u00ed\u00adtima e insiste en la dimensi\u00f3n espiritual del ecumenismo. En el per\u00ed\u00adodo posterior al Vaticano II hubo muchas reformas que contribuyeron a la unidad. Por otro lado, el di\u00e1logo, que es mencionado en el decreto diez veces, pero principalmente con la finalidad de un mayor conocimiento mutuo, adquiri\u00f3 un significado nuevo como b\u00fasqueda de la unidad a trav\u00e9s del estudio de las cuestiones pol\u00e9micas. El decreto, no obstante, no propone un modelo de unidad, aunque supone la unidad en lo esencial (UR 4. 16. 18).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo inmediatamente posterior al concilio, las relaciones con el Consejo Mundial de las Iglesias se estrecharon, pero sin llegar a la incorporaci\u00f3n. La Iglesia cat\u00f3lica se convirti\u00f3 en miembro de pleno derecho de Fe y constituci\u00f3n  en 1968. El Secretariado para la unidad elabor\u00f3 un directorio sobre ecumenismo en dos partes (1967, 1970).<\/p>\n<p>El Secretariado redact\u00f3 adem\u00e1s una Declaraci\u00f3n sobre la intercomuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica (1972), que fue seguida por otra (1973) debido a que la primera se interpret\u00f3 en sentido muy lato. Elabor\u00f3 tambi\u00e9n un documento sobre las diversas formas del >di\u00e1logo en 1970. El Consejo pontificio para la unidad de los cristianos public\u00f3 en 1993 un Directorio para la aplicaci\u00f3n de los principios y normas sobre ecumenismo.  Este amplio documento consta de cinco cap\u00ed\u00adtulos: 1. La b\u00fasqueda de la unidad de los cristianos  (nn 9-36): el compromiso de la Iglesia en el ecumenismo, especialmente en el Vaticano II; II. Organizaci\u00f3n en la Iglesia cat\u00f3lica al servicio de la unidad de los cristianos  (nn 37-53): estructuras y actividades a todos los niveles; III. Formaci\u00f3n ecum\u00e9nica en la Iglesia cat\u00f3lica (nn  55-91): medios de formaci\u00f3n, y la formaci\u00f3n de todos los fieles, especialmente de los futuros ministros; IV. Comuni\u00f3n en la vida y en la actividad espiritual entre los bautizados  (nn 92-160): la comuni\u00f3n que existe y c\u00f3mo hay que fomentarla; V. Cooperaci\u00f3n ecum\u00e9nica, di\u00e1logo y testimonio com\u00fan  (nn 161-218): normas para la cooperaci\u00f3n con vistas al di\u00e1logo y el testimonio. En general el directorio lo que hace es agrupar normas y leyes ya existentes, m\u00e1s que abrir nuevos caminos.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo ecum\u00e9nico se ha desarrollado a todos los niveles en los a\u00f1os posteriores al Vaticano II. Es particularmente importante el di\u00e1logo que brota espont\u00e1neamente cuando los cristianos se encuentran unos con otros y dialogan en \u00e1mbitos nacionales o regionales. Pero es quiz\u00e1 el di\u00e1logo internacional el que m\u00e1s ha cautivado la imaginaci\u00f3n de las Iglesias. Desde el Vaticano II ha habido di\u00e1logo teol\u00f3gico bilateral en el \u00e1mbito internacional con once organismos confesionales mundiales: las Iglesias ortodoxas, la Comuni\u00f3n Anglicana, la Federaci\u00f3n mundial luterana, el Consejo metodista mundial, algunos evang\u00e9licos, la Alianza baptista mundial, los Disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, los pentecostales.<\/p>\n<p>La respuesta del Vaticano de 1991 al di\u00e1logo con los anglicanos (ARCIC) mostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto era dif\u00ed\u00adcil y lento el camino hacia el acuerdo doctrinal; incluso dentro del mismo Vaticano da la impresi\u00f3n de que hay dos posturas distintas: la del Secretariado para la unidad y la de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe. Pero hay tambi\u00e9n otros caminos abiertos para el progreso ecum\u00e9nico. En \u00e1mbitos nacionales puede verse a la Iglesia cat\u00f3lica participando en consejos locales de Iglesias como miembro de pleno derecho, y no ya con el estatuto de mero observador. Aparte de los problemas obvios inherentes a la actividad ecum\u00e9nica, la d\u00e9cada de 1990 ha puesto de manifiesto otras dificultades: frustraci\u00f3n por la lentitud del proceso \u2014los documentos se amontonan, se dice continuamente lo que hay que decir, pero para algunos es como si nada valioso se hubiera hecho\u2014; falta de comprensi\u00f3n del m\u00e9todo ecum\u00e9nico en di\u00e1logos prolongados, lo que hace que algunos sientan la tentaci\u00f3n de buscar una comuni\u00f3n afectiva r\u00e1pida; los problemas con las sectas en algunos lugares hacen que los pastores desconf\u00ed\u00aden de ciertos contactos intereclesiales; los abusos en las labores ecum\u00e9nicas han hecho que la gente se sienta desilusionada del ecumenismo, que es entonces rechazado abiertamente por integristas, o simplemente ignorado por quienes se dedican a otras tareas o ministerios eclesiales. Otro problema es la lentitud a la hora de dar expresi\u00f3n concreta a la unidad que se percibe ya entre la Iglesia cat\u00f3lica y otras Iglesias o comunidades eclesiales. Algunos te\u00f3logos cat\u00f3licos afirman que se podr\u00ed\u00adan hacer mayores progresos (>Ecumenismo y uni\u00f3n), y que algunas de las vacilaciones por parte de las Iglesias, incluyendo la Iglesia cat\u00f3lica, deber\u00ed\u00adan superarse.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, la apertura a nuevas perspectivas y la disposici\u00f3n a dejarse sorprender por el Esp\u00ed\u00adritu seguir\u00e1n siendo las virtudes ecum\u00e9nicas fundamentales. El ecumenismo espiritual (>Ecumenismo y espiritualidad) es vital, ya que los obst\u00e1culos para la unidad s\u00f3lo podr\u00e1n ser superados con el poder el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II sobre el ecumenismo Ut unum sint  ha sido en principio bien recibida por su tono y su apertura de esp\u00ed\u00adritu, tal como puede constatarse por los m\u00faltiples comentarios y congresos que est\u00e1 suscitando.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La Iglesia cat\u00f3lica no estuvo presente en el que puede llamarse el encuentro fundacional del movimiento ecum\u00e9nico, la Conferencia Mundial sobre la Misi\u00f3n de Edimburgo de 1910. 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