{"id":14796,"date":"2016-02-05T09:42:56","date_gmt":"2016-02-05T14:42:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fe-y-moral\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:56","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:56","slug":"fe-y-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fe-y-moral\/","title":{"rendered":"FE Y MORAL"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa referencia tradicional a \u00abla fe y la moral\u00bb es importante especialmente en el contexto de la >infalibilidad; la infalibilidad del papa es id\u00e9ntica a la de la Iglesia, y abarca \u00abla doctrina sobre fe y moral (doctrinam de fide vel moribus)  que ha de ser mantenida por toda la Iglesia\u00bb. Por otro lado, el primado del papa no se limita a las cosas referentes a la fe y la moral, sino que incluye tambi\u00e9n lo que pertenece a la disciplina y el gobierno (ad disciplinam et regimen)  de la Iglesia dispersa por el mundo. El relator, el obispo V. Gasser, dijo a los padres del concilio que el significado de fides et mores  era algo perfectamente conocido (vox notissima).<br \/>\nSin embargo, el significado de esta expresi\u00f3n no es en absoluto evidente en la literatura cristiana. Podemos empezar con san Agust\u00ed\u00adn, que en dos de sus cartas distingu\u00ed\u00ada la fe (fides)  de las buenas costumbres (mores).  La primera est\u00e1 constituida por el cuerpo de doctrinas universalmente aceptadas por la Iglesia, la vida de fe concreta de las comunidades cristianas bajo sus obispos. Lo segundo no tiene nada que ver con la moral en el sentido moderno de la palabra ni con los principios \u00e9ticos. Se refiere a las m\u00faltiples formas de la vida cristiana, especialmente la liturgia y los sacramentos, en las que se expresa la tradici\u00f3n viva de la Iglesia.<\/p>\n<p>En la Edad media rara vez encontramos la expresi\u00f3n \u00abfe y moral\u00bb, aunque la usan Graciano (+ 1159), el primer compilador del >derecho can\u00f3nico, y algunos otros canonistas despu\u00e9s de \u00e9l. La raz\u00f3n es clara. La fe, la fides quae o  contenido de la fe, no era lo mismo que hoy entendemos por esto, a saber, una serie de verdades reveladas por Dios y propuestas como tales por la doctrina del magisterio. En aquel tiempo, por fe se entend\u00ed\u00ada generalmente \u00abart\u00ed\u00adculos de fe y sacramentos\u00bb: los art\u00ed\u00adculos de fe eran los res\u00famenes de los tres grandes credos: el de los ap\u00f3stoles, el niceno-constantinopolitano y el atanasiano; los sacramentos incid\u00ed\u00adan en todo el \u00e1mbito de la vida cristiana. Ambos constitu\u00ed\u00adan el n\u00facleo de fe necesario para la salvaci\u00f3n, y estaban incluidos dentro de la fides,  mientras que et mores  abarcaba otros aspectos de la vida de los fieles.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a Trento encontramos que la Iglesia recibe las Escrituras, as\u00ed\u00ad como las tradiciones concernientes a la fe y la moral, como procedentes de Cristo o del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La expresi\u00f3n \u00abfe y moral\u00bb se refiere en Trento a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica en sus diferentes (aunque no separados) aspectos, a saber, la doctrina y las formas de la vida cristiana. Trento no entend\u00ed\u00ada por mores  simplemente \u00ablos principios morales\u00bb, aunque estos ciertamente estaban incluidos. Adem\u00e1s de la Escritura, la tradici\u00f3n procedente de Cristo y los ap\u00f3stoles concierne a la verdad salv\u00ed\u00adfica y el ordenamiento de la moral (disciplina morum).  El concilio entend\u00ed\u00ada por mores  muchas cosas que hoy designamos con la frase \u00abtradiciones no escritas\u00bb, pero habla tambi\u00e9n de tradiciones no escritas que pertenecen a la fe; no obstante, la mayor\u00ed\u00ada de los ejemplos que los te\u00f3logos tridentinos ponen de \u00abtradiciones no escritas\u00bb pertenecen a la pr\u00e1ctica m\u00e1s que al dogma. Al mismo tiempo hay que hacer notar que uno puede ser culpable de >herej\u00ed\u00ada, no s\u00f3lo por rechazar la doctrina de los ap\u00f3stoles, sino tambi\u00e9n por rehusar obstinadamente algo perteneciente a la vida cat\u00f3lica en general.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Trento empieza a aparecer un nuevo significado de mores,  que ser\u00e1 el de uso corriente en la \u00e9poca del Vaticano I: mores  es una parte de la fe, una especie de extensi\u00f3n de esta en materias de responsabilidad moral. Este sentido del Vaticano I se mantiene en el Vaticano II (LG 12 y 25). Al mismo tiempo, el significado de Trento parece que es el que funciona en la afirmaci\u00f3n de que el evangelio es \u00abfuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta (P. Fransen) o de toda regla moral (U. Betti) (salutaris veritatis et morum disciplinae,  DV 7)\u00bb\u00bb. El contexto de todo el art\u00ed\u00adculo hace la ecuaci\u00f3n morum = de la moral  demasiado restrictiva; de lo que se trata es de toda la verdad y riqueza de la vida cristiana [por esto la traducci\u00f3n \u00aby de toda norma de conducta o regla moral\u00bb recoge mejor el matiz del tridentino, ya que no se trata de \u00abtoda\u00bb moral, sino de \u00abtoda regla (norma\/de ordenaci\u00f3n y conducta) moral\u00bb.]<br \/>\nLa historia de la expresi\u00f3n \u00abfe y moral\u00bb es una prueba m\u00e1s de la necesidad de ser cautos al leer textos antiguos a trav\u00e9s de la perspectiva de las significaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas contempor\u00e1neas del lector.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La fe puede definirse antropol\u00f3gica mente como la confianza del hombre en Dios a quien, en cuanto persona, est\u00e1 ligado \u00abradicalmente\u00bb En cuanto actividad que configura al hombre, esta confianza alcanza a la persona en su  totalidad concreta, es decir, en sus modalidades individuales, sociales e hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n hombre-Dios que introduce la fe tiene siempre un car\u00e1cter dial\u00f3gico. El movimiento del creyente hacia Dios es \u00abrespuesta\u00bb al movimiento fundacional, establecido previamente por Dios. Por eso la fe, aunque sigue siendo algo personal y diverso en cada uno, ofrece algunos elementos comunes, impuestos por su condici\u00f3n de respuesta a las coordinadas que rigen la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de la verdad-lealtad de Dios. Estas son premisas v\u00e1lidas para cualquier reflexi\u00f3n sobre la fe tanto a nivel de configuraci\u00f3n de conjunto de la existencia cristiana, como a nivel de la determinaci\u00f3n concreta de los principios y de las normas  que rigen la conducta moral.<\/p>\n<p> Fe y existencia cristiana. La relaci\u00f3n entre la fe y la existencia cristiana est\u00e1 , en la base de todo discurso teol\u00f3gicomoral. El compromiso cristiano surge de la existencia regida por la fe: la fe, a su vez, pone en movimiento un dinamismo destinado a desembocar en el ! compromiso moral.<\/p>\n<p> Pero la fe cristiana no puede definirse en t\u00e9rminos meramente \u00e9ticos. Esto fi supondr\u00ed\u00ada el vaciamiento de aquel dinamismo envolvente y profundo que la religi\u00f3n lleva en s\u00ed\u00ad misma y que le permite ser sal de la tierra (Mt 5,13) y fermento en el mundo (1 Cor 5,7). Si hay que descartar un moralismo de ese t\u00ed\u00adpo, tambi\u00e9n hay que eliminar un sobrenaturalismo o un escatologismo que no tuviera ninguna incidencia en la realidad hist\u00f3rica. La dimensi\u00f3n vital de la (fe no puede reducirse al \u00e1mbito meramente religioso del don de la gracia (indicativo), al que correspondiera por parte del hombre la obediencia radical. (cf. R. Bultmann). El imperativo \u00e9tico, cristiano se proyecta sobre toda la esfera de la vida y, por tanto, tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del obrar hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento el obrar moral es la plasmaci\u00f3n concreta de la opci\u00f3n fundamental por la que el hombre decide fundamentar su existencia  en la verdad-lealtad de Dios. Dios es \u00abel fiel\u00bb por antonomasia (ne&#8217;eman), y por tanto la piedra sobre la cual puede el hombre levantar su existencia. Por eso la fe se convierte para el hombre en la \u00fanica forma posible de existencia (1s 79). La convergencia de las dos lealtades tiene como meta el compromiso efectivo al servicio del hombre. Por eso Dios llama en causa a su pueblo, que no supo \u00abconocer\u00bb de veras a su Se\u00f1or, esto es, conocerlo como imperativo \u00e9tico de justicia (1s 1,2-23). El Mes\u00ed\u00adas, Siervo de Yahveh por antonomasia, ser\u00e1, por consiguiente, la expresi\u00f3n del compromiso radical por la causa del hombre (1s 42,1-3). Sobre \u00e9l reposar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or para anunciar y realizar la buena nueva de gracia .y c\u00ed\u00ade justicia para todos los hombres (Is 61,lss).<\/p>\n<p> Jes\u00fas tiene conciencia de estar lleno  de ese Esp\u00ed\u00adritu de vida y de haber venido para hacer part\u00ed\u00adcipes del mismo a todos los hombres (Lc 4,lS). El acceso a Jes\u00fas mediante la fe inserta al creyente en la nueva vida (Jn 1,12), que culminar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n (6,40; 11,25). La identificaci\u00f3n con Jes\u00fas y  con el Esp\u00ed\u00adritu que est\u00e1 en \u00e9l lleva al hombre a mantener un tipo de existencia como la suya, haciendo las mismas obras (Jn 14,12) y alej\u00e1ndose de la conducta tenebrosa del mundo (Jn 12,46).<\/p>\n<p>Los sin\u00f3pticos ponen en el centro de la  buena nueva a la fe, que tiene como consecuencia inseparable la conversi\u00f3n (Mt 3,2) o cambio radical de mentalidad (metanoein), es decir, de los criterios de valores que rigen la existencia humana. Esta ser\u00e1 tambi\u00e9n la idea central del pensamiento de Pablo: \u00bb Si vivimos gracias al Esp\u00ed\u00adritu, procedamos tambi\u00e9n seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 5,25).<\/p>\n<p>Fe y discernimiento moral. La fe en  Jes\u00fas lleva al conocimiento de la persona de Jes\u00fas, plasmaci\u00f3n hist\u00f3rica del amor del Padre (Jn 5,69). Semejante conocimiento se relaciona con las \u00abobras\u00bb de Jes\u00fas (Jn 10,3S), que el creyente tendr\u00e1 que seguir reproduciendo en el mundo (Jn 14,12). Para cumplir esta tarea cuenta con diversas mediaciones, como la acci\u00f3n interior del Esp\u00ed\u00adritu, que gu\u00ed\u00ada e ilumina (G\u00e1l 8,l8), y la intervenci\u00f3n de la raz\u00f3n, renovada por el contacto con la mente misma de Cristo (Rom 12,2; 1 Cor 2,16). A trav\u00e9s de estas mediaciones es como el creyente formula los juicios pr\u00e1cticos, que le permitir\u00e1n identificar en concreto la voluntad de Dios, esto es, lo que es bueno y perfecto (Rom 12,3). La vinculaci\u00f3n de estos dos motivos est\u00e1 en la base de la configuraci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los principios pr\u00e1cticos del obrar Tanto el discernimiento como las ulteriores opciones concretas del creyente est\u00e1n esencialmente relacionadas con la opci\u00f3n fundamental que se ha operado en el acto de fe en Cristo. Toda opci\u00f3n concreta es en definitiva opci\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>En este nivel hay que colocar la actual discusi\u00f3n entre los te\u00f3logos moralistas sobre lo \u00abespec\u00ed\u00adfico\u00bb de la \u00e9tica cristiana. Los defensores de la \u00e9tica \u00abaut\u00f3noma\u00bb intentan destacar el alcance universal de la raz\u00f3n en el terreno \u00e9tico. La raz\u00f3n ser\u00ed\u00ada capaz de alcanzar todos los principios necesarios para el comportamiento moral correcto. La aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de la fe se colocar\u00ed\u00ada entonces en el nivel de la motivaci\u00f3n \u00faltima y del horizonte general de comprensi\u00f3n de los juicios morales.<\/p>\n<p> Por el contrario, los partidarios de  la llamada \u00bb \u00e9tica de la fe\u00bb atribuyen tambi\u00e9n a la fe la propuesta de principios concretos, redimensionando de este modo el alcance universal de la capacidad de la raz\u00f3n. Esta pol\u00e9mica podr\u00ed\u00ada probablemente superarse mediante una colocaci\u00f3n adecuada de la actividad de la raz\u00f3n y de la fe. Las dos tienen un alcance universal. Pero act\u00faan en niveles distintos. La fe act\u00faa en el nivel \u00f3ntico-existencial y de opci\u00f3n fundamental: la raz\u00f3n, en el nivel eur\u00ed\u00adstico y hermen\u00e9utico. La capacidad iluminativa de la fe estimula y refuerza las facultades del hombre para que puedan desarrollar plenamente sus tareas espec\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>Fe en Dios y fe en el mundo. La fe en  Dios es proclamaci\u00f3n de la bondad fundamental de lo creado. Como criatura, el mundo lleva dentro de s\u00ed\u00ad la semilla de Dios y de su perfecci\u00f3n. Por eso Dios ama al mundo hasta el punto de enviar a su propio Hijo para salvarlo. Todas las cosas han sido \u00bb reconciliadas\u00bb con Dios en Jesucristo (2 Cor 5, 19) y esperan ansiosamente la liberaci\u00f3n definitiva (Rom 8,19ss).<\/p>\n<p>El compromiso moral para la transformaci\u00f3n del mundo y de todas sus estructuras (pol\u00ed\u00adticas, sociales, etc.) entra con todo derecho en la esfera del compromiso de la fe. Es a partir de la fe y bajo el impulso de la misma como el cristiano escudri\u00f1a los signos de los tiempos en su radical ambivalencia, para poder orientar sus esfuerzos hacia una acci\u00f3n eficaz de renovaci\u00f3n y de transformaci\u00f3n de las estructuras que sirven para el desarrollo pleno del hombre.<\/p>\n<p> L. \u00ed\u0081lvarez<\/p>\n<p> BibI.: F Boeckle, Creer y actuar, en MS, Y  23-105; \u00ed\u008dd., Fe y conducta, en Concilium 138 (1978) 251-265; \u00ed\u008dd., Moral cristiana y exigencia de la revelaci\u00f3n, en Proyecci\u00f3n 32 (1985) 83-95; J M. Gonz\u00e1lez Ruiz, Creer es comprometerse, Barcelona 1968; Q. Calvo, El esp\u00ed\u00adritu de la moral cristiana, Verbo Divino, Estella 1987: U, S\u00e1nchez Garc\u00ed\u00ada, La opci\u00f3n del cristiano. 3 vols\u00bb Atenas. Madrid 1984.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La referencia tradicional a \u00abla fe y la moral\u00bb es importante especialmente en el contexto de la >infalibilidad; la infalibilidad del papa es id\u00e9ntica a la de la Iglesia, y abarca \u00abla doctrina sobre fe y moral (doctrinam de fide vel moribus) que ha de ser mantenida por toda la Iglesia\u00bb. 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