{"id":14798,"date":"2016-02-05T09:42:59","date_gmt":"2016-02-05T14:42:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/feminismo-e-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:59","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:59","slug":"feminismo-e-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/feminismo-e-iglesia\/","title":{"rendered":"FEMINISMO E IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl feminismo es un \u00e1mbito inmenso y en desarrollo, no s\u00f3lo de la teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n de historia, sociolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada, filosof\u00ed\u00ada, econom\u00ed\u00ada y otras disciplinas. Aqu\u00ed\u00ad trataremos de contextualizarlo brevemente, mostrando algunas de sus implicaciones teol\u00f3gicas, especialmente para la eclesiolog\u00ed\u00ada. Hemos dejado para un art\u00ed\u00adculo aparte, que ha de leerse sin embargo unido a este, la cuesti\u00f3n de la >ordenaci\u00f3n de mujeres.<\/p>\n<p>La extensa literatura sobre el feminismo se encuentra en su mayor parte en ingl\u00e9s y en alem\u00e1n; hasta ahora no se ha escrito mucho sobre el tema en lenguas latinas. Como \u00e1mbito de investigaci\u00f3n, reflexi\u00f3n y praxis en r\u00e1pido proceso de desarrollo en muchas culturas y pa\u00ed\u00adses, el feminismo todav\u00ed\u00ada no dispone de un vocabulario y un conjunto de s\u00ed\u00admbolos universalmente aceptados. Dado que no es un movimiento totalmente coherente, sino reflejo de una multiplicidad de posturas, cualquier visi\u00f3n de conjunto estar\u00e1 sujeta a cr\u00ed\u00adticas desde las diferentes perspectivas. Para los prop\u00f3sitos de este art\u00ed\u00adculo usaremos las categor\u00ed\u00adas de S. Schneiders.<\/p>\n<p>Hay un t\u00e9rmino general, \u00abmovimientos de mujeres\u00bb, que puede aplicarse a numerosos esfuerzos por parte de estas a lo largo de la historia para mejorar su situaci\u00f3n o corregir los agravios a que se han visto sometidas precisamente por ser mujeres. Incluye tanto individuos como grupos de mujeres. Un segundo t\u00e9rmino es \u00abemancipaci\u00f3n de las mujeres\u00bb, que en sentido estricto se refiere al movimiento que luch\u00f3 desde el siglo XIX en las sociedades democr\u00e1ticas por obtener el derecho de las mujeres al voto; lo consigui\u00f3 finalmente en el siglo XX: en 1918, por ejemplo, en el Reino Unido, en 1920 en los Estados Unidos y durante la II Rep\u00fablica en Espa\u00f1a. Las aspiraciones del movimiento iban por lo general m\u00e1s all\u00e1 del sufragio universal. El feminismo en un sentido m\u00e1s riguroso se inicia en la d\u00e9cada de 1960, con libros como The Feminine Mystique,  de B. Friedan (1963), y m\u00e1s tarde, The Female Eunuch,  de G. Greer (1970). El feminismo cristiano puede datarse en la fecha de publicaci\u00f3n de The Church and the Second Sex,  de Mary Daly (1968). Hay una serie de factores que suelen estar presentes en las pensadoras feministas: la experiencia femenina del patriarcado, la falta de igualdad o la discriminaci\u00f3n. Hay divisi\u00f3n acerca de las t\u00e1cticas que es necesario emplear para alcanzar los fines del feminismo. \u00bfHa de luchar este por los derechos humanos insistiendo en la humanidad que comparten hombres y mujeres, o debe subrayar las diferencias de g\u00e9nero y centrarse en los derechos de las mujeres?<br \/>\nEl objetivo final es claro, y as\u00ed\u00ad lo expresa S. Schneiders: \u00abun orden social humano en el que las mujeres se autodeterminen plenamente, como miembros plenamente participativos\u00bb. Describe el fen\u00f3meno del feminismo como \u00abuna ideolog\u00ed\u00ada global enraizada en la experiencia femenina de opresi\u00f3n sexual, (la cual) acomete una cr\u00ed\u00adtica del sistema patriarcal como un sistema esencialmente disfuncional, adopta una visi\u00f3n alternativa de la humanidad y de la tierra y procura activamente hacer realidad esta visi\u00f3n\u00bb. Enumera cuatro formas de feminismo, cada una de las cuales adopta una posici\u00f3n distinta frente al patriarcado y hace una valoraci\u00f3n de la discriminaci\u00f3n percibida: el feminismo liberal, que busca un orden social en el que las mujeres tengan derechos pol\u00ed\u00adticos y legales iguales a los de los hombres; el feminismo cultural, que aspira a un mundo enriquecido por la mutua e igual aportaci\u00f3n de hombres y mujeres; el feminismo social, en el que cese toda discriminaci\u00f3n; el feminismo radical, en el que se busca un igualitarismo fundamental, mucho m\u00e1s global que el de la igualdad de derechos fundamentales. Este \u00faltimo es, m\u00e1s claramente que los otros, sensible a la opresi\u00f3n en todas sus formas y est\u00e1 comprometido en un cambio fundamental de la sociedad.<\/p>\n<p>La opresi\u00f3n de las mujeres, seg\u00fan las feministas, pasa por encima de todas las l\u00ed\u00adneas divisorias sociales y religiosas, si bien puede mostrarse particularmente dolorosa en escritos feministas de o sobre las mujeres negras; el dolor de la discriminaci\u00f3n racial puede mezclarse, y confundirse a veces, con el dolor de la discriminaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Por las revistas especializadas y la amplia literatura dedicada al tema, que incluye una amplia gama de perspectivas, resulta evidente que la teolog\u00ed\u00ada feminista tiene mucho en com\u00fan con las >teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n. Absolutamente crucial en ambas es una nueva hermen\u00e9utica que examina los textos cl\u00e1sicos, como la Biblia y la tradici\u00f3n, desde la perspectiva de la experiencia de las mujeres y su an\u00e1lisis del sistema patriarcal. Una visi\u00f3n estrecha de la hermen\u00e9utica conducir\u00e1 de manera casi inevitable a una visi\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos excesivamente negativa, casi opresiva, en lo concerniente a las mujeres. Pero la hermen\u00e9utica de la sospecha no deja de plantear problemas a la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica: considerar las Escrituras \u00fanicamente como un texto elaborado por los vencedores de la lucha de clases puede conllevar el riesgo de negar el modo encarnado en que se ha producido la mediaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Las primeras obras de R. R. Ruether examinan todo el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica desde un punto de vista feminista. Existen lecturas feministas de la Escritura muy importantes, escritas tanto por mujeres como por hombres, as\u00ed\u00ad como estudios escritur\u00ed\u00adsticos sensibles a los planteamientos feministas\u00bb. La tradici\u00f3n veterotestamentaria de las mujeres y los pasajes en los que se trata del aspecto materno de Dios, como el cap\u00ed\u00adtulo 11 de Oseas, han sido bien estudiados. Es realmente incre\u00ed\u00adble que el nuevo Catecismo  pueda recoger las oraciones veterotestamentarias de Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas, David y Salom\u00f3n, sin hacer ninguna alusi\u00f3n a las grandes oraciones de mujeres en el Antiguo Testamento; por ejemplo, de Ana (ISam 2,1-10), Ester (Est 14,3-19) y Judit (Jdt 9,1-14).<\/p>\n<p>Los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia y las expresiones de su vida en los tiempos del Nuevo Testamento son evidentemente cuestiones fundamentales. Aqu\u00ed\u00ad las estudiosas feministas y otros pueden ver claramente los condicionamientos socioculturales de las estructuras de la Iglesia en la sociedad patriarcal del Nuevo Testamento. Arguyen razonablemente que textos como 1Cor 11,2-16 o lTim 2,12 no son normativos para las \u00e9pocas posteriores. Tienen muy en cuenta la descripci\u00f3n que se hace de Jes\u00fas y las mujeres en Juan y especialmente en Lucas. Subrayan el papel de las mujeres como testigos de la resurrecci\u00f3n. Est\u00e1n atentas a las posibles implicaciones de algunos textos: la persecuci\u00f3n de mujeres, as\u00ed\u00ad como de hombres, por parte de Saulo (He 9,2, con 5); el papel jugado por Priscila (He 18,2.18.26; Rom 16,3); el don de profec\u00ed\u00ada de las hijas de Felipe (He 21,9); la posici\u00f3n de Lidia (He 16,14-15); las consecuencias de que a Febe se la llame di\u00e1cono (diakonos  en griego es masculino, Rom 16,1); las implicaciones de los ministerios de mujeres en Rom 16. Afirman la probabilidad de que quien iba con Cleof\u00e1s por el camino de Ema\u00fas fuera su mujer (Lc 24,13-18). Ven claramente que algunos ministerios correspond\u00ed\u00adan a las mujeres en el Nuevo Testamento (>Ordenaci\u00f3n de mujeres). Se concede particular importancia a la supresi\u00f3n de todas las diferencias, incluidas las de sexo, para los que son una sola cosa en Cristo (G\u00e1l 3,28).<\/p>\n<p>Pero, aunque el significado m\u00e1s profundo de estos y otros textos se haya pasado por alto en el pasado, y reclamen a\u00fan mayor reflexi\u00f3n, siguen plante\u00e1ndose tres profundos problemas para las feministas cristianas. El primero es el lenguaje y el simbolismo patriarcal en relaci\u00f3n con la misma Trinidad divina. Muchas feministas no rechazan el que a Dios se le llame Padre: puede ser una indicaci\u00f3n de la creatividad, la protecci\u00f3n, el deleite y la atenci\u00f3n divinos, m\u00e1s que patriarcales. Pero insisten con frecuencia en que la noci\u00f3n de Padre necesita completarse con otros s\u00ed\u00admbolos, por ejemplo, el de Madre, aun reconociendo tambi\u00e9n sus limitaciones. Puede arg\u00fcirse sin embargo que gran parte de este debate supone una distorsi\u00f3n tanto ling\u00fc\u00ed\u00adstica como teol\u00f3gica: el g\u00e9nero ling\u00fc\u00ed\u00adstico no siempre supone diferencias sexuales; las analog\u00ed\u00adas acerca de la divinidad niegan teol\u00f3gicamente lo que mucha gente ve en ellas; m\u00e1s que el que Dios sea como un padre humano, la cuesti\u00f3n es que nosotros somos como ni\u00f1os en nuestra relaci\u00f3n con Dios. Queda luego el problema de la manera de hablarle a Dios, o hablar sobre \u00e9l, en la liturgia, cuesti\u00f3n que est\u00e1 siendo cuidadosamente estudiada. La identificaci\u00f3n de Dios con la Sof\u00ed\u00ada-Sabidur\u00ed\u00ada (>Sofiolog\u00ed\u00ada) es importante a la hora de lograr una nueva comprensi\u00f3n del misterio de la Divinidad y de la Iglesia.<\/p>\n<p>El segundo problema se centra en el hecho de que Cristo fuera var\u00f3n. Dado que la encarnaci\u00f3n de la Palabra divina supon\u00ed\u00ada necesariamente la elecci\u00f3n de un sexo, la elecci\u00f3n del sexo masculino no tiene por qu\u00e9 plantear dificultades insuperables, siempre que la imagen de Cristo no se manipule en beneficio del sistema patriarcal; el problema exacto reside en que los varones no se asemejan suficientemente a Cristo en la medida en que sostienen el patriarcado. El tercer problema es el desarrollo y persistencia de estructuras patriarcales en el ministerio eclesial, cuyo origen estar\u00ed\u00ada al parecer en el mismo ministerio de Jes\u00fas, que eligi\u00f3 como >ap\u00f3stoles, sus m\u00e1s \u00ed\u00adntimos colaboradores, s\u00f3lo .a varones, a pesar de contar entre sus disc\u00ed\u00adpulos con mujeres que lo serv\u00ed\u00adan (Lc 8,2-3, >Ordenaci\u00f3n de mujeres).<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil analizar cr\u00ed\u00adtica y objetivamente la tradici\u00f3n. Es indudable que los fil\u00f3sofos griegos y algunos Padres y doctores de la Iglesia dicen cosas ultrajantes sobre las mujeres. Habr\u00ed\u00ada que advertir frente a la selecci\u00f3n, no siempre franca, de citas realizada por algunas autoras feministas, a menudo sin ninguna especificaci\u00f3n del contexto; el pobre Agust\u00ed\u00adn, aunque no era ning\u00fan feminista, tampoco era un mis\u00f3gino fan\u00e1tico. Aunque no pretendamos defender las numerosas declaraciones negativas de distinguidos testigos de la tradici\u00f3n cristiana, es importante entender algunas de las razones. La sociedad en Europa era indudablemente patriarcal: la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada eran reflejo de la sociedad; el patriarcado en los primeros siglos ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ra\u00ed\u00adces en la filosof\u00ed\u00ada griega y en el derecho romano. El ambiente socioecon\u00f3mico explica el que rara vez las mujeres fueran incluidas en los \u00ab>laicos\u00bb. Hab\u00ed\u00ada adem\u00e1s ideas profundamente err\u00f3neas sobre las mujeres: los procesos de la concepci\u00f3n, y la existencia del \u00f3vulo, no se conocieron hasta el siglo XIX (descubrimiento generalmente atribuido a E. V. Baer en 1827); los asuntos ginecol\u00f3gicos eran tratados por comadronas m\u00e1s que por los doctores antiguos y medievales; los varones, incluso los doctores, permanec\u00ed\u00adan en la ignorancia respecto de muchas cosas. Los escritores m\u00e1s pesimistas se fijaban m\u00e1s en los cap\u00ed\u00adtulos \u00abyavistas\u00bb del G\u00e9nesis, 2 y 3, m\u00e1s antiguos, que en el relato \u00absacerdotal\u00bb posterior de G\u00e9n 1,27-28, que ense\u00f1a la igualdad radical de hombres y mujeres en cuanto hechos a imagen y semejanza de Dios. Aun reconociendo toda la ambivalencia de los Padres respecto de las mujeres, hay muchos pasajes de gran profundidad y valor en relaci\u00f3n con las mujeres en la tradici\u00f3n patristica. Hay evidencias de te\u00f3logas, como es el caso de las mujeres patricias del Aventino, que ayudaron a Jer\u00f3nimo en su trabajo, especialmente en el criticismo, y de las mujeres que hac\u00ed\u00adan a Agust\u00ed\u00adn preguntas muy especializadas. No obstante, la imagen negativa de las mujeres ha seguido estando presente en la teolog\u00ed\u00ada y en la doctrina incluso despu\u00e9s del Vaticano II.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n medieval prolonga la era patr\u00ed\u00adstica: volvemos a encontrar el mismo tipo de afirmaciones, tanto positivas como negativas. Incluso en los tiempos modernos, las tres kas  del alem\u00e1n, Kinder-Kirche-K\u00fcche  (ni\u00f1os, iglesia y cocina), resumen bastante bien el lugar de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia.<\/p>\n<p>El magisterio desde la d\u00e9cada de 1960 est\u00e1 tomando conciencia del feminismo y de la situaci\u00f3n de las mujeres. Uno de los primeros testigos fue Juan XIII, quien en su enc\u00ed\u00adclica Pacem in terris  se\u00f1al\u00f3 la aparici\u00f3n de las mujeres en la vida p\u00fablica como un importante signo de los tiempos.<\/p>\n<p>Al ser en gran medida anterior al movimiento feminista moderno, la ense\u00f1anza del Vaticano II sobre las mujeres es todav\u00ed\u00ada en gran medida vacilante. La primera intervenci\u00f3n importante en el concilio sobre el papel de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad fue la de Mons. Coderre (28 de octubre de 1964); en torno al Esquema 13, que ser\u00ed\u00ada luego la GS, hubo 15 intervenciones en relaci\u00f3n con las mujeres durante el tercer per\u00ed\u00adodo de sesiones y diez durante el cuarto. El concilio hace algunas afirmaciones importantes sobre las mujeres: GS 60 condena la discriminaci\u00f3n de cualquier tipo, incluida la discriminaci\u00f3n por motivos sexuales (cf GS 9); AA 9 observa: \u00abComo en nuestros d\u00ed\u00adas las mujeres tienen una participaci\u00f3n cada vez mayor en toda la vida de la sociedad, es de gran importancia su participaci\u00f3n, igualmente creciente, en los diversos campos del apostolado de la Iglesia\u00bb (cf GS 55, 60); AA 32 expresa el deseo de que tanto hombres como mujeres cuenten con centros de estudios adecuados, no s\u00f3lo de teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n de antropolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada, sociolog\u00ed\u00ada y metodolog\u00ed\u00ada, \u00abpara fomentar cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s las cualidades intelectuales de los seglares, hombres y mujeres, j\u00f3venes y adultos, en todos los campos del apostolado\u00bb; GS 52 toma constancia del \u00ableg\u00ed\u00adtimo avance de las mujeres en la sociedad\u00bb. Es ignorado a menudo el mensaje de clausura del concilio, en el que hay una larga secci\u00f3n dirigida a las mujeres, que se caracteriza por su apertura a la especial contribuci\u00f3n de las mujeres al mundo.<\/p>\n<p>Otro ejemplo del desarrollo del magisterio en relaci\u00f3n con las mujeres es la alocuci\u00f3n de Pablo VI en1975 con ocasi\u00f3n del A\u00f1o internacional de la mujer. Junto con muchas afirmaciones estimulantes, sigue observ\u00e1ndose sin embargo la tendencia a considerar demasiado a las mujeres desde estados de vida determinados por la sexualidad: solteras, madres, esposas, viudas y v\u00ed\u00adrgenes. En 1976 la comisi\u00f3n pastoral de la Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos public\u00f3 un documento importante titulado El papel de las mujeres en la evangelizaci\u00f3n.  Es un intento de determinar los dones y aportaciones espec\u00ed\u00adficos de las mujeres en la labor de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El nuevo C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico  desarrolla notablemente las ense\u00f1anzas conciliares. En los importantes t\u00ed\u00adtulos De los deberes y derechos de todos los fieles (CIC  208-223) y De las obligaciones y derechos de los fieles laicos  (CIC 224-231), hombres y mujeres son tratados igual, salvo la exclusi\u00f3n de estas \u00faltimas de los ministerios permanentes de ac\u00f3lito y lector (CIC 230 \u00c2\u00a7 1: viri laici). Si  se compara con la pr\u00e1ctica anterior de la Iglesia, se encuentran un gran n\u00famero de innovaciones afortunadas: discriminaci\u00f3n en materia de domicilio (CIC 104) y de cambio de rito (CIC 112); normas relativas al uso del confesonario (CIC 964), el lugar de la celebraci\u00f3n del matrimonio (CIC 1115) o el entierro (CIC 1177); la posibilidad de las mujeres de actuar como jueces en los tribunales (CIC 1421 \u00c2\u00a7 2), y la predicaci\u00f3n en la Iglesia aunque no la homil\u00ed\u00ada (CIC 766-767)4.<\/p>\n<p>El papa Juan Pablo II abord\u00f3 cuestiones relativas a la mujer en su carta apost\u00f3lica Sobre la dignidad y la vocaci\u00f3n de la mujer con ocasi\u00f3n del a\u00f1o mariano (Mulieris dignitatem,  MD). Dado que muchas feministas tienen problemas con la presentaci\u00f3n que hace la Iglesia de Mar\u00ed\u00ada (>Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia), el contexto mariano y los cap\u00ed\u00adtulos iniciales sobre ella pueden no favorecer la disposici\u00f3n a la receptividad. El papa decidi\u00f3 \u00abdar a este documento el estilo y el car\u00e1cter de una meditaci\u00f3n\u00bb (MD 2). Reinterpreta textos tradicionalmente usados para afirmar el papel secundario de las mujeres haci\u00e9ndoles mostrar en cambio la igualdad radical entre hombres y mujeres: G\u00e9n 2-3 (MD 6-7); Ef 5,25-32 (MD 23-26. 29). La noci\u00f3n antropom\u00f3rfica de la paternidad de Dios debe incluir tambi\u00e9n lo propio de la maternidad; de hecho incluso la \u00abpaternidad\u00bb en Dios es completamente divina y carece de las caracter\u00ed\u00adsticas corporales \u00abmasculinas\u00bb propias de la paternidad humana (MD 8). La dominaci\u00f3n masculina fue fruto del pecado de los hombres y ha de ser superada por la conversi\u00f3n y la gracia (MD 10). A la analog\u00ed\u00ada Eva-Mar\u00ed\u00ada se le da una interpretaci\u00f3n muy positiva (MD 9-11). Se dedica mucha atenci\u00f3n a la imagen de las mujeres que presentan los evangelios (MD 12-16). Se advierte que las mujeres no deber\u00ed\u00adan abandonar su \u00aboriginalidad femenina\u00bb tratando de asumir caracter\u00ed\u00adsticas masculinas (MD 10). El documento defraud\u00f3 a algunos por el hecho de descartar la >ordenaci\u00f3n de mujeres. Un punto d\u00e9bil parece ser la tendencia a considerar a las mujeres primariamente en t\u00e9rminos de relaciones de matrimonio o de virginidad, en lugar de verlas con todo lo que las constituye como mujeres; el tratamiento de los valores femeninos compartidos por los hombres es dudoso; ser\u00ed\u00ada deseable un tratamiento m\u00e1s completo de la participaci\u00f3n propia de las mujeres en la masculinidad. Ser\u00ed\u00ada injusto, sin embargo, considerar el documento como regresivo. Es en muchos aspectos un desarrollo significativo de la doctrina de la Iglesia en torno a las mujeres. Aunque no es perfecto y el tratamiento que hace de las cuestiones puede no ser siempre plenamente satisfactorio, constituye una aportaci\u00f3n valiosa a un di\u00e1logo que ha de ser continuo dentro de la Iglesia. El documento quiz\u00e1 no sea suficientemente directo en relaci\u00f3n con otros valores presentes en los escritos feministas: el inter\u00e9s por la ecolog\u00ed\u00ada, por los valores humanos profundos, por una espiritualidad hol\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Un documento todav\u00ed\u00ada m\u00e1s abierto de Juan Pablo II es su carta de 1995 Las mujeres en medio del mundo.  Son puntos importantes del mismo: un mayor alcance y un tono m\u00e1s positivo que MD; la petici\u00f3n formal de disculpas por los errores de la Iglesia en su relaci\u00f3n con las mujeres; su mayor sensibilidad hacia los factores culturales que operan en contra de la plena dignidad de las mujeres; la fuerte afirmaci\u00f3n de la igualdad de hombres y mujeres y de su esencial complementariedad.<\/p>\n<p>El serio problema del lugar de las mujeres en la Iglesia es s\u00f3lo un aspecto m\u00e1s agudo del fracaso pr\u00e1ctico de la Iglesia posconciliar por lo que se refiere a tomar verdaderamente en serio a los >laicos. Dejando aparte a los >di\u00e1conos casados, que, aunque importantes, no constituyen todav\u00ed\u00ada una parte principal de la vida de la Iglesia, s\u00f3lo un porcentaje peque\u00f1\u00ed\u00adsimo de los varones pertenece a lo que se considera la jerarqu\u00ed\u00ada patriarcal; el resto de los varones en la Iglesia est\u00e1n tan despojados de derechos como las mujeres.<\/p>\n<p>El feminismo ser\u00e1 siempre un serio desaf\u00ed\u00ado para la fe, si se comparten sus postulados. Dif\u00ed\u00adcilmente puede negarse que la pr\u00e1ctica actual de la Iglesia manifiesta rasgos patriarcales, especialmente en el modo en que funciona la jerarqu\u00ed\u00ada clerical. Es algo que pertenece a la dimensi\u00f3n no renovada y pecadora de la Iglesia, que est\u00e1 llamada sin embargo a la santidad. La situaci\u00f3n de pecado es tal que un n\u00famero cada vez mayor de cristianas se encuentran psicol\u00f3gica y espiritualmente fuera de la Iglesia. No s\u00f3lo la Iglesia, sino el mismo cristianismo, es cada vez para un n\u00famero m\u00e1s grande de mujeres una opci\u00f3n descartada.<\/p>\n<p>Est\u00e1 adem\u00e1s el problema de que la >autoridad se ejerce a veces en la Iglesia m\u00e1s como un poder secular que como un servicio evang\u00e9lico (Mt 20,25-28). Los laicos, tanto los varones como las mujeres, se ven excluidos del poder. La consecuencia es que ambos buscan adquirir una parte de ese poder. En lugar de eso, deber\u00ed\u00adan ser llevados a la verdadera participaci\u00f3n en la >comuni\u00f3n dentro de la Iglesia a todos los niveles, y a la experiencia de la autoridad por la cual se hace posible que los otros, a su vez, puedan servir al Reino. En la medida en que los cl\u00e9rigos no s\u00f3lo sean realmente siervos de todo el pueblo, sino que adem\u00e1s sean vistos como tales, ir\u00e1n atenu\u00e1ndose ciertas actitudes patriarcales.<\/p>\n<p>El problema m\u00e1s grave de los aspectos patriarcales de la Iglesia es que las mujeres especialmente pueden sentirse ajenas al verdadero coraz\u00f3n de la Iglesia: la >eucarist\u00ed\u00ada. En lugar de ser la fuente de la vida de la Iglesia y su significaci\u00f3n \u00faltima, la eucarist\u00ed\u00ada puede ser percibida como un s\u00ed\u00admbolo negativo del sistema patriarcal. Un desarrollo importante, aunque m\u00e1s bien reciente, es la creaci\u00f3n de liturgias de mujeres, nuevos tipos de s\u00ed\u00admbolos y ritos que permiten a las mujeres (y a los varones) expresar creativamente dimensiones m\u00e1s plenas de humanidad en comuni\u00f3n con los otros. Pero, aun dando la bienvenida a estas iniciativas, podr\u00ed\u00adan hacerse dos objeciones serias. La primera es que estas liturgias deber\u00ed\u00adan estar abiertas a la eucarist\u00ed\u00ada celebrada por un sacerdote ordenado, que es la que \u00fanicamente expresa de manera plena la Catholica, o  Iglesia universal de hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, algunos de cuyos miembros luchan todav\u00ed\u00ada en la tierra mientras que otros est\u00e1n ya en la gloria. En segundo lugar, hay liturgias cuyos s\u00ed\u00admbolos y lenguaje son m\u00e1s propios de los valores de la >New age  que de los valores cristianos; tales son por ejemplo aquellas en que se trata de la Madre Tierra\/Gaia, Wicca o brujer\u00ed\u00ada, que no han lugar en un aut\u00e9ntico culto cat\u00f3lico. La Iglesia, no obstante, debe prestar atenci\u00f3n a las indagaciones sobre el significado de la redenci\u00f3n para la Iglesia procedentes de autoras feministas, aunque estas sean todav\u00ed\u00ada vacilantes y discutibles en algunos aspectos.<\/p>\n<p>En la Iglesia ortodoxa, en la que ha habido tan poca participaci\u00f3n de las mujeres como en la Iglesia cat\u00f3lica, se est\u00e1n planteando tambi\u00e9n ahora cuestiones en relaci\u00f3n con el feminismo. Dentro de los evang\u00e9licos cristianos est\u00e1n apareciendo importantes estudios, aunque otros evang\u00e9licos, en nombre del literalismo b\u00ed\u00adblico, se muestran hostiles al pensamiento feminista. Pero la mayor participaci\u00f3n de mujeres de todos los estados en la vida, el ministerio y especialmente la toma de decisiones de las Iglesias protestantes ha hecho quiz\u00e1 que el programa de actuaci\u00f3n feminista sea menos apremiante en ellas que en las Iglesias cat\u00f3lica y ortodoxa. En otras religiones hay tambi\u00e9n una literatura creciente en torno al feminismo.<\/p>\n<p>En un mundo imperfecto, en el que no hay ninguna utop\u00ed\u00ada a la vista, las feministas que luchan por encontrar el verdadero lugar de hombres y mujeres inevitablemente tendr\u00e1n que pasar por la experiencia de la cruz, que es consecuencia necesaria del seguimiento de Cristo (cf Mc 8,34-38). En el n\u00facleo de la Iglesia est\u00e1 la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como poder y sabidur\u00ed\u00ada para todas las situaciones humanas. Para las feministas que experimentan el dolor de una Iglesia todav\u00ed\u00ada por renovar son absolutamente necesarias espiritualidades que expresen esta verdad central acerca de Jes\u00fas, y que expresen m\u00e1s plenamente los genuinos valores humanos que se encuentran en la tradici\u00f3n de la Iglesia, especialmente en su herencia m\u00ed\u00adstica. Las espiritualidades new age  o seculares no podr\u00e1n satisfacer estas necesidades.<\/p>\n<p>Hay un problema derivado de la aceptaci\u00f3n casi universal de la experiencia humana como punto de partida para la teolog\u00ed\u00ada feminista; el problema es que la teolog\u00ed\u00ada que tiene como punto de partida la experiencia corre el peligro de quedarse en ella.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada \u00abdesde abajo\u00bb, que asciende desde lo humano a lo divino, tiene distinguidos protagonistas. K. Rahner viene enseguida a la mente y es en la actualidad el planteamiento dominante. Pero hay tambi\u00e9n profundos valores en la teolog\u00ed\u00ada \u00abdesde arriba\u00bb, que desciende desde el Dios trinitario hasta la humanidad. Algunos de los problemas aparentemente inextricables con que se encuentra el feminismo en relaci\u00f3n con la Iglesia pueden encontrar soluciones m\u00e1s profundas si se empieza por el Misterio eterno en lugar de partir de la experiencia humana. Es necesaria una exploraci\u00f3n m\u00e1s profunda de la vida trinitaria reflejada en las mujeres y los hombres, hechos a imagen de Dios; la imagen divina en la humanidad puede servir para interpretar la experiencia.<\/p>\n<p>El feminismo es un feliz desaf\u00ed\u00ado para la Iglesia actual. Ni la eclesiolog\u00ed\u00ada, ni ninguna otra rama de la teolog\u00ed\u00ada, incluida la moral, pueden ignorarlo. Es quiz\u00e1 la m\u00e1s radical de las causas de justicia a que ha de hacer frente la Iglesia.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El feminismo es un \u00e1mbito inmenso y en desarrollo, no s\u00f3lo de la teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n de historia, sociolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada, filosof\u00ed\u00ada, econom\u00ed\u00ada y otras disciplinas. Aqu\u00ed\u00ad trataremos de contextualizarlo brevemente, mostrando algunas de sus implicaciones teol\u00f3gicas, especialmente para la eclesiolog\u00ed\u00ada. 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