{"id":14807,"date":"2016-02-05T09:43:17","date_gmt":"2016-02-05T14:43:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/guia-de-lectura-de-la-lumen-gentium\/"},"modified":"2016-02-05T09:43:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:43:17","slug":"guia-de-lectura-de-la-lumen-gentium","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/guia-de-lectura-de-la-lumen-gentium\/","title":{"rendered":"GUIA DE LECTURA DE LA  LUMEN GENTIUM"},"content":{"rendered":"<p>La Lumen gentium  es, sin duda, el documento magisterial m\u00e1s significativo y central del Vaticano II sobre eclesiolog\u00ed\u00ada, m\u00e1s a\u00fan cuando comparte con la Dei Verbum,  el documento por excelencia sobre la Revelaci\u00f3n, el significativo calificativo de constituci\u00f3n dogm\u00e1tica. La centralidad de la Lumen gentium  se manifest\u00f3 de forma clara con motivo del S\u00ed\u00adnodo de 1985 a los veinte a\u00f1os del Vaticano II, el cual sintetiz\u00f3 su documento final con una frase que recoge las cuatro constituciones conciliares y en la que la Iglesia es el \u00fanico sujeto: \u00abLa Iglesia (LG), bajo la palabra de Dios (DV), celebra los misterios de Cristo (SC) para la salvaci\u00f3n del mundo (GS)\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, la Lumen gentium  tiene v\u00ed\u00adnculos estrechos con los otros documentos conciliares. As\u00ed\u00ad, gracias a la Dei Verbum y  a la Sacrosanctum concilium  se conoce mejor la dependencia de la Iglesia en relaci\u00f3n con la palabra de Dios y los sacramentos y, a su vez, gracias a la Gaudium et spes,  se descubre con m\u00e1s amplitud la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de la Iglesia en el mundo. Del mismo modo, diferentes decretos y declaraciones del Vaticano II desarrollan aspectos eclesiol\u00f3gicos relevantes, tales como los decretos sobre la actividad misionera de la Iglesia (AG) y sobre ecumenismo (UR), as\u00ed\u00ad como la declaraci\u00f3n sobre las religiones no cristianas (NA). El resto de los documentos, en cambio, est\u00e1n orientados de forma prioritaria a cuestiones pr\u00e1cticas, pero en ellos se trasluce tambi\u00e9n la eclesiolog\u00ed\u00ada fontal de la LG (por ejemplo, al tratar de los obispos, de los presb\u00ed\u00adteros, de los religiosos, de los laicos, de las Iglesias orientales&#8230;).<\/p>\n<p>Notemos finalmente que con la Lumen gentium,  especialmente con el cap\u00ed\u00adtulo III sobre el episcopado, el Vaticano II retorna y contin\u00faa, aunque con un estilo diferente, el tema interrumpido en el Vaticano I, y esto ya muestra la importancia decisiva para la eclesiolog\u00ed\u00ada de la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium.  Las referencias de las voces del presente Diccionario de eclesiolog\u00ed\u00ada  a la Lumen gentium  se encuentran en la propuesta de lectura hist\u00f3rico-sistem\u00e1tica: \u00ab2. Voces sistem\u00e1ticas seg\u00fan la Lumen gentium\u00bb  de las p\u00e1ginas 11-13.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo 1<br \/>\nEL MISTERIO DE LA IGLESIA<\/p>\n<p>La palabra \u00abmisterio\u00bb, que califica todo el cap\u00ed\u00adtulo, ya no se sit\u00faa en la \u00f3rbita del Vaticano I que lo aplicaba a los contenidos \u00abmisteriosos\u00bb de la fe, sino que se refiere al concepto paulino de \u00abmisterio\u00bb como expresi\u00f3n del designio salvador de Dios para la salvaci\u00f3n del mundo (cf Ef 1,9s.; 3,3-10; Col 1,26s; idea ya presente en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada). Esta palabra griega fue traducida al lat\u00ed\u00adn como sacramentum,  lo que dio motivo para la comprensi\u00f3n de la Iglesia como \u00absacramento\u00bb, formulaci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica retomada por diversos te\u00f3logos del siglo XX (H. de Lubac, O. Semmelroth, K. Rahner, E. Schillebeeckx&#8230;).<\/p>\n<p>1. El proemio  (LG 1)<br \/>\nSe inicia con una afirmaci\u00f3n claramente cristoc\u00e9ntrica puesto que \u00abla luz de las gentes es Cristo\u00bb, situ\u00e1ndose la Iglesia a nivel sacramental, \u00abcomo un sacramento\u00bb, el cual se describe de acuerdo con las perspectivas de la teolog\u00ed\u00ada sacramental: como \u00absigno\u00bb, que acent\u00faa el car\u00e1cter simb\u00f3lico de la presencia de Cristo (cf K. Rahner), y como \u00abinstrumento\u00bb, que subraya el car\u00e1cter eficaz de tal presencia (cf O. Semmelroth). A su vez, de forma totalmente sugerente, se pone de relieve \u00abla realidad \u00faltima\u00bb (la llamada res sacramenti)  que comporta la Iglesia sacramento y que es \u00abla \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y la unidad del g\u00e9nero humano\u00bb, formulaci\u00f3n plena del significado propio de la salvaci\u00f3n como \u00abcom\u00fan-uni\u00f3n\u00bb que incluye la filiaci\u00f3n  con Dios y la fraternidad  entre los hombres.<\/p>\n<p>2. La Iglesia que procede de la Trinidad  (LG 2-4)<br \/>\nDesde una perspectiva b\u00ed\u00adblica y siguiendo el designio de la salvaci\u00f3n, se explicita la realidad de la Iglesia a partir de la Trinidad. Se empieza por el Padre en LG 2 que manifiesta su designio para que todos los hombres puedan ser \u00abhijos de Dios\u00bb y por esto se enumeran las diversas etapas de este designio hist\u00f3rico de salvaci\u00f3n donde aparece la g\u00e9nesis de la Iglesia en una perspectiva procesual de cinco etapas: \u00abprefigurada  ya desde el origen del mundo&#8230;\u00bb; \u00abpreparada  en la historia del pueblo de Israel\u00bb; \u00abconstituida  en estos \u00faltimos tiempos (con Cristo)\u00bb; \u00abmanifestada  por la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu&#8230;\u00bb y llevada a \u00abla plenitud  al fin de los siglos&#8230;\u00bb. Como s\u00ed\u00adntesis de esta perspectiva procesual de la Iglesia, entendida aqu\u00ed\u00ad como reuni\u00f3n universal de los convocados a la salvaci\u00f3n, LG 2 usa la f\u00f3rmula patr\u00ed\u00adstico-medieval, particularmente divulgada por Y. Congar: \u00abLa Iglesia que procede de Abel\u00bb (Ecclesia ab Abel).  Debe notarse aqu\u00ed\u00ad que la palabra \u00abIglesia\u00bb, equivale a la expresi\u00f3n \u00abIglesia universal\u00bb, usada precisamente en la conclusi\u00f3n de la misma LG 2, la cual, de forma diferente a lo que acontece a lo largo de toda la LG, no se refiere s\u00f3lo a la Iglesia hist\u00f3rica que va de Pentecost\u00e9s hasta el fin de los tiempos, sino que aqu\u00ed\u00ad es sin\u00f3nima del designio salvador de Dios Padre iniciado ya desde la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Hijo en LG 3 es presentado en el centro de la historia como concentraci\u00f3n personal del designio salvador antes descrito, siguiendo la doctrina paulina de la \u00abrecapitulaci\u00f3n universal\u00bb y de la \u00abfiliaci\u00f3n adoptiva\u00bb. A su vez, m\u00e1s que situar a Jesucristo como \u00abfundador hist\u00f3rico de la Iglesia\u00bb se insiste en el nacimiento simb\u00f3lico de la Iglesia a partir del misterio pascual \u00abpor la sangre y el agua surgidas del costado abierto de Jes\u00fas crucificado\u00bb, de acuerdo con la interpretaci\u00f3n patr\u00ed\u00adstico-medieval de Jn 19,34, seg\u00fan la cual \u00abde los sacramentos \u2014eucarist\u00ed\u00ada y bautismo\u2014 que brotaron del costado de Cristo en la cruz surgi\u00f3 la Iglesia\u00bb (Tom\u00e1s de Aquino).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo en LG 4 es tratado de forma breve, aunque en un texto que condensa toda la visi\u00f3n pneumatol\u00f3gica de la Iglesia, ya que el Esp\u00ed\u00adritu es visto como protagonista de la construcci\u00f3n y creaci\u00f3n de la Iglesia con una expresi\u00f3n-s\u00ed\u00adntesis: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu que habita en la Iglesia\u00bb (Spiritus in Ecclesia). A  su vez, se multiplican las expresiones sobre su funci\u00f3n \u00absobre\u00bb y \u00aben\u00bb la Iglesia, ya que santifica, crea comuni\u00f3n, da vida, luz, verdad, libertad, resurrecci\u00f3n, fuerza, unidad&#8230; Su perspectiva final es la de \u00abunificar en la comuni\u00f3n y en el servicio\u00bb, \u00abrejuvenecer gracias a la fuerza del Evangelio\u00bb y \u00abconducir a la uni\u00f3n con Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n de LG 2-4 se cita la f\u00f3rmula eclesial-trinitaria de san Cipriano, en la que la Iglesia es descrita como \u00abun pueblo reunido por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (la Ecclesia de Trinitate).<br \/>\n3. Las met\u00e1foras b\u00ed\u00adblicas sobre la Iglesia  (LG 5-6)<br \/>\nSe ampl\u00ed\u00ada el horizonte de las im\u00e1genes sobre la Iglesia a partir de las met\u00e1foras b\u00ed\u00adblicas en torno a la categor\u00ed\u00ada central de reino de Dios (LG 5), el cual no se identifica con la Iglesia, puesto que s\u00f3lo se da plenamente en Cristo. La Iglesia, por tanto, \u00abinstaura\u00bb este Reino en el sentido de que es \u00abgermen e inicio\u00bb, y no realidad plena y perfecta, y tiene la misi\u00f3n de \u00abanunciarlo\u00bb. A su vez, \u00abla \u00ed\u00adntima naturaleza de la Iglesia tambi\u00e9n aparece con diferentes im\u00e1genes\u00bb (LG 6), tales como: \u00abredil\u00bb, \u00abcultivo y campo de Dios\u00bb, \u00abconstrucci\u00f3n de Dios\u00bb, \u00abfamilia\u00bb, \u00abtemplo\u00bb, \u00abmadre\u00bb, \u00abciudad santa\u00bb y, finalmente, \u00abesposa\u00bb en camino hacia \u00abla plena gloria\u00bb.<\/p>\n<p>4. A la luz del misterio cristol\u00f3gico  (LG 7-8)<br \/>\nSe trata de dos textos decisivos, especialmente LG 8, muy debatidos en el concilio y que muestran una doble faz: lo que es Cristo para la Iglesia (LG 7) y lo que es la Iglesia para Cristo (LG 8). El primer texto parte de la afirmaci\u00f3n de la Iglesia como cuerpo de Cristo en referencia a la enc\u00ed\u00adclica Mystici corporis  (1943) de P\u00ed\u00ado XII, aunque lo hace de una forma muy sint\u00e9tica que \u00abredimensiona\u00bb este concepto al situarlo en medio de los otros enumerados anteriormente y, a su vez, lo complementa en la conclusi\u00f3n con otra met\u00e1fora, la de \u00abesposa de Cristo\u00bb, que subraya la diferencia entre Cristo y la Iglesia.<\/p>\n<p>LG 8, que cierra el primer cap\u00ed\u00adtulo y forma una inclusi\u00f3n con LG 1, representa, sin duda, uno de los puntos \u00e1lgidos de toda la LG al tratar de \u00abla Iglesia realidad visible e invisible\u00bb. He aqu\u00ed\u00ad los puntos m\u00e1s relevantes de su primer p\u00e1rrafo: la Iglesia es descrita bellamente como \u00abcomunidad de fe, de esperanza y de amor\u00bb; es \u00absociedad y cuerpo m\u00ed\u00adstico\u00bb, \u00abasamblea visible y comunidad espiritual\u00bb, \u00abIglesia de la tierra e Iglesia celestial\u00bb, ya que ambas dimensiones forman \u00abuna sola realidad compleja, hecha de un elemento humano y de otro de divino\u00bb; de ah\u00ed\u00ad la \u00abprofunda analog\u00ed\u00ada con el misterio del Verbo encarnado\u00bb, de tal forma que \u00abel organismo social de la Iglesia est\u00e1 al servicio del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo (Spiritui Christi inservit)\u00bb.  Afirmaciones todas ellas, y especialmente la \u00faltima, que iluminan el sentido de la visibilidad eclesial que debe estar siempre \u00abal servicio del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>El segundo p\u00e1rrafo afronta la decisiva cuesti\u00f3n de la unicidad de la Iglesia. Se afirma que la Iglesia querida por Cristo, \u00abuna, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb, muestra su car\u00e1cter plenamente apost\u00f3lico en cuanto est\u00e1 confiada a Pedro y a los otros ap\u00f3stoles. Por esto se afirma de esta Iglesia que, en cuanto sociedad hist\u00f3rica, \u00absubsiste (o perdura) en (subsistit in)  la Iglesia cat\u00f3lica gobernada por el sucesor de Pedro\u00bb. En el texto anterior se le\u00ed\u00ada \u00abes\u00bb en vez de \u00absubsiste en\u00bb; tal cambio se realiz\u00f3, seg\u00fan se explic\u00f3 en el mismo concilio, para que de esta forma se expresase mejor la existencia de diversos elementos de eclesialidad que se encuentran \u00abfuera de la visibilidad\u00bb (extra eius compaginen)  de la Iglesia de Roma. Esta visi\u00f3n se reencuentra m\u00e1s tarde en LG 15 y el decreto sobre el ecumenismo (UR 3-4), donde la relaci\u00f3n entre la Iglesia de Roma y las otras Iglesias es concebida como una relaci\u00f3n gradual de participaci\u00f3n, integridad o plenitud, teniendo en cuenta que en la Iglesia de Roma hay presentes institucionalmente todos los elementos queridos por Cristo y, en cambio, en las otras Iglesias existe carencia o defecto de algunos elementos, aunque no haya ausencia de eclesialidad, especialmente teniendo presente el bautismo.<\/p>\n<p>El \u00faltimo p\u00e1rrafo de LG 8 se centra en una tem\u00e1tica muy presente durante la celebraci\u00f3n del Vaticano II, como era el de la Iglesia de los pobres y, a su vez, sobre la cuesti\u00f3n del \u00abpecado\u00bb en la Iglesia (cf los famosos estudios previos al concilio de H. U. von Balthasar sobre la Iglesia como casta meretrix y  de K. Rahner sobre \u00abel pecado en la Iglesia\u00bb). Sobre este punto, y con una clara referencia ecum\u00e9nica, se recupera la expresi\u00f3n patr\u00ed\u00adstico-medieval que afirma \u00abla Iglesia santa que incluye en su propio seno a pecadores\u00bb, ya que es \u00aba su vez santa pero siempre necesitada de purificaci\u00f3n\u00bb, textos donde respira la f\u00f3rmula de Lutero sobre la Iglesia \u00abque siempre se debe reformar\u00bb (semper reformanda:  verbo que se usar\u00e1 en UR 6). Una bella imagen de la Iglesia \u00abperegrina\u00bb completa y cierra este n\u00famero decisivo de la Lumen gentium.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo II<br \/>\nEL PUEBLO DE DIOS<\/p>\n<p>El sentido de este cap\u00ed\u00adtulo radica en que indica qui\u00e9n es esta Iglesia-sacramento: el Pueblo de Dios. A su vez, este cap\u00ed\u00adtulo hace emerger por encima de todas las diferentes met\u00e1foras de la Iglesia la de \u00abpueblo de Dios\u00bb, superando as\u00ed\u00ad tanto la categor\u00ed\u00ada de \u00absociedad perfecta\u00bb como la de \u00abCuerpo de Cristo\u00bb tan presentes antes del Vaticano II. De hecho, la met\u00e1fora \u00abpueblo de Dios\u00bb sirve para superar la dualidad entre clero y laicado, liga \u00ed\u00adntimamente la Iglesia e Israel, ayuda a dar relieve a la liturgia e insiste en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia como sujeto socio-hist\u00f3rico concreto.<\/p>\n<p>1. El Pueblo \u00abnuevo\u00bb de Dios: \u00bfpor qu\u00e9 y c\u00f3mo?  (LG 9-12)<br \/>\nDe forma novedosa se le califica con la expresi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de \u00abpueblo mesi\u00e1nico\u00bb que tiene como cabeza: Cristo; como condici\u00f3n: la igualdad de todos en cuanto hijos de Dios; como ley: la caridad; y como finalidad: el reino de Dios. Este pueblo \u00abperegrino\u00bb es calificado de nuevo como \u00absacramento\u00bb adjetivado con la bella expresi\u00f3n de \u00abvisible de la salvaci\u00f3n\u00bb (LG 9).<\/p>\n<p>LG 10-11 describe este pueblo de Dios como \u00absacerdotal\u00bb, afirmaci\u00f3n que recuerda el primado de la liturgia como \u00abculmen y fuente\u00bb en SC 10. Se da, a su vez, relieve al sacerdocio com\u00fan y al servicio que le debe prestar el sacerdocio ministerial en virtud de la \u00abpotestad sacramental\u00bb (potestas sacra),  teniendo presente que ambos se diferencian \u00abesencialmente y no s\u00f3lo de grado\u00bb (LG 10). Se trata de una f\u00f3rmula empleada ya por P\u00ed\u00ado XII que tiene el riesgo de distanciarlos demasiado, aunque lo que quiere expresar es que se trata de dos realidades que est\u00e1n en un nivel diferente. La palabra que aqu\u00ed\u00ad puede crear confusi\u00f3n es la palabra \u00absacerdocio\u00bb aplicada a ambos, ya que a partir del Nuevo Testamento esta expresi\u00f3n se reserva inicialmente para designar la nueva realidad \u00absacerdotal\u00bb \u2014es decir, de mediaci\u00f3n salvadora entre Dios y el mundo\u2014 que crea el bautismo en todos los cristianos. En cambio, los \u00abordenados\u00bb (obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos) son m\u00e1s bien conocidos como \u00abministros\u00bb o \u00abjerarqu\u00ed\u00ada\u00bb al servicio de toda la Iglesia. Esta fue la orientaci\u00f3n prioritaria del Vaticano II (cf as\u00ed\u00ad los decretos sobre el \u00abministerio\u00bb de los obispos y de los presb\u00ed\u00adteros), pero finalmente no se prescindi\u00f3 del todo de la palabra \u00absacerdote\u00bb aplicada a los ordenados, dada la larga tradici\u00f3n eclesial y \u00abpopular\u00bb de tal uso.<\/p>\n<p>LG 11 analiza el ejercicio de este sacerdocio com\u00fan a partir de los sacramentos que inspiran la vida cristiana. Las dos anotaciones m\u00e1s novedosas que se encuentran se refieren, por un lado, al sacramento de la penitencia en el cual se habla no solamente del perd\u00f3n de Dios, sino tambi\u00e9n de la reconciliaci\u00f3n eclesial que realiza. Se trata de una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que promovi\u00f3 el carmelita catal\u00e1n Bartomeu M. Xiberta con su tesis doctoral Clavis Ecclesiae  que, de forma relevante, divulgaron M. Schmaus y K. Rahner antes del Vaticano II. La otra anotaci\u00f3n se refiere al sacramento del matrimonio y a la familia, a la que, de forma totalmente nueva, se la califica como \u00abIglesia dom\u00e9stica\u00bb, siguiendo la expresi\u00f3n forjada por Juan Cris\u00f3stomo (\u00abf\u00ed\u00adat domus Ecclesia\u00bb).<br \/>\nLG 12, por su parte, se refiere al \u00abPueblo prof\u00e9tico\u00bb y representa un texto de una notable calidad que trata, primero, del \u00absentido de fe\u00bb (sensus  .fidei)  con el \u00abconsentimiento de fe\u00bb y, segundo, de los carismas como expresi\u00f3n del car\u00e1cter prof\u00e9tico del pueblo de Dios. Se trata de dos caracter\u00ed\u00adsticas de la comprensi\u00f3n de los miembros del pueblo de Dios como \u00absujetos\u00bb y no \u00abs\u00fabditos\u00bb en la Iglesia y que representa una importante novedad en un texto conciliar. Es significativo adem\u00e1s que el \u00abconsentimiento en la fe desde los obispos hasta el \u00faltimo fiel laico\u00bb sea el protagonista de la infalibilidad \u00aben el creer\u00bb, antes de que m\u00e1s adelante se trate de la infalibilidad \u00aben el ense\u00f1ar\u00bb (LG 25).<\/p>\n<p>2. La catolicidad: universalidad y diversas formas de pertenencia (LG 13-16)<br \/>\nLG 13 subraya la universalidad del \u00fanico pueblo de Dios \u00abpresente en todas las naciones de la tierra\u00bb. Esta presencia es calificada con tres verbos extra\u00ed\u00addos de la teolog\u00ed\u00ada de la gracia, puesto que la Iglesia, asumiendo los valores, las riquezas y las costumbres de los pueblos, \u00ablos purifica, los refuerza y los eleva\u00bb (gratia sanans, elevans, consumans).  Esto es lo que hace posible que la Iglesia tienda \u00aba unificar toda la humanidad con todos sus valores bajo Cristo como cabeza, en la unidad de su Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, formulaci\u00f3n que explicita de nuevo la realidad \u00faltima de la Iglesia-sacramento ya apuntada en LG 1.<\/p>\n<p>El segundo p\u00e1rrafo de LG 13 desarrolla de forma muy sugerente la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n entre \u00ablas Iglesias particulares\u00bb a trav\u00e9s de la necesidad de su mutua \u00ab\u00ed\u00adntercomunicaci\u00f3n\u00bb. A su vez, se recuerda la dedicatoria de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada en su Carta a los romanos donde se presenta el ministerio petrino como garante de esta \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, ya que \u00abpreside toda la asamblea de la caridad\u00bb que es la Iglesia, subray\u00e1ndose as\u00ed\u00ad el primado del papa como fuente y garant\u00ed\u00ada de unidad en la diversidad.<\/p>\n<p>El \u00faltimo p\u00e1rrafo de LG 13 sirve de introducci\u00f3n a las diversas formas de pertenencia al \u00fanico pueblo de Dios desarrolladas por LG 14-16. As\u00ed\u00ad se afirma que \u00abtodos los hombres est\u00e1n llamados a formar parte de esta unidad cat\u00f3lica&#8230; (a la cual) pertenecen de diversas formas o est\u00e1n a ella ordenados (ordinati)\u00bb.  A partir de este criterio se ponen de relieve los grados de pertenencia u orientaci\u00f3n a este \u00fanico pueblo de Dios: los cat\u00f3licos (LG 14), los cristianos no cat\u00f3licos (LG 15) y los no cristianos (LG 16), siguiendo la perspectiva de la comuni\u00f3n, ya sea plena o parcial, seg\u00fan diferentes grados y formas.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es cat\u00f3lico? LG 14 responde de forma clara subrayando que \u00abse incorporan plenamente (plene)  a la sociedad que es la Iglesia\u00bb los que \u00abaceptan \u00ed\u00adntegramente (integre)\u00bb  estos tres \u00abv\u00ed\u00adnculos\u00bb que Roberto Belarmino hizo famosos: la profesi\u00f3n de fe (symbolicum),  los sacramentos (liturgicum) y  la visibilidad eclesial bajo el Papa y los obispos (jerarquicum vel communionis).  Con todo, para no quedarse en una interpretaci\u00f3n puramente de visibilidad \u00absocietaria\u00bb propia de la eclesiolog\u00ed\u00ada de Roberto Belarmino, LG complementa estos tres v\u00ed\u00adnculos con una significativa cita de san Agust\u00ed\u00adn: \u00abCon todo, no se salva quien a\u00fan estando incorporado a la Iglesia no persevera en la caridad, y permanece con el cuerpo  en el seno de la Iglesia, pero no con el coraz\u00f3n\u00bb.  Anotaci\u00f3n que refuerza la visi\u00f3n sacramental, es decir, de signo y no de sociedad puramente externa, propia de la visibilidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los cristianos no cat\u00f3licos son el objetivo de LG 15. Siguiendo la visi\u00f3n sobre las diversas formas de pertenencia, se reconocen todos los elementos eclesiales de los cristianos no cat\u00f3licos, aunque no los posean \u00ab\u00ed\u00adntegramente\u00bb. Se subraya la importancia del bautismo, de la Escritura y de otros sacramentos, como la eucarist\u00ed\u00ada y el episcopado. Finalmente, se retoma la necesidad de \u00abpurificaci\u00f3n y de renovaci\u00f3n para que el signo (signum)  de Cristo resplandezca con m\u00e1s claridad sobre la faz de la Iglesia\u00bb, expresi\u00f3n que recuerda de nuevo su car\u00e1cter sacramental e hist\u00f3rico que lo refiere a Cristo como luz.<\/p>\n<p>Sobre los no cristianos, LG 16 agrupa a los que profesan una fe religiosa, con especial menci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados y los musulmanes, y a los no creyentes. Se afirma que aquello que une y que posibilita \u00abconseguir la salvaci\u00f3n\u00bb es el \u00abdictamen de la conciencia\u00bb: expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la modernidad que atestigua la valoraci\u00f3n de la autonom\u00ed\u00ada de la persona por parte de la Iglesia. Estas diversas v\u00ed\u00adas son una \u00abpreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb, f\u00f3rmula antigua que pone de relieve las \u00absemillas del Verbo\u00bb presentes en el mundo (san Justino), la estrecha relaci\u00f3n entre el creador y el mundo (san Agust\u00ed\u00adn), as\u00ed\u00ad como la pedagog\u00ed\u00ada de Dios hacia los hombres (san Ireneo) en el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. El nuevo sentido de la misi\u00f3n  (LG 17)<br \/>\nEste n\u00famero conclusivo del cap\u00ed\u00adtulo representa un final significativo orientado todo \u00e9l hacia la misi\u00f3n universal del pueblo de Dios. En efecto, a partir de la finalidad de \u00ablas misiones\u00bb calificada doblemente como anuncio del Evangelio y constituci\u00f3n de la Iglesia (la cl\u00e1sica plantatio Ecclesiae),  se va hacia una visi\u00f3n m\u00e1s amplia y a un marco m\u00e1s general de \u00abla misi\u00f3n\u00bb, en singular, de la Iglesia. Sobre el m\u00e9todo se valorizan los dones ya presentes y \u00absembrados\u00bb en los ritos y culturas, retomando los tres verbos ya citados en LG 13, caracter\u00ed\u00adsticos de la presencia del Evangelio en el mundo: \u00abpurificar, elevar y perfeccionar\u00bb.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo III<br \/>\nLA CONSTITUCI\u00ed\u201cN JER\u00ed\u0081RQUICA DE LA IGLESIA Y EN PARTICULAR DEL EPISCOPADO<\/p>\n<p>La importancia de este cap\u00ed\u00adtulo es muy grande especialmente porque con este tema, m\u00e1s que con cualquier otro, el Vaticano II se une al Vaticano I con la intenci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de darle continuidad y complementariedad, y es por esta raz\u00f3n por lo que asume un estilo y un lenguaje \u00abjur\u00ed\u00addico\u00bb an\u00e1logo al del Vaticano I. Pero, a su vez, se manifiesta una novedad de estilo eclesial que no aparece a primera vista y que se muestra en la incorporaci\u00f3n incluso textual de explicaciones y clarificaciones propuestas por los padres del Vaticano I durante el debate sobre el papado. Tal incorporaci\u00f3n atestigua claramente que los dogmas del primado de jurisdicci\u00f3n y de la infalibilidad papal proclamados en el Vaticano I no negaban ni compromet\u00ed\u00adan la misi\u00f3n de los obispos ni su funci\u00f3n en la Iglesia. Y a partir de estos elementos el Vaticano II explicita que las \u00abnuevas\u00bb afirmaciones sobre la colegialidad no est\u00e1n en contradicci\u00f3n con el Vaticano I.<\/p>\n<p>1. Los obispos como cuerpo colegial  (LG 18-23)<br \/>\nSe parte de una visi\u00f3n de la autoridad en la Iglesia como servicio a los hermanos, citando el enfoque del Vaticano 1, que da primac\u00ed\u00ada a la Iglesia, en cuyo interior se sit\u00faa el episcopado. Por esto se afirma que Jes\u00fas quiso a los ap\u00f3stoles y a sus sucesores, los obispos, para que la Iglesia estuviese unida, a su vez, a Pedro y al papa, su sucesor, a fin de que \u00abel episcopado fuese uno e indiviso\u00bb (LG 18).<\/p>\n<p>2. Ra\u00ed\u00adz hist\u00f3rica y sacramental del episcopado  (LG 19-21)<br \/>\nLG 19 se basa en el Nuevo Testamento para afirmar que Jes\u00fas constituy\u00f3 a los ap\u00f3stoles como un \u00abgrupo estable\u00bb. Por su lado, LG 20 afronta el tema delicado del paso de la etapa neotestamentaria a la siguiente, en la que aparecieron los obispos que ya en el siglo Il se consolidan como gu\u00ed\u00adas en la Iglesia, de acuerdo con diversos testimonios hist\u00f3ricos. Finalmente, LG 21 afirma la g\u00e9nesis sacramental del episcopado como plenitud del sacramento del orden, por medio de una de las proposiciones m\u00e1s solemnes del Vaticano II precedida por la expresi\u00f3n \u00abel santo Concilio ense\u00f1a (docet)\u00bb.<\/p>\n<p>A su vez, se subraya que la \u00abordenaci\u00f3n\u00bb \u2014el texto dice \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb, palabra excluida en el nuevo ritual posconciliar que recupera la m\u00e1s tradicional y adecuada de \u00abordenaci\u00f3n\u00bb\u2014 confiere la triple funci\u00f3n u oficio (munus)  del ministerio episcopal: la de santificar, la de ense\u00f1ar y la de gobernar. De esta forma se supera la doctrina m\u00e1s habitual que divid\u00ed\u00ada en dos los \u00abpoderes\u00bb episcopales: el de orden, generado por la ordenaci\u00f3n, y el de jurisdicci\u00f3n, fruto de la misi\u00f3n can\u00f3nica. As\u00ed\u00ad se recupera la doctrina m\u00e1s tradicional y antigua sobre el origen sacramental de la totalidad del ministerio episcopal y, a su vez, se precisa que \u00ablos oficios de ense\u00f1ar y de gobernar, por su misma naturaleza, no se pueden ejercer si no es en comuni\u00f3n jer\u00e1rquica con la cabeza y los miembros del colegio\u00bb. La \u00abmisi\u00f3n can\u00f3nica\u00bb, pues, permanece necesaria, pero no como fuente de estos dos oficios o funciones, sino para que se puedan ejercer de forma leg\u00ed\u00adtima. En la Nota Explicativa Previa  que Pablo VI pidi\u00f3 que se incorporara a la LG, y con un lenguaje m\u00e1s jur\u00ed\u00addico, se distingue entre \u00abla participaci\u00f3n ontol\u00f3gica de los ministerios sagrados\u00bb que confiere la ordenaci\u00f3n y \u00abla determinaci\u00f3n can\u00f3nica o jur\u00ed\u00addica\u00bb que posibilita su ejercicio concreto.<\/p>\n<p>3. El \u00abcolegio\u00bb de los obispos y la colegialidad  (LG 22-23)<br \/>\nEl primado y la colegialidad.  LG 22, junto con DV 9, fue el texto m\u00e1s laborioso de todo el Vaticano II y tiene como objetivo hacer una \u00abrelectura\u00bb del primado definido en el Vaticano I. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se incorporan algunas clarificaciones importantes extra\u00ed\u00addas de las Actas de este concilio. As\u00ed\u00ad se reafirma el dogma del Vaticano 1 sobre el \u00abprimado\u00bb \u2014aunque el Vaticano II nunca lo adjetiva con el \u00abde jurisdicci\u00f3n\u00bb\u2014 y se a\u00f1ade inmediatamente que el colegio episcopal \u00abtambi\u00e9n es sujeto de la potestad suprema y plena sobre la Iglesia universal\u00bb (texto sacado de las Actas del Vaticano I), aunque siempre \u00abcon y bajo el papa\u00bb (cum et sub).  De esta forma la colegialidad \u00abmanifiesta la variedad y la universalidad del pueblo de Dios\u00bb. Por esto se concluye que los obispos dispersos en el mundo ejercen una verdadera acci\u00f3n colegial: ya sea que el papa \u00ablos llame a una acci\u00f3n colegial\u00bb, ya sea que la \u00abapruebe\u00bb, o que la \u00abacepte de tal forma que sea un verdadero acto colegial\u00bb.<\/p>\n<p>La fraternidad en horizontal de los obispos.  LG 23 contiene un decisivo valor eclesiol\u00f3gico, puesto que es el \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb m\u00e1s importante del Vaticano II sobre la comprensi\u00f3n de la Iglesia como \u00abcomuni\u00f3n de Iglesias\u00bb. En efecto, se afirma que en \u00ablas Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal, en ellas y a partir de ellas (in quibus et ex quibus),  existe la Iglesia cat\u00f3lica una y \u00fanica\u00bb. De esta forma Lumen gentium  pone de relieve, por un lado, que toda la profunda realidad de la Iglesia de Dios est\u00e1 presente en cada iglesia local y, por otro, que la Iglesia cat\u00f3lica no es nada m\u00e1s ni nada menos que la comuni\u00f3n de Iglesias particulares (locales\/diocesanas), en la que la Iglesia de Roma, que tambi\u00e9n es una Iglesia local, tiene una funci\u00f3n decisiva en este \u00abcuerpo de las Iglesias\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad, adem\u00e1s, los obispos son vistos como representantes de sus Iglesias y todos juntos con el papa como representantes de la Iglesia universal: afirmaci\u00f3n complementaria y nueva a la de los textos tradicionales que s\u00f3lo ve\u00ed\u00adan a los obispos como representantes a partir \u00abde arriba\u00bb, por ser vicarios de Cristo que act\u00faan en su nombre. Finalmente, se acent\u00faan las formas hist\u00f3ricas de expresi\u00f3n de la colegialidad y, de forma particular, como testimonio del \u00abafecto colegial\u00bb (affectus collegialis)  se citan las \u00abconferencias episcopales\u00bb que son una de las mayores novedades del posconcilio.<\/p>\n<p>4. El obispo y su ministerio  (LG 24-27)<br \/>\nEl proemio  de LG 24, que retoma LG 18, describe la responsabilidad episcopal con la preciosa expresi\u00f3n b\u00ed\u00adblica \u00abdiacon\u00ed\u00ada\u00bb, que significa ministerio y servicio. A su vez se retoma la ra\u00ed\u00adz sacramental con referencia \u00aba la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb de la cual son investidos, y tambi\u00e9n recuerda \u00abla misi\u00f3n can\u00f3nica\u00bb de la cual subraya la variedad en sus formas hist\u00f3ricas. A partir de aqu\u00ed\u00ad se desarrolla el ministerio episcopal en sus tres funciones (munera):  la ense\u00f1anza (LG 25), la santificaci\u00f3n (LG 26) y el gobierno (LG 27).<\/p>\n<p>La funci\u00f3n magisterial  (LG 25). Se retorna el Vaticano I sobre el magisterio del papa y su infalibilidad, a\u00f1adiendo explicaciones sacadas de las Actas conciliares. A pesar del lenguaje primariamente jur\u00ed\u00addico, existe una perspectiva b\u00ed\u00adblica y pastoral al afirmar que los obispos son \u00abproclamadores de la fe\u00bb (praecones),  que han de \u00abpredicar\u00bb como una de sus principales funciones. Sobre el magisterio aut\u00e9ntico y ordinario no \u00abex cathedra\u00bb del papa, se subraya que se le debe una \u00absumisi\u00f3n religiosa\u00bb (obsequium religiosum) y  que para discernirlo se deben tener presente estos tres criterios: \u00abEl car\u00e1cter de los documentos, la frecuencia con que se propone la doctrina y las formas usadas\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre el magisterio infalible \u00abex cathedra\u00bb se recuerdan sus cuatro condiciones: el sujeto:  el papa como tal; el destinatario:  toda la Iglesia; el objeto:  la verdades de fe y moral; la forza:  mediante un acto definitivo. Tales condiciones se pueden aplicar tambi\u00e9n al magisterio infalible de los obispos \u00abaunque est\u00e9n dispersos por el mundo\u00bb y evidentemente reunidos en concilio, cuando \u00abmanteniendo el v\u00ed\u00adnculo de comuni\u00f3n entre ellos y con el sucesor de Pedro, convienen en una misma sentencia que formulan como definitiva (definitive)\u00bb.  En esta l\u00ed\u00adnea, en la modificaci\u00f3n del a\u00f1o 1998 del canon 750 del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  se a\u00f1ade un par\u00e1grafo sobre las proposiciones \u00abdefinitivas\u00bb.<\/p>\n<p>Se concluye con algunas importantes precisiones extra\u00ed\u00addas de las Actas del Vaticano 1: 1) sobre el \u00e1mbito de la infalibilidad: \u00abHasta donde llega el dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n\u00bb; 2) sobre su finalidad: \u00abGuardar santamente y exponer con fidelidad\u00bb la revelaci\u00f3n; 3) sobre su definitividad: \u00abLas definiciones son irreformables por s\u00ed\u00ad mismas y no por el consentimiento de la Iglesia (ex sese non autem ex consensu ecclesiae);  se trata de una cuesti\u00f3n \u00abdif\u00ed\u00adcil\u00bb del Vaticano I y que el Vaticano II resuelve apelando al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que tiene la \u00faltima palabra, ya que \u00abconserva y hace progresar en la unidad de la fe todo el reba\u00f1o de Cristo\u00bb; 4) sobre la funci\u00f3n del Magisterio: est\u00e1 bajo la palabra de Dios (DV 1.10), ya que los pastores en su ejercicio \u00abno reciben ninguna nueva revelaci\u00f3n p\u00fablica\u00bb y, por esto, deben hacer \u00abservir los medios convenientes\u00bb para que \u00abla revelaci\u00f3n sea comprendida y expresada en t\u00e9rminos adecuados\u00bb.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n de santificaci\u00f3n  (LG 26). La idea de fondo es que el obispo es \u00abel administrador\u00bb (oeconomus)  sacramental por excelencia, ya sea \u00abrealizando\u00bb acciones sacramentales o confiando que \u00abse realicen\u00bb. En una perspectiva pastoral se subraya de nuevo la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia y la comunidad \u00ablocal\u00bb, dando \u00e9nfasis a aquellas comunidades que \u00abaun siendo peque\u00f1as y pobres, o que viven dispersas, en ellas Cristo est\u00e1 presente ya que por su poder se re\u00fane la Iglesia, una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n de gobierno  (LG 27). Se complementa lo ya afirmado en LG 22-23, y se califica la potestad episcopal como \u00abpropia\u00bb y no delegada, \u00abordinaria\u00bb y no contingente, e \u00abinmediata\u00bb hacia los fieles de la propia di\u00f3cesis, por esto los obispos y no s\u00f3lo el papa se pueden llamar \u00abvicarios de Cristo\u00bb, siguiendo una antigua tradici\u00f3n (san Cipriano; el papa Hormisdas en el a\u00f1o 514 da este nombre a los obispos de Espa\u00f1a; Tom\u00e1s de Aquino&#8230;). Por esto se recuerda que los obispos \u00abno han de ser tenidos como vicarios del Romano Pont\u00ed\u00adfice\u00bb. N\u00f3tese, adem\u00e1s, que esta funci\u00f3n de gobierno viene descrita en primer lugar como un servicio a trav\u00e9s de \u00abconsejos, exhortaciones y ejemplos\u00bb y, a su vez, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, \u00abcon autoridad y potestad sagrada\u00bb exclusiva de los obispos. Tal distinci\u00f3n quiz\u00e1 puede posibilitar una cierta comprensi\u00f3n de la participaci\u00f3n del pueblo de Dios en el gobierno episcopal en el nivel primario de aquel servicio que se realiza a trav\u00e9s de \u00abconsejos, exhortaciones y ejemplos\u00bb.<\/p>\n<p>5. Apuntes sobre los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos  (LG 28-29)<br \/>\nLos presb\u00ed\u00adteros  (LG 28) se presentan en su triple funci\u00f3n relativa a la palabra, a los sacramentos y a la comunidad que han de guiar. Se parte del origen sacramental y apost\u00f3lico del ministerio con esta f\u00f3rmula matizada: \u00abEl ministerio eclesi\u00e1stico establecido por Dios (divinitus institutum)  se ejerce en diversos \u00f3rdenes por aquellos que, ya desde antiguo, son llamados obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos\u00bb. De esta forma, al afirmar el origen divino del ministerio eclesi\u00e1stico, se recuerda su posterior desarrollo hist\u00f3rico antiguo, que tambi\u00e9n es constituyente para la Iglesia, realizado a trav\u00e9s de tres \u00f3rdenes propios. A su vez, se subraya que los presb\u00ed\u00adteros como \u00abcolaboradores del obispo en cada agrupaci\u00f3n local hacen visible la Iglesia universal\u00bb. Igualmente se afirma que los presb\u00ed\u00adteros, incluidos los religiosos, forman entre todos ellos \u00abuna \u00ed\u00adntima fraternidad\u00bb. Finalmente, y en relaci\u00f3n con los fieles, se les califica como \u00abpadres en Cristo\u00bb en clave ministerial que tiene presente su doble dimensi\u00f3n no separable: \u00abla sacerdotal y la pastoral\u00bb, puesto que no s\u00f3lo \u00abpresiden\u00bb la liturgia, sino tambi\u00e9n \u00absirven la comunidad local\u00bb.<\/p>\n<p>Los di\u00e1conos  (LG 29). Texto marcado por dos decisiones conciliares: la restauraci\u00f3n de la forma de diaconado llamado \u00abpermanente\u00bb, es decir, como funci\u00f3n estable, y la posibilidad de admitir a \u00e9l hombres casados. El ministerio diaconal comporta una \u00abgracia sacramental\u00bb (no se usa la expresi\u00f3n \u00abcar\u00e1cter\u00bb), con tres funciones referidas a \u00abla palabra, la liturgia y la caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo IV<br \/>\nLOS LAICOS<\/p>\n<p>1. Estatuto propio de los laicos en la Iglesia  (LG 31-33)<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n  (LG 30): se habla de \u00abestado\u00bb de los religiosos y el clero siguiendo una \u00f3ptica hist\u00f3rico-jur\u00ed\u00addica cl\u00e1sica de la Iglesia entendida como sociedad con \u00abestados\u00bb \u2014que posteriormente se calificar\u00e1n, y mejor, como \u00abcondiciones\u00bb (LG 43)\u2014. Se subraya con fuerza teol\u00f3gica que \u00ablos pastores no asumen ellos solos\u00bb la misi\u00f3n de la Iglesia y que su \u00abfunci\u00f3n es reconocer los servicios y carismas de los fieles\u00bb.<\/p>\n<p>La peculiaridad de los laicos  (LG 31): texto central del cap\u00ed\u00adtulo IV donde se afirma la peculiaridad de los laicos en estrecha conexi\u00f3n con los religiosos y los presb\u00ed\u00adteros, por medio de una \u00abdescripci\u00f3n tipol\u00f3gica\u00bb, seg\u00fan la misma explicaci\u00f3n conciliar. Por un lado, los laicos, negativamente, no son ni religiosos ni tienen el orden sagrado; por otro lado, positivamente, su identidad surge del bautismo, que les hace participar a su manera de las tres funciones mesi\u00e1nicas de Cristo (sacerdotal, prof\u00e9tica y real) y, \u00aben la medida que les pertenece\u00bb, realizan la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad surge la famosa expresi\u00f3n sobre lo que es \u00abpropio y peculiar\u00bb de los laicos \u2014no \u00abexclusivo\u00bb, tal como el texto conciliar previo dec\u00ed\u00ada\u2014, que es su \u00abcar\u00e1cter secular\u00bb (indoles secularis):  es decir, los laicos son primariamente \u00abIglesia en el mundo\u00bb. Negativamente, se recuerda que los \u00abcl\u00e9rigos\u00bb deben dedicarse \u00abprincipalmente\u00bb a su ministerio, y que los \u00abreligiosos\u00bb por vocaci\u00f3n y opci\u00f3n dan relieve a la \u00abtransfiguraci\u00f3n y ofrenda\u00bb del mundo a Dios. Por esto, positivamente, los laicos tienen \u00abla vocaci\u00f3n propia de buscar el reino de Dios tratando las cosas temporales y orden\u00e1ndolas hacia Dios\u00bb, y as\u00ed\u00ad privilegian su relaci\u00f3n de \u00abvivir en el siglo&#8230;, en las condiciones ordinarias de la vida&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>El valor de la condici\u00f3n laical  (LG 32-33). Se afirma significativamente que en la Iglesia \u00abla dignidad de los miembros es com\u00fan\u00bb (LG 32) y que, por tanto, los laicos participan propiamente de \u00abla misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la Iglesia\u00bb y no por delegaci\u00f3n o sustituci\u00f3n. Se recuerda, adem\u00e1s, que los laicos \u00abpueden ser llamados de distintas maneras a una colaboraci\u00f3n m\u00e1s directa con la jerarqu\u00ed\u00ada\u00bb, as\u00ed\u00ad como ser convocados a ejercer \u00abciertos cargos eclesi\u00e1sticos (munera ecclesiastica)\u00bb.  Afirmaci\u00f3n que est\u00e1 en la base del desarrollo posconciliar de los llamados \u00abservicios y ministerios confiados a laicos\u00bb.<\/p>\n<p>2. Las tres funciones de los laicos: sacerdotal, prof\u00e9tica y real (LG  34-36)<br \/>\nLa participaci\u00f3n en la misi\u00f3n sacerdotal  (LG 34): repite elementos de LG 10-11, y se habla de sacerdocio \u00abespiritual\u00bb en sentido fuerte gracias a las cuatro referencias expl\u00ed\u00adcitas que se hacen al Esp\u00ed\u00adritu Santo; \u00absacerdocio\u00bb que se ejerce de forma prevalente con una vida santa. Todo esto hace posible \u00abconsagrar el mismo mundo a Dios\u00bb, frase en la que resuena la expresi\u00f3n tradicional de la consecratio mundi  como tarea propia del laicado (M. D. Chenu).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la misi\u00f3n prof\u00e9tica  (LG 35): texto con notables reflexiones teol\u00f3gicas en el que se cita de nuevo el sensus fidei  (LG 12), al que se une \u00abla gracia de la palabra (gratia verbi)\u00bb  como don para poder comunicar la propia experiencia de fe, unida \u00abal testimonio de su vida y a la fuerza de la palabra\u00bb. En este contexto aparecen mencionados particularmente el matrimonio y la familia por su car\u00e1cter prof\u00e9tico. Finalmente, se recuerda la ayuda que los laicos pueden realizar en \u00abalgunos oficios sagrados (qf ficia sacra)\u00bb, y  se invita a todos para que conozcan \u00abm\u00e1s profundamente la verdad revelada\u00bb, primer texto del Vaticano II en el que se habla de una teolog\u00ed\u00ada abierta a todos.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la misi\u00f3n real  (LG 36): se ofrecen principios que desarrollar\u00e1 la Gaudium et spes.  As\u00ed\u00ad, la libertad cristiana es calificada como \u00abreal\u00bb por su car\u00e1cter de servicio para la promoci\u00f3n de los valores humanos. A su vez, se afirma la autonom\u00ed\u00ada de las cosas temporales, que se fundamenta en la creaci\u00f3n. Finalmente, se indica que el lugar decisivode la autonom\u00ed\u00ada \u00absecular\u00bb del mundo es \u00abla conciencia cristiana\u00bb formada a la luz del Evangelio que debe armonizar el ser miembro de la Iglesia con el ser ciudadano del mundo.<\/p>\n<p>Las relaciones con la jerarqu\u00ed\u00ada y con el mundo  (LG 37-38): de forma insistente y casi enf\u00e1tica se trata de la relaci\u00f3n con el clero y se subraya el di\u00e1logo, el derecho de los laicos a \u00abmanifestar su opini\u00f3n\u00bb, el sentido de obediencia, \u00abel trato familiar\u00bb, \u00abla justa libertad\u00bb&#8230;, todo en una perspectiva de comuni\u00f3n en clave de comunicaci\u00f3n \u00abinterna\u00bb. El n\u00famero final (LG 38) cierra el cap\u00ed\u00adtulo con la famosa expresi\u00f3n de la Carta a Diogneto:  \u00abLo que el alma es al cuerpo, as\u00ed\u00ad han de ser los cristianos en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo V<br \/>\nLA VOCACI\u00ed\u201cN UNIVERSAL A LA SANTIDAD<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed\u00ad la Lumen gentium  cambia de estilo y sus aportaciones deben ser vistas de forma m\u00e1s global y referidas a la totalidad del cap\u00ed\u00adtulo. De hecho, la atenci\u00f3n a la nota de la santidad fue una de las constantes del proyecto conciliar. Por esto el que este cap\u00ed\u00adtulo se encuentre entre el de los laicos y el de los religiosos depende de contingencias conciliares, puesto que con toda propiedad deber\u00ed\u00ada integrarse en la tractaci\u00f3n del pueblo de Dios del cap\u00ed\u00adtulo II.<\/p>\n<p>La principal novedad se encuentra en LG 41, donde se habla de la variedad de caminos de santificaci\u00f3n, a\u00fan fuera del estado religioso, tal como ha acontecido en la etapa posconciliar. LG 39-40 introduce el tema de la vocaci\u00f3n a la santidad en la Iglesia, y LG 42 concluye tratando sobre los medios de santificaci\u00f3n, entre los cuales privilegia los \u00abconsejos evang\u00e9licos\u00bb que son presentados corno \u00abm\u00faltiples\u00bb, y no s\u00f3lo los tres cl\u00e1sicos, entre los cuales la virginidad y el celibato tienen la primac\u00ed\u00ada. Tales consejos son dirigidos a todos y la vida religiosa los atestigua de forma particular.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo VI<br \/>\nLOS RELIGIOSOS<\/p>\n<p>Es la primera vez que un Concilio trata de los religiosos, y esto ya indica la funci\u00f3n decisiva que se les asigna en la Iglesia como testigos del momento y de la perfecci\u00f3n escatol\u00f3gica. LG 43 presenta el \u00abestado\u00bb de los religiosos como una \u00abcondici\u00f3n de vida\u00bb \u2014n\u00f3tese la nueva palabra\u2014 que puede darse entre laicos como entre cl\u00e9rigos; LG 44-45 explicita la dimensi\u00f3n evang\u00e9lico-carism\u00e1tica y la jur\u00ed\u00addico-institucional, y la cuesti\u00f3n de la \u00abexenci\u00f3n can\u00f3nica\u00bb se engloba en el interior de la comuni\u00f3n con cada Iglesia diocesana; LG 46-47 concluye valorando la opci\u00f3n y la vida religiosa a fin de procurar \u00abuna santidad m\u00e1s abundante en la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo VII<br \/>\nCAR\u00ed\u0081CTER ESCATOL\u00ed\u201cGICO DE LA IGLESIA PEREGRINA Y SU UNI\u00ed\u201cN CON LA IGLESIA DEL CIELO<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica domina todo el Vaticano II y la Lumen gentium.  Aqu\u00ed\u00ad se subrayan los siguientes puntos: valoraci\u00f3n de la historia como semilla de futuro trascendente; estrecha relaci\u00f3n entre el aspecto escatol\u00f3gico individual y social-c\u00f3smico; reafirmaci\u00f3n por tercera vez de la comprensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Iglesia como sacramento (LG 1.9); la espera de los cielos nuevos y la tierra nueva va unida al compromiso en el mundo, tal como se apuntaba ya al tratar de los laicos y har\u00e1 la Gaudium et spes.<br \/>\nDespu\u00e9s de una larga reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, LG 48 ofrece una s\u00ed\u00adntesis de los \u00abnov\u00ed\u00adsimos\u00bb en clave comunitaria y eclesiol\u00f3gica. Sobre la muerte, se afirma que existe una sola vida terrenal en respuesta a la hip\u00f3tesis de la reencarnaci\u00f3n; sobre el juicio se citan textos b\u00ed\u00adblicos individuales y colectivos, y sobre el para\u00ed\u00adso y el infierno se habla con la imagen b\u00ed\u00adblica de la entrada al banquete de los dignos o la exclusi\u00f3n de los indignos.<\/p>\n<p>LG 49-51 se centran sobre la Iglesia peregrina &#8211;adjetivo preferido a \u00abmilitante\u00bb\u2014 y su relaci\u00f3n con la celeste, la cual incluye los que est\u00e1n \u00aben la gloria\u00bb y los que \u00abse purifican\u00bb, super\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la divisi\u00f3n en tres Iglesias (militante, purgante, triunfante). Se subraya la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb entre las dos condiciones de existencia de la Iglesia en clave de \u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb, expresi\u00f3n cl\u00e1sica del Credo. Con referencia al culto de los santos, se insiste en el aspecto de ejemplaridad subrayando que Cristo es \u00abel \u00fanico mediador\u00bb.<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo VIII<br \/>\nMAR\u00ed\u008dA, MADRE DE DIOS, EN EL MISTERIO DE CRISTO Y DE LA IGLESIA<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo notablemente arm\u00f3nico de estilo b\u00ed\u00adblico y narrativo que inaugura solemnemente la perspectiva \u00abeclesiot\u00ed\u00adpica\u00bb de la mariolog\u00ed\u00ada (LG 60-65) al lado de la m\u00e1s habitual \u00abcristot\u00ed\u00adpica\u00bb (LG 55-59), despu\u00e9s de una amplia justificaci\u00f3n sobre la mariolog\u00ed\u00ada en el Vaticano II (LG 52-54). El culto a Mar\u00ed\u00ada merece una reflexi\u00f3n propia (LG 66-67) dada su dificultad en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Finalmente, se concluye con una afirmaci\u00f3n de marcado talante eclesiol\u00f3gico-antropol\u00f3gico: \u00abMar\u00ed\u00ada, signo de esperanza y de consuelo para el pueblo de Dios en marcha\u00bb, donde se subraya significativamente que Mar\u00ed\u00ada es \u00abimagen e inicio de la Iglesia que se ha de consumar en el siglo futuro\u00bb, lo que puede sintetizarse afirmando teol\u00f3gicamente que \u00abMar\u00ed\u00ada es la Iglesia realizada\u00bb. Tal enfoque llevar\u00e1 a Pablo VI, en el d\u00ed\u00ada de la aprobaci\u00f3n de la Lumen gentium (21  de noviembre de 1964), a proclamar \u00abMar\u00ed\u00ada como Madre de la Iglesia\u00bb como s\u00ed\u00adntesis de su relaci\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0Breve nota bibliogr\u00e1fica<br \/>\nANT\u00ed\u201cN A., El misterio de la Iglesia, 2  vols., BAC, Madrid 1986ss; BARA\u00daNA G. (ed.), La Iglesia del Vaticano II,  2 vols., Flors, Barcelona 1966; CONGAR Y., Eclesiolog\u00ed\u00ada. Desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas,  en SCHMAUS M.\u2014GRILLMEIER A.\u2014 SCHEFICZYK L. (dirs.), Historia de los dogmas  3c y d, BAC, Madrid 1976; PHILIPS G., La Iglesia y su misterio en el Vaticano II,  2 vols., Herder, Barcelona 1969; PIENINOT S., La sinodalitat eclesial,  Facultad de Teolog\u00ed\u00ada de Catalu\u00f1a, Barcelona 1993; Introducci\u00f3n a la eclesiolog\u00ed\u00ada,  Verbo Divino, Estella 1998; La teolog\u00ed\u00ada fundamental,  Secretariado Trinitario, Salamanca 2001 (\u00abEclesiolog\u00ed\u00ada fundamental\u00bb: 478-660); SARTORI L., La \u00abLumen gentium\u00bb,  Messaggero, Padua 1994.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Lumen gentium es, sin duda, el documento magisterial m\u00e1s significativo y central del Vaticano II sobre eclesiolog\u00ed\u00ada, m\u00e1s a\u00fan cuando comparte con la Dei Verbum, el documento por excelencia sobre la Revelaci\u00f3n, el significativo calificativo de constituci\u00f3n dogm\u00e1tica. 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