{"id":14813,"date":"2016-02-05T09:43:29","date_gmt":"2016-02-05T14:43:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-local\/"},"modified":"2016-02-05T09:43:29","modified_gmt":"2016-02-05T14:43:29","slug":"iglesia-local","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-local\/","title":{"rendered":"IGLESIA LOCAL"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nUno de los temas m\u00e1s importantes surgidos del Vaticano II ha sido el de la Iglesia local. La relaci\u00f3n de la Iglesia local con la Iglesia universal es un problema del que se ha ocupado la eclesiolog\u00ed\u00ada, especialmente desde el concilio. Al examinar la cuesti\u00f3n se pueden anticipar los resultados diciendo que la Iglesia se ha considerado siempre al mismo tiempo local y universal, con eventuales tensiones entre estos dos aspectos.<\/p>\n<p>De las cartas paulinas en particular se desprende la idea de que la Iglesia ten\u00ed\u00ada manifestaciones locales diversas>. Las sinagogas dom\u00e9sticas de la di\u00e1spora pueden haber proporcionado un modelo para la Iglesia primitiva (>Eclesiolog\u00ed\u00adas neotestamentarlas). Se dice de la Iglesia que pertenece a los fieles del lugar y que existe \u00aben Dios Padre y Jesucristo el Se\u00f1or\u00bb (ITes 1,1). Las dos Cartas a los corintios se centran en la Iglesia de la ciudad, y la califican como \u00abla Iglesia de Dios\u00bb (ICor 1,2; 2Cor 1,1). La Carta a los g\u00e1latas da a entender que hay m\u00e1s de una Iglesia en la zona: \u00abA las Iglesias de Galacia\u00bb (1,2; cf ICor 16,1). La Carta a Filem\u00f3n va dirigida a tres personas y \u00aba la Iglesia que se re\u00fane en su casa\u00bb (Flm 2). Otras cartas seguras de Pablo hablan de \u00abtodos los que est\u00e1is en Roma, predilectos de Dios\u00bb (Rom 1,7) y de \u00abtodos los cristianos que viven en Filipos\u00bb (Flp 1,1). En otros lugares Pablo habla de \u00ablas Iglesias de Asia\u00bb (ICor 16,19) y de \u00abtodas las Iglesias\u00bb (ICor 4,17; cf 11,16) y de \u00abcuando os reun\u00ed\u00ads como Iglesia\u00bb (en ekkl\u00e9sia:  1 Cor 11,18). Las primeras cartas van dirigidas a la Iglesia local reunida como comunidad; las cartas paulinas posteriores tienen una destinaci\u00f3n m\u00e1s universal (cf Ef 3,10). Los cuadros lucanos muestran c\u00f3mo los grupos se re\u00fanen formando Iglesias (He 2,42-47; 4,32.37; 5,12-14), que se caracterizan por la fe, la >koin\u00f3nia,  el culto, el amor mutuo y los actos de testimonio y autoridad. Hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n grupos de creyentes en Samaria (He 8,1-13) y en Antioqu\u00ed\u00ada (He 11,20-29; 13,1-3), sobre los cuales la Iglesia de Jerusal\u00e9n ejerc\u00ed\u00ada cierta supervisi\u00f3n, ministerio o est\u00ed\u00admulo. Lucas presenta adem\u00e1s a Pablo nombrando ancianos (presbvteroi)  en cada una de las Iglesias por \u00e9l fundadas (He 14,20-23). En las cartas pastorales se hace referencia tambi\u00e9n al nombramiento de jefes de las Iglesias en distintos lugares (>Sucesi\u00f3n apost\u00f3lica). La descripci\u00f3n jo\u00e1nica es enigm\u00e1tica: es significativa sin duda la autoconciencia del autor y de su comunidad, usando veintinueve veces en el evangelio la primera persona del plural.<\/p>\n<p>La unidad de la Iglesia y su edificaci\u00f3n en cada lugar es obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (>Pneumatolog\u00ed\u00ada y eclesiolog\u00ed\u00ada), que act\u00faa a trav\u00e9s de los ministerios y de los >carismas que otorga para el bien de la Iglesia. Se insiste tambi\u00e9n mucho en la unidad de la fe. En ICor 10,17 la eucarist\u00ed\u00ada es el v\u00ed\u00adnculo de la unidad (cf 1 Cor 11,20.34).<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s del per\u00ed\u00adodo neotestamentario, encontramos en las cartas de >Ignacio Iglesias urbanas presididas por un obispo con presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos. La >Didach\u00e9  describe claramente una Iglesia local con su ordenamiento tanto moral como lit\u00fargico. Desde el tiempo de >Ireneo es claro que el modelo ignaciano de ordenamiento de la Iglesia estaba extendido por todas partes. Con el tiempo la Iglesia de Roma se convertir\u00ed\u00ada en piedra de toque tanto de la unidad como de la ortodoxia (>Pedro). A medida que la Iglesia se extend\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 de las grandes ciudades, empez\u00f3 a aparecer la estructura parroquial. \u00abParroquia\u00bb (del griego paroikia  = distrito) pudo originalmente significar di\u00f3cesis, pero desde finales del siglo IV pas\u00f3 a designar una subdivisi\u00f3n de la di\u00f3cesis, al frente de la cual el obispo colocaba a un sacerdote residente. Durante el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico las di\u00f3cesis ten\u00ed\u00adan una gran autonom\u00ed\u00ada, pero la idea de la universalidad de la Iglesia se manten\u00ed\u00ada viva por medio de los concilios y del intercambio epistolar, los tratados teol\u00f3gicos y los viajes. Es importante se\u00f1alar adem\u00e1s que una persona excomulgada de una Iglesia local no era admitida a comuni\u00f3n en otra Iglesia.<\/p>\n<p>En la Edad media encontramos en santo >om\u00e1s de Aquino intuiciones que apuntan no s\u00f3lo a la Iglesia universal (\u00abcongregaci\u00f3n de los fieles\u00bb), sino tambi\u00e9n a las congregaciones locales, cada una con su propia cabeza. Durante todo el per\u00ed\u00adodo medieval se insiste predominantemente, aunque no de manera exclusiva, en las parroquias. Estaban tambi\u00e9n las iglesias de los religiosos, especialmente los frailes, que se caracterizaban por la predicaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como otros lugares de peregrinaci\u00f3n y devoci\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada cofrad\u00ed\u00adas, \u00f3rdenes terceras, diversos movimientos espirituales y asociaciones de laicos de car\u00e1cter muy local, si bien insertos en grupos m\u00e1s amplios, como \u00f3rdenes religiosas. Al mismo tiempo la centralizaci\u00f3n romana iniciada en el siglo XI continu\u00f3, desempe\u00f1ando el papa y el emperador funciones universales. Las principales \u00f3rdenes religiosas y las grandes universidades eran s\u00ed\u00admbolo del car\u00e1cter universal de la Iglesia.<\/p>\n<p>En tiempos de la Reforma la imagen de la vida de las parroquias era muy deprimente. La reforma de Trento confirm\u00f3 la estructura de parroquias y di\u00f3cesis. Trat\u00f3 de mejorar la educaci\u00f3n, la moral y el ministerio pastoral de los sacerdotes diocesanos. En conjunto quiz\u00e1 pueda decirse que las Iglesias protestantes ten\u00ed\u00adan (y en muchos lugares todav\u00ed\u00ada tienen) un sentido de la comunidad a nivel local mayor que el de las parroquias cat\u00f3licas. Entre tanto la Contrarreforma emprendi\u00f3 una fuerte centralizaci\u00f3n, insistiendo en la uniformidad, a trav\u00e9s de la publicaci\u00f3n de un >catecismo, libros lit\u00fargicos comunes y la versi\u00f3n Vulgata de la Biblia.<\/p>\n<p>Varios movimientos del siglo XVIII, como el >galicanismo o el >josefinismo, fueron expresi\u00f3n del deseo de los gobernantes seculares o de los obispos de debilitar el poder de Roma sobre las Iglesias de su pa\u00ed\u00ads. La Revoluci\u00f3n francesa desorient\u00f3 la relaci\u00f3n entre la Iglesia local y la Iglesia universal, conduciendo con el tiempo a una centralizaci\u00f3n a\u00fan mayor en el >Vaticano I. Hasta P\u00ed\u00ado VII (1800-1823), el papa no nombr\u00f3 a los obispos franceses. Por entonces la unidad hab\u00ed\u00ada degenerado hasta cierto punto en uniformidad, proceso acentuado a\u00fan m\u00e1s por la publicaci\u00f3n en 1917 del primer C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  para toda la Iglesia universal.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo hay que considerar los aspectos teol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n los sociol\u00f3gicos. A nivel local la Iglesia no encontr\u00f3 un planteamiento pastoral adecuado en el proceso de urbanizaci\u00f3n de los siglos XIX y XX. Durante la Edad media y hasta el siglo XIX las parroquias rurales \u00abnormales\u00bb pod\u00ed\u00adan tener entre 40 y 80 familias. Con la industrializaci\u00f3n y la expansi\u00f3n misionera, en el siglo XX se pueden encontrar parroquias con 100.000 personas; evidentemente s\u00f3lo pueden ser estructuras an\u00f3nimas y muy institucionales.<\/p>\n<p>En la documentaci\u00f3n preliminar del Vaticano II se manifiesta un gran inter\u00e9s por las parroquias, que en los documentos posteriores del concilio va perdiendo relieve. Si observamos los documentos encontramos una terminolog\u00ed\u00ada variada, a veces de significaci\u00f3n incierta (>Iglesias particulares). En la primera constituci\u00f3n del concilio encontramos una descripci\u00f3n de la Iglesia local: \u00abLa principal manifestaci\u00f3n de la Iglesia (praecipuam manifestationem)  se realiza en la participaci\u00f3n plena y activa de todo el pueblo santo de Dios en las mismas celebraciones lit\u00fargicas, particularmente en la eucarist\u00ed\u00ada, en una misma oraci\u00f3n, junto al \u00fanico altar, donde preside el obispo rodeado de su presbiterio y ministros\u00bb (SC 41, con nota a pie de p\u00e1gina remitiendo a Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). La constituci\u00f3n sobre la liturgia llega a decir que, entre todas las asambleas de creyentes, las parroquias \u00abde alguna manera representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe\u00bb (SC 42). En el decreto sobre los obispos se usa un lenguaje cauteloso: se describe la di\u00f3cesis como \u00abiglesia particular\u00bb (ecclesia particularis,  CD 28; cf 3 y 6); la parroquia es una parte espec\u00ed\u00adfica (pars determinara)  de la di\u00f3cesis (CD 30) y se habla de ella como de una comunidad (CD 30); los p\u00e1rrocos tienen que sentirse realmente miembros de la di\u00f3cesis y de la Iglesia universal (CD 30); hay diferencia entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares (singularum ecclesiarum:  CD 2); los obispos tienen la responsabilidad de las Iglesias particulares, que son porciones de la \u00fanica Iglesia (CD 6); los obispos tienen que interesarse por toda la Iglesia (universae ecclesiae,  CD 5); \u00abla di\u00f3cesis es una porci\u00f3n del pueblo de Dios que se conf\u00ed\u00ada al obispo para ser apacentada con la cooperaci\u00f3n de su presbiterio\u00bb (CD 11; cf AG 19-22); los obispos tienen que santificar a \u00ablas Iglesias a ellos confiadas\u00bb (ecclesias sibi concredi tas); por \u00faltimo, en CD 36 se usan, en relaci\u00f3n con las di\u00f3cesis, las palabras \u00abparticulares\u00bb (pecularibus),  \u00abindividuales\u00bb (singularum) y  \u00abdiferentes\u00bb (variis).<br \/>\nLa palabra \u00ablocal\u00bb aplicada a un patriarcado o di\u00f3cesis se encuentra en UR 14; LG 23 y 26; AG 19 y 27, y PO 6. La palabra \u00abparticular\u00bb se refiere al rito en algunos casos (LG 13 y 23; OE 2). Hay otros textos clave en el Vaticano II, como LG 26, dedicados al oficio santificante de los obispos. Comienza este con la afirmaci\u00f3n de que la eucarist\u00ed\u00ada es fuente de vida y crecimiento para la Iglesia, y sigue diciendo: \u00abEsta Iglesia de Cristo est\u00e1 verdaderamente presente en todas las leg\u00ed\u00adtimas reuniones locales de los fieles, que, unidas a sus pastores, reciben tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento el nombre de iglesias. [&#8230;] En estas comunidades, aunque sean frecuentemente peque\u00f1as y pobres o vivan en la dispersi\u00f3n, est\u00e1 presente Cristo, por cuya virtud se congrega la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb (LG 26; cf CD 11). La eucarist\u00ed\u00ada es \u00abfuente y culmen (fontem et culmen)  de toda la vida cristiana\u00bb (LG 11; cf SC 10). San Agust\u00ed\u00adn observa que si es verdad que s\u00f3lo la Iglesia hace la eucarist\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n es verdad que es la eucarist\u00ed\u00ada la que hace a la Iglesia. La eucarist\u00ed\u00ada es expresi\u00f3n de la existencia de la Iglesia en un determinado lugar\u00bb. LG 23 trata de las relaciones entre la Iglesia particular y la Iglesia universal: la unidad colegial puede verse en las relaciones mutuas de los obispos individualmente con su Iglesia particular y con la Iglesia universal; \u00ablos obispos son, individualmente, el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal\u00bb; los obispos tienen autoridad pastoral sobre las Iglesias particulares a ellos confiadas, pero no sobre la Iglesia universal, aunque deben interesarse por ella; se han constituido agrupaciones de di\u00f3cesis, como es el caso de los patriarcados; \u00abla variedad de las Iglesias locales, tendente a la unidad, manifiesta con mayor evidencia la catolicidad de la Iglesia indivisa\u00bb (LG 23).<\/p>\n<p>A pesar del diverso vocabulario del Vaticano II en torno a las Iglesias\/di\u00f3cesis locales\/particulares, la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica principal de su relaci\u00f3n con la Iglesia universal se encuentra en la frase lapidaria: \u00aben las cuales y a base de las cuales (in quibus et ex quibus)  se constituye la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (LG 23). Si s\u00f3lo se considerara el in quibus,  la Iglesia universal degenerar\u00ed\u00ada en Iglesias particulares y se convertir\u00ed\u00ada en una mera abstracci\u00f3n; si s\u00f3lo se tuviera en cuenta el ex quibus,  nos quedar\u00ed\u00adamos con una imagen puramente sociol\u00f3gica de la Iglesia. Ambos elementos han de mantenerse con vistas a la >comuni\u00f3n de la Iglesia. Por esto se ha calificado este pasaje como el \u00ablocus theologicus\u00bb conciliar de la \u00abcommunio ecclesiarum\u00bb. La >sucesi\u00f3n apost\u00f3lica asegura la comuni\u00f3n vertical, de modo que los obispos participan de la identidad de la Iglesia de los ap\u00f3stoles \u2014identidad a trav\u00e9s del tiempo\u2014. Pero ha de haber tambi\u00e9n una comuni\u00f3n horizontal que garantice la identidad de la Iglesia local con todas las dem\u00e1s Iglesias locales dispersas actualmente a lo largo y ancho del mundo \u2014identidad a trav\u00e9s del espacio\u2014.<\/p>\n<p>En el concilio parece que se usa el t\u00e9rmino \u00abIglesia local\u00bb (ecclesia localis)  m\u00e1s en relaci\u00f3n con un \u00e1rea determinada que las expresiones anteriormente citadas, m\u00e1s ligadas a tradiciones teol\u00f3gicas y espirituales y al gobierno. Los v\u00ed\u00adnculos entre la di\u00f3cesis y la Iglesia universal son los v\u00ed\u00adnculos de la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local parti\u00f3 de la obra pionera y \u00fanica de A. Gr\u00e9a, La Iglesia y su divina constituci\u00f3n  (1885), que se convirti\u00f3 en un punto de referencia para aquellos autores que m\u00e1s tarde se propusieron tratar expresamente de la Iglesia local.<\/p>\n<p>Su sensibilidad patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica es la que hace posible, dentro del ambiente ultramontano en la recepci\u00f3n de la doctrina sobre el papado del Vaticano 1, que se subraye una concepci\u00f3n de la Iglesia local como portadora del misterio de la Iglesia de acuerdo con la expresi\u00f3n de san Pedro Dami\u00e1n que aplica a la Iglesia local el aforismo: \u00abtodo lo que conviene al todo \u2014la Iglesia de Dios\u2014, conviene tambi\u00e9n, en cierta manera, a cada parte \u2014la Iglesia diocesana\u2014\u00bb. Sin duda, se percibe aqu\u00ed\u00ad la influencia de la teolog\u00ed\u00ada del episcopado y dela relaci\u00f3n Iglesia y eucarist\u00ed\u00ada de san >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada citado ampliamente.<\/p>\n<p>Tres son los elementos teol\u00f3gicos que acompa\u00f1an esta g\u00e9nesis hacia la mitad del siglo XX y que preceden al Vaticano II. Por un lado, el redescubrimiento de la sacrarnentalidad del episcopado; por otro, la eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica, y finalmente, la teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n. Estos elementos son estudiados desde un punto de vista hist\u00f3rico en el \u00e1mbito lit\u00fargico, ecum\u00e9nico y patr\u00ed\u00adstico, especialmente por la teolog\u00ed\u00ada francesa representada por Y. M. Congar, y desde un punto de vista m\u00e1s te\u00f3rico en relaci\u00f3n con el derecho y la pastoral por la teolog\u00ed\u00ada eclesiol\u00f3gica alemana propuesta por K. Rahner, y posibilitan afirmar que \u00abha nacido la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local en los a\u00f1os 1950-1960\u00bb.<\/p>\n<p>Se debe observar que la terminolog\u00ed\u00ada en el Vaticano II no es homog\u00e9nea puesto que de las ocho veces que se usa la expresi\u00f3n ecclesia localis,  cuatro se refieren a la >di\u00f3cesis, una a la di\u00f3cesis en su contexto cultural, dos veces a una agrupaci\u00f3n de di\u00f3cesis y una sola vez a la >parroquia. Por otro lado, ecclesia particularis  (>Iglesias particulares) se encuentra citada veinticuatro veces, de las cuales doce indica la di\u00f3cesis, doce veces m\u00e1s significa la Iglesia en su ambiente cultural y de estas \u00faltimas, cinco veces se refiere a la Iglesia cat\u00f3lica de rito diverso del latino. Esta \u00faltima expresi\u00f3n ha sido la escogida de forma exclusiva para designar a la di\u00f3cesis en el CIC de 1983, para as\u00ed\u00ad posibilitar la inclusi\u00f3n de otras realidades eclesiales que se le \u00abasimilan\u00bb, tales como las prelaturas, los vicariatos apost\u00f3licos, las administraciones apost\u00f3licas&#8230; (CIC 368), opci\u00f3n que, con todo, oscurece la verdadera naturaleza de la di\u00f3cesis en su modelo primario, por esto el canon citado a\u00f1ade imprimis.<br \/>\nEs obvio que la palabra di\u00f3cesis en su larga historia connota necesariamente la referencia a una circunscripci\u00f3n territorial, fruto de su origen administrativo profano, de tal manera que al menos desde el siglo IV tenemos testimonios que la designan como \u00abel territorio confiado a un obispo\u00bb. En cambio, tanto el decreto conciliar CD como el nuevo CIC silencian la naturaleza territorial de la di\u00f3cesis, que aparece simplemente como presente \u00absobre\u00bb un territorio, sin duda con el inter\u00e9s de agruparla con sus \u00abasimiladas\u00bb (prelaturas, vicariatos, administraciones apost\u00f3licas&#8230;). Con todo, desde un punto de vista eclesiol\u00f3gico conviene tener presente que s\u00f3lo la di\u00f3cesis comporta necesariamente el ministerio de un obispo, de ah\u00ed\u00ad su absoluta prioridad. Por esta raz\u00f3n en la discusi\u00f3n actual sobre el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico o no de la \u00abterritorialidad\u00bb en la definici\u00f3n de una di\u00f3cesis, conviene a\u00f1adir una reflexi\u00f3n sobre la importancia del ministerio del obispo propio que no se da en las realidades asimiladas a la di\u00f3cesis, aspecto decisivo en la realizaci\u00f3n concreta de la Iglesia. Esta reflexi\u00f3n, \u00bfquiz\u00e1 podr\u00ed\u00ada no excluir, en principio, la posibilidad de unas di\u00f3cesis personales o sectoriales en sentido preciso, es decir, con obispo propio, tal como las Iglesias propias de un rito, seg\u00fan el can. 372?<br \/>\nEl espacio humano expresado por el \u00ablugar\u00bb representa, pues, la referencia concreta de la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia de Dios que es la di\u00f3cesis o Iglesia local, en cuanto encarnada en su propia \u00abparticularidad socio-cultural, tal como recuerda AG 22, ya que despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, como subraya el mismo documento conciliar, \u00abla Iglesia habla todas las lenguas, comprende y abraza en su amor todas las lenguas, triunfando as\u00ed\u00ad sobre la dispersi\u00f3n de Babel\u00bb (AG 4). De esta forma la realizaci\u00f3n de la Iglesia en un lugar coincide con el hacer presente el designio de Dios y, por tanto, la unidad de todo el g\u00e9nero humano (cf LG 1). Y esto, de tal modo que, gradualmente, la humanidad se encamina hacia su plenitud a trav\u00e9s del proceso indicado por el mismo Vaticano II de acogida, purificaci\u00f3n, consolidaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de las riquezas y de todo lo bueno de los hombres y de sus pueblos y de sus culturas (cf LG 13.17).<\/p>\n<p>Por otro lado el Vaticano II prefiri\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abporci\u00f3n\u00bb (CD 11) a la de \u00abparte\u00bb para designar a la Iglesia local, puesto que \u00abparte\u00bb puede sugerir una concepci\u00f3n fragmentaria de Iglesia, y, en cambio, \u00abporci\u00f3n\u00bb evoca una relaci\u00f3n proporcional o proporcionalidad, f\u00f3rmula m\u00e1s adecuada para una visi\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia local entendida como realizaci\u00f3n de la Iglesia de Dios presente en un lugar concreto. De esta forma, al afirmar que la di\u00f3cesis es una porci\u00f3n del pueblo de Dios, se aplica directamente a la di\u00f3cesis la categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de pueblo de Dios con todas las caracter\u00ed\u00adsticas e implicaciones que le da la LG en su cap\u00ed\u00adtulo II. Se trata de afirmar la primac\u00ed\u00ada de todos los bautizados como sujetos activos del ser y la misi\u00f3n de la Iglesia, que como \u00abpueblo mesi\u00e1nico tiene por Cabeza a Cristo&#8230; tiene por condici\u00f3n la dignidad y libertad de los hijos de Dios&#8230; tiene por ley el mandato del amor&#8230; tiene como fin la dilataci\u00f3n del reino de Dios\u00bb (LG 9).<\/p>\n<p>Esta \u00abporci\u00f3n del pueblo de Dios\u00bb, sigue CD 11, \u00abse re\u00fane por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, que es su radical constructor; \u00abpor medio del Evangelio y de la Eucarist\u00ed\u00ada\u00bb, como palabra y sacramento centrales, y \u00abcon el obispo como pastor y la colaboraci\u00f3n de los presb\u00ed\u00adteros\u00bb, como ministros ordenados a su servicio. He aqu\u00ed\u00ad los elementos constitutivos de la Iglesia de Dios que se realiza en un lugar concreto: por un lado, como Ecclesia mater congregans  gracias al Esp\u00ed\u00adritu, la Palabra y los Sacramentos \u2014especialmente bautismo, eucarist\u00ed\u00ada y orden\u2014, y por otro, como Ecclesia fraternitas congregata,  al ser concreta \u00abporci\u00f3n del pueblo de Dios\u00bb, ubicada local y culturalmente, toda ella en la catolicidad de la comuni\u00f3n de las Iglesias (cf LG 23). La revalorizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local comporta una profundizaci\u00f3n de estos elementos constitutivos comunes a todas las Iglesias locales, y de su viva comuni\u00f3n con la Iglesia local de Roma por raz\u00f3n de su lugar preeminente ya que la \u00abpreside en la caridad\u00bb, como recordaba san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (cf LG 13).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posterior al concilio se han realizado nuevos desarrollos. Las >conferencias episcopales (cf CD 37-39) han desempe\u00f1ado un papel cada vez m\u00e1s activo. Pero cierta desconfianza hacia esta instituci\u00f3n b\u00e1sicamente del siglo XX revela que los problemas pr\u00e1cticos y psicol\u00f3gicos de la relaci\u00f3n de las Iglesias locales con la Iglesia universal est\u00e1n todav\u00ed\u00ada sin resolver. En Am\u00e9rica Latina las >comunidades cristianas de base han configurado una nueva expresi\u00f3n de la Iglesia local. Los >s\u00ed\u00adnodos, cuya finalidad ha sido siempre convertirse en lugares de interacci\u00f3n de las Iglesias dispersas a lo largo y ancho del mundo, y con el centro de Roma, pueden no haber desarrollado a\u00fan todo su potencial.<\/p>\n<p>En la revisi\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  se intent\u00f3 recoger la concepci\u00f3n del Vaticano II de la di\u00f3cesis como Iglesia particular (CIC 368-374), aunque algunos se han mostrado defraudados por el texto final. Siguiendo el Vaticano II, el C\u00f3digo  ha regulado multitud de expresiones de la colegialidad y la identidad de la Iglesia a nivel diocesano; muchos ordinarios no lo han aceptado con gran entusiasmo (>S\u00ed\u00adnodos diocesanos y concilios particulares\/provinciales; >Obispos).<\/p>\n<p>En Oriente la idea de la Iglesia local est\u00e1 muy desarrollada. Se mantiene generalmente el principio de \u00abun obispo, una ciudad\u00bb. El relieve concedido a la eucarist\u00ed\u00ada en la eclesiolog\u00ed\u00ada ortodoxa da lugar a un profundo sentido de la universalidad, manifest\u00e1ndose localmente la Iglesia celeste en lo que se considera una liturgia c\u00f3smica.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la Iglesia local sigue desarroll\u00e1ndose a varios niveles. Siguen plante\u00e1ndose cuestiones pr\u00e1cticas entre las distintas Iglesias y entre estas y la Santa Sede. La teolog\u00ed\u00ada necesita Iglesias locales con una fuerte confianza en s\u00ed\u00ad mismas si quiere seguir siendo relevante para nuestro tiempo. Sigue viva la cuesti\u00f3n capital de la indigenizaci\u00f3n e >inculturaci\u00f3n. Es necesario que las diferentes culturas encuentren expresi\u00f3n dentro de la unidad de la fe. S\u00f3lo dentro de una amplia >eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n ser\u00e1 posible vivir en una Iglesia local manteniendo los v\u00ed\u00adnculos espirituales y de otro tipo con las otras Iglesias, y especialmente con la sede romana. Todo lo que es necesario para la salvaci\u00f3n est\u00e1 presente en cada Iglesia local, pero ninguna Iglesia local puede vivir aislada de las dem\u00e1s. Los fieles saben de  la Iglesia universal, pero hacen la experiencia  de la Iglesia local. A nivel ecum\u00e9nico hay que subrayar los v\u00ed\u00adnculos ya existentes y crear otros por medio de la gracia. Esencial para el desarrollo de la Iglesia local es el obispo, vinculado a su Iglesia como a su propia esposa. El es el principal s\u00ed\u00admbolo de unidad de la Iglesia local en s\u00ed\u00ad misma y con las otras Iglesias, as\u00ed\u00ad como de su poder para santificar a sus miembros.<\/p>\n<p>La carta publicada por la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe CDF en 1992 sobre Algunos aspectos de la Iglesia como comuni\u00f3n  concede especial atenci\u00f3n a la tensi\u00f3n existente entre la Iglesia universal y la Iglesia local (nn 9-14). Insiste en la primac\u00ed\u00ada de la Iglesia universal, que \u00aben su misterio esencial es una realidad ontol\u00f3gica y temporalmente anterior a cada una de las Iglesias particulares\u00bb (n 9). Aunque la argumentaci\u00f3n de la carta no siempre es f\u00e1cil de seguir, su intenci\u00f3n es advertir contra la disociaci\u00f3n de la Iglesia local respecto de la Iglesia universal, idea que, como observa la misma carta, fue ya manifestada por Pablo VI en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta voz, en fin, se ha usado la terminolog\u00ed\u00ada del Vaticano II y se ha seguido su doctrina sobre la Iglesia local. Pero existe por otro lado la necesidad de considerar la Iglesia \u00ablocal\u00bb como una realidad m\u00e1s amplia que la di\u00f3cesis, que abarque todo un pa\u00ed\u00ads, una raza, un pueblo o un \u00e1rea con cierta consistencia ling\u00fc\u00ed\u00adstica y cultural. Este ha sido sin duda uno de los logros de la >teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n latinoamericana: el haber encontrado el modo de escucharse y colaborar dentro del enorme subcontinente, respetando las diferencias regionales. La cuesti\u00f3n de la Iglesia local afecta ciertamente a la misma catolicidad (>cat\u00f3lico) de la Iglesia, a su unidad en la diversidad.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. Iglesia particular)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Uno de los temas m\u00e1s importantes surgidos del Vaticano II ha sido el de la Iglesia local. La relaci\u00f3n de la Iglesia local con la Iglesia universal es un problema del que se ha ocupado la eclesiolog\u00ed\u00ada, especialmente desde el concilio. 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