{"id":14827,"date":"2016-02-05T09:43:55","date_gmt":"2016-02-05T14:43:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/institutos-seculares\/"},"modified":"2016-02-05T09:43:55","modified_gmt":"2016-02-05T14:43:55","slug":"institutos-seculares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/institutos-seculares\/","title":{"rendered":"INSTITUTOS SECULARES"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos elementos principales de los institutos seculares \u2014vida consagrada vivida en medio del mundo y no en comunidad\u2014 se remontan a varios siglos atr\u00e1s. Sin embargo, las opiniones var\u00ed\u00adan acerca de cu\u00e1ndo empiezan los institutos seculares en el sentido moderno del t\u00e9rmino. Para algunos canonistas y te\u00f3logos, finales del siglo XIX y comienzos del XX ser\u00ed\u00ada una fecha aceptable, con O. Kozminski (1829-1916) en Polonia y A. Gemelli (1875-1959), el fundador italiano de los Misioneros del Reino de Cristo. El segundo adopt\u00f3 una frase que se convertir\u00ed\u00ada en una constante en los textos magisteriales, conciliares y can\u00f3nicos: \u00abtrabajar desde dentro del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>>P\u00ed\u00ado XII reconoci\u00f3 formalmente los institutos seculares en la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Provida Mater Ecclesia  de 1947 y en documentos posteriores. Los institutos seculares se multiplicaron y la literatura relativa a ellos creci\u00f3 consecuentemente (sobre todo en franc\u00e9s y en italiano). Proliferaron los estudios, especialmente sobre su secularidad, su vocaci\u00f3n de presencia en el mundo, su papel en la Iglesia, su distinci\u00f3n de la vida religiosa.<\/p>\n<p>El Vaticano II reconoci\u00f3 la vocaci\u00f3n particular de los institutos seculares: \u00abLos institutos seculares, aunque no sean institutos religiosos (quamvis non sint instituta religiosa),  llevan, sin embargo, consigo la profesi\u00f3n verdadera y completa, en el siglo, de los consejos evang\u00e9licos, reconocida por la Iglesia. Esta profesi\u00f3n confiere una consagraci\u00f3n a los hombres y mujeres, laicos y cl\u00e9rigos, que viven en el mundo\u00bb (PC 11). Pueden constituir organismos similares a las conferencias de superiores mayores (PC 23); se reconoce su contribuci\u00f3n a la actividad misionera (AG 40).<\/p>\n<p>El I Congreso internacional de institutos seculares, celebrado en Roma en 1970, mostr\u00f3 un gran >pluralismo: algunos eran pr\u00e1cticamente congregaciones religiosas en todo salvo en el nombre; otros, en cambio, no quer\u00ed\u00adan aceptar el compromiso con los consejos evang\u00e9licos, sino que deseaban una consagraci\u00f3n m\u00e1s general.<\/p>\n<p>En el derecho can\u00f3nico los institutos seculares se tratan dentro del apartado dedicado a la vida consagrada (CIC 573-606), para luego dedicarles unos c\u00e1nones especiales (710-730), que se inician con una definici\u00f3n: \u00abUn instituto secular es un instituto de vida consagrada en el cual los fieles, viviendo en el mundo, aspiran a la perfecci\u00f3n de la caridad, y se dedican a procurar la santificaci\u00f3n del mundo sobre todo desde dentro de \u00e9l\u00bb (CIC 710). El canon recoge su caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica: la consagraci\u00f3n de la secularidad. El modo concreto en que cada instituto ha de vivir los consejos evang\u00e9licos han de determinarlo en cada caso las constituciones; y se a\u00f1ade: \u00abconservando sin embargo en el modo de vivir la secularidad propia del instituto\u00bb (CIC 712 y cf 598-601 para los consejos). La finalidad apost\u00f3lica de los institutos seculares se expresa de un modo que recuerda a P\u00ed\u00ado XII: \u00abLos miembros de estos institutos manifiestan y ejercen su propia consagraci\u00f3n en la actividad apost\u00f3lica y, a manera de levadura, se esfuerzan por impregnar todas las cosas con el esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico, para fortaleza e incremento del cuerpo de Cristo\u00bb (CIC 713 \u00c2\u00a7 1). El canon sigue luego describiendo esta misi\u00f3n apost\u00f3lica con los t\u00e9rminos usados por LG al hablar de los laicos (31-32. 34), aun cuando tambi\u00e9n los sacerdotes puedan ser miembros de estos institutos (CIC 313 \u00c2\u00a7 3; 715 \u00c2\u00a7 1). El derecho contempla la posibilidad de que los miembros puedan vivir solos o en grupo (CIC 714). Se insiste en la formaci\u00f3n de los miembros, inicial y permanente (CIC 722; 724). Existe la posibilidad de que algunos institutos ofrezcan una forma de asociaci\u00f3n a otros que no sean miembros en sentido estricto (CIC 725); un caso evidente ser\u00ed\u00ada el de los casados (CIC 721 \u00c2\u00a7 1, n 3), que no pueden atarse por los consejos evang\u00e9licos que constituyen a los institutos seculares como una forma de vida consagrada. En general el derecho muestra una flexibilidad apropiada a una forma de la vida de la Iglesia que est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en proceso de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>El modo de vivir de los Ap\u00f3stoles (la \u00abVida Apost\u00f3lica\u00bb) se ha concretado seg\u00fan diversas modalidades, siempre como \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb radical en el seguimiento evang\u00e9lico. Los Institutos Seculares tienden a vivir esta consagraci\u00f3n total en la plena inserci\u00f3n en el mundo (\u00absecularidad\u00bb). Sus miembros \u00abquieren vivir la consagraci\u00f3n a Dios en el mundo mediante la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos en el contexto de las estructuras temporales, para ser as\u00ed\u00ad levadura de sabidur\u00ed\u00ada y testigos de gracia dentro de la vida cultural, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica\u00bb (VC 10).<\/p>\n<p>\tSe busca siempre \u00abla perfecci\u00f3n de la caridad\u00bb (LG 40) y, por tanto, la santidad, pero con la l\u00ed\u00adnea de \u00absantificaci\u00f3n\u00bb en el mundo y del mundo, desde dentro de las realidades temporales. Se quiere vivir esta santificaci\u00f3n desde la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos, asumidos con ciertos compromisos, que ser\u00e1n concretados en los estatutos respectivos. La forma de vida fraterna o \u00abcomunitaria\u00bb queda especificada en esos mismos estatutos, pero, en general, no es tan estricta como en la vida religiosa, para poder dar m\u00e1s margen a la inserci\u00f3n secular. Los Institutos seculares pueden ser laicales, clericales o mixtos, sin modificar su estado laical o clerical. Los sacerdotes pueden estar incardinados en la di\u00f3cesis o en el Instituto, formando siempre parte del Presbiterio diocesano.<\/p>\n<p>\tLa calificaci\u00f3n de \u00absecular\u00bb indica la inserci\u00f3n en el mundo para injertar en \u00e9l el esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico, por la convivencia, el trabajo, la acci\u00f3n apost\u00f3lica, los servicios sociales y de caridad. Con su propia autonom\u00ed\u00ada (que es distinta en laicos y cl\u00e9rigos), cooperan activa y arm\u00f3nicamente en la comunidad eclesial y, de modo especial, en la Iglesia particular, en comuni\u00f3n con el propio obispo.<\/p>\n<p>\tLos Institutos seculares sirven a la Iglesia en cuanto ella est\u00e1 en medio de mundo, con una presencia incisiva, mediante una s\u00ed\u00adntesis peculiar de secularidad y de consagraci\u00f3n. Su dimensi\u00f3n \u00absecular\u00bb es inherente a la misi\u00f3n que deben desempe\u00f1ar a la luz de la Encarnaci\u00f3n. El equilibrio entre consagraci\u00f3n, secularidad y misi\u00f3n es un servicio de di\u00e1logo entre la Iglesia y el mundo.<\/p>\n<p>Referencias Asociaciones devida apost\u00f3lica, consagraci\u00f3n, laicado, movimientos eclesiales, vida consagrada, v\u00ed\u00adrgenes consagradas.<\/p>\n<p>Lectura de documentos Const. Apost. \u00abProvida Mater\u00bb (P\u00ed\u00ado XII, 1947); PC 11; AG 40; CIC 710-730; CEC 928-929; VC 10, 32, 110.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Preti nel mondo per il mondo. Appunti di spiritualit\u00ed\u00a0 presbiterale (Milano, OR, 1983); AA.VV., Movimenti ecclesiali contemporanei (Roma, LAS, 1980); J. BEYER, Institutos seculares, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) III, 942-946; S. CANALS, Los instituos seculares (Madrid, Rialp, 1960); M.T. CUESTA, Institutos seculares, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consagrada (Madrid, Publicaciones Claretianas, 1989) 891-907; G. ESCUDERO, Los institutos seculares (Madrid, Coculsa, 1965); F. MAZZOLI, Los Institutos Seculares en la Iglesia (Madrid, Studium, 1971); A. OBERTI, Gli istituti secolari, una presenza viva nella Chiesa e nel mondo (Mil\u00e1n, OR, 1986); Idem, Gli instituti secolari nel nuovo Codice di diritto canonico Vita Consacrata 19 (1983) 294-303; J.M. SETIEN, Institutos seculares para el clero diocesano (Vitoria 1957).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Del sacramento del Bautismo arranca la llamada universal a la santidad, aunque los caminos de realizaci\u00f3n existencial sean diversos.<\/p>\n<p>Se trata de distintas maneras de colaborar con Cristo en la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Una de estas formas es la secularidad consagrada; y consagrada no s\u00f3lo por los sacramentos del bautismo y de la confirmaci\u00f3n, sino por una aceptaci\u00f3n especial y particular de la llamada de Cristo a participar m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente y m\u00e1s radicalmente en la obra de salvaci\u00f3n universal en medio del mundo.<\/p>\n<p>Esta nueva consagraci\u00f3n, como dice el Vaticano II, \u00abradicada en la consagraci\u00f3n bautismal, la expresa m\u00e1s plenamente\u00bb (Perfectae Charitatis, n. 5). Y es que la consagraci\u00f3n, tanto religiosa como secular, supone un intento de vivir con radicalidad las exigencias del bautismo en cuanto al seguimiento e imitaci\u00f3n de Cristo. Su radicalidad se expresa en la plena disponibilidad y dedicaci\u00f3n a trabajar por el Reino.<\/p>\n<p>Es lo que dice el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico en el canon 577: \u00abEn la Iglesia hay muchos institutos de vida consagrada&#8230; siguen m\u00e1s de cerca a Cristo ya cuando ora, ya cuando anuncia el Reino de Dios, ya cuando hace el bien a los hombres, ya cuando convive con ellos en el mundo, aunque cumpliendo siempre la voluntad del Padre\u00bb. Recordemos que, a los Institutos Seculares dedica el C\u00f3digo 21 canones: del 710 al 730.<\/p>\n<p>P\u00ed\u00ado XII, en la Provida Mater, fue quien otorg\u00f3 a los Institutos Seculares como la carta de ciudadan\u00ed\u00ada en la Iglesia.<\/p>\n<p>Afirmando que son tan estados de perfecci\u00f3n como puedan serlo los Institutos Religiosos, si bien con ciertas peculiariedades. As\u00ed\u00ad se afirma expresamente, en el apartado II.1., que \u00abni admiten los tres votos p\u00fablicos de religi\u00f3n, ni imponen a todos sus miembros la vida com\u00fan o morada bajo el mismo techo\u00bb.<\/p>\n<p>La novedad de esta intuici\u00f3n viene a romper viejos esquemas y es l\u00f3gico que hubiese ciertas dubitaciones e imprecisiones a la hora de su reglamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En algunos ambientes sigue latente en el subconsciente la idea de que los Institutos Religiosos son el modelo de estructuraci\u00f3n de todos los estados de perfecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la vida comunitaria, como una de las diferenciaciones entre los Institutos Religiosos y los Institutos Seculares, exige en los primeros unas determinaciones que no se exigen en los segundos. Por lo que puede dar la sensaci\u00f3n de que los primeros est\u00e1n m\u00e1s completos y acabados, y los segundos, un poco mas en el aire. Cuando, en realidad, la finalidad de los Institutos Seculares no est\u00e1 en la separaci\u00f3n del mundo y en la vivencia de la vida comunitaria, sino en la inserci\u00f3n en la actuaci\u00f3n apost\u00f3lica dentro del mundo, viviendo y ejerciendo la secularidad en forma cristiana.<\/p>\n<p>Por eso afirma el Primo Feliciten, apart. II, refiri\u00e9ndose a los Institutos Seculares: \u00abEn la ordenaci\u00f3n de todos los Institutos se ha de tener siempre presente que debe resplandecer bien patente en todos ellos el propio y peculiar car\u00e1cter de estos Institutos, es decir, el secular, en el cual radica toda la raz\u00f3n de su existencia\u00bb.<\/p>\n<p>Conviene realizar tres observaciones sobre el car\u00e1cter secular de los Institutos:<\/p>\n<p>1. Se da este car\u00e1cter secular porque se vive en el siglo. De ah\u00ed\u00ad el apelativo secular; y se vive como vive cualquier otro cristiano \u00bb en todo lo que es l\u00ed\u00adcito y pueda compaginarse con los trabajos y deberes de la perfecci\u00f3n\u00bb (Primo Feliciter, Apart. II).<\/p>\n<p>2. Se ejerce la misi\u00f3n y el apostolado en el siglo; esto significa que se ejerce el apostolado en el mundo, no a trav\u00e9s de una asociaci\u00f3n o agrupaci\u00f3n, sino con responsabilidad propia y personal (espiritualidad de mediaci\u00f3n), no en nombre del Instituto. Aunque el Instituto sea el punto de referencia en raz\u00f3n del carisma propio. Se ejerce incluso \u00aben lugares tiempos y circunstancias prohibidos o inaccesibles a los sacerdotes y religiosos\u00bb (Provida Mater., n. 10).<\/p>\n<p>3. Se ejerce por medio del siglo, es decir, por medio del las estructuras, profesiones y asociaciones netamente seculares. Como dice el Primo Feliciten, Apartado II, se act\u00faa \u00abdesde el siglo y, por consiguiente, en las profesiones, formas, actividades, lugares, circunstancias correspondientes a esta condici\u00f3n secular\u00bb.<\/p>\n<p>Para afianzar a\u00fan m\u00e1s este triple aspecto o dimensi\u00f3n, recordamos unas palabras de Pablo VI el 26 de septiembre de 1970 en el encuentro internacional de Institutos Seculares:<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) \u00bfAbandonaremos o podremos conservar nuestra forma secular de vida? Esta es vuestra pregunta; la Iglesia ya ha respondido; sois libres para elegir; pod\u00e9is continuar siendo seculares&#8230; Y tendr\u00e9is as\u00ed\u00ad un campo propio e inmenso en que dar cumplimiento a vuestra tarea doble: vuestra santificaci\u00f3n personal, vuestra alma, y aquella consecratio mundi, cuyo delicado compromiso, delicado y atrayente, conoc\u00e9is; es decir, el campo del mundo; del mundo humano, tal como es, con su inquieta y seductora actualidad, con sus virtudes y sus pasiones, con sus posibilidades para el bien y con su gravitaci\u00f3n hacia el mal, con sus magn\u00ed\u00adficas realizaciones modernas y con sus secretas deficiencias e inevitables sufrimientos&#8230; Es un camino dif\u00ed\u00adcil, de alpinista del esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>En septiembre de 1972 segu\u00ed\u00ada diciendo Pablo VI a los responsables de los Institutos Seculares: \u00abSecularidad (&#8230;) debe significar, ante todo, toma de conciencia de estar en el mundo como lugar propio vuestro de responsabilidad cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>En febrero de 1972, con motivo del XXV Aniversario de la Provida Mater, hab\u00ed\u00ada dicho que la secularidad \u00abno s\u00f3lo representa una condici\u00f3n sociol\u00f3gica, un hecho externo, sino tambi\u00e9n una actitud: estar en el mundo, saberse responsable para servirlo, para configurarlo seg\u00fan el designio divino en un orden m\u00e1s justo y m\u00e1s humano con el fin de santificarlo desde dentro\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, la secularidad hay que entenderla desde la existencia personal, dentro de este mundo, reordenando las realidades temporales seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu cristiano y haciendo presente en ellas al Rey y su Reino.<\/p>\n<p>Concretando a\u00fan m\u00e1s en este campo de las realidades temporales, Pablo VI, como si tuviera presente a los Institutos Seculares, escrib\u00ed\u00ada en \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb, n. 70:<\/p>\n<p>\u00abSu tarea primera (&#8230;) es el poner en pr\u00e1ctica todas las posibilidades cristianas y evang\u00e9licas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la pol\u00ed\u00adtica, de lo social, de la econom\u00ed\u00ada, y tambi\u00e9n de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci\u00f3n de masas\u00bb. De estas palabras se har\u00e1 tambi\u00e9n eco Juan Pablo II en su discurso del 28 de agosto de 1980 a los Institutos Seculares.<\/p>\n<p>Todo ello nos hace descubrir la sinton\u00ed\u00ada de los Institutos Seculares con el nuevo estilo de evangelizaci\u00f3n del mundo moderno. Los Institutos Seculares est\u00e1n llamados a una extraordinaria fecundidad apost\u00f3lica en esta hora de nueva evangelizaci\u00f3n. De nuevo, Pablo VI alude a este futuro prometedor cuando, dirigi\u00e9ndose a los Institutos Seculares en el XXV Aniversario de la Provida Mater, dice: \u00abno puede menos de verse la profunda y providencial coincidencia entre el carisma de los Institutos Seculares y una de las l\u00ed\u00adneas m\u00e1s importantes y m\u00e1s claras del Concilio: la presencia de la Iglesia en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que saber aunar consagraci\u00f3n y secularidad. Ambas realidades, como constitutivos de su carisma propiamente laical. Aludiendo a esta doble realidad de la secularidad y de la consagraci\u00f3n dijo Pablo VI a los responsables de Institutos Seculares en 1971: \u00abNinguno de los dos aspectos de vuestra fisonom\u00ed\u00ada espiritual puede ser supervalorado a costa del otro. Ambos son \u00abcoesenciales\u00bb.<\/p>\n<p>Un cristiano, al ingresar en un Instituto, contin\u00faa en la misma situaci\u00f3n profesional y secular de antes, pero ahora \u00abespecialmente\u00bb consagrada.<\/p>\n<p>Con palabras sencillas, una de las caracter\u00ed\u00adsticas de los miembros de los Institutos Seculares es que no se trasladan cuando ingresan en \u00e9stos, sino que se quedan en el mismo lugar y en la misma profesi\u00f3n en que se encuentran para, desde all\u00ed\u00ad mismo, ser fermento evangelizador del mundo y vivir su propia vocaci\u00f3n a la santidad radical.<\/p>\n<p>Los Institutos Seculares son una respuesta a la presencia de la Iglesia en el campo de la secularidad; una respuesta a la urgencia de la presencia cualificada del seglar cristiano en el mundo. Esta presencia no es s\u00f3lo testimonial, sino activa y eficiente. Trata de estructurar el mundo seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu del evangelio. La vida secular, reconociendo la presencia de su Se\u00f1or en la jerarqu\u00ed\u00ada, y animada por el testimonio de los religiosos, intentar\u00e1 forjar un nuevo mundo que se realice en el amor y en la caridad de Cristo.<\/p>\n<p>La tarea no es f\u00e1cil; se sienten en medio del mundo en un trabajo de \u00abmediaci\u00f3n\u00bb, de ser fermentos en la masa. Es necesario que los Institutos hagan un esfuerzo, si es preciso, de adaptaci\u00f3n a la hora de vivir la secularidad.<\/p>\n<p>La fidelidad no consiste en no cambiar, sino en tener la decisi\u00f3n necesaria para cambiar, con tal de prestar a la Iglesia y a los hombres el servicio que Dios quiere y como quiere, es decir, una renovaci\u00f3n en fidelidad y con creatividad al propio carisma y vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hecho mismo de que con frecuencia se considere a los Institutos femeninos como \u00abreligiosas seglares o como religiosas que viven en sus casas\u00bb puede ser una llamada de Dios para purificar un estilo de vida en la l\u00ed\u00adnea de la secularidad. Esto no obsta para que se tengan algunas casas, para los fines espec\u00ed\u00adficos y muy concretos del propio Instituto.<\/p>\n<p>La Provida Mater lo dice expresamente en III, 4: \u00abLos Institutos Seculares, aunque no imponen a todos sus miembros, seg\u00fan la norma del derecho, la vida com\u00fan o la conmemoraci\u00f3n bajo un mismo techo, sin embargo, conviene que tengan, seg\u00fan la necesidad o utilidad, una o varias casas comunes&#8230;\u00bb; y sigue se\u00f1alando algunas de estas necesidades: para que residan los dirigentes-animadores o para formaci\u00f3n o reuniones y para casos de enfermos o inv\u00e1lidos, o casos especiales en los que no conviene que vivan privadamente en sus casas.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; J. GEA ESCOLANO, Fermento en el mundo, PPC, Madrid 1986, 29-38; 160-165; T. DE URKIRI, V\u00ed\u00adrgenes Seglares Consagradas, Atenas, Madrid 1986; A. D\u00ed\u008dAZ TORTAJADA, Fermento en el mundo, Edicep, Valencia 1991; CONFERENCIA ESPA\u00ed\u2018OLA DE INSTITUTOS SECULARES, Identidad y misi\u00f3n de los Institutos Seculares hoy, Madrid 1984; J. BEYER, Los institutos de vida consagrada, BAC, Madrid 1978, 198-215; A. L. AMAT, El seguimiento radical de Cristo, Vol II, Encuentro, Madrid 1987, 625-717.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Los institutos seculares se distinguen por completo de todas las formas precedentes de vida consagrada, por el hecho de que las personas que forman parte de ellos permanecen en el mundo, sin estar obligados a la vida en com\u00fan; son laicos entre laicos; es \u00e9ste el elemento esencial y determinante de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica.- Los miembros de los institutos seculares realizan una forma de consagraci\u00f3n a Dios vivida en el mundo, en su propia familia: este modo de vivir est\u00e1 atestiguado ya en los cuatro primeros siglos de la era cristiana: era la virginidad consagrada por el \u00abreino\u00bb sobre la base del evangelio. En los siglos 1V y y nace la vida com\u00fan en los monasterios, que se desarroll\u00f3 notablemente en la Edad Media y, si se except\u00faa las experiencia de las beguinas y los begardos en la Edad Media, la consagraci\u00f3n en el mundo desaparece hasta la Edad Moderna. El primer intento de constituir asociaciones de personas consagradas a Dios en el mundo, permaneciendo en sus propias familias o en el propio ambiente socio-laboral, se tuvo en el siglo XVl con \u00ed\u0081ngela de M\u00e9rici. Pero en aquellos tiempos hab\u00ed\u00ada serias dificultades, ligadas a las estructuras sociales de la \u00e9poca, sin contar con que la mujer no ten\u00ed\u00ada entonces aquella plena independencia jur\u00ed\u00addica y aquella autonom\u00ed\u00ada que se necesitan para vivir en el mundo la consagraci\u00f3n como seglar.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, despu\u00e9s de la muerte de \u00ed\u0081ngela de M\u00e9rici, la Compa\u00f1\u00ed\u00ada fundada por ella tuvo que encaminarse hacia una forma de vida conventual, por decisi\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas de aquel tiempo.<br \/>\nEl carisma de \u00ed\u0081ngela de M\u00e9rici no se apag\u00f3 por completo: en 1866, su Compa\u00f1\u00ed\u00ada recobr\u00f3 la fisonom\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada querido la fundadora y tom\u00f3 la forma de \u00abInstituto secular\u00bb.<\/p>\n<p>A finales del siglo pasado se dieron los primeros intentos de verdaderas asociaciones de laicos consagrados a Dios, confirmadas por el decreto Ecclesia catholica, emitido por la Congregaci\u00f3n de obispos y regulares, y confirmado el 1 1 de agosto de 1889 por Le\u00f3n XIII.<\/p>\n<p>En 1917 se promulg\u00f3 el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, que sancionaba la existencia en la Iglesia de tres categor\u00ed\u00adas de personas: cl\u00e9rigos, religiosos y J laicos. En los c\u00e1nones 107 y 948 se consideraban como \u00ablaicos\u00bb a los \u00abno cl\u00e9rigos\u00bb, aunque fueran religiosos. Se hablaba tambi\u00e9n de los diversos tipos de asociaciones de laicos, pero la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos segu\u00ed\u00ada siendo exclusiva de los religiosos y &#8211; se distingu\u00ed\u00ada de los laicos.<\/p>\n<p>Con la Constituci\u00f3n apost\u00f3lica Provida mater ecclesia (2 de febrero de 1947) se traz\u00f3 sint\u00e9ticamente una historia de los \u00abestados de perfecci\u00f3n\u00bb desde las \u00f3rdenes religiosas hasta las congregaciones y asociaciones de vida com\u00fan. Y al final de este camino se insertan las nuevas instituciones de laicos (y de sacerdotes seculares). De esta manera se conced\u00ed\u00ada un lugar en la Iglesia a la nueva forma de vida consagrada.<\/p>\n<p>2. El concilio Vaticano II &#8211; El concilio Vaticano II afirm\u00f3 algunas motivaciones profundas de los laicos consagrados a Dios en el mundo. En la Gaudium et spes se dice que el hombre, creado a imagen de Dios, ha recibido el mandato de someter la tierra con todo cuanto contiene y de gobernar el mundo en la justicia &#8211; y la santidad, as\u00ed\u00ad como de llevar a Dios al universo entero y a \u00e9l mismo (cf. GS 34 y 43).<\/p>\n<p>Todos en la Iglesia, tanto si pertenecen a la jerarqu\u00ed\u00ada como si son dirigidos por ella, est\u00e1n llamados a la santidad, seg\u00fan las palabras del ap\u00f3stol: \u00abPorque \u00e9sta es la voluntad de Dios, vuestra santificaci\u00f3n\u00bb (cf. LG 39-42). En el n. 31 de la LG se reconoce lo espec\u00ed\u00adfico del laicos: \u00abA los laicos les pertenece por propia vocaci\u00f3n buscar el Reino de Dios, tratando y ordenando, seg\u00fan Dios, los asuntos-temporales\u00bb (LG 31).<\/p>\n<p> El papa Pablo VI, el 26 de abril de  1968, hablando a los miembros del Instituto Cristo Rey, hab\u00ed\u00ada aludido a la consagraci\u00f3n del mundo que deb\u00ed\u00ada realizarse a trav\u00e9s del ejercicio de la propia profesi\u00f3n civil : \u00bb campo fecundo&#8230; y fuente constitutiva de vuestra espiritualidad y de vuestra santidad\u00bb.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II no habl\u00f3 mucho de los institutos seculares. En el Decreto Perfectae caritatis, n. 1, dice expresamente que la renovaci\u00f3n de la vida religiosa se refiere tambi\u00e9n a los institutos seculares (PC 1 ), aunque \u00abno sean religiosos\u00bb; y de manera espec\u00ed\u00adfica afirma: \u00abLos institutos seculares, aunque no son institutos religiosos, llevan sin embargo consigo una verdadera y completa profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos en el mundo, reconocida por la Iglesia\u00bb (PC 11).<\/p>\n<p>Y para poner de relieve el car\u00e1cter  misionero de los institutos seculares en el Documento Ad gentes, n. 40, dice: \u00abCreciendo cada d\u00ed\u00ada en la Iglesia, por  inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, los institutos seculares, sus obras, bajo la autoridad del obispo, pueden resultar fructuosas en las misiones de muchas maneras, como signo de entrega plena a la evangelizaci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II ha dado paso  a una nueva \u00e9poca en la historia de la Iglesia. Los institutos seculares representan precisamente esta \u00bb nueva \u00e9poca\u00bb en la historia de la consagraci\u00f3n a Dios. Esta nueva \u00e9poca puede compararse con la que iniciaron los mendicantes en el siglo XIII y las congregaciones religiosas en los siglos xv y XVl.<\/p>\n<p>El laico tiene que realizar los consejos evang\u00e9licos en el mundo. Los principios son siempre los mismos: la radicalidad del Evangelio, el amor mutuo, el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas, la vida de la Palabra de Dios, la aceptaci\u00f3n del dolor como medio de purificaci\u00f3n, el amor a la Virgen Mar\u00ed\u00ada, el deseo de ser fermento de unidad en medio del mundo. Para ello el laico tiene que vivir plenamente lo que Jesucristo quiere de \u00e9l y trabajar por extender el Reino de Di\u00f3s, por construir la Iglesia.<\/p>\n<p>Teniendo adem\u00e1s en cuenta que \u00e9l tiene la posibilidad de encontrarse en medio del mundo, llevar\u00e1 all\u00ed\u00ad la luz del Evangelio, informando de ella todas las cosas.<\/p>\n<p> A. A. Tozzi<\/p>\n<p> BibI.: J Beyer Institutos seculares, en SM,  III, 942-946; M. T Cuesta. Institutos seculares, en DTVC.891-907. H. U von Balthasar Sobre la teolog\u00ed\u00ada de los institutos seculares, en Ensavos teol\u00f3gicos, 11. Sponsa Verbi, Madrid 1965, 503-545; G. Escudero, Los institutos seculares, Coculsa, Madrid 1965: E Mazzoli, Los institutos seculares en la Iglesia, Studium, Madrid 1971.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Sus or\u00ed\u00adgenes &#8211; II. Consagraci\u00f3n secular. Secularidad consagrada &#8211; III. Vida evang\u00e9lica. Consejos evang\u00e9licos &#8211; IV. Comunidad espiritual &#8211; V. Dificultades y remedios. La prueba de los hechos.<\/p>\n<p>1. Sus or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nLa historia de la consagraci\u00f3n especial de laicos que viven y act\u00faan en pleno mundo se remonta a los tiempos del cristianismo primitivo, en los que se tiene clara noticia de v\u00ed\u00adrgenes totalmente dedicadas al reino de Dios. Debido a la extrema simplicidad de las estructuras eclesiales y a las frecuentes persecuciones, tales presencias quedaron aisladas y limitadas en su n\u00famero.<\/p>\n<p>Las vicisitudes de los siglos sucesivos y la consolidaci\u00f3n de la vida religiosa [>Vida consagrada] hicieron cada vez m\u00e1s marginal y limitado el fen\u00f3meno, hasta que, a comienzos de la crisis eclesial que sigui\u00f3 a la reforma protestante, santa Angela Merici fund\u00f3 hacia 1530 una compa\u00f1\u00ed\u00ada de v\u00ed\u00adrgenes seculares, las cuales -respondiendo personalmente a las exigencias objetivas que poco a poco se iban manifestando- se dedicaba, permaneciendo en el seno de su familia y en su propio ambiente, a los pobres y sobre todo a la juventud abandonada.<\/p>\n<p>La idea volvi\u00f3 a surgir 260 a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el clima candente de la Revoluci\u00f3n francesa, con el padre De la Clorivi\u00e9re. Tras la supresi\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas decretadas por los Estados Generales (1790), fund\u00f3 dos sociedades, una sacerdotal y otra femenina (los sacerdotes del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y las hijas del Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada), las dos con votos y reglas, aunque sin vida com\u00fan, sin h\u00e1bito y sin observancia claustral.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando en la segunda mitad del s. xlx se puso de manifiesto el grave proceso de descristianizaci\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses europeos, este ideal cobr\u00f3 nueva vida en varios pa\u00ed\u00adses de Europa.<\/p>\n<p>En 1938 estos organismos (llamados entonces \u00abasociaciones\u00bb) eran unos veinte, distribuidos por ocho pa\u00ed\u00adses. Sus fundadores o responsables participaron aquel a\u00f1o en una reuni\u00f3n organizada en San Galo (Suiza) por el padre Agostino Gemelli OFM, con el consentimiento de P\u00ed\u00ado XI. Al final firmaron una petici\u00f3n al Santo Padre para que concediese a sus asociaciones el reconocimiento jur\u00ed\u00addico. La cosa resultaba muy dif\u00ed\u00adcil, ya que el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico no preve\u00ed\u00ada una plena consagraci\u00f3n de laicos, sino que m\u00e1s bien situaba a los que profesaban los consejo&#8217; evang\u00e9licos (llamados entonces indiscriminadamente \u00abreligiosos\u00bb) en una posici\u00f3n intermedia entre los cl\u00e9rigos y, los laicos (c. 107); as\u00ed\u00ad pues, parec\u00ed\u00ada l\u00f3gico que los dos t\u00e9rminos \u00ablaicidad\u00bb \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb ten\u00ed\u00adan que excluirse, mutuamente.<\/p>\n<p>En 1939 el padre Gemelli redact\u00f3. -con la colaboraci\u00f3n de Giuseppe Dossetti- una \u00abmemoria\u00bb hist\u00f3rico-jur\u00ed\u00addico-can\u00f3nica sobre las \u00abasociaciones de laicos consagrados a Dios en el, mundo\u00bb. Mas por disposici\u00f3n del Santo Oficio tuvo que retirarla; los tiempos no estaban maduros.<\/p>\n<p>Sin embargo, ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, o sea en 1947, era promulgada la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Provida Mater Eeclesia, con la que P\u00ed\u00ado XII daba vida finalmente a los \u00abinstitutos seculares\u00bb (= IS), reconocidos por la Iglesia como \u00absociedades, clericales o laicales, cuyos miembros, permaneciendo en el mundo, profesan los consejos evang\u00e9licos para adquirir la perfecci\u00f3n cristiana y para ejercitar plenamente el apostolado\u00bb; y esto en dos grandes direcciones: \u00abrenovar cristianamente las familias, las profesiones y la sociedad civil, con el contacto \u00ed\u00adntimo y cotidiano de una vida consagrada estable y totalmente a la perfecci\u00f3n\u00bb y \u00abdesempe\u00f1ar ministerios en lugares, tiempos y circunstancias en los que los sacerdotes y religiosos no podr\u00ed\u00adan ejercitarlos o s\u00f3lo de manera muy dif\u00ed\u00adcil\u00bb.<\/p>\n<p>El a\u00f1o siguiente P\u00ed\u00ado XII, con el motu proprio Primo feliciter, recomendaba que \u00abal dar un ordenamiento a estos institutos\u00bb se asegurase de que \u00absiempre y en todo se ponga de manifiesto lo que constituye el car\u00e1cter propio y espec\u00ed\u00adfico de estos institutos, o sea, la secularidad, en la que reside toda su raz\u00f3n de ser\u00bb. Precisaba, adem\u00e1s, que \u00abtoda la vida&#8230; tiene que convertirse en apostolado\u00bb, de tal manera que \u00abmanifieste el esp\u00ed\u00adritu interior que lo informa y al mismo tiempo lo alimente y lo renueve continuamente\u00bb. Este apostolado -entendido como dimensi\u00f3n global de la vida en los IS- ten\u00ed\u00ada que ejercerse \u00abveluti ex saeculo\u00bb, o sea, desde dentro del mundo. [>Vida consagrada, III, 5].<\/p>\n<p>II. Consagraci\u00f3n secular. Secularidad consagrada<br \/>\nEl ideal estaba ya claramente definido y reconocido oficialmente. Se presentaba ahora el problema de traducirlo en una experiencia colectiva coherente. en una doctrina org\u00e1nica y adecuadamente fundada. La empresa result\u00f3 dif\u00ed\u00adcil, sobre todo por causa de algunos te\u00f3logos y canonistas que se sent\u00ed\u00adan inclinados instintivamente a situar de una manera o de otra esta gran novedad dentro de los esquemas del pasado.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en septiembre de 1970, con ocasi\u00f3n del l Congreso mundial de los IS en Roma, quedaron definitivamente resueltas las cuestiones de principio. El prefecto de la congregaci\u00f3n de religiosos y de IS, el cardenal Ildebrando Antoniutti, afirm\u00f3 en el discurso inaugural: \u00abPara algunos -que no pertenecen ciertamente a institutos seculares- la secularidad seria una peque\u00f1ez, un aspecto puramente fenom\u00e9nico que esconder\u00ed\u00ada una realidad muy distinta; pero esto no es verdad, ni mucho menos hay que entender la secularidad en su aspecto o contenido l\u00f3gico, que es el m\u00e1s sencillo, el m\u00e1s normal, el m\u00e1s completo, el que m\u00e1s com\u00fanmente se entiende. Lo mismo que el bautismo, la confirmaci\u00f3n y el orden dejan intacta la secularidad espec\u00ed\u00adfica del fiel, as\u00ed\u00ad la consagraci\u00f3n de los IS deja intacta la secularidad de sus miembros\u00bb.<\/p>\n<p>Y el papa Pablo VI, despu\u00e9s de hablar largamente a los congresistas de su especial consagraci\u00f3n en plena profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, afirm\u00f3 claramente por dos veces: \u00abSois laicos\u00bb, concretando: \u00abEn la forma com\u00fan a todos\u00bb; \u00abvuestra opci\u00f3n no os separa del mundo, de esa profanidad de vida en la que los valores preferidos son los temporales\u00bb.<\/p>\n<p>El 2 de febrero de 1972 Pablo VI volvi\u00f3 sobre el tema al recordar el 25 aniversario de la Provida Mater: \u00abEl alma de todo instituto secular ha sido el ansia profunda de una s\u00ed\u00adntesis; ha sido el anhelo de la afirmaci\u00f3n simult\u00e1nea de dos caracter\u00ed\u00adsticas: 1) la consagraci\u00f3n plena de la vida seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos y 2) la responsabilidad plena de una presencia y de una acci\u00f3n transformadora desde dentro del mundo para plasmarlo, perfeccionarlo y santificarlo\u00bb.<\/p>\n<p>Aquel mismo a\u00f1o, hablando a los responsables generales de los IS reunidos en su I asamblea mundial, insisti\u00f3 en el tema, precis\u00e1ndolo m\u00e1s: \u00abOs encontr\u00e1is en una misteriosa confluencia de dos poderosas corrientes de la vida cristiana, recogiendo riquezas de la una y de la otra. Sois laicos, consagrados como tales por los sacramentos del bautismo y de la confirmaci\u00f3n; pero hab\u00e9is escogido acentuar vuestra consagraci\u00f3n a Dios con la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, asumidos con obligaciones y con un v\u00ed\u00adnculo estable y reconocido. Segu\u00ed\u00ads siendo laicos, empe\u00f1ados en los valores seculares propios y peculiares del laicado; pero la vuestra es una &#8216;secularidad consagrada\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>De este modo, a\u00f1ad\u00ed\u00ada Pablo VI en el discurso a la II Asamblea del Consejo Mundial de IS (25 agosto 1976), \u00absi permanecen fieles a la vocaci\u00f3n propia, los institutos seculares, ser\u00e1n algo as\u00ed\u00ad como el laboratorio experimental en el que la iglesia verifica las modalidades concretas de sus relaciones con el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>III. Vida evang\u00e9lica. Consejos evang\u00e9licos<br \/>\nEl decreto Perfectae caritatis 2, a, del Vat. II, afirma que, \u00abcomo quiera que la \u00faltima norma de la vida religiosa es el seguimiento de Cristo tal como se propone en el Evangelio, \u00e9sa ha de tenerse por todos los institutos como regla suprema\u00bb.<\/p>\n<p>Es un principio importante para la Iglesia de hoy que al comienzo de una nueva \u00e9poca hist\u00f3rica vive una de las aventuras m\u00e1s arduas y decisivas de su historia. Inspirarse, de forma genuina y total, en la ense\u00f1anza de Cristo, recogida y transmitida por quienes la escucharon directamente y vivieron con \u00e9l la experiencia irrepetible de la primera comunidad, es la condici\u00f3n absoluta para enfrentarse con los problemas de una sociedad acuciada por una profunda crisis espiritual, como es precisamente la nuestra. Releer y revivir a fondo el evangelio sine glossa (san Francisco de As\u00ed\u00ads), evitando elecciones -siempre arbitrarias- en el conjunto de los temas tan ricos y al mismo tiempo estrechamente unitarios que expresa el evangelio, rechazando tanto los c\u00f3modos reductivismos como los r\u00ed\u00adgidos literalismos, y abri\u00e9ndose, por el contrario, con lealtad, sencillez y prontitud al significado de las ense\u00f1anzas de Cristo captado en la lectura comunitaria de la Iglesia bajo la gu\u00ed\u00ada aut\u00e9ntica del magisterio, poni\u00e9ndolo en contacto directo con nuestra vida entera en sus dimensiones personales y sociales, espirituales y materiales, sagradas y profanas: \u00e9sta, y solamente \u00e9sta, es la gran regla de todos los consagrados y, de manera especial\u00ed\u00adsima, de los miembros de los institutos seculares. Solamente esto \u00abgarantiza que la intensa relaci\u00f3n directa con el mundo no se convierta en mundanidad o naturalismo, sino que sea expresi\u00f3n del amor y de la misi\u00f3n de Cristo\u00bb (Pablo VI, discurso del 2 de febrero 1972).<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea -contin\u00faa Pablo VI-\u00ablos consejos evang\u00e9licos -aunque comunes a otras formas de vida consagrada- adquieren un significado nuevo, de especial actualidad en el tiempo presente\u00bb. De esta actualizaci\u00f3n ofrece el Papa dos versiones: la primera, en el discurso que acabamos de recordar; la segunda, en el que pronunci\u00f3, unos meses m\u00e1s tarde, en la 1 Asamblea del Consejo mundial de IS (20 sept. 1972). Ofrecemos a continuaci\u00f3n una s\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>La castidad es amor desinteresado e inagotable sacado del coraz\u00f3n mismo de Dios; entrega gozosa a todos sin ligarse a ninguno; esfuerzo constante para conseguir el dominio real de uno mismo, y vida en el esp\u00ed\u00adritu proyectado hacia las realidades celestiales [>Celibato y virginidad]; la pobreza es recto uso de los bienes creados; signo de solidaridad con los hermanos probados; uso de los medios de la civilizaci\u00f3n y del progreso sin hacerse esclavo de ellos [>Pobre]; la obediencia es humilde aceptaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n de la Iglesia y, m\u00e1s en general, de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que gobierna el mundo a trav\u00e9s de las causas segundas; renuncia a toda opci\u00f3n personal c\u00f3moda en plena disponibilidad a la voluntad de Dios, cual se manifiesta en la vida cotidiana, en los signos de los tiempos, en las exigencias de salvaci\u00f3n del mundo de hoy [>Obediencia].<\/p>\n<p>El orden adoptado pone en primer lugar la castidad. En efecto, como se afirma en un documento de la Congregaci\u00f3n de religiosos y de institutos seculares (Les personaes mari\u00e9es et les instituts s\u00e9culiers, en Informationes 1976, 1), el elemento esencial y constitutivo de la consagraci\u00f3n a Dios en un instituto de perfecci\u00f3n es la castidad perfecta en el celibato. En ella est\u00e1 el centro de la vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que caracteriza esencialmente a un instituto secular y a sus miembros en sentido estricto.<\/p>\n<p>Esta alusi\u00f3n no carece de significado. Efectivamente, aunque la Provida Mater dispon\u00ed\u00ada en la lex peculiaris (art. 3,2) que los miembros \u00aben sentido estricto\u00bb de los IS ten\u00ed\u00adan que profesar el celibato y, en consecuencia, la instrucci\u00f3n Cum Sanctissimus (19 marzo 1948) preve\u00ed\u00ada (n. VII, a) que las personas casadas s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan ser miembros de los IS en \u00absentido amplio\u00bb, en los a\u00f1os que siguieron al Vat. II se fue difundiendo la idea de que el realce dado por el mismo (GS 49) al \u00abvalor sagrado del estado matrimonial\u00bb supon\u00ed\u00ada la posibilidad de una integraci\u00f3n completa de las personas casadas en los IS. La Congregaci\u00f3n de religiosos, con el documento citado, reafirm\u00f3 sin vacilaciones las normas de la Provida Mater y de la Cum Sanctissimus, pensando en la posibilidad de asociaciones capaces de ayudar a aquellas personas casadas que quisieran comprometerse comunitariamente en el seguimiento de Cristo dentro del esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas y de los consejos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>IV. Comunidad espiritual<br \/>\nLa vida de cada uno de los miembros de los IS se desarrolla en una doble direcci\u00f3n: centr\u00ed\u00adfuga (inserci\u00f3n de un sector del mundo, elegido por vocaci\u00f3n o circunstancias naturales) y centr\u00ed\u00adpeta (confluencia en la comunidad del instituto secular, en la que se encuentra con los dem\u00e1s miembros procedentes de las situaciones m\u00e1s diversas, a veces humanamente opuestas).<\/p>\n<p>La primera direcci\u00f3n vital (centr\u00ed\u00adfuga) afirma que la salvaci\u00f3n que nos ha tra\u00ed\u00addo Cristo, y que vive de modo especial el que se entrega a \u00e9l por entero, puede obtenerse directa e inmediatamente en todas las realidades temporales, en contacto con aquellas estructuras y situaciones (trabajo dependiente, sindicato, pol\u00ed\u00adtica, cultura, conflictos sociales) que fueron, sin embargo, el lugar en que se consum\u00f3 la separaci\u00f3n del mundo moderno de su matriz cristiana; y, asimismo, que es posible vivir la plenitud de la entrega a Dios en el servicio a los hombres inmersos en el mundo descristianizado de hoy; rezar -en la medida que lo exige la consagraci\u00f3n especial- en medio de los compromisos agobiantes, pero que obligan en conciencia al que ejerce con dedicaci\u00f3n completa una profesi\u00f3n profana o es militante de una formaci\u00f3n social; mantener el equilibrio espiritual y ps\u00ed\u00adquico en el v\u00e9rtigo de los acontecimientos que sacuden la sociedad actual, sin el apoyo de un convento y sin el sos t\u00e9n y el est\u00ed\u00admulo de una familia.<\/p>\n<p>La segunda direcci\u00f3n vital (centr\u00ed\u00adpeta) estimula incesantemente a buscar el sentido unitario, globalizante, de cada una de las presencias en el mundo; a animarlas a todas con un esp\u00ed\u00adritu com\u00fan; a hacerlas expresi\u00f3n de aquella comuni\u00f3n universal dentro del respeto a las leg\u00ed\u00adtimas diferencias que caracteriza el ideal cristiano. Es el unum sint extendidp desde la Iglesia a todo el mundo.<\/p>\n<p>El instituto secular es el primer campo de experimentaci\u00f3n de esta unidad tan dif\u00ed\u00adcil, pero indispensable. En \u00e9l aprende el obrero a vivir en una misma comunidad espiritual con el industrial, el hombre de cultura con el pol\u00ed\u00adtico, el joven con el anciano; no en la contraposici\u00f3n dial\u00e9ctica o en el compromiso acomodaticio, sino en profundidad; en ese nivel moral y religioso en donde se logra la unidad a prop\u00f3sito de los valores y de las actitudes supremas.<\/p>\n<p>El instituto secular revela a cada uno, a trav\u00e9s de un contacto simple y vital, la existencia concreta de los otros, sus problemas, sus derechos; invita a comprenderse sin falsos irenismos, a respetarse sin fingimientos, a ayudarse sin reserva alguna, como hombres y como cristianos.<\/p>\n<p>Al salir de sus encuentros dentro del instituto secular, el individuo vuelve a su lugar de presencia en el mundo con un esp\u00ed\u00adritu renovado, m\u00e1s universal, animado por la voluntad de trabajar m\u00e1s activamente por la paz. No de una forma ingenua o abstracta o adulterada. Los conflictos siguen en pie, independientemente de las buenas intenciones, y hay que tomarlos en serio por lo que encierran de realidad, aun en sus manifestaciones m\u00e1s dolorosas. Pero el miembro del instituto secular aprende a vivirlos orient\u00e1ndolos hacia su superaci\u00f3n, aunque sea lejana, dentro de un cuadro de conjunto, en el que los grupos y las personas vayan encontrando progresivamente su verdadero lugar; en el reconocimiento de los mutuos derechos y deberes, con honestidad y generosidad, con sacrificio y entrega, con la inquebrantable confianza en la victoria del amor que desciende del Padre de todos los hombres y se manifiesta en la salvaci\u00f3n universal realizada por Jesucristo.<\/p>\n<p>V. Dificultades y remedios. La prueba de los hechos<br \/>\n1. Las resistencias opuestas durante tanto tiempo al reconocimiento can\u00f3nico de la consagraci\u00f3n en pleno mundo no eran injustificadas del todo. La experiencia de dos mil a\u00f1os hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado lo arduo que es realizar en el mundo la plenitud de entrega que lleva consigo la consagraci\u00f3n especial. Parec\u00ed\u00ada imposible presentar a una multitud de personas unos ideales tan comprometedores \u00absin la protecci\u00f3n exterior del h\u00e1bito religioso o de la vida com\u00fan, sin la vigilancia de los superiores, que muchas veces estaban lejanos\u00bb (Provida Mater 10).<\/p>\n<p>En su primer discurso a los institutos seculares (26 sept. 1970), Pablo VI volvi\u00f3 sobre este tema, indicando que en la forma de vida de sus miembros \u00abla norma moral se ve expuesta a continuas y formidables tentaciones. Por eso vuestra disciplina moral tendr\u00e1 que estar siempre en estado de vigilancia y de iniciativa personal y habr\u00e1 de sacar en cada momento, del sentido de vuestra consagraci\u00f3n, la rectitud de vuestros actos\u00bb. \u00abCamin\u00e1is sobre un plano inclinado que brinda la tentaci\u00f3n del abandono f\u00e1cil y que aumenta la fatiga de la ascensi\u00f3n. Es un camino dif\u00ed\u00adcil, de alpinistas del esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo asegurarse de que esto no se quede solamente en su etapa ideal, sino que se concrete cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s en la vida de cada miembro del instituto secular? Con una intensa y constante \u00abformaci\u00f3n en las cosas divinas y humanas\u00bb, afirma el decreto Perfectae caritatis 11, se\u00f1alando en la acci\u00f3n formativa el centro y el significado esencial de los institutos seculares. Con la \u00abfidelidad a la oraci\u00f3n, que es el fundamento de la solidez y de la fecundidad\u00bb, a\u00f1ade Pablo VI en el discurso a la II asamblea del Consejo mundial de Institutos seculares: \u00abSaber imponerse tiempos de reposo\u00bb; \u00abescuchando la Sagrada Escritura&#8230;, para buscar en ella, as\u00ed\u00ad como en la ense\u00f1anza del magisterio de la Iglesia, una interpretaci\u00f3n exacta de la experiencia cotidiana vivida en el mundo\u00bb; con \u00abuna participaci\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00ed\u00adntima en la sagrada liturgia\u00bb; con una oraci\u00f3n que -en sus diversas formas expresivas- \u00abllegue a ser consciente en el contexto mismo de las actividades seculares\u00bb.<\/p>\n<p>2. \u00bfHan realizado los institutos seculares el ideal que hab\u00ed\u00ada promovido el Esp\u00ed\u00adritu Santo y que la Iglesia ha reconocido y reglamentado? Su forma de vida, humilde y escondida, raramente deja asomar los frutos de santidad y de fecundidad apost\u00f3lica que est\u00e1 llamada a producir. Valgan entonces, como reveladores, dos \u00f3rdenes de hechos: las palabras de los papas y las \u00abcausas de beatificaci\u00f3n\u00bb en proceso.<\/p>\n<p>P\u00ed\u00ado XII: \u00abLos m\u00e1s antiguos de estos institutos ya se han acreditado, y con los hechos y las obras han comprobado que&#8230; se puede conseguir con certeza una consagraci\u00f3n \u00ed\u00adntima y eficaz de s\u00ed\u00ad mismo al Se\u00f1or, no s\u00f3lo interna, sino tambi\u00e9n externa.., y que se tiene de este modo un medio muy adecuado de penetraci\u00f3n y apostolado\u00bb (Provida Mater 9). \u00abEn nuestro siglo se han multiplicado silenciosamente los institutos seculares\u00bb (Provida Mater 12). \u00abTenemos ante la vista la multitud de tantas almas escondidas con Cristo en Dios, que en el mundo aspiran a la santidad y, con gran coraz\u00f3n y \u00e1nimo valeroso, consagran toda su vida a Dios\u00bb (Primo feliciter, pr\u00f3logo).<\/p>\n<p>Pablo VI: \u00abVeinticinco a\u00f1os son un tiempo relativamente breve; sin embargo, han sido a\u00f1os de especial intensidad, comparables con los de la juventud. Ha sido un florecimiento magn\u00ed\u00adfico\u00bb (Discurso en el 25 aniversario de la Provida Mater).<\/p>\n<p>Causas de beatificaci\u00f3n. Ya han sido proclamados beatos Contardo Ferrini y Giuseppe Moscati; Armida Barelli es sierva de Dios. S\u00f3lo esta \u00faltima era miembro de un instituto secular; los otros dos murieron antes de que naciera esta forma de consagraci\u00f3n especial, pero participaron sin duda en el gran movimiento espiritual que le dio origen, y con su experiencia demostraron la real posibilidad de llevar hasta el extremo, en una s\u00ed\u00adntesis unitaria, la totalidad de entrega a Dios en el servicio a los hombres vivida plenamente en el mundo<br \/>\nG. C. Brasca<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Los institutos seculares despu\u00e9s del Vaticano II, Mensajero, Bilbao 1969.-AA. VV., Spiritualit\u00e1 degli Istituti secolari, Ancora, Mil\u00e1n 1973.-Beyer, J, Los institutos de vida consagrada, BAC, Madrid 1978.-Canals, S, Institutos seculares y estado de perfecci\u00f3n, Rialp, Madrid 1981.-Escudero. G. Los institutos seculares. Su naturaleza y su derecho, Coculsa, Madrid 1954.-Gemelli, A, Secularidad y vida consagrada, Mensajero, Bilbao 1968.-Mancada, A, El Opus Dei: una interpretaci\u00f3n, Indice, Madrid 1974.-Oberti, A, Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los Institutos seculares, Mensajero, Bilbao 1968.-Perinelle, J, Los caminos de Dios. La vida religiosa y los institutos seculares, ELE. Barcelona 1962.-Perrin, J.-M, Consagraci\u00f3n a Dios y presencia en el mundo. Los institutos seculares, Descl\u00e9e, Bilbao 1966.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>Los i.s., seg\u00fan los ha definido P\u00ed\u00ado XII en la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Provida Mater Ecclesia (2-2-1947: AAS [1947] 114-124), son comunidades de sacerdotes y de laicos aprobadas como tercer estado de perfecci\u00f3n en la Iglesia. Sus miembros se consagran a Dios, oblig\u00e1ndose a la perfecci\u00f3n del amor por la observancia de los tres -> consejos evang\u00e9licos, para poder hacer un apostolado fruct\u00ed\u00adfero en el mundo. Hay tres clases de i.s.: los clericales, cuyos miembros son sacerdotes; los seglares, que tienen miembros masculinos y femeninos; y los mixtos, que agrupan a sacerdotes, hombres y mujeres con divisi\u00f3n aut\u00f3noma bajo la direcci\u00f3n de un sacerdote y de un consejo general.<\/p>\n<p>Desde su aprobaci\u00f3n los i.s. han experimentado una constante evoluci\u00f3n de su estado can\u00f3nico. Desde 1949 fue reconocido el car\u00e1cter p\u00fablico de los i.s., as\u00ed\u00ad como la obligaci\u00f3n de sus miembros. Adem\u00e1s, gracias a una mejor visi\u00f3n de su vocaci\u00f3n mundana, se comprendi\u00f3 c\u00f3mo la \u00abverdadera secularidad\u00bb todav\u00ed\u00ada no se da por el mero hecho de decidirse contra el h\u00e1bito regular y la vida comunitaria. En 1962 la misi\u00f3n obrera de \u00abSan Pedro y San Pablo\u00bb, fundada por J. Loew, no fue reconocida como i.s. a causa de su vida comunitaria, su acci\u00f3n p\u00fablica y su apostolado de grupos. Esta decisi\u00f3n cambi\u00f3 profundamente el concepto can\u00f3nico de \u00absecularidad\u00bb; y fue confirmada por el Vaticano II en el decreto Perfectae Caritatis. S\u00f3lo en v\u00ed\u00adsperas de la sesi\u00f3n solemne lograron los i.s. que no fueran declarados \u00f3rdenes religiosas; y por cierto, no s\u00f3lo en el sentido can\u00f3nico, sino tambi\u00e9n en el teol\u00f3gico. Los i.s. son un estado secular de vida, sin separaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>El concilio cambi\u00f3 en varios puntos la doctrina de la Provida Mater (1947): 1. En los i.s. se trata de una real y completa consagraci\u00f3n de la vida a Dios, y no s\u00f3lo de un tercer estado de perfecci\u00f3n, como los presentaba la Provida Mater. 2. Su forma de vida dej\u00f3 de describirse como \u00absubstancialmente conforme con la de las \u00f3rdenes religiosas\u00bb, frente a una concepci\u00f3n can\u00f3nica anterior. Esta concepci\u00f3n ve\u00ed\u00ada en la vida de las \u00f3rdenes religiosas el aut\u00e9ntico estado de perfecci\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada quedado atenuado en las asociaciones de vida comunitaria y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en los i.s., los cuales no estaban obligados jur\u00ed\u00addicamente a adoptar un signo de separaci\u00f3n del mundo (h\u00e1bito regular, convento, vida comunitaria). 3. La Provida Mater hab\u00ed\u00ada exigido de los i.s. que colaboraran en lo posible con los obispos y dieran expresi\u00f3n a esta colaboraci\u00f3n en una forma organizada. Seg\u00fan el Vaticano II el apostolado de los i.s. es un apostolado de penetraci\u00f3n. Ellos han de trabajar \u00aben el mundo para el crecimiento del cuerpo de Cristo\u00bb. Su car\u00e1cter secular se distingue del de los laicos en general. Esta es la descripci\u00f3n que hallamos en Lumen gentium, sin duda por influjo de la doctrina de A. Gemelli, la cual hab\u00ed\u00ada sido aprobada por el MP Primo f eliciter.<\/p>\n<p>La esencia de este estado de vida es la entrega a Dios y a los hombres en el mundo y con los medios del mundo. La entrega y el apostolado son seculares. Sus miembros permanecen en sus propios campos de acci\u00f3n y ejercen una profesi\u00f3n civil, sin distinguirse sociol\u00f3gicamente de otros hombres. Los presb\u00ed\u00adteros siguen siendo sacerdotes diocesanos y est\u00e1n incardinados en sus propias di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>La secularidad can\u00f3nica posibilita la secularidad apost\u00f3lica de los i.s., que P\u00ed\u00ado xii exige en el MP Primo feliciter (19-3-1948: AAS 40 [1948] 283-286). Se trata de un apostolado que requiere la presencia en el respectivo ambiente familiar o social, profesional o pol\u00ed\u00adtico. Esta presencia es la \u00fanica forma posible de apostolado en un determinado ambiente, y ha de entenderse como un apostolado de penetraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos i.s. can\u00f3nicamente reconocidos no ten\u00ed\u00adan esta secularidad apost\u00f3lica. Para cambiar la constituci\u00f3n Provida Mater (donde la actividad de los i.s. se concibe como un apostolado completamentario), P\u00ed\u00ado xii se sinti\u00f3 obligado a adoptar la f\u00f3rmula de A. Gemelli como expresi\u00f3n de la plena secularidad. Esta presupone un apostolado de presencia, de radicaci\u00f3n, de penetraci\u00f3n, que se va concibiendo cada vez m\u00e1s como tarea de los i.s., los cuales no requieren necesariamente un trabajo en com\u00fan, casas propias y obras comunitarias.<\/p>\n<p>Esta secularidad apost\u00f3lica fue confirmada claramente por el Vaticano ii en el decreto Perfectae Caritatis, que reduce la tarea de las personas responsables a la formaci\u00f3n humana y espiritual de los miembros, sin atribuirles una funci\u00f3n directora y organizadora en el apostolado. Hemos de resaltar que tanto el trabajo pastoral de los sacerdotes como el trabajo profesional de los seglares no dependen de los responsables de los i.s. Ah\u00ed\u00ad se ve, pues, c\u00f3mo los i.s. cumplen los consejos evang\u00e9licos de una manera muy peculiar.<\/p>\n<p>Sus experiencias ya numerosas pueden esclarecerse a base de una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, y \u00e9sta a su vez puede dirigir la praxis de los i.s.<\/p>\n<p>Ese esclarecimiento apost\u00f3lico es necesario para todo apostolado de verdadera penetraci\u00f3n en el mundo. Adem\u00e1s, puede ser \u00fatil e incluso indispensable para una eficaz y arm\u00f3nica colaboraci\u00f3n en las obras e iniciativas de la -> acci\u00f3n cat\u00f3lica. Los i.s. realizan un aspecto originario del evangelio. Ellos deben ser \u00ablevadura, sal de la tierra\u00bb. Sus miembros, por la negaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos y el recato, son como el grano de trigo que muere en la tierra para dar fruto; est\u00e1n dispuestos a imitar los misterios de la vida oculta de Jes\u00fas; y realizan el misterio de lo divino, que se oculta para atraer mejor a los hombres hacia el \u00e1mbito de su vida. Los i.s. reproducen de una manera sumamente singular el misterio de la encarnaci\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>Este ideal presupone una vocaci\u00f3n especial. Requiere una fuerte personalidad, para poder cumplir en medio del mundo las exigencias de los consejos evang\u00e9licos a base de una vida sencilla.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de los i.s. hace posible a la Iglesia informarse mejor sobre las necesidades del respectivo ambiente y los peligros de cada profesi\u00f3n, para realizar all\u00ed\u00ad el ideal de la vida evang\u00e9lica y exponer el mensaje de Cristo en una forma concreta y cercana a la realidad.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de los i.s. presupone un v\u00ed\u00adnculo comunitario, que une a los miembros entre s\u00ed\u00ad y con sus directores. A \u00e9stos asiste un cuerpo de asesores, junto con los cuales dirigen el instituto seg\u00fan las leyes de la Iglesia y los decretos del comit\u00e9 responsable.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n atiende sobre todo a la formaci\u00f3n y a la vida espiritual de los miembros. Esta formaci\u00f3n, despu\u00e9s de un primer contacto con el instituto (entre seis meses y un a\u00f1o), incluye un tiempo de prueba o una iniciaci\u00f3n que generalmente dura un a\u00f1o; luego otro per\u00ed\u00adodo de prueba de dos o tres a\u00f1os; y finalmente un tercer per\u00ed\u00adodo m\u00e1s amplio con vida retirada para dedicarse a un estudio intenso, que prepara a los miembros para su entrega definitiva. Algunos institutos, que buscan una estricta secularidad, fomentan la formaci\u00f3n a trav\u00e9s de reuniones peri\u00f3dicas en una casa de ejercicios, o bien a trav\u00e9s de revistas, que tienen la finalidad de renovar constantemente la formaci\u00f3n. Estos \u00faltimos no poseen casas comunes; prefieren un secretariado o un punto de conexi\u00f3n en un piso alquilado.<\/p>\n<p>Como estado fijo y definitivo de vida, los miembros asumen su obligaci\u00f3n ante Dios, la Iglesia y su instituto en forma de un voto, de una promesa, o de un juramento. Esta obligaci\u00f3n recibe en el instituto el nombre de consagraci\u00f3n que es caracterizada en su peculiaridad con los t\u00e9rminos \u00abconsagraci\u00f3n secular\u00bb o \u00abentrega\u00bb. Lo mismo que el instituto, el compromiso es p\u00fablico, y se designa como un voto reconocido por la Iglesia; en su nombre lo acepta la direcci\u00f3n del instituto.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una evoluci\u00f3n normal, los i.s. han dado entrada a miembros en un sentido amplio, los cuales no practican incondicionalmente los tres consejos evang\u00e9licos, pero, ya . en el matrimonio, ya manteni\u00e9ndose c\u00e9libes, procuran configurar su vida personal seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de los consejos evang\u00e9licos. Algunos institutos han aceptado incluso a no cat\u00f3licos como simpatizantes y auxiliares en sus tareas humanas y profesionales.<\/p>\n<p>Los i.s. como estado de vida en la Iglesia presuponen una aprobaci\u00f3n por la jerarqu\u00ed\u00ada. Un grupo que lleva una vida consagrada, despu\u00e9s de un primer per\u00ed\u00adodo experimental puede recibir primero una aprobaci\u00f3n verbal y, luego, una aprobaci\u00f3n can\u00f3nica a trav\u00e9s de un decreto para erigir una asociaci\u00f3n piadosa. Y si la evoluci\u00f3n es favorable, con el benepl\u00e1cito de Roma puede crearse un i.s. de derecho diocesano. Cuando el instituto ha logrado un mayor campo de acci\u00f3n, tiene la posibilidad de convenirse en un i.s. de derecho pontificio por la aprobaci\u00f3n de la Santa Sede, primero a trav\u00e9s de un decreto laudatorio (decretum laudis), y luego a trav\u00e9s de un decreto de aprobaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los i.s. que practican otras formas m\u00e1s sencillas de vida consagrada fueron aprobados en principio por P\u00ed\u00ado xii. Su forma de vida es muy semejante a la de los i.s. que hemos descrito. Mas por diversas razones no quieren ninguna aprobaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita; por ejemplo, porque ven en esa vinculaci\u00f3n m\u00e1s fuerte una separaci\u00f3n de su medio ambiente. Otros grupos no tienen la estructura de un i.s., y as\u00ed\u00ad no se rigen por una direcci\u00f3n propia, sino que se ponen a disposici\u00f3n del obispo.<\/p>\n<p>Finalmente, otros i.s. son ramas seculares de congregaciones religiosas. Sus miembros, aunque viven en el mundo, se mantienen en estrecha uni\u00f3n espiritual con la respectiva instituci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>Para terminar deber\u00ed\u00adamos referirnos a la formaci\u00f3n de nuevos grupos apost\u00f3licos que se mantienen lo m\u00e1s cerca posible de su ambiente, y de otros grupos m\u00e1s contemplativos que llevan una vida manifiestamente mon\u00e1stica en medio del mundo y que, durante el tiempo no consagrado a la oraci\u00f3n, se ganan sus medios de subsistencia a trav\u00e9s de un trabajo sencillo.<\/p>\n<p>Aunque los i.s. no fueron reconocidos por la Iglesia hasta el a\u00f1o 1947, sin embargo, ya durante la revoluci\u00f3n francesa hallaron su primera realizaci\u00f3n v\u00e1lida. Estaban en v\u00ed\u00adas de formaci\u00f3n con Angela Merici, y varios rasgos de esta vida secular consagrada a Dios se encontraban ya en las Hijas de la caridad, fundadas por san Vicente de Pa\u00fal. Los i.s. no son fruto de nuestro tiempo, aunque responden a las necesidades y los signos de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: FUENTES: De Institutis seacularibus documenta pontificia necnon studia dogmatica, iuridica, historica, practica, vol. I (R 1951); J. Beyer, De saecularium Institutis Documenta, Pontificia Universit\u00e1 Gregoriana (R 1962); idem, De Institutis Saecularibus Bibliographia: PerRMCL 52 (1963) 239-259. &#8211; MONOGRAF\u00ed\u008dAS: A. Gemelli, Le assiociazioni dei laici consecrati a Dio nel mondo. Memoria storica e giuridica-canonica, pro manuscripto (As\u00ed\u00ads 1939); H. U. v. Balthasar, El seglar y la oraci\u00f3n contemplativa (Guad Ma 1965); G. Escudero, Los institutos seculares (Ma 1954); J. Beyer, Les Instituts s\u00e9culiers (P 1954); A. Gemelli, Gli Istituti secolari (Mi 1954); H. U. v. Balthasar, Wesen und Tragweite der S\u00e1kularinstitute: Civitas 11 (Immensee 1956) 196-210; J. M. Seti\u00e9n, Institutos seculares para el clero diocesano (R 1957); J.-M. Perrin, Cons\u00e9cration \u00e1 Dieu et pr\u00e9sence au monde (P 1958); L. Alvarez, El seglarismo y su integridad (Ma 1959); S. Canal; Secular Institutos and the State of Perfection (Ch &#8211; Dubl\u00ed\u00adn 1959); F. Wulf, Die Spiritualit\u00e1t der S\u00e1kularinstitute und die Probleme ihrer Verwirklichung (St 1960); H. U. v. Balthasar, Para una teolog\u00ed\u00ada de los institutos seculares: Sponsa Verbi (Guad Ma 1965); J. Beyer, Le r\u00f3le du pr\u00e9tre dans les Instituts s\u00e9culiers: NRTh 84 (1962) 365-368; G. Reidy, Secular Institutes (Lo 1962); H. A. Timmermann, Die Weltgemeinschaften im deutschen Sprachraum (Ei 1963); D. A. Walsh, The New Law of Secular Institutes (Wa 1963); Etudes sur les Instituts s\u00e9culiers I-111 (P 1963-1966); J. Beyer, L&#8217;avenir des instituts s\u00e9culiers: Gr 46 (1965) 545-594; A. Oberti y otros, Mitten in der Welt (1968); H. M\u00fcller, Liebend in der Welt. Erw\u00e1gungen \u00fcber die apostolische Welthaftigkeit der S\u00e1kularinstitute (Leutesdorf 1968); idem, S\u00e1kularinstitute f\u00fcr Priester: Der gro(ie Entschlu(i 24 (W 1969) 275-280.<\/p>\n<p>Jean Beyer<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Los elementos principales de los institutos seculares \u2014vida consagrada vivida en medio del mundo y no en comunidad\u2014 se remontan a varios siglos atr\u00e1s. Sin embargo, las opiniones var\u00ed\u00adan acerca de cu\u00e1ndo empiezan los institutos seculares en el sentido moderno del t\u00e9rmino. 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