{"id":1484,"date":"2016-02-04T22:49:53","date_gmt":"2016-02-05T03:49:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celo\/"},"modified":"2016-02-04T22:49:53","modified_gmt":"2016-02-05T03:49:53","slug":"celo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celo\/","title":{"rendered":"CELO"},"content":{"rendered":"<p>v. Envidia<br \/>\nNum 5:14 esp\u00edritu de c, y tuviere c de su mujer<br \/>\nNum 11:29 le respondi\u00f3: \u00bfTienes t\u00fa c por m\u00ed?<br \/>\nNum 25:11 yo no he consumido en mi c a .. Israel<br \/>\nDeu 32:16 le despertaron a c con los dioses ajenos<br \/>\nDeu 32:21 me movieron a c .. los mover\u00e9 a c con<br \/>\n1Ki 19:10, 14 sentido un vivo c por Jehov\u00e1 Dios<br \/>\n2Ki 10:16 ven conmigo, y ver\u00e1s mi c por Jehov\u00e1<br \/>\n2Ki 19:31; Isa 9:7; Isa 37:32 el c de Jehov\u00e1 .. har\u00e1 esto<br \/>\nPsa 69:9 porque me consumi\u00f3 el c de tu casa<br \/>\nPsa 78:58 le provocaron a c con sus im\u00e1genes<br \/>\nPsa 79:5 \u00bfhasta .. \u00bfArder\u00e1 como fuego tu c?<br \/>\nPsa 119:139 mi c me ha consumido, porque mis<br \/>\nPro 6:34 porque los c son el furor del hombre, y<br \/>\nSon 8:6 el amor; duros como el sepulcro los c<br \/>\nIsa 59:17 tom\u00f3 .. y se cubri\u00f3 de c como de manto<br \/>\nIsa 63:15 \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu c, y tu poder, la<br \/>\nEze 5:13 sabr\u00e1n que yo Jehov\u00e1 he hablado en mi c<br \/>\nEze 8:3 de la imagen del c, la que provoca a c<br \/>\nJoh 2:17 est\u00e1 escrito: El c de tu casa me consume<br \/>\nAct 5:17 secta de los saduceos, se llenaron de c<br \/>\nAct 13:45 viendo los jud\u00edos .. se llenaron de c, y<br \/>\nAct 17:5 los jud\u00edos que no cre\u00edan, teniendo c<br \/>\nRom 10:2 doy testimonio de que tienen c de Dios<br \/>\nRom 10:19 os provocar\u00e9 a c con un pueblo que no<br \/>\nRom 11:11 salvaci\u00f3n a los .. para provocarles a c<br \/>\nRom 11:14 pueda provocar a c a los de mi sangre<br \/>\n1Co 3:3 habiendo entre vosotros c, contiendas<br \/>\n1Co 10:22 \u00bfo provocaremos a c al Se\u00f1or? \u00bfSomos<br \/>\n2Co 7:11 qu\u00e9 temor, qu\u00e9 ardiente afecto, qu\u00e9 c<br \/>\n2Co 9:2 vuestro c ha estimulado a la mayor\u00eda<br \/>\n2Co 11:2 porque os celo con c de Dios; pues os<br \/>\nGal 4:17 tienen c por vosotros, pero no para bien<br \/>\nPhi 3:6 en cuanto a c, perseguidor de la iglesia<br \/>\nJam 3:14 pero si ten\u00e9is c .. en vuestro coraz\u00f3n, no<\/p>\n<hr>\n<p>Celo    (heb. qin&#8217;\u00e2h, qann\u00e2&#8217;, etc.; gr. zelos [del verbo z&#8217;l\u00f3\u00ed\u2021, \u00abcelar\u00bb]).  Actitud humana negativa hacia otro u otros causada por el miedo, la falta de confianza, el resentimiento por sus ventajas, etc. (Pro 6:34; Son 8:6; 1Co 3:3).  No se lo debe confundir con el celo divino, mencionado con frecuencia en la Biblia.  El celo de Dios es una preocupaci\u00f3n por el bienestar de su pueblo; su determinaci\u00f3n de que nada surja entre \u00e9l y ellos que pudiera enga\u00f1ar, minar o destruir (Exo 20:5; Deu 5:9; Jos 24:19).  Como es el \u00fanico Dios verdadero, la salvaci\u00f3n s\u00f3lo se encuentra en \u00e9l; que el hombre siga a cualquier otro dios es un enga\u00f1o que lleva a la destrucci\u00f3n y a la muerte.  El celo o indignaci\u00f3n divinos a menudo se manifiesta en formas que parecen severas, pero que m\u00e1s tarde se ven como la disciplina necesaria para el beneficio final de la gente de dura cerviz.  As\u00ed\u00ad se dice que Dios est\u00e1 celoso de su derecho a la adoraci\u00f3n de los hombres (Exo 20:4-6; 34: 14; Deu 4:23, 24; etc.), celo que los israelitas pon\u00ed\u00adan con frecuencia en acci\u00f3n (v\u00e9ase Deu 32:21; 1Ki 14:22,23, BJ; Psa 78:58; etc.).  Est\u00e1 celoso por causa de la indignidad y el sufrimiento ocasionados a su pueblo (Eze 36:6,7), y por el honor de su nombre que hab\u00ed\u00ada sido deshonrado por su naci\u00f3n escogida cuando fue llevado en cautiverio (39:25-28).  Dios esperaba que la presentaci\u00f3n del evangelio a los gentiles despertara en los jud\u00ed\u00ados el celo y, con ello, que volvieran a \u00e9l (Rom 0:19;11:11).  Pablo expres\u00f3 un \u00abcelo de Dios\u00bb acerca de la iglesia de Corinto, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada \u00abdesposado\u00bb con Cristo, temiendo que fuera apartada de su divino esposo (2Co 11:2,3).  Celos\u00ed\u00ada.  Palabra que aparece en Pro 7:6 y Jdg 5:28 para traducir el vocablo heb. &#8216;eshn\u00e2b, \u00abventana\u00bb o \u00abrespiradero\u00bb.  En Son 2:9 se utiliza la palabra heb. j\u00c2\u00aarakk\u00eem, y se refiere a lo mismo.  En el resto del AT tambi\u00e9n se emplean arubb\u00e2h y tseb\u00e2k\u00e2h. Todav\u00ed\u00ada no se sabe qu\u00e9 diferencias de aspecto quer\u00ed\u00adan indicar todos estos t\u00e9rminos.  Las ventanas en las antiguas casas orientales a menudo estaban protegidas por un enrejado de madera (aspecto que refleja el significado de las palabras originales).  Cena.  V\u00e9anse Banquete; Comida.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn zelus, hebreo qinah, ardor, fervor, pasi\u00f3n. Sentimiento doloroso por el miedo de perder algo amado; en la Escritura, si el marido sent\u00ed\u00ada celos por su mujer, fundados o supuestos, deb\u00ed\u00ada llevarla al sacerdote quien la somet\u00ed\u00ada al rito de celos para establecer la verdad, Nm 5, 11-31. Es tal el amor de Yahv\u00e9h por su pueblo, que dice que es un Dios celoso, Ex 20, 5; 34, 14; Dt 44, 24; 5, 9; 6, 15; Jos 24, 19; Ez 39, 25. Laira de Dios es denominada c., Dt 29, 29; 1 R 14, 22; 2 R 19, 31; Sb 5, 17; Is 20, 11; So 1, 18; 3, 8; Na 1, 2. Fervor al servicio de Dios, del altar, del Templo; por la Ley, por el Evangelio, Nm 25, 10; 1 R 19, 10; 2 R 10, 16; Esd 7, 23; 1 M 2, 24-26 y 50-58; 2 M 4, 14; Sal 69 (68), 10; 119 (118),      139; Jn 2, 17; Hch 22, 3; Rm 10, 2; 12, 11; 2 Co 9, 2; Ga 1, 14; Ef 6, 15.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>[324]<\/p>\n<p>     Es un ardiente deseo de que salga adelante una empresa y de que se asegure el bien de una persona o comunidad. El celo es afectivo, pero evidentemente compromete tambi\u00e9n la inteligencia para planifica mejor y la voluntad para empe\u00f1arse en algo. Religiosamente el celo se ha entendido siempre como una entrega especial e intensa por el triunfo de las cosas que tiene que ver con Dios y con su Reino.<\/p>\n<p>    En este sentido tiene una base b\u00ed\u00adblica abundante. Unas veces se atribuye el celo a Dios: Ex. 20.4; Ex. 34.14; Jos. 24. 19. Muchas de las referencias aluden al deber de trabajar y actuar por Dios: Deut. 4. 24; 1 Rey. 14.22; Salm. 78.58. En los Profetas el celo de Yaweh y por Yaweh aparece insistentemente: Ez. 39. 25; Rey. 10.16; Is. 48.8; Is. 9.1-6; Joel 2.18; Sof. 3.8.<\/p>\n<p>    El celo es un rasgo especialmente necesario e interesante en catequesis. El catequista no puede actuar de forma conveniente sin una dosis elevada de celo; pues, si carece de ella, las dificultades le pueden y el desaliento le aminora la acci\u00f3n. En la medida en que el celo le domine, la superaci\u00f3n de todos los obst\u00e1culos se hace posible, incluso f\u00e1cil.<\/p>\n<p>    Pero es necesario ver tambi\u00e9n el celo como un objetivo de educaci\u00f3n cristiana. La educaci\u00f3n de la fe tiene que conducir a la madurez, es decir a provocar el deseo de comunicar a los dem\u00e1s lo que uno recibe. Es precisamente el celo lo que mueve a todo cristiano bien formado y consciente de sus dones sobrenaturales a compartir con los dem\u00e1s y a buscar el bien ajeno.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La palabra griega dselos viene de una ra\u00ed\u00adz que significa: estar caliente, entrar en ebullici\u00f3n; traduce bie\u00f1 la palabra hebrea qin&#8217;ah, cuya ra\u00ed\u00adz designa el rojo que sale al rostro de un hombre apasionado. Esta pasi\u00f3n, semejante a menudo a la *ira (Dt 29,19), hace pensar en el *fuego (Sof 1,18; Is 26,11). Puede provenir de diversos sentimientos, desde el amor desinteresado hasta la s\u00f3rdida envidia. Amores, odios, celos (Ecl 9,6), furor, turbaci\u00f3n (Eclo 40,4), pasi\u00f3n vehemente (30,24), celo por la ventura del pueblo (2Sal 21,2) o por la honra de Dios (N\u00fam 25,11): todos estos sentimientos pueden invadir el coraz\u00f3n del hombre y conducir a la ira (Prov 27,4) o a una muerte de hombre (G\u00e9n 4,5.8; N\u00fam 25,7s). Esta violencia no es de suyo condenable; su valor depende del m\u00f3vil que la inspira, seg\u00fan sea desinteresado o no. Existen, en efecto, m\u00f3viles ego\u00ed\u00adstas. Hay que reconocer con los sabios que la envidia, como \u00abuna caries en los huesos\u00bb (Prov 14,30), estraga el coraz\u00f3n del hombre. Surge entre hermanos (G\u00e9n 4,5-11; 37,11), entre mujeres (30,1), entre esposos (Prov 6,24; N\u00fam 5), entre pueblos (G\u00e9n 26,14; Is 11,13) y hasta entre justo e imp\u00ed\u00ado (Sal 37,1; 73,3; Prov 3,31; 23,17); desune a la comunidad cristiana con querellas (Rom 13,13), disputas (ICor 3,3; 2Cor 12, 20), con amargura y enredo (Sant 3,14.16). De este cuadro no habr\u00ed\u00ada que concluir con el Eclesiast\u00e9s que todo esfuerzo y toda pasi\u00f3n del hombre provenga de la envidia (Ecl 4,4). Si el celo bien intencionado puede ocultar una real estrechez de esp\u00ed\u00adritu (N\u00fam 11,29), existe, no obstante, tambi\u00e9n una llama de amor muy pura (Cant 8,6) que hay que reconocer sobre todo a trav\u00e9s de los aparentes celos de Dios.<\/p>\n<p>1. EL Dios CELOSO. 1. Los celos del Dios \u00fanico. En la mayor parte de las mitolog\u00ed\u00adas comparten los dioses los sentimientos de los hombres que los han concebido. Se muestran celosos de la dicha de los humanos, sol\u00ed\u00adcitos por defender sus privilegios; los hombres tratan de aplacarlos otorg\u00e1ndoles a todos parte de la adoraci\u00f3n que reclaman. Israel mismo conoci\u00f3 este sincretismo simple (2Re 23,4-14), siendo as\u00ed\u00ad que deb\u00ed\u00ada pertenecer perfectamente, como deb\u00ed\u00ada, a Yahveh (Dt 18,13).<\/p>\n<p>Los celos de Yahveh no tienen nada que ver con las mezquindades humanas. Dios no tiene celos de alg\u00fan \u00abotro\u00bb que pudiera serle igual, pero exige una adoraci\u00f3n exclusiva por parte del hombre, al que ha creado a su *imagen; esto, expresado en t\u00e9rminos antropom\u00f3rficos, se traduce en celos para con los \u00abotros dioses\u00bb. Los textos m\u00e1s antiguos justifican as\u00ed\u00ad el primer mandamiento del dec\u00e1logo : \u00abNo te postrar\u00e1s delante de ning\u00fan otro dios, porque Dios se llama el celoso, es un Dios celoso\u00bb (Ex 20,5; 34,14; Dt 6,14s). Esta intransigencia, sin analog\u00ed\u00ada en las religiones paganas, se refleja en los textos antiguos y recientes; equivale al \u00abfuego devorador\u00bb (Dt 4,24); a Dios le hacen celoso los *\u00ed\u00addolos (Sal 78,58; Dt 32,16.21; IRe 14,22), a los que f\u00e1cilmente se designa como \u00ab\u00ed\u00addolos de envidia\u00bb (Ez 8,3.5; 2Re 21,7). En definitiva, si &#8216;Dios es celo-so, es que es *santo y no puede tolerar que se atente contra su honor (los 24,19s).<\/p>\n<p>2. El celo de Yahveh Sabaot. El sentimiento de celos marca el origen de las reacciones divinas en la historia de la alianza: un celo vehemente defiende a los oprimidos y castiga a los malvados. Es curioso observar que los profetas Oseas y Jerem\u00ed\u00adas, que presentaron la *alianza bajo los rasgos de los desposorios (*esposo), no conocen la palabra celos; para ellos la *ira expresa el ardor del amor de Dios. En los otros el celo parece ordinariamente ligado a la *santidad de Dios. As\u00ed\u00ad Ezequiel muestra a Yahveh sol\u00ed\u00adcito por \u00absantificar su *nombre\u00bb salvando a Israel (Ez 39,25; cf. 36,23-28). Tambi\u00e9n seg\u00fan Isa\u00ed\u00adas \u00abel ardor de Yahveh har\u00e1 esto\u00bb, es decir: salvar\u00e1 a Jerusal\u00e9n asegurando que sobre-vivir\u00e1 un *resto (Is 37,32; 2Re 19,31) y que un pr\u00ed\u00adncipe de la paz vendr\u00e1 a restaurarlo todo (9,5s). El mismo ardor hace que descargue la c\u00f3lera divina sobre Israel infiel (Ez 5,13; Dt 32,19) y sobre las *naciones (Ez 36,5s; Is 59,17); o, por el contrario, salva a Israel (Zac 1,14; 8,2) en la imagen del guerrero (Is 42,13) o del hombre conmovido en sus entra\u00f1as (Jl 2,18). Si la santidad da origen al celo que anima a Yahveh, su amor apasionado lo pone en acci\u00f3n : \u00abla pasi\u00f3n es violenta como el infierno, sus dardos son una llama divina\u00bb (Cant 8,6). Israel puede recurrir a la piedad de Dios e invocar sus entra\u00f1as de Padre en nombre de sus celos poderosos (Is 63,15s).<\/p>\n<p>II. EL CELO DE Dios. 1. Los celadores de Yahveh. Yahveh tiene diferentes medios para suscitar en Israel un celo a la imagen del suyo; por ejemplo, excita los celos de su pueblo otorgando su favor a las *naciones (Dt 32,21). Ordinariamente comunica su propio ardor a tal o cual elegido. Fin\u00e9s est\u00e1 as\u00ed\u00ad \u00abpose\u00ed\u00addo de los mismos celos que yo\u00bb, dice el Se\u00f1or, aplacado por tales celos (N\u00fam 25,11); el profeta *El\u00ed\u00adas, a pesar de una real ilusi\u00f3n sobre lo \u00fanico de su caso, se siente abrasado por el celo divino (lRe 19,14; Eclo 48,2); el salmista, finalmente, puede proclamar: \u00abel celo de tu casa me devora\u00bb (Sal 69,10; 119,139). El macabeo Matat\u00ed\u00adas sigue conscientemente el ejemplo de los que le precedieron en los caminos del celo de Dios (lMac 2,52,54): sus entra\u00f1as se estremecieron ante el honor de Dios ultrajado por los id\u00f3latras (2,24-27).<\/p>\n<p>En un arranque contra las pr\u00e1cticas paganas que inducen a componendas idol\u00e1tricas (2Mac 4,14) los *piadosos se muestran \u00abcelosos por el bien\u00bb (Eclo 51,18) *busc\u00e1ndolo ardientemente. Otros, a quienes se llamar\u00e1 los zelotes, estiman necesario fomentar la rebeli\u00f3n contra el ocupante pagano (Act 5,35ss) y la violencia contra los que consideran herejes, como Pablo (23,12ss).<\/p>\n<p>2. El celo cristiano. Los seguidores de Jes\u00fas van a verse expuestos a los ataques del celo jud\u00ed\u00ado, que quiere exterminarlos (Act 5,17; 13,45; 17,5); los mismos celos aut\u00e9nticamente religiosos, pero poco ilumina-dos (Rom 10,2), animaban a Saulo cuando persegu\u00ed\u00ada a la Iglesia de Dios (F1p 3,6; G\u00e1l 1,14; Act 22,3). Los cristianos no pueden dejarse contaminar por este celo, pero su esp\u00ed\u00adritu puede sobrevivir en algunos \u00abpartidarios celosos de la ley\u00bb (Act 21,20).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, sin embargo, no ten\u00ed\u00ada nada de zelote. Se niega a justificar la rebeli\u00f3n contra el C\u00e9sar (Mt 22. 15-21); cuenta, s\u00ed\u00ad, entre sus disc\u00ed\u00adpulos a Sim\u00f3n el Zelote (Mc 3,18; Lc 6,15), pero condena las teacciones de los \u00abhijos del trueno\u00bb (3,17; Lc 9,54), aun aceptando que se profesen prontos al martirio (Mt 20,22). Finalmente, en la ocasi\u00f3n de,su arresto se niega a resistir con las armas en la mano (Mt 26,51ss), pues no tiene nada de \u00abbandido\u00bb, es decir, de ((je-fe de pandilla\u00bb (26,55).<\/p>\n<p>Si Jes\u00fas rechaza todo esp\u00ed\u00adritu zelote, sin embargo, conserva su pasi\u00f3n para con el reino de los cielos que \u00absufre violencia\u00bb (Mt 11,12) y exige el sacrificio de todo, incluso de la vida (16,24s). Los disc\u00ed\u00adpulos ven en la expulsi\u00f3n de los vende-dores del templo el gesto del justo, al que su celo ha de conducir a la muerte (Jn 2,17).<\/p>\n<p>Hay, en efecto, un celo cristiano, el que muestra Pablo para con las Iglesias que le est\u00e1n confiadas, como amigo del esposo (2Cor 11,2): la pureza que defiende en ellas es la preservaci\u00f3n de toda falsa doctrina, como en el AT se cebaban los celos en la idolatr\u00ed\u00ada. Su celo a prop\u00f3sito del pueblo jud\u00ed\u00ado es un eco del de Yahveh que excitaba los celos de su pueblo otorgando su gracia a las *naciones (Rom 11,11.14; 10,19).<\/p>\n<p>El celo puede manifestarse de diversas maneras, como con ocasi\u00f3n de una colecta (2Cor 9,2); debe consistir siempre en la b\u00fasqueda de los dones mejores (ICor 12,31; 14, 1.12.39), pues la salvaci\u00f3n adquirida por Cristo ha suscitado un \u00abpueblo celador del bien\u00bb (Tit 2,14; cf. 1Pe 3,13).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Ira &#8211; Fuego.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El sustantivo hebreo <em>qin\u02be\u00e2<\/em> \u00abcelo, ardor\u00bb (aparece 43 veces) tiene su equivalente en el griego <em>ds\u0113los<\/em> (16 veces en el NT), mientras que el verbo denominativo <em>q\u0101n\u0101\u02be<\/em> (= tener <em>qin\u02be\u00e2<\/em>) \u00abser celoso\u00bb (34) es equivalente al verbo griego <em>ds\u0113lo\u014d<\/em> (11). Por ser t\u00e9rminos equ\u00edvocos, <em>qin\u02be\u00e2<\/em> y <em>ds\u0113los<\/em> pueden ser buenos \u00abcelo, ardor por\u00bb (Sal. 69:9; 2 Co. 7:7) o malos \u00abenvidia, celo de\u00bb (Nm. 5:14; Hch. 5:17), dependiendo del motivo. Sin embargo, a veces, el celo aun con motivos sinceros es impropio (Ro. 10:2; Fil. 3:6). Pablo, comprendiendo la doble funci\u00f3n del t\u00e9rmino, explica en 2 Co. 11:2: \u00abPorque os celo con celo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La calificaci\u00f3n \u00abde Dios\u00bb atiende al uso de <em>qann\u0101\u02be<\/em> en el AT (Ex. 20:5 y Dt. 5:9; Ex. 34:14; Dt. 4:24; 6:15) y <em>qann\u00f4\u02be<\/em> (Jos. 24:19; Nah. 1:2), siempre de Dios, en la conspicua expresi\u00f3n antropom\u00f3rfica \u00abDios celoso\u00bb. Dios es celoso por Israel, como un marido lo es por su esposa, porque por elecci\u00f3n y pacto ellos son peculiarmente su propiedad. \u00c9l es celoso por su protecci\u00f3n y su salvaci\u00f3n, pero al mismo tiempo \u00e9l es un \u00abfuego consumidor\u00bb (Dt. 4:24) cuando el mal est\u00e1 en medio de ellos. El celo de Dios es tanto una parte de su car\u00e1cter santo y recto y de su ser como es su amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT no habla de Dios como celoso. M\u00e1s bien, es el Hijo de Dios (Jn. 2:17) y los hijos espirituales de Dios (2 Co. 7:11; 11:2) quienes exhiben este \u00abcelo divino\u00bb de parte del reino y la santidad de Dios, y as\u00ed ha de ser hoy en la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">KB<\/a>; <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">RTWB<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">SHERK<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dewey M. Beegle<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">KB <\/a>Koehler-Baumgartner, <em>Lexicon in Veteris Testamenti Libros<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (102). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Fervor dedicado a fomentar una causa o rendir un servicio. Pero las palabras heb. y gr. correspondientes en la Biblia pueden tener sentido negativo. As\u00ed <\/span><span style=''>q&#257;n&#257;\u2019<\/span><span lang=ES style=''> (verbo), <\/span><span style=''>qin\u2019\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> (sustantivo), se traducen con frecuencia *\u201cenvidia\u201d (como en Gn. 26.14; 37.11; Job 5.2, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn395\" name=\"_ftnref395\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cc\u00f3lera\u201d; Sal. 37.1), y ocasionalmente \u201cpasi\u00f3n\u201d (Job 5.2, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn396\" name=\"_ftnref396\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>; Pr. 14.30, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn397\" name=\"_ftnref397\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>rsv<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>), adem\u00e1s de \u201ccelo\u201d en el sentido positivo (2 S. 21.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La frase \u201cel celo de Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos\u201d aparece varias veces (2 R. 19.31; Is. 9.7; 37.32; cf. Is. 26.11; 63.15) y significa celosa preocupaci\u00f3n por su pueblo y por el bienestar del mismo; la relaci\u00f3n de ellos hacia \u00e9l es como la de la esposa para con su marido, de all\u00ed la \u201cira\u201d de <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=' '> en Is. 59.17 (heb. <\/span><span style=''>qin\u2019\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn398\" name=\"_ftnref398\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>., \u201cindignaci\u00f3n\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De modo semejante, en el NT los t\u00e9rminos gr. <\/span><span style=''>z&#275;lo&#333;<\/span><span lang=ES style=''> (verbo) y <\/span><span style=''>z&#275;los<\/span><span lang=ES style=''> (sustantivo) pueden tener buen o mal sentido, seg\u00fan el contexto. As\u00ed <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> tiene \u201cenvidia\u201d (Hch. 7.9), \u201ccelos\u201d (Hch. 5.17), y \u201c(ard\u00e9is de) envidia\u201d (Stg. 4.2), pero <etiqueta id=\"#_ftn399\" name=\"_ftnref399\" title=\"\">trad., con buen sentido,<\/etiqueta> como \u201cprocurad\u201d (1 Co. 12.31), \u201ctienen celo por\u201d (G\u00e1. 4.17), o \u201csolicitud\u201d (2 Co. 7.7). \u201cCelo\u201d tiene, en cambio, significado positivo en 2 Co. 11.2, donde Pablo \u201ccela\u201d (<\/span><span style=''>z&#275;lo&#333;<\/span><span lang=ES style=''>) a sus convertidos \u201ccon celo de Dios\u201d (<\/span><span style=' '>z&#275;los<\/span><span lang=ES style=' '>), no con el significado del celo humano por la posesi\u00f3n ego\u00edsta o la preocupaci\u00f3n por la propia reputaci\u00f3n, sino el celo que siente el que ama por su amada; y un \u201ccelo de Dios\u201d porque se trata de algo que se siente como si lo sintiese Dios por su propio pueblo, que tiene con \u00e9l una relaci\u00f3n como la que se da en el matrimonio (cf. Ex. 20.5; 34.14; Dt. 5.9, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span style=''>z&#275;l&#333;t&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>, *\u201czelote\u201d, se aplica al ap\u00f3stol Sim\u00f3n (Lc. 6.15; Hch. 1.13), llamado en Mt. 10.4 y Mr. 3.18, Sim\u00f3n el cananita, donde <\/span><span style=' '>ho kananaios<\/span><span lang=ES style=''> puede ser traducci\u00f3n del <etiqueta id=\"#_ftn400\" name=\"_ftnref400\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>qan\u2019&#257;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018zelote\u2019. <\/span><span style=''>z&#275;l&#333;t&#275;s<\/span><span lang=ES style=''> aparece tamb. en 1 Co. 14.12, donde a los lectores de Pablo que son zelotes o entusiastas por (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201canhel\u00e1is\u201d) las manifestaciones del Esp\u00edritu (los \u201cdones espirituales\u201d) se los insta a procurar (<\/span><span style=''>z&#275;te&#333;<\/span><span lang=ES style=''>) abundar en la edificaci\u00f3n de la iglesia, <etiqueta id=\"#_ftn401\" name=\"_ftnref401\" title=\"\">e. d. a comprender que el prop\u00f3sito de los dones espirituales es comunitario, y no para fines ego\u00edstas. En otras partes <\/etiqueta><\/span><span style=' '>z&#275;l&#333;t&#275;s<\/span><span lang=ES style=''> se traduce \u201ccelosos\u201d (Hch. 21.20; 22.3; G\u00e1. 1.14; Tit. 2.14; 1 P. 3.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El verbo <\/span><span style=' '>spoudaz&#333;<\/span><span lang=ES style=''> se trad. \u201cprocurar (con diligencia)\u201d (G\u00e1. 2.10; 1 Ts. 2.10; 2 P. 1.10, 15; 3.14, etc.), pero tamb. \u201csol\u00edcitos\u201d (Ef. 4.3), \u201capresurarse\u201d (Tit. 3.12). El adjetivo <\/span><span style=''>spoudaios<\/span><span lang=ES style=''> aparece en 2 Co. 8.17, 22 (\u201csol\u00edcito\u201d), y el adverbio <\/span><span style=' '>spoudai&#333;s<\/span><span lang=ES style=''> en Lc. 7.4; Tit. 3.13 (\u201ccon solicitud\u201d), Fil. 2.28 (\u201ccon mayor solicitud\u201d); 2 Ti. 1.17 (\u201csol\u00edcitamente\u201d). <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> trad. <\/span><span style=' '>spoud&#275;<\/span><span lang=ES style=''> como \u201csolicitud\u201d (Ro. 12.8; 2 Co. 7.12; 2 Co. 8.7, 16; He. 6.11), \u201ddiligencia\u201d (Ro. 12.11; 2 Co. 8.8; 2 P. 1.5), \u201cprontamente\u201d (Mr. 6.25), \u201cprisa\u201d (Lc. 1.39).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Sauer, \u201cCelo\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). II, cols. 815\u2013819; H.-C. Hahn, W. Bauder, \u201cCelo\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). I, pp. 245\u2013247; A. Deissler, \u201cEl celo y la ira de Yahv\u00e9\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1969, t(t). II, pp. 307ss; J. Leipoldt, W. Grundmann, <i>El mundo del Nuevo Testamento<\/i>, 1973, t(t). I, pp. 299\u2013304.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H.-C. Hahn, <etiqueta id=\"#_ftn402\" name=\"_ftnref402\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 1116\u20131168; A. Stumpf, <i>TDNT<\/i> 2, pp. 877\u2013888; G. Harder, <i>TDNT<\/i> 7, pp. 559\u2013568.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn403\" name=\"_ftnref403\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>N.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">\n(De delos, un derivado de deo \u201chervir\u201d, \u201cpalpitar con calor\u201d), es \u201cun efecto necesario del amor\u201d, siendo \u201cla acci\u00f3n vehemente de quien ama para [asegurar] el objeto de su amor\u201d (vehemens motus amantis in rem amatam, Santo Tom\u00e1s, Summa Theol. I-II:28:4). Aqu\u00ed, la nota distintiva es la vehemencia, o intensidad, de la acci\u00f3n a la que impulsa el amor, una intensidad que es proporcional a lo que siente el amor. As\u00ed como existen dos clases de amor, el amor concupiscentiae, que es auto-complaciente, y el amor amicitiae, que es altruista, podr\u00edan distinguirse dos clases de celo, pero por su uso el t\u00e9rmino est\u00e1 restringido al celo inducido por el amor amicitiae; efectivamente en su sentido religioso se aplica solamente al celo inspirado por el amor de Dios, el esfuerzo ardiente o las obras emprendidas para promover Su gloria. Aqu\u00ed de nuevo podemos subdividir de acuerdo a como este celo por Dios se manifieste en obras de devoci\u00f3n dirigidas al cumplimiento del primero o del segundo de los dos grandes Mandamientos. En la Biblia (cf. Sal., lxiii, 10; Num., xxv, 11; Tit., ii, 14, etc.) se utiliza principalmente en la primera de estas aplicaciones; en la frase \u201ccelo por las almas\u201d se usa en la segunda, y en este sentido es la m\u00e1s com\u00fan entre los escritores religiosos. El celo, siendo amor en acci\u00f3n, por lo mismo tiende a remover en cuanto est\u00e9 en su poder todo lo que sea injurioso u hostil al objeto de su amor; tiene as\u00ed sus antipat\u00edas como tambi\u00e9n sus atracciones. M\u00e1s a\u00fan, puesto que, si bien en s\u00ed mismo pertenece a la voluntad, presupone un ejercicio de juicio en cuanto a los medios apropiados para el logro de su objeto, debemos distinguir adem\u00e1s el verdadero y el falso celo, seg\u00fan que el juicio conductor sea sano o insano. As\u00ed el celo de San Pablo era celo de principio a fin, pero era celo falso en los d\u00edas en que persegu\u00eda a la Iglesia, y celo verdadero cuando se convirti\u00f3 en su Ap\u00f3stol. \u201cCaritas Christi urget nos\u201d son las palabras con las que este Ap\u00f3stol describi\u00f3 los impulsos dentro de su propio pecho de este celo que contribuy\u00f3 tan poderosamente a cimentar las bases de la Iglesia Cat\u00f3lica. Y es un celo de naturaleza tal que, encendido en los pechos de tantas generaciones de seguidores ardientes de Cristo, en su cooperaci\u00f3n con los copiosos dones del Esp\u00edritu Santo, ha constituido esa Iglesia en la m\u00e1s grande maravilla de la historia humana. Por ello es el celo de todas aquellas almas devotas el que, a diferencia de la tibieza del Cristiano corriente, ha lanzado a los Ap\u00f3stoles y misioneros a sus vidas de auto-sacrificio, ha llenado los santuarios con una fuente inagotable de buenos sacerdotes y los claustros con multitudes de fervientes religiosos, que ha organizado, sostenido, y desarrollado una formaci\u00f3n tan espl\u00e9ndida de obras de caridad para satisfacer casi cada necesidad concebible de la humanidad doliente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SAN. FRANCISCO DE SALES, Tratado sobre el Amor de Dios, X, xii-xv; RODRIGUEZ, La Pr\u00e1ctica de la Perfecci\u00f3n Cristiana, III, tr. 9, chap. x; SAINT-JURE, Sobre el conocimiento y el Amor de Nuestro Se\u00f1or, xxii, sect. 13; HOUDRY, Bibliotheca Praedicatorum, s.v. Zeal, el cual contiene una completa bibliograf\u00eda y numerosos extractos relacionados con el tema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escrito por SYDNEY F. SMITH\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Michael T. Barrett\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dedicado a todos los que son fervorosos por la Fe Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Daniel Reyes V.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Envidia Num 5:14 esp\u00edritu de c, y tuviere c de su mujer Num 11:29 le respondi\u00f3: \u00bfTienes t\u00fa c por m\u00ed? Num 25:11 yo no he consumido en mi c a .. 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