{"id":14842,"date":"2016-02-05T09:44:23","date_gmt":"2016-02-05T14:44:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judios-e-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T09:44:23","modified_gmt":"2016-02-05T14:44:23","slug":"judios-e-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judios-e-iglesia\/","title":{"rendered":"JUDIOS E IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa historia de la Iglesia en relaci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados no es precisamente gloriosa. Pero tampoco presenta una imagen tan absolutamente negra como algunos historiadores jud\u00ed\u00ados pretenden pintar. En la \u00e9poca del Nuevo Testamento y en el per\u00ed\u00adodo inmediatamente posterior hubo problemas entre la Iglesia y la sinagoga; en concreto hubo tensiones con el cristianismo naciente en relaci\u00f3n con la actitud ante las prescripciones jud\u00ed\u00adas (>Eclesiolog\u00ed\u00adas neotestamentarias). La perduraci\u00f3n de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la \u00e9poca del Nuevo Testamento fue piedra de tropiezo para algunos autores del per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico. Algunos Padres desarrollaron la idea de la servidumbre de los jud\u00ed\u00ados (servitus Iudaeorum)  bas\u00e1ndose en G\u00e9n 25,23: del mismo modo que Esa\u00fa, el pueblo jud\u00ed\u00ado perdi\u00f3 los derechos de herencia y tiene que servir al pueblo cristiano, m\u00e1s joven, prefigurado en Jacob. En un principio esta servidumbre se entendi\u00f3 en sentido espiritual, pero con el tiempo pas\u00f3 a entenderse en un sentido legal, concret\u00e1ndose en el \u00e1mbito social y pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>La palabra \u00abantisemitismo\u00bb la acu\u00f1\u00f3 Wilhelm Marr en 1829; pero la realidad exist\u00ed\u00ada ya en la Edad media. Habr\u00ed\u00ada que distinguir el antijuda\u00ed\u00adsmo existente entre los cristianos por motivos religiosos (por ejemplo, el considerar que los jud\u00ed\u00ados fueron culpables de haber rechazado y crucificado a Cristo) del antisemitismo debido a motivos raciales (el odio o el desprecio a los jud\u00ed\u00ados como pueblo), que era ya bastante com\u00fan antes de la aparici\u00f3n del cristianismo y del que muchos cristianos, sin duda, han sido tambi\u00e9n culpables. El hecho de que Hitler persiguiera a jud\u00ed\u00ados que, como Edith Stein, se hab\u00ed\u00adan hecho cristianos muestra que el suyo era de hecho un antisemitismo racial, como lo fue en efecto el que dio origen al holocausto.<\/p>\n<p>En la Edad media encontramos persecuciones contra los jud\u00ed\u00ados en relaci\u00f3n con las cruzadas; eran considerados \u00abenemigos de Cristo\u00bb, a los que hab\u00ed\u00ada que liquidar antes de que los ej\u00e9rcitos se pusieran en camino hacia Tierra Santa. Al mismo tiempo hab\u00ed\u00ada obispos, emperadores y papas que los proteg\u00ed\u00adan. Pero esta protecci\u00f3n se ofrec\u00ed\u00ada a menudo a cambio de una tasa pagada por los jud\u00ed\u00ados. La protecci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados se convirti\u00f3 en una fuente de ingresos para los obispos y los gobernantes cristianos. Desde el siglo XIII encontramos pogromos en varias partes de Europa, por lo general con el pretexto de que los jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan profanado la sagrada hostia y cometido sacrificios rituales de ni\u00f1os. La \u00abpeste negra\u00bb (1348-1389) se achac\u00f3 a que los jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan envenenado los pozos. El IV concilio de >Letr\u00e1n (1215) promulg\u00f3 cuatro c\u00e1nones contra los jud\u00ed\u00ados, que eran m\u00e1s amplios que los del concilio III de >Letr\u00e1n: se les prohib\u00ed\u00ada practicar la usura; ten\u00ed\u00adan que llevar una ropa especial; se los exclu\u00ed\u00ada de los cargos p\u00fablicos; tras la conversi\u00f3n al cristianismo, no pod\u00ed\u00adan seguir practicando sus antiguos ritos. Puede arg\u00fcirse que estas prescripciones eran medidas pastorales para proteger a la gente simple, que no entend\u00ed\u00ada que los jud\u00ed\u00ados eran de otra religi\u00f3n. En su 19a sesi\u00f3n (7 de septiembre de 1434) el concilio de >Basilea aprob\u00f3 unas medidas fuertemente restrictivas contra los jud\u00ed\u00ados y los infieles (\u00bflos musulmanes?): se les obligaba a escuchar sermones varias veces al a\u00f1o; los cristianos no pod\u00ed\u00adan ser servidores suyos; se prohib\u00ed\u00adan la mayor\u00ed\u00ada de las relaciones con los jud\u00ed\u00ados y se los exclu\u00ed\u00ada de los cargos p\u00fablicos y de los grados acad\u00e9micos; ten\u00ed\u00adan que llevar una ropa distintiva y vivir f\u00ed\u00adsicamente separados de los cristianos; sin embargo, si se convert\u00ed\u00adan, pod\u00ed\u00adan conservar sus propiedades. De lo contrario, en muchos lugares sus propiedades eran sistem\u00e1ticamente confiscadas, y no se les permit\u00ed\u00ada comerciar, por lo que el pr\u00e9stamo de dinero era una de las pocas actividades que les quedaban. Los bautismos forzados fueron frecuentes; a menudo por medio de presi\u00f3n moral, como en Espa\u00f1a, donde se les dio a elegir entre el bautismo o el exilio. La expulsi\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados de ciudades y Estados enteros se hizo com\u00fan en el siglo XV; por ejemplo, en Friburgo (1401 y 1424), Tr\u00e9veris (1418) y Espa\u00f1a (1492). No obstante, durante este per\u00ed\u00adodo varios papas les ofrecieron protecci\u00f3n y renovaron la bula Sicut ludaeis,  que les garantizaba la libertad religiosa y prohib\u00ed\u00ada el bautismo por la fuerza. Pero puede decirse que, en el mejor de los casos, los jud\u00ed\u00ados eran tolerados. Eran dos las razones principales en la Edad media para lo que habr\u00ed\u00ada que llamar antijuda\u00ed\u00adsmo m\u00e1s que antisemitismo: se presum\u00ed\u00ada en los jud\u00ed\u00ados mala fe por no haber aceptado el cristianismo; se les consideraba culpables de deicidio y se pensaba que todav\u00ed\u00ada estaba vigente la maldici\u00f3n autoimpuesta de Mt 27,25. Los jud\u00ed\u00ados convertidos al cristianismo eran objeto de vigilancia de la >Inquisici\u00f3n; en muchos casos eran sospechosos de mantener pr\u00e1cticas judaizantes, lo que para la Inquisici\u00f3n era signo de herej\u00ed\u00ada o apostas\u00ed\u00ada \u2014la Inquisici\u00f3n no ten\u00ed\u00ada jurisdicci\u00f3n sobre los que no estaban bautizados\u2014.<\/p>\n<p>Las ideas medievales perduraron hasta la \u00e9poca de la Reforma; por ejemplo, hasta Lutero. El antijuda\u00ed\u00adsmo combinado con cierta dosis de antisemitismo se prolong\u00f3 durante los siglos XIX y XX. La actitud de la Iglesia ha sido descrita por el historiador jud\u00ed\u00ado Jules Isaac \u2014no sin una parte de raz\u00f3n\u2014 como lenseignement du m\u00e9pris,  es decir, la ense\u00f1anza del desprecio. El antisemitismo culmin\u00f3 en el holocausto (en hebreo Shoah =  cat\u00e1strofe) de 1938-1945, cuando los nazis exterminaron a seis millones de jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>El Vaticano II habl\u00f3 muy positivamente de los jud\u00ed\u00ados en la constituci\u00f3n sobre la Iglesia (LG 16): \u00abEn primer lugar, aquel pueblo que recibi\u00f3 los testamentos y las promesas y del que Cristo naci\u00f3 seg\u00fan la carne (cf Rom 9,4-5). Por causa de los padres es un pueblo amad\u00ed\u00adsimo en raz\u00f3n de la elecci\u00f3n, pues Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocaci\u00f3n (cf Rom 11,28-29)\u00bb. El concilio propuso tambi\u00e9n una declaraci\u00f3n sobre los jud\u00ed\u00ados como parte del Decreto sobre ecumenismo. Los temores de los obispos de los pa\u00ed\u00adses isl\u00e1micos hicieron que se llegara a un compromiso en el texto finalmente aprobado, que se encuentra en la declaraci\u00f3n sobre las religiones no cristianas (Nostra aetate).  Las quince afirmaciones que contiene suponen un giro irreversible en la visi\u00f3n cat\u00f3lica del juda\u00ed\u00adsmo: se recuerdan las ra\u00ed\u00adces comunes de la alianza; Dios no ha renegado de sus dones y su elecci\u00f3n; no puede culparse indiscriminadamente de la muerte de Jes\u00fas a todos los jud\u00ed\u00ados que viv\u00ed\u00adan en su tiempo ni a los que han venido despu\u00e9s; la Escritura no puede aducirse en apoyo de la idea de que los jud\u00ed\u00ados son un pueblo maldito; por \u00faltimo, la Iglesia \u00abdeplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los jud\u00ed\u00ados\u00bb (NA 4).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca inmediatamente anterior y posterior al Vaticano II ha habido importantes declaraciones y encuentros de las Iglesias y los jud\u00ed\u00ados. El di\u00e1logo contin\u00faa. En 1974 se cre\u00f3 en la Iglesia cat\u00f3lica la Comisi\u00f3n para las relaciones religiosas con los jud\u00ed\u00ados. Dicha comisi\u00f3n ha publicado dos documentos importantes: Directrices y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n conciliar \u00abNostra aetate\u00bb (n 4),  en 1974 (= D), y Notas sobre el modo correcto de presentar a los jud\u00ed\u00ados y el juda\u00ed\u00adsmo en la predicaci\u00f3n y la catequesis en la Iglesia cat\u00f3lica,  en 1985 (= N).<\/p>\n<p>Estos dos documentos (D y N) abordan la mayor\u00ed\u00ada de las cuestiones fundamentales y ofrecen posiciones que suponen un avance con respecto al Vaticano II, aunque no satisfagan plenamente a los cr\u00ed\u00adticos jud\u00ed\u00ados. Ambos documentos invitan al di\u00e1logo: \u00abEl di\u00e1logo presupone que cada una de las partes desea conocer a la otra, y desea incrementar y profundizar el conocimiento de la otra\u00bb (D 1; N VI, 27). El Antiguo Testamento sigue manteniendo su perenne valor (D II; N II, 3); la tipolog\u00ed\u00ada es un modo de entender la relaci\u00f3n entre las dos alianzas, pero es limitado y no es el \u00fanico (N II, 1-11). Dios habla en la antigua y en la nueva alianza. El Antiguo Testamento no debe verse como constitutivo de una religi\u00f3n basada s\u00f3lo en la justicia, el miedo y el legalismo, sin ninguna apelaci\u00f3n al amor a Dios y al pr\u00f3jimo (D III). Hay que subrayar el car\u00e1cter jud\u00ed\u00ado de Jes\u00fas (D III; N III, 12-15). La descripci\u00f3n que hace el Nuevo Testamento de los fariseos no es enteramente negativa y es significativo el que no se les mencione en relaci\u00f3n con la pasi\u00f3n (N III, 16-19). La historia del juda\u00ed\u00adsmo no acab\u00f3 con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, \u00absino que se prolong\u00f3 desarrollando una tradici\u00f3n religiosa. Y aunque nosotros creemos que la importancia y significaci\u00f3n de esta tradici\u00f3n est\u00e1n profundamente afectadas por la venida de Cristo, no por ello deja de ser rica en valores religiosos\u00bb (D III; N I, 3). Tanto los jud\u00ed\u00ados como los cristianos tienen expectativas escatol\u00f3gicas (D III). Los cristianos est\u00e1n como injertados en la primera alianza (D conclusi\u00f3n). En ambos documentos se hacen todav\u00ed\u00ada otras afirmaciones importantes. Existe el peligro del antisemitismo, \u00abque puede siempre reaparecer bajo nuevos ropajes\u00bb (N I, 8; G pre\u00e1mbulo). En el Nuevo Testamento la expresi\u00f3n \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb significa a menudo \u00ablos jefes de los jud\u00ed\u00ados\u00bb, o \u00ablos adversarios de Jes\u00fas\u00bb (D II, nota; N IV, 21). Con respecto al Estado de Israel, \u00abse invita a los cristianos a comprender esta vinculaci\u00f3n religiosa, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, sin hacer suya sin embargo ninguna interpretaci\u00f3n religiosa particular de esta relaci\u00f3n\u00bb (N 25). Es menester ver la perduraci\u00f3n de la comunidad de fe independiente que es el juda\u00ed\u00adsmo \u00abacompa\u00f1ada de una continua fecundidad espiritual, en el per\u00ed\u00adodo rab\u00ed\u00adnico, en la Edad media y en los tiempos modernos\u00bb (N VI, 25). En las Notas,  sin embargo, se dice que \u00abla Iglesia y el juda\u00ed\u00adsmo no pueden considerarse dos caminos de salvaci\u00f3n paralelos, y la Iglesia tiene que dar testimonio de Cristo como redentor\u00bb (N 1, 7). La cuesti\u00f3n teol\u00f3gica fundamental sigue siendo la comprensi\u00f3n de la significaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo. Especial importancia ha de concederse a la atormentada reflexi\u00f3n de Pablo en Romanos 9-11. Es necesario indagar todav\u00ed\u00ada mucho en la noci\u00f3n de alianza, y en concreto en si habr\u00ed\u00ada que hablar de una alianza o de m\u00e1s de una. Hay que reconocer, sin embargo, que la idea de alianza no tiene la misma resonancia en la teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada que en el pensamiento cristiano. [Con motivo de la preparaci\u00f3n del gran Jubileo del a\u00f1o 2000 la Comisi\u00f3n Pontificia realiz\u00f3 un simposio teol\u00f3gico sobre cristianismo y juda\u00ed\u00adsmo, cuyas actas con el discurso del Papa representan un paso m\u00e1s en el di\u00e1logo.]<br \/>\nEn el di\u00e1logo con los jud\u00ed\u00ados los cat\u00f3licos tienen que ser muy sensibles a los hondos sentimientos de estos respecto del holocausto, que para muchos de ellos es un ejemplo de la p\u00e9rdida de credibilidad moral de las Iglesias (>P\u00ed\u00ado XII). El holocausto es una interpelaci\u00f3n a las ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas de la fe jud\u00ed\u00ada. Tambi\u00e9n plantea preguntas a los te\u00f3logos cristianos, especialmente en el \u00e1mbito de la cristolog\u00ed\u00ada y de la historia de la salvaci\u00f3n. En segundo lugar, aun evitando el fundamentalismo b\u00ed\u00adblico, los cristianos deben procurar entender el apego de los jud\u00ed\u00ados al Estado de Israel, que para muchos es una cuesti\u00f3n religiosa y est\u00e1 vinculado a los temores del pasado, en particular al holocausto y al antisemitismo anterior. Por \u00faltimo, aunque algunos afirman que es improbable que se consigan mayores avances en el di\u00e1logo, un planteamiento m\u00e1s abierto sugiere en cambio que el verdadero di\u00e1logo con el juda\u00ed\u00adsmo est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en sus primeras etapas. Tres \u00e1reas, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s bien perif\u00e9ricas en el di\u00e1logo, pueden adquirir importancia en los a\u00f1os venideros: la liberaci\u00f3n, la espiritualidad y el movimiento mesi\u00e1nico o \u00abjudeocristiano\u00bb. En todo di\u00e1logo hay que tener presente que el juda\u00ed\u00adsmo moderno es una realidad muy compleja, con sutiles diferencias no siempre adecuadamente caracterizadas con las categor\u00ed\u00adas de ortodoxos, conservadores y reformadores. El surgimiento de un juda\u00ed\u00adsmo secular es un factor m\u00e1s de complicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La historia de la Iglesia en relaci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados no es precisamente gloriosa. 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