{"id":14848,"date":"2016-02-05T09:44:36","date_gmt":"2016-02-05T14:44:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/laicado-y-ministerio\/"},"modified":"2016-02-05T09:44:36","modified_gmt":"2016-02-05T14:44:36","slug":"laicado-y-ministerio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/laicado-y-ministerio\/","title":{"rendered":"LAICADO Y MINISTERIO"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha escrito largamente sobre el laicado y el ministerio. Un estudio del ministerio ha de entrar necesariamente en otras muchas cuestiones, todas ellas complementarias para la comprensi\u00f3n del mismo. En este art\u00ed\u00adculo nos ocuparemos de los datos neotestamentarios, antes de abordar el tema del ministerio y el laicado. Junto a lo que sigue deber\u00ed\u00adan leerse las voces >Ap\u00f3stoles, >Obispos, >Carisma, >Laicos y >Sacerdocio ministerial, con sus correspondientes notas y bibliograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento encontramos varios tipos de ministerios y varios tipos de estructuras seg\u00fan los diversos libros, que se escribieron a lo largo de un per\u00ed\u00adodo de aproximadamente 50 a\u00f1os. Dos cuestiones principales se plantean: \u00bfqu\u00e9 nombre se les daba a los que desempe\u00f1aban funciones de responsabilidad?, \u00bfcu\u00e1les eran concretamente estas funciones? Dado que la informaci\u00f3n m\u00e1s completa de que disponemos se encuentra en el corpus paulino, tomaremos este como base, apuntando sobre la marcha otros usos. Utilizaremos los t\u00e9rminos griegos episkopos  (supervisor) y presbyteros  (anciano) para evitar la identificaci\u00f3n apresurada de estos funcionarios con los obispos y sacerdotes de una fase posterior de desarrollo.<\/p>\n<p>En las Iglesias paulinas encontramos varias palabras que indican autoridad y ministerio: episkopos  (Flp 1,1; cf He 20,28), diakonos  (Rom 16,1; lCor 3,5; Flp 1,1), presbyt\u00e9s  (anciano, Flm 9) y synergos  (colaborador, Rom 16,3; 1Cor 3,9; 2Cor 1,24; 8,23; Flp 2,25; 4,3; Flm 1.24), as\u00ed\u00ad como apostolos.  En las cartas indudablemente aut\u00e9nticas de Pablo no aparece la palabra presbyteros.  En el saludo de varias cartas se encuentran los nombres de Timoteo y S\u00f3stenes (cf 1Tes 1,1; lCor 1,1; 2Cor 1,1; Flm 1; v\u00e9ase tambi\u00e9n Col 1,1), a los que llama \u00abhermanos\u00bb. Pablo dice que predicaban con \u00e9l (Silvano y Timoteo: 2Cor 1,19). Vemos c\u00f3mo Pablo les encarga misiones en las Iglesias fundadas por \u00e9l (Timoteo en Tesal\u00f3nica: 1Tes 3,2; Corinto: 1Cor 4,17; 16,10, y Filipos: Flp 2,19-24; Tito en Corinto: 2Cor 2,13; 7,6-16; 12,18). Silas (probablemente Silvano) es el compa\u00f1ero de Pablo en Hechos (cc. 15-18), junto con Timoteo. Se nos presenta pues algo as\u00ed\u00ad como un equipo misionero, pero con un marcado liderazgo de Pablo. Adem\u00e1s, en el primer escrito del Nuevo Testamento, aparecido hacia el 51, se habla de \u00ablos que trabajan entre vosotros y en el nombre del Se\u00f1or os dirigen y amonestan. Corresponded a sus desvelos con amor siempre creciente\u00bb (lTes 5,12-13).<\/p>\n<p>Los nombres que indican ministerio son de dos tipos: oficiales y carism\u00e1ticos. En Flp 1,1 se mencionan los episkopoi y  los diakonoi.  En Efeso, Iglesia que hab\u00ed\u00ada sido evangelizada por Pablo, encontramos episkopoi y presbyteroi  como t\u00e9rminos aparentemente sin\u00f3nimos (He 20,17.28); el primero tiende a reflejar una cultura griega y el segundo una m\u00e1s jud\u00ed\u00ada, aunque a la luz de los manuscritos del mar Muerto convendr\u00ed\u00ada no insistir demasiado en esta divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre los documentos m\u00e1s importantes para una apreciaci\u00f3n del ministerio neotestamentario, as\u00ed\u00ad como de la transici\u00f3n de la situaci\u00f3n de la Iglesia entre las d\u00e9cadas de los 30 y los 60 d.C. a las estructuras encontradas en las Iglesias visitadas por Ignacio hacia el 110, est\u00e1n las cartas deuteropaulinas dirigidas a Timoteo y Tito, que pueden datarse con razonable probabilidad en la d\u00e9cada de los 90. Su principal inter\u00e9s est\u00e1 en el buen orden dentro de la casa de Dios, que es la Iglesia. Las situaciones con que se enfrentan son b\u00e1sicamente dos: la inmoralidad y las falsas doctrinas. Tanto Timoteo como Tito aparecen como disc\u00ed\u00adpulos, como hijos verdaderos y amados de Pablo (ITim 1,2; 2Tim 1,2; Tit 1,3) y, por consiguiente, como ministros leg\u00ed\u00adtimos. Timoteo no recibe el nombre de episkopos  ni de presbyteros,  aunque tanto Pablo (2Tim 1,6) como los presbyteroi  (ITim 4,14) le impusieron las manos. Pablo mismo aparece como acerc\u00e1ndose al final de su vida y tomando disposiciones para las Iglesias a trav\u00e9s del ministerio de Timoteo y Tito y de aquellos a quienes estos nombren episkopoi o presbyteroi.  El mismo es llamado ap\u00f3stol de Jesucristo en el vers\u00ed\u00adculo inicial de cada una de las cartas, as\u00ed\u00ad corno heraldo, ap\u00f3stol y maestro (2Tim 1,11). La instrucci\u00f3n en la verdadera doctrina, al igual que su transmisi\u00f3n, constituyen claramente el coraz\u00f3n de estas cartas; se trata del dep\u00f3sito (parath\u00e9k\u00e9:  ITim 6,20; 2Tim 1.12.14), del evangelio (2Tim 1,11; 2,8), de la ense\u00f1anza (didaskalia:  ITim 1,10; 4,6&#8230;). E. Schillebeeckx tiene raz\u00f3n al afirmar que la tradici\u00f3n apost\u00f3lica es central en las cartas pastorales y que el carisma del Esp\u00ed\u00adritu ayuda a asegurar el mantenimiento y proclamaci\u00f3n de esta garant\u00ed\u00ada, pero podr\u00ed\u00ada haber subrayado algo m\u00e1s la indudable autoridad atribuida a Timoteo y Tito, as\u00ed\u00ad como aquellos a quienes estos colocan al frente de la comunidad. A estos responsables se les llama episkopos  (ITim 3,2; Tit 1,7). presbyteros  (ITim 5,17.19; Tit 1,5) y diakonos  (ITim 3,8.12). Sus funciones no se especifican claramente, a excepci\u00f3n del hecho de que tienen que ense\u00f1ar y ejercer autoridad. Han de ser probados, aunque no se sabe por qui\u00e9n (l Tim 3,10); las manos no han de imponerse a la ligera (ITim 5,22). Se supone que hay varios presbyteroi  en un mismo lugar; no est\u00e1 claro, sin embargo, si hay uno o varios episkopoi  (cf Flp 1,1, donde aparecen varios). En un caso parece que los presbyteroi  son los que est\u00e1n al frente de la Iglesia local: Pablo aparece nombr\u00e1ndolos en cada una de las Iglesias (He 14,23), aunque las cartas pastorales revelan que en algunas Iglesias no los hab\u00ed\u00ada (Tit 1,5). En la segunda parte de los Hechos los responsables de la Iglesia de Jerusal\u00e9n son m\u00e1s bien Santiago y los presbyteroi  que los ap\u00f3stoles (21,18; cf 16,4, donde los ap\u00f3stoles y los presbyteroi  son una autoridad). Por otro lado, la posici\u00f3n de los presbyteroi  est\u00e1 claramente establecida en la Carta de Santiago, que puede datar de antes del 70 (Sant 5,14), y en l Pe, que puede ser algo anterior (1Pe 5,1.5). El uso del t\u00e9rmino preshyteros  por el autor de Jn 2 y 3 es dif\u00ed\u00adcil de valorar; dif\u00ed\u00adcilmente puede compararse con el uso del mismo t\u00e9rmino en otros lugares del Nuevo Testamento (cf 2Jn 1 y 3Jn 1).<\/p>\n<p>Los ministros han de elegirse atendiendo a su probidad moral y a su ortodoxia (ITim 3,1-10; Tit 1,5-9). No hay ninguna indicaci\u00f3n clara de que gocen de determinados carismas para su misi\u00f3n, a diferencia de Timoteo (ITim 1,18; 4,18; ITim 1,6-7.14) y Pablo (2Tim 4,17), de quienes se dice que tienen diversos dones. La imagen presentada aqu\u00ed\u00ad contrasta fuertemente con la de escritos anteriores del Nuevo Testamento, que parecen combinar de alg\u00fan modo carisma y oficio (ICor 12,28-30; Rom 12,6-8; Ef 4,11), colocando a ap\u00f3stoles, profetas y maestros o evangelistas en las tres primeras posiciones (excepto Romanos, que habla de profec\u00ed\u00ada, diakonia  y ense\u00f1anza). En estas listas la curiosa mezcla de nombres o participios que designan personas y de nombres abstractos que denotan actividades llama la atenci\u00f3n m\u00e1s sobre las funciones mismas que sobre la posici\u00f3n de quienes las ejercen. Esto indicar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una situaci\u00f3n m\u00f3vil, en la que el carisma y el oficio no est\u00e1n todav\u00ed\u00ada claramente diferenciados. La explicaci\u00f3n detallada de estos t\u00e9rminos y de las diferencias entre ellos sigue movi\u00e9ndose en gran medida en el campo de las hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>El modo en que ha de ejercerse el ministerio se describe sobre todo por medio de palabras que indican servicio o servidumbre. Diakonia  indica la actividad de .un esclavo, especialmente sirviendo las mesas; como Jes\u00fas adopt\u00f3 la forma de un esclavo (cf Flp 2,7), el t\u00e9rmino diakonia  se aplic\u00f3 a su vida y su ministerio; se convirti\u00f3 en la palabra cristiana para designar el servicio m\u00e1s humilde de amor al pr\u00f3jimo; se trataba de una palabra asociada a distintas formas de atenci\u00f3n a la comunidad. Los gentiles trataban a sus inferiores con prepotencia, pero Jes\u00fas advierte: \u00abEntre vosotros no debe ser as\u00ed\u00ad\u00bb (Mc 10,43; cf Mt 23,11-12); \u00absi alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor (diakonos),  y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo (doulos)  de todos\u00bb (Mt 20,26-27). Se han repartido dones \u00aba fin de perfeccionar a los cristianos en la obra de su ministerio y en la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo\u00bb (Ef 4,12). Un importante tema del Nuevo Testamento es el del ministerio de la reconciliaci\u00f3n (2Cor 5,18). En realidad, la parte central de la Segunda Carta a los corintios puede considerarse como una amplia reflexi\u00f3n sobre el ministerio (2,12\u20146,13), que se ejerce en la debilidad (2Cor 12,7-10).<\/p>\n<p>A la luz de claras indicaciones de >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, y quiz\u00e1 de la >Didach\u00e9,  es importante se\u00f1alar que en ning\u00fan lugar del Nuevo Testamento encontramos ninguna asociaci\u00f3n entre la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y un ministerio particular; es dif\u00ed\u00adcil suponer que el \u00abhaced esto en conmemoraci\u00f3n m\u00ed\u00ada\u00bb de la \u00faltima cena (1Cor 11,25; cf Lc 22,19, no en todos los manuscritos) se refiriera s\u00f3lo al colegio de los ap\u00f3stoles. Hay por \u00faltimo una indicaci\u00f3n clara de que los ministros deber\u00ed\u00adan ser sostenidos econ\u00f3micamente (1Tim 5,17-18; cf Lc 10,7), aunque Pablo personalmente tiene empe\u00f1o en mantenerse por sus propios medios (ICor 9,6.18; 2Cor 11,7). La consideraci\u00f3n de los ministerios del Nuevo Testamento es importante tambi\u00e9n para la historia y la teolog\u00ed\u00ada de la apostolicidad (>Apost\u00f3lico\/Apostolicidad y >Sucesi\u00f3n apost\u00f3lica).<\/p>\n<p>Durante los primeros siglos hubo un florecimiento de ministerios en la Iglesia. Estos ir\u00ed\u00adan apag\u00e1ndose progresivamente y fundi\u00e9ndose en el ministerio ordenado. Las causas de este cambio son m\u00faltiples: los ministerios femeninos fueron poco a poco desapareciendo (>Viudas, >Diaconisas, >V\u00ed\u00adrgenes); surgi\u00f3 la vida mon\u00e1stica como una posibilidad para los que deseaban comprometerse profundamente en la vida de la Iglesia; se consider\u00f3 que el sacerdocio y el episcopado ordenados conten\u00ed\u00adan en s\u00ed\u00ad todos los ministerios inferiores, de modo que la finalidad y autonom\u00ed\u00ada de estos fue desapareciendo gradualmente. Hay otro modo ligeramente diferente de interpretar los datos que tenemos de los primeros siglos: en la \u00e9poca del Nuevo Testamento era dif\u00ed\u00adcil distinguir entre carisma y oficio; luego predomin\u00f3 el oficio; m\u00e1s tarde el oficio se convirti\u00f3 en un estado de vida; finalmente la distancia entre el clero y los laicos aument\u00f3 y los ministerios quedaron incluidos en el sacramento de las \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Antes del Vaticano II la palabra \u00abministerio\u00bb ten\u00ed\u00ada un significado muy restringido, limit\u00e1ndose casi exclusivamente a la actividad de los oficios ordenados. Un ejemplo caracter\u00ed\u00adstico de su uso en el sentido de la funci\u00f3n de las personas ordenadas es el pasaje de LG 28, en el que se vincula el ministerio a la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica: \u00abCristo, a quien el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo, ha hecho part\u00ed\u00adcipes de su consagraci\u00f3n y de su misi\u00f3n, por medio de sus ap\u00f3stoles, a los sucesores de estos, es decir, a los obispos, los cuales han encomendado leg\u00ed\u00adtimamente el oficio de su ministerio, en distinto grado, a diversos sujetos en la Iglesia. As\u00ed\u00ad el ministerio eclesi\u00e1stico, de instituci\u00f3n divina, es ejercido en diversos \u00f3rdenes por aquellos que ya desde antiguo vienen llam\u00e1ndose obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos\u00bb. El concilio desarroll\u00f3 continuamente la idea del ministerio, pasando de esta visi\u00f3n del ministerio a otra en la que ten\u00ed\u00adan cabida las diferentes funciones de los laicos. Las palabras \u00abministro\u00bb y \u00abministerio\u00bb aparecen unas 200 veces en los documentos. Nosotros nos vamos a fijar en las 19 veces en que se refieren a la actividad de los laicos.<\/p>\n<p>En la constituci\u00f3n sobre la liturgia, los laicos aparecen desempe\u00f1ando varios ministerios en la vida lit\u00fargica de la Iglesia (SC 29, 35, 112, 122). El decreto sobre los obispos insiste en que los sacerdotes y los laicos que trabajan en la curia diocesana \u00abasisten al obispo en su ministerio pastoral\u00bb (CD 27). La declaraci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n describe la ense\u00f1anza en las escuelas cat\u00f3licas como ministerio y apostolado (GE 8), y la ense\u00f1anza de la fe en las escuelas no cat\u00f3licas como ministerio (GE 7), pero otras actividades en estas escuelas son labor apost\u00f3lica (cf GE 7 con n 23). En el decreto sobre el apostolado de los laicos se habla de una actividad de los sacerdotes en la que participan los laicos como de un \u00abministerio de palabra y sacramento\u00bb (AA 6). Luego se explica que dicho ministerio incluye el testimonio de la vida y la proclamaci\u00f3n verbal de Cristo, tanto fuera como dentro de la Iglesia. La participaci\u00f3n de los laicos en la labor de las asociaciones relacionadas con el apostolado se describe tambi\u00e9n como ministerio (AA 22). M\u00e1s desarrollado a\u00fan est\u00e1 el decreto sobre la actividad misionera: los catequistas laicos desempe\u00f1an un ministerio (AG 15 y 17); la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica (Apostolado\/Apostolicidad) es un ministerio (AG 15); hay ministerios de servicio desempe\u00f1ados por personas no ordenadas (AG 16); por \u00faltimo, a los misioneros se les llama ministros (AG 23. 24. 26). En todos estos textos hay un elemento de ambig\u00fcedad en relaci\u00f3n con el fundamento del ministerio: en algunos de ellos al menos se considera el ministerio como una participaci\u00f3n en el ministerio o labor de los ordenados; en otros se deriva del sacerdocio com\u00fan (LG 10). Pero en su documento final usa la palabra \u00abministerio\u00bb para designar actividades ordinarias de la vida humana: servicios mundanos (GS 38), la salvaguardia de la vida (GS 51) y el servicio a la seguridad y la libertad que realizan los soldados (GS 79).<\/p>\n<p>Entre el Vaticano II y el C\u00f3digo  hubo, desde Pablo VI, importantes desarrollos en torno al ministerio, especialmente desde el punto de vista lit\u00fargico. En su carta apost\u00f3lica Ministeria quaedam  (1972) el papa suprim\u00ed\u00ada la tonsura, las \u00f3rdenes menores de ostiario, exorcista y subdi\u00e1cono. Establec\u00ed\u00ada que en lugar de \u00ab\u00f3rdenes menores\u00bb se usara la palabra \u00abministerios\u00bb; los candidatos a los mismos hab\u00ed\u00adan de ser \u00abinstituidos\u00bb, no \u00abordenados\u00bb. Decretaba que no fueran s\u00f3lo pasos hacia el sacerdocio, sino que pudieran ser recibidos tambi\u00e9n por los laicos. Las conferencias episcopales pod\u00ed\u00adan adem\u00e1s solicitar el establecimiento de otros ministerios dentro de sus respectivos pa\u00ed\u00adses, citando el papa como ejemplos los ministerios de ostiario, exorcista, catequista y otros muchos. El mismo d\u00ed\u00ada legislaba tambi\u00e9n sobre el diaconado en un motu proprio.  En el itinerario hacia el sacerdocio ministerial es el diaconado el que introduce en el estado clerical. Pero existe tambi\u00e9n la posibilidad de asumir el diaconado permanente, sin intenci\u00f3n de acceder a otras \u00f3rdenes (>Di\u00e1conos). Pablo VI permit\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la introducci\u00f3n de ministros extraordinarios de la eucarist\u00ed\u00ada. Y no los consideraba como algo accidental, sino como parte de una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del ministerio de los laicos en la Iglesia, tema sobre el que volver\u00ed\u00ada en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A nivel jur\u00ed\u00addico y de organizaci\u00f3n hay tres categor\u00ed\u00adas dentro del ministerio: los ministerios reconocidos por la Iglesia, o los ministerios de facto;  los ministerios instituidos por un acto lit\u00fargico, que por el momento son ac\u00f3lito y lector, y los ministerios conferidos por la ordenaci\u00f3n, a saber, los de di\u00e1cono, presb\u00ed\u00adtero y obispo.<\/p>\n<p>El derecho can\u00f3nico restringe exclusivamente a los hombres la instituci\u00f3n formal de los ministerios de ac\u00f3lito y lector (CIC 230); sin embargo, la jerarqu\u00ed\u00ada, en ausencia de sacerdotes, puede encomendar otros ministerios lit\u00fargicos de la palabra, incluidas la predicaci\u00f3n y la catequesis, a fieles laicos (CIC 230). El ministerio de la Palabra vuelve a aparecer en el canon 759, que es restrictivo en comparaci\u00f3n con la posici\u00f3n conciliar de AA. Los c\u00e1nones 910 y 943 permiten a los laicos ser ministros extraordinarios de la eucarist\u00ed\u00ada. Pero esto puede considerarse como una participaci\u00f3n en el ministerio jer\u00e1rquico m\u00e1s que como un ministerio originado en el bautismo y la confirmaci\u00f3n. No est\u00e1 claro si se puede decir lo mismo de los c\u00e1nones 1481, 1502 y 1643, que permiten a los laicos desempe\u00f1ar en los tribunales funciones de procurador, abogado y juez (>Jurisdicci\u00f3n).<\/p>\n<p>Para el C\u00f3digo,  la palabra \u00abapostolado\u00bb abarca todos los aspectos de la misi\u00f3n de la Iglesia, us\u00e1ndola all\u00ed\u00ad donde el Vaticano II sol\u00ed\u00ada usar \u00abministerio\u00bb. Es de notar tambi\u00e9n que la palabra \u00abservicio\u00bb se aplica una sola vez a los laicos (CIC 231 \u00c2\u00a7 1); en todos los dem\u00e1s casos se refiere a los oficios jer\u00e1rquicos de ense\u00f1ar, gobernar y santificar, mientras que en el concilio se usa en relaci\u00f3n con varios niveles de actividad. El derecho can\u00f3nico usa tres palabras: \u00abministerio\u00bb (ministerium),  \u00abfunci\u00f3n\u00bb (munus) y  \u00aboficio\u00bb (officium).  Aunque afines, no son sin\u00f3nimas\u00bb. \u00abMinisterio\u00bb, usada 70 veces, se refiere en 57 ocasiones el acto del ministerio; 7 veces se refiere a la obra que es menester realizar; otras veces alude a los ministerios lit\u00fargicos de ac\u00f3lito, etc. \u00abFunci\u00f3n\u00bb se usa 189 veces, generalmente en el sentido de conjunto dedeberes y derechos. \u00abOficio\u00bb se encuentra 270 veces: 70 veces se usa en el sentido de obligaci\u00f3n; su uso principal es el que designa un grado o dignidad, es decir, una tarea espec\u00ed\u00adfica con sus obligaciones y derechos (v\u00e9ase CIC 145 \u00c2\u00a7 1).<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica possinodal Christifideles laici  (ChL) aport\u00f3 finalmente claridad al uso de la palabra \u00abministerio\u00bb afirmando expl\u00ed\u00adcitamente que ciertos ministerios proceden del sacramento de las \u00f3rdenes, mientras que otros tienen su fundamento en los sacramentos del bautismo y la confirmaci\u00f3n y tienen un car\u00e1cter espec\u00ed\u00adficamente seglar. La exhortaci\u00f3n usa adem\u00e1s juntos los t\u00e9rminos \u00abministerios, oficios y funciones\u00bb, lo que parece apuntar a cierta evoluci\u00f3n para cuyo estudio habr\u00ed\u00ada de establecerse una nueva comisi\u00f3n (ChL 21-23). Hay dos tendencias en los te\u00f3logos y canonistas: una, a ampliar el uso de la palabra \u00abministerio\u00bb; otra, a restringirlo en cierto modo. Entre estos \u00faltimos algunos estar\u00ed\u00adan de acuerdo con el cardenal Rossi en que \u00abse ha producido cierta corrupci\u00f3n en el adjetivo \u00abministerial\u00bb, hasta el punto de calificar como tal cualquier responsabilidad asumida por los laicos\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos tienden a limitar el uso de la palabra \u00abministerio\u00bb a las actividades reconocidas p\u00fablicamente en la Iglesia, por delegaci\u00f3n lit\u00fargica por ejemplo. T. F. OMeara propone as\u00ed\u00ad seis caracter\u00ed\u00adsticas: \u00abMinisterio es: 1) hacer algo, 2) por la venida del Reino, 3) p\u00fablicamente, 4) en nombre de una comunidad cristiana, 5) como un don recibido en la fe, el bautismo y la ordenaci\u00f3n y 6) consistente en una actividad con sus propios l\u00ed\u00admites e identidad dentro de una diversidad de acci\u00f3n ministerial\u00bb. Pero aunque tales caracter\u00ed\u00adsticas especifican efectivamente el ministerio, podr\u00ed\u00ada decirse tambi\u00e9n que hay un ministerio implicado cuando alguien con un carisma para ayudar a los afligidos pone silenciosamente su don al servicio de una comunidad parroquial o de otro tipo. Aunque probablemente sea prudente no abusar del t\u00e9rmino \u00abministerio\u00bb, cabe arg\u00fcir que en sentido amplio lo que especifica el ministerio en la Iglesia es la concesi\u00f3n de un carisma por parte del Esp\u00ed\u00adritu Santo y su uso regular por parte del receptor. Se puede estar de acuerdo con G. H. Tavard en que cuatro funciones del ministerio tienen una particular importancia: la mediaci\u00f3n, la proclamaci\u00f3n, el servicio y la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante las d\u00e9cadas pasadas han aparecido cuatro niveles de ministerio: el de los bautizados, que ejercen un ministerio general, no especificado; el de los voluntarios, que hacen un compromiso espec\u00ed\u00adfico de cara al ejercicio de un ministerio eclesial; el de los profesionales, cuyo compromiso es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico y de larga duraci\u00f3n; el de los \u00abinstalados\u00bb en el ministerio, con los cuales la misma comunidad adquiere una especie de compromiso.<\/p>\n<p>Es importante tambi\u00e9n distinguir entre misi\u00f3n y ministerio: la misi\u00f3n pertenece a la naturaleza de la Iglesia (AG 2) y  es primariamente ad extra o  hacia afuera; el ministerio es ad infra,  de cara al interior, con vistas a la edificaci\u00f3n de la comuni\u00f3n de la Iglesia. Las opciones pastorales tomadas en relaci\u00f3n con el ministerio en una Iglesia particular revelan una determinada eclesiolog\u00ed\u00ada. La teolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita en ChL es predominantemente una teolog\u00ed\u00ada de >comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito del ministerio en general es necesario evitar la clericalizaci\u00f3n de los laicos. Se puede percibir instintivamente la clericalizaci\u00f3n, pero es dif\u00ed\u00adcil de definir. El peligro m\u00e1s obvio brota de considerar el ministerio como realizado en nombre del clero o por delegaci\u00f3n de un sacerdote, o a veces en su lugar. El firme arraigo del ministerio en el bautismo y la confirmaci\u00f3n es la mejor protecci\u00f3n contra el omnipresente peligro de la clericalizaci\u00f3n, que se observa tanto entre los laicos como entre los cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>[En 1997 diversos Dicasterios romanos publicaron una Instrucci\u00f3n sobre algunas cuestiones acerca de la colaboraci\u00f3n de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes  de car\u00e1cter administrativo e interno que se limita a inculcar la observancia del derecho vigente, donde se refiere expl\u00ed\u00adcitamente tambi\u00e9n al ac\u00f3lito (nn 1. 8. 11). El subrayado fundamental es el car\u00e1cter de \u00absuplencia\u00bb y de \u00abexcepcionalidad\u00bb de tal colaboraci\u00f3n, so pena de clericalizar a los laicos, objetivo muy importante aun en medio de un texto que respira demasiado temor hacia los laicos. La Instrucci\u00f3n concluye con una cita significativa de Juan Pablo II donde afirma que \u00aben algunas ocasiones locales se han creado soluciones generosas e inteligentes\u00bb. La mayor\u00ed\u00ada de reacciones y comentarios a esta Instrucci\u00f3n, m\u00e1s bien cr\u00ed\u00adticos, han puesto de relieve que dada la situaci\u00f3n actual especialmente de falta de presb\u00ed\u00adteros en diversos pa\u00ed\u00adses se deber\u00ed\u00ada profundizar en la b\u00fasqueda de estas \u00absoluciones generosas e inteligentes\u00bb.]<br \/>\nPuede sentirse que, a pesar de los grandes avances realizados desde el Vaticano II, estamos todav\u00ed\u00ada en los comienzos de una nueva teolog\u00ed\u00ada y pastoral del ministerio. La teolog\u00ed\u00ada de los ministerios laicos no se aclarar\u00e1 mientras no se profundice en la teolog\u00ed\u00ada del sacerdocio ministerial; sin embargo, la reflexi\u00f3n continuada sobre los ministerios laicos es quiz\u00e1 la mejor aportaci\u00f3n que se puede hacer a una comprensi\u00f3n m\u00e1s honda del sacerdocio ministerial. Ambas deben realizarse simult\u00e1neamente. Y junto a la teolog\u00ed\u00ada del ministerio es necesaria tambi\u00e9n en la Iglesia una espiritualidad de los ministerios.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha escrito largamente sobre el laicado y el ministerio. 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