{"id":14867,"date":"2016-02-05T09:45:11","date_gmt":"2016-02-05T14:45:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maestros\/"},"modified":"2016-02-05T09:45:11","modified_gmt":"2016-02-05T14:45:11","slug":"maestros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maestros\/","title":{"rendered":"MAESTROS"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLas ideas de \u00abmaestro\u00bb y \u00abense\u00f1ar\u00bb son complejas en el Nuevo Testamento. Los sin\u00f3pticos dan a Jes\u00fas con frecuencia el nombre de Maestro (didaskalos),  y en su ministerio se dice a menudo que ense\u00f1a (didaskein). Su  ense\u00f1anza es el cumplimiento de la ley y los profetas (Mt 5,17-20; Lc 16,16). En Mateo incluso los que le son hostiles llaman \u00abrab\u00ed\u00ad\u00bb a Jes\u00fas. Lucas advierte a sus lectores que no se dejen corromper por los fariseos o maestros rigoristas (cf Lc 12,1-3). A pesar de la aparente prohibici\u00f3n de Jes\u00fas de usar el nombre de rab\u00ed\u00ad (Mt 23,8), en otros escritos del Nuevo Testamento se habla del grupo de los maestros, que aparecen en tercer lugar, despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles y los profetas (1 Cor 12,28; cf He 13,1; Ef 4,11). Aunque es seguro que aquellos a los que se llama maestros eran portadores de alg\u00fan tipo de >carisma, parece que desempe\u00f1an tambi\u00e9n un oficio o, al menos, que se les reconoce como grupo en la Iglesia primitiva (cf Sant 3,1). No se trataba, sin embargo, de una funci\u00f3n aparte: el autor de la Primera carta a Timoteo se llama a s\u00ed\u00ad mismo (o llama a Pablo) ap\u00f3stol y maestro (1,1; 2,7). En las cartas pastorales el objeto de la ense\u00f1anza es la buena noticia (parath\u00e9k\u00e9,  dep\u00f3sito, cf 2Tim 1,10-14); su fuente es la tradici\u00f3n apost\u00f3lica (cf 2Tim 1,13; 2,2; 3,10): Timoteo ha de dedicarse a la lectura, la exhortaci\u00f3n y la ense\u00f1anza (1Tim 4,13; cf 2Tim 3,16); es menester preservar las palabras del Se\u00f1or y la Escritura (l Tim 6,3; 2Tim 2,9; Tit 2,5). La ense\u00f1anza de las cartas pastorales es al mismo tiempo kerigma, catequesis y exhortaci\u00f3n; en definitiva, ha de llevar a la perfecci\u00f3n de la fe cristiana en su doble dimensi\u00f3n doctrinal y \u00e9tica.<\/p>\n<p>En la >Didach\u00e9  un papel importante del profeta es ense\u00f1ar (11), aun cuando junto a los profetas est\u00e1n tambi\u00e9n los maestros (13,2; 15,1-2). Por eso, la postura de H. K\u00fcng, que, bas\u00e1ndose en el Nuevo Testamento y en otros textos primitivos, niega que los obispos puedan ser aut\u00e9nticos maestros, ya que esto significar\u00ed\u00ada monopolizar los carismas, no puede sostenerse. Tampoco es necesario afirmar que la \u00abtrilog\u00ed\u00ada antioquena\u00bb de los ap\u00f3stoles, los profetas y los maestros (cf He 13,1 con 14,4.14) suponga la especializaci\u00f3n en ministerios separados.<\/p>\n<p>Durante varios siglos hubo en algunas Iglesias un oficio de maestro, pero su papel y su posici\u00f3n no est\u00e1n del todo claros en los textos de que disponemos. Para >Ignacio, Cristo es el gran maestro, y en sus cartas se muestra preocupado por los falsos maestros, problema que aparece ya en los tiempos del Nuevo Testamento (cf G\u00e1l 1,6-8; Un 2,21-25). En la > Tradici\u00f3n apost\u00f3lica,  el maestro (doctor),  que puede ser cl\u00e9rigo (ekkl\u00e9siastikos) o  laico (laikos),  ora y luego impone las manos sobre los catec\u00famenos (19). Si hay instrucci\u00f3n matinal (kat\u00e9ch\u00e9sis),  no se debe faltar a ella cuando viene el maestro (41\/ 35, 3); lo que significa dos cosas: que tambi\u00e9n algunos que no son maestros hacen la instrucci\u00f3n y que el ministerio del maestro se considera muy importante. T Justino fue sin duda un maestro, como lo fue tambi\u00e9n >Or\u00ed\u00adgenes, estando ambos al frente de una escuela de teolog\u00ed\u00ada o de catequesis. Justino desarroll\u00f3 su labor antes de que en la Iglesia se separaran claramente los dos estratos: el clerical y el laico. Or\u00ed\u00adgenes, algo despu\u00e9s, se orden\u00f3 sacerdote al cabo de muchos a\u00f1os de ejercer como te\u00f3logo laico. Los estudiosos no est\u00e1n de acuerdo acerca de si Tertuliano lleg\u00f3 a ordenarse o no sacerdote. En las >Constituciones apost\u00f3licas,  del siglo IV, todav\u00ed\u00ada figuran los maestros: estaban subordinados a los obispos; las mujeres no pod\u00ed\u00adan ser maestras; hab\u00ed\u00ada que dar las gracias por el don de los maestros de catec\u00famenos. Dado que los maestros eran tambi\u00e9n ap\u00f3stoles, obispos y presb\u00ed\u00adteros, es posible que con el tiempo el oficio de maestro dejara de ser un ministerio aparte en algunas Iglesias\u00bb. Con la decadencia de la profec\u00ed\u00ada, los maestros adquirieron un papel m\u00e1s destacado, pero al final acabaron institucionaliz\u00e1ndose en el estado clerical.<\/p>\n<p>En la Edad media se desarroll\u00f3 la idea del >magisterio, o ense\u00f1anza autorizada de los obispos y el papa. No obstante, se segu\u00ed\u00ada reconociendo que hab\u00ed\u00ada muchos en la Iglesia que ense\u00f1aban; santo Tom\u00e1s, por ejemplo, habla en el contexto del bautismo de que ense\u00f1an los obispos, los sacerdotes, los padrinos y los ministros menores, y de hecho cualquier fiel pod\u00ed\u00ada servir de mediador para la conversi\u00f3n de otro\u00bb. Reconoc\u00ed\u00ada dos c\u00e1tedras: la pastoral y la acad\u00e9mica; la cathedra pastoralis\/pontificalis  de los obispos y la cathedra magisterialis  de los maestros de teolog\u00ed\u00ada (Te\u00f3logos).<\/p>\n<p>En el Vaticano II la ense\u00f1anza es un oficio primordial de los obispos (LG 23-25; CD 14) y de los sacerdotes (PO 4). Los laicos, en virtud de su participaci\u00f3n en el oficio prof\u00e9tico de Cristo, tienen obligaci\u00f3n de ense\u00f1ar por medio del testimonio, la profesi\u00f3n verbal de la fe unida a una vida acorde con ella, y la evangelizaci\u00f3n (LG 34; cf AA 6; GS 11). Toda la Iglesia tiene adem\u00e1s la responsabilidad de la ense\u00f1anza: todos los cristianos tienen derecho a la educaci\u00f3n cristiana (GE 3); la responsabilidad recae primariamente en la familia, pero afecta a toda la Iglesia (GE 3, 6); la escuela cat\u00f3lica tiene gran importancia (GE 5,8-9); hay que prestar ayuda especialmente a los que asisten a escuelas no cat\u00f3licas (GE 7); la Iglesia pone adem\u00e1s especial inter\u00e9s en la educaci\u00f3n superior (GE 10), especialmente en las facultades de ciencias sagradas (GE 11).<\/p>\n<p>Esta doctrina del Vaticano II se concreta en el libro III del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico.  Despu\u00e9s de una introducci\u00f3n (CIC 747-755), se presentan cinco t\u00ed\u00adtulos o secciones: el ministerio de la palabra divina, que trata sobre todo de los obispos y sacerdotes (CIC 756-780); la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica (CIC 773-780); la actividad misional de la Iglesia (CIC 781-792; cf AG 23 para lo relativo a las personas); la educaci\u00f3n cat\u00f3lica a todos los niveles (CIC 793-821); los instrumentos de comunicaci\u00f3n social y especialmente los libros (CIC 822-832); la profesi\u00f3n de fe (CIC 833). El esp\u00ed\u00adritu del Vaticano II y de las normas del C\u00f3digo  puede considerarse contenido en el canon 761: \u00abDeben emplearse todos los medios disponibles para anunciar la doctrina cristiana, sobre todo la predicaci\u00f3n y la catequesis, que ocupan siempre un lugar primordial; pero tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de la doctrina en escuelas, academias, conferencias y reuniones de todo tipo, as\u00ed\u00ad como su difusi\u00f3n mediante declaraciones p\u00fablicas, hechas por la autoridad leg\u00ed\u00adtima con motivo de determinados acontecimientos, y mediante la prensa y otros medios de comunicaci\u00f3n social\u00bb. Con otras palabras, han de emplearse todos los medios posibles en la promoci\u00f3n de la ense\u00f1anza cat\u00f3lica. En el derecho oriental, el tema de la ense\u00f1anza se recoge en el t\u00ed\u00adtulo XV, El magisterio eclesi\u00e1stico,  que abarca todas las formas de ense\u00f1anza en la Iglesia.<\/p>\n<p>Para otros aspectos de la cuesti\u00f3n, >magisterio, >te\u00f3logos, >recepci\u00f3n, >sensus fidei, as\u00ed\u00ad como las voces relacionadas con estas. En definitiva, aunque la ense\u00f1anza es muy importante, lo es por estar al servicio de la fe creyente, que es la que salva.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Las ideas de \u00abmaestro\u00bb y \u00abense\u00f1ar\u00bb son complejas en el Nuevo Testamento. Los sin\u00f3pticos dan a Jes\u00fas con frecuencia el nombre de Maestro (didaskalos), y en su ministerio se dice a menudo que ense\u00f1a (didaskein). 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