{"id":14869,"date":"2016-02-05T09:45:15","date_gmt":"2016-02-05T14:45:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-y-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T09:45:15","modified_gmt":"2016-02-05T14:45:15","slug":"maria-y-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-y-la-iglesia\/","title":{"rendered":"MARIA Y LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos siglos XIX y XX han sido siglos de gran devoci\u00f3n y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Mar\u00ed\u00ada. Cada uno de ellos tuvo su momento culminante: la proclamaci\u00f3n de los dogmas de la Inmaculada concepci\u00f3n en 1848 y de la Asunci\u00f3n en 1950. En el per\u00ed\u00adodo entre ambas definiciones surgi\u00f3 el \u00abmovimiento mariano\u00bb, que se caracteriz\u00f3 por un n\u00famero enorme de publicaciones sobre Mar\u00ed\u00ada, tanto piadosas como cient\u00ed\u00adficas, congresos, peregrinaciones, actos de devoci\u00f3n, fiestas&#8230;<\/p>\n<p>A pesar de toda esta actividad, el estudio de Mar\u00ed\u00ada se apart\u00f3 del cuerpo general de la teolog\u00ed\u00ada, desarroll\u00e1ndose la mariolog\u00ed\u00ada (palabra acu\u00f1ada en el siglo XVII). La mariolog\u00ed\u00ada se convirti\u00f3 en un dominio de especialistas, siendo muy pocos los grandes te\u00f3logos que escrib\u00ed\u00adan textos importantes acerca de Mar\u00ed\u00ada. Hubo sin embargo algunas excepciones, como las de M. Scheeben, J. H. Newman y K. Rahner. Dentro del campo de su disciplina, los mari\u00f3logos, que frecuentemente eran controversistas, se divid\u00ed\u00adan en \u00abmaximalistas\u00bb y \u00abminimalistas\u00bb. Los primeros deseaban m\u00e1s fiestas, nuevas definiciones, m\u00e1s devociones; estaban muy interesados en las apariciones y no eran precisamente cr\u00ed\u00adticos en el uso de la Escritura y de los textos patr\u00ed\u00adsticos. Los segundos eran m\u00e1s proclives a desarrollar las doctrinas y fiestas existentes, a usar con rigor las Escrituras y los textos patr\u00ed\u00adsticos, a ser en general m\u00e1s sensibles al ecumenismo y a interesarse menos por las apariciones. Esta divisi\u00f3n est\u00e9ril y a menudo agria hab\u00ed\u00ada sido superada por la \u00e9poca en que se celebr\u00f3 el congreso mariol\u00f3gico de Lourdes (1958), reconoci\u00e9ndose dos acentuaciones diferentes en los escritos: una cristot\u00ed\u00adpica, en la que todos los misterios eran vistos m\u00e1s bien en relaci\u00f3n con Cristo, y otra eclesiot\u00ed\u00adpica, en la que los dogmas marianos eran considerados principalmente en su relaci\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1950 empezaron pues a aparecer importantes escritos sobre Mar\u00ed\u00ada dentro del contexto de la eclesiolog\u00ed\u00ada: C.\u00c2\u00a0 Journet la ve\u00ed\u00ada como el coraz\u00f3n de la Iglesia; algunos te\u00f3logos empezaron a indagar en la analog\u00ed\u00ada entre Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia, comparando especialmente su maternidad con la de la Iglesia.<\/p>\n<p>En el informe de la comisi\u00f3n antepreparatoria del\u00c2\u00a0 Vaticano II hab\u00ed\u00ada casi seiscientos futuros miembros del concilio que quer\u00ed\u00adan un pronunciamiento sobre Mar\u00ed\u00ada. El n\u00famero m\u00e1s grande de peticiones de una declaraci\u00f3n sobre alg\u00fan tema en el concilio fue de 382, y fue para pedir una declaraci\u00f3n sobre la mediaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada (el n\u00famero que sigui\u00f3 a este fue de 320, solicitando una declaraci\u00f3n sobre el comunismo). Hubo 266 peticiones de una definici\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes del concilio se prepar\u00f3 un documento o esquema titulado Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios y Madre de los hombres,  que no se discuti\u00f3 en el primer per\u00ed\u00adodo de sesiones. Era de corte tradicional y manual\u00ed\u00adstico, con 117 referencias al magisterio pontificio, 57 a la Escritura y 30 a los padres de la Iglesia. Al comenzar el segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones algunos miembros pidieron que el tema de Mar\u00ed\u00ada fuera tratado en el documento sobre la Iglesia. Finalmente, el 24 de octubre de 1963, las dos posturas fueron defendidas por sendos cardenales: el cardenal F. Koenig, de Viena, que estaba a favor de la inclusi\u00f3n, y el cardenal R. Santos, de Manila, que quer\u00ed\u00ada un texto aparte. Cinco d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, por el margen de votos m\u00e1s escaso de todo el concilio (1114 frente a 1074), se decidi\u00f3 que el documento sobre Mar\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada incluido en la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el momento de redactar el texto de lo que ser\u00ed\u00ada el cap\u00ed\u00adtulo 8 de LG surgieron grandes dificultades. Era necesario elaborar un texto que pudiera lograr el consenso del concilio, que hab\u00ed\u00ada aprobado por un margen de votos tan reducido el lugar de Mar\u00ed\u00ada en los textos del concilio, y de este modo, impl\u00ed\u00adcitamente, el modo en que Mar\u00ed\u00ada deb\u00ed\u00ada ser vista en la Iglesia contempor\u00e1nea. Las posiciones teol\u00f3gicas maduras eran las del Congreso de Lourdes de 1958.<\/p>\n<p>El texto que tenemos en LG VIII no va en realidad m\u00e1s all\u00e1 de las reflexiones teol\u00f3gicas de 1958; de hecho pueden verse las dos posiciones discurrir paralelas, aunque a veces con cierta superposici\u00f3n: LG 55-59 es principalmente cristol\u00f3gico y LG 60-65 principalmente eclesiol\u00f3gico. Los textos lit\u00fargicos posconciliares colocan tambi\u00e9n por lo general las posiciones en paralelo, como puede verse claramente en los prefacios para las fiestas de la Inmaculada y de la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con algunas excepciones, como las de los comentarios de G. Philips y K. Balic, que fueron los principales autores de LG VIII, todos los primeros, a pesar de sus muchos m\u00e9ritos, adolecen del hecho de que sus autores no tuvieron acceso a las Actas  del concilio. La segunda generaci\u00f3n de comentarios s\u00ed\u00ad cuenta, en cambio, con esta rica fuente de informaci\u00f3n, por lo que ofrece una mejor comprensi\u00f3n tanto de la g\u00e9nesis como de la significaci\u00f3n del texto.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica cuesti\u00f3n de la mediaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada fue sutilmente tratada en LG 62. Se afirmaba claramente la mediaci\u00f3n \u00fanica de Cristo (LG 60); se dec\u00ed\u00ada que Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido compa\u00f1era de Cristo a lo largo de su vida y es ahora nuestra madre espiritual (LG 61). Y sigue desempe\u00f1ando este papel: \u00abPor este motivo, la Sant\u00ed\u00adsima Virgen es invocada en la Iglesia con los t\u00ed\u00adtulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora\u00bb (LG 62). Sigue luego el texto explicando estos t\u00ed\u00adtulos en t\u00e9rminos de participaci\u00f3n, y a\u00f1ade: \u00abLa Iglesia no duda en confesar esta funci\u00f3n subordinada de Mar\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Los aspectos eclesiol\u00f3gicos del papel de Mar\u00ed\u00ada se desarrollan m\u00e1s plenamente en LG 60-69: madre (60-61), asociada al Redentor y sierva suya (61), intercesora (62), tipo y modelo de la Iglesia (63-65), modelo del apostolado de la Iglesia (65). Se a\u00f1aden dos importantes art\u00ed\u00adculos sobre la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada en la Iglesia (66-67). El cap\u00ed\u00adtulo acaba considerando a Mar\u00ed\u00ada como imagen de la Iglesia en su perfecci\u00f3n y refiri\u00e9ndose a la devoci\u00f3n que le tienen tambi\u00e9n otros cristianos (68-69). La Constituci\u00f3n sobre la Iglesia no es el \u00fanico documento del Vaticano II que habla de Mar\u00ed\u00ada: se la menciona en doce de los diecis\u00e9is documentos. Despu\u00e9s del concilio decay\u00f3 notablemente el inter\u00e9s por Mar\u00ed\u00ada, pero no ser\u00ed\u00ada justo achac\u00e1rselo al concilio.<\/p>\n<p>Al final del tercer per\u00ed\u00adodo de sesiones del Vaticano II, Pablo VI proclam\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada Madre de la Iglesia. El t\u00ed\u00adtulo hab\u00ed\u00ada sido considerado por la comisi\u00f3n teol\u00f3gica del concilio, que lo rechaz\u00f3, probablemente porque pod\u00ed\u00ada interpretarse mal: pod\u00ed\u00ada parecer que se colocaba a Mar\u00ed\u00ada fuera de la Iglesia, y no dentro de ella. Entonces y despu\u00e9s se ha discutido acerca de las razones que llevaron a Pablo VI a tomar esta iniciativa. Aunque es posible que viera en esto una oportunidad de apaciguar al ala m\u00e1s conservadora y particularmente a los que hab\u00ed\u00adan votado a favor de un documento especial, la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable parece ser que el papa sintiera realmente estima por el t\u00ed\u00adtulo. Despu\u00e9s del concilio los te\u00f3logos han indagado en el t\u00ed\u00adtulo de \u00abMadre de la Iglesia\u00bb: no es uno de los t\u00ed\u00adtulos m\u00e1s antiguos de Mar\u00ed\u00ada, pues se encuentra por primera vez hacia el siglo IX; se usa, aunque no con mucha frecuencia, durante la Edad media y con posterioridad; est\u00e1 en consonancia con la creencia cat\u00f3lica de que Mar\u00ed\u00ada es nuestra madre; explica lo que se dice en LG VIII.<\/p>\n<p>Existe sin embargo una fuerte tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica en torno a Mar\u00ed\u00ada y a la Iglesia: Mar\u00ed\u00ada es tipo de la Iglesia; se comparan la belleza de la Virgen y la de la Iglesia; Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia son ambas v\u00ed\u00adrgenes y madres; Cristo, nacido de Mar\u00ed\u00ada, toma a la Iglesia por esposa; es m\u00e1s grande en Mar\u00ed\u00ada el que fuera disc\u00ed\u00adpula de Cristo que el que fuera su madre; Mar\u00ed\u00ada es un miembro excelso de la Iglesia.<\/p>\n<p>Si el Vaticano II se interes\u00f3 por la tipolog\u00ed\u00ada de Cristo y de la Iglesia, importantes documentos papales han hecho posteriores desarrollos: >Pablo VI en 1974, insistiendo en la liturgia, la Escritura, el ecumenismo y la antropolog\u00ed\u00ada; >Juan Pablo II en 1987, volviendo a proponer la doctrina mariana del Vaticano II dentro de una espiritualidad en la que la mediaci\u00f3n materna ocupa un lugar importante.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Vaticano II ha habido ricos estudios sobre las relaciones entre Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia, aunque ninguno m\u00e1s que los de H. U. von >Balthasar. Aunque nunca ha escrito ampliamente sobre Mar\u00ed\u00ada salvo a un nivel popular, sus planteamientos eclesiales en torno a Mar\u00ed\u00ada est\u00e1n entre los m\u00e1s ricos del siglo; de hecho la figura de Mar\u00ed\u00ada es central en su obra teol\u00f3gica. Ve en la Iglesia dos polos: el petrino (institucional) y el mariano (obediente y receptivo). El primero existe s\u00f3lo para servir al segundo. S\u00f3lo en Mar\u00ed\u00ada adquiere la Iglesia su verdadera forma, que es la forma de Cristo; la Iglesia, por medio de la gracia, tiene que compartir las experiencias de Mar\u00ed\u00ada en la tierra. Sus ideas estaban ya maduras al escribir el primer volumen de su trilog\u00ed\u00ada (1961). Por entonces las desarroll\u00f3 presentando a Mar\u00ed\u00ada como el coraz\u00f3n de toda espiritualidad en la Iglesia.<\/p>\n<p>En la mayor parte de lo publicado recientemente sobre mariolog\u00ed\u00ada la eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1 presente, y se est\u00e1n produciendo obras de gran calidad, especialmente en relaci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, tema insuficientemente subrayado por el Vaticano II. Encontramos cada vez m\u00e1s textos sobre Mar\u00ed\u00ada en la >teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, con el acento puesto, aunque no de manera exclusiva, en el Magnificat.<br \/>\nLas te\u00f3logas feministas (>Feminismo) var\u00ed\u00adan enormemente en su actitud hacia Mar\u00ed\u00ada. Algunas se lamentan de lo que consideran la utilizaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada por parte de la Iglesia patriarcal para mantener sometidas a las mujeres; otras tratan de desarrollar una interpretaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada desde una perspectiva feminista La Iglesia entera necesita la aportaci\u00f3n de las mujeres para ahondar en su comprensi\u00f3n de la persona y el papel de Mar\u00ed\u00ada en la historia de la salvaci\u00f3n y en la Iglesia.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada es importante tambi\u00e9n en el ecumenismo: los dogmas cat\u00f3licos no los aceptan la mayor\u00ed\u00ada de los protestantes; los ortodoxos rechazan el de la inmaculada concepci\u00f3n. La Comisi\u00f3n Internacional Anglicana-Cat\u00f3lica Romana (ARCIC, >Anglicanismo y ecumenismo) ha mostrado cierta apertura hacia una visi\u00f3n com\u00fan. El estudio luterano-cat\u00f3lico sobre Mar\u00ed\u00ada en las Escrituras es algo limitado en virtud del m\u00e9todo estrictamente exeg\u00e9tico empleado; no obstante, se alcanza en \u00e9l un consenso a determinado nivel. Un estudio posterior procedente de las mismas Iglesias parece m\u00e1s bien restringido por lo que respecta al verdadero acuerdo alcanzado sobre los temas decisivos, causa de divisi\u00f3n. Hay mucha m\u00e1s apertura en las declaraciones ecum\u00e9nicas publicadas con ocasi\u00f3n de los congresos mariol\u00f3gicos internacionales, en las publicaciones especializadas de la Sociedad ecum\u00e9nica de la Bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada y de sus miembros. Las conversaciones entre los viejos cat\u00f3licos y los ortodoxos (1977) dieron como resultado una declaraci\u00f3n notable sobre Mar\u00ed\u00ada, muy por delante de cualquier acuerdo alcanzado por las Iglesias en Occidente.<\/p>\n<p>Por exuberante que pueda parecer, la mariolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica palidece ante las profundas intuiciones y el lirismo arrebatado del Oriente cristiano en su teolog\u00ed\u00ada y liturgia marianas. La clave de esta rica mariolog\u00ed\u00ada reside en el hecho de que Mar\u00ed\u00ada es el primer ejemplo de la divinizaci\u00f3n que constituye el n\u00facleo de la soteriolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad orientales. El adorador ortodoxo no puede olvidar nunca su presencia en la liturgia y en la Iglesia: el iconostasio la presenta y ensalza como Theotokos,  Madre de Dios, como Deesis,  Intercesora en favor de toda la Iglesia, y como Odigitria,  la que se\u00f1ala el camino hacia Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1 sobre todo en la liturgia donde mejor ve la Iglesia a Mar\u00ed\u00ada como su madre, modelo e intercesora. Antes de los debates, a menudo malhumorados, del Vaticano II acerca del lugar donde colocar su principal documento sobre Mar\u00ed\u00ada, la Constituci\u00f3n sobre la liturgia present\u00f3 quiz\u00e1 el texto eclesiol\u00f3gico m\u00e1s escueto y profundo en relaci\u00f3n con ella: \u00abEn la celebraci\u00f3n de este c\u00ed\u00adrculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, unida con lazo indisoluble a la obra salv\u00ed\u00adfica de su Hijo; en ella, la Iglesia admira y ensalza el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido de la redenci\u00f3n y la contempla gozosamente como una pur\u00ed\u00adsima imagen de lo que ella misma, toda entera, ans\u00ed\u00ada y espera ser\u00bb (SC 103).<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Los siglos XIX y XX han sido siglos de gran devoci\u00f3n y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Mar\u00ed\u00ada. 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