{"id":14870,"date":"2016-02-05T09:45:16","date_gmt":"2016-02-05T14:45:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-e-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T09:45:16","modified_gmt":"2016-02-05T14:45:16","slug":"matrimonio-e-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-e-iglesia\/","title":{"rendered":"MATRIMONIO E IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl matrimonio como instituci\u00f3n humana se encuentra en casi todas las culturas. En el Antiguo Testamento se considera creaci\u00f3n de Dios (G\u00e9n 1,28; 2,24), visi\u00f3n reiterada por Jes\u00fas en el Nuevo (Mt 19,4-6). La relaci\u00f3n matrimonial entre marido y mujer se convirti\u00f3 en una imagen de la alianza de Dios con su pueblo (Os 1-3; 1s 54,4-8), alianza rota a menudo por el pueblo, aunque el amor de Dios, el esposo, permaneci\u00f3 fiel (Jer 2,2.20; Ez 16; Is 61,10; 62,4-5). Esta imagen esponsal pasa al Nuevo Testamento, en el que los esposos han de ser reflejo de la relaci\u00f3n de Cristo con su Iglesia (Ef 5,22-32).<\/p>\n<p>Jes\u00fas restableci\u00f3 las intenciones originales de Dios con respecto al matrimonio (Mt 19,4-9). A pesar de su exaltaci\u00f3n de la virginidad (Mt 19,11-12; ICor 7,8.25-28), el Nuevo Testamento muestra una idea elevada del matrimonio, el amor y la familia (1 Cor 7,1-7; Col 3,18-21; Heb 13,4). Los distintos \u00abc\u00f3digos dom\u00e9sticos\u00bb revelan valores nobles (1Pe 2,18\u20143,7; Col 3,18\u20144,1; Ef 5,22\u20146,9), pero algunos elementos est\u00e1n culturalmente condicionados y necesitan cuidadosa interpretaci\u00f3n. El adulterio, incluso en el coraz\u00f3n (Mt 5,27-28), es condenado en varias ocasiones (ICor 6,9; Rom 13,9). No hay una interpretaci\u00f3n de 1 Tim 3,2 capaz de ganarse el consenso de todos los exegetas; el texto tiene implicaciones para el ministerio, especialmente para los di\u00e1conos casados.<\/p>\n<p>A lo largo de su historia la Iglesia ha mostrado de muchos modos su inter\u00e9s por el matrimonio, inter\u00e9s expresado en la legislaci\u00f3n y en la doctrina. Aunque en muchos de los Padres hay una neta preferencia de la virginidad frente al matrimonio, la Iglesia nunca se contamin\u00f3 con ninguna de las sectas que, como los marcionitas o los distintos tipos de encratitas, despreciaban o rechazaban el matrimonio. Hay que reconocer, no obstante, que algunos de los Padres, incluidas figuras capitales como Agust\u00ed\u00adn u Or\u00ed\u00adgenes, parecen haber tenido reservas acerca de la bondad moral plena o integral del intercambio marital; pero los datos son escasos y requieren atenta valoraci\u00f3n. Muchos de los Padres desaprobaban adem\u00e1s el nuevo matrimonio cuando hab\u00ed\u00ada muerto uno de los c\u00f3nyuges (>Viudas); y estaban absolutamente en contra de los matrimonios entre miembros de la Iglesia y no cristianos.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la sacramentalidad del matrimonio fue lento. Agust\u00ed\u00adn aprovech\u00f3 la palabra sacramentum  de Ef 5,32; los griegos, que le\u00ed\u00adan all\u00ed\u00ad myst\u00e9rion,  pensaban m\u00e1s en el plan divino. Har\u00ed\u00adan falta varios siglos hasta que el matrimonio tuviera un rito celebrado universalmente dentro de la Iglesia, aunque hay huellas de bendiciones nupciales ya en >Tertuliano\u00bb. Las >Constituciones apost\u00f3licas,  de finales del siglo IV, insisten mucho en la santidad del matrimonio y condenan severamente todo lo que se opone a ella. Est\u00e1 prohibido repudiar a la mujer excepto en caso de vida disoluta y de adulterio; una mujer repudiada no puede volver a casarse.<\/p>\n<p>El primer concilio medieval que apoy\u00f3 el matrimonio cristiano fue el de Letr\u00e1n II, en el que Inocencio III introdujo el tema en la profesi\u00f3n de fe exigida a los valdenses (1208). Parece que la primera vez que se llam\u00f3 sacramento al matrimonio en un documento magisterial fue en un concilio local celebrado en Verona (1184). A partir del concilio de\u00c2\u00a0 Lyon II es contado dentro de los siete sacramentos, doctrina repetida en Florencia y en Trento\u00bb. En la Edad media se disput\u00f3 sobre qu\u00e9 era lo esencial en el matrimonio; fue bajo Alejandro III (1159-1181) cuando se decidi\u00f3 que era el consentimiento mutuo el que daba origen al verdadero matrimonio cristiano, deriv\u00e1ndose la indisolubilidad de la posterior consumaci\u00f3n en la relaci\u00f3n sexual (ratum el consummatum).<br \/>\nLos reformadores rechazaron la compleja legislaci\u00f3n can\u00f3nica que se hab\u00ed\u00ada ido formando durante la Edad media, pero tuvieron en gran estima el matrimonio, aunque situ\u00e1ndolo m\u00e1s bien en el \u00e1mbito secular que en el sacramental. Trento desarroll\u00f3 una considerable doctrina contra los que consideraba errores de los reformadores\u00bb, al tiempo que establec\u00ed\u00ada reformas, en relaci\u00f3n principalmente con los matrimonios secretos o clandestinos, la necesidad de expresar el consentimiento delante del p\u00e1rroco, los impedimentos y los abusos<br \/>\nEn el siglo XX ha habido diversas declaraciones acerca del matrimonio: la Casti connubii  (1930) de P\u00ed\u00ado XI y numerosas referencias en las alocuciones de P\u00ed\u00ado XII. El Vaticano II present\u00f3 una rica teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad del matrimonio: pidi\u00f3 una revisi\u00f3n del rito (SC 77-78); consider\u00f3 el matrimonio como un ejercicio sacramental del sacerdocio com\u00fan y calific\u00f3 a la familia como una \u00abIglesia dom\u00e9stica\u00bb (LG 11); ense\u00f1\u00f3 que el matrimonio era un importante ejercicio del oficio prof\u00e9tico de los bautizados (LG 35) y habl\u00f3 de la llamada a la santidad dentro del sacramento (LG 41). Consciente de las amenazas existentes contra el matrimonio, el concilio habl\u00f3 en la constituci\u00f3n pastoral del aut\u00e9ntico significado del matrimonio (SC 47-52).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del concilio hubo importantes ense\u00f1anzas positivas acerca delmatrimonio, a menudo pasadas por alto, en la enc\u00ed\u00adclica sobre la regulaci\u00f3n de la natalidad y en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica possinodal La familia cristiana en el mundo modern o.  Este \u00faltimo documento, junto con las ense\u00f1anzas del Vaticano, constituy\u00f3 la base para la legislaci\u00f3n sobre el matrimonio en el nuevo C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico.  El poder sobre el matrimonio cristiano en la Iglesia es amplio. Por los >privilegios petrino y >paulino se pueden disolver matrimonios entre no cristianos y cat\u00f3licos. El \u00fanico matrimonio considerado como absolutamente indisoluble en la Iglesia cat\u00f3lica es el matrimonio entre cristianos ratum et consummatum  (CIC 1141); la anulaci\u00f3n no es una disoluci\u00f3n del matrimonio, sino simplemente una declaraci\u00f3n oficial de que no hubo desde el primer momento un verdadero matrimonio (CIC 1671-1691). Los motivos para dicha declaraci\u00f3n se han ampliado notablemente en el presente siglo. La Iglesia cat\u00f3lica reclama el derecho a regular la celebraci\u00f3n del matrimonio (CIC 1108-1123) y a establecer impedimentos, algunos de los cuales son de derecho natural, mientras que otros tienen su origen en el derecho eclesi\u00e1stico (CIC 1073-1094).<\/p>\n<p>En la actualidad hay un problema muy serio en la Iglesia relacionado con el matrimonio. A pesar de la existencia de excelentes estudios pastorales y del desarrollo actual de la psicolog\u00ed\u00ada, H. Vorgrimler ha podido se\u00f1alar dos crisis: \u00abLa incapacidad cada vez mayor de las parejas de lograr el \u00e9xito en su relaci\u00f3n y el r\u00e1pido declive de la autoridad de la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>La respuesta de la Iglesia ha sido una insistencia firme, para algunos severa, en los principios morales acerca del matrimonio, combinada con un gran \u00e9nfasis en la preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica y el cuidado pastoral de las parejas antes del matrimonio (CIC 1063). Se plantea un problema pastoral particular en relaci\u00f3n con los que han entablado una segunda relaci\u00f3n despu\u00e9s de un divorcio civil o una separaci\u00f3n: \u00bfhay que negarles los sacramentos? En contra de una opini\u00f3n err\u00f3nea muy extendida, la Iglesia ortodoxa no permite en principio el divorcio y un nuevo matrimonio en virtud de una interpretaci\u00f3n amplia de Mt 19,9. Invoca m\u00e1s bien la compasi\u00f3n y la econom\u00ed\u00ada para aquellos cuyo matrimonio ha fracasado. Seg\u00fan algunos autores, los cat\u00f3licos deber\u00ed\u00adan estudiar m\u00e1s detenidamente el planteamiento pastoral de los ortodoxos. La actitud actual de la Iglesia cat\u00f3lica es de atenci\u00f3n pastoral pero de negativa a admitir a la eucarist\u00ed\u00ada; s\u00f3lo se acepta al sacramento de la penitencia a quienes est\u00e1n dispuestos a guardar una continencia completa.<\/p>\n<p>Una de las aportaciones importantes del >feminismo dentro de la Iglesia ha sido el promover una visi\u00f3n del matrimonio, y de las responsabilidades de los c\u00f3nyuges, m\u00e1s integral. La instituci\u00f3n del matrimonio ha de combinarse con una espiritualidad adecuada a cada cultura en particular.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada del matrimonio, sin embargo, no est\u00e1 todav\u00ed\u00ada muy desarrollada; la dimensi\u00f3n eclesial del sacramento es muy importante. Una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda del matrimonio supondr\u00ed\u00ada a su vez una mayor profundizaci\u00f3n en el misterio de la Iglesia como >esposa. El matrimonio constituye la Iglesia dom\u00e9stica (LG 11; AA 11), expresi\u00f3n forjada por san Juan Cris\u00f3stomo. Poco antes del Vaticano II tal expresi\u00f3n fue divulgada a partir de un congreso sobre el matrimonio promovido por los Equipos de matrimonios de Nuestra Se\u00f1ora, en el que el te\u00f3logo ortodoxo P. >Evdokimov la propuso como modelo eclesiol\u00f3gico. La relaci\u00f3n entre el matrimonio y la eucarist\u00ed\u00ada es particularmente importante.<\/p>\n<p>El hecho de que los ministros del sacramento sean los contrayentes y, por tanto, cada uno de ellos act\u00fae in persona Christi y  como instrumento de gracia para el otro, tiene importantes implicaciones para la teor\u00ed\u00ada general de los sacramentos en la Iglesia y para la teolog\u00ed\u00ada general del ministerio. La Iglesia cat\u00f3lica se destaca, pero no est\u00e1 completamente sola, en su rigurosa defensa de la \u00e9tica sexual y marital. De hecho se encuentra con enormes problemas de cara a la credibilidad de su >magisterio y a la proclamaci\u00f3n en el mundo de una negativa clara a los programas liberales en este campo. El sacramento del matrimonio tiene un complemento en la >confirmaci\u00f3n, que da a los c\u00f3nyuges la fuerza necesaria para dar testimonio de la posibilidad de vivir el matrimonio cristiano, que puede ser hoy m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil incluso que el celibato.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El matrimonio como instituci\u00f3n humana se encuentra en casi todas las culturas. En el Antiguo Testamento se considera creaci\u00f3n de Dios (G\u00e9n 1,28; 2,24), visi\u00f3n reiterada por Jes\u00fas en el Nuevo (Mt 19,4-6). 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