{"id":14877,"date":"2016-02-05T09:45:30","date_gmt":"2016-02-05T14:45:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-uad-gentes\/"},"modified":"2016-02-05T09:45:30","modified_gmt":"2016-02-05T14:45:30","slug":"mision-uad-gentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-uad-gentes\/","title":{"rendered":"MISION UAD GENTES\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nAunque algunos autores hablan de Cristo como del primer misionero (Urmissionar), y  la mayor\u00ed\u00ada consideran la misi\u00f3n arraigada en la encarnaci\u00f3n y en las misiones trinitarias (AG 2-4), el uso de la palabra \u00abmisi\u00f3n\u00bb para designar la proclamaci\u00f3n de la fe no es antiguo; se encuentra por primera vez, seg\u00fan parece, en una carta del segundo general de los jesuitas, J. Laynez (1558).<\/p>\n<p>El cambio en el vocabulario acerca de lo que en otro tiempo se llamaban \u00ablas misiones\u00bb es indicativo de un cambio profundo de mentalidad y probablemente tambi\u00e9n de un per\u00ed\u00adodo de transici\u00f3n en la situaci\u00f3n de la Iglesia: las misiones se han convertido ahora en \u00abIglesias j\u00f3venes\u00bb; las misiones han pasado a ser \u00abla misi\u00f3n\u00bb, en singular, denominada tambi\u00e9n a menudo con la palabra \u00ab>evangelizaci\u00f3n\u00bb; la idea de \u00ab>desarrollo\u00bb ha dado paso a la de \u00ab>liberaci\u00f3n\u00bb; la \u00abadaptaci\u00f3n\u00bb se ha convertido en \u00abindigenizaci\u00f3n\/aculturaci\u00f3n\/contextualizaci\u00f3n\u00bb y, finalmente, \u00ab>inculturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el cambio moderno no es sino uno m\u00e1s de los muchos que han tenido lugar desde los tiempos del Nuevo Testamento. Un rasgo importante, pero ambiguo, de las misiones desde finales del siglo XV ha sido la asociaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n con la difusi\u00f3n del evangelio en muchas partes del mundo; incluso en siglos anteriores la actividad misionera estuvo ligada a los poderes seculares. La alianza tuvo muchas consecuencias negativas, aunque tampoco faltaron elementos positivos, especialmente en el terreno de la educaci\u00f3n y de la atenci\u00f3n sanitaria. Esta primera expansi\u00f3n misionera mundial estuvo guiada frecuentemente por una teolog\u00ed\u00ada inadecuada, especialmente por lo que respecta al modo en que est\u00e1 vinculada la salvaci\u00f3n con la pertenencia efectiva a la Iglesia (>Extra Ecclesiam nulla salus).<\/p>\n<p>La misionolog\u00ed\u00ada, o teolog\u00ed\u00ada de las misiones, se convirti\u00f3 en una disciplina aparte a finales del siglo XIX. La primera c\u00e1tedra protestante de misionolog\u00ed\u00ada la ocup\u00f3 G. Warnecken 1896; la primera c\u00e1tedra cat\u00f3lica la ocup\u00f3, en M\u00fcnster en 1914, J. Schmidlin, que puede considerarse el fundador de la misionolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, aunque algunos a\u00f1os antes se hab\u00ed\u00ada iniciado ya la publicaci\u00f3n de una revista de misionolog\u00ed\u00ada. Durante el per\u00ed\u00adodo de entreguerras P. Charles, entre otros, expuso la idea de la \u00abimplantaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb, idea que est\u00e1 detr\u00e1s del gran impulso misionero representado por cinco importantes enc\u00ed\u00adclicas (1919-1959). Entretanto, durante la II Guerra mundial, el t\u00e9rmino \u00abmisi\u00f3n\u00bb empez\u00f3 a aplicarse tambi\u00e9n, para su pesar, a las Iglesias establecidas. Pero la idea de misi\u00f3n se hizo tan amplia que corri\u00f3 el riesgo de perder todo significado espec\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>En el Vaticano II se habl\u00f3 mucho de misi\u00f3n, y se puede encontrar el tema en muchos de los textos aprobados. Fue criticado un primer esquema sobre las misiones, que qued\u00f3 reducido al enunciado de unos cuantos puntos. A pesar de que Pablo VI recomend\u00f3 personalmente su aceptaci\u00f3n en el aula el 6 de noviembre de 1964, el borrador fue definitivamente rechazado por los obispos misioneros, en particular el carmelita irland\u00e9s Donal Lamont, de Rodesia (Zimbabue). Se present\u00f3 un nuevo decreto, obra en gran medida de J. Sch\u00fctte; se discuti\u00f3 entre el 7 y el 12 de octubre de 1965 y fue aprobado el 7 de diciembre con el nombre de Ad gentes  (AG)<br \/>\nEl Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia  consta de seis cap\u00ed\u00adtulos: Principios doctrinales, La obra misionera, Las Iglesias particulares, Los misioneros, Ordenaci\u00f3n de la actividad misionera y La cooperaci\u00f3n. El primero es extremadamente rico y denso: AG 2-4, paralelo a LG 2-4 en cuanto que se establecen las misiones trinitarias como la base de la misi\u00f3n eclesial; es tambi\u00e9n un comentario amplio de LG 17; pone el fundamento de la misi\u00f3n en la Escritura y en la tradici\u00f3n. El art\u00ed\u00adculo 5 trata la controvertida cuesti\u00f3n de la naturaleza de la misi\u00f3n. \u00abLa misi\u00f3n, pues, de la Iglesia se cumple por la operaci\u00f3n con la que, obediente al mandato de Cristo y movida por la gracia y caridad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se hace presente en acto pleno a todos los hombres o pueblos, para llevarlos, con el ejemplo de su vida y la predicaci\u00f3n, con los sacramentos y los dem\u00e1s medios de gracia, a la fe. la libertad y la paz de Cristo, de suerte que se les descubra el camino libre y seguro para participar plenamente en el misterio de Cristo\u00bb (AG 5). La misi\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s caracterizada por los pueblos que por los lugares. El Decreto, no obstante, reconoce ciertos lugares designados por la Santa Sede. en los que \u00abel fin propio (&#8230;) es la evangelizaci\u00f3n y la plantaci\u00f3n de la Iglesia en los pueblos o grupos humanos en los cuales no ha arraigado todav\u00ed\u00ada\u00bb (AG 6). El documento tiende a hablar de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de toda la Iglesia y de \u00ablas misiones y la actividad misionera\u00bb para referirse a la labor entre los que no son cristianos.<\/p>\n<p>Antes de tratar de la labor misionera (c. 2), se a\u00f1adieron en una fase avanzada de los trabajos dos art\u00ed\u00adculos (AG 11-12) que hablan del testimonio de la vida, el di\u00e1logo y la presencia amorosa como un pre\u00e1mbulo a la misi\u00f3n m\u00e1s propiamente llamada \u00abcatecumenal\u00bb; se insertaron a petici\u00f3n de los obispos del norte de Africa, que, trabajando entre musulmanes, ten\u00ed\u00adan pocos catec\u00famenos. Lejos de adoptar la visi\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1917, en el que las misiones se consideran responsabilidad de la Santa Sede (canon 1350 \u00c2\u00a7 2), el decreto afirmaba que la misi\u00f3n era responsabilidad de toda la Iglesia (AG 6), que la misi\u00f3n brota de la naturaleza misma de la Iglesia (intime ex ipsa natura ecclesiae profluere,  AG 6) y que el colegio entero de los obispos es responsable de la misi\u00f3n de la Iglesia (AG 6; cf LG 22-23).<\/p>\n<p>Los otros cap\u00ed\u00adtulos, a excepci\u00f3n quiz\u00e1 del pasaje sobre las Iglesias particulares (AG 19-22), se ocupaban de temas de inter\u00e9s inmediato en los tiempos del concilio; los acontecimientos acentuar\u00ed\u00adan la importancia de algunos pasajes, disminuyendo la inmediatez de otros. Los acontecimientos que condujeron a nuevos planteamientos fueron numerosos: la descolonizaci\u00f3n; el >desarrollo; la llamada a la justicia lanzada por el s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1971; la liberaci\u00f3n, especialmente en Medell\u00ed\u00adn (1968) y en Puebla (1979, >teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n); la enormemente influyente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo Vl sobre la evangelizaci\u00f3n (EN); la tensi\u00f3n entre lo religioso y lo secular; la disminuci\u00f3n de las vocaciones religiosas y clericales, con el consiguiente desarrollo de los misioneros laicos\u00bb. Aunque los misioneros de principios de los tiempos modernos acompa\u00f1aban la predicaci\u00f3n del evangelio con la educaci\u00f3n y la atenci\u00f3n sanitaria y social, se hizo cada vez m\u00e1s fuerte la idea de que la Iglesia deb\u00ed\u00ada interesarse por el desarrollo humano, entendido especialmente como liberaci\u00f3n de los oprimidos por la injusticia. De ah\u00ed\u00ad que las >comunidades cristianas de base adquirieran en algunos lugares m\u00e1s importancia que los misioneros venidos de fuera, ya que estas brotaban de la experiencia misma del pueblo y al frente de ellas estaban agentes pastorales propios. Aunque el Vaticano II habl\u00f3 de adaptaci\u00f3n, se fue tomando luego conciencia de que era necesaria una inserci\u00f3n m\u00e1s profunda, a la que se dio el nombre de \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb, neologismo creado hacia 1959 pero cuyo uso no se generaliz\u00f3 hasta la d\u00e9cada de 1980. En realidad ya en 1959 Roma advert\u00ed\u00ada a los misioneros que no pretendieran trasladar sus propios pa\u00ed\u00adses (Espa\u00f1a, Italia o Francia) al lejano Oriente. Los misioneros cat\u00f3licos siempre se esforzaron por aprender las lenguas locales y las costumbres de los pueblos; pero sol\u00ed\u00ada tratarse de algo superficial y no siempre con un planteamiento positivo que permitiera detectar los valores ocultos. Todas las implicaciones de una declaraci\u00f3n del Vaticano II no se har\u00ed\u00adan manifiestas hasta la d\u00e9cada de 1980: \u00abCon su trabajo (el trabajo misionero de la Iglesia) consigue que todo lo bueno que se encuentra sembrado en el coraz\u00f3n y en la mente de los hombres y en los ritos y culturas de estos pueblos, no s\u00f3lo no desaparezca, sino que se purifique, se eleve y perfeccione para la gloria de Dios, confusi\u00f3n del demonio y felicidad del hombre\u00bb (LG 17; cf EN 20).<\/p>\n<p>Las afirmaciones de AG acerca del car\u00e1cter misionero de la Iglesia se hicieron m\u00e1s manifiestas en documentos posteriores: \u00abEvangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. (&#8230;) La evangelizaci\u00f3n esinherente a la misma naturaleza de la Iglesia\u00bb (EN 14-15); y en su enc\u00ed\u00adclica sobre la misi\u00f3n, Juan Pablo II afirma: \u00abLa misi\u00f3n ad gentes  incumbe a todo el pueblo de Dios\u00bb. Una innovaci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1983 fue el t\u00ed\u00adtulo \u00abDe la actividad misional de la Iglesia\u00bb, en el que se recurre a estos documentos y se insiste en la responsabilidad misionera de toda la Iglesia (CIC 781-792)<br \/>\nEn la Iglesia posconciliar se alzaron voces cr\u00ed\u00adticas en relaci\u00f3n con la misi\u00f3n. Pueden resumirse en varias preguntas: \u00bfno puede salvarse la gente sin el mensaje cristiano?, \u00bfes necesario imponer una identidad cristiana a pueblos que tienen sus propias y ricas culturas?, \u00bfno estamos imponiendo innecesariamente nuestra religi\u00f3n a los dem\u00e1s? De algunas de estas cuestiones nos ocupamos en otros lugares (>No cristianos); algunas las trata la disciplina teol\u00f3gica m\u00e1s bien reciente de la misionolog\u00ed\u00ada2. En \u00faltima instancia, la justificaci\u00f3n de la misi\u00f3n reside en el mandato de Cristo (Mt 20,18-20; He 1,8) y en el deseo de Dios de que todos tengan en \u00e9l plenitud de vida (v\u00e9ase Jn 10,10).<\/p>\n<p>El pluralismo patente en muchas de las \u00e1reas de la vida de la Iglesia se observa tambi\u00e9n en su misi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en la teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n. Ser\u00ed\u00ada co\u00f1veniente no identificar ministerio y misi\u00f3n: la segunda pertenece a la esencia de la Iglesia; el primero es una de las actividades de la Iglesia, indispensable ciertamente de cara a la misi\u00f3n. Tambi\u00e9n la evangelizaci\u00f3n es m\u00e1s amplia que la misi\u00f3n, aunque al mismo tiempo elemento constitutivo de ella.<\/p>\n<p>Cada \u00e1rea tiene su propia historia misionera y sus propios intereses actuales: Africa, marcada especialmente por problemas de inculturaci\u00f3n, no es sin embargo una unidad, sino que hay en ella multiplicidad de culturas; en Asia se mantiene un triple di\u00e1logo: con las culturas, las religiones y los pobres; Am\u00e9rica Latina est\u00e1 desarrollando las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n; Ocean\u00ed\u00ada est\u00e1 ligada a los intereses asi\u00e1ticos y a la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al leer la enc\u00ed\u00adclica misionera de Juan Pablo II (RMi), es preciso observar c\u00f3mo se abordan las cuestiones planteadas por la misionolog\u00ed\u00ada moderna. Es toda ella una confirmaci\u00f3n de la validez permanente de la actividad misionera, que concierne a la Iglesia en su conjunto. Centra su atenci\u00f3n en Cristo como redentor y en la salvaci\u00f3n (RMi 4-11). Pero, siguiendo a muchos autores modernos, pone el acento no tanto en la Iglesia cuanto m\u00e1s bien en el Reino (RMi 12-19), al que la Iglesia sirve (RMi 20). Desarrolla especialmente AG 4 en un cap\u00ed\u00adtulo titulado \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, protagonista de la misi\u00f3n\u00bb (RMi 21-30). La enc\u00ed\u00adclica reitera el valor y el papel de la misi\u00f3n ad gentes  (RMi 31-40), aunque distingui\u00e9ndola de la atenci\u00f3n pastoral a las comunidades cristianas maduras y de la necesidad de \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb o \u00abreevangelizaci\u00f3n\u00bb de las comunidades que han perdido el sentido vivo de la fe (RMi 33). El testimonio, la evangelizaci\u00f3n, la inculturaci\u00f3n, la formaci\u00f3n de Iglesias locales, el di\u00e1logo y la caridad son los caminos de la misi\u00f3n (c. 5: RMi 41-60). El papa subraya el >di\u00e1logo (RMi 55-57) como parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (RMi 55), no como una t\u00e1ctica (RMi 56) ni como un sustitutivo de la misi\u00f3n ad gentes:  \u00abConviene que estos dos elementos mantengan su vinculaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y, al mismo tiempo, su distinci\u00f3n, por lo cual no deben ser confundidos, ni instrumentalizados, ni tampoco considerados equivalentes, como si fueran intercambiables\u00bb (RMi 55). Se trata luego de los agentes de la misi\u00f3n: son los de AG 23-27 y EN 59-73, pero hay una fuerte insistencia en los laicos, que son misioneros por el bautismo (RMi 71-73). Sigue luego un cap\u00ed\u00adtulo sobre la cooperaci\u00f3n, ya que la Iglesia entera debe estar implicada en la actividad misionera (RMi 77-86). La enc\u00ed\u00adclica acaba con un importante cap\u00ed\u00adtulo titulado \u00abEspiritualidad misionera\u00bb (RMi 87-91); con la secularizaci\u00f3n de buena parte de la actividad misionera anterior, este cap\u00ed\u00adtulo puede ser un aliento especialmente para los que est\u00e1n m\u00e1s directamente implicados en la actividad misionera. La principal valoraci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica ser\u00e1 la que hagan los misioneros activos, que con su gente la recibir\u00e1n o no (T Recepci\u00f3n). Sin embargo, la recepci\u00f3n es tambi\u00e9n cosa de toda la Iglesia ad infra y ad extra.  La enc\u00ed\u00adclica est\u00e1 escrita sin duda con mayor claridad que otras; desarrolla la doctrina del Vaticano II y de Pablo VI; es una vigorosa afirmaci\u00f3n (as\u00ed\u00ad como una ense\u00f1anza clara al respecto) de la relevancia de la misi\u00f3n y las misiones de la Iglesia en nuestro tiempo; no obstante, a pesar de las manifestaciones en sentido contrario, se muestra algo temerosa o desconfiada de la inculturaci\u00f3n (RMi 52), que es sin duda uno de los problemas m\u00e1s importantes con que se encuentra la misi\u00f3n en nuestros d\u00ed\u00adas, problema que afecta, por lo dem\u00e1s, a cada uno de los pa\u00ed\u00adses en particular.<\/p>\n<p>En el pasado, Occidente ha considerado que las Iglesias de Oriente no estaban muy comprometidas en la misi\u00f3n fuera del \u00e1mbito de las culturas griegas y eslavas. Este juicio no es del todo justo, y hay adem\u00e1s en la actualidad una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s importante sobre la misi\u00f3n dentro del mundo ortodoxo\u00bb.<\/p>\n<p>En las discusiones ecum\u00e9nicas el t\u00e9rmino preferido generalmente por los protestantes es \u00abevangelismo\u00bb, aunque \u00abmisi\u00f3n\u00bb es cada vez m\u00e1s frecuente. Hay que recordar que el movimiento ecum\u00e9nico moderno surgi\u00f3 precisamente a ra\u00ed\u00adz del esc\u00e1ndalo provocado por la divisi\u00f3n en los pa\u00ed\u00adses misioneros (Conferencia de Edimburgo, 1910; >Movimiento ecum\u00e9nico). Especialmente desde que la Conferencia Misionera Internacional entr\u00f3 a formar parte de \u00e9l en 1961, el Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) ha apoyado decididamente la misi\u00f3n o evangelismo, siendo especialmente importante la conferencia de Melbourne sobre misi\u00f3n y evangelismo (1980). El CMI ha cooperado con la iglesia cat\u00f3lica condenando el >proselitismo, realizando estudios en com\u00fan y elaborando documentos. Ser\u00ed\u00ada conveniente que los futuros documentos cat\u00f3licos sobre ecumenismo hablaran m\u00e1s de la misi\u00f3n, y los documentos sobre la misi\u00f3n se ocuparan m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente del ecumenismo\u00bb y de las relaciones interconfesionales.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Aunque algunos autores hablan de Cristo como del primer misionero (Urmissionar), y la mayor\u00ed\u00ada consideran la misi\u00f3n arraigada en la encarnaci\u00f3n y en las misiones trinitarias (AG 2-4), el uso de la palabra \u00abmisi\u00f3n\u00bb para designar la proclamaci\u00f3n de la fe no es antiguo; se encuentra por primera vez, seg\u00fan parece, en una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-uad-gentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISION UAD GENTES\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}