{"id":14888,"date":"2016-02-05T09:45:53","date_gmt":"2016-02-05T14:45:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/newman-john-henry-2\/"},"modified":"2016-02-05T09:45:53","modified_gmt":"2016-02-05T14:45:53","slug":"newman-john-henry-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/newman-john-henry-2\/","title":{"rendered":"NEWMAN, JOHN HENRY"},"content":{"rendered":"<p>(1801-1890)<br \/>\nDicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl conocimiento de la vida de J. H. Newman es esencial para comprender la historia tanto del >anglicanismo como de la Iglesia cat\u00f3lica en Inglaterra durante el siglo XIX. Newman se educ\u00f3 como anglicano dentro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y se form\u00f3 en Oxford, donde m\u00e1s tarde fue fellow  (1822). Ordenado sacerdote, fue nombrado vicario de St. Mary, Oxford. Aproximadamente desde 1834 estuvo asociado \u2013convirti\u00e9ndose con el tiempo en su gu\u00ed\u00ada espiritual\u2013 al > Movimiento de Oxford, que dio nueva vida a los ideales de la High Church  durante el siglo XVII. El movimiento public\u00f3 una serie de exposiciones populares de sus ideales, los Tracts for the Times  (1833-1841), veinticuatro de los cuales fueron escritos por Newman. Mientras tanto Newman se embarc\u00f3 en un profundo estudio de los >Padres de la Iglesia, que dio como resultado The Arians of the Fourth Century  (1833). En los vol\u00famenes de la Via media  (1837-1838) defendi\u00f3 la idea de que la Iglesia de Inglaterra era una postura intermedia entre el romanismo y el protestantismo modernos. De hecho, hay quien afirma que Prophetical Office  sigue siendo una exposici\u00f3n v\u00e1lida de la posici\u00f3n anglicana, y tambi\u00e9n que el don de la sensibilidad hist\u00f3rica de que gozaba Newman ten\u00ed\u00ada una laguna importante, la correspondiente a la Reforma.<\/p>\n<p>Desde 1839 empez\u00f3 a tener ciertas dudas sobre las pretensiones de la Iglesia de Inglaterra, y en 1845 fue recibido en la Iglesia cat\u00f3lica, no sin antes causar un gran revuelo con el Tract 90,  en el que interpretaba los Treinta y nueve art\u00ed\u00adculos  (>Anglicanismo) en un sentido favorable al concilio de Trento (1841). Se orden\u00f3 sacerdote cat\u00f3lico en 1847 y de 1854 a 1858 fue rector de la mal considerada y poco apoyada Universidad Cat\u00f3lica de Dubl\u00ed\u00adn. En 1849 instaur\u00f3 en Birmingham el Oratorio y sigui\u00f3 publicando escritos controvertidos. En 1879 Le\u00f3n XIII lo nombr\u00f3 cardenal. Con ocasi\u00f3n del centenario de su muerte (1890) se han publicado varios estudios importantes sobre su eclesiolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Su odisea intelectual y espiritual fue notable, y pueden distinguirse en ella varios giros decisivos. Su obra autobiogr\u00e1fica Apologia Pro Vita Sua  (1864) nos gu\u00ed\u00ada a lo largo de su itinerario. Abandon\u00f3 la forma evang\u00e9lica del anglicanismo ya antes de comprometerse en el Tractarian Movement.  Como consecuencia de ello, estuvo m\u00e1s abierto al lado cat\u00f3lico del cristianismo. Su estudio de la historia de la Iglesia primitiva le puso ante los ojos inquietantes paralelismos con la Inglaterra del siglo XIX. Se vio a s\u00ed\u00ad mismo como un monofisita y un donatista, frente a la Iglesia romana, preservadora de la verdad. Una frase de >Agust\u00ed\u00adn de Hipona afirmando que la seguridad estaba en la universalidad (Securus iudicat orbis terrarum)  lo llev\u00f3 a una conversi\u00f3n intelectual que acab\u00f3 para \u00e9l con la via media.  El Essay on the Development of Christian Doctrine,  iniciado en 1844, lo llev\u00f3 a unirse a la Iglesia de Roma. Desarroll\u00f3 sus ideas sobre la educaci\u00f3n en Idea of a University  (1853). Una frase que escribi\u00f3 en la revista \u00bb Rambler\u00bb fue duramente criticada: \u00abEn la preparaci\u00f3n de una definici\u00f3n dogm\u00e1tica, los fieles son consultados, como \u00faltimamente en el caso de la inmaculada concepci\u00f3n\u00bb. Su respuesta fue el ensayo On Consulting the Faithful in Matters of Doctrine  (1859). The Grammar of assent  (1870) trata de la fe y la certeza religiosa. Su eclesiolog\u00ed\u00ada m\u00e1s completa se encuentra en el pr\u00f3logo a la tercera edici\u00f3n (1877) de las Lectures on the Prophetical Office of the Church>.  Se desarrolla en \u00e9l la idea del oficio sacerdotal, prof\u00e9tico y real de la Iglesia. Trata de mostrarse comprensivo con lo que parecen ser los fallos y deficiencias de la Iglesia, poniendo de manifiesto la agudeza de su sentido hist\u00f3rico. Es notable tambi\u00e9n en esta madura reflexi\u00f3n su sentido pastoral de lo que puede ser oportuno para la Iglesia hacer o decir en un momento determinado. Pero en ninguna obra de Newman se encuentra una exposici\u00f3n de su eclesiolog\u00ed\u00ada; \u00e9l era un escritor controversista comprometido en una triple defensa contra el extremismo protestante, los excesos romanos y el liberalismo. Por eso reflexion\u00f3 y escribi\u00f3 mucho sobre la infalibilidad, tanto en el \u00e1mbito privado como para su publicaci\u00f3n, siendo como era entonces (entre 1865 y 1874) una cuesti\u00f3n candente. Durante este tiempo su propia visi\u00f3n del tema se fue afinando y haciendo cada vez m\u00e1s clara.<\/p>\n<p>En otros muchos sentidos Newman habr\u00ed\u00ada de anticipar planteamientos teol\u00f3gicos modernos; en relaci\u00f3n, por ejemplo, con la teolog\u00ed\u00ada del laicado, el consensus fidelium  (> Sensus fidei\/Sensus fidelium), la naturaleza de la teolog\u00ed\u00ada, la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica del desarrollo doctrinal y la idea de >comuni\u00f3n. Su creatividad teol\u00f3gica estuvo unida a la santidad personal, habiendo alcanzado su causa de beatificaci\u00f3n la fase en que se le otorga el t\u00ed\u00adtulo de \u00abvenerable\u00bb.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Trayectoria biogr\u00e1fico-espiritual.-II. Acceso eclesial a la idea trinitaria de Dios: el criterio de tradici\u00f3n como criterio de antig\u00fcedad.-III. Raz\u00f3n y fe: explicaci\u00f3n racional de la idea de Dios: a) Fundamentaci\u00f3n racional de la idea de Dios y de la unidad divina. b) Desarrollo de la idea dogm\u00e1tica de la Trinidad.<\/p>\n<p>I. Trayectoria biogr\u00e1fico-espiritual<br \/>\nNewman, John Henry (1801-1890), eminente escritor religioso y eclesi\u00e1stico, fil\u00f3sofo de la religi\u00f3n y te\u00f3logo, anglicano primero y cat\u00f3lico despu\u00e9s. Nacido en Londres en 1801 y educado en Oxford, ciudad de importancia decisiva en su vida. Ingresa en 1816 en el Trinity College y en 1822 es aceptado como fellow del Oriel College, donde tambi\u00e9n lo era John Keble y enseguida habr\u00ed\u00ada de serlo Edward Pussey. Iniciador con ellos del Movimiento de Oxford, se propone como objetivo el retorno de la Iglesia de Inglaterra, y del anglicanismo, al catolicismo de la Iglesia antigua, situ\u00e1ndose en la Via media que le corresponder\u00ed\u00ada entre las desviaciones del romanismo y del evangelismo protestante. Seg\u00fan N. el catolicismo de la Iglesia antigua di\u00f3 lugar a lastres ramas evolucinadas del mismo: ortodoxa, anglicana y cat\u00f3lico-romana. Presb\u00ed\u00adtero de la Iglesia anglicana (1825), tutor del Oriel (1826) y p\u00e1rroco universitario de Santa Mar\u00ed\u00ada (1828), despu\u00e9s de un viaje por el Mediterr\u00e1neo, en que visit\u00f3 impresionado por primera vez Roma, y que fue decisivo en su vida, se convierte en adalid del anglocatolicismo. Quiere inspirarse en la Iglesia de los Padres, a cuya causa se suman sus amigos J.W. Bowden, H. Froude, W. Palmer y otros. Publican los c\u00e9lebres Tracts for the Time con \u00e1nimo de extender su opini\u00f3n y provocar una concienciaci\u00f3n colectiva de su propia empresa de renovaci\u00f3n cat\u00f3lica. Urgen la independencia de la Iglesia frente al Estado (contra la tesis \u00aberastista\u00bb, del nombre del reformador suizo Erasto en el s. XVI); y es su principal doctrina la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, junto con la defensa de la exclusividad de los ministros ordenados en la presidencia de la Eucarist\u00ed\u00ada. Con la publicaci\u00f3n del Tract 90 (1841), el Movimiento toca el l\u00ed\u00admite de lo permitido, al proponer una lectura cat\u00f3lica de los Treinta y Nueve Art\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>N. afronta la intervenci\u00f3n de la autoridad episcopal, fomentada por el Movimiento. La crisis de conciencia que arrastra N. se agudiza y en 1843 se retira a su anejo de Littlemore, donde en 1845 es recibido en la Iglesia Cat\u00f3lica, al mismo tiempo que escribe un Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana (1845) para legitimar ante su conciencia la evoluci\u00f3n dogm\u00e1tica de Roma. Tras un par\u00e9ntesis en la ciudad eterna (1846-1847), donde es ordenado sacerdote, regresa a Inglaterra y funda el Oratorio de S. Felipe Neri en Birmingham, mientras dedica amplios esfuerzos a alentar la restauraci\u00f3n del catolicismo en Inglaterra. Invitado por la jerarqu\u00ed\u00ada, asume el proyecto de la Universidad cat\u00f3lica en Dubl\u00ed\u00adn hasta 1858.<\/p>\n<p>Polemista y escritor f\u00e1cil y elegante, es obligado a defenderse de ataques e incomprensiones desde la direcci\u00f3n del Rambler, para publicar en 1864 su c\u00e9lebre Apologia pro vita sua, que le alcanza comprensi\u00f3n y prestigio para su trayectoria personal y para el catolicismo ingl\u00e9s. N. puede volver a Oxford y ser nombrado fellow honorario del Trinity College. En 1879 es creado cardenal por Le\u00f3n XIII, once a\u00f1os antes de su muerte.<\/p>\n<p>II. Acceso eclesial a la idea trinitaria de Dios: el criterio de tradici\u00f3n como criterio de antig\u00fcedad<br \/>\nComo anglicano N. public\u00f3 importantes escritos, entre ellos los relativos a la Iglesia antigua y a los Padres: Los arrianos del siglo IV (1833) y la edici\u00f3n de los Tratados selectos de san Atanasio (1842, 1844), junto con algunos art\u00ed\u00adculos sobre la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica incluidos en sus Bosquejos hist\u00f3ricos (1972), tales como La Iglesia de los Padres. Son estos tempranos escritos patr\u00ed\u00adsticos la referencia obligada que le lleva ante la fe dogm\u00e1tica en la Trinidad de la Iglesia antigua, punto de partida del desarrollo doctrinal del cristianismo como religi\u00f3n. La esencia del cristianismo se define por esta relaci\u00f3n a la fe trinitaria como fides dogmatica o historica, gravemente amenazada por el arrianismo. N. acent\u00faa el principio epistemol\u00f3gico de todo tratamiento confesional del tema: la fides ecclesiae, a cuyo margen se pierde la concepci\u00f3n revelada de Dios. La fe de la Iglesia es instancia cognoscitiva y metodol\u00f3gica de acceso al objeto de la fe en Dios. N. plantea de esta suerte su postura anglicana ante el catolicismo romano: no es posible prescindir de la Iglesia para entrar en la dogm\u00e1tica cristiana, ya que con la Iglesia, depositaria de la tradici\u00f3n de fe, est\u00e1 dado el principio pneum\u00e1tico del conocimiento de la revelaci\u00f3n, obra del Esp\u00ed\u00adritu, que en ella objetiva el contenido de la creencia en el Dios de Jesucristo. Contra el arrianismo el principio de la tradici\u00f3n eclesial salvaguarda la doble naturaleza de Cristo, en quien se revela el misterio de Dios. Contra la pretensi\u00f3n del criterio de autoridad romano, instancia definitoria del contenido dogm\u00e1tico de la fe en Dios, N. propone el criterio de antig\u00fcedad de la fe eclesial, ensayando su c\u00e9lebre via media del anglicanismo en la obra del mismo nombre, que consta de las Conferencias sobre la funci\u00f3n prof\u00e9tica de la Iglesia (1837) y una recopilaci\u00f3n de Tracts (incluido el Tract 90) y escritos de 1830 a 1841, reeditados en vida de N. ya cat\u00f3lico (1877).<\/p>\n<p>III. Raz\u00f3n y fe: exploraci\u00f3n racional de la idea de Dios<br \/>\n1. FUNDAMENTACI\u00ed\u201cN RACIONAL DE LA IDEA DE DIOS Y DE LA UNIDAD DIVINA. N. no es un partidario de la autofundamentaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n como fuente de la idea de Dios, ni tampoco innatista. De ah\u00ed\u00ad que punto decisivo de su pensamiento sea la naturaleza de la g\u00e9nesis de la idea de Dios, que conduce al asentimiento religioso y funda universalmente la religi\u00f3n. Siguiendo la obra Analog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (1736) del fil\u00f3sofo y obispo anglicano J. Butler, N. examina el car\u00e1cter razonable del acto de fe, tema central en la apolog\u00e9tica moderna, objeto de su atenci\u00f3n en los a\u00f1os de Oxford, acentuada despu\u00e9s en su etapa cat\u00f3lica. De ella se ocupa con \u00e1nimo de contar con una fundamentaci\u00f3n de la certeza creyente tan asequible al hombre normal como a la preocupaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del te\u00f3logo especulativo. El punto de partida del N. cat\u00f3lico, aunque se distancia en parte de ellas, en realidad sigue la trayectoria de las Conferencias sobre la doctrina de la justificaci\u00f3n (1838), con las que pretend\u00ed\u00ada la dif\u00ed\u00adcil reconciliaci\u00f3n entre la doctrina romana de la gracia y la intenci\u00f3n teol\u00f3gica de la tradici\u00f3n protestante, que s\u00f3lo excluye a los evangelistas radicales. Es idea central de N. vincular la regeneraci\u00f3n bautismal a la idea de la omnipresencia de Dios. Es, consiguientemente, imposible que Dios no inhabite en el hombre y gu\u00ed\u00ade su conciencia; y es imposible tambi\u00e9n no ver en esta inhabitaci\u00f3n creatural divina en el hombre la condici\u00f3n de posibilidad requerida a toda obra regeneradora de Dios en el justo por la fe. S\u00f3lo la increencia culpable bloquea la acci\u00f3n de Dios en nosotros como asimilaci\u00f3n a Cristo, hombre nuevo, pero \u00e9sta regeneraci\u00f3n no es el resultado de nuestra voluntad sino de su convergencia con la acci\u00f3n de la gracia que va de la creaci\u00f3n a la redenci\u00f3n del hombre. Ahora N. pretend\u00ed\u00ada alcanzar el discurso de la raz\u00f3n hacia la fe, conducido por aquel sentido ilativo que la cauce a la inferencia religiosa, y que no es identico con el c\u00e1lculo probabil\u00ed\u00adstico, ya que pone en juego la totalidad de la persona, es decir, raz\u00f3n y voluntad, comprometiendo con la afirmaci\u00f3n de la existencia divina la libertad, como desbloqueo de la increencia y apertura a la fe religiosa. N. conjugaba admirablemente aquellos elementos que, absolutizados por racionalistas de una parte y fide\u00ed\u00adstas de otra, eran en 1870 objeto de las declaraciones del Vaticano 1, la fe no es el sacrificio de la inteligencia si por tal se entiende la aniquilaci\u00f3n de la raz\u00f3n como instancia creatural, pues esta \u00faltima es la condici\u00f3n de todo acto reflejo o inteligente; porque el hombre \u00abnatural\u00bb y el \u00abredimido\u00bb son el mismo, como el mismo es el Dios de la creaci\u00f3n y el de la redenci\u00f3n (DS 3017). No cabe la disparidad de sujetos ni en Dios ni en el hombre. N. adelantaba adem\u00e1s que la libertad como requisito de la fe obedece a la naturaleza peronal de Dios y del hombre, en cuya relaci\u00f3n interpersonal acontece la fe, que no resulta de la aplicaci\u00f3n matem\u00e1tica ni se asimila a la inferencia formal. N. dir\u00e1: \u00abYo no tengo esperanza en los fil\u00f3sofos que no pueden dejar de ser religiosos y que son cristianos por implicaci\u00f3n\u00bb (El asentimiento religioso, 108). Cabe as\u00ed\u00ad distinguir entre el asentimiento nocional y el real: la fe religiosa se realiza en este \u00faltimo, mientras el primero corresponde a un acto teol\u00f3gico. La experiencia de Dios es, ciertamente, cognoscitiva, posibilitada por la naturaleza racional de hombre, pero al mismo tiempo tambi\u00e9n por la condici\u00f3n personal del esp\u00ed\u00adritu humano, imagen de Dios. Que Dios sea sujeto personal pide al mismo tiempo su unidad. Dios es s\u00f3lo uno, pues s\u00f3lo como tal la proposici\u00f3n \u00abDios existe\u00bb se hace objeto de nuestro asentimiento real. N. funda esta aseveraci\u00f3n en que la idea de Dios es inseparable de la constituci\u00f3n de la conciencia, y \u00e9sta \u00abtiene un lugar leg\u00ed\u00adtimo entre nuestros actos mentales: tan leg\u00ed\u00adtimo como la acci\u00f3n de la memoria, del raciocionio o del sentido de lo bello\u00bb (ibid., 117).<\/p>\n<p>2. DESARROLLO DE LA IDEA DOGM\u00ed\u0081TICA DE LA TRINIDAD. N. considera que la idea dogm\u00e1tica de la Trinidad, a partir de los datos del NT, es resultado del desenvolvimiento de los contenidos nocionales de las operaciones ad extra de Dios en sus mediaciones. Fueron los Padres prenicenos quienes pusieron las manifestaciones ang\u00e9licas del AT, circunlocuciones de la acci\u00f3n de Dios por medio del Hijo (\u00abengendrado antes del tiempo\u00bb, que de \u00e9l procede, seg\u00fan el credo de Nicea), en relaci\u00f3n con la misi\u00f3n de \u00e9ste. El Hijo fue, consiguientemente, considerado coeterno con el Padre, su Logos eterno (Atanasianum). El tr\u00e1nsito de la teolog\u00ed\u00ada prenicena a la postnicena pasa de la consideraci\u00f3n de las mediaciones de la acci\u00f3n ad extra de Dios como funciones asumidas por quien era igual a Dios, lo que permite tambi\u00e9n predicar del Esp\u00ed\u00adritu Santo de la misma forma. Coeterno con el Padre y el Hijo y s\u00f3lo comprensible en la unidad de Dios, asume funciones de mediaci\u00f3n de la acci\u00f3n de Dios en orden a la santificaci\u00f3n de los redimidos, funciones que prolongan la acci\u00f3n del Hijo. N. explicita de este modo el desarrollo de la idea de Dios ya presente en el NT, y sit\u00faa dicho desarrollo a la luz de los principios que rigen el desarrollo de las ideas religiosas, fundamento del desarrollo dogm\u00e1tico de la fe, que pudo as\u00ed\u00ad superar las herej\u00ed\u00adas trinitarias [Ari., part. I, cap. II; Dev., part. I, IV, sec. II].<\/p>\n<p>[ -> Anglicanismo; Arrianismo; Concilios; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Hijo; Jesucristo; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Logos; Ministerio; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Religi\u00f3n, religiones; Trinidad; Unidad.]<br \/>\nAdolfo Gonz\u00e1lez Montes<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1801-1890) DicEc \u00c2\u00a0 El conocimiento de la vida de J. H. Newman es esencial para comprender la historia tanto del >anglicanismo como de la Iglesia cat\u00f3lica en Inglaterra durante el siglo XIX. Newman se educ\u00f3 como anglicano dentro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y se form\u00f3 en Oxford, donde m\u00e1s tarde fue fellow (1822). 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