{"id":14900,"date":"2016-02-05T09:46:17","date_gmt":"2016-02-05T14:46:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T09:46:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:46:17","slug":"padres-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"PADRES DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abpadres\u00bb se us\u00f3 al principio para referirse a los obispos, a causa del aspecto paterno de su ministerio pastoral. Luego se aplic\u00f3 a los obispos reunidos en concilio, ya que estos establec\u00ed\u00adan la norma de la fe y adoptaban decisiones para la vida de la Iglesia. M\u00e1s tarde adquiri\u00f3 el sentido que tiene en la actualidad: escritores de la antig\u00fcedad de indiscutida ortodoxia, santidad y comuni\u00f3n con la Iglesia. Los que no cumplen alguna de estas tres \u00faltimas condiciones son conocidos, ya desde tiempos de Jer\u00f3nimo, como \u00abescritores eclesi\u00e1sticos\u00bb; por ejemplo, Tertuliano u Or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>Hay cierta elasticidad a la hora de identificar a los padres. A diferencia del de \u00ab>doctor de la Iglesia\u00bb, es este un t\u00ed\u00adtulo popular, no conferido formalmente por la autoridad de la Iglesia. En sentido estricto, suele considerarse que los padres acaban con >Gregorio I Magno (+ 604) o Isidoro (+ 636) en Occidente, y con Juan Damasceno (+ 749 ca.) en Oriente. A veces a >Beda el Venerable (+ 735), e incluso a >Bernardo de Claraval (+ 1153), se les da el t\u00ed\u00adtulo de padres.<\/p>\n<p>Las grandes colecciones de J. P. Migne se extienden todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: los 221 vol\u00famenes de la Patrologia latina  (generalmente abreviada PL) llegan hasta los tiempos de >Inocencio III (+ 1216); y los 162 vol\u00famenes de la Patrologia graeca  (generalmente abreviada PG) llegan nada menos que hasta el concilio de > Florencia (1439). La extraordinaria laboriosidad del abate Migne ha hecho que todos los te\u00f3logos est\u00e9n en deuda con \u00e9l; aunque de muchos de los textos hay en la actualidad ediciones m\u00e1s cr\u00ed\u00adticas, la extensi\u00f3n de PL y PG no ha sido superada todav\u00ed\u00ada. Al estarse editando en la actualidad PL en base de datos, su valor se hace a\u00fan mayor. Son dignas de menci\u00f3n tambi\u00e9n las colecciones de textos patr\u00ed\u00adsticos en sir\u00ed\u00adaco, armenio y otras lenguas.<\/p>\n<p>El estudio de los padres ha pasado por varios momentos culminantes. En el per\u00ed\u00adodo escol\u00e1stico los padres eran considerados \u00abautoridades\u00bb, que pod\u00ed\u00adan aducirse como argumentos de peso en el debate teol\u00f3gico. Por entonces los padres griegos estaban siendo traducidos al lat\u00ed\u00adn. En la Edad media hab\u00ed\u00ada muchos Florilegia patrum,  o colecciones de textos de los padres. A partir del Renacimiento empezaron a hacerse estudios textuales y aparecieron textos m\u00e1s cr\u00ed\u00adticos. El siglo XIX fue testigo de un nuevo renacer de la patr\u00ed\u00adstica, siguiendo los pasos de te\u00f3logos como J. A. >M\u00f3hler, M. J. >Scheeben y J. H. >Newman. A medida que los textos se hac\u00ed\u00adan m\u00e1s accesibles, la teolog\u00ed\u00ada se beneficiaba cada vez m\u00e1s de ellos. Hacia la d\u00e9cada de 1950 hubo en los c\u00ed\u00adrculos magisteriales cierto malestar en relaci\u00f3n con la patr\u00ed\u00adstica: cada vez se hac\u00ed\u00ada m\u00e1s claro que no siempre se pod\u00ed\u00ada echar mano de los padres para apoyar la teolog\u00ed\u00ada de los manuales e incluso ciertas afirmaciones del >magisterio. En la \u00e9poca del Vaticano II hab\u00ed\u00ada una teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica bien desarrollada y un conocimiento adecuado de las fuentes para ponerlos al servicio del concilio.<\/p>\n<p>El importante documento de 1989 Instrucci\u00f3n sobre los padres,  de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n cristiana, reitera la distinci\u00f3n entre patrolog\u00ed\u00ada (el estudio hist\u00f3rico y literario de los padres), t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el luterano J. Gerhard en 1653, y patr\u00ed\u00adstica (el estudio de su pensamiento teol\u00f3gico). Subraya adem\u00e1s el perdurable papel de los padres en la teolog\u00ed\u00ada y en la educaci\u00f3n teol\u00f3gica, punto este subrayado en varias ocasiones por el Vaticano II (DV 23; OT 16) y por documentos posteriores.<\/p>\n<p>Los padres de la Iglesia son un locos theologicus  (>Fuentes de la teolog\u00ed\u00ada). Su un\u00e1nime consenso en materia de doctrina o ex\u00e9gesis es considerado por los te\u00f3logos como fuente de certeza; en la pr\u00e1ctica, sin embargo, tal unanimidad ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil de establecer en puntos concretos. En algunos momentos se sostuvo que, en un sentido amplio y general, los padres hab\u00ed\u00adan sido inspirados.<\/p>\n<p>El mundo de habla espa\u00f1ola est\u00e1 moderadamente bien abastecido de colecciones de traducciones de los padres. Colecciones de textos patr\u00ed\u00adsticos sobre ternas espec\u00ed\u00adficos pueden encontrarse en numerosas lenguas. Manuales de patr\u00ed\u00adstica y patrolog\u00ed\u00ada aparecen continuamente en las principales lenguas. Son especialmente importantes el de J. Quasten, el m\u00e1s reciente de H. R. Drobner y el Diccionario patr\u00ed\u00adstico y de la Antig\u00fcedad cristiana italiano,  traducido al castellano. Por otro lado, todos los diccionarios y enciclopedias de teolog\u00ed\u00ada dedican a los padres importantes art\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>La presente obra recoge art\u00ed\u00adculos dedicados principalmente a la eclesiolog\u00ed\u00ada de algunos de los padres y escritores eclesi\u00e1sticos m\u00e1s importantes: >Ambrosio, >Agust\u00ed\u00adn de Nipona, >Basilio Magno, >Beda el Venerable, >Bernardo de Claraval, >Clemente Romano, >Pseudoclemente, >Cipriano, >Didach\u00e9,  >Pseudodionisio Areopagita, >Gregorio I Magno, Pseudo-Hip\u00f3lito (>Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica),  > Hilario de Poitiers, Pastor de >Hermas, >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, >Ireneo de Lyon, >Le\u00f3n I Magno, > M\u00e1ximo el Confesor, >Or\u00ed\u00adgenes, >Policarpo de Esmirna y >Tertuliano.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. Santos Padres)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Apelaci\u00f3n a los Padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Clasificaci\u00f3n de los Escritos Patr\u00edsticos\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">3.1 Los Padres Apost\u00f3licos y el siglo II<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">3.2 Siglo III<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.3 Siglo IV<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">3.4 Siglo V<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">3.5 Siglo VI<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">4 Caracter\u00edsticas de los Escritos patr\u00edsticos\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">4.1 Comentarios<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">4.2 Predicadores<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.3 Escritores<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">4.4 Oriente y Occidente<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-14\">4.5 Teolog\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-15\">4.6 Disciplina, Liturgia, Asc\u00e9tica<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-16\">4.7 Materiales Hist\u00f3ricos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">5 Estudio Patr\u00edstico\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-18\">5.1 Editores de los Padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-19\">5.2 El Estudio de los Padres<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento se usa la palabra \u201cPadre\u201d para designar a un maestro de cosas espirituales, por cuyos medios el alma del hombre renace a imagen de Cristo: \u201cPues aunque hay\u00e1is tenido diez mil pedagogos en Cristo, no hab\u00e9is tenido muchos padres.  He sido yo quien, por el Evangelio, os engendr\u00e9 en Cristo Jes\u00fas.  Os ruego, pues, que se\u00e1is mis imitadores, como yo lo soy de Cristo.\u201d  (1 Cor. 4,15.16; cf. Gal. 4,19).  Parece ser que a los primeros maestros del cristianismo se les llamaba colectivamente \u201clos Padres\u201d (2 Pedro 3,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo San Ireneo define que un maestro es un padre, y un disc\u00edpulo es un hijo (IV, 41,2), y lo mismo dice Clemente de Alejandr\u00eda (Stromata I.1.1).  Un obispo es enf\u00e1ticamente un \u201cpadre en Cristo\u201d, porque en tiempos primitivos, era \u00e9l quien bautizaba al reba\u00f1o y porque era el principal maestro de su iglesia.  Pero los primeros Padres, tales como San Hegesipo, San Ireneo y Tertuliano, tambi\u00e9n lo consideran recipiente de la tradici\u00f3n de sus predecesores en la sede, y consecuentemente, como el testigo y representante de la fe de la Iglesia ante el  catolicismo y el mundo.  De ah\u00ed que la expresi\u00f3n \u201clos Padres\u201d viene naturalmente a ser aplicada a los santos obispos de una edad precedente, ya sea de la \u00faltima generaci\u00f3n o anterior, dado que son los padres ante cuya rodilla la Iglesia actual ha aprendido su creencia.  Tambi\u00e9n se aplica de forma eminente a los obispos que se re\u00fanen en concilio, \u201clos padres de Nicea\u201d, \u201clos Padres de Trento\u201d.   As\u00ed los Padres han aprendido de los Padres y en \u00faltimo recurso, de los Ap\u00f3stoles, a quienes a veces se les llama Padres en este sentido: San Le\u00f3n hablando a los romanos sobre el Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles les dice \u201cson vuestros Padres\u201d; San Hilario de Arles los llama sancti patres, Clemente de Alejandr\u00eda dice que sus maestros de Grecia, Jonia, Coele-Siria, Egipto, el Oriente, Asiria y Palestina respectivamente, le han entregado la tradici\u00f3n de la bendita ense\u00f1anza de San Pedro, Santiago, Juan, y San Pablo, y que la recibi\u00f3 \u201ccomo el hijo del padre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se deduce que, como nuestros propios padres son los predecesores que nos han ense\u00f1ado, as\u00ed tambi\u00e9n los Padres de toda la Iglesia son especialmente los primeros maestros, quienes la instruyeron en las ense\u00f1anzas de los Ap\u00f3stoles durante su infancia y primeros a\u00f1os. Es dif\u00edcil definir la primera \u00e9poca de la Iglesia, o la \u00e9poca de los Padres. Es h\u00e1bito com\u00fan detener el estudio de la Iglesia primitiva en el Concilio de Calcedonia en el a\u00f1o 451. \u201cLos Padres\u201d deben sin duda incluir en Occidente a San Gregorio I (Magno) (m. 604), y en Oriente a San Juan Damasceno (muri\u00f3 aproximadamente en el a\u00f1o 754).  Con frecuencia se dice que San Bernardo (m. 1153) fue el \u00faltimo de los Padres y la \u201cPatrolog\u00eda Latina\u201d de Migne se extiende hasta Papa Inocencio III, deteni\u00e9ndose s\u00f3lo en los l\u00edmites del siglo XIII, mientras que su \u201dPatrologia Graeca\u201d va tan lejos como el Concilio de Florencia (1438-9).  Estos l\u00edmites son evidentemente demasiado amplios. Ser\u00eda mejor considerar que el gran m\u00e9rito de Bernardo como escritor radica en su parecido en estilo y materia a los m\u00e1s grandes entre los Padres, a pesar de la diferencia de \u00e9poca. San Isidoro de Sevilla (m. 636) y San Beda el Venerable (m. 735) pueden ser clasificados entre los Padres, aunque se puede decir que nacieron fuera del debido tiempo, como lo fue San Teodoro el Estudita en Oriente.\n<\/p>\n<h2>Apelaci\u00f3n a los Padres<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso del t\u00e9rmino Padres ha sido continuo, aun as\u00ed al principio no pudo ser empleado en el sentido moderno preciso de Padres de la Iglesia. En los tiempos primitivos, la expresi\u00f3n se refer\u00eda a los escritores recientes en aquel entonces. A\u00fan hoy es empleado para aquellos escritores que son antiguos para nosotros, pero ya no en el mismo sentido a escritores que son recientes hoy d\u00eda. Las apelaciones a los Padres son una subdivisi\u00f3n de las apelaciones a la tradici\u00f3n. En la primera mitad del siglo II, comenzaron las apelaciones a la \u00e9poca sub-apost\u00f3lica:  San Pap\u00edas apel\u00f3 a los presb\u00edteros, y a trav\u00e9s de ellos, a los Ap\u00f3stoles. Medio siglo despu\u00e9s, San Ireneo suplement\u00f3 este m\u00e9todo apelando a la tradici\u00f3n transmitida en cada Iglesia por la sucesi\u00f3n de sus obispos (Adv. Haer, III, 1-3), y Tertuliano afianza este argumento al observar que, como todas las Iglesias concuerdan, su tradici\u00f3n es segura, porque no pudieron todas haberse extraviado al azar dentro del mismo error (Praescr. XXVIII).  La apelaci\u00f3n es por ende a las Iglesias y a sus obispos, al ser los obispos los exponentes autoritativos de la doctrina de sus Iglesias. Tan tarde como en el a\u00f1o 341, los obispos del Concilio de la Dedicaci\u00f3n en Antioqu\u00eda declararon: \u201cNo somos seguidores de Arrio; porque \u00bfc\u00f3mo podemos nosotros como obispos, ser disc\u00edpulos de un sacerdote?\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, poco a poco, seg\u00fan se extingu\u00edan las apelaciones a los presb\u00edteros, iba surgiendo por el lado de las apelaciones a las Iglesias, un tercer m\u00e9todo: la costumbre de apelar a los maestros cristianos quienes no necesariamente eran obispos. Mientras, sin la Iglesia, las escuelas gn\u00f3sticas fueron sustituidas por iglesias, dentro de la Iglesia, las escuelas cat\u00f3licas crec\u00edan. Fil\u00f3sofos como San Justino y la mayor\u00eda de los numerosos apologistas del siglo II razonaban sobre la religi\u00f3n, y la gran escuela catequ\u00e9tica de Alejandr\u00eda reun\u00eda a los m\u00e1s renombrados. Grandes obispos y santos como San Dionisio de Alejandr\u00eda, San Gregorio Taumaturgo del Ponto, Firmiliano de Capadocia y San Alejandro de Jerusal\u00e9n estaban orgullosos de ser disc\u00edpulos del sacerdote Or\u00edgenes. El obispo Cipriano ped\u00eda diariamente las obras del sacerdote Tertuliano con las palabras \u201cDenme al maestro\u201d. Para el antiguo uso de la palabra homoousion el patriarca San Atanasio se refiere no solamente a los dos Dionisios, sino al sacerdote Teognosto.  Sin embargo, estos sacerdotes-maestros no eran a\u00fan llamados Padres, y los m\u00e1s grandes entre ellos, Tertuliano, Clemente, Or\u00edgenes, San Hip\u00f3lito, Novaciano, Luciano, estuvieron matizados con la herej\u00eda; dos de ellos se tornaron antipapas; uno es el padre del arrianismo; otro fue condenado por un concilio general. En cada caso podemos aplicar las palabras de Tertuliano citadas por San Hilario: \u00abSequenti errore detraxit scriptis probabilibus auctoritatem\u00bb (Comm. en Mat., v, 1, citado por San Vicente de L\u00e9rins, 2.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una cuarta forma de apelaci\u00f3n fue mejor fundamentada y con un valor m\u00e1s duradero.  Eventualmente parec\u00eda que tanto obispos como sacerdotes eran falibles. En el siglo II los obispos eran ortodoxos; en el III a menudo se los consideraba deficientes. En el IV, eran los l\u00edderes de cismas y herej\u00edas, en los problemas melecianos y donatistas y de la gran lucha arriana, en la cual pocos se mantuvieron firmes ante la insidiosa persecuci\u00f3n de Constancio. Se lleg\u00f3 a ver que los verdaderos Padres de la Iglesia eran aquellos maestros cat\u00f3licos que hab\u00edan perseverado en su comuni\u00f3n, y cuyas ense\u00f1anzas se han reconocido como ortodoxas. As\u00ed fue como sucedi\u00f3 que de los cuatro \u201cDoctores Latinos\u201d, uno de ellos no es obispo. Otros dos Padres que no eran obispos han sido declarados Doctores de la Iglesia (Beda y San Juan Damasceno) mientras que entre los doctores fuera del per\u00edodo patr\u00edstico encontramos otros dos sacerdotes, el incomparable San Bernardo y el m\u00e1s grande de todos los te\u00f3logos, Santo Tom\u00e1s de Aquino. No, muy pocos escritores tuvieron tan gran autoridad en las escuelas de la Edad Media como el laico Boecio, muchas de cuyas definiciones son a\u00fan comunes en la teolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Similarmente (podemos notar de pasada) el nombre \u201cPadre\u201d que perteneci\u00f3 originalmente a los obispos, ha sido delegado a los sacerdotes, especialmente como ministros del Sacramento de la Penitencia.  Hoy d\u00eda es una forma de dirigirse a todos los sacerdotes en Espa\u00f1a, Irlanda y, en a\u00f1os recientes, en Inglaterra y los Estados Unidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papas o Pappas, Papa era un t\u00e9rmino de respeto para los obispos eminentes (por ejemplo, en cartas a San Cipriano y a San Agust\u00edn&#8212;ninguno de estos escritores parecen haberlo usado al dirigirse a otros obispos, excepto cuando San Agust\u00edn escribe a Roma). Eventualmente, el t\u00e9rmino fue reservado para los obispos de Roma y Alejandr\u00eda; sin embargo, en Oriente, todo sacerdote es un \u201cpope\u201d.  La palabra aramea abbe fue usada desde tiempos primitivos para los superiores de casas religiosas. Aunque debido al abuso de otorgar abad\u00edas in commendam a seculares, se convirti\u00f3 en un titulo de cortes\u00eda para todos los cl\u00e9rigos seculares, incluso seminaristas en Italia y especialmente en Francia, donde se le llama \u201cpadre\u201d a todos los religiosos que son sacerdotes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Basilio el Grande dijo que \u201cs\u00f3lo aceptamos lo que nos han ense\u00f1ado los santos Padres\u201d; y agrega que \u201cen su Iglesia de Cesarea, hace tiempo que se implant\u00f3 la fe de los santos Padres de Nicea\u201d. (Ep. CXL, 2). San Gregorio Nacianceno declara que se afirma en la ense\u00f1anza que oy\u00f3 de los santos or\u00e1culos y fue ense\u00f1ado por los santos Padres.  Estos santos capadocios parecen haber sido los primeros en apelar a una cadena real de Padres.  Recurrir a uno o dos era suficientemente com\u00fan; pero ni siquiera el docto Eusebio hab\u00eda pensado en una larga cadena de autoridades. San Basilio, por ejemplo, (De Spir. S., II, 29), cita para la f\u00f3rmula \u201ccon el Esp\u00edritu Santo\u201d en la doxolog\u00eda, el ejemplo de  San Ireneo, Clemente y San Dionisio de Alejandr\u00eda, Papa San Dionisio, Eusebio de Cesarea, Or\u00edgenes, Julio Africano, y para las preces lucerariae que se dicen al encender las l\u00e1mparas, a Aten\u00e1goras, San Gregorio Taumaturgo, Firmiliano, Melecio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo V este m\u00e9todo se convirti\u00f3 en una costumbre estereotipada. San Jer\u00f3nimo es tal vez el primer escritor en intentar establecer su interpretaci\u00f3n de un texto por un hilo de ex\u00e9getas (Ep. CXII, ad Aug.). Paulino, el di\u00e1cono y bi\u00f3grafo de San Ambrosio, en el libelo que present\u00f3 contra los pelagianos al Papa San Z\u00f3simo en el a\u00f1o 417, cita a Cipriano, Ambrosio, Gregorio Nacianceno y los decretos del \u00faltimo Papa Inocencio. En el a\u00f1o 420, San Agust\u00edn cita a Cipriano y a Ambrosio contra los mismos herejes (C. duas Epp. Pel., IV). Juli\u00e1n de Eclana cit\u00f3 a Cris\u00f3stomo y a San Basilio; San Agust\u00edn les responde en el 421 (Contra Julianum, I) con Ireneo, Cipriano, Reticio, Olimpio, Hilario, Ambrosio, los decretos de los concilios africanos, y sobre todo a los Papas Inocencio y Z\u00f3simo. En un famoso pasaje \u00e9l argumenta que estos escritores occidentales son m\u00e1s que suficientes, pero como Juliano hab\u00eda apelado a Oriente, a Oriente deb\u00eda irse, y el santo agrega a Gregorio Nacianceno, Basilio, el S\u00ednodo de Di\u00f3spolis, Cris\u00f3stomo. A \u00e9stos agrega a Jer\u00f3nimo (c. XXXIV): \u201cTampoco debes pensar Jer\u00f3nimo, porque el era sacerdote, que debe ser menospreciado\u201d y agrega un paneg\u00edrico. Esto es gracioso si recordamos que Jer\u00f3nimo en un estado de irritaci\u00f3n, quince a\u00f1os antes, hab\u00eda escrito a Agust\u00edn (Ep. CXLII) \u00abNo estimules contra m\u00ed al tonto grupo de los ignorantes, que te veneran como obispo, y te reciben con el honor debido a un prelado cuando t\u00fa predicas en la Iglesia, mientras que piensan poco en m\u00ed, un hombre viejo casi decr\u00e9pito, en mi monasterio en la soledad del campo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el segundo libro \u201cContra Julianum\u201d, San Agust\u00edn nuevamente cita con frecuencia a Ambrosio y Cipriano, Gregorio Nacianceno, Hilario, y Cris\u00f3stomo; en II, 37, recapitula los nueve nombres (omitiendo concilios y Papas), y agregan (III, 32) a Inocente y Jer\u00f3nimo. Unos pocos a\u00f1os despu\u00e9s, los semipelagianos del sur de la Galia, dirigidos por San Hilario de Arles, San Vicente de L\u00e9rins, y Juan Casiano rehusaron aceptar el severo punto de vista de San Agust\u00edn sobre la predestinaci\u00f3n porque \u00abcontrarium putant patrum opinioni et ecclesiastico sensui\u00bb.  Su oponente, Tiro Pr\u00f3spero de Aquitania, quien intent\u00f3 convertirlo al agustinianismo, se queja: \u00abObstinationem suam vetustate defendunt\u00bb (Ep. inter Atig. CCXXV, 2), y dec\u00edan que ning\u00fan escritor eclesi\u00e1stico nunca antes hab\u00eda interpretado a los Romanos como lo hizo San Agust\u00edn&#8212;lo cual fue probablemente bastante verdadero.  El inter\u00e9s en esta actitud estriba en el hecho que era, aunque no nuevo, por lo menos m\u00e1s definida que cualquiera otra apelaci\u00f3n a la antig\u00fcedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la mayor parte del siglo IV, la controversia con los arrianos se hab\u00eda volcado sobre las Escritura]]s y las apelaciones a la autoridad pasada eran pocas. Pero la apelaci\u00f3n a los Padres nunca fue el m\u00e1s imponente loci theologici, porque no pod\u00edan ser f\u00e1cilmente organizados de manera de formar una prueba absolutamente conclusiva.  Por otro lado, hasta finales del siglo IV, pr\u00e1cticamente no hab\u00eda ninguna definici\u00f3n infalible disponible, excepto las condenas a las herej\u00edas, principalmente por los Papas. Por el tiempo que la reacci\u00f3n arriana bajo Flavio Valente caus\u00f3 que los conservadores de Oriente tendieran hacia la ortodoxia, y prepar\u00f3 la restauraci\u00f3n de la ortodoxia al poder por Teodosio I, las decisiones nicenas comenzaron a ser consideradas como sacrosantas y ese concilio comenz\u00f3 a ser exaltado a una posici\u00f3n \u00fanica sobre todos los otros.  Para el a\u00f1o 430, la fecha a la que hemos llegado, el Credo que hoy decimos en Misa era venerado en Oriente, ya sea correcta o err\u00f3neamente, como obra de los 150 Padres de Constantinopla en el a\u00f1o 381, y hubo tambi\u00e9n nuevas decisiones Papales, especialmente la \u201ctractoria\u201d del Papa Z\u00f3simo, la cual en el 418 hab\u00eda sido enviada a todos los obispos del mundo para su firma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era a la autoridad viva, cuya idea hab\u00eda llegado al foro, a la que estaba apelando San Pr\u00f3spero en su controversia con la escuela Lerinense.  Cuando fue a la Galia, en el a\u00f1o 431 como legado papal, justo despu\u00e9s de la muerte de San Agust\u00edn, respondi\u00f3 a sus objeciones, no reiterando los argumentos m\u00e1s duros del santo, sino llevando consigo una carta del Papa Celestino, en la cual se elogiaba a San Agust\u00edn al punto de haber sido considerado por los predecesores del Papa \u201cinter magistros optimos\u201d.  A nadie se le permite despreciarlo, aunque no se dice que se debe seguir cada una de sus palabras.  Los perturbadores hab\u00edan apelado a la Santa Sede y la respuesta fue: \u201cDesinar incessere novitas vetustatem\u201d (\u00a1Que la novedad cese de atacar a la antig\u00fcedad!). Se le agreg\u00f3 un ap\u00e9ndice, no de las opiniones de los antiguos Padres, sino de Papas recientes, ya que los mismos monjes que pensaron que San Agust\u00edn hab\u00eda ido demasiado lejos, profesaron (dice el ap\u00e9ndice) \u201cque s\u00f3lo segu\u00edan y aprobaban lo que la mas santa Sede del Bendito Ap\u00f3stol Pedro sancion\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 por el ministerio de sus prelados\u201d.  Por ende, sigue una lista de \u201cjuicios de los gobernantes de la Iglesia Romana\u201d, a las cuales se les agregan algunas sentencias de los concilios africanos, \u201cque ciertamente los obispos apost\u00f3licos hicieron suyas una vez aprobadas\u201d.  A estas \u201cinviolabiles sanctiones\u201d (que en t\u00e9rminos generales podemos considerar \u201cdeclaraciones infalibles\u201d) se les agregaron oraciones usadas en los sacramentos \u201cut legem credendi lex statuat supplicandi\u00bb&#8212;una frase frecuentemente citada err\u00f3neamente&#8212;y en conclusi\u00f3n, se declara que estos testimonios de la Sede Apost\u00f3lica son suficientes, \u201cde manera que consideramos como no cat\u00f3lico todo lo que parezca ser contrario a las decisiones que hemos citado\u201d.  As\u00ed las decisiones de la Sede Apost\u00f3lica son puestas en un nivel muy diferente a las opiniones de San Agust\u00edn, al igual que este santo siempre estableci\u00f3 una aguda distinci\u00f3n entre las resoluciones de los concilios africanos o los extractos de los Padres por un lado, y los decretos de los Papas Inocente y Z\u00f3simo por el otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres a\u00f1os despu\u00e9s, un famoso documento sobre la tradici\u00f3n y su uso eman\u00f3 de la Escuela Lerinese, el \u201cCommonitorium\u201d de San Vicente.  Acept\u00f3 la carta del Papa Celestino muy cordialmente y la cit\u00f3 como testigo autoritativo e irresistible de su propia doctrina que donde quod ubique o universitas sea incierta, debemos volver a quod semper, o antiquitas.  Nada pudo estar m\u00e1s acorde a su prop\u00f3sito que las palabras del Papa: \u00abDesinat incessere novitas vetustatem\u00bb   El mismo a\u00f1o en que escribi\u00f3 Celestino se celebr\u00f3 el Concilio de \u00c9feso, cuyas actas ten\u00eda San Vicente frente a s\u00ed, y es claro que consider\u00f3 autoridades decisivas tanto al Papa como al concilio.  Era necesario establecer esto, antes de volverse a su famoso canon, quod ubique, quod semper, quod ab omnibus de otro modo, universitas, antiquitas, consensio.  No era un criterio nuevo, de otro modo habr\u00eda cometido suicidio por su misma expresi\u00f3n, pero nunca la doctrina hab\u00eda sido tan admirablemente expresada ni tan limpiamente explicada, ni tan adecuadamente ejemplificada.  Vicente define incluso la ley de la evoluci\u00f3n del dogma en un lenguaje que dif\u00edcilmente puede ser superado en exactitud y vigor.  El triple examen de San Vicente es totalmente mal interpretado si es tomado como una regla de fe ordinaria. Como todos los cat\u00f3licos, el tom\u00f3 como regla ordinaria el magisterio vivo de la Iglesia, y asumi\u00f3 que la decisi\u00f3n formal en casos de duda radicaba en la Sede Apost\u00f3lica o en un concilio general.  Pero aparecen casos de duda cuando tal decisi\u00f3n no est\u00e1 disponible.  Entonces es cuando se deben aplicar los tres ex\u00e1menes, no simult\u00e1neamente pero, si es necesario, sucesivamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se encuentra un error en alg\u00fan rinc\u00f3n de la Iglesia, entonces la primera prueba, universitas, quod ubique, es una refutaci\u00f3n incontestable, ni tampoco hay necesidad de un examen posterior (III, 7, 8).  Pero si un error ataca a toda la Iglesia, entonces se apela a la antiquitas, quod semper, esto es, un consenso existente previo a la aparici\u00f3n de la novedad.  A\u00fan as\u00ed, en el per\u00edodo previo uno o dos maestros, incluso hombres de gran fama, pudieron haber errado.  Entonces acudimos al quod ab omnibus, consensio, a los muchos contra los pocos (si es posible a un concilio general; si no, a un examen de los escritos).  Esos pocos son una prueba de fe \u201cut tentet vos Dominus Deus vester\u201d (Deut. 13,1ss).  As\u00ed Tertuliano fue un magna tentatio; as\u00ed tambi\u00e9n Or\u00edgenes&#8212;sin duda la m\u00e1s grande tentaci\u00f3n de todas.  Debemos saber que siempre que un hombre introduce algo nuevo o no escuchado antes, m\u00e1s all\u00e1 y contra todos los santos, eso no pertenece a la religi\u00f3n, sino a la tentaci\u00f3n (XX, 49).<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes son los \u201csantos\u201d a quienes apelamos?  la respuesta es una definici\u00f3n de \u201cPadres de la Iglesia\u201d que dio San Vicente con precisi\u00f3n inimitable: \u00abInter se majorem consulat interrogetque sententias, eorum dumtaxat qui, diversis licet temporibus et locis, in unius tamen ecclesiae Catholicae communione et fide permanentes, magistri probabiles exstiterunt; et quicquid non unus aut duo tantum, sed omnes pariter uno eodemque consensu aperte, frequenter, perseveranter tenuisse, scripsisse, docuisse cognoverit, id sibi quoque intelligat absque ulla dubitatione credendum\u00bb (III, 8). Esta declaraci\u00f3n precisa nos define cu\u00e1l es la forma correcta de apelar a los Padres, y las palabras it\u00e1licas explican perfectamente qu\u00e9 es un \u201cPadre\u201d:  \u201cSolo aqu\u00e9llos que, aunque en diversos tiempos y lugares, a\u00fan perseveran en el tiempo en comuni\u00f3n y fe con la \u00fanica Iglesia Cat\u00f3lica, han sido maestros aprobados.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos modernos obtienen el mismo resultado en sus definiciones; por ejemplo, Josef Fessler define lo que constituye a un \u201cPadre\u201d:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Doctrina y conocimientos ortodoxos;<\/li>\n<li> Santidad de vida; <\/li>\n<li> (en los tiempos actuales) cierta antig\u00fcedad. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los criterios por los cuales juzgamos si un escritor es un \u201cPadre\u201d o no lo es, son los siguientes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Citado por un concilio general, o <\/li>\n<li> En actos p\u00fablicos de los Papas dirigidos a la Iglesia o concernientes a la fe;<\/li>\n<li> Encomio en el Martirologio Romano como \u201csanctitate et doctrina insignis\u201d;<\/li>\n<li> Lectura p\u00fablica en las Iglesias en los primeros siglos;<\/li>\n<li> Citas, con alabanzas, como una autoridad en relaci\u00f3n a la fe por alguno de los Padres m\u00e1s famosos. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque pertenecen a la Iglesia, los autores primitivos que no cumplen este est\u00e1ndar son simplemente escritores eclesi\u00e1sticos (\u00abPatrologia\u00bb, ed. Jungmann, ch. I, #11).   Por otro lado, cuando la apelaci\u00f3n no es a la autoridad del escritor, sino que su testimonio se requiere solamente para la creencia de su tiempo, si un escritor es tan bueno como otro, y si se cita a un Padre con este prop\u00f3sito, no se cita tanto como Padre, sino meramente como un testigo que conoce bien los hechos.  Por lo tanto, las obras de los escritores eclesiales que no s\u00f3lo son desaprobadas, sino incluso her\u00e9ticas, son a menudo tan valiosas para la historia del dogma como aqu\u00e9llas de los Padres.  Por otro lado, el testimonio de un Padre es ocasionalmente de gran peso para la doctrina cuando es considerado individualmente, si \u00e9ste ense\u00f1a un tema en que la Iglesia lo reconoce como una autoridad especial; por ejemplo, San Atanasio sobre la Divinidad del Hijo, San Agust\u00edn, sobre la Sant\u00edsima Trinidad, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay unos pocos casos donde un concilio general ha aprobado la obra de un Padre, los m\u00e1s importantes fueron las dos cartas de San Cirilo de Alejandr\u00eda le\u00eddas en el Concilio de \u00c9feso.  Pero la autoridad de Padres individuales considerada en s\u00ed misma, dice Franzelin (De traditione, thesis XV), \u201cno es infalible o perentoria; aunque la piedad y la sana raz\u00f3n concuerdan que las opiniones teol\u00f3gicas de tales individuos no se deben tratar a la ligera, y no deben interpretarse sin gran precauci\u00f3n en un sentido que choca con la doctrina com\u00fan de otros Padres\u201d.  La raz\u00f3n es suficientemente clara; eran hombres santos, de los que no se debe presumir que trataran de desviarse de la doctrina de la Iglesia, y, por lo tanto, sus dudosas declaraciones se deben considerar en el mejor de los sentidos de los cuales eran capaces.  Si no pueden ser explicadas en un sentido ortodoxo, debemos admitir que ni el m\u00e1s grande esta inmunes a la ignorancia, al error accidental o a la oscuridad.  Pero sobre el uso de los Padres en materias teol\u00f3gicas, se debe consultar el art\u00edculo Tradici\u00f3n y Magisterio vivo y los tratados dogm\u00e1ticos ordinarios sobre ese asunto, y aqu\u00ed s\u00f3lo es propio considerar el desarrollo hist\u00f3rico de su uso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema nunca se trat\u00f3 como parte de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica hasta el surgimiento en el siglo XVI de lo que hoy d\u00eda se llama com\u00fanmente \u201cTeolog\u00eda fundamentalis\u201d, cuyos fundadores fueron Melchor Cano y Belarmino. El primero contiene una discusi\u00f3n sobre el uso de los Padres al decidir sobre asuntos de fe (De locis theologicis, VII). Los reformadores protestantes atacaron la autoridad de los Padres.  El m\u00e1s famoso de estos oponentes es Dalbeus (Jean Daill\u00e9, 1594-1670, \u00abTrait\u00e9 de l&#8217;emploi des saints P\u00e8res\u00bb, 1632; en lat\u00edn \u00abDe usu Patrum\u00bb, 1656). Pero sus objeciones se olvidaron desde hace mucho tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo trazado el desarrollo del uso de los Padres hasta el per\u00edodo de su apelaci\u00f3n frecuente y de su declaraci\u00f3n formal por San Vicente de L\u00e9rins, ser\u00eda bueno dar una ojeada a la continuaci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica.  Vimos que, en el a\u00f1o 431, era posible para San Vicente (en un libro que ha sido muy irrazonablemente considerado como una mera pol\u00e9mica contra San Agust\u00edn&#8212;una noci\u00f3n ampliamente refutada por el uso que se hizo en ella de la carta del Papa San Celestino) definir el significado y m\u00e9todo de las apelaciones patr\u00edsticas, las cuales son muy comunes desde entonces.  En el Concilio de \u00c9feso, (a\u00f1o 431) tal como se\u00f1ala San Vicente, San Cirilo present\u00f3 una serie de citas de los Padres, t\u00f4n hagi\u00f4tat\u00f4n kai hosi\u00f4tat\u00f4n pater\u00f4n kai episkop\u00f4n diaphor\u00f4n martur\u00f4n, las cuales se leyeron sobre la moci\u00f3n de San Flaviano, obispo de Filippi.  Eran de San Pedro de Alejandr\u00eda, m\u00e1rtir, Atanasio, Papas Julio y F\u00e9lix (falsificaciones) Te\u00f3filo, Cipriano, Ambrosio, Gregorio Nacianceno, Basilio, San Gregorio de Niza, \u00c1tico, Anfiloquio de Iconio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, cuando en 449 en Constantinopla San Flaviano juzg\u00f3 a Eutiques, \u00e9ste se neg\u00f3 a aceptar a los Padres o a los concilios como autoridades, limit\u00e1ndose a la Sagrada Escritura, la cual fue una posici\u00f3n que horroriz\u00f3 a sus jueces (vea Eutiques).  Al a\u00f1o siguiente, San Le\u00f3n envi\u00f3 a sus legados, Abundio y Asterio, a Constantinopla con una lista de testimonios de Hilario, Atanasio, Ambrosio, Agust\u00edn, Cris\u00f3stomo, Te\u00f3filo, Gregorio Nacianceno, Basilio y Cirilo de Alejandr\u00eda, los cuales fueron firmados en esa ciudad, pero no fueron presentados al Concilio de Calcedonia en el a\u00f1o siguiente.  De all\u00ed en adelante se fij\u00f3 la costumbre, y resulta innecesario dar ejemplos.  Sin embargo, el del Sexto Concilio General en el a\u00f1o 680 es importante:  El Papa San Agat\u00f3n envi\u00f3 una larga serie de extractos desde Roma, y el l\u00edder de los monotelitas, Macario de Antioquia, present\u00f3 otro.  Ambos grupos fueron muy cuidadosamente verificados desde la biblioteca del Patriarcado de Constantinopla y sellados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe notarse notar que en tales casos nunca se crey\u00f3 necesario rastrear una doctrina a los primeros antiguos; San Vicente exigi\u00f3 la prueba de la creencia de la Iglesia antes que apareciera la duda&#8212;esta es su noci\u00f3n de antiquitas; y en conformidad con este punto de vista, los Padres citados por concilios y Papas y Padres son en su mayor\u00eda, recientes (Petavio, De Incarn., XIV, 15, 2-5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os del siglo V un famoso documento, atribuido a los Papas Gelasio y Hormisdas, agrega a los decretos de San D\u00e1maso del a\u00f1o 382 una lista de libros aprobados y otra de los no aprobados.  En su forma presente, la lista de Padres aprobados incluye a: San Cipriano de Cartago, San Gregorio Nacianceno, San Basilio el Grande, San Atanasio, San Juan Cris\u00f3stomo, Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, San Hilario de Arles, San Cirilo de Alejandr\u00eda (faltante en un manuscrito), San Ambrosio, San Agust\u00edn, San Jer\u00f3nimo, Pr\u00f3spero, San Le\u00f3n I Magno (\u00abtoda iota\u00bb del tomo a San Flaviano ser\u00e1 aceptada bajo anatema); y \u00abtambi\u00e9n todos los tratados de todos los Padres ortodoxos quienes no se desviaron en nada de la comuni\u00f3n de la santa Iglesia Romana, y que no se separaron de su fe y predicaci\u00f3n, sino que por la gracia de Dios fueron part\u00edcipes en su comuni\u00f3n hasta el final de sus vidas; tambi\u00e9n deben ser recibidas con veneraci\u00f3n las cartas decretales, las cuales los muy benditos Papas emitieron en distintos tiempos al ser consultados por varios Padres\u201d. Se elogi\u00f3 a Paulo Orosio, Sedulio y Juvenco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se rechaz\u00f3 a Rufino y a Or\u00edgenes.  La \u201cHistoria\u201d y la \u201cCr\u00f3nica\u201d de Eusebio no fueron condenadas del todo, aunque en otra parte de la lista aparecen como \u201cap\u00f3crifas\u201d con Tertuliano, Lactancio, Julio Africano, Comodiano, Clemente de Alejandr\u00eda, Arnobio, Juan Casiano, San Victorino de Pettau, Fausto y las obras de los herejes y documentos b\u00edblicos falsificados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres posteriores utilizaron constantemente los escritos de los m\u00e1s tempranos.  Por ejemplo, San Ces\u00e1reo de Arles extrajo libremente de los sermones de San Agust\u00edn y los incorpor\u00f3 en colecciones propias; San Gregorio el Grande se bas\u00f3 extensamente en San Agust\u00edn; San Isidoro de Pelusio descans\u00f3 sobre todos sus predecesores; la gran obra de [San Juan Damasceno]] es una s\u00edntesis de la teolog\u00eda patr\u00edstica.  Los sermones de San Beda son un \u201ccento\u201d de los m\u00e1s grandes Padres. Eugipio hizo una selecci\u00f3n de los escritos de San Agust\u00edn que estuvo muy en boga.  Casiodoro hizo una colecci\u00f3n de comentarios selectos de varios escritores sobre todos los libros de las Sagradas Escrituras.  San Benito recomend\u00f3 especialmente el estudio patr\u00edstico y sus hijos observaron su consejo:  \u00abAd perfectionem conversationis qui festinat, sunt doctrinae sanctorum Patrum, quarum observatio perducat hominem ad celsitudinem perfectionis\u2026 quis liber sanctorum catholicorum Patrum hoc non resonat, ut recto cursu perveniamus ad creatorem nostrum?\u00bb  (Sanet Regula, LXXIII). La Florilegia y Catenae se tornaron comunes desde el siglo V en adelante. La mayor\u00eda son an\u00f3nimos, pero los de Oriente que llevan el nombre de Oecumenius son bien conocidos.  Los m\u00e1s famosos de todos durante la Edad Media fueron la \u00abGlossa ordinaria\u00bb atribuida a Walafrid Strabo.  Todav\u00eda se usa la \u00abCatena aurea\u00bb de Santo Tom\u00e1s de Aquino. (Ver Catenae y el valioso material coleccionado por Turner en Hastings, Diccionario de la Biblia, V, 521)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn fue reconocido tempranamente como el primero de los Padres occidentales, con San Ambrosio y San Jer\u00f3nimo a su lado.  Luego se agreg\u00f3 San Gregorio I Magno y estos cuatro se convirtieron en los \u201cDoctores Latinos\u201d.  San Le\u00f3n, de alg\u00fan modo el m\u00e1s grande de los te\u00f3logos, fue excluido, tanto debido a la exig\u00fcidad de sus escritos y por el hecho que sus escritos tuvieron una muy alta autoridad como declaraciones papales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Oriente, San Juan Cris\u00f3stomo siempre fue el m\u00e1s popular, ya que fue el m\u00e1s prol\u00edfico de los Padres.  Con el gran San Basilio, padre del monacato, y San Gregorio Nacianceno, famoso por la pureza de su fe, constituyeron un triunvirato llamado \u201clos tres jerarcas\u201d, familiar en el arte bizantino hasta nuestros d\u00edas.  Los orientales a\u00f1adieron a San Atanasio a ese grupo, de manera que cuatro pudieran responder a cuatro (Ver Doctores de la Iglesia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede observar que muchos de los escritores rechazados en la lista gelasiana vivieron y murieron en comuni\u00f3n cat\u00f3lica, aunque la incorrecci\u00f3n en algunas partes de sus escritos, por ejemplo, el error del semipelagianismo atribuido a Juan Casiano y Fausto, el milenarismo de la conclusi\u00f3n del comentario sobre el Apocalipsis de San Victorino (San Jer\u00f3nimo emiti\u00f3 una edici\u00f3n expurgada, la \u00fanica impresa hasta ahora), la incorrecci\u00f3n del perdido \u201cHypotyposes\u201d de Clemente y as\u00ed sucesivamente, evitaron que estos escritores fueran llamados, como dijo Jer\u00f3nimo de Hilario, \u00abinoffenso pede percurritur\u00bb.  Como todas las doctrinas m\u00e1s importantes de la Iglesia (excepto aquella del Canon y la inspiraci\u00f3n de las Escrituras), pueden ser probadas, o al menos ilustradas a partir de las Escrituras, el oficio m\u00e1s amplio de la tradici\u00f3n es la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, y la autoridad de los Padres es en esto de gran importancia.  Sin embargo, es s\u00f3lo necesario seguirla cuando todos est\u00e1n de acuerdo: \u00abNemo\u2026 contra unanimum consensum Patrum ipsam Scripturam sacram interpretari audeat\u00bb, dice el Concilio de Trento; y el Credo de P\u00edo IV reza similarmente: \u00ab\u2026nec eam unquam nisi juxta unanimum consensum Patrum accipiam et interpretabor\u00bb.  El Concilio Vaticano I hace eco del de Trento: \u00abnemini licere\u2026 contra unanimum sensum Patrum ipsam Scripturam sacram interpretari.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, no se espera el consenso de los Padres en asuntos menores: \u00abQuae tamen antiqua sanctorum patrum consensio non in omnibus divinae legis quaestiunculis, sed solum certe praecipue in fidei regula magno nobis studio et investiganda est et sequenda\u00bb (Vicente, XXVIII, 72).  Este no es el m\u00e9todo, agrega San Vicente de L\u00e9rins, contra las herej\u00edas muy difundidas e inveteradas, sino m\u00e1s bien contra errores, para ser aplicado directamente cuando aparecen. Dif\u00edcilmente pudiera darse un mejor ejemplo que la forma en que el Concilio de Frankfort (794) refut\u00f3 el adopcionismo, ni nadie pudo mejor expresar mejor el principio que los Padres del Concilio:  \u00abTenete vos intra terminos Patrum, et nolite novas versare quaestiunculas; ad nihilum enim valent nisi ad subversionem audientium. Sufficit enim vobis sanctorum Patrum vestigia sequi, et illorum dicta firma tenere fide. Illi enim in Domino nostri exstiterunt doctores in fide et ductores ad vitam; quorum et sapientia Spiritu Dei plena libris legitur inscripta, et vita meritorum miraculis clara et sanctissima; quorum animae apud Deum Dei Filium, D.N.J.C. pro magno pietatis labore regnant in caelis. Hos ergo tota animi virtute, toto caritatis affectu sequimini, beatissimi fratres, ut horum inconcussa firmitate doctrinis adhaerentes, consortium aeternae beatitudinis\u2026 cum illis habere mereamini in caelis\u00bb (\u00abSynodica ad Episc.\u00bb en Mansi, XIII, 897-8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y un excelente acto de fe en la tradici\u00f3n de la Iglesia es aquel de Carlomagno (ibid., 902) realizado en la misma ocasi\u00f3n:  \u00abApostolicae sedi et antiquis ab initio nascentis ecclesiae et catholicis traditionibus tota mentis intentione, tota cordis alacritate, me conjungo.  Quicquid in illorum legitur libris, qui divino Spiritu afflati, toti orbi a Deo Christo dati sunt doctores, indubitanter teneo; hoc ad salutem animae meae sufficere credens, quod sacratissimae evangelicae veritatis pandit historia, quod apostolica in suis epistolis confirmat auctoritas, quod eximii Sacrae Scripturae tractatores et praecipui Christianae fidei doctores ad perpetuam posteris scriptum reliquerunt memoriam.\u00bb\n<\/p>\n<h2>Clasificaci\u00f3n de los Escritos Patr\u00edsticos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el objeto de tener una clara visi\u00f3n del per\u00edodo patr\u00edstico, se puede categorizar a los Padres de varias maneras.  El m\u00e9todo favorito es por per\u00edodos:  los Padres ante-nicenos hasta el a\u00f1o 325; los Grandes Padres del siglo IV y mitad del quinto (325-451); y los Padres posteriores.  Una divisi\u00f3n m\u00e1s obvia es entre orientales y occidentales, y los orientales incluir\u00e1n escritores en griego, sir\u00edaco, armenio y copto.  Una conveniente divisi\u00f3n en grupos m\u00e1s peque\u00f1os ser\u00e1 por per\u00edodos, nacionalidades y car\u00e1cter de los escritos; pues en Oriente y en Occidente hab\u00eda muchas razas y algunos de los escritores eclesi\u00e1sticos eran apologistas, algunos predicadores, historiadores, comentaristas y as\u00ed sucesivamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A.   Luego de (1) los Padres Apost\u00f3licos vinieron en el siglo II (2) los apologistas griegos, seguidos por (3) los apologistas occidentales algo despu\u00e9s, (4) los herejes gn\u00f3sticos y marcionitas con sus Escrituras ap\u00f3crifas y (5) las respuestas de los cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B.  El siglo III nos dej\u00f3 (1) los escritores alejandrinos de la escuela catequ\u00e9tica, (2) los escritores del Asia Menor y (3) Palestina, y los primeros escritores occidentales, (4) en Roma, San Hip\u00f3lito (en griego) y Novaciano, (5) los grandes escritores africanos y algunos otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C.   El siglo IV comienza con (1) las obras apolog\u00e9ticas e hist\u00f3ricas de Eusebio de Cesarea, con quien podemos clasificar a San Cirilo de Jerusal\u00e9n y San Epifanio, (2) los escritores alejandrinos, San Atanasio, D\u00eddimo el Ciego y otros, (3) los capadocios, (4) los antioquenos, (5) los escritores sirios.  En Occidente tenemos (6) los opuestos al arrianismo, (7) los italianos, incluyendo a San Jer\u00f3nimo, (8) los africanos y (9) los escritores espa\u00f1oles y galos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. El siglo V nos entreg\u00f3 (1) la controversia nestoriana, (2) el eutiquianismo, incluyendo al occidental San Le\u00f3n; (3) los historiadores.  En Occidente (4) la Escuela de L\u00e9rins, (5) y las cartas de los Papas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E.  Los siglos VI y VII, nos entregan nombres menos importantes, por lo que deben ser agrupados en una forma m\u00e1s mec\u00e1nica.(1) En Occidente y (2) en Oriente.\n<\/p>\n<h3>Los Padres Apost\u00f3licos y el siglo II<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Si consideramos estos grupos en detalle, encontraremos las cartas de los Padres Apost\u00f3licos, San Clemente, San Ignacio de Antioqu\u00eda y San Policarpo, venerables no s\u00f3lo por su antig\u00fcedad, sino por una cierta simplicidad y nobleza de pensamiento y estilo que es muy conmovedor para el lector.  Sus citas del Nuevo Testamento son bastante libres.  Ofrecen una muy importante informaci\u00f3n al historiador, aunque de alg\u00fan modo en cantidades homeop\u00e1ticas.  A estos agregamos el Didaj\u00e9, probablemente el m\u00e1s antiguo de todos; la curiosa ep\u00edstola que alegoriza el anti-semitismo que conocemos bajo el nombre de Ep\u00edstola de Bernab\u00e9; el Pastor de Hermas, una m\u00e1s bien sosa serie de visiones principalmente conectadas con la penitencia y el perd\u00f3n, compuesta por el hermano del Papa San P\u00edo I, y por mucho tiempo anexo al Nuevo Testamento con importancia casi can\u00f3nica.  Las obras de San Pap\u00edas, el disc\u00edpulo de San Juan y Aristi\u00f3n, est\u00e1n perdidas salvo algunos fragmentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Los apologistas son en su mayor\u00eda filos\u00f3ficos en su tratamiento del cristianismo.  Algunas de sus obras eran presentadas a emperadores con el objeto de sosegar las persecuciones.  No siempre debemos aceptar el punto de vista dado a for\u00e1neos por los apologistas, como representaci\u00f3n de todo el cristianismo que conoc\u00edan y practicaban.  Se han perdido para nosotros las apolog\u00edas de Cuadrato a Adriano, de Aristo de Pella a los jud\u00edos, de Miltiades, de Apolinar de Hier\u00e1polis, y de San Melit\u00f3n de Sardes; pero a\u00fan poseemos varias de la mayor importancia.  Aquella de Ar\u00edstides de Atenas fue presentada a Antonino P\u00edo y versa principalmente del conocimiento del Dios verdadero.  La refinada apolog\u00eda de San Justino con sus ap\u00e9ndices es sobre todo interesante por su descripci\u00f3n de la liturgia en Roma c.150.  Sus argumentos contra los jud\u00edos se encuentran en el muy bien compuesto \u201cDi\u00e1logo con Trif\u00f3n\u201d donde habla de la autor\u00eda apost\u00f3lica del Apocalipsis de una manera que es de suma importancia en la boca de un hombre que fue convertido en \u00c9feso alg\u00fan tiempo antes del a\u00f1o 132.  La \u201cApolog\u00eda\u201d del disc\u00edpulo sirio de Justino, Tatiano, es una obra menos conciliadora y su autor cay\u00f3 en herej\u00eda.  Aten\u00e1goras, un ateniense (c.177) dirigi\u00f3 a Marco Aurelio y C\u00f3modo una elocuente refutaci\u00f3n de las absurdas calumnias contra los cristianos.  Te\u00f3filo, obispo de Antioqu\u00eda, m\u00e1s o menos en la misma fecha, escribi\u00f3 tres libros de apolog\u00eda dirigidos a un cierto Autolico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Todas estas obras son de una considerable habilidad literaria. Este no es el caso de la gran apolog\u00eda latina que les sigue muy de cerca en fecha, la \u201cApologeticus\u201d de Tertuliano, que se encuentra en el lenguaje tosco e intraducible afectado por su autor.  Sin embargo, es una obra de extraordinario genio, muy por encima del resto en inter\u00e9s y valor e incomparable en su energ\u00eda y osad\u00eda.  Su vehemente \u201cAd Scapulam\u201d es una advertencia dirigida a un proc\u00f3nsul perseguidor.  \u00abAdversus Judaeos\u00bb es un t\u00edtulo que se explica por s\u00ed mismo.  Los otros apologistas latinos son posteriores. El \u00abOctavios\u00bb de Minucio F\u00e9lix es tan pulido y gentil, como es \u00e1spero Tertuliano.  Su fecha es incierta.  Si el \u00abApologeticus \u00bb fue muy bien calculado para infundir fortaleza en los cristianos perseguidos, el \u00abOctavius\u00bb fue muy probablemente para impresionar al inquisidor pagano como si se atraparan m\u00e1s moscas con miel que con vinagre.  Junto a estas obras, debemos mencionar el m\u00e1s tard\u00edo Lactancio, el m\u00e1s perfecto de todos en su forma literaria (\u00abDivinae Institutiones\u00bb, c. 305-10, y \u00abDe Mortibus persecutorum\u00bb, c. 314).  Las apolog\u00edas griegas, probablemente posteriores al siglo II, son las \u201cIrrisiones\u201d de Hermias, y la muy bella \u201cCarta a Diogneto\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) La mayor\u00eda de los escritos her\u00e9ticos del siglo II est\u00e1n perdidos.  Los gn\u00f3sticos ten\u00edan escuelas y filosofaban; sus escritores fueron numerosos.  Algunas obras curiosas han llegado hasta nosotros en copto.  La carta de Ptolomeo a Flora en San Epifanio es casi el \u00fanico fragmento griego de importancia real.  Marci\u00f3n fund\u00f3 no solo una escuela, sino una iglesia y su Nuevo Testamento, que consiste en San Lucas y San Pablo, est\u00e1 preservado de alg\u00fan modo en las obras escritas contra \u00e9l por Tertuliano y Epifanio.  De los escritos de los montanistas griegos y de otros herejes anteriores, no queda casi nada.  Los gn\u00f3sticos compusieron una cantidad de Evangelios ap\u00f3crifos mezclados con hechos de Ap\u00f3stoles individuales, grandes porciones de los cuales se conservan, la mayor\u00eda en fragmentos, en revisiones latinas, o en versiones sir\u00edacas, coptas, ar\u00e1bigas o eslavas.  A \u00e9stos se debe agregar aquellas muy conocidas falsificaciones como las cartas de Pablo a S\u00e9neca, y el Apocalipsis de Pedro, del cual recientemente se ha encontrado un fragmento en el Fayum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) La literatura cat\u00f3lica caracter\u00edstica del siglo II fue las respuestas a los ataques de los herejes, seguido por las apolog\u00edas contra los perseguidores paganos por un lado y los jud\u00edos por el otro.  El \u00abSintagma\u00bb de San Justino contra todas las herej\u00edas est\u00e1 perdida.  M\u00e1s antiguo a\u00fan, San Pap\u00edas (ya mencionado) hab\u00eda dirigido sus esfuerzos en refutar los nacientes errores, y la misma preocupaci\u00f3n se ve en San Ignacio y San Policarpo.  San Hegesipo, un jud\u00edo converso de Palestina, viaj\u00f3 a Corinto y Roma, donde se qued\u00f3 desde el pontificado de Aniceto hasta el de Eleuterio (c. 160-180) con la intenci\u00f3n de refutar las novedades de los gn\u00f3sticos y marcionistas a trav\u00e9s de la apelaci\u00f3n a la tradici\u00f3n.  Su obra est\u00e1 perdida. Pero la gran obra de San Ireneo (c. 180) contra las herej\u00edas se encuentra en Pap\u00edas, Hegesipo y Justino, y nos da, a partir de una cuidadosa investigaci\u00f3n, una descripci\u00f3n de los muchos sistemas gn\u00f3sticos, junto con su refutaci\u00f3n.  Su apelaci\u00f3n es menor a las Escrituras que a la tradici\u00f3n, la cual toda la Iglesia Cat\u00f3lica ha recibido y transmitido desde los ap\u00f3stoles, a trav\u00e9s del ministerio de sucesivos obispos y particularmente a la tradici\u00f3n de la Iglesia Romana, fundada por San Pedro y San Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado de Ireneo, debemos colocar al latino Tertuliano cuyo libro \u201cDe las Prescripciones contra los Herejes\u201d no s\u00f3lo es una obra maestra de argumento, sino es casi tan efectiva contra las herej\u00edas modernas como contra aquellas de la Iglesia primitiva.  Es un testigo de extraordinaria importancia para los principios de la tradici\u00f3n invariable que la Iglesia Cat\u00f3lica siempre ha profesado y para la creencia primitiva que la Sagrada Escritura debe ser interpretada por la Iglesia y no por la industria privada.  Cita a Ireneo en esta obra, y sus pol\u00e9micos libros contra los valentinianos y los marcionistas toman prestado libremente de ese santo.  \u00c9l es el menos persuasivo de los dos porque es muy abrupto, demasiado astuto, demasiado ansioso por la m\u00e1s leve ventaja controversial, sin pensar en las f\u00e1ciles respuestas que pueden darse. A veces, prefiere el ingenio o el golpe duro al argumento s\u00f3lido. En este per\u00edodo, las controversias estaban comenzando dentro de la Iglesia, y la m\u00e1s importante era la cuesti\u00f3n sobre si la Pascua podr\u00eda celebrarse en un d\u00eda laborable (vea Controversia Pascual).  Otro asunto candente en Roma, al terminar el siglo, era la duda de si las profec\u00edas de los montanistas deb\u00edan ser aprobadas, y sin embargo otra, en los primeros a\u00f1os del siglo III, era la controversia con un grupo de oponentes del montanismo (as\u00ed parece) quienes negaban la autenticidad de los escritos de San Juan, un error bastante nuevo en aquellos d\u00edas.\n<\/p>\n<h3>Siglo III<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Ya en el siglo II la Iglesia de Alejandr\u00eda mostraba la nota del conocimiento, junto con el h\u00e1bito prestado de los jud\u00edos alejandrinos, especialmente Filo Judeo, de una interpretaci\u00f3n alegorizante de las Escrituras.  Esta \u00faltima caracter\u00edstica se encuentra en la \u201cEp\u00edstola de Bernab\u00e9\u201d la cual puede ser de origen alejandrino.  Panteno fue el primero en hacer famosa la escuela catequ\u00e9tica de la ciudad.  No existen escritos suyo, pero su pupilo Clemente (m. 214), quien ense\u00f1\u00f3 en la escuela con Panteno (c. 180) y como su director (c.180-202) dej\u00f3 una considerable cantidad de algo largas disquisiciones que versaban sobre mitolog\u00eda, teolog\u00eda m\u00edstica, educaci\u00f3n, observancias sociales y todas las otras cosas del cielo y de la tierra.  Fue seguido por el gran Or\u00edgenes, cuya fama se extendi\u00f3 a lo largo y ancho e incluso entre los paganos.  Lo que queda de sus obras, aunque llenaban varios vol\u00famenes, est\u00e1 en gran parte s\u00f3lo en traducciones libres al lat\u00edn, y guarda poca relaci\u00f3n con la vasta cantidad que ha perecido.  Los alejandrinos se aferraban tan firmemente como los cat\u00f3licos a la tradici\u00f3n como regla de fe, por lo menos en teor\u00eda, pero m\u00e1s all\u00e1 de la tradici\u00f3n se daban a la especulaci\u00f3n, de modo que las \u201cHypotyposes\u201d de Clemente se han perdido casi en su totalidad debido a los errores que encontr\u00f3 lugar en ellos, y las obras de Or\u00edgenes cayeron bajo la proscripci\u00f3n de la Iglesia, aunque su autor vivi\u00f3 la vida de un santo, y muri\u00f3, poco despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n de Decio, por los sufrimientos que hab\u00eda sobrellevado en ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disc\u00edpulos de Or\u00edgenes eran muchos y eminentes.  La biblioteca fundada por uno de ellos, San Alejandro de Jerusal\u00e9n, fue preciosa m\u00e1s tarde para Eusebio.  Los m\u00e1s famosos de la escuela fueron San Dionisio de Alejandr\u00eda \u201cel Grande\u201d y San Gregorio Taumaturgo en el Ponto, conocido como el Hacedor de Milagros, quien como San Nonoso en Occidente, se dice que movi\u00f3 una monta\u00f1a una corta distancia con sus oraciones.  Queda muy poco de los escritos de estos dos santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) El montanismo y la Controversia Pascual rebajaron al Asia Menor de la posici\u00f3n de liderazgo que tuvo en el siglo II a un rango muy inferior en el III.  Adem\u00e1s de San Gregorio, San Metodio de Olimpo al final de aquel siglo fue un escritor pulido y un oponente del origenismo&#8212;su nombre es consecuentemente ignorado sin menci\u00f3n por el historiador origenista, Eusebio.  Tenemos su \u201cBanquete\u201d en griego, y algunas obras menores en eslavo antiguo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Antioqu\u00eda era la sede l\u00edder sobre el \u201cOriente\u201d incluidas Siria y Mesopotamia, como tambi\u00e9n Palestina y Fenicia, pero nunca \u00e9sta form\u00f3 un patriarcado compacto como el de Alejandr\u00eda.  Debemos agrupar aqu\u00ed escritores que no tienen conexi\u00f3n entre s\u00ed ni en materia ni en estilo.  Julio Africano vivi\u00f3 en Ema\u00fas y compuso una cronograf\u00eda, desde la cual se han conservado para nosotros las listas episcopales de Roma, Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda, y una gran cantidad de otras materias, en la versi\u00f3n de San Jer\u00f3nimo de la Cr\u00f3nica de Eusebio y en los cron\u00f3grafos bizantinos.  Dos cartas suyas son de inter\u00e9s, pero los fragmentos de su \u201ckestoi\u201d o \u201cCercos\u201d no tienen valor eclesial; contienen mucha materia curiosa y mucha que es objetable. En la segunda mitad del siglo III, tal vez hacia el final, Luciano, quien fue martirizado en Nicomedia en el 312, estableci\u00f3 una gran escuela en Antioqu\u00eda.  Se dice que fue excomulgado bajo tres obispos, pero si esto es cierto hab\u00eda sido restituido mucho tiempo antes del tiempo de su martirio.  Es bastante incierto si comparti\u00f3 los errores de Pablo de Samosata (obispo de Antioqu\u00eda, depuesto por herej\u00eda en 268-9).  En todo caso, el fue&#8212;aunque sin intenci\u00f3n&#8212; \u2013 el padre del arrianismo y sus pupilos fueron los l\u00edderes de aquella herej\u00eda:  Eusebio de Nicomedia, Arrio mismo, con Menofanto de \u00c9feso, Atanasio de Anazarbo, y los \u00fanicos dos obispos que rehusaron firmar el nuevo credo en el Primer Concilio de Nicea, Teognis de Nicea y Maris de Calcedonia, adem\u00e1s del escandaloso obispo Leoncio de Antioqu\u00eda y el sofista Asterio.  En Cesarea, un centro origenista, floreci\u00f3 bajo otro m\u00e1rtir, San P\u00e1nfilo de Cesarea, quien con sus amigos Eusebio, un cierto Amonio y otros, coleccionaron las obras de Or\u00edgenes en una famosa biblioteca, corrigieron la \u201cHexapla\u201d de Or\u00edgenes y editaron muchos de los textos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) No hemos o\u00eddo de escritos en Roma excepto en griego, hasta la menci\u00f3n de algunas peque\u00f1as obras en lat\u00edn del Papa San V\u00edctor I, las que todav\u00eda exist\u00edan en el tiempo de Jer\u00f3nimo. San Hip\u00f3lito, un sacerdote romano escribi\u00f3 desde el a\u00f1o 200 al 235 y siempre en griego aunque en Cartago Tertuliano hab\u00eda estado escribiendo antes de esto en lat\u00edn.  Si Hip\u00f3lito es el autor de \u201cPhilosophumena\u201d, \u00e9l era un antipapa, y lleno de enemistad irracional hacia su rival el Papa San Calixto I; su teolog\u00eda dice que el Verbo procede de Dios por Su Voluntad, distinto a El en substancia, y convirti\u00e9ndose en Hijo al convertirse en hombre.  No hay nada romano en la teolog\u00eda de esta obra; m\u00e1s bien se conecta con los apologistas griegos.  Una gran parte de un largo comentario sobre Daniel y una obra contra Noeto son los \u00fanicos restos de este escritor, quien fue r\u00e1pidamente olvidado en Occidente, aunque fragmentos de sus obras se encuentran en todas las lenguas Orientales.   Han sobrevivido partes de su cronograf\u00eda, tal vez su \u00faltima obra.  Otro antipapa romano, Novaciano, escribi\u00f3 en prosa ponderada y estudiada con finales m\u00e9tricos.  Algunas de sus obras han llegado a nosotros bajo el nombre de San Cipriano de Cartago.  Como Hip\u00f3lito, tom\u00f3 sus rigurosos puntos de vista como pretexto para su cisma.  A diferencia de Hip\u00f3lito, es bastante ortodoxo en su obra principal \u201cDe Trinitate\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5)   Ya mencionamos las obras apolog\u00e9ticas de Tertuliano.  Escribi\u00f3 las primeras cuando era un sacerdote de la Iglesia de Cartago, aunque por el a\u00f1o 200 termin\u00f3 por creer en los profetas montanistas de Frigia y encabez\u00f3 un cisma montanista en Cartago.  Muchos de sus tratados fueron escritos para defender su posici\u00f3n y sus doctrinas rigoristas, y lo hace con considerable violencia y con la argumentaci\u00f3n astuta y arrojada que le es natural.  El pl\u00e1cido flujo de la elocuencia de San Cipriano (Obispo de Cartago, 249-58) es un gran contraste con aquella de su \u201cmaestro\u201d.  Los pocos tratados y gran cantidad de correspondencia de este santo son todas relativas a cuestiones y necesidades locales y evade toda teolog\u00eda especulativa.  De lo anterior nos hemos iluminado sobre el estado de la Iglesia, sobre su gobierno y sobre un n\u00famero de interesantes materias eclesiales y sociales.  En todo el per\u00edodo patr\u00edstico, no hay nada, con la excepci\u00f3n de la Historia de Eusebio, que nos diga tanto sobre la Iglesia primitiva como el peque\u00f1o volumen que contiene las obras de San Cipriano.  A fines del siglo, Arnobio, un converso de mediana edad como Cipriano, y como otros africanos, Tertuliano, Cipriano, Lactancio y Agust\u00edn, un ex ret\u00f3rico, compusieron una apolog\u00eda aburrida.  Lactancio nos lleva al siglo IV.  Era un escritor elegante y elocuente, pero tal como Arnobio, no era un cristiano bien instruido.\n<\/p>\n<h3>Siglo IV<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El siglo IV es la gran \u00e9poca de los Padres.  Cuando Constantino ten\u00eda doce a\u00f1os de edad, public\u00f3 su edicto de tolerancia y comenz\u00f3 una nueva era en la religi\u00f3n cristiana.  Fue introducida por Eusebio de Cesarea, con sus grandes obras apolog\u00e9ticas \u201cPraeparatio Evangelica\u201d y \u201cDemonstratio Evangelica\u201d, las cuales muestra el trascendente m\u00e9rito del cristianismo y sus todav\u00eda mayores obras hist\u00f3ricas, la \u201cCr\u00f3nica\u201d (El original griego est\u00e1 perdido) y su \u201cHistoria\u201d la cual reuni\u00f3 los fragmentos de la era de las persecuciones y nos ha preservado m\u00e1s de la mitad de todo lo que sabemos hoy sobre los heroicos tiempos de la fe.  En teolog\u00eda, Eusebio fue seguidor de Or\u00edgenes, aunque \u00e9l rechaz\u00f3 la eternidad de la Creaci\u00f3n y del Logos, de modo que pudo ver a los arrianos con considerable cordialidad.  La forma original del romance seudo Clementino, con sus largos y tediosos di\u00e1logos, parecen ser una obra del mismo comienzo del siglo contra los nuevos desarrollos del paganismo, y fue escrito ya sea en la costa de Fenicia o no muy lejos tierra adentro en la vecindad de Siria.  Las respuestas a los m\u00e1s grandes ataques paganos, aquel de Porfirio, se tornaron mas frecuentes luego del renacimiento pagano bajo Juliano (361-3) y ocuparon los trabajos de muchos escritores famosos.  San Cirilo de Jerusal\u00e9n nos dej\u00f3 una serie completa de instrucciones a los catec\u00famenos y los bautizados, de este modo nos entrega un conocimiento exacto de las ense\u00f1anzas religiosas impartidas al pueblo en una importante Iglesia de Oriente a mediados del siglo IV.  Un palestino de la segunda mitad del siglo, San Epifanio, fue obispo de Salamina en Chipre y escribi\u00f3 una erudita historia de todas las herej\u00edas.  Desafortunadamente, no fue preciso y m\u00e1s adelante cre\u00f3 grandes dificultades al no nombrar a sus autoridades.  Fue amigo de San Jer\u00f3nimo, y un oponente inflexible del origenismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) El sacerdote alejandrino Arrio, no fue producto de la escuela catequ\u00e9tica de aquella ciudad, sino de la escuela de Luciano de Antioqu\u00eda.  La tendencia alejandrina era bastante opuesta a la antioquena, y el obispo alejandrino, Alejandro, conden\u00f3 a Arrio en cartas que a\u00fan existen desde donde reunimos la tradici\u00f3n de la Iglesia Alejandrina.  En ellas no hay rastros de origenismo, cuya sede hab\u00eda estado por mucho tiempo en Cesarea de Palestina, en la sucesi\u00f3n Teoctisto, P\u00e1nfilo, Eusebio.  La tradici\u00f3n de Alejandr\u00eda fue m\u00e1s bien aquella que Dionisio el Grande hab\u00eda recibido del Papa San Dionisio.  Tres a\u00f1os despu\u00e9s del Primer Concilio de Nicea (325), San Atanasio comenz\u00f3 su largo episcopado de 45 a\u00f1os.  Sus escritos no son muy voluminosos, pues eran o teolog\u00eda controversial o memorias apolog\u00e9ticas de sus propios problemas, pero su valor teol\u00f3gico e hist\u00f3rico es enorme, debido al rol de liderazgo tomado por este verdaderamente gran hombre en los cincuenta a\u00f1os de lucha contra el arrianismo.  La cabeza de la escuela catequ\u00e9tica durante este medio siglo fue D\u00eddimo el Ciego, un atanasiano en su doctrina del Hijo y bastante m\u00e1s claro incluso que su patriarca en su doctrina de la Sant\u00edsima Trinidad, aunque en muchos otros puntos llev\u00f3 consigo la tradici\u00f3n origenista.  Aqu\u00ed se debe mencionar a prop\u00f3sito a un escritor m\u00e1s tard\u00edo, Sinesio de Cirene, un hombre de h\u00e1bitos filos\u00f3ficos y literarios, que mostr\u00f3 energ\u00eda y piedad sincera como un obispo, a pesar del car\u00e1cter m\u00e1s bien pagano de su cultura.  Sus cartas son de gran inter\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) La segunda mitad del siglo fue ilustrada por una famosa tr\u00edada en Capadocia, San Basilio, su hermano San Gregorio de Niza y su amigo San Gregorio Nacianceno.  Fueron los principales obreros en el regreso a la ortodoxia de Oriente.  Su doctrina de la Trinidad es un avance incluso sobre aquella de D\u00eddimo y est\u00e1 muy cerca, sin dudas, a la doctrina romana que m\u00e1s tarde fue incluida en el Credo de Atanasio.  Pero a Oriente le tom\u00f3 un largo tiempo asimilar el significado completo del punto de vista ortodoxo.  San Basilio demostr\u00f3 gran paciencia con aquellos que hab\u00edan avanzado menos en el recto camino que \u00e9l mismo e incluso atemper\u00f3 su lenguaje para reconciliarlos.  En cuanto a fama de santidad casi ninguno de los Padres lo igual\u00f3, salvo San Gregorio Taumaturgo o San Agust\u00edn.  Practic\u00f3 un ascetismo extraordinario y en su familia todos eran santos.  Compuso una regla para los monjes que se ha mantenido pr\u00e1cticamente la \u00fanica en Oriente.  San Gregorio Nacianceno ten\u00eda mucho menos car\u00e1cter pero iguales habilidades y conocimiento, con mayor elocuencia.  El amor de Or\u00edgenes, que persuadi\u00f3 a los amigos en su juventud a publicar un libro de extractos de sus escritos, tuvo muy poca influencia en su teolog\u00eda posterior; en particular, la de San Gregorio es c\u00e9lebre por su exactitud o incluso inerrancia.  San Gregorio de Niza, por otro lado, est\u00e1 lleno de origenismo.  La cultura cl\u00e1sica y la forma literaria de los capadocios, unidos a la santidad y ortodoxia, los hace un grupo \u00fanico en la historia eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) La escuela antioquena del siglo IV pareci\u00f3 haberse entregado al arrianismo, hasta los tiempos de la muerte de los grandes alejandrinos, Atanasio y D\u00eddimo, cuando estaba reci\u00e9n reviviendo no meramente a la ortodoxia sino a una florescencia con la cual superar\u00eda la reciente gloria de Alejandr\u00eda e incluso la de Capadocia.  Diodoro, un monje de Antioqu\u00eda y luego obispo de Tarso, era un leal defensor de la doctrina nicena y un gran escritor, aunque la mayor parte de sus obras han perecido.  Su amigo, Teodoro de Mopsuestia, era un juicioso y culto comentador en el sentido antioqueno literal, pero desafortunadamente su oposici\u00f3n a la herej\u00eda de Apolinar de Laodicea (el Joven) lo llev\u00f3 al extremo opuesto, al nestorianismo&#8212;ciertamente el pupilo Nestorio apenas fue tan lejos como su maestro Teodoro.  Pero luego Nestorio se resisti\u00f3 al juicio de la Iglesia, mientras que Teodoro muri\u00f3 en comuni\u00f3n cat\u00f3lica y fue amigo de los santos, incluyendo a la coronadora gloria de la escuela de Antioqu\u00eda, San Juan Cris\u00f3stomo, cuyos grandes sermones fueron predicados en Antioqu\u00eda, antes que fuera obispo de Constantinopla.  Cris\u00f3stomo es, por supuesto, el m\u00e1s importante de los Padres griegos, el primero de todos los comentadores, y el primero de todos los oradores en el Oriente u Occidente.  Por un tiempo, fue un ermita\u00f1o, y se mantuvo asceta durante su vida; fue tambi\u00e9n un ferviente reformador social.  Su grandeza de car\u00e1cter lo hace merecedor de un lugar al lado de San Basilio y San Atanasio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Basilio y Gregorio Nacianceno fueron formados en la oratoria por el cristiano Prohaeresio, as\u00ed tambi\u00e9n lo fue Cris\u00f3stomo por el orador pagano Libanio.  En el Gregorio cl\u00e1sico podemos encontrar a veces al ret\u00f3rico; en Cris\u00f3stomo, nunca; sus incre\u00edbles talentos naturales le ahorraron la necesidad de recurrir a la asistencia del arte, y aunque le precedi\u00f3 un aprendizaje, se perdi\u00f3 en el flujo de pensamiento en\u00e9rgico y torrente de palabras.  No teme a repetir ni a olvidar las reglas, porque nunca dese\u00f3 ser admirado sino persuadir e instruir; aunque incluso un hombre tan grande tuvo sus limitaciones.  No ten\u00eda inter\u00e9s especulativo en la filosof\u00eda ni en la teolog\u00eda, aunque era lo suficientemente docto para ser absolutamente ortodoxo.  Fue un hombre santo y pr\u00e1ctico, de tal modo que sus pensamientos est\u00e1n llenos de piedad, belleza y sabidur\u00eda; aunque no fue un pensador.  Ninguno de los Padres ha sido tan imitado ni le\u00eddo; aunque hay poco en sus escritos que se pueda decir que moldeara su propio tiempo o el futuro, y no podr\u00eda ni por un instante competir con Or\u00edgenes o Agust\u00edn por el primer lugar entre los escritores eclesi\u00e1sticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) En el siglo IV Siria produjo un gran escritor, San Efr\u00e9n, di\u00e1cono de Edesa (306-73).  La mayor\u00eda de sus escritos son poes\u00eda; sus comentarios est\u00e1n en prosa, pero los restos de \u00e9stos son escasos.  Sus homil\u00edas e himnos est\u00e1n todos en m\u00e9trica y son de una gran belleza; tan tierna y amorosa piedad es muy dif\u00edcil de encontrar en los Padres.  Las veintitr\u00e9s homil\u00edas de Afraates (326-7) un obispo de Mesopotamia, son de gran inter\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) San Hilario de Poitiers es el m\u00e1s famoso de los primeros oponentes del arrianismo en Occidente.  Escribi\u00f3 comentarios y obras pol\u00e9micas, incluyendo el gran tratado \u201cDe Trinitate\u201d y una obra hist\u00f3rica perdida.  Su estilo es afectadamente comprometido y oscuro, aunque sin embargo es un te\u00f3logo de considerable m\u00e9rito.  El mismo nombre de su tratado sobre la Sant\u00edsima Trinidad demuestra que consider\u00f3 el dogma bajo el punto de vista occidental de una Trinidad en Unidad, pero us\u00f3 extensamente las obras de Or\u00edgenes, San Atanasio y otros orientales.  Su ex\u00e9gesis es del tipo aleg\u00f3rico.  Hasta su d\u00eda, el \u00fanico gran Padre latino fue San Cipriano de Cartago y San Hilario de Arles no tuvo rival en su propia generaci\u00f3n.  Lucifer, obispo de Calaris en Cerde\u00f1a fue un rudo controversista que escribi\u00f3 de manera muy popular y casi falto de educaci\u00f3n.  El espa\u00f1ol Gregorio de Illiberis, del sur de Espa\u00f1a, s\u00f3lo hoy recibe lo debido, puesto que Dom A. Wilmart restaur\u00f3 para \u00e9l en 1908 el importante llamado \u00abTractatus Or\u00edgenesis de libris SS. Scripturae\u00bb, el cual \u00e9l y Batiffol hab\u00edan publicado en 1900 como obras genuinas de Or\u00edgenes traducidas por San Victorino de Pettau. Los comentarios y obras anti arrianas de Cayo Mario Victorino, ret\u00f3rico convertido, no tuvieron \u00e9xito.  San Eusebio de Vercelli s\u00f3lo nos dej\u00f3 unas cuantas cartas. La fecha de los cortos discursos de San Zeno de Verona es incierta. Son de gran inter\u00e9s la refinada carta del Papa San Julio I a los arrianos y algunas cartas del Papa Liberio y del Papa San D\u00e1maso I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor oponente del arrianismo en Occidente fue San Ambrosio (m. 397).  Su santidad y sus grandes acciones lo hacen una de las m\u00e1s imponentes figuras del per\u00edodo patr\u00edstico.  Desafortunadamente el estilo de sus escritos es a menudo desagradable, al ser afectado e intrincado, sin ser correcto o art\u00edstico.  Su ex\u00e9gesis no es meramente del tipo aleg\u00f3rico m\u00e1s extremo, sino tan imaginativo que a veces parece absurdo.  Y, sin embargo, cuando est\u00e1 desprevenido, habla con elocuencia genuina y conmovedora; produce apotegmas de admirable brevedad, y sin ser un te\u00f3logo profundo, muestra una maravillosa profundidad en su pensamiento moral, asc\u00e9tico y materias devocionales.  As\u00ed como su car\u00e1cter exige nuestra entusiasta admiraci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n sus escritos se ganan nuestro respetuoso afecto, a pesar de sus bastante irritantes defectos.  Es f\u00e1cil ver que es muy erudito en los cl\u00e1sicos y los escritores cristianos de Oriente y Occidente, aunque sus mejores pensamientos son todos propios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7) En Roma un escritor original, extra\u00f1o y docto compuso un comentario sobre las Ep\u00edstolas de San Pablo y una serie de preguntas sobre el Antiguo y Nuevo Testamentos.  Usualmente se le conoce como Ambrosiastro, y tal vez pudo haber sido un jud\u00edo converso llamado Isaac, quien luego apostat\u00f3.  El Papa San D\u00e1maso I escribi\u00f3 versos que son pobre como poes\u00eda pero interesantes porque proveen informaci\u00f3n sobre los m\u00e1rtires y las catacumbas.  Durante un tiempo su secretario fue San Jer\u00f3nimo, panonio de nacimiento, y romano por bautismo. Este sabio Padre, \u00abDoctor maximus in Sacris Scripturis\u00bb, es bien conocido por nosotros, porque casi todo lo que escribi\u00f3 es una revelaci\u00f3n de s\u00ed mismo.  Relata al lector sus inclinaciones y antipat\u00edas, sus entusiasmos e irritaciones, sus amistades y enemistades. Si a menudo est\u00e1 fuera de s\u00ed, es muy humano, muy afectuoso, muy asceta, muy devoto de la ortodoxia y de muchos modos de un car\u00e1cter muy amable; porque si es r\u00e1pido en ofenderse, es f\u00e1cil en apaciguarse, es laborioso mas all\u00e1 de la capacidad ordinaria y es contra la herej\u00eda que a menudo se enciende su ira.  Vivi\u00f3 toda la \u00faltima parte de su vida en un retiro en Bel\u00e9n, rodeado de sus amados disc\u00edpulos, cuya incansable devoci\u00f3n muestra que el santo no era de ning\u00fan modo un diamante en bruto, alguien podr\u00eda decir, un ogro, como se le representa a menudo.  No le gustaba la filosof\u00eda y rara vez se dio tiempo para pensar, pero ley\u00f3 y escribi\u00f3 incesantemente.  Sus muchos comentarios son breves y precisos, llenos de informaci\u00f3n y producto de una amplia lectura.  Su gran obra fue la traducci\u00f3n del Antiguo Testamento del hebreo al lat\u00edn. Continu\u00f3 las obras textuales de Or\u00edgenes, P\u00e1nfilo y Eusebio y su revisi\u00f3n de los Evangelios Latinos demuestran el uso de manuscritos griegos admirablemente puros, aunque pareciera haber gastado menos esfuerzo en el resto del Nuevo Testamento.  Atac\u00f3 las herej\u00edas con mayor claridad, con toda la vivacidad, y con mucha m\u00e1s elocuencia y eficiencia que Tertuliano.  Us\u00f3 las mismas armas contra cualquiera que lo atacara y especialmente contra su amigo Rufino, durante su pasajero per\u00edodo hostil.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si \u00e9l es s\u00f3lo \u201cquiz\u00e1s\u201d el m\u00e1s docto de los Padres, est\u00e1 mas all\u00e1 de duda que es el escritor en prosa m\u00e1s grande entre todos ellos.  No podemos comparar su energ\u00eda y habilidades con la originalidad y cultura de Cicer\u00f3n o con la delicada perfecci\u00f3n de Plat\u00f3n, pero ninguno de ellos o ning\u00fan otro escritor pueden compararse con Jer\u00f3nimo en su propia esfera.  No intenta vuelos de la imaginaci\u00f3n, entonaci\u00f3n musical, ni coloraci\u00f3n de las palabras; no tiene un lenguaje melifluo como Cipriano ni torrente de frases como Cris\u00f3stomo; es un escritor, no un orador, y un escritor erudito y cl\u00e1sico.  Aunque sus cartas, por su fuerza y vividez impactante, por su punto e inteligencia, por su tersa expresi\u00f3n, nunca fueron ni ser\u00e1n escritas.  No hay sentido de esfuerzo y aunque nos sentimos que el lenguaje debi\u00f3 haber sido estudiado, raramente nos atrevemos a llamarlo lenguaje estudiado, porque Jer\u00f3nimo conoce el extra\u00f1o secreto de pulir sus armas de acero mientras est\u00e1n al fuego blanco, y de lanzarlo antes que se enfr\u00eden.  Era un peligroso adversario, y ten\u00eda pocos escr\u00fapulos en tomar toda la ventaja posible.  Ten\u00eda el desafortunado defecto de su extraordinaria prontitud, de su extremada inexactitud y sus declaraciones hist\u00f3ricas necesitan un cuidadoso control.  Sus biograf\u00edas de los ermita\u00f1os, sus palabras sobre la vida mon\u00e1stica, la virginidad, la fe romana, nuestra Bendita Se\u00f1ora, las reliquias de los santos, han ejercido gran influencia.  Se conoce desde hace poco tiempo que fue un predicador; los peque\u00f1os discursos improvisados publicados por Dom Mona est\u00e1n llenos de su irreprensible personalidad y su descuidada erudici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(8) \u00c1frica, ocupada en una batalla propia, desconoc\u00eda el problema arriano.  El donatismo (311-411) fue por largo tiempo principal\u00edsimo en Numidia y a veces en otras partes.  La mayor\u00eda de los escritos de los donatistas han perecido.  Cerca del 370 San Optato public\u00f3 una obra controversial efectiva contra ellos.  Un controversista a\u00fan mayor, San Agust\u00edn, continu\u00f3 el ataque con un \u00e9xito tan maravilloso, que el inveterado cisma tuvo pr\u00e1cticamente su final veinte a\u00f1os antes de la muerte del santo.  Tan afortunado evento volvi\u00f3 los ojos de toda la cristiandad al brillante protagonista de los cat\u00f3licos africanos, quien ya hab\u00eda asestado demoledores golpes a los escritores maniqueos latinos.  Desde 417 hasta su muerte en 431, se involucr\u00f3 en un conflicto a\u00fan mayor, con la herej\u00eda filos\u00f3fica y naturalista de Pelagio y Celestio,   En \u00e9sta fue ayudado al principio por el anciano Jer\u00f3nimo; los Papas condenaron a los innovadores y el emperador legisl\u00f3 contra ellos.  Si San Agust\u00edn tiene la fama \u00fanica de haber destruido tres herej\u00edas, es porque era tan ansioso en persuadir como en refutar.  Fue quiz\u00e1s el mayor controversista que el mundo ha visto jam\u00e1s.  Adem\u00e1s de esto, no s\u00f3lo era el mayor fil\u00f3sofo entre los Padres, sino que fue el \u00fanico gran fil\u00f3sofo.  Sus obras puramente teol\u00f3gicas, especialmente su \u201cDe Trinitate\u201d son insuperables en profundidad, comprensi\u00f3n y claridad, entre los escritores eclesi\u00e1sticos primitivos, ya sean orientales u occidentales.  Como te\u00f3logo filos\u00f3fico no tuvo superior, excepto a su propio hijo y disc\u00edpulo, Santo Tom\u00e1s de Aquino.  Probablemente es correcto decir que ninguno, excepto Arist\u00f3teles, ha ejercido tan vasta, profunda y beneficiosa influencia sobre el pensamiento europeo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn mismo era plat\u00f3nico en todos los sentidos.  Como comentador, se preocup\u00f3 poco por la letra, y todo por el esp\u00edritu, pero su armon\u00eda de los Evangelios demuestra que pudo cuidar la historia y el detalle.  Las tendencias alegorizantes que hered\u00f3 de Ambrosio, su padre espiritual, lo llev\u00f3 a veces a extravagancias, aunque m\u00e1s a menudo se eleva que comenta y su \u201cIn Genesim ad litteram\u201d y sus tratados sobre los Salmos y sobre San Juan son obras de extraordinario poder e inter\u00e9s, y bastante merecedoras, en un estilo totalmente diferente, de categorizarlas con Cris\u00f3stomo sobre Mateo.  San Agust\u00edn era un profesor de ret\u00f3rica antes de su maravillosa conversi\u00f3n; pero como San Cipriano, e incluso m\u00e1s que San Cipriano, como cristiano puso a un lado todos los art\u00edfices de la oratoria que conoc\u00eda muy bien.  Retuvo la correcci\u00f3n en la gram\u00e1tica y el perfecto buen gusto, junto con el poder de hablar y escribir con facilidad en un estilo de simplicidad y dignidad magistrales aunque casi con sencillez coloquial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada pudo ser m\u00e1s individual que este estilo de San Agust\u00edn, donde habla al lector o a Dios con perfecta apertura y con una asombrosa y casi siempre exasperante sutileza de pensamiento.  Ten\u00eda el poder de considerar totalmente un tema y terminarlo completamente, y estaba demasiado consciente para no usar este talento al extremo.  De esp\u00edritu abierto y precavido, era tambi\u00e9n un erudito.  Lleg\u00f3 a dominar el lenguaje griego s\u00f3lo al final de su vida, con el objeto de familiarizarse con las obras de los Padres orientales.  Su \u201cDe Civitate Dei\u201d demuestra abundancia de lectura; m\u00e1s a\u00fan, lo coloca en el primer lugar entre los apologistas.  Antes de su muerte (431) fue objeto de extraordinaria veneraci\u00f3n.  Fund\u00f3 un monasterio en Tagaste, el cual le supli\u00f3 obispos a \u00c1frica, y vivi\u00f3 en Hipona una vida com\u00fan con su clero, a la cual los Can\u00f3nigos y Canonesas Regulares de tiempos posteriores siempre vieron como su modelo.  La gran Orden de Predicadores, los agustinos y un sinn\u00famero de congregaciones de monjas a\u00fan lo ven como su padre y legislador.  Sus obras devocionales han estado en boga en segundo lugar despu\u00e9s de las de otro de sus hijos espirituales, Tom\u00e1s de Kempis.  Tuvo en su vida reputaci\u00f3n de obrar milagros y su santidad se percibe en todos sus escritos, y se respira en la historia de su vida.  Se ha se\u00f1alado que en este polifac\u00e9tico obispo hay cierta simetr\u00eda que lo hizo casi un modelo intachable de hombre santo, sabio y activo.  Es bueno recordar que fue esencialmente un penitente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(9) En Espa\u00f1a, el gran poeta Prudencio super\u00f3 a todos sus predecesores, de los cuales el mejor hab\u00eda sido Juvenco y el casi pagano ret\u00f3rico Ausonio.  Los curiosos tratados del hereje espa\u00f1ol Prisciliano fueron descubiertos solo en 1889.  En la Galia, se debe mencionar a Rufino de Aquilea como el m\u00e1s libre traductor de Or\u00edgenes, etc., y de la \u201cHistoria\u201d de Eusebio, la cual continu\u00f3 hasta su propia \u00e9poca.  En el Sur de Italia, su amigo San Paulino de Nola nos dej\u00f3 p\u00edos poemas y elaboradas cartas.\n<\/p>\n<h3>Siglo V<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. (1)  Loof recopil\u00f3 los fragmentos de los escritos de Nestorio.  Algunos de ellos, fueron preservados por un disc\u00edpulo de San Agust\u00edn, Mario Mercator, quien hizo dos colecciones de documentos en relaci\u00f3n al nestorianismo y el pelagianismo respectivamente.  El gran adversario de Nestorio, San Cirilo de Alejandr\u00eda, tuvo por opositor a un escritor a\u00fan m\u00e1s grande, Teodoreto, obispo de Ciro.  Cirilo es un escritor muy prol\u00edfico, y sus largos comentarios sobre la vena m\u00edstica Alejandrina, no le interesa mucho a los lectores modernos.  Pero sus tratados y cartas principales sobre el asunto nestoriano, lo muestran como un te\u00f3logo que tuvo una profunda visi\u00f3n espiritual al significado de la Encarnaci\u00f3n y sus efectos sobre la raza humana&#8212;la elevaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios.  Vemos aqu\u00ed la influencia del ascetismo egipcio de San Antonio el Grande (cuya vida fue escrita por San Atanasio) y de Macario (uno de los cuales dej\u00f3 algunas valiosas obras en griego) y San Pacomio, de su propio tiempo.  En sus sistemas asc\u00e9ticos, la uni\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n era naturalmente la meta a la vista, pero uno se sorprende de cuan poco meditaban sobre la vida y Pasi\u00f3n de Cristo.  No se omite, pero la tendencia como con San Cirilo y con los monofisitas quienes creyeron seguirlo, es pensar mas bien en la Divinidad que en la Humanidad.  La escuela antioquena hab\u00eda exagerado la tendencia contraria, fuera de la oposici\u00f3n al apolinarismo, que hac\u00eda la humanidad de Cristo incompleta, y pensaron m\u00e1s del hombre unido a Dios que de Dios hecho hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodoreto, indudablemente, evit\u00f3 los excesos de Teodoro y Nestorio, y Le\u00f3n por fin acept\u00f3 su doctrina como ortodoxa, a pesar de su anterior persistente defensa de Nestorio.  Su historia de los monjes es menos valiosa que los escritos anteriores de testigos&#8212;Paladio en el Oriente, y Rufino y despu\u00e9s Casiano en Occidente.  Pero la \u201cHistoria\u201d de Teodoreto como continuaci\u00f3n de la de Eusebio contiene informaci\u00f3n valiosa.  Sus escritos apolog\u00e9ticos y controversiales son las obras de un buen te\u00f3logo.  Sus obras maestras son sus obras exeg\u00e9ticas, las cuales no son ni oratoria como las de Cris\u00f3stomo, ni exageradamente literales como las de Teodoro.  Con \u00e9l culmin\u00f3 dignamente la gran escuela de Antioqu\u00eda, como la alejandrina con San Cirilo.  Junto con estos grandes hombres, se puede mencionar al director espiritual de San Cirilo, San Isidoro de Pelusio, cuyas dos mil cartas tratan principalmente con la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica, los comentarios sobre San Marcos por V\u00edctor de Antioqu\u00eda y la introducci\u00f3n a la interpretaci\u00f3n de la Escritura por el monje Adri\u00e1n, un manual del m\u00e9todo antioqueno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La controversia eutiquiana no produjo grandes obras en Oriente.  Las obras de los monofisitas que han sobrevivido est\u00e1n en versiones sir\u00edacas o coptas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Los dos historiadores de Constantinopla, S\u00f3crates y Sozomeno, a pesar de sus errores, contienen alguna informaci\u00f3n preciada, pues muchas de las fuentes que utilizaron se han perdido para nosotros.  Con Teodoreto, su contempor\u00e1neo, formaron una tr\u00edada justo a mediados del siglo.  San Nilo de Sina\u00ed es el m\u00e1s importante entre muchos escritores asc\u00e9ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) San Sulpicio Severo, un noble galicano, disc\u00edpulo y bi\u00f3grafo del gran San Mart\u00edn de Tours, fue un erudito cl\u00e1sico, quien demostr\u00f3 ser un escritor elegante en su \u201cHistoria Eclesi\u00e1stica\u201d.  La escuela de L\u00e9rins, produjo muchos escritores adem\u00e1s de San Vicente.  Podemos mencionar a Euquerio, Fausto y el gran San Ces\u00e1reo de Arles (543). Otros escritores galicanos fueron Salviano, San Sidonio Apolinario, Genadio, San Avito de Viena y Juliano Pomerio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5)  En Occidente, la serie de decretales papales comenzaron con el Papa San Siricio (384-98).  Se ha conservado gran cantidad de cartas de los Papas m\u00e1s importantes.  Aquellas del sabio Papa San Inocencio I (401-17), el impetuoso Z\u00f3simo (417-8) y el severo Celestino son, probablemente, los m\u00e1s importantes en la primera mitad del siglo; en la segunda mitad, las de Hilario, Simplicio y sobre todo, del sabio Papa San Gelasio I (492-6).  A mediados del siglo tenemos a San Le\u00f3n, el m\u00e1s grande de los primeros Papas, cuya firmeza y santidad salvaron a Roma de Atila, y a los romanos de Genserico.  Pudo haber sido inflexible en el enunciado de un principio; fue condescendiente al condonar las faltas de disciplina en pro de la paz, adem\u00e1s de ser un h\u00e1bil diplom\u00e1tico.  Sus sermones y cartas dogm\u00e1ticas en su larga correspondencia nos lo muestran como el m\u00e1s l\u00facido de los te\u00f3logos.  Claro en su expresi\u00f3n, no por superficialidad, sino porque pensaba clara y profundamente.  Naveg\u00f3 entre el nestorianismo y el eutiquianismo, sin utilizar distinciones sutiles o argumentos elaborados, sino realizando simples definiciones con palabras precisas.  Conden\u00f3 el monotelismo por anticipaci\u00f3n. Su estilo era cuidadoso, con cadencias m\u00e9tricas. Su majestuoso ritmo y sus sonoras conclusiones vistieron al lenguaje latino con un nuevo esplendor y dignidad.\n<\/p>\n<h3>Siglo VI<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">E. (1). En el siglo VI la gran correspondencia del Papa San Hormisdas es del m\u00e1s gran inter\u00e9s.  Aquel siglo concluy\u00f3 con el Papa San Gregorio I el Grande, cuyo famoso \u201cRegistrum\u201d excede en volumen por varias veces las colecciones de cartas de otros Papas anteriores.  Las Ep\u00edstolas son muy variadas y arrojan luz sobre los varios intereses de la vida del gran Papa y de los varios eventos en el Oriente y Occidente de su \u00e9poca.  Sus \u201cMorales sobre el Libro de Job\u201d no es un comentario literal sino que pretende s\u00f3lo ilustrar el sentido moral que subyace en el texto.  Con toda la extra\u00f1eza que presenta a las nociones modernas, es una obra plena de sabidur\u00eda e instrucci\u00f3n.  Son de especial inter\u00e9s las advertencias de San Gregorio sobre la vida espiritual y sobre la contemplaci\u00f3n.  Como te\u00f3logo su originalidad radica en que combina toda la teolog\u00eda tradicional de Occidente sin agregarle nada. Com\u00fanmente, sigue a Agust\u00edn como te\u00f3logo, comentador y predicador. Sus sermones son admirablemente pr\u00e1cticos; son modelos de lo que debe ser un buen serm\u00f3n.  Despu\u00e9s de San Gregorio, hubo algunos grandes Papas cuyas cartas son dignas de estudio, tales como las de Nicol\u00e1s I y Juan VIII; pero \u00e9stos y muchos otros escritores posteriores de Occidente pertenecen propiamente al per\u00edodo medieval.  San Gregorio de Tours es ciertamente medieval, aunque el erudito Beda es bastante patr\u00edstico.  Su gran historia es la m\u00e1s fidedigna y perfecta historia que podemos encontrar en los primeros siglos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) En Oriente, la \u00faltima mitad del siglo V fue muy est\u00e9ril; el siglo VI no fue mucho mejor.  La importancia de San Leoncio de Bizancio (m. 543) para la historia del dogma s\u00f3lo ha sido considerada \u00faltimamente.  Los poetas y hagi\u00f3grafos, cronistas, canonistas y escritores asc\u00e9ticos se suced\u00edan unos a otros; las catenas a modo de comentarios eran la orden del d\u00eda.  Debemos nombrar a M\u00e1ximo Confesor, Anastasio del Monte Sina\u00ed y Andr\u00e9s de Cesarea.  El primero de \u00e9stos coment\u00f3 sobre las obras del seudo Dionisio el Pseudo-Areopagita, la cual probablemente hab\u00eda visto la luz hacia fines del siglo V.  San Juan Damasceno (c. 750) concluye el per\u00edodo patr\u00edstico con sus pol\u00e9micas contra las herej\u00edas, sus escritos exeg\u00e9ticos y asc\u00e9ticos, sus bellos himnos y sobre todo su \u201cFuente de Sabidur\u00eda\u201d, la cual es un compendio de teolog\u00eda patr\u00edstica y una especie de anticipaci\u00f3n al escolasticismo.  Sin dudas, las \u201cSummae Theologicae\u201d de la Edad Media se basaron en las \u201cSentencias\u201d de Pedro Lombardo, quien tom\u00f3 el esqueleto de su obra del \u00faltimo de los Padres griegos (San Juan Damasceno) .\n<\/p>\n<h2>Caracter\u00edsticas de los Escritos patr\u00edsticos<\/h2>\n<h3>Comentarios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto que la escuela literal de ex\u00e9gesis tiene su hogar en Antioqu\u00eda, mientras que la escuela aleg\u00f3rica era alejandrina, y todo Occidente en general sigui\u00f3 el m\u00e9todo aleg\u00f3rico, mezclando el literalismo con ella en varios grados.  Los escritores de la escuela antioquena del siglo IV, tales como Teodoro de Heraclea y Eusebio de Emesa, se perdieron debido a la sospecha de arrianismo, y el cargo de nestorianismo caus\u00f3 la desaparici\u00f3n de la mayor parte los comentarios de Diodoro de Tarso y Teodoro de Mopsuestia.  La escuela alejandrina ha perdido a\u00fan m\u00e1s, pues del gran Or\u00edgenes no quedan sino fragmentos y en versiones no confiables.  Los grandes de Antioqu\u00eda, Cris\u00f3stomo y Teodoreto tienen una comprensi\u00f3n real del sentido del texto sagrado.  Lo tratan con reverencia y amor y sus explicaciones tienen un valor profundo porque el lenguaje del Nuevo Testamento era su propia lengua, de manera que los modernos no podemos descuidar sus comentarios.  Por el contrario, Or\u00edgenes el plasmador del tipo de comentario aleg\u00f3rico, quien hab\u00eda heredado la tradici\u00f3n fil\u00f3nica de los jud\u00edos alejandrinos, era esencialmente irreverente con los autores inspirados.  Para \u00e9l, el Antiguo Testamento estaba lleno de errores, mentiras y blasfemias, en cuanto a la letra concern\u00eda, y su defensa de \u00e9l contra los paganos, los gn\u00f3sticos, y especialmente los marcionistas, era s\u00f3lo para puntualizar al significado espiritual.  Te\u00f3ricamente, distingu\u00eda un sentido triple, el som\u00e1tico, el ps\u00edquico y el neum\u00e1tico, siguiendo la tricotom\u00eda de San Pablo; pero en la pr\u00e1ctica otorg\u00f3 principalmente el espiritual como opuesto al corporal o literal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces San Agust\u00edn defiende el Antiguo Testamento contra los maniqueos en el mismo estilo y ocasionalmente de un modo no tan convincente, pero con gran moderaci\u00f3n y reserva.  En su \u201cDe Genesi ad litteram\u201d, con su usual brillante originalidad, hab\u00eda desarrollado un m\u00e9todo mucho m\u00e1s efectivo, y demuestra que las objeciones tra\u00eddas contra la verdad de los primeros cap\u00edtulos del libro invariablemente descansan sobre la asunci\u00f3n infundada que el objetor ha encontrado el verdadero significado del texto.  Pero Or\u00edgenes aplic\u00f3 su m\u00e9todo, aunque parcialmente, incluso al Nuevo Testamento y consideraba a los Evangelistas como a veces falsos en la letra, pero como guardando la verdad en un significado espiritual escondido.  En este punto el buen sentido de los cristianos evito que le siguieran.  Pero el brillante ejemplo que dio al desenfrenarse en la fant\u00e1stica ex\u00e9gesis que su m\u00e9todo alent\u00f3, tuvo una influencia desafortunada.  Es aficionado a dar una variedad de explicaciones a un solo texto, y su promesa de no sostener nada que no pueda ser probado desde las Escrituras, se torna ilusorio cuando muestra con ejemplos que cualquier parte de las Escrituras puede significar cualquier cosa que a \u00e9l le plazca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El genio reverente de los escritores posteriores y especialmente de los occidentales, prefer\u00eda representar la alegor\u00eda como el verdadero significado del escritor sagrado, la que les parec\u00eda ser la m\u00e1s obvia.  En sus bellas obras sobre los Salmos San Ambrosio y San Agust\u00edn m\u00e1s bien espiritualizan o moralizan antes que alegorizar, y sus interpretaciones imaginativas son principalmente de eventos, acciones, n\u00fameros, etc.  Pero casi toda interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica es tan arbitraria y depende tanto del capricho del ex\u00e9geta que es dif\u00edcil reconciliarla con la reverencia, sin embargo, uno podr\u00eda quedar maravillado por la belleza de mucha de ella.  El ingenioso autor de las pseudo-clementinas excogit\u00f3 una forma alternativa de defender el Antiguo Testamento: afirma que ha sido depravado e interpolado.  El saber de San Jer\u00f3nimo hizo \u00fanica su ex\u00e9gesis; frecuentemente provee explicaciones alternativas y se refiere a los autores que las han adoptado.  Desde mediados del siglo V en adelante, comentarios de segunda mano son universales tanto en Oriente como en Occidente y la originalidad desaparece casi por completo.  Andr\u00e9s de Cesarea es quiz\u00e1s la excepci\u00f3n, pues coment\u00f3 sobre el libro que escasamente ha sido le\u00eddo en el Oriente, el Apocalipsis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No faltaron discusiones del m\u00e9todo. Clemente de Alejandr\u00eda da \u201clos m\u00e9todos tradicionales\u201d, el literal, t\u00edpico, moral y prof\u00e9tico.  La tradici\u00f3n viene obviamente del rabinismo y debemos admitir que tiene a su favor la pr\u00e1ctica de San Mateo y San Pablo.  San Agust\u00edn teoriz\u00f3 sobre este asunto incluso m\u00e1s que Or\u00edgenes.  En su \u201cDe Doctrina Cristiana\u201d provee elaboradas reglas de ex\u00e9gesis.  En otras partes distingue cuatro sentidos de la Escritura: hist\u00f3rico, aetiol\u00f3gico (econ\u00f3mico), anal\u00f3gico (donde el Nuevo Testamento explica el Antiguo Testamento) y aleg\u00f3rico (\u201cDe Util. Cred.\u201d, 3; cf \u201cDe Vera Rel\u201d, 50).  El libro de reglas compuesto por el donatista Ticonio tiene una analog\u00eda en los \u201cc\u00e1nones\u201d m\u00e1s peque\u00f1os de las Ep\u00edstolas de San Pablo por Prisciliano.  Adri\u00e1n de Antioquia fue mencionado m\u00e1s arriba. El Papa San Gregorio I Magno compara las Escrituras con un r\u00edo tan poco profundo que un cordero puede caminar en \u00e9l, tan profundo que un elefante puede flotar (Pref. \u00abMorales sobre Job\u201d).  Distingue el sentido hist\u00f3rico o literal, el moral y el aleg\u00f3rico o t\u00edpico.  Si los Padres occidentales son imaginativos, aun as\u00ed esto es mejor que el extremo literalismo de Teodoro de Mopsuestia, quien rehus\u00f3 alegorizar incluso el Cantar de los Cantares.\n<\/p>\n<h3>Predicadores<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos sermones de la Iglesia Griega mucho mas antiguos que de la Latina.  Ciertamente, Sozomeno nos dice que, hasta su \u00e9poca (c. 450), no hab\u00edan sermones p\u00fablicos en las iglesias en Roma, lo cual parece casi incre\u00edble.  Sin embargo, los sermones de San Le\u00f3n son ciertamente los primeros predicados en Roma que nos han llegado, pues los de [[San Hip\u00f3lito estaban todos en griego; a no ser que la homil\u00eda \u201cAdversus Alcatores\u201d sea un serm\u00f3n de un antipapa novaciano.  La series de predicadores latinos comenz\u00f3 a mediados del siglo IV y La llamada \u201cSegunda Ep\u00edstola de San Clemente\u201d es una homil\u00eda perteneciente posiblemente al siglo II.  Muchos de los comentarios de Or\u00edgenes son una serie de sermones, como es el caso luego con todos los comentarios de Cris\u00f3stomo y muchos de los de San Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos casos los tratados se componen de una serie de sermones, como, por ejemplo, es el caso de algunos de los de San Ambrosio, quien al parecer reescribi\u00f3 sus sermones luego de pronunciados.  El \u201cDe Sacramentis\u201d puede ser posiblemente la versi\u00f3n de un escritor taqu\u00edgrafo de la serie que el santo mismo edit\u00f3 bajo el t\u00edtulo \u201cDe Misteriis\u201d.  De todos modos el \u201cDe Sacramentis\u201d (ya sea o no de San Ambrosio) tiene una frescura y candor que ciertamente no aparece en el \u201cDe Mysteriis\u201d aut\u00e9ntico.  Similarmente la gran serie de sermones predicados por San Cris\u00f3stomo en Antioqu\u00eda fueron evidentemente escritos o corregidos por su propia mano, pero los que pronunci\u00f3 en Constantinopla o fueron corregidos r\u00e1pidamente o no del todo.  Sus sermones sobre los Hechos, que nos han llegado en dos textos bastante distintos en los manuscritos, probablemente los conocemos s\u00f3lo en las formas en que fueron tomados por dos diferentes taqu\u00edgrafos.  San Gregorio Nacianceno se queja de la inoportunidad de aquellos taqu\u00edgrafos (Orat.  XXXII), como San Jer\u00f3nimo lo hace de su incapacidad (Ep. LXXI, 5).  Evidentemente su arte estaba altamente perfeccionado, y nos han llegado algunos de estos especimenes.  Eran empleados oficialmente en los concilios (por ejemplo, o\u00edmos de ellos en la gran conferencia con los donatistas en Cartago en el a\u00f1o 411).  Parece ser que muchos o la mayor\u00eda de los obispos en el Concilio de \u00c9feso (449) ten\u00edan sus propios taqu\u00edgrafos con ellos.  El m\u00e9todo de tomar notas y de amplificar se ilustra a partir de las Actas del Concilio de Constantinopla del 27 de abril de 449, en el cual se examinaron las minutas que hab\u00edan tomado los taqu\u00edgrafos en el concilio realizado unas pocas semanas antes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de los sermones de San Agust\u00edn son ciertamente de notas taquigr\u00e1ficas.  No tenemos certeza respecto a los otros, porque el estilo de los escritos es tan coloquial que es dif\u00edcil llegar a alg\u00fan criterio.  Los sermones de San Jer\u00f3nimo en Bel\u00e9n, publicados por Dom Morin, vienen de informes taquigr\u00e1ficos y los discursos mismos eran conferencias improvisadas sobre las porciones de los Salmos o de los Evangelios que habi\u00e1n sido cantados en la liturgia.  El orador a menudo era claramente precedido por otro sacerdote, y en el D\u00eda de Navidad en Occidente, el cual s\u00f3lo guardaba su comunidad, el obispo estaba presente y hablaba al final.  De hecho, el peregrino \u00c6theria nos relata que en el siglo IV en Jerusal\u00e9n todos los sacerdotes presentes hablaban en turnos, si as\u00ed lo decid\u00edan, y el obispo lo hac\u00eda al final.  Tales comentarios improvisados estaban realmente lejos de los discursos oratorios de San Gregorio Nacianceno, de los encumbrados vuelos de Cris\u00f3stomo, del torrente de repeticiones que caracteriza los cortos sermones de San Pedro Cris\u00f3logo, de las di\u00e1fanas frases de M\u00e1ximo de Tur\u00edn, y los ritmos ponderados de Le\u00f3n el Grande.  No es necesario describir aqu\u00ed la elocuencia de estos Padres.  En Occidente, podemos agregar en el siglo cuarto a San Gaudencio de Brescia; algunas peque\u00f1as colecciones de interesantes sermones aparecen en el siglo V; el VI abre con las numerosas colecciones hechas por San Ces\u00e1reo para uso de los predicadores.  Pr\u00e1cticamente no hay edici\u00f3n de las obras de este eminente y pr\u00e1ctico obispo. El Papa San Gregorio I (aparte de algunas fant\u00e1sticas ex\u00e9gesis) es el predicador m\u00e1s pr\u00e1ctico de Occidente.  Nadie puede ser m\u00e1s admirable para ser imitado que San Cris\u00f3stomo.  Los escritores de estilo m\u00e1s florido est\u00e1n menos seguros de ser copiados.  El estilo de San Agust\u00edn es demasiado personal como para ser un ejemplo, y muy pocos han sido tan eruditos, tan grandes y preparados, que se puedan aventurar a hablar tan simplemente como lo hace \u00e9l a menudo.\n<\/p>\n<h3>Escritores<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres no pertenecen al per\u00edodo estrictamente cl\u00e1sico del lenguaje griego ni lat\u00edn; pero esto no implica que escribieran mal lat\u00edn o griego.  La forma conversacional del \u201ccoin\u00e9\u201d o dialecto griego com\u00fan, el cual se encuentra en el Nuevo Testamento y en muchos papiros, no es el lenguaje de los Padres, excepto de los muy antiguos.  Pues los Padres griegos escriben en un estilo m\u00e1s cl\u00e1sico que la mayor\u00eda de los escritores del Nuevo Testamento; ninguno de ellos usa el griego vulgar o sin gram\u00e1tica, mientras que algunos imitan el \u00e1tico cl\u00e1sico, por ejemplo, los capadocios y Sinesio.  Los Padres latinos a menudo son menos cl\u00e1sicos.  Tertuliano fue un Carlyle latino; conoc\u00eda el griego y escribi\u00f3 libros en esa lengua e intent\u00f3 introducir t\u00e9rminos eclesi\u00e1sticos al lat\u00edn.  El \u201cAd Donatum\u201d de San Cipriano, probablemente su primer escrito cristiano, muestra una preciosidad apuleyana que evit\u00f3 en todas sus dem\u00e1s obras, pero la cual su bi\u00f3grafo Poncio ha imitado y exagerado.  Hombres como Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn quienes ten\u00edan un conocimiento acabado de la literatura cl\u00e1sica, no podr\u00edan usar trucos de estilo, y cultivaron una manera que pudo haber sido correcta, aunque simple y al grano; sin embargo, su estilo no pudo haber sido el que fue sino por sus estudios previos, pues el lat\u00edn hablado de todos los siglos patr\u00edsticos fue muy diferente al escrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos ejemplos de la lengua vulgar aqu\u00ed y all\u00e1 en las cartas del Papa San Cornelio seg\u00fan editadas por Mario Mercator, en el siglo III, o en la Regla de San Benito en W\u00f6lfflin o en las ediciones de Dom Mona en el VI.  En el \u00faltimo encontramos modernismos tales como \u201ccor murmurantem\u201d, \u201cpost quibus\u201d, \u201ccum responsoria sua\u201d, lo cual muestra c\u00f3mo la confusi\u00f3n de g\u00e9neros y casos de los cl\u00e1sicos fueron desapareciendo hacia una simplicidad de italiano m\u00e1s razonable. Alguno de los Padres usan los finales r\u00edtmicos de los \u201ccursos\u201d en su prosa; algunos tienen los finales acentuados posteriores, los cuales fueron corrupciones de las pros\u00f3dicas correctas.  Ejemplos familiares de lo anterior est\u00e1n en las m\u00e1s antiguas oraciones Colectas de la Misa; del \u00faltimo el Te Deum es un caso obvio.\n<\/p>\n<h3>Oriente y Occidente<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de hablar de las caracter\u00edsticas teol\u00f3gicas de los Padres, debemos tomar en cuenta la gran divisi\u00f3n del Imperio Romano en dos lenguajes, pues el lenguaje es el gran separador.  Cuando dos emperadores dividieron el Imperio, no fue precisamente de acuerdo al lenguaje; ni las divisiones eclesi\u00e1sticas fueron m\u00e1s exactas, dado que la gran provincia de Il\u00edrico, incluyendo Macedonia y toda Grecia, estuvo m\u00e1s vinculada a Occidente por lo menos durante una gran parte del per\u00edodo patr\u00edstico, y era gobernada por el arzobispo de Tesal\u00f3nica, no como su exarca o patriarca, sino como legado papal.  Pero al considerar las producciones literarias de la \u00e9poca, debemos clasificarlas como latinas o griegas, y esto es lo que denotamos aqu\u00ed por Occidente y Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi\u00f3n de las relaciones entre griegos y latinos es a menudo oscura por ciertas predisposiciones.  Hablamos del \u201cinmutable Oriente\u201d, de los filos\u00f3ficos griegos como opuestos a los pr\u00e1cticos romanos, del reposado pensamiento de la mente oriental contra la rapidez y la clasificaci\u00f3n met\u00f3dica que caracteriza la inteligencia occidental.  Todo esto es bastante desorientador y es importante volver a los hechos.  En primer lugar, el Oriente se convirti\u00f3 mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente que Occidente. Cuando Constantino hizo del cristianismo la religi\u00f3n establecida de ambos imperios desde el a\u00f1o 323 en adelante, exist\u00eda un notable contraste entre los dos.  En Occidentr el paganismo ten\u00eda en todas partes una gran mayor\u00eda, excepto posiblemente en \u00c1frica.  Pero en el mundo griego, el cristianismo era bastante igual a las antiguas religiones en influencia y n\u00fameros; en las grandes ciudades incluso podr\u00eda ser predominante, y algunos pueblos eran pr\u00e1cticamente cristianos.  Debe ser sustancialmente cierta la historia relatada por San Gregorio Taumaturgo, que encontr\u00f3 s\u00f3lo diesisiete cristianos en Neocesarea cuando se convirti\u00f3 en obispo, y que dej\u00f3 la misma ciudad con s\u00f3lo diesisiete paganos cuando muri\u00f3 (c. 270-5).  Tal historia en Occidente podr\u00eda ser absurda.  Las villas en los pa\u00edses latinos se mantuvieron firmes por mucho tiempo, y los paganos retuvieron el culto a los antiguos dioses incluso despu\u00e9s de que fueron nominalmente cristianizados.  Por el contrario, en Frigia villas completas eran cristianas mucho antes de Constantino, aunque es cierto que en otros sitios algunos pueblos eran todav\u00eda paganos en el tiempo de Juliano, de lo cual Gaza en Palestina es un ejemplo; pero luego Maiouma, el puerto de Gaza, se convirti\u00f3 al cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos se\u00f1alar, entre otras, dos consecuencias de esta r\u00e1pida evangelizaci\u00f3n del Oriente.  En primer lugar, mientras el lento progreso de Occidente fue favorable a la preservaci\u00f3n de la inmutable tradici\u00f3n, la r\u00e1pida conversi\u00f3n del Oriente estuvo acompa\u00f1ada por un \u00e1gil desarrollo el cual, en la esfera del dogma, fue precipitado, desigual y lleno de errores.  En segundo lugar, incluso durante la \u00e9poca heroica de la persecuci\u00f3n, la religi\u00f3n oriental particip\u00f3 del mal que Occidente sinti\u00f3 tan profundamente despu\u00e9s de Constantino, es decir, en la agrupaci\u00f3n en la Iglesia de multitudes que estaban s\u00f3lo medio cristianizados, porque era lo que estaba de moda o porque se ve\u00edan parte de las bellezas de la nueva religi\u00f3n y de los absurdos de la antigua.  Realmente tenemos escritores cristianos en Oriente y Occidente, tales como Arnobio, y en alguna medida Lactancio y Julio Africano, que muestran que s\u00f3lo estaban medio instruidos en la fe.  Este debi\u00f3 ser mayormente el caso entre la gente en Oriente.  En Oriente se consider\u00f3 menos la tradici\u00f3n y la fe era menos profunda que en las comunidades occidentales m\u00e1s peque\u00f1as.  Adem\u00e1s, los escritores latinos comenzaron en \u00c1frica con Tertuliano justo antes del siglo III, en Roma con Novaciano justo a mediados del siglo III, y en Espa\u00f1a y la Galia no hasta el IV.  Pero Oriente tuvo escritores en el siglo I y numerosos en el II; hab\u00eda escuelas gn\u00f3sticas y cristianas en los siglos II y III.  Ciertamento hubo escritores griegos en Roma en los dos primeros siglos y parte del III, pero fueron olvidados cuando la Iglesia Romana se latiniz\u00f3; los escritores latinos no citan a Clemente ni a Hermas; olvidaron completamente a San Hip\u00f3lito, excepto su cr\u00f3nica y su nombre se torn\u00f3 simplemente un tema legendario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Roma fue poderosa y venerada en el siglo II, y aunque su tradici\u00f3n permaneci\u00f3 intacta, el rompimiento en su literatura fue completo.  La literatura latina es, por lo tanto un siglo y medio m\u00e1s joven que la griega; sin duda es pr\u00e1cticamente dos siglos y medio m\u00e1s joven.  Tertuliano estuvo solo y se volvi\u00f3 un hereje.  Hasta medidaos del siglo IV hab\u00eda aparecido s\u00f3lo un Padre para la disertaci\u00f3n espiritual de los cristianos latinos educados y es natural que la versometr\u00eda, editada (quiz\u00e1s semi oficialmente) bajo el Papa Liberio para el control de los precios de los libros, produjo las obras de San Cipriano as\u00ed como tambi\u00e9n los libros de la Biblia Latina.  Esta posici\u00f3n \u00fanica de San Cipriano fue incluso reconocida a principios del siglo V.  Desde Cipriano (m. 258) a Hilario hubo escasamente un libro latino que pudiera ser recomendado para lectura popular excepto el \u00abDe mortibus persecutorum\u00bb, de Lactancio y en \u00e9l no hab\u00eda teolog\u00eda del todo.  Incluso un poco despu\u00e9s, los comentarios de Victorino el Ret\u00f3rico no ten\u00edan valor y los de Isaac el Jud\u00edo (\u00bf) eran extra\u00f1os. El \u00fanico per\u00edodo vigoroso de la literatura latina es s\u00f3lo el siglo que termina con Le\u00f3n (m. 461).  Durante aquel siglo, Roma hab\u00eda sido repetidamente capturada o amenazada por los b\u00e1rbaros; los v\u00e1ndalos arrianos, adem\u00e1s de devastar Italia y Galia, hab\u00edan casi destruido el catolicismo de Espa\u00f1a y \u00c1frica; la Breta\u00f1a cristiana hab\u00eda sido asesinada en la invasi\u00f3n inglesa.  No obstante, Occidente hab\u00eda sido capaz de rivalizar con Oriente en rendimiento y en elocuencia e incluso superarlo en conocimientos, profundidad y variedad.  La hermana mayor sab\u00eda poco de \u00e9stas producciones, pero Occidente estaba provista con un considerable cuerpo de traducciones del griego, incluso en el siglo IV.  En el siglo VI, Casiodoro se preocup\u00f3 de aumentar la cantidad, lo cual dio a los latinos una mayor perspectiva, e incluso se resisti\u00f3 con vigor persistente el decaimiento del aprendizaje que Casiodoro y Agapito no pudieron remediar, y el cual el Papa San Agat\u00f3n deplor\u00f3 tan humildemente en su carta al concilio griego de 680.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Constantinopla, los medios de instrucci\u00f3n eran abundantes, y exist\u00edan muchos autores; sin embargo, hubo una declinaci\u00f3n gradual hasta el siglo XV.  Los escritores m\u00e1s notables son como destellos en medio de ascuas moribundas.  Hab\u00eda cronistas y cron\u00f3grafos, aunque con escasa originalidad.  Incluso el monasterio de Studion es apenas un despertar literario.  En Oriente no hay entusiasmo como el de Casiodoro, de Isidoro, de Alcuino, en medio de un mundo b\u00e1rbaro.  Focio ten\u00eda excelentes bibliotecas a su disposici\u00f3n, sin embargo Beda era un erudito mayor y probablemente sab\u00eda m\u00e1s de Oriente que Focio sab\u00eda de Occidente.  Las industriosas escuelas irlandesas que propagaban el saber en todas partes de Europa no ten\u00edan paralelo en el mundo Oriental.  Fue s\u00f3lo despu\u00e9s del siglo V que el Oriente comenz\u00f3 a ser \u201cinmutable\u201d.  Y en la medida que el v\u00ednculo con Occidente creci\u00f3 menos y menos continuamente, su teolog\u00eda y literatura se tornaron m\u00e1s y m\u00e1s momificadas; mientras que el mundo latino floreci\u00f3 de nuevo con un San Anselmo, con un perspicaz Agust\u00edn, un Bernardo, rival de Cris\u00f3stomo, un Aquino, pr\u00edncipe de los te\u00f3logos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, vemos en los primeros siglos un movimiento doble, del cual debemos hablar en forma separada: un movimiento oriental de teolog\u00eda, por el cual el Occidente impuso sus dogmas sobre el reticente Oriente, y un movimiento occidental sobre asuntos mas pr\u00e1cticos&#8212;organizaci\u00f3n, liturgia, asc\u00e9tica, devoci\u00f3n&#8212; por el cual Occidente asimil\u00f3 la r\u00e1pida evoluci\u00f3n de los griegos.  Primero, consideremos el movimiento teol\u00f3gico.\n<\/p>\n<h3>Teolog\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s del siglo segundo, la porci\u00f3n Griega de la Cristiandad engendr\u00f3 herej\u00edas. La multitud de escuelas Gn\u00f3sticas intent\u00f3 introducir todo tipo de elementos extra\u00f1os a la Cristiandad. Aquellos que ense\u00f1aron y les creyeron no comenzaron de una creencia en la Trinidad y la Encarnaci\u00f3n tal como nosotros estamos acotumbrados. Mari\u00f3n no form\u00f3 una escuela sino una Iglesia; su Cristolog\u00eda estaba muy alejada de la tradici\u00f3n. Los montanistas provocaron un cisma el cual conserv\u00f3 las creencias y pr\u00e1cticas tradicionales, pero afirmaron una nueva revelaci\u00f3n. Los l\u00edderes de todos los nuevos puntos de vista llegaron a Roma e intentaron ganar all\u00ed una base; todos fueron condenados y excomunicados. Al final del siglo, Roma ten\u00eda todo el Este concordando con su tradicional regla que la Pascua de Resurrecci\u00f3n deb\u00eda celebrarse un Domingo. Las Iglesias del Asia Menor ten\u00edan una costumbre diferente. Uno de sus obispos protest\u00f3. Aunque parece ser que se sometieron casi de inmediato. En las primeras d\u00e9cadas del siglo tercero, Roma imparcialmente repeli\u00f3 herej\u00edas opuestas, aquellas que identificaban las tres Personas de la Sant\u00edsima Trinidad s\u00f3lo con una distinci\u00f3n modal (Monaruistas, Sebelianos, \u201cPatripasianos\u201d) y aquellos que, por el contrario, hicieron de Cristo un mero hombre o al parecer atribu\u00edan al Verbo de Dios un ser distinto de aquel del Padre. Esta \u00faltima concepci\u00f3n, para nuestra sorpresa, es asumida, al parecer, por los primeros Griegos apologistas, aunque en variado lenguaje; Aten\u00e1goras (quien como ateniense pudo haber tenido relaci\u00f3n con Occidente) es el \u00fanico que afirma la Unidad de la Trinidad. Hip\u00f3lito (de alguna manera diverso en la \u201cContra Neitum\u201d y en la \u201cPhilosophumena\u201d si ambas son suyas) ense\u00f1\u00f3 la misma divisi\u00f3n del Hijo del Padre como tradicional y el registra que el Papa Calixto lo conden\u00f3 por Dite\u00edsta. Como muchos otros, Or\u00edgen hace la procesi\u00f3n del Verbo dependiente de Su oficio de Creador; Y si es lo suficientemente ortodoxo como para hacer la procesi\u00f3n, eterna y necesaria, esto es solo porque ve a la Creaci\u00f3n misma como necesaria y eterna. Su pupilo, Dionisio de Alejandr\u00eda, al combatir a los Sabelinos, quien no admiti\u00f3 una distinci\u00f3n real en la Divinidad, manifest\u00f3 la caracter\u00edstica debilidad de la teolog\u00eda Griega, aunque algunos de sus propios Egipcios estaban mas en lo correcto que su patriarca y apelaron a Roma. El Alejandrino escuch\u00f3 al Romano Dionisio, en todo respet\u00f3 la inmutable tradici\u00f3n e intachable ortodoxia de la Sede de Pedro; su apolog\u00eda acepta la palabra \u00abconsubstancial\u00bb, y explica, sin sincera duda, que nunca ha querido decir otra cosa; pero tuvo que aprender a ver m\u00e1s claramente sin reconocer cuan desafortunadamente puso en palabras sus argumentos anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El no estaba presente cuando un concilio, principalmente de Origenistas, justamente conden\u00f3 a Pablo de Samosata (268); y estos obispos, sosteniendo el punto de vista tradicional de Oriente, rehusaron usar la palabra \u201cconsubstancial\u201d por ser muy Sabelina. Los Arianos, disc\u00edpulos de Luciano, rechazaron (como lo hizo el mas moderado Eusebio de Cesarea) la eternidad de la Creaci\u00f3n, y fueron lo suficientemente l\u00f3gicos como para argumentar que consecuentemente \u201chubo (antes del tiempo) cuando el Verbo no era\u201d y que El fue una criatura. Todo el Cristianismo se horroriz\u00f3; pero Oriente fue r\u00e1pidamente aplacado con vagas explicaciones y luego de Nicea, el Arianismo real, desenmascarado, dif\u00edcilmente se mostr\u00f3 por cerca de cuarenta a\u00f1os. El punto m\u00e1s alto de ortodoxia que Oriente pudo alcanzar es mostrado en las admirables disertaciones de San Cirilo de Jerusalem. Hay un solo Dios, &#8211; ense\u00f1\u00f3 \u2013 que es el Padre, y Su Hijo es igual a El en todo, y el Esp\u00edritu Santo es adorado con Ellos; no podemos separarlos en nuestra adoraci\u00f3n. Pero el no se pregunta c\u00f3mo es que no hay tres Dioses; no usar\u00e1 la palabra niceana \u201cconsubstancial\u201d y nunca sugiere que hay una Divinidad com\u00fan a las tres Personas. Si vemos a los Latinos, todo es diferente. El monote\u00edsmo esencial del Cristianismo no es guardado en Occidente con s\u00f3lo decir que hay \u201cun Dios el Padre\u201d como en todos los credos Orientales, sino que los te\u00f3logos ense\u00f1an la unidad de la esencia divina, en la cual subsisten tres Personas. Si Tertuliano y Novaciano usan el lenguaje subordinacionista del Hijo (tal vez prestado de Oriente) tiene poca consecuencia si lo comparamos con su doctrina principal, que hay una sustancia del Padre y del Hijo. Calixto excomulg\u00f3 igualmente a aquellos que negaron la distinci\u00f3n de Personas, y a aquellos que rehusaron afirmar la unidad sustancial. El Papa Dionisio estaba impresionado que su hom\u00f3nimo no usara la palabra \u201cconsustancial\u201d- esto es mas de sesenta a\u00f1os antes de Nicea. En aquel gran concilio un obispo occidental tuvo el primer lugar con dos sacerdotes romanos, y el resultado de la discusi\u00f3n es que la palabra romana \u201cconsustancial\u201d se impone sobre todas las dem\u00e1s. En Oriente, el concilio logra una conspiraci\u00f3n de silencio; los Orientales no usar\u00edan la palabra. Incluso Alejandr\u00eda, que hab\u00eda mantenido la doctrina de Dionisio de Roma, no est\u00e1 convencida que la pol\u00edtica era buena, y Atanasio gasta su vida luchando por Nicea, aunque raramente usa la palabra crucial. Tom\u00f3 medio siglo a los Orientales digerirlo; y cuando lo hicieron, no sacaron todo el provecho de su significado. Es curioso cuan poco inter\u00e9s, incluso de Atanasio por la Unidad de la Trinidad, la cual raramente menciona excepto al citar al Dionisio; es Didymus y los Cappadocianos que parafrasearon la doctrina Trinitaria hasta cierto dado el punto que con los siglos fuera consagrada \u2013 tres hip\u00f3stasis, una usia; aunque esto es meramente la traducci\u00f3n convencional de la antigua f\u00f3rmula Latina, aunque nueva para Oriente. Si volvemos a los tres siglos, el segundo, tercero y cuarto de los que hemos estado hablando, podemos ver que la Iglesia griego-parlante ense\u00f1\u00f3 la Divinidad del Hijo y Tres Personas inseparables, y un Dios, el Padre, sin ser filos\u00f3ficamente capaces de armonizar estas concepciones. Los intentos que se hicieron, fueron a veces condenados como herej\u00eda en la unica direcci\u00f3n o la otra, o a lo m\u00e1s, llegaron a explicaciones insatisfactorias y err\u00f3neas, tales como la distinci\u00f3n del logos endiathetos y el logos prophorikos o la afirmaci\u00f3n de la eternidad de la Creaci\u00f3n. La Iglesia Latina siempre preserv\u00f3 la simple tradici\u00f3n de tres Personas distintas y una Esencia divina. Debemos juzgar a los Orientales de haber comenzado de una tradici\u00f3n menos perfecta, porque ser\u00eda muy duro acusarlos de perversi\u00f3n voluntaria. Pero muestran su amor por distinciones sutiles al mismo tiempo queda desnudo su deseo de comprensi\u00f3n filos\u00f3fica. La gente com\u00fan hablaba de teolog\u00eda en las calles; aunque los te\u00f3logos profesionales no ve\u00edan que la ra\u00edz de la religi\u00f3n fuera la unidad de Dios y eso, al parecer es mejor ser un Sabelino que un Semi-Ariano, Hay algo mitol\u00f3gico en sus concepciones, incluso en el caso de Origen aunque, sin embargo fuera un pensador importante en comparaci\u00f3n con otros antiguos. Sus concepciones del Cristianismo dominaron Oriente por alg\u00fan tiempo, pero un Cristiano Origenista no podr\u00eda haber influenciado al mundo moderno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concepci\u00f3n Latina de la doctrina teol\u00f3gica, por otro lado, no era por ning\u00fan motivo una mera adherencia a una tradici\u00f3n incomprendida. Los Latinos en cada controversia en estos siglos primitivos comprendieron el punto principal y lo preservaron ante todos los peligros. Nunca, por un instante permitieron que la unidad de Dios se oscureciera. La igualdad del Hijo y su consustancialidad fueron consideradas necesarias a aquella unidad. La idea Plat\u00f3nica de la necesidad de un mediador entre el Dios trascendente y la Creaci\u00f3n no los enred\u00f3, porque lo ten\u00edan muy claro como para suponer que pudiera haber nada a medio camino entre lo finito y lo infinito. En una palabra, los Latinos son fil\u00f3sofos y los orientales no. El Este puede especular y disputar sobre teolog\u00eda pero no pueden atrapar una gran visi\u00f3n. De acuerdo a esto que fue en Occidente, luego que los problemas fueron superados, que la doctrina Trinitaria fue completamente sistematizada por Agust\u00edn; en Occidente fue formulado el credo Atanasio. La misma historia se repite en el siglo quinto. La herej\u00eda filos\u00f3fica de Pelagio naci\u00f3 en Occidente y s\u00f3lo en Occidente pudo ser exorcizada. Las escuelas de Antioquia y Alejandr\u00eda, cada una insist\u00eda sobre un lado de la cuesti\u00f3n de la uni\u00f3n de las dos Naturalezas en la Encarnaci\u00f3n; un Escuela cay\u00f3 en el Nestorianismo, la otra en el Eutyquianismo, aunque los l\u00edderes fueran ortodoxos. Pero ni Cirilo ni el gran Theodoret fueron capaces de levantarse sobre la controversia y expresan las dos verdades complementarias en una doctrina consistente. Sosten\u00edan lo que San Leo sostuvo; aunque, omitieron sus interminables argumentos y pruebas, el escritor Latino puso en palabras la verdadera doctrina de una vez por todas, porque la consideraba filos\u00f3ficamente. No es sorpresa que el mas popular de los Padres orientales haya siempre sido el no teologo Cris\u00f3stomo, mientras que el mas popular de los Padres Occidentales es el fil\u00f3sofo Agust\u00edn. Desde que Oriente fue seccionado de Occidente, no contribuy\u00f3 en nada a la dilucidaci\u00f3n y desarrollo del dogma y cuando estuvieron unidos, su contribuci\u00f3n fue mayormente el poner dificultades que Occidente tuvo que desenredar. Pero Occidente ha continuado sin cesar su trabajo de exposici\u00f3n y evoluci\u00f3n. Luego del siglo quinto no hay mucho desarrollo o definici\u00f3n en el per\u00edodo patr\u00edstico; los dogmas definidos, necesitaron solo una referencia a la antig\u00fcedad. Pero una y otra vez, Roma debi\u00f3 imponer sus dogmas sobre Bizancio \u2013 519, 680 y 786 son fechas famosas que toda la Iglesia Oriental tuvo que aceptar un documento papal por el bien de la reunificaci\u00f3n, y los intervalos entre estas fechas entregaron menos instancias. La Iglesia Oriental siempre ha pose\u00eddo una creencia tradicional en la tradici\u00f3n romana y en el deber de recurrir a la Sede de Pedro; los Arianos lo expresaron cuando escribieron al Papa Julius lamentando la interferencia- Roma \u2013 dec\u00edan \u2013 era \u201cla metr\u00f3polis de la fe desde el principio\u201d. En los siglos sexto, s\u00e9ptimo y octavo, la lecci\u00f3n hab\u00eda sido completamente aprendida y Oriente proclam\u00f3 las prerrogativas papales y apel\u00f3 a ellas con un fervor cuya experiencia ha ense\u00f1ado ser apropiada. En una rese\u00f1a como esta, no se pueden tomar en consideraci\u00f3n todos los elementos. Es obvio que la teolog\u00eda oriental tuvo una gran y variada influencia sobre la Cristiandad Latina. Pero la verdad esencial es que Occidente pens\u00f3 mas claramente que Oriente, al tiempo que preserv\u00f3 con mayor fidelidad una tradici\u00f3n mas expl\u00edcita en relaci\u00f3n a los dogmas cardinales y que Occidente impuso sus doctrinas y definiciones sobre Oriente y repetidamente, si fue necesario reafirm\u00f3 y se les reimpusieron.\n<\/p>\n<h3>Disciplina, Liturgia, Asc\u00e9tica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a la tradici\u00f3n, la multiplicaci\u00f3n de obispados, de modo que cada ciudad tuviera su propio obispado, comenz\u00f3 en la provincia de Asia bajo la direcci\u00f3n de San Juan. El desarrollo no fue parejo. Debi\u00f3 haber habido una sede en Egispo a fines del siglo segundo, aunque hab\u00eda una gran cantidad en todas las provincias del Asia Menor y una gran cantidad en Fenicia y Palestina. Agrupados bajo sedes metropolitanas comenz\u00f3 en aquel siglo en Oriente, y en el siglo tercero, esta organizaci\u00f3n fue reconocida como materia supuesta. Sobre las metropolitanas, estaban los patriarcas. Este m\u00e9todo de agrupaci\u00f3n fue divulgado en Occidente. Al principio Africa ten\u00eda las sedes m\u00e1s numerosas; en la mitad del siglo tercero hab\u00eda alrededor de cien, y pronto aumentaron a m\u00e1s de cuatro veces ese n\u00famero. Pero cada provincia de Africa no ten\u00eda una sede metropolitana; solo una presidencia fue de acuerdo al obispo mayor, excepto en Proconsularis, donde C\u00e1rtago era la metr\u00f3polis de la provincia y su obispo era el primero en todo Africa. Sus derechos son indefinidos, aunque su influencia fue grande. Aunque Roma estaba cerca, y el papa ciertamente ten\u00eda mucho m\u00e1s poder que el actual, como tambi\u00e9n mayor derecho reconocido que el primado; vemos esto en los tiempos de Tertuliano, y se mantiene cierto a pesar de la resistencia de Cipriano. Los otros paises, Italia, Espa\u00f1a, Galia, fueron gradualmente organizados de acuerdo al modelo Griego y fue adoptada la metr\u00f3polis Griega, el patriarcado. Los Concilios fueron realizados al principio en Occidente. Pero los canones disciplinarios fueron decretados primero en Oriente. Los Concilios m\u00e1s grandes de San Cipriano, no pasaron ning\u00fan c\u00e1non y este santo consider\u00f3 que cada obispo era responsable s\u00f3lo ante Dios por el gobierno de su di\u00f3cesis; en otras palabras, no conoci\u00f3 ley can\u00f3nica. La fundaci\u00f3n de la ley can\u00f3nica est\u00e1 en los canones de los concilios de Oriente, los cuales abren la colecci\u00f3n Occidental. A pesar de esto, no necesitamos suponer que Oriente fuese m\u00e1s regular, o mejor gobernado que Occidente, donde los papas guadaban orden y justicia. Pero Oriente ten\u00eda comunidades m\u00e1s grandes, y se desarrollaron m\u00e1s completamente, y por lo tanto, surgi\u00f3 m\u00e1s temprano la necesidad de comprometerse con reglas definitivas por escrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gusto florido de Oriente, pronto decor\u00f3 la liturgia con bellas carnosidades. Muchas de tales excelentes pr\u00e1cticas llegaron hasta Occidente; los ritos Latinos prestaron oraciones y canciones, ant\u00edfonas, cantos antifonales, el uso del allelluya, de la doxolog\u00eda, etc. Si Oriente adopt\u00f3 el d\u00eda de Navidad Latina, Occidente no solo import\u00f3 la Epifan\u00eda Griega, sino fiesta tras fiesta en los siglos cuarto, quinto, sexto y s\u00e9ptimo. Occidente se uni\u00f3 en la devoci\u00f3n a los m\u00e1rtires orientales. El honor y amor especial a Nuestra Se\u00f1ora es al principio caracter\u00edstico de Oriente (excepto Antioqu\u00eda) y luego conquist\u00f3 Occidente. El precintar los cuerpos de los santos como reliquias con prop\u00f3sitos devocionales, se divulg\u00f3 por todo Occidente desde Oriente; solo Roma se mantuvo fuera hasta el tiempo de San Gregorio el Grande, contra lo que pudo pensarse como una irreverencia en lugar de un honor a los santos. Si los tres primeros siglos est\u00e1n llenos de peregrinaciones a Roma desde Oriente, aun desde el siglo cuarto hacia delante, Occidente de uni\u00f3 a Oriente en hacer de Jerusalem el objetivo principal de tales viajes p\u00edos; y estos viajeros trajeron consigo muchos conocimientos desde Oriente a las m\u00e1s alejadas partes de Occidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Monasticismo comenz\u00f3 en Agripto con Pablo y Antonio, y se disemin\u00f3 desde Egipto hasta Siria; San Atanasio trajo el conocimiento de el hacia Occidente y el monaquismo Occidental de Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn, de Honoratus y Mart\u00edn, de Benedicto y Columba siempre mir\u00f3 hacia Oriente, a Antonio y Pacomius e Hilarion y sobretodo a Basilio, por sus modelos mas perfectos. La edifici\u00f3n de la literatura en la forma de las vidas de los santos comenz\u00f3 con Atanasio y fue imitada por Jer\u00f3nimo. Pero los escritores Latinos, Rufinus y Casiano, dieron cuenta del monaquismo Oriental y Palladius y los escritores griegos posteriores fueron tempranamente traducidos al Latin. Pronto, sin duda hab\u00edan vidas de santos Latinos de las cuales aquella de San Mart\u00edn fue la mas famosa aunque el a\u00f1o 600 casi hab\u00eda llegado cuando San Gregorio el Grande sinti\u00f3 a\u00fan que era necesario protestar que se pod\u00edan encontrar tan buenas en Italia como en Egipto y Siria, y public\u00f3 sus di\u00e1logos para probar su punto, entregando as\u00ed una edificante historia de su propio pais para poner de lado las viejas historias de los monjes. Aqu\u00ed estar\u00eda fuera de lugar entrar en los detalles de estos temas. Se ha dicho suficiente para mostrar que Occidente prest\u00f3, con simplicidad de mente abierta y humildad, del viejo Oriente, todo tipo de formas pr\u00e1cticas y utiles en asuntos eclesiales y en la vida Cristiana. La rec\u00edproca influencia en asuntos pr\u00e1cticos de Occidente sobre Oriente era naturalmente, muy poca.\n<\/p>\n<h3>Materiales Hist\u00f3ricos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales historiadores antiguos del per\u00edodo patr\u00edstico fueron mencionados con anterioridad. No siempre pueden ser completamente creibles. Los continuadores de Eusebio, esto es, Rufinus, S\u00f3crates, Sozomen, Theodoret, no pueden ser comparados con el mismo Eusebio, porque este industrioso prelado afortunadamente nos ha legado en vez, una colecci\u00f3n de invaluables materiales, m\u00e1s que una historia. Su \u201cvida\u201d o mejor \u201cPaneg\u00edrico de Constantito\u201d es menos afortunado por su contenido que por sus omisiones pol\u00edticas. Eusebio encontr\u00f3 sus materiales en la biblioteca de Pamfilo en Cesarea y a\u00fan m\u00e1s en aquella dejada por el Obispo Alejandro en Jerusalem. Cita colecciones de documentos mas antiguos, las cartas de Dionisio de Corintio, Dionisio de Alejandr\u00eda, Serapi\u00f3n de Antioquia, algunas de las ep\u00edstolas enviadas al Papa Victor por concilios todo lo largo de la Iglesia, adem\u00e1s de utilizar a m\u00e1s antiguos escritores de historias o memorias tales como Papias, Hegesippus, Apollonius, un an\u00f3nimo oponente de los Montanistas, el \u201cPeque\u00f1o Laberinto\u201d de Hip\u00f3lito (\u00bf), etc. Los principales agregados que podemos hacer a estos preciosos remanentes son, primero, San Ireneo sobre las herej\u00edas; luego, las obras de Tertuliano, llenas de valiosa informaci\u00f3n sobre las controversias de su propio tiempo y lugar y las costumbres de la Iglesia Occidental, y otra informaci\u00f3n menos valiosa sobre materias m\u00e1s tempranas \u2013 menos valiosas, porque Tertuliano es singularmente descuidado y deficiente en su sentido hist\u00f3rico. Luego, poseemos la correspondencia de San Cipriano, comprendiendo cartas de concilios Africanos, de San Cornelio y otros, adem\u00e1s aquellas del santo mismo. A toda esta informaci\u00f3n fragmentaria podemos agregar mucho de San Epifanio, algo de San Jer\u00f3nimo y tambi\u00e9n de Photius y cron\u00f3grafos Bizantinos. Toda la evidencia Ante-Niceana ha sido catalogada con una gran industria por Harnack con la ayuda de Preuschen y otros en un libro de 1021 p\u00e1ginas, el primer volumen de su invaluable \u201cHistoria de la Literatura Cristiana Antigua\u201d A mediados del siglo cuarto, el libro de San Epifanio sobre herej\u00edas es erudito pero confuso; es bastante molesto pensar cuan util pudo haber sido que su p\u00edo autor hubiese citado sus autoridades por su nombre, como lo hizo Eusebio. Como es, podemos con dificultad, si del todo, descubrir ya sea que sus fuentes son confiables o no. Las vidas de hombres ilustrados de San Jer\u00f3nimo, son descuidadamente unidas, principalmente desde Eusebio, pero con informaci\u00f3n adicional de gran valor donde podemos confiar en su precisi\u00f3n. Gennadius de Marsella continu\u00f3 su obra con gran beneficio para nosotros. Los catalogadores occidentales de herej\u00edas, tales como Philastrius, Praedestinatus, y San Agustin, son menos \u00fatiles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las colecciones de documentos son de la m\u00e1s importante materia de todas. En la controversia Ariana, las colecciones publicadas por San Atanasio en sus obras apologetas son autoridades de primera l\u00ednea. De aquellas, unidas por San Hilario solo sobrevivieron fragmentos. Otro dossier por el Homoiousian Sabinus, Obispo de Heraclea, fue conocido por S\u00f3crates y podemos seguir su uso por el. Una colecci\u00f3n de documentos conectados con los or\u00edgenes del donatismo fue hecho el principio del siglo cuarto, y fue anexado por San Optatus a su gran obra. Desafortunadamente, s\u00f3lo se preserv\u00f3 una parte de ella; pero mucha de la materia perdida es citada por Optatus y Agust\u00edn. Un pupilo de San Agust\u00edn, Marius Mercator, sucede que estaba en Constantinopla durante la controversia Nestoriana, y form\u00f3 una interesante colecci\u00f3n de pi\u00e8ces justificatives. Reuni\u00f3 un set a cartas correspondientes en relaci\u00f3n a controversia Pelagiana. Ireneo, Obispo de Tiro, amas\u00f3 documentos en conexi\u00f3n con el Nestorianismo, como un informe en su propia defensa. Estos han sido preservados para nosotros como respuesta de un oponente, quien ha agregado un gran n\u00famero. Otro tipo de colecci\u00f3n es aquella de cartas. Las de San Isidoro y San Agust\u00edn son inmensamente numerosas, pero contienen poco de historia. Hay mucha mas materia hist\u00f3rica en aquellas (por ejemplo) de San Ambrosio y Jer\u00f3nimo, Basilio y Cris\u00f3stomo. Son numerosas aquellas de los papas y de valor de primera l\u00ednea; y las grandes colecciones de ellas tambi\u00e8n contienen cartas dirigidas a los papas. La correspondencia de Leo y de Mormisdas es muy completa. Adem\u00e1s de estas colecciones de cartas papales y de decretos, tenemos colecciones separadas de las cuales dos son importantes, la Colectio Avellana y aquella de Esteban de Larisa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Concilios entregan otra fuente importante de historia. Aquellos de Nicea, Sarina, Constantinopla, no nos dejaron Actas, solo algunas cartas y c\u00e1nones. De los \u00faltimos concilios ecum\u00e9nicos no tenemos solo las Actas detalladas, sino tambien un n\u00f9mero de cartas conectadas con ellas. Muchos concilios mas peque\u00f1os se han preservados en colecciones posteriores; aquellas hechas por Ferrandus de C\u00e1rtago y Dionisio el Peque\u00f1o merecen atenci\u00f3n especial. En muchos casos, las Actas de un concilio son preservadas por otro en el cual son le\u00eddas. Por ejemplo en el a\u00f1o 418, un Concilio en C\u00e1rtago recit\u00f3 todos los c\u00e1nones de los concilios plenarios a Africanos anteriores en presencia del pegado papal; El Concilio de Chalced\u00f3n incorpor\u00f3 todas las Actras de la primera sesi\u00f3n del Concilio Robber de \u00c9feso, y las Actas de esa sesi\u00f3n conten\u00edan las Actas de dos s\u00ednodos de Constantinopla. Las \u00faltimas sesiones del Concilio Robber (preservadas solo en Siriaco) contienen un n\u00famero de documentos en relaci\u00f3n a consultas y juicios de prelados. Mucha informaci\u00f3n de varios tipos han sido derivadas de a\u00f1os anteriores de fuentes Sir\u00edas y C\u00f3ptas, e incluso de Arabico, Armenio, Persa, Etiop\u00eda y Slavonia. No es necesario hablar aqu\u00ed de los escritos patr\u00edsticos como fuentes de nuestro conocimiento de la organiuzaci\u00f3n de la Iglesia, geograf\u00eda eclesi\u00e1stica, liturgias, ley can\u00f3nica y procedimientos, arquieolog\u00eda, etc. Sin embargo, las fuentes son, mas o menos las mismas para todos estos aspectos como historia propia.\n<\/p>\n<h2>Estudio Patr\u00edstico<\/h2>\n<h3>Editores de los Padres<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las historias mas antiguas de la literatura patr\u00edstica est\u00e1n contenidas en la obra de Eusebio y de Jerome \u00abDe viris illustribus\u00bb. Le siguieron Gennadius, quien continu\u00f3 a Eusebio, por San Isidoro de Sevilla y por San Ildefonso de Toledo. En la Edad Media el m\u00e1s conocido es Sigebert del monasterio de Gembloux (m. 1112), y Trithemius, Abbot de Sponheim y de W\u00fcrzburg (d. 1516). Entre \u00e9stos apareci\u00f3 un monje an\u00f3nimo de Melk (Mellicensis, c. 1135) y Honorio de Autun (1122-5). Editores antiguos no son escasos; por ejemplo muchas obras an\u00f3nimas, como el Seudo \u2013 Clementino y las Constitutiones Apost\u00f3licas hab\u00edan sido remodeladas mas de una vez; las traducciones de Or\u00edgen (Jer\u00f3nimo, Rufinus y personas desconocidas) recortaron, alteraron, agregaron; San Jer\u00f3nimo public\u00f3 una edici\u00f3n expuragada de Victoninus \u201cSobre el Apocalipsis\u201d. P\u00e1nfilo hizo una lista de los escritos de Or\u00edgen y Possidius hizo lo mismo sobre aquellos de Agust\u00edn. Las grandes ediciones de los Padres, comenzaron cuando la imprenta se hizo com\u00fan. Uno de los editores mas antiguos fue Faber Stapulensis (Lef\u00e8vre d&#8217;Estaples), cuya edici\u00f3n de Dionisio el Areopagita fue publicado el a\u00f1o 1498. El Belga Pam\u00e8le (1536-87) public\u00f3 mucho. El controversial Feuardent, un Franciscano (1539-1610) hizo algunas buenas ediciones. El siglo diecis\u00e9is produjo obras de historia gigantezcas. El Protestante \u201cCenturiators\u201d de Magdeburg describi\u00f3 trece siglos en tanto vol\u00famenes como fueron necesarios (1559-74). El Cardenal Baronius (1538-1607) replic\u00f3 con su famoso \u201cAnnales Acclesiastici\u201d alcanzando el a\u00f1o 1198 (12 vols. 1588-1607). Margguerin de la Bigne, un doctor de la Sorbona (1546-89) public\u00f3 su \u201cBiblioteca veterum Patrum\u201d (9 vols. 1577-9) para asistir en la refutaci\u00f3n de \u201cCenturiators\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grandes editores Jesu\u00edtas eran casi del siglo diecisiete; Gretserus (1562-1625), Fronto Ducaeus (Fronton du Duc, 1558-1624), Andreas Schott (1552-1629), eran editores diligentes de los Padres Griegos. El celebrado Sirmond (1559-1651) continu\u00f3 publicando a los Padres Griegos y concilios y mucho m\u00e1s desde la edad de 51 hasta los 92. Denis Petau (Petavius, 1583-1652) edit\u00f3 a los Padres Griegos, escribi\u00f3 una cronolog\u00eda y produjo un incomparable libro de teolog\u00eda hist\u00f3rica. \u00abDe theologicis dogmatibus\u00bb (1044). A estos, debemos agregar el asceta Halloiz (1572-1656) el inescrupuloso Chifflet (1592-1682) y Jean Garnier, el historiador de los Pelagianos (m. 1681). La obras mas grande de la Sociedad de Jes\u00fas, es la publicaci\u00f3n del \u201cActa Sanctorum\u201d la cual ha llegado hasta principios de Noviembre en 64 vol\u00famenes. Fue planificada por Rosweyde (1570-1629) como una gran colecci\u00f3n de vida de santos; pero el fundador de la obra como nosotros la tenemos, es el famoso John van Bolland (1596-1665). Se uni\u00f3 en 1643 por Henschenius y Papebrochius (1628-1714) y por ende, la Sociedad de los Bollandistas comenz\u00f3 y continu\u00f3 a pesar de la supresi\u00f3n de los Jesuitas, hasta la Revoluci\u00f3n Francesa de 1794. Fue felizmente revivida en 1836 (Ver BOLLANDISTAS). Otros editores Cat\u00f2licos fueron Gerhard Voss (d. 1609), Albaspinaeus (De l&#8217;Aubespine, Obispo de Orl\u00e9ans, 1579-1630), Rigault (1577-1654), y Cotelier, doctor de la Sorbonne doctor Cotelier (1629-86). El Dom\u00ednico Comb\u00e9fis (1605-79) edit\u00f3 a los Padres Griegos, agregando dos vol\u00famenes a la colecci\u00f3n de la Bigne y hizo colecciones de sermones patr\u00edsticos. El laico Velasius (de Valois, 1603-70) fue de gran eminencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los Protestantes, debemos mencionar al controversial Clericus (Le Clerc, 1657-1736);<br \/>\nObispo Fell de Oxford (1625-86), el editor de Cipriano, con quien debe ser clasificado el Obispo Pearson y Dodwell; Grabe (1666-1711), un Prusiano establecido en Inglaterra; el V\u00e7Calvinista Basnage (1653-1723). El famoso Gallican Etienne Baluze (1630-1718), fu\u00e9 un editor muy trabajador. El Franciscano Provenzal, Pagi, public\u00f3 un invaluable comentario sobre Baronius en 1689-1705. Pero el logro hist\u00f3rico mas grande fue aquel de un sacerdote secular, Louis Le Nain de Tillemont, cuya \u00abHistoire des Empereurs\u00bb (6 vols., 1690) y \u00abM\u00e9moires pour servir \u00e0 l&#8217;histoire eccl\u00e9siastique des six premiers si\u00e8cles\u00bb (16 vols., 1693) nunca han sido superadas o igualadas. Otros historiadores son el Cardenal H. Noris (1631-1704); Natalis Alexander (1639-1725) un dom\u00ednico; Fleury (en Franc\u00e9s, 1690-1719). A Estos debemos agregar el Arzobispo Protestante Usher de Dublin (1580-1656), y muchos canonistas, tales como Van Espen, Du Pin, La Marca, y Christianus Lupus. El Orador Tomasen escribi\u00f3 sobre antiguedades Cristianas (1619-95); el ingl\u00e9s Bingham compuso una gran obra sobre el mismo tema (1708-22). Holstein (1596-1661), un convertido del Protestantismo, fu\u00e9 un bibliotecario del Vaticano y public\u00f3 colecciones de documentos. El Orador J. Morin (1597-1659) public\u00f3 una famosa obra sobre la historia de las \u00f3rdenes Sagradas y uno confuso sobre la penitencia. El m\u00e1s importante de los te\u00f3logos patr\u00edsticos entre los Protestantes ingleses, es el Obispo Bull, quien escribi\u00f3 una respuesta a los puntos de vista de Petavius sobre el desarrollo del dogma titulado \u201cDefensio fidei Nicaenae\u201d (1685). El Girego Leo Allatius (1586-1669) custodio de la Biblioteca Vaticana, fue casi un segundo Bessarion. Escribi\u00f3 sobre el dogma y sobre las obras eclesi\u00e1sticas de los Griegos. Un siglo despu\u00e9s, el Maronita J.S. Assemani (1687-1768) public\u00f3 entre otras obras, una \u201cBiblioteca Orientalis\u201d y una edici\u00f3n de Efrem Syrus. Su sobrino edit\u00f3 una inmensa colecci\u00f3n de liturgias. El m\u00e1s importante lituriologista del siglo XVII es el Bendito Cardenal Tom\u00e1is, un Theatino (1649-1713, beatificado en 1803), el tipo de un santamente sabio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grandes Benedictinos, forman un grupo por s\u00ed mismos, porque (aparte de Dom Calmet, un erudito biblico y Dom Ceillier, quien perteneci\u00f3 a la Congregaci\u00f3n de San Vannes) todos eran de la congregaci\u00f3n de San Maur, los hombres doctos de los cuales fueron dibujados en la Abad\u00eda de Saint Germain-des-Pr\u00e9s en Paris. Dom Luc d&#8217;Ach\u00e9ry (1605-85) es el fundaador (\u00abSpicilegium\u00bb, 13 vols.)&#160;; Dom Mabillon (1632-1707) es el nombre m\u00e1s grande, pero estaba principalmente ocupado con la temprana Edad Media. Bernard de Montfaucon (1655-1741) tuvo casi la misma fama (Atanasius, Hexapla de Origen, Chrysostomo, Antiquities, Palaeograf\u00eda). Dom Coustant (1654-1721) fue el principal colaborador, al parecer, en la gran edici\u00f3n de San Agust\u00edn (1679-1700; tambi\u00e9n cartas de los Papas, Hilario). Dom Garet (Cassiodoro, 1679), Du Friche (San Ambrosio, 1686-90), Martianay (San Jer\u00f3nimo, 1693-1706, menos exitoso), Delarue (Origen, 1733-59), Maran (con Tout\u00e9e, Cirilo de Jerusalem, 1720; solo, los Apologetas, 1742; Gregorio Nazianceno, incompleto), Massuet (Irenaeus, 1710), Sta.-Marta (Gregorio el Grande, 1705), Julien Garnier (San Basilio, 1721-2), Ruinart (Acta Martyrum sincera, 1689, Victor Vitensis, 1694, y Gregorio de Tours y Fredegar, 1699), son nombres muy bien conocidos. Las obras de Mart\u00e8ne (1654-1739) sobre ritos mon\u00e1sticos y eclasiales (1690 y 1700-2) y su colecci\u00f3n de anecdotas (1700, 1717, and 1724-33) son muy voluminosas; fue asistido por Durand. Las grandes obras hist\u00f3ricas de los Benedictinos de San Maur no necesitan ser mencionadas aqu\u00ed, pero la edici\u00f3n de Dom Sabatier de la Antigua Biblia Latina, y la nueva edici\u00f3n de los glosarios de Du Cange deben ser notados. Para ver los grandes editores de colecciones de concilios, ver bajo los nombres mencionados en la bibliograf\u00eda del art\u00edculo CONCILIOS.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVIII debe ser considerado el Arzobispo Potter (1674-1747, Clemente de Alejandr\u00eda). En Roma Ar\u00e9valo (Isidoro de Sevilla, 1797-1803); Gallandi, un Orador Veneciano (Bibliotheca veterum Patrum, 1765-81). Los sabios Veroneses forman un notable grupo. Del historiador Maffei (para nuestro prop\u00f3sito su \u00abanecdota de Cassiodorus\u00bb debe ser considerada, 1702), Vallarsi (San Jeronimo, 1734-42, una gran obra, y Rufinus, 1745), los hermanos Ballerini (San Zeno, 1739; San Leo, 1753-7, una producci\u00f3n bastante notable) sin dejar de mencionar a Bianchini, quien public\u00f3 codigos de los Evangelios del Lat\u00edn Antiguo, y el Dom\u00ednico Mansi, Arzobispo de Lucca, quien re-edit\u00f3 a Baronius, Fabricius, Thomassinus, Baluze, etc., as\u00ed como tambi\u00e9n la \u00abCollectio Amplissima\u00bb de concilios. Un sumario general, nos muestra a los Jesu\u00edtas tomando el liderazgo, c. 1590-1650, y los trabajos Benedictinos por los a\u00f1os 1680-1750. Los franceses siempre estuvieron en primer lugar. Hay algunos pocos nombres de eminencia en la Inglaterra Protestante; unos pocos en Alemania; Italia toma el liderazgo en la segunda mitad del siglo XVIII. Las grandes historias literarias de Bellarmino, Fabricius, Du Pin, Cave, Oudin, Schram, Lumper, Ziegelbauer, y Schoenemann podr\u00e1n ser encontradas mas adelante en la bibliograf\u00eda. La primera mitad del siglo XIX fue singularmente infructuoso de estudios patr\u00edsticos; sin embargo, hubieron se\u00f1ales del comienzo de una nueva era en la cual Alemania toma la cabeza. La segunda mitad del siglo XIX fue excepcional y poco a poco prol\u00edfico. Es imposible enumerar los principales editores y cr\u00edticos. Nueva materia fue vertida por el Cardenal Mai (1782-1854) y el Cardenal Pitra (1812- 89), ambos prefectos de la Biblioteca Vaticana. Parece que no se encontraron mas obras in\u00e9ditas, pero se hacen frecuentes descubrimientos aislados hasta ahora; las bibliotecas orientales, tales como aquellas del monte Athos y Patmos, Constantinopla, y Jerusalem, y el monte Sinai, han arrojado tesoros desconocidos mientras que los Sirios, Coptos, Armenios, etc, nos han provisto de muchas perdidas supuestamente irrecuperables. Las arenas de Egipto nos han dado algo, pero no mucho a la patrolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor d\u00e1diva en la forma de editar han sido las dos grandes patrolog\u00edas de Abb\u00e9 Migne (1800-75). Este hombre en\u00e9rgico puso las obras de todos los Padres Latinos y Griegos dentro de una accesible obra \u00abPatrologia Latina\u00bb (222 vols., incluidos 4 vols. De \u00edndices) y la \u00abPatrologia Graeca\u00bb (161 vols).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Atelieres Cat\u00f3licos que encontr\u00f3 que produjeron talla en madera, cuadros, organos, etc, aunque la impresi\u00f3n era un trabajo especial. Los talleres fueron destru\u00eddos por un incendio desastroso en 1868, y recomenzar el trabajo fue imposible por la guerra Franco-Germana. La \u00abMonumenta Germaniae\u00bb, comenz\u00f3 por el bibliotecario Berlin\u00e9s Pertz, fue continuado con vigor bajo el mas celebrado docto del siglo, Theodor Mommsen. Peque\u00f1as colecciones de obras patr\u00edsticas son catalogadas m\u00e1s abajo. Una nueva edici\u00f3n de Padres Latinos fue comenzada en los sesenta por la Academia de Viena. Los vol\u00famenes publicados hasta hoy han sido uniformemente obras confiables las cuales no llaman a ning\u00fan entusiasmo particular. Al rango presente de progreso se necesitaran algunos siglos para una gran obra. La Academia de Berl\u00edn ha comenzado una tarea mas modesta, la re-edici\u00f3n de los escritores Griegos Ante-Niceanos y la energ\u00eda de Adolf Harnack asegura una r\u00e1pida publicaci\u00f3n y real \u00e9xito. El mismo infatigable estudiante, con von Gebhardt, edita una serie de \u00abTexte und Untersuchungen\u00bb, el cual tiene por una parte de su objeto ser un \u00f3rgano de los editores Berlineses de los Padres. Las series contienen muchos estudios valiosos, con mucho que pudo ser dif\u00edcilmente publicado en otros pa\u00edses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las series Cambridge de \u201cTextos y Estudios\u201d son m\u00e1s nuevas y proceden mas lentamente, pero mantienen un nivel bastante alto. Debemos mencionar tambi\u00e9n el \u201cStuddi e Testi\u201d Italiano, en el cual Mercati y Pio Franchi de&#8217; Cavalieri colaboran. En Inglaterra, a pesar del leve renacimiento del inter\u00e9s por estudios patr\u00edsticos causado por un Movimiento de Oxford, la cantidad de obras no ha sido grande. De eruditos, tal vez Newman es realmente el primero en las cuestiones teol\u00f3gicas. Como cr\u00edticos, la Escuela Cambridge, Westcott, Hort, y sobretodo Lightfoot, son segundo a ninguno. Pero la cantidad editada ha sido muy peque\u00f1a, y el excelente \u00abDiccionario de Biograf\u00eda Cristiana\u00bb es la \u00fanica gran obra publicada. Hasta 1898 no hab\u00eda absolutamente ning\u00fan \u00f3rgano de estudios patr\u00edsticos, y al \u00abJournal of Theological Studies\u00bb fundado en ese a\u00f1o, le ha sido dif\u00edcil sobrevivir financieramente sin la ayuda de la Prensa Universitaria de Oxford. Aunque ha habido un aumento en el inter\u00e9s por estas materias en los \u00faltimos a\u00f1os, ambos, entre los Protestantes y Cat\u00f3licos, en Inglaterra y en los Estados Unidos. \u00daltimamente, Francia est\u00e1 llevando, una vez m\u00e1s, la delantera y est\u00e1 muy cerca del nivel de Alemania incluso en resultados. En los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, la arqueolog\u00eda ha agregado mucho a los estudios patr\u00edsticos; en esta esfera, el nombre mas grande es aquel de De Rossi.\n<\/p>\n<h3>El Estudio de los Padres<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n se mencionan las ayudas para su estudio, tales como patrolog\u00edas, informaci\u00f3n l\u00e9xica e historias literarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COLECCIONES:  Las principales colecciones de los Padres son como sigue:  DE LA BIGNE, Bibliotheca SS. PP. (5 vols. fol., Par\u00eds, 1575, y App., 1579; 4ta ed., 10 vols., 1624, con Auctarium, 2 vols., 1624, y Supl., 1639, 5ta y 6ta ed., 17 vols. fol., 1644 y 1654); esta gran obra es un suplemento de mas de 200 escritos a las ediciones hasta entonces publicadas de los Padres hasta entonces publicadas; ed. agrandada por UNIV. DE COLONIA (Colonia, 1618, 14 vols., y Ap., 1622); la ed. De Colonia agrandada por 100 escritos, en 27 vols. en folio (Lyons, 1677). COMBEFIS, Graeco-Latinae Patrum Bibliothecae novum Auctarium (2 vols., Par\u00eds, 1648), y Auctarium novissimum (2 vols., Par\u00eds, 1672); D&#8217;Ach\u00e9ry, Veterum aliquot scriptorum Spicilegium (13 vols. 4to, Par\u00eds, 1655-77, y 3 vols. fol., 1723), la mayor\u00eda de los escritos m\u00e1s tard\u00edos que el per\u00edodo patr\u00edstico, como lo es tambi\u00e9n el caso con BALUZE, Miscellanea (7 vols. 8vo, Par\u00eds, 1678-1715); re-ed. por MANSI (4 vols. fol., Lucca, 1761-4); SIRMOND, Opera varia nunc primum collecta (5 vols. fol., Par\u00eds, 1696, y Venecia, 1728); MURATORIO, Anecdota de la Libr. Ambrosiana en Mil\u00e1n (4 vols. 4to, Mil\u00e1n, 1697-8; Padua, 1713); IDEM, Anecdota graeca (Padua, 1709); GRABE, Especilegio de los Padres de los siglos I y II (Oxford, 1698-9, 1700, y aumentada, 1714); GALLANDI, Bibl. vet. PP., edici\u00f3n aumentada de la ed. De Lyons de la Bigne (14 vols. fol., Venice, 1765-88, e \u00edndice publ. en Bolonia, 1863)&#8212;casi todo el contenido est\u00e1 reimpreso en MIGNE; OBERTH\u00dcR, SS. Patrum opera polemica de veriate religionis christ. c. Gent. et Jud. (21 vols. 8vo, W\u00fcrzburg, 1777-94); IDEM, Opera omnia SS. Patrum Latinorum (13 vols., W\u00fcrzburg, 1789-91); ROUTH, Reliquiae sacrae, siglos II y III (4 vols., Oxford, 1814-18; en 5 vols., 1846-8); IDEM, Scriptorum eccl. opuscula praeipua (2 vols., Oxford, 1832, 3er vol., 1858); MAT, Scriptorum veterum nova collectio (asunto no publ. de los manuscritos del Vaticano., 10 vols. 4to, 1825-38); IDEM, Spicileqium Romanum (10 vols. Svo, Roma, 1839-44); IDEM, Nova Patrum Bibtiotheca (7 vols. 4to, Roma, 1844-54; vol. 8 completados por COZZA-LUZI, 1871, vol. 9 por COZZA-LUZI, 1888, App. ad opera ed. ab A. Maio, Roma, 1871, App. altera, 1871). Unos pocos escritos ecl. en MAI&#8217;s Classici auctores (10 vols., Roma, 1828-38); CAILLAU, Collectio selecta SS. Ecclesia Patrum (133 vols. en. 8vo, Par\u00eds, 1829-42); GERSDORF, Bibl. Patrum eccl. lat. selecta (13 vols., Leipzig, 1838-47); la Bibliotheca Patrum de Oxford alcanz\u00f3 10 vols. (Oxford, 1838-55); PITRA, Spicilegium Solesmense (4 vols. 4to, Par\u00eds, 1852-8).  El n\u00famero de estas variadas colecciones, en adici\u00f3n a las obras de los grandes Padres, hicieron dif\u00edcil obtener un grupo completo de escritos patr\u00edsticos.  MIGNE supli\u00f3 la necesidad al recopilar casi todos los anteriores (excepto el final de la \u00faltima obra mencionada, y los \u00faltimos vol\u00famenes de Mais) en sus ediciones completas: Patrologiae cursus completus, Series latine (a Innocent III, A.D. 1300, 221 vols. 4to, incluyendo cuatro vol\u00famenes de \u00edndices, 1844-55), Series graeco-latine (al Concilio de Florencia, A.D. 1438-9, 161 vols. 4to, 1857-66, y otro raro volumen de adiciones, 1866); la Series graece fue tambi\u00e9n publicada, s\u00f3lo en lat\u00edn,  en 81 vols.; no hay \u00edndice en la Serie gracia; una lista alfab\u00e9tica de contenido por SCHOLAREOS (Atenas, 1879, \u00fatil); otras publicaciones, no incluidas en Migne, por PITRA, son Juris ecclesiastici Graecarum hist. et monum. (2 vols., Roma, 1864-8); Analecta sacra (6 vols., numerados I, II, III, IV, VI, VIII, Par\u00eds, 1876-84); Analecta sacra et classica (Par\u00eds, 1888); Analecta novissima, medieval (2 vols., 1885-8); la nueva edici\u00f3n de los Padres Latinos se llama Corpus scriptorum ecclesiasticorum latinorum, editum consilio et impensis Academiae litterarum Caesarea Vindobonensis (Viena, 1866, 8vo, en progreso); y de los Padres Griegos: Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten drei Jahrhunderten, herausgegeben von der Kirchenv\u00e4tter-Kommission den K\u00f6nigl. preussiechen Akad. den Wise. (Berl\u00edn, 1897, larga 8va, en progreso).  De la Monumenta Germaniae historica, una parte, los Auctores antiquissimi (Berl\u00edn, 1877-98), contiene obras del siglo XI que se conectan con la patrolog\u00eda.  Colecciones modernas peque\u00f1as son HURTER, SS. Patrum opuscula selecta, con unas pocas buenas notas (Innebruck, 1ra. serie, 48 vols., 1868-85, 2da serie, 6 vols.. 1884-92) &#8212; estos peque\u00f1os libros han sido merecidamente populares; KR\u00dcGER, Semmlung ausgew\u00e4hlter kirchen- und dogmengeschichtlicher Quellenechriften (Friburgo, 1891-); RAUSCHEN, Florilegium patristicum, de los siglos I y II (3 fasc., Bonn, 1904-5); textos patr\u00edsticos de Cambridge (I, The Five Theol. Orat. of Greg. Naz., ed. MASON, 1899; II, The Catech. Or. of Greg. Nyssen., ed. SRAWLEY, 1903; Dionysius Alex., ed. FELTRE, 1904, en progreso); VIZZINI, Bibl. SS. PP. Theologiae tironibus et universo clero accomodata (Roma, 1901- en progreso); LIETZMANN, Kleine Texte, f\u00fcr theol. Vorlesungen und Uebungen (han aparecido veintiseis n\u00fameros de 16 p\u00e1gs. Cada uno, Bonn, 1902- en progreso); una edici\u00f3n en ingl\u00e9s del mismo (Cambridge, 1903-); Textes et documents pour l&#8217;\u00e9tude historique du chrietienisme, ed. HEMMER Y LEJAY (textos, trad. al franc\u00e9s, y notas, Par\u00eds, en progreso &#8212; una serie admirable).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">INITIA:&#8211; Para los escritores griegos y latinos hasta Eusebio vea el \u00edndice de HARNACK, Gesch. der altchr. Litt., I; para los escritores latinos de los primeos seis siglos, AUMERS, Initia libronum PP. lat. (Viena, 1865); y hasta 1200, VATASSO, Initia PP. aliorumque scriptorum sect, lat. (2 vols., imprenta del Vaticano, 1906-8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HISTORIAS LITERARIAS: El primero es BELLARMINE, De Scriptoribus ecclesiasticis (Roma, 1613, impresa a menudo con adiciones por LABBE, Par\u00eds, 1660, y por OUDEN, Par\u00eds, 1686); DE PIN, Biblioth\u00e8que universelle des auteurs eccles. (61 vols. 8vo, o 19 vols. 4to, Par\u00eds, 1686, etc.); \u00e9se fue severamente criticado por el benedictino PETITDIDIER y por el oratoriano SIMON (Critique de la Bibl. des auteurs eccl. publ. pen ill. E. Dupin, Par\u00eds, 1730), y la obra de Du Pin fue puesta en el \u00cdndice en 1757; FABACCEUS, Bibliotheca Graece, sive edititia Scriptorum veterum Graecorum (Hamburgo, 1705-28, 14 vols.; nueva ed. por HARLES, Hamburgo, 1790-1809, 12 vols., comprende no totalmente 11 vols de la ed. Original; \u00edndice a esta ed., Leipzig, 1838) &#8212; esta gran obra es realmente una vasta colecci\u00f3n de materiales; Fabricio fue un protestant (m. 1736); \u00e9l hizo una peque\u00f1a colecci\u00f3n de la lit. latina hist., Bibl. Latina, sive non. scr. vett, latt. (1697, 1708, 1712, etc., ed. por ERNESTI, 3 vols., Leipzig, 1773-4), y una continuaci\u00f3n para la Edad Media (1734-6, 5 vols.); el conjunto fue re-editado por MANSI (6 vols., Padua, 1754, y Florencia, 1858-9); LE NOURRY, Apparatus ad Biblioth. Max. vett. Patr. (2 vols. fol., Par\u00eds, 1703-15), trata sobre los Padres Griegos del siglo II y sobre los apologistas latinos; CEILLIER, Hist. g\u00e9n\u00e9rale des auteurs sacr\u00e9s et eccl\u00e9s. (desde Mois\u00e9s hasta 1248, 23 vols., Par\u00eds, 1729-63; Table g\u00e9n. des Met., por RONDET, Par\u00eds, 1782; nueva ed. 16 vols., Par\u00eds, 1858-69); SCHRAM, Analysis Operum SS. PP. et Scriptorum eccles. (Vienna, 1780-96, 18 vols., una obra valiosa); LUMPER, Hist. Theologico-critica de vit\u00e2 scriptis atque doctrina SS. PP. at scr. eccl. trium primorum saec. (Vienna, 1783-99, 13 vols.; una compilaci\u00f3n, pero muy buena); el anglicano CAVE public\u00f3 una obra de buena calidad, Scriptorum eccl. historia literaria (Londres, 1688; mejor ed., Oxford, 1740-3); OUDIN, un premostratense que se volvi\u00f3 protestante, Commentarius de Scriptoribus eccl. (basado en Bellarmine, 3 vols. fol., Leipzig, 1722). Sobre las ediciones de los Padres Latinos, SCHOENEMANN, Bibliotheca historico-litteraria Patrum Latinorum a Tert, ad Greg. M. at Isid. Hisp. (2 vols., Leipzig, 1792-4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PATROLOGIAS (obras menores): GERHARD, Patrolog\u00eda (Jena, 1653); H\u00dcLSEMANN, Patrolog\u00eda (Leipzig, 1670); OLEARIO, Abacus Patrologicus (Jena, 1673); estos son libros protestantes pasadso de moda.  Obras cat\u00f3licas alemanas son:  GOLDWITZER, Bibliographie der Kirchenv\u00e4ter und Kirchenlehrer (Landshut, 1828); IDEM, Patrologie verbunden mi Patristik (Nuremberg, 1833-4); la m\u00e1s antigua distinci\u00f3n en Alemania entre patrolog\u00eda, el conocimiento de los Padres y su uso, y patr\u00edstica, la ciencia de la teolog\u00eda de los Padres, est\u00e1 ahora algo anticuada; BUSSE, Grundriss der chr. Lit. (M\u00fcnster, 1828-9); M\u00d6HLER, Patrologie, una importante obra p\u00f3stuma de este gran hombre, donde da los tres primeros siglos (Ratisbona, 1840); PERMANEDER, Bibliotheca patristica (2 vols., Landshut, 1841-4); FESSLER, Institutiones Patrologiae (Innsbruck, 1851), una nueva edici\u00f3n por JUNGMANN es muy valiosa (Innsbruck, 1890-6); ALZOG, Grundriss der Patrologie (Friburgo im Br., 1866 y 1888); la misma en franc\u00e9s por BELET (Par\u00eds, 1867); NIRSCHL, Handbuch der Patrologie und Patristik (Mainz, 1881-5); RESB\u00c1NYAY, Compendium Patrologiae et Patristicae (Funfkirchen en Hungr\u00eda, 1894); CARVAJAL, Institutiones Patrologiae (Oviedo, 1906); BARDENHEWER, Patrolog\u00eda (Friburgo im Br., 1894; nueva ed. 1901) &#8212; este es hasta el presente el mejor panfleto; el autor era un profesor en la facultad de teolog\u00eda cat\u00f3lica de la Univ. de Munich; una trad. al franc\u00e9s por GODET Y VERSCHAFFEL, Les P\u00e8res de l&#8217;\u00c9glise (3 vols., Par\u00eds, 1899); una trad. al italiano por A. MERCATI (Roma, 1903); y una traducci\u00f3n al ingl\u00e9s con la bibliograf\u00eda actualizada por SHAHAN (Friburgo im Br. Y San Luis, 1908); obras menores, insuficientes para estudiantes avanzados, pero excelentes para prop\u00f3sitos ordinarios, son: SCHMID, Grundlinien der Patrologie (1879; 4ta ed., Friburgo im Br., 1895); una trad. al ingl\u00e9s revisada por SCHOBEL (Friburgo, 1900); SWETE de Cambridge, Estudio Patr\u00edstico (Londres, 1902).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HISTORIAS DE LOS PADRES:   Es innecesario catalogar aqu\u00ed todas las historias generales de la Iglesia, grandes y peque\u00f1as, de Baronio en adelante; ser\u00e1 suficiente dar algunas de las que tratan especialmente con los Padres y con la literatura eclesi\u00e1stica.  La primera y principal es la incomparable obra de TILLEMONT, M\u00e9moires pour servir \u00e0 l&#8217;histoire eccl. des six premiers si\u00e8cles (Par\u00eds, 1693-1712, 16 vols., y otras ediciones); MAR\u00c9CHAL, Concordance des SS. P\u00e8res de l&#8217;Eglise, Grecs at Latins, una armon\u00eda de su teolog\u00eda (2 vols., Par\u00eds, 1739); B\u00c4HR, Die christlich-r\u00f6mische Litteratur (4to vol. de Gesch. der r\u00f6mischen Litt., Karlsruhe, 1837; una nueva edici\u00f3n de la primera parte, 1872); SCHANZ, Gesch. der r\u00f6m. Litt., Parte III (Munich, 1896), 117-324; EBERT, Gech. der christlich-lateinischen Litt. (Leipzig, 1874; 2da ed., 1889); Anciennes litt\u00e9ratunes chr\u00e9tiennes (in Biblioth\u00e8que de l&#8217;enseignement de l&#8217;hist. eccl., Par\u00eds): I; BATIFFOL, La litt\u00e9rature grecque, un bosquejo muy \u00fatil (4ta ed., 1908), II; DUVAL, La litt\u00e9rature syriaque (3ra ed., 1908); LECLERCQ, L&#8217;Afrique chr\u00e9tienne (en la misma Bibl. de l&#8217;ens. da l&#8217;h. eccl., 2da ed., Par\u00eds, 1904); IDEM, L&#8217;Espagne chr\u00e9tienne (2da. ed., 1906); BATIFFOL, L&#8217;\u00e9glise naissante et le Catholicisme, un relato apolog\u00e9tico muy bueno sobre el desarrollo de la Iglesia desde el testimonio de los Padres de los primeros tres siglos (Par\u00eds, 1909); de las historias generales la mejor es la de Ducesesrese, Hist. ancienne eta tEglisa (han aparecido 2 vols. Par\u00eds, 1906-7); finalmente, ocupa el primer lugar entre las historias de los Padres una obra a ser completada en seis vol\u00famenes, BARDENHEWER, Geschichte der altkirchlichen Litteratur (I a 200 d.C., Friburgo im Br., 1902; II a 300 d.C., 1903).  Los siguientes son protestantes:  NEWMAN, La Iglesia de los Padres (Londres, 1840, etc.); DONALDSON, Una historia cr\u00edtica de la literatura cristiana\u2026 al Concilio de Nicea: I; Los Padres Apost\u00f3licos II y III; Los Apologistas (Londres, 1864-6 &#8212; poco simp\u00e1tico); BRICHY, La \u00c9poca de los Padres (2 vols., Londres, 1903); Z\u00d6CKLER, Gesch. der theologischen Litt. (Patristik) (N\u00f6rdlingen, 1889); CRUTTWELL, Historia Literaria del Cristianismo Primitivo\u2026 Per\u00edodo Niceno (2 vols., Londres, 1893); KR\u00dcGER, Gesch. der altchristlichen Litt, in den ersten 3 Jahrh. (Friburgo im Br. y Leipzig, 1895-7); tr. GILLET (Nueva York, 1897), esta es la mejor historia protestante moderna.  Los siguiente consiste de materiales:: A. HARNACK, Gechichte der altchr. Litt, bis Eusebius, I, Die Ueberlieferung (Leipzig, 1893; este volumen enumera todas las obras conocidas de cada escritor, y todas las referencias antiguas a ellos, y notas a los manuscritos); II, 1 (1897), y II, 2 (1904), Die Chronologie, discute la \u00e9poca de cada escrito; DRUMBACHER trata sobre el \u00faltimo per\u00edodo griego en Geschichte der byzantinischen Litt. 527-1453 (2da. ed. con la ayuda de EHRHARD, Munich, 1897). Se debe a\u00f1adir la siguiente serie de estudios recopilada: Textd und Untersuschungen zur Geschichte der altchristlichen Litt., ed. VON GEBHARDT AND A. HARNAcK (1ra serie, 15 vols., Leipzig, 1883-97, 2da serie, Neue Folge, 14 vols., 1897-1907, en progreso) &#8212; los editores son ahora HARNACK Y SCHMIDT; ROBINSON, Textos y Estudios (Cambridge, 1891 &#8212; en progreso); EHRHARD Y M\u00dcLLER, Strassburger theologische Studien (12 vols., Friburgo im Br., 1894 &#8212; en progreso); EHRHARD Y KIRSCH, Forschungen zur christl. Litt. und Dogmengeschichte (7 vols., Paderborn, en progreso); La Pens\u00e9e chr\u00e9tienne (Par\u00eds, en progreso); Studii e Testi (Imprenta del Vaticano, en progreso).  De las historias de desarrollo del dogma, HARNACK, Dogmengeschichte (3 vols., 3ra ed., 1894-7, se est\u00e1 imprimiendo una nueva edici\u00f3n; trad. al franc\u00e9s, Par\u00eds, 1898; trad. al ingl\u00e9s, 7 vols., Edimburgo, 1894-9), una obra bastante inteligente y vistosa; LOOFS, Leitfaden zum Studium der D. G. (Halle, 1889; 3ra ed., 1893); SEEBERG, Lehrb. der D. G. (2 vols., Erlangen, 1895), protestante conservador; IDEM, Grundriss der D. G. (1900; 2da ed., 1905), una obra m\u00e1s peque\u00f1a: SCHWANE, Dogmengeschichte, Cat\u00f3lico (2da ed., 1892, etc.; trd. Al franc\u00e9s, Par\u00eds, 1903-4); BETHUNE-BAKER, Introducci\u00f3n a la Historia de la Doctrina (Londres, 1903); TIXERONT, Histoire des Dogmas: I, La th\u00e9ologie anti-nic\u00e9enne (Par\u00eds, 1905 &#8212; excelente); y otras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FILOL\u00d3GICAS:  Para el griego com\u00fan del primer per\u00edodo vea MOULTON, Gram\u00e1tica del N. T. Griego: I, Proleg\u00f3mena (3ra. ed., Edimburgo, 1909), y referencias; sobre la literatura griega, A.D. 1-250, SCHMIDT, Den Atticismus von Dion. Hal. bis auf den zweiten Philostratus (4 vols., Stuttgart, 1887-9); THUMB, Die griechieche Sprache im Zeitalter des Hellenismus (Strasburgo, 1901).  Adem\u00e1s del Tesauro de ESTEFANO (\u00faltima ed.., 8 vols., fol., Par\u00eds, 1831-65) y lexicones de griego cl\u00e1sico y b\u00edblico, diccionarios especiales de griego tard\u00edo son DU CANGE, Glossarium ad scriptores mediae et infimae graecitatis (2 vols., Lyons, 1688, y nueva ed., Breslan, 1890-1); S\u00d3FOCLES, Lexic\u00f3n Griego de los Per\u00edodos Romano y Bizantino, 146-1100 (3ra ed., Nueva York, 1888); las palabras faltantes en Est\u00e9fano y en S\u00f3focles aparecen en KUMANUDES (S. A. Koumanoudes), Sunag\u00f4g\u00ea lexe\u00f4n ath\u00easaurist\u00f4n en tois hegg\u00eanikois lexikois (Atenas, 1883); notas generales sobe el griego bizantino en KNUMBACHER, op. cit. Sobre el lat\u00edn patr\u00edstico, KOFFMANE, Gesch. des Kinchenlateins: I, Entstehung . . . bis auf Augustinus-Hieronymus (Breslau, 1879-81); NORDEN, Die antika Kunstprosa (Leipzig, 1898), II; hay un gran n\u00famero de estudios del lenguaje de Padres particulares [por ej., HOPPE sobre Tertuliano (1897); WATSON (1896) y BAYARD (1902) sobre Cipriano; GOELTZER sobre Jer\u00f3nimo (1884); REGNER sobre Agust\u00edn (1886), etc.], e \u00edndices latinitatis a los vol\u00famenes del Corpus de Viena PP. latt.; TRAUBE, Quellen and Untensuchungen zur lat. Phil. des Mittelalters, I (Munich, 1906); se hallar\u00e1 mucho en Archiv f\u00fcr lat. Lexicographie, ed. W\u00d6LFFLIN (Munich, comenz\u00f3 1884).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRADUCCIONES:   Biblioteca de los Padres de la Santa Iglesia Cat\u00f3lica, traducida por miembros del Cap. ingl\u00e9s (por PUSEY, NEWMAN, etc.), (45 vols., Oxford, 1832-). ROBERTS Y DONALDSON, La Biblioteca Cristiana Ante-Nicena (24 vols., Edimburgo, 1866-72; nueva ed. por COXE, Buffalo, 1884-6, con la excelente Sinopsis Bibliogr\u00e1fica de RICHARDSON como Supl., 1887); SCHAFF Y WAGE, Biblioteca Selecta de Padres Nicenos y Ante-Nicenos de la Iglesia Cristiana, con buenas notas (14 vols., Buffalo y Nueva York, 1886-90, y 2da serie, 1900, en progreso).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ENCICLOPEDIAS Y DICCIONARIOS:  SUICER, Thesaurus ecclesiasticus, a patribus graecis ordine alphabetico exhibens quaecumqua phrases, ritus, dogmata, haereses et hujusmodi alia spectant (2 vols., Amsterdam, 1682; y de nuevo en 1728; y Utrecht, 1746); HOFFMANNS, Bibliographisches Lexicon der gesammten Litt. der Griechen (3 vols., 2da ed., Leipzig, 1838-45); los art\u00edculos sobre los primeros Padres y herej\u00edas en la Enciclopedia Brit\u00e1nica (8va ed.) son, muchos de ellos por Harnack y todav\u00eda dignos de leerse; WETZER Y WELTE, Kirchenlex., ed. HERGENR\u00d6THER, y luego por KAULEN y otros, 12 vols., un volumen de \u00edndice (Friburgo im Br., 1882-1903); HERZOG, Realencylop\u00e4die f\u00fcr prot. Theol. und Kirche, 3ra ed. por HAUCK (21 vols., 1896-1908); VACANT Y MANGENOT, Dicc. de Teol. Cat. (Par\u00eds, en progreso); CABROL, Dict. d&#8217;arch\u00e9ologie chr. et de liturgie (Par\u00eds, en progreso); BAUDRILLART, Dict. d&#8217;hist. at de g\u00e9ogr. eccl\u00e9siastiques (Par\u00eds, en progreso); SMITH Y WACE, Diccionario de Biograf\u00eda Cristiana, es muy completo y valioso (4 vols., Londres, 1877-87).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIBROS DE REFERENCIA GENERALES: ITTIG, De Bibliothecis et Catenis Patrum, da el contenido de las colecciones m\u00e1s antiguas de los Padres que se enumer\u00f3 arriba (Leipzig, 1707); IDEM, Schediasma de auctoribus qui de scriptoribus ecclesiasticis egerunt (Leipzig, 1711); DOWLING, Notitia scriptorum SS. PP. . . . quae in collectionibus Anecdotorum post annum MDCC in lucem editis continentur (a continuaci\u00f3n de ITTIG&#8217;s De Bibl. et Cat., Oxford, 1839); una obra moderna admirable es EHRHARD, Die alt christliche Litt, und ihre Erforschung seit 1880: I, Allgemeine Uebersicht, 1880-4 (Friburgo im Br., 1894); II, lit Ante-Nicena, 1884-1900 (1900); las bibliograf\u00edas en las obras de HARNACK y de BARDENHEWER (vea arriba) son excelentes; para el per\u00edodo ante-niceno vea RICHARDSON, Sinopsis Bibliogr\u00e1fica (en volumen extra de los Padres ante-nicenos, Buffalo, 1887); para el per\u00edodo completo. CHEVALIER, R\u00e9pertoire des sources historiques du moyen-\u00e2ge: Bio-bibliographie, da los nombres de personas (2da ed., Par\u00eds, 1905-07); Topo-bibliographie da los nombres de lugares y temas (2da ed., Par\u00eds, 1894-1903); el progreso por a\u00f1o se registra en HOLTZMANN Y KR\u00dcGER&#8217;s Theologischer Jahresbericht desde 1881; KROLL Y GURLITT, Jahresbericht f\u00fcr kleseische Alterthumewissenschaft (ambos protestantes); BIHLMEYER, Hagiagraphischer Jahresbericht para 1904-6 (Kempten y Munich, 1908).  Una muy completa bibliograf\u00eda aparece trimestralmente en la Revue d&#8217;hist. eccl. (Lovaina, desde 1900), con \u00edndice al final del a\u00f1o; en esta publicaci\u00f3n se hallar\u00e1n los nombres de todas las Revistas que tratan sobre asuntos patr\u00edsticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Chapman, John. \u00abFathers of the Church.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06001a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Carolina Eyzaguirre Arroyo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El t\u00e9rmino \u00abpadres\u00bb se us\u00f3 al principio para referirse a los obispos, a causa del aspecto paterno de su ministerio pastoral. Luego se aplic\u00f3 a los obispos reunidos en concilio, ya que estos establec\u00ed\u00adan la norma de la fe y adoptaban decisiones para la vida de la Iglesia. M\u00e1s tarde adquiri\u00f3 el sentido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPADRES DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14900"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14900\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}