{"id":14905,"date":"2016-02-05T09:46:31","date_gmt":"2016-02-05T14:46:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-san\/"},"modified":"2016-02-05T09:46:31","modified_gmt":"2016-02-05T14:46:31","slug":"pedro-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-san\/","title":{"rendered":"PEDRO, SAN"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl estudio de Pedro desde la Reforma ha estado orientado a menudo por la pol\u00e9mica. Los cat\u00f3licos quieren descubrir en Pedro los or\u00ed\u00adgenes del primado del papa; los protestantes se resisten a tales indagaciones y rechazan sus resultados. En los tiempos modernos, O. Cullmann, en un estudio cl\u00e1sico, reconoc\u00ed\u00ada el hecho de que Pedro hubiera tenido cierta preeminencia, pero negaba que su funci\u00f3n se hubiera transmitido a los que se proclamaban sus sucesores. Desde entonces, los estudios exeg\u00e9ticos se han caracterizado generalmente por una mayor objetividad. [En este sentido, poco despu\u00e9s del Vaticano II se convirti\u00f3 en paradigm\u00e1tica la Traduction Oecum\u00e9nique de la Bible  que en su comentario a Mt 16,17, subrayaba as\u00ed\u00ad la confluencia y la diferencia de la interpretaci\u00f3n entre cat\u00f3licos, ortodoxos y protestantes: la tradici\u00f3n cat\u00f3lica se refiere a este texto para fundar la doctrina seg\u00fan la cual los sucesores de Pedro heredan su primac\u00ed\u00ada; la tradici\u00f3n ortodoxa considera que en sus di\u00f3cesis todos los obispos que profesan la fe verdadera est\u00e1n dentro de la sucesi\u00f3n de Pedro y de los ap\u00f3stoles; finalmente, los exegetas protestantes reconocen el lugar y la funci\u00f3n privilegiada de Pedro en los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia, pero consideran que Jes\u00fas s\u00f3lo se refiere a la persona de Pedro.]<br \/>\nEn las primeras obras del Nuevo Testamento, l\u00e1s cartas de Pablo, encontramos ciertos indicios de la preeminencia de Pedro: es el primer testigo de la resurrecci\u00f3n (lCor 15,5), es jefe en Jerusal\u00e9n y garante de la aut\u00e9ntica doctrina (G\u00e1l 1,18; 2,8), con una misi\u00f3n especial entre los jud\u00ed\u00ados (G\u00e1l 2,7-8); el mal ejemplo de la vacilaci\u00f3n de Pedro es suficientemente grave como para merecer una reprimenda p\u00fablica de Pablo (G\u00e1l 2,11-14). Hay algunos datos que apuntan a la existencia de una facci\u00f3n petrina en Corinto (lCor 1,12). La historia de los primeros a\u00f1os de la Iglesia no podr\u00ed\u00ada entenderse sin el particular papel desempe\u00f1ado por Pedro (He 1-15).<\/p>\n<p>La postura de los sin\u00f3pticos es significativa. Hay varios elementos en la presentaci\u00f3n esencial de Marcos: Pedro tiene una especial preeminencia en varios lugares (1,35-38; 8,27-33; 10,28-30; 14,27-31; 16,7); es portavoz (8,27-33; 9,2-13; 10,28-30; 11,12-14.20-22); forma parte del grupo de los \u00ed\u00adntimos (5,37; 9,2-13; 14,32-42); hay en \u00e9l un lado oscuro de debilidad e incomprensi\u00f3n (1,35-38; 8,31-33; 9,5-6; 14,27-31.37-42.54.66-72).<\/p>\n<p>Con pocos a\u00f1adidos significativos, este mismo cuadro es el que pintan Lucas y Mateo. Lucas, deliberadamente, suaviza en cierto modo los aspectos negativos. Recoge la llamada del pescador Pedro, que desde entonces ser\u00e1 \u00abpescador de hombres\u00bb (5,1-11). Jes\u00fas ora por Pedro, quien, despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, confirmar\u00e1 la fe a sus hermanos (22,31-32). Lucas es el \u00fanico de los sin\u00f3pticos que recoge una aparici\u00f3n especial del Se\u00f1or resucitado a Pedro (24,34).<\/p>\n<p>Mateo recuerda que Jes\u00fas salv\u00f3 a Pedro (14,28-31) e indica que Pedro tendr\u00ed\u00ada un conocimiento especial en la cuesti\u00f3n de las relaciones con el juda\u00ed\u00adsmo (17,24-27). Pero el texto clave es, por supuesto, Mt 16,16-19. Sim\u00f3n recibe un nuevo nombre; se trata en arameo de un juego perfecto de palabras (kepha-kepha).  Lo que es muy inusual es la traducci\u00f3n,  no transliteraci\u00f3n, en la palabra griega Petros,  de petra,  piedra (por ejemplo, He 1,15; Mt 17,1; Jn 1,42; cf un uso anterior en ICor 15,5; G\u00e1l 2,9). Se han se\u00f1alado algunos antecedentes en la alusi\u00f3n a la piedra o la roca, que es un atributo divino en el Antiguo Testamento (Dt 32,4): Abrah\u00e1n (Is 51,1-2), Isa\u00ed\u00adas (28,16; 54,11-12) y la misma par\u00e1bola de Jes\u00fas sobre la estabilidad (Mt 7,24-28). Puesto que en el Antiguo Testamento la roca es a menudo un atributo divino (Dt 32,4 y muchos salmos, por ejemplo, 18,2.31; 42,9), puede decirse que Jes\u00fas est\u00e1 concediendo a Pedro el don divino de la constancia. Jes\u00fas edificar\u00e1 su Iglesia sobre la \u00abroca\u00bb de la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica de Pedro. Las \u00abpuertas del hades no prevalecer\u00e1n\u00bb contra la Iglesia. El hades o sheol, la morada veterotestamentaria de los muertos, es considerado normalmente como el poder de la muerte; la Iglesia, por tanto, ser\u00e1 indefectible. Algunos exegetas ven aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, una afirmaci\u00f3n de que los poderes del mal no triunfar\u00e1n sobre ella. Jes\u00fas le promete tambi\u00e9n: \u00abTe dar\u00e9 las llaves del reino de Dios; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb. La referencia a las llaves puede tener a Is 22,15-22 como trasfondo (cf Ap 1,18; 3,7); indica autoridad. Los verbos atar y desatar est\u00e1n en pasiva teol\u00f3gica, es decir, suponen que es Dios quien realiza la acci\u00f3n. Tambi\u00e9n esto implica una promesa de autoridad para Pedro. En la literatura rab\u00ed\u00adnica, los verbos atar y desatar pueden referirse a atar al demonio por medio de exorcismos, a actos jur\u00ed\u00addicos de excomuni\u00f3n y a la toma definitiva de decisiones.<\/p>\n<p>Es inconcebible que la descripci\u00f3n de la figura de Pedro la hicieran de este modo los sin\u00f3pticos si no correspondiera a la memoria de las Iglesias en el \u00faltimo cuarto del siglo I.<\/p>\n<p>[Sobre el texto de Mt 16,16-19, conviene subrayar que se trata de una per\u00ed\u00adcopa original y no interpolada con un claro origen arameo, seg\u00fan los estudios actuales de especialistas de cualquier tendencia confesional. Adem\u00e1s es mayoritaria la opini\u00f3n entre los autores cat\u00f3licos de que se trata de un texto de probable origen pospascual, \u00ed\u00adntimamente ligado a la protofan\u00ed\u00ada de lCor 15,5 y Lc 24,34 (cf A. V\u00f3gtle, R. Schnackenburg, R. Pesch, X. L\u00e9on-Dufour, R. E. Brown, R. Fabris, P. Grelot, R. Aguirre, H. Fries, F. Sch\u00fcssler Fiorenza, J. M. R. Tillard, M. M. Garijo-Guembe, S. Pi\u00e9-Ninot, etc). Hip\u00f3tesis que no puede excluirse con tal que se garantice el valor hist\u00f3rico de esta promesa hecha a Pedro basada en una fe aut\u00e9nticamente cristiana en el acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de la resurrecci\u00f3n de Cristo (cf A. Ant\u00f3n). De esta forma Mateo se limitar\u00ed\u00ada a situar en otro tiempo, y en el marco de Cesarea de Filipo, donde la fe de Pedro ocup\u00f3 el lugar de la formulaci\u00f3n muy imperfecta conservada por Marcos, lo que el Cristo glorioso dijo en el tiempo de la Iglesia, mencionada expl\u00ed\u00adcitamente en Mt 16,1 8, y que est\u00e1 anunciada con el verbo \u00abedificar\u00e9\u00bb en futuro.<\/p>\n<p>Con todo, contin\u00faa la fundamentada opini\u00f3n de su origen prepascual, ya sea situ\u00e1ndolo en la cena (los reformados: O. Cullmann, J. J. AlImen), ya sea subrayando su fuerte contexto jud\u00ed\u00ado, que s\u00f3lo transmitir\u00ed\u00ada en su integridad el evangelio de Mateo y que remontar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas (los cat\u00f3licos: 1. Gom\u00e1, A. Feuillet, M. van Cangh, M. van Esbroeck, F. Refoul\u00e9, J. Ratzinger). Es obvio adem\u00e1s que, en esta situaci\u00f3n, la confesi\u00f3n de Pedro anticipa su plenitud de fe pospascual.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que el concilio Vaticano I, al citar este texto \u00abtradicional\u00bb de Mt 16,16-19, unido a Jn 21,15-17, afirma la importancia que tiene la comprensi\u00f3n de la tradici\u00f3n de la Iglesia para su correcta interpretaci\u00f3n, con estas palabras: \u00abEsta doctrina (sobre la instituci\u00f3n del primado apost\u00f3lico en san Pedro) tan clara de las Sagradas Escrituras, tal y como las ha entendido siempre la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb. Estos textos b\u00ed\u00adblicos, pues, est\u00e1n en el origen de tal interpretaci\u00f3n eclesial.]<br \/>\nEl cuadro de Juan no es diferente. A pesar del destacado papel del disc\u00ed\u00adpulo amado, Pedro sigue ocupando un lugar preeminente, tanto en el cuerpo del evangelio (Jn 1,40-42; 6,67-69; 13,6-11, y 13,36-38 con 18,17-18.25-27) como en el a\u00f1adido del cap\u00ed\u00adtulo final\u00bb. El disc\u00ed\u00adpulo amado \u2014figura idealizada o un disc\u00ed\u00adpulo concreto\u2014 tiene la primac\u00ed\u00ada en el amor (Jn 3,23-26; 18,15-16; 19,25-27) y en la fe (20,2-10). En Jn 21, Pedro toma la iniciativa para ir a pescar; pero, aunque el disc\u00ed\u00adpulo amado reconoce al Se\u00f1or primero (21,1-7), en este mismo cap\u00ed\u00adtulo se le confiere a Pedro un oficio pastoral por medio de la triple afirmaci\u00f3n del Se\u00f1or en r\u00e9plica a la triple confesi\u00f3n del amor de Pedro (21,15-17); las palabras usadas para referirse al oficio son significativas: boske\/poimaine,  \u00abapacienta\u00bb, mientras que las palabras utilizadas para designar el amor \u2014agapas\/ phileis\u2014  son m\u00e1s bien equivalentes en Juan. Los vers\u00ed\u00adculos siguientes (18-19) apuntan al martirio de Pedro. La historia del ministerio de Jes\u00fas no pod\u00ed\u00ada narrarse a finales del siglo I sin aludir al papel destacado de Pedro, en armon\u00ed\u00ada con lo que se dice tambi\u00e9n en los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>La pseudoepigraf\u00ed\u00ada de las tard\u00ed\u00adas cartas 1 y 2 de Pedro es un argumento m\u00e1s en favor de la importancia de Pedro. Dado que es casi seguro que no fueron escritas por Pedro, el autor o autores lo que buscaban era atraer el prestigio del ap\u00f3stol sobre las cartas, en las que hay especialmente notables afirmaciones sobre la autoridad (IPe 5,14) y sobre el peligro de las malas interpretaciones de Pablo (2Pe 3,15-16).<\/p>\n<p>El importante estudio luterano-cat\u00f3lico titulado Pedro en el Nuevo Testamento  podr\u00ed\u00ada resumirse del siguiente modo: durante el ministerio de Jes\u00fas, Sim\u00f3n, 1) fue uno de los primeros llamados; 2) tuvo un papel especial; 3) hizo una confesi\u00f3n especial de fe, y 4) se equivoc\u00f3 en la manera de entender la misi\u00f3n de Jes\u00fas. En la Iglesia primitiva, Sim\u00f3n, 1) recibi\u00f3 el nombre de Cefas; 2) fue testigo de una visi\u00f3n especial del Se\u00f1or resucitado; 3) fue el m\u00e1s importante de los Doce, y 4) llev\u00f3 a cabo una carrera misionera con un papel y autoridad especiales. Las im\u00e1genes de Pedro en el Nuevo Testamento son variadas: pescador de hombres, misionero, pastor, m\u00e1rtir, receptor de una revelaci\u00f3n especial, confesor de la verdadera fe, protector de la doctrina (2Pe) y pecador arrepentido. La visi\u00f3n expuesta en el di\u00e1logo anglicano-cat\u00f3lico (ARCIC) es bastante similar.<\/p>\n<p>El Vaticano I define que a Pedro se le confiri\u00f3 una primac\u00ed\u00ada apost\u00f3lica. Trata de suprimir la idea de que Pedro fuera simplemente un primus inter pares.  Usa el t\u00e9rmino corriente para designar la autoridad espiritual, a saber, \u00abjurisdicci\u00f3n\u00bb. El Vaticano II habla del primado de Pedro [al que nunca une el calificativo del Vaticano I \u00abde jurisdicci\u00f3n\u00bb] al exponer su doctrina sobre la >colegialidad episcopal: \u00abPor decreto del Se\u00f1or, san Pedro y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles constituyen un colegio apost\u00f3lico&#8230; El Se\u00f1or hizo de Pedro la roca y el portador de las llaves de la Iglesia (cf Mt 16,18-19) y lo constituy\u00f3 pastor de todo el reba\u00f1o (cf Jn 21,15ss). Es claro, no obstante, que este oficio de Pedro de atar y desatar (cf Mt 16,19) le fue conferido tambi\u00e9n al colegio de los obispos en uni\u00f3n con su cabeza (cf Mt 18,18; 28,16-20)\u00bb. Se afirma tambi\u00e9n que el primado es permanente: \u00abEl oficio que Dios concedi\u00f3 personalmente a Pedro, pr\u00ed\u00adncipe de los ap\u00f3stoles, es permanente y ha de transmitirse a sus sucesores\u00bb (LG 20).<\/p>\n<p>Hay pues en la actualidad entre los exegetas amplio consenso en torno a la figura de Pedro y su papel preeminente entre los ap\u00f3stoles. Aunque todos los te\u00f3logos cat\u00f3licos moderados reconocen que algunas de las prerrogativas de Pedro eran personales, todos mantienen tambi\u00e9n que el primado que le fue concedido se transmiti\u00f3 a sus sucesores (>Primado papal). Tal pretensi\u00f3n es vigorosamente contestada en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico con los protestantes en Occidente y con los ortodoxos en Oriente.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os ha aparecido alg\u00fan estudio importante sobre el primado conjunto de Pedro y Pablo, pilares ambos de la Iglesia de Roma, que sin embargo ninguno de los dos fundaron (Rom 1,11-15). Esta ampliaci\u00f3n de la concepci\u00f3n del primado incluyendo tambi\u00e9n a Pablo podr\u00ed\u00ada dar pie a nuevos planteamientos ecum\u00e9nicos para todas las Iglesias.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El estudio de Pedro desde la Reforma ha estado orientado a menudo por la pol\u00e9mica. Los cat\u00f3licos quieren descubrir en Pedro los or\u00ed\u00adgenes del primado del papa; los protestantes se resisten a tales indagaciones y rechazan sus resultados. En los tiempos modernos, O. 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