{"id":14909,"date":"2016-02-05T09:46:39","date_gmt":"2016-02-05T14:46:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pneumatologia-y-eclesiologia\/"},"modified":"2016-02-05T09:46:39","modified_gmt":"2016-02-05T14:46:39","slug":"pneumatologia-y-eclesiologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pneumatologia-y-eclesiologia\/","title":{"rendered":"PNEUMATOLOGIA Y ECLESIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nY. Congar cuenta una an\u00e9cdota del Vaticano II que se ha convertido ya en cl\u00e1sica: \u00abDurante la discusi\u00f3n del esquema De ecclesia,  en el segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones del concilio, est\u00e1bamos hablando un d\u00ed\u00ada con dos amigos, observadores ortodoxos, el P. Nissiotis y el P. Alexander Schmemann. Estos nos dijeron: \u00abSi nosotros tuvi\u00e9ramos que escribir un documento De ecclesia,  escribir\u00ed\u00adamos un cap\u00ed\u00adtulo sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo y otro sobre el cristiano. Y ah\u00ed\u00ad nos parar\u00ed\u00adamos. Con ello habr\u00ed\u00adamos dicho lo esencial\u00bb. Aun cuando tal eclesiolog\u00ed\u00ada pudiera ser tan unidimensional como lo que en otro lugar Congar llamar\u00ed\u00ada el monismo cristol\u00f3gico, el ejemplo ilustra bien una dimensi\u00f3n descuidada en la eclesiolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica anterior al concilio; a saber, una pneumatolog\u00ed\u00ada o teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo desarrollada. El concilio hace 258 referencias al Esp\u00ed\u00adritu, pero uno puede preguntarse si estas est\u00e1n, por as\u00ed\u00ad decir, dispersas por los textos conciliares, o constituyen de hecho una verdadera pneumatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os posteriores al concilio han sido testigos de un extraordinario inter\u00e9s por la pneumatolog\u00ed\u00ada desde muy diversos puntos de vista: obras generales, Escritura, patr\u00ed\u00adstica, espiritualidad, >carisma, liberaci\u00f3n, liturgia, ecumenismo, y especialmente desde el punto de vista de las Iglesias orientales, incluyendo la cuesti\u00f3n del >Filioque.  El Vaticano II ha dado tambi\u00e9n pie a abundante literatura, al igual que varios temas eclesiol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu se fue revelando gradualmente a trav\u00e9s de las Escrituras. En el Antiguo Testamento hay 378 referencias a la femenina ruah  (a las que podr\u00ed\u00adan a\u00f1adirse otros once ejemplos arameos); 279 veces se traduce por el neutro pneuma  en los LXX (que en la tradici\u00f3n posterior se convierte en el masculino latino spiritus).  Puede decirse que \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb tiene en el Antiguo Testamento cuatro sentidos: es una fuerza carism\u00e1tica que se manifiesta, por ejemplo, en los jueces (Jue 3,10); es un poder que reciben los reyes (1Sam 16,13); est\u00e1 asociado a la profec\u00ed\u00ada (Os 9,7; Miq 3,8); es mesi\u00e1nico (Is 42,1-7; 61,1-3) y escatol\u00f3gico (Ez 36,26-28; JI 3,1-2). En el umbral del Nuevo Testamento se produce una clara asociaci\u00f3n entre el esp\u00ed\u00adritu y la sabidur\u00ed\u00ada (Sab 1,6; 7,7; 9,17). La literatura intertestamentaria muestra un gran inter\u00e9s por el esp\u00ed\u00adritu de Dios (s\u00f3lo en los textos de Qumr\u00e1n hay m\u00e1s de 200 referencias). Toda esta serie de acciones dadoras de vida en el Antiguo Testamento nos prepara para la plena recepci\u00f3n de su poder en la Iglesia del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento hay 379 referencias al pneuma.  En \u00e9l observamos que, aunque siguen manteni\u00e9ndose los sentidos del Antiguo Testamento, hay una conciencia cada vezmayor del car\u00e1cter personal del Esp\u00ed\u00adritu, especialmente en Lucas (11,13; 12,12) y en Juan (14-16). El Esp\u00ed\u00adritu, en particular, est\u00e1 asociado a Jes\u00fas (Lc 1,35; 3,22; 4,1, 14; 18). Pablo desarrolla una rica pneumatolog\u00ed\u00ada (Rom 8).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la eclesiolog\u00ed\u00ada, que es lo que aqu\u00ed\u00ad nos interesa, el Esp\u00ed\u00adritu es al mismo tiempo conferido por Jes\u00fas (Jn 20,22) y prometido por \u00e9l (Jn 16,13-15; Lc 24,49 con He 1,4-5.8). La Iglesia primitiva recibi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo en Pentecost\u00e9s (He 2; cf 4,31) y era consciente de que este moraba en ella (He 5,3) y la guiaba (He 13,2.4; 15,28; 16,7). El Esp\u00ed\u00adritu se transmit\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y la imposici\u00f3n de manos de los ap\u00f3stoles (He 8,15-17; 19,6). La comunidad (ICor 3,16) y el cristiano son > templo del Esp\u00ed\u00adritu (lCor 6,19); el creyente est\u00e1 sellado por el Esp\u00ed\u00adritu (Ef 1,13). El acceso al Padre tiene lugar a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu (Ef 2,18). Es el Esp\u00ed\u00adritu el que da los >carismas y edifica la unidad de los creyentes (Ef 4,3; cf lCor 12,13).<\/p>\n<p>El desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu tuvo lugar a lo largo de varios siglos\u00bb. Puede esquematizarse en varias etapas: una \u00e9poca en la que el Esp\u00ed\u00adritu se afirm\u00f3 y fue objeto de experiencia en la vida de la Iglesia (siglos 1 y II); los comienzos de la sistematizaci\u00f3n teol\u00f3gica (siglo III); la definici\u00f3n de >Constantinopla (381); la s\u00ed\u00adntesis del siglo V; las divergencias entre Oriente y Occidente a pro-p\u00f3sito del >Filioque.  Estos desarrollos sucesivos concern\u00ed\u00adan a la actividad eclesial del Esp\u00ed\u00adritu y afectaban al modo en que los creyentes entend\u00ed\u00adan esta actividad.<\/p>\n<p>Tiene cierto valor la observaci\u00f3n de que Occidente parte de la unidad y unicidad de Dios para llegar luego a afirmar la pluralidad de las personas, mientras que Oriente parte de las personas como dato inicial para llegar luego a la unidad de su naturaleza; se trata de algo que puede servir inicialmente de orientaci\u00f3n, pero de lo que no se pueden extraer demasiadas consecuencias. A lo largo del per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico no s\u00f3lo se especul\u00f3 sobre la vida interior de la Trinidad, sino que se indag\u00f3 adem\u00e1s continuamente en la Trinidad econ\u00f3mica, o en la doble misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia y en el creyente. Podemos ilustrar el tema de la misi\u00f3n eclesial partiendo de dos autores caracter\u00ed\u00adsticos respectivamente de Oriente y Occidente: san Basilio Magno y san Agust\u00ed\u00adn de Hipona.<\/p>\n<p>La obra Sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo,  del oriental Basilio, puede datarse entre el 374 y el 375. Su Carta 159,  escrita poco despu\u00e9s, contiene buena parte de la misma doctrina. Aunque por razones de prudencia \u2014especialmente para evitar problemas similares a los que surgieron despu\u00e9s del concilio de >Nicea I\u2014 Basilio nunca dijo expl\u00ed\u00adcitamente que el Esp\u00ed\u00adritu fuera Dios, insisti\u00f3 en que la Tercera Persona ha de ser adorada y glorificada del mismo modo que el Padre y el Hijo, lo que evidentemente viene a querer decir lo mismo. Basilio apel\u00f3 constantemente a la vida y a la liturgia de la Iglesia en prueba de su fe en la persona y la obra del Esp\u00ed\u00adritu; de hecho invoca una tradici\u00f3n no escrita acerca del Esp\u00ed\u00adritu, cuyo poder es bien conocido en la Iglesia.<br \/>\nSan Agust\u00ed\u00adn puede tomarse como ejemplo caracter\u00ed\u00adstico del planteamiento occidental. Al igual que Basilio, tambi\u00e9n \u00e9l, en su gran obra De Trinitate,  parte de la Escritura. Aunque est\u00e1 claramente m\u00e1s interesado en la vida interna de la Trinidad, habla no obstante claramente del Esp\u00ed\u00adritu en cuanto enviado a la Iglesia, como comuni\u00f3n en la Iglesia, al modo en que ya lo es en la Trinidad. Una de las afirmaciones m\u00e1s notables de Agust\u00ed\u00adn es que el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en el cuerpo m\u00ed\u00adstico al modo en que el alma lo hace en nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis medieval occidental puede verse en san Anselmo, Ricardo de San V\u00ed\u00adctor, san Buenaventura y santo Tom\u00e1s de Aquino, cada uno de los cuales desarrolla ciertos aspectos de la rica s\u00ed\u00adntesis de san Agust\u00ed\u00adn. Santo Tom\u00e1s desarrolla de san Agust\u00ed\u00adn las nociones de procesi\u00f3n y misi\u00f3n; considera Don (Donum)  un nombre propio del Esp\u00ed\u00adritu y establece una aut\u00e9ntica misi\u00f3n; desarrolla hermosamente la noci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu como amigo; afirma que lo caracter\u00ed\u00adstico de la Nueva Ley es el Esp\u00ed\u00adritu, que es quien otorga los carismas a la Iglesia.<\/p>\n<p>En la Baja Edad media hubo muchos movimientos que apelaban a una especial unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu; el calificativo de \u00abespiritual\u00bb a menudo implicaba cierto fanatismo. Algunos como >Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore parec\u00ed\u00adan anhelar una etapa final de la humanidad, la etapa del Esp\u00ed\u00adritu. En algunos de estos movimientos hab\u00ed\u00ada cierto anti-institucionalismo; opon\u00ed\u00adan su sensaci\u00f3n de estar movidos por el Esp\u00ed\u00adritu a las estructuras, que percib\u00ed\u00adan como carentes de vida. Lutero y otros l\u00ed\u00adderes reformadores tuvieron que luchar en dos frentes: contra los cat\u00f3licos, congregados al grito de \u00abi Iglesia!\u00bb, y contra los entusiastas, congregados al grito de \u00abiEsp\u00ed\u00adritu!\u00bb. Aunque desde una actitud b\u00e1sicamente poco comprensiva, el estudio de R. A. Knox sobre los entusiastas ilustra la continuaci\u00f3n de los movimientos espirituales extremistas en los tiempos posteriores a la Reforma.<\/p>\n<p>En los escritores espirituales posteriores a Trento hubo una profunda conciencia de la labor del Esp\u00ed\u00adritu Santo; pero en la eclesiolog\u00ed\u00ada de la Contrarreforma y de \u00e9pocas posteriores, aunque no faltaban las referencias al Esp\u00ed\u00adritu Santo, este no ocup\u00f3 un lugar central. Hubo, no obstante, excepciones, como la obra de J. A. >M\u00f3hler sobre la unidad de la Iglesia y algunos pasajes penetrantes de M. J. > Scheeben.<\/p>\n<p>La pneumatolog\u00ed\u00ada gan\u00f3 protagonismo en la eclesiolog\u00ed\u00ada a partir de la \u00e9poca de J. A. M\u00f6hler. En el magisterio, podr\u00ed\u00ada datarse el redescubrimiento de la pneumatolog\u00ed\u00ada en la eclesiolog\u00ed\u00ada con la publicaci\u00f3n en 1897 de la enc\u00ed\u00adclica de Le\u00f3n XIII sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La carta depende en gran medida de Agust\u00ed\u00adn y de Tom\u00e1s de Aquino. La espiritualidad pneumatoc\u00e9ntrica de la enc\u00ed\u00adclica ha de leerse desde una perspectiva que no prescinda de la jerarcolog\u00ed\u00ada cristoc\u00e9ntrica de la anterior enc\u00ed\u00adclica Satis cognitum.  Reitera la idea de que el Esp\u00ed\u00adritu es el alma de la Iglesia y habla de que el Esp\u00ed\u00adritu es la fuente de la permanencia de la Iglesia en la verdad y de su vida sacramental, y de que mora en el alma del justo. Se trata de una exposici\u00f3n bastante completa del papel del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. Despu\u00e9s de Le\u00f3n XIII los te\u00f3logos explotaron sus afirmaciones sobre el Esp\u00ed\u00adritu, pero no desarrollaron ninguna eclesiolog\u00ed\u00ada pneumatol\u00f3gica relevante.<\/p>\n<p>Aunque la enc\u00ed\u00adclica de >P\u00ed\u00ado XII sobre el cuerpo m\u00ed\u00adstico, >Mystici Corporis,  era predominantemente cristol\u00f3gica, se conced\u00ed\u00ada en ella un lugar importante al Esp\u00ed\u00adritu Santo: la Iglesia fue promulgada en Pentecost\u00e9s; Cristo quer\u00ed\u00ada que esta estuviera enriquecida por los dones del Esp\u00ed\u00adritu; la Iglesia est\u00e1 animada por el Esp\u00ed\u00adritu, que es su alma; no hay sin embargo incompatibilidad \u00abentre la misi\u00f3n invisible del Esp\u00ed\u00adritu Santo y el oficio jur\u00ed\u00addico que los pastores y los maestros han recibido de Cristo\u00bb. Pero aparte de esta enc\u00ed\u00adclica, la pneumatolog\u00ed\u00ada no ocupa mucho lugar dentro de las vastas ense\u00f1anzas eclesiol\u00f3gicas de P\u00ed\u00ado XII.<\/p>\n<p>A pesar de todo, durante las d\u00e9cadas anteriores al Vaticano II fue creciendo cada vez m\u00e1s la conciencia, no siempre desarrollada sistem\u00e1ticamente\u00bb, de la importancia de la pneumatolog\u00ed\u00ada, tanto en la Iglesia cat\u00f3lica como en las protestantes.<\/p>\n<p>Puede mostrarse c\u00f3mo el Vaticano II dedic\u00f3 cada vez mayor atenci\u00f3n a la pneumatolog\u00ed\u00ada a lo largo del proceso de elaboraci\u00f3n de los textos. El primer borrador de la constituci\u00f3n sobre la Iglesia del Vaticano II se mov\u00ed\u00ada en la tradici\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XII sobre el cuerpo m\u00ed\u00adstico. Conten\u00ed\u00ada treinta y una referencias al Esp\u00ed\u00adritu, principalmente como alma del cuerpo y como Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, aunque tambi\u00e9n est\u00e1 presente la idea del Esp\u00ed\u00adritu como gu\u00ed\u00ada de la Iglesia. Trece de estas referencias se conservar\u00ed\u00adan en el texto definitivo de la LG.<\/p>\n<p>El concilio aclara la analog\u00ed\u00ada del alma de la Iglesia. En LG 7 dice: \u00abDe tal modo vivifica el Esp\u00ed\u00adritu todo elcuerpo, lo une y lo mueve, que su oficio pudo ser comparado por los santos Padres con la funci\u00f3n que ejerce el principio de vida o el alma (principium vitae seu anima)  en el cuerpo humano\u00bb. En el p\u00e1rrafo siguiente se desarrolla la analog\u00ed\u00ada complementaria de la encarnaci\u00f3n: \u00abAs\u00ed\u00ad como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino, como de instrumento vivo de salvaci\u00f3n unido indisolublemente a \u00e9l, de modo semejante (non dissimili modo)  la articulaci\u00f3n social de la Iglesia sirve al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que la vivifica para el acrecentamiento de su cuerpo\u00bb. Se trata aqu\u00ed\u00ad de evitar sutilmente el peligro del monofisismo eclesial; el concilio dice \u00abarticulaci\u00f3n social\u00bb (socialis compago) y \u00bb sirve\u00bb (inservit)  con el fin de atenuar la analog\u00ed\u00ada y evitar as\u00ed\u00ad la sugerencia de una uni\u00f3n hipost\u00e1tica con la Iglesia.<\/p>\n<p>En la versi\u00f3n final de LG hay una rica pneumatolog\u00ed\u00ada. La constituci\u00f3n comienza con una exposici\u00f3n trinitaria (LG 2-4), lo mismo que el decreto sobre las misiones (AG 2-4). Una noci\u00f3n nueva importante es la de Pentecost\u00e9s4, as\u00ed\u00ad como el importante desarrollo de la doctrina sobre los >carismas. La doctrina de ambos documentos (LG 4 y AG 4) muestra por qu\u00e9 los credos primitivos confesaban unidas la fe en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y en la Iglesia, hasta el punto de que santo Tom\u00e1s de Aquino presenta el credo como la fe en el Esp\u00ed\u00adritu que santifica a la Iglesia (Credo in Spiritum Sanctum sanctificantem Ecclesiam).<br \/>\nSe puede hablar de una pneumatolog\u00ed\u00ada del concilio si se demuestra que hay una idea central que unifique las distintas referencias al Esp\u00ed\u00adritu y la eclesiolog\u00ed\u00ada del concilio. Esta idea central podr\u00ed\u00ada ser la afirmaci\u00f3n de que \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo fue enviado a fin de santificar indefinidamente la Iglesia y para que de este modo los fieles tengan acceso al Padre por medio de Cristo en un mismo Esp\u00ed\u00adritu (cf Ef 2,18)\u00bb (LG 4; cf 9). La poco desarrollada noci\u00f3n de templo, como una tercera imagen trinitaria junto a las de pueblo y cuerpo (LG 17), puede considerarse como unificadora y explicitadora de la doctrina de la constituci\u00f3n. Al llegar el concilio a su pen\u00faltimo texto, encontramos un desarrollo de esta intuici\u00f3n en el decreto sobre las misiones: el Esp\u00ed\u00adritu vivifica y unifica a la Iglesia entera en todos sus actos (cf AG 4; cf LG 64). Dado que estas afirmaciones se verifican, operan y est\u00e1n desarrolladas a lo largo de los documentos del concilio, hay s\u00f3lidos fundamentos para afirmar que en el Vaticano II hay una aut\u00e9ntica pneumatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Aunque hay en ella seis referencias al Esp\u00ed\u00adritu (SC 2, 5, 6,  43), la constituci\u00f3n sobre la liturgia es muy d\u00e9bil en lo tocante a la pneumatolog\u00ed\u00ada. La revisi\u00f3n posterior de los libros lit\u00fargicos corrigi\u00f3 esta deficiencia (>Liturgia). Una nota caracter\u00ed\u00adstica de las nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas y de los nuevos ritos sacramentales es la presencia en todos ellos de una >epicl\u00e9sis.<br \/>\nLa pneumatolog\u00ed\u00ada del Vaticano II fue desarrollada ulteriormente por la tercera enc\u00ed\u00adclica de la trilog\u00ed\u00ada trinitaria de Juan Pablo II, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo.  La enc\u00ed\u00adclica, por un lado, es un desarrollo amplio de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y, por otro, no est\u00e1 tan centrada en la eclesiolog\u00ed\u00ada. El papa observa que \u00aben cierto modo la gracia de Pentecost\u00e9s se perpet\u00faa en la Iglesia\u00bb a trav\u00e9s de los sacramentos del orden y de la confirmaci\u00f3n\u00bb. Por otro lado, afirma, \u00abla ense\u00f1anza del Vaticano II es \u00abpneumatol\u00f3gica\u00bb: est\u00e1 impregnada por la verdad de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el alma de la Iglesia\u00bb La segunda parte de la enc\u00ed\u00adclica se ocupa del dif\u00ed\u00adcil texto de Jn 16,7-8, que habla de que el Esp\u00ed\u00adritu convence al mundo en lo relativo al pecado: se trata de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la conciencia humana y de la certeza de la redenci\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu, adem\u00e1s, fortalece a los individuos y manifiesta a la Iglesia como sacramento. Es el fundamento de la esperanza escatol\u00f3gica de la Iglesia; es, en definitiva, \u00abConsejero, Defensor y Abogado\u00bb.<\/p>\n<p>La enorme cantidad de textos publicados sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Iglesia en las tres \u00faltimas d\u00e9cadas as\u00ed\u00ad como la ense\u00f1anza del Vaticano II y la ben\u00e9fica influencia de los te\u00f3logos de Oriente, han abierto una senda a la eclesiolog\u00ed\u00ada: esta no puede ya dar marcha atr\u00e1s, sino s\u00f3lo avanzar en la exploraci\u00f3n de la pneumatolog\u00ed\u00ada, en el intento de comprender la misi\u00f3n del que H. U. von Balthasar, con evocadora e inquietante frase, llama \u00abel Desconocido m\u00e1s all\u00e1 de la Palabra\u00bb.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Y. 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