{"id":14913,"date":"2016-02-05T09:46:46","date_gmt":"2016-02-05T14:46:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/primado-papal\/"},"modified":"2016-02-05T09:46:46","modified_gmt":"2016-02-05T14:46:46","slug":"primado-papal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/primado-papal\/","title":{"rendered":"PRIMADO PAPAL"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn el decreto sobre ecumenismo del Vaticano II se lee: \u00abLas Iglesias de Oriente y de Occidente, durante muchos siglos, siguieron su propio camino, unidas, sin embargo, por la comuni\u00f3n fraterna de la fe y de la vida sacramental, siendo la sede romana, por com\u00fan consentimiento, la que resolv\u00ed\u00ada (sede Romana moderante)  cuando entre las Iglesias surg\u00ed\u00adan discrepancias en materia de fe o de disciplina\u00bb (UR 14). Una cuesti\u00f3n que se plantea en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, y de la manera m\u00e1s aguda en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, es que es lo que ocurr\u00ed\u00ada realmente durante este per\u00ed\u00adodo y con posterioridad: \u00bfDe qu\u00e9 modo ejerc\u00ed\u00ada Roma el primado, del tipo que fuera, durante el primer milenio? \u00bfQu\u00e9 cambios pueden considerarse desarrollos dogm\u00e1ticos leg\u00ed\u00adtimos? \u00bfQu\u00e9 son aditamentos de los que se podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada prescindir, o por lo menos no insistir en ellos en las conversaciones encaminadas a la unidad de los cristianos? Son diversas las posturas adoptadas: J. M. R. Tillard usa la postura de >Le\u00f3n I Magno (papa entre 440 y  461; >Papas) como piedra de toque; P. Granfield adopta la postura del Vaticano I, pero con una ex\u00e9gesis atenta de sus textos y teniendo presente el modo en que el Vaticano I ha sido recibido en el Vaticano II. Para entender el papado en la actualidad es necesario tener una visi\u00f3n general de su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>El papel de >Pedro es crucial para comprender esta evoluci\u00f3n. El texto de Mt 16,16-18 ha sido desde aproximadamente el siglo VI uno de los fundamentos b\u00ed\u00adblicos clave de la doctrina cat\u00f3lica del papado. El primer punto de inter\u00e9s es la tard\u00ed\u00ada fecha en que se recurri\u00f3 al texto. Antes los Padres ve\u00ed\u00adan en la \u00abroca\u00bb la fe de Pedro, m\u00e1s que a Pedro mismo. El segundo problema asociado al texto es su ex\u00e9gesis. Ning\u00fan exegeta representativo dir\u00e1 que el sentido literal, es decir, inspirado, del texto de Mateo sea el primado de los sucesores de Pedro, ni mucho menos su infalibilidad. Podemos afirmar, sin embargo, con seguridad que el texto, junto a otros como Lc 22,31-32 y Jn 21,15-17, apunta a una cierta preeminencia de Pedro sobre los dem\u00e1s ap\u00f3stoles. La comisi\u00f3n conjunta luterano-cat\u00f3lica coincidi\u00f3 en esto en su importante estudio sobre Pedro.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n de Pedro a los papas es un paso dif\u00ed\u00adcil. Supone la noci\u00f3n de >ius divinum o  derecho divino. Brevemente, el argumento es el mismo que el de un buen n\u00famero de estructuras del Nuevo Testamento, conjunto de estructuras constituido como normativo hacia el a\u00f1o 200 en todas las Iglesias de las que tenemos alg\u00fan conocimiento detallado. Este conjunto normativo de estructuras incluye un obispo en cada lugar con un grupo de sacerdotes y di\u00e1conos. Incluye tambi\u00e9n una posici\u00f3n importante del obispo de Roma, que se revela en dos hechos: los obispos de Roma act\u00faan fuera de su propio territorio; otras Iglesias miran a Roma reconoci\u00e9ndole cierta preeminencia. Dado el celo con que conservaban sus tradiciones las antiguas Iglesias, en algunas de las cuales la l\u00ed\u00adnea de sucesi\u00f3n episcopal se remontaba hasta un ap\u00f3stol, as\u00ed\u00ad como la condici\u00f3n de Roma como potencia perseguidora, es improbable que tal evoluci\u00f3n hubiera podido realizarse en tan corto espacio de tiempo de no haber sido bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Vaticano II usa expresiones como \u00abinstituci\u00f3n divina\u00bb o \u00abpor la providencia divina\u00bb para referirse a esta evoluci\u00f3n; la expresi\u00f3n \u00abderecho divino\u00bb es com\u00fan en la teolog\u00ed\u00ada moderna. Hay por tanto unaevoluci\u00f3n en la Iglesia que tiene como fundamento Mt 16,16-19, etc., pero cuyo motor es la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En el Nuevo Testamento vemos al colegio de los ap\u00f3stoles, con Pedro desempe\u00f1ando en \u00e9l un papel especial: todos los ap\u00f3stoles son fundamento (Ef 2,20; Ap 21,4), pero Pedro es el \u00fanico a quien Jes\u00fas da el nombre de Roca (Mt 16,18); todos los ap\u00f3stoles son pastores (He 20,28; IPe 5,2), pero Pedro es el pastor universal (Jn 21,15-17); todos los ap\u00f3stoles \u2014muchos exegetas dicen que la comunidad entera\u2014 reciben las llaves, el poder para atar y desatar (Mt 18,18; cf Jn 20,23), pero Pedro las recibe de manera singular (Mt 16,19); todos los ap\u00f3stoles son testigos de Cristo resucitado (He 1,8, etc.), pero Pedro es el primero (lCor 15,5; Lc 24,34); Jes\u00fas ora por todos (Jn 17,9.20), pero ora especialmente por Pedro en beneficio de los dem\u00e1s (Lc 22,32).<\/p>\n<p>La Iglesia de Roma qued\u00f3 ligada a los dos grandes m\u00e1rtires Pedro y Pablo, que de alg\u00fan modo fueron su fundamento, aunque ninguno de los dos fue el primero en predicar en esta ciudad. Pedro es la fuente de la unidad y la autoridad; Pablo, el maestro de la aut\u00e9ntica doctrina.<\/p>\n<p>No est\u00e1 en absoluto claro que Pedro fuera el primer obispo de Roma, ni siquiera que hubiera un s\u00f3lo obispo en cada Iglesia local antes del siglo II. >Clemente Romano es consciente de que las estructuras jer\u00e1rquicas se remontan a los ap\u00f3stoles, pero no estamos en condiciones de determinar claramente su propia posici\u00f3n en Roma. La primera lista de los obispos de Roma es aproximadamente del 180, aunque varias d\u00e9cadas antes un viajero, Hegesipo, da testimonio de la uniformidad de la doctrina en el mundo mediterr\u00e1neo y menciona una lista de obispos romanos, que no cita. Se ha afirmado que algunos de los nombres de la lista podr\u00ed\u00adan referirse a presb\u00ed\u00adteros destacados que se ocuparon de las relaciones entre la Iglesia de Roma y otras Iglesias, pero sin ser \u00abobispos\u00bb en el sentido en que hoy entendemos este t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca que va hasta Le\u00f3n I Magno (440-461) los datos de que disponemos son m\u00e1s bien escasos. Podemos dividirlos en dos clases: primero, las acciones de la Iglesia romana; segundo, las declaraciones acerca de la Iglesia romana. Ambas l\u00ed\u00adneas muestran un desarrollo en el sentido de la autoridad del obispo de Roma, y juntas forman un argumento fuerte en favor de la autenticidad del primado romano.<\/p>\n<p>Est\u00e1n en primer lugar, pues, los textos que indican una posici\u00f3n especial o de precedencia de la Iglesia de Roma y, m\u00e1s tarde, de su obispo. >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada se refiere a la Iglesia romana como \u00abla que preside en el pa\u00ed\u00ads de la tierra de los romanos\u00bb, y habla de su \u00abpresidencia en el amor\u00bb. Seg\u00fan >Ireneo de Lyon, todas las Iglesias deber\u00ed\u00adan coincidir con la Iglesia de Roma a causa de la mayor excelencia de su origen (potior principalitas:  probablemente Pedro y Pablo) y la fidelidad con que esta ha mantenido la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. >Tertuliano (ca. 200) habla de la autoridad (\u00bfprestigio?) de la Iglesia fundada por Pedro y Pablo y santificada por su martirio. >Cipriano buscaba ansiosamente la aprobaci\u00f3n del papa Esteban de su postura en relaci\u00f3n con el asunto del bautismo. Cipriano habla adem\u00e1s de c\u00f3mo los herejes iban a Roma con la esperanza de que esta Iglesia les diera la raz\u00f3n. El concilio local de Sof\u00ed\u00ada (343-344) consideraba importante que sus decisiones fueran comunicadas al papa Julio L Optato (ca. 370) habla del primado de la Iglesia fundada por Pedro, apelando, en contra de los donatistas, a la importancia de ser cat\u00f3licos y de estar en comuni\u00f3n con Roma. Despu\u00e9s de \u00e9l las declaraciones de este tipo son muy frecuentes, por ejemplo, en >Ambrosio, >Agust\u00ed\u00adn o Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p>Est\u00e1n, en segundo lugar, las acciones de la Iglesia romana (no siempre todav\u00ed\u00ada de sus obispos) que indican que esta Iglesia tiene un sentido de misi\u00f3n o de responsabilidad respecto de otras Iglesias. >Clemente Romano escribe a los disidentes de Corinto (ca. 98) urgi\u00e9ndolos a aceptar la autoridad y la paz. El papa V\u00ed\u00adctor I amenaza con excomulgar a Pol\u00ed\u00adcrates de Efeso en la >controversia cuartodecimana hacia el 190. Esteban amenaza igualmente con excomulgar a Cipriano en la controversia sobre el rebautismo (despu\u00e9s del 254), insistiendo en que Cipriano deber\u00ed\u00ada seguir la misma l\u00ed\u00adnea que la Iglesia romana. Julio reivindica el derecho a ser informado y a ser escuchado en tiempos de la deposici\u00f3n de Atanasio (341). Un s\u00ed\u00adnodo de la Iglesia romana (382) rechaza, al parecer, el tercer canon del I concilio de >Constantinopla (381), que situaba al obispo de esta ciudad en segundo lugar, s\u00f3lo despu\u00e9s del obispo de Roma. Ya en tiempos de Inocencio I (ca. 401-417) los obispos de Roma sol\u00ed\u00adan juzgar casos que les somet\u00ed\u00adan otros obispos. La actitud de Roma no consist\u00ed\u00ada en dar consejos, sino en tomar decisiones; y la senda tomada por Roma era propuesta, e impuesta, a otras Iglesias.<\/p>\n<p>En esta historia de los cuatro primeros siglos es importante notar que, aunque Roma era la capital del Imperio, era tambi\u00e9n una potencia perseguidora, la prostituta babil\u00f3nica del libro del Apocalipsis. Constantinopla fue la primera capital cristiana, y sus obispos adquirieron pronto gran prestigio: el centro de la autoridad imperial se traslad\u00f3 a Oriente; la autoridad papal no, permaneciendo en la antigua capital pagana. El factor m\u00e1s importante es que otras Iglesias permitieron que las acciones de los distintos papas limitaran su autonom\u00ed\u00ada, siendo como eran algunas incluso sedes apost\u00f3licas, fundadas por un ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>La cima del papado en los primeros siglos fue el pontificado de Le\u00f3n I Magno (440-461). Su principal objetivo era servir a la fe: \u00abHemos recibido de Pedro, el Pr\u00ed\u00adncipe de los ap\u00f3stoles, la certeza de poseer el derecho a defender la verdad que nos trae la paz. A nadie se le debe permitir debilitarlo, dado que tiene tan s\u00f3lidos fundamentos\u00bb. Le\u00f3n fue el primero en articular claramente la identidad del Papa como sucesor de Pedro. Hay no obstante una larga lista de casos en los que Le\u00f3n insiste en que las disputas deben resolverse localmente, sin apelar a Roma. Le\u00f3n no alberga ninguna duda respecto de su potestad para intervenir en los asuntos doctrinales y judiciales. Se muestra consciente del poder del papado. Este poder fue reconocido en la famosa exclamaci\u00f3n de >Calcedonia: \u00abPedro ha hablado a trav\u00e9s de Le\u00f3n (Petrus per Leonem locutus est)\u00bb.  La historia de los >concilios locales y generales muestra c\u00f3mo en los primeros siglos los concilios se consideraban a s\u00ed\u00ad mismos aut\u00f3nomos, pero los obispos de Roma fueron considerando cada vez m\u00e1s como misi\u00f3n suya recibirlos (>Recepci\u00f3n) primero y aprobarlos luego, para finalmente, en los tiempos modernos, afirmar ser los \u00fanicos con autoridad para convocar un concilio ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>Tras caer el papado en su punto m\u00e1s bajo en el desastroso siglo X, san Pedro Dami\u00e1n (1007-1072) y pronto tambi\u00e9n san >Gregorio VII (1073-1085) difundieron la idea de que la Iglesia deb\u00ed\u00ada reformarse \u00abdesde arriba\u00bb. Las veintisiete proposiciones del >Dictatus papae  son la afirmaci\u00f3n de un poder casi absoluto en la Iglesia. Gregorio VII prohibi\u00f3 la investidura de los >laicos, pero la controversia encontr\u00f3 finalmente un arreglo en el concordato de Worms (1122). El movimiento de reforma condujo a una fuerte centralizaci\u00f3n, que se inici\u00f3 con decisi\u00f3n bajo Alejandro II (1061-1073), ayudado por Hildebrando, el futuro Gregorio VII. Se llev\u00f3 a cabo la unificaci\u00f3n lit\u00fargica con la eliminaci\u00f3n del rito griego en el sur de Italia y del rito hispano-visigodo en Espa\u00f1a, y la negativa a permitir el uso de la lengua nacional en Bohemia.<\/p>\n<p>La ignorancia de muchos obispos durante los primeros siglos, que era causa de que un buen n\u00famero de ellos sometieran los casos dif\u00ed\u00adciles a Roma, acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en un ejemplo cl\u00e1sico del poder de la costumbre: ciertos casos eran enviados a Roma en lugar de resolverse localmente; Roma adquiri\u00f3 la costumbre de ocuparse de estos casos; fue adquiriendo vigencia esta costumbre y, finalmente, se convirti\u00f3 en ley el que s\u00f3lo Roma pod\u00ed\u00ada ocuparse de ellos \u2014tal es la postura del >Dictatus papae\u2014.<br \/>\nCon motivo de la reforma hubo abundante reflexi\u00f3n sobre la noci\u00f3n y el ejercicio del poder (potestas,  >Autoridad\/Potestad sacramental). Gregorio VII encarg\u00f3 la b\u00fasqueda de documentos que fortalecieran el poder del papado. Las >Falsas Decretales  aportaron gran cantidad de material. Una contribuci\u00f3n importante fue la del cardenal Deusdedit (ca. 1084), quien no obstante asegur\u00f3 tambi\u00e9n la transmisi\u00f3n de la cl\u00e1usula de excepci\u00f3n de Ivo de Chartres: el papa no puede ser juzgado por nadie, \u00aba no ser que se descubra que se desv\u00ed\u00ada de la fe (nisi deprehenditur a fide devius)\u00bb.  Los t\u00ed\u00adtulos de Madre y Esposa usados en las afirmaciones trinitarias y teol\u00f3gicas de los padres se convirtieron en t\u00ed\u00adtulos jur\u00ed\u00addicos, utilizados para reclamar obediencia. Entre Gregorio VII e Inocencio III (1198-1216) el primado papal empieza a convertirse en una monarqu\u00ed\u00ada papal, como puede verse por la interpretaci\u00f3n que se hace de los >t\u00ed\u00adtulos papales.<\/p>\n<p>En el orden eclesi\u00e1stico se afirmaba que todo poder ven\u00ed\u00ada del papa. Se consideraba como una especie de potestad episcopal, pero por encima de todo obispo local. Gregorio conceb\u00ed\u00ada el poder en t\u00e9rminos jur\u00ed\u00addicos. Los dos poderes, el secular y el religioso, ten\u00ed\u00adan un \u00fanico fin, la salvaci\u00f3n definitiva, por lo que el poder espiritual estaba por encima. En cierto modo se podr\u00ed\u00ada hablar de hierocracia, pero no en el sentido de que el papa reclamara el gobierno secular en cuanto tal.<\/p>\n<p>La rica eclesiolog\u00ed\u00ada de santo >Tom\u00e1s de Aquino est\u00e1 mucho m\u00e1s interesada por los valores teol\u00f3gicos y espirituales que por los aspectos institucionales. Ya sea para alabarlo o censurarlo, a veces se le considera err\u00f3neamente autor de ciertas concepciones jur\u00ed\u00addicas del papado, en particular la idea de que los obispos reciben su potestad (jurisdicci\u00f3n no sacramental) del papa. El papa tiene adem\u00e1s potestad episcopal suprema y suprema autoridad doctrinal y espiritual.<\/p>\n<p>El movimiento de los frailes mendicantes fue una causa important\u00ed\u00adsima de las teor\u00ed\u00adas en favor del papa a finales del siglo XIII y comienzos del XIV. Los te\u00f3logos mendicantes insist\u00ed\u00adan en la total subordinaci\u00f3n del clero parroquial y de los obispos al papa, con el fin de legitimar la creaci\u00f3n por parte del papa de un ministerio de frailes fuera del control de los obispos y del clero secular.<\/p>\n<p>La centralizaci\u00f3n continu\u00f3 durante los siglos siguientes. El concilio de >Florencia, que condujo a la uni\u00f3n de algunos orientales con la Iglesia, fue la afirmaci\u00f3n m\u00e1s fuerte del primado papal que hab\u00ed\u00ada hecho hasta entonces ning\u00fan concilio. Aunque los papas hab\u00ed\u00adan ejercido influencia a lo largo de los siglos en el nombramiento de los obispos de su \u00e1rea, hasta el siglo XIV no empezaron los papas a nombrar regularmente a los obispos en Occidente (>Obispos). La Reforma dio lugar a una centralizaci\u00f3n a\u00fan mayor y a una mayor insistencia en las prerrogativas papales.<\/p>\n<p>En el >Vaticano I se quiso fortalecer el poder del papa en el contexto de la p\u00e9rdida de los Estados Pontificios y de hacer frente a los ataques de los te\u00f3ricos racionalistas y liberales a la Iglesia. Durante el debate sobre el primado a los padres del concilio les falt\u00f3 una eclesiolog\u00ed\u00ada general suficiente y una teolog\u00ed\u00ada del episcopado dentro de la cual colocar la doctrina del primado. Las tres palabras que resultaron m\u00e1s problem\u00e1ticas durante los debates fueron \u00abepiscopal, ordinario e inmediato\u00bb\u00bb. El documento sobre el papado lleva el t\u00ed\u00adtulo de \u00abPrimera constituci\u00f3n, Pastor aeternus,  sobre la Iglesia de Cristo\u00bb. La segunda constituci\u00f3n, complementaria de la primera, no lleg\u00f3 a proclamarse, dado el abrupto final del >Vaticano I.<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo de la Pastor aeternus  trata de la instituci\u00f3n de la Iglesia por Cristo, la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles y la funci\u00f3n de Pedro como principio permanente de la unidad de fe y comuni\u00f3n y de su fundaci\u00f3n visible. El primer cap\u00ed\u00adtulo, con los c\u00e1nones adjuntos, establece que >Pedro recibi\u00f3 una jurisdicci\u00f3n verdadera y propia.<\/p>\n<p>El siguiente cap\u00ed\u00adtulo ense\u00f1a bajo anatema que Pedro, por instituci\u00f3n divina (iure divino),  hab\u00ed\u00ada de tener perpetuamente sucesores en el primado; los papas son los sucesores de Pedro en este primado.<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo 3, sobre el primado, que es clave, consta de varias partes. Escrito en un lenguaje jur\u00ed\u00addico muy t\u00e9cnico, reclama una ex\u00e9gesis detallada. Menciona el concilio de >Florencia, en el que se consigui\u00f3 un acuerdo provisional con Oriente con respecto al tema del primado. Al papa le ha sido dada potestad plena para cuidar y gobernar la Iglesia universal. Esta potestad se describe detalladamente: es episcopal,  es decir, similar en toda la Iglesia a la potestad de un obispo en su di\u00f3cesis; no consiste simplemente en un oficio de supervisi\u00f3n y orientaci\u00f3n, sino en una potestad plena y suprema de jurisdicci\u00f3n sobre toda la Iglesia;  est\u00e1 por encima de los pastores y de los fieles; es inmediata, o  sea, que no est\u00e1 mediada por ninguna persona ni instituci\u00f3n eclesial, sino que procede directamente de Cristo; no se limita a la >fe y moral, sino que incluye tambi\u00e9n la disciplina y el gobierno;  siendo plena y suprema,  no hay poder en la Iglesia que no tenga el papa \u2014aunque puede decidir no ejercerlo, o quiz\u00e1, en algunos casos determinados, debe no hacerlo\u2014; es una potestad ordinaria,  es decir, vinculada a su oficio y no delegada; no aten\u00faa en nada la potestad de los obispos,  ya que la potestad de estos es afirmada, apoyada y defendida por el pastor supremo y universal; no  hay posibilidad de apelaci\u00f3n  a un poder superior, como por ejemplo un concilio ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de potestad episcopal no a\u00f1ade nada realmente a la de potestad \u00abordinaria e inmediata\u00bb. Esta no deja de tener ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n: a Le\u00f3n Magno se le llam\u00f3 \u00abobispo de toda la Iglesia\u00bb, y esta expresi\u00f3n fue com\u00fan a partir del siglo XII. Tomadas en su conjunto, todas las calificaciones de la potestad del papa excluyen claramente el \u00ab>febronianismo\u00bb o cualquier posici\u00f3n que considere al papa meramente un primero entre iguales (primus inter pares)  dentro del episcopado, o incluso cualquier posici\u00f3n que reconozca en \u00e9l s\u00f3lo una potestad de inspecci\u00f3n o supervisi\u00f3n y no una plenitud de poder. La doctrina est\u00e1 expresada aqu\u00ed\u00ad en un lenguaje en gran medida jur\u00ed\u00addico; en \u00e9pocas posteriores esta misma doctrina se expresar\u00ed\u00ada de manera diferente en la Iglesia, aunque manteniendo la ense\u00f1anza genuina del concilio.<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo cuarto trata de la >infalibilidad del papa. Esta puede y debe considerarse como un aspecto del primado apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Ha habido dos formas importantes en que ha tenido lugar la >recepci\u00f3n de la doctrina del Vaticano I. La primera fue la interpretaci\u00f3n del concilio que hicieron los obispos alemanes en la respuesta a Bismarck (>Obispos). La segunda ha sido el Vaticano II. Dado que la Iglesia fue fundada sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles, a cuya cabeza estaba Pedro, es menester, seg\u00fan este concilio, acercarse al papado desde el colegio de los obispos. Este es el modo de recepci\u00f3n del concilio anterior. De este modo el Vaticano II completa la obra del Vaticano I, pero desde una nueva perspectiva. Este >desarrollo no dej\u00f3 de provocar cierta inquietud, como muestra la insistencia de LG 18-25 en que el colegio siempre act\u00faa en uni\u00f3n con la cabeza. Pero despu\u00e9s del Vaticano II no ha vuelto a hacerse ning\u00fan an\u00e1lisis fecundo del papado en abstracto, es decir, aislado del contexto del colegio episcopal.<\/p>\n<p>Puede de este modo plantearse la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica: \u00bfCu\u00e1ntas autoridades supremas existen en la Iglesia? La mejor respuesta parece ser la de que en la Iglesia hay s\u00f3lo un sujeto con potestad suprema: el colegio de los obispos, cuya cabeza puede actuar independientemente, aunque siempre como miembro (como cabeza) del colegio (>Colegialidad episcopal).<\/p>\n<p>Desde el Vaticano II se han dado importantes pasos en los debates ecum\u00e9nicos en torno al ministerio petrino. Algunas Iglesias, especialmente la comuni\u00f3n anglicana, tienen ya su propia experiencia del primado. Entre algunos protestantes y anglicanos hay cierta apertura a aceptar al papa como centro de unidad, mostr\u00e1ndose dispuestos los segundos en ARCIC I a aceptar un papa que no s\u00f3lo fuera un primero entre iguales (primus inter pares),  aunque subrayando el servicio a la unidad m\u00e1s que las categor\u00ed\u00adas jur\u00ed\u00addicas. La postura de las Iglesias ortodoxas es m\u00e1s bien la de considerar al obispo de Roma un primus inter pares, si  bien en estas Iglesias se plantean otras cuestiones. Aunque la infalibilidad sigue siendo clave, la cuesti\u00f3n m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es quiz\u00e1 la de la \u00abpotestad plena y suprema\u00bb.<\/p>\n<p>>Juan XXIII y >Pablo VI fueron muy importantes de cara a mostrar un estilo nuevo de papado, menos autoritario. La iniciativa de Pablo VI de llevar el papado al mundo ha sido asumida con la mayor energ\u00ed\u00ada por Juan Pablo II, quien ha realizado ya (en el 2000) m\u00e1s se setenta visitas al extranjero, volviendo a visitar los mismos pa\u00ed\u00adses al cabo de algunos a\u00f1os. Esta ampliaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica del papado parece haber robustecido en los fieles la estima personal por el sucesor de Pedro, fen\u00f3meno ya notable desde los tiempos del encantador y atrayente >P\u00ed\u00ado IX. Aunque las cualidades personales as\u00ed\u00ad como buena parte de las ense\u00f1anzas del papa actual son muy apreciadas, ha habido problemas derivados de la manera en que la gente ha percibido el modo de ejercer la autoridad papal delegada en los dicasterios vaticanos).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posconciliar se han realizado muchos estudios importantes sobre la significaci\u00f3n del papado en la Iglesia. A menudo est\u00e1n dedicados al modo en que es visto el papado en un \u00e1rea determinadas. El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  se ocupa brevemente del papado (CIC 330-335). No abre ning\u00fan camino nuevo, sino que sigue las sendas del Vaticano II. El derecho prev\u00e9 la posibilidad de la renuncia del papa (CIC 332 \u00c2\u00a7 2). Aunque el caso de >Celestino V es claro, las circunstancias de las pocas renuncias m\u00e1s que ha habido no siempre son f\u00e1ciles de establecer\u00e1.<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo posconciliar ha sido testigo tambi\u00e9n de fuertes sentimientos antirromanos. Estos han sido estudiados en un conocido libro de H. U. von >Balthasar, quien volvi\u00f3 sobre el mismo tema poco antes de morir. La desafecci\u00f3n al papado procede tanto de la extrema \u00abderecha\u00bb como de la \u00abizquierda\u00bb de la Iglesia. La primera es quiz\u00e1 la m\u00e1s profunda y problem\u00e1tica; considera esta que la Iglesia ha ca\u00ed\u00addo en error te\u00f3rico y pr\u00e1ctico con el Vaticano II (>Lefebvre). La segunda acepta el concilio pero critica al papado o a Roma por adaptarse r\u00e1pidamente o con suficiente sinceridad, o por no ser suficientemente sensible a los problemas contempor\u00e1neos, especialmente en el terreno de la moral sexual y, en menor grado, de la bio\u00e9tica.<\/p>\n<p>Pero a menudo el problema no est\u00e1 tanto en las acciones del Vaticano cuanto en su estilo. En algunos de los casos m\u00e1s conocidos de la d\u00e9cada de 1980, aunque no puede discutirse el derecho de Roma a intervenir, hubiera sido preferible que hubieran sido las autoridades locales las que se hubiesen ocupado de ellos. Una desgraciada consecuencia de ello ha sido que el ambiente se ha hecho poco propicio para la cr\u00ed\u00adtica humilde, leal y amorosa del papado o de la >curia romana, como observamos en la historia, especialmente entre te\u00f3logos y santos de gran calibre, con san >Bernardo de Claraval o santa >Catalina de Siena.<\/p>\n<p>En cualquier di\u00e1logo ecum\u00e9nico en el que intervenga la Iglesia cat\u00f3lica la cuesti\u00f3n del papado no puede dejar de plantearse por mucho tiempo. Dentro del movimiento ecum\u00e9nico los te\u00f3logos est\u00e1n estudiando continuamente posibles modos de avanzar en este terreno como en los otros. Un art\u00ed\u00adculo moderado de A. Dulles puede servir de ejemplo del pensamiento actual. Se dice en \u00e9l que la uni\u00f3n y unidad con otra Iglesia no exige necesariamente coincidencia en todos los puntos doctrinales, con tal de que ambas Iglesias admitan la legitimidad y armon\u00ed\u00ada de las doctrinas de la otra con las Escrituras. Siguiendo en esta l\u00ed\u00adnea, quiz\u00e1 no fuera necesario insistir en una aceptaci\u00f3n [\u00abno matizada hermen\u00e9uticamente\u00bb a partir de sus actas y del Vaticano II], del Vaticano I como condici\u00f3n previa para la unidad. En cualquier caso, es necesario en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico una rigurosa hermen\u00e9utica de este concilio, a la que podr\u00ed\u00ada contribuir en gran medida el hecho de la existencia en todas las \u00e9pocas de un ejercicio ben\u00e9fico de la potestad pontificia (>Recepci\u00f3n).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se tiende a ver el primado papal no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la doctrina sobre el episcopado (>Colegialidad episcopal)\u00bb, sino tambi\u00e9n con respecto a otras verdades y a la doctrina del Vaticano II sobre la >jerarqu\u00ed\u00ada de verdades (UR 11). Otros te\u00f3logos est\u00e1n examinando la doctrina del primado papal con el fin de discernir qu\u00e9 elementos pertenecen al don permanente de Cristo a la Iglesia a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu y cu\u00e1les pueden ser aditamentos hist\u00f3ricos o posiciones condicionadas por los tiempos y adoptadas para superar dificultades espec\u00ed\u00adficas, y no pueden ser norma para todos los tiempos.<\/p>\n<p>Por el momento no hay soluciones generalmente aceptadas, pero en los a\u00f1os venideros es previsible que se indague en esta direcci\u00f3n, labor que es decisiva de cara a los dogmas marianos y a la doctrina sobre el papado del Vaticano I. Central para cualquier acuerdo futuro sobre el papado ser\u00e1 el reconocimiento del mismo al servicio de la unidad de las Iglesias. [En este sentido es importante la demanda del mismo Juan Pablo II en la enc\u00ed\u00adclica Ut unum sint  de 1995 sobre la revisi\u00f3n del ministerio petrino en el sentido \u00abde encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ning\u00fan modo a lo esencial de su misi\u00f3n, se abra a una situaci\u00f3n nueva\u00bb (n 95)6. Afirmaci\u00f3n que est\u00e1 suscitando una amplia reflexi\u00f3n y diferentes perspectivas, tal y como puede verse en la voz >Ut unum sint.]<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En el decreto sobre ecumenismo del Vaticano II se lee: \u00abLas Iglesias de Oriente y de Occidente, durante muchos siglos, siguieron su propio camino, unidas, sin embargo, por la comuni\u00f3n fraterna de la fe y de la vida sacramental, siendo la sede romana, por com\u00fan consentimiento, la que resolv\u00ed\u00ada (sede Romana moderante) cuando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/primado-papal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPRIMADO PAPAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14913","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14913"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14913\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14913"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}