{"id":14923,"date":"2016-02-05T09:47:05","date_gmt":"2016-02-05T14:47:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rahner-karl-2\/"},"modified":"2016-02-05T09:47:05","modified_gmt":"2016-02-05T14:47:05","slug":"rahner-karl-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rahner-karl-2\/","title":{"rendered":"RAHNER, KARL"},"content":{"rendered":"<p>(1904-1984)<br \/>\nDicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nKarl Rahner, uno de los te\u00f3logos m\u00e1s importantes y prol\u00ed\u00adficos del siglo XX, naci\u00f3 en Friburgo de Brisgovia en 1904. Se hizo jesuita en 1922 y posteriormente estudi\u00f3 filosof\u00ed\u00ada en Feldkirch y Pullach, donde descubri\u00f3 la obra de J. Mar\u00e9chal. Tras su ordenaci\u00f3n en 1932, fue a Friburgo, donde tuvo entre sus profesores a M. Heidegger. Su tesis doctoral sobre santo Tom\u00e1s de Aquino fue rechazada por su director, M. Honecker. Rahner la public\u00f3 en 1937. Su tesis doctoral de teolog\u00ed\u00ada, presentada en Innsbruck en 1936, versaba sobre la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica, eclesial, de Jn 19,34. Durante la II Guerra mundial trabaj\u00f3 en un instituto de pastoral en Viena. Despu\u00e9s de la guerra se convirti\u00f3 en profesor en Innsbruck, pasando m\u00e1s tarde a M\u00fcnster (1963), Munich (1964), de nuevo a M\u00fcnster (1967), y retir\u00e1ndose de la ense\u00f1anza en 1971. Muri\u00f3 en 1984, justo despu\u00e9s de su 80 cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Rahner estuvo bajo sospecha en Roma desde 1951 hasta 1962 debido a varios art\u00ed\u00adculos que m\u00e1s tarde mostraron haber estado por delante de su tiempo. Desempe\u00f1\u00f3 s\u00f3lo un papel menor en la preparaci\u00f3n del Vaticano II, pero tras su nombramiento como perito en 1962 su influencia en el Concilio fue inmensa. S\u00ed\u00admbolo de su prestigio era el hecho de que en las reuniones de la Comisi\u00f3n central uno de los dos micr\u00f3fonos se dej\u00f3 pronto permanentemente delante de \u00e9l. Los documentos del concilio recogen muchos de los temas predilectos de Rahner. Aunque no fue su autor principal, su influjo en la constituci\u00f3n sobre la Iglesia fue important\u00ed\u00adsimo, reflej\u00e1ndose en los temas de la Iglesia como >sacramento, su car\u00e1cter escatol\u00f3gico, la >colegialidad episcopal, la >Iglesia local, la dimensi\u00f3n eclesial de los sacramentos, la salvaci\u00f3n de los >no cristianos, el diaconado, la pertenencia de Mar\u00ed\u00ada a la Iglesia. Tuvo tambi\u00e9n un influjo muy importante en las constituciones sobre la revelaci\u00f3n divina y sobre la Iglesia en el mundo moderno, y en el decreto sobre la adecuada renovaci\u00f3n de la vida religiosa. Durante una d\u00e9cada despu\u00e9s del concilio se mostr\u00f3 extremadamente optimista; ve\u00ed\u00ada como huellas de una teolog\u00ed\u00ada nueva o renovada las materias sobre las que la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe consideraba necesario ponerse a la defensiva; pero a partir aproximadamente de 1980 empez\u00f3 a hablar p\u00fablicamente de que la Iglesia de Roma hab\u00ed\u00ada entrado en un per\u00ed\u00adodo invernal (eine winterlichen Zeit).<br \/>\nHay varias bibliograf\u00ed\u00adas sobre el inmenso corpus  de Rahner; las hay tambi\u00e9n de la literatura secundaria sobre \u00e9l, que parece aumentar d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada. En un primer momento, Rahner es evidentemente dif\u00ed\u00adcil de leer, pero la prolongada familiaridad con su obra lo hacen m\u00e1s comprensible. Su lenguaje es frecuentemente enrevesado. El volumen principal de su obra consiste en ensayos y conferencias en los que reflexiona e indaga especulativamente sobre un vast\u00ed\u00adsimo campo de cuestiones teol\u00f3gicas. Pero su acostumbrada falta de notas hace que sea dif\u00ed\u00adcil identificar los puntos de partida inmediatos de su siempre f\u00e9rtil pensamiento. A pesar de ser un te\u00f3logo especulativo de amplitud y profundidad inmensas, su pensamiento tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n pastoral importante; la teolog\u00ed\u00ada, en su sentir, debe ser ministerio de salvaci\u00f3n. No tiene miedo a avanzar propuestas provisionales en la b\u00fasqueda de nuevas implicaciones, rompiendo los moldes de la estrecha teolog\u00ed\u00ada de los manuales neoescol\u00e1sticos. Junto a H. U. von >Balthasar, es probablemente el te\u00f3logo del siglo XX que mejor integra la espiritualidad y la teolog\u00ed\u00ada. Sus numerosas obras sobre espiritualidad, que incluyen ensayos especulativos, meditaciones y sermones y algunos de sus escritos sobre Mar\u00ed\u00ada, son m\u00e1s f\u00e1cilmente accesibles.<\/p>\n<p>Pero la dificultad de Rahner reside tambi\u00e9n en su tomismo trascendental, que subyace a toda su obra. Es central en su teolog\u00ed\u00ada la autocomunicaci\u00f3n del misterio a la humanidad en su situaci\u00f3n existencial; el hecho de que la realidad \u00faltima se dirija de este modo a todas las personas engendra su propia epistemolog\u00ed\u00ada y ontolog\u00ed\u00ada. No podemos explicar el fundamento de nuestro ser sin referirnos al misterio absoluto incomprensible, que se nos da ya en nuestra b\u00fasqueda de la verdad. Salvo en el caso de un grueso volumen importante, su obra posterior, a pesar de su asistematismo, es consistente.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil indicar qu\u00e9 obras de Rahner pertenecen a la eclesiolog\u00ed\u00ada; casi toda su producci\u00f3n est\u00e1 orientada en cierto modo a la Iglesia y su autocomprensi\u00f3n, o tiene relevancia para ellas. Cada lector puede considerar de distinta manera cu\u00e1l ha sido su contribuci\u00f3n m\u00e1s importante a la eclesiolog\u00ed\u00ada. Acaso resida en su pneumatolog\u00ed\u00ada, en su conciencia de la universalidad de la gu\u00ed\u00ada de la Iglesia por parte del Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s del oficio, el magisterio y el carisma \u2013especialmente la profec\u00ed\u00ada0\u2013 y de la conducci\u00f3n de toda la humanidad al encuentro salv\u00ed\u00adfico con el absoluto, que es trino y uno; la Iglesia ser\u00ed\u00ada entonces la manifestaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita (el sacramento) de la gracia ofrecida a todos. Una contribuci\u00f3n importante fue su forcejeo con el problema que constituye el hecho de que la Iglesia, que tiene una misi\u00f3n mundial, no parece aumentar en porcentaje con respecto a la humanidad. En muchos de sus escritos desarrolla la idea de una Iglesia en di\u00e1spora, como un peque\u00f1o reba\u00f1o (cf Lc 12,32; cf Mt 26,31), como una peque\u00f1a cantidad de levadura en la sociedad (Mt 13,33). Otros descubren varias fases en sus intereses eclesiol\u00f3gicos, aun cuando en todas ellas se revele un mismo modelo de planteamiento. En cualquier caso, su disposici\u00f3n a abordar todas las cuestiones actualmente candentes hace de \u00e9l un modelo para los eclesi\u00f3logos contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>El mismo examin\u00f3 el Vaticano II desde un punto de vista eclesiol\u00f3gico en 1968. Despu\u00e9s dedic\u00f3 mucha atenci\u00f3n a los asuntos pastorales, como editor de Handbuch der Pastoraltheologie  (1964-1972) y en el provocador libro Cambio estructural en la Iglesia.  Aunque puede decirse que en cierto sentido todos sus escritos eclesiol\u00f3gicos son ecum\u00e9nicos, el n\u00famero de art\u00ed\u00adculos dedicados expl\u00ed\u00adcitamente a la unidad cristiana es peque\u00f1o. No obstante, en un libro escrito con H. Fries justo antes de morir, muestra una visi\u00f3n ecum\u00e9nica valiente, muy por delante ciertamente de las actitudes y pr\u00e1cticas de la Iglesia oficial.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posconciliar Rahner dedic\u00f3 mucha atenci\u00f3n a temas que ya ven\u00ed\u00adan preocup\u00e1ndole de antes, como la salvaci\u00f3n de los no creyentes (>Cristianos an\u00f3nimos) y la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo \u2014el mundo moderno y secularizado\u2014; temas relacionados todos ellos con la teolog\u00ed\u00ada fundamental.<\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n de su aportaci\u00f3n a la Iglesia y a la eclesiolog\u00ed\u00ada quedar\u00ed\u00ada incompleta si no se hiciera referencia a su labor de direcci\u00f3n editorial de obras como el > Denzinger, el Lexikon f\u00fcr Theologie und Kirche,  en 10 vol\u00famenes (1955-1967), el Diccionario teol\u00f3gico  (1961), la serie Quaestiones disputatae  (iniciada en 1961 y que ha superado ya los cien n\u00fameros) y la enciclopedia teol\u00f3gica Sacramentum mundi.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I.-Introducci\u00f3n.-II. Proyecci\u00f3n transcendental y existencial sobrenatural.-III. La autocomunicaci\u00f3n de Dios y la relaci\u00f3n de cada persona divina con el hombre.-IV. La Trinidad econ\u00f3mica es la inmanente, y viceversa.-V. La cuesti\u00f3n de la persona<\/p>\n<p>I. Introduccion<br \/>\nLa extraordinaria contribuci\u00f3n de KR a la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria implica la recuperaci\u00f3n de su dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, muy olvidada desde que la reflexi\u00f3n sobre el en s\u00ed\u00ad de Dios (o Trinidad inmanente) pas\u00f3 a ser considerada como la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb por antonomasia. KR percibi\u00f3 con agudo sentido pastoral que ello hab\u00ed\u00ada conducido a que la experiencia concreta y la fe vivida de los cristianos dejasen de considerar el misterio trinitario como fuente primera de su vida.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n trinitaria de Rahner se articula con su concepci\u00f3n antropol\u00f3gico-existencial de la teolog\u00ed\u00ada y de la relaci\u00f3n con Dios en general.<\/p>\n<p>II. Proyeccion transcendental y existencial sobrenatural<br \/>\nKR descubre que la apertura al Ser, Misterio infinito, pertenece a la estructura transcendental-existenciaria (en sentido kantiano-heideggeriano) de la subjetividad humana. En consecuencia esta apertura o proyecci\u00f3n transcendental debe ser concebida como anterior o a priori a las actividades concretas categoriales con que el hombre se ocupa; pero por otra parte hay que subrayar que no se pone en juego sino en estas \u00faltimas.<\/p>\n<p>El hombre, esp\u00ed\u00adritu en el mundo, hace pie en la realidad concreta, y al mismo tiempo emigra de ella hacia un horizonte que siempre le atrae, pero que nunca queda a su disposici\u00f3n. Este hacia-donde hacia el que de manera asint\u00f3tica siempre tendemos, recibe en la teolog\u00ed\u00ada rahneriana el nombre de misterio. Se hace presente de manera atem\u00e1tica e impl\u00ed\u00adcita en todo lo que hacemos; es continuamente anhelado, no en virtud de algo a\u00f1adido, sino de la propia estructura constitutiva de lo humano. Gobierna todas las acciones del hombre, sin dejarse gobernar. El misterio es pues mucho m\u00e1s que una verdad inalcanzable en cuanto a su formulaci\u00f3n e incomprensible en cuanto a su contenido.<\/p>\n<p>La Humani generis hab\u00ed\u00ada rechazado como incompatible con una verdadera noci\u00f3n de gratuidad la ordenaci\u00f3n a un fin sobrenatural en virtud de un dinamismo de la propia naturaleza humana. En consonancia con ello, KR reconoce que ese tender indefinido podr\u00ed\u00ada ser fuente de sentido, en cuanto motor de actividades en que el esp\u00ed\u00adritu humano encuentra una relativa satisfacci\u00f3n, aun sin llegar nunca a obtener la misteriosa plenitud siempre vislumbrada. Pero a\u00f1ade que la imposibilidad de saciar por completo ese permanente tender supondr\u00ed\u00ada la frustraci\u00f3n del hombre concretamente existente.<\/p>\n<p>Este se encuentra, de hecho, llamado a incorporarse a la comuni\u00f3n divina. Tal llamada no ha de concebirse de manera extrinsecista; modifica la estructura ontol\u00f3gica humana, y se hace presente en ella como un nuevo existenciario, aun antes de que el hombre responda a la oferta de la gracia. Este existenciario sobrenatural, gratuito y descubierto con claridad s\u00f3lo a la luz de la fe, acompa\u00f1a la actividad toda del hombre, y hace que el intento de instalarse en la finitud, no pueda nunca satisfacerlo. Deso\u00ed\u00adr la llamada del Infinito como producto de un sue\u00f1o desmesurado, desechar la posibilidad de llegar a la uni\u00f3n total con \u00e9l como si de una mera veleidad se tratase, contradice la estructura del hombre que concretamente existe, hecho para un \u00fanico fin sobrenatural, la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El existenciario sobrenatural hace tambi\u00e9n que las respuestas existenciales de cada persona sean decisivas para dirimir su postura ante la salvaci\u00f3n, y no s\u00f3lo para calificarla simplemente como m\u00e1s o menos buena. La opci\u00f3n \u00e9tica fundamental no se queda nunca en un plano puramente humano: implica de hecho uni\u00f3n sobrenatural con Dios o rechazo de su amistad.<\/p>\n<p>III. La autocomunicaci\u00f3n de Dios, y la relaci\u00f3n de cada persona divina con el hombre<br \/>\nA la tendencia a la uni\u00f3n con el Misterio santo, -sin cuya satisfacci\u00f3n acabar\u00ed\u00adamos vi\u00e9ndonos frustrados, aunque por otra parte debamos reconocer que se trata de algo que escapa a nuestras propias posibilidades-, Dios responde otorg\u00e1ndose gratuitamente al hombre. Se nos abre y se nos comunica.<\/p>\n<p>La autocomunicaci\u00f3n divina transmite mucho m\u00e1s que cosas o ideas. Dios, identificado por la fe como la realidad barruntada y apetecida en todas las actividades humanas, llega a la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad, completamente libre y que el hombre jam\u00e1s hubiera podido forzar.<\/p>\n<p>La \u00abplenitud absoluta, incomprensible y sin nombre, infinita e inefable, se ha convertido ella misma y sin reducci\u00f3n alguna, en excelencia interior de la criatura, en el supuesto de que \u00e9sta quiera aceptarla\u00bb. El cristianismo lo proclama con todas sus fuerzas&#8217;. El aut\u00f3s que se comunica es lo m\u00e1s propio e \u00ed\u00adntimo de Dios, su misterio trinitario.<\/p>\n<p>Profundizar en la autocomunicaci\u00f3n divina va a permitir recuperar la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica del tratado de la Trinidad. KR toma conciencia de la escasa repercusi\u00f3n existencial del misterio trinitario, que se refleja por ejemplo en determinadas maneras de orar o de concebir la encarnaci\u00f3n. Muchos creyentes en el fondo se piensan tan hijos de la segunda o la tercera persona como de la primera, o tienen por perfectamente posible que se hubiese encarnado no el Hijo, sino el Padre o el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La insistencia en la unicidad de la esencia divina, en la igualdad de las personas, en la consideraci\u00f3n de las obras ad extra como comunes a los tres (aunque puedan \u00abapropiarse\u00bb a uno u otro de ellos)&#8230;, lleva a perder de vista que la revelaci\u00f3n nos presenta a cada persona divina como manteniendo una relaci\u00f3n peculiar con el hombre.<\/p>\n<p>Ho the\u00f3s en el nuevo testamento no designa a Dios en su unidad, sino a la primera persona; del Padre, y no de Dios de manera indiferenciada, hemos de considerarnos hijos. Es precisamente el Hijo quien se encarna, y ello puede depender de su personalidad intratrinitaria. Asimismo el Esp\u00ed\u00adritu Santo desempe\u00f1a un papel peculiar, distinto del de las otras dos personas, en la santificaci\u00f3n del cristiano.<\/p>\n<p>Cada persona divina se comunica seg\u00fan su propia peculiaridad en la relaci\u00f3n de gracia, porque en \u00e9sta Dios pone dentro de s\u00ed\u00ad al hombre, en lugar de ponerlo ante El o como distinto de El, que es lo que ocurre en la relaci\u00f3n de creaci\u00f3n. En \u00e9sta las personas divinas act\u00faan como causa eficiente, seg\u00fan el poder que les es com\u00fan en virtud de su \u00fanica naturaleza. En la relaci\u00f3n de gracia lo hacen por v\u00ed\u00ada de causalidad cuasi formal: se dan ellas mismas, convirti\u00e9ndose en elemento (cuasi) constitutivo de la criatura renovada. KR aprovecha as\u00ed\u00ad una sugerencia de la Mystici corporis, tendente a revalorizar la realidad de la inhabitaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>IV. La Trinidad econ\u00f3mica es la inmanente, y viceversa<br \/>\nDesde lo expuesto se comprende mejor el axioma de KR que condensa su contribuci\u00f3n a la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, y es punto de partida del pensamiento de otros grandes te\u00f3logos contempor\u00e1neos: la Trinidad \u00abecon\u00f3mica\u00bb es la Trinidad \u00abinmanente\u00bb, y a la inversa.<\/p>\n<p>El pensamiento trinitario ha de comenzar por la consideraci\u00f3n de la actuaci\u00f3n de las personas divinas en la historia de la salvaci\u00f3n. De esta divina actuaci\u00f3n brota el lenguaje de la fe y de la oraci\u00f3n, a cuyo servicio, y no al contrario, ha de ponerse la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La autocomunicaci\u00f3n divina se realiza de modo que responde a la estructura existenciaria de un hombre creado, de hecho, con vistas a ella. De este modo KR evita el extrensicismo del don de Dios, sin negar su gratuidad. La autocomunicaci\u00f3n de Dios se constituye por la autocomunicaci\u00f3n de la verdad y del amor absolutos a un hombre cuya realidad consiste en conocimiento y amor en su dualidad insuprimible al par que en su perikh\u00f3resis rec\u00ed\u00adproca. La Verdad se ofrece al hombre en la historia mediante la encarnaci\u00f3n del Hijo, transida del Amor del Esp\u00ed\u00adritu; su aceptaci\u00f3n y su realizaci\u00f3n pr\u00e1cticas son posibles gracias a ese mismo Amor-Esp\u00ed\u00adritu que en y desde lo concreto remite a la transcendencia del Futuro absoluto.<\/p>\n<p>La autocomunicaci\u00f3n trinitaria se halla as\u00ed\u00ad sostenida por la Trinidad inmanente. Las dos modalidades en que se realiza no son mediaciones creadas; se identifican con el mismo Dios que se comunica. Pero ello no suprime la diferencia entre quien se comunica (el Padre sin origen), y los comunicados (el Hijo pronunciado para s\u00ed\u00ad con verdad, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo en quien se recibe y se acepta con amor). Por eso en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo nos encontramos siempre con la \u00fanica existencia de Dios concreta e irreductible acualquier otra, pero que en cada caso nos remite a otras formas de su propia subsistencia (al Padre, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo o al Hijo), realmente distintas en Dios, gracias a la relaci\u00f3n que las une al mismo tiempo que las diferencia.<\/p>\n<p>V. La cuesti\u00f3n de la persona<br \/>\nKR es muy cr\u00ed\u00adtico con los intentos apresurados de transitar de lo nuestro a lo de Dios. Extiende esta cr\u00ed\u00adtica no s\u00f3lo a la teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica agustiniano-tomista, sino al mismo uso del t\u00e9rmino persona que en la modernidad habr\u00ed\u00ada adquirido un significado (conciencia) completamente diverso al que pose\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria cl\u00e1sica (modo -relacional- de subsistencia).<\/p>\n<p>Sin embargo en la filosof\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente se subraya, como rasgo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico de lo humano, no s\u00f3lo la \u00ed\u00adndole relacional de la persona humana (personalismos&#8230;); sino incluso la prioridad de la relaci\u00f3n al otro que sufre necesidad, por encima de la conciencia o posici\u00f3n de s\u00ed\u00ad en libertad (Levinas).<\/p>\n<p>Esa prioridad de la relaci\u00f3n sobre la subsistencia tan subrayada en el per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico como propia de la personalidad divina, conduce en la teolog\u00ed\u00ada actual no tanto a comprender a Dios desde lo nuestro, cuanto a intentar el nuevo humanismo del otro hombre, inspir\u00e1ndose en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria.<\/p>\n<p>El Vaticano II hab\u00ed\u00ada hecho notar que \u00abel Se\u00f1or, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros tambi\u00e9n somos uno (Jn 17,21-22), abriendo perspectivas cerradas a la raz\u00f3n humana, sugiere una cierta semejanza entre la uni\u00f3n de las personas divinas y launi\u00f3n de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad\u00bb.<\/p>\n<p>[&#8211;> Agust\u00ed\u00adn, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Comuni\u00f3n; Enc\u00ed\u00adclicas; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Gracia; Hijo; Historia; Misterio; Naturaleza; Padre; Personas divinas; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino; Trinidad; Vida eterna.]<br \/>\nJos\u00e9 Ram\u00f3n Garc\u00ed\u00ada-Murga<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1904-1984) DicEc \u00c2\u00a0 Karl Rahner, uno de los te\u00f3logos m\u00e1s importantes y prol\u00ed\u00adficos del siglo XX, naci\u00f3 en Friburgo de Brisgovia en 1904. Se hizo jesuita en 1922 y posteriormente estudi\u00f3 filosof\u00ed\u00ada en Feldkirch y Pullach, donde descubri\u00f3 la obra de J. Mar\u00e9chal. 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