{"id":14926,"date":"2016-02-05T09:47:11","date_gmt":"2016-02-05T14:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/recepcion\/"},"modified":"2016-02-05T09:47:11","modified_gmt":"2016-02-05T14:47:11","slug":"recepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/recepcion\/","title":{"rendered":"RECEPCION"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha publicado una considerable literatura sobre el tema de la recepci\u00f3n. Pero la realidad de la recepci\u00f3n y el uso de las palabras \u00abrecepci\u00f3n\u00bb y \u00abrecibir\u00bb son muy antiguos.<\/p>\n<p>El reconocimiento del canon de las Escrituras por los jud\u00ed\u00ados y los cristianos fue un proceso de recepci\u00f3n. En tiempos de Jes\u00fas los saduceos s\u00f3lo aceptaban como palabra de Dios el Pentateuco; los fariseos las Escrituras hebreas; los jud\u00ed\u00ados de Alejandr\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan otros libros, aunque no podemos decir que tuvieran una noci\u00f3n r\u00ed\u00adgida de la canonicidad. El canon cristiano se fue formando poco a poco. Ciertos libros de la Biblia no fueron aceptados en algunas Iglesias, como la Carta a los hebreos en Occidente durante los primeros siglos. En cambio, otros libros que no forman parte de la Biblia fueron considerados en alg\u00fan momento parte de la misma por ciertas Iglesias, por ejemplo la >Didach\u00e9  y las obras de >Clemente Romano y >Hermas. No hay consenso entre los estudiosos acerca del detalle de este proceso de recepci\u00f3n. Incluso hoy algunas Iglesias orientales aceptan como can\u00f3nicas obras no aceptadas como tales ni por los cat\u00f3licos ni por los protestantes, como 3Esd, 3Mac y Sal 151; la mayor\u00ed\u00ada de los protestantes, por otro lado, no aceptan los libros deuterocan\u00f3nicos (Tob, Jdt, Sab, Si, Bar, 1 y 2Mac y los cap\u00ed\u00adtulos a\u00f1adidos de Dan y Est). La primera definici\u00f3n conciliar sobre el canon de la Escritura no se produjo hasta >Florencia, y el asunto sigui\u00f3 siendo suficientemente controvertido como para que >Trento tuviera que confirmar lo dicho por el concilio anterior.<\/p>\n<p>Incluso de las mismas Escrituras hay testimonios de recepci\u00f3n. La Segunda Carta de Pedro menciona una colecci\u00f3n de escritos paulinos (3,15-16). El mismo Pablo habla de doctrinas que \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada \u00abrecibido\u00bb \u2013probablemente en f\u00f3rmulas catequ\u00e9ticas breves (lCor 15,3-7); en otros lugares habla tambi\u00e9n de lo que ha recibido del Se\u00f1or (ICor 11,23). En un sentido m\u00e1s profundo, tambi\u00e9n Jes\u00fas habla del mandato que ha recibido del Padre (Jn 10,18). El mismo Jes\u00fas ha de ser recibido (Jn 1,12.14; Col 2,6). La recepci\u00f3n es una noci\u00f3n fundamental en el Nuevo Testamento: es recibido el Esp\u00ed\u00adritu (He 1,8; Rom 8,15), como es recibida tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n (Sant 1,12), por lo que Pablo puede decir: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ten\u00e9is que no hay\u00e1is recibido?\u00bb (lCor 4,7). La recepci\u00f3n constituye el n\u00facleo mismo de la soteriolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. Lo que se recibe en primer lugar y en \u00faltimo an\u00e1lisis es el amor de Dios Padre encarnado en el Hijo y dado en el Esp\u00ed\u00adritu. Es algo que se encuentra claramente en la literatura patr\u00ed\u00adstica; los padres de la Iglesia, como >Justino, hablan del aprendizaje, de la recepci\u00f3n y de lo que es transmitido.<\/p>\n<p>Con el tiempo aparece el significado cl\u00e1sico o t\u00e9cnico que hoy se le da al t\u00e9rmino \u00abrecepci\u00f3n\u00bb. Se refiere principalmente a los concilios y credos, aceptados por toda la Iglesia y reconocidos como norma de fe y de comportamiento. Nunca fueron, sin embargo, meras f\u00f3rmulas: por medio de ellos la Iglesia se encontraba con el Se\u00f1or en el Esp\u00ed\u00adritu. Este proceso de recepci\u00f3n no siempre est\u00e1 claro; hubo dudas acerca de ciertos concilios, que no fueron aceptados por ciertas Iglesias durante mucho tiempo. Con el tiempo siete concilios recibir\u00ed\u00adan el nombre de \u00abecum\u00e9nicos\u00bb.<\/p>\n<p>La Iglesia los declar\u00f3 espejo de su fe y norma de su vida. Algunos concilios que pretendieron ser ecum\u00e9nicos no fueron recibidos como tales, por ejemplo el \u00abconcilio de los Ladrones\u00bb (\u00abLatrocinio\u00bb), celebrado en Efeso el 449, o el concilio de S\u00e1rdica (343-344). Por otro lado, hubo concilios locales que fueron aceptados como expresi\u00f3n ortodoxa de la fe, por ejemplo, el XV\/XVI de Cartago del a\u00f1o 418, o el segundo concilio de Orange (529), olvidado durante siglos y usado en Trento y a partir de \u00e9l como expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de la fe de la Iglesia. Por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo los siete primeros concilios son aceptados como ecum\u00e9nicos en Oriente; la Iglesia cat\u00f3lica suele reconocer veintiuno hasta el Vaticano II (>Concilios).<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n de los siete grandes concilios no fue una cuesti\u00f3n de mera aprobaci\u00f3n posterior del papa; lo que oper\u00f3 m\u00e1s profundamente fue el >sensus fidei,  por el que los obispos de las Iglesias locales y su pueblo los aceptaron en su liturgia y en su vida. La recepci\u00f3n en la liturgia es muy importante, porque la liturgia abarca muchas expresiones de fe: Escritura, himnos, arte, m\u00fasica, s\u00ed\u00admbolos, oraciones, todo lo cual, unido, es incomparablemente m\u00e1s rico que las declaraciones dogm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n en este sentido cl\u00e1sico es comunitaria; es una labor del Esp\u00ed\u00adritu en la >comuni\u00f3n dentro de las Iglesias locales y entre ellas, reconoci\u00e9ndole un papel especial al obispo como testigo de la tradici\u00f3n y juez de la autenticidad de la fe. Pero incluye tambi\u00e9n a los laicos, que aceptan y reconocen como vivificante lo que sus pastores proponen como aut\u00e9ntico. Como labor del Esp\u00ed\u00adritu dentro de toda la comunidad, la recepci\u00f3n no puede identificarse con un plebiscito ni con un moderno sondeo de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Los siete grandes concilios obtuvieron un doble consenso: uno que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abvertical\u00bb, con la Escritura y la tradici\u00f3n, y otro \u00abhorizontal\u00bb, con el resto de la Iglesia. Pero esta recepci\u00f3n fue a veces lenta y parcial, y no sigui\u00f3 modelos predeterminados: la recepci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del concilio de >Nicea II (786-787) fue aplazada durante mucho tiempo en Occidente, y parece que hasta 1053 (con Le\u00f3n IX) no fue reconocido expl\u00ed\u00adcitamente como uno de los grandes concilios por un papa, aun cuando anteriormente hubiera habido papas que le hab\u00ed\u00adan dado una especie de aprobaci\u00f3n; los coptos durante mucho tiempo rechazaron el concilio de Calcedonia; la minor\u00ed\u00ada de los obispos del Vaticano I recibieron inmediatamente su doctrina sobre el papado, mientras que los viejos cat\u00f3licos no. Casi despu\u00e9s de todos los concilios hubo grupos que no los aceptaron \u2013en general, los que hab\u00ed\u00adan sido condenados por el concilio\u2013, al menos al principio.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, sin embargo, no acepta la postura de los te\u00f3logos ortodoxos rusos, seg\u00fan la cual es la recepci\u00f3n la que constituye la ecumenicidad; no obstante, los te\u00f3logos orientales han contribuido mucho a la formulaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de la recepci\u00f3n, empezando por >Khomiakov. La Iglesia cat\u00f3lica rechaza tambi\u00e9n las tesis del >galicanismo sobre la necesidad de la recepci\u00f3n. La recepci\u00f3n es un signo de que un concilio o un papa han ense\u00f1ado definitivamente. Como en el caso de la >infalibilidad papal, la causa de la ortodoxia de los concilios s\u00f3lo puede ser el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La liturgia ofrece ejemplos de distintos tipos de recepci\u00f3n. Algunas fiestas se celebraron en toda la Iglesia, a veces tras un lento proceso, como en el caso de la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Sin embargo, una fiesta como la de la Precios\u00ed\u00adsima Sangre, a pesar de haber sido promovida por P\u00ed\u00ado XI en 1934 y fomentada por Juan XXIII, nunca alcanz\u00f3 popularidad y fue tranquilamente relegada en la revisi\u00f3n del calendario de 1968. Por otro lado, importa en la liturgia no s\u00f3lo el hecho de que la fiesta en cuanto tal sea recibida, sino tambi\u00e9n el contenido y el inter\u00e9s de la misma. En algunos lugares un determinado santo puede tener una gran aceptaci\u00f3n, como san Jenaro en N\u00e1poles, sin que en el resto de la Iglesia tenga particular resonancia; otros santos, como san Juan Bautista, son celebrados tanto en Oriente como en Occidente.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante, sin embargo, es el hecho de que la liturgia muestra que la recepci\u00f3n exige >inculturaci\u00f3n. Una doctrina o una pr\u00e1ctica can\u00f3nica son recibidas por una Iglesia local de acuerdo con su propia vida y sus tiempos, encontrando expresi\u00f3n en ella. Los principios de la doctrina social cat\u00f3lica son recibidos de manera diferente en las comunidades que ven la teolog\u00ed\u00ada a trav\u00e9s del prisma de la liberaci\u00f3n (>Teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n y eclesiolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Puede verse, por otro lado, c\u00f3mo la liturgia se hace receptora de los contenidos doctrinales. La Iglesia posterior al Vaticano II ha recibido la insistencia oriental en la >pneumatolog\u00ed\u00ada al insertar la >epicl\u00e9sis  en las nuevas plegarias eucar\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Aunque el Vaticano II no se ocup\u00f3 de modo expreso y detallado de la recepci\u00f3n, hay en \u00e9l importantes ense\u00f1anzas que nos ayudan a comprender el proceso de la recepci\u00f3n. Toda la constituci\u00f3n sobre la revelaci\u00f3n divina (DV) puede decirse que trata de la recepci\u00f3n por parte de la Iglesia de las verdades divinas contenidas en la Escritura y en la tradici\u00f3n. Por otra parte, la doctrina sobre el >sensus fidei (LG 12, 35) nos muestra el modo en que la Iglesia recibe la verdad divina. No se trata de una aceptaci\u00f3n pasiva de f\u00f3rmulas est\u00e1ticas: \u00abCon este sentido de la fe, que el Esp\u00ed\u00adritu de verdad suscita y mantiene,  el pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente a la fe confiada de una vez para siempre a los santos, penetra  m\u00e1s profundamente en ella con juicio certero y le da m\u00e1s plena aplicaci\u00f3n  en la vida, guiado en todo por el sagrado magisterio, someti\u00e9ndose al cual no acepta ya una palabra de hombres, sino la verdadera palabra de Dios\u00bb (LG 12). En LG 25, hablando sobre la ense\u00f1anza infalible, el concilio subraya que el asentimiento de la Iglesia pasa por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00aben virtud del cual la grey toda de Cristo se mantiene y progresa en la unidad de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>Los casos de no recepci\u00f3n son extremadamente dif\u00ed\u00adciles. Se encuentran en relaci\u00f3n con decisiones doctrinales y can\u00f3nicas. Plantean todas las cuestiones relacionadas con el >disenso. Pueden se\u00f1alarse elementos de la Unam sanctam  de >Bonifacio VIII que, a pesar de la solemnidad del lenguaje, no han sido recibidos. Un ejemplo m\u00e1s reciente es el de Veterum sapientia  de Juan XXIII (1962), que impon\u00ed\u00ada el lat\u00ed\u00adn como veh\u00ed\u00adculo para la formaci\u00f3n teol\u00f3gica. Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente es la pr\u00e1ctica no recepci\u00f3n por parte de muchos te\u00f3logos y de una gran parte de los laicos en algunos pa\u00ed\u00adses de las posturas de la Humanae vitae  (1968) sobre la anticoncepci\u00f3n. Cuando se produce la no recepci\u00f3n de una doctrina magisterial, se puede buscar la explicaci\u00f3n en una o varias direcciones. La doctrina puede ser falsa en su totalidad o en parte. Puede estar mal expresada, o estar expuesta en un lenguaje que la hace dif\u00ed\u00adcilmente aceptable para una determinada cultura. Puede ser inoportuna o poco adecuada a cualquier respecto. Puede pertenecer exclusivamente a una \u00e9poca de la vida de la Iglesia: cientos de p\u00e1ginas de decretos de los concilios medievales son de escaso inter\u00e9s en la actualidad. Puede no tener mensaje real para la Iglesia en un determinado lugar, e incluso universalmente. Puede pasar silenciada o inadvertida debido, por ejemplo, a que el gran incremento de las ense\u00f1anzas papales desde P\u00ed\u00ado XI hace que la asimilaci\u00f3n, incluso para los te\u00f3logos profesionales, sea casi imposible. Por \u00faltimo, puede ser tambi\u00e9n la mala interpretaci\u00f3n, la ceguera, la dureza de coraz\u00f3n o el pecado de los fieles lo que d\u00e9 lugar a la no recepci\u00f3n. Pero no siempre podemos tener certeza inmediata acerca del motivo de la no recepci\u00f3n. A veces es necesario tiempo para que se haga patente la verdadera situaci\u00f3n, del mismo modo que hace falta tiempo para que la recepci\u00f3n se haga realidad.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que la misma recepci\u00f3n del Vaticano II ha sido parcial, las razones de lo cual es preciso buscarlas en el mismo concilio (>Vaticano II). El s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1985 fue un examen de c\u00f3mo se hab\u00ed\u00adan recibido las cuatro constituciones (SC, LG, DV, GS) del Vaticano II.<\/p>\n<p>Otro contexto en el que es importante la recepci\u00f3n es el ecumenismo. Aqu\u00ed\u00ad tiene un sentido aparentemente preciso, pero que en la pr\u00e1ctica no siempre es f\u00e1cil de determinar. Se trata de una aplicaci\u00f3n reciente del t\u00e9rmino; no aparece en la Conferencia Mundial de Fe y constituci\u00f3n de 1963 ni en el Vaticano II al hablar del ecumenismo. Pero pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en Oxford y en Bad Gastein (1965, 1966), la idea de la recepci\u00f3n gan\u00f3 terreno cuando Fe y constituci\u00f3n reuni\u00f3 a historiadores y patr\u00f3logos para dialogar sobre los primeros concilios. En la reuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n de Fe y constituci\u00f3n de 1972 se us\u00f3 con m\u00e1s decisi\u00f3n a\u00fan.<\/p>\n<p>Puede hablarse de la mutua recepci\u00f3n de las Iglesias como el objetivo de los esfuerzos ecum\u00e9nicos. Esta recepci\u00f3n global tendr\u00ed\u00ada que realizarse en diversas \u00e1reas: la expresi\u00f3n de la doctrina tendr\u00ed\u00ada que ser aceptada como mutuamente coherente; los ritos de cada Iglesia tendr\u00ed\u00adan que ser reconocidos como v\u00e1lidos; habr\u00ed\u00ada de admitirse que el ministerio es una forma aut\u00e9ntica de episkop\u00e9,  fiel a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Esta recepci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada ser fruto de un largo proceso, que culminar\u00ed\u00ada en un acto jur\u00ed\u00addico o can\u00f3nico protagonizado por los jefes de las distintas Iglesias. J. M. R. Tillard ha llamado la atenci\u00f3n sobre la necesidad no s\u00f3lo de una recepci\u00f3n jur\u00ed\u00addica, sino de lo que \u00e9l llama una \u00abrecepci\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb, que incluye el \u00abreconocimiento\u00bb y que reclama un proceso de conversi\u00f3n tendente a asumir en la vida de la Iglesia otros aspectos del Misterio divino.<\/p>\n<p>Como ejemplos de recepci\u00f3n parcial podr\u00ed\u00adan citarse muchas de las respuestas de las distintas Iglesias a la declaraci\u00f3n de Fe y constituci\u00f3n de Lima (1982), o la respuesta del Vaticano a ARCIC II (Anglicanismo y Ecumenismo). En los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos formales los participantes representan tan lealmente como pueden las tradiciones de su propia Iglesia, pudiendo haber sido nombrados por los jefes de la misma. Pero luego tienen que someter los acuerdos a los que han llegado a su propia Iglesia con vistas a la recepci\u00f3n. La tradici\u00f3n supone un proceso continuo de recepci\u00f3n de las verdades en diferentes \u00e9pocas y culturas.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se deriva del lat\u00ed\u00adn receptio, que significa acogida. Su significado se articula en tres \u00e1mbitos: teol\u00f3gico, eclesiol\u00f3gico y can\u00f3nico-jur\u00ed\u00addico.<\/p>\n<p>En el primer aspecto equivale de hecho a creer en el Evangelio y es sin\u00f3nimo de fe. Trasladado al terreno eclesiol\u00f3gico, el t\u00e9rmino recepci\u00f3n podr\u00ed\u00ada indicar \u00abel proceso por el que un cuerpo eclesial hace suya en la verdad una determinaci\u00f3n que no se ha dado \u00e9l mismo, reconociendo de este modo en la medida declarada una regla que conviene a su vida\u00bb (Congar). En este sentido un acto de \u00abrecepci\u00f3n\u00bb ser\u00ed\u00ada la formaci\u00f3n del canon de las Escrituras. En un sentido can\u00f3nico-jur\u00ed\u00addico la recepci\u00f3n es un consenso a modo de juicio de una instancia de la Iglesia a una determinaci\u00f3n que otros han puesto en acto.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abrecepci\u00f3n\u00bb se ha empleado tambi\u00e9n en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. En la ortodoxia el tema de la recepci\u00f3n ha desempe\u00f1ado un papel importante en la versi\u00f3n eslav\u00f3fila defendida por A. S. Komiakov, pero hoy est\u00e1 tambi\u00e9n presente en otras formas m\u00e1s moderadas. Finalmente, se habla hoy de recepci\u00f3n respecto a una aceptaci\u00f3n m\u00e1s profunda del concilio Vaticano II: en este contexto, el t\u00e9rmino incluye el empleo de criterios adecuados con vistas a una correcta hermen\u00e9utica o interpretaci\u00f3n de la doctrina conciliar del mismo.<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: Y. .Congar, La recepci\u00f3n como realidad eclesiol\u00f3gica, en Concilium 77 (1972) 57-86; W Kasper, Teolog\u00ed\u00ada e Iglesia, Herder, Barcelona 1989; G, Alberigo &#8211; J. P Jossua, La recepci\u00f3n del Vaticano II Cnstiandad, Madrid 1987.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>RECEPCI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha publicado una considerable literatura sobre el tema de la recepci\u00f3n. Pero la realidad de la recepci\u00f3n y el uso de las palabras \u00abrecepci\u00f3n\u00bb y \u00abrecibir\u00bb son muy antiguos. El reconocimiento del canon de las Escrituras por los jud\u00ed\u00ados y los cristianos fue un proceso de recepci\u00f3n. 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