{"id":14938,"date":"2016-02-05T09:47:36","date_gmt":"2016-02-05T14:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramento-la-iglesia-como\/"},"modified":"2016-02-05T09:47:36","modified_gmt":"2016-02-05T14:47:36","slug":"sacramento-la-iglesia-como","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramento-la-iglesia-como\/","title":{"rendered":"SACRAMENTO (LA IGLESIA COMO)"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn los a\u00f1os anteriores al Vaticano II empez\u00f3 a explorarse de nuevo el tema patr\u00ed\u00adstico de la Iglesia como sacramento. El camino para ello lo hab\u00ed\u00ada abierto J. A. >M\u00f3hler al usar la analog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n para poner de manifiesto la naturaleza visible e invisible de la Iglesia. Fue seguido por M. J. >Scheeben, pero aparte de alg\u00fan estudio de J. H. Oswald en el cambio de siglo, la idea permaneci\u00f3 aletargada en gran medida hasta la celebraci\u00f3n del centenario de la muerte de M\u00f3hler en 1939. Fue notable en el per\u00ed\u00adodo preconciliar la idea de que Cristo, y de manera inferior la Iglesia, es el sacramento primordial (Ursakrament)  del que dependen la noci\u00f3n entera de la sacramentalidad y los siete sacramentos. La idea estaba por tanto madura en el momento de la celebraci\u00f3n del Vaticano II; despu\u00e9s del concilio la literatura sobre el tema ha sido muy abundante.<\/p>\n<p>La idea de que la Iglesia es un sacramento no aparece expl\u00ed\u00adcitamente en la Escritura, pero la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del myst\u00e9rion  es importante para la comprensi\u00f3n de la sacramentalidad de la Iglesia. En los LXX tiene el sentido de algo que es secreto pero ha sido manifestado a unos pocos (Jdt 2,2; Sab 2,22; Dan 2,27-45), idea que aparece tambi\u00e9n en el \u00fanico caso en que se usa esta palabra en los sin\u00f3pticos, Mt 13,11: \u00abA vosotros se os han dado a conocer los misterios (myst\u00e9ria)  del reino de Dios\u00bb. En los textos paulinos, myst\u00e9rion  se refiere a todo el evangelio o a un aspecto particular de \u00e9l, como la resurrecci\u00f3n deentre los muertos (cf lCor 15,51). En un sentido m\u00e1s profundo el misterio es el mismo Jes\u00fas (cf Col 2,2; 4,3; Ef 3,3-4), \u00abCristo entre vosotros, la esperanza de la gloria\u00bb (Col 1,27); el plan de Dios oculto desde antiguo y ahora revelado en Cristo (cf Ef 1,9; 3,9; 1 Tim 3,16).<\/p>\n<p>En los tiempos posapost\u00f3licos se producen importantes desarrollos: en Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, en Justino, en Melit\u00f3n de Sardes, la palabra myst\u00e9rion  no s\u00f3lo significa la persona entera de Cristo, sino que tiene tambi\u00e9n el sentido secundario de los acontecimientos de la vida de Cristo (cf los \u00abmisterios\u00bb del rosario). Otro significado es el de las profec\u00ed\u00adas, en las que puede decirse que se ha iniciado el plan divino. En Or\u00ed\u00adgenes encontramos un desarrollo ulterior: el misterio pascual es definitivo, pero la humanidad aguarda todav\u00ed\u00ada la plenitud de sus efectos. En la Iglesia latina la palabra griega myst\u00e9rion  se transliter\u00f3 en mysterium y  se tradujo por sacramentum.  Ambas palabras eran usadas primitivamente como myst\u00e9rion,  al que despu\u00e9s se les a\u00f1adi\u00f3 el sentido de ritos de iniciaci\u00f3n, especialmente la eucarist\u00ed\u00ada. En la Edad media la palabra sacramentum  se reservaba para los siete ritos del encuentro con Cristo, y la palabra mysterium  designaba generalmente los misterios de la fe.<\/p>\n<p>En los te\u00f3logos anteriores al Vaticano II la palabra \u00absacramento\u00bb en relaci\u00f3n con la Iglesia se usaba generalmente para subrayar su misterio. En el Vaticano II aparece varias veces la idea de que la Iglesia es un sacramento, pero en un sentido ligeramente diferente. El concilio no llama a la Iglesia sacramento de Dios, o de Cristo, pero desarrolla ideas sacramentales en su eclesiolog\u00ed\u00ada. El primer p\u00e1rrafo de la constituci\u00f3n sobre la Iglesia afirma que \u00abla Iglesia es en Cristo como [veluti]  un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1). El uso de la palabra veluti  nos advierte de que el concili\u00f3 est\u00e1 hablando en un sentido an\u00e1logo, indicando s\u00f3lo que la Iglesia es \u00abcomo una especie de sacramento\u00bb. Pero no hemos de considerar su ser signo e instrumento como dos cosas distintas: es precisamente por signo por lo que es instrumento, [aunque el uso de las dos palabras pueda acoger dos acentos teol\u00f3gicos en la comprensi\u00f3n del sacramento: el que subraya el aspecto de signo manifestativo (J. A. M\u00f3hler, K. Rahner, H. Vorgrimler&#8230;) o\/y el que acent\u00faa su dimensi\u00f3n de instrumento eficaz (E. Mersch, O. Semmelroth, Y. Congar&#8230;)s]. El sacramento fundamental es Cristo. Como los siete sacramentos, la Iglesia es \u00absigno eficaz de la gracia\u00bb, es decir, un acontecimiento perceptible que contiene y confiere la gracia, [que es la res sacramenti o  >realidad \u00faltima]. La gracia o realidad \u00faltima de la que la Iglesia es signo e instrumento es doble: la gracia de la \u00abuni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios\u00bb (dimensi\u00f3n vertical) y la gracia de la \u00abunidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (dimensi\u00f3n horizontal).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante el mismo documento afirma que Jes\u00fas, \u00abel autor de la salvaci\u00f3n y el principio de la unidad y de la paz\u00bb, constituy\u00f3 la Iglesia \u00aba fin de que fuera para todos y cada uno [universis et singulis]  el sacramento visible de esta unidad salut\u00ed\u00adfera\u00bb (LG 9). En una nota a pie de p\u00e1gina se remite a Cipriano, que fue el primero de los Padres que llam\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente a la Iglesia \u00absacramento\u00bb.<\/p>\n<p>En LG 48 encontramos la afirmaci\u00f3n de que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, envi\u00f3 al Esp\u00ed\u00adritu y \u00abpor \u00e9l hizo a su cuerpo, que es la Iglesia, sacramento universal de salvaci\u00f3n (universale salutis sacramentum)\u00bb.  La idea del sacramento universal de salvaci\u00f3n se encuentra tambi\u00e9n en GS 45 y en AG 1, textos en los que se trata de un aspecto de la catolicidad de la Iglesia (>Cat\u00f3lico). Por tanto, la gracia de la salvaci\u00f3n no s\u00f3lo est\u00e1 ordenada a la Iglesia, sino que en cierto modo procede de ella y pasa a trav\u00e9s de ella; la Iglesia es el canal o medio a trav\u00e9s del cual se da la gracia. Es esta una expresi\u00f3n positiva del axioma \u00abFuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb (T Extra Ecclesiam nulla salus)  y de la afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica correlativa de la necesidad de la Iglesia para la salvaci\u00f3n (cf LG 14). Por esto, teniendo presente la doctrina del concilio y de las declaraciones magisteriales posconciliares, se puede afirmar que la Iglesia es \u00abel sacramento de la salvaci\u00f3n integral\u00bb.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la Iglesia como sacramento puede muy bien empezar por la densa y rica declaraci\u00f3n de LG 8, donde encontramos afirmada la compleja realidad de la Iglesia visible, jer\u00e1rquica y terrena al mismo tiempo que el cuerpo m\u00ed\u00adstico, la comunidad espiritual, la Iglesia enriquecida por los dones celestes. La Iglesia es signo e instrumento. Es por ello visible y cognoscible por medio de la raz\u00f3n. Pero si la Iglesia es sacramento es porque Cristo es la cabeza del cuerpo y porque ella misma es esposa de Cristo. Por eso,la realidad m\u00e1s honda de la Iglesia s\u00f3lo puede percibirse por la fe.<\/p>\n<p>La idea de la Iglesia como sacramento no ha sido bien recibida en los c\u00ed\u00adrculos protestantes. Una raz\u00f3n importante de ello es la debilidad de la teor\u00ed\u00ada sacramental general en estas Iglesias; en ellas se acent\u00faa m\u00e1s la palabra de Dios y la predicaci\u00f3n que mueve a la fe salvadora que la realidad de los sacramentos como signos que contienen la gracia que significan. Otra raz\u00f3n es el miedo a que parezca que la Iglesia, el sacramento b\u00e1sico (Grundsakrament),  sustituye a Cristo, que es el sacramento primordial (Ursakrament).  Por otro lado est\u00e1 el rechazo usual de los protestantes a reconocer cualquier mediaci\u00f3n distinta de la de Cristo, y la idea de sacramento implica la participaci\u00f3n de la Iglesia en la mediaci\u00f3n de Cristo, al menos como causa instrumental\u00bb. Estas concepciones protestantes y el \u00e9nfasis en la Escritura y en la recta predicaci\u00f3n son importantes, pero la respuesta fundamental hay que buscarla en la misma naturaleza de la econom\u00ed\u00ada divina eternamente querida por Dios y revelada en Jesucristo. Por eso, con J. M. R. Tillard, tenemos que afirmar tres verdades: la Iglesia es evangelizada por Dios, pero tambi\u00e9n evangeliza en nombre de Dios (cf Rom 10,14-18); la Iglesia es reconciliada por Dios, pero es tambi\u00e9n la Iglesia la que reconcilia en nombre de Dios (cf 2Cor 5,18-20); la Iglesia es reunida por Dios, pero tambi\u00e9n re\u00fane en nombre de Dios: la koin\u00f3nia  (>Comuni\u00f3n-koin\u00f3nia) es un don recibido y al mismo tiempo un don que es necesario compartir.<\/p>\n<p>Podemos considerar con A. Dulles la idea de \u00absacramento\u00bb como unmodelo de la Iglesia, aunque haciendo notar que no es para \u00e9l ya el mejor modelo. Tiene la ventaja de integrar muchas verdades acerca de la Iglesia, especialmente la relaci\u00f3n entre la instituci\u00f3n visible y la comuni\u00f3n de gracia. Por otro lado, ofrece un buen fundamento para la renovaci\u00f3n de la Iglesia con vistas a convertirse en un signo e instrumento m\u00e1s perfecto. Pero tiene tambi\u00e9n algunos inconvenientes: es demasiado t\u00e9cnica y sofisticada para ser usada en la predicaci\u00f3n; podr\u00ed\u00ada servir para subrayar excesivamente los aspectos externos o estimular un esteticismo narcisista dif\u00ed\u00adcilmente reconciliable con un pleno compromiso cristiano con los valores sociales y \u00e9ticos. Pero cuando se subraya suficientemente el trasfondo escritur\u00ed\u00adstico de las ideas de cuerpo, esposa y myst\u00e9rion,  es claro que puede suponer una contribuci\u00f3n importante para la eclesiolog\u00ed\u00ada, entre otras cosas para la comprensi\u00f3n del axioma \u00abFuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb. La Iglesia, en definitiva, no alcanzar\u00e1 su plena realidad sacramental mientras no se la vea dar testimonio de las obras de Dios y no se la oiga transmitir el mensaje de la salvaci\u00f3n a todos los pueblos. [Algunas investigaciones recientes han retomado el estudio de la Iglesia como sacramento despu\u00e9s de un cierto per\u00ed\u00adodo en que tal afirmaci\u00f3n apenas ha sido estudiada. A su vez, parece que la categor\u00ed\u00ada simb\u00f3lica y comunicativa est\u00e1 aportando elementos novedosos para un replanteo significativo.]<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En los a\u00f1os anteriores al Vaticano II empez\u00f3 a explorarse de nuevo el tema patr\u00ed\u00adstico de la Iglesia como sacramento. El camino para ello lo hab\u00ed\u00ada abierto J. A. >M\u00f3hler al usar la analog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n para poner de manifiesto la naturaleza visible e invisible de la Iglesia. 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