{"id":1496,"date":"2016-02-04T22:50:16","date_gmt":"2016-02-05T03:50:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cerdo\/"},"modified":"2016-02-04T22:50:16","modified_gmt":"2016-02-05T03:50:16","slug":"cerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cerdo\/","title":{"rendered":"CERDO"},"content":{"rendered":"<p>v. Puerco<br \/>\nLev 11:7 tambi\u00e9n el c .. lo tendr\u00e9is por inmundo<br \/>\nDeu 14:8 c, porque tiene pezu\u00f1a hendida, mas no<br \/>\nPro 11:22 zarcillo de oro en el hocico de un c<br \/>\nIsa 66:3 ofrenda, como si ofreciese sangre de c<br \/>\nMat 7:6 ni ech\u00e9is vuestras perlas delante de los c<br \/>\nMat 8:31; Mar 5:12 perm\u00edtenos ir a .. hato de c<br \/>\nLuk 8:33 entraron en los c; y el hato .. se ahog\u00f3<br \/>\nLuk 15:15 le envi\u00f3 a su .. para que apacentase c<\/p>\n<hr>\n<p>Cerdo    (heb. jaz\u00eer; gr. j\u00f3iros, h\u00fas).  Animal dom\u00e9stico ampliamente usado para la alimentaci\u00f3n en el mundo antiguo, pero prohibo por inmundo en Lev 11:7 y Deu 14:8  Los jud\u00ed\u00ados no eran los \u00fanicos que rechazaban todo lo relacionado con \u00e9l.  Plinio dice que los \u00e1rabes musulmanes, tambi\u00e9n lo consideraban inmundo los antiguos egipcios.  Herodoto informa que un egipcio se lavaba inmediatamente si tocaba accidentalmente un cerdo, que no se permit\u00ed\u00ada la entrada a los templos de quienes los cuidaban, y que eran pr\u00e1cticamente imposible que uno de ellos pudiera encontrar esposa fuera del c\u00ed\u00adrculo de los de su profesi\u00f3n.  Por cuanto los jud\u00ed\u00ados sent\u00ed\u00adan rechazo por los cerdos, se los menciona pocas veces en la Biblia (Pro 11:22; Mat 7:6; Luk 15:15; 2Pe 2:22; etc.).  Pero, como lo se\u00f1ala Isa\u00ed\u00adas en tiempos de apostas\u00ed\u00ada aun \u00e9stos lo com\u00ed\u00adan (Isa 65:4; 66:17).  Por otro lado, el registro hist\u00f3rico demuestra cu\u00e1n estrictamente los jud\u00ed\u00ados detestaban el uso de su carne en tiempos de los macabeos; muchas veces, la exigencia de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes de que comieran cerdo para demostrar lealtad hacia \u00e9l encontr\u00f3 obstinada resistencia, al punto de que algunos prefirieron la muerte antes de aceptar la demanda (2 Mac. 6:18-7:42).  Despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de la tiran\u00ed\u00ada de Ant\u00ed\u00adoco, su crianza (una pr\u00e1ctica probablemente introducida por inmigrantes griegos, quienes consum\u00ed\u00adan mucho porcino) fue ificialmente prohibida por Juan Hircano. El gran reba\u00f1o de puercos que Cristo permiti\u00f3 que se perdiera en el pa\u00ed\u00ads de los gadarenos (Mat. 8:30-32) no habr\u00ed\u00ada pertenecido a jud\u00ed\u00ados, ya que el incidente ocurri\u00f3 en la Dec\u00e1polis,* donde la mayor\u00ed\u00ada de la poblaci\u00f3n era no jud\u00ed\u00ada helenizada.  Llegar a cuidar cerdos era una humillaci\u00f3n enorme para un jud\u00ed\u00ado; y el hijo pr\u00f3digo acept\u00f3 hacerlo como \u00faltimo recurso (Luk 15:15).  El \u00abpuerco mont\u00e9s\u00bb (Psa 80:13), un porcino salvaje, se pod\u00ed\u00ada encontrar hasta hace poco en algunas partes de Palestina, y tal vez no est\u00e9 del todo extinguido en zonas alejadas del valle del jord\u00e1n o del monte Carmelo.  Bib.:P-NH viii. 78; Herodoto ii, 47.   227  Cereal.  V\u00e9ase Grano.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>uno de los nombres del puerco, lat\u00ed\u00adn porcus. Mam\u00ed\u00adfero paquidermo, dom\u00e9stico, artiod\u00e1ctilo, de los suidos, cabeza gruesa, jeta acilindrada con hocico en forma de disco donde est\u00e1n las narices, caninos     grandes que sobresalen, orejas ca\u00ed\u00addas, cuerpo grueso, patas cortas, cola corta y delgada. Domesticado desde el paleol\u00ed\u00adtico, se ha empleado como alimento y como animal ritual en sacrificios como lo hac\u00ed\u00adan los griegos y otros pueblos paganos. Estas pr\u00e1cticas las condena La Escritura, y se castigaban duramente, pues el c. es inmundo Lv 11, 7; Dt 14, 8; Is 65, 4; 66, 3 y 17. Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, queriendo unificar su imperio, derog\u00f3 el reconocimiento que de la Ley de Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada hecho Ant\u00ed\u00adoco III, su padre, en el 198, e impuso los cultos paganos a los jud\u00ed\u00ados, bajo amenaza de muerte, entre ellos sacrificar puercos en el templo y comer su carne 1  M 1, 45-51. Tal sucedi\u00f3 con Eleazar, escriba, quien sufri\u00f3 el suplicio del    apaleamiento por negarse a comer carne de puerco 2 M 6, 18 ss; igual en el martirio de los siete hermanos macabeos y su madre 2 M 7. En la Escritura, el c. es figura de lo sucio 2 P 2, 22, de lo bajo, de lo miserable   Lc 15, 15, del mal gusto Pr 11, 22, todo lo contrario de lo sagrado Mt 7,   6. En el episodio evang\u00e9lico de los endemoniados de Gadara, los esp\u00ed\u00adritus inmundos se fueron a los puercos y se precipitaron al mar y murieron en el agua Mt 8, 30-32; Marcos habla del endemoniado de Gerasa 5, 1-20, como tambi\u00e9n Lucas en 8, 26-39.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>ver ANIMALES<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Era incluido dentro de los animales que no se pod\u00ed\u00adan comer (Lev 11:7; Deu 14:8) y tradicionalmente tratado como el m\u00e1s inmundo y repulsivo de todos. Por eso se dec\u00ed\u00ada que una \u2020\u0153mujer hermosa y apartada de raz\u00f3n\u2020\u009d era como \u2020\u0153un zarcillo de oro en el hocico de un c.\u2020\u009d (Pro 11:22). Los esfuerzos de helenizaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados por parte de \u2020\u00a2Ant\u00ed\u00adoco inclu\u00ed\u00adan el proponer que se hicieran sacrificios de c. Pero los jud\u00ed\u00ados se negaban y muchos prefer\u00ed\u00adan morir antes que sacrificar o comer puerco, como puede verse en el libro ap\u00f3crifo 2Ma 6:18. Desde esa \u00e9poca exist\u00ed\u00ada la noci\u00f3n entre los sabios jud\u00ed\u00ados de que criarlos conllevaba una maldici\u00f3n. El \u2020\u0153hato de muchos c.\u2020\u009d que se menciona en los Evangelios, donde el Se\u00f1or san\u00f3 a unos endemoniados, era seguramente una crianza de gentiles, porque la regi\u00f3n de \u2020\u00a2Gadara ten\u00ed\u00ada precisamente una gran poblaci\u00f3n no jud\u00ed\u00ada (Mat 8:28-34; Mar 5:1-14; Luc 8:26-37). De igual manera hay que considerar la posibilidad de que los c. que cuidaba el hijo pr\u00f3digo de la par\u00e1bola, eran de alg\u00fan gentil en la \u2020\u0153provincia apartada\u2020\u009d (Luc 15:11-32). Exist\u00ed\u00adan c. salvajes que da\u00f1aban las cosechas (Sal 80:9-14). Nombre cient\u00ed\u00adfico: Sus domestica. \u2020\u00a2Animales de la Biblia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE ALIM FAUN CUAD TIPO<\/p>\n<p>vet, Estimado como impuro por la ley de Mois\u00e9s (Lv. 11:7; Dt. 14:8). Animal omn\u00ed\u00advoro, consume cualquier basura y esti\u00e9rcol. En los climas c\u00e1lidos se afirma que la carne de cerdo provoca enfermedades cut\u00e1neas. Los jud\u00ed\u00ados consideraban que la carne de cerdo era abominaci\u00f3n. Este animal les simbolizaba la impureza y la villan\u00ed\u00ada (Pr. 11:22; Mt. 7:6; 2 P. 2:22). Guardar cerdos era a los ojos de los jud\u00ed\u00ados la ocupaci\u00f3n m\u00e1s menospreciable (Lc. 15:15). Los israelitas ap\u00f3statas com\u00ed\u00adan de la carne de cerdo durante sus fiestas id\u00f3latras (Is. 65:4; 66:17). Ant\u00ed\u00adoco Epifanes orden\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados que ofrecieran cerdos en sacrificio y que comieran su carne. De esta manera quer\u00ed\u00ada descubrir qui\u00e9nes eran los jud\u00ed\u00ados fieles y los indiferentes, dispuestos a aceptar la religi\u00f3n de los conquistadores (1 Mac. 1:47, 50; 2 Mac. 6:18, 21; 7:1, 7). Numerosos jud\u00ed\u00ados se dedicaron a seguir las costumbres griegas y, posteriormente, Juan Hircano tuvo que prohibir la cr\u00ed\u00ada de cerdos. Cristo encontr\u00f3, en el pa\u00ed\u00ads de Gadara, un gran hato de cerdos que pastaban (Mr. 5:11-13). No tenemos razones para suponer que los due\u00f1os de estos hatos fueran jud\u00ed\u00ados, puesto que en esta regi\u00f3n hab\u00ed\u00ada colonias griegas; el hijo pr\u00f3digo estuvo guardando cerdos en un pa\u00ed\u00ads lejano (Lc. 15:13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Animal impuro para los israelitas. Como tal, ni se pod\u00ed\u00ada comer, ni se pod\u00ed\u00ada ofrecer en sacrificio (Lev 11,7; Dt 14,8). Era un animal aborrecible (Mt 7,6). En la \u00e9poca helen\u00ed\u00adstica y romana lleg\u00f3 a gozar de mayor estima, hasta el punto de que se cuidaba en piaras (Mt 8,30-32; Mc 5,11-13; Lc 8,32). Pero para los jud\u00ed\u00ados fue siempre animal detestable. Ning\u00fan oficio m\u00e1s horrendo para ellos que el de porquero, por lo que supone de aceptar costumbres paganas. S\u00f3lo en la m\u00e1xima necesidad se pod\u00ed\u00ada realizar este trabajo (Lc 15,15).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> alimentos, comida, pureza). La prohibici\u00f3n de comer carne de cerdo (ratificada por Lv 11,7 y Dt 14,8) no parece haber tenido una gran repercusi\u00f3n en tiempos antiguos, cuando en Israel exist\u00ed\u00ada una cultura social homog\u00e9nea. Pero en la \u00e9poca de los macabeos*, cuando las l\u00ed\u00adneas de distinci\u00f3n israelita corr\u00ed\u00adan el riesgo de borrarse, ella viene a convertirse, con la circuncisi\u00f3n, en norma b\u00e1sica de identidad, siendo motivo de martirio.<\/p>\n<p>(1) Motivos de separaci\u00f3n y persecuci\u00f3n. \u00abA las mujeres que hac\u00ed\u00adan circuncidar a sus hijos las llevaban a la muerte, por edicto, con sus criaturas colgadas al cuello. La misma suerte corr\u00ed\u00adan sus familiares y los que realizaban la circuncisi\u00f3n. Muchos en Israel se mantuvieron firmes y se resistieron a comer cosas impuras. Prefirieron morir antes que contaminarse con aquella comida y profanar la alianza santa; y murieron. Inmensa fue la C\u00f3lera que descarg\u00f3 sobre Israel\u00bb (cf. 1 Mac 1,63-66). Ciertamente, a los jud\u00ed\u00ados les define el altar (los sacrificios), con el libro de la Ley (el culto p\u00fablico), pero tambi\u00e9n, y de un modo muy particular, la vida familiar y personal, la circuncisi\u00f3n y las comidas. \u00abSe obligaba a los jud\u00ed\u00ados a participar en los banquetes sacrificiales, degollando a los que no adoptaran las costumbres griegas\u00bb (2 Mac 6,8-9). \u00abA Eleazar, uno de los principales escribas, var\u00f3n de ya avanzada edad y de muy noble aspecto, le forzaban a abrir la boca y a comer carne de cerdo. Pero \u00e9l, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchaba voluntariamente al suplicio del apaleamiento despu\u00e9s de escupir todo, como deben proceder los que tienen valent\u00ed\u00ada para rechazar los alimentos que no es l\u00ed\u00adcito probar ni por amor a la vida\u00bb (2 Mac 6,18-20). \u00abSucedi\u00f3 tambi\u00e9n que siete  hermanos apresados con su madre eran forzados por el rey, flagelados con azotes y nervios de buey, a probar carne de cerdo (prohibida por la Ley). Uno de ellos, hablando en nombre de los dem\u00e1s, dec\u00ed\u00ada: Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros padres&#8230;\u00bb (2 Mac 7,1-2).<\/p>\n<p>(2) \u00bfUna misma comida para todos? La comida es un signo b\u00e1sico de vinculaci\u00f3n social. El rey helenista pretende que todos los habitantes del imperio puedan participar en unas mismas comidas sacrales, avaladas por el \u00fanico Dios universal, pues, a su entender, Zeus, Dionisio y Yahv\u00e9 son variantes de una misma divinidad abarcadora. El texto reconoce que el rey ha querido identificar a Yahv\u00e9, Dios de Jerusal\u00e9n, con Zeus Hospitalario, se\u00f1or de todas las naciones (2 Mac 6,1-2). Estamos ante un conflicto de fondo entre dos culturas que intentan ser universales, cada una a su manera, ambas con grandes valores. Pues bien, en el momento de mayor crisis y enfrentamiento, la diferencia m\u00e1s honda viene a expresarse en temas que, mirados desde una perspectiva intimista, pueden parecer secundarios: la circuncisi\u00f3n, el s\u00e1bado y, sobre todo, las normas de comidas. En esa l\u00ed\u00adnea, la prohibici\u00f3n de comer carne de cerdo viene a presentarse como un signo muy concreto de identificaci\u00f3n nacional y de ruptura con los pueblos del entorno. Todas las razones \u00abf\u00ed\u00adsicas\u00bb que se han dado y pueden darse para destacar el car\u00e1cter ontol\u00f3gicamente negativo del cerdo (animal demon\u00ed\u00adaco, maldici\u00f3n de Dios&#8230;) resultan equivocadas. Para un buen jud\u00ed\u00ado, el cerdo no es impuro por alguna cualidad f\u00ed\u00adsica, sino porque Dios lo ha prohibido, como indican los viejos c\u00f3digos de pureza e impureza de los animales (Dt 14,2-21; Lv 11,7; cf. Is 65,1-7; 66,3.17). Esa voluntad de Dios, codificada en la Ley nacional, distingue a Israel de los restantes pueblos. Por eso, ir contra ella significa ir en contra de la propia identidad, negar al mismo Dios, rechazar su voluntad. De esa manera, el cerdo se convierte en signo b\u00e1sico de confesi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>(3) El cerdo en el cristianismo primitivo. No parece que en el cristianismo primitivo haya existido una problem\u00e1tica fuerte sobre el cerdo, cuya carne no se menciona ni en las controversias paulinas (centradas en tomo a la cir   cuncisi\u00f3n* y a los idolocitos), ni en el llamado Concilio de Jerusal\u00e9n (donde se proh\u00ed\u00adbe la pomeia (prostituci\u00f3n*), los idolocitos y la carne mal sangrada), ni en el Apocalipsis (interesado en la pomeia y en los idolocitos). Los evangelios contienen algunas referencias significativas al cerdo, especialmente el logion de Mt 7,6: \u00abno deis lo Santo a los perros, ni ech\u00e9is las margaritas a los cerdos\u00bb. Cerdos y perros son, sin duda, los gentiles (que comen cerdo y que se mantienen en situaci\u00f3n de impureza, como los perros). Este logion forma parte de la doctrina de una comunidad judeocristiana que quiere mantenerse separada de los gentiles. Fiel a su reinterpretaci\u00f3n de la ley (Mt 5,17-20), Mateo lo ha conservado en su evangelio, aunque por su contexto (\u00c2\u00a1despu\u00e9s del no juzgu\u00e9is!: 7,1) nos est\u00e1 diciendo que debe interpretarse en un sentido no nacionalista, ni contrario a los gentiles. El mismo Mateo ha conservado tambi\u00e9n la referencia m\u00ed\u00adtica de Mc 5,11-14 a los cerdos de Gerasa (cf. Mt 8,30-32). Pero en ese caso son los mismos demonios los que piden a Jes\u00fas que les deje meterse en los cerdos, con los que terminan ahog\u00e1ndose en el mar. Se trata, sin duda, de un texto simb\u00f3lico, en el que se quiere decir que la tierra de Gerasa queda \u00ablibre de cerdos\u00bb, es decir, es una tierra pura. Finalmente, el hijo pr\u00f3digo, que ha gastado su dinero en tierra extra\u00f1a, s\u00f3lo puede trabajar como porquero, no pudiendo ni siquiera comer las bellotas que los cerdos comen (cf. Lc 15,15-16). Los cerdos siguen siendo aqu\u00ed\u00ad un signo de la gentilidad, entendida como lejan\u00ed\u00ada respecto de la casa del padre. Sea como fuere, pasado cierto tiempo, los cristianos no han tenido dificultad en comer carne de cerdo, conforme a la indicaci\u00f3n de Jes\u00fas en Mc 7,19 cuando afirma que toda comida en cuanto tal es pura.<\/p>\n<p>Cf. M. DOUGLAS, Pureza y peligro. Un an\u00e1lisis de los conceptos de contaminaci\u00f3n v tab\u00fa. Siglo XXI, Madrid 1991, 1-26.CESAR, TRIBUTO AL<br \/>\n(-> denario, dinero, econom\u00ed\u00ada). Los fariseos con los herodianos le preguntan a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfEs l\u00ed\u00adcito pagar tributo al c\u00e9sar?\u00bb (Mc 12,14). La pregunta est\u00e1 en el centro de la problem\u00e1tica celota: el tributo es signo de sumisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica; Israel, pueblo de Dios, deber\u00ed\u00ada negarse    a pagarlo. Jes\u00fas responde con una palabra discutida (\u00abdevolved al c\u00e9sar lo que es del c\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u00bb: Mc 12,17), que puede entenderse, al menos, de tres formas: como sentencia ir\u00f3nica: \u00c2\u00a1si la moneda e inscripci\u00f3n son del c\u00e9sar, devolv\u00e9rsela a su due\u00f1o!; como reprensi\u00f3n contra aquellos que utilizan la moneda del c\u00e9sar, para decirles: \u00c2\u00a1que ellos paguen sus tributos!; como expresi\u00f3n de una distinci\u00f3n de niveles: en un nivel de gratuidad pertenecemos a Dios, en un nivel de imposici\u00f3n y orden social somos s\u00fabditos de Roma. En esa \u00faltima l\u00ed\u00adnea, a veces se ha supuesto que Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada distinguido en un sentido bien moderno los dos planos, concediendo al estado el poder sobre los cuerpos (la organizaci\u00f3n externa de la vida) y conservando para Dios la dimensi\u00f3n interna (la fe, la experiencia espiritual). A mi juicio, esa distinci\u00f3n resulta inexacta, pues proyecta sobre el tiempo de Jes\u00fas una divisi\u00f3n moderna (intimista, ilustrada) de interioridad y mundo externo, convirtiendo la religi\u00f3n en asunto privado, cuesti\u00f3n de conciencia. Ciertamente, Jes\u00fas no actu\u00f3 con m\u00e9todos pol\u00ed\u00adticos de guerra y lucha econ\u00f3mica, pero su Reino se situaba en un plano bien concreto de pan y casa compartida, de amor y de relaci\u00f3n social. La diferencia entre Dios y el c\u00e9sar no est\u00e1 en la separaci\u00f3n de lo interior y lo exterior, pues a Dios pertenece tambi\u00e9n todo lo exterior (lo material y lo social), sino en la diferencia entre la gratuidad (Dios) y el orden legal (c\u00e9sar). Como sabe y dice Pablo en Rom 13, la ley del c\u00e9sar est\u00e1 vinculada al tributo y a la espada, es decir, a los m\u00e9todos de imposici\u00f3n. En contra de eso, el reino de Dios ha de entenderse como poder de gratuidad. Ciertamente, a Dios le pertenece todo, pero s\u00f3lo en un nivel de gratuidad, superando el nivel de los tributos y de las espadas. Sin embargo, en otro plano, mientras seguimos viviendo en un mundo de violencia, resulta necesaria la ley, que puede y debe ponerse al servicio del mismo orden de Dios. Por eso, mientras no llegue el Reino, sigue siendo necesario el orden de las cosas del c\u00e9sar, vinculadas al tributo (como sabe este pasaje de Mc 12,13-17), y sigue siendo necesaria la espada (como sabe Rom 13). Pero, en su verdad m\u00e1s honda, las cosas de Dios desbordan el nivel   del c\u00e9sar y s\u00f3lo pueden desplegarse en gratuidad.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>(gr. kj\u00f3i\u00c2\u00b7ros; hys [cerda]; heb. jaz\u00ed\u00adr [cerdo; verraco]).<br \/>\nEl cerdo dom\u00e9stico (Sus domestica) es un mam\u00ed\u00adfero de tama\u00f1o mediano, pezu\u00f1a hendida y patas y cola cortas, cuyo cuerpo robusto y de piel gruesa por lo general est\u00e1 cubierto de cerdas toscas. Tiene el hocico achatado y el cuello corto. Debido a que no es rumiante, la ley mosaica lo clasificaba entre los animales que no eran aceptables ni para alimento ni para sacrificios. (Le 11:7; Dt 14:8.)<br \/>\nAunque esta prohibici\u00f3n de comer cerdo no se basaba necesariamente en cuestiones de salud, hab\u00ed\u00ada, y todav\u00ed\u00ada hay, ciertos riesgos relacionados con el uso de esta carne en la alimentaci\u00f3n. Como estos animales son omn\u00ed\u00advoros \u2014comen hasta carro\u00f1a y despojos\u2014, propenden a infectarse con diversos organismos par\u00e1sitos, como los que producen las enfermedades de la triquinosis y la ascaridiasis.<br \/>\nParece que los israelitas sol\u00ed\u00adan considerar muy asquerosos a los cerdos, de ah\u00ed\u00ad que para transmitir el grado m\u00e1ximo de repugnancia en la adoraci\u00f3n, se dijera: \u2020\u0153El que ofrece un regalo&#8230; \u00c2\u00a1la sangre de cerdo!\u2020\u009d. (Isa 66:3.) Para los israelitas pocas cosas ser\u00ed\u00adan menos apropiadas que un cerdo con una nariguera de oro en el hocico, por lo que Proverbios 11:22 lo compara a una mujer que por fuera es hermosa pero que no es sensata.<br \/>\nAunque los israelitas ap\u00f3statas com\u00ed\u00adan cerdo (Isa 65:4; 66:17), los libros ap\u00f3crifos de Primero de Macabeos (1:65, NC) y Segundo de Macabeos (6:18, 19; 7:1, 2, NC) muestran que durante la dominaci\u00f3n del rey sirio Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes y su violenta campa\u00f1a para erradicar la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1, muchos jud\u00ed\u00ados rehusaron comer carne de cerdo, y prefirieron morir por violar el decreto del rey antes que quebrantar la ley de Dios.<br \/>\nSi bien hab\u00ed\u00ada otras naciones que tampoco com\u00ed\u00adan cerdo, para los griegos era un manjar exquisito. Por tanto, probablemente como resultado de la influencia hel\u00e9nica, parece ser que para el tiempo del ministerio terrestre de Jesucristo hab\u00ed\u00ada bastantes cerdos en Palestina, en especial en la regi\u00f3n de la Dec\u00e1polis. En el pa\u00ed\u00ads de los gadarenos hab\u00ed\u00ada al menos una piara de unos dos mil cerdos. Cuando Jes\u00fas permiti\u00f3 que los demonios que hab\u00ed\u00ada expulsado entraran en esta gran piara, todos los animales sin excepci\u00f3n se precipitaron por un despe\u00f1adero y se ahogaron en el mar. (Mt 8:28-32; Mr 5:11-13.)<\/p>\n<p>Los demonios expulsados que entraron en los cerdos. No se puede culpar a Jes\u00fas por haber permitido que los demonios entraran en los cerdos, pues es muy posible que haya habido ciertos factores envueltos que no se especifican, como el que los due\u00f1os de los cerdos fuesen jud\u00ed\u00ados y por lo tanto culpables de no respetar la Ley. Por supuesto, Jes\u00fas no ten\u00ed\u00ada por qu\u00e9 prever lo que iban a hacer los demonios una vez entraran en los animales inmundos. Puede que los demonios hayan deseado tomar posesi\u00f3n de los cerdos con el fin de derivar cierto placer s\u00e1dico y contranatural. Por otro lado, pudiera razonarse que un hombre vale mucho m\u00e1s que una piara de cerdos. (Mt 12:12.) Adem\u00e1s, todos los animales pertenecen a Jehov\u00e1 debido a que El es su Creador; por consiguiente, como representante de Dios, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada todo el derecho de permitir que los demonios tomaran posesi\u00f3n de la piara de cerdos. (Sl 50:10; Jn 7:29.) El que los demonios entraran en los cerdos fue prueba concluyente de que ya no pose\u00ed\u00adan a los hombres, y tambi\u00e9n dej\u00f3 muy claro a los ojos de los observadores el da\u00f1o que les sobreven\u00ed\u00ada a las criaturas carnales pose\u00ed\u00addas por demonios. Adem\u00e1s, aquello demostr\u00f3 a los observadores humanos el poder de Jes\u00fas sobre los demonios y el de estos sobre las criaturas carnales. Todo ello tal vez cumpliera el prop\u00f3sito de Jes\u00fas y explique por qu\u00e9 permiti\u00f3 que los esp\u00ed\u00adritus inmundos entraran en los cerdos.<\/p>\n<p>Uso ilustrativo. Jes\u00fas utiliz\u00f3 la incapacidad de los cerdos de reconocer el valor de las perlas cuando ilustr\u00f3 la imprudencia de compartir valores espirituales con los que no tienen ning\u00fan aprecio por estos. (Mt 7:6.) Y en su ilustraci\u00f3n del hijo pr\u00f3digo, acentu\u00f3 la degradaci\u00f3n en la que se sumi\u00f3 el joven cuando dijo que tuvo que alquilarse como porquerizo (trabajo muy despreciable para un jud\u00ed\u00ado) y que incluso estaba dispuesto a comer el alimento de estos animales. (Lu 15:15, 16.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pedro compar\u00f3 a los cristianos que vuelven a su anterior proceder en la vida con una cerda que de nuevo se revuelca en el fango despu\u00e9s de haber sido ba\u00f1ada. (2Pe 2:22.) Sin embargo, es obvio que en lo que respecta al cerdo, esta ilustraci\u00f3n no tiene el prop\u00f3sito de ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que expresan esas palabras. En realidad, en condiciones naturales el cerdo no es m\u00e1s sucio que otros animales, aunque le gusta revolcarse en el fango de vez en cuando con el fin de refrescarse del calor del verano y para quitarse de la piel cualquier par\u00e1sito externo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>coiros (coi`ro\u00bb, 5519), cerdo. Se usa en forma plural, solo en los Evangelios Sin\u00f3pticos (Mat 7:6; 8.30-32; Mc 5.11-13,16; Luk 8:32,33; Luk 15:15,16). No aparece en el AT.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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