{"id":14962,"date":"2016-02-05T09:48:25","date_gmt":"2016-02-05T14:48:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologias-de-la-liberacion-y-eclesiologia\/"},"modified":"2016-02-05T09:48:25","modified_gmt":"2016-02-05T14:48:25","slug":"teologias-de-la-liberacion-y-eclesiologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologias-de-la-liberacion-y-eclesiologia\/","title":{"rendered":"TEOLOGIAS DE LA LIBERACION Y ECLESIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nDurante las dos d\u00e9cadas pasadas ha habido una producci\u00f3n literaria inmensa en relaci\u00f3n con la liberaci\u00f3n. Sus l\u00ed\u00adneas principales son claras, aunque hay que tener en cuenta que se trata de teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n, con importantes diferencias de unos autores a otros, de unos pa\u00ed\u00adses a otros, de unas culturas a otras. Esta voz se centra en las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n por lo que respecta a la eclesiolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los autores dan fechas distintas para el origen de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Algunos lo sit\u00faan en los a\u00f1os inmediatamente anteriores a 1965, en los que se percib\u00ed\u00adan indicios de liberaci\u00f3n en el lenguaje entonces corriente de desarrollo y progreso. Empez\u00f3 a surgir la idea de que hab\u00ed\u00ada pueblos y pa\u00ed\u00adses que estaban en una situaci\u00f3n de dependencia injusta. Suele considerarse como padre de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n a >G. Guti\u00e9rrez, aunque algunos de sus temas se remontan a J. Elluh y a la labor educativa de P. Freire. Algunos se remontan mucho m\u00e1s atr\u00e1s, hasta la conversi\u00f3n de Bartolom\u00e9 de las Casas en 1514, a quien el mismo Guti\u00e9rrez enumera entre los \u00abpadres\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Aunque los te\u00f3logos latinoamericanos se esfuerzan a menudo por distanciarse o desconectarse de la teolog\u00ed\u00ada europea, la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica de J. B. >Metz y J. >Moltmann no dej\u00f3 de ejercer cierta influencia, en virtud especialmente de que muchos de los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n estudiaron en Europa. Una importante conferencia de G. Guti\u00e9rrez en los meses anteriores a Medell\u00ed\u00adn puede dar buena cuenta de la postura de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n antes de la hist\u00f3rica reuni\u00f3n de la Conferencia episcopal latinoamericana (>CELAM) en 1968. Medell\u00ed\u00adn afirm\u00f3 que la solidaridad con los pobres hab\u00ed\u00ada de ser una caracter\u00ed\u00adstica de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina. Aunque la conferencia no emple\u00f3 el t\u00e9rmino t\u00e9cnico de \u00abteolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb, habl\u00f3 en numerosas ocasiones de \u00abliberaci\u00f3n\u00bb. L. >Boff ha descrito Medell\u00ed\u00adn como una recepci\u00f3n creativa del Vaticano II. Durante los a\u00f1os que precedieron al siguiente encuentro del CELAM (Puebla 1979) hubo un verdadero estallido de literatura y reflexi\u00f3n sobre el tema de la liberaci\u00f3n. Algunos dividen el per\u00ed\u00adodo en dos fases: la fase de formaci\u00f3n (1968-1975) y la fase de sistematizaci\u00f3n (a partir de 1976). Es importante tener en cuenta que la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n se encuentra en un proceso de r\u00e1pida evoluci\u00f3n, por lo que la descripci\u00f3n que se hace de ella en los libros escritos hace una d\u00e9cada puede no ser v\u00e1lida en la actualidad; por otro lado, a veces pasa bastante tiempo desde la publicaci\u00f3n de un libro hasta que aparece la traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en su forma com\u00fan latinoamericana comienza partiendo de la realidad, que analiza como un estado de privaci\u00f3n y, sobre todo, de dependencia, en lugar del estado de libertad querido por Dios. Concede el primer lugar a la praxis,  que ha de entenderse debidamente. Se refiere sobre todo a la acci\u00f3n de los oprimidos de cara a su propia liberaci\u00f3n. Mientras que la pr\u00e1ctica es s\u00f3lo acci\u00f3n, la praxis  es una orientaci\u00f3n hacia la teor\u00ed\u00ada; la praxis  precede a la teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y conduce a ella, al tiempo que la teolog\u00ed\u00ada brota de la reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre la praxis,  y consiste de hecho en dicha reflexi\u00f3n, especialmente a la luz de las Escrituras. Las Escrituras mismas se estudian no tanto a trav\u00e9s de los instrumentos de la ex\u00e9gesis sino m\u00e1s bien desde el interior de la situaci\u00f3n humana en la que se leen\u00bb; hay un \u00abc\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico\u00bb, por el que no se estudian las fuentes de la revelaci\u00f3n en abstracto, sino desde una situaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. Mientras que los primeros escritos de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n insist\u00ed\u00adan en la tradici\u00f3n del Exodo-Sina\u00ed\u00ad y de los profetas del Antiguo Testamento, los estudios posteriores se han centrado mucho m\u00e1s en el Nuevo Testamento, especialmente en el paradigma del >reino. Los textos preferidos en la actualidad son Lc 4,18-19 y Mt 25, aunque los textos paulinos son tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s utilizados.<\/p>\n<p>Hasta nueve corrientes diferentes se han distinguido dentro de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n: 1) espiritual\/pastoral (compromiso sobre la base del evangelio \u2014los cardenales P. E. Arns y H. Camara, J. L. Segundo y las >comunidades cristianas de base\u2014; 2) metodol\u00f3gica (intentos sistem\u00e1ticos de emprender una teolog\u00ed\u00ada interdisciplinar \u2014I. Ellacur\u00ed\u00ada y C. Boff\u2014); 3) sociol\u00f3gica (an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n corno presupuesto necesario para la teolog\u00ed\u00ada \u2014H. Assmann\u2014); 4) hist\u00f3rica (reinterpretaci\u00f3n de la historia latinoamericana a la luz del an\u00e1lisis marxista \u2014E. Dussel\u2014); 5) pol\u00ed\u00adtica (una praxis pol\u00ed\u00adtica para todos, sacerdotes y religiosos lo mismo que laicos \u2014G. Arroyo\u2014); 6) eclesiol\u00f3gica\/popular (la comunidad de base como expresi\u00f3n del pueblo de Dios, con la pretensi\u00f3n de integrar la religiosidad y la cultura \u2014L. Boff, S. Galilea\u2014); 7) cristol\u00f3gica (estudio de Jes\u00fas como liberador \u2014J. Sobrino, L. Boff\u2014); 8) pedag\u00f3gica (educaci\u00f3n liberadora \u2014P. Freire, I. Illich\u2014); 9) autocr\u00ed\u00adtica (aceptaci\u00f3n cautelosa de ciertos temas de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n \u2014B. Kloppenburg, J. Comblin\u2014). Otros a\u00f1adir\u00ed\u00adan tambi\u00e9n a los que escriben sobre la violencia revolucionaria (J. Comblin), aunque los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n se mantienen alejados de la violencia. J. L. Segundo prefiere hablar de dos formas de teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n coexistentes en Am\u00e9rica Latina. La primera, consistente en un estudio de la situaci\u00f3n de los pobres y de c\u00f3mo la Iglesia pod\u00ed\u00ada ayudarlos, se origin\u00f3 en los c\u00ed\u00adrculos universitarios en la d\u00e9cada de 1960. La segunda fue el compromiso de los pobres en su propia liberaci\u00f3n; la realidad y la Iglesia se ven en esta fase desde la perspectiva de los pobres.<\/p>\n<p>Es esta una diferencia clara entre la eclesiolog\u00ed\u00ada europea y la eclesiolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la liberaci\u00f3n: la primera trata de entender la realidad de la Iglesia, utilizando para ello los instrumentos de la ex\u00e9gesis moderna, la patr\u00ed\u00adstica, la tradici\u00f3n, el legado del Vaticano II, la interpretaci\u00f3n de los signos de los tiempos, etc.; la segunda trata de cambiar la Iglesia, reform\u00e1ndola desde la perspectiva de los pobres (>Eclesiolog\u00ed\u00ada en Latinoam\u00e9rica desde el Vaticano II hasta el 2000).<\/p>\n<p>[Para presentarla en sus grandes trazos se encuentran las monograf\u00ed\u00adas publicadas sobre este tema: la primera es la tesis doctoral de A. Quiroz Maga\u00f1a, Eclesiolog\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n  (1983), con su s\u00ed\u00adntesis posterior con este mismo t\u00ed\u00adtulo en la obra de colaboraci\u00f3n Mysterium Liberationis  (1990), donde aparecen adem\u00e1s otras aportaciones latinoamericanas y espa\u00f1olas de G. Guti\u00e9rrez, L Ellacur\u00ed\u00ada, J. Sobrino, R. Mu\u00f1oz, J. A. Estrada, J. M. Castillo, V. Codina, M. de C. Azevedo&#8230;, este \u00faltimo resumiendo su cl\u00e1sico e importante Comunidades Eclesiales de Base. Alcance y desaf\u00ed\u00ado de un modo nuevo de ser Iglesia  (1986) A su vez, V. Codina ha ofrecido una presentaci\u00f3n global en Para comprender la eclesiolog\u00ed\u00ada desde Am\u00e9rica Latina (1990).  M\u00e1s recientemente, G. Fern\u00e1ndez Beret ha publicado una s\u00ed\u00adntesis eclesiol\u00f3gica y una evaluaci\u00f3n en su tesis doctoral El pueblo en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Consecuencias de un concepto ambiguo para la eclesiolog\u00ed\u00ada y la pastoral latinoamericanas  (1996).<\/p>\n<p>Para enmarcar esta forma espec\u00ed\u00adfica de Eclesiolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n ser\u00e1 bueno tener presente las tres grandes tendencias teol\u00f3gicas m\u00e1s amplias presentes en Latinoam\u00e9rica bas\u00e1ndonos en la tipificaci\u00f3n de F. A. Pastor. Por un lado, la teolog\u00ed\u00ada de la trascendencia, heredera de la gran tradici\u00f3n lit\u00fargica y m\u00ed\u00adstica del catolicismo latino (cf su recuperaci\u00f3n en los documentos de Santo Domingo y en el S\u00ed\u00adnodo sobre Am\u00e9rica); por otro lado, la teolog\u00ed\u00ada de la reconciliaci\u00f3n, heredera directa de la tradici\u00f3n conciliar y que busca una integraci\u00f3n entre trascendencia espiritual e inmanencia hist\u00f3rica (cf as\u00ed\u00ad, los documentos de Medell\u00ed\u00adn, Puebla, Santo Domingo y S\u00ed\u00adnodo sobre Am\u00e9rica); finalmente, la teolog\u00ed\u00ada de la inmanencia, en clave prof\u00e9tica y diaconal, ra\u00ed\u00adz de la mayor\u00ed\u00ada de los representantes de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n (cf sus expresiones en diversos puntos de los documentos de Medell\u00ed\u00adn y Puebla, especialmente promotores de la f\u00f3rmula \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb).]<br \/>\nUna de las claves de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n latinoamericana es su aguda percepci\u00f3n de la localizaci\u00f3n hist\u00f3rica y social de la fe, la percepci\u00f3n de que la fe est\u00e1 siempre encarnada en un contexto social particular. Junto a esto est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n: el te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n no se satisface con la expectativa escatol\u00f3gica personal, sino que reclama que la buena noticia sea operativa tambi\u00e9n en este mundo: la historia de la salvaci\u00f3n cede el paso a la salvaci\u00f3n de la historia. La salvaci\u00f3n \u00ababarca todos los aspectos de la humanidad: el cuerpo y el esp\u00ed\u00adritu, lo individual y lo social, lo personal y lo c\u00f3smico, el tiempo y la eternidad\u00bb. Los hermanos Boff afirman que la salvaci\u00f3n est\u00e1 relacionada con \u00abla condici\u00f3n escatol\u00f3gica del ser humano\u00bb y, por consiguiente, con una dimensi\u00f3n de la persona m\u00e1s honda que las dimensiones econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y social, aunque sin excluir estas. Los problemas subyacentes fueron abordados por la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional entre 1974 y  1977. El documento final, Promoci\u00f3n humana y salvaci\u00f3n cristiana,  alababa el inter\u00e9s por los pobres, pero se mostraba cauteloso al mismo tiempo en relaci\u00f3n con el tema de la salvaci\u00f3n, insistiendo en la necesidad de mantener la correcta relaci\u00f3n entre la salvaci\u00f3n, que procede de Dios, y el desarrollo humano, que es obra de los hombres.<\/p>\n<p>El segundo encuentro de la Conferencia episcopal latinoamericana (CELAM), celebrado en Puebla en 1979, fue m\u00e1s controvertido, ya que muchos de los participantes (y de los organizadores) interpretaban de manera enteramente diferente el camino recorrido desde la primera reuni\u00f3n del CELAM en Medell\u00ed\u00adn una d\u00e9cada antes. Una importante limitaci\u00f3n de Puebla fue la exclusi\u00f3n deliberada de los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n, que ejercieron, a lo sumo, una influencia indirecta en el texto final. En el prolijo documento final se manifiestan dos teolog\u00ed\u00adas no reconciliadas: por un lado, una cristolog\u00ed\u00ada y una eclesiolog\u00ed\u00ada tradicionales y conservadoras, y por otro, una teolog\u00ed\u00ada surgida en medio de las cuestiones y situaciones por las que se interesan los planteamientos liberadores, a saber, las relacionadas con la vida de los pobres. No obstante, la adopci\u00f3n de la opci\u00f3n preferencial por los pobres en el documento final supuso un gran logro para toda la Iglesia latinoamericana.<\/p>\n<p>En 1984 y  1986 la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe public\u00f3 dos documentos: Instrucci\u00f3n sobre ciertos aspectos de la \u00abteolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb e Instrucci\u00f3n sobre la liberaci\u00f3n y la libertad cristianas.  El primero era fundamentalmente negativo, con una fuerte insistencia en el peligro del marxismo; el segundo era mucho m\u00e1s positivo. Era el prop\u00f3sito de la Congregaci\u00f3n el que ambos documentos se leyeran juntos. Los comentadores caer\u00ed\u00adan pronto en la cuenta de que incluso el primer documento, m\u00e1s negativo, por su misma publicaci\u00f3n, conced\u00ed\u00ada estatuto eclesial a la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Dado que no se ocupa de ning\u00fan te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n en particular, sino que examina las tendencias, es susceptible de una interpretaci\u00f3n m\u00e1s positiva de lo que normalmente se ha supuesto. En relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n fundamental del marxismo es preciso hacer algunas aclaraciones. Los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n han distinguido generalmente tres funciones diferentes del marxismo: como an\u00e1lisis cient\u00ed\u00adfico de la sociedad, como proyecto pol\u00ed\u00adtico para la sociedad y como visi\u00f3n del mundo. Ellos pretenden recurrir s\u00f3lo a la primera de ellas. Pero sus conclusiones pueden alcanzarse sin necesidad de recurrir para nada a Marx. Se ha observado que \u00abel uso del an\u00e1lisis marxista en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n parece funcionar m\u00e1s como instrumento de cr\u00ed\u00adtica que como una prescripci\u00f3n para lograr la necesaria transformaci\u00f3n de la sociedad\u00bb. De hecho, el uso del an\u00e1lisis marxista no supone ciertamente ning\u00fan tipo de adhesi\u00f3n a partidos o movimientos marxistas. Los partidarios de la liberaci\u00f3n se\u00f1alan por otro lado la estrechez del marxismo cl\u00e1sico, que no tiene en cuenta las dimensiones moral, m\u00ed\u00adstica y escatol\u00f3gica de la vida humana. Seg\u00fan otros, el mero hecho de un uso selectivo del marxismo es raz\u00f3n suficiente para el fracaso de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n. Hay algo cierto en las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n latinoamericanas: la necesidad de aplicar los principios del evangelio a la sociedad especialmente en el \u00e1mbito de la justicia. Sin embargo, la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe teme que cualquier uso del marxismo conduzca a la adopci\u00f3n de la visi\u00f3n marxista global de la sociedad y de su transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La influencia del marxismo ha llevado a algunos te\u00f3logos a la presentaci\u00f3n de un Cristo pol\u00ed\u00adtico y de una Iglesia comprometida en la lucha de clases y en el proceso revolucionario. Estrechamente vinculada a la eclesiolog\u00ed\u00ada aparece entonces la cristolog\u00ed\u00ada de los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. La cristolog\u00ed\u00ada expuesta por algunos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n subraya la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con los zelotes, su actitud hacia los ricos y poderosos y su muerte a manos de las autoridades pol\u00ed\u00adticas. Todos estos temas no agotan la imagen de Jes\u00fas y pueden comprometer seriamente el mensaje central del reino y la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que su reino no es de este mundo (Jn 18,36; cf Jn 6,15; Mc 12,17). No obstante, existe amplio consenso acerca de que Jes\u00fas centr\u00f3 su ministerio en los pobres y proclam\u00f3 el reino como una transformaci\u00f3n radical no s\u00f3lo de la existencia personal, sino tambi\u00e9n de la social. Dichas eclesiolog\u00ed\u00adas no brotan en el contexto de los estudios acad\u00e9micos, sino en medio del esfuerzo de comprensi\u00f3n de la significaci\u00f3n de Jesucristo en las luchas y sufrimientos de los pobres.<\/p>\n<p>Las >comunidades cristianas de base son un rasgo importante de la eclesiolog\u00ed\u00ada latinoamericana. En este contexto, \u00abde base\u00bb significa al mismo tiempo que se trata de comunidades formadas por individuos situados en la base de la pir\u00e1mide socioecon\u00f3mica y tambi\u00e9n que son comunidades fundamentalmente de laicos. Tanto los te\u00f3ricos como los que est\u00e1n comprometidos pastoralmente consideran las comunidades cristianas de base corno un nuevo modo de ser Iglesia. Existe cierto peligro de minimizar excesivamente la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia. Despu\u00e9s de cierta vacilaci\u00f3n inicial, Pablo VI habl\u00f3 con comedido entusiasmo sobre tales comunidades en su gran exhortaci\u00f3n La evangelizaci\u00f3n en el mundo moderno.  En Puebla se trat\u00f3 ampliamente del tema.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la >religiosidad popular es ambivalente. La palabra \u00abpopular\u00bb ha de entenderse en el sentido hisp\u00e1nico de \u00abrelativo al pueblo\u00bb. Al principio los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n tend\u00ed\u00adan a considerar como irrelevante, e incluso como negativa, la religiosidad popular de la gente, con sus fiestas y dem\u00e1s manifestaciones. En la actualidad hay una fuerte tendencia a considerar estas manifestaciones como parte de la cultura y como expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de la fe de los m\u00e1s peque\u00f1os de la sociedad. Pero existe el peligro de que estas se conviertan en un elemento marginal en la vida de la Iglesia y de que vayan contenidos en ellas aspectos err\u00f3neos o poco saludables. Sin embargo, en la exhortaci\u00f3n anteriormente mencionada, Pablo VI reconoce las posibilidades que la religiosidad popular ofrece tanto para la evangelizaci\u00f3n como para la vivencia plena de la vocaci\u00f3n cristiana\u00bb. La religiosidad popular se ha considerado a veces como una religiosidad paralela, o incluso excluyente, de la Iglesia institucional. Por ello en la exhortaci\u00f3n possinodal sobre los laicos, Juan Pablo II establece criterios para juzgar la eclesialidad de los grupos.<\/p>\n<p>Tras una conferencia celebrada en Detroit en 1975 se produjo una ampliaci\u00f3n del \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: la liberaci\u00f3n latinoamericana empez\u00f3 a asociarse a la >teolog\u00ed\u00ada negra y a la teolog\u00ed\u00ada feminista (>Feminismo e Iglesia); empez\u00f3 a brotar tambi\u00e9n una teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n para homosexuale. Con la fundaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n ecum\u00e9nica de te\u00f3logos del Tercer mundo, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n empez\u00f3 a difundirse tambi\u00e9n en Africa, la India\u00bb, Asia4 y el tercer mundo en general. Se est\u00e1 desarrollando tambi\u00e9n una teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. En lugares como Europa y Norteam\u00e9rica puede distinguirse una teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, que no consiste en una simple adopci\u00f3n de modelos de otros pa\u00ed\u00adses; la obra de E. >Schillebeeckx y de R. Haight son ejemplos del inicio de este proceso En las Iglesias protestantes la recepci\u00f3n de la liberaci\u00f3n var\u00ed\u00ada y refleja en gran medida la misma diversidad que en la Iglesia cat\u00f3lica. Por otro lado, las concepciones de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n plantean inevitablemente la cuesti\u00f3n de la necesidad de la liberaci\u00f3n en determinadas \u00e1reas dentro de la Iglesia (>Derechos humanos).<\/p>\n<p>Los documentos de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe insisten en que la liberaci\u00f3n ha de ser integral, por lo que F. A. >Sullivan, partiendo de ellos y de los documentos del Vaticano II y de otros textos magisteriales, ha podido llamar a la Iglesia el \u00absacramento de la salvaci\u00f3n integral\u00bb. Lo que tenemos que buscar es la liberaci\u00f3n de todas las fuerzas opresoras, las mayores de las cuales son el pecado y la muerte. Jes\u00fas libera (Jn 8,33-35) dando su vida por el pueblo (Mc 10,45; 20,28). Su reino se caracteriza por el amor (Jn 13,34; 15,12), la fundaci\u00f3n de una sociedad nueva basada en el amor y la atenci\u00f3n mutua (>Fraticelli). El evangelio no establece normas relativas a los deberes de la justicia; no apela insistentemente a ning\u00fan grupo opresor, ni presenta al mes\u00ed\u00adas como un juez justiciero. En el lenguaje de Jes\u00fas la justicia mantiene su significaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de fidelidad a la ley. La teolog\u00ed\u00ada ortodoxa tiende a considerar la liberaci\u00f3n de una manera integral.<\/p>\n<p>Para que las te\u00f3log\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n cumplan sus promesas y expectativas han de apoyarse en una espiritualidad honda. Desde los primeros momentos aparecieron ensayos sobre espiritualidad, pero como estos tardaron en traducirse, se dijo que la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n carec\u00ed\u00ada de espiritualidad. Otro punto d\u00e9bil ha sido la >pneumatolog\u00ed\u00ada y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los >carismas, ya que son muchos los modos de comprometerse con una aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n seg\u00fan los dones que el Esp\u00ed\u00adritu Santo concede a cada uno. Esta laguna se est\u00e1 colmando en la actualidad. Un punto d\u00e9bil pero serio de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es la falta de una base filos\u00f3fica fuerte &#8211;lo que explicar\u00ed\u00ada sus devaneos con el marxismo y las cr\u00ed\u00adticas de irracionalismo lanzadas por el cardenal J. Ratzinger, aun cuando estas \u00faltimas quiz\u00e1 sean exageradas&#8211;.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n tiene que estar adem\u00e1s m\u00e1s abierta a las cr\u00ed\u00adticas, tanto hostiles como comprensivas; todos tenemos mucho que aprender de la historia de L. >Boff. Existe el peligro de que el \u00e9nfasis de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en la praxis  pueda llevarla a rechazar lo que la tradici\u00f3n de la Iglesia y la Biblia pueden aportar a sus conclusiones. Existe por otro lado la tendencia a idealizar a los pobres, convirti\u00e9ndolos en gu\u00ed\u00adas infalibles en las actitudes que la Iglesia debe adoptar para ser fiel a Cristo. Por encima de todo, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n debe estar abierta a la Catholica;  de lo contrario corre el riesgo de convertirse en un fen\u00f3meno marginal en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>Muchos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n consideran el magn\u00ed\u00adficat  como un canto de liberaci\u00f3n. El segundo documento de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe se hace eco de ello, pero va a\u00fan m\u00e1s hondo considerando a Mar\u00ed\u00ada como \u00abla imagen perfecta de la libertad y de la liberaci\u00f3n de la humanidad y del universo\u00bb.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 Durante las dos d\u00e9cadas pasadas ha habido una producci\u00f3n literaria inmensa en relaci\u00f3n con la liberaci\u00f3n. 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