{"id":14970,"date":"2016-02-05T09:48:40","date_gmt":"2016-02-05T14:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento-concilio-de\/"},"modified":"2016-02-05T09:48:40","modified_gmt":"2016-02-05T14:48:40","slug":"trento-concilio-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trento-concilio-de\/","title":{"rendered":"TRENTO (CONCILIO DE)"},"content":{"rendered":"<p>(1545-1563)<br \/>\nDicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl concilio de >Letr\u00e1n V (1512-1517) result\u00f3 ineficaz como concilio reformador. Al a\u00f1o siguiente de su clausura, Mart\u00ed\u00adn Lutero lanz\u00f3 su desaf\u00ed\u00ado a las autoridades de la Iglesia y empez\u00f3 a apelar a un nuevo concilio. Volvi\u00f3 a repetir esta llamada en su escrito A la nobleza cristiana de la naci\u00f3n alemana  (1520). A medida que la Reforma iba progresando, fueron tambi\u00e9n muchos los cat\u00f3licos que apelaron a un concilio. Entre tanto en la Iglesia cat\u00f3lica se iniciaban algunas reformas. Clemente VII (1523-1534) tem\u00ed\u00ada la reaparici\u00f3n del >conciliarismo, y Pablo III (1534-1549) inici\u00f3 pronto los preparativos para el concilio, pero habr\u00ed\u00adan de pasar once a\u00f1os hasta que este se inaugurara en 1545.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n que uno tenga de Trento estar\u00e1 condicionada por su postura ante la Reforma. Frente a la necesidad de cambio y renovaci\u00f3n en la Iglesia, los reformadores no vieron ninguna esperanza en el papado ni en otras instituciones, todas las cuales les parec\u00ed\u00adan necesitadas de reforma. Los reformadores se apoyaron, pues, en la Escritura y poco a poco se fue subrayando cada vez m\u00e1s el principio de sola Scriptura.  Todo lo que no estaba claramente en la Escritura tend\u00ed\u00ada a negarse, aunque los primeros reformadores no fueron coherentes en este punto. Si hubiera que resumir brevemente las ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas de la Reforma protestante, podr\u00ed\u00ada decirse quiz\u00e1 que en lo m\u00e1s hondo de s\u00ed\u00ad misma la Reforma consist\u00ed\u00ada en la afirmaci\u00f3n de la suficiencia de la Escritura y de la fe y en la negaci\u00f3n de los desarrollos posteriores, especialmente medievales.<\/p>\n<p>Con largos intervalos, el concilio de Trento se reuni\u00f3 durante tres fases. La primera (1545-1548) tuvo lugar en Trento e incluy\u00f3 los ocho primeros per\u00ed\u00adodos de sesiones (bajo el papa Pablo III); dos per\u00ed\u00adodos de sesiones (9 y 10) se celebraron en Bolonia, pero no se aprob\u00f3 ning\u00fan decreto, excepto aquellos en que se decid\u00ed\u00ada su aplazamiento. La segunda fase (1551-1552), de nuevo en Trento, incluy\u00f3 los per\u00ed\u00adodos de sesiones del 11 al 16 (bajo Julio III). La guerra entre el emperador y los protestantes hizo que tuviera que suspenderse. La tercera fase (1562-1563) fue la de los per\u00ed\u00adodos de sesiones del 17 al 25 y tuvo lugar bajo P\u00ed\u00ado IV.<\/p>\n<p>Nunca hubo muchos miembros en el concilio. A la \u00faltima parte asistieron espor\u00e1dicamente nueve cardenales, treinta y nueve patriarcas y arzobispos, doscientos treinta y seis obispos y diecisiete abades o generales de \u00f3rdenes religiosas. En otros momentos la asistencia lleg\u00f3 a descender a cincuenta u ochenta miembros. Lo m\u00e1s significativo quiz\u00e1 era su procedencia: los alemanes, por ejemplo, nunca fueron muy numerosos, salvo en la fase final; la gran mayor\u00ed\u00ada fueron siempre italianos. Los laicos tambi\u00e9n estuvieron presentes, pero de un modo ambiguo: eran los embajadores de los pr\u00ed\u00adncipes que vigilaban el concilio, procurando que las cosas marcharan en beneficio de sus se\u00f1ores. Los legados papales eran muy influyentes: eran los encargados de asegurarse de que el concilio siguiera una l\u00ed\u00adnea romana. Dado que la cultura teol\u00f3gica general de los obispos era bastante baja \u2014la mayor\u00ed\u00ada de ellos eran canonistas\u2014, el papel de los te\u00f3logos en Trento fue fundamental.<\/p>\n<p>El plan adoptado finalmente por el concilio consist\u00ed\u00ada en avanzar en paralelo: en cada uno de los per\u00ed\u00adodos de sesiones se elaboraban cap\u00ed\u00adtulos y c\u00e1nones  contra los protestantes, as\u00ed\u00ad como decretos  de reforma. El procedimiento que sol\u00ed\u00ada seguirse era un estudio preliminar de las cuestiones por parte de los te\u00f3logos y los legados papales. Se hac\u00ed\u00ada un resumen de las que se consideraban las posturas protestantes. Hay que decir \u00abse consideraban\u00bb porque no est\u00e1 claro que todos los textos y autores protestantes sostengan de hecho estas posiciones tal como se condenan. El asunto se discut\u00ed\u00ada en la asamblea. Comisiones de obispos cualificados, junto con los legados y la asistencia de los te\u00f3logos, redactaban los borradores. Cada borrador se discut\u00ed\u00ada luego dentro de la asamblea y se modificaba hasta obtener su aprobaci\u00f3n en la sesi\u00f3n general. En la interpretaci\u00f3n de los decretos hay que tener en cuenta que tanto los te\u00f3logos como los obispos presentes en el concilio pertenec\u00ed\u00adan a diversas escuelas, especialmente la agustiniana, la dominicana y la franciscana, dentro de la cual algunos tend\u00ed\u00adan al nominalismo. Los miembros del concilio y los te\u00f3logos ten\u00ed\u00adan cuidado de no condenarse unos a otros; su objetivo es proponer una postura cat\u00f3lica com\u00fan contra los que se consideraban los errores de los protestantes; no quisieron decidir acerca de las diferencias entre los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>La labor principal del concilio consisti\u00f3 en lo siguiente. Durante la primera fase (1545-1548) estableci\u00f3 los fundamentos de la vida cristiana, tales como la Escritura y la tradici\u00f3n, el pecado original, la justificaci\u00f3n,los sacramentos en general, el bautismo y la confirmaci\u00f3n. En lo tocante a las reformas public\u00f3 notables decretos sobre la predicaci\u00f3n, la residencia de los obispos y los beneficios. Los per\u00ed\u00adodos de sesiones 9 y 10, que tuvieron lugar en Bolonia, no dieron lugar a la publicaci\u00f3n de ning\u00fan documento, pero desarrollaron discusiones \u00fatiles.<\/p>\n<p>La segunda fase (1551-1552) estuvo marcada por la presencia en Trento de algunos embajadores protestantes, pero, a pesar de que estos hicieron algunas intervenciones, no hubo un verdadero di\u00e1logo. Durante este per\u00ed\u00adodo hubo adem\u00e1s trece obispos alemanes, el m\u00e1s elevado n\u00famero hasta entonces. Las declaraciones doctrinales definieron ense\u00f1anzas sobre la eucarist\u00ed\u00ada, el sacramento de la penitencia y el sacramento de los enfermos. Los decretos de reforma fueron d\u00e9biles; se refer\u00ed\u00adan en su mayor\u00ed\u00ada a los obispos y religiosos, a cuestiones relativas a los juicios, las ordenaciones y las concesiones de monasterios. El concilio no abord\u00f3 la profunda reforma eclesial a la que tantos aspiraban entonces.<\/p>\n<p>En el \u00ed\u00adnterin, el papa, Julio III, dio pasos de cara a iniciar una reforma de la curia romana, pero sus logros se consideraron inadecuados. Su sucesor, Marcelo II, fue el primer papa reformador; promovi\u00f3 las reformas con energ\u00ed\u00ada y convicci\u00f3n, pero muri\u00f3 al cabo s\u00f3lo de 22 d\u00ed\u00adas. Lo sucedi\u00f3 el severo pero determinado Pablo IV (1555-1559), quien pensaba que, como un papa medieval, pod\u00ed\u00ada realizar las reformas personalmente, sin ayuda del concilio. Su celo era indudable, pero faltaba amplitud de horizonte en su visi\u00f3n de la reforma y en su forma desp\u00f3tica de desempe\u00f1ar el pontificado; llev\u00f3 a cabo algunas reformas, pero quiz\u00e1 su mejor servicio consistiera en prepararle el camino a su sucesor, P\u00ed\u00ado IV (1559-1565), que volvi\u00f3 a congregar el concilio. A partir de 1561 P\u00ed\u00ado IV promovi\u00f3 con rigor la reforma de la curia.<\/p>\n<p>En la fase final (1562-1563) volvi\u00f3 a abordarse la pol\u00e9mica cuesti\u00f3n de la residencia de los obispos y otros beneficiarios. Se promulgaron textos doctrinales y c\u00e1nones sobre cuestiones relativas a la eucarist\u00ed\u00ada, especialmente el car\u00e1cter sacrificial de la misa y la comuni\u00f3n bajo las dos especies. Se trat\u00f3 tambi\u00e9n de los sacramentos del orden y del matrimonio. El concilio se abstuvo deliberadamente de cualquier definici\u00f3n sobre el papado. Elabor\u00f3 m\u00e1s decretos sobre la vida diocesana y parroquial y uno sobre la forma adecuada de celebrar la misal. En el terreno del matrimonio, adem\u00e1s del decreto dogm\u00e1tico sobre la naturaleza sacramental del matrimonio, su indisolubilidad y el derecho de la Iglesia a establecer impedimentos, hubo el famoso Tametsi,  que determinaba que la validez del matrimonio depend\u00ed\u00ada de la forma tridentina, que requer\u00ed\u00ada que el matrimonio tuviera lugar delante del p\u00e1rroco leg\u00ed\u00adtimo y al menos dos testigos. Se aprobaron tambi\u00e9n decretos de reforma sobre el matrimonio. Al final se aprobaron tambi\u00e9n textos dogm\u00e1ticos sobre el purgatorio, sobre la veneraci\u00f3n de los santos, las reliquias y las im\u00e1genes, y sobre las indulgencias. Se a\u00f1adieron, como decretos de reforma, penas por el incumplimiento de la residencia por parte de los obispos. Se hizo una llamada a la cuidadosa elecci\u00f3n de los que hab\u00ed\u00adan de ser cl\u00e9rigos y se pidi\u00f3 el establecimiento de seminarios para la formaci\u00f3n de los sacerdotes. El decreto sobre el matrimonio exig\u00ed\u00ada adem\u00e1s que los sacerdotes llevaran un registro de bautismos y matrimonios. Los decretos de ref\u00f3rma establecieron tambi\u00e9n normas para el nombramiento de los obispos, los procedimientos can\u00f3nicos para la obtenci\u00f3n de la informaci\u00f3n para los casos judiciales, los s\u00ed\u00adnodos, las visitas episcopales y los nombramientos de p\u00e1rrocos. Otras materias tratadas fueron relativas a los cardenales, la reforma del misal y el breviario y el catecismo para los p\u00e1rrocos.<\/p>\n<p>Al final del \u00faltimo per\u00ed\u00adodo de sesiones, el 25, se leyeron los decretos de todos los per\u00ed\u00adodos de sesiones anteriores, desde 1545, y se firmaron, dando as\u00ed\u00ad unidad a la labor del prolongado concilio. El concilio solicit\u00f3 la confirmaci\u00f3n de su labor por parte del papa P\u00ed\u00ado IV, quien lo aprob\u00f3 el 30 de junio de 1564 (con fecha del 26 de enero).<\/p>\n<p>H. Jedin resume los trabajos de Trento en dos logros principales: defini\u00f3 el dep\u00f3sito cat\u00f3lico de la fe frente a los errores vigentes e inici\u00f3 una reforma cat\u00f3lica, no en el sentido medieval de \u00abla cabeza y los miembros\u00bb, sino tratando de eliminar los peores abusos existentes en las di\u00f3cesis y las parroquias.<\/p>\n<p>El 16 de abril de 1564 se promulg\u00f3 un breve resumen de los resultados dogm\u00e1ticos del concilio y se hizo obligatorio para los obispos, los superiores religiosos y los te\u00f3logos.<\/p>\n<p>Aun cuando la Reforma gir\u00f3 completamente en torno a la Iglesia, sus doctrinas y su necesidad de reforma, en Trento hay en realidad poca eclesiolog\u00ed\u00ada directa. La amenaza del episcopalismo y del galicanismo impidi\u00f3 la definici\u00f3n del primado papal. Es necesario buscar las ense\u00f1anzas del concilio sobre la Iglesia en distintos obiter dicta,  en la visi\u00f3n que subyace a los decretos de reforma. En varios lugares aparecen f\u00f3rmulas tradicionales, como la Iglesia ha sido fundada por Cristo y es cuerpo, esposa, madre, etc. Se pueden distinguir diferentes posturas eclesiol\u00f3gicas. Una de ellas es la salus animarum  (\u00abla salvaci\u00f3n de las almas\u00bb): la Iglesia act\u00faa a trav\u00e9s de los sacramentos para la salvaci\u00f3n de los cristianos; la Iglesia es el cuerpo vivo de los creyentes que reciben la fe transmitida por la Escritura y la tradici\u00f3n. Esta visi\u00f3n sacramental puede considerarse como el fundamento de toda la controversia en torno a la residencia de los obispos: estos han de ocuparse de la salud espiritual de su pueblo por medio de la predicaci\u00f3n, los sacramentos y la pastoral. La otra eclesiolog\u00ed\u00ada es m\u00e1s jur\u00ed\u00addica. Aparece especialmente en el debate sobre el origen de la >jurisdicci\u00f3n episcopal: \u00bfProcede esta inmediatamente de Cristo al asignar al papa una di\u00f3cesis, o es una potestad derivada del papa? Despu\u00e9s de Trento se impuso esta segunda visi\u00f3n, convirti\u00e9ndose en otro ejemplo de la gran tendencia a la centralizaci\u00f3n que se desarroll\u00f3 en los siglos posteriores.<\/p>\n<p>No debemos identificar la Contrarreforma, o la Reforma cat\u00f3lica, con Trento. Trento fue un factor importante, y en muchos sentidos marc\u00f3 las directrices. Pero la reforma se hab\u00ed\u00ada iniciado antes de Trento, por ejemplo con san >Ignacio de Loyola, y surgi\u00f3 carism\u00e1ticamente despu\u00e9s del concilio en distintos modos. A nivel institucional, san P\u00ed\u00ado V (1566-1572) puso en marcha la aplicaci\u00f3n del concilio con energ\u00ed\u00ada. Un fruto temprano del concilio fue el llamado Catecismo romano (1566; >Catequesis): habr\u00ed\u00ada de ser el medio principal por el que los cat\u00f3licos llegaron a conocer la ense\u00f1anza ortodoxa de la Iglesia, en particular tal como la hab\u00ed\u00ada expuesto Trento. El breviario revisado apareci\u00f3 en 1568, y el misal revisado en 1570. La revisi\u00f3n de la Vulgata apareci\u00f3 en 1592.<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n del concilio fue r\u00e1pida en algunos lugares; en otros fue lenta o espor\u00e1dica. Algunos pr\u00ed\u00adncipes aceptaron los decretos ya a trav\u00e9s de sus embajadores en Trento. Otros, como Felipe II de Espa\u00f1a, opusieron resistencia al principio a algunos elementos de los decretos de reforma. En otros lugares hubo s\u00ed\u00adnodos que recibieron los decretos conciliares. San Carlos Borromeo (1538-1584), en Mil\u00e1n, fue considerado por muchos como un modelo de obispo reformador; pero hubo tambi\u00e9n quienes criticaron su actitud; el mismo >Roberto Belarmino, en la \u00e9poca de la canonizaci\u00f3n de Carlos Borromeo (1610) alababa su santidad personal, pero desentendi\u00e9ndose de su celo reformador e incluso del hecho de ser obispo. Hubo en la Contrarreforma otros medios para llevar a cabo la renovaci\u00f3n, como la restauraci\u00f3n de la visita ad limina  obligatoria (\u00aba los umbrales\u00bb, concretamente para venerar las reliquias de Pedro y Pablo y visitar al papa), que Sixto V impuso a los obispos en 1585; dependiendo de la distancia de Roma, estas visitas deb\u00ed\u00adan realizarse regularmente en per\u00ed\u00adodos de entre tres y diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y. Congar atribuye a G. Alberigo la acu\u00f1aci\u00f3n de la palabra \u00abtridentinismo\u00bb, que supone una interpretaci\u00f3n m\u00e1s bien negativa, algo unilateral, del per\u00ed\u00adodo que va desde Trento hasta la v\u00ed\u00adspera del Vaticano II, durante el cual se convertir\u00e1 en normativa para la vida de la Iglesia la versi\u00f3n romana de Trento: se quiere hacer de Roma el centro absoluto y exclusivo de la Iglesia, en lugar de centrarla tambi\u00e9n en la Iglesia local; se exalta el papado a expensas del episcopado y se establece el predominio de los cl\u00e9rigos sobre los laicos; se desplaza el derecho can\u00f3nico medieval, convirti\u00e9ndose Roma en la \u00fanica fuente de legislaci\u00f3n y en el gobierno de hecho de la Iglesia; se impone una eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1tica; se pierde de vista la necesidad de la Escritura, porque, aunque en el cuarto per\u00ed\u00adodo de sesiones es alabada, la Biblia tiende a perder terreno dentro de la vida cristiana; la eucarist\u00ed\u00ada se convierte cada vez m\u00e1s en centro de la piedad personal, a pesar de que el concilio hab\u00ed\u00ada insistido en el car\u00e1cter sacrificial de la misa; se produjo un incremento de la piedad, favorecida por el gran n\u00famero de indulgencias, pero divorciada de la liturgia; se trataba, en definitiva, de un sistema completo que afectaba a todos los aspectos de la vida social y eclesial. No obstante, el juicio del tridentinismo ha de ser moderado, reconociendo que la reforma de la Iglesia probablemente no hubiera podido llevarse a cabo sin esta centralizaci\u00f3n. Ya >Gregorio VII se hab\u00ed\u00ada dado cuenta de que la reforma hab\u00ed\u00ada de venir de lo alto. Por otro lado, aun cuando la evaluaci\u00f3n del \u00abtridentinismo\u00bb sea v\u00e1lida, no se hace justicia a los muchos elementos positivos que ha habido en la Iglesia entre los siglos XVI y XX.<\/p>\n<p>En cierto sentido, puede decirse que la >recepci\u00f3n final del concilio se produjo en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1917. Es quiz\u00e1 la paradoja de Trento el hecho de que, habi\u00e9ndose reunido a causa de las doctrinas protestantes, especialmente luteranas, la Iglesia cat\u00f3lica perdiera luego el inter\u00e9s por el protestantismo y se centrara demasiado exclusivamente en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1545-1563) DicEc \u00c2\u00a0 El concilio de >Letr\u00e1n V (1512-1517) result\u00f3 ineficaz como concilio reformador. Al a\u00f1o siguiente de su clausura, Mart\u00ed\u00adn Lutero lanz\u00f3 su desaf\u00ed\u00ado a las autoridades de la Iglesia y empez\u00f3 a apelar a un nuevo concilio. 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