{"id":14975,"date":"2016-02-05T09:48:50","date_gmt":"2016-02-05T14:48:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/una\/"},"modified":"2016-02-05T09:48:50","modified_gmt":"2016-02-05T14:48:50","slug":"una","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/una\/","title":{"rendered":"UNA"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl credo nicenoconstantinopolitano usado en la liturgia aplica cuatro calificativos a la Iglesia: una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. Del mismo modo que su confesi\u00f3n de la divinidad es un reconocimiento de la unicidad de las personas (un \u00fanico Padre e Hijo), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la confesi\u00f3n del credo se refiere a una Iglesia \u00fanica m\u00e1s que a la unidad de la Iglesia como descripci\u00f3n de su esencia. El calificativo de \u00abuna\u00bb, tal como lo estudia la eclesiolog\u00ed\u00ada, incluye tanto la unicidad como la unidad.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento propugna claramente una \u00fanica Iglesia: Jes\u00fas es el \u00fanico pastor del \u00fanico reba\u00f1o (cf Jn 10,14-16); Pablo habla s\u00f3lo de un >cuerpo de Cristo (cf ICor 10,17); la comunidad cristiana forma un \u00fanico >templo del Esp\u00ed\u00adritu (ICor 3,16-17; Ef 2,19-22). Las par\u00e1bolas hablan de un \u00fanico >Reino, al que est\u00e1 llamada la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. Las cartas deutero-paulinas y pastorales consideran una \u00fanica Iglesia universal, pilar y fundamento de la verdad (1 Tim 3,15): Cristo es la cabeza del cuerpo, de la Iglesia (Col 1,18); el plan eterno y misterioso de Dios es revelado en la Iglesia (Ef 3,9-10). La Iglesia avanza hacia una unidad todav\u00ed\u00ada mayor, que se lograr\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que Dios llegue a ser todo en todos (ICor 15,25-28).<\/p>\n<p>Pero dentro de esta Iglesia universal hay muchas >Iglesias locales (ICor 1,2; 2Cor 1,1; G\u00e1l 1,1: \u00abA las Iglesias de Galacia\u00bb; Rom 16,16: \u00abTodas las Iglesias de Cristo\u00bb). Es sorprendente el encabezamiento de la primera carta dirigida a la dividida comunidad de Corinto: \u00abA la Iglesia de Dios que est\u00e1 en Corinto, a los consagrados por Cristo Jes\u00fas, llamados y consagrados, con todos los que invocan en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or de ellos y nuestro\u00bb (ICor 1,2). No se hace referencia a ning\u00fan plan previo de federaci\u00f3n de estas Iglesias; todas ellas aparecen m\u00e1s bien corno parte de la Iglesia universal, siendo cada una de ellas plenamente la Iglesia de Dios (ef ICor 1,2: Corinto; 15,9: Jerusal\u00e9n) en su propio lugar. La palabra m\u00e1s adecuada para describir su interrelaci\u00f3n es >\u00bbcomuni\u00f3n\u00bb, que es la traducci\u00f3n de koin\u00f3nia.  La ideade comuni\u00f3n es en el Nuevo Testamento una noci\u00f3n rica y abigarrada. A nosotros nos interesa aqu\u00ed\u00ad la koin\u00f3nia  s\u00f3lo en la medida en que refleja la unidad: comuni\u00f3n y por tanto unidad por medio de la eucarist\u00ed\u00ada (ICor 10,16-17), en las labores apost\u00f3licas y en la doctrina (G\u00e1l 2,2.7-9), en el inter\u00e9s y preocupaci\u00f3n por la Iglesia pobre de Jerusal\u00e9n (Rom 15,25-27).<\/p>\n<p>Hay dos tipos de afirmaciones acerca de la unidad dentro de la Iglesia local: unas se refieren a su situaci\u00f3n particular; otras se aplican tambi\u00e9n a toda la Iglesia. Y. Congar llama la atenci\u00f3n sobre el orden de los elementos de unidad resultantes del bautismo en He 2,42; la ense\u00f1anza apost\u00f3lica conduce a la comuni\u00f3n (koin\u00f3nia),  y de all\u00ed\u00ad a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones. La comunidad primitiva se describe m\u00e1s tarde diciendo que \u00abten\u00ed\u00adan un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb y que \u00abnadie llamaba suyo a nada de lo que ten\u00ed\u00ada\u00bb (He 4,32)5. Es diferente en Corinto, donde Pablo tiene que enfrentarse con divisiones (schismata),  en una comunidad ricamente dotada de carismas (ICor 1,10): son uno en la koin\u00f3nia  de la \u00fanica eucarist\u00ed\u00ada (ICor 10,16-17); los distintos carismas proceden del mismo Esp\u00ed\u00adritu (ICor 12,4-11); forman un solo > cuerpo ( lCor 12,12.27); tienen que hacer del amor su objetivo (ICor 14,1). En otros lugares habla Pablo de la unidad en Cristo que trasciende las barreras religiosas (jud\u00ed\u00ados y griegos), los estados sociales (esclavos y libres) y la diferencia m\u00e1s radical entre las personas, la que las separa en varones y mujeres (G\u00e1l 3,28; cf Col 3,11). La mejor expresi\u00f3n neotestamentaria de la unidad de los creyentes es sin duda Ef 4,1-6, donde en t\u00e9rminos trinitarios se exhorta a todos a hacer realidad las consecuencias de la unidad en el bautismo y en la fe (cf Flp 2,1-2). A pesar de las tensiones (>Iglesia primitiva), hay unidad entre los conversos jud\u00ed\u00ados y griegos (Ef 3,4-6). La misma carta pone de manifiesto que la unidad ha de ser buscada y aceptada por el creyente al mismo tiempo como un don y corno una tarea (Ef 4,3.13.15-16).<\/p>\n<p>El corpus  jo\u00e1nico se muestra muy consciente del peligro de divisi\u00f3n en las comunidades: la oraci\u00f3n de Jn 17, denominada por David Chytraeus en el siglo XVI \u00aboraci\u00f3n del sumo sacerdote\u00bb, se centra en la unidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas (Jn 17,21.23); las cartas jo\u00e1nicas est\u00e1n escritas para superar ciertos elementos divisores dentro de las comunidades: la comuni\u00f3n con los hermanos lleva a la comuni\u00f3n (una vez m\u00e1s koin\u00f3nia)  con Dios, y todos son llamados a adentrarse por el camino del amor y la verdad (1Jn 1,3; cf 2,19; 3,23; 4,11-13; 2Jn 8-9).<\/p>\n<p>Al dejar los tiempos del Nuevo Testamento, la insistencia en la unidad es acaso m\u00e1s fuerte a\u00fan. La >Didach\u00e9  pide dos veces que la Iglesia se congregue desde todas las partes en el Reino. La carta de >Clemente es una exhortaci\u00f3n al orden y la unidad en la Iglesia de Corinto. Las cartas de Ignacio subrayan fuertemente la unidad en la doctrina, la liturgia y la disciplina. Ignacio pide la unidad doctrinal frente a las tendencias judaizantes y docetistas: \u00abUsad s\u00f3lo el alimento cristiano y absteneos de toda hierba ajena, que es la herej\u00ed\u00ada. (&#8230;) Huid, por tanto, de esos reto\u00f1os malos, que llevan fruto mort\u00ed\u00adfero\u00bb. Constantemente reitera la necesidad de estar unidos al obispo en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada: \u00abPoned, pues, todo ah\u00ed\u00adnco en usar de una sola eucarist\u00ed\u00ada; porque una sola es la carne de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y un solo c\u00e1liz para unirnos con su sangre; un solo altar, as\u00ed\u00ad como no hay m\u00e1s que un solo obispo, juntamente con el colegio de ancianos y con los di\u00e1conos, consiervos m\u00ed\u00ados\u00bb. Todas las cartas, excepto la dirigida a los romanos, urgen a la obediencia al obispo: no puede haber una Iglesia sin obispo, sacerdotes y di\u00e1conos\u00bb. Pero la unidad y el orden de la Iglesia no se quedan en las cosas exteriores. La finalidad de estas es conducir a todos a la imitaci\u00f3n de Cristo y al contacto vivo con El.<\/p>\n<p>La doctrina de los padres de la Iglesia acerca de la necesidad de la unidad es inconmovible. Est\u00e1 implicada en los s\u00ed\u00admbolos usados en relaci\u00f3n con la Iglesia, y especialmente en el de la t\u00fanica sin costuras (cf Jn 19,23-24). que era cristol\u00f3gico en Oriente pero eclesiol\u00f3gico en Occidente, y particularmente estimado por Agust\u00ed\u00adn\u00bb. Hab\u00ed\u00ada adem\u00e1s costumbres que fomentaban la unidad: los obispos entregaban a los viajeros cartas de presentaci\u00f3n, gracias a las cuales eran admitidos en la eucarist\u00ed\u00ada; pronto aparecieron f\u00f3rmulas de fe que se usaban en los bautismos; para la ordenaci\u00f3n de un nuevo obispo se reun\u00ed\u00adan varios obispos; los obispos se reun\u00ed\u00adan en concilios locales para discutir sobre problemas comunes, especialmente los relacionados con la fe (cf LG 22). A partir del siglo IV se consider\u00f3 que estos concilios afectaban a toda la Iglesia. Con el tiempo la comuni\u00f3n con Roma se vio como un criterio capital de cara a la unidad dentro de la Iglesia.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica lit\u00fargica es muy significativa. En Roma exist\u00ed\u00ada la costumbre de enviar una part\u00ed\u00adcula del pan consagrado a otras Iglesias, que luego era colocada en el c\u00e1liz en el momento del signo de la paz. Por otro lado, los datos sobre la an\u00e1fora en distintas Iglesias muestran c\u00f3mo se interced\u00ed\u00ada por la comunidad local (>Tradici\u00f3n apost\u00f3lica), o m\u00e1s com\u00fanmente, aunque con una nota escatol\u00f3gica, por la Iglesia dispersa por el mundo. Estas intercesiones siguen encontr\u00e1ndose en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de uso corriente en la Iglesia latina.<\/p>\n<p>En los tiempos de la escol\u00e1stica, la Iglesia era considerada, por encima de todo, la congregaci\u00f3n de los fieles y el cuerpo de Cristo \u2014t\u00ed\u00adtulos ambos que implican la unidad\u2014. Santo Tom\u00e1s de Aquino tiene varios pasajes importantes sobre la unidad de la Iglesia: se trata de una unidad de fe, esperanza y amor; Efesios habla de la unidad tal como esta se observa en el cuerpo humano\u00bb; la nueva ley tiene como rasgo distintivo la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que se manifiesta por medio de la fe y opera a trav\u00e9s del amor; la Iglesia es un cuerpo m\u00ed\u00adstico cuya cabeza es Cristo.<\/p>\n<p>La famosa bula Unam sanctam  de >Bonifacio VIII, de 1302, pone especial \u00e9nfasis en la unidad de la Iglesia. Hay dos espadas, la espiritual y la temporal, pero la temporal debe someterse a la espiritual, es decir, al papa, al que se llama \u00abcabeza de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de la Reforma y durante los siglos posteriores se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de cu\u00e1l era la verdadera Iglesia, cuesti\u00f3n apremiante en una \u00e9poca en la que, como nunca antes, reinaba la divisi\u00f3n religiosa en Europa. Esta cuesti\u00f3n dio origen a la teolog\u00ed\u00ada de las >notas o rasgos distintivos de la verdadera Iglesia. La afirmaci\u00f3n de san >Roberto Belarmino habr\u00ed\u00ada de hacerse cl\u00e1sica: \u00abLa Iglesia es una y no hay dos. La \u00fanica Iglesia verdadera es la congregaci\u00f3n de los que est\u00e1n unidos por la misma profesi\u00f3n de fe y por la participaci\u00f3n en los mismos sacramentos, bajo el gobierno de los leg\u00ed\u00adtimos pastores, y especialmente el \u00fanico vicario de Cristo en la tierra, el romano pont\u00ed\u00adfice. Por medio de esta definici\u00f3n es f\u00e1cil determinar qui\u00e9n pertenece a la Iglesia y qui\u00e9n no\u00bb. Esta definici\u00f3n tiene en cuenta los aspectos exteriores y visibles de la unidad, suficientes para identificar a la Iglesia, que, como m\u00e1s tarde dir\u00e1, es \u00abtan visible y palpable como la asamblea del pueblo de Roma, el Reino de Francia o la Rep\u00fablica de Venecia\u00bb. La \u00abnota\u00bb de la unidad tuvo desarrollos diferentes durante los siglos posteriores. J. A. >M\u00f3hler desarroll\u00f3 la idea de la unidad como una nota y cualidad esencial de la Iglesia, por la cual es colmada y guiada por el Esp\u00ed\u00adritu. La >escuela romana prepar\u00f3 el >Vaticano I siguiendo algunas de las orientaciones de Miihler.<\/p>\n<p>En el Vaticano I se prepararon esquemas sobre el cuerpo m\u00ed\u00adstico y la unidad, que nunca llegaron a discutirse en el aula. Pero el concilio, en su constituci\u00f3n Pastor aeternus,  afirm\u00f3: \u00abPara que el episcopado mismo fuera uno e indiviso y la universal muchedumbre de los creyentes se conservara en la unidad de la fe y de la comuni\u00f3n por medio de los sacerdotes coherentes entre s\u00ed\u00ad, al anteponer al bienaventurado Pedro a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, en \u00e9l instituy\u00f3 un principio perpetuo de uno y otra unidad y un fundamento visible, sobre cuya fortaleza se construyera un templo eterno, y la altura de la Iglesia, que hab\u00ed\u00ada de alcanzar el cielo, se levantara sobre la firmeza de esta fe\u00bb. El mismo concilio apelar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a la \u00abunidad universal\u00bb y a la \u00abinvicta estabilidad\u00bb de la Iglesia como argumento de credibilidad de la fe.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este concilio la teolog\u00ed\u00ada de los manuales sigui\u00f3 siendo b\u00e1sicamente apolog\u00e9tica, pero aparte de ellos continu\u00f3 desarroll\u00e1ndose hasta el Vaticano II una eclesiolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica. Un jal\u00f3n importante fue la enc\u00ed\u00adclica >Mystici corporis,  publicada por >P\u00ed\u00ado XII en 1943 (>Cuerpo de Cristo). Se afirma en ella la identidad entre el cuerpo m\u00ed\u00adstico y la Iglesia cat\u00f3lica: \u00abSi tuvi\u00e9ramos que definir y describir la verdadera Iglesia de Jesucristo \u2014que es la santa Iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana\u2014, no encontrar\u00ed\u00adamos expresi\u00f3n m\u00e1s noble, m\u00e1s sublime y m\u00e1s divina que la frase que la denomina \u00abcuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo\u00bb. S\u00f3lo los que est\u00e1n unidos a ella por el triple v\u00ed\u00adnculo de la fe, los sacramentos y la obediencia pueden llamarse realmente (reapse)  miembros suyos. Esta identificaci\u00f3n vuelve a repetirse en la enc\u00ed\u00adclica Humani generis  (1950).<\/p>\n<p>El Vaticano II, sin embargo, no quiso seguir por este camino y afirm\u00f3: \u00abEsta [\u00fanica] Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste (subsistit)  en la Iglesia cat\u00f3lica, gobernada por el sucesor de Pedro y los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l\u00bb (LG 8; cf UR 4). La palabra \u00absubsiste\u00bb (>Subsistit) ha creado cierta pol\u00e9mica, pero una cosa es cierta: que el concilio quer\u00ed\u00ada distanciarse de la r\u00ed\u00adgida identificaci\u00f3n entre el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo y la Iglesia cat\u00f3lica romana; por eso eligi\u00f3 deliberadamente la expresi\u00f3n \u00absubsiste en\u00bb, en lugar de \u00abes\u00bb. El concilio tampoco habl\u00f3 de pertenencia a la Iglesia, prefiriendo el t\u00e9rmino m\u00e1s tradicional, b\u00ed\u00adblico y patr\u00ed\u00adstico de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. Las condiciones para la comuni\u00f3n plena se exponen en LG 14: \u00abA esta sociedad de la Iglesia est\u00e1n incorporados plenamente quienes, poseyendo el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, aceptan la totalidad de su organizaci\u00f3n y todos los medios de salvaci\u00f3n establecidos en ella, y en su cuerpo visible est\u00e1n unidos con Cristo, el cual la rige mediante el sumo pont\u00ed\u00adfice y los obispos, por los v\u00ed\u00adnculos de la profesi\u00f3n de fe, de los sacramentos, del gobierno y comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica\u00bb. Sabemos por las actas del concilio que \u00abposeyendo el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb significa estar en estado de gracia o de amistad con Diosa. Los otros cristianos est\u00e1n en comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica en mayor o menor grado, dependiendo de los v\u00ed\u00adnculos que sigan manteniendo intactos: el bautismo, la Escritura, la fe trinitaria, etc (LG 15). La Iglesia mantiene tambi\u00e9n relaci\u00f3n con los seguidores de otras religiones, con los te\u00ed\u00adstas y con los que no tienen todav\u00ed\u00ada fe expl\u00ed\u00adcita en Dios (LG 16).<\/p>\n<p>[En s\u00ed\u00adntesis, la unidad de la Iglesia es presentada en LG 13-17, n\u00fameros que se inician con la afirmaci\u00f3n de que \u00abtodos los hombres est\u00e1n invitados a esta unidad cat\u00f3lica del pueblo de Dios&#8230; a esta unidad pertenecen de diversas maneras o a ella est\u00e1n \u00aborientados\u00bb (ordinari)  los cat\u00f3licos, los dem\u00e1s cristianos e incluso todos los hombres\u00bb (LG 13). Tal \u00aborientaci\u00f3n\u00bb de todos los hombres se repite en LG 16 al tratar de los no cristianos. A su vez, al tratar de qui\u00e9n es cat\u00f3lico se recuerdan los tres \u00abv\u00ed\u00adnculos\u00bb que realizan la unidad de la Iglesia: la fe (vinculum symbolicum),  los sacramentos (vinculum liturgicurn) y  la visibilidad eclesial (vinculum hierarchicum),  ya presentes en la eclesiolog\u00ed\u00ada de san Agust\u00ed\u00adn en el sentido de que \u00abno se salva el que no permanece en el amor, aunque est\u00e9 incorporado a la Iglesia, pues est\u00e1 en el seno de la Iglesia con el \u00abcuerpo\u00bb, pero no con el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb\u00bb (LG 14, n 12). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se subraya el car\u00e1cter \u00absacramental\u00bb de la unidad de la Iglesia y de sus tres v\u00ed\u00adnculos. Tal enfoque ayuda a comprender a su vez la relaci\u00f3n con los cristianos no cat\u00f3licos (LG 15: les falta la \u00abplenitud\u00bb de los v\u00ed\u00adnculos) y los no cristianos (LG 16: \u00aborientados tambi\u00e9n a la Iglesia\u00bb) y pone de relieve el car\u00e1cter misionero de la Iglesia (LG 16).]<br \/>\nEn el movimiento ecum\u00e9nico (> Ecumenismo) y, m\u00e1s en general, en la eclesiolog\u00ed\u00ada, se hace necesaria una reflexi\u00f3n continua sobre la Iglesia y la pluralidad de las Iglesias, sobre la unicidad de la Iglesia y la unidad de la raza humana. Unido a estas cuestiones est\u00e1 el gran descubrimiento del Vaticano II de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local, que es de hecho para los cristianos el objeto de su experiencia inmediata, cuando no exclusiva, de la Iglesia\u00bb. Otras cuestiones relacionadas son el papel del >ministerio en la Iglesia local y la funci\u00f3n de las >conferencias episcopales dentro de la Iglesia local y universal.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la unidad buscada en el >ecumenismo var\u00ed\u00ada seg\u00fan las confesiones o grupos de confesiones. Cada Iglesia cree naturalmente que ella es manifestaci\u00f3n aut\u00e9ntica \u2014si no la  manifestaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u2014 de la Iglesia de Cristo. La afirmaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica de ser \u00abla \u00fanica Iglesia verdadera\u00bb no tiene m\u00e1s sentido que el de la plenitud institucional; es decir, que no hay doctrina ni estructura \u2014por ejemplo, sacramento o ministerio eclesial\u2014 que pertenezca a la Iglesia de Cristo y que no est\u00e9 presente en la Iglesia cat\u00f3lica. Cuando se dice que la Iglesia cat\u00f3lica es \u00abla \u00fanica Iglesia verdadera\u00bb no se est\u00e1 diciendo desde luego que sus miembros sean de hecho o necesariamente m\u00e1s santos que los de otras Iglesias (cf UR 2-3). Por lo dem\u00e1s, en los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos se ha producido cierto aumento en el reconocimiento de que el papado (>Papas) puede \u2014acaso en una forma renovada\u2014 ser centro y fundamento de la unidad externa de la Iglesia<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada de la unidad es claramente trinitaria. La Iglesia es una gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que hace de ella el cuerpo de Cristo y el pueblo del Padre, cuyo designio eterno es la Iglesia. Todo lo que es externo e institucional est\u00e1 al servicio de la vida interna de la gracia y de la gloria divina manifestada en la misma debilidad de la Iglesia (>Ken\u00f3sis de la Iglesia). \u00abEl supremo modelo y supremo principio de este misterio [el misterio sagrado de la unidad de la Iglesia] es, en la trinidad de personas, la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (UR 2).<\/p>\n<p>La unidad de la Iglesia queda deteriorada por la >herej\u00ed\u00ada y el >cisma. Por otro lado, por medio de la >excomuni\u00f3n una persona queda en cierto modo desgajada de la unidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>Las cuatro se\u00f1ales [o notas] de la Iglesia est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente interrelacionadas: la catolicidad es la diversidad en la unidad; la santidad consiste en la unidad con Dios y con los otros cristianos, m\u00e1s a\u00fan, con la humanidad entera; la apostolicidad no tiene sentido si no es en la unidad.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>U\u00f1a del dedo (heb. <\/span><span style=''>&#7779;ipp&#333;ren<\/span><span lang=ES style=''>, <etiqueta id=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>&#7789;<sup>e<\/sup>far<\/span><span lang=ES style=''>). Las mujeres cautivas deb\u00edan raparse la cabeza y cortarse las u\u00f1as (Dt. 21.12). Nabucodonosor ten\u00eda \u201cu\u00f1as como las de las aves\u201d (Dn. 4.33; cf. 7.19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.A.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El credo nicenoconstantinopolitano usado en la liturgia aplica cuatro calificativos a la Iglesia: una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. Del mismo modo que su confesi\u00f3n de la divinidad es un reconocimiento de la unicidad de las personas (un \u00fanico Padre e Hijo), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la confesi\u00f3n del credo se refiere a una Iglesia \u00fanica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/una\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUNA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}