{"id":15034,"date":"2016-02-05T09:50:56","date_gmt":"2016-02-05T14:50:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ayuno-y-abstinencia\/"},"modified":"2016-02-05T09:50:56","modified_gmt":"2016-02-05T14:50:56","slug":"ayuno-y-abstinencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ayuno-y-abstinencia\/","title":{"rendered":"AYUNO Y ABSTINENCIA"},"content":{"rendered":"<p>(v. cuaresma, penitencia, sacrificio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>I. En la historia de las religiones<br \/>\nA. es la abstenci\u00f3n de alimentos por motivos \u00e9ticos y religiosos (penitencia, sacrificio y santificaci\u00f3n). En las formas adoptadas por el a. en culturas primitivas y en otras m\u00e1s avanzadas late la experiencia de que, por una parte, la alimentaci\u00f3n produce fuerzas f\u00ed\u00adsicas y en consecuencia tambi\u00e9n espirituales y, por otra, una alimentaci\u00f3n desordenada perturba y destruye el orden interno del esp\u00ed\u00adritu y del cuerpo.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno del a. se basa adem\u00e1s en la idea de que la comida es expresi\u00f3n y ocasi\u00f3n de alegr\u00ed\u00ada, de donde se deduce la aptitud del a. para manifestar una actitud de condolencia o de protesta.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la historia de la religi\u00f3n hemos de distinguir, pues, entre el a. como disposici\u00f3n y como expresi\u00f3n de tristeza, sin duda del \u00faltimo se ha derivado el a. conmemorativo. Tambi\u00e9n hay que distinguir entre el a. y la a. de determinadas comidas y bebidas (sobre todo carne, en particular de algunos animales y bebidas alcoh\u00f3licas).<\/p>\n<p>Con frecuencia van unidos el a. y la continencia sexual. La experiencia humana que late en el fen\u00f3meno del a. se manifiesta dentro de las religiones arcaicas en el sentido dado al a. como medio para defenderse de poderes adversos al hombre y para obtener la ayuda de poderes ben\u00f3volos.<\/p>\n<p>II. En la Biblia<br \/>\n1. Antiguo Testamento<br \/>\nLa concepci\u00f3n primitiva del a. que hemos dise\u00f1ado se halla tambi\u00e9n en el AT, donde el a. es parte componente de la vigilancia anficti\u00f3nica a servicio de Yahveh, Dios de la estirpe: Lev 16, 29ss, 23, 27, 29; Jue 20, 26 (cf. tambi\u00e9n Est 4, 16). Bajo un matiz individ\u00faal y espiritual aparece en Ex 34, 28, donde Mois\u00e9s intercede por su pueblo mediante el a. Seg\u00fan los profetas, el a. debe ser expresi\u00f3n de una radical conversi\u00f3n a Dios y a sus mandamientos, sobre todo al del amor al pr\u00f3jimo, pues de otro modo carece de valor (Is 58, 3ss; Zac 7, 3ss; Eclo 34, 30s). Debe apoyar la oraci\u00f3n y ser expresi\u00f3n de una recta actitud penitencial (J1 1, 12s).<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nCiertamente, en el NT la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas comienza -seg\u00fan Mt 4, lss = Lc 4, lss &#8211; con un a. de cuarenta d\u00ed\u00adas en el desierto, pero la per\u00ed\u00adcopa de Marcos (1, 12s), m\u00e1s originaria, da a entender c\u00f3mo Mateo y Lucas, con la menci\u00f3n de un a. de cuarenta d\u00ed\u00adas quieren indicar que el principio de la acci\u00f3n de Jes\u00fas es el comienzo de una actividad prof\u00e9tica. Se trata aqu\u00ed\u00ad de un lugar tomado de Ex 34, 28 y 1 Re 19, 8, en el cual sin duda se pretende expresar que jes\u00fas quiso prepararse tambi\u00e9n con el a. para su actividad p\u00fablica. Tampoco de Mc 9, 29 puede deducirse una declaraci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el a., pues kai nesteia es una interpolaci\u00f3n en el manuscrito posterior. Por primera vez Mt 6, 17 permite reconocer que Jes\u00fas valor\u00f3 positivamente el a. como expresi\u00f3n personal de la devoci\u00f3n: \u00abTu Padre&#8230; te recompensar\u00e1.\u00bb Parece que Jes\u00fas se atuvo tambi\u00e9n al preceptuado a. colectivo. Lo dicho en Mc 2, 18 indica que la pregunta del a. no es apta para captar el significado del reino de Dios que irrumpe con Jes\u00fas; pero la alusi\u00f3n al a. despu\u00e9s de la partida del esposo resalta su valor positivo aunque relativo. Est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la postura soberana de jes\u00fas respecto al a. el hecho de que en la Iglesia primitiva hallemos tan pocos datos sobre la observancia del a. (s\u00f3lo Act 13, 2s; 14, 23; en Act 10, 30, y 1 Cor 7, 5 la menci\u00f3n del a. fue interpolada en los manuscritos posteriores).<\/p>\n<p>Sin duda por influjo del antiguo &#8211;> dualismo y por un renacimiento del pensamiento legalista del AT, poco a poco el a.fuelogrando gran importancia en los primeros tiempos del cristianismo y se convirti\u00f3 en una forma de -> penitencia.<\/p>\n<p>III. Sentido teol\u00f3gico<br \/>\n1. Puesto que que la perfecci\u00f3n consiste en el amor, un enfoque teol\u00f3gico del tema ha de tener como punto de partida la idea de que el hombre, por el a. (tambi\u00e9n material), ha de disponerse para conceder al \u00abpr\u00f3jimo\u00bb una participaci\u00f3n en su propiedad, sin perjuicio de los derechos leg\u00ed\u00adtimos del amor a s\u00ed\u00ad mismo. El car\u00e1cter incondicional de las exigencias del amor recibe su fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica en virtud del ejemplo de Cristo y de su identificaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo (Mt 25, 35-40). La uni\u00f3n entre a. y amor al pr\u00f3jimo queda resaltada en la constituci\u00f3n paenitemini, de Pablo vi (del 17-2-1966): \u00abEn los pueblos que gozan de abundantes bienes econ\u00f3micos se exige el testimonio de la renuncia, el cual ha de ir unido a una prueba activa del amor a los hermanos atormentados por la pobreza y el hambre.\u00bb<br \/>\n2. Adem\u00e1s, en principio, el a. conserva en la existencia cristiana aquel valor que la tradici\u00f3n le ha atribuido en el \u00e1mbito de la relaci\u00f3n del hombre consigo mismo, a saber, el de integrar su corporalidad en la totalidad de la vida creyente.<\/p>\n<p>IV. El derecho eclesi\u00e1stico<br \/>\nLas disposiciones sobre el a. y la a. est\u00e1n contenidas en los c\u00e1nones 1250-1254, precisadas por la declaraci\u00f3n papal sobre la disciplina penitencial en la Iglesia.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n apost\u00f3lica paenitemini, de Pablo vi, del 17-2-1966 (AAS 58 [1966), 177-198), encomienda a las conferencias episcopales una modificaci\u00f3n del precepto sobre el a. y la a. en conformidad con los tiempos; tales conferencias tienen potestad para sustituir la abstinencia y el a. por la oraci\u00f3n y obras de amor al pr\u00f3jimo. En consecuencia, las obligaciones concretas quedan fijadas anualmente en virtud de las disposiciones episcopales sobre el a.<\/p>\n<p>Marcelino Zalba<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. cuaresma, penitencia, sacrificio) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n I. En la historia de las religiones A. es la abstenci\u00f3n de alimentos por motivos \u00e9ticos y religiosos (penitencia, sacrificio y santificaci\u00f3n). 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