{"id":15041,"date":"2016-02-05T09:51:12","date_gmt":"2016-02-05T14:51:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bien\/"},"modified":"2016-02-05T09:51:12","modified_gmt":"2016-02-05T14:51:12","slug":"bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bien\/","title":{"rendered":"BIEN"},"content":{"rendered":"<p>v. [sust.] Bienestar, Bueno<br \/>\nGen 2:9 y el \u00e1rbol de la ciencia del b y del mal<br \/>\nGen 3:5 ser\u00e9is como Dios, sabiendo el b y el mal<br \/>\nGen 14:16 recobr\u00f3 todos los b, y tambi\u00e9n a Lot<br \/>\nGen 32:12 te har\u00e9 b, y tu descendencia ser\u00e1 como<br \/>\nGen 50:20 Dios lo encamin\u00f3 a b, para hacer lo que<br \/>\nExo 22:8 vea si ha metido su mano en los b de su<br \/>\nNum 10:29 ven con nosotros, y te haremos b<br \/>\nDeu 6:11 casas llenas de todo b, que t\u00fa no llenaste<br \/>\nDeu 30:5 y te har\u00e1 b, y te multiplicar\u00e1 m\u00e1s que a<br \/>\n1Ki 1:52 si \u00e9l fuere hombre de b, ni uno de sus<br \/>\n1Ch 17:26 que has hablado de tu siervo este b<br \/>\nEzr 8:22 mano de nuestro Dios es para b sobre<br \/>\nNeh 2:10 para procurar el b de los hijos de Israel<br \/>\nNeh 5:19; 13:31<\/p>\n<hr>\n<p>(v. moral, virtudes).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abbien\u00bb est\u00e1 cargado de  toda la historia de la reflexi\u00f3n humana. Por consiguiente, su uso encierra dificultades, sobre todo porque es m\u00e1s f\u00e1cil despertar con \u00e9l emociones que mover a argumentaciones. Se refiere a una cosa o a un estado de cosas (situaciones) de car\u00e1cter positivo en el mundo; \u00abpositivo\u00bb se refiere a la persona afectada, a la que el observador quiere designar, a todas las personas en situaciones semejantes; \u00aben el mundo\u00bb no indica necesariamente el cosmos, sino lo objetivo, lo no fant\u00e1stico. Incluso algunos cambios internos al sujeto humano pueden ser objetivos: por ejemplo, perder una cierta actitud para con una persona, aprender ingl\u00e9s, etc. As\u00ed\u00ad pues, este t\u00e9rmino indica algo que tiene que ver con un posible cambio, tanto si \u00e9ste acontece al agente como si es provocado por \u00e9l. En este \u00faltimo caso hablamos de obrar entendiendo con ello la capacidad de introducir cambios en el mundo contrapuesto al sujeto agente, incluso cuando \u00e9l act\u00faa sobre s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>En el obrar general del hombre es  preciso introducir una nueva divisi\u00f3n; el hacer (poiesis, facere) y el obrar en  sentido estricto (praxis, agere). El primero se refiere esencialmente a la acci\u00f3n que se dirige a objetos no humanos (o no considerados como tales), mientras que el segundo tiene como objetivo del cambio a una persona humana o sus capacidades. As\u00ed\u00ad, para Arist\u00f3teles, el obrar consist\u00ed\u00ada s\u00f3lo en la acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y comunicativa del ciudadano libre, diferenci\u00e1ndose del hacer, es decir, de la actividad del esclavo.<br \/>\n       S\u00f3lo en el obrar en sentido estricto el agente (o el que juzga del obrar de  otro agente) se plantea el problema de si lo que ha hecho o lo que quiere hacer est\u00e1 bien o est\u00e1 mal. Cuando me pregunto si he hecho bien en arreglar yo solo mi bicicleta, puedo dar a la pregunta dos tipos de respuesta. Primera respuesta: as\u00ed\u00ad me he ahorrado dinero, as\u00ed\u00ad podr\u00e9 dar ma\u00f1ana un paseo, as\u00ed\u00ad he demostrado mi capacidad a mi chica, La otra respuesta puede ser: he ahorrado dinero para poder comprarme un libro; no hemos de depender de otros por pura comodidad. La primera serie se refiere a la consideraci\u00f3n pragm\u00e1tica, es decir, a la posibilidad de llegar con ese medio al fin que me he propuesto; la segunda serie se refiere a una consideraci\u00f3n moral, es decir, a los fines que puede aceptar o no, pero no decidir ni determinar. Los fines morales son aquellos que el sujeto agente puede elegir por s\u00ed\u00ad mismo, pero no establecer. En efecto, se trata de fines del hombre en absoluto, de valores universales, atemporales, como la justicia distributiva, la fidelidad, la generosidad, la ayuda a los m\u00e1s d\u00e9biles. Son los objetos de las virtudes, que se concretan a trav\u00e9s de normas morales, en relaci\u00f3n con unas situaciones humanamente relevantes. As\u00ed\u00ad pues, las expresiones que indican valores son inmutables (no en la forma ling\u00fc\u00ed\u00adstica, sino en su estructura sem\u00e1ntica), mientras que las expresiones que indican normas son mutables por definici\u00f3n y contienen una descripci\u00f3n que tambi\u00e9n puede cambiar y que, por tanto, hay que reajustar eventualmente. Algunas normas, las llamadas normas absolutas, no pueden cambiar, ya que en su parte descriptiva se refieren a una situaci\u00f3n que reaparece continuamente: por ejemplo \u00abayudar al que se encuentre en peligro inminente de muerte, a no ser que esto ponga en peligro grave mi propia vida\u00bb, ser\u00e1 una norma siempre v\u00e1lida, ya que la situaci\u00f3n que se describe es una situaci\u00f3n universal.<\/p>\n<p>El bien moral es, por consiguiente,  el que puede desear un hombre, considerando su naturaleza en absoluto; es el bien que se refiere al desarrollo de la persona como persona, a la b\u00fasqueda de la felicidad a largo plazo, a la expresi\u00f3n plena de todas las capacidades humanas. Por eso, los bienes morales son s\u00f3lo una serie en el conjunto de bienes humanos, la serie que contribuye al devenir autofinalista del hombre, al despliegue de su estructura m\u00e1s profunda. El bien moral se realiza en el espacio y en el tiempo, pero es una realizaci\u00f3n absoluta ligada a la dignidad de la persona.<\/p>\n<p>En los diversos sistemas filos\u00f3ficos  o cosmol\u00f3gicos, el bien moral va estrechamente ligado a la visi\u00f3n de conjunto de la realidad (incluyendo el lugar del hombre en el universo) y a la epistemolog\u00ed\u00ada en general (y en particular, a la cognoscibilidad de las estructuras de valores). Por eso hay materialistas positivistas que consideran la distinci\u00f3n entre pragm\u00e1tica y moral como una idea \u00fatil, pero en definitiva insignificante; sociobi\u00f3logos que consideran el valor\/norma como una funci\u00f3n de supervivencia de la especie; finalmente, hay quienes sostienen que la norma es meramente optativa o que se trata de una cuesti\u00f3n de emotividad. En la visi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, el bien es la felicidad \u00faltima ligada a la visi\u00f3n de Dios, que no puede alcanzarse sin la gracia primera de la justificaci\u00f3n y sin la ayuda continua de Dios.<\/p>\n<p>Esto no cambia la naturaleza, sino que le ayuda a completarse, a desarrollarse a s\u00ed\u00ad misma, siguiendo las l\u00ed\u00adneas intr\u00ed\u00adnsecas puestas en ella por el Creador,  que es causa eficiente y final de la naturaleza del hombre. El bien es por tanto lo primero que se capta Y lo \u00faltimo que se realiza.<\/p>\n<p> F. Compagnoni<\/p>\n<p> Bibl.: Arist\u00f3teles, Ethica ad Nicomachum 1,  c. 4; Tom\u00e1s de Aquino, Summa contra gentes III; E. Kuhn, Bien, en CFF, 195-216; H, von Wright, The Varieties o\u00ed\u00ad Goodness, 1963.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. El concepto<br \/>\nEl bien (o lo bueno) es el \u00abfin que todas las cosas apetecen\u00bb comienza diciendo Arist\u00f3teles como definici\u00f3n tradicional (Etica Nic. i, 1-1094 a 3), y los escol\u00e1sticos recogieron su tesis (p. e., Tom\u00e1s de Aquino ST. z q. 5 a. 1). Como dato primigenio, el bien es tan indefinible como el apetecer. Solamente se le puede describir y clasificar experiment\u00e1ndolo, es decir, a base de la propia experiencia del apetecer. Dos orientaciones han adquirido importancia en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica: seg\u00fan la manera y el grado de apetibilidad se ha dividido el b. en bonum utile (bien \u00fatil, lo que sirve para algo), bonum delectabile (el que satisface y agrada) y bonum honestum o bonum in se (lo que vale en s\u00ed\u00ad mismo, lo que debe ser); seg\u00fan su realidad o realizaci\u00f3n, se ha dividido en bonum onticum o naturale (bondad \u00f3ntica, apetibilidad) y bonum exercitum (bien apetecido, actuado, \u00abrealizado\u00bb); este \u00faltimo, en su m\u00e1s pura forma (como querido consciente y libremente) lleva el nombre de bonum f ormale. Estos dos modos de ver: el \u00e9tico y el \u00f3ntico-ontol\u00f3gico no coinciden, pero s\u00ed\u00ad guardan entre s\u00ed\u00ad la m\u00e1s estrecha relaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n sobre c\u00f3mo haya que determinar m\u00e1s exactamente la relaci\u00f3n entre ambos aspectos, la cual implica a la vez la pregunta por el fundamento originario en virtud del cual el b. nos ata\u00f1e primeramente, de modo que podamos responderle con el apetito y la reflexi\u00f3n, remite a la historia de la experiencia del b. y a la formulaci\u00f3n intelectual de la misma.<\/p>\n<p>II. Teor\u00ed\u00adas hist\u00f3ricas sobre el b.<\/p>\n<p>La metaf\u00ed\u00adsica escol\u00e1stica, junto con el unum y el verum, incluye el bonum entre los transcendentales. Todo lo que es seg\u00fan su grado o medida \u00f3ntica, es bueno primeramente para s\u00ed\u00ad mismo y, por raz\u00f3n de la coincidencia en un ser, tambi\u00e9n para los otros. El grado de entidad determina el grado de bondad. En armon\u00ed\u00ada con la analog\u00ed\u00ada entre la substancia y el accidente, entre las substancias mismas, entre el \u00abpaene nihil\u00bb de la materia prima y el summum ens del esse ipsum, tambi\u00e9n la bondad va ascendiendo hasta el summum bonum, el \u00abbien supremo\u00bb. La bondad no a\u00f1ade una nueva determinaci\u00f3n al ser, lo articula solamente dentro de la referencia a s\u00ed\u00ad mismo por la referencia a la facultad apetitiva (&#8211;> voluntad).<\/p>\n<p>Dos puntos de controversia se presentan en el terreno de esta concepci\u00f3n. Primeramente, la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n del ens y el verum con el bonum; y luego, la cuesti\u00f3n sobre la posibilidad y realidad del -> mal. Siguiendo las huellas de Plat\u00f3n, la filosof\u00ed\u00ada (o teolog\u00ed\u00ada) agustiniana y franciscana defiende la fundamental primac\u00ed\u00ada del querer sobre el conocer y, consiguientemente, permite ver m\u00e1s claramente la posibilidad y el poder del mal. Eso no aparece tan claramente en la l\u00ed\u00adnea aristot\u00e9lico-tomista, que acent\u00faa la primac\u00ed\u00ada del conocer; tambi\u00e9n se ve menos aqu\u00ed\u00ad el car\u00e1cter original y el poder de la libertad (aunque ciertamente son afirmados y sometidos a reflexi\u00f3n), as\u00ed\u00ad como la \u00ed\u00adndole peculiar del bien mismo.<\/p>\n<p>Con ello tenemos ya el fundamento de que se llegue a un encubrimiento de esta realidad propia del b. en el racionalismo, que culmina en la concepci\u00f3n espinosiana del amor intellectualis, y, por otra parte, a un irracionalismo de los valores, el cual, sobre todo en la moderna filosof\u00ed\u00ada de los -> valores, disocia en forma dualista el ser y el b., el conocer y el querer (o \u00absentir\u00bb) y no se percata de la unidad anterior a la escisi\u00f3n tanto en el ser como en la conciencia. La apelaci\u00f3n a un sentir puramente irracional se contrapone como mera ant\u00ed\u00adtesis, incapaz de legitimarse, a la impugnaci\u00f3n positiva de la objetividad del b. En pol\u00e9mica con semejante impugnaci\u00f3n naci\u00f3 la posici\u00f3n aristot\u00e9lica, que hubo de asegurar el fundamento ontol\u00f3gico del b. contra la sof\u00ed\u00adstica. Pero, a la vez, esta situaci\u00f3n de controversia ha estrechado la visi\u00f3n del conjunto de los datos: el poder\u00ed\u00ado y las exigencias del b. pasan a segundo t\u00e9rmino, cediendo el primer puesto a la descripci\u00f3n de una finalidad objetiva (potencia-acto) de lo real, que luego es aplicada a una \u00e9tica cuyo principio es la visi\u00f3n objetiva del formado (sobre la estructura final de los actos hacia la perfecci\u00f3n en la eudaimon\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en la concepci\u00f3n aristot\u00e9licotomista, el b. es entendido desde el apetito, siendo considerado como lo que llena o satisface; la perspectiva \u00e9tica permanece elemento segundo, fundamentado en otro, de suerte que ah\u00ed\u00ad aparece un punto de partida para las formas falsas del hedonismo y del racionalismo. En Plat\u00f3n, se mira al b. de manera m\u00e1s primigenia; cabr\u00ed\u00ada hablar de una preeminencia de la perspectiva \u00e9tica, si se toma la palabra en sentido m\u00e1s originario y universal que en el esquema aristot\u00e9lico (-> \u00e9tica). En efecto, aqu\u00ed\u00ad el b., como primer principio de la koinon\u00ed\u00ada ideon, es principio del ser y de la verdad, de la realidad y de la respuesta a \u00e9sta. El b. queda ah\u00ed\u00ad descrito con la imagen del sol, que da luz y vida. Toda realidad es vista como participaci\u00f3n de ese bien; y por eso lo participado, como el bien mismo, no s\u00f3lo es o quiere ser (en el appetitus naturalis), sino que fundadamente es y quiere ser as\u00ed\u00ad (Rep\u00fablica vi y vii; Filebo). La proximidad a la experiencia hebrea y cristiana (b\u00ed\u00adblica) es aqu\u00ed\u00ad patente. Sin embargo, se plantea la cuesti\u00f3n de la materialidad, del contenido concreto en los distintos grados de la participaci\u00f3n. Esta cuesti\u00f3n afecta tambi\u00e9n a las formas posteriores de dicho pensamiento; as\u00ed\u00ad, p. ej., cuando Agust\u00ed\u00adn establece el principio: \u00abAma y haz lo que quieras\u00bb (Tract. in 1 Jo 7, 8 &#8211; MPL 35, 2033), pero solamente por datos teol\u00f3gicos puede llenar la precisi\u00f3n que a\u00f1ade en aquella otra frase suya: \u00abAmad, pero atended a lo que merece amor\u00bb (En. in Ps 31, 2-5 &#8211; MPL 36, 260).<\/p>\n<p>Tras el nuevo punto de partida en Descartes (&#8211;> cartesianismo), esta visi\u00f3n forma \u00e9poca, con la agudeza moderna, en Kant (-> kantismo). Su afirmaci\u00f3n fundamental de que nada absolutamente \u00abpuede ser tenido por bueno sino s\u00f3lo una buena voluntad\u00bb (Fundamentaci\u00f3n de la met. de las costumbres i; edici\u00f3n de la Academia de las ciencias tv, p. 393) recuerda el bonum f ormale de la tradici\u00f3n, tanto m\u00e1s por el hecho de que esa voluntad ha de ser entendida, no s\u00f3lo en un sentido objetivista, sino tambi\u00e9n y sobre todo en el de que en la volici\u00f3n lo querido es primeramente la voluntad misma, y en el de que en la elecci\u00f3n la &#8211;> libertad se elige a s\u00ed\u00ad misma; pero a la vez lo matiza a\u00f1adiendo que \u00e9l se refiere, no a lo querido de hecho, sino a lo querido de derecho, a lo que se debe querer. Sin embargo, su situaci\u00f3n pol\u00e9mica le impide comprender la unidad entre la raz\u00f3n te\u00f3rica y la pr\u00e1ctica, de suerte que se para en un formalismo del deber, lo cual explica los ataques de Hegel y, sobre todo, de la filosof\u00ed\u00ada de los valores, aunque no los justifique en su radicalismo. Aqu\u00ed\u00ad entra en juego Fichte para lograr una s\u00ed\u00adntesis entre los elementos materiales que se dan en Kant y el formalismo de \u00e9ste, as\u00ed\u00ad como entre lo te\u00f3rico y lo pr\u00e1ctico, de orden \u00e9tico. Y, a juzgar por las recientes investigaciones, ser\u00ed\u00ada tan injusto el reproche de \u00abidealismo subjetivo\u00bb contra el sistema desarrollado por Fichte (por lo menos en su filosof\u00ed\u00ada posterior), como el caracterizar la doctrina aristot\u00e9lico-tomista (o la de Hegel mismo), diciendo que en sus \u00faltimas consecuencias es una justificaci\u00f3n inmoral y una elevaci\u00f3n a norma de lo f\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las descripciones de la fenomenolog\u00ed\u00ada de los valores y de la \u00abapelaci\u00f3n\u00bb de la filosof\u00ed\u00ada existencial, M. Heidegger renuncia adrede a enunciados \u00e9ticos, no porque no vea el car\u00e1cter valioso y exigente del ser, sino porque tiene conciencia de lo insuficientes que resultan los modos de hablar de que disponemos para expresar esta experiencia, que indudablemente determina su pensamiento ontol\u00f3gico.<\/p>\n<p>III. Problem\u00e1tica<br \/>\nSeg\u00fan las \u00e9pocas, esta experiencia fundamental se ha interpretado unas veces m\u00e1s bien \u00f3nticamente, otras m\u00e1s bien \u00e9ticamente; unas veces desde la realidad con sus valores, otras desde el imperativo del deber, sin negar en las grandes formas del pensamiento (por ser ontol\u00f3gico-transcendentales) el aspecto no resaltado, pero sin hacer tampoco plenamente justicia por igual a los dos. Lo mismo hay que decir respecto de una visi\u00f3n m\u00e1s bien objetiva (natural) y de otra m\u00e1s bien subjetiva.<\/p>\n<p>El b. como realidad transcendental que exige es a la vez un deber-ser y un ser-deber; y en cuanto tal se le puede contemplar y realizar en una forma objetiva e incondicional, pero no simplemente te\u00f3rica. M\u00e1s bien, es experimentado por una apertura de la persona fundamentalmente volitiva, que no significa tanto apetito cuanto obediencia y entrega. Y tal apertura se produce de modo que ella ciertamente no constituye el b. (pues sigue a su experiencia y atracci\u00f3n), pero sin embargo en su forma concreta \u00abacontece junto con\u00bb \u00e9l (&#8211;> moralidad). Del mismo modo que la -> verdad es en cada caso el resultado de la actualizaci\u00f3n \u00fanica y conjunta del que conoce y de lo conocido, igualmente el b. es siempre un \u00fanico acontecer conjunto de la llamada (misi\u00f3n) y de la respuesta d\u00f3cil (tanto del individuo como de una \u00e9poca), es el tr\u00e1nsito (Przywara) de lo bueno a la autonom\u00ed\u00ada. \u00bfPuede evitar el enunciado de este estado total de cosas la apariencia de un relativismo historizante o de una mitizaci\u00f3n de la realidad (y hasta de lo f\u00e1ctico), as\u00ed\u00ad como la apariencia de un humanismo; comoquiera se lo entienda, y, por otra parte, de un formalismo de la mera \u00abdecisi\u00f3n\u00bb? Tal vez aparezca en esta perplejidad el car\u00e1cter problem\u00e1tico del intento (por otra parte licito y necesario) de pensar y hablar sobre el b. Pues como tal b. tiende de suyo a ser querido y realizado, a ser \u00abamado\u00bb, y su aut\u00e9ntica experiencia (en el sentido indicado de un comportamiento activo y pasivo, de un aprehender dej\u00e1ndose aprehender) en principio s\u00f3lo inadecuada y parcialmente puede ser objeto de reflexi\u00f3n. Lo cual debe afirmarse aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s decididamente que el hablar de la experiencia te\u00f3rica (&#8211;> conocimiento, -> decisi\u00f3n).<\/p>\n<p>La \u00abexperiencia del b.\u00bb es punto de partida y direcci\u00f3n constante de la reflexi\u00f3n, y es operada por el llamamiento del b., lo mismo que por el sujeto que a \u00e9l se abre; desde los dos cabos se ve claro que esta experiencia puede tener su historia, por m\u00e1s que el b. siempre permanece el b. Como acto de la libertad, su forma concreta no puede deducirse ni fijarse materialmente m\u00e1s all\u00e1 de cierto rasgo general, a saber, como -> \u00abamor\u00bb, que al realizarse bajo las diversas categor\u00ed\u00adas permanece siempre amor y no puede ni debe convertirse en odio; y en este sentido excluye negativamente determinados contenidos (-> \u00e9tica de situaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Desde dos lados ha intentado el pensamiento asir m\u00e1s precisamente el b.: 1) como perfecci\u00f3n y felicidad, que para la libertad y el esp\u00ed\u00adritu significan naturalmente bondad y amor (sin que \u00e9stos puedan entenderse como camino y medio para aqu\u00e9llas; m\u00e1s bien han de entenderse como su constitutivo esencial); 2) como entrega o amor, que para la libertad y el esp\u00ed\u00adritu significa naturalmente plenitud (la cual no es el fin en s\u00ed\u00ad misma, sino en cuanto \u00abamor aceptado\u00bb). Tras estos intentos aparece lo inaprehensible, que no s\u00f3lo es apetecido de hecho, sino que tambi\u00e9n debe ser afirmado, y ello por raz\u00f3n de su propia alteza y gloria; o sea, aparece aquello que es desde luego \u00abbueno para m\u00ed\u00ad\u00bb, pero s\u00f3lo en cuanto de forma absoluta es \u00abbueno en s\u00ed\u00ad y por s\u00ed\u00ad\u00bb. Ese b. exige y posibilita al hombre su propia aceptaci\u00f3n, y a la vez lo distancia irremediablemente de la manera m\u00e1s viva por raz\u00f3n de la insuficiencia de su respuesta (\u00abnadie es bueno\u00bb&#8230; Mt 10, 18). Mas, por cuanto es el b. (no s\u00f3lo lo debido), subsana la claudicaci\u00f3n despu\u00e9s de esta experiencia del hombre y se revela sin obligaci\u00f3n ni necesidad l\u00f3gica, pero realmente, como &#8211;> gracia, entendiendo esta palabra en toda la amplitud de la experiencia designada bajo ella (desde su simple uso antes de toda reflexi\u00f3n, hasta los grandes testimonios de la historia de la religi\u00f3n). Pero con ello llegamos al l\u00ed\u00admite donde nuestro hablar sobre el b. desemboca en lo -> santo.<\/p>\n<p>J\u00f3rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. [sust.] Bienestar, Bueno Gen 2:9 y el \u00e1rbol de la ciencia del b y del mal Gen 3:5 ser\u00e9is como Dios, sabiendo el b y el mal Gen 14:16 recobr\u00f3 todos los b, y tambi\u00e9n a Lot Gen 32:12 te har\u00e9 b, y tu descendencia ser\u00e1 como Gen 50:20 Dios lo encamin\u00f3 a b, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bien\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBIEN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15041","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15041"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15041\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}