{"id":15042,"date":"2016-02-05T09:51:15","date_gmt":"2016-02-05T14:51:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bien-comun\/"},"modified":"2016-02-05T09:51:15","modified_gmt":"2016-02-05T14:51:15","slug":"bien-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bien-comun\/","title":{"rendered":"BIEN COMUN"},"content":{"rendered":"<p>(v. justicia, sociedad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>I. Actualidad del problema<br \/>\nEl problema del b.c. ha sido extraordinariamente debatido en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. Los estudios y discusiones han versado sobre las relaciones entre la ->persona humana y la -> sociedad (o, m\u00e1s generalmente, entre la persona y la &#8211;> comunidad), entre el bien propio de la persona humana y el b.c. Las experiencias de totalitarismo pol\u00ed\u00adtico han llamado la atenci\u00f3n de muchos sobre la necesidad de reivindicar y salvaguardar eficazmente la dignidad, los derechos fundamentales, los valores, bienes y fines, y hasta la existencia misma de la persona humana, puesta en grave contingencia por los m\u00e9todos (tales como el genocidio, el crimen pol\u00ed\u00adtico, el terrorismo y los procedimientos de guerra total, que no se detiene ante el empleo de medios que son causa directa de la mutilaci\u00f3n o muerte de personas inocentes) a que se ha recurrido en la vida pol\u00ed\u00adtica contempor\u00e1nea bajo diversas formas.<\/p>\n<p>El magisterio del Romano Pont\u00ed\u00adfice ha dado muy claras orientaciones sobre este tema, de modo que entre los cat\u00f3licos no puede menos de darse un acuerdo fundamental sobre la doctrina, aunque las pasiones pol\u00ed\u00adticas y los intereses sociales sean, a veces, causa de lamentables aberraciones en la aplicaci\u00f3n de la doctrina a la praxis. Sin embargo, en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, se ha producido una enmara\u00f1ada pol\u00e9mica, en el plano de la elaboraci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y sistem\u00e1tica de la doctrina del b.c. y de sus relaciones con el bien propio de la persona, una discusi\u00f3n dentro del campo del pensamiento cat\u00f3lico, entre los que tratan de salvar el principio de la primac\u00ed\u00ada absoluta del b.c. y los que quieren establecer el principio de la primac\u00ed\u00ada de la persona. Los primeros son comunitaristas. Los segundos, personalistas. Unos y otros concuerdan en lo fundamental, distingui\u00e9ndose netamente tanto del -> individualismo liberal (del que el &#8211;> personalismo cristiano se distingue esencialmente por ser un &#8211;> solidarismo), como del &#8211;> totalitarismo (del que el comunitarismo cristiano se diferencia no menos esencialmente, al incluir en su concepto de b.c. la intangibilidad de los derechos fundamentales de la persona). Una primera etapa de la pol\u00e9mica consisti\u00f3 en la contraposici\u00f3n de los puntos de vista de Eberhard Welty O.P. y Gustav Gundlach S.I. (el primero comunitarista, el segundo solidarista, menos acentuadamente personalista que otros). El cl\u00ed\u00admax de la discusi\u00f3n lo dio la directa y ruidosa pol\u00e9mica entre Charles de Koninck O.P. (comunitarista) e Ignatius Eschmann O.P. (personalista, que sigue y defiende los puntos de vista de Jacques Maritain).<\/p>\n<p>Fue un vivo intercambio, en que terciaron otros autores, por uno y otro campo. El \u00faltimo enfrentamiento de posiciones se ha dado muy recientemente entre Arthur Utz O.P. y Georg Wildmann (disc\u00ed\u00adpulo de Gundlach). Tantas discusiones han servido, por una parte, para profundizar en el problema; pero, por otra parte, engendran, tal vez, alguna confusi\u00f3n, pues se multiplican los matices y las explicaciones, hasta el punto de que puede llegarse a que los \u00e1rboles no dejen ver el bosque. Por eso nos limitaremos dar las l\u00ed\u00adneas esenciales.<\/p>\n<p>II. El concepto de bien com\u00fan<br \/>\nPara comprender bien el problema y su soluci\u00f3n, es necesario examinar el concepto de b.c. y esclarecer las diversas acepciones en que puede tomarse. Hay una primera acepci\u00f3n transcendente, en que el b.c. del universo es Dios mismo, en cuanto causa primera y fin \u00faltimo de la creaci\u00f3n. En esta acepci\u00f3n es indiscutible la primac\u00ed\u00ada absoluta del b.c., pero no es \u00e9se el problema de que se trata aqu\u00ed\u00ad. Aqu\u00ed\u00ad se compara el b.c. de orden creado con el bien propio de la persona humana. Pero todav\u00ed\u00ada hay que distinguir diversas acepciones.<\/p>\n<p>1. Bien com\u00fan objetivo-institucional es la prosperidad objetiva de una sociedad organizada. Este b.c., si es aut\u00e9ntico y si se concibe rectamente, se ordena esencialmente al bien de la persona, pero no se identifica con \u00e9l. La prosperidad objetiva es una circunstancia social que hace posible a la persona lograr su adecuado desenvolvimiento y su bien personal inmanente. El b.c, objetivo-institucional del estado es la llamada prosperidad p\u00fablica.<\/p>\n<p>2. Otro concepto, distinto del anterior, es el de bien com\u00fan inmanente a los miembros de la comunidad. Ha sido desarrollado por Utz. El b.c, inmanente de una comunidad ser\u00ed\u00ada la prosperidad (suficiencia de bienes de todo orden) de todos los miembros de la comunidad, es decir, el conjunto de la inmanente (personal) prosperidad de todos y cada uno, en cuanto unidad (no mera suma) procurada solidariamente (por todos para cada uno y por cada uno para todos) y pose\u00ed\u00adda parcialmente (participada) por cada persona a t\u00ed\u00adtulo esencialmente de parte de un todo.<\/p>\n<p>3. Un tercer concepto, pr\u00f3ximo al anterior pero con un matiz diferente, ser\u00ed\u00ada el de bien de todos en comuni\u00f3n solidaria. Es b.c. en cuanto se alcanza solidariamente y cada uno lo posee en comuni\u00f3n de amor con los dem\u00e1s (cada uno se goza del bien de todos como del propio y busca la redundancia de su propio bien en todos); pero no en el sentido de que el bien individual deba ser concebido como parte de un todo cualitativamente diferente y de orden superior, sino en el de que la persona ha de ser considerada como una totalidad que tiene sentido en s\u00ed\u00ad misma y a la vez est\u00e1 abierta a la comunidad del amor en un clima de solidaridad con los dem\u00e1s. La comunidad de individuos en esta perspectiva no es un todo compuesto de partes, sino una comunicaci\u00f3n personal, una apertura para los dem\u00e1s en el amor.<\/p>\n<p>III. Bien com\u00fan y bien de la persona<br \/>\nSi se compara el bien com\u00fan objetivo-institucional de la sociedad organizada con el bien personal inmanente de los miembros de la sociedad, no hay duda de que, aunque parcialmente y seg\u00fan algunos aspectos pueda y deba prevalecer e1 bien social sobre el bien particular, en el n\u00facleo esencial de los derechos de la persona el b.c. se ordena y se subordina al bien personal. Aun en aquellos aspectos en que la persona miembro de la sociedad debe subordinarse al b.c. rectamente entendido, se trata siempre de un b.c. cuya raz\u00f3n de ser \u00faltima es el bien inmanente de las personas miembros. \u00abEl estado existe para el hombre, no el hombre para el estado\u00bb (P\u00ed\u00ado xi, Divini Redemptoris: AAS 29 [ 1937 ] p. 79; cf. tambi\u00e9n Mystici Corporis; AAS 35 [ 1943 ], p. 221; Vaticano li, Gaudium et spes, n. 26).<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo ha de ser el b.c. y la relaci\u00f3n de los individuos (e instituciones p\u00fablicas) a \u00e9l para que el b.c. sirva realmente a las personas individuales y a su bien inmediato? En cierta medida aqu\u00ed\u00ad juegan su papel las situaciones hist\u00f3ricas (estadios del desarrollo cultural, moral y espiritual de la personalidad humana en las diversas \u00e9pocas). As\u00ed\u00ad, p. ej., la concepci\u00f3n medieval del b.c., fuertemente orientada por el pensamiento del organismo, no tuvo suficientemente en cuenta determinados derechos del hombre, sin que por eso pueda ser calificada de totalitarista. Pero aqu\u00ed\u00ad nos encontramos con una imperfecci\u00f3n de las estructuras sociales y del nivel \u00e9tico, la cual en parte tiene un fundamento hist\u00f3rico (y con ello en parte est\u00e1 justificada). La persuasi\u00f3n de que los derechos del hombre son inviolables, incluso y sobre todo por parte del poder estatal, se halla entre las convicciones fundamentales de la conciencia moderna; pero esa persuasi\u00f3n se ha desarrollado hist\u00f3ricamente. Para nuestra conciencia actual es un elemento esencial y valioso del b.c. rectamente entendido.<\/p>\n<p>El reciente Magisterio eclesi\u00e1stico ha confirmado esta verdad fundamental (p. ej., P\u00ed\u00ado xii, AAS 41 [ 1949 ], p. 556; Juan xxiii, Pacem in terris, AAS 55 [1963], p. 273s). Ella presupone un cambio en la concepci\u00f3n de la misi\u00f3n del estado con relaci\u00f3n al b.c. Tom\u00e1s de Aquino, que en esta cuesti\u00f3n estaba anclado en el pensamiento griego, atribu\u00ed\u00ada al estado una funci\u00f3n educativa, que se extend\u00ed\u00ada a toda la vida \u00e9tica de los ciudadanos (De regimine principum 1.1 c. 14 y 1.2 c. 4).<\/p>\n<p>El Vaticano ii distingue entre \u00abbien com\u00fan\u00bb y \u00aborden p\u00fablico\u00bb. Este \u00faltimo es solamente una parte de aqu\u00e9l y consta de tres elementos: protecci\u00f3n de los derechos de todos, convivencia ordenada en la verdadera justicia y conservaci\u00f3n &#8211; en recta manera -de la moral p\u00fablica (Declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa, Dignitatis humanae, n \u00c2\u00b0 6s). Positivamente, el estado tiene la misi\u00f3n de fomentar el b.c. sobre la base de la libertad (incluso en el \u00e1mbito internacional; pensamiento que resaltan Gaudium et spes, n. 8390, y la enc\u00ed\u00adclica de Pablo vi, Populorum progressio). Sus posibilidades de influir mediante prescripciones y coacciones se reducen a lo exigido por el \u00aborden p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: R. Gonz\u00e1lez Moralejo, Pensamiento pontif. sobre el Bien Com\u00fan (Ma 1955); G. Vedovato, Ven il bene comune (Fi 1958); A. Utz, Etica social (Herder Ba 1964-5 al. He\u00c2\u00a1 1958); S. Alvarez Turienzo, Nominalismo y Comunidad (El Escorial 1961); J. Zarag\u00fceta, Problem\u00e1tica del bien com\u00fan (Ma 1956); S. Ram\u00ed\u00adrez, Pueblo y gobernantes al servicio del bien com\u00fan (Ma 1956); V. Antol\u00ed\u00adn, Doctrina marxista del bien com\u00fan (Ma 1956); C. Cardona, La metaf\u00ed\u00adsica del bien com\u00fan (Rialp Ma 1966); J. L. Albertos, Los derechos del hombre en el bien com\u00fan universal: Nuestro Tiempo 12 (1965) 555-576; E. Garc\u00ed\u00ada Est\u00e9banez, El bien com\u00fan y la moral pol\u00ed\u00adtica (Herder Ba 1970).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada D\u00ed\u00adez-Alegr\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. justicia, sociedad) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n I. Actualidad del problema El problema del b.c. ha sido extraordinariamente debatido en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. 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