{"id":15046,"date":"2016-02-05T09:51:22","date_gmt":"2016-02-05T14:51:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/busqueda-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T09:51:22","modified_gmt":"2016-02-05T14:51:22","slug":"busqueda-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/busqueda-de-dios\/","title":{"rendered":"BUSQUEDA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>La sed de Dios en el coraz\u00f3n del hombre<\/p>\n<p>\tEl ser humano ha buscado siempre a Dios, y hasta le ha deseado ardientemente. En realidad, se trata de una \u00abaspiraci\u00f3n profunda\u00bb o de una sed de \u00abuna vida plena\u00bb (GS 9). Porque, al preguntarse sobre s\u00ed\u00ad mismo, el hombre se pregunta sobre Dios de d\u00f3nde viene y hacia d\u00f3nde va. \u00abEl deseo de Dios est\u00e1 inscrito en el coraz\u00f3n del hombre\u00bb (CEC 27). Si el ser humano se ha planteado siempre el tema de Dios como pregunta imprescindible, es se\u00f1al de que su ser est\u00e1 abierto al ser trascendente que le ha creado. Las huellas de este ser supremo son imborrables del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>\tLa b\u00fasqueda de Dios por parte del hombre es continua, porque la autoconciencia de su ser espiritual le hace preguntar por la trascendencia. Nada de lo que el hombre consigue con su reflexi\u00f3n, si no es Dios, le da una respuesta suficiente. El \u00abmisterio\u00bb de s\u00ed\u00ad mismo le va abriendo al \u00abmisterio\u00bb de Dios. El hombre, si no se abre al Trascendente, se convierte \u00e9l mismo en un falso absoluto, una subjetividad absurda.<\/p>\n<p>\t El hombre est\u00e1 en relaci\u00f3n consigo, con los dem\u00e1s, con la naturaleza. Es un ser profundamente relacionado. Ninguna respuesta le satisface, si no es \u00abAlguien\u00bb trascendente. A Dios se le aceptar\u00e1 solamente desde la relaci\u00f3n con \u00e9l. Por esto, al experimentar su propia contingencia, el hombre presiente que s\u00f3lo trascendi\u00e9ndose puede encontrar sentido a su vida. \u00abNos has hecho, Se\u00f1or, para ti, y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta encontrarte a ti\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, Confesiones 1,1,8)<\/p>\n<p>\tLa b\u00fasqueda cristiana de Dios<\/p>\n<p>\tLa misma b\u00fasqueda de Dios es ya un encuentro inicial Dios se deja entender as\u00ed\u00ad, sembrando en el coraz\u00f3n la b\u00fasqueda de la verdad y del bien. El hombre \u00abpor su interioridad es superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su coraz\u00f3n, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde \u00e9l personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino\u00bb (GS 14). \u00abT\u00fa estabas m\u00e1s \u00ed\u00adntimo que mi mayor intimidad\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, Confesiones, 3.6.11).<\/p>\n<p>\tSi la b\u00fasqueda constante de Dios equivale a la b\u00fasqueda sobre el misterio del hombre, por la fe cristiana afirmamos que Dios ha desvelado el misterio del hombre por medio de su Hijo Jesucristo \u00abCristo nuestro Se\u00f1or, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u00bb (GS 22).<\/p>\n<p>\tEn el momento en que el cristianismo entr\u00f3 en el centro de la cultura griega, Pablo, predicando en el are\u00f3pago de Atenas, hizo menci\u00f3n de una \u00abb\u00fasqueda de Dios\u00bb, aunque fuera \u00aba tientas\u00bb (Hech 17,26-28). A esa b\u00fasqueda, suscitada por el mismo Dios, responde Jes\u00fas con un constante \u00abYo soy\u00bb (Jn 4,26; 6,20ss; 8,12ss; 10,7ss; 11,25; 14,6ss; 15,1ss; 18,5-8).<\/p>\n<p>Referencias Agnosticismo, ate\u00ed\u00adsmo, conocimiento de Dios, contemplaci\u00f3n, Dios, experiencia de Dios, religiones, ver a Dios.<\/p>\n<p>Lectura GS 7-10; CEC 27-30, 2566; RMi 38.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El hombre y Dios ( BAC, Madrid, 1995); J. ALFARO, De la cuesti\u00f3n del hombre a la cuesti\u00f3n de Dios (Salamanca 1988); U. Von BALTHASAR, El problema de Dios en el hombre actual (Madrid 1960); P.E. CHARBONNEAU, El hombre en busca de Dios (Barcelona 1985); J. GOMEZ CAFFARENA, Lenguaje sobre Dios (Madrid 1985); J. ESQUERDA BIFET, Hemos visto su estrella ( BAC, Madrid, 1996) cap. IX,1; J. de S. LUCAS, Dios, horizonte del hombre ( BAC, Madrid, 1994); X. PIKAZA, Experiencia religiosa y cristianismo (Salamanca 1981); X. ZUBIRI, Naturaleza. Historia. Dios (Madrid 1978); Idem, El hombre y Dios (Madrid 1984).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sed de Dios en el coraz\u00f3n del hombre El ser humano ha buscado siempre a Dios, y hasta le ha deseado ardientemente. En realidad, se trata de una \u00abaspiraci\u00f3n profunda\u00bb o de una sed de \u00abuna vida plena\u00bb (GS 9). 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