{"id":15054,"date":"2016-02-05T09:51:37","date_gmt":"2016-02-05T14:51:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunidades-eclesiales-de-base\/"},"modified":"2016-02-05T09:51:37","modified_gmt":"2016-02-05T14:51:37","slug":"comunidades-eclesiales-de-base","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunidades-eclesiales-de-base\/","title":{"rendered":"COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE"},"content":{"rendered":"<p>Toda comunidad eclesial tiende a vivir pr\u00e1cticamente la familia y comuni\u00f3n de hermanos. Las peque\u00f1as comunidades cristianas, llamadas tambi\u00e9n \u00abcomunidades eclesiales de base\u00bb, pueden ofrecer mayor posibilidad de relaciones personales y, por tanto de expresi\u00f3n, convivencia y corresponsabilidad.<\/p>\n<p>\tEstas comunidades quieren ser consecuentes con la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, en la cual toda distinci\u00f3n (de vocaci\u00f3n, ministerio y carisma) tiende a servir y compartir como en familia de hermanos. No se busca la tensi\u00f3n ni menos la ruptura entre instituci\u00f3n y carisma, sino que cada uno asume la responsabilidad espiritual y pastoral que le ata\u00f1e, en armon\u00ed\u00ada con los dem\u00e1s carismas y servicios de la comunidad.<\/p>\n<p>\tEn toda comunidad eclesial, como en las \u00abcomunidades eclesiales de base\u00bb o grupos parecidos, se vive la misma realidad de toda la Iglesia, dentro de los propios l\u00ed\u00admites, para que cada uno pueda ser acogido, expresarse y compartir. Por ser Iglesia, la peque\u00f1a comunidad vive en comuni\u00f3n responsable con la Iglesia local y universal. \u00abPorque la Iglesia es comuni\u00f3n, las as\u00ed\u00ad llamadas nuevas comunidades de base, si verdaderamente viven en la unidad con la Iglesia, son verdadera expresi\u00f3n de comuni\u00f3n e instrumento para edificar una comuni\u00f3n m\u00e1s profunda. Por ello, dan una gran esperanza para la vida de la Iglesia\u00bb (RMi 51).<\/p>\n<p>\tUna comunidad es comuni\u00f3n si en ella se percibe el eco y la concretizaci\u00f3n de la Iglesia universal. La Palabra, la eucarist\u00ed\u00ada y el mandato del amor abren el coraz\u00f3n de cada uno y de la comunidad entera a la comuni\u00f3n responsable de toda la Iglesia. Esta \u00abexperiencia comunitaria\u00bb (RMi 51) realiza la misi\u00f3n \u00abad extra\u00bb, no para dar lo que sobra, sino para realizar el intercambio fraterno de bienes exigido por la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Referencias Comunidad eclesial, comuni\u00f3n de los santos, Iglesia comuni\u00f3n, parroquia, Pueblo de Dios, Reino de Dios, vida comunitaria.<\/p>\n<p>Lectura de documentos EN 58; RMi 51.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Comunidades de base (Madrid, Marova, 1971); A. ALONSO, Comunidades eclesiales de base (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1970); M. De AZEVEDO, Comunidades eclesiales de base (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1986); G. CAVALLOTTO, Comunit\u00ed\u00a0 di base, strumento di formazione cristiana e di evangelizzazione, en Cristo, Chiesa, Missione (Roma, Urbaniana University Press, 1992) 259-291; (Com. Episc. de Pastoral), Servicio pastoral a las peque\u00f1as comunidades cristianas (Madrid 1982); J.M. CORDOBES, Comunidades eclesiales de base, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 293-307; L.A. GALLO, Missione, Chiese locali, comunit\u00ed\u00a0 di base, en La missione del Redentore (Leumann-Torino, LDC 1992, 227-246); M. POZO CASTELLANO, Comunidades eclesiales menores (Buenos Aires, Lumen, 1978).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(perspectiva latinoamericana)<\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Una novedad hist\u00f3rica. &#8211; 2. El pobre como sujeto. &#8211; 3. La Biblia, Palabra de Dios para la Historia. &#8211; 4. El crecimiento personal. &#8211; 5. Reconocimiento y tensiones.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLas Comunidades Eclesiales de Base (CEBS), son uno de los aportes m\u00e1s significativos de la Iglesia L.A. a la Iglesia mundial, tanto por la significaci\u00f3n que est\u00e1 teniendo en el desarrollo de la Iglesia como por el compromiso en la transformaci\u00f3n del mundo en que se desarrollan.<\/p>\n<p>Recogen la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua de la Iglesia, la de las primeras comunidades apost\u00f3licas, y entroncan a la vez con la perspectiva actual del Vaticano II que, al destacar, el concepto de Iglesia como Pueblo de Dios, hace m\u00e1s f\u00e1cil su surgimiento.<\/p>\n<p>Medell\u00ed\u00adn (1968) reconoce ya su importancia y Puebla (1979), y Santo Domingo (1992) las dedican espacios mucho mayores, las valoran con claridad, y las ubican en las estructuras eclesiales dentro del quehacer evangelizador, como una de las estructuras m\u00e1s significativas. Puebla ya dir\u00e1 que las CEBS \u00abson motivo de alegr\u00ed\u00ada y esperanza para la Iglesia\u00bb y \u00abfocos de liber\u00e1ci\u00f3n y desarrollo.\u00bb<br \/>\nPor su importancia y como complemento, recogemos brevemente los aportes m\u00e1s significativos que nos vienen desde el desarrollo de las CEBS en A.L.<\/p>\n<p>1. Una novedad hist\u00f3rica<br \/>\nPara penetrar en el mundo de las CEBS en Al., es preciso percatarse primero de su novedad radical. Aunque se entroncan en lo m\u00e1s esencial de la Iglesia, sin embargo, constituyen en el tiempo un fen\u00f3meno nuevo que nace como consecuencia de una necesidad de la vivencia de la fe, entre los laicos comprometidos en los sectores populares.<\/p>\n<p>No nacen, por tanto, como consecuencia de una legislaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica o pastoral, ni tampoco hay normas muy concretas para su desarrollo, por eso es dif\u00ed\u00adcil enmarcarlas dentro de aspectos demasiado r\u00ed\u00adgidos, que no los tienen. Adem\u00e1s, por otra parte, tampoco esta necesidad entra en los planteamientos de las CEBS.<\/p>\n<p>Lo importante es, decimos, su novedad, y la novedad est\u00e1 en que el pobre se convierte en elemento activo y transformador, que \u00e9l es capaz de leer la Biblia desde su realidad y entenderla fundamentalmente como palabra de salvaci\u00f3n liberadora.<\/p>\n<p>Pero novedad tambi\u00e9n es, que el sujeto de esta liberaci\u00f3n, no es el pobre, sino la comunidad. Es la comunidad, la CEB, la que se constituye y se reconoce como \u00abfoco de liberaci\u00f3n y desarrollo\u00bb. Y novedad, asimismo, ser\u00e1 tambi\u00e9n, el r\u00e1pido crecimiento de las CEBS dentro de la Iglesia L.A.<\/p>\n<p>Pero hay sin duda otra novedad mayor, quiz\u00e1 la mayor de todas, que est\u00e1 en su horizontalidad. En las CEBS los miembros est\u00e1n todos al mismo nivel. Hay servicios o ministerios de coordinaci\u00f3n, de culto, de lectura b\u00ed\u00adblica, de esteta, de formaci\u00f3n, de relaci\u00f3n con otras comunidades, etc., pero lo cierto es que estos ministerios no hacen, a los que los desarrollan, considerarse superiores a los dem\u00e1s; son ministerios de servicio, a los cuales todos ser\u00e1n llamados porque peri\u00f3dicamente se van renovando.<\/p>\n<p>Esta igualdad radical lleva al reconocimiento de valores, y al deseo pr\u00e1ctico de ponerse al servicio de los dem\u00e1s. Las CEBS exigen y refuerzan a la vez estas actitudes que enriquecen a todos, y constituyen a la vez un aumento de capacidades y una fuente com\u00fan de conocimientos, como reconoce Santo Domingo: \u00ablos miembros de la CEBS se forman adecuadamente en el mismo proceso comunitario\u00bb.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo que r\u00e1pidamente hemos esbozado, puede y debe tener distintos ritmos, distintos acentos. Las particularidades de todo este proceso podr\u00e1n ser diversas por diversos motivos, pero el modo de funcionamiento ser\u00e1 el mismo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el ritmo o los acentos en la problem\u00e1tica de las CEBS rurales tiene a la fuerza que diferir bastante de las CEBS ubicadas en los suburbios de las grandes ciudades. Las CEBS que se desarrollan en lugares donde la Iglesia est\u00e1 ya m\u00e1s s\u00f3lidamente implantada deben funcionar con otros acentos de las que crecen casi en \u00abtierra de nadie\u00bb. Sin embargo en el fondo, la novedad del m\u00e9todo y el compromiso con la realidad se tiene que mantener: el encuentro comunitario, el di\u00e1logo, la horizontalidad, la revisi\u00f3n de la realidad a la luz de la Biblia, la tarea de transformaci\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica, son, sin duda, los elementos esenciales en las CEBS.<\/p>\n<p>2. El pobre como sujeto<br \/>\nLas CEBS se han establecido en A.L. en el mundo del pobre. Precisamente por ser fundamentalmente constituidas por pobres, alrededor del pobre gira su gestaci\u00f3n y desarrollo. Su ubicaci\u00f3n, sus miembros, la vivencia para la lectura de la realidad y para la lectura de la Biblia, su compromiso con la realidad, sus modos celebrativos: todo, est\u00e1 inmerso y pertenece al mundo del pobre.<\/p>\n<p>Si todos pertenecen al mismo mundo, al mismo estrato social, y participan de la misma o muy parecida circunstancia, es f\u00e1cil deducir que el sentimiento com\u00fan acerca de s\u00ed\u00ad mismo es claro, se es uno m\u00e1s entre otros, donde, \u00abnadie es m\u00e1s que nadie\u00bb y \u00abnadie es tan pobre que no tenga nada que aportar.\u00bb Lo importante de esto es que, de esta forma, en las CEBS todos se sienten \u00fatiles, todos participan; se suele seguir el ritmo de la mayor\u00ed\u00ada, se aprovechan al m\u00e1ximo las cualidades y los valores de cada uno. Es un movimiento de ida y vuelta: al sentirse valorados, participan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Una de las manifestaciones m\u00e1s claras de este aspecto es la facilidad con que los miembros de las CEBS toman la palabra. Han podido vivir fuera la experiencia de que nadie les pregunta nada, ni siquiera se han mostrado dispuestos a escucharles, su opini\u00f3n no se ha pedido porque se supone que no ten\u00ed\u00adan nada que decir. En las CEBS cambia radicalmente este planteamiento; toda opini\u00f3n es valiosa, toda opini\u00f3n merece ser escuchada. As\u00ed\u00ad es f\u00e1cil atreverse a pedir la palabra.<\/p>\n<p>Otra afirmaci\u00f3n que hacemos no desde la teor\u00ed\u00ada, sino desde la realidad, es que, si en las CEBS se integran agentes pastorales que tienen otro \u00abstatus\u00bb: bien sean sacerdotes, religiosas o laicos; la primera regla no escrita, es que no pueden ser significativamente muchos, y la segunda, es que se tienen que acomodar a \u00abingresar\u00bb al mundo del pobre, desde una opci\u00f3n tanto de pobreza real como de pobreza espiritual.<\/p>\n<p>No se trata, para ellos, s\u00f3lo de una renuncia o libertad con relaci\u00f3n a sus posibles bienes, sino de una apertura real a los valores de los otros. Cuando los agentes pastorales no han sabido seguir esta din\u00e1mica, y han querido \u00abtomarse a cargo\u00bb la comunidad, la CEB ha desaparecido, se ha convertido en un grupo liderado, pero ha perdido ese entramado de corresponsabilidad, ha perdido su esencia.<\/p>\n<p>Pero si la CEB mantiene en todo su dinamismo, si se han logrado integrar estos agentes en plenitud, se desarrolla con normalidad y surge el compromiso con el pobre como una opci\u00f3n natural, puesto que, al,fin y al cabo, es una opci\u00f3n por su propio mundo, por su propia realidad. Pero, no se queda ah\u00ed\u00ad, sino que es una opci\u00f3n que des el principio tambi\u00e9n se radicaliza y mira todav\u00ed\u00ada m\u00e1s hacia abajo, hacia capas sociales a\u00fan m\u00e1s sufrientes donde la pobreza ya no es pobreza, sino miseria.<\/p>\n<p>El pobre y creyente reflexiona en la comunidad lo que siente en sus propias carnes: las consecuencias de las estructuras injustas, y a la vez el conocimiento de que se sabe sujeto privilegiado del plan de Salvaci\u00f3n de Dios Padre. Para relacionar estos dos \u00e1ngulos de su realidad, las CEBS necesitan, an\u00e1lisis y mediaciones sociales y, mucho m\u00e1s, reflexiones teol\u00f3gicas. Aqu\u00ed\u00ad destaca, entre otros, el importante aporte de la Teolog\u00ed\u00ada de la Liberaci\u00f3n, que ofrecer\u00e1 abundantes materiales y temas de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La Biblia, Palabra de Dios para la Historia<br \/>\nEl cristiano pobre L.A. tiene una particular visi\u00f3n de su propia realidad, sin llegar a ser pasivo, no se desespera, es, como si dijera: \u00abel tiempo no cuenta, si uno conf\u00ed\u00ada en Dios\u00bb, siempre Dios me ayudar\u00e1 a salir de esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es que Dios sea visto como un talism\u00e1n, no es, ciertamente, una relaci\u00f3n m\u00e1gica, la que tiene con El; pero, sin embargo, si es una relaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de lo que puede aportar una fe demasiado racional. Si miramos los aspectos positivos, se trata de una fe m\u00e1s libre, m\u00e1s evang\u00e9lica, una fe en la, que destacan, sobre todo, el reconocimiento del poder absoluto de Dios y su misericordia hacia el pobre.<\/p>\n<p>Esta perspectiva se entronca con la percepci\u00f3n de los hechos milagrosos tanto del A.T. como en la vida de Jes\u00fas. Son, sin duda, los aspectos que m\u00e1s recuerdan y a la vez los m\u00e1s impactantes de la Historia de la Salvaci\u00f3n. Con ellos nutren su fe. Los pobres perciben que se siguen dando en la realidad, que muchas cosas que les ocurren proceden (o las atribuyen) a Dios, y que, cuando esto sucede, la vida se transforma, la alegr\u00ed\u00ada vuelve.<\/p>\n<p>El creyente pobre es muy dado a los signos, a los s\u00ed\u00admbolos, a trav\u00e9s de los cuales ruega, manifiesta o percibe esa protecci\u00f3n de Dios. Las velas, el agua bendita, las im\u00e1genes, las procesiones, las bendiciones, la mediaci\u00f3n del sacerdote, todo esto tiene un lugar central en la manifestaci\u00f3n de su fe y en las expresiones de su religiosidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, siendo la Biblia, en las reuniones de las comunidad, el elemento central de la reflexi\u00f3n sobre Dios desde la perspectiva de la realidad, pareciera que es por lo menos diferente, y a lo anterior se\u00f1alado. En el pobre es complementario: este substrato cultural que es algo connatural a su vivencia de fe, y que hay que respetar y aun valorar, se enriquece con la aportaci\u00f3n de la perspectiva b\u00ed\u00adblica, no ya s\u00f3lo de los hechos o milagros sino tambi\u00e9n de las par\u00e1bolas, de las sentencias, de las palabras, como un conjunto de acciones que constituyen, en su conjunto, la Historia de Salvaci\u00f3n<br \/>\nEn las reuniones de las CEBS, la lectura de la Biblia tiene un ritmo pausado, dando tiempo a la acogida personal y tambi\u00e9n a la reflexi\u00f3n comunitaria, se divide en varias partes: la lectura propiamente dicha, el silencio u oraci\u00f3n personal de acogida, los aportes p\u00fablicos de cada uno, y la reflexi\u00f3n final sobre la incidencia en la lectura concreta de su situaci\u00f3n hist\u00f3rica. A esto se a\u00f1ade el \u00e1ngulo de la celebrativo, de mucha importancia en la pastoral L.A.<\/p>\n<p>La Biblia se lee desde la vivencia personal y colectiva, es decir, desde la necesidad que tiene el pobre, desde la confianza que reside en el creyente que sabe que su Dios tiene misericordia; y tambi\u00e9n desde la llamada a la coherencia: \u00abla fe con obras\u00bb. Por eso el pobre aprende a \u00abdar desde su pobreza\u00bb y a \u00abcomprometerse desde su aparente insignificancia\u00bb. De esta forma la Biblia se convierte en elemento esencial para el desarrollo de la fe y para el compromiso hist\u00f3rico en las CEBS<br \/>\nAl leerse en comunidad e intentar no s\u00f3lo su comprensi\u00f3n sino que sea iluminadora de la situaci\u00f3n actual, la Biblia toma esa dimensi\u00f3n comunitaria; se lee en su conjunto, como el desarrollo de la Historia de Salvaci\u00f3n, como palabra de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n para el pobre y como denuncia contra el poderoso que les oprime.<\/p>\n<p>Se entienden, en este proceso, la denuncia del poderoso, el clamor por la instauraci\u00f3n de la justicia y la paz, la importancia de la llegada del Mes\u00ed\u00adas como portador de una nueva era, el Reino de Dios que se hace presente en Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como la llamada de Jes\u00fas a su seguimiento. Desde esta perspectiva, surge en la historia, el compromiso cristiano, pastoral o socio-pol\u00ed\u00adtico de los integrantes de las CEBS.<\/p>\n<p>Ha surgido de esta misma din\u00e1mica la necesidad y la demanda de una mejor comprensi\u00f3n de la Biblia. En este sentido son muy abundante todo tipo de esfuerzo tanto en reflexiones, reuniones, cursillos como materiales que se han puesto a disposici\u00f3n de los integrantes de las CEBS. A destacar sin duda, toda la labor de Carlos Mesters y su equipo en la dimensi\u00f3n de hacer no s\u00f3lo m\u00e1s asequibles los libros, los pasajes y los personajes b\u00ed\u00adblicos, sino tambi\u00e9n a inducir y aportar elementos que faciliten una lectura orante y, a la vez, comprometida de la Biblia.<\/p>\n<p>Ciertamente que anteriormente no se hab\u00ed\u00ada ahondado en la necesidad de conocer la Biblia como un alimento central de nuestra fe, hab\u00ed\u00ada en A.L. (como tambi\u00e9n en Espa\u00f1a) un fallo en este aspecto. Los creyentes cat\u00f3licos ten\u00ed\u00adan (y tienen muchos hasta ahora), una apreciable deficiencia en formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Por otra parte, los protestantes de todo tipo, si lo estaban ya realizando en A.L. con mucho tes\u00f3n y a veces con una interpretaci\u00f3n, err\u00f3nea, fundamentalista, contraria a la fe. Eso cre\u00f3 (y est\u00e1 todav\u00ed\u00ada creando) dudas en la fe de muchos cat\u00f3licos que se sienten desarbolados porque no dominan la Biblia, o algunos peor, pr\u00e1cticamente ni la conocen.<\/p>\n<p>Es otro m\u00e9rito que tenemos que agradecer a las CEBS. Ellas, junto a otros movimientos, est\u00e1n contribuyendo, desde una buena formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, al fortalecimiento de la fe y su defensa contra la agresiones fundamentalistas. Un cat\u00f3lico bien formado es menos d\u00e9bil ante opiniones fundamentalistas.<\/p>\n<p>4. El crecimiento personal<br \/>\nUno de los aspectos m\u00e1s transcendentales que ratifican la importancia de las CEBS es la transformaci\u00f3n radical de las personas. No ya es solo la misma Iglesia en su conjunto la que se enriquece con esta nueva realidad de las CEBS, son todos y cada uno de los integrantes de estas comunidades.<\/p>\n<p>Al recuperarse algo tan esencial a la Iglesia como la comunidad, los primeros beneficiarios son los mismos integrantes. As\u00ed\u00ad aparece m\u00e1s patente lo que la vida de comunidad da de s\u00ed\u00ad. Los integrantes de la comunidad son conscientes y agradecidos, son en realidad hombres nuevos, personas nuevas. si se les pregunta acerca del por qu\u00e9 esta consecuencia en ellos, la respuesta es clara, tienen una vivencia, una constataci\u00f3n cierta: hay, para estos cristianos, desde que pertenecen a una CEB, \u00abun antes y un despu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>No es algo te\u00f3rico, se trata de un hecho real y maravilloso. Estamos hablando de un cambio de crecimiento que abarca a toda la persona: se crece como persona que asume sus propias responsabilidades; se crece como persona que se relaciona mejor, que es m\u00e1s consciente de la \u00abexistencia del otro\u00bb, y de la vitalidad que encierra asumir esta perspectiva dialogal; y se crece tambi\u00e9n como persona que asume mejor su fe, que intenta ir madurando en su proyecto personal cristiano.<\/p>\n<p>Por eso el crecimiento, la transformaci\u00f3n, se asume como una nueva conversi\u00f3n, que significa una nueva etapa en su vida. Una novedad radical. En esta conversi\u00f3n un aspecto central se da en el paso de un cristianismo sociol\u00f3gico, en el que sin duda se ha vivido hasta ahora, a otro m\u00e1s personalizado, m\u00e1s sentido, m\u00e1s vivencial.<\/p>\n<p>En este nuevo modo de vida, la relaci\u00f3n con Jes\u00fas es central, se da un nuevo encuentro personal con Jesucristo Salvador y Liberador, un encuentro que sigue despu\u00e9s ya en la misma direcci\u00f3n; se da tambi\u00e9n una convivencia fraternal con los hermanos en la fe, se vive y se siente la Iglesia, a trav\u00e9s de la comunidad, como algo vivo y cercano; y tambi\u00e9n se da una reforma personal de su \u00e1mbito de vida. La conversi\u00f3n es integral y no hay un \u00e1ngulo o resquicio que no sea revisado, aunque lo central sea su compromiso con el mundo del pobre.<\/p>\n<p>La persona toma con alegr\u00ed\u00ada y seriedad el ser \u00abmiembro de la comunidad\u00bb, parte integrante de algo que pasa a ser como de segunda familia. Aqu\u00ed\u00ad aparecen todos los \u00e1ngulos positivos de riqueza personal que dan los \u00abgrupos primarios\u00bb, que generan actitudes y comportamientos llamados de primer nivel y a la vez sentimientos de identidad.<\/p>\n<p>Este sentimiento de identidad que significa la acogida rec\u00ed\u00adproca entre los miembros es particularmente importante para el pobre L.A. excesivamente marginado y \u00abexcluido\u00bb, carente de espacios donde tenga la percepci\u00f3n real de que es tratado como persona. En las CEBS cambia tan profundamente esta relaci\u00f3n, que muchos participantes se identifican incluso por encima de algunos niveles familiares.<\/p>\n<p>Esto mismo trae a veces consecuencias negativas, hay que estar atentos y vigilantes, por las dificultades normales de \u00abexclusi\u00f3n\u00bb o \u00abmenosprecio\u00bb hacia otros grupos o movimientos eclesiales . Es un fen\u00f3meno, en parte comprensible, pero, sin duda, negativo; por valorar lo propio (que a uno le ha enriquecido tanto) a veces se menosprecian otras realidades, sobre todo cuando \u00e9stas se incluyen en perspectivas m\u00e1s tradicionales dentro de la misma Iglesia.<\/p>\n<p>5. Reconocimiento y tensiones<br \/>\nLas CEBS est\u00e1n sin duda bien reconocidas en todo el mundo y han renovado profundamente estructuras eclesiales, ministerios laicales, y reconocimiento del valor pr\u00e1ctico del laicado en la Iglesia. En este sentido hay sin duda un antes y un despu\u00e9s. La renovaci\u00f3n est\u00e1 siendo tan profunda, que marca una direcci\u00f3n clara de mayor participaci\u00f3n y compromiso.<\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n del pobre, de la mujer popular y de los ind\u00ed\u00adgenas y su pr\u00e1ctica ecumenista, son valores reconocidos por todos.<\/p>\n<p>Sin embargo no faltan tampoco tensiones, y a\u00fan rechazos: acusaciones como de un compromiso pol\u00ed\u00adtico unilateral y vinculado a organizaciones que pueden ser m\u00e1s cuestionadas, o la lejan\u00ed\u00ada de algunas CEBS con sus Obispos, o con sus mismas parroquias, o las crisis de identidad, son algunas de la acusaciones que m\u00e1s claramente se han mantenido. Puebla las nombra ya como tensiones o peligros que puedan llevar las CEBS.<\/p>\n<p>Ninguna obra est\u00e1 exenta de dificultades, de fervorosos seguidores y de rechazos, esto no empa\u00f1a en absoluto el valor trascendental por todos reconocidos: jerarqu\u00ed\u00ada, sacerdotes, laicado y tambi\u00e9n de la f\u00e1cil constataci\u00f3n de su quehacer eclesial de compromiso actual.<\/p>\n<p>6. Las CEBS en el Brasil<br \/>\nA pesar de que las CEBS est\u00e1n presentes a lo largo y ancho de toda L.A. y en muchos pa\u00ed\u00adses destacan por su presencia de cantidad y calidad, sin embargo es, sin duda, Brasil, el pa\u00ed\u00ads que presenta en el mundo, la realidad m\u00e1s numerosa, conocida, firme y valorada. Y sin duda tambi\u00e9n, la que m\u00e1s ha contribuido a su multiplicaci\u00f3n por toda A.L. y por el mundo.<\/p>\n<p>Si importante es el n\u00famero de CEBS (se habla de entre 50.000 y 80.000), m\u00e1s importante es todav\u00ed\u00ada por la fuerza que tienen en los planes pastorales anuales de la Iglesia brasile\u00f1a, en la perspectiva de la defensa del pobre, del ind\u00ed\u00adgena, del problema, de la tierra, de la vivienda, de la salud, de la infancia, de la mujer.<\/p>\n<p>Las CEBS est\u00e1n diseminadas por todo el Brasil, en sus zonas m\u00e1s pobres o donde los problemas surgieron con m\u00e1s fuerza: est\u00e1n en las zonas rurales del Norte, de Bah\u00ed\u00ada, de S. Felix do Araguaia, reclamando el derecho de la tierra, o en las zonas rurales de todo el pa\u00ed\u00ads, en los peque\u00f1os y medianos poblados, en los lugares de mayor abandono institucional. Donde existen problemas de necesidad b\u00e1sica.<\/p>\n<p>Est\u00e1n tambi\u00e9n en las regiones donde existen grandes zonas afectadas por los proyectos hidroel\u00e9ctricos, agropecuarios, industriales, de v\u00ed\u00adas de comunicaci\u00f3n, donde se juntan cientos de miles de desplazados y tambi\u00e9n miles de trabajadores. Est\u00e1n en medio de condiciones verdaderamente inhumanas en las periferias metropolitanas de las grandes ciudades, en medio de fuertes problemas de vivienda, de trabajo, de salarios indignos, de peligros de violencia social, de vicios alimentados por la pobreza<br \/>\nY est\u00e1 all\u00ed\u00ad constituyendo esa nueva forma de vivir, de ser, de obrar, de comprometerse, no individualmente, ni siquiera s\u00f3lo como CEB, sino como Iglesia del Brasil. Desde esta conciencia y desde esta pr\u00e1ctica las CEBS del Brasil aportan una nueva dimensi\u00f3n a la Eclesiolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La fuerza de las CEBS en el Brasil es consecuencia de dos elementos : el primero es la situaci\u00f3n de injusta desigualdad que el pa\u00ed\u00ads atraves\u00f3 y sigue atravesando, con la marginaci\u00f3n masiva y mayoritaria de millones de ind\u00ed\u00adgenas, campesinos, j\u00f3venes, mujeres, desempleados, etc. problem\u00e1tica enorme por su densidad humana y por los desequilibrios sociales; y el segundo elemento es el apoyo que en todo momento han recibido, en general, de la Conferencia Episcopal del Brasil, y en particular de gran cantidad de Obispos e Instituciones Eclesiales.<\/p>\n<p>El apoyo de la Confer Brasile\u00f1a y de otras Instituciones Eclesiales creadas para distintos fines: el CIMI, el CERIS, el CENFI&#8230; La orientaci\u00f3n de muchas publicaciones de las principales editoriales religiosas del pa\u00ed\u00ads: Editorial Vozes, Ediciones Paulinas, Ediciones Loyola. La dedicaci\u00f3n si no exclusiva, si muy principal de te\u00f3logos y pastoralistas: Jos\u00e9 Marins, Carlos Mesters, Leonardo Boff, Frei Bello, Jo\u00e1o Batista Libanio y otros muchos, les ha acompa\u00f1ado en todo momento, sus publicaciones han enriquecido tambi\u00e9n a otras CEBS y a otros grupos a lo largo y ancho de A.L.<\/p>\n<p>Las CEBS en Brasil est\u00e1n reconocidas y confederadas. Cuentan con un Consejo Permanente que se re\u00fane peri\u00f3dicamente, hay Asambleas Generales y encuentros Inter-eclesiales. Esta Coordinaci\u00f3n hace posible establecer unos mismos objetivos, una misma estrategia y similares acciones, lo que les ayuda a ser m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p>Precisamente el \u00faltimo encuentro inter-eclesial, el 10\u00c2\u00b0, se celebr\u00f3 en Ilheus (Bah\u00ed\u00ada), en el norte de Brasil, entre el 11 y el 15 de Julio del 2000. A \u00e9l acudieron m\u00e1s de 3.000 personas representando a las CEBS de Brasil y tambi\u00e9n a CEBS de otros 15 pa\u00ed\u00adses de Al., hab\u00ed\u00ada una significativa presencia ind\u00ed\u00adgena, y la jerarqu\u00ed\u00ada se hizo presente y participante con 74 obispos. Si algo habr\u00ed\u00ada que destacar, ser\u00ed\u00ada sin duda, la apreciable participaci\u00f3n de ind\u00ed\u00adgenas as\u00ed\u00ad como la proyecci\u00f3n ecum\u00e9nica.<\/p>\n<p>Pedro Casald\u00e1liga en una de las ponencias dec\u00ed\u00ada a los participantes: \u00abser Iglesia es ser comunidad de Jes\u00fas, sigui\u00e9ndolo para el Reino. Pecamos mucho por falta de sue\u00f1os y de pasi\u00f3n. Si salimos del 10\u00c2\u00b0 Encuentro con esa pasi\u00f3n por el Reino, construiremos un mundo mejor\u00bb. Este, sin duda es el proyecto no solo de las CEBS del Brasil, sino el proyecto de la Iglesia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>BIBL. -AZEVEDO, MARCELLO DE C.: Comunidades Eclesiales de Base. Editorial Atenas 1.986; AZEVEDO, MARCELLO DE C.: Comunidades Eclesiales de Base, en \u00abMysterium Liberationis\u00bb 2\u00c2\u00b0 edici\u00f3n, p\u00e1gs 245-263. Editorial Trotta. Madrid 1994; BOFE, CLODOVIS: Fisonom\u00ed\u00ada de las comunidades eclesiales de base, en \u00abConcilium\u00bb, n\u00fam 164, p\u00e1gs. 90-98. A\u00f1o 1981; BOFE, LEONARDO, Eclesiog\u00e9nesis: las comunidades de base reiventan la Iglesia, Sal Terrae. Santander 1.979; CASTILLO, JOSE MAR\u00ed\u008dA, Teolog\u00ed\u00ada de las comunidades eclesiales de base en A.L., en Revista Latino Americana de Teolog\u00ed\u00ada.(RLT), n\u00fam. 39. Dicb. 96, p\u00e1gs. 205-231 UCA. San Salvador; CELAM, Asambleas Generales del Episcopado Latino Americano. Documentos de \u00abMedell\u00ed\u00adn\u00bb. \u00abPuebla\u00bb y \u00abSanto Domingo\u00bb. CELAM. Bogot\u00e1 1992; G\u00ed\u201cMEZ DE SOUZA, LuIs ALBERTO, A vitalidad das comunidades Eclesiais de Base no Brasil, en \u00abCristianismo y sociedad\u00bb, n\u00fam. 142, vol. 4\u00c2\u00b0 1999. Guayaquil. Ecuador; LIBORIO, JOAO BATISTA, X Intereclesial de CEBS, en \u00abRevista Eclesi\u00e1stica Brasileria\u00bb, n\u00fam. 239. Sepbre., 2000. Sao Paulo. Brasil; MARINS, JosE, Comunidad eclesial de base. Origen. Contenido. Perspectivas, Bogot\u00e1 1977; TRIGO, PEDRO, Comunidades eclesiales de base, en RLT n\u00fam. 47. Agosto 99. UCA. San Salvador; Talco, PEDRO, Transformaciones que acontecen en las personas populares en las comunidades, en RLT n\u00fam. 49. Abril 2000. UCA. San Salvador; VELA, ANDRES, Las comunidades de base y una Iglesia nueva, Editorial Guadalupe. 3\u00c2\u00b0 ed. Buenos Aires, 1985.<\/p>\n<p>Daniel Camarero<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Rasgos de identificaci\u00f3n: 1. Dimensi\u00f3n comunitaria; 2. Estructuras de coordinaci\u00f3n, animaci\u00f3n y asesoramiento; 3. Compromiso liberador; 4. La palabra de Dios: al descubrimiento de la Biblia; 5. Los sacramentos y la comunidad sacramental; 6. Ministerios; 7. Comunidad misionera; 8. Ecumenismo; 9. Espiritualidad; 10. El m\u00e9todo; 11. Orientaci\u00f3n fundamental de la eclesialidad. II. Tensiones y retos. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para una aproximaci\u00f3n a la realidad de las Comunidades eclesiales de base, tal vez conviene, ante todo, tomar nota de lo que en ellas se hace. En las comunidades eclesiales de base: 1) El pueblo se re\u00fane para hacer posible el reino que Jes\u00fas inaugur\u00f3 (Lc 4,16-22; Mt 11,1-6; 25-26); son experiencia del Reino. 2) Los miembros se organizan para vivir relaciones de hermanos y hermanas como anuncia Jes\u00fas (G\u00e9n 3,1-7; 11,1-9. Mt 22,15-16; 10,15-16; 26,3-5; ICor 11,17-34; 12,12-31; Sant 1,2-10. Mt 5,23-24). 3) Se pretende vivir la dignidad de hijos e hijas de Dios que rechazan toda dependencia injusta (G\u00e9n 9,5-6; Col 3,9-17; Ef 4,20; G\u00e1l 5,1-2). Se quiere tener identidad como persona, como pueblo y como Iglesia. 4) Se escucha y comparte la palabra de Dios (Mt 5,12-17; 22,23; Lc 11,27-28; Sant 2,12). 5) Se discierne la realidad en que se est\u00e1 a la luz de la palabra de Dios y de los documentos de la Iglesia, con la ayuda de las ciencias humanas; se motiva, a partir de la fe cristiana, la participaci\u00f3n en las luchas liberadoras del pueblo (Mt 7,15-23; 16,1-6; 23,2-13; 24,32; Lc 7,22; Jue 6,11-40; 7,1-22; Sant 2,14-26). 6) Se ora con el pueblo, se celebran los sacramentos del Se\u00f1or y tambi\u00e9n se celebra la vida (Mt 7,12; He 2,42-47; 4,24-31) y lo que se va realizando como comunidad. 7) Se descubre que todos podemos y debemos servir y as\u00ed\u00ad se van creando los servicios que el pueblo necesita. La comunidad propone ministerios de acuerdo a las necesidades de ese pueblo y los pastores los aprueban oficialmente (He 6,1-7; lCor 12,4-11). Se crean estructuras y equipos donde se vive la experiencia de corresponsabilidad. 8) Se aprende a practicar el amor solidario con las personas, pueblos, culturas y realidades que sufren (Lc 10,29-37; Mt 25,31-46; Rom 9,6-16; 12,15-16); abren el coraz\u00f3n para valorar la diversidad de culturas. 9) Se mantiene la comuni\u00f3n de fe con los pastores -obispos, sacerdotes y otros ministros- (Flp 2,5-11; Lc 1,46-55). 10) Se procura construir una sociedad m\u00e1s justa como anuncio del Reino que ya comienza (Lc 7; 18,8-23; 11,20; He 4,32-35); se apoyan estructuras que defienden las causas justas del pueblo.<\/p>\n<p>I. Rasgos de identificaci\u00f3n<br \/>\nExisten unos rasgos que han ido identificando la eclesialidad de las peque\u00f1as comunidades. Hay que tener en cuenta que las comunidades eclesiales de base son, a la vez, un term\u00f3metro y un fermento eclesial. Revelan la situaci\u00f3n concreta de la Iglesia. Son principio de transformaci\u00f3n del conjunto, una vez que no se desligan de la comunidad eclesial m\u00e1s grande, parroquia y di\u00f3cesis. El proceso de las comunidades de base no puede ser tomado aisladamente.<\/p>\n<p>Para Medell\u00ed\u00adn, la comunidad eclesial de base es el \u00abprimero y fundamental n\u00facleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansi\u00f3n de la fe, como tambi\u00e9n del culto, que es su expresi\u00f3n. Ella es, pues, c\u00e9lula inicial de estructura eclesial y foco de evangelizaci\u00f3n y, actualmente, factor primordial de promoci\u00f3n humana y desarrollo\u00bb (Medell\u00ed\u00adn 15,10).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Puebla, las comunidades eclesiales de base constituyen \u00abun motivo de alegr\u00ed\u00ada y de esperanza para la Iglesia\u00bb (Puebla 96); est\u00e1n dando frutos (Puebla 97, 629, 641-642). \u00abSon expresi\u00f3n del amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo\u00bb y le da posibilidad concreta de participaci\u00f3n en la tarea eclesial y en el compromiso de transformar el mundo (Puebla 643).<\/p>\n<p>Las comunidades de base, en el coraz\u00f3n de la historia actual, viven como c\u00e9lulas de la Iglesia de Medell\u00ed\u00adn, de Puebla, de Santo Domingo. Son una esperanza y una responsabilidad de la Iglesia. Como se dijo, no son un fen\u00f3meno uniforme1. Algunas est\u00e1n en una fase embrionaria, otras todav\u00ed\u00ada no alcanzan a expresar claramente toda su eclesialidad. Otras desaparecieron. Muchas otras han perseverado y reflejan una consistencia pastoral de un nuevo modelo de Iglesia.<\/p>\n<p>Entre los rasgos que identifican actualmente la eclesialidad de las comunidades eclesiales de base, anotamos: 1) la dimensi\u00f3n comunitaria; 2) las estructuras de coordinaci\u00f3n, animaci\u00f3n y asesoramiento; 3) el compromiso liberador; 4) el descubrimiento vital de la palabra de Dios: la Biblia; 5) una nueva vivencia de los sacramentos en la perspectiva central de la Iglesia como sacramento; 6) los ministerios; 7) la comunidad misionera; 8) el ecumenismo; 9) la espiritualidad; 10) el m\u00e9todo; 11) La orientaci\u00f3n fundamental de la eclesialidad.<\/p>\n<p>Las comunidades de base, por razones de urgencia y de exigencias hist\u00f3ricas, acent\u00faan ciertos aspectos de su dimensi\u00f3n eclesial y otros no tanto.<\/p>\n<p>Esos aspectos se estructuran de tal forma que originan un nuevo modelo eclesial. Por eso se afirma que las comunidades de base son un acontecimiento cualitativo: \u00abLas comunidades eclesiales de base son una nueva estructura eclesial y no una subdivisi\u00f3n de la parroquia. Ellas son un nivel fundamental de la Iglesia, en el cual los bautizados viven su fe de modo comunitario, prof\u00e9tico, solidario y misionero, optando prioritariamente por los pobres, denunciando el proyecto social existente y animando a la construcci\u00f3n de una sociedad nueva, orient\u00e1ndose a la utop\u00ed\u00ada del Reino\u00bb.<\/p>\n<p>Las personas, motivadas principal y primariamente por su fe, se re\u00fanen en las comunidades de base, donde asumen la radicalidad del evangelio como referencia insustituible para la vida y la acci\u00f3n comunitarias.<\/p>\n<p>Destacaremos a continuaci\u00f3n algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de las comunidades eclesiales de base.<\/p>\n<p>1. DIMENSI\u00ed\u201cN COMUNITARIA. En las comunidades eclesiales de base se recupera la dimensi\u00f3n comunitaria de la Iglesia, entendi\u00e9ndola como fermento social y como espacio de misericordia y de consuelo para el pueblo, particularmente para los olvidados, marginados y alejados.<\/p>\n<p>2. ESTRUCTURAS DE COORDINACI\u00ed\u201cN, ANIMACI\u00ed\u201cN Y ASESORAMIENTO. La comunidad eclesial de base pone una estructura m\u00ed\u00adnima de coordinaci\u00f3n: Nacen, casi siempre, de un grupo espont\u00e1neo de gente que se re\u00fane por motivos religiosos o para encontrar una respuesta a sus necesidades y problemas. Son grupos: de oraci\u00f3n; de lectura de la Biblia; de participaci\u00f3n y de di\u00e1logo, en especial, sobre todo lo relativo a la vida: inseguridad, desempleo, educaci\u00f3n de los hijos, drogas, violencia, corrupci\u00f3n, novelas y pel\u00ed\u00adculas de la actualidad, enfermedades, proyectos, accidentes, elecciones, etc. Poco a poco sienten la necesidad de una acci\u00f3n como grupo y de tener un m\u00ed\u00adnimo de organizaci\u00f3n o coordinaci\u00f3n interna colegiada, que mantiene contacto vital con los ministros de la Iglesia. La mayor\u00ed\u00ada de las comunidades de base nacieron unidas a un sacerdote, a una religiosa o a alg\u00fan grupo pastoral. El sacerdote no es simplemente un amigo o m\u00e1s de las comunidades eclesiales de base, porque son comunidades eucar\u00ed\u00adsticas; ni de ellas participa simplemente como un miembro entre otros. Por raz\u00f3n del ministerio que la Iglesia le ha confiado, deber\u00e1 presidirlas en la caridad, con un estilo de coparticipaci\u00f3n, de b\u00fasqueda del consenso, de discernimiento comunitario, antes de tomar decisiones. En lo que se refiere a otros servicios comunitarios de las comunidades de base, la experiencia ha ense\u00f1ado que lo importante no es tener l\u00ed\u00adderes, sino equipos ministeriales, sin monopolios o permanencia indefinida en los cargos. Las comunidades de base se visitan rec\u00ed\u00adprocamente y descubren que es muy importante reunirse de vez en cuando. Por eso aparecen las asambleas parroquiales y diocesanas de comunidades de base. En algunos pa\u00ed\u00adses, este encuentro se realiza tambi\u00e9n a nivel regional y nacional. Fue as\u00ed\u00ad como nacieron los equipos de asesoramiento y apoyo nacional, como un servicio de comuni\u00f3n (hacia dentro y hacia fuera) de la comunidad eclesial de base, como ayuda para la formaci\u00f3n permanente, ofreciendo subsidios teol\u00f3gicos, pastorales y de espiritualidad. No se trata de una coordinaci\u00f3n en sentido teol\u00f3gico riguroso, pues esa es tarea de los obispos y p\u00e1rrocos. Tampoco es una organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica, como los secretariados de movimientos, organizaciones apost\u00f3licas, culturales, econ\u00f3micas o pol\u00ed\u00adticas. Se trata de un servicio espont\u00e1neo para facilitar la articulaci\u00f3n y la comuni\u00f3n de todos. La vida de la comunidad eclesial de base exige una nueva visi\u00f3n de parroquia, como comunidad de comunidades de base, confluyendo, l\u00f3gicamente, en una pastoral diocesana de conjunto.<\/p>\n<p>Esto permite que las comunidades eclesiales de base y los distintos movimientos, asociaciones religiosas y comisiones pastorales no se desconozcan, ni se enfrenten, sino que se complementen como organismos de naturaleza distinta, pero que est\u00e1n integrados todos en el mismo cuerpo eclesial, cuyas c\u00e9lulas b\u00e1sicas son las comunidades de base.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, queda claro que el elemento clave para esta integraci\u00f3n -actualmente un deseo, m\u00e1s que una realidad- es el marco teol\u00f3gico-pastoral y el m\u00e9todo desarrollado por los equipos, arriba citados, de asesoramiento y apoyo a la comuni\u00f3n y a la formaci\u00f3n permanente. Es de justicia reconocer, en esta perspectiva de comuni\u00f3n y coordinaci\u00f3n, el esfuerzo de las comunidades de base en buscar insistentemente la comuni\u00f3n con los pastores, invit\u00e1ndolos continuamente (independientemente de los resultados) a que se acerquen a las comunidades de base para escuchar, valorar y entender y, s\u00f3lo despu\u00e9s, si es necesario, orientar, complementar y ense\u00f1ar o corregir.<\/p>\n<p>La articulaci\u00f3n de las comunidades eclesiales de base con el conjunto eclesial no es efectiva cuando se hace por yuxtaposici\u00f3n o por simple integraci\u00f3n de las mismas en las estructuras existentes. Lo que se cuestiona es el modelo eclesial que subyace a los distintos estamentos eclesiales y que, a la vez, lo proyectan al exterior.<\/p>\n<p>3. COMPROMISO LIBERADOR. La fe incluye la dimensi\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica, sin reducirse a ellas. El compromiso por la paz y por la justicia es parte integrante de la evangelizaci\u00f3n y, por ello, de la vida de la comunidad eclesial de base. La comunidad eclesial de base es un espacio en el que se confirma la dignidad de la persona humana y en donde el bautizado es sujeto activo de la evangelizaci\u00f3n2.<\/p>\n<p>El caminar de las comunidades de base sigui\u00f3 frecuentemente este proceso: 1) acercamiento geogr\u00e1fico de la vida del pueblo; 2) experiencia directa de sus problemas; 3) an\u00e1lisis de las situaciones y estructuras de injusticia en las cuales se encuentran las personas, considerando los problemas no s\u00f3lo en sus efectos, sino particularmente en sus causas; 4) sensibilidad con los sufrimientos de las personas; 5) concienciaci\u00f3n acelerada, que lleva a tomar una posici\u00f3n prof\u00e9tica y a actuar.<\/p>\n<p>La comunidad eclesial de base, efectivamente, analiza la realidad a partir de perspectivas m\u00e1s profundas. No se da por satisfecha con un an\u00e1lisis cient\u00ed\u00adfico, sino que proyecta sobre los acontecimientos el criterio de Dios, lo que hace m\u00e1s grave el juicio que sobre ellos pronuncia: afirma que la situaci\u00f3n negativa existente no s\u00f3lo puede, sino que debe ser cambiada, porque as\u00ed\u00ad lo quiere Dios. La fe en la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or comprueba que los crucificados de la historia tienen la \u00faltima palabra. No se trata de tomar el poder, dentro del actual orden de cosas, sino de proponer otro orden. El valor de los an\u00e1lisis que las personas de la base aprenden a hacer les quita su ingenuidad socio-pol\u00ed\u00adtico-econ\u00f3mica. Les da una conciencia mucho m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Las comunidades eclesiales de base abarcan lo social y lo econ\u00f3mico y se introducen en los asuntos pol\u00ed\u00adticos. En la medida en que penetran en este campo, tienen que actuar de forma planeada y organizada, asumir una conciencia hist\u00f3rica din\u00e1mica y saber que deben luchar por un nuevo proyecto social. Las comunidades de base crean la motivaci\u00f3n para el nacimiento de organizaciones populares independientes: 1) de cu\u00f1o econ\u00f3mico, como las cooperativas; 2) de cu\u00f1o social, como los clubes de madres; 3) de cu\u00f1o cultural, como los grupos de teatro, de m\u00fasicos; 4) de cu\u00f1o pol\u00ed\u00adtico, como las asociaciones de barrio y los sindicatos.<\/p>\n<p>Estas Organizaciones populares surgen, con frecuencia, como inspiraci\u00f3n de las propias comunidades de base y como prolongaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica. Ellas, poco a poco, ganan identidad y autonom\u00ed\u00ada. Las Organizaciones populares intentan solucionar los problemas comunes, reivindicar derechos y construir una sociedad diferente. No surgen para dar soluci\u00f3n a un problema o para afrontar un momento de lucha, sino para encontrar soluciones colectivas a largo plazo. Casi siempre son iniciadas por peque\u00f1os grupos m\u00e1s conscientes y activos, que crean un nuevo espacio de acci\u00f3n para las mayor\u00ed\u00adas pobres.<\/p>\n<p>Estas Organizaciones populares pueden ser manipuladas por los propios dirigentes o por los grupos y partidos pol\u00ed\u00adticos. Pueden desviarse y convertirse en piezas del sistema imperante (como por ejemplo, cooperativas de consumo y cr\u00e9dito, que se convierten en empresas con esp\u00ed\u00adritu y m\u00e9todos capitalistas). Muchas Organizaciones populares fracasaron porque se preocuparon m\u00e1s de cuidar las estructuras y los instrumentos colectivos, las t\u00e9cnicas y el trabajo, que de tomar en consideraci\u00f3n el desarrollo humano de sus agentes.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n popular, una vez iniciada, tiende a convertirse en movimiento popular, con un proyecto com\u00fan definido y con incidencia pol\u00ed\u00adtica, porque solucionando los problemas m\u00e1s urgentes, descubren el factor generador estructural e ideol\u00f3gico de los mismos. Entonces suelen pasar dos cosas: 1) Las personas y las comunidades utilizan un nuevo instrumento de an\u00e1lisis de la realidad, vali\u00e9ndose de las ciencias sociales. 2) Por medio de las Organizaciones populares y la militancia en los partidos pol\u00ed\u00adticos, los miembros de las comunidades de base pasan a tener conciencia y militancia pol\u00ed\u00adtica en el propio ambiente. Algunos llegan a conquistar cargos p\u00fablicos de representaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica a nivel local e incluso nacional. En momentos de crisis nacional, existi\u00f3 la tentaci\u00f3n de identificar las comunidades eclesiales de base con un partido o proyecto pol\u00ed\u00adtico espec\u00ed\u00adfico, que parec\u00ed\u00ada estar m\u00e1s en sinton\u00ed\u00ada con las necesidades del pueblo. Algunos de ellos intentaron pr\u00e1cticamente hacer de las comunidades de base, meras instancias de concienciaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>Sin embargo, las comunidades eclesiales de base no son el sector pol\u00ed\u00adtico de la Iglesia. Ellas son Iglesia y por ello no pueden desinteresarse de lo pol\u00ed\u00adtico. La experiencia ense\u00f1a tambi\u00e9n que los pronunciamientos episcopales son m\u00e1s directos y repercuten mucho m\u00e1s en el pueblo, cuando son hechos previa consulta a las bases.<\/p>\n<p>Debe existir un espacio de libertad para la actuaci\u00f3n de las comunidades eclesiales de base, en lo referente: 1) al compartir tanto los propios bienes materiales (servicios, colectas, cajas comunes, etc.) como el tiempo (estar al lado de los enfermos, de los que est\u00e1n solos, participar en reuniones de estudio, planificaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n, etc.); 2) a las obras de misericordia, a los esfuerzos asistenciales, promocionales y liberadores. En la experiencia de las comunidades de base fueron puntos fuertes: la visita a los encarcelados; el servicio a los ancianos; la ayuda a los desempleados, emigrantes y personas sin documentaci\u00f3n; el esfuerzo para reconciliar personas y grupos; la presencia consoladora junto a familias destruidas por el dolor; 3) a la responsabilidad socio-pol\u00ed\u00adtica, promoviendo el bien com\u00fan, iniciando o apoyando organizaciones populares existentes, dando y recibiendo colaboraci\u00f3n a cristianos y no cristianos.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n hist\u00f3rica del pobre no es s\u00f3lo en beneficio de los propios pobres, sino de todos, porque apunta hacia un nuevo orden social, como exigencia del reino de Dios (Puebla 1158). Los pobres y los que asumen su causa, est\u00e1n llamados a ser protagonistas en la b\u00fasqueda de un nuevo proyecto de humanidad. El pueblo, en la medida en que se va uniendo, va formando sus propias organizaciones (aunque sean de naturaleza, contenido y proporciones distintas).<\/p>\n<p>La Iglesia siempre hizo algo por los pobres. Motiv\u00f3 a los ricos para que ayudaran a los necesitados. Lo que ella pretend\u00ed\u00ada en aquel tiempo era una acci\u00f3n asistencial y promocional. En ambas, los agentes principales continuaban siendo los privilegiados de los bienes materiales y de la cultura (dado que para la obtenci\u00f3n y desarrollo de esta se requieren tambi\u00e9n los bienes materiales).<\/p>\n<p>La diferencia cualitativa actual, respecto de aquel tiempo, es la con-ciencia social de que la causa de la pobreza son las injusticias y no siempre los fen\u00f3menos incontrolables. Los pobres, en la mayor\u00ed\u00ada del tercer mundo, de hecho, fueron empobrecidos. Para este tipo de pobreza la respuesta asistencial puede ofrecer algo; pero las soluciones asistenciales, que buscan s\u00f3lo remediar los efectos de la pobreza, y no sus causas, son tambi\u00e9n responsables de la situaci\u00f3n de esa pobreza generalizada.<\/p>\n<p>Ante todo esto, los cristianos no pueden asumir una postura de neutralidad. Hay diferencias l\u00f3gicas y conflictos inevitables entre los que se empe\u00f1an en mantener los esquemas dominantes y los que creen que, en nombre de Dios y de los hermanos\/as, deben cambiarse las reglas sociales que oprimen y explotan a esas mayor\u00ed\u00adas humanas, que piden la intercesi\u00f3n de la Iglesia (cf Puebla 87-89).<\/p>\n<p>No se trata de actuar por y para los pobres, sino de actuar con ellos y como ellos. Esto significa convertirse a las exigencias de la primera bienaventuranza evang\u00e9lica. A partir de la perspectiva de la fe, la comunidad eclesial de base apoya al pueblo en su lucha por la justicia, sin asumir sus planes y programas de modo paternalista. Las acciones pol\u00ed\u00adticas y otras responsabilidades sociales, incluso inspiradas en el evangelio, son decididas y realizadas por los ciudadanos (cristianos o no), que en nombre y con responsabilidad propia, establecen sus proyectos y forman sus organismos sociopol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>La comunidad de base mantiene la referencia de la fe que ayuda a motivar, discernir, evaluar y acelerar la acci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente pol\u00ed\u00adtica. A partir de las comunidades de base, las personas se disponen a participar en los proyectos socioecon\u00f3micos y pol\u00ed\u00adticos que fueron discernidos como los m\u00e1s adecuados para servir al pueblo. La opci\u00f3n de fe pasa por lo pol\u00ed\u00adtico y econ\u00f3mico, sin que se agote en ellos. La comunidad eclesial de base no es alternativa sociopol\u00ed\u00adtica, ni mera instancia de movilizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n del pueblo. En la comunidad eclesial de base se hace la lectura de lo pol\u00ed\u00adtico a partir de la fe y se entiende lo que tiene que ver lo pol\u00ed\u00adtico con la fe.<\/p>\n<p>De todo esto, se concluye la necesidad de dar a los cristianos, y particularmente a los que tienen militancia pol\u00ed\u00adtica directa, una preparaci\u00f3n especializada de tipo \u00e9tico, c\u00ed\u00advico, pol\u00ed\u00adtico y una constante asistencia. Cuando no se da esa formaci\u00f3n, las consecuencias lamentables son: abandono de la fe, manipulaci\u00f3n de las mediaciones eclesiales, etc. Los nuevos instrumentos de participaci\u00f3n y ejercicio de responsabilidad en la sociedad y en la Iglesia institucional, crearon dificultades y tensiones que piden di\u00e1logo y nuevos planteamientos individuales y de conjunto, as\u00ed\u00ad como la conversi\u00f3n personal, grupal y estructural.<\/p>\n<p>Al asumir la causa de los pobres y al estimular a sus miembros a comprometerse en el campo pol\u00ed\u00adtico, a fin de hacer efectiva su opci\u00f3n evang\u00e9lica, la comunidad sufre malentendidos, persecuciones e incluso el martirio, a manos de los poderes militares, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos y, a veces, religiosos. No es necesario decir que muchos conflictos surgen por errores, limitaciones y pecados de los miembros de las comunidades de base, o por actitudes equivocadas de estas.<\/p>\n<p>4. LA PALABRA DE DIOS: AL DESCUBRIMIENTO DE LA BIBLIA. Es caracter\u00ed\u00adstico de las comunidades eclesiales de base querer asumir comunitariamente la palabra de Dios y procurar entenderla como un conjunto unitario. Los miembros de la peque\u00f1a comunidad son orientados para asumir la palabra de Dios y vivir en comuni\u00f3n con el Dios de la Palabra, manifestada en Jes\u00fas, asimilada por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu. La palabra de Dios ilumina la realidad y da orientaciones sobre la meta final y sobre el estilo de vida (personal, social, eclesial) que Dios quiere.<\/p>\n<p>En las comunidades de base existen tres referencias centrales que se interrelacionan: la realidad, la palabra de Dios y la comunidad. Las comunidades eclesiales de base entienden la realidad a la luz de la Palabra. Procuran colaborar con la presencia del Reino, que el Esp\u00ed\u00adritu ha empezado ya a manifestar en cada persona, cultura, situaci\u00f3n o acontecimiento de la historia. De esta forma, la Biblia, ayudando a entender el sentido global de la historia de la humanidad y de la vocaci\u00f3n del pueblo de Dios: manifiesta qui\u00e9n es Dios; da sentido al mundo, a toda la creaci\u00f3n y a los bienes materiales, y coloca la Iglesia en el proyecto, en la acci\u00f3n y en la perspectiva del Reino.<\/p>\n<p>Las comunidades eclesiales de base descubren la Biblia como palabra de Dios en la historia, uniendo fe y vida, relacionando la religi\u00f3n con los problemas comunes del pueblo, y no simplemente con las necesidades individuales de cada uno. De aqu\u00ed\u00ad aparece: la necesidad y oportunidad de enraizar la experiencia comunitaria de participar, compartir y actuar como familia humano-divina, y la responsabilidad ante la creaci\u00f3n (herencia de todos), la humanidad y la historia.<\/p>\n<p>Las personas retoman la palabra de Dios y tambi\u00e9n su propia palabra. Descubren que saben, pueden y deben hablar para vivir y sobrevivir.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, la palabra de Dios da luz a un nuevo estilo de gente que entiende que su Dios es el Dios de la vida abundante y solidaria. La Biblia en las comunidades de base: 1) es un paso cualitativo de madurez comunitaria; 2) es fuente de inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica, de fuerza comunitaria y de conversi\u00f3n personal; 3) es liberadora, programadora, reivindicadora y celebrante, y 4) es m\u00e1s un espejo para ver lo de hoy, que una ventana para considerar el pasado lejano.<\/p>\n<p>5. Los SACRAMENTOS Y LA COMUNIDAD SACRAMENTAL. La comunidad eclesial de base es la expresi\u00f3n local de la sacramentalidad de la Iglesia. Cada sacramento refuerza y ampl\u00ed\u00ada esa perspectiva. El aspecto original de la comunidad eclesial de base es que ella privilegia la sacramentalidad eclesial, como conjunto. Cada sacramento es entonces entendido en esa perspectiva. La comunidad eclesial de base manifiesta particularmente la sacramentalidad de la Iglesia en su dimensi\u00f3n bautismal y eucar\u00ed\u00adstica. Ella: 1) recoge y sacramentaliza lo que es importante en la vida de las personas y ambientes; 2) expresa la reconciliaci\u00f3n como liberaci\u00f3n del pecado (renuncia y lucha radical contra las estructuras y los agentes del pecado); 3) profesa una fe en el Dios Padre-Madre de todos, en Jes\u00fas, Salvador de todos y en el Esp\u00ed\u00adritu, fuerza de vida, liberaci\u00f3n, realizaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica tiene un sentido m\u00e1s pleno al prolongarse en la vivencia comunitaria y el compromiso liberador. Ella est\u00e1 unida a todo lo que la comunidad refleja, proyecta y realiza. Generalmente las comunidades de base participan de la eucarist\u00ed\u00ada con la comunidad parroquial. Pocas comunidades y en pocas ocasiones, tienen el privilegio de una eucarist\u00ed\u00ada dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>La vida comunitaria y el compromiso liberador de las comunidades de base se centran en Jes\u00fas y en su proyecto. El cristocentrismo de la fe se hace m\u00e1s existencial en ellas. La Virgen Mar\u00ed\u00ada, en sus distintas invocaciones locales, es una presencia poderosa en las comunidades de base. De hecho, el ejemplo de Mar\u00ed\u00ada, su c\u00e1ntico liberador, son retomados y actualizados en la vida comunitaria. Los santos contempor\u00e1neos (m\u00e1rtires, confesores&#8230;) aunque no canonizados todav\u00ed\u00ada, son fuerza\/para las personas y comunidades. El santoral no es buscado como fuente de milagros para las horas de impotencia humana, sino como inspiraci\u00f3n para un compromiso con el proyecto y la comunidad de Jes\u00fas. Se suele decir: \u00ab\u00c2\u00a1Nuestros m\u00e1rtires no est\u00e1n simplemente para ser recordados, sino para continuar y completar lo que ellos empezaron!\u00bb.<\/p>\n<p>Las comunidades eclesiales de base promueven, entre sus miembros, celebraciones devocionales, principalmente en las fiestas m\u00e1s populares. En los lugares cercanos a los templos parroquiales, algunas fiestas lit\u00fargicas se inician simult\u00e1neamente en cada comunidad eclesial de base. Seguidamente, se unen y se dirigen al templo parroquial para la culminaci\u00f3n del acto religioso comunitario.<\/p>\n<p>Las celebraciones en las comunidades de base se desarrollan: 1) con s\u00ed\u00admbolos de la realidad y de la cultura local (popular); 2) con la participaci\u00f3n activa y creadora de la propia comunidad; 3) con nuevos c\u00e1nticos concienciadores y llenos de contenido b\u00ed\u00adblico y social. Muchos s\u00ed\u00admbolos de fe, de vida comunitaria y de la realidad (cruces, Biblia, im\u00e1genes de los santos, plato vac\u00ed\u00ado, instrumentos de trabajo, alambradas, fotos de los m\u00e1s recientes m\u00e1rtires, incluso de algunos que fueron miembros de la comunidad) son sacramentales de la vida de la comunidad eclesial de base, que expresan el proyecto de Jes\u00fas -y consecuentemente la misi\u00f3n de la comunidad eclesial de base- en t\u00e9rminos de acontecimiento, esperanza, gracia social para todas las personas, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>Partiendo de este cuadro de conjunto, se percibe mejor el significado de la realidad de cada sacramento y de los sacramentales.<\/p>\n<p>6. MINISTERIOS. Los ministerios en las comunidades eclesiales de base se constituyen a partir de las necesidades asumidas, y de acuerdo con los recursos del personal de cada comunidad. En las comunidades de base, surgen ministerios no ordenados, como: el ministerio de la coordinaci\u00f3n de la comunidad; el de los visitadores de las familias y de las propias comunidades de base; el de los catequistas; el de los enfermos; el de las causas de justicia; el de la acci\u00f3n ecum\u00e9nica; el de la solidaridad; el de la reconciliaci\u00f3n, etc. En algunas comunidades, fueron autorizados ministros extraordinarios para el bautismo y para que fueran testigos eclesiales cualificados para las bodas. Estos ministerios se hacen progresivamente permanentes y se articulan como los miembros de un cuerpo3. Ayudan igualmente a descentralizar y a desclericalizar a los ministros eclesiales.<\/p>\n<p>7. COMUNIDAD MISIONERA. La comu nidad eclesial de base es una comunidad misionera y una misi\u00f3n comunitaria. La responsabilidad misionera es de la comunidad eclesial de base como tal, y no compromiso particular de algunos de sus miembros. Toda y cualquier misi\u00f3n es ejercida en nombre y con el apoyo conjunto. La calidad misionera de las comunidades de base se manifiesta de modo distinto: 1) identificando, recogiendo y desarrollando valores presentes en cada realidad cultural y social; 2) abriendo la comunidad al contacto ecum\u00e9nico y a otras expresiones religiosas.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n se expresa hoy de forma conjunta y progresiva: 1) inculturiz\u00e1ndose. Poni\u00e9ndose al servicio de la vida y asumiendo lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de cada cultura, pueblo y realidad, para expresar, a partir de ah\u00ed\u00ad, lo fundamental del evangelio; 2) dialogando, que es descubrir y profundizar lo que aparece en los s\u00ed\u00admbolos y gestos; identificar t\u00e9rminos generadores, confirmar y potenciar lo que ya es presencia del Reino; 3) anunciando el contenido de Jes\u00fas (sus ejemplos y ense\u00f1anzas). Cada cultura tiene el derecho de recibir el mensaje de Jes\u00fas, enviado por Dios a todos; 4) liberando; aunque exista ya alguna presencia del Reino en las culturas, razas y pueblos, hay tambi\u00e9n en ellas pecado (personal, comunitario, estructural), que pide una liberaci\u00f3n completa; 5) formando la comunidad eclesial, que es la mediaci\u00f3n ordinaria y privilegiada del Reino (LG 6-8).<\/p>\n<p>8. ECUMENISMO. Las comunidades eclesiales de base est\u00e1n descubriendo<br \/>\nel ecumenismo. El ecumenismo4, a nivel de las comunidades de base, est\u00e1 aconteciendo particularmente a trav\u00e9s de las luchas por la justicia, en la b\u00fasqueda de la paz y de la reconciliaci\u00f3n, en los proyectos relacionados con la defensa de la ecolog\u00ed\u00ada y de la concienciaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, en el servicio a los pobres, en el compartir la palabra de Dios5, en las experiencias de oraci\u00f3n y en las relaciones fraternas. Est\u00e1n surgiendo encuentros de los cristianos de distintas tradiciones evang\u00e9licas, sobre todo en torno a la lucha por la justicia.<\/p>\n<p>En realidad, las experiencias ecum\u00e9nicas est\u00e1n siendo m\u00e1s espont\u00e1neas entre los agentes de pastoral y asesores. En las bases hay todav\u00ed\u00ada grandes dificultades, porque los cat\u00f3licos se resienten de los continuos ataques y del proselitismo de los grupos evang\u00e9licos, pentecostales y otros. Tambi\u00e9n existe un prejuicio por parte de los cat\u00f3licos contra los protestantes.<\/p>\n<p>9. ESPIRITUALIDAD. Lo que constituye la comunidad eclesial de base no es una comuni\u00f3n sociol\u00f3gica, ni la din\u00e1mica de grupo. La m\u00ed\u00adstica de la comunidad eclesial de base le viene de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n: 1) vocaci\u00f3n de ser comunidad hist\u00f3rica, que refleja vitalmente el misterio del Dios de la vida, teniendo como centro a Jes\u00fas y su proyecto, al ritmo de las bienaventuranzas y con la fuerza cohesiva dada por el evangelio; 2) misi\u00f3n de colocar el fermento de Jes\u00fas en las situaciones todav\u00ed\u00ada no tocadas por el evangelio, dando prioridad a los pobres, formando la comunidad de Jes\u00fas, asumiendo la perspectiva de la cruz y de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las ra\u00ed\u00adces evang\u00e9licas del ser y actuar de las comunidades de base son: 1) sensibilidad por el Reino, descubri\u00e9ndolo en una realidad m\u00e1s amplia que la Iglesia; 2) la radicalidad prof\u00e9tica que une fe y vida, desinstal\u00e1ndose del modelo de sociedad individualista y materialista, que denuncia lo que es anti-Reino; 3) la insistencia comunitaria vivida y buscada en las relaciones, en el trabajo conjunto y en la solidaridad, y 4) la responsabilidad misionera.<\/p>\n<p>10. EL METODO. En las comunidades eclesiales de base el m\u00e9todo es tambi\u00e9n contenido. Es un proceso constante de ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar comunitariamente. Estos cinco pasos iniciales tienen, adem\u00e1s, dos tareas: la primera en relaci\u00f3n al pueblo en general: divulgar motivando; y la segunda en relaci\u00f3n a la propia comunidad: formaci\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Los pasos del m\u00e9todo, m\u00e1s que etapas separadas, son un estilo de vida comunitaria: 1) ver es captar y analizar los hechos y las situaciones en sus causas, efectos y estructuras, ideolog\u00ed\u00adas, sistemas, proyectos y utop\u00ed\u00adas; 2) juzgar es pronunciar un juicio cient\u00ed\u00adfico y de fe sobre lo que se ha visto; 3) actuar es decidirse con una visi\u00f3n global y una acci\u00f3n local concreta, articulada, organizada con estrategias y t\u00e1cticas oportunas. Es asumir un proyecto; 4) evaluar es confirmar la meta, reorientar las acciones y aprender de lo ya vivido. Ayuda a asumir los propios fracasos y corregir las incoherencias respecto a: un lenguaje liberador y una pr\u00e1ctica opresora; propuestas generosas y realizaciones discretas; inicios entusiasmados y perseverancia inconsistente; objetivos buenos y pasos pobres; 5) celebrar comprende dos momentos: el de la fiesta comunitaria y el de la celebraci\u00f3n de la fe, retomando, con sus propios signos, la vida y el compromiso.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n anticipa el gozo de la comunidad definitiva y de la conquista que no tiene vuelta atr\u00e1s. Celebrar ayuda a seguir adelante y a perseverar. Toda la vida es contexto de salvaci\u00f3n, en el cual el compromiso, el dolor, la fiesta, pasan a ser componentes de esa celebraci\u00f3n. La comunidad eclesial es la penetraci\u00f3n del futuro escatol\u00f3gico en el hoy de la historia.<\/p>\n<p>11. ORIENTACI\u00ed\u201cN FUNDAMENTAL DE LA ECLESIALIDAD. El punto central de la perspectiva eclesiol\u00f3gica de las comunidades de base es que ellas no son un movimiento, sino la propia Iglesia local en donde: 1) los bautizados se encuentran haciendo una experiencia real de comunidad de fe, de culto y de caridad; 2) se escucha la palabra de Dios y el clamor de las personas, particularmente de las m\u00e1s necesitadas; 3) se responde a las llamadas de Dios y de la vida, con un compromiso transformador y de anuncio de la buena nueva; 4) se celebra la fe, la comuni\u00f3n y la vida, unidos a la gran Iglesia, como la pascua completa de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Se trata de vivir en la comunidad eclesial de base de hoy la Iglesia de siempre, presente en el Cen\u00e1culo y en el basurero del barrio; Iglesia de Pedro, de Pablo, de Oscar Romero, de Margarita, del Jos\u00e9 sin apellidos, Iglesia de Mar\u00ed\u00ada, de los ap\u00f3stoles, de Jes\u00fas, del Padre y del Esp\u00ed\u00adritu de ambos.<\/p>\n<p>II. Tensiones y retos<br \/>\nEn el caminar de las comunidades eclesiales de base surgen tensiones, contradicciones, equ\u00ed\u00advocos y tambi\u00e9n mucha creatividad, porque se trata de un proceso vital. Felizmente no todo est\u00e1 claro ni solucionado todav\u00ed\u00ada en la Iglesia. As\u00ed\u00ad, el camino de las comunidades de base exige creatividad y constante evaluaci\u00f3n, mucha paciencia llena de esperanza, as\u00ed\u00ad como un buen humor fundamental y comunitario. Las tensiones, bloqueos y retos son de distintos tipos y tienen extensiones e intensidades diversas. Pueden acontecer en una parte y no en otra. A t\u00ed\u00adtulo de ejemplo, indicamos:<br \/>\na) Tensi\u00f3n provocada por considerar las comunidades eclesiales de base como comunidades de un determinado movimiento o como un movimiento m\u00e1s en la Iglesia y no como c\u00e9lulas b\u00e1sicas de una nueva estructura eclesial. En la Iglesia existen iniciativas con eclesiolog\u00ed\u00adas y metodolog\u00ed\u00adas distintas, que quieren reconstruir lo comunitario. La diferencia entre estas iniciativas y las peque\u00f1as comunidades est\u00e1 en que las comunidades de base, sin ser grupos elitistas, nacieron para ser c\u00e9lulas b\u00e1sicas de la Iglesia particular. Ellas integran a los bautizados de la zona y son para ellos el nivel de referencia eclesial inmediato y din\u00e1mico. Las comunidades de base viven lo fundamental de la Iglesia en el contexto de las bases, con una metodolog\u00ed\u00ada, teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad coherentes con el Vaticano II, Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo. Las comunidades de base empezaron de modos distintos, como c\u00ed\u00adrculos b\u00ed\u00adblicos, grupos de oraci\u00f3n, reuniones de amigos con actividades culturales, sociales y de caridad. Estas experiencias, cuando evolucionaron asumiendo las dem\u00e1s dimensiones de la eclesialidad, llegaron a ser comunidades de base. Comunidades eclesiales de base y movimientos, son expresiones eclesiales de naturaleza diferente. No se trata de decidir que una es mejor que la otra, sino de asignarles su propia identidad y funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, para el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>b) Tensi\u00f3n provocada por el nacimiento y desarrollo de las peque\u00f1as comunidades en las Iglesias parroquiales y diocesanas, que son incoherentes con el proceso pastoral iniciado en Medell\u00ed\u00adn. Las comunidades eclesiales de base inauguran un modelo de Iglesia que implica una revisi\u00f3n de estructuras pastorales. As\u00ed\u00ad, originan conflictos con las comunidades mayores y con otros grupos de la misma Iglesia, que no van al mismo ritmo fundamental. La comunidad eclesial de base necesita, como correlativo, una pastoral integradora que cubra toda la misi\u00f3n de la Iglesia y que la comprometa de lleno con el nuevo camino. Por falta de una referencia eclesial que recoja, identifique, corrija e integre los \u00e9xitos del caminar de las comunidades de base, se minimiza o se desvirt\u00faa su proceso. En la pr\u00e1ctica existen dos modelos eclesiales vigentes, caminando paralelos o en oposici\u00f3n: el de las parroquias actuales, modelo dominante, que por su peso estructural, tiende a asimilar las comunidades de base o a dejarlas de lado; y el modelo de las comunidades de base que, siendo minoritario, promete.<\/p>\n<p>c) Tensiones provocadas por querer estructurar las peque\u00f1as comunidades como base sociopol\u00ed\u00adtica, unida \u00fanicamente a una clase social. Cuando se tiene una \u00f3ptica limitada de la liberaci\u00f3n, se corre el riesgo de dejar a un lado los que no son materialmente pobres. La comunidad eclesial de base no es una especie de elite de los pobres, lejana del propio pueblo.<\/p>\n<p>d) Tensi\u00f3n provocada al crear, mantener y desarrollar \u00abcoordinadoras\u00bb de comunidades eclesiales de base que son, en la pr\u00e1ctica, alternativas a la jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia diocesana. Cada comunidad eclesial de base debe tener su propio equipo de coordinaci\u00f3n o un consejo reconocido oficialmente. Las comunidades de base, a nivel diocesano, regional y nacional, sienten la necesidad de crear estructuras de asesoramiento y articulaci\u00f3n. Hay bloqueo cuando los agentes de animaci\u00f3n del proceso de las comunidades de base se constituyen en protagonistas de las decisiones. A veces, los conflictos de los agentes con la jerarqu\u00ed\u00ada o con el proceso, aparecen como si fueran conflictos de la comunidad eclesial de base como tal. El reto verdadero est\u00e1 en establecer nuevas estructuras de acompa\u00f1amiento, coordinaci\u00f3n, etc., que sean m\u00e1s adecuadas a la eclesiolog\u00ed\u00ada de las comunidades de base y, a la vez, puedan mantener una efectiva comunicaci\u00f3n eclesial de conjunto.<\/p>\n<p>e) Tensiones provocadas por apoyar a las peque\u00f1as comunidades como algo transitorio, como instrumento de un proyecto, organizaci\u00f3n o partido. Las comunidades eclesiales de base no surgen para responder a un servicio parroquial espec\u00ed\u00adfico, como catequesis, liturgia, o acci\u00f3n social. Tampoco son una estructura de movilizaci\u00f3n popular, descartable una vez que haya cumplido con su objetivo. No son, pues, una etapa transitoria de pastoral.<\/p>\n<p>f) Tensi\u00f3n provocada por el reto de reconocer oficialmente la comunidad eclesial de base como lugar eclesial. Reto de no quedarse \u00fanicamente en la aceptaci\u00f3n te\u00f3rica de lo que ha sido dicho por el magisterio de la Iglesia sobre las comunidades de base, \u00abc\u00e9lula inicial de estructuraci\u00f3n eclesial\u00bb, sino en dar pasos concretos, para reconocer eso precisamente en las comunidades de base existentes. Las Iglesias particulares deben llegar a un acuerdo pastoral, que establezca progresivamente la comunidad eclesial de base como referencia eclesial oficial, en la cual los bautizados vivan su experiencia de comuni\u00f3n y misi\u00f3n, y por ella, se unan a todo el cuerpo eclesial, signo y sacramento del Reino en el mundo. Algunos de los s\u00ed\u00adnodos diocesanos, en proceso, intentaron legislar, por vez primera en Am\u00e9rica latina, teniendo en cuenta las comunidades de base como referencia inicial de la estructura y vida de la Iglesia local.<\/p>\n<p>g) Tensi\u00f3n provocada cuando se vac\u00ed\u00ada el Reino de su contenido escatol\u00f3gico, reduci\u00e9ndolo a un proyecto hist\u00f3rico. La evangelizaci\u00f3n no se agota en la liberaci\u00f3n, aunque tenga que pasar por ella. Incluso el fracaso de los objetivos temporales y la locura de la cruz tienen que presentarse como fuerza salvadora. Las comunidades de base, presionadas por una sociedad que idolatra la eficacia, pueden caer en la tentaci\u00f3n de dejar a un lado a los que colaboran poco en la lucha, como los enfermos terminales, los incurables, los ancianos, los indefensos, o abandonar las actividades  menos eficaces, como la atenci\u00f3n personalizada a los individuos que necesitan de consejo y orientaci\u00f3n. La motivaci\u00f3n m\u00e1s profunda para la lucha es la esperanza y los valores religiosos.<\/p>\n<p>h) Tensi\u00f3n \u00abprovocada\u00bb por la Biblia, por reducir la Biblia a algunos textos con la intenci\u00f3n de confirmar lo que se dice antes. La tentaci\u00f3n es doble: 1) pretender reducir el horizonte b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico de la opci\u00f3n por los pobres a un \u00fanico modelo hist\u00f3rico, como por ejemplo el de la liberaci\u00f3n y organizaci\u00f3n del pueblo de Israel, sin una incursi\u00f3n rigurosa en la perspectiva del Reino y del pueblo de Dios en el Nuevo Testamento; 2) aplicar el concepto teol\u00f3gico de pueblo de Dios, pura y simplemente, a los habitantes pobres del pa\u00ed\u00ads, sin precisiones ni exigencias.<\/p>\n<p>i) Tensi\u00f3n provocada por transformar lo popular de las comunidades eclesiales de base en populismo. Lo popular de la comunidad eclesial de base se orienta: 1) para reconstruir el sentido de pueblo de Dios a partir de lo comunitario y liberador; 2) para respetar el proceso de las bases sin imponerles estrategias ni actividades que no hayan sido asimiladas de modo consciente y responsable. Las comunidades de base son populares, no porque est\u00e1n formadas por miembros del pueblo, sino porque est\u00e1n, por su propia din\u00e1mica, en contacto constante con la vida y la realidad del pueblo. Ellas propician, de esta manera, que el pueblo sea escuchado, apoyado y evangelizado, y que se haga cada vez m\u00e1s el agente de su propio proceso (no solamente de un programa, sino de todo el proceso, con vistas al objetivo final). La opci\u00f3n por los pobres, como radicalidad evang\u00e9lica y como prioridad pastoral, es intr\u00ed\u00adnseca al proyecto de Jes\u00fas. El modo de expresar esto en determinados momentos hist\u00f3ricos no tiene fuerza normativa en todos los lugares y tiempos, aunque sea un ejemplo v\u00e1lido a ser tomado en consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>j) Tensi\u00f3n provocada por el reto de la inculturaci\u00f3n en el interior de la comunidad eclesial de base. Las comunidades de base son una especie de homogeneizaci\u00f3n pastoral de las bases. La inculturaci\u00f3n en la base sigue siendo un gran reto. La conciencia de su urgencia es mayor que la tendencia a ponerla en pr\u00e1ctica. Lo que en realidad existe en algunas comunidades de base son realidades discretas, signos modestos de inculturaci\u00f3n. El gran reto que ahora se presenta viene de los contextos multiculturales, ahora trabajados intensamente por la, as\u00ed\u00ad llamada, cultura de la inform\u00e1tica y sus modelos cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnicos de consumo y materialismo6.<\/p>\n<p>k) Tensiones provocadas por la urgencia de relacionar las comunidades de base con las grandes masas de bautizados. El gran reto de la Iglesia para las comunidades de base es relacionarse, de forma efectiva y constante, con las grandes masas de los bautizados: c\u00f3mo concienciarlos y organizarlos eclesialmente, de modo que su fe sea eficaz en la vida y en el contexto social donde se encuentran.<\/p>\n<p>l) Tensi\u00f3n provocada por mantener la propuesta global de las comunidades de base, apoyando las que ya han caminado y, a la vez, respetando el ritmo de los distintos procesos de otras comunidades de base. Reto de llegar a las zonas del pa\u00ed\u00ads que no se abrieron todav\u00ed\u00ada a este proceso eclesial de base, respetando su caminar, sin imponerles el ritmo de los que ya tienen una experiencia de muchos a\u00f1os y, a la vez, ayud\u00e1ndoles a dar nuevos y urgentes pasos adelante. Reto de no instalarse teol\u00f3gica y pastoralmente, repitiendo de manera mediocre la reflexi\u00f3n y los programas de las comunidades de base que surgieron anta\u00f1o, como respuesta a los problemas de d\u00e9cadas anteriores o de otras Iglesias locales.<\/p>\n<p>m) Tensi\u00f3n y crisis en las comunidades eclesiales de base y en sus agentes ante los cambios actuales de la sociedad y de la actual coyuntura eclesial. De modo general, en la presente coyuntura, las estructuras y el estilo de la pastoral tienden a ser m\u00e1s abiertos a las responsabilidades sociales y m\u00e1s centralizados y r\u00ed\u00adgidos en lo que se refiere a la vida interna de la comunidad eclesial. En relaci\u00f3n a las comunidades de base, directamente no existe ni euforia ni rechazo, sino indiferencia; postura que evidentemente afecta a las comunidades de base. Hay un ambiente menos favorable al proceso de descentralizaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral, que las comunidades de base, necesariamente, deben provocar. Esto implica cansancio, rutina y dudas sobre la propuesta global de inaugurar -desde las comunidades de base- un nuevo modelo de Iglesia. Las iniciativas que, con el ritmo de Medell\u00ed\u00adn y de Puebla, ven\u00ed\u00adan privilegiando la articulaci\u00f3n latinoamericana, hoy se descentralizan hacia el nivel regional, diocesano y de base, dando la sensaci\u00f3n de que se entra en una especie de diversidad desarticulada o de fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>n) Tensi\u00f3n provocada por el desgaste del lenguaje y de la novedad de las comunidades eclesiales de base. Las comunidades de base no se reducen solamente a Am\u00e9rica latina, ni son propiedad de la Iglesia cat\u00f3lica. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, ha habido una cierta socializaci\u00f3n y universalizaci\u00f3n de las experiencias y del lenguaje de las comunidades de base, que fueron surgiendo en todos los continentes y en varias tradiciones evang\u00e9licas. La tensi\u00f3n aparece precisamente porque se coloca el r\u00f3tulo de \u00abcomunidad eclesial de base\u00bb a cualquier esfuerzo comunitario, sin que sea realmente una c\u00e9lula del nuevo modelo de Iglesia.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nAcontece con las comunidades eclesiales de base algo semejante a las estaciones: son primavera y prometen mucho. \u00abA veces son calientes como el verano (por su profetismo, por sus luchas en favor de la justicia); muchas llegan a dar frutos sabrosos como en tiempo de oto\u00f1o; no faltan en las comunidades de base los tiempos de invierno -de profundizaci\u00f3n, de espera- cuando se mueren los insectos malignos y todo lo que es accidental se cae, para que lo fundamental se afirme y resista, conservando la vida\u00bb7. Esta es la raz\u00f3n por la que se dice que, en muchas partes, las comunidades de base son una realidad significativa que anuncia una nueva primavera y promete una cosecha abundante.<\/p>\n<p>Las comunidades de base son frecuentemente un desaf\u00ed\u00ado a las viejas instituciones y provocan conflictos sociales y eclesiales. Aun cuando parecen perderse entre los que forman el reverso de la historia, ellas permiten a las personas abrir las ventanas a horizontes m\u00e1s amplios y alimentan la incre\u00ed\u00adble esperanza de que habr\u00e1 un d\u00ed\u00ada en que todos, al levantar la vista, ver\u00e1n qu\u00e9 reina sobre la tierra la libertad, la comuni\u00f3n, la paz y el amor (cf J. A. Labordeta).<\/p>\n<p>La comunidad eclesial de base es propuesta, lucha y comienzo del proyecto del Se\u00f1or: 1) para el renacer del d\u00ed\u00ada de la paz, cuando las mesas queden repletas de pan; 2) para conseguir la fraternidad y derrumbar las barreras de las divisiones y de las fronteras injustas y exclusivistas, y 3) para lograr el triunfo del tiempo de la verdad y de la justicia, donde no exista ni el odio, ni la sangre, ni la miseria. Los rosales florecer\u00e1n, los jazmines inundar\u00e1n el mundo con la fragancia de su perfume. La acci\u00f3n de gracias y la fiesta no dejar\u00e1n sitio a las l\u00e1grimas. Cuando finalmente todos los caminos converjan en \u00e9l&#8230; y \u00abDios lo ser\u00e1 todo en todas las cosas\u00bb (lCor 15,28).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Las comunidades eclesiales de base, siendo numerosas en toda Am\u00e9rica latina, tienen, sin embargo, una historia y un camino bien distintos en cada pa\u00ed\u00ads. Las comunidades de base de Brasil, M\u00e9xico y Chile, con una tradici\u00f3n de largos a\u00f1os, son distintas de las del Caribe ingl\u00e9s y franc\u00e9s, con pocos a\u00f1os de existencia. La pr\u00e1ctica comunitaria de Brasil no es semejante a la del Per\u00fa. Las comunidades eclesiales de base de Nicaragua, de Guatemala y El Salvador, que pasaron por una situaci\u00f3n de guerra, poseen una fuerte experiencia martirial. Las de Honduras est\u00e1n unidas a la importante experiencia de los Delegados de la palabra de Dios. Las de la Guayana inglesa surgen en un pa\u00ed\u00ads de mayor\u00ed\u00ada hinduista. Las de Belice nacieron recientemente. Las de Jamaica se abren camino en un pa\u00ed\u00ads donde los cat\u00f3licos son menos del 10% de la poblaci\u00f3n. Las de Bolivia (Amara, Quechua, Minas, la regi\u00f3n amaz\u00f3nica y las periferias urbanas) son marcadamente distintas. Las de Argentina, en general, est\u00e1n m\u00e1s concienciadas; en Colombia, el conflicto con la jerarqu\u00ed\u00ada es m\u00e1s frecuente. Hay tambi\u00e9n diferencias entre las comunidades de base de cultura moderna, las de cultura ind\u00ed\u00adgena y las afroamericanas. &#8211; 2 Puebla 1147 habla del pobre como sujeto activo de evangelizaci\u00f3n y, en el 1146, dice que los que han sido ayudados, se sienten capaces de asumir por s\u00ed\u00ad mismos su propio proceso de liberaci\u00f3n evang\u00e9lica. &#8211; 3. \u00abLos ministerios eclesiales de los hijos\/as del pueblo en el coraz\u00f3n de la Iglesia, significan el rescate de las dimensiones, acciones, funciones y vitalidad del cuerpo total. El cuerpo tambi\u00e9n act\u00faa, en funciones ciertamente propias, intransferibles y no asumibles por la cabeza. En un sentido m\u00e1s exacto, la cabeza no conf\u00ed\u00ada funciones al cuerpo, ni ministerios a los laicos. Ella dirige y dinamiza la ministerialidad total de un cuerpo integralmente animado por el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas\u00bb (cf A. PARRA, Los ministerios en la Iglesia de los pobres, Vozes SP, 1991, 186). &#8211; 4. Cf UUS 77, 99. &#8211; 5 A pesar de las dificultades originadas por el fundamentalismo de algunos grupos evang\u00e9licos y pentecostales, en varios lugares de Europa y Estados Unidos, existen las comunidades de base denominadas ecum\u00e9nicas, que representan un nuevo tipo de expresi\u00f3n eclesial. &#8211; 6. \u00abLa comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea con cualquier parte del mundo, la inducci\u00f3n a decisiones inmediatas y emocionales, no reflexionadas ni maduradas, lleva a considerar provisionales y pasajeras todas las actitudes y a dar como imposible un compromiso estable y definitivo\u00bb. -7. D. Julio Labay\u00e9n, obispo en Filipinas, citado por Margaret Hebletheite, en una serie de trabajos en la revista The Tablet, Londres, 16 de abril, 435-436; 23 de abril, 465-467; 30 de abril, 498-499; 7 de mayo, 527-530.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Comunidades de base y expresi\u00f3n de la fe, Estela, Barcelona 1970; AA.VV., Comunidad de base y prospectiva pastoral en Am\u00e9rica latina, IPLA, Bogot\u00e1 1972; AA.VV., Comunidades de base, Marova, Madrid 1971; AA.VV., Comunidades de base, Concilium 104 (1975); ALONSO A., Comunidades eclesiales de base, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970; BARBE D., En el futuro, las comunidades de base, Studium, Madrid 1974; BOFE L., Eclesiog\u00e9nesis. Las comunidades de base reinventan la Iglesia, Studium, Madrid 1980; DELESPESSE M.-TANGE A., El resurgimiento de las experiencias comunitarias, Mensajero, Bilbao 1971; LEPAGE L., Las comunidades, \u00bfsectas o fermentos?, Mensajero, Bilbao 1972; WESS P., \u00bfC\u00f3mo se llega a la fe? Comunidades de base eclesiales, Herder, Barcelona 1986.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 E Marins<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Panorama de las comunidades eclesiales de base: 1. Hacia la unidad terminol\u00f3gica; 2. Origen de las comunidades eclesiales de base: a) Origen hist\u00f3rico, b) Origen ideol\u00f3gico; 3. Composici\u00f3n sociol\u00f3gica; 4. Extensi\u00f3n; 5. Concepto indeterminado de comunidad &#8211; II. Problem\u00e1tica de las comunidades eclesiales de base: 1. Problem\u00e1tica psicol\u00f3gica; 2. Problem\u00e1tica sociopol\u00ed\u00adtica: a) Compromiso cristiano, b) Pol\u00ed\u00adtica y policracia, e) Instancia critica de la sociedad; 3. Problem\u00e1tica eclesial: a) Convivencia con los poderes injustos, b) Grave deficiencia en su misi\u00f3n evangelizadora, c) Mantenimiento a ultranza de estructuras caducas; 4. Problem\u00e1tica espiritual: a) Abiertos al Esp\u00ed\u00adritu, b) Encuentro con la palabra, c) \u00abOraci\u00f3n comunitaria\u00bb y \u00abeucarist\u00ed\u00ada dom\u00e9stica\u00bb. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro de la experiencia comunitaria mundial de los \u00faltimos a\u00f1os, en el pueblo cristiano se ha sentido tambi\u00e9n la tendencia masiva, o al menos amplia, a unirse los cristianos en peque\u00f1as comunidades. La existencia de las mismas es respuesta a la problem\u00e1tica del momento. En pocas circunstancias como en \u00e9sta puede decirse que los cristianos han sido r\u00e1pidos e intuitivos, han sintonizado con la situaci\u00f3n en que viv\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>A\u00fan es pronto para trazar la historia externa e interna de este movimiento. Como veremos, apenas si va llegando a la mayor\u00ed\u00ada de edad. Ello reclama la prudencia y sensatez necesaria para que no predomine el sue\u00f1o adolescente a la hora de acercanos a esta historia. No obstante, s\u00ed\u00ad es posible establecer ya, sobre un esquema y unas bases aceptables, las lineas maestras de lo que llamamos comunidades eclesiales de base.<\/p>\n<p>1. Panorama de las comunidades eclesiales de base<br \/>\nProcedamos hacia el interior de estas comunidades acerc\u00e1ndonos desde el exterior, desde datos que pueden parecer perif\u00e9ricos, pero que resultan insustituibles y sumamente reveladores:<\/p>\n<p>1. HACIA LA UNIDAD TERMINOL\u00ed\u201cGICA &#8211; Hay quien sit\u00faa el bautismo -no el nacimiento- de estas comunidades cristianas de base en Francia. Es un detalle que no vamos a verificar detenidamente. S\u00f3lo indicamos que en los comienzos de este movimiento eclesial pulularon una buena serie de nombres y adjetivos, todos ellos expresando de alg\u00fan modo la intuici\u00f3n que sus mentores llevaban dentro, y a veces tambi\u00e9n la aversi\u00f3n que sus enemigos les manifestaron ya desde los comienzos. As\u00ed\u00ad, se habl\u00f3 desde esos comienzos de comunidades \u00absubterr\u00e1neas\u00bb, \u00abnuevas\u00bb, \u00ab\u00e1cratas\u00bb, \u00absalvajes\u00bb, \u00abde fe\u00bb, \u00abresponsables\u00bb; se habl\u00f3 de grupos \u00abprof\u00e9ticos\u00bb, \u00abinformales\u00bb, \u00abde misi\u00f3n\u00bb, \u00abde reflexi\u00f3n\u00bb, \u00abespont\u00e1neos\u00bb; se habl\u00f3 de \u00abfraternidades\u00bb, \u00abcomunas\u00bb, \u00abc\u00e9lulas\u00bb, \u00abequipos\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Posteriormente, los nombres se fueron decantando y ciertamente ha prevalecido la denominaci\u00f3n Comunidades eclesiales de base&#8217; (= CEB).<\/p>\n<p>2. ORIGEN DE LAS CEB &#8211; Vamos a referirnos al origen hist\u00f3rico y tambi\u00e9n al origen ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a) Origen hist\u00f3rico. Al hablar del origen hist\u00f3rico no puede ser silenciada una prehistoria notable: los movimientos comunitarios de otros siglos, concretamente de los ss. xi-xii, que respondieron a impulsos parecidos. Las CEB perder\u00ed\u00adan una perspectiva hist\u00f3rica que necesitan si olvidasen esa vieja dinast\u00ed\u00ada de la que son herederos, aunque no mim\u00e9ticos seguidores.<\/p>\n<p>Si nos acercamos m\u00e1s al origen inmediato, encontraremos dos acontecimientos con sus fechas concretas y precisas que est\u00e1n en la base de este resurgir comunitario. El primero de esos acontecimientos es el concilio Vat. II: \u00abEn lontananza -confiesan las mismas comunidades- se vislumbra el impulso del Vaticano II&#8230; Probablemente ahora queda atr\u00e1s, pero ah\u00ed\u00ad est\u00e1 el impulso inicial\u00bb. Esta confesi\u00f3n podr\u00ed\u00adan hacerla suya tambi\u00e9n muchas CEB que ya con anterioridad al segundo acontecimiento, que inmediatamente mencionaremos, eran preocupaci\u00f3n y ten\u00ed\u00adan entidad en la Iglesia.<\/p>\n<p>El segundo acontecimiento es el mayo franc\u00e9s de 1968. Es el a\u00f1o de la contestaci\u00f3n no s\u00f3lo estudiantil ni s\u00f3lo francesa. Fue una contestaci\u00f3n mundial y a todos los niveles. La influencia y el impacto que tales sucesos causaron se vieron inmediatamente en la vida comunitaria. Una existencia m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica y desenfadada ped\u00ed\u00ada nacer o se daba a s\u00ed\u00ad misma nacimiento. Puede ser sintom\u00e1tico, a este respecto, que publicaciones sensibles a los movimientos de los tiempos comiencen precisamente en ese a\u00f1o a llamar la atenci\u00f3n sobre las comunidades de base y sus relaciones con la contestaci\u00f3n. Un tab\u00fa hab\u00ed\u00ada desaparecido, abriendo la puerta a una existencia nueva.<\/p>\n<p>b) Origen ideol\u00f3gico. Una de las comunidades se expresaba as\u00ed\u00ad: \u00abLa idea de formar entre nosotros una comunidad de base ha nacido de tantos acontecimientos, que nos es no solamente imposible relatarlos todos, sino incluso recordarlos\u00bb&#8216;. En efecto, no existe s\u00f3lo una motivaci\u00f3n, a no ser que deseemos manipular el sentido m\u00e1s profundo de estas comunidades. Manuel Useros Carretero ha enumerado, en general y buena s\u00ed\u00adntesis, estas cinco razones, que captan con bastante realismo las cosas: \u00abnueva conciencia eclesial\u00bb (pp. 47-49); \u00abrenovado sentido de la personalidad y de la fraternidad cristiana\u00bb (49-52); \u00abinsuficiencias y deficiencias del establecimiento sociol\u00f3gico de la Iglesia\u00bb (52-53); \u00abproceso de descristianizaci\u00f3n y de secularizaci\u00f3n\u00bb (53-54); \u00abpreferencia por el anonimato y salvaguarda de la intimidad\u00bb (54-56).<\/p>\n<p>A estas razones, de indudable inter\u00e9s y sociol\u00f3gicamente claras, hay que a\u00f1adir otras dos. Por una parte, debe recordarse la \u00abutopia\u00bb en su m\u00e1s profundo significado religioso y teol\u00f3gico. Un buen conocedor del movimiento de las CEB ha podido decir: \u00abLa comunidad es el camino de la utopia. Por otra parte, no podemos olvidar el \u00absnobismo\u00bb. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se ha podido escribir desde dentro, desde la experiencia de las comunidades de base: \u00abNo cabe duda alguna que en ello [en el nacimiento de las comunidades] se muestra una cierta &#8216;embriaguez de lo nuevo&#8217;, un demonio de la distracci\u00f3n, de la destrucci\u00f3n, que act\u00faan conjuntamente\u00bb.<\/p>\n<p>3. COMPOSICI\u00ed\u201cN SOCIOL\u00ed\u201cGICA &#8211; Para algunos, las CEB deben tener una relativa homogeneidad\u00bb. Para otros, en cambio, esto es imposible y contraproducente: \u00abEstos grupos buscan lo m\u00e1s posible la heterogeneidad\u00bb. Algunos afirmar\u00e1n incluso que \u00ablo propio de una comunidad es ser heterog\u00e9nea\u00bb.<\/p>\n<p>La vida concede m\u00e1s credibilidad a esta segunda tendencia. En las CEB existentes no se da n\u00famero ni preciso ni aproximado de participantes. Mientras hay comunidades de tres o cuatro miembros, las hay tambi\u00e9n de 50 y hasta de 220 y 500&#8243;. Hay quien considera n\u00famero m\u00e1s o menos ideal unas doce personas; en cambio, para otros este n\u00famero es demasiado peque\u00f1o\u00bb. Tampoco existe una edad comunitaria: en las comunidades coexisten todas las edades, desde los ni\u00f1os hasta los ancianos. No hay tampoco un estado comunitario: en una misma comunidad conviven religiosos, religiosas, casados -con sus ni\u00f1os- y laicos c\u00e9libes. M\u00e1s a\u00fan, hay quien piensa que \u00e9stas deber\u00ed\u00adan ser las comunidades preferidas, pues ellas manifiestan mejor la plenitud eclesial al presencializarse entre ellos y en el mundo, comunitariamente, la multiforme gracia del Esp\u00ed\u00adritu, que reparte a cada uno como quiere\u00bb. Falta tambi\u00e9n la profesi\u00f3n com\u00fan, la categor\u00ed\u00ada social uniforme, la nacionalidad e incluso id\u00e9ntica fe. Hay CEB de tipo ecum\u00e9nico. Y algunas de mucho renombre.<\/p>\n<p>4. EXTENSI\u00ed\u201cN &#8211; No parece posible hacer un mapa de las CEB. Puede, ciertamente, afirmarse que es un fen\u00f3meno muy extendido en Europa y Am\u00e9rica del Norte, que comienzan ya a contar en Africa y que son legi\u00f3n en Am\u00e9rica Latina\u00bb. Ya en 1972 se pod\u00ed\u00ada afirmar, referido a Espa\u00f1a: \u00abEn Espa\u00f1a hay una gama de comunidades de base&#8230; que est\u00e1 repartida pr\u00e1cticamente por todas las di\u00f3cesis. Con frecuencia uno cree asistir a un pugilato en favor de una mayor radicaci\u00f3n de comunidades en diversas ciudades. Tal es el n\u00famero de las mismas que nos presentan. Y eso que, al menos en Am\u00e9rica Latina, predominan sobre todo en el campo.<\/p>\n<p>5. CONCEPTO INDETERMINADO DE COMUNIDAD &#8211; Es muy dif\u00ed\u00adcil precisar la definici\u00f3n de algo vital. Y esto es lo que sucede con las CES. Por eso no extra\u00f1a leer que los asistentes a una Semana de Teolog\u00ed\u00ada no logran ponerse de acuerdo sobre el significado de comunidad cristiana de base. Como tampoco extra\u00f1a el hecho de que se camuflen y escondan tras esta denominaci\u00f3n movimientos que a otros les parece no tener nada que ver con lo que a primera vista indican. Tanto desde la derecha como desde la izquierda, parece que la imprecisi\u00f3n conceptual est\u00e1 siendo para muchos el refugio en el que disimular su derechismo o su izquierdismo.<\/p>\n<p>Hace no muchos a\u00f1os todav\u00ed\u00ada el calificativo comunitario se reservaba para el tipo de vida consagrada en la Iglesia a trav\u00e9s de los tres votos religiosos. S\u00f3lo cuando la categor\u00ed\u00ada de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb empez\u00f3 a popularizarse como categor\u00ed\u00ada eclesiol\u00f3gica, pas\u00f3 a las distintas iglesias locales, e incluso a los grupos particulares dentro de una misma iglesia local.<\/p>\n<p>Antes se hablaba de grupos, y hoy todav\u00ed\u00ada resulta dif\u00ed\u00adcil saber cu\u00e1les son los elementos que hacen de un grupo una comunidad, y m\u00e1s a\u00fan una CEB. Es m\u00e1s f\u00e1cil escuchar o leer que \u00abel vocablo se ha convertido en mito y se emplea y desvirt\u00faa para aplicarlo a experiencias alejadas de todo esp\u00ed\u00adritu comunitario y de base, que definir adecuadamente lo que es realmente esa comunidad y esa base, o esa comunidad de base. Incluso encontramos una dificultad importante precisamente en nombre mismo de la base. Porque la base cambia, y lo normal es poner acentos distintos seg\u00fan esa base, aunque siempre Dios est\u00e9 en ella\u00bb.<\/p>\n<p>Entre las muchas descripciones manejadas me quedo con esta de L. Boff, que no s\u00e9 si ha querido realmente retratar por encima lo que son las comunidades de base: \u00abUna participaci\u00f3n m\u00e1s vital e \u00ed\u00adntima de los miembros, insertos en una misma realidad m\u00e1s o menos homog\u00e9nea, viviendo la esencia del mensaje cristiano que es la universal paternidad de Dios, la fraternidad con todos los hombres, el seguimiento de Jesucristo muerto y resucitado, la celebraci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n y de la Eucarist\u00ed\u00ada y la construcci\u00f3n ya iniciada en la historia del Reino de Dios, que es el de la liberaci\u00f3n del hombre todo y de todos los hombres.<\/p>\n<p>De momento, dej\u00e9moslo aqu\u00ed\u00ad. Nos hemos ido acercando desde el exterior a lo que sospechamos es una comunidad cristiana de base. Por el momento es suficiente. Encontraremos en lo que sigue un an\u00e1lisis relativamente amplio de lo que encierra esta definici\u00f3n o descripci\u00f3n. Aunque hay que advertir que tambi\u00e9n las CEB son bastante distintas y que lo normal es que no todas se encuentren formalmente en otras. Pasa lo mismo que en otros tipos de comunidades (v. gr., comunidades religiosas) de una historia m\u00e1s larga y decantada: a veces no parecen de la misma familia.<\/p>\n<p>II. Problem\u00e1tica de las comunidades eclesiales de base<br \/>\nA cuatro grandes cap\u00ed\u00adtulos puede reducirse la problem\u00e1tica de las CEB. Cuatro cap\u00ed\u00adtulos que encierran dentro de s\u00ed\u00ad otros muchos, como podr\u00e1 observarse. Aqu\u00ed\u00ad, por tratarse de un diccionario de espiritualidad, concederemos una importancia particular a esa problem\u00e1tica, aunque conviene advertir desde el principio que nada de lo que es humano, personal o estructuralmente, es ajeno a la espiritualidad. Desde todos los puntos de vista, y desde contextos muy diversos, podemos contribuir a pulir el concepto de espiritualidad.<\/p>\n<p>1. PROBLEM\u00ed\u0081TICA PSICOL\u00ed\u201cGICA &#8211; En un orden l\u00f3gico, el primer problema que cabe destacar es el de posibles motivaciones inconscientes de las que surge una CEB. La comunidad, por esta raz\u00f3n, puede estar ya en principio bloqueada o puede estar encauzada. La pregunta clave que tiene que hacerse la comunidad, en este sentido, es la siguiente: \u00bfQu\u00e9 mundo psicol\u00f3gico manifiesta la comunidad o de cu\u00e1l es producto?\u00bb.<\/p>\n<p>Otro problema, origen de muchas quiebras (siempre en el aspecto psicol\u00f3gico), es la heterogeneidad de la comunidad. Conviene no olvidar que esta heterogeneidad se da incluso all\u00ed\u00ad donde se ha buscado y deseado la homogeneidad. Porque la heterogeneidad no est\u00e1 tanto en los elementos externos, que sin duda son elementos de diferenciaci\u00f3n psicol\u00f3gica, como en la diversidad de otro tipo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo. En este sentido, las comunidades confiesan con naturalidad: \u00abHemos tenido las dificultades de orden interno que puede tener cualquier grupo que se integra de personas de distinto car\u00e1cter, formaci\u00f3n, disposici\u00f3n y sexo. Otro condicionamiento, quiz\u00e1 complementario, es el de las relaciones interpersonales. Como se sabe, \u00e9ste es el elemento central en la vida de todo grupo primario -y una comunidad lo es-. Toda comunidad aspira a una \u00ed\u00adntima participaci\u00f3n interpersonal, e incluso el movimiento moderno, m\u00e1s moderno cuanto m\u00e1s compuesto por j\u00f3venes -que son quienes m\u00e1s abundan en las CEB-, acent\u00faa m\u00e1s esta comunidad total. Adem\u00e1s de los problemas, incluso de \u00ed\u00adndole moral, que esta tendencia plantea\u00bb, es evidente que la consecuci\u00f3n de esta meta implica una ca\u00ed\u00adda radical de las propias barreras no s\u00f3lo de inhibici\u00f3n, sino incluso muchas veces de intimidad. Y esto es muy dif\u00ed\u00adcil de lograr t\u00e9cnicamente. Sobre todo en ambientes cultivados, que tambi\u00e9n debieron ser propicios a las CEB -y tambi\u00e9n lo son de hecho-, aunque no sean los preferenciales<br \/>\nA esta problem\u00e1tica, de tipo general, aunque no por ello menos importante, habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir, dentro del aspecto psicol\u00f3gico, otras dificultades m\u00e1s concretas. Se piense, por ejemplo, en la figura del l\u00ed\u00adder. Es una cuesti\u00f3n vital, que acent\u00faa su dificultad cuando se entra en el mundo eclesial. Las CEB que f\u00e1cilmente se han visto sin l\u00ed\u00adderes jer\u00e1rquicos -y que en cierta manera han nacido de su escasez, o han tenido o querido caminar un poco sin su compa\u00f1\u00ed\u00ada-han tenido que confesar que aqu\u00ed\u00ad estaba una de sus dificultades centrales, y que no logran superar. Porque la figura del l\u00ed\u00adder es muy compleja e implica resortes psicol\u00f3gicos y culturales que no se improvisan.<\/p>\n<p>Para superar estas dificultades se ha acudido a las m\u00e1s modernas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas, psicosociol\u00f3gicas o socio-psicoanal\u00ed\u00adticas. Ello no ha contribuido siempre a la soluci\u00f3n de los problemas que plantea la convivencia. Y no s\u00f3lo en cuanto no se est\u00e1 de acuerdo en el momento en que debe utilizarse el planteamiento t\u00e9cnico de la comunidad: si en los comienzos, para que la comunidad nazca sana, o al final, cuando la comunidad ha encontrado un centro de atracci\u00f3n, sino quiz\u00e1, sobre todo, porque hay aspectos de una vida en los que la t\u00e9cnica, una cierta t\u00e9cnica, revela las deficiencias y limitaciones de toda andadura humana. Con frecuencia las CEB han tenido que romperse porque en su seno ha nacido, a pesar de toda la buena voluntad, un nuevo fruto, que es la herida incurable en la gama de sentimientos internos que hace insufrible la convivencia seria y profunda.<\/p>\n<p>2. PROBLEM\u00ed\u0081TICA SOCIO-POL\u00ed\u008dTICA &#8211; Aspecto este de suma importancia, y progresivamente m\u00e1s interesante desde el momento en que se asumen ya con naturalidad en la vida cristiana y en la espiritualidad las mediaciones pol\u00ed\u00adticas [>Mediaciones]. Es un dato reciente, que no puede quedar al margen de la consideraci\u00f3n espiritual por m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Tres son las ideas en torno a las cuales parece girar todo el comportamiento socio-pol\u00ed\u00adtico de las CEB:<\/p>\n<p>a) La primera idea es la del compromiso cristiano. Las CEB no aceptan una especie de gueto ideol\u00f3gico, en el sentido de que existan para encarrilar su vida espiritual en los momentos de las reuniones que celebran. Las reuniones fuertes son necesarias, imprescindibles, pero no est\u00e1n cerradas a la vida. La vida es el desarrollo normal en el mundo de esas mismas reuniones. Por otra parte, las CEB han abandonado la dicotom\u00ed\u00ada cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, orden material y espiritual, religioso y profano, etc. Intentan \u00abtraducir la palabra de Dios en los actos de cada d\u00ed\u00ada\u00bb. Quieren que esta palabra ilumine todas sus acciones y actuaciones, e intentan, abierta o solapadamente, llevar esta iluminaci\u00f3n a todo el mundo.<\/p>\n<p>b) La segunda idea es la preocupaci\u00f3n por la pol\u00ed\u00adtica y el despego de lapolicracia\u00bb. Las CEB no quieren ser un partido pol\u00ed\u00adtico, ni nuevo ni viejo. Es evidente que pueden tener, y tienen, sus preferencias en cuanto a los pol\u00ed\u00adticos, pero no las tienen en cuanto policratas. Esto es al menos lo que ellas dicen, y a su testimonio nos atenemos una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>c) La tercera idea es \u00e9sta: las CEB son una instancia cr\u00ed\u00adtica de la sociedad. Es decir, las comunidades cristianas de base, partiendo del Evangelio, le\u00ed\u00addo en las mediaciones reales de la existencia, se han formado una idea acerca del modo concreto de llevar adelante la sociedad y est\u00e1n dispuestos a contestar cualquier criterio o realizaci\u00f3n que no vaya de acuerdo con esas ideas o programa. M\u00e1s a\u00fan, convencidos de que la fidelidad al Evangelio les pide que sean intransigentes a la hora de juzgar ciertos programas y actuaciones, no admiten f\u00e1cilmente las componendas que los poderes de este mundo establecen para que las cosas no cambien, renunciando as\u00ed\u00ad a lo que debe ser encarnaci\u00f3n progresiva del Reino de Dios, que se predica y debe actuarse especialmente en los peque\u00f1os y los pobres en la liberaci\u00f3n de sus m\u00faltiples ataduras.<\/p>\n<p>Estas ideas han propiciado a las CEB unas acusaciones sociales que se perpet\u00faan, sobre todo en las naciones en que la pol\u00ed\u00adtica es m\u00e1s s\u00f3rdida y oscura, m\u00e1s ligada a la corrupci\u00f3n casi permanente de sus estructuras, y que suelen coincidir precisamente con las de confesionalidad m\u00e1s cat\u00f3lica, lo que aumenta la rabia y rechazo profundo de las comunidades cristianas de base. En esto Am\u00e9rica Latina tiene la parte m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>Las fuerzas socio-pol\u00ed\u00adticas han sabido catalizar la contestaci\u00f3n de estas comunidades por el camino de la acusaci\u00f3n comunista. Las acusar\u00e1n de \u00abagitadores comunistas\u00bb, cosa no siempre falsa, al menos en las palabras, ya que las mismas comunidades confiesan, a veces, tener \u00abaspiraciones cristianas y marxistas\u00bb, o que sus miembros \u00abfrecuentemente est\u00e1n marcados por el marxismo y, en general, por el ideal revolucionario\u00bb. Otras muchas veces no sucede esto, aunque casi siempre pueda decirse que profesan ideas de izquierda, unas ideas que no s\u00f3lo se profesan compatibles con el esp\u00ed\u00adritu del Evangelio, sino que se presentan como las \u00fanicas que responden al Evangelio, o que al menos son perfectamente compatibles con \u00e9l.<\/p>\n<p>3. PROBLEM\u00ed\u0081TICA ECLESIAL &#8211; Hay que recordar en este momento que las CEB, precisamente por ser cristianas, con quienes m\u00e1s relaciones mantienen es con la Iglesia institucional.<\/p>\n<p>Por eso no es extra\u00f1o que su principal problem\u00e1tica -sea o no la m\u00e1s abundante- sea la eclesi\u00e1stica o eclesial. Y tambi\u00e9n la m\u00e1s enrarecida, al menos en muchas circunscripciones, a pesar de las \u00abgenerosas\u00bb muestras de afecto de muchos obispos y la \u00abben\u00e9vola\u00bb aceptaci\u00f3n de las mismas por altas instancias de la jerarqu\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Es cierto que no todas las CEB son id\u00e9nticas. Pero ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil no constatar un denominador com\u00fan. A pesar de que alguien haya podido decir desde dentro de estas comunidades: \u00abConozco comunidades que viven plenamente de acuerdo con la jerarqu\u00ed\u00ada y la parroquia&#8217; -expresi\u00f3n que ya encierra una amplia negatividad-, otros testimonios, probablemente m\u00e1s hist\u00f3ricos y sociol\u00f3gicamente m\u00e1s importantes, se\u00f1alan: \u00abEn casi todos los lugares surgen grupos espont\u00e1neos que, por lo general, no tienen en com\u00fan m\u00e1s que su rechazamiento de las instituciones eclesiales tal cual son, expresado de maneras diferentes\u00bb. Hay comunidades concretas que no tienen reparo en confesar: \u00abTodos somos personas al margen de las iglesias existentes&#8217;.<\/p>\n<p>El origen de esta contestaci\u00f3n eclesial, casi siempre fuerte, aunque no uniforme, est\u00e1 en el descubrimiento de un nuevo rostro de la Iglesia y del cristiano. Este descubrimiento, en un ambiente ya de por s\u00ed\u00ad contestatario como el de los tiempos modernos -sobre todo frente a los \u00f3rganos presidenciales de cualquier tipo de sociedad-, produce \u00abun juicio cr\u00ed\u00adtico a menudo implacable\u00bb\u00bb. Esto no quiere decir que se pueda hablar de rupturas p\u00fablicas, inmediatas y masivas. Las rupturas, desgraciadamente -porque la ruptura es siempre destructora-, se dan. Pero, en general, antes han mediado \u00abrepetidos intentos de actuar dentro de las estructuras establecidas\u00bb<br \/>\nTres son las acusaciones fundamentales lanzadas contra la Iglesia y de donde surgen los problemas:<\/p>\n<p>a) Convivencia con los poderes injustos, tanto de la pol\u00ed\u00adtica, de la econom\u00ed\u00ada como de cualquier otra fuerza social de mantenimiento de las estructuras opresoras de clases menos pudientes y m\u00e1s abandonadas secularmente.<\/p>\n<p>b) Grave deficiencia en su misi\u00f3n evangelizadora al no transmitir a los hombres su esencia misionera y salvadora universal: \u00abLa Iglesia, en la medida en que ha perdido su capacidad de conversi\u00f3n incesante y de aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n, se ha ido conformando insensiblemente con un `bautizo superficial -pero tremendamente eficaz como sanci\u00f3n sacralizante- de la ideolog\u00ed\u00ada socio-pol\u00ed\u00adtica dominadora de Occidente y del paganismo servil y fatalista de los pueblos abor\u00ed\u00adgenes\u00bb.<\/p>\n<p>c) Mantenimiento a ultranza de estructuras caducas de la Iglesia, con el consiguiente desfase de la normativa eclesi\u00e1stica y la permanente vivencia de ideas y cuadros del pasado.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1 esta tercera acusaci\u00f3n la m\u00e1s repetida y desmenuzada, sobre todo en Am\u00e9rica Latina, donde las estructuras eclesiales son radicalmente incapaces -incluso por falta elemental de medios y personal- de seguir el amplio movimiento de las CEB. Nos detenemos a enumerar algunas de las cr\u00ed\u00adticas, generalmente acompa\u00f1adas de propuestas y a veces de realizaciones consumadas ante el silencio de las autoridades eclesi\u00e1sticas:<\/p>\n<p>&#8211; Ataque a la presencia a\u00fan inquisitorial y totalitaria de los obispos, quienes hacen y deshacen, quitan y ponen a su antojo, amparados en un discutible derecho divino, que ignora las m\u00e1s elementales formas democr\u00e1ticas en que civilmente se vive o por las que se suspira -seg\u00fan los lugares en que estas comunidades est\u00e1n asentadas- y trabaja denodadamente.<\/p>\n<p>&#8211; Fuerte rechazo de las actuales estructuras de la vida parroquial. La parroquia urbana, en el sentido tradicional, no puede mantenerse ya. Las comunidades de base prescinden de ella por anacr\u00f3nica.<\/p>\n<p>&#8211; Revisi\u00f3n a fondo de la marginaci\u00f3n cultual de la mujer, del sacerdocio de los fieles y del estatuto de vida sacerdotal\u00bb. Es \u00e9ste un tema profundamente conflictivo, y que lo ser\u00e1 m\u00e1s en el futuro. Ya hay comunidades que han comenzado aceptando, sin m\u00e1s, la celebraci\u00f3n de sacerdotes casados -evidentemente como presidentes-.<\/p>\n<p>&#8211; Libertad prof\u00e9tica en la celebraci\u00f3n de los sacramentos y muy especialmente en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada. En general, se piensa que se puede hacer lo que se quiera, con tal que lo que se quiera est\u00e9 bien hecho. Es una libertad que exist\u00ed\u00ada en la primitiva comunidad cristiana, que se fue perdiendo por un sentido de uniformidad universal y de comuni\u00f3n vista jur\u00ed\u00addicamente. Las eucarist\u00ed\u00adas piratas -tan frecuentes- tienen su encarnaci\u00f3n m\u00e1s importante en las CEB.<\/p>\n<p>&#8211; Intercomuni\u00f3n cristiana. Nuevos y profundos, aunque quiz\u00e1 incompletos, aspectos de la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica postulan, en las CEB ecum\u00e9nicas -que son muchas-, una profunda revisi\u00f3n de las normas vigentes.<\/p>\n<p>La lista de problemas es amplia; y no podr\u00ed\u00ada decirse que es sencilla o de escaso valor. Pr\u00e1cticamente se pone en juego casi toda una instituci\u00f3n secular, t\u00ed\u00admida ante los cambios, y dif\u00ed\u00adcil en el aggiornamento.<\/p>\n<p>4. PROBLEM\u00ed\u0081TICA ESPIRITUAL &#8211; Para un diccionario de espiritualidad -lo insinu\u00e1bamos antes- esta problem\u00e1tica es fundamental. Indic\u00e1bamos tambi\u00e9n antes, y queremos acentuarlo ahora, que nada de lo que precede es ajeno a una espiritualidad que quiera no ser abstracta o a\u00e9rea, m\u00e1s destinada a los p\u00e1jaros o los \u00e1ngeles que a las personas de carne y hueso, presentes en un mundo concreto que juega con realidades [>Historia de la espiritualidad].<\/p>\n<p>Y es precisamente en esta visi\u00f3n amplia y concreta, realista y personal de la espiritualidad donde podemos constatar sin complejos, desde la fe cristiana, una dimensi\u00f3n m\u00e1s, la dimensi\u00f3n trascendente, que se incorpora y ensambla con las restantes, configurando al nuevo cristiano, que tampoco aqu\u00ed\u00ad quiere hacer dicotom\u00ed\u00adas ni andar chato por la vida.<\/p>\n<p>Nos parece que los aspectos m\u00e1s importantes de esta dimensi\u00f3n pueden ser los siguientes:<\/p>\n<p>a) Abiertos al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Hay dos hechos importantes en las CEB que dicen una \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en su interior. El primero es la relaci\u00f3n de estas comunidades a las primitivas comunidades cristianas, nacidas el mismo d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s al soplo del Esp\u00ed\u00adritu. Muy poco tendr\u00ed\u00adan que haber penetrado en ellas -en contra de lo que son sus m\u00faltiples referencias- para no captar el puesto que conced\u00ed\u00adan al Esp\u00ed\u00adritu Santo, principio, sost\u00e9n y gu\u00ed\u00ada de las mismas\u00bb. Esta ignorancia es improbable en un tipo de vida que, como veremos, dedica sus primeras energ\u00ed\u00adas al conocimiento de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>El segundo hecho es la referencia de estas comunidades al concilio Vat. II,como ya dijimos. Independientemente de la pobreza o riqueza pneumatol\u00f3gica del concilio, es evidente que ciertas afirmaciones y el reconocimiento de los carismas del Esp\u00ed\u00adritu suponen una primera piedra de importancia. El hecho mismo de que muchos conozcan a esas comunidades con la denominaci\u00f3n de \u00abgrupos prof\u00e9ticos\u00bb ya dice algo. Antes del concilio hubiera sido una expresi\u00f3n ins\u00f3lita. Admitida y exaltada la dimensi\u00f3n \u00abprof\u00e9tica\u00bb de todo cristiano, ya es otra cosa. Y no puede olvidarse la relaci\u00f3n que todos instintivamente establecemos entre profetas y Esp\u00ed\u00adritu Santo, que habl\u00f3 por ellos.<\/p>\n<p>Pero, indudablemente, la prueba m\u00e1s patente e importante de la apertura de las comunidades al Esp\u00ed\u00adritu es la conciencia de las mismas comunidades. Estas han nacido unas veces al observar \u00abuna Iglesia m\u00e1s preocupada por el cumplimiento del derecho can\u00f3nico que por el soplo del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Otras veces tienen ellas mismas la convicci\u00f3n de que nacen \u00aben la emulaci\u00f3n de los diferentes llamamientos del mismo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, de que \u00abse est\u00e1 realizando una obra del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb; \u00abyo me pregunto -dir\u00e1 un tercero- si el Esp\u00ed\u00adritu no nos est\u00e1 invitando de este modo a desarrollar nuestra noci\u00f3n de Iglesia\u00bb. Hay, pues, conciencia del Esp\u00ed\u00adritu en el nacimiento de las comunidades, y la hay tambi\u00e9n, que es m\u00e1s dificil y significativo, en la muerte de las mismas: \u00abDespu\u00e9s de madura reflexi\u00f3n y de haber orado al Esp\u00ed\u00adritu, se decidi\u00f3 poner fin a las actividades de la fraternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Es al Esp\u00ed\u00adritu a quien se acudir\u00e1 para pedir comprensi\u00f3n frente a situaciones que sin \u00e9l no son comprensibles. Una persona que informa sobre el intento de vida comunitaria de una religiosa juntamente con dos mujeres divorciadas (con tres ni\u00f1os cada una), puede escribir estas palabras: \u00abComo est\u00e1is acostumbradas a ver al Esp\u00ed\u00adritu soplar donde \u00e9l quiere, nada os podr\u00e1 asombrar. Nacimientos duros, defunciones penosas, que nacen y mueren por y para el Esp\u00ed\u00adritu. Y comunidades que contin\u00faan existiendo por el mismo Esp\u00ed\u00adritu: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00adan continuar amando y sirviendo si no estuvieran convencidos de que su trabajo ha de continuar mientras el Esp\u00ed\u00adritu tenga necesidad de ellos?\u00bb.<\/p>\n<p>Parece que la presencia del Esp\u00ed\u00adritu es fuerte en las mismas reuniones, no siempre f\u00e1ciles, de unas comunidades que tienen que hab\u00e9rselas con los dif\u00ed\u00adciles problemas que antes hemos enumerado en los diversos cambios: \u00abLas reuniones, tanto a nivel de responsables como a nivel de una peque\u00f1a comunidad, nos ense\u00f1an que los resortes humanos no son los \u00fanicos que est\u00e1n en obra, sino que entra en acci\u00f3n por todas partes la fuerza de Dios, que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Nada tiene de extra\u00f1o, en este ambiente, que pueda decirse con una conciencia serena y convencida: las CEB son un \u00abhumilde fen\u00f3meno suscitado por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>b) Encuentro con la Palabra. Los miembros de las comunidades, y sus dirigentes, captan pronto la superficialidad con que el cristiano entiende sus valores fundamentales y la insuficiencia cristiana con que este hombre puede enfrentarse a la vida desde una perspectiva evang\u00e9lica. Y se pone manos a la obra r\u00e1pidamente. La prueba m\u00e1s clara aparenta ser las discusiones de grupo, pero no lo son (aunque no se niega ese valor formativo que tienen). La mejor prueba es el-catecumenado cada vez m\u00e1s exigente y presente desde sus comienzos en las comunidades de base80. Por eso, quiz\u00e1 no est\u00e9 lejos de la verdad quien dice, hablando de estas comunidades, que \u00absu fuerte es la formaci\u00f3n\u00bb, o que en ellas se da un verdadero \u00abbombardeo intelectual\u00bb. Y, desde luego, se concede mayor importancia a la palabra que al sacramento.<\/p>\n<p>La palabra es le\u00ed\u00adda desde la vida y para la vida; no desde la abstracci\u00f3n y para la abstracci\u00f3n: \u00abPara nosotros, la fe est\u00e1 en la aceptaci\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas. Lo que pasa es que ese mensaje se entiende desde la vida. \u00abSe trata de releer el Evangelio a partir de la vida real. Se pretende contrastar la fe con la propia experiencia, \u00abbuscar el modo de resolver los problemas de la sociedad partiendo del Evangelio&#8217;, formarse unos \u00abcriterios [que] han surgido de la confrontaci\u00f3n Biblia-vida\u00bb\u00bb. Por eso dentro de la general valoraci\u00f3n y estima de la Palabra de Dios, tiene todas las preferencias una \u00abprofundizaci\u00f3n de los temas evang\u00e9licos inherentes a nuestro tipo de vida.<\/p>\n<p>Es cierto que no todas las CEB se acercan a la palabra de Dios con el mismo bagaje e id\u00e9ntica metodolog\u00ed\u00ada. Hay comunidades que pueden dar la impresi\u00f3n de que van a acabar especulando e ideologizando el cristianismo. Cabe, no obstante, observar una seria diferencia entre el acercamiento de estas comunidades y el de las personas que pasan por cient\u00ed\u00adficas, sin m\u00e1s. Copiamos un testimonio que creemos de inter\u00e9s y que puede representar acercamientos serios, no especulativos: \u00abHab\u00ed\u00ada que empalmar con la cultura profana y tratar de interpretarla a la doble luz de la palabra evang\u00e9lica y de la experiencia vital del pueblo, del que frecuentemente los grandes pensadores no son m\u00e1s que sus catalizadores. Aspir\u00e1bamos a ir construyendo sin prisa, y con ayuda de otras comunidades, una cosmovisi\u00f3n en la que entraran, sin confundirse, pero sin separarse, los conocimientos cient\u00ed\u00adficos, filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos, como tres modos leg\u00ed\u00adtimos e independientes de acercarnos a la realidad (&#8230;). En todo nuestro estudio&#8230;, es Cristo quien da sentido a toda nuestra visi\u00f3n del mundo, el hombre y la historia, y a la vez quien nos revela el contenido \u00faltimo de la existencia, como Dios-para-nosotros, y cuyo nombre es comuni\u00f3n\u00bb. Independientemente de la actitud que se adopte ante las CEB o ante algunos aspectos de las mismas, es evidente que este programa de acercamiento a la palabra de Dios dista mucho de acercamientos abstractos o puramente \u00abcient\u00ed\u00adficos\u00bb.<\/p>\n<p>c) \u00abOraci\u00f3n comunitaria\u00bb y \u00abeucarist\u00ed\u00ada dom\u00e9stica\u00bb. La oraci\u00f3n, cuyo centro cristiano es la eucarist\u00ed\u00ada, es un \u00abpunto de convergencia de la mayor parte de los dem\u00e1s aspectos del complejo fen\u00f3meno religioso\u00bb. Secularmente se tiene como manifestaci\u00f3n de un esp\u00ed\u00adritu cristiano profundo y hondo, que puede caminar adelante, cualesquiera que sean los problemas en los que uno viva envuelto. Ante la imposibilidad de enumerar aqu\u00ed\u00ad otras muchas dimensiones espirituales, hemos cre\u00ed\u00addo interesante detenernos en este aspecto, que para la espiritualidad, en cualquiera de sus comprensiones, tiene indudable importancia.<\/p>\n<p>Ciertamente hay comunidades m\u00e1s contemplativas, como tambi\u00e9n comunidades que, sin serlo especialmente, conceden una gran importancia a la oraci\u00f3n. Pero puede afirmarse que la oraci\u00f3n, sobre todo en su dimensi\u00f3n comunitaria, est\u00e1 presente en las CEB. Llegan momentos en que la comunidad confiesa con naturalidad: \u00abOrar era una necesidad. Como se confiesa la \u00abnecesidad de frecuentes encuentros\u00bb, se afirma tambi\u00e9n la necesidad \u00abde la oraci\u00f3n, porque Dios es el primero en la comunidad y es \u00e9l quien le da sentido&#8217;. Ante posibles tentaciones de retraimiento, los m\u00e1s l\u00facidos mentores de estas comunidades no han dudado en afirmar: \u00abLas comunidades de base que no cultiven un aut\u00e9ntico esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n individual y colectiva, no solamente ponen en peligro su identidad cristiana, sino que hacen un p\u00e9simo servicio a los intereses revolucionarios de la base tour court\u00bb. Y no se trata de una oraci\u00f3n seca ni de una oraci\u00f3n puramente horizontalizada; al menos en los origenes de estas comunidades. No deja de ser curioso que ha sido precisamente en estos ambientes donde ha germinado y nacido un concepto de oraci\u00f3n cristiana que hoy llama la atenci\u00f3n y que puede ser firmada por la teor\u00ed\u00ada y experiencia cristiana m\u00e1s decantada: \u00abLa oraci\u00f3n es una experiencia de gratuidad\u00bb. Quiz\u00e1 muchos, que han mirado a las comunidades de base con ojos superficiales (e incluso comunidades en s\u00ed\u00ad superficiales), no pensaron que esto fuera as\u00ed\u00ad. Pero lo es.<\/p>\n<p>Y dentro de esta oraci\u00f3n, el centro es la eucarist\u00ed\u00ada. \u00abUna comunidad cristiana tendr\u00e1 siempre necesidad del sacerdote y, sobre todo, si la comunidad es ferviente, de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb. No debe confundirse la fuerte resistencia de estas comunidades a la concepci\u00f3n tradicional de los ministerios -como antes indic\u00e1bamos- con la actitud claramente positiva e ineludible de la presencia del sacerdote en ella. Hay muchas comunidades de base que no tienen sacerdote, sobre todo en Am\u00e9rica Latina. Pero su ausencia no se debe a una actitud de rechazo, sino a la indigencia ministerial y falta de sacerdotes. Precisamente si son estas comunidades las que se ponen con tanta dureza, es porque estiman que esa presencia es decisiva y no ven la posibilidad tradicional de tenerla.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es la eucarist\u00ed\u00ada de las CEB? No hay esquema fijo y \u00fanico, sin duda. El gran pluralismo que se observa en otros aspectos de las comunidades de base tiene tambi\u00e9n lugar aqu\u00ed\u00ad. No obstante, tres parecen ser las caracter\u00ed\u00adsticas predominantes:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Naturalidad y realismo en los s\u00ed\u00admbolos. \u00abEl pan es pan; el vino, vino, del que se compra en la tienda y se bebe en las comidas; el lugar, el comedor, donde se hace la vida de familia y se tienen las reuniones con los militantes del barrio\u00bb.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Car\u00e1cter prof\u00e9tico de la palabra. La palabra es muy importante en las CEB. Pedro Palabra se llama a Pedro Casald\u00e1liga. Y la liturgia de la palabra tambi\u00e9n lo es. El Evangelio en Solentiname puede darnos una idea de c\u00f3mo es esta liturgia de la palabra. Podemos hacernos una idea recordando la intervenci\u00f3n de E. Cardenal en una de esas eucarist\u00ed\u00adas al comentar Lc 23,27: \u00abLe segu\u00ed\u00ada mucha gente, y muchas mujeres que lloraban y gritaban de tristeza por \u00e9l\u00bb. Dec\u00ed\u00ada Cardenal a aquella gente sencilla con quien compart\u00ed\u00ada la palabra: \u00abEsas mujeres eran revolucionarias, y por eso se llegaron a meter all\u00ed\u00ad y a solidarizarse con \u00e9l. Y entre ellas iba su madre, la m\u00e1s revolucionaria de todas. Ella fue la que durante su embarazo hab\u00ed\u00ada dicho: &#8216;Los poderosos ser\u00e1n derribados de sus tronos, y ser\u00e1n exaltados los humildes, los hambrientos ser\u00e1n llenados de bienes, y a los ricos se dejar\u00e1 sin cosa alguna&#8217;. Ella era revolucionaria y comunista antes que naciera Jes\u00fas. Esas ideas ella las hab\u00ed\u00ada recibido de los profetas de la Biblia. Y esas ideas las mam\u00f3 Jes\u00fas junto con la leche&#8217;.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Car\u00e1cter pascual. La eucarist\u00ed\u00ada es la conmemoraci\u00f3n de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como centro y s\u00ed\u00admbolo de la presencia salvadora de Dios en el mundo. A esta experiencia tiende toda comunidad cristiana viva. La eucarist\u00ed\u00ada es una profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, y en toda confesi\u00f3n cristol\u00f3gica es la Pascua la que se convierte en principio y lectura de la persona y la vida de Jes\u00fas. Esto lo exalta quiz\u00e1 sobre todo la cristolog\u00ed\u00ada de Am\u00e9rica Latina por su preocupaci\u00f3n por no desconectar la Pascua de los misterios de la vida de Cristo, peligro que parece ser corriente.<\/p>\n<p>Quedan otros muchos aspectos relacionados con las CEB, porque \u00e9stas han removido pr\u00e1cticamente todas las aguas embalsadas durante siglos. Pero creemos que lo que precede presenta una panor\u00e1mica suficiente.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nEsquem\u00e1ticamente hemos seguido este fen\u00f3meno posconciliar, que contesta una vida cristiana dormida, al tiempo que a\u00f1ora, busca, prueba nuevas dimensiones de la misma. Son muchos los problemas que estas comunidades suscitan, muchas las esperanzas, algunas indiferencias y tambi\u00e9n algunas condenas.<\/p>\n<p>No vamos a sintetizar lo que precede, porque sint\u00e9tico es cuanto hemos escrito. Nuestra conclusi\u00f3n van a ser unas palabras hist\u00f3ricas de la Conferencia de Puebla\u00bb: \u00abSe comprueba que las peque\u00f1as comunidades, sobre todo las CEB, crean mayor interrelaci\u00f3n personal, aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios, revisi\u00f3n de vida y reflexi\u00f3n sobre la realidad, a la luz del Evangelio; se acent\u00faa el compromiso con la familia, con el trabajo, el barrio y la comunidad local. Se\u00f1alamos con alegr\u00ed\u00ada, como importante hecho eclesial particularmente nuestro y como &#8216;esperanza de la Iglesia&#8217;, la multiplicaci\u00f3n de peque\u00f1as comunidades. Esta expresi\u00f3n eclesial se advierte m\u00e1s en la periferia de las grandes ciudades y en el campo. Son ambiente propicio para el surgimiento de los nuevos servicios laicales. En ellas se ha difundido mucho la catequesis familiar y la educaci\u00f3n de la fe de los adultos, en formas m\u00e1s adecuadas al pueblo sencillo\u00bb (629).<\/p>\n<p>Es cierto que Am\u00e9rica Latina no es Europa. Es cierto que los americanos, por boca de personas sensatas, hablan de las \u00abdeficiencias burguesas de las comunidades de base de algunos lugares de Europa\u00bb. Pero, en el fondo, las comunidades de base de todo el mundo tienen suficientes aspiraciones y experiencias comunes como para que puedan sentirse hermanas.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Cordob\u00e9s<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Comunidades de base y ex-presi\u00f3n de la fe, Estela, Barcelona 1970.-AA. VV., Comunidad de base y prospectiva pastoral en Am\u00e9rica Latina, IPLA, Bogot\u00e1 1972.-AA. VV., Comunidades de base, Marova, Madrid 1971.-AA. VV., Comunidades de base y nueva Iglesia, Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, Madrid 1971.-AA. VV., Comunidades de base, en \u00abConcilium\u00bb, 104 (1975).-AA. VV., Comunidades Eclesiais de Base, Ceris-Ed. Vozes, Rio de Janeiro-Petr\u00f3polis 1973.-Alonso, A, Comunidades eclesiales de base, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970.-Barb\u00e9, D, En el futuro, las comunidades de base, Studium, Madrid 1974.-Boff, L, Eclesiog\u00e9nesis. Las comunidades de base reinventan la Iglesia, Studium, Madrid 1980.-Cardozo, D.M.O, La comunidad de base es familia de Dios, Bonum, B. Aires 1973.-Delespesse, M.-Tange, A, El resurgimiento de las experiencias comunitarias, Mensajero, Bilbao 1971.-Lepage, L. Las comunidades, \u00bfsectas o fermentos?, Mensajero, Bilbao 1972.-Marins, J, La comunidad eclesial de base, Bonum. B. Aires 1969.-Marine, J, Comunidad de base y civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, Bonum, B. Aires 1972.-Tamayo-Acosta, J. J., Un proyecto de Iglesia para el futuro en Espa\u00f1a, Paulinas, Madrid 1978.-Useros Carretero, M, Cristianos en comunidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970.-Vela, .1. A, Las comunidades de base y una Iglesia nueva, Guadalupe, B. Aires 1969.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda comunidad eclesial tiende a vivir pr\u00e1cticamente la familia y comuni\u00f3n de hermanos. Las peque\u00f1as comunidades cristianas, llamadas tambi\u00e9n \u00abcomunidades eclesiales de base\u00bb, pueden ofrecer mayor posibilidad de relaciones personales y, por tanto de expresi\u00f3n, convivencia y corresponsabilidad. Estas comunidades quieren ser consecuentes con la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, en la cual toda distinci\u00f3n (de vocaci\u00f3n, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunidades-eclesiales-de-base\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMUNIDADES ECLESIALES DE BASE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15054","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15054","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15054"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15054\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}