{"id":15114,"date":"2016-02-05T09:53:31","date_gmt":"2016-02-05T14:53:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/divorciados\/"},"modified":"2016-02-05T09:53:31","modified_gmt":"2016-02-05T14:53:31","slug":"divorciados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/divorciados\/","title":{"rendered":"DIVORCIADOS"},"content":{"rendered":"<p>\u00abDivorciados\u00bb son propiamente los c\u00f3nyuges que han dejado su matrimonio v\u00e1lido, por decisi\u00f3n de la autoridad civil. Seg\u00fan la doctrina cristiana, todo matrimonio v\u00e1lido es indisoluble, tambi\u00e9n en el caso de los no cristianos (matrimonio natural). El \u00abdivorcio\u00bb es civil, ya que no es posible en la Iglesia para quien est\u00e1 casado por el sacramento. La ley eclesi\u00e1stica puede declarar nulo el matrimonio o disolverlo por dispensa (en el caso del privilegio paulino y del matrimonio no consumado), pero nunca puede decidir el divorcio propiamente dicho. Despu\u00e9s de esta declaraci\u00f3n eclesi\u00e1stica (de nulidad o de disoluci\u00f3n, en los casos mencionados), se puede pedir el divorcio a la autoridad civil para conseguir los efectos civiles. La \u00abseparaci\u00f3n\u00bb, por ley eclesi\u00e1stica o civil, no es divorcio.<\/p>\n<p>\tEl divorcio propiamente dicho es siempre una ofensa a Dios y un mal para los c\u00f3nyuges y para los hijos. Pero tambi\u00e9n hay que constatar muchas otras situaciones irregulares o an\u00f3malas, que son muy variadas y se multiplican r\u00e1pidamente en nuestros d\u00ed\u00adas. Estas situaciones requieren una atenci\u00f3n pastoral especial. El caso de la \u00abfamilia de hecho\u00bb, sin celebraci\u00f3n del matrimonio, es bastante frecuente. Es muy distinta la situaci\u00f3n personal del c\u00f3nyuge (con hijos o sin ellos) que vive solo porque el otro c\u00f3nyuge se ha marchado por diversas razones. Tambi\u00e9n es situaci\u00f3n an\u00f3mala la realidad en que viven algunas familias, donde la convivencia de los c\u00f3nyuges entre s\u00ed\u00ad o con los hijos es pr\u00e1cticamente nula. Hay muchos ni\u00f1os con el trauma de no haber experimentado la vida familiar normal.<\/p>\n<p>\tLa atenci\u00f3n a los divorciados y, anal\u00f3gicamente, a quienes se encuentren en situaciones irregulares o an\u00f3malas, habr\u00e1 de tener en cuenta el principio de que la uni\u00f3n matrimonial es definitiva. Pero no se debe perder la esperanza de encontrar una soluci\u00f3n arm\u00f3nica con la fe. Habr\u00e1 que recordar eventuales deberes de justicia tambi\u00e9n respecto al c\u00f3nyuge verdadero e hijos. Se se\u00f1alan las causas del divorcio para prevenirlo las leyes permisivas, la falta de formaci\u00f3n y de asistencia, algunos medios de comunicaci\u00f3n, poca vida espiritual, etc. Para prevenir las separaciones y divorcios, habr\u00e1 que programar mejor la catequesis y la formaci\u00f3n prematrimonial.<\/p>\n<p>\tEl sufrimiento de los divorciados necesita una comprensi\u00f3n especial por parte de la comunidad eclesial, puesto que siguen siendo miembros de la misma. La misericordia y comprensi\u00f3n no se oponen a la verdad del matrimonio. La ayuda se concretar\u00e1 en la catequesis, acompa\u00f1amiento espiritual, atenci\u00f3n a los hijos, di\u00e1logo comprensivo y esperanzador&#8230; Si viven la vida marital, no pueden recibir la Eucarist\u00ed\u00ada. Pueden siempre participar con provecho en las celebraciones lit\u00fargicas y practicar la comuni\u00f3n espiritual y la visita, as\u00ed\u00ad como los actos de piedad popular. Sus hijos pueden bautizarse, garantizando una ense\u00f1anza catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>\tSu sufrimiento puede ser un camino de conversi\u00f3n y de di\u00e1logo de fe para el encuentro con Cristo. Algunos, gracias a una espiritualidad m\u00e1s profunda, han llegado a vivir como hermanos. Los divorciados solitarios (o injustamente abandonados), pueden vivir plenamente la vida cristiana y llegar a ser grandes ap\u00f3stoles en todos los campos de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Familia, matrimonio, pastoral.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 47; FC 83-84; VS; CEC 2382-2386; CIC 1141-1155.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada R.F. AZNAR, Cohabitaci\u00f3n, matrimonio civil, divorciados, casados de nuevo (Salamanca, Universidad Pontificia, 1984); A. MATABOSCH, Divorcio e Iglesia (Madrid, Marova, 1979). Ver otros estudios en referencias matrimonio&#8230;<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Nos referimos, con esta voz, a la pastoral de divorciados vueltos a casar civilmente. No es un problema nuevo, pero s\u00ed\u00ad en cuanto ha adquirido grandes dimensiones. Y ha pasado a un primer plano de preocupaci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>En este sentido, el Vaticano II (Gaudium et Spes) no lo trat\u00f3 directamente, aunque s\u00ed\u00ad afirm\u00f3 que el divorcio mina la dignidad del matrimonio y de la familia (GS 47) y del mismo amor matrimonial (GS 49).<\/p>\n<p>No hay que olvidar, a la hora de abordar esta problem\u00e1tica, que fue, entre los a\u00f1os 1960-1970 cuando en la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses de tradici\u00f3n cat\u00f3lica se admiti\u00f3 el divorcio desde un punto de vista legal. M\u00e1s a\u00fan, en muchos de estos pa\u00ed\u00adses, amparados en la legislaci\u00f3n civil, se ha criticado la postura de la Iglesia acus\u00e1ndola de excesivamente r\u00ed\u00adgida y poco adecuada, particularmente en aquellos casos en los que se tiene incluso dudas sobre la validez del matrimonio can\u00f3nico, aunque no se pueda demostrar formalmente.<\/p>\n<p>Incluso, en algunos pa\u00ed\u00adses, se lleg\u00f3 a proponer, por parte de te\u00f3logos y pastoralistas, una soluci\u00f3n de \u00abfuero interno\u00bb para estas situaciones especiales y dif\u00ed\u00adciles. Seg\u00fan esta propuesta pastoral, el confesor podr\u00ed\u00ada dar la absoluci\u00f3n a los fieles divorciados, vueltos a casar civilmente, y admitirlos a la comuni\u00f3n. Se apostaban, en cierta manera, en la pr\u00e1ctica de algunas comunidades ortodoxas.<\/p>\n<p>Por todo ello, en 1980, con ocasi\u00f3n del S\u00ed\u00adnodo sobre la Familia, se plante\u00f3 el tema con viveza. Juan Pablo II, en 1981, en la exhortaci\u00f3n postsinodal \u00abFamiliaris Consortio\u00bb, vuelve sobre el tema (n. 84). Lo mismo har\u00e1n el nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico (c. 915), y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (nn. 1650-1651).<\/p>\n<p>Los obispos alemanes de la provincia eclesi\u00e1stica del Rin, en 1993, publican una carta pastoral en la que se recuerda, en primer lugar, la indisolubilidad del sacramento del matrimonio, y que no es posible una admisi\u00f3n generalizada de los fieles divorciados y vueltos a casar civilmente a la hora de acercarse al sacramento de la comuni\u00f3n. Pero admiten la posibilidad en determinados casos si, despu\u00e9s de una charla seria con su confesor, piensan en conciencia que est\u00e1n autorizados. La propuesta fue recibida con alegr\u00ed\u00ada por algunos, pero con cr\u00ed\u00adticas por la mayor\u00ed\u00ada. La Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, en 1994, dirigi\u00f3 una Carta a los obispos sobre este tema, y en 1997, el Consejo para la Familia, debate en una Asamblea el mismo problema pastoral.<\/p>\n<p>Al final de todas estas intervenciones magisteriales, \u00bfc\u00f3mo se puede resumir brevemente la pastoral de divorciados vueltos a casar civilmente?<br \/>\nTratamos de resumirla en algunos puntos:<\/p>\n<p>1. Los fieles cristianos divorciados y vueltos a casar civilmente se encuentran en una situaci\u00f3n que objetivamente contradice una de las notas esenciales del matrimonio cristiano: la indisolubilidad.<\/p>\n<p>2. No por ello, estos fieles cristianos, dejan de ser miembros del Pueblo de Dios y de recibir gracias. Como bautizados siguen estando llamados a participar en la vida de la Iglesia, aun desde dentro de su situaci\u00f3n irregular.<\/p>\n<p>3. No pueden, sin embargo, recibir la comuni\u00f3n sacramental. Participan, no obstante, con la comuni\u00f3n espiritual, oraci\u00f3n y obras de caridad. Esta praxis, que no denota discriminaci\u00f3n o exclusi\u00f3n, y que se puede dar moralmente en otros casos y situaciones, testimonia la indisolubilidad del matrimonio y la fidelidad a la Iglesia.<\/p>\n<p>4. Tampoco pueden estos fieles cristianos ejercer ciertas responsabilidades eclesiales, como por ejemplo, ser padrinos, ejercer ministerios lit\u00fargicos estables, o ser catequistas. Todo ello porque el bien com\u00fan de la Iglesia exige evitar confusiones y ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p>5. Para que los fieles divorciados, vueltos a casar civilmente, puedan ser admitidos a los sacramentos de la reconciliaci\u00f3n y de la comuni\u00f3n sacramental, deben vivir como hermano y hermana. Es decir, en los casos que no puedan romper su uni\u00f3n por el bien de los hijos, deben vivir en uni\u00f3n de amistad, estima y ayuda rec\u00ed\u00adprocas. Como esto ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil para los m\u00e1s j\u00f3venes, es necesario el acompa\u00f1amiento de sabios y prudentes sacerdotes.<\/p>\n<p>6. Los fieles divorciados, vueltos a casarse civilmente, que est\u00e9n subjetivamente convencidos de la nulidad del matrimonio anterior can\u00f3nico, deben regular su situaci\u00f3n tambi\u00e9n legalmente, en el fuero externo. No basta con una conciencia subjetiva. El matrimonio crea responsabilidades p\u00fablicas, civil y cristianamente.<\/p>\n<p>7. En cualquier caso, estos fieles, no pueden ni deben perder nunca la esperanza de alcanzar la salvaci\u00f3n. Y la Iglesia no deja de amarlos y acompa\u00f1arlos a\u00fan en medio de sus dificultades.<\/p>\n<p>Estos son, en s\u00ed\u00adntesis, los puntos doctrinales que inspiran una adecuada praxis pastoral. A quienes critican que parecen pautas \u00abmuy legalistas y poco pastorales\u00bb, el cardenal J. Ratzinger se ha atrevido a subrayar que no se puede cambiar la verdad revelada y recibida, aunque no sea f\u00e1cilmente comprendida y asumida por el hombre contempor\u00e1neo. Y que en cualquier caso, la Iglesia, trata de equilibrar las exigencias de la verdad con las de la caridad. La verdad, a veces, es inc\u00f3moda y duele, pero es por eso mismo camino de curaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb, Jn 8,32).<\/p>\n<p>La pastoral aut\u00e9ntica debe ayudar a la persona a descubrir la verdad. S\u00f3lo lo que es verdadero es, en definitiva, pastoral.<\/p>\n<p>BIBL &#8211; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Sobre la atenci\u00f3n pastoral de los divorciados vueltos a casar, Palabra, Madrid 2000.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Martinez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDivorciados\u00bb son propiamente los c\u00f3nyuges que han dejado su matrimonio v\u00e1lido, por decisi\u00f3n de la autoridad civil. Seg\u00fan la doctrina cristiana, todo matrimonio v\u00e1lido es indisoluble, tambi\u00e9n en el caso de los no cristianos (matrimonio natural). 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