{"id":15138,"date":"2016-02-05T09:54:17","date_gmt":"2016-02-05T14:54:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/directorio-general-para-la-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T09:54:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:54:17","slug":"directorio-general-para-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/directorio-general-para-la-catequesis\/","title":{"rendered":"DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>(v. catequesis)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Identidad del nuevo \u00abDirectorio\u00bb: 1. El porqu\u00e9 de la reelaboraci\u00f3n; 2. Proceso de redacci\u00f3n; 3. Finalidad del DGC; 4. Destinatarios del DGC. II. Contenidos centrales y novedades del DGC: 1. Una misma estructura b\u00e1sica; 2. La concepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n como fundamento doctrinal; 3. El concepto de evangelizaci\u00f3n; 4. El proceso permanente de conversi\u00f3n; 5. Las funciones y formas del ministerio de la Palabra; 6. Finalidad vinculativa de la catequesis: la comuni\u00f3n con Jesucristo; 7. Las tareas de la catequesis; 8. La fuente de la catequesis: la palabra de Dios; 9. La pedagog\u00ed\u00ada divina; 10. Una pastoral catequ\u00e9tica centrada en la Iglesia particular. III. Opciones catequ\u00e9ticas del DGC.<\/p>\n<p>1. Identidad del nuevo \u00abDirectorio\u00bb<br \/>\nSe trata del Directorium generale pro catechesi: Librer\u00ed\u00ada Editrice Vaticana, Roma 1997. El texto ha sido oficialmente traducido a varias lenguas. En castellano aparece con el t\u00ed\u00adtulo: Directorio general para la catequesis. Se constata, en el t\u00ed\u00adtulo latino, una ligera variante respecto al texto de 1971, que se titulaba: Directorium catechisticum generale, y fue traducido al castellano con el t\u00ed\u00adtulo: Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG). En uno y otro caso, la instituci\u00f3n eclesial responsable del Directorio es la Congregaci\u00f3n para el clero, que es el organismo encargado por el Papa para orientar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la Iglesia.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis (DGC) fue aprobado por Juan Pablo II el 15 de agosto de 1997. Se inscribe as\u00ed\u00ad en el conjunto de directorios emanados de la Sede apost\u00f3lica, con la autoridad propia de este tipo de documentos.<\/p>\n<p>Sabido es que fue el propio Vaticano II el que tom\u00f3 la decisi\u00f3n de elaborar un directorio catequ\u00e9tico. Lo hizo con estas palabras: \u00abElab\u00f3rese un directorio sobre la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica del pueblo cristiano, en el que se trate de los principios y de la ordenaci\u00f3n fundamentales de dicha formaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de la elaboraci\u00f3n de los libros que se juzguen adecuados al caso\u00bb (CD 44). Este encargo conciliar se cumpli\u00f3 con la publicaci\u00f3n, en 1971, del Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica. Y se hizo realizando las tres condiciones que indica el decreto: ofrecer los principios teol\u00f3gico-pastorales fundamentales que orientan a la catequesis, proponer las l\u00ed\u00adneas m\u00e1s adecuadas de una pastoral catequ\u00e9tica y suministrar los criterios necesarios para la elaboraci\u00f3n de los instrumentos adecuados.<\/p>\n<p>Veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s, la propia Congregaci\u00f3n para el clero, tras la oportuna consulta al episcopado de todo el mundo, decidi\u00f3 su renovaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se dio origen al actual Directorio general para la catequesis (1997).<\/p>\n<p>1. EL PORQUE DE LA REELABORACI\u00ed\u201cN. El motivo de la reelaboraci\u00f3n no hay que buscarlo en posibles insuficiencias del texto anterior, o planteamientos menos afortunados del mismo. La verdadera raz\u00f3n est\u00e1 en los avances que, en el campo catequ\u00e9tico, se han producido en estos veinticinco a\u00f1os largos que median entre un texto y otro.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, en efecto, ha avanzado mucho en este per\u00ed\u00adodo posconciliar, en el que la reflexi\u00f3n sobre la catequesis ha sido muy intensa. La Sede apost\u00f3lica, en este tiempo, ha publicado documentos magisteriales directamente concernientes a la evangelizaci\u00f3n y a la catequesis. Los s\u00ed\u00adnodos de 1974 y 1977, por ejemplo, fueron muy importantes. Las exhortaciones apost\u00f3licas possinodales Evangelii nuntiandi y Catechesi tradendae propusieron unas orientaciones inspiradoras, que era preciso incorporar a un directorio catequ\u00e9tico. La misma enc\u00ed\u00adclica Redemptoris missio, con su clarificaci\u00f3n de lo que es la acci\u00f3n misionera de la Iglesia y su permanente actualidad, plantea unas exigencias que la catequesis deb\u00ed\u00ada asumir. Por si fuera poco, la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE) aconsejaba clarificar, lo m\u00e1s posible, cu\u00e1l era la funci\u00f3n exacta que le correspond\u00ed\u00ada en la renovaci\u00f3n de la catequesis eclesial.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, por tanto, que la consulta realizada por la Congregaci\u00f3n del clero acerca de una posible reelaboraci\u00f3n del Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (1971) diera como resultado la clara conveniencia de que esta reelaboraci\u00f3n se llevase a cabo, incorporando, por un lado, las riquezas de las \u00faltimas aportaciones y manteniendo, por otro lado, las orientaciones fundamentales del texto anterior. El propio Directorio general para la catequesis confiesa c\u00f3mo esas intervenciones magisteriales recientes \u00abimpon\u00ed\u00adan el deber de una revisi\u00f3n del Directorium catechisticum generale, a fin de adaptar este valioso instrumento teol\u00f3gico-pastoral a la nueva situaci\u00f3n y a las nuevas necesidades\u00bb (DGC 7).<\/p>\n<p>2. PROCESO DE REDACCI\u00ed\u201cN. El propio Directorio indica el proceso de redacci\u00f3n llevado a cabo: \u00abEl trabajo para la reelaboraci\u00f3n del Directorio general para la catequesis, promovido por la Congregaci\u00f3n para el clero, ha sido realizado por un grupo de obispos y de expertos en teolog\u00ed\u00ada y en catequesis. Seguidamente, ha sido sometido a la consulta de las Conferencias episcopales y de diversos peritos e institutos o centros de estudios catequ\u00e9ticos; y ha sido llevado a t\u00e9rmino en el respeto sustancial a la inspiraci\u00f3n y contenidos del texto de 1971\u00bb (DGC 7).<\/p>\n<p>Es decir, que ha habido una doble consulta a las Conferencias episcopales y a un amplio grupo de expertos: una primera consulta, exploratoria, acerca de la conveniencia o no de una reelaboraci\u00f3n del Directorio (primer semestre de 1994) y una segunda consulta a partir del proyecto realizado por el grupo de obispos y expertos indicados (primer semestre de 1996). Con toda la riqueza de las observaciones recibidas en estas consultas se elabora un texto provisional. Es sabido que este tipo de documentos requiere una \u00faltima consulta a las Congregaciones de la Sede apost\u00f3lica concernidas por el tema (primer semestre de 1997). El texto provisional, as\u00ed\u00ad perfilado, es sometido a la aprobaci\u00f3n del Papa, lo que aconteci\u00f3 el 15 de agosto de 1997. En ese momento se convierte en texto definitivo: el Directorio general para la catequesis.<\/p>\n<p>Para valorar objetivamente el Directorio, es importante tener en cuenta esta laboriosa gestaci\u00f3n, en la que confluyen un sinn\u00famero de ricas observaciones y matizadas puntualizaciones, procedentes de todos los rincones de la Iglesia. Se trata as\u00ed\u00ad de un texto en el que, de alg\u00fan modo, queda resumido el sentir eclesial y las inquietudes catequ\u00e9ticas m\u00e1s acuciantes del momento actual.<\/p>\n<p>3. FINALIDAD DEL DGC. El DGC tiene, fundamentalmente, una finalidad orientativa en relaci\u00f3n a la catequesis de la Iglesia. Como \u00e9l mismo se\u00f1ala, \u00abse propone indicar los principios teol\u00f3gico-pastorales por los que pueda orientarse y regirse m\u00e1s adecuadamente la acci\u00f3n pastoral del ministerio de la Palabra y, en concreto, la catequesis\u00bb (DGC 9). El nuevo Directorio hace suya, en este sentido, la misma finalidad que ya indicaba el texto de 1971 (cf Introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>Se trata, por tanto, de un texto que ofrece los principios por los que se regula la catequesis. Se sit\u00faa, sobre todo, en el nivel de proporcionar unos criterios inspiradores, m\u00e1s que en el de dar normas imperativas como, acaso, la palabra directorio pudiera sugerir. En otras palabras, est\u00e1 m\u00e1s interesado en clarificar la naturaleza y los fines de la catequesis que en proporcionar directrices inmediatas a la misma.<\/p>\n<p>Este planteamiento le convierte en un texto cercano a una reflexi\u00f3n de tipo catequ\u00e9tico fundamental: apto, por tanto, para la formaci\u00f3n, como \u00e9l mismo sugiere: \u00abes obvio que el Directorio puede ser un instrumento v\u00e1lido para la formaci\u00f3n de los candidatos al sacerdocio, para la formaci\u00f3n permanente de los presb\u00ed\u00adteros y para la formaci\u00f3n de los catequistas\u00bb (DGC 11).<\/p>\n<p>El propio texto es consciente, sin embargo, de la necesidad de acercarse lo m\u00e1s posible a las diferentes situaciones concretas en las que se realiza la catequesis. Quiere, en este sentido, ser un servicio a los diferentes episcopados nacionales en orden a la elaboraci\u00f3n de unos instrumentos catequ\u00e9ticos muy cercanos a la realidad: \u00abUna finalidad inmediata del Directorio es prestar ayuda para la redacci\u00f3n de directorios catequ\u00e9ticos y catecismos. De acuerdo con las sugerencias formuladas por muchos obispos, se incluyen numerosas notas y referencias, que pueden ser muy \u00fatiles para la elaboraci\u00f3n de los mencionados instrumentos\u00bb (DGC 11).<\/p>\n<p>Junto a estos instrumentos, cuya elaboraci\u00f3n desea impulsar, el DGC, m\u00e1s que cerrar las cuestiones en el orden intelectual, quiere contribuir a profundizarlas, actuando de desencadenante para hacerlas avanzar. El Directorio desea, en efecto, \u00abestimular en el futuro estudios e investigaciones m\u00e1s profundas, que respondan a las necesidades de la catequesis y a las normas y orientaciones del magisterio de la Iglesia\u00bb (DGC 13).<\/p>\n<p>4. DESTINATARIOS DEL DGC. \u00abLOS destinatarios del Directorio son principalmente los obispos, las Conferencias episcopales y, en general, cuantos bajo su mandato y presidencia desempe\u00f1an una responsabilidad en el campo de la catequesis\u00bb (DGC 11).<\/p>\n<p>El Directorio es, por consiguiente, un texto para los responsables de la catequesis: los obispos, los presb\u00ed\u00adteros y los catequistas. No est\u00e1 dirigido, directamente, a los destinatarios de la catequesis.<\/p>\n<p>Respecto a los obispos, hay un acento clave en el DGC: el deseo de que se impliquen profundamente en la catequesis de sus Iglesias respectivas. En este sentido, se recuerda c\u00f3mo en la historia de la Iglesia es patente el papel preponderante de grandes y santos obispos que marcan, con sus iniciativas y sus escritos, el per\u00ed\u00adodo m\u00e1s floreciente de la instituci\u00f3n catecumenal. Se les pide, en concreto, que sepan inculcar en la catequesis una verdadera m\u00ed\u00adstica y un esp\u00ed\u00adritu y, al mismo tiempo, dotarla de una organizaci\u00f3n cuidada y eficaz. Los obispos son as\u00ed\u00ad los primeros destinatarios del DGC.<\/p>\n<p>Lo son tambi\u00e9n los sacerdotes, sus colaboradores inmediatos. Ellos son, en virtud del sacramento del orden, educadores en la fe (PO 6) de la comunidad cristiana. A ellos, por tanto, est\u00e1 dirigido el Directorio de una manera muy especial. \u00abLa experiencia atestigua que la calidad de la catequesis de una comunidad depende, en grand\u00ed\u00adsima parte, de la presencia y acci\u00f3n del sacerdote\u00bb (DGC-225).<\/p>\n<p>El DGC est\u00e1 dirigido tambi\u00e9n a Ios catequistas laicos. Ellos participan en este servicio eclesial desde su condici\u00f3n peculiar de laicos, es decir, desde su car\u00e1cter secular, que les hace compartir con los hombres y las mujeres de su tiempo todo tipo de tareas humanas. Por eso, ellos tienen una sensibilidad especial para encarnar el evangelio que transmiten en la vida concreta del mundo. Los propios catequizandos y catec\u00famenos pueden ver en ellos un modelo de vida cristiana cercano, en el que poder mirarse para realizarse como creyentes.<\/p>\n<p>El DGC se dirige, pues, a todos estos agentes de la catequesis, y lo hace \u00abcon la esperanza de que sea un aliento en el servicio que la Iglesia y el Esp\u00ed\u00adritu les encomienda: favorecer el crecimiento de la fe en aquellos que han cre\u00ed\u00addo\u00bb (DGC 287).<\/p>\n<p>II. Contenidos centrales y novedades del DGC<br \/>\nDado que el DGC (1997) es una reelaboraci\u00f3n de un texto anterior, el an\u00e1lisis de sus contenidos fundamentales ha de hacerse a la luz de lo ya afirmado en el DCG (1971). En esta comparaci\u00f3n se descubren m\u00e1s f\u00e1cilmente los contenidos centrales del texto, as\u00ed\u00ad como sus principales novedades.<\/p>\n<p>1. UNA MISMA ESTRUCTURA B\u00ed\u0081SICA. Lo primero que llama la atenci\u00f3n es que, en ambos textos, subyace una misma estructura b\u00e1sica. Tanto en un texto como en el otro, el discurso se organiza siguiendo una misma secuencia: an\u00e1lisis de situaci\u00f3n, car\u00e1cter propio de la catequesis, contenido de la misma, pedagog\u00ed\u00ada de su transmisi\u00f3n, destinatarios y organizaci\u00f3n de una pastoral catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Aunque, evidentemente, entre los dos directorios hay muchas diferencias y novedades, estas aparecen dentro de esa misma estructura de fondo, dentro de esa misma manera de organizar el pensamiento. Esta circunstancia otorga al lector que realiza este estudio comparativo el sentimiento de que hay una continuidad expresamente querida. En ning\u00fan momento se saca la impresi\u00f3n de que el Directorio de 1997 quiere corregir al anterior (1971). Se constata simplemente, al compararlos, que el DGC (1997) enriquece, frecuentemente, al DCG (1971) con aportaciones nuevas. El nuevo Directorio aparece, as\u00ed\u00ad, como el testigo o notario que constata la evoluci\u00f3n del pensamiento teol\u00f3gico-pastoral del Magisterio en sus documentos m\u00e1s directamente evangelizadores y catequ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>2. LA CONCEPCI\u00ed\u201cN DE LA REVELACI\u00ed\u201cN COMO FUNDAMENTO DOCTRINAL. Adem\u00e1s de su estructura b\u00e1sica formal, que es la misma, ambos textos tienen, en parte, una misma fundamentaci\u00f3n doctrinal de fondo. Tanto un texto como el otro apoyan su reflexi\u00f3n en el concepto de revelaci\u00f3n. Y lo hacen, en concreto, bas\u00e1ndose en la constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum.<\/p>\n<p>En el acto de la revelaci\u00f3n de Dios se constata una doble dimensi\u00f3n: Dios quiere revelarse a s\u00ed\u00ad mismo (seipsum) y dar a conocer su plan salvador, por el que se va a realizar esta comuni\u00f3n con \u00e9l. La fe, por la que la persona humana responde a la revelaci\u00f3n divina, tiene tambi\u00e9n, en esa l\u00f3gica, un doble aspecto: es entrega a Dios (fides qua) y es, al mismo tiempo, asentimiento al contenido de ese plan salvador (fides quae). Esta concepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n y de la fe es la que fundamenta, en ambos textos, la concepci\u00f3n de lo que es el ministerio de la Palabra: \u00abDicha concepci\u00f3n determina, de manera espec\u00ed\u00adfica, el modo de concebir el ministerio de la Palabra\u00bb (DGC 35).<\/p>\n<p>3. EL CONCEPTO DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. En este punto, el pensamiento de ambos textos difiere esencialmente. Para el DCG (1971), la evangelizaci\u00f3n era s\u00f3lo una forma del ministerio de la Palabra, \u00abque tiene como finalidad suscitar inicialmente la fe\u00bb (DCG 17). Para el DGC (1997), por el contrario, la evangelizaci\u00f3n es sin\u00f3nimo del \u00abconjunto de la acci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (DGC 46), incluyendo en su seno tanto el ministerio de la Palabra en su totalidad como el ministerio lit\u00fargico y el ministerio de la caridad.<\/p>\n<p>El DGC (1997) incorpora la concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n que, afanosamente, trat\u00f3 de defender Evangelii nuntiandi. Esta exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI muestra la riqueza integral contenida en la evangelizaci\u00f3n: \u00abNinguna definici\u00f3n parcial y fragmentaria refleja la realidad rica, compleja y din\u00e1mica que comporta la evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 17, recogido en DGC 46).<\/p>\n<p>El Directorio no s\u00f3lo propugna este concepto de evangelizaci\u00f3n, con toda su riqueza, sino que da un paso m\u00e1s y muestra el proceso de la evangelizaci\u00f3n con toda su din\u00e1mica. As\u00ed\u00ad como Evangelii nuntiandi no quer\u00ed\u00ada que alg\u00fan elemento quedase fuera de la evangelizaci\u00f3n, el Directorio general para la catequesis no quiere que alguna etapa quede fuera de la misma. En concreto, el DGC insiste mucho en que la iniciaci\u00f3n cristiana es un momento esencial e insoslayable en la evangelizaci\u00f3n. De hecho, la catequesis es contemplada, fundamentalmente, como servicio a la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>4. EL PROCESO PERMANENTE DE CONVERSI\u00ed\u201cN. El DGC es muy sensible a la idea de proceso. Acabamos de ver c\u00f3mo insiste en las etapas del proceso de la evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la conversi\u00f3n y la fe, con las que una persona responde al anuncio del evangelio, experimentan un proceso. En analog\u00ed\u00ada con el crecimiento humano, el convertido es como un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido. Pero esa fe inicial ir\u00e1 madurando paulatinamente hasta convertirse en adulta. Es m\u00e1s, el DGC deja entrever c\u00f3mo el camino hacia la santidad es un camino siempre abierto. El cristiano est\u00e1 llamado a un crecimiento continuo.<\/p>\n<p>Para poder remachar mejor esta idea de \u00abproceso de conversi\u00f3n permanente\u00bb (DGC 56), el Directorio no se apoya s\u00f3lo en Dei Verbum, que se centra en el tema de la fe y apenas habla de la conversi\u00f3n, sino que va a apoyarse, conjuntamente, en DV 5 y AG 13. El decreto Ad gentes explicita, como ning\u00fan otro documento conciliar, el tema de la conversi\u00f3n. El DGC, bas\u00e1ndose en ambos textos e introduciendo varias novedades, desarrolla y explicita cu\u00e1les son los momentos de ese proceso de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n la importancia que concede al primer paso de este proceso: el paso e la no creencia o la indiferencia religiosa al inter\u00e9s por el evangelio. El Di ctorio, adem\u00e1s, otorga una gran seried a la conversi\u00f3n inicial. Esta opci\u00f3n f\u00f1datnental del cristiano tiene un gran peso en toda la vida del creyente. \u00abLa decisi\u00f3n por la fe debe ser sopesada y madurada\u00bb (DGC 56). A lo largo del texto, el tratamiento de estos primeros pasos de la fe, por medio del precatecumenado, se pone muy de relieve, con gran sensibilidad misionera.<\/p>\n<p>En el proceso de la fe y de la conversi\u00f3n se pueden destacar as\u00ed\u00ad, desde el punto de vista teol\u00f3gico, varios momentos importantes: el inter\u00e9s por el evangelio, la conversi\u00f3n, la profesi\u00f3n de fe y el camino hacia la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. LAS FUNCIONES Y FORMAS DEL MINISTERIO DE LA PALABRA. En el tratamiento que ambos directorios hacen del ministerio de la Palabra, se observan tambi\u00e9n diferencias importantes. Para el DCG (1971) el ministerio de la Palabra tiene cuatro formas: la evangelizaci\u00f3n o predicaci\u00f3n misionera, la catequesis, la homil\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada (cf DCG 17). El DGC (1997), por su parte, prefiere distinguir entre funciones y formas de ese ministerio. Seg\u00fan el DGC, el ministerio de la Palabra despliega cinco funciones: de convocatoria o llamada a la fe, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n permanente de la fe, la funci\u00f3n lit\u00fargica y la teol\u00f3gica. Cada una de estas funciones se realiza a trav\u00e9s de formas diversas. La comparaci\u00f3n entre ambos directorios muestra, por tanto, en este punto diferencias considerables.<\/p>\n<p>Pero aun suponiendo que, con la expresi\u00f3n formas, el DCG (1971) aluda a lo que el DGC (1997) llama funciones, la diferencia de fondo subsiste. Para el nuevo Directorio hay cinco funciones o formas b\u00e1sicas y no s\u00f3lo cuatro. La gran novedad del DGC es su insistencia en que no se pierda la especificidad de la iniciaci\u00f3n cristiana. Para \u00e9l, la catequesis de iniciaci\u00f3n tiene un car\u00e1cter propio y no se debe confundir con la educaci\u00f3n permanente de la fe o catequesis permanente, que es una funci\u00f3n, o forma b\u00e1sica, distinta y posterior. El nuevo Directorio acepta la expresi\u00f3n catequesis permanente, pero lo hace \u00aba condici\u00f3n de que no se relativice el car\u00e1cter prioritario, fundante, estructurante y espec\u00ed\u00adfico de la catequesis en cuanto iniciaci\u00f3n b\u00e1sica\u00bb (DGC 51, nota 64).<\/p>\n<p>Precisamente, es el respeto a la integridad del proceso de la evangelizaci\u00f3n, con sus etapas y momentos esenciales, el que obliga al DGC a establecer esta distinci\u00f3n fundamental entre las dos formas b\u00e1sicas de catequesis: la catequesis de iniciaci\u00f3n y la catequesis permanente. O dicho con otras palabras: \u00abEl ministerio de la Palabra est\u00e1 al servicio del proceso de conversi\u00f3n plena. El primer anuncio tiene el car\u00e1cter de llamar a la fe; la catequesis el de fundamentar la conversi\u00f3n, estructurando b\u00e1sicamente la vida cristiana, y la educaci\u00f3n permanente de la fe, en la que destaca la homil\u00ed\u00ada, el car\u00e1cter de ser el alimento constante que todo organismo adulto necesita para vivir\u00bb (DGC 57).<\/p>\n<p>6. FINALIDAD VINCULATIVA DE LA CATEQUESIS: LA COMUNI\u00ed\u201cN CON JESUCRISTO. Otra idea central del DGC concierne a la finalidad \u00faltima de la catequesis, la comuni\u00f3n con Jesucristo: \u00abEl fin definitivo de la catequesis es poner a uno no s\u00f3lo en contacto sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (DGC 80, recogiendo CT 5). Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es importante comparar los dos directorios. El DCG (1971) describ\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad la finalidad de la catequesis: \u00abTiende a que la fe, ilustrada por la doctrina, se haga viva, expl\u00ed\u00adcita y operativa en los hombres\u00bb (DCG 17, recogiendo CD 14).<\/p>\n<p>Es claro que entre los dos textos hay una sensibilidad distinta a la hora de describir la finalidad de la catequesis y los medios o tareas para conseguirla. Para el texto de 1971, la finalidad de la catequesis es conseguir una fe viva, expl\u00ed\u00adcita y operativa, y el medio es la ense\u00f1anza doctrinal. Para el texto actual, el fin es la comuni\u00f3n con Jesucristo y los medios o tareas son varios: ayudar a conocer, celebrar, vivir y anunciar el evangelio. Las diferencias de acento son notables.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s. Para el DGC (1997) actual, la finalidad cristol\u00f3gica de la catequesis es una finalidad abierta: \u00abLa comuni\u00f3n con Jesucristo, por su propia din\u00e1mica, impulsa al disc\u00ed\u00adpulo a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido\u00bb (DGC 81). Es decir, la comuni\u00f3n con Jesucristo impulsa al creyente a la comuni\u00f3n con el Padre y a la comuni\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu. Por otra parte, al estar Jesucristo inseparablemente unido a la Iglesia, su Cuerpo, la catequesis impulsa a una profunda integraci\u00f3n en la Iglesia. Y al ser los hombres, sobre todo los m\u00e1s pobres, los hermanos peque\u00f1os de Jes\u00fas, la catequesis tiene como finalidad suscitar un profundo compromiso por ellos.<\/p>\n<p>En otras palabras, la finalidad cristoc\u00e9ntrica de la catequesis, de comuni\u00f3n con Jesucristo, propicia una s\u00f3lida espiritualidad trinitaria, suscita un hondo sentido eclesial y mueve a una viva preocupaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>7. LAS TAREAS DE LA CATEQUESIS. Vemos c\u00f3mo la distinci\u00f3n entre finalidad vinculativa de la catequesis y tareas operativas de la misma es algo central para el nuevo Directorio. Pero clarifiquemos un poco m\u00e1s el modo que tiene de concebir estas tareas. \u00abLas tareas de la catequesis corresponden a la educaci\u00f3n de las distintas dimensiones de la fe, ya que la catequesis es una formaci\u00f3n cristiana integral, abierta a todas las dimensiones de la vida cristiana\u00bb (DGC 84; cf IC 42).<\/p>\n<p>En este punto, el DGC es consciente de la misi\u00f3n clarificadora que tiene respecto a la funci\u00f3n del CCE en la renovaci\u00f3n de la catequesis eclesial. El DGC apunta, entonces, como tareas de la catequesis, al desarrollo o cultivo de las dimensiones internas de la fe. Esta, en efecto, pide ser conocida, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n. Por tanto, para conseguir su finalidad vinculativa, la catequesis ha de realizar estas tareas que apuntan al cultivo de las dimensiones b\u00e1sicas de la fe.<\/p>\n<p>El DGC, sin embargo, no se contenta con eso. Junto a estas dimensiones interiores de la fe, que la catequesis ha de cultivar, los catec\u00famenos y los catequizandos tienen que aprender tambi\u00e9n a compartir su fe. Y deben hacerlo, primero, con sus hermanos creyentes, aprendiendo a vivirla en comunidad; pero tambi\u00e9n aprendiendo a anunciarla, con palabras y obras, en medio del mundo. La educaci\u00f3nla vida comunitaria y la iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n son, igualmente, tareas~undamentales de la catequesis.<\/p>\n<p>Dentro de este doble-aspecto de una fe que hay que aprender a compartir, la preparaci\u00f3n para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y para el di\u00e1logo interreligioso es algo vital (cf DGC 86).<\/p>\n<p>8. LA FUENTE DE LA CATEQUESIS: LA PALABRA DE Dios. Otro aspecto central, que brota de la comparaci\u00f3n de ambos textos, concierne al tema de la fuente de la catequesis. El DCG (1971) hablaba de las fuentes de la catequesis (DCG 45). El DGC (1997), siguiendo a CT, prefiere hablar de la fuente de la catequesis: la palabra misma de Dios. \u00abTodos los hijos del Padre, animados por el Esp\u00ed\u00adritu, se nutren de este tesoro de la Palabra. Ellos saben que la palabra de Dios es Jesucristo, el Verbo hecho hombre, y que su voz sigue resonando por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia y en el mundo\u00bb (DGC 94).<\/p>\n<p>Esta fuente viva de la palabra de Dios, el propio Verbo de Dios, llega a nosotros a trav\u00e9s de muchas fuentes inmediatas, que el DGC enumera en el n. 95. Es bueno captar esta dial\u00e9ctica que el DGC establece entre la fuente y las fuentes de la catequesis. En el agua caudalosa de un gran r\u00ed\u00ado hay que distinguir tambi\u00e9n la fuente de donde brota ese r\u00ed\u00ado all\u00e1 arriba en la monta\u00f1a y las fuentes inmediatas de nuestros parques y nuestras casas, donde acudimos para beberla. Entre la palabra de Dios como fuente y las fuentes inmediatas siempre hay una distancia: \u00abpor eso la Iglesia, guiada por el Esp\u00ed\u00adritu, necesita interpretarla continuamente\u00bb (DGC 94).<\/p>\n<p>Es interesante captar la hondura de lo que aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 en juego. Aunque recurramos a las fuentes inmediatas para captar el mensaje evang\u00e9lico, como no podemos menos de hacerlo, hay que tener siempre presente que, para un cristiano, el mensaje es una Persona. La catequesis, al presentar el mensaje evang\u00e9lico, lo que hace, ante todo, es presentar la figura de Jes\u00fas: \u00aben realidad la tarea fundamental de la catequesis es mostrar a Cristo: todo lo dem\u00e1s en referencia a \u00e9l\u00bb (DGC 98).<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que, con esta concepci\u00f3n, el DGC hable de la fuente de la catequesis al comienzo del cap\u00ed\u00adtulo que inicia la parte destinada al mensaje evang\u00e9lico. De aqu\u00ed\u00ad es de donde se originan los criterios para<br \/>\npresentar el mensaje. El DCG (1971), con otra concepci\u00f3n, situaba el tema de las fuentes al final del cap\u00ed\u00adtulo, como algo conclusivo y apendicular.<\/p>\n<p>9. LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DIVINA. La tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la fuente de la revelaci\u00f3n y las fuentes a trav\u00e9s de las cuales llega a nosotros es de suma importancia para la catequesis. La raz\u00f3n estriba en que en esa tensi\u00f3n aparece la pedagog\u00ed\u00ada divina (DV 15). La palabra de Dios llega a nosotros a trav\u00e9s de palabras humanas. La palabra de Dios, \u00abcercana, permanece sin embargo velada, en estado ken\u00f3tico\u00bb (DGC 94; cf IC 43).<\/p>\n<p>El DGC ha quedado cautivado por esta pedagog\u00ed\u00ada de Dios (cf DGC 38 y 139). Ve en ella la condescendencia (DV 13) divina, que impulsa a Dios a acercarse a los seres humanos. Dios en la Revelaci\u00f3n condesciende, es decir, se pone a la altura del ser humano para que este pueda comprenderle mejor: Es como cuando un adulto se pone en cuclillas (condesciende) para ponerse a la altura del ni\u00f1o y jugar o hablar con \u00e9l.<\/p>\n<p>Si esta es la pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la revelaci\u00f3n y la del Hijo de Dios en la encarnaci\u00f3n, esta debe ser la pedagog\u00ed\u00ada de la Iglesia en la evangelizaci\u00f3n y, en concreto, en la catequesis. La Iglesia, al transmitir el evangelio a los hombres, va a condescender con ellos, es decir, va a adaptar su lenguaje a los destinatarios para que sea mejor comprendido por ellos. La adaptaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, ley de toda evangelizaci\u00f3n (GS 4), no es una cuesti\u00f3n de las solas ciencias humanas, siempre necesarias, sino que es una cuesti\u00f3n, ante todo, de teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, que, con esta concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la pedagog\u00ed\u00ada divina, el DGC incluya un nuevo cap\u00ed\u00adtulo, en su tercera parte, dedicado por entero a ella. El DCG (1971) no la abordaba; se limitaba a presentar la pedagog\u00ed\u00ada de la fe como una cuesti\u00f3n puramente metodol\u00f3gica (cf DCG 70-76).<\/p>\n<p>10. UNA PASTORAL CATEQUETICA CENTRADA EN LA IGLESIA PARTICULAR. Una \u00faltima idea central se refiere al papel de la Iglesia particular en toda pastoral catequ\u00e9tica. Es una cuesti\u00f3n que se desarrolla en la quinta parte del DGC, en la que tambi\u00e9n hay un avance notable. El DCG (1971) hac\u00ed\u00ada un tratamiento m\u00e1s bien organizativo de la pastoral catequ\u00e9tica (an\u00e1lisis de situaci\u00f3n, programa de acci\u00f3n, formaci\u00f3n de agentes, elaboraci\u00f3n de instrumentos, estructuras organizativas&#8230;). El DGC (1997) ha preferido un tratamiento m\u00e1s eclesiol\u00f3gico de la pastoral catequ\u00e9tica. Se trata de una parte centrada toda ella en torno al ministerio de la catequesis y sus agentes. Las cuestiones de organizaci\u00f3n no quedan olvidadas, pero ocupan su propio lugar.<\/p>\n<p>Respecto a los catequistas, hay dos aspectos especialmente novedosos. El primero de ellos se refiere a la necesidad de plantear en la di\u00f3cesis una verdadera pastoral de catequistas (DGC 233; cf IC 44). La formaci\u00f3n de catequistas es s\u00f3lo un aspecto de esa pastoral, pero se debe cuidar tambi\u00e9n: suscitar vocaciones para la catequesis y vocaciones de alg\u00fan modo especializadas; velar por una distribuci\u00f3n de los catequistas m\u00e1s equilibrada, sin concentrar la mayor parte en la atenci\u00f3n a una sola edad, que suelen ser los ni\u00f1os; atender a necesidades nuevas (barriadas sin suficiente presencia eclesial; catequistas de adultos; atenci\u00f3n a los encuentros presacramentales, catequistas para personas con discapacidad; atenci\u00f3n a la emigraci\u00f3n&#8230;); velar por la atenci\u00f3n personal y espiritual de los catequistas; coordinarlos bien con otros agentes de pastoral&#8230; Una buena pastoral de catequistas encierra, por tanto, muchos matices.<\/p>\n<p>El otro aspecto se refiere a la necesidad, cada vez m\u00e1s sentida, de dotar a toda di\u00f3cesis de un plantel de catequistas estables, de modo que se entreguen a esta tarea de una manera plena, recibiendo un encargo oficial por parte de la Iglesia: \u00abla importancia del ministerio de la catequesis aconseja que en la di\u00f3cesis exista, ordinariamente, un cierto n\u00famero de religiosos y laicos, estable y generosamente dedicados a la catequesis, reconocidos p\u00fablicamente por la Iglesia y que, en comuni\u00f3n con los sacerdotes y el obispo, contribuyan a dar a este slrvicio diocesano la configuraci\u00f3n eclesial que le es propia\u00bb (DGC 231). A<\/p>\n<p>III. Opciones catequ\u00e9ticas del DGC<br \/>\nEl propio Directorio general para la catequesis, al concluir su exposici\u00f3n introductoria, formula los desaf\u00ed\u00ados y opciones que, a su juicio, debe asumir la catequesis en el futuro inmediato. Estas opciones son las siguientes:<br \/>\na) Primera opci\u00f3n: la catequesis, situada en el interior de la evangelizaci\u00f3n, ha de adquirir un \u00abacentuado car\u00e1cter misionero\u00bb (DGC 33). Este acento misionero de la catequesis adquiere, en el conjunto del texto, varias dimensiones: 1) Ante todo, quiere decir que la catequesis ha de estar profundamente vinculada al primer anuncio: \u00abla renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica debe cimentarse sobre esta evangelizaci\u00f3n misionera previa\u00bb (DGC 62). 2) De una forma m\u00e1s directa, la misma catequesis, muchas veces, debe asumir, al comienzo de un proceso catequ\u00e9tico, tareas misioneras con vistas a asegurar la conversi\u00f3n: \u00abla catequesis, junto a su funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n, debe asumir frecuentemente formas misioneras\u00bb (DGC 52); esto lo realiza por medio de una forma particular de catequesis: la catequesis kerigm\u00e1tica (cf DGC 62). 3) No s\u00f3lo en la primera etapa del proceso, sino a lo largo de todo \u00e9l, la catequesis \u00abdeber\u00e1 ser considerada siempre como part\u00ed\u00adcipe de las urgencias y afanes propios del mandato misionero para nuestro tiempo\u00bb (DGC 4). 4) Finalmente, hay que considerar que una de las seis tareas principales de la catequesis es, precisamente, \u00abla iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n\u00bb (DGC 86).<\/p>\n<p>b) Segunda opci\u00f3n: la catequesis de adultos ha de ser concebida como el referente o el eje a partir del cual se inspire la catequesis de las otras edades. En esta opci\u00f3n, el DGC da un paso adelante respecto al texto de 1971, que ya consideraba la catequesis de adultos como \u00abforma principal de catequesis\u00bb (DCG 19); esta aportaci\u00f3n del texto del 71, recogida m\u00e1s tarde por CT 43, es asumida y profundizada por el Directorio de 1997.<\/p>\n<p>Para el DGC no se trata s\u00f3lo de extender el proceso catequ\u00e9tico tambi\u00e9n a los adultos, ya que estos tambi\u00e9n necesitan ser catequizados. Se trata, m\u00e1s hondamente, de dise\u00f1ar un proyecto catequ\u00e9tico diocesano a partir de la catequesis de adultos; es decir, de erigir esta catequesis como referente o modelo inspirador de la catequesis de las otras edades. As\u00ed\u00ad se expresa, en efecto, el Directorio: \u00abesto implica que la catequesis de las otras edades debe tenerla como punto de referencia, y articularse con ella en un proyecto catequ\u00e9tico coherente de pastoral diocesana\u00bb (DGC 59).<\/p>\n<p>En esta misma idea abunda DGC 275, con unas afirmaciones a\u00fan m\u00e1s contundentes: \u00abComo ya ha quedado indicado, el principio organizador que da coherencia a los distintos procesos de catequesis que ofrece una Iglesia particular es la atenci\u00f3n a la catequesis de adultos. Ella es el eje en torno al cual gira y se inspira la catequesis de las primeras edades y la de la tercera edad\u00bb.<\/p>\n<p>c) Tercera opci\u00f3n: a ejemplo de la catequesis patr\u00ed\u00adstica, todo proceso iniciatorio de catequesis debe ser considerado como una verdadera y propia escuela de pedagog\u00ed\u00ada cristiana. Con esta opci\u00f3n, el DGC descubre otro de sus focos inspiradores: la catequesis patr\u00ed\u00adstica. Junto a la concepci\u00f3n de revelaci\u00f3n del Concilio y la concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n de Evangelii nuntiandi, la catequesis patr\u00ed\u00adstica es un referente fundamental para el DGC.<\/p>\n<p>Los santos Padres, en efecto, conceb\u00ed\u00adan el catecumenado bautismal como una verdadera escuela de fe. No se trataba s\u00f3lo de ense\u00f1ar la fe sino, m\u00e1s profundamente, de \u00abmoldear la personalidad creyente\u00bb (DGC 33); es decir, hacer que el evangelio llegase a afectar al disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo por entero. El catecumenado y la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal son como una especie de noviciado de vida cristiana, es decir, como un entrenamiento en todas las dimensiones de la vida cristiana, en que se forja el verdadero seguidor de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil adivinar las implicaciones pastorales y pedag\u00f3gicas de esta gran opci\u00f3n de fondo: \u00abla concepci\u00f3n del catecumenado bautismal, como proceso formativo y verdadera escuela de fe, proporciona a la catequesis posbautismal una din\u00e1mica y unas caracter\u00ed\u00adsticas configuradoras\u00bb (DGC 91).<\/p>\n<p>d) Cuarta opci\u00f3n: La catequesis ha de anunciar los misterios esenciales del cristianismo de modo que promueva la experiencia trinitaria de la vida en Cristo como centro de la vida de fe. Esta opci\u00f3n brota de la concepci\u00f3n del DGC acerca de la finalidad de la catequesis a que hemos aludido m\u00e1s arriba. La comuni\u00f3n con Jesucristo, dec\u00ed\u00adamos, est\u00e1 abierta a la vida trinitaria. El cristiano, en efecto, debe hacerse consciente de que, mediante el bautismo, consagra vitalmente su vida a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, al ser bautizado en su nombre.<\/p>\n<p>Las implicaciones vitales de esta consagraci\u00f3n a Dios, uno en esencia y trino en persona, son inmensas. En efecto, el disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo, al consagrar su vida a un Dios \u00fanico, \u00abrenuncia a servir a cualquier absoluto humano: poder, placer, raza, antepasado, Estado, dinero&#8230;, liber\u00e1ndose de cualquier \u00ed\u00addolo que lo esclavice\u00bb (DGC 82). La profesi\u00f3n de fe es una proclamaci\u00f3n de libertad.<\/p>\n<p>Por otra parte, al confesar a un Dios trino, que es comuni\u00f3n de personas iguales, el disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo manifiesta, al mismo tiempo, que la humanidad, creada a imagen de ese Dios, \u00abest\u00e1 llamada a ser una sociedad fraterna, compuesta por hijos de un mismo Padre, iguales en dignidad personal\u00bb (DGC 100). La profesi\u00f3n de fe es, tambi\u00e9n, una proclamaci\u00f3n de igualdad.<\/p>\n<p>Es todo un acierto que el DGC haya definido la finalidad de la catequesis en los t\u00e9rminos de lograr una experiencia trinitaria de la vida en Cristo.<\/p>\n<p>e) Quinta opci\u00f3n: La catequesis debe considerar como tarea prioritaria la preparaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de unos catequistas dotados de una fe profunda. Esta \u00faltima opci\u00f3n encierra una doble dimensi\u00f3n: por una parte, la formaci\u00f3n de los catequistas es prioritaria respecto a la renovaci\u00f3n de otros aspectos de la catequesis (elaboraci\u00f3n de instrumentos, creaci\u00f3n de estructuras organizativas&#8230;); y por otra parte, en esta formaci\u00f3n de catequistas, lo prioritario se c\u00e9ntra en fomentar su espiritualidad, por encima de otras dimensionesr%cesarias (doctrinal, antropol\u00f3gita, pedag\u00f3gica&#8230;).<\/p>\n<p>Para el DGC, esta formaci\u00f3n de catequistas se realiza, ante todo, en la propia comunidad cristiana, en relaci\u00f3n con la formaci\u00f3n de los otros agentes de la pastoral. Los sacerdotes desempe\u00f1an, en este sentido, un papel esencial. Es precisamente en la comunidad \u00abdonde el catequista experimenta su vocaci\u00f3n y donde alimenta constantemente su sentido apost\u00f3lico\u00bb (DGC 246).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, en el momento .m\u00e1s adecuado de su formaci\u00f3n, el catequista debe acudir a una escuela de catequistas, cuya finalidad es \u00abproporcionar una formaci\u00f3n catequ\u00e9tica org\u00e1nica y sistem\u00e1tica, de car\u00e1cter b\u00e1sico y fundamental\u00bb (DGC 249).<\/p>\n<p>No cabe duda de que, para el Directorio, la renovaci\u00f3n de la catequesis ha de comenzar por una exquisita formaci\u00f3n de catequistas, que ha de tener siempre \u00ababsoluta prioridad en la pastoral catequ\u00e9tica diocesana\u00bb (DGC 234).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El Directorio general para la catequesis, n\u00famero monogr\u00e1fico de la revista Sinite (enero-abril 1998); ALBERICH E., Un documento eclesial para dar un nuevo impulso a la catequesis evangelizadora, Misi\u00f3n joven (abril 1998) 13-18; CASTRILL\u00f3N D., Lectura teol\u00f3gico-pastoral del DGC, Actualidad catequ\u00e9tica 176 (1997) 17-26; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio general para la catequesis, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1997; DEFOIS G., Congr\u00e9s cat\u00e9ch\u00e9tique international, Cat\u00e9ch\u00e9se 150, 12-13; DERROITTE H., Les taches de la cat\u00e9ch\u00e9se. 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Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. catequesis) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n SUMARIO: I. Identidad del nuevo \u00abDirectorio\u00bb: 1. El porqu\u00e9 de la reelaboraci\u00f3n; 2. Proceso de redacci\u00f3n; 3. Finalidad del DGC; 4. Destinatarios del DGC. II. Contenidos centrales y novedades del DGC: 1. Una misma estructura b\u00e1sica; 2. La concepci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/directorio-general-para-la-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15138","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}