{"id":15139,"date":"2016-02-05T09:54:19","date_gmt":"2016-02-05T14:54:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discipulado\/"},"modified":"2016-02-05T09:54:19","modified_gmt":"2016-02-05T14:54:19","slug":"discipulado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discipulado\/","title":{"rendered":"DISCIPULADO"},"content":{"rendered":"<p>(v. Evangelio, seguimiento evang\u00e9lico)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas en los evangelios. 1.1. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Marcos. 1.2. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Mateo. 1.3. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Lucas. 1.4. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Juan. &#8211; 2. Tradiciones hist\u00f3ricas sobre el discipulado en los evangelios. 2.1. Tradiciones hist\u00f3ricas en Marcos. 2.2. Tradiciones hist\u00f3ricas en Q. 2.3. Tradiciones hist\u00f3ricas en el resto de las fuentes. -3. El discipulado en el c\u00ed\u00adrculo de Jes\u00fas. 3.1. Disc\u00ed\u00adpulos, seguidores y simpatizantes de Jes\u00fas. 3.2. Los disc\u00ed\u00adpulos son testigos de lo que Jes\u00fas hace y dice. 3.3. Los disc\u00ed\u00adpulos comparten el estilo de vida de Jes\u00fas. 3.4. Los disc\u00ed\u00adpulos comparten el destino de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>es\u00fas llam\u00f3 a algunos de sus seguidores para que le siguieran y se convirtieran en disc\u00ed\u00adpulos suyos (v\u00e9ase: Vocaci\u00f3n III, 3). Seg\u00fan los evangelios, ser disc\u00ed\u00adpulo consiste en \u00abseguir a Jes\u00fas\u00bb (Mc 1,18), \u00abir detr\u00e1s de \u00e9l\u00bb (Mc 1,20) o \u00abestar con \u00e9l\u00bb (Mc 3,14). Ser disc\u00ed\u00adpulo implica, por tanto, una relaci\u00f3n din\u00e1mica con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El discipulado fue un elemento central en el ministerio de Jes\u00fas. Su actuaci\u00f3n, su forma de vida y sus ense\u00f1anzas tuvieron como primeros destinatarios al grupo de estos disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos, que observaban, aprend\u00ed\u00adan, preguntaban&#8230; Los disc\u00ed\u00adpulos desempe\u00f1aron tambi\u00e9n un papel decisivo en la continuidad de su proyecto, pues fueron ellos quienes conservaron la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas y quienes difundieron su mensaje. La centralidad del discipulado se manifiesta tambi\u00e9n en la importancia que tuvo el recuerdo de aquellos seguidores de Jes\u00fas para las primeras comunidades. Los evangelios, que fueron escritos en la segunda generaci\u00f3n cristiana, reflejan esta preocupaci\u00f3n. En ellos encontramos diversos retratos de los disc\u00ed\u00adpulos, determinados, en parte, por la situaci\u00f3n y las preocupaciones de las comunidades en las que nacieron.<\/p>\n<p>1. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas en los evangelios<br \/>\nLos disc\u00ed\u00adpulos son, junto con Jes\u00fas, los personajes m\u00e1s importantes de los evangelios. En muchos aspectos, las noticias que los evangelistas nos ofrecen acerca de ellos coinciden b\u00e1sicamente. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, todos ellos est\u00e1n de acuerdo en que Jes\u00fas llam\u00f3 a sus primeros disc\u00ed\u00adpulos al comienzo de su actividad p\u00fablica. Tambi\u00e9n est\u00e1n de acuerdo en que le acompa\u00f1aron en todo momento y fueron testigos de lo que hac\u00ed\u00ada y ense\u00f1aba, y coinciden en que a veces les explicaba algunas cosas s\u00f3lo a ellos. Los cuatro evangelios concuerdan tambi\u00e9n en que estos disc\u00ed\u00adpulos vivieron algunos momentos de crisis en su seguimiento, y que cuando lleg\u00f3 el momento de su pasi\u00f3n la mayor\u00ed\u00ada de ellos lo abandonaron.<\/p>\n<p>Sin embargo, junto a estas coincidencias b\u00e1sicas, encontramos que los evangelistas difieren en aspectos importantes a la hora de presentar a los disc\u00ed\u00adpulos. Las diferencias m\u00e1s notables son las que existen entre los Evangelios Sin\u00f3pticos (Mt, Mc y Lc) y el evangelio de Juan. Seg\u00fan los Sin\u00f3pticos, Jes\u00fas llam\u00f3 a sus primeros disc\u00ed\u00adpulos en Galilea, mientras que seg\u00fan Juan esta llamada tuvo lugar en Judea. Tampoco se ponen de acuerdo a la hora de identificar a aquellos disc\u00ed\u00adpulos (Juan: Felipe, Natanael; \u00f3pticos: Santiago, Juan, Leve. Ni siquiera los Evangelios Sin\u00f3pticos coinciden del todo en su visi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos, y cuando se comparan los pasajes que hablan de ellos, se observa que Mateo y Lucas han modificado notablemente los textos de Marcos, creando as\u00ed\u00ad distintas im\u00e1genes de los disc\u00ed\u00adpulos y diversos modelos de discipulado.<\/p>\n<p>Los evangelistas trataron de ser fieles a la tradici\u00f3n que les hab\u00ed\u00adan transmitido los cristianos de la primera generaci\u00f3n, pero al mismo tiempo estaban interesados en que aquella tradici\u00f3n iluminara la situaci\u00f3n que estaban viviendo sus comunidades. Las coincidencias muestran la fidelidad a la tradici\u00f3n recibida; mientras que los acentos propios reflejan su preocupaci\u00f3n por lo que estaba pasando en sus comunidades. La riqueza de los evangelios consiste en haber incluido la experiencia de las dos primeras generaciones cristianas, en las que se vivi\u00f3 de formas diversas el proyecto iniciado por Jes\u00fas. Vamos a detenernos ahora en la presentaci\u00f3n que cada uno de los evangelios hace de los disc\u00ed\u00adpulos. Ser\u00e1 necesariamente una exposici\u00f3n breve, que nos servir\u00e1 para distinguir entre redacci\u00f3n y tradici\u00f3n. De este modo podremos identificar mejor las tradiciones hist\u00f3ricas subyacentes y describir con m\u00e1s precisi\u00f3n los contornos del discipulado tal como lo entendi\u00f3 Jes\u00fas y lo vivieron sus primeros disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>1.1. disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Marcos<br \/>\nLa actuaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Marcos est\u00e1 marcada por el contraste. En muchos pasajes, sobre todo en la primera mitad del evangelio (Mc 1,14-8,26), los disc\u00ed\u00adpulos aparecen bajo una luz positiva, pues responden con prontitud a la llamada de Jes\u00fas, le acompa\u00f1an en todo momento, escuchan sus ense\u00f1anzas y son testigos de sus signos, comparten su estilo de vida y las cr\u00ed\u00adticas que suscita. De entre ellos Jes\u00fas escogi\u00f3 a un grupo de Doce (Mc 3,13-19), para que le acompa\u00f1aran y para enviarlos a predicar el mismo mensaje que \u00e9l anunciaba (Mc 6,7-13).<\/p>\n<p>Sin embargo, a medida que avanza el relato, va emergiendo una imagen negativa de los disc\u00ed\u00adpulos, que se caracteriza por la incomprensi\u00f3n. Los primeros indicios de esta actitud aparecen en la llamada secci\u00f3n de los panes (Mc 6,6b-8,26), en la que los disc\u00ed\u00adpulos parecen no comprender qu\u00e9 es lo que Jes\u00fas quiere decirles. Esta incomprensi\u00f3n se hace m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita en la secci\u00f3n siguiente (Mc 8,27-10,52), en la que repetidamente manifiestan su incapacidad para entender el camino de Jes\u00fas hacia la cruz, y se niegan a aceptar que ser disc\u00ed\u00adpulos implica seguirle en este mismo camino de entrega y servicio. Finalmente, toda esta incomprensi\u00f3n y rechazo de los disc\u00ed\u00adpulos llega a su culmen en la pasi\u00f3n, cuando uno de los Doce le entrega, el resto le abandona, y Pedro niega conocerle (Mc 14,43-47. 50. 66-72).<\/p>\n<p>Es muy probable que este contraste de actitudes refleje en cierto modo las contradicciones que de hecho vivieron los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, pero es evidente que Marcos ha acentuado los rasgos negativos. La raz\u00f3n por la que lo hizo es todav\u00ed\u00ada un asunto discutido, pero es probable que le hayan guiado intenciones catequ\u00e9ticas. El principal escollo en el que tropiezan los disc\u00ed\u00adpulos es la aceptaci\u00f3n de la cruz de Jes\u00fas y las consecuencias que \u00e9sta tiene para ellos. Es probable que Marcos se est\u00e9 dirigiendo a una comunidad que ve a Jes\u00fas, sobre todo, en su dimensi\u00f3n triunfante y gloriosa (Mes\u00ed\u00adas, Se\u00f1or), pero tiene dificultades en aceptar su dimensi\u00f3n sufriente (Hijo del hombre). A trav\u00e9s de los disc\u00ed\u00adpulos, Marcos les propone un camino para relativizar lo primero y asumir vitalmente lo segundo. En este proceso es decisivo el papel que desempe\u00f1an las disc\u00ed\u00adpulas. Ellas, que han estado ocultas a lo largo de todo el relato, aparecen en el momento de la pasi\u00f3n, como testigos de su cruz y sepultura (Mc 15,40-41. 47), y por eso ser\u00e1n ellas las primeras en conocer que Jes\u00fas ha resucitado (Mc 16,1-8). Al final del relato, el lector de Marcos tiene la impresi\u00f3n de que estas mujeres, y no los Doce, son el modelo de discipulado que el evangelista propone a su comunidad.<\/p>\n<p>1.2. disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Mateo<br \/>\nLa imagen de los disc\u00ed\u00adpulos que encontramos en primer evangelio es mucho m\u00e1s positiva que la de Marcos. Mateo ha matizado y corregido algunos detalles en los textos que ha tomado de Marcos, pero adem\u00e1s ha incluido en su evangelio algunas instrucciones acerca del discipulado procedentes de Q, as\u00ed\u00ad como tradiciones que no se encuentran en ning\u00fan otro evangelio. Basta comparar el final de ambos evangelios para hacernos una idea de estas diferencias. El de Marcos terminaba originalmente de una forma enigm\u00e1tica (Mc 16,8), que deja en una situaci\u00f3n comprometida a los Doce. Sin embargo, en Mateo los Doce son invitados por Jes\u00fas repetidamente a un encuentro en el que quedar\u00e1n rehabilitados, y Jes\u00fas les encargar\u00e1 una misi\u00f3n de horizontes universales (Mt 26,32; 28,7.10.16).<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n que Mateo tiene de los disc\u00ed\u00adpulos \u2014lo mismo que en su visi\u00f3n de Jes\u00fas\u2014 la \u00e9poca anterior a la Pascua y la posterior se funden, de modo que los disc\u00ed\u00adpulos son, al mismo tiempo, un reflejo de la experiencia vivida junto al Jes\u00fas terreno, y de la relaci\u00f3n que luego tuvieron con el Resucitado. Lo que mejor les caracteriza no es la incomprensi\u00f3n como en Marcos, sino la poca fe. Esta actitud aparece en un pasaje muy representativo de la visi\u00f3n que Mateo tiene de los disc\u00ed\u00adpulos: aquel en que Pedro intenta ir caminando hacia Jes\u00fas sobre las aguas (Mt 14,28-31). Lo que le pasa a Pedro en este relato (quiere ir hacia Jes\u00fas, vacila ante las dificultades, es salvado por \u00e9l) es lo que viven los disc\u00ed\u00adpulos en la comunidad de Mateo. Jes\u00fas les dice a ellos lo mismo que le dice a Pedro: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 has vacilado?\u00bb.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n es importante que los disc\u00ed\u00adpulos cultiven dos actitudes: la fe en Jes\u00fas, y la capacidad de comprender sus ense\u00f1anzas. Estas son, de hecho las dos cualidades que mejor caracterizan al disc\u00ed\u00adpulo ideal en el evangelio de Mateo. Detr\u00e1s de esta insistencia puede entreverse la situaci\u00f3n hostil en que viv\u00ed\u00ada su comunidad, acosada por el Juda\u00ed\u00adsmo Fariseo, que cuestionaba constantemente su confesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas, y discut\u00ed\u00ada su interpretaci\u00f3n de la Ley de Mois\u00e9s. La insistencia en la necesidad de la fe, que determina la redacci\u00f3n mateana de los relatos de milagros, y la larga instrucci\u00f3n dirigida a los disc\u00ed\u00adpulos en el Serm\u00f3n del Monte (Mt 5-7) responden a esta intenci\u00f3n de fortalecer la fe de los disc\u00ed\u00adpulos y proporcionarles una interpretaci\u00f3n autorizada de la Ley.<\/p>\n<p>1.3. disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Lucas<br \/>\nTambi\u00e9n Lucas matiz\u00f3 y suaviz\u00f3 la visi\u00f3n que Marcos ten\u00ed\u00ada de los disc\u00ed\u00adpulos, y lo hizo con los mismos recursos que Mateo: introduciendo retoques redaccionales en los textos de Marcos, incluyendo los dichos de Q, e incorporando tradiciones propias. La visi\u00f3n lucana puede apreciarse, tambi\u00e9n en este caso, a trav\u00e9s del relato de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas y de los acontecimientos pascuales. La presentaci\u00f3n que Lucas hace de los disc\u00ed\u00adpulos es mucho m\u00e1s respetuosa. Ni siquiera se menciona el hecho de que abandonaron a Jes\u00fas, y la negaci\u00f3n de Pedro es mucho menos dram\u00e1tica. Lucas la ha cambiado de lugar (Lc 22,54-62), para que el disc\u00ed\u00adpulo pueda acompa\u00f1ar a Jes\u00fas con las l\u00e1grimas del arrepentimiento. La ampliaci\u00f3n de las apariciones a los disc\u00ed\u00adpulos (Lc 24) es tambi\u00e9n un signo de esta nueva visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lucas contempla la relaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos con Jes\u00fas desde una perspectiva diferente a la de Mateo y Marcos. Su comunidad no se encuentra acosada por un grupo jud\u00ed\u00ado que la cuestiona, sino insertada en un mundo pagano, que puede acabar disolviendo lo m\u00e1s genuino del mensaje cristiano. Desde esta situaci\u00f3n, lo que m\u00e1s valora y subraya en los disc\u00ed\u00adpulos es la radicalidad de su seguimiento: su respuesta a Jes\u00fas, la disposici\u00f3n a seguirle aunque para ello sea necesario renunciar a todo. Lucas concibe el discipulado como un proceso que se vive junto a Jes\u00fas camino de la cruz. La construcci\u00f3n m\u00e1s original de su evangelio desde el punto de vista literario, la secci\u00f3n del viaje a Jerusal\u00e9n que abarca casi diez cap\u00ed\u00adtulos (Lc 9,51-19,28), es en realidad una pausada instrucci\u00f3n sobre el sentido y las exigencias del discipulado. No es casual que Lucas haya colocado al comienzo de este viaje una secci\u00f3n, tomada b\u00e1sicamente de Q, que trata sobre el seguimiento y la misi\u00f3n (Lc 9,57-10,24). En la visi\u00f3n de Lucas, disc\u00ed\u00adpulo es aquel que acepta dejarlo todo para seguir a Jes\u00fas y vivir seg\u00fan la radicalidad de sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>1.4. disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Juan<br \/>\nEn el evangelio de Juan los disc\u00ed\u00adpulos se identifican pr\u00e1cticamente con los creyentes. La distinci\u00f3n que hacen los Sin\u00f3pticos entre diversos grupos de seguidores de Jes\u00fas (los Doce, otros disc\u00ed\u00adpulos, la gente) no es tan clara en Juan. El grupo de los Doce s\u00f3lo aparece en un pasaje a lo largo de todo el evangelio (Jn 6,70-71), y no es representativo de la visi\u00f3n jo\u00e1nica del discipulado. El disc\u00ed\u00adpulo ideal no es Pedro, sino el Disc\u00ed\u00adpulo Amado, que es presentado como modelo de fe en Jes\u00fas (Jn 20,3-9. 20-21). Los disc\u00ed\u00adpulos son, ante todo, los que creen en Jes\u00fas (Jn 2,11), y todo el que est\u00e1 unido a \u00e9l por la fe es un disc\u00ed\u00adpulo (Jn 15,1-8).<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos refleja m\u00e1s la situaci\u00f3n de la comunidad de Juan, que la experiencia hist\u00f3rica de los primeros seguidores de Jes\u00fas. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, en cuanto modelo de la comunidad jo\u00e1nica, siguen a lo largo del evangelio un proceso de iniciaci\u00f3n que les conducir\u00e1 al conocimiento pleno y a la fe. Las dos primeras secciones del evangelio presentan, sucesivamente, el proceso de fe de los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 1,19-2,11), y las actitudes de algunos personajes representativos (Jn 2, 12-4, 54). A partir de entonces, los que han cre\u00ed\u00addo en Jes\u00fas vivir\u00e1n junto a \u00e9l un proceso de enfrentamiento y diferenciaci\u00f3n con respecto a \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb (Jn 5-12). Esta confrontaci\u00f3n los preparar\u00e1 para una intensa iniciaci\u00f3n (Jn 13-17), que culminar\u00e1 con la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas y la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 20).<\/p>\n<p>El momento en que mejor se expresa la concepci\u00f3n que Juan tiene del discipulado es la larga secci\u00f3n en torno a la cena de despedida de Jes\u00fas, que es propia de este evangelio (Jn 13-17). Jes\u00fas se encuentra s\u00f3lo con sus disc\u00ed\u00adpulos y va gui\u00e1ndoles a trav\u00e9s de un proceso de iniciaci\u00f3n que pasa por diversas fases. A lo largo de este proceso van apareciendo los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos del disc\u00ed\u00adpulo: un amor como el de Jes\u00fas, la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con \u00e9l y con el Padre, y sobre todo la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu, prometido aqu\u00ed\u00ad repetidas veces e infundido en ellos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (Jn 20,19-23), es quien les quien les mantiene unidos a Jes\u00fas y les ayuda a entender sus signos y sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>2. Tradiciones hist\u00f3ricas sobre el discipulado en los evangelios<br \/>\nHemos partido de un dato que parece incontestable: cada uno de los cuatro evangelistas nos presenta una imagen distinta de los disc\u00ed\u00adpulos. En el apartado precedente hemos se\u00f1alado estas diferencias, subrayando los acentos propios de cada evangelio. Hemos podido comprobar que estos acentos se deben a la situaci\u00f3n que viv\u00ed\u00adan las comunidades a las que se dirig\u00ed\u00adan los evangelistas. Hemos descubierto tambi\u00e9n que, en la mayor\u00ed\u00ada de los casos, esta forma de presentar a los disc\u00ed\u00adpulos tiene una intenci\u00f3n pastoral: los evangelistas quer\u00ed\u00adan mostrar a sus comunidades lo que significaba ser disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas en las diferentes situaciones que estaban viviendo las comunidades cristianas de la segunda generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero junto a este dato incontestable hay otro, que no lo es menos: al redactar sus evangelios, los evangelistas trataron de ser fieles a las tradiciones recibidas. Esta segunda afirmaci\u00f3n nos conduce a un estadio anterior a la redacci\u00f3n de los evangelios, en el que las tradiciones sobre Jes\u00fas se transmit\u00ed\u00adan en las comunidades. Estas tradiciones, que a veces se hab\u00ed\u00adan ido agrupando en peque\u00f1as colecciones, fueron la base sobre la que los evangelistas elaboraron sus relatos. Debemos preguntarnos en qu\u00e9 medida estas tradiciones, todav\u00ed\u00ada discernibles en los evangelios actuales, contienen recuerdos hist\u00f3ricos acerca del discipulado de Jes\u00fas. Y para responder a esta pregunta hemos de analizar las peque\u00f1as unidades de la tradici\u00f3n oral, principalmente los dichos de Jes\u00fas acerca del seguimiento que encontramos en ellas.<\/p>\n<p>2.1. hist\u00f3ricas en Marcos<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de los dichos de Jes\u00fas sobre el discipulado que encontramos en Marcos est\u00e1n relacionados con el estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos. En una colecci\u00f3n de controversias que se encuentran al comienzo del evangelio (Mc 2,1-3,6), los disc\u00ed\u00adpulos aparecen acompa\u00f1ando a Jes\u00fas en una serie de actuaciones que no se ajustan a las costumbres jud\u00ed\u00adas: comen con los publicanos, no guardan el ayuno, no observan el s\u00e1bado. En una de estas controversias, adem\u00e1s, se compara a los disc\u00ed\u00adpulos con los amigos del novio (Mc 2,18-20). Esta imagen de los disc\u00ed\u00adpulos compartiendo con Jes\u00fas un estilo de vida que contraven\u00ed\u00ada las normas sociales es coherente con bastantes dichos de Q que hablan sobre el estilo de vida de Jes\u00fas (p. e. Lc 7,34 par.), y es muy probable que responda a un recuerdo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Hay otros dichos que tambi\u00e9n se refieren al estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos, y que podr\u00ed\u00adan proceder de Jes\u00fas. Uno de ellos habla de la oraci\u00f3n confiada de los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 11,22-24); otro insiste en los peligros de las riquezas (Mc 10,23-27); y otros dos se refieren a la necesidad de estar vigilantes (Mc 13,33-37; 14,38). Lo m\u00e1s probable es que estos dichos fueran pronunciados en situaciones muy diversas, y por eso su contenido y su tono es tan distinto. Sin embargo, su formulaci\u00f3n es muy semejante a la de otros dichos de Q, como veremos enseguida.<\/p>\n<p>Otra serie de dichos se refiere a las exigencias del discipulado. Actualmente se encuentran en una elaborada catequesis acerca del discipulado como camino hacia la cruz detr\u00e1s de Jes\u00fas (Mc 8,27-10,52). La catequesis est\u00e1 organizada en torno a tres anuncios de la pasi\u00f3n, a los que siguen una serie de instrucciones dirigidas a los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 8, 34-38; 9, 35-37; 10,41-45). Estas instrucciones contienen una serie de dichos sobre el discipulado, la mayor\u00ed\u00ada de los cuales proceden muy probablemente de Jes\u00fas. En ellos ser disc\u00ed\u00adpulo implica negarse a s\u00ed\u00ad mismo, tomar la cruz (una expresi\u00f3n que se encuentra en autores estoicos contempor\u00e1neos), perder la vida, ser el \u00faltimo y el servidor de todos, y ser el esclavo de todos a ejemplo de Jes\u00fas. A estas renuncias habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir las que aparecen impl\u00ed\u00adcitamente en los relatos de vocaci\u00f3n centradas en la ruptura con la casa (Mc 1,1620; 2,14; 10,2830; v\u00e9ase la voz \u00f3n<br \/>\nPor \u00faltimo, hemos de considerar tambi\u00e9n dos pasajes en los que se habla de los disc\u00ed\u00adpulos como una nueva familia. En Mc 3,3135, los que est\u00e1n alrededor de Jes\u00fas (una expresi\u00f3n con la que Marcos se refiere a los disc\u00ed\u00adpulos) son declarados familiares suyos, porque cumplen la voluntad del Padre. En Mc 10,2830, sin embargo, se habla de la nueva familia que los disc\u00ed\u00adpulos recibir\u00e1n como recompensa por su fidelidad. Es poco probable que Jes\u00fas haya hablado del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos como una nueva familia, pero es posible que se refiriera a la recompensa que aguarda a los que han dejado todo para seguirle, pues en Q encontramos otro dicho en este mismo sentido.<\/p>\n<p>2.2. hist\u00f3ricas en Q<br \/>\nLas ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre el discipulado son todav\u00ed\u00ada m\u00e1s abundantes en los dichos que s\u00f3lo se encuentran en Mateo y Lucas. Suele pensarse que estos dichos proceden de una colecci\u00f3n de dichos que se conoce con el nombre de \u00abDocumento Q\u00bb, o \u00abFuente Q\u00bb. Esta colecci\u00f3n habr\u00ed\u00ada conservado con fidelidad muchos dichos de Jes\u00fas, y es considerada por ello como una importante v\u00ed\u00ada de acceso a \u00e9l.<\/p>\n<p>En dos ocasiones el discipulado aparece en Q como un motivo de felicidad. En las bienaventuranzas se declara dichosos a los disc\u00ed\u00adpulos, porque est\u00e1n llamados a heredar una promesa (Lc 6,20-23 par.). A pesar de la situaci\u00f3n adversa en que viven, otro dicho de Jes\u00fas los declara tambi\u00e9n dichosos porque est\u00e1n viendo y oyendo lo que muchos sabios y profetas desearon ver y o\u00ed\u00adr (Lc 10,23-24). Esta visi\u00f3n del discipulado no est\u00e1 lejos de la imagen de los amigos del novio que hemos encontrado en Marcos.<\/p>\n<p>El grupo m\u00e1s numeroso de dichos se refiere, como en Marcos, al estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos. Sin embargo, la perspectiva de O es diferente a la de Marcos, pues lo que determina este estilo de vida es la relaci\u00f3n con el Padre. Los disc\u00ed\u00adpulos pueden vivir sin preocuparse por el vestido o la comida (Lc 12,22-32 par.), porque el Padre les proporcionara lo necesario para vivir; pueden vivir sin temor porque El se cuidar\u00e1 de ellos (Lc 12,4-9 par.). En la forma de comportarse con los dem\u00e1s han de imitar la forma de actuar del Padre (Lc 6,27-38 par.). En la visi\u00f3n de Q, el estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos se sustenta en esta relaci\u00f3n, que se alimenta en la oraci\u00f3n confiada (Lc 11,1-4. 9-13). Puede decirse, en este sentido, que el Padrenuestro resume, en la visi\u00f3n de Q, lo que significa ser disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>Otro grupo de dichos se refieren a las exigencias para ser disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. La mayor\u00ed\u00ada de ellos coinciden en la necesidad de romper con los v\u00ed\u00adnculos familiares (Lc 9,57-62; 14,25-26; v\u00e9ase la voz \u00f3n II). Otro dicho, con una formulaci\u00f3n muy parecida a la de Marcos, habla sobre la necesidad de tomar la propia cruz (Lc 14,27). Otro, en fin, se refiere al peligro de las riquezas (Lc 16,13 par.). Todos estos dichos insisten en la necesidad de elegir. Ser disc\u00ed\u00adpulo implica una opci\u00f3n existencial que lleva consigo importantes renuncias. La coherencia con los dichos anteriores, as\u00ed\u00ad como las conexiones con algunos de los dichos de Marcos (tomar la cruz, peligro de las riquezas, ruptura familiar) son un argumento a favor de la antig\u00fcedad de estas tradiciones.<\/p>\n<p>Finalmente, en Q encontramos tambi\u00e9n una tradici\u00f3n propia acerca de la recompensa que aguarda a los disc\u00ed\u00adpulos (Lc 22,28-30 par.). La recompensa que se promete a los Doce es compartir con Jes\u00fas la gloria y el juicio sobre Israel cuando llegue su reino. Ya hemos visto que en Marcos aparece tambi\u00e9n el tema de la recompensa de los disc\u00ed\u00adpulos. No es improbable que, ante la radicalidad exigida por el seguimiento, los disc\u00ed\u00adpulos le preguntaran a Jes\u00fas acerca de su recompensa (Mc 10,35-40).<\/p>\n<p>.3. Tradiciones hist\u00f3ricas en el resto de las fuentes<br \/>\nEn el resto de las fuentes evang\u00e9licas encontramos pocas tradiciones acerca del discipulado, y la mayor\u00ed\u00ada de ellas pueden explicarse como elaboraciones de los evangelistas. Por esa raz\u00f3n las agrupamos en este \u00faltimo apartado.<\/p>\n<p>En el material propio de Mateo encontramos una amplia instrucci\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos, en la que Jes\u00fas les invita a distanciarse de la ostentaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de honores que caracterizan a los escribas y fariseos (Mt 23,1-7. 8-12). Aunque algunos dichos de la segunda parte podr\u00ed\u00adan proceder de Jes\u00fas (p. e. Mt 23,11 = Mc 10,43b: \u00abel mayor de vosotros sea vuestro servidor\u00bb), el conjunto de la instrucci\u00f3n refleja la situaci\u00f3n que viv\u00ed\u00ada la comunidad de Mateo, y por ello suele considerarse como una composici\u00f3n del evangelista. Tambi\u00e9n suele atribuirse a Mateo un dicho en el que se compara a Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos con el paterfamilias y sus parientes (Mt 10,25).<\/p>\n<p>En el material propio de Lucas apenas encontramos tradiciones sobre el estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos. Es muy probable, incluso, que las dos comparaciones gemelas que relacionan con la decisi\u00f3n de seguir a Jes\u00fas y hacerse disc\u00ed\u00adpulo suyo (Lc 14,28-33), no se refirieran a esta decisi\u00f3n originalmente. El contexto indica que se trata de una composici\u00f3n de Lucas, que ha elaborado a partir de materiales diversos una catequesis acerca de las exigencias del discipulado (Lc 14,25-33).<\/p>\n<p>Finalmente, resulta muy dif\u00ed\u00adcil identificar en el evangelio de Juan tradiciones hist\u00f3ricas anteriores a la composici\u00f3n del evangelio. El hecho de que el evangelista haya convertido el discipulado en una categor\u00ed\u00ada clave de su relato, haciendo de los disc\u00ed\u00adpulos un modelo del proceso que debe seguir todo creyente, ha desdibujado notablemente dichas tradiciones. Sin embargo, algunos datos de este evangelio, como el primer encuentro de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos en el c\u00ed\u00adrculo del Bautista, o la poca importancia que Pedro y los Doce tienen en este evangelio, plantean importantes cuestiones de tipo hist\u00f3rico, e invitan a ser cautelosos con algunos datos que los Evangelios Sin\u00f3pticos dan por sentados.<\/p>\n<p>3. El discipulado en el c\u00ed\u00adrculo de Jes\u00fas<br \/>\nEl inventario de las tradiciones m\u00e1s antiguas acerca del discipulado nos ha mostrado dos cosas. En primer lugar, hemos podido advertir que estas tradiciones se encuentran en las fuentes m\u00e1s antiguas (tradiciones de Marcos y de Q), y que las fuentes m\u00e1s tard\u00ed\u00adas contienen pocas referencias al discipulado. Esta primera constataci\u00f3n pone de manifiesto la antig\u00fcedad de las tradiciones evang\u00e9licas sobre el discipulado. En segundo lugar, hemos constatado que las tradiciones recogidas por Marcos y por del Documento Q coinciden con frecuencia tanto en la forma como en el contenido. Es cierto que la perspectiva es a veces distinta, y que existen diferencias entre ellas. Sin embargo, son las coincidencias las que m\u00e1s nos interesan ahora, pues a trav\u00e9s de ellas podemos acercarnos a la experiencia del discipulado tal como la vivieron los primeros seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3.1. \u00ed\u00adpulos, seguidores y simpatizantes de Jes\u00fas<br \/>\nLos evangelios no est\u00e1n de acuerdo a la hora de determinar qui\u00e9nes formaban parte del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos de Jes\u00fas. Los Evangelios Sin\u00f3pticos y el libro de los Hechos presuponen que este grupo estaba formado por los Doce, pero Juan los menciona solamente en un pasaje de su evangelio, que muy bien podr\u00ed\u00ada haber sido insertado tard\u00ed\u00adamente. Adem\u00e1s, Juan habla de algunos disc\u00ed\u00adpulos que no aparecen en los Sin\u00f3pticos (Natanael, el Disc\u00ed\u00adpulos Amado), y da un protagonismo a otros (Felipe, Andr\u00e9s, Tom\u00e1s), que en los Sin\u00f3pticos s\u00f3lo ocupan un discreto segundo plano. Estas discrepancias no se dan s\u00f3lo entre Juan y los Sin\u00f3pticos. La coincidencia de estos en cuanto a los Doce es s\u00f3lo aparente, pues si comparamos las cuatro listas que recogen sus nombres (Mc 3,16-19; Mt 10,2-4; Lc 6,13-16; Hch 1,13), observaremos enseguida que las divergencias entre ellas son notables. A veces se ha intentado explicar esta divergencia diciendo que algunos disc\u00ed\u00adpulos ten\u00ed\u00adan dos nombres, pero es m\u00e1s honesto reconocer que hab\u00ed\u00ada tradiciones diversas acerca de qui\u00e9nes compon\u00ed\u00adan el grupo de los Doce.<\/p>\n<p>Los datos precedentes indican que los disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos de Jes\u00fas pudieron ser m\u00e1s de Doce, e incluso es posible que la identidad de los mismos variara con el tiempo, a medida que algunos se incorporaban al grupo y otros lo abandonaban. Pero tambi\u00e9n muestran que la instituci\u00f3n de los Doce est\u00e1 muy arraigada en la tradici\u00f3n. Parece evidente que Jes\u00fas quiso que sus disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos fueran doce, para simbolizar en ellos la renovaci\u00f3n de las doce tribus de Israel. Tal vez estas dos conclusiones no sean contradictorias, pues es posible pensar en un grupo de doce disc\u00ed\u00adpulos, que pudieron haber variado con el tiempo. Esta forma de concebir el grupo de los Doce habr\u00ed\u00ada facilitado a los disc\u00ed\u00adpulos la reconstrucci\u00f3n del mismo despu\u00e9s de la muerte de Judas (Hch 1,15-26).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de este grupo de disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos, que podemos identificar con los Doce, Jes\u00fas tuvo otro grupo de seguidores, que le acompa\u00f1aron desde el principio de su ministerio. As\u00ed\u00ad por ejemplo, en el libro de los Hechos, cuando Pedro propone a la comunidad que alguien ocupe el puesto de Judas, \u00e9sta es capaz de presentar dos candidatos que cumplen los requisitos de \u00abhaber acompa\u00f1ado a Jes\u00fas desde el bautismo de Juan hasta su ascensi\u00f3n\u00bb: Jos\u00e9 y Mat\u00ed\u00adas (Hch 1,21-22). A este grupo de disc\u00ed\u00adpulos pertenec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n algunas mujeres, la m\u00e1s conocida de las cuales fue Mar\u00ed\u00ada Magdalena. Estas mujeres no s\u00f3lo le asist\u00ed\u00adan mientras estaba en Galilea, sino que le acompa\u00f1aron hasta Jerusal\u00e9n (Mc 15,40-41; Lc 8,1-3). Lucas conoce tambi\u00e9n un nutrido grupo de seguidores a los que Jes\u00fas env\u00ed\u00ada a proclamar el evangelio (Lc 10,1-2).<\/p>\n<p>Finalmente, en torno a Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n un grupo de simpatizantes que aceptaban y apoyaban su proyecto sin abandonar su residencia ni sus ocupaciones cotidianas. Estos simpatizantes acog\u00ed\u00adan a Jes\u00fas y a sus disc\u00ed\u00adpulos en sus casas. Entre ellos se encontraban fariseos como Zaqueo (Lc 19,1-10), miembros del Sanedr\u00ed\u00adn como Jos\u00e9 de Arimatea (Mc 15,42-47), o la familia de Marta, Mar\u00ed\u00ada y L\u00e1zaro, que los acog\u00ed\u00ada en Betania cuando iban a Jerusal\u00e9n (Jn 12,1-8; Lc 10,39-42). Estos simpatizantes formaban una red de familias vinculadas a la causa de Jes\u00fas, que fue muy importante en la expansi\u00f3n de su movimiento en Palestina durante la primera generaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>3.2. disc\u00ed\u00adpulos son testigos de lo que Jes\u00fas hace dice<br \/>\nSer disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas significa ante todo seguirle (Lc 9,60; Mc 1,18; 10,28), ir detr\u00e1s de \u00e9l (Mc 1,17.20). Estas expresiones tienen un triple sentido en las tradiciones sobre el discipulado. Se refieren, en primer lugar, al seguimiento f\u00ed\u00adsico, e implican ir f\u00ed\u00adsicamente detr\u00e1s de Jes\u00fas con el objeto de aprender de \u00e9l; no s\u00f3lo de sus palabras, sino tambi\u00e9n de su forma de actuar. En segundo lugar, se refieren a una actitud vital que consiste en compartir su estilo de vida. Y en tercer lugar, seguir a Jes\u00fas significa estar dispuestos a compartir su destino. El seguimiento supone, pues, acompa\u00f1ar a Jes\u00fas para escuchar sus ense\u00f1anzas y para ver sus signos, pero supone tambi\u00e9n vivir como \u00e9l viv\u00ed\u00ada y compartir su suerte.<\/p>\n<p>El primer aspecto del seguimiento aparece continuamente en los relatos de los evangelios. Los disc\u00ed\u00adpulos acompa\u00f1an a Jes\u00fas en todo momento. El discipulado de Jes\u00fas, a diferencia de otras formas de discipulado de aquella \u00e9poca, implicaba la convivencia continuada, porque los disc\u00ed\u00adpulos no s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan que aprender unas ense\u00f1anzas, sino que deb\u00ed\u00adan ser testigos de las acciones en que se realizaba lo anunciado por Jes\u00fas. Esta primera dimensi\u00f3n del discipulado aparece tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n de los dichos, principalmente en una de las bienaventuranzas de Q: \u00abDichosos vuestros ojos que ven lo que est\u00e1is viendo, porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros est\u00e1is viendo y no lo vieron, y o\u00ed\u00adr lo que o\u00ed\u00ads y no lo oyeron\u00bb (Lc 10,23 par.). Ver y o\u00ed\u00adr fue la primera tarea de los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Esta primera dimensi\u00f3n del seguimiento tuvo una importancia excepcional en el nacimiento de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, pues los disc\u00ed\u00adpulos que acompa\u00f1aron a Jes\u00fas fueron quienes transmitieron a las siguientes generaciones de cristianos los recuerdos de lo que hab\u00ed\u00adan visto y o\u00ed\u00addo, y de esta tradici\u00f3n nacieron los evangelios (Lc 1,1-4). El estilo del discipulado de Jes\u00fas fue determinante para dicha tradici\u00f3n en varios aspectos. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos convivieran prolongadamente con Jes\u00fas les habr\u00ed\u00ada permitido escuchar en varias ocasiones sus dichos o sus par\u00e1bolas. Tambi\u00e9n es importante que los disc\u00ed\u00adpulos, adem\u00e1s de escuchar estas ense\u00f1anzas, fueran testigos de las acciones de Jes\u00fas, porque Jes\u00fas anunci\u00f3 el reino no s\u00f3lo con palabras, sino tambi\u00e9n con obras, y ambas cosas son necesarias para entender adecuadamente su mensaje. Esta condici\u00f3n de testigos de lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho y dicho confiri\u00f3 a los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas una autoridad que fue decisiva en las dos primeras generaciones cristianas.<\/p>\n<p>3.3. disc\u00ed\u00adpulos comparten el estilo de vida de Jes\u00fas<br \/>\nLa segunda dimensi\u00f3n del seguimiento tiene mucho que ver con el estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos y con las exigencias del discipulado. La clave para entender ambas cosas es que el seguimiento de Jes\u00fas implica compartir su estilo de vida. Los evangelios han conservado algunos rasgos del este estilo de vida, que provocaban el esc\u00e1ndalo y el rechazo de sus contempor\u00e1neos: el conflicto con su propia familia (Mc 3,20-21. 31-35); su estilo de vida itinerante, sin domicilio fijo (Lc 9,58 par.), sus comidas con los publicanos y pecadores (Mc 2,15-17), su actitud irrespetuosa hacia algunas normas y pr\u00e1cticas religiosas, como la observancia del ayuno (Mc 2,18-20), del descanso sab\u00e1tico (Mc 2,23-28), o de ciertas normas de pureza ritual (Mc 7,1-15). Este estilo de vida, que Marcos ha recogido en forma narrativa, aparece tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n de los dichos, en la que encontramos algunos de los insultos que sus adversarios dirig\u00ed\u00adan a Jes\u00fas a prop\u00f3sito de estos comportamientos (Mt 10,25; Lc 7,34 par; Mt 19,12).<\/p>\n<p>La actuaci\u00f3n de Jes\u00fas y las reacciones que suscitaba su estilo de vida nos permiten hacernos una idea de lo que implicaba ser disc\u00ed\u00adpulo suyo. Quienes le segu\u00ed\u00adan llevaban una vida itinerante detr\u00e1s de \u00e9l (Mc 1,18. 20; 2,14); le acompa\u00f1aban en sus comidas con los publicanos y pecadores (Mc 2,15); y transgred\u00ed\u00adan como \u00e9l las normas jud\u00ed\u00adas sobre ciertas pr\u00e1cticas religiosas (Mc 2,18. 23-24; Mc 7,2. 5). En este contexto se comprenden bien las palabras de Jes\u00fas acerca del estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos. Las bienaventuranzas se dirigen a este grupo que lo ha dejado todo por seguirle. Las palabras acerca de la confianza en el Padre cuadran perfectamente en un grupo que ha roto con todos los v\u00ed\u00adnculos sociales, lo mismo que las instrucciones sobre el peligro de las riquezas.<\/p>\n<p>Hay un com\u00fan denominador en las palabras de Jes\u00fas que hablan de las exigencias del seguimiento y del estilo de vida de los disc\u00ed\u00adpulos: la ruptura con las estructuras de este mundo (familia, grupo religioso) para inaugurar un nuevo estilo de vida m\u00e1s acorde con la inminente llegada del Reinado de Dios. El grupo de los disc\u00ed\u00adpulos se convierte as\u00ed\u00ad en germen y anticipo del Reinado de Dios que Jes\u00fas anuncia. Es tal la novedad de este Reinado que no es posible vivir seg\u00fan sus criterios sin romper con las estructuras de este mundo, pues \u00abnadie puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb (Lc 16,13). La ruptura con la casa y los dem\u00e1s rasgos del comportamiento contracultura) de Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos estaban al servicio de este objetivo: encarnar prof\u00e9ticamente la novedad del Reinado de Dios.<\/p>\n<p>3.4. disc\u00ed\u00adpulos comparten el destino de Jes\u00fas<br \/>\nLa vinculaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos con Jes\u00fas tiene su \u00faltima expresi\u00f3n en la invitaci\u00f3n a compartir su propio destino. En realidad esta tercera dimensi\u00f3n del discipulado es una consecuencia de la anterior, pues el hecho de vivir como Jes\u00fas viv\u00ed\u00ada hizo que tuvieran que experimentar el rechazo social, aunque al mismo tiempo les introdujo en una nueva relaci\u00f3n con Dios. El destino de Jes\u00fas tuvo estas dos dimensiones: por un lado, el rechazo y la muerte; y por otro la gloria y la resurrecci\u00f3n. Ambos aspectos aparecen en las palabras que dirigi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Compartir el destino de Jes\u00fas implica, en primer lugar, entrar en el \u00e1mbito de las bienaventuranzas, que hace a los disc\u00ed\u00adpulos objeto de la solicitud y de la promesa de Dios. Los dichos que hablan de la solicitud del Padre y de la confianza en \u00e9l, lo mismo que la confiada actitud que supone el Padrenuestro, se refieren a \u00e9ste estado de bienaventuranza del que el disc\u00ed\u00adpulo ya participa. Los disc\u00ed\u00adpulos han empezado a gozar ya de este don, pero saben que el Reinado de Dios a\u00fan no ha llegado totalmente, y por eso deben orar diciendo: \u00abvenga tu Reino\u00bb. Saben que cuando el reino llegue plenamente su recompensa ser\u00e1 grande por haber permanecido fieles a Jes\u00fas. Es aqu\u00ed\u00ad donde encajan las palabras de Jes\u00fas sobre la recompensa de los disc\u00ed\u00adpulos (Mt 19,27-30 par.).<\/p>\n<p>Ahora bien, compartir el destino de Jes\u00fas implica tambi\u00e9n compartir su destino de rechazo y de muerte. Ya hemos visto que los disc\u00ed\u00adpulos experimentaron el mismo rechazo que Jes\u00fas por vivir como \u00e9l viv\u00ed\u00ada. Este estilo de vida le llev\u00f3 a Jes\u00fas a la cruz, y era previsible que a los disc\u00ed\u00adpulos les sucediera lo mismo. Aqu\u00ed\u00ad son especialmente relevantes los dichos de Jes\u00fas que Marcos ha colocado a continuaci\u00f3n de los tres anuncios de la pasi\u00f3n (Mc 8,34-38; 9,35-37; 10,41-45). En ellos, junto a la exhortaci\u00f3n de hacerse servidor y esclavo de los dem\u00e1s, se habla de perder la propia vida y de tomar la cruz. El \u00faltimo de estos dichos relaciona expl\u00ed\u00adcitamente ambas cosas, explicando que el mayor servicio consiste en entregar la propia vida por los dem\u00e1s: \u00abpues el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a entregar su propia vida como rescate por todos\u00bb (Mc 10,45). Resulta dif\u00ed\u00adcil saber si todas estas palabras proceden de Jes\u00fas, pero es evidente que en ellas resuena el eco de una invitaci\u00f3n a compartir su actitud de servicio entregando la vida por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Los textos evang\u00e9licos sobre el discipulado nos permiten acceder a la experiencia del seguimiento en el grupo de Jes\u00fas y en las comunidades de las dos primeras generaciones cristianas. Jes\u00fas reuni\u00f3 en torno a s\u00ed\u00ad a un grupo de disc\u00ed\u00adpulos para que le acompa\u00f1aran a todas partes y fueran testigos de sus ense\u00f1anzas y de sus signos. La forma de seguimiento que \u00e9l les propuso implicaba compartir su estilo de vida y estar dispuestos a compartir su destino. Jes\u00fas les llam\u00f3 tambi\u00e9n para enviarlos a anunciar el mismo mensaje que \u00e9l anunciaba, realizando los mismo signos que \u00e9l realizaba. La misi\u00f3n es un elemento fundamental en el discipulado de Jes\u00fas (v\u00e9ase la voz \u00f3n). Estas experiencias fundamentales vividas en el grupo de Jes\u00fas fueron recordadas y transmitidas durante las dos primeras generaciones cristianas. Para ellas fue importante conservar fielmente el recuerdo de aquella experiencia, pero al mismo tiempo tuvieron necesidad de actualizarla. Esta es tambi\u00e9n la tarea de cada generaci\u00f3n de cristianos. -> \u00f3stoles; doce; seguimiento; enviar\/ap\u00f3stol; vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 AA. W., \u00abSeguimiento\u00bben LOTHAR COENEN Y OTROS (eds.), Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, Salamanca 1984, vol IV, 172-186; ADRIANA DESTRO &#8211; MAURO PESCE, nasce una religione. Antropolog\u00ed\u00ada ed esegesi del Vangelo di Giovanni, Roma 2000; RICHARD LONGENECKER, of Discipleship in the New Testament, Grand Rapids, Mi. 1996; E. P. SANDERS, figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, Estella 2000; GERD THEISSEN, \u00ed\u00ada del movimiento de Jes\u00fas, Santander 1979.<\/p>\n<p>Santiago <\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. Evangelio, seguimiento evang\u00e9lico) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas en los evangelios. 1.1. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Marcos. 1.2. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Mateo. 1.3. Los disc\u00ed\u00adpulos en el evangelio de Lucas. 1.4. Los disc\u00ed\u00adpulos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discipulado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDISCIPULADO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}