{"id":15147,"date":"2016-02-05T09:54:34","date_gmt":"2016-02-05T14:54:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-mariana-del-apostol\/"},"modified":"2016-02-05T09:54:34","modified_gmt":"2016-02-05T14:54:34","slug":"espiritualidad-mariana-del-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-mariana-del-apostol\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALIDAD MARIANA DEL APOSTOL"},"content":{"rendered":"<p>Identidad del ap\u00f3stol en relaci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>\tEl ap\u00f3stol est\u00e1 llamado a encontrar y expresar su identidad en el mismo ejercicio del apostolado. As\u00ed\u00ad realiza todos los datos b\u00e1sicos de la espiritualidad cristiana, tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n mariana vivir, como Mar\u00ed\u00ada y con ella, para anunciar a Cristo. Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 presente en la acci\u00f3n evangelizadora y en la vida del ap\u00f3stol<\/p>\n<p>\tEn la acci\u00f3n evangelizadora del ap\u00f3stol hay una presencia activa y materna de Mar\u00ed\u00ada con su \u00abinflujo salv\u00ed\u00adfico\u00bb (LG 60) se anuncia a Cristo \u00abnacido de Mar\u00ed\u00ada la mujer\u00bb (Gal 4,4), se celebra el misterio pascual de Cristo que ha querido asociar a Mar\u00ed\u00ada (cfr. Jn 19,25ss), se comunica la vida en Cristo, de la que Mar\u00ed\u00ada es instrumento materno \u00aben el orden de la gracia\u00bb (LG 61). En todo momento ministerial, \u00abla fe de Mar\u00ed\u00ada precede el testimonio apost\u00f3lico de la Iglesia y permanece en el coraz\u00f3n de la Iglesia\u00bb (RMa 27). El modelo mariano de la fe (Lc 1,45) sigue influyendo en los ap\u00f3stoles de todos los tiempos (cfr. Jn 2,11; 20,29).<\/p>\n<p>\tActitud mariana del ap\u00f3stol seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa actitud mariana del ap\u00f3stol expresa la naturaleza del apostolado en relaci\u00f3n con la maternidad de la Iglesia y de Mar\u00ed\u00ada. Por esto, \u00abla Virgen en su vida fue ejemplo de aquel afecto materno, con el que es necesario est\u00e9n animados todos los que en la misi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia cooperan para regenerar a los hombres\u00bb (LG 65; cfr. RMi 92).<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada est\u00e1 en el inicio de toda vida apost\u00f3lica como en la santificaci\u00f3n del Precursor y en la fe y seguimiento de los primeros disc\u00ed\u00adpulos (Lc 1,15.41; Jn 2,11-12), en las dificultades cuando es necesario vivir el misterio de la cruz (Jn 19,25-27), en los momentos de renovaci\u00f3n por las nuevas gracias del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hech 1,14; 2,4).<\/p>\n<p>\tA imitaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y en relaci\u00f3n de dependencia filial respecto a ella, la vida del ap\u00f3stol es eminentemente mariana, como actitud de sinton\u00ed\u00ada e imitaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, concretada en apertura a los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios (Lc 1,28-29.38), fidelidad a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Lc 1,35.39-45), contemplaci\u00f3n de la Palabra (Lc 1,46-55; 2,19.51), asociaci\u00f3n esponsal a Cristo (Lc 2,35; Jn 2,4), donaci\u00f3n sacrificial con Cristo Redentor (Jn 19,25-27), tensi\u00f3n escatol\u00f3gica hacia el encuentro definitivo (Apoc 12,1; 21-22).<\/p>\n<p>\tLa actitud mariana del ap\u00f3stol queda matizada por su vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. En la vida laical se acent\u00faa el sentido de inserci\u00f3n en las estructuras humanas a la luz de la Encarnaci\u00f3n (Mar\u00ed\u00ada Madre del Verbo Encarnado), sin olvidar el ser fermento evang\u00e9lico con la propia responsabilidad y en comuni\u00f3n eclesial (cfr. AA 4; CFL 64). En la vida consagrada se insta en el signo fuerte del seguimiento por medio de la \u00abprofesi\u00f3n\u00bb de los consejos evang\u00e9licos (Mar\u00ed\u00ada Virgen, figura de la Iglesia esposa), en una vida fraterna para la misi\u00f3n (cfr. LG 46; RD 17; VC 18, 28, 34). En la vida sacerdotal, como participaci\u00f3n peculiar de Cristo (para obra en su nombre), se mira a Mar\u00ed\u00ada, Madre de Cristo Sacerdote, confiada especialmente al ap\u00f3stol, el disc\u00ed\u00adpulo amado (cfr. PO 18; OT 8; PDV 36, 82).<\/p>\n<p>\tEspiritualidad misionera, espiritualidad mariana<\/p>\n<p>\tLa espiritualidad del ap\u00f3stol se alimenta de la misma misi\u00f3n apost\u00f3lica, sin dejar de lado los medios comunes de la espiritualidad cristiana. Ahora bien, tanto en el anuncio de la Palabra, como en la llamada a la conversi\u00f3n y al bautismo, en la celebraci\u00f3n de los misterios y en los servicios de caridad, siempre se trata del misterio de Cristo, que sigue naciendo de Mar\u00ed\u00ada y la sigue asociando en la obra redentora. \u00abPor esto tambi\u00e9n la Iglesia, en su obra apost\u00f3\u00c2\u00aclica, mira hacia aquella que engendr\u00f3 a Cristo, concebido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y nacido de la Virgen, precisamente para que por la Iglesia nazca y crezca tambi\u00e9n en los corazones de los fieles\u00bb (LG 65).<\/p>\n<p>\tDe hecho, la espiritualidad misionera de la Iglesia radica en la naturaleza materna de la misma. Efectivamente, si la acci\u00f3n apost\u00f3lica consiste en \u00abformar a Cristo\u00bb en los dem\u00e1s (Gal 4,19), esa misma acci\u00f3n indica que es un proceso de maternidad eclesial (Gal 4,26) a ejemplo de Mar\u00ed\u00ada (Gal 4,4-7). Por esto, el proceso de la misi\u00f3n eclesial es proceso de maternidad en relaci\u00f3n de dependencia con Mar\u00ed\u00ada. Jes\u00fas compar\u00f3 a los Ap\u00f3stoles con una madre que sufre para dar a luz (cfr. Jn 16,20-22). La figura tipo de esta maternidad, en el contexto paulino, es \u00abla mujer\u00bb de la que nace el Hijo de Dios, para hacernos part\u00ed\u00adcipes de su filiaci\u00f3n por obra del Esp\u00ed\u00adritu (Gal 4,4-7). La Iglesia es \u00abmadre\u00bb por medio de la acci\u00f3n apost\u00f3lica, como continuaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la maternidad de Mar\u00ed\u00ada (Gal 4,26).<\/p>\n<p>\tEn este camino, toda la Iglesia y el ap\u00f3stol en particular \u00abprocede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb (RMi 92; RMa 2). Ella acompa\u00f1a y ayuda al ap\u00f3stol para que \u00abtodas las familias de los pueblos lleguen a reunirse felizmente en paz y concordia, en un solo Pueblo de Dios\u00bb (LG 69). Mar\u00ed\u00ada es modelo de respuesta a la vocaci\u00f3n (cfr. Lc 1,38) y de fidelidad a la misi\u00f3n (cfr. Lc 1,40-41).<\/p>\n<p>Referencias Ap\u00f3stol, apostolado, espiritualidad mariana, espiritualidad misionera, Iglesia madre, Madre de la Iglesia, vocaci\u00f3n, vocaci\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 65; RMi 92. Ver en espiritualidad mariana.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada O. DOMINGUEZ, Mar\u00ed\u00ada modelo de la espiritualidad misionera de la Iglesia Omnis Terra n. 86 (1979) 226-241; J. ESQUERDA BIFET, Espiritualidad mariana de la Iglesia (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1994) cap. 8; A. LAURAS, La Vierge Marie dans la vie de l&#8217;ap\u00f4tre Cahiers Marials 5 (1961) 211-216; S. MEO, Maria stella dell&#8217;evangelizzazione, en L&#8217;Annuncio del Van\u00c2\u00acgelo oggi (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1977) 763-778; R. SANCHEZ CHAMOSO, Mar\u00ed\u00ada y la vocaci\u00f3n en la Iglesia Seminarios 33 (1987) 221-246.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Identidad del ap\u00f3stol en relaci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada El ap\u00f3stol est\u00e1 llamado a encontrar y expresar su identidad en el mismo ejercicio del apostolado. 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