{"id":15151,"date":"2016-02-05T09:54:41","date_gmt":"2016-02-05T14:54:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T09:54:41","modified_gmt":"2016-02-05T14:54:41","slug":"experiencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-de-dios\/","title":{"rendered":"EXPERIENCIA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfExperiencia de Dios trascendente?<\/p>\n<p>\tDentro de las corrientes ideol\u00f3gicas y pr\u00e1cticas de la actualidad se acent\u00faa el valor de la experiencia se quiere medir, pesar, constatar, \u00abexperimentar\u00bb. En el campo religioso estas corrientes adquieren matices especiales puesto que se trata de la experiencia de Dios y de lo trascendente. En este campo se encuadra la evangelizaci\u00f3n \u00bfes posible esta experiencia y, en caso afirmativo, c\u00f3mo presentar hoy no s\u00f3lo la idea de Dios, sino tambi\u00e9n la experiencia de Dios?<\/p>\n<p>\tPropiamente hoy la pregunta se va concretando \u00bfqu\u00e9 experiencia de Dios se puede tener cuando parece que calla y est\u00e1 ausente? La pregunta sobre Dios se la hace el hombre o a partir de la creaci\u00f3n contingente (dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica-ontol\u00f3gica) o a partir de su inquietud interior (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica-hist\u00f3rica). El hombre est\u00e1 en relaci\u00f3n consigo, con los dem\u00e1s, con la naturaleza. Es un ser profundamente relacionado. Ninguna respuesta le satisface, si no es \u00abAlguien\u00bb trascendente. Por esto, al experimentar su contingencia, presiente que s\u00f3lo trascendi\u00e9ndose puede encontrar sentido a su vida. \u00abNos has hecho, Se\u00f1or, para ti, y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta encontrarte a ti\u00bb (Confesiones, 1,1,8).<\/p>\n<p>\tEsta experiencia podr\u00e1 ser de tipo personal o comunitario y podr\u00e1 aplicarse tambi\u00e9n al campo intelectual, imaginativo, afectivo, pr\u00e1ctico, etc. Habr\u00e1 que tener en cuenta que los dones de la gracia y, por tanto, de la fe, son trascendentes, m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia, mientras, al mismo tiempo, se expresan de alg\u00fan modo por manifestaciones de nuestra naturaleza testimonio, autenticidad, entrega, serenidad, paz, convicci\u00f3n sobre el sentido de la existencia cristiana, etc.<\/p>\n<p>\tEn la actualidad, el encuentro entre religiones (que incluye tambi\u00e9n al cristianismo) se realiza especialmente en este terreno de la experiencia de Dios, quien, se alg\u00fan modo, se manifiesta y comunica por la creaci\u00f3n, la historia y, especialmente, por la revelaci\u00f3n. Todas las religiones o culturas religiosas han emprendido un \u00abcamino\u00bb (\u00abm\u00e9todo\u00bb, rito, yoga, zen&#8230;) hacia el \u00fanico y mismo Dios, se encuentran con el misterio del Absoluto, que parece escapar a toda experiencia y consideraci\u00f3n humana. De ah\u00ed\u00ad que pregunten al cristianismo, si existe \u00abotra\u00bb experiencia peculiar de Dios.<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n la sociedad actual postmoderna se pregunta sobre el \u00absilencio\u00bb y la \u00abausencia\u00bb de Dios \u00abParad\u00f3jicamente, el mundo, que, a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios, lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad, el mundo exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible\u00bb (EN 76).<\/p>\n<p>\tEl desaf\u00ed\u00ado de la evangelizaci\u00f3n hoy<\/p>\n<p>\tEste tema es uno de los grandes desaf\u00ed\u00ados de la evangelizaci\u00f3n actual. La enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb presenta este problema como una \u00abnuevo are\u00f3pago\u00bb \u00abNuestro tiempo es dram\u00e1tico y, al mismo tiempo, fascinador. Mientras por un lado los hombres dan la impresi\u00f3n de ir detr\u00e1s de la prosperidad material y de sumergirse cada vez m\u00e1s en el materialismo consum\u00ed\u00adstico, por otro, manifiestan la angustiosa b\u00fasqueda de sentido, la necesidad de interioridad, el deseo de aprender nuevas formas y modos de concentraci\u00f3n y de oraci\u00f3n&#8230; se busca la dimensi\u00f3n espiritual de la vida como ant\u00ed\u00addoto a la deshumanizaci\u00f3n. Este fen\u00f3meno as\u00ed\u00ad llamado del \u00abretorno religioso\u00bb no carece de ambig\u00fcedad, pero tambi\u00e9n encierra una invitaci\u00f3n. La Iglesia tiene un inmenso patrimonio espiritual para ofrecer a la humanidad en Cristo, que se proclama \u00abel Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (Jn 14,6). Es la v\u00ed\u00ada cristiana para el encuentro con Dios para la oraci\u00f3n, la ascesis, el descubriendo del sentido de la vida. Tambi\u00e9n es un are\u00f3pago que hay que evangelizar\u00bb (RMi 38).<\/p>\n<p>\tProbablemente este \u00e9ste es el mayor desaf\u00ed\u00ado que ha tenido la Iglesia misionera en dos milenios. La respuesta s\u00f3lo cabe desde dentro del cristianismo, es decir, desde el encuentro personal e insustituible con Cristo resucitado y con Dios Amor. La experiencia de este encuentro se expresa en una actitud de caridad seg\u00fan el serm\u00f3n de la monta\u00f1a y el mandato del amor \u00abEl mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, caridad para con todos, especialmente para los peque\u00f1os y los pobres, obediencia y humildad, desapego de s\u00ed\u00ad mismo y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra dif\u00ed\u00adcilmente abrir\u00e1 brecha en el coraz\u00f3n de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda\u00bb (EN 76).<\/p>\n<p>\tEl aprecio por el cristianismo, de parte de las culturas y religiones, se va centrando cada vez m\u00e1s en un aspecto concreto la irrupci\u00f3n insospechada de Dios Amor, que sale al encuentro del hombre, sin m\u00e9rito ni preparaci\u00f3n por parte de \u00e9ste. Es el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, hecho hombre, camino, consorte (esposo) en el caminar humano de b\u00fasqueda de Dios. \u00abEl Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad este cumplimiento es obra de Dios y va m\u00e1s all\u00e1 de toda expectativa humana. Es misterio de gracia&#8230; Cristo es su \u00fanica y definitiva culminaci\u00f3n\u00bb (TMA 6).<\/p>\n<p>\tLa \u00abexperiencia\u00bb de Dios es algo vital, que abarca todos los campos de la vida, que tiende a la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios, el Absoluto. Es siempre experiencia salv\u00ed\u00adfica, que libera de la contingencia y de las limitaciones temporales, como un don de Dios, siempre inefable. La experiencia religiosa deja la necesidad y urgencia de comunicarla a otros. Pero es siempre experiencia muy limitada, porque siempre se vislumbra que Dios es m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia. A Dios se le encuentra m\u00e1s cercano cuando parece m\u00e1s trascendente. Pero \u00aba Dios nadie le ha visto jam\u00e1s; el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u00bb (Jn 1,18).<\/p>\n<p>\tLa experiencia cristiana de Dios<\/p>\n<p>\tLa experiencia cristiana de Dios es peculiar, en cuanto que supone una \u00abirrupci\u00f3n\u00bb de Dios en la historia de la humanidad y de cada uno, a modo de llamada inesperada e insospechada por medio de Cristo revelaci\u00f3n, encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n. El hombre, en su b\u00fasqueda de Dios, se siente llamado y amado \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de sus esperanzas y b\u00fasquedas \u00abEl nos ha amado primero\u00bb (1Jn 4,19). \u00abNo es s\u00f3lo el hombre que busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de s\u00ed\u00ad a los hombres y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo\u00bb (TMA 6).<\/p>\n<p>\tLa experiencia peculiar del cristiano consiste en haber encontrado (como respuesta a la gracia y al don de Dios) que donde parece que hay \u00absilencio de Dios\u00bb, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Verbo encarnado; y que donde parece haber \u00abausencia de Dios\u00bb, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el \u00abEmmanuel\u00bb, Dios con nosotros, Cristo resucitado presente. De esta fe vivencial, alimentada en el di\u00e1logo frecuente con Cristo (en su palabra y en su eucarist\u00ed\u00ada), nacen los gestos evang\u00e9licos del serm\u00f3n de la monta\u00f1a y del mandato del amor.<\/p>\n<p>\tEl cristianismo no puede presentar una metodolog\u00ed\u00ada peculiar para alcanzar la experiencia de Dios, ni tampoco unos elementos culturales religiosos con la pretensi\u00f3n de ser mejores. Lo peculiar de la experiencia cristiana arranca de la inserci\u00f3n del mismo Dios en la propia realidad y limitaci\u00f3n humana. Esa inserci\u00f3n divina es original, porque ya no es s\u00f3lo su presencia y su mensaje, sino que el mismo Dios, en la persona de su Hijo, ha tomado la naturaleza humana. La experiencia peculiar cristiana no puede ser otra que el encuentro real y vivencial con Jesucristo. Por \u00e9l y con la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ya podemos decir \u00abPadre\u00bb a Dios, como \u00abhijos en el Hijo\u00bb (GS 22; cfr. Ef 2,5). \u00abCristo, en la misma revelaci\u00f3n del Padre y de su amor, manifiesta el hombre al propio hombre\u00bb (GS 22).<\/p>\n<p>\tLa diversidad de experiencias religiosas tiene un denominador com\u00fan Dios cercano y lejano, el mismo que se deja entrever de muchas y diferentes maneras en todas las culturas religiosas. La experiencia cristiana de Dios Amor no es una conquista, sino un don recibido con libertad y generosidad para comunicarlo a todos. La experiencia peculiar cristiana tiene su punto de partida en el encuentro con Cristo, el Hijo de Dios enviado por amor. Llegar a esta experiencia no ser\u00e1 nunca fruto de un proselitismo mal entendido o de una presi\u00f3n psicol\u00f3gica, sino de un don de Dios, quien, a su vez, quiere el testimonio y el anuncio de los que ya lo han recibido.<\/p>\n<p>Referencias B\u00fasqueda de Dios, contemplaci\u00f3n, Encarnaci\u00f3n, oraci\u00f3n, Palabra de Dios, vida contemplativa.<\/p>\n<p>Lectura de documentos EN 76; RMi 24, 38, 57, 88, 91.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. CASTI\u00ed\u2018EIRA, La experiencia de Dios en la postmodernidad (Madrid, PPC, 1992); J. ESQUERDA BIFET, Valor evangelizador y desaf\u00ed\u00ados actuales de la \u00abexperiencia\u00bb religiosa Euntes Docete 43 (1990) 37-56; Idem, Experiencias de Dios (Barcelona, Balmes, 1976); L. GARDET, Experiencias m\u00ed\u00adsticas en tierras no cristianas (Madrid, Studium, 1970); V. HERNANDEZ CATALA, La expresi\u00f3n de lo divino en las religiones no cristianas ( BAC, Madrid, 1972); W. JOHNSTON, El ojo interior del amor, Misticismo y religi\u00f3n (Madrid, Paulinas, 1987); J. MOUROUX, L&#8217;exp\u00e9rience chr\u00e9tienne. Introduction \u00ed\u00a0 une th\u00e9ologie (Paris, Aubier-Montagne, 1952); Y.M. RAGUIN, La profondeur de Dieu (Paris, Descl\u00e9e, 1973); H. SMITH, La experiencia de Dios (Santander, Sal Terrae, 1975).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfExperiencia de Dios trascendente? Dentro de las corrientes ideol\u00f3gicas y pr\u00e1cticas de la actualidad se acent\u00faa el valor de la experiencia se quiere medir, pesar, constatar, \u00abexperimentar\u00bb. En el campo religioso estas corrientes adquieren matices especiales puesto que se trata de la experiencia de Dios y de lo trascendente. 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