{"id":15169,"date":"2016-02-05T09:55:18","date_gmt":"2016-02-05T14:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos\/"},"modified":"2016-02-05T09:55:18","modified_gmt":"2016-02-05T14:55:18","slug":"exorcismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos\/","title":{"rendered":"EXORCISMOS"},"content":{"rendered":"<p>(v. demonio, sacramentales)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> Jes\u00fas, Diablo, posesi\u00f3n, batalla contra el Diablo). El movimiento cristiano contiene aspectos prof\u00e9ticos, mesi\u00e1nicos y sapienciales, dif\u00ed\u00adciles de separar entre s\u00ed\u00ad. Pero, adem\u00e1s de ellos, incluye un fondo carism\u00e1tico. Jes\u00fas ha sido sanador y exorcista, alguien que expulsa a los demonios y cura desde un fondo religioso a los enfermos, iniciando un camino propio de renovaci\u00f3n humana, en l\u00ed\u00adnea de Reino. Su misma obra de exorcista ha podido levantar sospechas de vinculaci\u00f3n sat\u00e1nica. En el c\u00ed\u00adrculo de sus seguidores, especialmente en Galilea, hubo exorcistas y sanadores, que han seguido realizando su tarea y expandiendo la memoria y esperanza de su Reino. Pero el primero de todos, el m\u00e1s grande en sentido mesi\u00e1nico, ha sido Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Jes\u00fas exorcista. As\u00ed\u00ad le recuerda la tradici\u00f3n: como exorcista especializado y maestro de exorcistas (cf. Mc 1,21-28; 3,15; 6,12 par). Utilizando un lenguaje distinto podr\u00ed\u00adamos llamarle amigo de los locos. All\u00ed\u00ad donde otros hombres y mujeres de su tiempo pensaban que el hombre estaba m\u00e1s o menos condenado a vivir bajo el poder de esp\u00ed\u00adritus, Jes\u00fas le ha visto como hijo de Dios que puede vivir en libertad. As\u00ed\u00ad se ha sentido, enviado por Dios para expulsar a los demonios, de manera que los exorcismos ocupan un lugar privilegiado en su visi\u00f3n del Reino (cf. Mc 5,1-20; 7,24-30; 9,14-29). Quienes pretenden mutilar este elemento del evangelio, tom\u00e1ndolo como residuo mitol\u00f3gico, destruyen el mesianismo de Jes\u00fas. Los endemoniados le causaron la m\u00e1xima impresi\u00f3n:  en su impotencia y desvar\u00ed\u00ado expresaban los signos de un mundo que se pierde, que no logra abrirse hacia la luz, la comunicaci\u00f3n interhumana en gratuidad y el amor bondadoso del Padre. Por eso les fue dando su ayuda en el camino, en gesto de comunicaci\u00f3n creyente (cf. Mc 9,14-29 y par).<\/p>\n<p>(2) Exorcismos y pureza. Los posesos no son un elemento marginal del Evangelio, sino todo lo contrario. Jes\u00fas ha descubierto en ellos la contradicci\u00f3n m\u00e1xima de un judaismo obsesionado por la mancha o impureza de la vida (cf. Mc 1,20-28). Impuro era aquello que separa al humano del culto de Dios, impidi\u00e9ndole participar en la vida comunitaria. El nivel de la mancha se med\u00ed\u00ada normalmente en un plano ritualista: la religi\u00f3n quer\u00ed\u00ada mantener en pureza a los hombres, expulsando a los que estaban manchados (publ\u00ed\u00adcanos y prostitutas, mujeres con irregularidad menstrual, leprosos, etc.), y de esa forma, seg\u00fan Jes\u00fas, terminaba siendo una aliada del diablo. Para Jes\u00fas s\u00f3lo es impuro lo que proviene de un mal coraz\u00f3n, impidiendo el amor o comuni\u00f3n entre humanos (cf. Mc 7,123, esp. 7,19). Los demonios son impuros porque, en un sentido muy realista, acaban conduciendo al hombre al pecado, es decir, a la opresi\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles. Pues bien, Jes\u00fas ha roto la barrera de la sacralidad separadora (diab\u00f3lica), ofreciendo a los hombres la limpieza y salud de Dios. Para Jes\u00fas, lo diab\u00f3lico no se encuentra vinculado a la impureza ritual, sino a todo lo que destruye las ra\u00ed\u00adces de la vida, dividiendo a los hermanos, impidiendo que ellos compartan la casa de la fraternidad y vida compartida.<\/p>\n<p>(3) El atrevimiento de Jes\u00fas. Al enfrentarse con las fuerzas tenebrosas del mal y de la muerte, Jes\u00fas ha penetrado en un lugar de gran peligro, dej\u00e1ndose \u00abconocer\u00bb por lo diab\u00f3lico. Jes\u00fas ha penetrado en el abismo de mal de los hombres y han sido los endemoniados los que primero le han descubierto: \u00aberes el Santo de Dios\u00bb (Mc 1,24), \u00abel Hijo de Dios\u00bb (Mc 3,11; cf. 5,7). Hay en estas confesiones algo enigm\u00e1ticamente peligroso: por compasi\u00f3n y entrega terap\u00e9utica, Jes\u00fas se ha introducido en la hondura m\u00e1s radical de la pobreza y destrucci\u00f3n humana. Pero, al mismo tiempo, ellas expresan el sentido m\u00e1s hondo de su mesianismo: no han sido los sabios y grandes del mundo los que primero le han conocido, sino los locos, los expulsados de la sociedad.<\/p>\n<p>(4) Comparaci\u00f3n con otros exorcistas. Los esenios de Qumr\u00e1n interpretaban los exorcismos desde la perspectiva de la gran lucha contra los poderes sociales que oprimieron y oprimen a Israel, como muestra el Rollo de la Guerra (1QM: Mili tama), partiendo del principio que manda: \u00abamar a todos los hijos de la luz y odiar a todos los hijos de las tinieblas\u00bb (cf. 1QS 3-4). Ellos vinculaban pureza israelita y violencia, conforme a principios militares, con batallones y estrategias de batalla. El exorcismo verdadero es una guerra, dirigida por sacerdotes, que marcan y sancionan los procesos militares: es guerra teol\u00f3gica y ang\u00e9lica, en que el mismo Dios, con ej\u00e9rcitos celestes, vendr\u00e1 en ayuda de los suyos. Por eso no pueden combatir los impuros, enfermos o manchados, como supone el Rollo, ampliando los principios de la vieja guerra santa israelita. Es lucha de hombres de valor (jueces, oficiales, jefes de millares y centenas) y no caben en ella \u00abcontaminados, paral\u00ed\u00adticos, ciegos, sordos, mudos&#8230; porque los \u00e1ngeles de la santidad est\u00e1n entre ellos\u00bb (Regla de la Congregaci\u00f3n, lQSa 2,1-9; cf. Rollo del Templo, 1QT 45). S\u00f3lo en la asamblea pura, sin enfermos y manchados, surgir\u00e1 el Mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios (lQSa 2,12-22). Pues bien, en contra de eso, y en contra de la misma actitud de los celosos\/celotas que interpretaban tambi\u00e9n la guerra final como lucha de los puros contra los impuros, Jes\u00fas ha penetrado en el mundo de los impuros, para compartir con ellos el mensaje de Dios y para ofrecerles la pureza del Reino. Entendidos as\u00ed\u00ad, sus exorcismos resultan escandalosos, contrarios a las normas de pureza de los israelitas puros de su tiempo.<\/p>\n<p>(5) Disputa con el judaismo establecido. La raz\u00f3n de los escribas. La autoridad de Jes\u00fas como exorcista ha sido discutida y rechazada por aquellos grupos de jud\u00ed\u00ados (\u00bfjudeocristianos?) que ponen la instituci\u00f3n y la ley del grupo por encima de la apertura liberadora y de la curaci\u00f3n de los endemoniados. As\u00ed\u00ad declaran los escribas que vienen de Jerusal\u00e9n y que, por el lugar que ocupan dentro del evangelio (cf. Mc 3,20-35), Marcos ha vinculado a los  parientes de Jes\u00fas: \u00abTiene a Belceb\u00fa y con el poder del Pr\u00ed\u00adncipe de los demonios expulsa a los demonios\u00bb (Mc 3,22; cf. Mt 12,22-32; Lc 11,14-23; 12,10). Ellos piensan que, curando a los posesos y ofreciendo comuni\u00f3n a los marginados peligrosos, Jes\u00fas pone en riesgo la sacralidad de Israel, que s\u00f3lo puede mantenerse expulsando a los posesos a un tipo de c\u00e1rcel donde viven encerrados en su locura. Son los representantes de una ley sagrada (nacional) que garantiza el orden legal del conjunto de la sociedad (dominada por los fuertes, los legales) y as\u00ed\u00ad edifican, en torno al buen pueblo, un muro de seguridad garantizada por su Ley, dejando en la c\u00e1rcel exterior de su locura o pecado a los posesos. Por eso, acusan a Jes\u00fas diciendo que, bajo capa de bien (ayudando externamente a unos posesos), arruina o destruye la unidad sagrada del pueblo (la casa buena de la alianza de Dios), entregando al conjunto de Israel en manos del Diablo. As\u00ed\u00ad piensan los escribas (= juristas o letrados) oficiales: seg\u00fan ellos, quien ayuda y libera a los merecedores de la c\u00e1rcel del diablo (a los asociales, peligrosos y distintos) supone una amenaza para el buen orden del pueblo. As\u00ed\u00ad piensan, con el c\u00f3digo en la mano, que la sociedad debe expulsar y controlar (= encarcelar) con violencia leg\u00ed\u00adtima a los endemoniados-encadenados, para mantener el orden del sistema. Una buena estructura social s\u00f3lo se edifica y defiende separando a los culpables o posesos, delimitando bien lo puro y lo impuro, lo apropiado y lo peligroso. Por eso, quien acepta y cura, quien valora y reintegra a este tipo de posesos pone en riesgo el orden de esa buena sociedad de limpios ciudadanos.<\/p>\n<p>(6) Respuesta de Jes\u00fas a los escribas. Una humanidad abierta. Jes\u00fas les contesta utilizando la met\u00e1fora de la casac\u00e1rcel de Sat\u00e1n donde los hombres se hallaban encadenados, sometidos a sus leyes de violencia, atrevi\u00e9ndose a decir que \u00e9l ha vencido a ese Fuerte, rompiendo las cadenas con que apresaba a los hombres. En ese contexto, un tipo de judaismo legal sigue siendo tambi\u00e9n una c\u00e1rcel para muchos hombres y mujeres, sometidos a un tipo de leyes que les impiden vivir en libertad. Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas aparece como alguien que es capaz de romper la c\u00e1rcel de Sat\u00e1n, abriendo para los hombres y mujeres una casa de libertad, en la que caben todos, (a) Uno m\u00e1s fuerte, el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El problema de fondo es c\u00f3mo dominar a Sat\u00e1n. Los escribas quieren hacerlo a trav\u00e9s de una Ley, que mantiene tambi\u00e9n a los hombres oprimidos. Jes\u00fas, en cambio, quiere hacerlo y lo hace present\u00e1ndose como \u00abm\u00e1s fuerte que Sat\u00e1n\u00bb, pero no en l\u00ed\u00adnea de esclavitud, sino de libertad (Mc 3,22-30). En ese contexto puede hablar del Esp\u00ed\u00adritu* Santo, como principio de vida, como fuerza de Reino: \u00abSi yo expulso a los demonios con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a vosotros\u00bb (Mt 12,28; cf. Lc 11,20, que pone \u00abdedo\u00bb en vez de Esp\u00ed\u00adritu de Dios, con el mismo sentido), (b) Dos modelos de Iglesia. Los escribas piensan que los problemas del mundo se arreglan con la fuerza, expulsando a los endemoniados para as\u00ed\u00ad mantener firmes las estructuras de seguridad grupal. Jes\u00fas, en cambio, quiere la libertad de todos. Los escribas necesitan mantener su Ley (seguridad y santidad) para expulsar a los disidentes y sentirse as\u00ed\u00ad buenos y seguros. Ponen la estructura del grupo por encima de la curaci\u00f3n de los endemoniados.<\/p>\n<p>(7) Disputa eclesial. La Iglesia, comunidad de exorcistas. Seg\u00fan la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran exorcistas. As\u00ed\u00ad lo dice Marcos, cuando expone la primera llamada de Jes\u00fas: eligi\u00f3 y constituy\u00f3 a Doce (epoi\u00e9sen d\u00f3deka), para que estuvieran con-\u00e9l (formando su familia) y para enviarlos a proclamar el mensaje (k\u00e9ridsein) y expulsar demonios (ekballein ta daimonia: Mc 3,14-14). Los mensajeros de Jes\u00fas reciben despu\u00e9s otra vez poder sobre los esp\u00ed\u00adritus impuros (cf. Mc 6,7). Los exorcismos de Jes\u00fas (y sus disc\u00ed\u00adpulos) constituyen el signo b\u00e1sico de su tarea misionera. El Evangelio es exorcismo universal, programa de curaci\u00f3n del ser humano, como ratifica el final can\u00f3nico de Marcos (Mc 16,15-18). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas aparecen as\u00ed\u00ad, l\u00f3gicamente, como exorcistas expertos, realizando su obra de un modo visible: no se definen y distinguen por teor\u00ed\u00adas, ni por formas de ritualismo particular (propia de ellos), sino por el gesto poderoso (y peligroso) de sus exorcismos. Los buenos escribas de Jerusal\u00e9n, con el libro de la Ley, los rechazan (cf. Mc 3,22-30). Pero otros  jud\u00ed\u00ados les han admirado. M\u00e1s a\u00fan, hay personas que se sienten atra\u00ed\u00addas por la autoridad liberadora de Jes\u00fas y quieren ejercer su ministerio mesi\u00e1nico, realizando exorcismos en su nombre, pero sin formar parte del grupo oficial de sus disc\u00ed\u00adpulos. Contra ellas reacciona Juan Zebedeo, diciendo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos impedido, porque no era de los nuestros. Pero Jes\u00fas respondi\u00f3: No se lo impid\u00e1is, pues nadie que haga un milagro en mi Nombre podr\u00e1 despu\u00e9s hablar mal de m\u00ed\u00ad. Quien no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 con nosotros\u00bb (Mc 9,3840). Jes\u00fas, profeta y sabio, sanador y amigo de marginados, gran exorcista, hab\u00ed\u00ada suscitado un movimiento liberador, constituido tambi\u00e9n por exorcistas. Pues bien, en un momento determinado algunos de ellos han querido organizarse de forma exclusivista, como portadores de un carisma especial y distinto, exclusivo de ellos.<\/p>\n<p>(8) Conflicto de competencias en la Iglesia. L\u00f3gicamente, al instituirse de esa forma han podido surgir y han surgido conflictos de competencia, no s\u00f3lo con otros grupos eclesiales, sino con grupos o personas que se vinculan a Jes\u00fas pero no forman parte de la comunidad oficial de sus disc\u00ed\u00adpulos, como supone Mc 9,38-40. Es posible que el relato conserve un recuerdo de Juan Zebedeo y de su conducta en el tiempo de Jes\u00fas. Pero es m\u00e1s probable que refleje disputas eclesiales, centr\u00e1ndolas en Juan Zebedeo, a quien Hechos presenta controlando con Pedro el Esp\u00ed\u00adritu cristiano en Samar\u00ed\u00ada (cf. Hch 8,14) y que aqu\u00ed\u00ad realiza funciones semejantes. La pregunta que se plantea en el fondo del pasaje es \u00e9sta: \u00bfQui\u00e9n posee verdadera autoridad para realizar exorcismos en nombre (al estilo) de Jes\u00fas? \u00bfQui\u00e9n puede asumir y realizar su tarea mesi\u00e1nica: s\u00f3lo la Iglesia establecida o tambi\u00e9n los exorcistas libres? Jes\u00fas exorcista hab\u00ed\u00ada sido rechazado por los escribas de Israel (cf. Mc 3,22). Pues bien, su disc\u00ed\u00adpulo Juan se atreve a rechazar a otros exorcistas (que apelan al nombre de Jes\u00fas), introduciendo en la Iglesia un control social semejante a los escribas, que tomaban la liberaci\u00f3n de Jes\u00fas como opresora (Mc 3,20.30). Este Juan Zebedeo es representante de una Iglesia instituida que se sienta due\u00f1a o, al menos, administradora del po der mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, a quien presenta como maestro (Didaskale). Pedro hab\u00ed\u00ada aparecido como Satan\u00e1s, tentando a Jes\u00fas (Mc 8,33). Ahora es Juan (deseoso de poder, cf. 10,35-45) el que proh\u00ed\u00adbe al exorcista no comunitario emplear el nombre de Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 medios han utilizado? \u00bfC\u00f3mo ha respondido el exorcista no comunitario? El texto no lo dice, pero es claro que Juan ha empleado violencia f\u00ed\u00adsica o moral (verbal) y as\u00ed\u00ad ellos han conseguido lo que pretend\u00ed\u00adan: han acallado al disidente. Juan y su grupo se han vuelto instancia de poder. El exorcista no comunitario se hab\u00ed\u00ada atrevido a realizar lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada encargado a sus disc\u00ed\u00adpulos (expulsar demonios, cf. Mc 3,15; 6,7.13), realizando as\u00ed\u00ad la obra de Jes\u00fas. Pero Juan se lo impide, porque le importa m\u00e1s el grupo (que todos los exorcistas sean de los suyos) que la obra de Jes\u00fas, con la curaci\u00f3n de los enfermos. As\u00ed\u00ad establece una distinci\u00f3n entre la voluntad de Jes\u00fas (curar posesos) y la comunidad zebedea, que quiere monopolizar a Jes\u00fas, como si los exorcismos no valieran por s\u00ed\u00ad mismos (como gestos de liberaci\u00f3n), sino porque provienen de la Iglesia establecida. Pues bien, Jes\u00fas condena a Juan, diciendo: \u00c2\u00a1no se lo impid\u00e1is&#8230;! (9,39). De esa forma pone la libertad del Reino y su acci\u00f3n liberadora (expresada en los exorcismos) por encima de las pretensiones de control de la iglesia zebedea.<\/p>\n<p>(9) El riesgo de la iglesia zebedea. El evangelio de Marcos se identifica cr\u00ed\u00adticamente con la iglesia de Juan (y de Pedro), que deben reiniciar el camino de Jes\u00fas en Galilea (cf. 16,7-8); por eso, en nombre de Jes\u00fas, pide a esa iglesia que no cierre el Evangelio, que acepte como cristianos (seguidores de Jes\u00fas) a otros exorcistas y grupos mesi\u00e1nicos. Resultar\u00ed\u00ada fascinante identificar a los miembros de esos grupos no zebedeos a los que Marcos no rechaza, pues defiende como buenos sus exorcismos. Mc inclinar\u00ed\u00ada a pensar que est\u00e1n en la l\u00ed\u00adnea de la comunidad de Q, no integrada en Me, pero tampoco rechazada por \u00e9l. El Jes\u00fas de Marcos defiende al exorcista no comunitario: \u00abnadie que haga un milagro en mi nombre podr\u00e1 luego hablar mal de m\u00ed\u00ad\u00bb (9,39); la acci\u00f3n precede a la palabra, sobre los gestos de Jes\u00fas y no sobre signos de poder grupal se decide el Evangelio. Pero, al mismo tiempo, se incluye en la comu  nidad zebedea, pues dice \u00abquien no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 en favor nuestro\u00bb, incluyendo en ese nosotros a Juan (Mc 10,40). Estamos ante una primera imposici\u00f3n eclesial: los cristianos zebedeos han empezado a emplear la violencia, para introducir en su grupo a los dem\u00e1s o acallarles como intrusos. Pues bien, por su misma din\u00e1mica evang\u00e9lica, Jes\u00fas se lo ha impedido: la Iglesia no es un monopolio donde s\u00f3lo algunos pueden emplear su nombre, expulsando a los dem\u00e1s, sino grupo abierto, no exclusivo (no celoso ni envidioso), para liberaci\u00f3n de los posesos.<\/p>\n<p>Cf. M. BORG, Conflict, Holiness and Politics in the Teachings of Jesus, Mellen, Nueva York-Toronto 1984; J. D. CROSSAN .Jes\u00fas. Vida de un campesino jud\u00ed\u00ado, Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1994; S. DAVIES, Jesus the Healer. Possession, Trance and Origins of Christianity, SCM Press, Londres 1995; J. D. G. DUNN, Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Sec. Trinitario, Salamanca 1975; J. P. MEIER, Un jud\u00ed\u00ado marginal. Nueva visi\u00f3n del Jesi&#8217;is hist\u00f3rico I-IV, Verbo Divino, Estella 1998-2006; J. J. PlLcn, Healing in the New Testament: Insights from Medical and Mediterranean Anthropology, Fortress, Mine\u00e1polis 2000; K. STOCK, Boten aus dem Mi-Ihm-Sein, Istituto B\u00ed\u00adblico, Roma 1975; G. H. TWELFTREE, Jesus, the Exorcist. A Contribution to the Study of the Historical Jesus, Hendrickson, Peabody 1993; G. VERMES, Jes\u00fas, el jud\u00ed\u00ado, Muchnik, Barcelona 1977; La religi\u00f3n de Jes\u00fas, el jud\u00ed\u00ado, Anaya, Madrid 1995.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. demonio, sacramentales) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n (-> Jes\u00fas, Diablo, posesi\u00f3n, batalla contra el Diablo). El movimiento cristiano contiene aspectos prof\u00e9ticos, mesi\u00e1nicos y sapienciales, dif\u00ed\u00adciles de separar entre s\u00ed\u00ad. Pero, adem\u00e1s de ellos, incluye un fondo carism\u00e1tico. Jes\u00fas ha sido sanador y exorcista, alguien que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exorcismos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXORCISMOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15169","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15169\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}