{"id":15174,"date":"2016-02-05T09:55:29","date_gmt":"2016-02-05T14:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filiacion-divina-participada\/"},"modified":"2016-02-05T09:55:29","modified_gmt":"2016-02-05T14:55:29","slug":"filiacion-divina-participada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filiacion-divina-participada\/","title":{"rendered":"FILIACION DIVINA PARTICIPADA"},"content":{"rendered":"<p>Ser hijos de Dios<\/p>\n<p>\tJesucristo no s\u00f3lo ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n del \u00abPadre nuestro\u00bb como expresi\u00f3n de su mismo di\u00e1logo filial con el Padre, sino que<br \/>\nrepiti\u00f3 con insistencia las palabras \u00abvuestro Padre\u00bb (Mt 5,48; 6,14-32; 7,11; 23,9; Jn 20,17). No es una expresi\u00f3n ret\u00f3rica, sino que corresponde a la participaci\u00f3n en la misma vida de Jes\u00fas (Jn 6,57; 15,4ss).<\/p>\n<p>\tLos Ap\u00f3stoles anunciar\u00e1n este mensaje como novedad espec\u00ed\u00adficamente cristiana \u00abVed qu\u00e9 amor nos ha mostrado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios y que lo seamos verdaderamente\u00bb (1Jn 3,1); \u00abhab\u00e9is recibido un esp\u00ed\u00adritu de hijos, que os permite clamar \u00abAbba\u00bb, es decir, Padre\u00bb (Rom 8,15). Efectivamente se trata de la participaci\u00f3n en la misma filiaci\u00f3n divina de Jesucristo \u00abA cuantos le recibieron dioles poder de venir a ser hijos de Dios&#8230; Son nacidos de Dios\u00bb (Jn 1,12-13).<\/p>\n<p>\tAunque a esta realidad cristiana se la llama \u00abfiliaci\u00f3n adoptiva\u00bb, con ello no se quiere decir que es una adopci\u00f3n jur\u00ed\u00addica, sino un don de Dios que no procede de nuestra naturaleza. Somos \u00abhijos en el Hijo\u00bb (GS 22), en cuanto que la filiaci\u00f3n divina la tenemos por participaci\u00f3n en la realidad de Cristo, Hijo unig\u00e9nito de Dios, \u00abpues de su plenitud recibimos todos, gracia sobre gracia\u00bb (Jn 1,16). Este es el gran regalo o don de Dios \u00abNos predestin\u00f3 a la adopci\u00f3n de hijos suyos por Jesucristo\u00bb (Ef 1,5). Es la \u00abgracia que nos otorg\u00f3 en su amado Hijo\u00bb (Ef 1,6). Somos hijos de Dios gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo que el Padre y el Hijo nos comunican, para poder decir, vivencial y realmente, \u00abPadre\u00bb a Dios, con la voz, la vida y el amor de Cristo (cfr. Gal 4,6-7).<\/p>\n<p>\tDon de Dios por medio de Cristo su Hijo<\/p>\n<p>\tSe llama filiaci\u00f3n adoptiva o participada porque es don de Dios, concedido por medio de la redenci\u00f3n realizada por Cristo \u00abAl llegar la plenitud de los tiempos, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer&#8230; a fin de que recobr\u00e1semos las filiaci\u00f3n adoptiva\u00bb (Gal 4,4-5). El Padre nos ama eternamente en el mismo acto generador del Verbo y en el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cuando el Padre dice a Jes\u00fas, en el Jord\u00e1n y en el Tabor, \u00ab\u00e9ste es mi Hijo amado\u00bb (Mt 3,17; 17,5), nos incluye a nosotros en este amor. El bautismo de Jes\u00fas fue el anticipo de nuestro bautismo. Nuestra generaci\u00f3n \u00abadoptiva\u00bb participa en la generaci\u00f3n eterna del Verbo, puesto que, por gracia, somos engendrados y amados en \u00e9l.<\/p>\n<p>\tQuien cree en Cristo \u00abha nacido de Dios\u00bb porque ha sido engendrado con la \u00absimiente\u00bb de su Palabra, que es el Verbo hecho hombre (1Jn 3,9). Nacemos de \u00absimiente incorruptible que es la Palabra de Dios vivo\u00bb (1Pe 1,23). Efectivamente, \u00abel Verbo se ha hecho como nosotros para hacernos a nosotros como \u00e9l es\u00bb (San Ireneo). Por puro amor, Dios nos ha hecho \u00abconformes a la imagen de su Hijo\u00bb (Rom 8,29). En este sentido, Cristo es \u00abel primog\u00e9nito de muchos hermanos\u00bb (Rom 8,29). Cristo vive en nosotros por la comunicaci\u00f3n de su misma vida. El ap\u00f3stol Pablo lo expresa con una actitud vivencial y relacional \u00abNo soy yo el que vivo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2,20).<\/p>\n<p>\tTodo el mensaje de Jes\u00fas apunta a una relaci\u00f3n filial por parte de los creyentes \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial\u00bb (Mt 5,48). Toda actitud religiosa de oraci\u00f3n, limosna y ayuno debe expresarse en actitud filial hacia el Padre \u00abVuestro Padre lo sabe\u00bb (Mt 6,8); \u00abtu Padre te recompensar\u00e1\u00bb (Mt 6,4.18); \u00abvuestro Padre celestial dar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo a los que se lo pidan\u00bb (Lc 11,13)&#8230; Esa es la actitud filial que el mismo Jes\u00fas manifiesta continuamente, desde el d\u00ed\u00ada de la Encarnaci\u00f3n (Heb 10,5-7) hasta la cruz (Lc 23,46). No obstante, Jes\u00fas distingue su filiaci\u00f3n de la nuestra, en cuanto que nosotros la hemos recibido por gracia y \u00e9l la tiene como Hijo natural de Dios \u00abVoy a mi Padre y a vuestro Padre\u00bb (Jn 20,17).<\/p>\n<p>\tVida de caridad y de misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tEsta realidad de filiaci\u00f3n divina participada se expresa en una vida de caridad seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La se\u00f1al de que tenemos de verdad la filiaci\u00f3n divina, es el hecho de vivir en el amor \u00abLos que son movidos por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, \u00e9stos son hijos de Dios\u00bb (Rom 6,14). Entonces, \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo da testimonio a nuestro esp\u00ed\u00adritu de que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 6,16). Quien vive esta filiaci\u00f3n se esfuerza por excluir el pecado \u00abporque la simiente de Dios est\u00e1 en \u00e9l\u00bb (1Jn 3,9).<\/p>\n<p>\tLa filiaci\u00f3n comporta tambi\u00e9n la herencia de Cristo, como participaci\u00f3n en su misterio pascual \u00abSi somos hijos, tambi\u00e9n herederos; herederos de Dios, coherederos de Cristo, supuesto que padezcamos con \u00e9l para ser con \u00e9l glorificados\u00bb (Rom 6,17). Para llegar a la meta final de esa herencia, la Iglesia tiene la misi\u00f3n de construir en cada coraz\u00f3n humano y en toda la humanidad esta realidad de \u00abfamiliares de Dios\u00bb (Ef 2,19), \u00abhijos en el Hijo\u00bb (cfr. Ef 1,5; GS 22), \u00abtemplos del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (1Cor 6,19). La misi\u00f3n tiene como objetivo anunciar y comunicar este don de Dios.<\/p>\n<p>Referencias Bautismo, Dios Padre, gracia, Jesucristo, Padre nuestro, Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 1, 238-239, 270, 294, 305, 443, 1265, 1303, 1708-1715, 1996-1997, 2009, 2784-2785, 2828-2830.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada V.M\u00c2\u00aa. CAPDEVILA I MONTANER, Liberaci\u00f3n y divinizaci\u00f3n del hombre (Salamanca, Sec. Trinitario, 1984); J. ESQUERDA BIFET, Dame de beber (Barcelona, Balmes, 1991) cap. II; G. GENNARI, Hijos de Dios, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 817-836; L. LOCHET, Hijos de Dios (Barcelona, Estela, 1964); J. POHIER, En el nombre del Padre (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1976); A. ROYO MARIN, Somos hijos de Dios, Misterio divino de la gracia ( BAC, Madrid, 1977); M.J. SCHEEBEN, Las maravillas de la gracia (Bilbao, Descl\u00e9e, 1963); A. TURRADO, Somos hijos de Dios ( BAC, Madrid, 1977). Ver m\u00e1s bibliograf\u00ed\u00ada en Padre nuestro.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser hijos de Dios Jesucristo no s\u00f3lo ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n del \u00abPadre nuestro\u00bb como expresi\u00f3n de su mismo di\u00e1logo filial con el Padre, sino que repiti\u00f3 con insistencia las palabras \u00abvuestro Padre\u00bb (Mt 5,48; 6,14-32; 7,11; 23,9; Jn 20,17). 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