{"id":15198,"date":"2016-02-05T09:56:17","date_gmt":"2016-02-05T14:56:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gloria-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T09:56:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:56:17","slug":"gloria-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gloria-de-dios\/","title":{"rendered":"GLORIA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>El objetivo de la creaci\u00f3n y de la historia de salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abgloria\u00bb (\u00abKabod\u00bb en el Antiguo Testamento) indica el esplendor, la magnificencia, el \u00abpeso\u00bb o poder salv\u00ed\u00adfico y amoroso del mismo Dios. La \u00abgloria\u00bb de Dios es como el alma de la revelaci\u00f3n. No es s\u00f3lo el reconocimiento por parte del hombre, sino la realidad divina en s\u00ed\u00ad misma, que se manifiesta en la creaci\u00f3n, en la historia y, de modo especial, en la revelaci\u00f3n (historia de salvaci\u00f3n). Esa manifestaci\u00f3n divina es \u00abgloria\u00bb (\u00abdoxa\u00bb, en griego), que debe ser reconocida por el hombre. \u00abLos cielos cantan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento\u00bb (Sal 19,2). \u00abNo a nosotros, Se\u00f1or, no a nosotros, sino s\u00f3lo a tu nombre da gloria\u00bb (Sal 115,1).<\/p>\n<p>\tLa \u00abgloria\u00bb de Dios se refleja en las criaturas, puesto que \u00e9stas participan de su verdad, bondad y belleza. Por esto, el objetivo de la creaci\u00f3n es la gloria de Dios, en el sentido de que \u00abse realice esta manifestaci\u00f3n y esta comunicaci\u00f3n de su bondad para las cuales el mundo ha sido creado\u00bb (CEC 294). \u00abLa gloria de Dios es el hombre viviente y la vida del hombre es la visi\u00f3n de Dios\u00bb (San Ireneo, Adv. Haer., lib. IV 20,7,184). As\u00ed\u00ad, pues, se puede afirmar que \u00abDios procura, a la vez, su gloria y nuestra felicidad\u00bb (AG 2).<\/p>\n<p>\tQuienes de alg\u00fan modo han tenido una experiencia de Dios, como Mois\u00e9s, desean ver su \u00abgloria\u00bb \u00abM\u00faestrame tu gloria\u00bb (Ex 33,18). Es la \u00abgloria\u00bb que se manifiesta ya de alg\u00fan modo en el tabern\u00e1culo o en el templo (Ex 40,34; 1Re 8.10-11). Pero Dios quiere manifestar su gloria reuniendo a todos los pueblos (Is 66,18-19) por medio de una nueva Jerusal\u00e9n llena de luz ((Is 60,1-3).<\/p>\n<p>\tLa historia humana camina con el dinamismo de alcanzar la gloria definitiva de Dios en el m\u00e1s all\u00e1, hacia el Padre por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Ef 2,18). La gloria de Dios se consigue construyendo el coraz\u00f3n humano, la comunidad eclesial y toda la comunidad humana, seg\u00fan el modelo de la comuni\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>\tLa gloria de Dios en el misterio de Cristo<\/p>\n<p>\tA la luz del misterio de Cristo, la humanidad pasa a participar de la gloria de Dios de un modo especial \u00abNos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en \u00e9l&#8230; seg\u00fan el benepl\u00e1cito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agraci\u00f3 en el Amado\u00bb (Ef 1,3-6). La gloria de Dios consiste, para el cristiano, en hacerse (con ayuda de la gracia) expresi\u00f3n del mismo Cristo Hijo de Dios.<\/p>\n<p>\tJes\u00fas es \u00abla gloria\u00bb del Padre, en el sentido de que en \u00e9l, como Verbo encarnado (\u00abel esplendor de la gloria\u00bb del Padre), est\u00e1 presente de modo personal la gloria de Dios (Heb 1,3), que nosotros \u00abhemos visto\u00bb gracias a la fe (Jn 1,14). Por su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas ha manifestado que es \u00abel Se\u00f1or de la gloria\u00bb (1Cor 2,8).<\/p>\n<p>\tEl objetivo de la redenci\u00f3n de Cristo es la consecuci\u00f3n de la gloria de Dios. La creaci\u00f3n y la historia, bajo la acci\u00f3n divina, tienden hacia \u00abla revelaci\u00f3n de los hijos de Dios\u00bb (Rom 8,19), cuando todo, en Cristo, ser\u00e1 \u00abalabanza de su gloria\u00bb (Ef 1,6), y Cristo podr\u00e1 presentar al Padre todas las cosas y toda la humanidad como \u00abexpresi\u00f3n\u00bb o \u00abgloria\u00bb suya (1Cor 15,28). Todo hombre debe ser imagen de Dios, participando del ser de Cristo, que es imagen personal de Dios (cfr. Col 1,15) y \u00abesplendor de su gloria\u00bb (Heb 1,3).<\/p>\n<p>\tEl mensaje de Navidad (\u00abgloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad\u00bb) encuentra eco positivo en todas las culturas religiosas y en todos los hombres de buena voluntad. El ideal que el cristianismo propone a toda la humanidad, es el de llevar a efecto el plan salv\u00ed\u00adfico del Padre, por Cristo Redentor, en la vida nueva del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cfr. Ef 1,3-14). La \u00abgloria\u00bb de Dios consiste en que todo ser humano, en la integridad de su ser, participe de esta vida divina.<\/p>\n<p>\tToda la vida y obra de Jes\u00fas se desenvuelve para llevar a efecto la misi\u00f3n de glorificar al Padre \u00abTe he glorificado sobre la tierra, he cumplido la obra que me encomendaste realizar\u00bb (Jn 17,4). La gloria de Dios se realiza cuando el hombre entra en el conocimiento vivencial de Dios Amor, revelado por Jesucristo \u00abEsta es la vida eterna, que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a quien enviaste, Jesucristo\u00bb (Jn 17,3; cfr. 1Pe 4,11).<\/p>\n<p>\tObjetivo de la misi\u00f3n de la Iglesia<\/p>\n<p>\tLa actividad misionera de la Iglesia, por ser prolongaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo, tiene como finalidad la gloria de Dios. Por medio de esta actividad, \u00abDios es glorificado plenamente, desde el momento en que los hombres reciben plena y conscientemente la obra salvadora de Dios, que cumpli\u00f3 en Jesucristo\u00bb (AG 7). \u00abEsta gloria consiste en que los hombres reciben conscien\u00c2\u00acte, libremente y con gratitud la obra divina realizada en Cristo y la manifiestan en toda su vida\u00bb (PO 2).<\/p>\n<p>\tGracias a Cristo resucitado, la humanidad puede recibir la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb y llegar a la salvaci\u00f3n definitiva, porque \u00aba quienes Dios puso en camino de salvaci\u00f3n, les comunic\u00f3 su gloria\u00bb (Rom 8,30). Tender hacia la gloria de Dios equivale a vivir en esperanza, \u00abaguardando la manifestaci\u00f3n de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo\u00bb (Tit 2,13).<\/p>\n<p>Referencias Adoraci\u00f3n, alabanza a Dios, arte, culto, Dios.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 2-7; LG 2-4; CEC 293-294, 319.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada H.U. Von BALTHASAR, La gloire et la croix (Paris, Aubier, 1965); Idem, Una est\u00e9tica teol\u00f3gica (Madrid, Encuentro, 1985-1989); M.J. LE GUILLOU, Dieu de la gloire, Dieu de la croix, en Evangelizzazione e Ateismo (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1981) 165-181; E. PAX, Gloria, en Conceptos fundamentales de la Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) I, 593-598; A. PE\u00ed\u2018AMARIA, El designio salvador del Padre, presupuestos teol\u00f3gicos de espiritualidad misionera Estudios Trinitarios 17 (1983) 407-425; F. RAURELL, Gloria, en Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico (Estella, Verbo Divino, 1995) 418-419.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00abG. de D.\u00bb, \u00abdar gloria a Dios\u00bb, \u00abobrar a mayor gloria de Dios\u00bb son expresiones fundamentales del acervo idiom\u00e1tico cristiano. Pero requieren una interpretaci\u00f3n adecuada, pues, si se entendieran en forma demasiado antropom\u00f3rfica, no podr\u00ed\u00adan armonizarse con la &#8211;>transcendencia de Dios y, en consecuencia, con su &#8211;>amor absolutamente libre y desinteresado, que determina su actuaci\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>I. En la Escritura<br \/>\nEl contenido del concepto teol\u00f3gico de g. de D. en la Escritura se remonta en sus ra\u00ed\u00adces al k\u00e1b\u00f3d Yahveh hebreo, que en los LXX es traducido con el t\u00e9rmino 861a. Esta traducci\u00f3n determina claramente el uso del vocablo 8\u00f3ja en el Nuevo Testamento. La Vulgata traduce k\u00e1b\u00f3d y 86f;a por \u00abgloria\u00bb.<\/p>\n<p>1. \u00abK\u00e1b\u00f6d Yahveh\u00bb en el AT<br \/>\nEl contenido originario del t\u00e9rmino \u00abgloria\u00bb en el AT no es, como entre los griegos y romanos, la idea de un prestigio que provoca admiraci\u00f3n y alabanza, de una fama llena de honor (cf. CICER\u00ed\u201cN, Ret\u00f3rica, II 55). La gloria es, ante todo, el valor real, el poder medible, el peso del poder (k\u00e1b\u00f3d de la ra\u00ed\u00adz kbd = pesado, importante). Este sentido se empareja con el significado cl\u00e1sico de lo glorioso de la plenitud de luz, o de sabidur\u00ed\u00ada o de hermosura, que es digna de alabanza. Yahveh revela y oculta a la vez su k\u00e1b\u00f3d en la nube y el fuego devorador (Ex 16, 7s; 16, 10; 24, 15-17; 40, 34s; 40, 38; Dt 5, 24), un fuego que lleva en s\u00ed\u00ad el brillo del rel\u00e1mpago y el poder del trueno, y que da testimonio de la majestad inaccesible, poderosa y terrible de Dios. Esta manifestaci\u00f3n de Yahveh significa para los afectados, o bien castigo, o bien auxilio ben\u00e9volo (Lev 9, 6.23ss; N\u00fam 14, 10; 16, 19, etc.), que exigen adoraci\u00f3n y alabanza: Ex 15, 1: \u00abCantemos al Se\u00f1or, porque ha hecho brillar su gloria\u00bb; Ex 15, 7; Sal 29, 1-9. Adem\u00e1s de los prodigios, tambi\u00e9n el curso natural del mundo revela el k\u00e1b\u00f3d Yahveh, invitando a todos los pueblos a la alabanza: Sal 57, 6-12; 145, 1012; 147, 1.<\/p>\n<p>2. La \u00abdoxa\u00bb en el NT<br \/>\nEn Jesucristo se ha manifestado la gloria de Dios. \u00c2\u00a31 es el \u00abresplandor de la 86Za\u00bb (de Dios), la imagen de su esencia (Heb 1, 3). La 8\u00f3Ja del Padre se revela en la encarnaci\u00f3n de su palabra (Jn 1, 14). As\u00ed\u00ad el Evangelio es \u00abla buena nueva de la 86 Z de Cristo\u00bb (2 Cor 4, 4). A trav\u00e9s de \u00e9l Dios hizo brillar la luz en nuestros corazones, \u00abpara que resplandezca el conocimiento de la 8\u00f3la de Dios en la faz de Cristo\u00bb (2 Cor 4, 6).<\/p>\n<p>La presencia invisible de la 861a en el arca o en el templo de la antigua alianza (Ex 25, 8) para la santificaci\u00f3n de los hombres ha sido sustituida por la -> encarnaci\u00f3n de la palabra divina, que es la presencia personal y palpable de Dios entre los hombres (1 Jn 1; Jn 1, 14.16). As\u00ed\u00ad como en tiempos la gloria estaba encubierta por la nube, ahora est\u00e1 por la condici\u00f3n humana de la palabra. Durante la vida terrena de Jes\u00fas la 861a brilla solamente en \u00absignos\u00bb, descubri\u00e9ndose \u00fanicamente al creyente (Jn 2, 11; 11, 40). En el anonadamiento el Hijo \u00abhonra\u00bb al Padre hasta la consumaci\u00f3n de la obra redentora, y el Padre \u00abhonra\u00bb y \u00abglorifica\u00bb al Hijo (Jn 12, 28; 17, 5). El resucitado es para Pablo el \u00abse\u00f1or de la 86Ja\u00bb (1 Cor 2, 8), En la -> parus\u00ed\u00ada la 861a celeste de Jes\u00fas se revelar\u00e1 a todos (Mt 24, 30). En la transfiguraci\u00f3n (Lc 9, 32), Pedro, Juan y Santiago experimentaron una anticipaci\u00f3n de esta luz de la gloria; y tambi\u00e9n la experiment\u00f3 Pablo ante Damasco (Act 9, 3).<\/p>\n<p>La gloria del Hijo es tambi\u00e9n la gloria de los hijos de Dios; \u00e9l conduce \u00aba los muchos hijos hacia la gloria\u00bb (Heb 2, 10); \u00e9stos son participantes de su gloria (1 Pe 5, 1-4). Seg\u00fan Pablo el justificado ya participa de la gloria escatol\u00f3gica (2 Cor 3, 18; 4, 17), si bien en forma oculta y esencialmente en ->esperanza (Rom 8, 18). Hacia esta gloria se dirige la \u00abexpectaci\u00f3n anhelante\u00bb de toda la creaci\u00f3n (Rom 8, 19-23). \u00abGloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres, objeto de su amor\u00bb (Lc 2, 14), anuncian las \u00e1ngeles al aparecer Jes\u00fas en este mundo. La voluntad de Dios es que \u00abel Padre sea glorificado en el Hijo\u00bb (Jn 14, 13; Flp 2, 11). Y tambi\u00e9n es voluntad de Dios que el Hijo sea glorificado en los hombres (Jn 17, 1-6). La glorificaci\u00f3n de Dios, la de Cristo y la de los hombres est\u00e1n intr\u00ed\u00adnsecamente relacionadas (2 Cor 4, 15); son frutos de un amor creciente, que llega a su plenitud en el \u00abd\u00ed\u00ada de Cristo\u00bb (Flp 1, 9ss; 1 Pe 11, 27; 2 Pe 3, 18). En el ->reino de Dios el ->culto no tendr\u00e1 m\u00e1s expresi\u00f3n que la adoraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias en Jesucristo (Rota 16, 27; Jds 24-25; Ap 1, 4-7; 5, 13; ->visi\u00f3n de Dios).<\/p>\n<p>II. Aspecto sistem\u00e1tico<br \/>\nDios ha creado el mundo, \u00abno para aumentar o adquirir su gloria, sino para revelar su perfecci\u00f3n\u00bb (Vaticano i, Dz 1783; cf. 1805). La gloria de Dios es ante todo su interna perfecci\u00f3n ontol\u00f3gica y su autoposesi\u00f3n amorosa en la santidad. A esta santidad y gloria est\u00e1 ordenada la creaci\u00f3n, en la que Dios se revela, y esta revelaci\u00f3n misma es ya la g. de D. \u00abexterna\u00bb: como \u00abobjetiva\u00bb o material. Pero la creaci\u00f3n carecer\u00ed\u00ada de sentido si, por encima de esta g. de D. \u00abobjetiva\u00bb, no hubiera seres que con conocimiento y amor libre pueden responder a la revelaci\u00f3n de la gloria de Dios. La g. de D. \u00abobjetiva\u00bb s\u00f3lo es tal como llamada a los seres espirituales para que glorifiquen \u00abformal\u00bb y subjetivamente a Dios. Por eso el hombre negar\u00ed\u00ada su propia esencia si pretendiera limitarse a la mera g. de D. objetiva (por el simple hecho de existir). Pero, en cuanto \u00e9l da gloria a Dios, se perfecciona a s\u00ed\u00ad mismo y recibe su propio honor por la participaci\u00f3n de la gloria de Dios. \u00abEl Se\u00f1or lo ha hecho todo para comunicarse\u00bb, dice Tom\u00e1s comentando Prov 16, 4 (ST 1 q. 44 a. 4); e Ireneo escribe: \u00abA los que ven a Dios, su gloria les da la vida&#8230;; la participaci\u00f3n en la vida de Dios consiste en su visi\u00f3n y en el disfrute de sus bienes&#8230;; la gloria de Dios es el hombre viviente, y la vida del hombre es la visi\u00f3n de Dios\u00bb (Ad. haer. lV 19: PG 7, 1035ss).<\/p>\n<p>1. Por tanto, g. de D. (\u00abexterna\u00bb) significa ante todo el comportamiento subjetivo, del reconocimiento con veneraci\u00f3n del esplendor divino, o sea, el acto de adoraci\u00f3n venerante del ~>misterio absoluto.<\/p>\n<p>2. Ese acto se refiere a la revelaci\u00f3n de Dios mismo, en cuanto a trav\u00e9s de \u00e9sta se manifiesta el poder\u00ed\u00ado de la gloria divina. Esta revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo se produce en &#8211; y va dirigida a &#8211; la ->creaci\u00f3n, que por su ser y sobre todo por su respuesta revela la gloria de Dios y as\u00ed\u00ad alcanza su sentido. La insuperable revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica de s\u00ed\u00ad mismo acontece en Jesucristo (cf. historia de la -> salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>3. La revelaci\u00f3n de la g. de D. manifestada hist\u00f3ricamente se funda en la plenitud de su ser, en su gloria y poder\u00ed\u00ado internos, conocidos y afirmados por \u00e9l mismo, los cuales no pueden ser violados desde fuera, o sea, por la criatura, y en este sentido constituyen su &#8211;a santidad.<\/p>\n<p>Humbert Bou\u00e9ss\u00e9<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El objetivo de la creaci\u00f3n y de la historia de salvaci\u00f3n La palabra \u00abgloria\u00bb (\u00abKabod\u00bb en el Antiguo Testamento) indica el esplendor, la magnificencia, el \u00abpeso\u00bb o poder salv\u00ed\u00adfico y amoroso del mismo Dios. La \u00abgloria\u00bb de Dios es como el alma de la revelaci\u00f3n. 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