{"id":15238,"date":"2016-02-05T09:57:31","date_gmt":"2016-02-05T14:57:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/indiferencia-religiosa\/"},"modified":"2016-02-05T09:57:31","modified_gmt":"2016-02-05T14:57:31","slug":"indiferencia-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/indiferencia-religiosa\/","title":{"rendered":"INDIFERENCIA RELIGIOSA"},"content":{"rendered":"<p>(v. agnosticismo)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La indiferencia religiosa es, por su  naturaleza, un fen\u00f3meno especialmente dif\u00ed\u00adcil de circunscribir. En su forma m\u00e1s radical indica desinter\u00e9s y desapego por Dios y por la dimensi\u00f3n religiosa de la existencia.<\/p>\n<p>El primero que habl\u00f3 expresamente  de indiferencia religiosa fue, en el siglo pasado, el abate Hugues F\u00e9licit\u00e9 Robert de La Mennais (t 1854), autor de un Essai sur l&#8217;indiff\u00e9rence en matiere de religion, una obra en cuatro partes publicada entre el 1817 y el 1828. En un contexto teol\u00f3gico dominado esencialmente por la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica, La Mennais, preocupado por mostrar que la religi\u00f3n es importante para el hombre, que el cristianismo es la \u00fanica religi\u00f3n revelada por Dios y la \u00fanica religi\u00f3n verdadera, y que la Iglesia cat\u00f3lica es la \u00fanica verdadera Iglesia fundada por Jesucristo, lleg\u00f3 a la important\u00ed\u00adsima conclusi\u00f3n de que la indiferencia religiosa, entendida como actitud que no se decide por ninguna forma religiosa (indiferencia negativa), o que atribuye a todas el mismo valor (indiferencia positiva), es un mal peor y m\u00e1s humillante para el hombre que \u00e9l propio ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>La indiferencia religiosa o indiferentismo, con todas sus manifestaciones concretas (pr\u00e1ctico, te\u00f3rico, absoluto, relativo, etc.), siempre en el siglo pasado, fue objeto de condenaci\u00f3n por varias intervenciones del Magisterio, como la enc\u00ed\u00adclica Qui pluribus, de p\u00ed\u00ado IX, el 9 de noviembre de 1846 (DS 2785), o las proposiciones 15 y 16 del Syllabus (8 de diciembre de 1864: DS 2~ 15-2916) , donde se afirma que es horrendo y repugnante incluso para la raz\u00f3n natural pensar que los hombres puedan encontrar el camino de la salvaci\u00f3n eterna y &#8211; conseguir la vida eterna en la observancia de cualquier religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Actualmente, la indiferencia religiosa, al menos en Occidente, representa sin duda uno de los aspectos m\u00e1s preocupantes de nuestra \u00e9poca, ya que se trata de un fen\u00f3meno en continua difusi\u00f3n que afecta no ya a algunas, sino a todas las clases sociales. Los que estudian este fen\u00f3meno distinguen generalmente entre una indiferencia religiosa por la propia religi\u00f3n de pertenencia y una indiferencia religiosa propiamente dicha, m\u00e1s profunda y radical, donde ni siquiera se toma en consideraci\u00f3n la consistencia del problema religioso (existencia de Dios, sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento, etc.). Entre los factores principales que han determinado esta realidad, hay que situar sin duda en el primer puesto la gran revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica y la ideolog\u00ed\u00ada del consumismo desenfrenado que ha afectado a los pa\u00ed\u00adses occidentales en estos \u00faltimos decenios. Se vive para consumir, se juzga bueno o v\u00e1lido s\u00f3lo lo que es eficaz \u00abaqu\u00ed\u00ad y ahora\u00bb, no hay tiempo ni ganas de concentrarse para preguntarse por los grandes problemas de la existencia humana, se ve la fe como algo in\u00fatil, gratuito y privado de sentido.<\/p>\n<p>Otro factor no menos importante que el anterior es un cierto resentimiento contra un modelo religioso que se considera oscurantista, lleno de preceptos, prohibiciones y mortificaciones. Sin preocuparse lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo por verificar si el modelo en cuesti\u00f3n corresponde efectivamente o no a los contenido m\u00e1s aut\u00e9nticos de la fe, la indiferencia religiosa se convierte en la mejor manera de liberarse de este peso agobiante.<\/p>\n<p>Finalmente, otro factor de relieve es el secularismo de la sociedad, es decir la exaltaci\u00f3n absoluta de la autonom\u00ed\u00ada de lo profano, hasta el punto de hacer que Dios est\u00e9 totalmente ausente del significado del mundo y de la misma vida.<\/p>\n<p>G. Occhipinti<\/p>\n<p>Bibl.: Segretariato per i non credenti, L&#8217;indifferenza religiosa, Roma ]978: AA. VV., La indiferencia religiosa, en Concilium 5 (1983) (n\u00famero monogr\u00e1fico); J Mart\u00ed\u00adn Velasco A. Charron, Indiferencia religiosa, en DTF, 707-720; R. Sauer Indiferencia religiosa, en DC, 462-464; H. Fiolet &#8211; H. van der Linde, Fin del cristianismo convencional Nueva ~ perspectivas, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Indiferencia religiosa (J. Mart\u00ed\u00adn Velasco).<br \/>\nII. Causas de la indiferencia religiosa e intentos de soluci\u00f3n:<br \/>\n1. La indiferencia a la propia religi\u00f3n<br \/>\n2. La indiferencia religiosa propiamente dicha;<br \/>\n3. Los factores de esta situaci\u00f3n;<br \/>\n4. M\u00e1s all\u00e1 de la indiferencia (A. Charron).<\/p>\n<p>I. Indiferencia religiosa<br \/>\nCon la expresi\u00f3n \u00abindiferencia&#8217; religiosa\u00bb se designa ordinariamente en la actualidad una forma peculiar de increencia. Una actitud vital en la que el sujeto no acepta ni rechaza a Dios, sino que prescinde de \u00e9l, organizando su vida totalmente al margen de la pr\u00e1ctica religiosa, Se trata; pues, de una actitud que se caracteriza por el \u00abdesinter\u00e9s y la desafecci\u00f3n hacia Dios y la dimensi\u00f3n religiosa de la existencia\u00bb, actitud a la que se refer\u00ed\u00ada el concilio Vaticano II al mencionar, entre las formas de ate\u00ed\u00adsmo, el ate\u00ed\u00adsmo de aquellos que \u00abni siquiera plantean la cuesti\u00f3n de la existencia de Dios porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso\u00bb (GS 19,2).<\/p>\n<p>Emparentada con la indiferencia est\u00e1 sin duda la actitud designada con el t\u00e9rmino de l \u00abagnosticismo\u00bb, sobre todo cuando se emplea para referirse, m\u00e1s que a una doctrina en relaci\u00f3n con la posibilidad del conocimiento de. Dios, a una, actitud vivida de \u00abinstalaci\u00f3n en la finitud\u00bb(Tierno Galv\u00e1n) y de adaptaci\u00f3n a lo real, identificado con el mundo en su conjunto. En estos casos el agnosticismo a\u00f1ade tan s\u00f3lo un cierto grado de reflexi\u00f3n a la,actitud vivida y un intento de justificarla.<\/p>\n<p>Entendida en su sentido radical, \u00abindiferencia religiosa\u00bb designa una actitud m\u00e1s negativa en relaci\u00f3n con la religi\u00f3n que la designada con la expresi\u00f3n \u00abindiferentismo religioso\u00bb, que se refer\u00ed\u00ada a la \u00abactitud de quien no toma partido entre las diversas formas religiosas o las considera a todas de igual valor\u00bb. Naturalmente, en la actitud designada por la expresi\u00f3n caben grados diferentes de radicalidad, pudiendo coincidir los casos menos radicales con las situaciones en las que el sujeto abandona toda pr\u00e1ctica religiosa, aunque conserve alguna forma de inter\u00e9s o inclinaci\u00f3n a lo religioso o alguna forma de identificaci\u00f3n con alguna de sus formas.<\/p>\n<p>Los datos de que disponemos permiten afirmar que la indiferencia religiosa en su forma radical afecta a una parte considerable de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola. En efecto, existen numerosas encuestas en las que, ofreci\u00e9ndose a los encuestados la posibilidad de identificarse como cat\u00f3licos m\u00e1s, menos o nada practicantes, un n\u00famero importante de ellos se autodefine como indiferentes. Con todo, resulta imposible deducir de los datos de las encuestas si la radicalidad de la indiferencia de los que se declaran indiferentes es tal que deben ser considerados como una variedad de no creyentes, o si, por el contrario, constituyen un grupo intermedio de personas entre los creyentes y los no creyentes, un grupo, pues, de creyentes, pero afectados por la duda. En todo caso, el n\u00famero de indiferentes parece suponer algo m\u00e1s del 11 por 100 de la poblaci\u00f3n adulta y el 18 por 100 de la poblaci\u00f3n joven. Tales porcentajes superan en ambos casos los de quienes se declaran ateos o no creyentes (8 y 7 por 100, respectivamente) de forma que, si se la considera equivalente a la increencia, la indiferencia representar\u00ed\u00ada en Espa\u00f1a la forma m\u00e1s numerosa de increencia en la actualidad.<\/p>\n<p>Una fenomenolog\u00ed\u00ada m\u00e1s cuidadosa de las situaciones a que se refieren estas cifras permite descubrir diferentes formas de indiferencia, que van desde la falta continuada de pr\u00e1ctica religiosa hasta la insensibilidad para las cuestiones \u00faltimas y los valores trascendentes, pasando por situaciones intermedias de falta de atenci\u00f3n, inter\u00e9s, aprecio o incluso sensibilidad a lo espec\u00ed\u00adficamente religioso. Es evidente que cada una de estas formas significa un distanciamiento diferente en relaci\u00f3n con lo religioso. Mientras las primeras formas designar\u00ed\u00adan situaciones m\u00e1s o menos religiosas, pero intermedias entre la fe y la increencia, las m\u00e1s radicales representar\u00ed\u00adan el grado mayor posible de alejamiento de la religi\u00f3n, ya que en ellas se tratar\u00ed\u00ada, siguiendo la expresi\u00f3n de F. Lammenais, de enfermos que ignoran su enfermedad, haciendo as\u00ed\u00ad imposible cualquier remedio a la misma; o, en palabras de S. Weil, de personas con hambre, que llegan a convencerse de que no la tienen, con lo que est\u00e1n condenadas a consumirse de inanici\u00f3n. Por otra parte, algunas de las formas actuales de indiferencia religiosa es posible que sean repercusiones en el terreno religioso de formas de ser y de pensar, de actitudes difundidas por una \u00absensibilidad\u00bb sociocultural. As\u00ed\u00ad, parece claro que el eclipse y la p\u00e9rdida de vigencia de las ideolog\u00ed\u00adas, el derrumbe de las utop\u00ed\u00adas, la extensi\u00f3n del desencanto, la invasi\u00f3n del individualismo hedonista que caracterizan al talante \u00abposmoderno\u00bb crean un clima cultural que favorece la indiferencia religiosa m\u00e1s que la fe o la decidida increencia. En la misma direcci\u00f3n parecen operar otros rasgos de la actual situaci\u00f3n socio-cultural, como la presi\u00f3n de los m\u00e1s variados mensajes a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n y la oferta de innumerables caminos de salvaci\u00f3n que supone la \u00ablibre circulaci\u00f3n\u00bb de religiones, sectas y movimientos espirituales.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil descubrir las causas de la indiferencia, sobre todo porque, como en todas las actitudes muy personales, suelen ser determinantes los itinerarios biogr\u00e1ficos de las personas. Pero, refiri\u00e9ndonos a las m\u00e1s frecuentemente aducidas, se\u00f1alaremos: la instalaci\u00f3n en formas de vida y en formas de pensar intrascendentes, el olvido de s\u00ed\u00ad mismo y el cultivo sistem\u00e1tico del divertimiento, la relativizaci\u00f3n de todas las cosmovisiones y sistemas religiosos que puede producir una situaci\u00f3n de pluralismo no suficientemente dominada. No convendr\u00ed\u00ada ignorar las razones para la indiferencia, que han podido suponer formas inadecuadas de vivir y presentar la vida religiosa por parte de los creyentes. Entre \u00e9stas se subrayan actualmente, con raz\u00f3n, las guerras de religi\u00f3n en Europa al comienzo de la \u00e9poca moderna, que llevaron a los fil\u00f3sofos de la ilustraci\u00f3n a concebir una religi\u00f3n natural o de la raz\u00f3n que permitiese superar los enfrentamientos de las religiones establecidas o positivas, as\u00ed\u00ad como las equivocadas pastorales que se serv\u00ed\u00adan de la motivaci\u00f3n del miedo para inculcar las pr\u00e1cticas religiosas o recurr\u00ed\u00adan a procedimientos depresi\u00f3n indebida sobre las conciencias.<\/p>\n<p>La indiferencia religiosa constituye sin duda una de las dificultades m\u00e1s importantes para la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia. La instalaci\u00f3n en ella parece privara la persona de los \u00ab\u00f3rganos\u00bb de recepci\u00f3n del mensaje, indispensables para la comunicaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la fe, y del terreno com\u00fan m\u00ed\u00adnimo requerido para que pueda entablarse el di\u00e1logo religioso. Probablemente, las situaciones de indiferencia radicalizadarequieran como posibles pasos previos al anuncio del evangelio: la sensibilizaci\u00f3n al \u00e1mbito de realidad de lo sagrado a trav\u00e9s de las experiencias de los \u00f3rdenes .\u00bbvecinos\u00bb, tales como el de la experiencia est\u00e9tica, la conciencia \u00e9tica, las preguntas radicales, la relaci\u00f3n interpersonal, etc.; la presentaci\u00f3n, a trav\u00e9s del testimonio, de valores de trascendencia asequibles al margen de una vida expresamente religiosa, tales como la verdad, la justicia, el amor desinteresado, etc.; la colaboraci\u00f3n de los creyentes en la b\u00fasqueda de soluciones a los problemas humanos m\u00e1s apremiantes: injusticia, violencia, paz, ecolog\u00ed\u00ada, y, sobre todo, el testimonio de comunidades creyentes que representen una forma alternativa de vida en que se manifiesten los valores del reino de Dios que vivi\u00f3 y predic\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La indiferencia constituye, adem\u00e1s, un problema te\u00f3rico importante para la comprensi\u00f3n del hombre propia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana. \u00bfC\u00f3mo se explica que un hombre, creado a imagen de Dios y constitutivamente referido a \u00e9l como al fundamento y fuente permanente de su ser, pueda ignorarlo de tal forma que carezca de todo inter\u00e9s, de toda atenci\u00f3n y de todo aprecio por esa presencia que le constituye? \u00bfC\u00f3mo, si la religi\u00f3n es una dimensi\u00f3n constitutiva de la persona, pueden los indiferentes instalarse en una forma continuada de vida, en apariencia al menos, perfectamente arreligiosa? Estas preguntas se hacen m\u00e1s urgentes desde el momento en que hay que aceptar que existen personas religiosamente indiferentes que viven la condici\u00f3n humana en niveles notables de perfecci\u00f3n y profundidad y realizan los valores fundamentales que la dignifican y le dan sentido. Excluida por la Iglesia, sobre todo a partir del concilio Vaticano II, la descalificaci\u00f3n y la condena de \u00e9ste, como de los dem\u00e1s tipos de no creyentes, la teolog\u00ed\u00ada deber\u00e1 tambi\u00e9n excluir las valoraciones del mismo que conduzcan a hacer de los hombres que los representan hombres necesariamente truncados en su naturaleza, condenados a vivir dram\u00e1ticamente su existencia y a no realizar proyectos de realizaci\u00f3n personal y social m\u00e1s que inhumanos. Para ello la teolog\u00ed\u00ada deber\u00e1 profundizar una comprensi\u00f3n del hombre que descubra en \u00e9l posibilidades de realizaci\u00f3n de la apertura a la trascendencia a trav\u00e9s del cultivo de otras dimensiones que la expl\u00ed\u00adcitamente religiosa y de la aspiraci\u00f3n a los valores no expresamente religiosos, en los que esa trascendencia puede hac\u00e9rsele presente. Tal comprensi\u00f3n, por otra parte, no tiene por qu\u00e9 conducir a la teolog\u00ed\u00ada a designar a tales hombres con el t\u00ed\u00adtulo de \/cristianos an\u00f3nimos. Adem\u00e1s, la superaci\u00f3n de estas y otras m\u00e1s o menos sutiles descalificaciones que se han dirigido mutuamente cristianos y no creyentes a lo largo de la historia s\u00f3lo se conseguir\u00e1 de forma definitiva cuando unos y otros, desde sus creencias respectivas, colaboren lealmente en la soluci\u00f3n de los urgentes problemas que la humanidad actual tiene planteados y que ensombrecen de forma peligrosa su futuro.<\/p>\n<p>BIBL.: FUNDACI\u00f3N SANTA MARTA, J\u00f3venes esparsoles 1989, Madrid 1990; MARTIN VELASCO J., Increencia y evangelizaci\u00f3n. Del di\u00e1logo al testimonio, Sal Terrae, Santander 19902; STOETZEL J., \u00bfQu\u00e9 pensamos los europeos? Mapfre, Madrid 1983; VALADIER P., Soci\u00e9t\u00e9 moderne el indiff\u00e9ren\u00e9e religieuse, en \u00abCat\u00e9ch\u00e9se\u00bb (1988) nn. 110-111, 63-73.<\/p>\n<p>J. Mart\u00ed\u00adn Velasco<\/p>\n<p>II. Causas de la indiferencia religiosa e intentos de soluci\u00f3n<br \/>\nLa indiferencia religiosa es, por su propia naturaleza, una realidad dif\u00ed\u00adcil de definir. Sin un discurso propio, sin una argumentaci\u00f3n, ordinariamente pasiva, connota habitualmente cierta indeterminaci\u00f3n. Sin embargo, la indiferencia religiosa representa un fen\u00f3meno observable de nuestra \u00e9poca, que tiene una extensi\u00f3n y una difusi\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia, sobre todo en Occidente. Conviene distinguir dos tipos principales de indiferencia, la una aparentemente superficial, la otra radical -y profunda.<\/p>\n<p>1. LA INDIFERENCIA A LA PROPIA RELIGI\u00f3N. El primer tipo es, la indiferencia de un individuo a su confesi\u00f3n religiosa de pertenencia. Puesto que la mayor\u00ed\u00ada de la poblaci\u00f3n es de pertenencia cristiana en los pa\u00ed\u00adses occidentales,-se hablar\u00e1 aqu\u00ed\u00ad sobre todo de indiferencia al cristianismo. Efectivamente, en muchos se trata de un descenso de inter\u00e9s notorio por ciertos elementos importantes de la religi\u00f3n cristiana. El primer \u00ed\u00adndice de ello es el abandono de la pr\u00e1ctica lit\u00fargica, de la.celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y de los otros sacramentos. Es verdad que un cristiano puede seguir siendo creyente aunque se aparte de la pr\u00e1ctica del culto p\u00fablico; esta frecuencia no es m\u00e1s que un elemento de la pr\u00e1ctica cristiana m\u00e1s amplia, que es la existencia vivida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de Jesucristo en todas las situaciones de la vida, en sus relaciones y actividades. Pero la celebraci\u00f3n lit\u00fargica sigue siendo un test de la vitalidad religiosa. Deliberadamente o por negligencia, algunos creyentes no est\u00e1n dispuestos a confesar su fe en p\u00fablico, a compartirla y a celebrarla. Una encuesta cient\u00ed\u00adfica ha demostrado incluso que existe una correlaci\u00f3n entre el descenso de la pr\u00e1ctica dominical y la disminuci\u00f3n de la importancia que se concede a los otros elementos de la fe, es decir, las grandes creencias en Dios, en Jesucristo, en la moral, en la oraci\u00f3n y en la pertenencia a la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Sin embargo, el abandono de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no representa un abandono de la religi\u00f3n. A pesar del descenso de la asistencia a las iglesias, la afiliaci\u00f3n religiosa sigue siendo estable: no se rompen los lazos. Suelen mantenerse los ritos tradicionales: la mayor\u00ed\u00ada se dirigen a grupos religiosos para el bautismo, el matrimonio y los funerales.<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico es m\u00e1s severo cuando se mide el compromiso seg\u00fan par\u00e1metros objetivos. El compromiso religioso afecta a las dimensiones de la creencia, de la oraci\u00f3n privada, de la experiencia de la presencia de Dios y del saber religioso elemental. Las tres verdades fundamentales siguen siendo la existencia de Dios, la divinidad de Jes\u00fas y la vida futura. S\u00f3lo un 20 por 100, seg\u00fan una encuesta hecha en Canad\u00e1 por R. Bibby, muestran una integraci\u00f3n en su fe de estas tres grandes creencias, de la oraci\u00f3n en privado, de la experiencia de Dios y de los conocimientos religiosos a un tiempo. Esto significa que \u00abs\u00f3lo un 20 por 100 dan alguna prueba de que se adhieren a lo que podr\u00ed\u00ada considerarse como la expresi\u00f3n tradicional del compromiso judeo-cristiano integral. La religi\u00f3n de la gran mayor\u00ed\u00ada es una religi\u00f3n de fragmentos aislados\u00bb. Cuando se acepta el m\u00e9todo de dejar que la gente hable por s\u00ed\u00ad misma, el 40 por 100 se consideran cristianos comprometidos (de los que tan s\u00f3lo un tercio muestran una buena integraci\u00f3n de las grandes dimensiones de la fe), el 40 por 100 se consideran no comprometidos y el 20 por 100 se declaran como no religiosos. Y confiesan que hacen una selecci\u00f3n entre los elementos de creencia, de pr\u00e1ctica y de culto aislados.<\/p>\n<p>Se saca la conclusi\u00f3n de que la religi\u00f3n influye poco en la vida. Son numerosos los que acuden a -la religi\u00f3n como consumidores, adoptando una creencia aqu\u00ed\u00ad y una pr\u00e1ctica all\u00e1. Tienen tendencia a constituir su religi\u00f3n seg\u00fan un men\u00fa a la carta. Algunos completan su men\u00fa cristiano con otras creencias sobrenaturales. Mientras que una confesi\u00f3n religiosa est\u00e1 pidiendo una s\u00ed\u00adntesis articulada y coherente, estamos m\u00e1s bien ante una religi\u00f3n desmantelada de creencias aisladas y de pr\u00e1cticas ocasionales. Una religi\u00f3n ofrecida como art\u00ed\u00adculos de consumo que se colocan entre otros elementos c\u00f3modos que se pueden usar o desechar. La mayor parte de la gente ignora el compromiso y se apega a unos fragmentos de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida de fe es dif\u00ed\u00adcil de medir. Los resultados del mencionado sondeo, aproximativos, nos informan sin embargo de algunos hechos. Si se intenta una breve interpretaci\u00f3n, hay que registrar que una proporci\u00f3n significativa de cristianos est\u00e1n comprometidos: hay signos, observables por todas partes, que manifiestan una renovaci\u00f3n cristiana y tambi\u00e9n una responsabilidad cristiana. Por otra parte, los sondeos confirman el diagn\u00f3stico de que muchos cristianos hacen una selecci\u00f3n entre los art\u00ed\u00adculos del credo, las ense\u00f1anzas de la Iglesia y la aplicaci\u00f3n de las normas morales. Tenemos ah\u00ed\u00ad en primer lugar toda la parte del camino personal que hay que saber reconocer en una vida de fe: no todos han llegado a la integraci\u00f3n deseada de las diversas dimensiones de la fe, y hay dificultades inherentes a este proceso de b\u00fasqueda, de comprensi\u00f3n y de profundizaci\u00f3n. Tenemos tambi\u00e9n la parte del discernimiento entre lo esencial y lo accesorio en el cortejo de creencias y de pr\u00e1cticas, que busca el sentido de las cosas m\u00e1s bien que la sumisi\u00f3n a unos preceptos, que privilegia la pr\u00e1ctica evang\u00e9lica sobre la preocupaci\u00f3n por la ortodoxia. El cristianismo es una experiencia antes de ser un sistema. Y muchos creyentes, celosos de una autonom\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcilmente adquirida con las conquistas de la modernidad, se muestran desconfiados ante los sistemas, incluidos los sistemas religiosos.<\/p>\n<p>Por otra parte, esas selecciones de fragmentos de una religi\u00f3n en migajas pueden deberse al hecho de que se ha querido retenerla creencia, la norma moral o la ense\u00f1anza que m\u00e1s gusta, que mejor le viene a uno, descartando las dem\u00e1s. Se selecciona lo que se quiere conservar, y cada uno arregla las cosas a su manera. Cada uno se da la religi\u00f3n que menos le perturbe, de la que pueda disponer a su antojo. Se cae entonces en una disoluci\u00f3n de la confesi\u00f3n religiosa. En el plano de los conocimientos, se acaba perdi\u00e9ndose en la confusi\u00f3n; en el de las pr\u00e1cticas, se cae en la inconsecuencia y se corre el riesgo de olvidar la identidad cristiana. Ya no existe aquella coherencia que daba sentido a la vida y llamaba a la superaci\u00f3n y al crecimiento espiritual. Cada vez se deja uno ense\u00f1ar menos por el evangelio. Cuando adem\u00e1s confiesan su falta de compromiso, es posible preguntar qu\u00e9 papel juegan en esa vida esos trozos de religi\u00f3n. Se mantiene la afiliaci\u00f3n confesional por fidelidad al patrimonio, se mantienen los ritos tradicionales por su ambientaci\u00f3n festiva, se constata la pobreza del sentido religioso y la privatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n. Cuando se acepta esta situaci\u00f3n, se est\u00e1 muy cerca de la indiferencia pr\u00e1ctica por la religi\u00f3n a la que uno pertenece. Porque se es indiferente a facetas enteras de lo qu\u00e9 constituye la vida de fe.<\/p>\n<p>Se trata entonces de una indiferencia de descomposici\u00f3n. Se establece un desnivel no s\u00f3lo respecto a la instituci\u00f3n eclesial y sus consignas, sino respecto a la comunidad de los creyentes y a algunos elementos cada vez m\u00e1s pr\u00f3ximos al n\u00facleo de la fe. El alejamiento se refleja en una abstenci\u00f3n sin debate, en un distanciamiento tranquilo, poco a poco, o en la p\u00e9rdida de percepci\u00f3n de la coherencia simb\u00f3lica de las representaciones y de las pr\u00e1cticas. Este alejamiento va acompa\u00f1ado muchas veces de una mala creencia. Incluso cuando la gente dice masivamente que cree en Dios, la idea de Dios se limita en muchos a identificarlo como energ\u00ed\u00ada vital, fuerza superior, esp\u00ed\u00adritu impersonal, destino o fatalidad. Su concepci\u00f3n de Jesucristo se reduce a la de un hombre excepcional, un profeta o una voz sapiencial. Incluso bajo un conformismo de superficie, gran n\u00famero de ellos acaban viviendo como si Dios no existiera. Algunos cristianos entran en la indiferencia a partir del momento en que no pueden ya percibir en qu\u00e9 la fe cristiana puede inspirar su proyecto humano y su vida en sociedad. Se insertan en un proceso de distanciamiento que puede llevarles a la indiferencia religiosa radical.<\/p>\n<p>La encuesta de 1985 del Secretariado romano para los no-creyentes revela que esta forma de indiferencia es el fen\u00f3meno m\u00e1s significativo en los pa\u00ed\u00adses de Europa, como Italia (59 por 100), Francia (25 por 100), Alemania, Suiza, Austria, Portugal, Suecia y los dem\u00e1s pa\u00ed\u00adses escandinavos. Van en aumento en la mayor parte de los pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica del Sur, luego en Canad\u00e1 y en los Estados Unidos. Se la encuentra incluso en la India, en Corea, en Nueva Zelanda (La foi et 1 \u00e1th\u00e9isme dans le monde, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1988).<\/p>\n<p>Sin embargo, esta primera forma de increencia no es radical. No interrumpe necesariamente la b\u00fasqueda de una vida espiritual. Algunas personas intentan incluso una recomposici\u00f3n, acudiendo a las t sectas, a las l gnosis, a las paraciencias de lo paranormal. All\u00ed\u00ad encuentran referencias que dan sentido, entre grupos o gur\u00fas cuyas consignas pretenden unificar su existencia rota. Pero incluso all\u00ed\u00ad el individuo acude a unos jirones de la religi\u00f3n ama\u00f1ados en funci\u00f3n de sus necesidades de orden cognoscitivo o afectivo. Est\u00e1n a su alcance unos bienes religiosos de consumo, sin que se suscite una conversi\u00f3n exigente m\u00e1s all\u00e1 de la salvaci\u00f3n por el conocimiento, del dominio de las energ\u00ed\u00adas ps\u00ed\u00adquicas ocultas, de armon\u00ed\u00ada con su cuerpo y con las fuerzas c\u00f3smicas. M\u00e1s que abrirse a otro, que se manifest\u00f3 como amor y liberaci\u00f3n en Jes\u00fas, se corre el riesgo de no salir de la preocupaci\u00f3n individualista de s\u00ed\u00ad mismo, de su propio porvenir y bienestar. Este retorno de lo religioso tiene ciertamente un aspecto positivo, pero ambiguo.<\/p>\n<p>2. LA INDIFERENCIA RELIGIOSA PROPIAMENTE DICHA. El segundo tipo es la indiferencia religiosa propiamente dicha, profunda y radical. No se trata ya solamente de una indiferencia por la religi\u00f3n de pertenencia, por muy total que sea, sino de la indiferencia por toda religi\u00f3n y por todo lo que se refiera a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>La indiferencia religiosa es la falta de inter\u00e9s por Dios y por la religi\u00f3n. Dios, exista d no exista, no es un valor. Dios ha muerto, en el sentido de que ha dejado de ser un valor vital, una realidad importante: No estamos ante un rechazo reflejo de Dios, sino ante un desinter\u00e9s. M\u00e1s a\u00fan, se trata de una insensibilidad a la misma cuesti\u00f3n religiosa. Es una falta de preocupaci\u00f3n \u00aben materia religiosa\u00bb.<\/p>\n<p>La insensibilidad en materia religiosa es un aspecto de la falta de cuestionamiento fundamental sobre el sentido de lo humano, de su destino y del mundo. En efecto, el simple hecho de que lo humano plantee cuestiones sobre uno mismo y su mundo implica que est\u00e1 buscando algo que lo ate a otra cosa distinta, a un l sentido que le d\u00e9 el significado y la orientaci\u00f3n de lo que \u00e9l es y de su proyecto, a un absoluto o a otro que le d\u00e9 fundamento. \/\u00bbReligi\u00f3n\u00bb evoca la b\u00fasqueda de lo que ata (refgio, religare). \u00abReligi\u00f3n\u00bb responde tambi\u00e9n a la necesidad de recogerse, de reencontrarse, en la relectura y la interpretaci\u00f3n de la existencia para llegar a hacer una elecci\u00f3n (relegere). El hombre est\u00e1 naturalmente abierto a la trascendencia, sea cual sea el nombre que le d\u00e9. Esta b\u00fasqueda fundamental de la persona es el espacio en que se arraiga la \u00abfe\u00bb en la opci\u00f3n cristiana, pero tambi\u00e9n en la de la increencia refleja, que implica una decisi\u00f3n de conciencia.<\/p>\n<p>El indiferente, por su parte, se muestra insensible a este cuestionamiento, metido como est\u00e1 en el juego pragm\u00e1tico del mundo y hasta sumergido muchas veces en el materialismo de consumo. Est\u00e1 bloqueada la apertura, ahogada la aspiraci\u00f3n, diluido el horizonte trascendente. Se ha eliminado toda inquietud espiritual. Al desaparecer la cuesti\u00f3n religiosa, Dios desaparece con la cuesti\u00f3n. Esta indiferencia es una especie de embotamiento espiritual en donde ni siquiera existe el coraje del cuestionamiento y del examen. Es una increencia sin contenido, salvo en algunos casos raros, en donde se discute la posibilidad misma de una trascendencia. Es una despreocupaci\u00f3n m\u00e1s que un compromiso, en donde el esp\u00ed\u00adritu anda ocupado en otras cosas, si no est\u00e1 disperso; es a veces una huida, un mecanismo de defensa contra la angustia de creer. Frente a los ateos que discuten ampliamente la cuesti\u00f3n de Dios, los indiferentes no se preocupan de ella. Es la forma m\u00e1s radical de increencia.<\/p>\n<p>En efecto, entre los no creyentes est\u00e1n los ateos, que niegan o rechazan la existencia de Dios y que se esfuerzan en justificar racionalmente esta negaci\u00f3n; su ate\u00ed\u00adsmo es la otra cara de una fe positiva en la autonom\u00ed\u00ada absoluta del hombre, y est\u00e1 sistematizado muchas veces como pensamiento filos\u00f3fico o ideol\u00f3gico. Est\u00e1n los agn\u00f3sticos (\/Agnosticismo), que renuncian a reconocer a Dios porque no pueden saber nada de \u00e9l con seguridad y satisfacci\u00f3n, ya que no pueden demostrarlo por el coriocimiento humano ni verificarlo por el m\u00e9todo de las ciencias emp\u00ed\u00adricas. Est\u00e1n los librepensadores, que, aunque acepten quiz\u00e1 una fuerza vital del mundo, no reconocen un Dios trascendente y personal; entre ellos est\u00e1n los de\u00ed\u00adstas, los pante\u00ed\u00adstas, los que ponen su fe en el hombre o en la raz\u00f3n o cuyo credo se limita a las declaraciones de los derechos de la persona. Est\u00e1n tambi\u00e9n los no-creyentes, los \u00absin-religi\u00f3n\u00bb por herencia cultural o tradici\u00f3n familiar, en la ignorancia objetiva del Dios de las religiones. Los indiferentes, por su parte, no s\u00f3lo no se pronuncian ni a favor ni en contra de la existencia de Dios, sino que niegan pr\u00e1cticamente la consistencia misma del problema religioso. La ausencia de Dios no es tan total en ninguna otra parte. La indiferencia religiosa es una actitud poco refleja, que no quiere ser cr\u00ed\u00adtica. No toma realmente ninguna opci\u00f3n \u00aben materia religiosa\u00bb. Es una increencia por defecto. Al estar monopolizadas las energ\u00ed\u00adas por la satisfacci\u00f3n de las necesidades de la vida corriente, sucede que la conciencia ni siquiera se preocupa de los grandes problemas de la humanidad y de las visiones del mundo en discusi\u00f3n. Esta indiferencia es la posici\u00f3n menos accesible al di\u00e1logo, ya que el di\u00e1logo no les presenta ninguna cuesti\u00f3n de inter\u00e9s com\u00fan donde encontrarse.<\/p>\n<p>La indiferencia religiosa, \u00bfes una actitud individual o un fen\u00f3meno cultural? Sin duda, las dos cosas. Porque hay una actitud personal. En Occidente se ha pasado desde hace poco de una fase de contestaci\u00f3n y de emancipaci\u00f3n, y hasta de una increencia de rechazo, a una manera de existir sin Dios en la que uno es serenamente irreligioso. Para algunos, la cuesti\u00f3n de Dios parece gratuita; la de la salvaci\u00f3n, un lujo. Lo que importa es el juego de este mundo, el oficio o la profesi\u00f3n, la preparaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica, la felicidad del confort y del dinero (que se tiene o que se quiere tener). Los j\u00f3venes, a juicio de sus padres, muestran una indiferencia religiosa al que no creen que pueda haber otra cosa m\u00e1s que lo material, el \u00e9xito a conquistar, el ideal de pasarlo bien y de aprovecharse de las circunstancias. La religi\u00f3n no significa nada para ellos. Una posici\u00f3n tan radical como la indiferencia religiosa, \u00bfno ser\u00e1 m\u00e1s que una actitud temporal para un per\u00ed\u00adodo limitado en la vida de un individuo? Parece ser que son pocos los que se instalan de forma permanente en una actitud tan extrema.<\/p>\n<p>Pero la indiferencia religiosa debe considerarse tambi\u00e9n como un fen\u00f3meno cultural. Ligado a un universo mental cada vez m\u00e1s extra\u00f1o a las referencias religiosas, que busca su coherencia en una visi\u00f3n del mundo tecnocr\u00e1tica, ciencista, materialista o hedonista, el fen\u00f3meno de la indiferencia religiosa progresa silenciosamente y sin choques, eliminando las condiciones de posibilidad de plantearse un cuestionamiento religioso. Se le respira como el aire del tiempo. Ahogado en las cosas, ahogado en el ruido forzado por los decibelios de la m\u00fasica, ahogado en un espacio sonoro sobrecargado de palabras muchas veces banales, se ha expulsado al ! silencio como camino de interioridad en donde pueden surgir las cuestiones fundamentales y la reflexi\u00f3n sobre el obrar. A1 faltar este silencio, escribe Didier Piveteau, \u00abtodos nuestros esfuerzos por despertar a los j\u00f3venes, por transmitirles unos valores, resultan rid\u00ed\u00adculos. Les ofrecemos respuestas a unas preguntas que nunca se plantearon&#8230; \u00c2\u00a1Dichosa soledad que permite descubrir el tesoro que cada uno ha de encontrar durante su existencia, \u00e9l mismo!\u00bb Se constata entonces la opacidad ante lo espiritual. \u00abEl mundo religioso pertenece a otro planeta que env\u00ed\u00ada quiz\u00e1 se\u00f1ales, pero que nadie piensa descifrar, las pocas veces que se toma conciencia de su existencia\u00bb. Lo que est\u00e1 sobre el tapete es la falta de equipamiento intelectual y afectivo indispensable para captar el significado de lo espiritual. \u00abLo que creo que falta a los j\u00f3venes, como a nuestros contempor\u00e1neos, pero m\u00e1s marcado, es la posibilidad de concebir la esperanza y la capacidad de b\u00fasqueda de un sentido. Son como ciegos en medio de esplendores posibles, incapaces de gozar de la luz por carecer del equipamiento sensorial indispensable. No rechazan a Dios despu\u00e9s de haberlo conocido o porque lo hayan conocido. Ni siquiera sospechan su realidad; m\u00e1s a\u00fan, no sienten la curiosidad, el deseo de explorar qui\u00e9n podr\u00ed\u00ada ser\u00bb (Lumen vitae [1983],183191).<\/p>\n<p>3. LOS FACTORES DE ESTA SITUACI\u00ed\u201cN. Para captar bien estas realidades, hay que remontarse a las causas, o mejor a\u00fan a los factores de explicaci\u00f3n. S\u00f3lo se\u00f1alaremos algunos, ya que son muchos. Est\u00e1 en primer lugar el gran cambio cultural que atraviesan nuestras sociedades occidentales. Primero, el de la civilizaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica, fruto de la relaci\u00f3n del hombre moderno con la naturaleza y con su mundo. El hombre contempor\u00e1neo se caracteriza por la b\u00fasqueda de una acci\u00f3n transformadora sobre la naturaleza y la sociedad. La l\u00f3gica de su universo est\u00e1 totalmente centrada en la racionalidad cient\u00ed\u00adfica, con su traducci\u00f3n operatoria en la racionalidad t\u00e9cnica. Defiende el crecimiento indefinido del progreso. Todos disfrutamos de este trabajo del genio humano, del desarrollo de los conocimientos exactos, de sus efectos por mejorar nuestros servicios colectivos, por hacer que retroceda la pobreza y se restaure la dignidad humana.<\/p>\n<p>Pero esta racionalidad cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica corre el riesgo de desorientarse cuando se la toma por norma exclusiva. Extiende entonces su imperialismo a toda la realidad, para un mundo unidimensional. Se cree bueno y v\u00e1lido lo que es eficaz. Cada uno es apreciado por su oficio, por su competencia y sobre todo por su eficacia. La vida p\u00fablica est\u00e1 determinada por la producci\u00f3n y el consumo, los intercambios funcionales, y las mismas relaciones humanas giran en torno a esos objetos. Esta racionalidad se interesa por el \u00abc\u00f3mo\u00bb de las cosas, no por su \u00abporqu\u00e9\u00bb, por su finalidad. Se dejan de lado algunos problemas humanos importantes: vivir, amar, saber por qu\u00e9 se vive y se muere&#8230; El terreno de la religi\u00f3n queda relegado a la esfera de lo privado. La fe es considerada gratuita, in\u00fatil o ineficaz en esta sociedad instrumental y funcional. Las preocupaciones religiosas desaparecen en los que no tienen la fuerza o los medios para entrar en su interioridad.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade la ideolog\u00ed\u00ada de la sociedad de consumo. Se produce para consumir, se trabaja con frenes\u00ed\u00ad sin dar pausas para la reflexi\u00f3n, para la sensibilidad a todo lo que sea otra cosa. Se carece de concentraci\u00f3n para interrogarse, para intentar precisar la visi\u00f3n sobre el mundo. La gente se evade en el ruido. Se agita para escapar del sufrimiento personal. Es la sociedad del parecer, m\u00e1s que la del ser. Es la de la autosuficiencia. El atractivo de este materialismo bloquea la apertura a lo espiritual y a los valores evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n el reino de lo inmediato, de lo espont\u00e1neo, de lo transitorio a corto plazo; el del retorno narcisista al yo, al enclaustramiento dentro de un peque\u00f1o mundo que se tiene como propio y \u00fanico. El americano Allan Bloom habla del ocaso de la cultura general, de la escasa atenci\u00f3n que se dirige en la formaci\u00f3n a los grandes libros, como la Biblia, las humanidades, la historia, la filosof\u00ed\u00ada, \u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfDe d\u00f3nde vengo y a d\u00f3nde voy? Les faltar\u00ed\u00ada a los j\u00f3venes \u00abuna raz\u00f3n real para no contentarse con el presente y tomar conciencia de que hay soluciones de recambio&#8230; Se ha atenuado la aspiraci\u00f3n a un m\u00e1s all\u00e1&#8230; A1 no tener capacidad para interpretar las cosas, sus almas son como espejos que reflejan, no ya la naturaleza misma, sino lo que est\u00e1 alrededor&#8230; Falta la conciencia tanto de las profundidades como de las cumbres: falta entonces la gravedad\u00bb (L&#8217;fime d\u00e9sarm\u00e9e, Gu\u00e9rin, 1987). La escasez de modelos de adultos consistentes, que descarta pr\u00e1cticamente la posibilidad de identificaci\u00f3n, de oposici\u00f3n o de agresividad, no favorece entre los j\u00f3venes la estructuraci\u00f3n de su autonom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Otro factor es la l secularizaci\u00f3n de la sociedad. Termin\u00f3 la influencia predominante de las .visiones totafzantes religiosas o sacrales sobre el pensamiento, la de la Iglesia sobre la organizaci\u00f3n de las instituciones. Se ha proclamado la autonom\u00ed\u00ada de lo profano. Este fen\u00f3meno ha de considerarse, desde luego, positivamente. Ya el judeo-cristianismo hab\u00ed\u00ada desmitificado la naturaleza sacral. No se ve ya a Dios como al tapagujeros de las ignorancias e impotencias humanas. Vemos afirmarse la autonom\u00ed\u00ada de las ciencias, del derecho, de la pol\u00ed\u00adtica. Todo esto es bueno. La secularizaci\u00f3n contribuye adem\u00e1s a callar una referencia demasiado inmediata al cristianismo: habr\u00e1 que descubrirlo por otros senderos y tomarlo en cuenta de otro modo. La modernidad secular lleva adem\u00e1s consigo la segmentaci\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n de las actividades. La religi\u00f3n, identificada con un universo sectorial, ocupa poco espacio en esta sociedad con actividades interesantes m\u00faltiples y diversas. En la profusi\u00f3n, al no poder interesarse nadie por todo lo que se propone, cada uno hace una selecci\u00f3n, mostr\u00e1ndose indiferente a lo dem\u00e1s. Pero podr\u00ed\u00ada suceder que este movimiento llevara al secularismo, es decir, a una ideolog\u00ed\u00ada positivista atea que predica la autonom\u00ed\u00ada absoluta de la raz\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica, hasta el punto de hacer a Dios radicalmente ausente respecto a las cuestiones de significaci\u00f3n del mundo y de inspiraci\u00f3n sobre el objetivo de la vida.<\/p>\n<p>En muchas sociedades tradicionales se ha dado un paso repentino de la cristiandad un\u00e1nime al pluralismo. La ampliaci\u00f3n del universo mental a otras corrientes de pensamiento y la apertura del cristianismo a la libertad religiosa han tra\u00ed\u00addo consigo la aceptaci\u00f3n de la pluralidad de posiciones en materia religiosa. Se observa una especie de carrusel de corrientes religiosas competitivas, con la proliferaci\u00f3n de sectas y de nuevas religiones del potencial humano. Este pluralismo tiene sin duda sus ventajas. Pero en \u00e9l han perdido muchos su antigua coherencia sin encontrar otra nueva. Si se ha liberado el espacio para algunas opciones m\u00e1s personales en materia religiosa, hay muchos que viven con creencias que han explotado o que se muestran indiferentes \u00absin querer saber nada de eso\u00bb, y para los que \u00abtodo es igual\u00bb. \u00bfRelativismo? \u00bfConfusi\u00f3n? \u00bfInconsistencia? Parece pasarse de la universalidad a una neutralidad de nivelaci\u00f3n. Porque la agresividad de anta\u00f1o ha dejado sitio, no ya a una sana confrontaci\u00f3n, sino a la indiferencia.<\/p>\n<p>Hay muchos que se dicen decepcionados de la Iglesia; se trata de algo m\u00e1s profundo que el mero resentimiento contra el clericalismo. No quieren el.modelo religioso que se les. impuso e\u00f1 la infancia: religi\u00f3n de preceptos, de prohibiciones, de mortificaci\u00f3n, de oscurantismo. Traumatizados todav\u00ed\u00ada# transmiten su despecho contra la familia y la escuela a las j\u00f3venes generaciones, que recogen esas mismas quejas sin haber conocido aquella \u00e9poca. Curiosamente, unos y otros permanecen en una ignorancia primaria de la evoluci\u00f3n de la vida de la Iglesia y de su renovaci\u00f3n evang\u00e9lica. Partiendo de una cr\u00ed\u00adtica a veces justificada a la religi\u00f3n, no siempre perciben que lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n es un modelo religioso local, efectivamente deficiente o caduco, y rechazan la religi\u00f3n junto con ese modelo cultural. Ignoran los contenidos mismos de la fe y su necesaria interpretaci\u00f3n. Por otra parte, el discurso eclesial no logra.traducir los contenidos de fe en unas categor\u00ed\u00adas culturales contempor\u00e1neas y propone con frecuencia una moral de normas poco atentas a las situaciones reales de los hombres y a las exigencias de la conciencia adulta. Las homil\u00ed\u00adas revelan muchas veces la falta de cultura y depuesta al d\u00ed\u00ada de los sacerdotes, que banalizan la palabra. Las celebraciones se hacen mec\u00e1nicamente, sin dejar sitio al silencio y a la meditaci\u00f3n. En parte tienen la culpa de esto los cristianos, que dejan hacer, que buscan una religi\u00f3n c\u00f3moda, intimista, timorata.<\/p>\n<p>Finalmente, un factor interesante es el trabajo ya realizado por los jefes, de fila del ate\u00ed\u00adsmo en favor de la autoafirmaci\u00f3n absoluta de s\u00ed\u00ad mismo, en la que el hombre es el ser supremo para el hombre. Est\u00e1 tambi\u00e9n el esc\u00e1ndalo del mal, que pone en crisis la concepci\u00f3n de un Diosabsoluto-de-bondad, como si Dios tuviera que ser responsable de todo, como si el mundo no fuera contingente y d\u00e9bil y como si Jesucristo, asumi\u00e9ndolo en sus luchas, no hubiera dado un sentido al mal. Est\u00e1, finalmente, la dificultad, de creer. Y, desde luego, la libertad de seguir siendo indiferente. ,<br \/>\n4. M\u00ed\u0081S ALL\u00ed\u0081 DE LA INDIFERENCIA. Ninguno de los factores mencionados m su conjunto engendran fatalmente la indiferencia religiosa. La modernidad puede abrir un espacio sensible a todas las dimensiones de lo humano, hoy m\u00e1s que, nunca. La tecnolog\u00ed\u00ada tiene repercusiones positivas para la humanidad. La sociedad pluralista y secularizada es una oportunidad para la fe, obligando a hacer opciones personales. Todo esto est\u00e1 pidiendo un comportamiento responsable: ah\u00ed\u00ad est\u00e1 el quid de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta indiferencia tampoco est\u00e1 generalizada. Hay creyentes cada vez m\u00e1s comprometidos. Hay tambi\u00e9n un retorno a lo religioso por parte de los adeptos de las nuevas religiones que, desamparados ante el vac\u00ed\u00ado espiritual, dan testimonio a su modo ir de una aspiraci\u00f3n, de la sed de creer, de la necesidad de pertenencia a un grupo. Es l\u00f3gico que el frenes\u00ed\u00ad por aferrarse a cualquier creencia, esot\u00e9rica o ecl\u00e9ctica, puede ir muchas veces acompa\u00f1ado de ingenuidad y de ambig\u00fcedad y prestarse f\u00e1cilmente a explotaciones de todo tipo. Sin embargo, los dos tipos de indiferencia que hemos se\u00f1alado se extienden cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>El gran desaf\u00ed\u00ado para enfrentarse con la indiferencia religiosa es que cada uno clarifique su propia situaci\u00f3n de vida con plena conciencia en el nivel de ciudadano, en el nivel de hombre y de mujer. Que cada uno pueda llegar entonces a hacer una opci\u00f3n fundamental respecto a los valores primeros de su existencia, viviendo en consecuencia. Hacer una opci\u00f3n fundamental es optar por una fe, religiosa o no religiosa, en el cristianismo, en otra religi\u00f3n o en la increencia. Los ateos y los creyentes comprometidos merecen respeto: han hecho una opci\u00f3n, han tomado tal religi\u00f3n en serio, bien para asumirla, bien para justificar su rechazo y sustituirla por otros principios. Si uno no quiere dejarse llevar por el camino de la inconsciencia, de la desesperaci\u00f3n o del nihilismo, hay que identificar y escoger una fe. Hay que obrar de manera que, en el cristianismo o en la increencia, la posici\u00f3n personal alcance el estatuto de una fe. El indiferente radical, por su parte, no llega a una opci\u00f3n real de conciencia, siendo v\u00ed\u00adctima de un mundo de masa.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la l fe, sino una toma de posici\u00f3n sobre lo que da un fundamento a la vida humana y motiva sus razones de vivir? Tener una fe es entregarse a un l \u00absentido\u00bb que nos precede, que da significado y orientaci\u00f3n al proyecto humano. Es apoyarse en ese \u00absentido\u00bb para ser precisamente responsable de la conducta de su vida. Es optar por una clave de comprensi\u00f3n, por una estructura de significaci\u00f3n que exige una forma de vivir y de practicar. Pues bien, hay varias soluciones que pretenden resolver el problema humano: la cristiana, la de otras religiones, la del humanismo sin Dios. En este nivel de exigencia, la increencia puede ser de hecho una fe distinta, y el no-creyente puede ser otro tipo de creyente.<\/p>\n<p>El cristiano percibe que el Sentido, el Otro que buscaba, no es algo, sino Alguien. Descubre que la estructura de significaci\u00f3n del mundo y de la vida est\u00e1&#8217;constituida ciertamente por valores humanos e ideales universales, pero que est\u00e1 basada definitivamente en un sentido consistente que es un ser personal. En Jesucristo reconoce que el sentido que buscaba es un Dios-amor, con un rostro y una palabra propia, y que se propone en alianza con los ombres. All\u00ed\u00ad encuentra gestos para que \u00e9l, su interlocutor, pueda realizarse y conducir a la humanidad a su plenitud. En el no creyente, la estructura de significaci\u00f3n se polariza en torno a un valor humano llevado a lo absoluto, que se convierte en la meta \u00faltima de su existencia y que parece ser a los ojos del cristiano un sustituto de Dios: el hombre, la historia, la ciencia&#8230; A muchos les vendr\u00ed\u00ada bien pasar de creencias dispersas o superficiales a una fe recentrada y unificada de este modo. Empezando por los cristianos.<\/p>\n<p>Para vencer la indiferencia establecida como un fen\u00f3meno de civilizaci\u00f3n, difuso y no reflejo, se necesita trabajar. Hay que intervenir en las condiciones de acceso a lo espiritual, preparar el terreno. Hay que reintroducir el inter\u00e9s por las cuestiones humanitarias y por el porvenir del mundo; el inter\u00e9s por el cuestionamiento fundamental, despertando a la persona al misterio de su origen y de su fin hasta llegar a la interrogaci\u00f3n \u00faltima. Hay- que favorecer la entrada en el centro de s\u00ed\u00ad mismo para o\u00ed\u00adr las voces interiores, enfrentarse con el propio misterio, con el sin-sentido, recobrar la capacidad de escuchar, la disponibilidad para dejarse hablar por otro.<\/p>\n<p>Todo comienza en ese nivel de radicalidad en que el individuo intenta distanciarse de su vida, de sus conflictos, de sus tensiones, y busca lo que hace vivir, lo que permite construir, obrar y esperar. Todo comienza en ese nivel en que uno tiene que escoger un g\u00e9nero de vida, un proyecto de humanidad y de felicidad. Hace una experiencia de los valores, se refiere a unos ideales, pero descubre c\u00f3mo resultan precarios y casi imposibles si no tienen un sentido determinante, un apoyo consistente que d\u00e9 razones para vivir dentro de los \u00e9xitos fr\u00e1giles, de la felicidad ef\u00ed\u00admera, de las insuficiencias para comunicar y para amar, de los fracasos dentro del juego de intereses, de la l soledad, del l sufrimiento y frente a la l muerte. Se plantea con bastante naturalidad la cuesti\u00f3n del Dios creador, fuente, robustez y garant\u00ed\u00ada de lo que \u00e9l es y de lo que hace. \u00bfPero d\u00f3nde se da a conocer ese Dios, si existe? \u00bfD\u00f3nde encontrarlo? \u00bfQui\u00e9n es? Si el individuo tiene acceso al Jes\u00fas del evangelio, podr\u00e1 ver c\u00f3mo vivi\u00f3, habl\u00f3, actu\u00f3 y am\u00f3 en su experiencia de hombre. Podr\u00e1 descifrar la manifestaci\u00f3n in\u00e9dita que es Jes\u00fas de la profundidad de Dios. Podr\u00e1 reconocer en Jesucristo la figura de ese Dios que present\u00ed\u00ada confusamente y que ahora encuentra, finalmente, como un amor y una palabra para \u00e9l. Entonces se abre la puerta, capta el parentesco tan estrecho que hay entre los gestos y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y su propia experiencia de la existencia. Hay una confirmaci\u00f3n y una superaci\u00f3n de sus esperanzas: recibe una buena nueva de vida. Ser cristiano es optar, decidirse por un g\u00e9nero de vida., Tendr\u00e1 que aceptar convertirse en un individuo que tiene algo del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, un individuo-para-los-dem\u00e1s, fiel a las causas que promovi\u00f3 Jes\u00fas. Progresivamente ir\u00e1 aprendiendo a conocer mejor los contenidos de su fe y a verbalizar sus conocimientos en unas palabras cre\u00ed\u00adbles para \u00e9l y en unas representaciones cre\u00ed\u00adbles para el mundo de hoy. Se ver\u00e1 llevado a expresar su relaci\u00f3n con Dios en la oraci\u00f3n, luego en la liturgia. Descubrir\u00e1, dentro de la misma: int\u00e9ncionalidad cristiana, la importancia de unirse a la comunidad prevista por Jes\u00fas de sus hermanos y hermanas en la fe, la Iglesia. Se comprometer\u00e1 en un obrar consecuente en todos los planos de su actividad humana. Son \u00e9stas otras tantas dimensiones constitutivas de la actitud de fe. Se trata de una llamada a integrarlas y a superar el fraccionamiento del comportamiento cristiano.<\/p>\n<p>Como vemos, la vida cristiana es del orden de la experiencia. Implica un caminar, un aprendizaje, un itinerario de crecimiento. Como no pueden integrarlo todo espont\u00e1neamente, algunos piensan que no lo conseguir\u00e1n jam\u00e1s. Si hay un caminar, hay sitio para una maduraci\u00f3n, para unas dificultades en el recorrido, para la duda. Las cosas de la fe no son evidencias; ni siquiera la afirmaci\u00f3n de Dios. La cultura no ofrece ya presupuestos religiosos como anta\u00f1o; la actual civilizaci\u00f3n occidental es la primera de la historia que no es religiosa. Por tanto este caminar requiere un trabajo de interpretaci\u00f3n, de purificaci\u00f3n, de verificaci\u00f3n. La duda representa una voluntad de examen, un tiempo para resolver las objeciones, una manera de no hacer trampas, una exigencia cr\u00ed\u00adtica para superar la credulidad ingenua y alcanzar convicciones plausibles. Lo que importa es no cerrar el dossier.<\/p>\n<p>En el primer tipo que hemos identificado, hay una forma de indiferencia que es una negativa a adherirse a la instituci\u00f3n eclesial. Esta indiferencia consiste concretamente en ponerse fuera del alcance del poder eclesi\u00e1stico; es muchas veces el comienzo de todo un proceso de desinter\u00e9s. Sabemos, por ejemplo, el papel que tuvo en este sentido la enc\u00ed\u00adclica sobre la anticoncepci\u00f3n. La gente tendr\u00e1 inter\u00e9s en saber que la Iglesia es ante todo la comunidad en donde los cristianos experimentan la vida cristiana en comuni\u00f3n unos con otros. Esta comunidad est\u00e1 estructurada, supone una organizaci\u00f3n y un poder de liderazgo que es esencialmente un servicio. Presos de una concepci\u00f3n maximalista de la infalibilidad, los cristianos ignoran que \u00e9sta s\u00f3lo se ejerce raras veces, que son libres para hacer su propio discernimiento y que deber\u00ed\u00adan participar mucho m\u00e1s en los debates que les conciernen sobre las realidades de la fe, de la moral y de las pr\u00e1cticas, sobre la interpretaci\u00f3n de sus contenidos y la reapertura de alguna de las posiciones convencionales. Esto supondr\u00e1 la constituci\u00f3n de peque\u00f1os grupos en los que se estudie m\u00e1s all\u00e1 de los prejuicios, en los que se reapropie el lenguaje de la fe, volviendo a las fuentes, repensando el discurso cristiano con sus exigencias de coherencia y de pertinencia en relaci\u00f3n con la cultura contempor\u00e1nea. Los cristianos est\u00e1n invitados al ejercicio del sentido de la fe, que practica un trabajo de interpretaci\u00f3n ilustrada en concertaci\u00f3n eclesial. La Iglesia es un proyecto inmenso lanzado al mundo por Jes\u00fas, que requiere el compromiso total de todos sus miembros. Ser\u00ed\u00ada tr\u00e1gico que la marginaci\u00f3n engendrara la falta de compromiso, y luego la indiferencia.<\/p>\n<p>Finalmente, lejos de huir de la sociedad secular, el cristiano tiene que convertirla en el terreno de su vida y su acci\u00f3n. En este terreno es donde est\u00e1 llamado a la transparencia y al equilibrio de lo que deber\u00ed\u00ada ser, seg\u00fan el designio de su Creador. Es all\u00ed\u00ad donde el cristiano ser\u00e1 el testigo del valor personal del hombre, m\u00e1s all\u00e1 del ahogo de la sociedad instrumental. Es all\u00ed\u00ad donde contribuir\u00e1 a la renovaci\u00f3n de su mundo, en conexi\u00f3n con todo lo que hay de m\u00e1s noble en la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, a saber: la l\u00f3gica de transformaci\u00f3n al servicio de la humanizaci\u00f3n. Ante la violencia, la carrera por el confort, la amenaza nuclear y las manipulaciones gen\u00e9ticas, ante \u00abla insostenible ligereza del ser\u00bb, Dios se muestra, sin determinismos ni atentados contra nuestra libertad, como el recuerdo de la finalidad del genio humano, como el tercero que inspira amor, como garant\u00ed\u00ada de la justicia, como invitaci\u00f3n a la superaci\u00f3n, como la esperanza de salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n no es una cosa superflua. No s\u00f3lo hay un m\u00e1s all\u00e1 final; est\u00e1 el m\u00e1s all\u00e1 de cada d\u00ed\u00ada. La salvaci\u00f3n es transfiguraci\u00f3n y liberaci\u00f3n: implica una opci\u00f3n entre el crecimiento hacia un cumplimiento o la degeneraci\u00f3n hacia una p\u00e9rdida. Se construye y se ejerce en el nivel de la existencia, en el coraz\u00f3n del drama humano, hasta que el trabajo de una vida llegue a su plenitud en el d\u00ed\u00ada del paso de la muerte. El proyecto del \u00abreino de Dios\u00bb es que la humanidad alcance su plena humanidad.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV. El indiferentismo religioso, en \u00abConcilium\u00bb 185 (1983); AA. V V., Indi~f\u00e9rence, incroyancesetfoi: quelleparole~ en \u00abLumen Vitae\u00bb 38\/2 (1983); AA.VV., Ath\u00e9isme, noncroyance et indiff\u00e9rence religieuse dans le monde. Diagnostic et orientationspastorales, en \u00abAth\u00e9isme et Dialogue\u00bb XX\/2-3 (1985); CLEVENOT M. 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Charron<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. agnosticismo) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n La indiferencia religiosa es, por su naturaleza, un fen\u00f3meno especialmente dif\u00ed\u00adcil de circunscribir. En su forma m\u00e1s radical indica desinter\u00e9s y desapego por Dios y por la dimensi\u00f3n religiosa de la existencia. El primero que habl\u00f3 expresamente de indiferencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/indiferencia-religiosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINDIFERENCIA RELIGIOSA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15238","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15238","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15238"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15238\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}