{"id":15247,"date":"2016-02-05T09:57:48","date_gmt":"2016-02-05T14:57:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-bautista\/"},"modified":"2016-02-05T09:57:48","modified_gmt":"2016-02-05T14:57:48","slug":"juan-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-bautista\/","title":{"rendered":"JUAN BAUTISTA"},"content":{"rendered":"<p>El nombre \u00abJuan\u00bb indica don de Dios (\u00abDios es benigno\u00bb). Con raz\u00f3n se dio este nombre al Precursor de Cristo (Juan el Batista) porque su nacimiento fue un don de Dios para sus padres ya ancianos (Zacar\u00ed\u00adas e Isabel). Su concepci\u00f3n, su nacimiento, su misi\u00f3n y su martirio, fueron una gracia especial de Dios en bien de todos. Fue santificado con la gracia especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ya desde el seno de su madre, despu\u00e9s del saludo de Mar\u00ed\u00ada (cfr. Lc 1,15.44). Se prepar\u00f3 en el desierto con oraci\u00f3n y penitencia. Su misi\u00f3n era la de \u00abpreparar el camino al Se\u00f1or\u00bb (Jn 1,23).<\/p>\n<p>\tEs el \u00abprofeta del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (Lc 1,76), como s\u00ed\u00adntesis de los profetas anteriores y como enlace entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Su mensaje se centra en anunciar al Mes\u00ed\u00adas ya presente, como \u00abCordero que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29), llamando a un \u00abbautismo de penitencia\u00bb (Hech 13,24) que ser\u00ed\u00ada preludio del nuevo bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, conferido por Jes\u00fas (cfr. Mc 1,8; Lc 3,16; Jn 1,33).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas lo present\u00f3 al pueblo como \u00abmayor que un profeta\u00bb, a modo de un nuevo El\u00ed\u00adas (cfr. Lc ,17), \u00abenviado para preparar los caminos\u00bb al Mes\u00ed\u00adas (cfr. Mt 11,9-15). El pr\u00f3logo del evangelio seg\u00fan San Juan lo presenta como testigo cualificado \u00abHubo un hombre, enviado por Dios se llamaba Juan. Este vino&#8230; para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por \u00e9l\u00bb (Jn 1,6-7).<\/p>\n<p>\tLa actitud del Bautista es de autenticidad, como transparencia e instrumento no se siente digno, s\u00f3lo prepara el camino, \u00e9l no es el Cristo, anuncia al Se\u00f1or ya presente, su gozo es hacer que Cristo (\u00abel Esposo\u00bb) sea conocido y amado (\u00abcrezca\u00bb), mientras \u00e9l \u00abdiminuye\u00bb (haciendo que sus disc\u00ed\u00adpulos pasen al grupo de Jes\u00fas), quedando s\u00f3lo como testigo cualificado.<\/p>\n<p>\tVive, pues, su \u00abidentidad\u00bb apost\u00f3lica, sin dudas ni complejos, con el gozo de ser \u00abel amigo del Esposo\u00bb (Jn 3,29), cumpliendo su misi\u00f3n hasta el \u00abmartirio\u00bb, con una muerte precursora de la de Jes\u00fas (cfr. Mc 6,28). Todo bautizado est\u00e1 llamado a ser el \u00abprecursor\u00bb de Cristo, y, hasta cierto punto, ser un testigo \u00abmayor\u00bb que \u00e9l (Mt 11,11).<\/p>\n<p>Referencias Adviento, visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 523, 717-720.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada P. BENOIT, L&#8217;infanzia di Giovanni Battista secondo Luca. Esegesi e teologia (Paoline 1971); A. POPPI, L&#8217;inizio del vangelo. Predicazione del Battista&#8230; (Padova, Messaggero, 1976); A. SALAS, El mensaje del Bautista. Redacci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada en Mt 3,7-12 Estudios B\u00ed\u00adblicos 29 (1970) 55-72; S. VIRGULIN, Juan Bautista, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 932-938.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. fuentes de la historia del Bautista: Marcos, Mateo, Lucas, Juan. -2. Los or\u00ed\u00adgenes del Bautista. &#8211; 3. El mensaje de Juan el Bautista. &#8211; 4. El bautismo de Juan. -5. El bautismo de Jes\u00fas. &#8211; 6. Juan el Bautista y Herodes. &#8211; 7. Los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista. &#8211; 8. La muerte de Juan el Bautista. &#8211; 9. Juan el Bautista y Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>Juan el Bautista es uno de los personajes del Nuevo Testamento que guarda mayor vinculaci\u00f3n con el Antiguo Testamento. Su figura ha sido enmarcada a lo largo de la historia como el puente que une las dos tradiciones, el nexo de uni\u00f3n entre la Biblia Jud\u00ed\u00ada y los primeros escritos de la tradici\u00f3n cristiana. Su personalidad esconde un marcado car\u00e1cter prof\u00e9tico como ya lo reflejaron los primeros padres de la Iglesia situ\u00e1ndolo como el Ultimo profeta del Antiguo Testamento y el portavoz de la llegada del Salvador. A trav\u00e9s de su figura tiene lugar el bautismo de Jes\u00fas en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, lo que le convierte en una de las figuras clave en el comienzo de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El papel que juega Juan Bautista se sit\u00faa en dos momentos iniciales: en el momento de la gestaci\u00f3n y nacimiento del S\u00e1lvador a trav\u00e9s de la imagen de Mar\u00ed\u00ada visitando a su pariente Isabel, y en el comienzo de su vida p\u00fablica a trav\u00e9s de su bautismo en el Jord\u00e1n. Dos momentos clave en la vida de Jes\u00fas que orientaron su vida prefigurada desde el comienzo de los tiempos.<\/p>\n<p>La vida asc\u00e9tica y austera de Juan Bautista lo ha convertido en el prototipo de preparaci\u00f3n para la venida de Jes\u00fas. Su controvertida figura hace de \u00e9l un modelo de austeridad y sacrificio que ha estado presente a lo largo de toda la historia de la Iglesia. La literatura del Nuevo Testamento y otros escritos hist\u00f3ricos contempor\u00e1neos dan testimonio de la opci\u00f3n de vida adoptada por el Bautista. La popularidad de Juan Bautista no s\u00f3lo tuvo su auge con el nacimiento de las primeras comunidades cristianas que asumieron la figura del Bautista como anunciador de Jes\u00fas, sino que su personalidad hab\u00ed\u00ada adquirido una gran repercusi\u00f3n en la sociedad del per\u00ed\u00adodo intertestamentario. Juan Bautista era un personaje conocido y hasta admirado por sus contempor\u00e1neos como ha quedado reflejado en los escritos evang\u00e9licos y en las cr\u00f3nicas del historiador Flavio Josefo. Su testimonio representaba al defensor de la justicia social, de la igualdad y de la libertad social. A estos testimonios se une una larga tradici\u00f3n -que comienza con los Santos Padres-que ha interpretado el estilo de vida del Bautista como un punto de referencia en la vida del cristiano y como baluarte de un tiempo lit\u00fargico como es el adviento.<\/p>\n<p>El sobrenombre con el que se le reconoce desde los primeros tiempos hace honor a su misi\u00f3n espiritual. Juan se dedicaba a anunciar la conversi\u00f3n y la preparaci\u00f3n para la venida del Mes\u00ed\u00adas a trav\u00e9s del bautismo. Su bautismo con agua ten\u00ed\u00ada lugar en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, en las proximidades de su desembocadura en el Mar Muerto. A \u00e9l se acercaban todo tipo de personas que lo escuchaban y hac\u00ed\u00adan un prop\u00f3sito de conversi\u00f3n de vida a trav\u00e9s de la liturgia de la inmersi\u00f3n en las aguas del r\u00ed\u00ado. Su mensaje de anuncio y preparaci\u00f3n hab\u00ed\u00ada causado una profunda conmoci\u00f3n social en un momento en el que la sociedad anhelaba la venida de un liberador del pueblo hebreo, un caudillo heredero de la tradici\u00f3n mosaica que sacase a su pueblo del poder de los romanos. El anuncio mesi\u00e1nico de Juan Bautista provoc\u00f3 que se adhirieran a \u00e9l un grupo de disc\u00ed\u00adpulos que lo segu\u00ed\u00adan como a un profeta.<\/p>\n<p>Juan Bautista o Juan el Bautista es uno de los protagonistas principales de la infancia de Jes\u00fas. Aunque sabemos muy poco de su vida, hasta nosotros han llegado testimonios suficientes como para hacernos una idea de la trascendencia de su figura y del contenido de su mensaje. Juan el Bautista es el puente que une el Antiguo con el Nuevo Testamento. El encargado de preparar el camino al Se\u00f1or y de anunciar a todo el pueblo que el tiempo de su venida estaba cada vez m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>1. Las fuentes de la historia del Bautista<br \/>\nLa b\u00fasqueda de datos sobre la personalidad y figura de Juan el Bautista la tenemos que hacer en primer lugar en los textos sagrados del Nuevo Testamento. Aunque consideremos a Juan como el \u00faltimo profeta de la tradici\u00f3n veterotestamentaria no hay ninguna referencia en el Antiguo Testamento a su figura. El Nuevo Testamento es el primer lugar en donde debemos buscar alusiones a su persona. Los cuatro evangelios y el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles son las fuentes principales y, aunque en menor grado, la literatura epistolar. Fuera de los textos sagrados encontramos abundantes datos sobre Juan el Bautista en los escritos hist\u00f3ricos y narrativos del historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo.<\/p>\n<p>comienza su evangelio con la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista en el desierto (Mc 1, 2-4) y bautizando en el Jord\u00e1n (Mc 1, 5-8), antes de relatar el bautismo de Jes\u00fas en el r\u00ed\u00ado (Mc 1, 9-11). Tampoco faltan las referencias al Bautista y a sus disc\u00ed\u00adpulos en las controversias de Jes\u00fas con los fariseos con motivo del cumplimiento de las leyes que segu\u00ed\u00adan los disc\u00ed\u00adpulos de Juan y los de Jes\u00fas no (Mc 2, 18-22). Juan Bautista vuelve a ser recordado por el evangelista Marcos con motivo de la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Pedro en Cesarea cuando Jes\u00fas pregunta a sus disc\u00ed\u00adpulos qui\u00e9n dice la gente que es y ellos le responden: unos que Juan el Bautista. Finalmente, es el mismo Jes\u00fas el que alude al Bautista demostrando su car\u00e1cter social y respeto por parte de la poblaci\u00f3n al afirmar su autoridad cuestionada por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos; y Jes\u00fas les pregunta si el bautismo con el que Juan bautizaba era de Dios o de los hombres (Mc 11, 27-33). Marcos describe ampliamente la muerte del Bautista en su evangelio como un acontecimiento que determin\u00f3 la opci\u00f3n de Jes\u00fas (Mc 6, 14-29).<\/p>\n<p>comienza su evangelio con la descripci\u00f3n de la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, eso hace que la historia de Juan el Bautista pase al cap\u00ed\u00adtulo tercero del evangelio. Desde el primer momento Mateo donde deja claro que la misi\u00f3n del Bautista es la de ser el precursor de Jes\u00fas (Mt 3, 1-12) para describir, acto seguido, el bautismo de Jes\u00fas en el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n (Mt 3, 13-17). Sin embargo el contenido m\u00e1s novedoso para la historia de Juan la encontramos en la primera parte del cap\u00ed\u00adtulo once del evangelio en donde tenemos a Juan en la c\u00e1rcel que env\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos a hablar con Jes\u00fas (Mt 11, 1-19). Otra referencia que hace el evangelista a Juan el Bautista la tenemos en las palabras finales del acontecimiento de la Transfiguraci\u00f3n (Mt 17, 9-13). En Mateo, la discusi\u00f3n sobre el ayuno por parte de Jes\u00fas con los fariseos tiene a Juan el Bautista y a sus disc\u00ed\u00adpulos como referencia central (Mt 9, 14-17). Como en el caso de Marcos, Mateo pone el modelo de Juan el Bautista y sus disc\u00ed\u00adpulos en el relato sobre la autoridad cuestionada de Jes\u00fas (Mt 21, 23-27), al que se vuelve a aludir en los vers\u00ed\u00adculos siguientes con motivo de la par\u00e1bola de los dos hijos (Mt 21, 28-32). Mateo describe con detalle la muerte de Juan Bautista (Mt 14, 1-12), y recuerda la figura del Bautista al describir la confesi\u00f3n de Pedro sobre la figura de Jes\u00fas y lo que de \u00e9l dice la gente (Mt 16,14).<\/p>\n<p>presenta a Juan el Bautista en el comienzo de su evangelio a trav\u00e9s del doble anuncio del nacimiento de Juan y de Jes\u00fas. El anuncio del nacimiento de Juan tiene lugar en el instante de la descripci\u00f3n de la aparici\u00f3n del \u00e1ngel a Zacar\u00ed\u00adas (Lc 1, 5-25). Acto seguido y tras la descripci\u00f3n del anuncio a Mar\u00ed\u00ada de su concepci\u00f3n virginal el relato de la visitaci\u00f3n se convierte en el punto de conexi\u00f3n entre las dos historias y los dos nacimientos, ambos de car\u00e1cter espectacular y de dimensiones sobrenaturales, ya que cuentan con la intervenci\u00f3n de Dios. A continuaci\u00f3n Lucas describe el nacimiento de Juan (Lc 1, 57-80) que incluye la proclamaci\u00f3n del Benedictus por parte de Zacar\u00ed\u00adas (Lc 1, 68-79). Para el evangelista el bautismo de Jes\u00fas vuelve a ser objeto de inter\u00e9s especial, sobre todo por la presencia del Bautista (Lc 3, 21-22). Un bautismo que el evangelista describe despu\u00e9s de habernos presentado la figura de Juan y su predicaci\u00f3n en el desierto (Lc 3, 1-20). Lucas no olvida la pregunta sobre el ayuno y el ejemplo que ponen a Jes\u00fas sobre la diferencia entre el discipulado de Juan y el de Jes\u00fas (Lc 5, 33-39). Finalmente Lucas otorga una especial relevancia a las palabras de Jes\u00fas pronunciadas ante la embajada de los disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista sobre la autoridad de Jes\u00fas y si era \u00e9l al que estaban esperando como Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>, el evangelista, utiliza la figura de su hom\u00f3nimo el Bautista en el pr\u00f3logo de su evangelio y lo presenta como un hombre enviado por Dios encargado de preparar la venida de Jes\u00fas (Jn 1, 6). Para el evangelista, el testimonio de Juan el Bautista vuelve a ser crucial a la hora de presentar la identidad de Jes\u00fas (Jn 1, 15; 5, 33): El evangelista recurre a la figura del Bautista como argumento literario que se sit\u00faa entre el pr\u00f3logo de su evangelio y la elecci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos (Jn 1, 19-34). En un segundo momento el evangelista vuelve a utilizar el testimonio de Juan el Bautista como garant\u00ed\u00ada de la palabra y el mensaje de Jes\u00fas (Jn 3, 22-30) para justificar el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de su persona.<\/p>\n<p>El resto de la literatura del Nuevo Testamento alude al Bautista como la figura del precursor de Jes\u00fas. El car\u00e1cter prof\u00e9tico de su persona y un peculiar estilo de vida lo han convertido a lo largo de la historia en el prototipo de austeridad y entrega por una causa desconocida a ciencia cierta pero dirigida por una intuici\u00f3n especial y por una inspiraci\u00f3n que s\u00f3lo encuentra comparaci\u00f3n con la de la literatura prof\u00e9tica del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>2. Los or\u00ed\u00adgenes del Bautista<br \/>\nLa historia del Bautista ha de ser comprendida casi exclusivamente a trav\u00e9s de las noticias que de su persona han llegado hasta nosotros en los evangelios. Los primeros cap\u00ed\u00adtulos de los cuatro evangelios son el escenario literario en el que se desarrollan los principales acontecimientos del precusor mesi\u00e1nico. Lucas es el evangelista que dedica m\u00e1s l\u00ed\u00adneas a esbozar algunos aspectos de sus or\u00ed\u00adgenes y de los primeros a\u00f1os de su vida. Por otro lado y, aunque no podemos considerar como hist\u00f3ricos, hemos de reconocer el talante historicista de los evangelios y de muchos de los datos que contienen. Juan el Bautista tiene, desde este punto de vista, una buena base de datos en la literatura evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan parece Juan proced\u00ed\u00ada de familia sacerdotal. El evangelista Lucas presenta a su padre Zacar\u00ed\u00adas como sacerdote del turno de Ab\u00ed\u00adas y a su madre Isabel, de la familia de Aar\u00f3n y pariente de la madre de Jes\u00fas (Lc 1, 5). Bien es verdad que el sacerdocio de la clase de Ab\u00ed\u00adas no gozaba de un extraordinario prestigio entre la casta sacerdotal. Por esta raz\u00f3n el mismo evangelista da cuenta de que los padres del Bautista, a pesar de su condici\u00f3n social, eran verdaderamente justos ante Dios (Lc 1, 6).<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n ha identificado el nacimiento de Juan el Bautista como un acontecimiento extraordinario que se suma al grupo de alumbramientos desclasados que constituyen la teolog\u00ed\u00ada de la maternidad de la Biblia. La mano de Dios en este tipo de nacimientos otorga una categor\u00ed\u00ada divina al ni\u00f1o engendrado que hace de \u00e9l un personaje vinculado a Dios para toda la vida y con categor\u00ed\u00adas m\u00e1s propias de un ser divino o angelical que de un ser humano. Dios elige a sus mediadores desde antes de su nacimiento y hace de sus alumbramientos acontecimientos extraordinarios para demostrar el poder sobrenatural.<\/p>\n<p>El nombre del Bautista, Juan, es significativo. Tras \u00e9l se esconde un trasfondo de car\u00e1cter sacerdotal especial. Juan era un nombre muy frecuente en el \u00e1mbito sacerdotal en la familia sadoquita que hab\u00ed\u00ada sido perseguida por Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes. La divisi\u00f3n sacerdotal que hab\u00ed\u00ada ocasionado esta persecuci\u00f3n dio lugar a una de las divisiones de la casta sacerdotal m\u00e1s destacadas durante la \u00e9poca del segundo Templo y a lo largo de toda la literatura intertestamentaria. La separaci\u00f3n sacerdotal se convirti\u00f3 en oposici\u00f3n. Si Juan el Bautista, de familia sacerdotal, muestra su rechazo al sacerdocio institucional del Templo est\u00e1, en el fondo, demostrando la situaci\u00f3n de divisi\u00f3n institucional que ya hab\u00ed\u00ada dado lugar a cismas y rupturas con el juda\u00ed\u00adsmo oficial. Esto sucede claramente con el movimiento esenio en un principio y con el grupo de Qumr\u00e1n posteriormente. Zacar\u00ed\u00adas e Isabel formar\u00ed\u00adan parte, por tanto, de esa oposici\u00f3n al liberalismo sacerdotal ratificada con la elecci\u00f3n del nombre del Bautista.<\/p>\n<p>En cuanto ata infancia y juventud del Bautista tenemos que reconocer que la literatura evang\u00e9lica no nos ofrece datos objetivos que nos permitan establecer un calendario y elementos objetivos suficientes para hacer una reconstrucci\u00f3n de sus a\u00f1os j\u00f3venes. \u00danicamente el evangelista Lucas da a entender que sus padres tuvieron la intenci\u00f3n de hacer de \u00e9l un nazireo -nazir-, esto es, un consagrado a Dios. Una opci\u00f3n que el evangelista sit\u00faa en el momento del anuncio de su naci miento y que indica que fueron los padres los que idearon su voto de nazireato como agradecimiento a Dios por haberles dado un hijo.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n ha identificado a Juan el Bautista con el desierto situado entre la ribera y desembocadura del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n y el Mar Muerto. No han faltado los que han intentado identificar al Bautista con los hombres de Qumr\u00e1n dado el car\u00e1cter de oposici\u00f3n sacerdotal del grupo. Otros han llegado a afirmar que el Bautista hab\u00ed\u00ada pasado su infancia en el monasterio y hab\u00ed\u00ada sido educado por los miembros de la comunidad. Estas hip\u00f3tesis carecen de cualquier fundamento s\u00f3lido. M\u00e1s bien tenemos argumentos lo suficientemente definitivos como para situarlo al margen de los redactores de los manuscritos del Mar Muerto.<\/p>\n<p>3. El mensaje de Juan el Bautista<br \/>\nAl hablar de Juan el Bautista podemos afirmar que estamos ante una opci\u00f3n de vida fuera de lo habitual en el juda\u00ed\u00adsmo del cambio de era. Las im\u00e1genes evang\u00e9licas presentan al Bautista como un hombre de ideas claras que adepta una postura frente a la sociedad contempor\u00e1nea. La dureza de sus palabras -caracterizadas por el tono prof\u00e9tico- contrastan con el esp\u00ed\u00adritu mesi\u00e1nico de su mensaje -como el que prepara el camino al Se\u00f1or-. El Juan profeta (Lc 7, 26) ser\u00ed\u00ada un mensajero de Dios siguiendo la tradici\u00f3n prof\u00e9tica del Antiguo Testamento. Su mensaje ten\u00ed\u00ada como centro el anuncio de la plenitud del tiempo y la llegada del Mes\u00ed\u00adas proclamado y esperado por sus predecesores. El manto de pelo de camello es fiel reflejo de su identificaci\u00f3n y vinculaci\u00f3n con la profec\u00ed\u00ada. Su escasa alimentaci\u00f3n de tipo vegetariana -saltamontes y miel silvestre- (Mt 3, 4) lo sit\u00faa al margen de cualquier tipo de identificaci\u00f3n social de la \u00e9poca y refleja su austeridad e independencia material. Estos elementos hacen que \u00e9l mismo se presentase ante los dem\u00e1s como la voz que clama en el desierto y como el precursor del Se\u00f1or que prepara el terreno para su venida siguiendo la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Isa\u00ed\u00adas (Is 40, 3). Para el profeta, la purificaci\u00f3n ritual formaba parte de uno de los elementos m\u00e1s importantes para la recepci\u00f3n mesi\u00e1nica. Una purificaci\u00f3n que en Juan no se limita al pueblo de Israel sino que pretende extenderse al mundo entero y, de esta forma, universalizar un rito religioso.<\/p>\n<p>En su predicaci\u00f3n, el Bautista anunciaba la conversi\u00f3n, el cambio de vida y una opci\u00f3n radical en favor de Dios. La separaci\u00f3n entre el grano y la paja, la justicia y la injusticia, as\u00ed\u00ad como el car\u00e1cter judicial de Dios, son elementos que ponen de manifiesto el car\u00e1cter dualista de su testimonio, propio de una atm\u00f3sfera com\u00fan presente en otros grupos contempor\u00e1neos. El dualismo apocal\u00ed\u00adptico de car\u00e1cter mesi\u00e1nico es la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s destacable del contenido de su mensaje. Una atm\u00f3sfera apocal\u00ed\u00adptica que aparece reflejada en otros escritos del per\u00ed\u00adodo intertestamentario tanto de la literatura can\u00f3nica como de los escritos ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00ed\u00adstica de la predicaci\u00f3n del Bautista es el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de sus palabras. Para Juan el tiempo estaba cerca, demasiado cerca como para que cada persona pusiese en marcha un cambio radical y total de vida. La venida del Mes\u00ed\u00adas era inminente aunque no tenemos constancia de que Juan fuera consciente del significado real de su anuncio y aunque de sus palabras mesi\u00e1nicas no podamos deducir mucho sobre la figura de Jes\u00fas en concreto. La penitencia, el ayuno y cualquier elemento de austeridad eran aliados de su mensaje. Las palabras del Bautista pertenec\u00ed\u00adan a un g\u00e9nero literario penitencial. Su papel se limitaba a preparar el camino para la llegada del Mes\u00ed\u00adas. Estaba convencido de que su mensaje consist\u00ed\u00ada en cambiar las voluntades de los creyentes para que, llegado el momento, el Mes\u00ed\u00adas encontrase un terreno abonado para su predicaci\u00f3n y el anuncio de su mensaje. Juan se consideraba, por tanto, el elegido para preparar un camino que otro ten\u00ed\u00ada que andar. Su misi\u00f3n estaba en anunciar esta venida, sin entrar en el contenido y la trascendencia del mensaje mesi\u00e1nico. Convencido de su misi\u00f3n, el Bautista no dej\u00f3 pasar la oportunidad de dar consejos a todos los que se acercaban a \u00e9l adaptando su anuncio a cada uno. Los textos evang\u00e9licos dan testimonio de sus palabras y de la did\u00e1ctica de su trabajo. Todo parece indicar que su fama y popularidad fue considerable y que atrajo hacia s\u00ed\u00ad a una gran cantidad de seguidores y grupos que se acercaban a escucharlo y que segu\u00ed\u00adan sus consejos.<\/p>\n<p>4. El bautismo de Juan<br \/>\nEl bautismo es, por su propia naturaleza, un acontecimiento ritual por el que se confiere a una persona un cambio de vida y un estado nuevo. El bautismo de Juan consist\u00ed\u00ada en la inmersi\u00f3n en las aguas del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n a pocos metros de su desembocadura en el Mar Muerto. El marco geogr\u00e1fico es muy sugerente. Por un lado el bautismo se desarrolla en un r\u00ed\u00ado. Sumergirse en un r\u00ed\u00ado significa que hay una corriente de agua que no permite ba\u00f1arse dos veces en el mismo lugar porque el agua est\u00e1 en permanente movimiento. Este aspecto tiene un aspecto ritual y simb\u00f3lico muy interesante desde el punto de vista de la purificaci\u00f3n. Quien se bautiza lo hace siempre lav\u00e1ndose en un agua que desaparecer\u00e1 en su descenso en unos instantes. En segundo lugar el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n est\u00e1 situado a unos metros del desierto en el que la literatura evang\u00e9lica y la tradici\u00f3n localizan el escenario elegido por el Bautista para vivir en un marco de austeridad y ausencia de las condiciones m\u00e1s elementales. Finalmente, realizar el bautismo en una zona del Jord\u00e1n situada a unos metros de su desembocadura en el Mar Muerto tiene un nuevo contenido teol\u00f3gico que no podemos pasar por alto. La naturaleza del lugar y las caracter\u00ed\u00adsticas de la zona hacen que cualquier especie animada, cualquier forma de vida que desciende por el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, muere a su llegada al Mar Muerto. La densidad y el grado de salinidad que contiene el Mar Muerto no permiten la existencia de vida alguna en sus aguas. Desde este punto de vista, el bautismo realizado a pocos metros de la desembocadura, en un lugar en donde todav\u00ed\u00ada hay vida pero situado a pocos metros del lugar fatal para cualquier especie acu\u00e1tica, otorga al rito un marco teol\u00f3gico -escatol\u00f3gico- inconmensurable.<\/p>\n<p>Juan el evangelista tras su pr\u00f3logo al evangelio presenta el examen a que sometieron al Bautista los sacerdotes y levitas sobre el tipo de bautismo que realizaba (Jn 1, 19-28). Gracias a este gesto hoy podemos descubrir las razones fundamentales que llevaron a Juan a bautizar en el Jord\u00e1n. La respuesta \u00abyo no soy el Mes\u00ed\u00adas\u00bb refleja una pregunta intencionada por parte de los que cuestionaban su misi\u00f3n pero, al mismo tiempo, pone de manifiesto el convencimiento de Juan el Bautista de que \u00e9l no era el Mes\u00ed\u00adas y de que en ning\u00fan momento tuvo la intenci\u00f3n de hacerse pasar por el Mes\u00ed\u00adas. Por otro lado la afirmaci\u00f3n de que bautizaba con agua y no con Esp\u00ed\u00adritu refleja esa seguridad de que su papel se limitaba a preparar el camino para alguien que habr\u00ed\u00ada de venir detr\u00e1s de \u00e9l. Los testimonios evang\u00e9licos confirman que algunos fariseos y saduceos acud\u00ed\u00adan al r\u00ed\u00ado para recibir el bautismo de Juan. En este punto es en donde se mezclan las dos im\u00e1genes del Bautista, por un lado su rito bautismal presenta la cara de religiosidad de su misi\u00f3n; por esa raz\u00f3n, las claves de sus palabras y el mensaje que predica se acercan m\u00e1s al debate pol\u00ed\u00adtico de la \u00e9poca. Las claves de su predicaci\u00f3n estaban en la penitencia, la conversi\u00f3n, el cambio en la forma de pensar para que la verdadera conversi\u00f3n diese los frutos esperados.<\/p>\n<p>5. El bautismo de Jes\u00fas<br \/>\nLos tres evangelistas sin\u00f3pticos presentan el bautismo de Jes\u00fas como un acontecimiento extraordinario. Esos mismos evangelistas determinan en sus relatos que a trav\u00e9s del bautismo de Juan, Jes\u00fas es ungido como Mes\u00ed\u00adas (Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-22; Mt 3, 13-17). La proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29) es la manifestaci\u00f3n p\u00fablica de que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas. Todo parece indicar que estamos ante una proclamaci\u00f3n mesi\u00e1nica que hace el evangelista y que pone en labios del Bautista. Por la misma raz\u00f3n la presentaci\u00f3n a dos de los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista -uno de los cuales podr\u00ed\u00ada ser el mismo evangelista Juan- de la figura de Jes\u00fas nos permite suponer el convencimiento y reconocimiento por parte del Bautista de que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas, el esperado que hab\u00ed\u00ada anunciado (Jn 1, 35ss).<\/p>\n<p>6. Juan el Bautista y Herodes<br \/>\nLa historia del Bautista llega a su recta final con la figura de Herodes Antipas. Los evangelistas dan testimonio del conflicto entre ellos y describen el proceso a que se ve sometido el Bautista. Transgredir la Ley era para el Bautista, que hab\u00ed\u00ada sido educado en la observancia absoluta a la legislaci\u00f3n mosaica, un grave delito que deb\u00ed\u00ada de ser denunciado p\u00fablicamente, sobre todo por tratarse de un personaje de relevancia social como era el caso de Herodes y de su sobrina Herod\u00ed\u00adas, la mujer de su hermano. Herodes hab\u00ed\u00ada despedido a su mujer \u00e1rabe que se refugi\u00f3 en la casa de su padre sin esperar la carta de divorcio. El se llev\u00f3 a su casa a Herod\u00ed\u00adas y a su hija Salom\u00e9. El esc\u00e1ndalo social salt\u00f3 cuando Herodes tom\u00f3 a Herod\u00ed\u00adas, mujer de su hermano, como esposa transgrediendo la ley de Mois\u00e9s (Lev 18, 16). El Bautista denunci\u00f3 p\u00fablicamente este delito contra la Ley (Mc 6, 18) por lo que Herodes dio orden de silenciar a Juan con su apresamiento. La tradici\u00f3n sit\u00faa al Bautista encarcelado en la fortaleza de Maqueronte en las inmediaciones del Mar Muerto. Los escritos del Nuevo Testamento dan testimonio del inter\u00e9s de Herodes por la figura del Bautista y el respeto por su persona (Mc 6, 20). Los supuestos ataques personales del Bautista a la persona de Herodes con motivo de su situaci\u00f3n matrimonial il\u00ed\u00adcita, no parecen ser raz\u00f3n suficiente para su encarcelamiento. M\u00e1s bien el anuncio mesi\u00e1nico fue, con toda seguridad, argumento definitivo para meterlo en la c\u00e1rcel. Por otro lado el r\u00e9gimen penitenciario del Bautista era diferente dado que pod\u00ed\u00ada recibir y estar en contacto con sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>7. Los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista<br \/>\nGracias a los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista conocemos el progresivo crecimiento de la popularidad de Jes\u00fas. Ellos son el mejor testimonio de la fama cada vez mayor de Jes\u00fas cuando daban cuenta a su maestro en la c\u00e1rcel de sus hechos y dichos. De ah\u00ed\u00ad el encargo del Bautista a sus disc\u00ed\u00adpulos para preguntar a Jes\u00fas si era el Mes\u00ed\u00adas o ten\u00ed\u00adan que esperar a otro (Lc 7, 20).<\/p>\n<p>La comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista ten\u00ed\u00ada su mismo carisma. Aquellos hombres esperaban un cambio de vida por el bautismo convencidos de la inmediata venida del Mes\u00ed\u00adas. Los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista se hab\u00ed\u00adan convertido en verdaderos especialistas en la predicaci\u00f3n y el anuncio mesi\u00e1nico. La proclamaci\u00f3n de la venida del Mes\u00ed\u00adas era una buena disculpa para que los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista se repartiesen por los lugares m\u00e1s estrat\u00e9gicos de la zona. Sabemos que Apolo, uno de los disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s conocidos del Bautista, predicaba en Efeso hacia el a\u00f1o 52 (Hch 18-24-26). Al lado de Apolo estaban en Efeso otros disc\u00ed\u00adpulos del Bautista con los que se encontr\u00f3 el mismo Pablo (Hch 19, 1-7). Tenemos constancia de la presencia de m\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos diseminados por otros pueblos y ciudades.<\/p>\n<p>No sabemos mucho m\u00e1s de los disc\u00ed\u00adpulos deI Bautista, sin embargo su presencia no desapareci\u00f3 con la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, ni tan siquiera la muerte del Bautista fue raz\u00f3n para la disoluci\u00f3n del grupo. El nacimiento de las primeras comunidades cristianas, la destrucci\u00f3n de la ciudad de Jerusal\u00e9n por los romanos y las primeras persecuciones, fueron los motivos que llevaron a la desaparici\u00f3n del grupo en el primer siglo de la era cristiana.<\/p>\n<p>8. La muerte de Juan el Bautista<br \/>\nLa tradici\u00f3n ha identificado al Bautista como una persona de lenguaje duro, contundente y consecuente. Su radical opci\u00f3n de vida le llev\u00f3 a utilizar un lenguaje sin disimulos y a denunciar todas las situaciones irregulares que ve\u00ed\u00ada a su paso. Las denuncias de la ilegalidad del matrimonio de Herodes Antipas con Herod\u00ed\u00adas, as\u00ed\u00ad como el anuncio de la llegada inminente de un Mes\u00ed\u00adas liberador y judicial, fueron razones suficientes como para dar con sus huesos en prisi\u00f3n. La literatura evang\u00e9lica da raz\u00f3n de su muerte a trav\u00e9s de una de las narraciones mejor elaboradas del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Los evangelios sin\u00f3pticos describen la muerte de Juan el Bautista y la sit\u00faan en la fiesta de cumplea\u00f1os del tetrarca que tuvo lugar en la fortaleza de Maqueronte (Mc 6, 14-29; Mt 14, 1-12; Lc 9, 7-9). En aquella fiesta confluyeron elementos romanos, griegos y jud\u00ed\u00ados. La celebraci\u00f3n festiva ten\u00ed\u00ada lugar en un escenario jud\u00ed\u00ado siguiendo ritos y costumbres hebreas, con vino abundante, especias, m\u00fasica, bailes y cantos para entretener a los invitados a la fiesta. Por esta raz\u00f3n las mujeres com\u00ed\u00adan separadas de los hombres en una sala preparada para ellas.<\/p>\n<p>Salom\u00e9, la hija de Herod\u00ed\u00adas, bail\u00f3 para el tetrarca y todos los comensales. El simple hecho de que Salom\u00e9 saliese a bailar ante los invitados era ya algo que se sal\u00ed\u00ada de las tradiciones jud\u00ed\u00adas. El caso es que su baile gust\u00f3 tanto a Herodes que mand\u00f3 llamar a la bailarina y le ofreci\u00f3 todo lo que ella quisiera. La muchacha fue a la sala en donde estaban las mujeres y pregunt\u00f3 a su madre Herod\u00ed\u00adas, que presid\u00ed\u00ada el banquete para las mujeres, lo que deb\u00ed\u00ada pedir al tetrarca. La respuesta de su madre fue la cabeza de Juan en una bandeja para acabar con todas las recriminaciones y denuncias que le hab\u00ed\u00ada hecho el Bautista. La imagen de la cabeza de Juan en una bandeja recuerda el uso persa de adornar los banquetes con cabezas de rebeldes. La palabra dada por Herodes a Salom\u00e9 hizo que Juan el Bautista fuese decapitado y presentado como ofrenda a la hija de Herod\u00ed\u00adas quien la entreg\u00f3 a su madre.<\/p>\n<p>9. Juan el Bautista y Qumr\u00e1n<br \/>\nLa historia de Juan el Bautista cuenta con un \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo, el m\u00e1s reciente y novedoso, que ha pretendido justificar muchas de las intervenciones y actuaciones de su persona en el \u00e1mbito de la apocal\u00ed\u00adptica intertestamentaria y del dualismo del movimiento esenio y del grupo de Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>Ciertamente no faltan argumentos para identificar a Juan el Bautista con los hombres de Qumr\u00e1n. Su oposici\u00f3n al juda\u00ed\u00adsmo oficial del Templo de Jerusal\u00e9n, su rechazo a los romanos y su esperanza mesi\u00e1nica lo sit\u00faan en el \u00e1mbito del grupo sectario de Qumr\u00e1n. El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto en el a\u00f1o 1947 y el conocimiento de aquel grupo de jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00ada retirado al desierto en un intento definitivo de recuperar el poder de Dios como pueblo elegido, como hijos de la luz y como salvados, llevaron a algunos biblistas a identificar las ense\u00f1anzas del Bautista con las de los hombres de Qumr\u00e1n a trav\u00e9s de sus principales escritos legales y documentos sectarios (Regla de la Comunidad, Rollo del Templo, Documento de Damasco, MMT,&#8230;).<\/p>\n<p>Si bien hemos de reconocer que el escenario es el mismo -el desierto de Jud\u00e1, las inmediaciones del Mar Muerto, la desembocadura del Jord\u00e1n- y que el Bautista tuvo que tener conocimiento de la existencia de la comunidad de Qumr\u00e1n por deambular por sus alrededores, estamos convencidos de que -sin negar alg\u00fan tipo de contacto en un momento determinado- no hay una clara vinculaci\u00f3n entre Juan el Bautista y su discipulado con el grupo de Qumr\u00e1n. El estudio de los documentos encontrados, su identificaci\u00f3n y el reconocimiento de los principios que reg\u00ed\u00adan la vida de aquella comunidad, nos permiten afirmar con seguridad que Juan el Bautista no s\u00f3lo no estaba de acuerdo con las normas de vida del grupo sino que no perteneci\u00f3 a la comunidad de Qumr\u00e1n. La pureza ritual, la alimentaci\u00f3n y el comportamiento de los hombres de Qumr\u00e1n, aferrados al cumplimiento estricto de la ley jud\u00ed\u00ada y de sus propias leyes, estaba en contra del estilo de vida que predicaba el Bautista. Nada m\u00e1s lejos e impuro para uno de Qumr\u00e1n que vestirse con una piel de animal muerto. Nunca un miembro de la comunidad comer\u00ed\u00ada miel silvestre que, por el hecho de ser silvestre, est\u00e1 compuesta por elementos impuros y la mezcla de otras flores y plantas que trae la abeja. Tampoco comer\u00ed\u00ada un hombre de Qumr\u00e1n un saltamontes o alg\u00fan tipo de insecto que anda por el desierto, por el campo y que ha podido alimentarse o estar en contacto con animales muertos y en proceso de descomposici\u00f3n. Por otro lado, la opci\u00f3n de vida del Bautista le llevaba a andar s\u00f3lo por el desierto sin un lugar fijo de residencia, mientras que para el grupo de Qumr\u00e1n la permanencia en comunidad y la estabilidad en un lugar concreto, formaban parte de la quintaesencia de su vida y raz\u00f3n de ser de su existencia.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 J. D. DUNN, \u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu, Secretariado Trinitario, Salamanca 1981; M. GOGUEL, Baptiste, Payot, Paris 1928; J. JEREMIAS, \u00e9n en tiempos de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 1985; E. LuPIERI, Battista nelle tradizioni sinottiche, Paideia Editrice, Brescia 1988; E. LUPIERI, Battista fra Storia e leggenda, Paideia Editrice, Brescia 1988; E. LUPIERI, e Ges\u00fa: Storia di un antagonismo, Mondadori, Milano 1991; E. LUMEN, \u00abEl bautismo de Juan entre juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo\u00bb, Semanas de Estudios Trinitarios, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 13-38; S. SABUGAL, embajada mesi\u00e1nica de luan Bautista (Mt 11, 2-6 = Lc 7, 18-23). Historia, ex\u00e9gesis y teolog\u00ed\u00ada, Systeco, Madrid 1980; H. STEGEMANN, esenios, Qumr\u00e1n, luan Bautista y jes\u00fas, Trotta, Madrid ; R. TREVIIANO, del evangelio. Estudio sobre el pr\u00f3logo de Marcos, Facultad de Teolog\u00ed\u00ada Norte, Burgos 1971; R. TREVIIANO, \u00ed\u00adgenes del Cristianismo. El trasfondo jud\u00ed\u00ado del cristianismo primitivo, Universidad Pontificia de Salamanca, 1995.<\/p>\n<p>Vazquez Allegue<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> profetas, mesianismo, comidas, vestido). Jes\u00fas tuvo un iniciador y maestro directo: Juan Bautista, a quien el Nuevo Testamento presenta como el \u00faltimo en la l\u00ed\u00adnea de los sabios y profetas de Israel (cf. Mt 11,1-19 par), que condenaba la violencia de los poderosos y el pecado del conjunto de la humanidad, anunciando el juicio de Dios (cf. Mt 3,712). Comenzaremos presentando el mensaje de Juan seg\u00fan los evangelios. Trazaremos despu\u00e9s su relaci\u00f3n con Ba\u00f1o, otro bautista de aquel tiempo. Finalmente, trataremos de su muerte.<\/p>\n<p>(1) Mensaje de juicio. Juan sab\u00ed\u00ada que este mundo tiene que acabar, que no tiene salida, y por eso ped\u00ed\u00ada a los hombres y mujeres que se convirtieran, ofreci\u00e9ndoles el bautismo del perd\u00f3n de los pecados y de la liberaci\u00f3n: \u00abYa est\u00e1 el hacha levantada sobre la ra\u00ed\u00adz del \u00e1rbol y todo \u00e1rbol que no produzca fruto bueno ser\u00e1 cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversi\u00f3n. Detr\u00e1s de m\u00ed\u00ad llega uno M\u00e1s Fuerte que yo&#8230; El os bautizar\u00e1 en Esp\u00ed\u00adritu Santo y Fuego. Lleva en su mano el bieldo y limpiar\u00e1 su era: y reunir\u00e1  su trigo en el granero; pero quemar\u00e1 la paja en fuego que jam\u00e1s se apaga\u00bb (Mt 3,9-12; Lc 3,1-9). Este pasaje contiene tres aportaciones b\u00e1sicas, (a) Juan eleva su amenaza final sobre los hombres, anunciando la llegada del juicio de Dios, que viene como Hurac\u00e1n destructor y como Fuego que abrasa a los perversos, culminando y destruyendo de esa forma una historia que hab\u00ed\u00ada estado fundada en los principios del \u00ab\u00e1rbol del bien y del mal\u00bb (cf. Gn 2,17). Los hombres han comido de ese \u00e1rbol y se han pervertido. Por eso, por s\u00ed\u00ad mismos, no tienen m\u00e1s salida que la muerte, (b) En medio de esa situaci\u00f3n final de muerte, Juan se atreve a ofrecer y ofrece una se\u00f1al de liberaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica: el bautismo de muerte al mundo viejo para aquellos que quieran convertirse. A los bautizados no les promete ning\u00fan tipo de ventaja sobre el mundo, no inicia con ellos un camino, sino que se limita a prometerles la liberaci\u00f3n \u00abde la ira que se acerca\u00bb, (c) Juan anuncia, finalmente, la llegada de uno m\u00e1s fuerte, alguien \u00abmayor\u00bb, quiz\u00e1 un personaje apocal\u00ed\u00adptico, un portador del juicio de Dios (como Henoc o el arc\u00e1ngel Miguel), quiz\u00e1 el mismo Dios que act\u00faa como \u00abseparador\u00bb final: tiene el hacha levantada para cortar los \u00e1rboles malos; lleva en su mando el bieldo que eleva la parva, para que pueda separarse el trigo de la paja, de manera que el grano bueno se guarde en el granero y la paja se queme en un fuego que no acaba. No es profeta de nacimiento y siembra, como Jes\u00fas (cf. par\u00e1bola del sembrador: Mc 4), sino de destrucci\u00f3n, de siega y fuego. Entre el bautismo que Juan ofrece y la ira cercana que anuncia se extiende un breve tiempo de conversi\u00f3n donde se aplica su mensaje. De esa manera, sobre un fondo de juicio universal de muerte (que ratifica el fracaso de la historia humana), Juan ha dejado abierto un resquicio de esperanza, simbolizada por el bautismo en el Jord\u00e1n, para aquellos que se arrepienten y quieren escapar de la ira que se acerca, cruzando as\u00ed\u00ad el umbral de la muerte (simbolizada por el fuego y hurac\u00e1n) para entrar en la tierra prometida, como hizo Josu\u00e9 en otro tiempo (cf. Jos 1-3). Pero ese resquicio no es bastante extenso para ofrecer espacio y tiempo de vida para todos los hombres, pues la vida acaba y terminan las oportunida des, de manera que no existe m\u00e1s salida que la penitencia y esperanza para un peque\u00f1o resto de convertidos. Juan supone que las oportunidades para recrear el reino de Dios sobre la tierra ya se han acabado, de manera que la vida no se puede fundar sobre principios de justicia divina. Por eso se eleva como profeta del fin de los tiempos, pregonero de la ira de Dios, en las riberas del Jord\u00e1n, vestido de piel de camello (como Elias) y comiendo alimentos silvestres (Mc 1,6), para indicar que la cultura dominante de los que visten y comen seg\u00fan los principios de este mundo injusto est\u00e1 ya condenada (resulta inviable).<\/p>\n<p>(2) Juan Bautista y Ba\u00f1o. (1) Desierto y bautismo. Para precisar el sentido de Juan Bautista es importante compararle con otro profeta* apocal\u00ed\u00adptico de su tiempo, llamado Ba\u00f1o*, del que habla Flavio* Josefo, diciendo que \u00abviv\u00ed\u00ada en el desierto, llevaba un vestido hecho de hojas, se lavaba (= bautizaba) a s\u00ed\u00ad mismo, d\u00ed\u00ada y noche, con agua fr\u00ed\u00ada para purificarse, y com\u00ed\u00ada alimentos silvestres\u00bb (Josefo, Aut II, 11). Pues bien, Marcos presenta a Juan Bautista del modo que sigue: \u00abApareci\u00f3 (viv\u00ed\u00ada) en el desierto, llevaba un vestido de pelo de camello y un cintur\u00f3n de cuero, bautizaba a otros, en gesto de penitencia, para perd\u00f3n de los pecados, com\u00ed\u00ada saltamontes y miel silvestre\u00bb (Mc 1,4-7). Ba\u00f1o y Juan han rechazado la cultura dominante de la ciudad (estructura social y alimentos), no para negar la historia israelita sino, al contrario, para recuperarla desde su origen. No son hombres de comunidad y comida, de libro y rito, como los esenios* (Qumr\u00e1n*), preocupados por el orden b\u00e1sico de la convivencia social, sino portadores de una fuerte protesta, vinculada al descubrimiento de una impureza especial, (a) El desierto es para ellos lugar de ruptura y preparaci\u00f3n, como saben los esenios de Qumr\u00e1n cuando afirman, asumiendo con Mc 1,2-3 el texto de Is 40,3 LXX, y diciendo que se han retirado all\u00ed\u00ad \u00abpara preparar el camino del Se\u00f1or\u00bb (cf. 1QS 8,14; 9,19-20). Pero el desierto de los esenios es lugar de estudio (Ley) y celebraci\u00f3n de la comida (pan y vino); por el contrario, el de Ba\u00f1o y Juan implica una vuelta a la naturaleza, como indican su vestido y comida. En otra l\u00ed\u00adnea, el desierto, como lugar deshabitado, es en Flavio Josefo morada  preferida de bandidos, asociales y\/o rebeldes contra Roma, (b) El bautismo tiene en cada caso un sentido diferente. Ba\u00f1o es un autobautista: se limpia a s\u00ed\u00ad mismo cada d\u00ed\u00ada (es hemero-bautista), entrando en el agua para purificarse de los propios pecados e impurezas, como hac\u00ed\u00adan los esenios de Qumr\u00e1n (y como muestra el ap\u00f3crifo de Ad\u00e1n y Eva: Vita Latina 4-7). Por el contrario, Juan es Bautista (= bautizador), porque bautiza (purifica) a los dem\u00e1s, iniciando con ellos, una vez y para siempre, no cada d\u00ed\u00ada, el camino de transformaci\u00f3n escatol\u00f3gica, cercana al mesianismo. Es l\u00f3gico que a Juan le maten, mientras Ba\u00f1o sigue en paz, pues no constituye una amenaza contra el orden establecido. Josefo, partidario al fin de un pacto pol\u00ed\u00adtico, al servicio de Roma, ser\u00e1 disc\u00ed\u00adpulo de Ba\u00f1o. Jes\u00fas, por el contrario, s\u00f3lo puede ser disc\u00ed\u00adpulo de Juan.<\/p>\n<p>(3) Juan Bautista y Ba\u00f1o. (2) Vestido y co\u00f1udas. Ambos son profetas de signos, y entre ellos destacan el vestido y la comida, (a) Vestido. El vestido de Ba\u00f1o parece vincularse al para\u00ed\u00adso: est\u00e1 hecho de hojas (como el de Gn 3,7-8). El cintur\u00f3n de piel de Juan est\u00e1 relacionado con Elias (cf. 2 Re 1,8), a quien la tradici\u00f3n presenta como predicador final de penitencia. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es el sentido de su t\u00fanica de pelo de camello, animal que Lv 11,4 presenta como primero de los impuros. Parece que Juan rechaza las normas de pureza de la tradici\u00f3n sacerdotal, enfrent\u00e1ndose a los grupos de esenios y pro to fariseos. Ni Ba\u00f1o ni Juan son hombres de banquete, vestidos ritualmente para comer en el palacio (cf. Mt 11,8) o para tomar alimento o bebida pura con los esenios (cf. 1QS 6,18; 7,21-22), que, seg\u00fan Josefo, BJII, 8,3,123; 8,5,129, celebran la fiesta diaria del pan y el vino, bien purificados, vistiendo una t\u00fanica blanca de lino, (b) Comidas. Ba\u00f1o \u00abcom\u00ed\u00ada alimentos silvestres\u00bb, es decir, naturales, no cultivados, ni elaborados a trav\u00e9s de un proceso cultural, como el pan y el vino. Silvestres son las hierbas que brotan de forma espont\u00e1nea, como en el para\u00ed\u00adso primero (cf. Gn 1-3), y quiz\u00e1 algunos peque\u00f1os animales. Eso es, al menos lo que supone Mc 1,4-7, cuando afirma que Juan se alimentaba de saltamontes y miel silvestre (agri\u00f3n). Parece claro que esos alimentos no pueden entenderse al pie de la letra, de un modo exclusivista, como si los disc\u00ed\u00adpulos de Juan debieran organizar peque\u00f1as batidas de insectos y miel para alimentarse, sino que constituyen un ejemplo significativo del resto de comidas naturales (no cultivadas en huertos o colmenas propias) del grupo de bautistas. Ciertamente, en s\u00ed\u00ad mismas, tales comidas no se encuentran prohibidas por la ley de purezas. Tanto saltamontes como miel son en principio alimentos puros (cf. Lv 11,22). De todas formas, y a pesar de su car\u00e1cter simb\u00f3lico, vinculado a la dulzura y bendici\u00f3n de la tierra prometida (\u00c2\u00a1que mana leche* y miel!), los jud\u00ed\u00ados m\u00e1s observantes han mantenido una actitud de gran reserva ante la miel, por el riesgo que tiene de estar contaminada por larvas de animales muertos (de abejas). El mismo Documento de Damasco, vinculado a los esenios, alude a ello: \u00abQue nadie profane su alma con ning\u00fan ser viviente o que repta, comiendo de ellos, desde las larvas de las abejas hasta todo ser viviente que repta en el agua&#8230; Y todas las langostas, seg\u00fan sus especies, ser\u00e1n metidas en fuego o en agua, cuando a\u00fan est\u00e1n vivas, pues \u00e9sta es la norma de sus especies\u00bb (CD 12,12-15). Todo nos permite suponer que Juan se ha opuesto, de un modo expreso, a la halak\u00e1 o norma de purezas de otros grupos jud\u00ed\u00ados de su tiempo. Ha rechazado el pan y vino y, casi con seguridad, la carne de animales sacrificados (cuya sangre ha sido ritualmente vertida), para retomar de esa manera a un estilo de vida natural, de relaci\u00f3n directa con la tierra no cultivada. Posiblemente, su gesto es una forma de protesta contra un tipo de cultura que encierra al ser humano en la violencia. No ha querido transformar (sanar) las grandes instituciones: las ha negado. No ha querido bendecir a Dios por el pan y el vino compartido, como har\u00e1 Jes\u00fas, bendiciendo as\u00ed\u00ad el amor y gozo de la comuni\u00f3n interhumana, sino que ha vuelto a refugiarse en una naturaleza precultural, representada por el desierto, contra la ciudad, y por los saltamontes y miel silvestre, contra el pan y vino de los agricultores.<\/p>\n<p>(4) Flavio Josefo: el asesinato de Juan Bautista. No sabemos c\u00f3mo muri\u00f3 Ba\u00f1o. Todo nos permite suponer que \u00e9l no era profeta apocal\u00ed\u00adptico, de manera que pudo vivir tranquilo, sin que le mataran. Por el contrario, Juan Bautista era un profeta del fin de los tiempos y, l\u00f3  gicamente, muri\u00f3 asesinado. Flavio Josefo y los evangelios presentan a Juan de maneras ligeramente distintas. Josefo, historiador oficial jud\u00ed\u00ado, al servicio de Roma, tras la guerra jud\u00ed\u00ada de la gran destrucci\u00f3n (67-70 d.C.), le recuerda como un fil\u00f3sofo moralista: \u00abJuan, de sobrenombre Bautista&#8230; era un hombre bueno que recomendaba incluso a los jud\u00ed\u00ados que practicaran las virtudes y se comportaran justamente en las relaciones entre ellos y piadosamente con Dios, y que, cumplidas esas condiciones, acudieran a bautizarse&#8230;, dando por sentado que su alma estaba ya purificada de antemano con la pr\u00e1ctica de la justicia. Y como el resto de las gentes se unieran a \u00e9l (pues sent\u00ed\u00adan un placer exultante al escuchar sus palabras), Herodes, por temor a que esa enorme capacidad de persuasi\u00f3n que el Bautista ten\u00ed\u00ada sobre las personas le ocasionara alg\u00fan levantamiento popular (puesto que las gentes daban la impresi\u00f3n de que har\u00ed\u00adan cualquier cosa si \u00e9l se lo ped\u00ed\u00ada), opt\u00f3 por matarlo, anticip\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a la posibilidad de que se produjera una rebeli\u00f3n&#8230; Entonces Juan, tras ser trasladado a la fortaleza de Maqueronte, fue matado en ella\u00bb (AJ XVIII, 116119). En contra de F. Josefo, los evangelios interpretan a Juan como profeta del juicio final, en la l\u00ed\u00adnea de la mejor tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica; le ven como un hombre que tuvo que enfrentarse con el rey, Herodes Antipas, a quien acus\u00f3 de ser injusto, porque hab\u00ed\u00ada robado la mujer de su hermano. En contra de eso, Flavio Josefo, para quedar bien con los romanos que financiaban su obra como historiador, le interpreta como un fil\u00f3sofo moralista, en la l\u00ed\u00adnea de los estoicos, plat\u00f3nicos y c\u00ed\u00adnicos de su entorno; pero de esa forma no logra explicar su martirio: Herodes no habr\u00ed\u00ada asesinado a un fil\u00f3sofo de ese estilo; los fil\u00f3sofos de ese tipo no sol\u00ed\u00adan causar rebeliones, como la que tem\u00ed\u00ada Herodes, ni sol\u00ed\u00adan ser asesinados, como fue Juan el Bautista. De todas formas, el mismo Flavio Josefo sabe que Herodes Antipas asesin\u00f3 a Juan y sabe, adem\u00e1s, que ese asesinato est\u00e1 vinculado, de alg\u00fan modo, a los \u00abproblemas matrimoniales\u00bb de Herodes, que se hab\u00ed\u00ada casado con la mujer de su hermano Filipo, ocasionando as\u00ed\u00ad una guerra con Are tas, rey de los nabateos y padre de la mujer anterior de Herodes, de cuya humillaci\u00f3n quiso vengarse (A7 XVIII, 106-124).<\/p>\n<p>(5) El testimonio de Marcos. En este punto, los evangelios son m\u00e1s fiables, de manera que el relato de Mc 6,14-29, donde se cuenta la prisi\u00f3n y muerte del Bautista, a pesar de su estilo novelesco, es en el fondo verdadero (y explica adem\u00e1s la noticia de Flavio Josefo que relaciona la muerte de Juan con la guerra entre Herodes y el rey nabateo). Desde su propia visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, como mensajero del juicio de Dios, Juan denunciaba los pecados de los hombres y entre ellos el pecado del rey que hab\u00ed\u00ada quitado la mujer a su hermano, Filipo, aunque lo hubiera hecho seg\u00fan ley (\u00c2\u00a1con la aprobaci\u00f3n de sus escribas!) y con el consentimiento de su nueva mujer. Sobre esa base resulta ejemplar el relato de Marcos, cuando dice que Juan criticaba la conducta matrimonial de Herodes porque ella evocaba la gran crisis escatol\u00f3gica (la llegada del fin de los tiempos), conforme a un tema clave de la tradici\u00f3n de Henoc*. Herodes aparec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad como uno de aquellos \u00e1ngeles* violadores que se apoderaban de las mujeres, destruyendo el orden del mundo, como hab\u00ed\u00ada desarrollado el libro de Henoc*: los evangelios interpretaron a Juan como un profeta apocal\u00ed\u00adptico, que, en la l\u00ed\u00adnea de la mejor tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, anuncia el juicio final, elevando as\u00ed\u00ad su voz en contra de los poderes pol\u00ed\u00adticos y sociales, a los que juzga pervertidos. Teniendo eso en cuenta, su asesinato resulta l\u00f3gico y pol\u00ed\u00adticamente necesario: un rey como Herodes Antipas no pod\u00ed\u00ada permitir la predicaci\u00f3n de un profeta como Juan, que criticaba, al menos veladamente, su pol\u00ed\u00adtica y su forma de vida y que, adem\u00e1s, pod\u00ed\u00ada atraer a multitudes inquietas, que esperaban el fin de los tiempos.<\/p>\n<p>Cf. G. Barth, El Bautismo en el tiempo del cristianismo primitivo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; E. Lupieri, Giovanni Battista nelle tradizioni sinottiche, Paidea, Brescia 1988; Giovanni Battista fra Storia e Leggenda, Paideia, Brescia 1988; X. Pikaza, Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2006; R. Trevijano, Comienzo del evangelio. Estudio sobre el pr\u00f3logo de Marcos, Fac. Teolog\u00ed\u00ada, Burgos 1971.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Personaje b\u00ed\u00adblico situado en la frontera entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Su presentaci\u00f3n se resiente mucho del contexto neotestamentario, que revela una pol\u00e9mica entre la comunidad cristiana primitiva y algunos disc\u00ed\u00adpulos del Bautista (Mc -2,18). Se trata de un personaje hist\u00f3rico, que se present\u00f3 en tiempos de Jes\u00fas como un profeta que exig\u00ed\u00ada particularmente la pureza en las costumbres.<\/p>\n<p>Los testimonios que conserva el  Nuevo Testamento &#8211; m\u00e1s all\u00e1 de las motivaciones teol\u00f3gicas, dirigidas a justificar la apropiaci\u00f3n de Juan como \u00ab(precursor\u00bb (Hch 13,34), \u00abtestigo\u00bb de Jes\u00fas (Jn 1,6) y \u00abamigo del esposo\u00bb (Jn 3,29)- son datos hist\u00f3ricos fidedignos. Entre los m\u00e1s importantes para dibujar la personalidad del Bautista, se pueden mencionar: su vida en el desierto y su alimentaci\u00f3n a base de saltamontes y miel silvestre, seg\u00fan la concepci\u00f3n de que todo lo dem\u00e1s deb\u00ed\u00ada considerarse impuro; la predicaci\u00f3n para la conversi\u00f3n y el bautismo, concedido con vistas al juicio escatol\u00f3gico inminente; la muerte a manos de Herodes debido a su apelaci\u00f3n a la justicia de la ley , la oposici\u00f3n de los dirigentes del pueblo contra \u00e9l y su predicaci\u00f3n. Sobre la base de estos elementos se ha llegado a excluir que Juan fuera un esenio, por la radicalidad con que expresaba su estilo de vida.<\/p>\n<p>Otros datos neotestamentarios hacen una lectura hagiogr\u00e1fica del Bautista y lo sit\u00faan entre los primeros disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, incluso un cristiano ante litteram. Es fundamental para la perspectiva teol\u00f3gica la indicaci\u00f3n de Lc 7 26 de que Juan Bautista es \u00abm\u00e1s que profeta\u00bb : su predicaci\u00f3n se anticipa a la de Jes\u00fas y su muerte es una prefiguraci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas en la cruz.<\/p>\n<p>Merecen especial atenci\u00f3n las observaciones que encontramos en Flavio Josefo por su intenci\u00f3n eminentemente historiogr\u00e1fica; se compara a Juan con Banno, que fue maestro de Flavio Josefo. El hallazgo de algunos fragmentos mandeos hace pensar en una continuaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n del Bautista por obra de sus disc\u00ed\u00adpulos en contraposici\u00f3n a la predicaci\u00f3n de la Iglesia primitiva. En estos textos el Bautista se presenta como opuesto fuertemente a Jes\u00fas de Nazaret y se le convierte en el fundador de la secta mandea. El car\u00e1cter fuertemente legendario de estos textos y su pol\u00e9mica anticristiana no ayudan a la reconstrucci\u00f3n de la personalidad del Bautista.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: s. Virgulin, Juan Bautista, en NDTB, 932-938; A. Salas, El mensaje del Bautista. Redacci\u00f3n &#8211; y teolog\u00ed\u00ada en Mt 3, 7-12, en Estudios B\u00ed\u00adblicos 29 (1970) 55-72.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Las fuentes: 1. Los evangelios y los Hechos; 2. Flavio Josefo. II. Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica: 1. Mateo; 2. Marcos; 3. Lucas; 4. El cuarto evangelio. III. Detalles hist\u00f3ricos: 1. La predicaci\u00f3n; 2. El bautismo; 3. La llegada del \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb; 4, Relaciones con Jes\u00fas. IV. El Bautista y Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>El Bautista es una figura importante del mundo palestino a comienzos de la era cristiana. Es el profeta que marca el paso de la \u00e9poca jud\u00ed\u00ada a los tiempos mesi\u00e1nico-escatol\u00f3gicos. Por su formaci\u00f3n y su actividad es un testimonio original del juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario en sus diversos intentos de reforma espiritual, mientras que por sus relaciones con Jes\u00fas y con sus disc\u00ed\u00adpulos puede ser considerado como el iniciador del movimiento cristiano.<\/p>\n<p>I. LAS FUENTES. Las informaciones sobre la personalidad y la actividad de Juan Bautista proceden de los cuatro evangelios, de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y de Flavio Josefo. En la literatura paulina no se encuentra ninguna alusi\u00f3n al Bautista.<\/p>\n<p>1. LOS EVANGELIOS Y LOS HECHOS. Los tres sin\u00f3pticos presentan desde el principio la figura del Bautista relacion\u00e1ndola con la profec\u00ed\u00ada de Isa 40:3 (D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas) y con la de Mal 3:1 (Mar 1:2). Mencionan su predicaci\u00f3n (muy desarrollada en Mt y Lc), su actividad bautismal junto al r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n (Mat 3:5s; Mar 1:5; Luc 3:3) y el anuncio de la llegada del \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb, que se lee tambi\u00e9n en Jua 1:27 y Heb 13:25. El bautismo de Jes\u00fas por el Bautista se narra en los sin\u00f3pticos (Mat 3:12ss; Mar 1:9; Luc 3:21); tambi\u00e9n se alude a \u00e9l en el cuarto evangelio (Jua 1:32s). En Lc 1-2 se encuentra la milagrosa anunciaci\u00f3n del Bautista, su nacimiento y circuncisi\u00f3n, acompa\u00f1adas de fen\u00f3menos extraordinarios, y un breve resumen de la vida escondida del precursor. Los acontecimientos de la infancia del Bautista, rele\u00ed\u00addos mediante alusiones e interpretaciones actualizantes procedentes del AT, se ponen en paralelismo con los sucesos de la infancia de Jes\u00fas, evidenciando la superioridad y la misi\u00f3n divina de Cristo. Compuestos seg\u00fan criterios art\u00ed\u00adsticos y teol\u00f3gicos particulares, los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 de Lc reflejan la fe madura y la reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda de la Iglesia pospascual. El arresto de Juan Bautista, debido a su valiente denuncia de los pecados del tetrarca Herodes, se nos narra al comienzo del evangelio de Lucas (Jua 3:19s). Desde la c\u00e1rcel el Bautista env\u00ed\u00ada una embajada a Jes\u00fas (Mat 11:2-6; Luc 7:18-23); su tr\u00e1gica muerte se nos narra en los dos primeros evangelistas (Mat 14:3-12; Mar 6:17.29). El elogio del Bautista por parte de Jes\u00fas se encuentra en Mat 11:7-15 y Luc 7:24-30. El precursor es identificado con el profeta El\u00ed\u00adas (Mat 11:14). El rey Herodes Antipas pensaba que Jes\u00fas era el Bautista redivivo (Mat 14:1s; Mar 6:14s; Luc 9:7ss). En el cuarto evangelio el Bautista aparece como un testigo de Jes\u00fas (Jua 1:6ss.15.19-27.28-31.32ss.36;  Jua 3:25-30). Se nos ofrecen adem\u00e1s algunos datos topogr\u00e1ficos sobre la actividad del Bautista y sus relaciones con Cristo.<\/p>\n<p>Los informes procedentes de los evangelios se deben en gran parte a los c\u00ed\u00adrculos de la Iglesia primitiva formados por los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista que siguieron luego a Jes\u00fas. En efecto, la figura del precursor es interpretada en funci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Son muy tenues e inciertas las huellas de testimonios procedentes de los c\u00ed\u00adrculos joaneos que no aceptaron a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas. Los textos evang\u00e9licos se basan en informes hist\u00f3ricos fiables, que son confirmados sustancialmente por Flavio Josefo.<\/p>\n<p>En los Hechos de los Ap\u00f3stoles se menciona el bautismo de Juan al comienzo del ministerio de Jes\u00fas (Jua 1:22; Jua 10:37), en cuanto que es distinto del bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu. Se recuerda el testimonio dado por el Bautista de Jes\u00fas (Jua 13:24s) y la existencia en Efeso de un grupo distinto de disc\u00ed\u00adpulos del Bautista algunos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte (Jua 19:3).<\/p>\n<p>2. FLAVIO JOSEFO. En las Antiquitates Judaicae XVIII,116-119, este escritor presenta al Bautista como un maestro de piedad y de virtudes; su bautismo sirve como purificaci\u00f3n ritual del cuerpo, no para la remisi\u00f3n de los pecados. Se censuran los aspectos mesi\u00e1nicos y escatol\u00f3gicos de la misi\u00f3n del Bautista. El motivo de su encarcelamiento y de su muerte fue el temor de agitaciones pol\u00ed\u00adticas por parte de Herodes Antipas. Los informes de Flavio Josefo son parciales y unilaterales, adaptados a la mentalidad helenista. La inocua personalidad del Bautista no explica de ning\u00fan modo su arresto y su decapitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. INTERPRETACIONES TEOL\u00ed\u201cGICAS. Cada uno de los evangelistas perfilan la figura y la actividad del Bautista de modo personal, siguiendo el criterio de la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica y adaptando su redacci\u00f3n a sus objetivos catequ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>1. MATEO. Para el primer evangelista, el Bautista es la s\u00ed\u00adntesis de todos los profetas que predicaron la salvaci\u00f3n mediante la conversi\u00f3n. Sobre su figura se proyectan algunos rasgos del profeta El\u00ed\u00adas, el precursor del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, es decir, del tiempo mesi\u00e1nico (cf Mal 3:23; Mat 11:14; Mat 17:10-13). Lleva un manto de pelo caracter\u00ed\u00adstico de los profetas (Zac 13:4) y un cintur\u00f3n de cuero, como el Tesbita (2Re &#8216;Zac 1:8). Mediante la predicaci\u00f3n del juicio inminente, de las exigencias \u00e9ticas de la conversi\u00f3n aceptadas mediante el rito del bautismo y la acogida del \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb que ha de venir, el Bautista realiza las esperanzas de la reforma espiritual vinculadas a la figura de El\u00ed\u00adas redivivo. De esta manera el Bautista anuncia ya la nueva \u00e9poca. En efecto, hay algunas analog\u00ed\u00adas entre \u00e9l y Jes\u00fas: los dos predican la conversi\u00f3n y la llegada del reino de Dios (Mat 3:2; Mat 4:17), utilizan la misma imagen del \u00e1rbol que no da fruto (Mat 3:10; Mat 7:19), lanzan las mismas invectivas contra los fariseos y los saduceos (Mat 3:7; Mat 12:34; Mat 23:33). Las gentes acuden al bautismo de Juan, y siguen a Jes\u00fas desde Jerusal\u00e9n, desde Judea y desde las regiones del Jord\u00e1n (Mat 3:5; &#8216;Mat 4:25). Tanto Jes\u00fas como Juan son considerados por el pueblo como profetas (Mat 21:26.45). Por eso Juan constituye un puente entre el AT y el NT: entre su obra y la de Jes\u00fas existe una amplia l\u00ed\u00adnea de continuidad. El mismo Jes\u00fas reconoci\u00f3 el papel \u00fanico y excepcional del Bautista en el proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios (Mat 11:11.13).<\/p>\n<p>2. MARCOS. Este evangelista considera la aparici\u00f3n del Bautista en el Jord\u00e1n como el comienzo del \u00abevangelio\u00bb (Mat 1:1); por eso su figura es cristianizada. Combinando la cita de Isa 40:3 con la de Mal 3:1, Marcos (Mal 1:2-3) insiste en el papel eli\u00e1nico de Juan. Como precursor, prepara el camino para el mes\u00ed\u00adas predicando la penitencia, ya que esta proclamaci\u00f3nera una de las funciones del El\u00ed\u00adas que hab\u00ed\u00ada de volver (Mal 3:23; Sir 48:10). El Bautista muestra a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas, ya que las Escrituras dicen que El\u00ed\u00adas es el precursor del Se\u00f1or. Marcos resalta especialmente la narraci\u00f3n de la muerte de Juan (Sir 6:1729). Tambi\u00e9n de El\u00ed\u00adas dicen las Escrituras que hab\u00ed\u00ada de sufrir (Sir 9:13). El Bautista no es m\u00e1s que la imagen del El\u00ed\u00adas doliente. Un secreto, como el secreto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, rodea la suerte de este profeta en el evangelio de Marcos. Su identidad tiene que permanecer oculta en el designio de Dios, como la de Jes\u00fas hasta la resurrecci\u00f3n (Sir 9:9). Adem\u00e1s, hay que advertir que el vocabulario empleado para describir la pasi\u00f3n y la muerte del Bautista es el mismo que se usa para Jes\u00fas. El sufrimiento de Juan, identificado con El\u00ed\u00adas, prepara misteriosamente el camino a la suerte final de Cristo. Sin embargo, Marcos establece una separaci\u00f3n clara entre el ministerio del precursor y el de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. LUCAS. Para el tercer evangelista, en los cap\u00ed\u00adtulos 12 Juan es un profeta; m\u00e1s a\u00fan, el profeta escatol\u00f3gico del Alt\u00ed\u00adsimo, que viene precisamente antes del Se\u00f1or (Sir 1:17). Con el esp\u00ed\u00adritu de El\u00ed\u00adas predica la conversi\u00f3n y el gozo, estando lleno de Esp\u00ed\u00adritu Santo; es un asceta (Sir 1:15). Est\u00e1 separado de Jes\u00fas, que es el Hijo de Dios (Sir 1:35). En el cuerpo del evangelio (cc. 3-24), el Bautista es presentado como profeta (Sir 7:26), el \u00faltimo de los profetas (Sir 16:16); pero no se le identifica ni con El\u00ed\u00adas ni con el profeta escatol\u00f3gico. Lucas elimina todos los pasajes de Marcos en que el Bautista es presentado como El\u00ed\u00adas redivivo (p.ej., Mar 1:6; Mar 9:9-13; etc.). Juan predica el juicio inminente y la penitencia, indica a sus oyentes sus deberes pr\u00e1cticos y sociales concretos. Lleva una vida de mortificaci\u00f3n (Mar 7:25.33) y ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos aayunar a menudo y a rezar. Es un hombre de oraci\u00f3n y un maestro de vida espiritual. Para Lc, el Bautista es esencialmente un personaje del AT, distinto de Cristo y totalmente subordinado a \u00e9l, lo mismo que la ley y los profetas. M\u00e1s a\u00fan, con el Bautista termina el per\u00ed\u00adodo del AT (16,16); \u00e9l pertenece todav\u00ed\u00ada al per\u00ed\u00adodo de la espera, y su proclamaci\u00f3n prepara el camino para la segunda fase de la historia de la salvaci\u00f3n, que es la de Cristo.<\/p>\n<p>4. EL CUARTO EVANGELIO. La interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la misi\u00f3n del Bautista es llevada a su m\u00e1s alto grado en el cuarto evangelio. Efectivamente, en \u00e9l el precursor no representa ning\u00fan papel en la esperanza mesi\u00e1nica, sino que est\u00e1 totalmente al servicio del mes\u00ed\u00adas ya presente. Juan confiesa p\u00fablicamente ante los delegados de las autoridades jud\u00ed\u00adas que no es ni el mes\u00ed\u00adas, ni El\u00ed\u00adas, ni el profeta que ha de venir, sino que se identifica con la voz que grita en el desierto, es decir, con el que da testimonio de Cristo (1,20s). El no es el esposo, sino el amigo del esposo (3,29); no es la luz, sino que ha venido a dar testimonio de la luz (1,7s), que es el Verbo encarnado. Fue escogido de un modo particular por Dios para desempe\u00f1ar esta misi\u00f3n: \u00abHubo un hombre enviado por Dios, de nombre Juan\u00bb (1,6). Su testimonio es privilegiado, ya que es el primero en el tiempo,y ser\u00e1 seguido por otros muchos: \u00abEste vino como testigo para dar testimonio de la luz&#8230; No era \u00e9l la luz, sino testigo de la luz\u00bb (1,7s).<\/p>\n<p>Sin titubeo de ning\u00fan g\u00e9nero, el Bautista proclama que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, presente entre la gente, pero escondido a los ojos de los jud\u00ed\u00ados, que se hab\u00ed\u00adan cerrado culpablemente a la revelaci\u00f3n divina (1,19-27). Juan conoce adem\u00e1s y confiesa la preexistencia de Cristo (1,15.30), su dignidad divina (1,30) y su obra de salvaci\u00f3n (1,29.36). Los t\u00ed\u00adtulos que se le dan a Jes\u00fas en labios de Juan son: el esposo (3,29), el Hijo de Dios (1,34), el que bautiza en el Esp\u00ed\u00adritu (1,33), el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1,29). Este \u00faltimo t\u00ed\u00adtulo, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el AT al referirse al cordero pascual, a la v\u00ed\u00adctima del primer d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, al cabrito de \u2020\u00a2la apocal\u00ed\u00adptica y al siervo doliente del cuarto poema del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, expresa de forma sint\u00e9tica el significado salv\u00ed\u00adfico de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El bautismo de Juan es \u00fanicamente la ocasi\u00f3n para que Jes\u00fas sea revelado en Israel. Los disc\u00ed\u00adpulos que el Bautista re\u00fane a su alrededor, acogiendo el testimonio de su propio maestro, pasan a Jes\u00fas y constituyen el n\u00facleo de la primera comunidad mesi\u00e1nica (1,35-51). El profundo conocimiento del misterio de Cristo que tuvo el Bautista es atribuido a una revelaci\u00f3n divina particular (1,32ss). La misi\u00f3n de Juan no se limita al espacio y al tiempo que le toc\u00f3 vivir, sino que posee un valor universal y perenne. En efecto, Juan \u00abvino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por \u00e9l\u00bb (1,7).<\/p>\n<p>En el cuarto evangelio el Bautista aparece, por tanto, como el primer disc\u00ed\u00adpulo y ap\u00f3stol de Jes\u00fas, y representa la imagen ideal del verdadero misionero.<\/p>\n<p>III. DETALLES HIST\u00ed\u201cRICOS. Detr\u00e1s de la desconcertante diversidad de las narraciones e interpretaciones evang\u00e9licas se encuentra un s\u00f3lido fundamento hist\u00f3rico relativo a la persona y a la misi\u00f3n del Bautista.<\/p>\n<p>1. LA PREDICACI\u00ed\u201cN. El a\u00f1o 28 d.C. (cf Luc 3:1), Juan aparece en el valle del Jord\u00e1n, lejos de los centros habitados, como un profeta y predicador de la penitencia y del inminente juicio divino. Probablemente hab\u00ed\u00ada nacido en Judea, de sus padres Zacar\u00ed\u00adas e Isabel, de linaje sacerdotal, yen su juventud hab\u00ed\u00ada tenido algunos contactos con el desierto. Dirige su predicaci\u00f3n a todo el pueblo y les exige a todos, incluso a los que se consideran justos, una conversi\u00f3n radical -que implica no solamente una mayor perfecci\u00f3n moral, sino tambi\u00e9n la renuncia a la seguridad religiosa-, a fin de poder librarse del juicio inminente del Se\u00f1or. Su predicaci\u00f3n contiene ciertas resonancias escatol\u00f3gicas, que tienen la finalidad de subrayar la urgencia improrrogable de la conversi\u00f3n. De nada sirven los privilegios basados en la raza, en la elecci\u00f3n divina o en la tradici\u00f3n religiosa. Lo que Dios exige es una adhesi\u00f3n personal y concreta a su voluntad (Luc 3:8; Mat 3:8).<\/p>\n<p>2. EL BAUTISMO. Las muchedumbres acuden al Bautista y se hacen bautizar, es decir, sumergir en las aguas del Jord\u00e1n, confesando sus pecados. La administraci\u00f3n del bautismo es un rasgo distintivo de la actividad de Juan, por lo que tambi\u00e9n Flavio Josefo le da el t\u00ed\u00adtulo de \u00abbautizador\u00bb. El bautismo de Juan era un rito penitencial, relacionado con el arrepentimiento de las culpas, y ten\u00ed\u00ada como finalidad la purificaci\u00f3n de los pecados. Lo confer\u00ed\u00ada una sola vez el Bautista en el agua corriente. El bautismo de Juan se distingu\u00ed\u00ada del de los pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados, ya que se les administraba, no a los paganos, sino a los ya jud\u00ed\u00ados; y era distinto de los ba\u00f1os diarios que practicaban ciertas sectas, como la de Qumr\u00e1n, pues se hac\u00ed\u00ada una sola vez con la intervenci\u00f3n de Juan y al aire libre. Tambi\u00e9n se diferenciaba de la purificaci\u00f3n anunciada por los profetas para el tiempo escatol\u00f3gico (Eze 36:25; Zac 13:1), ya que exig\u00ed\u00ada la conversi\u00f3n individual. El bautismo en el Jord\u00e1n fue una creaci\u00f3n original del Bautista y presenta ciertas caracter\u00ed\u00adsticas \u00fanicas en su significado. Como expresi\u00f3n de conversi\u00f3n, garantizaba la salvaci\u00f3n ante el juicio inminente y preparaba para la llegada del reino de Dios. De aqu\u00ed\u00ad se deduce que el Bautista no fue solamente un predicador apocal\u00ed\u00adptico, sino tambi\u00e9n un mediador de salvaci\u00f3n. El Bautista bautiz\u00f3 tambi\u00e9n a Jes\u00fas (Mat 3:13-17; Mar 1:9ss; Luc 3:21s; Jua 1:31ss).<\/p>\n<p>3. LA LLEGADA DEL \u00abM\u00ed\u0081S FUERTE\u00bb. Juan anunci\u00f3 la llegada de uno \u00abm\u00e1s fuerte que yo\u00bb (Mat 3:11; cf Mar 1:7; Luc 3:16; Jua 1:15.24), de quien no se consideraba digno ni siquiera de ser un servidor. Se trata de un mes\u00ed\u00adas trascendente, que habr\u00ed\u00ada de bautizar en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con el fuego, es decir, que purificar\u00ed\u00ada a los que est\u00e1n destinados a la salvaci\u00f3n y aniquilar\u00ed\u00ada a los pecadores impenitentes. En este texto el bautismo tiene un significado simb\u00f3lico y est\u00e1 inserto en una perspectiva de juicio escatol\u00f3gico. El mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or que viene despu\u00e9s del Bautista es el protagonista de este juicio definitivo. Es identificado con el juez universal, que decide de la suerte de los hombres seg\u00fan el criterio de la fidelidad que se exprese a trav\u00e9s de una justa conducta de vida (cf Mat 13:30.40ss).<\/p>\n<p>Habiendo pertenecido probablemente durante alg\u00fan tiempo a los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista, Jes\u00fas reconoci\u00f3 en Juan a un enviado de Dios (Mat 11:9; Luc 7:26) y vio en su obra los signos del reino inminente del Se\u00f1or (Mat 11:1); tuvo al Bautista en una alta consideraci\u00f3n (Mat 11:11; Luc 7:28). Durante alg\u00fan tiempo Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos se entregaron tambi\u00e9n a la actividad bautismal, al mismo tiempo que el Bautista, ganando a algunos de sus disc\u00ed\u00adpulos (Jua 3:22-26; Jua 4:1s). En contra de los prop\u00f3sitos de su maestro, los disc\u00ed\u00adpulos de Juan formaron un grupo particular, que se distingui\u00f3 por las propias pr\u00e1cticas del ayuno y de la oraci\u00f3n (Mar 2:18; Luc 5:33; Luc 11:1).<\/p>\n<p>Habiendo ejercitado la actividad bautismal unida a la predicaci\u00f3n penitencial tambi\u00e9n en Perea, donde suscit\u00f3 igualmente un movimiento particular (Jua 3:33), el Bautista fue arrestado, encerrado en la fortaleza de Maqueronte y finalmente ajusticiado (Mat 14:3-12; Mar 7:17-29; Luc 3:19s).<\/p>\n<p>4. RELACIONES CON JES\u00daS. Las relaciones entre el Bautista y Jes\u00fas no est\u00e1n expuestas claramente en los evangelios sin\u00f3pticos. Parece ser que el Bautista tuvo conciencia de la identidad de Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas solamente de forma progresiva. El estilo mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, que proclamaba el evangelio del reino a los pobres (Mat 4:23; Mat 5:3), represent\u00f3 una desilusi\u00f3n para Juan y sus disc\u00ed\u00adpulos, que aguardaban a un mes\u00ed\u00adas en el contexto de una reforma apocal\u00ed\u00adptica inserta en el marco de las instituciones jud\u00ed\u00adas (Mat 11:2-6; Luc 7:18-23). El proyecto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, que habr\u00ed\u00ada de concluir con su ignominiosa muerte en Jerusal\u00e9n, fue causa de desconcierto y de perplejidad para el Bautista y sus disc\u00ed\u00adpulos. Incluso el precursor hubo de pasar por la prueba de la fe y tuvo necesidad de leer la actividad global de Jes\u00fas a la luz de las profec\u00ed\u00adas del AT.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte del Bautista, Jes\u00fas fue considerado como un Juan redivivo (Mar 6:14ss; Mar 8:8; Mat 14:1s; Luc 9:7ss), ya que continu\u00f3 la obra del Bautista rodeado de sus disc\u00ed\u00adpulos. Tras la muerte de Jes\u00fas, los seguidores del Bautista, que consideraban a su maestro como el mes\u00ed\u00adas y la luz (Jua 1:8.20), se opusieron a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, que consideraban al resucitado como el que hab\u00ed\u00ada sido anunciado por el precursor.<\/p>\n<p>IV. EL BAUTISTA Y QUMRAN. Existen algunas convergencias entre la figura del Bautista y la comunidad de Qumr\u00e1n, que pueden explicarse tambi\u00e9n por la cercan\u00ed\u00ada geogr\u00e1fica entre el lugar de la actividad del Bautista y el asentamiento de los esenios en las orillas del mar Muerto. El valor religioso del \/ desierto y el papel que representa el texto de Isa 40:3 (1QS VIII, 12s; IX, 19; Mat 3:3; Mar 1:3; Luc 3:4; Jua 1:23), la espera de los tiempos escatol\u00f3gicos (1QS X, 11; Jua 1:19ss), la invitaci\u00f3n a volverse a Dios, la relaci\u00f3n entre el bautismo y la penitencia y la vida asc\u00e9tica son otros tantos elementos que emparentan al Bautista con la comunidad del mar Muerto. Pero tambi\u00e9n se perciben algunas discordancias fundamentales, como el car\u00e1cter espiritual y \u00e9tico de la conversi\u00f3n predicada por el Bautista abierta a todos los hombres, las caracter\u00ed\u00adsticas originales de su bautismo como signo de cambio interior radical, los rasgos prof\u00e9ticos de la vida asc\u00e9tica del Bautista y el reconocimiento de Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La obra del precursor se inspira en el mensaje de los profetas veterotestamentarios, sobre todo de El\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, que en el anuncio del juicio sobre el pueblo y de la conversi\u00f3n efectiva ven la \u00faltima posibilidad de librarse del \u00abfuego\u00bb (Mat 3:10s; Luc 3:9.16). En el Bautista est\u00e1 presente el influjo de la corriente apocal\u00ed\u00adptica; pero a diferencia de los c\u00ed\u00adrculos apocal\u00ed\u00adpticos intertestamentarios, Juan no subraya el car\u00e1cter c\u00f3smico del cataclismo mesi\u00e1nico. Los rasgos particulares que convierten al Bautista en una aparici\u00f3n \u00fanica en la historia religiosa de Palestina son: una conciencia clara del juicio inminente, el retorno a la predicaci\u00f3n moral prof\u00e9tica, la apertura universalista y el mesianismo, que no es de tipo dav\u00ed\u00addico, ni d\u00e9utero-isaiano, ni dani\u00e9lico, ni es\u00e9nico.<\/p>\n<p>BIBL.: BAMMEL E., The Baptist in Early Christian Tradition, en \u00abNTS\u00bb 18 (1971\/72) 95428; BECKER J., Johannes der Tdufer und Jesus von Nazareth, Neukirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1972; BENOIT P., Linfanzia di Giovanni Battista secondo Luca. Esegesi e Teolog\u00ed\u00ada, Ed. 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III. Detalles hist\u00f3ricos: 1. La predicaci\u00f3n; 2. El bautismo; 3. La llegada del \u2020\u02dcm\u00e1s fuerte\u2020\u009d; 4. Relaciones con Jes\u00fas. IV. El Bautista y Qumr\u00e1n.<br \/>\nEl Bautista es una figura importante del mundo palestino a comienzos de la era cristiana. Es el profeta que marca el paso de la \u00e9poca jud\u00ed\u00ada a los tiempos mesi\u00e1nico-escatol\u00f3gi-cos. Por su formaci\u00f3n y su actividad es un testimonio original del judaismo intertestamentario en sus diversos intentos de reforma espiritual, mientras que por sus relaciones con Jes\u00fas y con sus disc\u00ed\u00adpulos puede ser considerado como el iniciador del movimiento cristiano.<br \/>\n1569<br \/>\n1. LAS FUENTES.<br \/>\nLas informaciones sobre la personalidad y la actividad de Juan Bautista proceden de los cuatro evangelios, de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y de Flavio Josefo. En la literatura paulina no se encuentra ninguna alusi\u00f3n al Bautista.<br \/>\n1570<br \/>\n1. LOS EVANGELIOS Y LOS HECHOS.<br \/>\nLos tres sin\u00f3pticos presentan desde el principio la figura del Bautista relacion\u00e1ndola con la profec\u00ed\u00ada de Is 40,3 (D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas) y con la de Mal 3,1 (Mc 1,2). Mencionan su predicaci\u00f3n (muy desarrollada en Mt y Lc), su actividad bautismal junto al r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n (Mt 3,5s; Mc 1,5; Lc 3,3) y el anuncio de la llegada del \u2020\u0153m\u00e1s fuerte\u2020\u009d, que se lee tambi\u00e9n en Jn 1,27 y Ac 13,25. El bautismo de Jes\u00fas por el Bautista se narra en los sin\u00f3pticos (Mt 3,l2ss; Mc 1,9; Lc 3,21); tambi\u00e9n se alude a \u00e9l en el cuarto evangelio (Jn l,32s). En Lc 1-2 se encuentra la milagrosa anunciaci\u00f3n del Bautista, su nacimiento y circuncisi\u00f3n, acompa\u00f1adas de fen\u00f3menos extraordinarios, y un breve resumen de la vida escondida del precursor. Los acontecimientos de la infancia del Bautista, rele\u00ed\u00addos mediante alusiones e interpretaciones actualizantes procedentes del AT, se ponen en paralelismo con los sucesos de la infancia de Jes\u00fas, evidenciando la superioridad y la misi\u00f3n divina de Cristo. Compuestos seg\u00fan criterios art\u00ed\u00adsticos y teol\u00f3gicos particulares, los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 de Lc reflejan la fe madura y la reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda de la Iglesia pospascual. El arresto de Juan Bautista, debido a su valiente denuncia de los pecados del tetrarca Herodes, se nos narra al comienzo del evangelio de Lucas (3,19s). Desde la c\u00e1rcel el Bautista env\u00ed\u00ada una embajada a Jes\u00fas (Mt 11,2-6; Lc 7,18-23 ); su tr\u00e1gica muerte se nos narra en los dos primeros evangelistas (Mt 14,3-12; Mc 6,17-29). El elogio del Bautista por parte de Jes\u00fas se encuentra en Mt 11,7-15 y Lc 7,24-30. El precursor es identificado con el profeta Elias (Mt 11,14). El rey Herodes Antipas pensaba que Jes\u00fas era el Bautista redivivo (Mt 14,ls; Mc6,14s; Lc9,7ss). En el cuarto evangelio el Bautista aparece como un testigo de Jes\u00fas (Jn 1,6ss.15.19-<br \/>\n27.28-31 .32ss.36; 3, 25-30). Se nos ofrecen adem\u00e1s algunos datos topogr\u00e1ficos sobre la actividad del<br \/>\nBautista y sus relaciones con Cristo.<br \/>\nLos informes procedentes de los evangelios se deben en gran parte a los c\u00ed\u00adrculos de la Iglesia primitiva formados por los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista que siguieron luego a Jes\u00fas. En efecto, la figura del precursor es interpretada en funci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Son muy tenues e inciertas las huellas de testimonios procedentes de los c\u00ed\u00adrculos joaneos que no aceptaron a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas. Los textos evang\u00e9licos se basan en informes hist\u00f3ricos fiables, que son confirmados sustancialmente por Flavio Jo-sefo.<br \/>\nEn los Hechos de los Ap\u00f3stoles se menciona el bautismo de Juan al comienzo del ministerio de Jes\u00fas<br \/>\n(1,22; 10,37), en cuanto que es distinto del bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu. Se recuerda el testimonio dado por el<br \/>\nBautista de Jes\u00fas (13,24s) y la existencia en Efeso de un grupo distinto de disc\u00ed\u00adpulos del Bautista algunos<br \/>\na\u00f1os despu\u00e9s de su muerte (19,3).<br \/>\n1571<br \/>\n2. Flavio Josefo.<br \/>\nEn las An-tiquitates Judaicae XVIII, 116-119, este escritor presenta al Bautista como un maestro de piedad y de virtudes; su bautismo sirve como purificaci\u00f3n ritual del cuerpo, no para la remisi\u00f3n de los pecados. Se censuran los aspectos mesi\u00e1nicos y escatol\u00f3gi-cos de la misi\u00f3n del Bautista. El motivo de su encarcelamiento y de su muerte fue el temor de agitaciones pol\u00ed\u00adticas por parte de Herodes Antipas. Los informes de Flavio Josefo son parciales y unilaterales, adaptados a la mentalidad helenista. La inocua personalidad del Bautista no explica de ning\u00fan modo su arresto y su decapitaci\u00f3n.<br \/>\n1572<br \/>\nII. INTERPRETACIONES TEOLOGICAS.<br \/>\nCada uno de los evangelistas perfilan la figura y la actividad del Bautista de modo personal, siguiendo el criterio de la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica y adaptando su redacci\u00f3n a sus objetivos catequ\u00e9ticos.<br \/>\n1573<br \/>\n1. Mateo.<br \/>\nPara el primer evangelista, el Bautista es la s\u00ed\u00adntesis de todos los profetas que predicaron la salvaci\u00f3n mediante la conversi\u00f3n. Sobre su figura se proyectan algunos rasgos del profeta Elias, el precursor del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, es decir, del tiempo mesi\u00e1nico (MI 3,23; Mt 11,14; Mt 17,10-13). Lleva un manto de pelo caracter\u00ed\u00adstico de los profetas (Za 13,4) y un cintur\u00f3n de cuero, como el Tesbita (2R 1,8): Mediante la predicaci\u00f3n del juicio inminente, de las exigencias \u00e9ticas de la conversi\u00f3n aceptadas mediante el rito del bautismo y la acogida del \u2020\u0153m\u00e1s fuerte\u2020\u2122 que ha de venir, el Bautista realiza las esperanzas de la reforma espiritual vinculadas a la figura de Elias redivivo. De esta manera el Bautista anuncia ya la nueva \u00e9poca. En efecto, hay algunas analog\u00ed\u00adas entre \u00e9l y Jes\u00fas: los dos predican la conversi\u00f3n y la llegada del reino de Dios (Mt 3,2; Mt4; Mt 17), utilizan la misma imagen del \u00e1rbol que no da fruto (3,10; 7,19), lanzan las mismas invectivas contra los fariseos y los saduceos (3,7; 12,34; 23,33). Las gentes acuden al bautismo de Juan, y siguen a Jes\u00fas desde Jerusa-l\u00e9n, desde Judea y desde las regiones del Jord\u00e1n<br \/>\n(3,5; 4,25). Tanto Jes\u00fas como Juan son considerados por el pueblo como profetas (21 ,26.45). Por eso Juan constituye un puente entre el AT y el NT: entr\u00e9 su obra y la de Jes\u00fas existe una amplia l\u00ed\u00adnea de continuidad. El mismo Jes\u00fas reconoci\u00f3 el papel \u00fanico y excepcional del Bautista en el proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios (11,11.13).<br \/>\n1574<br \/>\n2. Marcos.<br \/>\nEste evangelista considera la aparici\u00f3n del Bautista en el Jord\u00e1n como el comienzo del \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d (1,1); por eso su figura es cristianizada. Combinando la cita de 1s40,3 con la de Mal 3,1, Marcos (1,2-3) insiste en el papel eli\u00e1nico de Juan. Como precursor, prepara el camino para el mes\u00ed\u00adas predicando la penitencia, ya que esta proclamaci\u00f3n era una de las funciones del Elias que hab\u00ed\u00ada de volver (MI 3,23; Si 48,10). El Bautista muestra a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas, ya que las Escrituras dicen que Elias es el precursor del Se\u00f1or. Marcos resalta especialmente la narraci\u00f3n de la muerte de Juan (6,17-29). Tambi\u00e9n de Elias dicen las Escrituras que hab\u00ed\u00ada de sufrir (9,13). El Bautista no es m\u00e1s que la imagen del Elias doliente. Un secreto, como el secreto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, rodea la suerte de este profeta en el evangelio de Marcos. Su identidad tiene que permanecer oculta en el designio de Dios, como la de Jes\u00fas hasta la resurrecci\u00f3n (9,9). Adem\u00e1s, hay que advertir que el vocabulario empleado para describir la pasi\u00f3n y la muerte del Bautista es el mismo que se usa para Jes\u00fas. El sufrimiento de Juan, identificado con Elias, prepara misteriosamente el camino a la suerte final de Cristo. Sin embargo, Marcos establece una separaci\u00f3n clara entre el ministerio del precursor y el de Jes\u00fas.<br \/>\n1575<br \/>\n3. Lucas.<br \/>\nPara el tercer evangelista, en los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 Juan es un profeta; m\u00e1s a\u00fan, el profeta escatol\u00f3-gico del Alt\u00ed\u00adsimo, que viene precisamente antes del Se\u00f1or (1,17). Con el esp\u00ed\u00adritu de Elias predica la conversi\u00f3n y el gozo, estando lleno de Esp\u00ed\u00adritu Santo; es un asceta (1,15). Est\u00e1 separado de Jes\u00fas, que es el Hijo de Dios (1,35). En el cuerpo del evangelio (cc. 3-24), el Bautista es presentado como profeta (7,26), el \u00faltimo de los profetas (16,16); pero no se le identifica ni con Elias ni con el profeta escatol\u00f3gico. Lucas elimina todos los pasajes de Marcos en que el Bautista es presentado como Elias redivivo (p.ej. Mc 1,6; Mc 9,9-13 etc. ). Juan predica el juicio inminente y la penitencia, indica a sus oyentes sus deberes pr\u00e1cticos y sociales concretos. Lleva una vida de mortificaci\u00f3n (7,25.33) y ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos a ayunar a menudo y a rezar. Es un hombre de oraci\u00f3n y un maestro de vida espiritual. Para Lc, el Bautista es esencialmente un personaje del AT, distinto de Cristo y totalmente subordinado a \u00e9l, lo mismo que la ley y los profetas. M\u00e1s a\u00fan, con el Bautista termina el per\u00ed\u00adodo del AT (16,16); \u00e9l pertenece todav\u00ed\u00ada al per\u00ed\u00adodo de la espera, y su proclamaci\u00f3n prepara el camino para la segunda fase de la historia de la salvaci\u00f3n, que es la de Cristo.<br \/>\n1576<br \/>\n4. El cuarto evangelio.<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la misi\u00f3n del Bautista es llevada a su m\u00e1s alto grado en el cuarto evangelio. Efectivamente, en \u00e9l el precursor no representa ning\u00fan papel en la esperanza mesi\u00e1nica, sino que est\u00e1 totalmente al servicio del mes\u00ed\u00adas ya presente. Juan confiesa p\u00fablicamente ante los delegados de las autoridades jud\u00ed\u00adas que no es ni el mes\u00ed\u00adas, ni Elias, ni el profeta que ha de venir, sino que se identifica con la voz que grita en el desierto, es decir, con el que da testimonio de Cristo (l,20s). El no es el esposo, sino el amigo del esposo (3,29); no es la luz, sino que ha venido a dar testimonio de la luz (l,7s), que es el Verbo encarnado. Fue escogido de un modo particular por Dios para desempe\u00f1ar esta misi\u00f3n: \u2020\u0153Hubo un hombre enviado por Dios, de nombre Juan\u2020\u009d (1,6). Su testimonio es privilegiado, ya que es el primero en el tiempo, y ser\u00e1 seguido por otros muchos: \u2020\u0153Este vino como testigo para dar testimonio de la luz&#8230; No era \u00e9l la luz, sino testigo de la luz\u2020\u009d (l,7s).<br \/>\nSin titubeo de ning\u00fan g\u00e9nero, el Bautista proclama que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, presente entre la gente, pero escondido a los ojos de los jud\u00ed\u00ados, que se hab\u00ed\u00adan cerrado culpablemente a la revelaci\u00f3n divina (1,19-27). Juan conoce adem\u00e1s y confiesa la preexistencia de Cristo (1,15.30), su dignidad divina (1,30) y su obra de salvaci\u00f3n (1,29.36). Los t\u00ed\u00adtulos que se le dan a Jes\u00fas en labios de Juan son: el esposo (3,29), el Hijo de Dios (1,34), el que bautiza en el Esp\u00ed\u00adritu (1,33), el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1,29). Este \u00faltimo t\u00ed\u00adtulo, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el AT al referirse al cordero pascual, a la v\u00ed\u00adctima del primer d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, al cabrito de la apocal\u00ed\u00adptica y al siervo doliente del cuarto poema del D\u00e9u-tero-lsa\u00ed\u00adas, expresa de forma sint\u00e9tica el significado salv\u00ed\u00adfico de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas.<br \/>\nEl bautismo de Juan es \u00fanicamente la ocasi\u00f3n para que Jes\u00fas sea revelado en Israel. Los disc\u00ed\u00adpulos que el Bautista re\u00fane a su alrededor, acogiendo el testimonio de su propio maestro, pasan a Jes\u00fas y constituyen el n\u00facleo de la primera comunidad mesi\u00e1nica (1,35-51). El profundo conocimiento del misterio de Cristo que tuvo el Bautista es atribuido a una revelaci\u00f3n divina particular (l,32ss). La misi\u00f3n de Juan no se limita al espacio y al tiempo que le toc\u00f3 vivir, sino que posee un valor universal y perenne. En efecto, Juan \u2020\u0153vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por \u00e9l\u2020\u009d (1,7).<br \/>\nEn el cuarto evangelio el Bautista aparece, por tanto, como el primer disc\u00ed\u00adpulo y ap\u00f3stol de Jes\u00fas, y representa la imagen ideal del verdadero misionero.<br \/>\n1577<br \/>\nIII. DETALLES HISTORicoS.<br \/>\nDetr\u00e1s de la desconcertante diversidad de las narraciones e interpretaciones evang\u00e9licas se encuentra un s\u00f3lido fundamento hist\u00f3rico relativo a la persona y a la misi\u00f3n del Bautista.<\/p>\n<p>1. La predicaci\u00f3n.<br \/>\nEl a\u00f1o 28 d.C. (Lc 3,1), Juan aparece en el valle del Jord\u00e1n, lejos de los centros habitados, como un profeta y predicador de la penitencia y del inminente juicio divino. Probablemente hab\u00ed\u00ada nacido en Judea, de sus padres Zacar\u00ed\u00adas e Isabel, de linaje sacerdotal, y en su juventud hab\u00ed\u00ada tenido algunos contactos con el desierto. Dirige su predicaci\u00f3n a todo el pueblo y les exige a todos, incluso a los que se consideran justos, una conversi\u00f3n radical -que implica no solamente una mayor perfecci\u00f3n moral, sino tambi\u00e9n la renuncia a la seguridad religiosa-, a fin de poder librarse del juicio inminente del Se\u00f1or. Su predicaci\u00f3n contiene ciertas resonancias escato-l\u00f3gicas, que tienen la finalidad de subrayar la urgencia improrrogable de la conversi\u00f3n. De nada sirven los privilegios basados en la raza, en la elecci\u00f3n divina o en la tradici\u00f3n religiosa. Lo que Dios exige es una adhesi\u00f3n personaly concreta a su voluntad (Lc 3,8; Mt 3,8).<br \/>\n1579<br \/>\n2. El bautismo.<br \/>\nLas muchedumbres acuden al Bautista y se hacen bautizar, es decir, sumergir en las aguas del Jord\u00e1n, confesando sus pecados. La administraci\u00f3n del bautismo es un rasgo distintivo de la actividad de Juan, por lo que tambi\u00e9n Flavio Josefo le da el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153bau-tizador\u2020\u009d. El bautismo de Juan era un rito penitencial, relacionado con el arrepentimiento de las culpas, y ten\u00ed\u00ada como finalidad la purificaci\u00f3n de los pecados. Lo confer\u00ed\u00ada una sola vez el Bautista en el agua corriente. El bautismo de Juan se distingu\u00ed\u00ada del de los pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados, ya que se les administraba-no a los paganos, sino a los ya jud\u00ed\u00ados; y era distinto de los ba\u00f1os diarios que practicaban ciertas sectas, como la de Qumr\u00e1n, pues se hac\u00ed\u00ada una sola vez con la intervenci\u00f3n de Juan y al aire libre. Tambi\u00e9n se diferenciaba de la purificaci\u00f3n anunciada por los profetas para el tiempo escatol\u00f3gico (Ez 36,25; Za 13,1), ya que exig\u00ed\u00ada la conversi\u00f3n individual. El bautismo en el Jord\u00e1n fue una creaci\u00f3n original del Bautista y presenta ciertas caracter\u00ed\u00adsticas \u00fanicas en su significado. Como expresi\u00f3n de conversi\u00f3n, garantizaba la salvaci\u00f3n ante el juicio inminente y preparaba para la llegada del reino de Dios. De aqu\u00ed\u00ad se deduce que el Bautista no fue solamente un predicador apocal\u00ed\u00adptico, sino tambi\u00e9n un mediador de salvaci\u00f3n. El Bautista bautiz\u00f3 tambi\u00e9n a Jes\u00fas (Mt 3, 13-17 Mc l,9ss; Lc 3,21s; Jn 1,3lss).<br \/>\n1580<br \/>\n3. La llegada del \u2020\u0153m\u00e1s fuerte\u2020\u009d.<br \/>\nJuan anunci\u00f3 la llegada de uno \u2020\u0153m\u00e1s fuerte que yo\u2020\u009d (Mt 3,11; Mc 1,7; Lc 3,16; Jn 1,15; Jn 1,24), de quien no se consideraba digno ni siquiera de ser un servidor. Se trata de un mes\u00ed\u00adas trascendente, que habr\u00ed\u00ada de bautizar en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con el fuego, es decir, que purificar\u00ed\u00ada a los que est\u00e1n destinados a la salvaci\u00f3n y aniquilar\u00ed\u00ada a los pecadores impenitentes. En este texto el bautismo tiene un sighi-\u2020\u2122 ficado simb\u00f3lico y est\u00e1 inserto en una perspectiva de juicio escatol\u00f3gico. El mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or que viene despu\u00e9s del Bautista es el protagonista de este juicio definitivo. Es identificado con el juez universal, que decide de la suerte de los hombres seg\u00fan el criterio de la fidelidad que se exprese a trav\u00e9s de una justa conducta de vida (Mt 13,30; Mt 13,<br \/>\nHabiendo pertenecido probablemente durante alg\u00fan tiempo a los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista, Jes\u00fas reconoci\u00f3 en Juan a un enviado de Dios (Mt 11,9; Lc 7,26) y vio en su obra los signos del reino inminente del Se\u00f1or Mt 11,1); tuvo al Bautista en una alta consideraci\u00f3n (Mt 11,11; Lc 7,28). Durante alg\u00fan tiempo Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos se entregaron tambi\u00e9n a la actividad bautismal, al mismo tiempo que el Bautista, ganando a algunos de sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 3,22-26; Jn 4,1 5). En contra de los prop\u00f3sitos de su maestro, los disc\u00ed\u00adpulos de Juan formaron un grupo particular, que se distingui\u00f3 por las propias pr\u00e1cticas del ayuno y de la oraci\u00f3n Mc 2,18; Lc 5,33; Lc 11,1).<br \/>\nHabiendo ejercitado la actividad bautismal unida a la predicaci\u00f3n penitencial tambi\u00e9n en Perea, donde suscit\u00f3 igualmente un movimiento particular (Jn 3,33), el Bautista fue arrestado, encerrado en la fortaleza de Maqueronte y finalmente ajusticiado (Mt 14,3-12; Mc 7,17-29 Lc 3,19s).<br \/>\n1581<br \/>\n4. Relaciones con Jes\u00fas.<br \/>\nLas relaciones entre el Bautista y Jes\u00fas no est\u00e1n expuestas claramente en los evangelios sin\u00f3pticos. Parece ser que el Bautista tuvo conciencia de la identidad de Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas solamente de forma progresiva. El estilo me-si\u00e1nico de Jes\u00fas, que proclamaba el evangelio del reino a los pobres (Mt 4,23; Mt 5,3), represent\u00f3 una desilusi\u00f3n para Juan y sus disc\u00ed\u00adpulos, que aguardaban a un mes\u00ed\u00adas en el contexto de una reforma apocal\u00ed\u00adptica inserta en el marco de las instituciones jud\u00ed\u00adas (Mt 11,2-6; Lc 7,18-23). El proyecto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, que habr\u00ed\u00ada de concluir con su ignominiosa muerte en Jerusal\u00e9n, fue causa de desconcierto y de perplejidad para el Bautista y sus disc\u00ed\u00adpulos. Incluso el precursor hubo de pasar por la prueba de la fe y tuvo necesidad de leer la actividad global de Jes\u00fas a la luz de las profec\u00ed\u00adas del AT.<br \/>\nDespu\u00e9s de la muerte del Bautista, Jes\u00fas fue considerado como un Juan redivivo (Mc 6,l4ss; 8,8; Mt 14,ls; Lc 9,7ss), ya que continu\u00f3 la obra del Bautista rodeado de sus disc\u00ed\u00adpulos. Tras la muerte de Jes\u00fas, los seguidores del Bautista, que consideraban a su maestro como el mes\u00ed\u00adas y la luz (Jn 1,8; Jn 1,20), se opusieron a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, que consideraban al resucitado como el que hab\u00ed\u00ada sido anunciado por el precursor.<br \/>\n1582<br \/>\nIV. EL BAUTISTA Y QUM-RAN.<br \/>\nExisten algunas convergencias entre la figura del Bautista y la comunidad de Qumr\u00e1n, que pueden explicarse tambi\u00e9n por la cercan\u00ed\u00ada geogr\u00e1fica entre el lugar de la actividad del Bautista y el asentamiento de los esenios en las orillas del mar Muerto. El valor religioso del \/ desierto y el papel que representa el texto de Is 40,3 (1QS VIII, 12s; IX, 19; Mt 3,3; Mc 1,3; Lc 3,4; Jn 1,23), la espera de los tiempos escatol\u00f3gicos (1QS X, 11; Jn 1,l9ss), la invitaci\u00f3n a volverse a Dios, la relaci\u00f3n entre el bautismo y la penitencia y la vida asc\u00e9tica son otros tantos elementos que emparen-tan al Bautista con la comunidad del mar Muerto. Pero tambi\u00e9n se perciben algunas discordancias fundamentales, como el car\u00e1cter espiritual y \u00e9tico de la conversi\u00f3n predicada por el Bautista abierta a todos los hombres, las caracter\u00ed\u00adsticas originales de su bautismo como signo de cambio interior radical, los rasgos prof\u00e9ticos de la vida asc\u00e9tica del Bautista y el reconocimiento de Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa obra del precursor se inspira en el mensaje de los profetas veterotes-tamentarios, sobre todo de Elias, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, que en el anuncio del juicio sobre el pueblo y de la conversi\u00f3n efectiva ven la \u00faltima posibilidad de librarse del \u2020\u0153fuego\u2020\u009d (Mt 3,1 Os; Lc 3,9; Lc 3,16). En el Bautista est\u00e1 presente el influjo de la corriente apocal\u00ed\u00adptica; pero a diferencia de los c\u00ed\u00adrculos apocal\u00ed\u00adpticos intertestamentarios, Juan no subraya el car\u00e1cter c\u00f3smico del cataclismo mesi\u00e1nico. Los rasgos particulares que convierten al Bautista en una aparici\u00f3n \u00fanica en la historia religiosa de Palestina son: una conciencia clara del juicio inminente, el retorno a la predicaci\u00f3n moral prof\u00e9tica, la apertura universalista y el mesianismo, que no es de tipo dav\u00ed\u00addico, ni d\u00e9utero-isaiano, ni dani\u00e9lico, ni es\u00e9nico.<br \/>\n1583<br \/>\nBIBL.: Bammel E., The Baptisi in Early Christian Tradition, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d 18 (1971\/72) 95-1 28; Becker J.j Johannes der Taufer und Jes\u00fas von Nazareth, Neukirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1972; Benoit P., L\u2020\u2122infanziadi GiovanniBallista secondo Luca. Esegesie Teolog\u00ed\u00ada, Ed. 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Mal 3,1), Juan inaugura el Evangelio (Act 1,22; Mc 1,1-4); \u00abhasta \u00e9l hab\u00ed\u00ada la ley y los profetas; desde entonces se anuncia el reino de Dios\u00bb (Le 16,16 p). Profeta sin igual, prepara las v\u00ed\u00adas del Se\u00f1or (Mt 11,11; Mc 1,3 p), cuyo \u00abprecursor\u00bb (Act 13,24s) y testigo (Jn 1,6s) es.<\/p>\n<p>1. El Precursor y su bautismo. Juan, a\u00fan antes de nacer de una madre hasta entonces est\u00e9ril, es consagrado a Dios y lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Le 1,7.15; cf. Jue 13,2-5; ISa 1,5.11). El que debe ser un nuevo *El\u00ed\u00adas (Le I,16s) evoca al gran profeta por su *vestido y su vida austera (Mt 3,4 p) que lleva en el desierto desde su juventud (Le 1,80). \u00bfHabr\u00ed\u00ada sido formado por una comunidad como la de Qumr\u00e1n? En todo caso, una vez llegado el tiempo de su manifestaci\u00f3n a Israel, cuidadosamente registrado por Lucas (3,1s), aparece como un maestro rodeado de disc\u00ed\u00adpulos (Jn 1,35), ense\u00f1\u00e1ndoles a&#8217; ayunar y a orar (Mc 2,18; Le 5,33; 11,1). Su voz potente resuena en Judea ; predica una *conversi\u00f3n, cuyo signo es un ba\u00f1o ritual acompa\u00f1ado de la confesi\u00f3n de los pecados, pero que exige adem\u00e1s un esfuerzo de renovaci\u00f3n (Mc 1,4s); porque de nada sirve ser hijo de Abraham, si no se practica la *justicia (Mt 3,8s p), cuyas reglas da a la multitud de los humildes (Le 3,10-14).<\/p>\n<p>Pero los fariseos y los legistas no creen en \u00e9l; algunos lo tratan de poseso (Mt 21,32; Mc 11,30ss p; Le 7,30-33); as\u00ed\u00ad, cuando acudieron a \u00e9l les anunci\u00f3 que la *ira consumir\u00ed\u00ada todo \u00e1rbol est\u00e9ril (Mt 3,10 p). Denuncia el adulterio del rey Herodes acarre\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la prisi\u00f3n y luego la muerte (Mt 14,3-12 p; Le 3,19s; 9,9). Por su *celo es sin duda Juan el nuevo El\u00ed\u00adas que se espera y que debe preparar al pueblo para la venida del Mes\u00ed\u00adas (Mt 11,14); pero es desconocido, y su testimonio no impedir\u00e1 la pasi\u00f3n del Hijo del hombre (Mc 9,llss p).<\/p>\n<p>2. El testigo de la luz y el amigo del esposo. El *testimonio de Juan consiste, en primer lugar, en proclamarse mero precursor; en efecto, la multitud se pregunta si no ser\u00e1 el *Mes\u00ed\u00adas (Le 3,15). A una encuesta oficial responde el Bautista que no es digno de desatar las sandalias de aquel al que \u00e9l precede y \u00abque era antes que \u00e9l\u00bb (Jn 1,19-30; Le 3,16s p). El \u00abque viene\u00bb y que bautizar\u00e1 en el Esp\u00ed\u00adritu (Mc 1,8) y en el fuego (Mt 3,11s), es Jes\u00fas, sobre el que descendi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu en el momento de su bautismo (Jn 1,31-34).<\/p>\n<p>Al proclamarlo *corder\u00f3 de Dios que quita el *pecado del mundo (Jn 1,29), no preve\u00ed\u00ada Juan c\u00f3mo lo quitar\u00ed\u00ada, como tampoco comprend\u00ed\u00ada por qu\u00e9 hab\u00ed\u00ada venido Cristo a ser bautizado por \u00e9l (Mt 3,13ss). Para quitar el pecado deber\u00ed\u00ada Jes\u00fas recibir un *bautismo, del que el de Juan s\u00f3lo era *figura: el bautismo de su pasi\u00f3n (Mc 10,38; Le 12,50); as\u00ed\u00ad realizar\u00ed\u00ada toda justicia (Mt 3,15), no ya exterminando a los pecadores, sino *justificando a la multitud, con cuyos pecados se habr\u00ed\u00ada cargado (cf. Is 53,7s.l ls). Ya antes de la pasi\u00f3n, el comportamiento de Jes\u00fas sorprende a Juan y a sus disc\u00ed\u00adpulos, que aguardan a un juez; Cristo les recuerda las profec\u00ed\u00adas de salvaci\u00f3n que \u00e9l realiza y los invita a no *escandalizarse (Mt 11,2-6 p; cf. Is 61,1).<\/p>\n<p>Pero ciertos disc\u00ed\u00adpulos de Juan no ser\u00e1n disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas; se hallan en los evangelios vestigios de la pol\u00e9mica entre su secta y la Iglesia naciente (p.c., Mc 2,18); \u00e9sta, para mostrar la superioridad de Cristo, no ten\u00ed\u00ada m\u00e1s que invocar el testimonio del mismo Juan (Jn 1,15). Juan, verdadero amigo del esposo y colmado de gozo por su venida, se hab\u00ed\u00ada esfumado delante de \u00e9l (3,27-30) y con sus palabras hab\u00ed\u00ada invitado a sus propios disc\u00ed\u00adpulos a seguirle (1,35ss). Jes\u00fas, en cambio, hab\u00ed\u00ada glorificado su testimonio, *l\u00e1mpara ardiente y luminosa (5,35), el profeta m\u00e1s grande nacido de mujer (Mt 11,11); pero hab\u00ed\u00ada a\u00f1adido que el m\u00e1s peque\u00f1o en el *reino de los cielos es m\u00e1s grande que \u00e9l; situaba la gracia de los hijos del reino por encima del carisma prof\u00e9tico, sin por eso despreciar la santidad de Juan.<\/p>\n<p>La gloria de este humilde amigo del esposo se proclama en el pr\u00f3logo del cuarto evangelio, que sit\u00faa a Juan con referencia al Verbo hecho carne: \u00abJuan no era la *luz, sino el testigo de la luz\u00bb; y con referencia a la Iglesia: \u00abVino para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por \u00e9l\u00bb (Jn 1,7s).<\/p>\n<p>-> Bautismo &#8211; El\u00ed\u00adas &#8211; Profeta &#8211; Testimonio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nombre \u00abJuan\u00bb indica don de Dios (\u00abDios es benigno\u00bb). Con raz\u00f3n se dio este nombre al Precursor de Cristo (Juan el Batista) porque su nacimiento fue un don de Dios para sus padres ya ancianos (Zacar\u00ed\u00adas e Isabel). Su concepci\u00f3n, su nacimiento, su misi\u00f3n y su martirio, fueron una gracia especial de Dios en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-bautista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUAN BAUTISTA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}