{"id":15248,"date":"2016-02-05T09:57:51","date_gmt":"2016-02-05T14:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelista\/"},"modified":"2016-02-05T09:57:51","modified_gmt":"2016-02-05T14:57:51","slug":"juan-evangelista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelista\/","title":{"rendered":"JUAN EVANGELISTA"},"content":{"rendered":"<p>Juan narra los hechos y la doctrina de Jes\u00fas bajo la perspectiva de \u00abver\u00bb con los ojos de la fe a quien es Hijo de Dios, el Verbo o Palabra personal de Dios, hecho carne por nosotros. A trav\u00e9s de la humanidad de Cristo se puede descubrir \u00absu gloria\u00bb (Jn 1,14; 2,11). S\u00f3lo conociendo a Jes\u00fas en su realidad hist\u00f3rica, se puede descubrir, por la fe, su realidad de Hijo de Dios y de Salvador. En este sentido, su evnagelio se ha llamado \u00abevangelio espiritual\u00bb (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>\tEl \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb (Jn 13,23; 19,26) recoge una serie de \u00absignos\u00bb por los que Cristo manifiesta su realidad de \u00abHijo de Dios\u00bb y \u00abSalvador del mundo\u00bb (Jn 3,16-17; 4,42; 20,31). El \u00abprimer signo\u00bb (el de Can\u00e1) indica la din\u00e1mica de la vida de Jes\u00fas, que camina hacia su \u00abhora\u00bb (Jn 2). El \u00faltimo signo (el costado abierto) deja entrever a quienes sepan \u00abmirar\u00bb con ojos de fe, su glorificaci\u00f3n por la cruz y la resurrecci\u00f3n (Jn 19,33-17; cfr. 11,24.32). En ambos signos, Mar\u00ed\u00ada, \u00abla mujer\u00bb, indica la actitud de fe de la Iglesia esposa de la nueva Alianza (cfr. Jn 2,4-5; 19, 25).<\/p>\n<p>\tLas promesas del Antiguo Testamento se cumplen en Jes\u00fas, quien se presenta como Mes\u00ed\u00adas (rey y profeta), \u00abHijo de Dios\u00bb e \u00abhijo del hombre\u00bb, el \u00abSalvador del mundo\u00bb, asumiendo las figuras antiguas (templo, man\u00e1, serpiente de bronce), como nuevo Mois\u00e9s y preexistente a Abraham. As\u00ed\u00ad podr\u00e1 comunicar el \u00abagua viva\u00bb (el Esp\u00ed\u00adritu Santo), que brota del nuevo templo de su cuerpo crucificado (Jn 7,37-39; 19,34). Al resucitar, mostrando sus manos y su costado, comunicar\u00e1 la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu para la misi\u00f3n (cfr. Jn 20,20-23).<\/p>\n<p>\tTodo sucede en torno a tres fiestas pascuales, con grandes discursos, especialmente el del \u00abpan de vida\u00bb (Jn 6) y el de la \u00faltima cena (Jn 13-17). Despu\u00e9s de un pr\u00f3logo, que resumen la fe en Cristo Verbo encarnado, se presentan los signos y la \u00abhora\u00bb de Jes\u00fas (su Pascua definitiva). Termina con un ep\u00ed\u00adlogo (Jn 21). Destaca en todo el evangelio la dimensi\u00f3n eclesial y sacramental nuevo nacimiento por el bautismo (Jn 3,5), Jes\u00fas \u00abpan de vida\u00bb en la Eucarist\u00ed\u00ada (Jn 6), Pastor (Jn 10), vid verdadera (Jn 15), que comunica el mandato nuevo del amor (Jn 13,34-35), que pide la unidad de los suyos a ejemplo de la Trinidad (Jn 17), que comunica el ministerio del perd\u00f3n (Jn 20,22-23), que constituye a Pedro pastor visible (Jn 21,15-22).<\/p>\n<p>\tEl amor del Padre al enviar a su Hijo (cfr. Jn 3,16) se va manifestando a trav\u00e9s de la vida de Jes\u00fas. S\u00f3lo \u00e9l, como Hijo unig\u00e9nito, ha visto al Padre (cfr. Jn 1,18), y, por tanto, s\u00f3lo \u00e9l puede anunciar que \u00abDios es Amor\u00bb (1Jn 4,7), puesto que \u00abDios nos am\u00f3 primero y nos envi\u00f3 a su Hijo para librarnos de nuestros pecados\u00bb (1Jn 4,10).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas se manifiesta como el Hijo de Dios, la expresi\u00f3n personal del Padre (Jn 14,9), \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb, puesto que s\u00f3lo por Cristo se llega al Padre (Jn 14,6). Para creer se necesita una mirada \u00abcontemplativa\u00bb ver a Cristo donde parece que no est\u00e1 (Jn 20,8; 21,7). Los que todav\u00ed\u00ada no han encontrado a Cristo preguntan a los ya creyentes en \u00e9l \u00abQueremos ver a Jes\u00fas\u00bb (Jn 12,21). La \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb de Cristo es la base del \u00abanuncio\u00bb en la misi\u00f3n (1Jn 1,1-3), puesto que la misi\u00f3n se realiza por la comunicaci\u00f3n de \u00abla propia experiencia de Jes\u00fas\u00bb (RMi 24; cfr. RMi 91).<\/p>\n<p>Referencias Apocalipsis, Dios Amor, Evangelio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 17-19.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada L. BOUYER, El cuarto evangelio, introducci\u00f3n al evangelio de san Juan (Barcelona, Estela, 1967); J.M. BOVER, Comentarios al serm\u00f3n de la Cena ( BAC, Madrid, 1955); R.E. BROWN, El evangelio seg\u00fan san Juan (Madrid, Cristiandad, 1979); V.M\u00c2\u00aa CAPDEVILA I MONTANER V.M., Liberaci\u00f3n y divinizaci\u00f3n del hombre. La teolog\u00ed\u00ada de la gracia en el evangelio y en las cartas de san Juan (Salamanca, Secretariado Trinitario, 1981); C.H. DODD, Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio (Madrid, Cristiandad, 1978); J. ESQUERDA BIFET, Hemos visto su gloria (Madrid, Paulinas, 1986); A. FEUILLET, El pr\u00f3logo del cuarto evangelio (Madrid, Paulinas, 1971); L.F. GARCIA-VIANA, El cuarto evangelio. Historia, teolog\u00ed\u00ada y relato (Madrid, San Pablo, 1997); A. JAUBERT, El evangelio seg\u00fan san Juan (Estella, Verbo Divino, 1993); J. LEAL, Evangelio de san Juan, en La Sagrada Escritura ( BAC, Madrid, 1964); X. LEON-DUFOUR, Lectura del evangelio de Juan (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1988ss); J. LUZARRAGA, Oraci\u00f3n y misi\u00f3n en el evangelio de Juan (Bilbao, Mensajero, 1978); D. MOLLAT, Iniciaci\u00f3n espiritual a san Juan (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1965); Idem, Etudes johanniques (Paris, Seuil, 1979); M. PAUL DE LA CROIX, Testimonio espiritual del evangelio de san Juan (Madrid, Rialp, 1966); I. De La POTTERIE, La verdad de Jes\u00fas. Estudios de teolog\u00ed\u00ada joanea ( BAC, Madrid, 1979); R. SCHNACKENBURG, El evangelio seg\u00fan Juan (Barcelona, Herder, 1980); O. TU\u00ed\u2018\u00ed\u008d, X. ALEGRE, Escritos jo\u00e1nicos y Cartas Cat\u00f3licas (Estella, Verbo Divino, 1995); M. De TUYA, El evangelio seg\u00fan san Juan, en Biblia conmentada ( BAC, Madrid, 1964); H. VAN DEN BUSSCHE, El evangelio seg\u00fan san Juan (Madrid, Studium, 1972); S. VERGES, Dios es amor. El amor de Dios revelado en Cristo seg\u00fan Juan (Salamanca, Secretariado Trinitario, 1982); A. WIKENHAUSER, El evangelio seg\u00fan san Juan (Barcelona, Herder, 1978).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. que avalaban la paternidad literaria de Juan evangelista. &#8211; 2. Devaluaci\u00f3n de las pruebas \u00abdefinitivas\u00bb mencionadas.-3. Nueva consideraci\u00f3n del problema. &#8211; 4. Problemas que nos hemos inventado. &#8211; 5. Tres plumas expertas. &#8211; 6. El evangelio nos habla de su autor. &#8211; 7. Testigo de la fe original, no de los sucesos fundantes de la misma. &#8211; 8. Una idea clarificadora. &#8211; 9. Justificaci\u00f3n de la creencia \u00abtradicional\u00bb. &#8211; 10. \u00bfPertenec\u00ed\u00ada al c\u00ed\u00adrculo de los Doce?<\/p>\n<p>Juan era hijo de Zebedeo y de Salom\u00e9 (Mc 15, 40), hermano de Santiago el Mayor, natural de Betsaida (Mc 1, 1620); disc\u00ed\u00adpulo de Juan Bautista, (Mc 1, 40); ap\u00f3stol de Jes\u00fas (Mt 4, 21-23; 10, 2; Mc 3, 17; Lc 6, 14); uno de los tres ap\u00f3stoles preferidos y privilegiados de Jes\u00fas (Mt 17, 1; 26, 37; Mc 1, 29; 5, 37; 10, 35; 13, 3; 14, 33; Lc 8, 51; 9, 28), el predilecto (Jn 13, 23; 19, 26; 20, 2; 21, 7). Tuvo especial relaci\u00f3n con Pedro (Lc 22, 8-12; Jn 18, 15; 20, 2; Act 3, 1; 4, 13; 8, 14). Seg\u00fan la tradici\u00f3n, Juan no dej\u00f3 Palestina hasta la muerte de Mar\u00ed\u00ada, que Jes\u00fas le hab\u00ed\u00ada encomendado desde la cruz, hacia el a\u00f1o 48. Luego se estableci\u00f3 en Efeso. Posteriormente fue deportado a la isla de Patmos. Uevado nuevamente a Efeso, muri\u00f3 martirizado (?) en tiempos del emperador Trajano. Es autor del IV evangelio, de tres cartas cat\u00f3licas y del Apocalipsis.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que fue as\u00ed\u00ad. Hermano de Santiago, hijo del Zebedeo, y autor del evangelio que lleva su nombre. Los argumentos eran evidentes. Al menos as\u00ed\u00ad se pensaba entonces. Pero \u00bfes un evangelista?<br \/>\n. Argumentos que avalaban la paternidad literaria de Juan evangelista<br \/>\n* El disc\u00ed\u00adpulo amado, autor del cuarto evangelio, es \u00ed\u00ado, como lo prueban los aramaismos, las citas de la sagrada Escritura, un conocimiento bien detallado de las costumbres jud\u00ed\u00adas, que el autor explica para los lectores no jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>* Es un \u00ed\u00ado palestinense, como lo demuestra el conocimiento bien concreto de la topograf\u00ed\u00ada de Palestina.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\n* Es testigo inmediato y ocular de las cosas que cuenta. El mismo se presenta como tal al relatar las circunstancias de tiempo, lugar, personas&#8230; que solamente pod\u00ed\u00adan ser conocidas por un testigo ocular e inmediato de los acontecimientos.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\n* Pertenec\u00ed\u00ada al colegio de los Doce y era particularmente cercano y querido del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En consecuencia, el autor del cuarto evangelio es Juan evangelista, como nos ha sidio presentado por la tradici\u00f3n multisecular. (H. HOEPFL &#8211; B. GUT &#8211; A. METZINGUER, Specialis in Novum Testamentum, Roma, 1956).<\/p>\n<p>. Devaluaci\u00f3n de las pruebas \u00abdefinitivas\u00bb mencionadas<br \/>\nEl valor del cuarto evangelio no depende del origen apost\u00f3lico, entendiendo \u00e9ste como vinculado a una persona concreta perteneciente al grupo de los Doce. Decir que el autor es \u00ed\u00ado y, adem\u00e1s, jud\u00ed\u00ado , no prueba absolutamente nada en relaci\u00f3n con su autor; ser\u00ed\u00adan muchos los jud\u00ed\u00ados palestinenses que pod\u00ed\u00adan haberlo escrito y, por otra parte, este jud\u00ed\u00ado se hallar\u00ed\u00ada en otra zona de influencia cultural, distinta de la habitual en la que se mueven los Doce; que sea ocular es m\u00e1s que problem\u00e1tico, ya que ha tenido que servirse de fuentes, entre las que destaca la los signos, com\u00fanmente admitida, a las que no hubiese tenido que acudir un testigo inmediato y ocular de los acontecimientos; estas mismas razones hacen que se est\u00e9 cuestionando su pertenencia al colegio de los Doce.<\/p>\n<p>En cuanto a la tan difundida creencia de una longevidad excepcional de Juan el Zebedeo, a la que se ha recurrido para explicar sus diferencias con los sin\u00f3pticos, hay muchos autores que hoy la ponen en tela de juicio o simplemente la niegan. Teniendo en cuenta su temperamento violento, semejante al de su hermano Santiago, ambos (Mc 3, 17: hijos del trueno) es muy probable que el testimonio definitivo del evangelista mediante su martirio fuese, m\u00e1s bien, temprano. M\u00e1s o menos en torno al a\u00f1o 44 en que fue martirizado su hermano Santiago (Hch 12, 2).<\/p>\n<p>3.  \u00f3n del problema<br \/>\nHace casi un siglo que las cosas comenzaron a cambiar. Hoy el planteamiento difiere radicalmente del expuesto anteriormente. Seguimos hablando del evangelio seg\u00fan san Juan y, consiguientemente, del evangelista Juan. Pero la obra, el cuarto evangelio, es considerado como un documento teol\u00f3gico en forma de evangelio que ha sido colocado bajo el de san ap\u00f3stol (X. L\u00e9on-Dufour). Y Juan evangelista es la representativa a la que se acude como avalista del documento teol\u00f3gico m\u00e1s valioso del N. T. Mantenemos tanto el nombre como el t\u00ed\u00adtulo que lleva por razones tradicionales. El enfoque actual condiciona pr\u00e1cticamente todo aquello cuyo valor hab\u00ed\u00ada sido absolutizado en el pasado.<\/p>\n<p>. Problemas que nos hemos inventado<br \/>\na) La apostolicidad, inspiraci\u00f3n e historicidad de los evangelios no dependen de aquellas personas a las que un documento del N. T. ha sido atribuido. La garant\u00ed\u00ada y fiabilidad de estos documentos de fe dependen del \u00abcar\u00e1cter eclesial y tradicional\u00bb; en ellos se expresa la fe de la Iglesia original y de su Tradici\u00f3n (hemos escrito intencionadamente la palabra con may\u00fascula) fundante; la atribuci\u00f3n a una persona concreta estuvo exigida, en el siglo segundo, por la necesidad de ofrecer una versi\u00f3n ortodoxa y fiel del evangelio -garantizado por personas de absoluta solvencia reconocida como tal a nivel de Iglesia- frente a las corrientes her\u00e9ticas que ya hab\u00ed\u00adan surgido con fuerza. Por esta raz\u00f3n, el a\u00f1o 180, por primera vez, Ireneo atribuye el cuarto evangelio a Juan el Zebedeo.<\/p>\n<p>b) El cuarto evangelio es, en lo esencial, la obra de un solo autor -seguimos hablando de Juan evangelista, y el supuesto autor ser\u00ed\u00ada el responsable de lo m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de la obra-; cuando hablamos as\u00ed\u00ad debemos tener en cuenta que el presunto autor no es una personalidad genial y aislada; forma parte de un grupo de te\u00f3logos a los que se ha convenido en llamar \u00abescuela jo\u00e1nica\u00bb. Y cuando hablamos de escuela nos referimos a un lugar donde la tradici\u00f3n cristiana se ha transmitido por v\u00ed\u00ada de ense\u00f1anza, un lugar donde esta tradici\u00f3n ha sido interpretada y actualizada a lo largo de generaciones, un lugar donde esta tradici\u00f3n ha cristalizado epis\u00f3dicamente en producciones literarias.<\/p>\n<p>En dicho lugar, la escuela jo\u00e1nica surgi\u00f3 como fruto maduro de la comunidad o comunidades jo\u00e1nicas. Dentro de la comunidad jo\u00e1nica surgi\u00f3 la escuela jo\u00e1nica cuya maduraci\u00f3n en la fe fue encauzada por los te\u00f3logos de la misma, entre los que hay que contar al evangelista y a los diversos redactores que intervinieron en la composici\u00f3n de la obra. Puede hablarse de una \u00abescuela jo\u00e1nica\u00bb, situada ordinariamente en Efeso -ciudad de Asia Menor en donde pululaban m\u00faltiples corrientes religiosas-, que estar\u00ed\u00ada en el origen de la designaci\u00f3n de dicha escuela como \u00abjo\u00e1nica\u00bb.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelio es mucho m\u00e1s evolucionada que la de los otros tres evangelios; la divinidad de Jes\u00fas resalta tanto, que la obra de Juan result\u00f3 durante mucho tiempo sospechosa para la teolog\u00ed\u00ada judeo-cristiana (R. E. BROWN, Comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado). Todas estas particularidades le son atribuidas a la escuela de Efeso o, en todo caso, a una \u00abcomunidad jo\u00e1nica\u00bb, que no trabajaba, sin embargo, a partir de especulaciones sino sobre los resultados y ense\u00f1anzas transmitidas por el ap\u00f3stol Juan, hijo de Zebedeo. El conjunto fue reunido y ordenado por el evangelista-escritor. Finalmente, un redactor-recopilador habr\u00ed\u00ada puesto el punto final o la redacci\u00f3n \u00faltima del libro. (X. Le\u00f3n-Dufour, que intenta de este modo armonizar lo nuevo con lo antiguo).<\/p>\n<p>c) Crecimiento y progresivo. Antes de llegar a su forma definitiva, el evangelio de Juan ha sufrido una evoluci\u00f3n bastante profunda y compleja; casi todos los comentaristas modernos lo reconocen, aunque est\u00e9n en desacuerdo Sobre la forma de concebir esta evoluci\u00f3n. Seg\u00fan unos, el evangelista habr\u00ed\u00ada fusionado, retoc\u00e1ndolas, m\u00e1s o menos, un cierto n\u00famero de fuentes, Bultmann, por ejemplo, distingue tres fundamentales: la fuente de los signos, que proporcion\u00f3 a Juan los milagros que narra; una colecci\u00f3n de los discursos\u00bb de Jes\u00fas, con una clara influencia de la gnosis mandea o del mande\u00ed\u00adsmo, y un relato especial de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nSeg\u00fan otros autores, un texto primitivo, mucho m\u00e1s breve que el evangelio actual, se habr\u00ed\u00ada desarrollado, al estilo de una bola de nieve, incorporando materiales diversos pero unidos entre ellos por el hecho de haber emanado del mismo \u00abambiente jo\u00e1nico\u00bb. \u00bfDiversas ediciones corregidas y aumentadas? Cualquiera que sea la soluci\u00f3n adoptada, cualquiera que sean las variantes aportadas por una u otra soluci\u00f3n, nos encontramos ante el hecho siguiente: el evangelio de Juan est\u00e1 compuesto por estratos redaccionales diversos, que pertenecen a \u00e9pocas diferentes y a ambientes de pensamiento no homog\u00e9neos. Evidentemente que es necesario tener en cuenta todo esto cuando se quiere interpretar con seriedad el cuarto evangelio.<\/p>\n<p>d) Los de un \u00abtell&#8217;. El cuarto evangelio ha sido comparado con lo que los arque\u00f3logos llaman un \u00abtell\u00bb, un peque\u00f1o alto \u00abartificial\u00bb. El mont\u00ed\u00adculo arqueol\u00f3gico ha ido creciendo por la acumulaci\u00f3n de los vestigios que las sucesivas generaciones y civilizaciones han ido dejando en \u00e9l. \u00danicamente desmont\u00e1ndolo se nos har\u00e1 patente la imagen y el testimonio de dichas generaciones o civilizaciones. Lo mismo nos ocurre en el cuarto evangelio. A trav\u00e9s de los distintos estratos literarios o de la historia literaria del evangelio descubriremos la social y teol\u00f3gica de la comunidad jo\u00e1nica, que se halla cristalizada en \u00e9l.<\/p>\n<p>Para seguir debidamente el proceso al que hemos aludido ser\u00e1 preciso distinguir tres fases importantes:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00aa) encuentro con Jes\u00fas. Un grupo de jud\u00ed\u00ados, no pertenecientes al juda\u00ed\u00adsmo oficial, creyeron que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas; pero no el Mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico, sino el profeta anunciado por Mois\u00e9s (Dt 18, 15-18); no de origen divino, sino simplemente un hombre enviado por Dios, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret (Jn 1, 45-46; 6, 42). En este primer momento, la predicaci\u00f3n cristiana tuvo un \u00e9xito considerable (Jn 2, 11; 4, 53; 6, 14). El hecho de que en Jerusal\u00e9n muchos se entusiasmasen con Jes\u00fas apunta en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00aa) en la fe. La fe en Jes\u00fas en cuanto Mes\u00ed\u00adas profeta era insuficiente. Deb\u00ed\u00ada ser completada con la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como de Dios. No admitir el origen celeste de Jes\u00fas y su divinidad era ir en contra de las exigencias divinas y quedar excluido del camino de la salvaci\u00f3n. Este nuevo planteamiento transform\u00f3 la tranquilidad anterior en agitaci\u00f3n violenta. La mayor parte de los discursos y del material similar a los discursos del evangelio tienen una clara impronta jo\u00e1nica. En este material, al que debe a\u00f1adirse la primera carta de Juan, tenemos la base fundamental para determinar lo que es espec\u00ed\u00adficamente jo\u00e1nico. M\u00e1s a\u00fan, el Jes\u00fas que est\u00e1 hablando aqu\u00ed\u00ad muy dif\u00ed\u00adcilmente es la figura hist\u00f3rica que puede ser perfilada medianrte el estudio de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Se trata, m\u00e1s bien, de un Jes\u00fas deducido de la confesi\u00f3n y controversias de la comunidad jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>Naturalmente que esta consideraci\u00f3n no excluye en modo alguno el material \u00abtradicional\u00bb que fue utilizado para presentar de este modo la figura de Jes\u00fas. Durante este segundo per\u00ed\u00adodo, en el que se afirma tajantemente la insuficiencia de la fe anterior: Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico&#8230; se produjeron conflictos radicales en dos niveles: de la misma comunidad y en relaci\u00f3n con \/ juda\u00ed\u00adsmo oficial.<\/p>\n<p>Creemos que en esta segunda fase jug\u00f3 un papel importante el disc\u00ed\u00adpulo amado, que influy\u00f3 decisivamente en la comunidad que se debat\u00ed\u00ada buscando su verdadera identidad, e influy\u00f3 de manera importante tambi\u00e9n en el evangelista propiamente dicho. Desde luego que deben pertenecer al mismo c\u00ed\u00adrculo. En la fase anterior, por el contrario, no encontramos vestigios para creer que el disc\u00ed\u00adpulo amado haya dejado sentir su influencia en la comunidad.<\/p>\n<p>3a) necesarias en orden a mantener la integridad y la pureza de la fe cristiana. Una comunidad dominada por la presencia del Esp\u00ed\u00adritu -como es la comunidad jo\u00e1nica- y por una cristolog\u00ed\u00ada tan elevada: el redentor divino, que desciende de arriba, para volver al mundo de Dios&#8230; pod\u00ed\u00ada correr el riesgo -de hecho ya lo hab\u00ed\u00ada corrido- de \u00abespiritualizarse\u00bb, en el sentido peyorativo de la palabra, en la l\u00ed\u00adnea de la gnosis. Pod\u00ed\u00ada llegar a negar en el redentor divino una verdadera encarnaci\u00f3n, una muerte real y una eucarist\u00ed\u00ada aut\u00e9ntica. En estos tres terrenos, aunque no s\u00f3lo en ellos, se hicieron necesarias unas precisiones bien concretas en orden a mantener la integridad y la pureza de la fe cristiana. Y todo ello corri\u00f3 a cargo del que hoy es conocido com\u00fanmente como el Redactor final del evangelio.<\/p>\n<p>Estas precisiones sobre la verdadera humanidad del Redentor divino, del Logos hecho carne, sobre su muerte real y no s\u00f3lo aparente, sobre el verdadero sentido de la eucarist\u00ed\u00ada, en la que se come y bebe la carne y la sangre de Cristo&#8230; obligaron a los gn\u00f3sticos, los docetas, a irse de la comunidad jo\u00e1nica: de entre nosotros, no eran de los nuestros, dir\u00e1 el autor de la primera carta de Juan. hubiesen sido de los nuestros \u00ed\u00adan permanecido con nosotros. Pero sucedi\u00f3 as\u00ed\u00ad poner de manifiesto que no todos son de nuestros (1 Jn 2, 19).<\/p>\n<p>Muy probablemente, en esta tercera fase el Redactor final se halla bajo la influencia del disc\u00ed\u00adpulo amado al que nos presenta como testigo cualificado de los acontecimientos finales de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>) Unidad desde la diversidad. El evangelista no es un creador que parte de cero. El pertence a un ambiente que posee tradiciones ricas y originales sobre la persona de Jes\u00fas. Cuando se puso a escribir, hizo una obra de \u00abtrabajador\u00bb e int\u00e9rprete. Se sirvi\u00f3 de una colecci\u00f3n de relatos de milagros -ya nos hemos referido a ella, llam\u00e1ndola fuente de los signos-, de una colecci\u00f3n de palabras atribuidas a Jes\u00fas y de informes especiales sobre la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n. Todas estas tradiciones fueron recopiladas en forma de un evangelio imprimiendo en ellas su concepci\u00f3n teol\u00f3gica espec\u00ed\u00adfica. Por una raz\u00f3n que desconocemos, el evangelista no termin\u00f3 su obra.<\/p>\n<p>Esta tarea de \u00abtrabajador\u00bb e int\u00e9rprete es f\u00e1cil descubrirla en los indicios de com\u00f3n existentes en el cuarto evangelio. De ellos se deduce con claridad que no sali\u00f3 de una \u00fanica pluma ni de una \u00fanica vez. El evangelio, lo mismo que la comunidad cristiana que se expresa en \u00e9l, ha tenido un largo proceso de crecimiento que puede ser constatado mediante el an\u00e1lisis del mismo, aunque no pueda ser seguido paso a paso todo este proceso. Mencionamos a continuaci\u00f3n las \u00abcicatrices y suturas\u00bb que pueden ser descubiertas sin necesidad de especiales investigaciones para descubrirlas:<\/p>\n<p>&#8211; Hay una clara ruptura entre el final del cap. 5\u00c2\u00b0, en el que Jes\u00fas se encuentra en discusi\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados en Jerusal\u00e9n, y el comienzo del 6\u00c2\u00b0 que, con toda naturalidad, sit\u00faa a Jes\u00fas en Galilea, sin previos desplazamientos.<\/p>\n<p>&#8211; El cap. 14, el verdadero y pr\u00e1cticamente \u00fanico discurso de despedida, termina con una frase conclusiva cuya continuaci\u00f3n l\u00f3gica tenemos en el cap. 18. Pues bien, entre el cap. 14 y el 18 han sido insertados tres cap\u00ed\u00adtulos, que recogen las instrucciones de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos -constituyen un verdadero cuerpo independiente y son considerados como la \u00abgran glosa\u00bb, y la com\u00fanmente llamada \u00aboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; De la afirmaci\u00f3n-invitaci\u00f3n que los hermanos de Jes\u00fas le hacen para subir a Jerusal\u00e9n y demostrar all\u00ed\u00ad su categor\u00ed\u00ada (Jn 7, 3-4) se deduce que Jes\u00fas no ha estado nunca en la ciudad santa. Sin embargo, esta impresi\u00f3n es falsa. Jes\u00fas ya ha estado en Jerusal\u00e9n varias veces (Jn 2, 23; 3, lss: 5, 1 ss).<\/p>\n<p>&#8211; El texto de 7, 17-23 se refiere a lo ocurrido en 5, 18: la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico, como si se tratase de algo recientemente ocurrido, cuando hab\u00ed\u00ada transcurrido m\u00e1s de medio a\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; Las afirmaciones recogidas en 3, 31ss no encajan en absoluto en labios del Bautista, pero s\u00ed\u00ad en labios de Jes\u00fas inmediatamente despu\u00e9s de 3, 21. Los versos intermedios constituyen una glosa nacida de la tendencia antibautista.<\/p>\n<p>&#8211; El relato de la mujer ad\u00faltera (8, 1-11) rompe la l\u00f3gica del discurso. No encaja ah\u00ed\u00ad, ni siquiera en el evangelio de Juan, que no es especialista ni manifiesta especial inter\u00e9s por hablarnos de la misericordia de Jes\u00fas. Es m\u00e1s, en la transmisi\u00f3n del texto ha sido una unidad literaria itinerante, que la ha colocado en los diversos evangelios. Naturalmente que el m\u00e1s adecuado ser\u00ed\u00ada el de Lucas.<\/p>\n<p>&#8211; El evangelio termin\u00f3 originalmente en el cap. 20, con una frase conclusiva, que a\u00fan permanece en los versos 30-31, y fue a\u00f1adido otro cap. que tiene su propia conclusi\u00f3n que en nada se parece a la anterior.<\/p>\n<p>La enumeraci\u00f3n no ha pretendido ser exhaustiva, pero creemos que es suficientemente elocuente y probativa en orden a demostrar lo que se pretende: el evangelio es la culminaci\u00f3n de un proceso complicado y, consiguientemente, no sali\u00f3 de una \u00fanica pluma ni de una \u00fanica vez.<\/p>\n<p>5. Tres expertas<br \/>\nNos referimos a los tres autores que pusieron por escrito el evangelio en cada una de las tres fases por las que pas\u00f3 la comunidad jo\u00e1nica y a las que hicimos referencia en el punto anterior: a) la primera fase del evangelio corresponder\u00ed\u00ada a la consideraci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico. Esto equivaldr\u00ed\u00ada al fundamental, que recog\u00ed\u00ada los signos-milagros y otra materia narrativa. El autor nos es completamente desconocido. b) En la segunda fase, \u00abcrecimiento en la fe\u00bb, un segundo autor, al que llamamos evangelista, reelabor\u00f3 el material anterior \u00abteologiz\u00e1ndolo o cristologiz\u00e1ndolo\u00bb. El \u00abevangelista\u00bb pone de relieve el origen celeste de Jes\u00fas, su procedencia de arriba, la filiaci\u00f3n divina, su car\u00e1cter de Revelador, las discusiones sobre el origen de Jes\u00fas, los grandes discursos cristol\u00f3gicos&#8230; c) Esta \u00abalta\u00bb cristolog\u00ed\u00ada creaba serios problemas, desde la mentalidad religioso-filos\u00f3fica de la gnosis para aceptar su humanidad, su muerte, el realismo de la eucarist\u00ed\u00ada. Aqu\u00ed\u00ad era necesario hacer las prenecesarias en orden a mantener la integridad y pureza de la fe cristiana, particularmente en los tres puntos mencionados. Son los que aparecen con mayor claridad y crudeza en todo el N. T. En esta fase fue decisiva la pluma del Redactor final. Estas tres manos o plumas fundamentales no actuaron aisladamente sino como portavoces de la escuela teol\u00f3gica existente en la comunidad jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>. El evangelio nos habla de su autor<br \/>\na) El disc\u00ed\u00adpulo amado es autor del cuarto . La afirmaci\u00f3n no puede ser m\u00e1s clara: \u00ab\u00e9ste es el disc\u00ed\u00adpulo que da testimonio de estas cosas y que las escribi\u00f3\u00bb (Jn 21, 24a). La referencia a \u00abestas cosas\u00bb se refiere, sin duda alguna, a todo el evangelio. A continuaci\u00f3n, el texto citado, cambiando de persona, sigue afirmando: \u00ab&#8230;y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero\u00bb. El texto exige dos precisiones importantes: Se halla en el cap. 21, que procede de una mano distinta al resto del evangelio y debe ser considerado como un verdadero ap\u00e9ndice. En el final del cap. 21, como ya dijimos, hablan, por una parte, el autor de dicho cap\u00ed\u00adtulo y, por otra, la comunidad cristiana. Adem\u00e1s, debe destacarse, el estilo \u00abhiperb\u00f3lico\u00bb de dicho autor (\u00abno cabr\u00ed\u00adan en el mundo los libros que podr\u00ed\u00adan escribirse\u00bb); que se aparta seriamente de la sobriedad del resto del evangelio. La conclusi\u00f3n ser\u00ed\u00ada que el disc\u00ed\u00adpulo amado es el autor del cuarto evangelio \u00abseg\u00fan el Redactor final\u00bb.<\/p>\n<p>b) \u00f3n de los sobre el disc\u00ed\u00adpulo amado. La afirmaci\u00f3n del \u00abRedactor final\u00bb, a la que acabamos de referirnos, no se ve respaldada por el resto del evangelio, cuando habla del disc\u00ed\u00adpulo amado:<\/p>\n<p>&#8211; Pedro recurre al disc\u00ed\u00adpulo amado para descubrir al traidor en \u00faltima cena (Jn 13, 23-25) y lo hace de tal modo que ninguno de los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos se entera. Todo nos hace pensar que se trata de inculcar la idea de la necesidad que Pedro tiene del disc\u00ed\u00adpulo amado.<\/p>\n<p>&#8211; El disc\u00ed\u00adpulo amado aparece a la cruz (Jn 19, 26-27) por raz\u00f3n de ser un testigo excepcional para los seguidores posteriores de Jes\u00fas, como fiel mediador de la revelaci\u00f3n, ya que su testimonio se halla rubricado por Jes\u00fas mismo.<\/p>\n<p>&#8211; En la hasta sepulcro (Jn 20, 2-8) el disc\u00ed\u00adpulo amado lleg\u00f3 antes que Pedro porque fue el que descubri\u00f3 en el sepulcro vac\u00ed\u00ado -y lo descubri\u00f3 \u00e9l s\u00f3lo-un \u00absigno\u00bb que le apuntaba hacia la resurrecci\u00f3n (el v. 9 no puede ser m\u00e1s claro sobre el particular). No lleg\u00f3 porque fuese m\u00e1s joven y corriese m\u00e1s. \u00danicamente cabe afirmar que fue m\u00e1s r\u00e1pido que Pedro en la carrera de la fe.<\/p>\n<p>&#8211; En cuanto al disc\u00ed\u00adpulo (18, 15-16), conocido del sumo sacerdote, no s\u00f3lo no apoya la hip\u00f3tesis de ser un hijo del Zebedeo, sino que nos aleja de ella: \u00bfc\u00f3mo y por qu\u00e9 un pescador de Galilea era amigo del sumo sacerdote?<br \/>\n&#8211; En el relato de vocaci\u00f3n un disc\u00ed\u00adpulo innominado (1, 40-42). Creemos que su nombre es silenciado intencionadamente porque al evangelista o al redactor le interesaba dejar en el anonimato a uno de los disc\u00ed\u00adpulos de primera hora para que los lectores pudiesen establecer su identificaci\u00f3n con el disc\u00ed\u00adpulo amado.<\/p>\n<p>Al final del examen de los textos de Jn 1-20, en los que directa o indirectamente se habla del disc\u00ed\u00adpulo amado, debemos concluir que la afirmaci\u00f3n del redactor final en el cap. 21 sobre la paternidad literaria del cuarto evangelio no es correcta, no responde a la realidad. Del an\u00e1lisis de Jn 1-20 la \u00fanica conclusi\u00f3n l\u00f3gica es que nos encontramos, m\u00e1s bien, ante una obra \u00f3nima.<\/p>\n<p>) El disc\u00ed\u00adpulo amado el evangelista. Como ya hemos dicho, para el redactor final del evangelio, no hay duda que el disc\u00ed\u00adpulo amado es el autor del evangelio, el verdadero evangelista. \u00bfPuede sostenerse esta identificaci\u00f3n? Rotundamente, no. Tengamos en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>Resulta apenas imaginable que el disc\u00ed\u00adpulo amado se designe a s\u00ed\u00ad mismo con este nombre. A veces se ha dicho, incluso con insistencia, que el autor del cuarto evangelio -que ser\u00ed\u00ada, por supuesto, Juan el Zebedeo- no menciona su nombre modestia y se esconde a s\u00ed\u00ad mismo bajo la circunlocuci\u00f3n \u00abel disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas tanto quer\u00ed\u00ada\u00bb. Esta salida no tiene en cuenta que dicha designaci\u00f3n ir\u00ed\u00ada en contra de la m\u00e1s elemental modestia y habr\u00ed\u00ada que situarla, m\u00e1s bien, en el campo de la m\u00e1s refinada arrogancia. Tambi\u00e9n ir\u00ed\u00ada en contra de que los hijos del Zebedeo no son mencionados nunca en todo el evangelio, excepci\u00f3n hecha de Jn 21, 3 donde se habla -en un cap\u00ed\u00adtulo que es un ap\u00e9ndice a\u00f1adido- de forma gen\u00e9rica de \u00ablos hijos del Zebedeo\u00bb. Lo m\u00e1s veros\u00ed\u00admil es que dicha circunlocuci\u00f3n fuese utilizada en el c\u00ed\u00adrculo del evangelista: as\u00ed\u00ad era designado por todos los pertenecientes al c\u00ed\u00adrculo o escuela jo\u00e1nica. Ellos remit\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad al garante y testigo ocular de sus tradiciones llam\u00e1ndolo el disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas tanto quer\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Si se pregunta qu\u00e9 sab\u00ed\u00ada y qu\u00e9 valoraba el evangelista en la persona del disc\u00ed\u00adpulo amado hay que decir lo siguiente: \u00e9l estuvo recostado en el pecho-seno de Jes\u00fas y esto significaba, a su vez, que era una persona a la que Jes\u00fas se abri\u00f3 y se confi\u00f3 de manera singular; a quien consider\u00f3 como transmisor e int\u00e9rprete del mensaje de Jes\u00fas; a quien confi\u00f3 su madre; el que primero lleg\u00f3 a la fe en la resurrecci\u00f3n. Es el prototipo de los creyentes.<\/p>\n<p>d) fraude del Redactor. De lo dicho m\u00e1s arriba se deduce que el redactor final ha cometido un fraude, ha enga\u00f1ado, con sus afirmaciones del cap. 21, a sus lectores. Pero, \u00bfpor qu\u00e9?:<\/p>\n<p>&#8211; La comunidad jo\u00e1nica sab\u00ed\u00ada perfectamente qui\u00e9n era el disc\u00ed\u00adpulo amado. Para ella era la m\u00e1xima autoridad sobre la que se apoyaba su fe.<\/p>\n<p>&#8211; El \u00fanico fraude frente a la comunidad jo\u00e1nica estar\u00ed\u00ada en conceder al disc\u00ed\u00adpulo amado un papel exagerado, el atribuirle directamente la paternidad literaria de una obra que no era suya. Pero, en realidad, \u00bfno era suya? \u00bfNo era el garante \u00faltimo de las tradiciones que recog\u00ed\u00ada?<br \/>\n&#8211; El fraude estar\u00ed\u00ada m\u00e1s justificado si la cuesti\u00f3n es considerada, no en relaci\u00f3n con la comunidad jo\u00e1nica, sino hacia fuera, en la perspectiva de otras comunidades o de la Iglesia universal. El silenciar el nombre del disc\u00ed\u00adpulo amado y ocultarlo bajo la circunlocuci\u00f3n consabida se explica mucho m\u00e1s l\u00f3gicamente si el disc\u00ed\u00adpulo amado era una personalidad extraordinaria dentro de la comunidad jo\u00e1nica, pero era persona desconocida a de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>. Testigo de la fe original, no de los sucesos de la misma<br \/>\nEl autor del cuarto evangelio no pertenece ya a la generaci\u00f3n apost\u00f3lica. Juan evangelista -seguimos reservando este t\u00ed\u00adtulo para el autor del evangelio- siente la distancia que le separaba del Jes\u00fas hist\u00f3rico y reflexiona sobre la misma con mayor intensidad que lo hicieron los sin\u00f3pticos. Su reflexi\u00f3n se centra en dos momentos trascendentales: la vida de Jes\u00fas y en la \u00e9poca en que \u00e9l vive. Y no debemos pensar que al evangelista le interese muy poco el Jes\u00fas hist\u00f3rico. Lo que pretende el evangelista es unir o armonizar ambos momentos, de tal manera que el primero -el relativo al Jes\u00fas hist\u00f3rico- siga siendo el fundamento del segundo y que \u00e9ste se desarrolle profundamente, en admirable \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb, desde aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>El Protagonista de su evangelio es un Viviente, ausente corporalmente de la comunidad y, al mismo tiempo, presente en ella y determinante de su vida. Los discursos de Jes\u00fas son, m\u00e1s bien, sobre Jes\u00fas; las discusiones de Jes\u00fas con sus contempor\u00e1neos se convierten en las sobre Jes\u00fas, protagonizadas por el cristianismo naciente con el juda\u00ed\u00adsmo que se le hab\u00ed\u00ada enfrentado de forma violenta. Juan evangelista se interesa por Jes\u00fas como historiador, sino como y creyente, como te\u00f3logo, teniendo en cuenta la cultura y mentalidad tan distintas de sus nuevos destinatarios a los que hab\u00ed\u00ada que hablarles en el lenguaje que ellos entendiesen.<\/p>\n<p>. Una idea clarificadora<br \/>\nJuan evangelista estaba plenamente convencido de que regreso al Jes\u00fas \u00f3rico ya no era posible. Su preocupaci\u00f3n est\u00e1 centrada en c\u00f3mo se puede creer en Jes\u00fas a fines del siglo primero. La idea de la salvaci\u00f3n, \u00bfno pod\u00ed\u00ada ser traducida e interpretada de forma m\u00e1s inteligible utilizando las nuevas categor\u00ed\u00adas de pensamiento y, en particular, las procedentes del pensamiento gn\u00f3stico, que prometen al hombre unas fronteras infranqueables por el mundo y, como consecuencia, una liberaci\u00f3n espiritual y trascendente, supranatural y ahist\u00f3rica? \u00bfPor qu\u00e9, pues, esta permanente vinculaci\u00f3n del cristianismo al Jes\u00fas oriundo del oscuro Nazaret?<br \/>\nJuan evangelista encontr\u00f3 la \u00fanica respuesta posible y satisfactoria en la consideraci\u00f3n siguiente: cristianismo puede permanecer fiel a Jes\u00fas y sus propios or\u00ed\u00adgenes s\u00f3lo el caso que se atreva a efectuar una formulaci\u00f3n de lenguaje y pensamiento de lo que cona Jes\u00fas como hecho y como persona. Con su evangelio, ese Juan evangelista se ha metido en una audaz aventura teol\u00f3gica. Se asemeja con ello a un equilibrista, al que un paso en falso, a la derecha o la izquierda, pod\u00ed\u00ada precipitarle en el abismo. El problema hermen\u00e9utico de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, que la reflexi\u00f3n sobre Jes\u00fas de Nazaret no puede en modo alguno dejar de lado, alcanza en su obra un nivel del que todas las generaciones posteriores est\u00e1n obligadas a aprender para beneficiarse de su enfoque.<\/p>\n<p>Juan evangelista est\u00e1 en una raya fronteriza. retorno a Jes\u00fas Nazaret es importante para \u00e9l como el problema de la nueva formulaci\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas para su propio tiempo, su entorno y sociedad. Sin el Jes\u00fas hist\u00f3rico no hay cristianismo para este te\u00f3logo y evangelista. Pero tambi\u00e9n es v\u00e1lido este otro enunciado: sin la transmisi\u00f3n e interpretaci\u00f3n filol\u00f3gica del mensaje de Jes\u00fas, del , a los oyentes de su sociedad coet\u00e1nea con su ideolog\u00ed\u00ada marcada por el propio entorno espiritual y cultural, con su lenguaje helen\u00ed\u00adstico o gnoscizante -entorno al que el propio Juan evangelista se sabe pertenecer-, ese mensaje de Jes\u00fas continuar\u00e1 cerrado y no conseguir\u00e1 producir fruto alguno. El car\u00e1cter misionero del evangelio le empuja en ambas direcciones. Si con ello queda adecuadamente fijado el prop\u00f3sito teol\u00f3gico de Juan evangelista, su evangelio lograr\u00e1 tambi\u00e9n en cierto modo una actualidad candente para nuestro tiempo, para nuestras reflexiones y esfuerzos.<\/p>\n<p>. Justificaci\u00f3n de la creencia \u00abtradicional\u00bb<br \/>\nEl esfuerzo realizado por la adecuada \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb hizo que el cuarto evangelio adquiriese un matiz, un lenguaje e incluso una mentalidad gnostizantes. Aspectos que le hicieron sospechoso de ense\u00f1ar doctrinas gn\u00f3sticas. S\u00f3lo cuando se cay\u00f3 en la cuenta de que, tambi\u00e9n \u00e9l, pod\u00ed\u00ada ser utilizado en contra de la gnosis -una de las tendencias del cuarto evangelio es la antign\u00f3stica-, encontr\u00f3, a pesar de las diferencias con los sin\u00f3pticos, la aprobaci\u00f3n de la Iglesia oficial. Aqu\u00ed\u00ad tenemos la explicaci\u00f3n del por qu\u00e9 los representantes de la ortodoxia mantuviesen la de rechazo o reserva frente al evangelio.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significado pod\u00ed\u00adan tener las dudas, fluctuaciones o negaciones para aceptarlo como plenamente ortodoxo? Digamos que estaban plenamente justificadas desde su acercamiento al mundo de la gnosis. Aprovechemos para afirmar que, de haber estado por medio como autor reconocido el ap\u00f3stol Juan, esto no hubiera ocurrido. De hecho, cuando se comenz\u00f3 a asociar el cuarto evangelio con el ap\u00f3stol Juan, toda la Iglesia lo acept\u00f3 junto a los sin\u00f3pticos. Se aplic\u00f3 anticipadamente el criterio de la apostolicidad y del testimonio ocular.<\/p>\n<p>En todo caso, el argumento supremo utilizado por la Iglesia para la aceptaci\u00f3n del evangelio de Juan fue que ella se vio reflejada en \u00e9l; \u00e9l expresaba de forma adecuada su fe; ella se auto-comprendi\u00f3 en \u00e9l porque \u00e9l dec\u00ed\u00ada lo que ella es.<\/p>\n<p>La influencia que los movimientos gn\u00f3sticos hayan podido tener en la divulgaci\u00f3n y notoriedad del cuarto evangelio no puede ser considerado como un triunfo de la gnosis. M\u00e1s bien pone de relieve la riqueza inmensa del cuarto evangelio, la densidad de contenido y la incorporaci\u00f3n que ha hecho de un nuevo lenguaje y mentalidad en orden a la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano. Esto lo captaron los gn\u00f3sticos y lo utilizaron para justificar sus doctrinas. Ah\u00ed\u00ad estuvo su m\u00e9rito. Pero cuando comenz\u00f3 a conocerse a fondo el cuarto evangelio se descubri\u00f3 que era totalmente ortodoxo y que pod\u00ed\u00ada ser utilizado contra la gnosis, como as\u00ed\u00ad ha sido. (El cuarto evangelio es gn\u00f3stico y anti-gn\u00f3stico). Baste pensar en el papel que ha jugado tanto en la cristolog\u00ed\u00ada como en la doctrina sobre la Trinidad.<\/p>\n<p>10. \u00bfPertenec\u00ed\u00ada al c\u00ed\u00adrculo de los Doce?<br \/>\nDespu\u00e9s de los desarrollos anteriores este interrogante sobrar\u00ed\u00ada. Lo resumimos en unas pocas l\u00ed\u00adneas. La lengua utilizada por el cuarto evangelio es del todo singular. \u00bfDe d\u00f3nde procede este lenguaje? Es necesario tener en cuenta el contexto general, hist\u00f3rico y cultural. En este nivel, la lengua jo\u00e1nica se debe m\u00e1s a la contingencia que a una elecci\u00f3n significativa. Se trata de no subestimar la tradici\u00f3n cristiana: evangelista es hombre perteneciente la tercera generaci\u00f3n cristiana, heredero de una tradici\u00f3n rica y constituida; muchas de las representaciones que utiliza le han llegado por el canal eclesial. En fin, desde el momento en que son consideradas las posibles influencias exteriores, provenientes de otras corrientes religiosas distintas del cristianismo, es necesario recordar que en la \u00e9poca de composici\u00f3n de este evangelio, el pr\u00f3ximo Oriente viv\u00ed\u00ada una fase de sincretismo.<\/p>\n<p>El autor no refleja \u00fanicamente experiencias personales; ha utilizado fuentes -ya nos hemos referido a ellas- lo cual no es compatible con un testigo ocular. Los Doce tienen escas\u00ed\u00adsima importancia en este evangelio y, cuando aparecen, nos encontramos como una especie de aerolitos procedentes del mundo sin\u00f3ptico (Jn 6, 67-70: 20, 24). Entre los \u00ed\u00adntimos de Jes\u00fas figuraban otras personas que no pertenec\u00ed\u00adan al c\u00ed\u00adrculo de los Doce, como Jos\u00e9 de Arimatea, Nicodemo, los que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en \u00e9l de entre los magistrados, etc. (Jn 12, 42). No se puede demostrar que en la \u00faltima cena estuviesen \u00fanicamente los Doce: deber\u00ed\u00adan ser invitados los de la casa; tambi\u00e9n pod\u00ed\u00adan asistir las mujeres&#8230;<\/p>\n<p>En cuanto a la identificaci\u00f3n concreta del disc\u00ed\u00adpulo amado, que no es Juan el Zebedeo ni ninguno de los Doce, existen varias y serias hip\u00f3tesis. La que presenta como candidato firme a L\u00e1zaro se apoya en los argumentos siguientes: s\u00f3lo de \u00e9l se dice que le amaba Jes\u00fas (Jn 11, 3); a \u00e9l conviene como a nadie el rumor sobre aquel disc\u00ed\u00adpulo no morir\u00ed\u00ada (Jn 21, 23); el disc\u00ed\u00adpulo amado s\u00f3lo aparece en escena despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: la primera vez es en la \u00faltima cena.<\/p>\n<p>Ante la falta de argumentos definitivos en este terreno, nosotros preferimos anonimato. Como ya hemos dicho, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada otros amigos fuera del c\u00ed\u00adrculo de los Doce. Entre ellos habr\u00ed\u00ada que buscar a esta personalidad extraordinaria que intim\u00f3 con Jes\u00fas m\u00e1s que ning\u00fan otro y capt\u00f3 toda la dimensi\u00f3n y significado de su persona de forma tan singular. -> .<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; J. BLANK, Evangelio seg\u00fan san juan, 4\/2, Herder, 1979; F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, Disc\u00ed\u00adpulo Amado, \u00abStudium Legionense\u00bb, 1981, pp. 39-74; D. MOODY SMITH, Christianity: Some Reflections on its character and delineation, \u00abNew. Test. Stud, 1975; M. E. BOISNARD. &#8211; A. LAMOUILLE, \u00abEvangile de lean, Paris 1977. Sinopsis del cuarto evangelio. Entre los comentaristas, el que m\u00e1s se ha preocupado del tema es. R. SCHNACKENBURC, Evangelio de luan, 4 vol, Herder, 1987.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> preexistencia, disc\u00ed\u00adpulo amado). No se conoce la identidad del autor del evangelio llamado de Juan, a quien la tradici\u00f3n ha identificado con Juan* Zebedeo. Lo \u00fanico que sabemos es que se encuentra vinculado con el disc\u00ed\u00adpulo* a  quien Jes\u00fas amaba. Es, junto a Pablo*, el mayor te\u00f3logo del Nuevo Testamento y su evangelio constituye uno de los enigmas fundamentales no s\u00f3lo del Nuevo Testamento, sino de la literatura universal. Teol\u00f3gicamente se suele destacar su \u00abcristolog\u00ed\u00ada alta\u00bb (presenta a Jes\u00fas como Hijo de Dios y ser divino preexistente*); en esa l\u00ed\u00adnea puede a\u00f1adirse que defiende tambi\u00e9n una \u00abantropolog\u00ed\u00ada alta\u00bb, es decir, una visi\u00f3n fuerte del hombre como ser que se sit\u00faa en el lugar de cruzamiento entre la vida y la muerte, la luz y las tinieblas, y que, de esa manera, forma parte del misterio de la revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>(1) Juan, un evangelio discutido. A diferencia de los contenidos casi paralelos y constantes de los tres escritos anteriores (sin\u00f3pticos), Jn ofrece un escrito con un contenido y un lenguaje distinto, lleno de representaciones y s\u00ed\u00admbolos que parecen espiritualizantes, tomados de la filosof\u00ed\u00ada y experiencia religiosa del ambiente. Ciertamente, en Juan pervive y se despliega la misma tradici\u00f3n de los sin\u00f3pticos, como muestran no s\u00f3lo los relatos de la pasi\u00f3n-muerte, sino el conjunto de los signos (milagros) y discursos que van siendo ocasi\u00f3n para que Jes\u00fas se pueda expresar y aparezca como revelador escatol\u00f3gico de Dios que ofrece la plena salvaci\u00f3n sobre la tierra, en una especie de escatolog\u00ed\u00ada ya realizada. Esos signos y discursos derivan de la misma tradici\u00f3n de los sin\u00f3pticos, pero, al mismo tiempo, ellos han sido elaborados desde una perspectiva espiritual y eclesial diferente, que empieza a estar marcada por elementos que aparecen de un modo m\u00e1s intenso en algunos grupos gn\u00f3sticos. Por eso, ciertos grupos eclesiales pudieron tener alguna dificultad en acoger el evangelio de Jn entre las Escrituras. Pero, siguiendo unos caminos quiz\u00e1 complicados, introduciendo posiblemente algunos cambios, la Gran Iglesia del siglo II ha terminado por aceptar el evangelio de Jn dentro de su canon, situ\u00e1ndolo al lado de los otros evangelios, formando unidad con Me, Mt y Le. Esta fue una sabia decisi\u00f3n que no podremos nunca agradecer bastante: los mismos responsables de una iglesia amenazada por el cisma y herej\u00ed\u00ada de la gnosis tuvieron el coraje de aceptar en su canon este libro que, de alg\u00fan modo, pudiera tomarse como expre si\u00f3n y signo de gnosis. Pensaron de esa forma que una gnosis antievang\u00e9lica s\u00f3lo se puede superar por medio de un evangelio que sea verdaderamente gn\u00f3stico, en el sentido cristiano de ese t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>(2)  Juan, evangelio de la encamaci\u00f3n. Jn es profundamente israelita, pero, al mismo tiempo, desarrolla experiencias helenistas (logos y verdad, luz y tinieblas, arriba y abajo&#8230;) que otros jud\u00ed\u00ados del tiempo hab\u00ed\u00adan puesto de relieve. Muchos investigadores han pensado que la uni\u00f3n de judaismo y helenismo deber\u00ed\u00ada conducir a un esplritualismo gn\u00f3stico de la redenci\u00f3n. Nosotros, aceptando un fondo com\u00fan o conexi\u00f3n gn\u00f3stica, resaltamos la diferencia cristiana de Jn. Ciertamente, algunos de sus rasgos pueden formar parte del mito gn\u00f3stico: Dios env\u00ed\u00ada al mundo a su Revelador que viene del misterio original y ofrece a los hombres la verdad de lo divino. El evangelio de Juan asume as\u00ed\u00ad un trasfondo gn\u00f3stico (reflejado tambi\u00e9n por la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y la especulaci\u00f3n sapiencial judeohelenista), suponiendo que Dios y los hombres se hallaban previamente separados, de manera que ha sido preciso que descienda un ser divino de los cielos para iluminarles y\/o salvarles. Pero no admite otros elementos del mito gn\u00f3stico (ni la esencia divina de las almas, ni su ca\u00ed\u00adda c\u00f3smica, ni la divisi\u00f3n estricta del bien y el mal, ni la maldad radical del mundo), aunque piensa que un ser m\u00e1s alto (mes\u00ed\u00adas, hijo de hombre, hijo de Dios) ha descendido de los cielos para salvar de su ca\u00ed\u00adda mundana a los hombres. El redentor de la humanidad, a quien los gn\u00f3sticos conciben como un tipo de entidad espiritual, propia de los cielos, es para Jn (que ratifica as\u00ed\u00ad el car\u00e1cter hist\u00f3rico y carnal de la salvaci\u00f3n) el mismo Jes\u00fas de Nazaret, encarnaci\u00f3n del Logos de Dios, no de un \u00e1ngel o ser intermedio.<\/p>\n<p>(3) Evangelio espiritual, evangelio camal. Partiendo de ese fondo y de manera puramente indicativa, queremos se\u00f1alar los dos aspectos que definen la paradoja de este libro, (a) Jn es evangelio carnal, centrado en la carne de Jes\u00fas, conforme a su palabra introductoria: \u00abel Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Entendido as\u00ed\u00ad, el Verbo de Dios no es una idea, un principio intemporal y superior, figura de un mito o de un tratado filos\u00f3fico,  sino el mismo Jes\u00fas, aquel que ha sido rechazado por las autoridades de Israel y Roma y que ha muerto en cruz entre los hombres. La encarnaci\u00f3n del Verbo se expresa en una iglesia carnal, concreta, formada por hombres y mujeres reales, no por esp\u00ed\u00adritus, como indican las p\u00e1ginas finales del evangelio (Jn 21). (b) Jn es un evangelio espiritual, que ha puesto de relieve aspectos y motivos que se hallaban impl\u00ed\u00adcitos en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica: temas que estaban antes m\u00e1s dispersos, motivos primordiales como son el amor y la vida, el camino y la luz, la verdad y el conocimiento. Esos y otros temas, que la gnosis tiende a separar de la historia, convirti\u00e9ndolos en motivo de una experiencia interior, han recibido en Jn una interpretaci\u00f3n crist\u00f3logica (todos ellos se cumplen en Jes\u00fas), vinculada a la historia de Jes\u00fas, tal como ha sido entendida la Iglesia. El evangelio de Juan ha realizado el gran \u00abmilagro\u00bb de historificar el mito gn\u00f3stico y de iluminar desde el Jes\u00fas hist\u00f3rico los abismos de la experiencia espiritual de la humanidad, haciendo as\u00ed\u00ad posible un di\u00e1logo con la filosof\u00ed\u00ada del entorno helenista y con las religiones de Oriente.<\/p>\n<p>Cf. J. J. BARTOLOME, Cuarto Evangelio. Cartas de Juan. Introducci\u00f3n y Comentario, Madrid, CCS, Madrid 2002; R. E. BROWN, El evangelio segi&#8217;m Juan I-II, Cristiandad, Madrid 2002; C. H. DODD, La Tradici\u00f3n hist\u00f3rica en el cuarto Evangelio, Cristiandad, Madrid 1977; Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio. Cristiandad, Madrid 1978; R. SCHNACKENBURG, El evangelio segi&#8217;m san Juan I-III, Herder, Barcelona 1980; O. TU\u00ed\u2018I y X. ALEGRE, Escritos jo\u00e1nicos y cartas cat\u00f3licas. Verbo Divino, Estella 1995; S. VIDAL, Los escritos originales de la comunidad del Disc\u00ed\u00adpido amigo de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan narra los hechos y la doctrina de Jes\u00fas bajo la perspectiva de \u00abver\u00bb con los ojos de la fe a quien es Hijo de Dios, el Verbo o Palabra personal de Dios, hecho carne por nosotros. A trav\u00e9s de la humanidad de Cristo se puede descubrir \u00absu gloria\u00bb (Jn 1,14; 2,11). S\u00f3lo conociendo a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUAN EVANGELISTA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15248","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15248\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}