{"id":15254,"date":"2016-02-05T09:58:03","date_gmt":"2016-02-05T14:58:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lectio-divina\/"},"modified":"2016-02-05T09:58:03","modified_gmt":"2016-02-05T14:58:03","slug":"lectio-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lectio-divina\/","title":{"rendered":"LECTIO DIVINA"},"content":{"rendered":"<p>Ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas<\/p>\n<p>\tUna tradici\u00f3n sobre el modo de meditar, que proviene de los Santos Padres y que est\u00e1 basada en la meditaci\u00f3n de la Palabra viva de Dios, se ha concretado en lo que se llama la \u00abLectio divina\u00bb o \u00abLectio sacra\u00bb. Se llama \u00abdivina\u00bb porque se busca escuchar y responder a la Palabra y a la presencia de Dios, siempre bajo la acci\u00f3n amorosa de su gracia o de su Esp\u00ed\u00adritu. Los Santos Padres (Or\u00ed\u00adgenes, San Jer\u00f3nimo, San Ambrosio, San Gregorio Magno) hablan de escuchar y responder, desde lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n. San Benito invita a los monjes a ocuparse en ella, como lectura y como estudio.<\/p>\n<p>\tDesde el siglo XII, con Guido II el Cartujano (en \u00abScala Paradisi\u00bb), se estructura esta pr\u00e1ctica a modo de camino que tiene diversas etapas. En realidad es siempre un itinerario a partir del \u00ab\u00e9xodo\u00bb, quiere entrar en el \u00abdesierto\u00bb para escuchar la Palabra de Dios y, de este modo, llegar a la uni\u00f3n con \u00e9l la nueva Jerusal\u00e9n del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\tEscuchar la Palabra desde lo hondo del coraz\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa \u00abLectio divina\u00bb centra la atenci\u00f3n en la \u00ablectura\u00bb de la Palabra para escucharla desde lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n. En realidad, se quiere seguir la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica de contemplar al \u00abVerbo\u00bb escondido en los textos de la Escritura y en los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tHay que seguir un proceso de \u00abescucha\u00bb comprometida, un escuchar totalmente, que quiere responder a la invitaci\u00f3n del Padre en el Tabor \u00abEste es mi Hijo muy amado, escuchadle\u00bb (Mt 17,5). Es un proceso de escuchar para cambiar radicalmente y unirse a la voluntad de Dios manifestado en la revelaci\u00f3n. Puede ser a nivel personal y comunitario, buscando siempre el silencio interior sin condicionamientos.<\/p>\n<p>\tUn proceso comprometido y vivencial<\/p>\n<p>\tEl proceso se ha resumido ordinariamente en cuatro etapas o momentos, que pueden tambi\u00e9n entenderse en sentido de intensidad cada vez mayor, a modo de c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos lectura, meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n. Esta terminolog\u00ed\u00ada no corresponde siempre a la actual. Los autores espirituales, comentando el texto de Lc 11,9, lo resumen as\u00ed\u00ad \u00abBuscad leyendo, y hallar\u00e9is meditando; llamad orando, y abriros han contemplando\u00bb (Guido el Cartujano, Scala Paradisi; San Juan de la Cruz, Avisos, 157).<\/p>\n<p>\tLa lectura significa la apertura a la Palabra tal como es, todo entera, en las circunstancias concretas de la liturgia y de la vida. Se recibe la Palabra como don de Dios, sin manipularla ni hacerle decir nuestras preferencias. Es una escucha sincera, objetiva, que respeta el misterio de Dios, porque su Palabra sigue siendo suya. Se quiere comprender sin condicionar ni imponer.<\/p>\n<p>\tLa meditaci\u00f3n, en este caso, tiene el sentido buscar la verdad escondida en la Palabra, para dejarse cuestionar por ella, a modo de examen y sanaci\u00f3n de criterios, escala de valores, actitudes. Es la reflexi\u00f3n sencilla a partir de la fe, sabiendo que los datos revelados llaman a la conversi\u00f3n de la mente, del coraz\u00f3n y de la vida.<\/p>\n<p>\tLa oraci\u00f3n o petici\u00f3n indica la actitud de pobreza, precisamente al sentirse cuestionado por la Palabra. De esta conciencia de limitaci\u00f3n, se pasa a una petici\u00f3n humilde y confiada. Es actitud de autenticidad y de verdad ante Dios que ama y habla al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa contemplaci\u00f3n indica la uni\u00f3n con Dios, la elevaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu hacia \u00e9l, aceptando su voluntad y su modo de comunicarse, aunque sea en la oscuridad de la fe. Esta uni\u00f3n produce comuni\u00f3n y armon\u00ed\u00ada con el mismo Dios, los hermanos y el cosmos. Ya todo deja entrever a Dios que, dando sus cosas, se da a s\u00ed\u00ad mismo, m\u00e1s all\u00e1 de toda humana expectativa. Llegar a esta actitud contemplativa no es una conquista, sino un don de Dios, que \u00e9l da cuando quiere y como quiere.<\/p>\n<p>\tLas cuatro \u00abetapas\u00bb se puede considerar m\u00e1s bien como actitudes conc\u00e9ntricas, bajo el influjo de la gracia, que se intensifican cada vez m\u00e1s, armoniz\u00e1ndose entre s\u00ed\u00ad y tendiendo a la uni\u00f3n con Dios Amor, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu, presente en la propia pobreza. Es un camino sencillo, asequible a todos, cuando no se hace de \u00e9l una t\u00e9cnica o una especulaci\u00f3n. El camino de la Lectio divina lleva a una entrega cada vez mayor a la contemplaci\u00f3n, perfecci\u00f3n y misi\u00f3n. La Lectio divina buscar orar la Palabra para hacerla vida personal y comunitaria, espiritual y apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Referencias Contemplaci\u00f3n, experiencia de Dios, oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 25; PC 5; PO 18; CEC 1177, 2654, 2708.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Lectio divina et lecture spirituelle, en Dictionnaire de spiritualit\u00e9 asc\u00e9tique et mystique IX 470-510; M. BALLANO, Lectio divina, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consagrada (Madrid, Pub. Claretianas, 1989) 927-939; A. BERNARD, Teolog\u00ed\u00ada espiritual (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1994) 365-367; G.M. COLOMBAS, La lectura de Dios (Zamora, Monte Casino, 1980); I. GARGANO, Iniciaci\u00f3n a la \u00ablectio divina\u00bb (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1996; J. LECLERQ, Caracteres tradicionales de la lectio divina, en La liturgia y las paradojas cristianas (Bilbao, Mensajero, 1966) 227-240; M. MASINI, La lectio divina. Teologia, spiritualit\u00ed\u00a0, metodo (Cinisello Balsamo, San Paolo, 1996); S.A. PANIMOLLE, Ascolto della Parola e preghiera. La lectio divina (Lib. Edit. Vaticana 1987).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La lectura personal y comunitaria de la Escritura como Palabra de Dios (lectio divina) es uno de los medios m\u00e1s eficaces que cada fiel tiene para coger los frutos de la escucha de la Palabra en la liturgia y prolongar sus efectos.      Consiste en la lectura de una p\u00e1gina de la Biblia a tin de que se convierta en oraci\u00f3n y transforme la vida.  Se puede realizar siguiendo dos itinerarios distintos.  El primer itinerario, el cl\u00e1sico, parte del texto para llegar a la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n y de la vida seg\u00fan el esquema lectura-meditaci\u00f3n-oraci\u00f3n-contemplaci\u00f3n.  El segundo itinerario parte de los acontecimientos de la vida para comprender su significado y su mensaje a la luz de la Palabra de Dios. Sus momentos pueden ser expresados en las siguientes preguntas: \u00bfc\u00f3mo se revela la presencia de Dios en este acontecimiento?, \u00bfcu\u00e1l es la invitaci\u00f3n que el Se\u00f1or me dirige a m\u00ed\u00ad a trav\u00e9s del mismo? Y la autenticidad de nuestras respuestas la comprobaremos remiti\u00e9ndonos a los ejemplos o a las palabras de Jes\u00fas en el evangelio o a otras situaciones o palabras de la Escritura.  Una variante de este m\u00e9todo es el trinomio verjuzgaractuar, donde juzgar significa comprender el acontecimiento a la luz de la Palabra de Dios, y la acci\u00f3n se tiene que confrontar con los imperativos del evangelio.  El primer m\u00e9todo se adapta mejor a la lectura personal; el segundo, a un encuentro de grupo (revisi\u00f3n de vida).  Pero los dos m\u00e9todos se integran mutuamente. y se corrigen en lo que tienen de unilateral.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La lectio divina indica actualmente una forma tradicional de leer y meditar en la Palabra de Dios. La expresi\u00f3n lectio divina o lectio sacra no significa directamente una lectura cualquiera o un estudio de la Biblia con finalidades cient\u00ed\u00adficas, literarias, exeg\u00e9ticas o hermen\u00e9uticas, ni tampoco una forma de meditaci\u00f3n tradicional, sino m\u00e1s bien una atenci\u00f3n particular a la palabra revelada y a aquel que nos habla en ella, el mismo Dios. Su cualificaci\u00f3n de \u00abdivina\u00bb indica que la lectio tiene como objeto la Palabra de Dios y que se hace en la presencia del Dios vivo, bajo la acci\u00f3n de su gracia. Supone una relaci\u00f3n con el Padre que nos habla en su Verbo y con el Esp\u00ed\u00adritu que es el maestro y el \u00e9xegeta de la Escritura, en comuni\u00f3n con toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se encuentra en Or\u00ed\u00adgenes, que habla de una th\u00e9ia anagnosis; la lectura asidua de las Escrituras, seg\u00fan sus indicaciones, supone un empe\u00f1o particular la aplicaci\u00f3n concreta de los sentidos espirituales para escudri\u00f1ar los misterios escondidos en la Palabra, Seg\u00fan los Padres de la Iglesia, la lectio divina supone escuchar y responder. Jer\u00f3nimo escribe: \u00abSi rezas, eres t\u00fa el que hablas al Esposo; si lees, es el Esposo el que te hablan (Epist. 22, 25. PL 22, 41 1). Ambrosio recuerda los dos momentos del di\u00e1logo con Dios: \u00abLe hablamos cuando rezamos y lo escuchamos cuando leemos los or\u00e1culos divinos\u00bb (De officiis ministrorum, 1, 20: PL 16, 50). Gregorio Magno desarrolla en su pedagog\u00ed\u00ada la ex\u00e9gesis espiritual de la Escritura con el m\u00e9todo de la ruminatio de la Palabra mediante los sentidos interiores. San Benito usa expresamente este t\u00e9rmino en su Regula 48, 1, cuando alude a la ocupaci\u00f3n primordial de los monjes en la lectura divina (\u00aboccupari&#8230; in lectione divinan) e invita a los monjes a dedicarse a la lectura y el estudio de la Biblia. En el siglo Xll encontramos en la obra de Guido 11, abad de la Gran Cartuja (-t 1188), una exposici\u00f3n met\u00f3dica de la lectio en la Scala claustralium (PL 184 475-484), con un tratado sistem\u00e1tico en forma de carta al monje Gervasio. El autor la presenta como una escala de los monjes para subir al cielo. Enumera los cuatro escalones, que son la lectio, la meditatio, la oratio y la contemplatio. Describe el sentido de cada uno de estos momentos de esta forma: \u00abLa lectio es un estudio detenido de las Escrituras realizado con un esp\u00ed\u00adritu totalmente esforzado en comprender. La meditatio es una actividad de la inteligencia que con la ayuda de la raz\u00f3n busca la verdad escondida. La oratio es un dirigir el coraz\u00f3n a Dios con el intenso deseo de evitar el mal y conseguir el bien.<\/p>\n<p>La contemplatio es una elevaci\u00f3n del alma por encima de s\u00ed\u00ad misma, permaneciendo como suspensa en Dios y saboreando los gozos de la dulzura eterna&#8230; La lectura busca la dulzura de la vida bienaventurada, la meditaci\u00f3n la encuentra, la oraci\u00f3n la pide y la contemplaci\u00f3n la experimenta\u00bb. El autor, y a continuaci\u00f3n toda la tradici\u00f3n mon\u00e1stica, hace remontar los cuatro escalones de la lectio divina a la explicitaci\u00f3n concreta de las palabras de Jes\u00fas sobre la oraci\u00f3n asidua (Lc 1 1,9): \u00abBuscad y encontrar\u00e9is, llamad y se os abrir\u00e1: buscad en la lectura y encontrar\u00e9is en la meditaci\u00f3n, llamad en la oraci\u00f3n y se os abrir\u00e1 en la contemplaci\u00f3n&#8230;\u00bb El concilio Vaticano II, acogiendo las instancias de la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y mon\u00e1stica, aludi\u00f3 a la lectio divina, aunque no utiliza el nombre tradicional, sino m\u00e1s bien el de pia lectio (DV 25). Exhorta a los religiosos a la lectura frecuente de la Escritura para aprender \u00bb la ciencia sublime de Jesucristo\u00bb (Flp 3,8) (PC 5). \u00abPero conviene que recuerden que la lectura de la sagrada Escritura tiene que ir acompa\u00f1ada de la oraci\u00f3n , para que pueda desarrollarse el coloquio entre Dios y el hombre\u00bb (DV 25). En nuestros tiempos, bajo el influjo de la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y pastoral, la lectio divina se ha convertido -con las escuelas de la Palabra y los diversos grupos de oraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n con el m\u00e9todo de la lectura de la \u00abPalabra-Vida\u00bb en Am\u00e9rica Latina- en una de las formas m\u00e1s seguras y sobrias de la evangelizaci\u00f3n a partir de la Palabra rezada.<\/p>\n<p>Tiene la misi\u00f3n de hacer de la oraci\u00f3n personal y comunitaria una respuesta segura a la revelaci\u00f3n del Dios vivo, que nos sigue hablando hoy a nosotros en las Escrituras (DV 21). Los autores contempor\u00e1neos sugieren, para una recta experiencia de la lectio divina, la necesidad de escuchar totalmente en el Esp\u00ed\u00adritu, con los ojos vueltos hacia Cristo y en una actitud de silencio interior, en una relaci\u00f3n viva con la realidad y con la historia de los orantes que es iluminada por la Palabra y sigue abierta a la praxis, a la acci\u00f3n en la que tiene que desembocar la contemplaci\u00f3n. Por eso se habla no s\u00f3lo de los cuatro escalones del m\u00e9todo medieval, sino tambi\u00e9n de la continuidad en la vida con la consolaci\u00f3n, el discernimiento, la decisi\u00f3n, la acci\u00f3n concreta en favor de los hermanos. La lectio divina recobra de este modo su linfa vital: orar y vivir la Palabra de Dios, Palabra de vida.<\/p>\n<p>J Castellano<\/p>\n<p>Bibl.: M. Magrassi, Lectio divina, en DE, 11, 468-477. M. Ballano. Lectio divina, en DTVC. 9&#8217;27-939; G, M. Colomb\u00e1s, La lectura&#8217; de Dios, Monte Casino, Zamora 1980; J Leclerq, Caracteres tradicionales de la lectio divina, en La liturgia y las paradojas cristianas, Mensajero, Bilbao 1966, 227-240; Ch A, Bernard, La lectio divina, en Teolog\u00ed\u00ada espiritual Atenas, Madrid 1994, 365-367. Casa de la Biblia, C\u00f3mo leer la Biblia en grupo, Madrid 1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas Una tradici\u00f3n sobre el modo de meditar, que proviene de los Santos Padres y que est\u00e1 basada en la meditaci\u00f3n de la Palabra viva de Dios, se ha concretado en lo que se llama la \u00abLectio divina\u00bb o \u00abLectio sacra\u00bb. 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