{"id":15267,"date":"2016-02-05T09:58:29","date_gmt":"2016-02-05T14:58:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mariologia\/"},"modified":"2016-02-05T09:58:29","modified_gmt":"2016-02-05T14:58:29","slug":"mariologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mariologia\/","title":{"rendered":"MARIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Cristo y de la Iglesia<\/p>\n<p>\tTodo tratado de teolog\u00ed\u00ada tiene como objetivo estudiar el Misterio de Cristo prolongado en la Iglesia para la salvaci\u00f3n de la humanidad. La Mariolog\u00ed\u00ada estudia el misterio de Cristo en cuanto nacido de Mar\u00ed\u00ada Virgen, asociada a la obra salv\u00ed\u00adfica como Madre.<\/p>\n<p>\tEl Misterio de Cristo puede estudiarse seg\u00fan diversos momentos de su realidad y manifestaci\u00f3n escondido desde los siglos en Dios (en la Trinidad), preparado en el tiempo (revelaci\u00f3n, historia salv\u00ed\u00adfica), manifestado y comunicado (encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n), viviente en nosotros (gracia), presente bajo signos (Iglesia, sacramentos), plenitud de toda la humanidad (escatolog\u00ed\u00ada). En todos estos momentos cristol\u00f3gicos, eclesiol\u00f3gicos y salv\u00ed\u00adficos se puede encontrar a Mar\u00ed\u00ada elegida eternamente por Dios para ser su Madre (Virgen santa), asociada al misterio redentor, Madre nuestra en el orden de la gracia, figura de la Iglesia, glorificada en Cristo y signo de esperanza&#8230;<\/p>\n<p>\tLa figura de Mar\u00ed\u00ada se puede estudiar como parte del Misterio de Cristo (en la cristolog\u00ed\u00ada), como figura o miembro peculiar de la Iglesia (en la eclesiolog\u00ed\u00ada), como modelo de la perfecci\u00f3n cristiana y humana (soteriolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada cristiana)&#8230; Pero en todo momento est\u00e1 unida a Cristo Salvador, Redentor, Mediador universal, como Madre suya y figura de la Iglesia.<\/p>\n<p>\tLa peculiaridad de la Mariolog\u00ed\u00ada aparece en el hecho de que Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, personifica a la misma Iglesia como Esposa de Cristo. La Mariolog\u00ed\u00ada podr\u00ed\u00ada considerarse, pues, como el tratado que estudia la funci\u00f3n esponsal de la Iglesia respecto a Cristo Esposo. Cuando la Iglesia la estudia y contempla \u00aba la luz del Verbo hecho hombre, llena de veneraci\u00f3n entra m\u00e1s profundamente en el sumo misterio de la Encarnaci\u00f3n y se asemeja m\u00e1s y m\u00e1s a su Esposo\u00bb (LG 65).<\/p>\n<p>\tLos t\u00ed\u00adtulos marianos<\/p>\n<p>\tLos t\u00ed\u00adtulos marianos que se estudian en la Mariolog\u00ed\u00ada indican un aspecto del Misterio de Cristo, as\u00ed\u00ad como de la realidad eclesial. Son, pues, t\u00ed\u00adtulos o dones de Dios, que expresan la realidad salv\u00ed\u00adfica Cristo \u00fanico Salvador y Redentor, Iglesia \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48). En Mar\u00ed\u00ada Virgen, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se nos revela la filiaci\u00f3n divina de Cristo; en Mar\u00ed\u00ada Madre, se nos manifiesta la humanidad del Salvador. En la santidad de Mar\u00ed\u00ada (sin pecado original ni personal) y en su Asunci\u00f3n se nos revela la victoria total de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. La cooperaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada (con su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb y su asociaci\u00f3n de \u00abmujer\u00bb) indica el modo de actuar de Dios salva al hombre por medio del hombre.<\/p>\n<p>\tEsta profunda realidad mariana manifiesta la insondable riqueza del Misterio de Cristo (perfecto Dios, perfecto hombre y \u00fanico Salvador universal), y es tambi\u00e9n expresi\u00f3n de la realidad eclesial \u00abLa Iglesia en la Beat\u00ed\u00adsima Virgen ya lleg\u00f3 a la perfecci\u00f3n\u00bb (LG 65). Mar\u00ed\u00ada \u00abes la imagen y princi\u00c2\u00acpio de la Iglesia que habr\u00e1 de tener su cumplimiento en la vida futura\u00bb (LG 68). La maternidad divina y virginal de Mar\u00ed\u00ada, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo y en toda su integridad, dejan entender el misterio de Cristo (Dios, hombre, Salvador) que se prolonga en la Iglesia para hacerse realidad salv\u00ed\u00adfica en todo coraz\u00f3n, en toda cultura y \u00aben todas las familias de los pueblos\u00bb (LG 69).<\/p>\n<p>\tLa dimensi\u00f3n kerigm\u00e1tica y misionera de la mariolog\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>\tEl estudio cient\u00ed\u00adfico de los temas marianos llevar\u00e1 a profundizar su derivaci\u00f3n \u00abkerigm\u00e1tica\u00bb (de primer anuncio del Misterio de Cristo) y su dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gico-salv\u00ed\u00adfica (funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la historia de salvaci\u00f3n). Por estas dimensiones, la Mariolog\u00ed\u00ada puede recuperar su fuerza evangelizadora. Cada t\u00ed\u00adtulo mariano (que presentamos en su sitio respectivo), indica alg\u00fan aspecto de la salvaci\u00f3n universal realizada por Cristo, a partir de Mar\u00ed\u00ada como \u00abla gran se\u00f1al\u00bb (Apoc 12,1) y figura de la humanidad entera salvada por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\tSi el \u00abkerigma\u00bb, como \u00abprimer anuncio\u00bb, presenta a Cristo Hijo de Dios, Verbo hecho nuestro hermano, Redentor, muerto y resucitado, los temas marianos deber\u00e1n enfocarse desde esta perspectiva \u00abkerigm\u00e1tica\u00bb, como expresiones del misterio pascual de Cristo que debe anunciarse y comunicarse a toda la humanidad, insert\u00e1ndolo en todas las culturas.<\/p>\n<p>Referencias Asunci\u00f3n, eclesiolog\u00ed\u00ada, Inmaculada, kerigma, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Mar\u00ed\u00ada en la misi\u00f3n de la Iglesia, Medianera, Virgen Mar\u00ed\u00ada&#8230;<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 52-69; CEC 466-564, 484-511; 963-975, 2617-2622, 2673-2682.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada D. BERTETTO, Maria la Serva del Signore, Mariologia (Napoli, Dehoniane, 1988); A.M\u00c2\u00aa CALERO, Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Cristo y de la Iglesia (Madrid, Edit. CCS, 1990); J.M. CARDA, El misterio de Mar\u00ed\u00ada (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1986); S. DE FIORES, Maria Madre di Ges\u00f9 (Roma 1992); A. DE PEDRO, Madre de Dios, Madre de los hombres, imagen de la Iglesia (Madrid, Paulinas, 1989); J. ESQUERDA BIFET, Maria en la missi\u00f3 de l&#8217;Esgl\u00e9sia (Barcelona, Facultat de Teologia, 1981); Idem, La gran se\u00f1al, Mar\u00ed\u00ada en la misi\u00f3n de la Iglesia (Barcelona, Balmes, 1983); J.C.R. GARCIA PAREDES, Mariolog\u00ed\u00ada ( BAC, Madrid, 1995); C.I. GONZALEZ, Mar\u00ed\u00ada, Evangelizada y Evangelizadora (Bogot\u00e1, CELAM, 1988); A. MARTINEZ SIERRA, Mar\u00ed\u00ada, Madre del Se\u00f1or (Madrid, Inst. Teol. Distancia, 1986); L. MELOTTI, Maria la Madre dei viventi, compendio di Mariologia (Leumann, LDC, 1986); M.J. NICOLAS, Theotokos, el misterio de Mar\u00ed\u00ada (Barcelona, Herder, 1967); C. POZO, Mar\u00ed\u00ada en la obra de salvaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1974); A. SERRA, Mar\u00ed\u00ada seg\u00fan el evangelio (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1988); S. VERGES, Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Cristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme 1972).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>I. Planteamiento de la cuesti\u00f3n<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad se entender\u00e1 por m., no la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica sobre Mar\u00ed\u00ada, su figura y su misi\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n, ni la exposici\u00f3n ordenada de los resultados, sino la re-flexi\u00f3n sobre esta reflexi\u00f3n primaria.<\/p>\n<p>No se trata, pues, en primer t\u00e9rmino del contenido mariol\u00f3gico, sino de la ordenaci\u00f3n de este contenido en la totalidad de la teolog\u00ed\u00ada. A decir verdad, no es posible separar completamente ambos elementos, pues el esclarecimiento del segundo est\u00e1 condicionado por el primero. La soluci\u00f3n de esta tarea cient\u00ed\u00adfica se destaca hoy con contornos m\u00e1s determinados. Hasta ahora los te\u00f3logos en general se han contentado con elaborar y sistematizar el contenido mariol\u00f3gico; pero as\u00ed\u00ad han creado el presupuesto para valorar los tratados mariol\u00f3gicos en el conjunto de la teolog\u00ed\u00ada. El problema abarca tres cuestiones parciales.<\/p>\n<p>a) \u00bfEs conveniente desarrollar un tratado mariol\u00f3gico propio, en analog\u00ed\u00ada con otros tratados de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica (tratado sobre la gracia, escatolog\u00ed\u00ada, cristolog\u00ed\u00ada, etc.? Nadie puede poner en duda el papel espec\u00ed\u00adfico de Maria en la historia de la salvaci\u00f3n. Cabe preguntar, sin embargo, si las perspectivas o puntos de vista que ah\u00ed\u00ad van implicados pueden incluirse en los tratados tradicionales, casi generalmente aceptados desde las Sentencias de Pedro Lombardo, o han de elaborase en una peculiar exposici\u00f3n mariol\u00f3gica independiente de los dem\u00e1s tratados.<\/p>\n<p>El primer m\u00e9todo fue seguido por los padres y, en conjunto, tambi\u00e9n por los te\u00f3logos medievales, siempre que no se tratara de cuestiones mariol\u00f3gicas particulares (virginidad de Mar\u00ed\u00ada, asunci\u00f3n al cielo, concepci\u00f3n sin pecado), bien fuera en escritos independientes (sermones, alocuciones, homil\u00ed\u00adas, monograf\u00ed\u00adas), o bien dentro de otras obras (comentarios b\u00ed\u00adblicos). Este m\u00e9todo tiene la ventaja de que as\u00ed\u00ad se evita el aislamiento de la m. respecto del resto de la teolog\u00ed\u00ada y no puede, por ende, surgir la distinci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y m.; y tiene adem\u00e1s la ventaja de que lo dicho en los restantes tratados (p. ej., en el de la gracia o de la escatolog\u00ed\u00ada) puede ilustrarse por la forma superior de realizarse en Mar\u00ed\u00ada, por cuanto en cada caso es posible mostrar lo com\u00fan entre Mar\u00ed\u00ada y los dem\u00e1s redimidos y a la vez la peculiaridad de la redenci\u00f3n a ella concedida. El inconveniente consiste en que Mar\u00ed\u00ada no aparece as\u00ed\u00ad en la totalidad de su figura y misi\u00f3n, y en que los enunciados particulares sobre ella no muestran su conexi\u00f3n interna.<\/p>\n<p>El segundo m\u00e9todo queda libre de estos inconvenientes, pero tiene que renunciar a las ventajas del primero y cae f\u00e1cilmente en el remolino de una m. aislada, la cual olvida los l\u00ed\u00admites teol\u00f3gicos que le han sido impuestos y desplaza los acentos dentro del organismo total de la teolog\u00ed\u00ada. Si se toma decisi\u00f3n en favor del segundo m\u00e9todo, podr\u00ed\u00adan evitarse los peligros que lleva inherentes haciendo referencia a Mar\u00ed\u00ada en ciertos lugares de los tratados particulares y exponiendo en el tratado mariol\u00f3gico el puesto de Mar\u00ed\u00ada en los hechos salv\u00ed\u00adficos ordenados a todos los hombres (redenci\u00f3n, justifiaci\u00f3n, consumaci\u00f3n). As\u00ed\u00ad puede lograrse una rec\u00ed\u00adproca integraci\u00f3n de los tratados y prevenirse tanto el exceso como el defecto en la valoraci\u00f3n del tratado mariol\u00f3gico.<\/p>\n<p>b) El segundo problema parcial es el lugar que dentro del conjunto de la teolog\u00ed\u00ada haya de asignarse al tratado mariol\u00f3gico. En cuanto la figura y actividad de Mar\u00ed\u00ada depende enteramente de Cristo, dicho tratado puede tomar la cristolog\u00ed\u00ada como punto de conexi\u00f3n. En cuanto Mar\u00ed\u00ada es madre espiritual de los creyentes, as\u00ed\u00ad como el miembro m\u00e1s eminente de la Iglesia e incluso comienzo y figura de la misma (cf. Ap 12), la doctrina sobre ella puede ir antes o despu\u00e9s de la edesiolog\u00ed\u00ada. En la medida en que la teolog\u00ed\u00ada medieval hizo enunciados mariol\u00f3gicos en determinados lugares de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, aqu\u00e9llos fueron insertados en la cristolog\u00ed\u00ada (cf. p. ej., ToM\u00ed\u0081s DE AQUINO, ST III q. 27-30, y los Comentarios a las Sentencias, donde en el libro III se tratan cuestiones mariol\u00f3gicas). As\u00ed\u00ad, despu\u00e9s de exponer la uni\u00f3n hipost\u00e1tica y sus consecuencias en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, Tom\u00e1s se propone tratar de la vida y obra de Jes\u00fas. Los enunciados mariol\u00f3gicos tienen por objeto esclarecer una parte de la vida de Jes\u00fas, a saber, su entrada en el mundo. La doctrina acerca de su concepci\u00f3n y nacimiento, as\u00ed\u00ad como acerca de su obra, requiere cierto conocimiento de la mujer en cuyo seno se realiz\u00f3 la concepci\u00f3n, de la peculiaridad de su figura espiritual y religiosa, y de las consecuencias que implic\u00f3 su funci\u00f3n para Cristo y para ella misma.<\/p>\n<p>c) El tercer problema parcial versa sobre el principio fundamental de la m. Para mayor exactitud, deber\u00ed\u00ada distinguirse aqu\u00ed\u00ad entre la realidad fundamental de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica en Maria y por Maria, de una parte, y el punto de vista fundamental de un tratado mariol\u00f3gico, por otra parte. Aunque la realidad fundamental de Maria debe reflejarse en la idea fundamental del tratado mariol\u00f3gico, sin embargo dicha idea no tiene por qu\u00e9 ser adecuadamente id\u00e9ntica con aquella realidad. Pues, por raz\u00f3n de la posici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en el plan total de la salvaci\u00f3n, la idea fundamental puede ser superior a la realidad fundamental y constituir el presupuesto ideal de la misma.<\/p>\n<p>II. Respuesta<br \/>\na) El hecho de que en general puedan hacerse enunciados teol\u00f3gicos sobre Mar\u00ed\u00ada tiene su fundamento en la Escritura. Aparece con particular claridad en Gil 4, 4, pero tambi\u00e9n en los textos de los Evangelios que tratan de ella. Aqu\u00ed\u00ad Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 incluida en el testimonio de la Escritura sobre el Hijo de Dios hecho hombre, no a la manera casual como se hace menci\u00f3n del lago de Genesaret, sino en el sentido esencial de que las afirmaciones sobre la historicidad de Jes\u00fas aparecen indisolublemente unidas con los enunciados sobre su madre. Cierto que cuanto se dice sobre Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 en un contexto cristol\u00f3gico. Pero, por otro lado, no puede hablarse con pleno sentido sobre el Hijo de Dios hecho hombre, sobre su pertenencia al g\u00e9nero humano, sobre su lugar en la historia humana, sin tener en cuenta su ordenaci\u00f3n en esta historia, su continuidad y su discontinuidad respecto de la misma. Eso aparece con especial claridad en Mateo y Lucas. C\u00f3mo las verdades de fe sobre Mar\u00ed\u00ada forman parte de las verdades de fe sobre Cristo, est\u00e1 expresado en el art\u00ed\u00adculo de los s\u00ed\u00admbolos de la Iglesia: \u00abNacido de Maria virgen.\u00bb Aqu\u00ed\u00ad no puede menos de verse la vinculaci\u00f3n de los enunciados eclesiales de fe sobre Mar\u00ed\u00ada con la cristolog\u00ed\u00ada. Es comprensible que desde el principio se hicieran enunciados sobre Mar\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada. Estos enunciados se refieren a cuestiones particulares y en muchos casos no son el resultado de un razonamiento creyente, sino que son fruto de la devoci\u00f3n y, por tanto, con frecuencia ostentan el sello de la intuici\u00f3n po\u00e9tica y de una exaltaci\u00f3n entusiasta; por eso su interpretaci\u00f3n requiere un m\u00e9todo adecuado a tal g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>Ni siquiera Alberto Magno, que antes fue celebrado como el mayor mari\u00f3logo de la edad media, es mari\u00f3logo en sentido moderno. El llamado Mariale representa desde luego el primer ensayo sistem\u00e1tico de una teolog\u00ed\u00ada sobre Mar\u00ed\u00ada, en cuanto en \u00e9l se reducen todos los enunciados sobre ella a un principio \u00fanico, si bien \u00e9ste no es sostenible ni carece de peligro, a saber, la plenitud de gracia, que abarca todas las realidades particulares y cada una de ellas. No es, sin embargo, obra de Alberto. La reflexi\u00f3n mariol\u00f3gica no pas\u00f3 de la exposici\u00f3n de cuestiones particulares y de cierta ordenaci\u00f3n hasta la \u00e9poca despu\u00e9s de la reforma protestante, tiempo en que aparecieron los primeros tratados independientes (Pedro Canisio, F. Su\u00e1rez, Ch. Vega y otros). Pero muy pronto volvieron a ocupar el primer plano ciertos problemas particulares (mediaci\u00f3n universal de la gracia, corredenci\u00f3n). Estos problemas provocaron el peligro de que las afirmaciones mariol\u00f3gicas, insertas antes enteramente en la cristolog\u00ed\u00ada, se desprendieran de su base y constituyeran una m. de categor\u00ed\u00ada igual a la cristolog\u00ed\u00ada y a la eclesiolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la ley dial\u00e9ctica de tesis y ant\u00ed\u00adtesis, parece lograrse hoy una s\u00ed\u00adntesis a base sobre todo de los textos mariol\u00f3gicos del concilio Vaticano u. La evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los dogmas ha mostrado que la revelaci\u00f3n sobre Mar\u00ed\u00ada implicada en la automanifestaci\u00f3n de Dios permite una serie de proposiciones de fe sobre ella, las cuales pueden a su vez unirse en un todo ordenado o, mejor dicho, en un todo parcial dentro de la totalidad de la teolog\u00ed\u00ada. Ello hace posible un tratado mariol\u00f3gico o, por lo menos, una exposici\u00f3n sobre Maria similar a un tratado.<\/p>\n<p>b) La segunda cuesti\u00f3n ata\u00f1e al puesto del tratado mariol\u00f3gico dentro de la totalidad de la teolog\u00ed\u00ada. En la medida en que la edad media mostr\u00f3 inter\u00e9s sistem\u00e1tico por los problemas mariol\u00f3gicos, los trat\u00f3 siempre dentro del marco de la cristolog\u00ed\u00ada. Sin embargo, esto no implica ning\u00fan juicio sobre la necesidad de que un tratado mariol\u00f3gico sea exclusivamente cristoc\u00e9ntrico. Pues, p. ej., entonces no se vio la posibilidad de darle una configuraci\u00f3n eclesiol\u00f3gica, ya que la edad media no conoci\u00f3 todav\u00ed\u00ada un tratado edesiol\u00f3gico plenamente desarrollado. En todo caso, una m. inserta en la cristolog\u00ed\u00ada o desarrollada en conexi\u00f3n con ella no puede ser tratada solamente como un elemento o anejo cristol\u00f3gico. La m. es m\u00e1s que una cristolog\u00ed\u00ada ampliada, como la eclesiolog\u00ed\u00ada tambi\u00e9n es m\u00e1s que una cristolog\u00ed\u00ada ampliada. La opini\u00f3n contraria conducir\u00ed\u00ada a una identidad de Cristo y Mar\u00ed\u00ada o a una volatilizaci\u00f3n de lo mariol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de largas discusiones el concilio Vaticano II, sin prop\u00f3sito de responder a todas las cuestiones mariol\u00f3gicas, entr\u00f3 por una v\u00ed\u00ada media ofreciendo una exposici\u00f3n conexa a manera de un breve tratado teol\u00f3gico; pero lo insert\u00f3 en la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia (cap. 8 de la constituci\u00f3n Lumen gentium). As\u00ed\u00ad aparece con toda claridad la perspectiva eclesial de la m., pero no se pierde de vista la perspectiva cristoc\u00e9ntrica. Ambas perspectivas est\u00e1n indisolublemente entrelazadas. A primera vista queda m\u00e1s resaltado el enfoque eclesial; pero hemos de notar que la Iglesia es entendida enteramente desde Cristo. Aunque la Iglesia es descrita como pueblo de Dios, la peculiaridad de ese pueblo consiste en ser cuerpo de Cristo y en que \u00e9ste es su cabeza. En la liturgia, que es expresi\u00f3n de la fe de la Iglesia, se hace patente la unidad de la perspectiva cristoc\u00e9ntrica y de la eclesial en las palabras del canon: \u00abUnidos en comuni\u00f3n y celebrando la memoria en primer lugar de la gloriosa siempre virgen Mar\u00ed\u00ada, madre de Dios.\u00bb Hay que cargar con los eventuales lados de sombra de una m. eclesial. Las sombras consisten en que no todo lo que se dice sobre Mar\u00ed\u00ada puede insertarse sin dificultad en esta ordenaci\u00f3n (participaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la redenci\u00f3n objetiva).<\/p>\n<p>c) La tercera cuesti\u00f3n del tratado mariol\u00f3gico se refiere al principio fundamental del mismo. Bajo tal principio se entiende la idea o perspectiva fundamental que hace comprender todas las tesis del tratado ma&#8217; riol\u00f3gico y las reduce a unidad. La respuesta se relaciona naturalmente con la respuesta que se d\u00e9 a la cuesti\u00f3n del principio fundamental de la teolog\u00ed\u00ada en general. En efecto, la respuesta mariol\u00f3gica ser\u00e1 distinta seg\u00fan que se tome como idea fundamental de la teolog\u00ed\u00ada: bien Dios, ya en el aspecto de su divinidad, y en el de su comunicaci\u00f3n; bien Cristo; bien la Iglesia; o bien la consumaci\u00f3n del mundo y de los hombres en su glorificaci\u00f3n corporal. En el curso de la historia han aparecido las siguientes caracterizaciones del pensamiento mariol\u00f3gico fundamental: Mar\u00ed\u00ada como segunda Eva; Mar\u00ed\u00ada como la plenamente redimida; Mar\u00ed\u00ada como prototipo de la Iglesia; Maria como madre de la Iglesia; Maria como esposa y madre de Dios; o simplemente Mar\u00ed\u00ada como madre del Hijo de Dios encarnado.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n mariana destaca particularmente la idea de la maternidad divina, y la de Maria como prototipo o ejemplar de la Iglesia. Parece, sin embargo, que la idea de la maternidad divina es la que mejor corresponde a los postulados que se plantean al principio fundamental y a la conciencia constante de la Iglesia en su fe y en su teolog\u00ed\u00ada. Ese principio fundamental comprende los elementos teol\u00f3gicos contenidos en las otras sugerencias, es el que pone los acentos con m\u00e1s seguridad de acuerdo con la importancia de Maria en la historia de la salvaci\u00f3n, y tambi\u00e9n el que m\u00e1s se acerca a la realidad concreta serenamente comprendida. Sin duda las dem\u00e1s sugerencias en el fondo dicen lo mismo, pero necesitan de una interpretaci\u00f3n m\u00e1s minuciosa y se mueven m\u00e1s fuertemente en la abstracci\u00f3n. Hemos de advertir que la maternidad debe entenderse en un sentidoamplio, existencial y personal, y no en el sentido de un mero instrumento biol\u00f3gico, pues en el segundo caso no se pondr\u00ed\u00ada de relieve la dignidad humana ni la entrega a Dios por la fe. La maternidad incluye la aceptaci\u00f3n, por amor y obediencia, del encargo divino. Y tambi\u00e9n comprende como un inseparable elemento interno la disposici\u00f3n a participar activamente en el plan divino de la salvaci\u00f3n y en la obra de la vida de Jes\u00fas. En el asentimiento de Mar\u00ed\u00ada, predestinado por Dios, la humanidad misma acepta la gracia redentora. De esta maternidad as\u00ed\u00ad entendida pueden deducirse todos los restantes enunciados (exenci\u00f3n del pecado, glorificaci\u00f3n corporal, participaci\u00f3n en la obra de la salvaci\u00f3n); y pueden deducirse precisamente por el m\u00e9todo del desarrollo l\u00f3gico, de la analog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica en relaci\u00f3n con Cristo, de la conveniencia, etc. Por ella adquieren los restantes enunciados su sentido y su peso en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como su recta ordenaci\u00f3n en la m. y en la teolog\u00ed\u00ada entera. Ah\u00ed\u00ad radica adem\u00e1s la base de la piedad mariana, de su legitimidad y de sus l\u00ed\u00admites ( -> Mar\u00ed\u00ada, culto a).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: K. Rahner, Probleme heutiger M.: Aus der Theologie der Zeit, bajo la dir. de G. S\u00f6hngen (Rb 1948) 85-113; O. Semmelroth, Urbild der Kirche (W\u00fc 1950); K. Rahner, Le principe fondamental de la Th\u00e9ologie mariale: RSR 42 (1954) 481-522; C. Dillenschneider, Le principe premier d&#8217;une th\u00f3ologie mariale organique (P 1956); E. GSssmann, Der Verk\u00fcndigungstext in der dogma-tischen Erkl\u00e4rung des Mittelalters (Mn 1956); T. M. Bartolome: DThom (P)69 (1957) 160-193; A. M\u00fcller: FThH 301-317; C. Oggioni, Cuestiones mariol\u00f3gicas (Herder Ba 1961); G. Philips, De fundering van de Mariologie: Revue Eccl6siastique de Liege 44 (Lieja 1957) 193-242; D. Flanagan: IThQ 25 (1958) 367-381 (Das mariologische Grundprinzip Scheebens); J. L. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Cristo y de la Iglesia Todo tratado de teolog\u00ed\u00ada tiene como objetivo estudiar el Misterio de Cristo prolongado en la Iglesia para la salvaci\u00f3n de la humanidad. La Mariolog\u00ed\u00ada estudia el misterio de Cristo en cuanto nacido de Mar\u00ed\u00ada Virgen, asociada a la obra salv\u00ed\u00adfica como Madre. 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