{"id":15277,"date":"2016-02-05T09:58:51","date_gmt":"2016-02-05T14:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-ad-gentes\/"},"modified":"2016-02-05T09:58:51","modified_gmt":"2016-02-05T14:58:51","slug":"mision-ad-gentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-ad-gentes\/","title":{"rendered":"MISION \u00abAD GENTES\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Universalismo de la misi\u00f3n eclesial<\/p>\n<p>\tCuando se aplica la expresi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb a la palabra misi\u00f3n, se quiere indicar que \u00e9sta va dirigida \u00aba todos los pueblos\u00bb. Es, de hecho, la caracter\u00ed\u00adstica esencial de la misi\u00f3n que Jes\u00fas realiz\u00f3 y que quiso prolongar en la historia a trav\u00e9s de su Iglesia. Esta es el \u00absigno levantado en medio de los pueblos\u00bb o naciones (Is 11,12; SC 2).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de Jes\u00fas, que ahora se prolonga a trav\u00e9s de la Iglesia, es universalista por proceder de Dios Amor, \u00abPadre de todos\u00bb (Ef 4,6). Por esto Jes\u00fas es el \u00abSalvador de todos\u00bb (1Tim 4,10), el \u00abSalvador del mundo\u00bb (Jn 6,42). Se anuncia la redenci\u00f3n que Jes\u00fas ha realizado \u00abpor todos\u00bb (Mc 10,45), y que debe llegar \u00aba toda criatura\u00bb (Mc 16,15). Es, pues, misi\u00f3n \u00aba todos los pueblos\u00bb (Mt 28,19). La misi\u00f3n de Jes\u00fas tiene su fuente en la Trinidad, empieza a ser realidad desde la encarnaci\u00f3n y se desarrolla como redenci\u00f3n o rescate-liberaci\u00f3n de la humanidad entera.<\/p>\n<p>\tTradicionalmente se aplica la expresi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb al apostolado de Pablo, puesto que \u00e9l mismo se llama \u00abap\u00f3stol de las gentes\u00bb (Rom 11,13). Para Pablo, esta acci\u00f3n evangelizadora se concreta especialmente en el \u00abprimer anuncio\u00bb, es decir, en anunciar el evangelio all\u00ed\u00ad donde todav\u00ed\u00ada no ha sido anunciado.<\/p>\n<p>\tUn realidad nunca terminada<\/p>\n<p>\tEn la teolog\u00ed\u00ada y en la acci\u00f3n misionera actual, se distingue entre la misi\u00f3n ordinaria (en comunidades ya evangelizadas) y la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb, es decir, la acci\u00f3n apost\u00f3lica especial en comunidades o pa\u00ed\u00adses no suficientemente evangelizados. La misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb es uno de los tres niveles o situaciones de la misi\u00f3n eclesial 1) actividad pastoral ordinaria; 2) \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb o tambi\u00e9n \u00abreevangelizaci\u00f3n\u00bb; 3) misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb (cfr. RMi 33). En esta \u00faltima se encuentran tres nuevas posibilidades o \u00ab\u00e1mbitos\u00bb geogr\u00e1ficos (los diversos pueblos), sociol\u00f3gicos (grandes ciudades, migraciones, comunicaci\u00f3n social&#8230;), culturales (RMi 37-38).<\/p>\n<p>\tEn realidad, la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb , como \u00abactividad primaria de la Iglesia, esencial y nunca terminada\u00bb (RMi 31), indica que se encuentra todav\u00ed\u00ada en fase inicial el primer anuncio del evangelio, la fundamentaci\u00f3n o implantaci\u00f3n de la Iglesia en los diversos pueblos. Pero esta fase inicial tambi\u00e9n se encuentra en la comunidad ya cristiana en cuanto que debe asumir la propia responsabilidad en la evangelizaci\u00f3n universalista, como consecuencia de ser Iglesia \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\tEl siglo XX ha sido llamado siglo de las \u00abmisiones\u00bb, porque en \u00e9l se ha realizado una intensa acci\u00f3n evangelizadora \u00abad gentes\u00bb en los cinco continentes, porque se la elaborado sistem\u00e1ticamente la teolog\u00ed\u00ada misionera (\u00abmisionolog\u00ed\u00ada\u00bb) y tambi\u00e9n por la abundancia y calidad de documentos del magisterio sobre el tema enc\u00ed\u00adclicas misioneras (la primera, \u00abMaximum illud\u00bb, de Benedicto XV, 1919), concilio Vaticano II (especialmente con el decreto \u00abAd Gentes\u00bb, 1965), la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb (de Pablo VI, 1975), la enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris missio\u00bb (de Juan Pablo II, 1990). La carta apost\u00f3lica \u00abTertio Millennio Adveniente\u00bb presenta esta misma perspectiva la urgencia de anunciar a todos los pueblos que Cristo es el Salvador del mundo y, por tanto, \u00abel cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad\u00bb (TMA 6).<\/p>\n<p>\tObjetivos esperanzadores en el inicio del tercer milenio<\/p>\n<p>\tEste arsenal actual sobre el tema misionero, se fundamenta en los contenidos b\u00ed\u00adblicos y es explicado en la teolog\u00ed\u00ada misionera (\u00abmisionolog\u00ed\u00ada\u00bb), teniendo en cuenta la experiencia de los misioneros. De este modo se llegan a concretar unos objetivos de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb realizar el primer anuncio del evangelio donde todav\u00ed\u00ada no haya sido predicado, extender el Reino de Dios, comunicar la fe (invitando a la conversi\u00f3n y al bautismo), implantar la Iglesia (o establecer los signos permanentes de la presencia de Cristo), obedecer al mandato misionero de Cristo, hacer misionera a toda la Iglesia (como \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb), compartir los dones recibidos entre Iglesias hermanas&#8230; Estos objetivos son complementarios entre s\u00ed\u00ad (cfr. AG 5).<\/p>\n<p>\tLa vivencia de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb entre dos milenios est\u00e1 marcada por el signo de la esperanza cristol\u00f3gica \u00abEn el 2000 deber\u00e1 resonar con fuerza renovada la proclamaci\u00f3n de la verdad \u00abNos ha nacido el Salvador del mundo\u00bb\u00bb (TMA 38). En este sentido, \u00abla Iglesia tambi\u00e9n en el futuro seguir\u00e1 siendo misionera el car\u00e1cter misionero forma parte de su naturaleza\u00bb (TMA 57).<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n pastoral, \u00abAd Gentes\u00bb, kerigma (primer anuncio), misi\u00f3n, misionero, misionolog\u00ed\u00ada, nueva evangelizaci\u00f3n, Pablo, pastoral, sacramento universal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG; EN 49-54; RMi 33-40; DGC 58-59.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Misi\u00f3n para el tecer milenio, curso b\u00e1sico de Misionolog\u00ed\u00ada (Bogot\u00e1 y Roma, PUM, 1992); AA.VV., La misionolog\u00ed\u00ada hoy (Estella, Verbo Divino, 1987); AA.VV., L&#8217;activit\u00e9 missionnaire de l&#8217;Eglise, D\u00e9cret \u00abAd Gentes\u00bb (Paris, Cerf, 1967); AA.VV., Cristo, Chiesa, Missione, commento all&#8217;enciclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1992; J. CAPMANY (Edit.), La Iglesia misionera. Textos del magisterio pontificio ( BAC, Madrid, 1994); A.L. CASTRO, Gusto por la misi\u00f3n, Manual de Misionolog\u00ed\u00ada (Bogot\u00e1, CELAM, 1994); J. ESQUERDA BIFET, Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1995); J.M. GOIBURU, Animaci\u00f3n misionera (Estella, Verbo Divino, 1985); K. M\u00dcLLER, Teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1988); A. SANTOS HERNANDEZ, Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica de la misi\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1991; D. SENIOR, C. STRUHLM\u00dcLLER, Biblia y misi\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1985).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n sin fronteras. II. Naturaleza de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb. III. Objetivos de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb. IV. Los nuevos \u00e1mbitos o campos de la misi\u00f3n. V. Desaf\u00ed\u00ados actuales. VI. Gui\u00f3n catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>1. Misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n sin fronteras<br \/>\nJes\u00fas se presenta en el evangelio como enviado por el Esp\u00ed\u00adritu (Lc 4,18) para proclamar la buena noticia (Mc 1,14-15) y para dar la vida en rescate por todos (Mc 10,45). Envi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, ya durante su vida p\u00fablica, para predicar el reino de Dios (Lc 9,2). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, los envi\u00f3 para hacer disc\u00ed\u00adpulos de todos los pueblos (Mt 28,19), predicar en su nombre a todas las gentes (Lc 24,47) y proclamar el evangelio (buena noticia) a toda criatura (Mc 16,15). La misi\u00f3n de Jes\u00fas es env\u00ed\u00ado, que procede del Padre y se realiza bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta misma misi\u00f3n es la que Jes\u00fas comunica a sus ap\u00f3stoles (enviados): \u00abComo el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n os env\u00ed\u00ado yo\u00bb (Jn 20,21). El objetivo de este env\u00ed\u00ado es la acci\u00f3n de evangelizar, es decir, de anunciar la buena noticia.<\/p>\n<p>Tanto la misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n de Jes\u00fas como la de los ap\u00f3stoles, y de toda la Iglesia, tiene una dimensi\u00f3n universalista: por todos (Mc 10,45), a toda criatura (Mc 16,15). Es, pues, misi\u00f3n ad gentes, a todos los pueblos (Mt 28,19).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n que Jes\u00fas ha comunicado a la Iglesia (como encargo o mandato) tiene su fuente en la Trinidad, empieza a ser realidad desde la encarnaci\u00f3n y se desarrolla como redenci\u00f3n o rescate-liberaci\u00f3n de la humanidad entera. Tiene, pues, dimensi\u00f3n trinitaria (cristol\u00f3gica, pneumatol\u00f3gica), eclesiol\u00f3gica y antropol\u00f3gica. Jes\u00fas es el Salvador del mundo (Jn 4,42; 1Jn 4,14). \u00abLa Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misi\u00f3n del Hijo y de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan el designio de Dios Padre\u00bb (AG 2).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n no es algo a\u00f1adido a la comunidad eclesial, ni tampoco una de tantas acciones que debe realizar, sino toda su raz\u00f3n de ser, su misma naturaleza (AG 2). \u00abLa Iglesia existe para evangelizar\u00bb (EN 14). \u00abEvangelizar significa para la Iglesia llevar la buena noticia a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad\u00bb (EN 18).<\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (1992) resume esta doctrina misionera y la presenta en el contexto de la fe en la Iglesia: creo en la santa Iglesia cat\u00f3lica (748ss). La misi\u00f3n universal deriva de la fuente trinitaria, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu, y se prolonga en la misma Iglesia, que es misterio y sacramento universal de salvaci\u00f3n (772-780). Esta universalidad de la misi\u00f3n eclesial se expresa en su catolicidad (830-856) y apostolicidad (857-870).<\/p>\n<p>II. Naturaleza de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb<br \/>\nLa expresi\u00f3n ad gentes (a todos los pueblos) indica, pues, una caracter\u00ed\u00adstica esencial de la misi\u00f3n que Jes\u00fas realiz\u00f3 y que quiso prolongar en la historia a trav\u00e9s de su Iglesia. Es universalista por proceder de Dios Amor, Padre de todos (Ef 4,6), y por llevarse a la pr\u00e1ctica por medio de Jes\u00fas, salvador de todos (1Tim 4,10), quien, a su vez, ha instituido a la Iglesia como signo levantado en medio de las naciones (Is 11,12; SC 2).<\/p>\n<p>Ordinariamente la misi\u00f3n ad gentes se presenta en relaci\u00f3n con la acci\u00f3n evangelizadora de Pablo, quien se llama a s\u00ed\u00ad mismo ap\u00f3stol de las gentes (Rom 11,13). De este modo se se\u00f1ala una caracter\u00ed\u00adstica del mismo ap\u00f3stol: anunciar el evangelio all\u00ed\u00ad donde todav\u00ed\u00ada no ha sido anunciado. Es, pues, el primer anuncio.<\/p>\n<p>Ya desde su conversi\u00f3n, Pablo est\u00e1 destinado a la misi\u00f3n ad gentes. El mismo Jes\u00fas lo explic\u00f3 a Anan\u00ed\u00adas antes de que fuera a bautizar a Pablo: \u00abEste es un instrumento que he elegido yo para llevar mi nombre a los paganos, a los reyes, a los israelitas\u00bb (He 9,15). Por esto, Pablo habla continuamente de la misi\u00f3n peculiar que le ha sido confiada, como \u00abprivilegio que Dios me ha concedido de ser ministro de Cristo Jes\u00fas entre los paganos\u00bb (Rom 15,15-16). Su preferencia, e incluso dedicaci\u00f3n plena, es la de \u00abno anunciar el evangelio all\u00ed\u00ad donde ya hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo hablar de Cristo\u00bb (Rom 15,20).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de toda la historia de la Iglesia se ha procurado siempre distinguir, evitando dicotom\u00ed\u00adas, entre la acci\u00f3n apost\u00f3lica ordinaria en la comunidad ya evangelizada, y la acci\u00f3n apost\u00f3lica especial en comunidades o pa\u00ed\u00adses no suficientemente evangelizados.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica sobre la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb (la misionolog\u00ed\u00ada) tiene lugar s\u00f3lo a partir del final del siglo XIX y a principios del siglo XX. Este \u00faltimo siglo ha sido llamado siglo de las misiones, precisamente por la intensa acci\u00f3n evangelizadora ad gentes en los cinco continentes, por la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica de esa misma misi\u00f3n, y tambi\u00e9n por los documentos del magisterio sobre el tema: enc\u00ed\u00adclicas misioneras (desde la primera, Maximum illud, de Benedicto XV, 1919), el Vaticano II (especialmente con el decreto Ad gentes, 1965), la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi (de Pablo VI, 1975), y la enc\u00ed\u00adclica Redemptoris missio (de Juan Pablo II, 1990).<\/p>\n<p>En el Vaticano II tenemos un documento dedicado exclusivamente a la misi\u00f3n ad gentes: el decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia. Por las dos primeras palabras latinas del texto, este documento se llama Ad gentes.<\/p>\n<p>En este documento conciliar se resumen los contenidos de esta misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, con una s\u00f3lida base b\u00ed\u00adblica, haciendo referencia a documentos anteriores, aprovechando tambi\u00e9n reflexiones teol\u00f3gicas y se\u00f1alando prioridades actuales. Se ofrecen, pues, unos principios doctrinales (cap. I); se describe la acci\u00f3n misionera propiamente dicha, por el testimonio, la predicaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de la comunidad eclesial (cap. II); se se\u00f1ala la importancia y el proceso de construir o implantar las Iglesias particulares (cap. III); se recuerda la vocaci\u00f3n y formaci\u00f3n de los misioneros (cap. IV); se dan normas para una coordinaci\u00f3n de la actividad misionera (cap. V), y se insta a la cooperaci\u00f3n por parte de todas las vocaciones e instituciones eclesiales (cap. VI).<\/p>\n<p>El DGC presenta la misi\u00f3n ad gentes en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la catequesis: \u00abEl ministerio de la catequesis aparece como un servicio eclesial fundamental en la realizaci\u00f3n del mandato misionero de Jes\u00fas\u00bb (DGC 59).<\/p>\n<p>III. Objetivos de la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb<br \/>\nA partir de la doctrina b\u00ed\u00adblica y magisterial, de las reflexiones teol\u00f3gicas y de la experiencia de los misioneros, se han ido se\u00f1alando unos objetivos de la misi\u00f3n ad gentes: realizar el primer anuncio del evangelio donde todav\u00ed\u00ada no haya sido predicado, extender el reino de Dios, comunicar la fe (invitando a la conversi\u00f3n y al bautismo), implantar la Iglesia (o establecer los signos permanentes de la presencia de Cristo), obedecer al mandato misionero de Cristo, hacer misionera a toda la Iglesia (como sacramento universal de salvaci\u00f3n), compartir entre Iglesias hermanas&#8230; Los te\u00f3logos escogen con preferencia alguno de estos objetivos, aunque, en realidad, todos ellos son complementarios entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>El Concilio armoniza todos estos aspectos: \u00abLa misi\u00f3n de la Iglesia se realiza mediante la actividad por la cual, obediente al mandato de Cristo y movida por la gracia y caridad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se hace plena y actualmente presente a todos los hombres y pueblos para conducirlos, por el ejemplo de su vida y de la predicaci\u00f3n, por los sacramentos y dem\u00e1s medios de la gracia, a la fe, la libertad y la paz de Cristo, de forma que se les descubra el camino libre y seguro para participar plenamente del misterio de Cristo\u00bb (AG 5). La doctrina sobre la Iglesia misterio, comuni\u00f3n y misi\u00f3n, puede ofrecer una pauta para la misi\u00f3n en general y, de modo especial, para la misi\u00f3n ad gentes. Si la Iglesia es misterio o sacramento, lo es como \u00abse\u00f1al e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios, y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1); es, por tanto, \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48; AG 1). Ahora bien, la Iglesia ser\u00e1 de verdad signo e instrumento de Cristo en la medida en que ella misma sea comuni\u00f3n (He 2,42), un solo coraz\u00f3n y una sola alma (He 4,32), como se\u00f1al peculiar de los cristianos (Jn 13,35) y como se\u00f1al de que Cristo es el enviado del Padre (Jn 17, 21-13).<\/p>\n<p>El universalismo de la misi\u00f3n de la Iglesia y su incidencia en todas las gentes depender\u00e1, pues, del grado en que la Iglesia sea sacramento (misterio) y comuni\u00f3n. Cristo, presente entre los hermanos (Mt 18,20), convierte a su comunidad eclesial en un signo eficaz de evangelizaci\u00f3n sin fronteras.<\/p>\n<p>La perspectiva de la misi\u00f3n universalista (y de primera evangelizaci\u00f3n), descrita en el decreto conciliar Ad gentes, se enriquece en relaci\u00f3n con las cuatro constituciones del Vaticano II: La Iglesia es sacramento (Lumen gentium) como portadora de Cristo, Palabra de Dios (Dei Verbum), que celebra el misterio pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Sacrosanctum concilium), y que se inserta de modo solidario en el mundo (Gaudium et spes). Entonces la misi\u00f3n ad gentes recupera toda su perspectiva evang\u00e9lica, que se actualiza en cada \u00e9poca de la historia.<\/p>\n<p>IV. Los nuevos \u00e1mbitos o campos de la misi\u00f3n<br \/>\nHay que reconocer que despu\u00e9s del Vaticano II, y gracias a sus contenidos, el tema misi\u00f3n se ha generalizado. Anteriormente daba la impresi\u00f3n de reducirse s\u00f3lo a la misi\u00f3n ad gentes, como si fuera acci\u00f3n exclusiva de los misioneros. Esta generalizaci\u00f3n actual comporta una toma de conciencia de la realidad de la Iglesia misionera en todas sus personas, ministerios, instituciones y carismas. Pero, al mismo tiempo, la generalizaci\u00f3n ha podido dar lugar a malentendidos respecto a la misi\u00f3n ad gentes, como si esta no tuviera raz\u00f3n de ser puesto que la Iglesia es toda ella misionera. Habr\u00e1 que distinguir, pues, entre tres niveles o situaciones de la misi\u00f3n eclesial: 1) actividad pastoral ordinaria; 2) nueva evangelizaci\u00f3n o tambi\u00e9n reevangelizaci\u00f3n; 3) misi\u00f3n ad gentes (cf RMi 33; DGC 58-59).<\/p>\n<p>La actividad pastoral ordinaria se realiza en la comunidad ya cristiana, que continuamente necesita la acci\u00f3n prof\u00e9tica (palabra), sacramental y hodeg\u00e9tica o de animaci\u00f3n en la caridad. La nueva evangelizaci\u00f3n indica una renovaci\u00f3n de m\u00e9todos, expresiones y actitudes personales y comunitarias, para poder responder a nuevas situaciones y nuevas gracias del Esp\u00ed\u00adritu, y hacer que la comunidad eclesial se haga de verdad misionera sin fronteras. La misi\u00f3n ad gentes, como \u00abactividad primaria de la Iglesia, esencial y nunca terminada\u00bb (RMi 31), indica el primer anuncio del evangelio, la fundamentaci\u00f3n o implantaci\u00f3n de la Iglesia en los diversos pueblos, la evangelizaci\u00f3n universalista, la puesta en pr\u00e1ctica de la realidad de Iglesia \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La novedad actual sobre la misi\u00f3n ad gentes hab\u00ed\u00ada sido ya intuida por el Concilio, cuando indic\u00f3 que \u00ablos grupos humanos en medio de los cuales vive la Iglesia, con frecuencia se transforman completamente por varias causas, de forma que pueden originarse situaciones enteramente nuevas. Entonces la Iglesia tiene que ponderar si estas condiciones exigen de nuevo su acci\u00f3n misional\u00bb (AG 6).<\/p>\n<p>El concepto de misi\u00f3n ad gentes centrada s\u00f3lo en los pa\u00ed\u00adses no cristianos resulta reductiva e inexacta. Pero la misi\u00f3n ad gentes queda en pie, con toda su fuerza evang\u00e9lica del primer anuncio, all\u00ed\u00ad donde Cristo no es conocido. Las nuevas situaciones no pueden \u00abreducir ni hacer desaparecer la misi\u00f3n y los misioneros ad gentes\u00bb (RMi 32). \u00abLa misi\u00f3n ad gentes, sea cual sea la zona o el \u00e1mbito en que se realice, es la responsabilidad m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente misionera que Jes\u00fas ha confiado a su Iglesia y, por tanto, es el paradigma del conjunto de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia\u00bb (DGC 59).<\/p>\n<p>Pablo VI, en Evangelii nuntiandi (1975) hab\u00ed\u00ada llamado la atenci\u00f3n sobre las nuevas circunstancias de la evangelizaci\u00f3n actual. Precisamente a partir de un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo sobre la naturaleza misionera de la Iglesia (como prolongaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo) y de la acci\u00f3n evangelizadora, Pablo VI se\u00f1al\u00f3 la urgencia de evangelizar las situaciones sociol\u00f3gicas y las culturas, usando los medios actuales de di\u00e1logo y de comunicaci\u00f3n. Esta apertura de la misi\u00f3n ad gentes no dejaba de lado el universalismo ni el anuncio expl\u00ed\u00adcito de Cristo a las otras religiones. Juan Pablo II recuerda c\u00f3mo \u00abel proceso de encuentro y confrontaci\u00f3n con las culturas es una experiencia que la Iglesia ha vivido desde los comienzos de la predicaci\u00f3n del evangelio. El mandato de Cristo a los disc\u00ed\u00adpulos de ir a todas partes hasta los confines de la tierra para transmitir la verdad por \u00e9l revelada, permiti\u00f3 a la comunidad cristiana verificar bien pronto la universalidad del anuncio y los obst\u00e1culos derivados de la diversidad de las culturas\u00bb (FR 70).<\/p>\n<p>Se puede, pues, distinguir un triple \u00e1mbito o posibilidad de la misi\u00f3n ad gentes: geogr\u00e1fico, sociol\u00f3gico y cultural (cf RMi 37-38). Siempre se trata de la actividad misionera de la Iglesia dirigida a \u00abpueblos, grupos humanos, contextos socioculturales, donde Cristo y su evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a otros grupos\u00bb (RMi 33).<\/p>\n<p>a) El \u00e1mbito geogr\u00e1fico puede considerarse como tradicional, siempre v\u00e1lido, y que tiene en cuenta los pueblos e incluso las Iglesias locales donde el evangelio no ha entrado suficientemente, o donde la Iglesia no ha llegado a cierto grado de madurez y de autosuficiencia (especialmente por las vocaciones locales). Esas Iglesias locales dependen especialmente de la Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos. En este sentido se habla, a veces, de misiones o de pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>b) El \u00e1mbito sociol\u00f3gico se refiere a situaciones de la sociedad actual, en las que no ha entrado suficientemente el evangelio o donde la Iglesia todav\u00ed\u00ada no ha hecho llegar sus signos salv\u00ed\u00adficos de modo permanente. Se tratar\u00ed\u00ada de situaciones anal\u00f3gicas a las del \u00e1mbito geogr\u00e1fico, pero que no se pueden encuadrar siempre en una geograf\u00ed\u00ada o naci\u00f3n: aglomeraciones urbanas plurirreligiosas y pluriculturales (megal\u00f3polis), migraciones por diversos motivos (trabajo, estudio, exilio, turismo), situaciones especiales de pobreza e injusticia, grupos sociales especiales (juventud, familia, trabajadores), etc.<\/p>\n<p>c) El \u00e1mbito cultural indica amplios sectores de nuestra sociedad que, a veces, tienen derivaci\u00f3n universal, y donde el evangelio no ha sido suficientemente anunciado: culturas antiguas existentes y cultura emergente a nivel mundial, centros educativos, investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica (por ejemplo, bio\u00e9tica, espacial, etc.), creaciones y manifestaciones art\u00ed\u00adsticas, relaciones internacionales, encuentro mundial entre religiones, actitudes de di\u00e1logo, ecolog\u00ed\u00ada, etc.<\/p>\n<p>Los nuevos campos de la misi\u00f3n ad gentes quedan abiertos a la nueva evangelizaci\u00f3n y, especialmente, a los nuevos evangelizadores. El riesgo de la evangelizaci\u00f3n actual consiste en que las comunidades se encierren en s\u00ed\u00ad mismas, que sean lugares donde, aparentemente, ya se tiene todo (palabra, sacramentos, caridad), y donde, sin embargo, se manifiestan todas las necesidades, e incluso existen los tres \u00e1mbitos mencionados. Esta visi\u00f3n exclusivista intraeclesial no es correcta y favorecer\u00ed\u00ada la entrada de las sectas.<\/p>\n<p>El encargo o mandato misionero del Se\u00f1or a su Iglesia sigue siendo de apertura universal y c\u00f3smica. La palabra gentes no puede reducirse a naciones ni a sectores de cualquier tipo, sino que tiene la carga siempre nueva de mundo, cosmos, y no puede limitarse a una comunidad eclesial local, peque\u00f1a o grande, porque Dios ha enviado \u00aba su Hijo al mundo&#8230; para que el mundo se salve por \u00e9l\u00bb (Jn 3,17). Ese amor de Dios al mundo (Jn 3,16), como amor fontal (AG 2), constituye la ra\u00ed\u00adz, el valor y la fuerza din\u00e1mica permanente de la misi\u00f3n ad gentes.<\/p>\n<p>V. Desaf\u00ed\u00ados actuales<br \/>\nLa llegada del tercer milenio del cristianismo es una invitaci\u00f3n urgente a presentar el mensaje cristiano a los no cristianos, a los no creyentes y a los agn\u00f3sticos. En todas las religiones y culturas se encuentran ya las \u00absemillas del Verbo\u00bb (seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Justino en el siglo II). El mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ha esparcido esas semillas en todos los pueblos, \u00ablas prepara para su madurez en Cristo\u00bb (RMi 28).<\/p>\n<p>El mayor desaf\u00ed\u00ado de la misi\u00f3n ad gentes es el encuentro de todas las religiones y culturas actuales con el cristianismo. Si todas ellas tienen alg\u00fan destello de la palabra de Dios, el cristianismo est\u00e1 llamado a anunciar que \u00aben Cristo, el Padre ha dicho la palabra definitiva sobre el hombre y sobre la historia\u00bb (TMA 5). Por esto, \u00abel Verbo encarnado es el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad\u00bb (TMA 6).<\/p>\n<p>Este primer anuncio del evangelio, a nivel de conciencia y a nivel de culturas religiosas, necesita ser presentado en un proceso de inculturaci\u00f3n, por el que se respete la preparaci\u00f3n del evangelio que ya existe en toda cultura, mientras se ayuda a purificar los obst\u00e1culos que impiden llegar a la plenitud o madurez en Cristo.<\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n de la Iglesia significa que la acci\u00f3n evangelizadora ad gentes ayuda a las Iglesias locales a llegar a una relativa madurez y autosuficiencia, en cuanto a medios de evangelizaci\u00f3n y en cuanto a expresiones culturales, dentro de la comuni\u00f3n de Iglesia universal y de los valores evang\u00e9licos permanentes. \u00abEl fin propio de esta actividad misional es la evangelizaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n de la Iglesia en los pueblos o grupos humanos en que todav\u00ed\u00ada no ha arraigado. De suerte que de la semilla de la palabra de Dios crezcan en todo el mundo las Iglesias particulares aut\u00f3ctonas suficientemente organizadas y dotadas de energ\u00ed\u00adas propias y de madurez, las cuales, provistas convenientemente de jerarqu\u00ed\u00ada propia, unida al pueblo fiel, y de medios apropiados para un pleno desarrollo de la vida cristiana, contribuyan, en la medida que les corresponde, al bien de toda la Iglesia\u00bb (AG 6).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n ad gentes entre dos milenios est\u00e1 pre\u00f1ada de esperanza: \u00abEn el 2000 deber\u00e1 resonar con fuerza renovada la proclamaci\u00f3n de la verdad: nos ha nacido el Salvador del mundo\u00bb (TMA 38). En este sentido, \u00abla Iglesia tambi\u00e9n en el futuro seguir\u00e1 siendo misionera: el car\u00e1cter misionero forma parte de su naturaleza\u00bb (TMA 57).<\/p>\n<p>En el caminar hist\u00f3rico y misionero de la Iglesia precede Mar\u00ed\u00ada, \u00abEstrella de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 82), que \u00abintercede para que todas las familias de los pueblos lleguen a reunirse felizmente, en paz y concordia en un solo pueblo de Dios\u00bb (LG 69).<\/p>\n<p>VI. Gui\u00f3n catequ\u00e9tico<br \/>\n&#8211; La misi\u00f3n que Jes\u00fas realiz\u00f3 y encomend\u00f3 a su Iglesia no tiene fronteras geogr\u00e1ficas, sociol\u00f3gicas ni culturales. El \u00abSalvador del mundo\u00bb (Jn 4,42) ha instituido a su Iglesia para evangelizar \u00aba todas las naciones\u00bb (Lc 24,47).<\/p>\n<p>&#8211; El objetivo de la misi\u00f3n universalista ad gentes, a todos los pueblos, se concreta en realizar el primer anuncio del Reino (donde el evangelio todav\u00ed\u00ada no ha sido anunciado) para comunicar la fe y establecer los signos permanentes de la presencia de Cristo (implantar la Iglesia). \u00abSu peculiaridad consiste en el hecho de dirigirse a los no cristianos, invit\u00e1ndoles a la conversi\u00f3n\u00bb (DGC 58).<\/p>\n<p>&#8211; Los contenidos de la palabra de Dios, de la catequesis, de la liturgia y de toda la vida de la comunidad eclesial, tienen siempre perspectiva universalista y comprometen a todos los creyentes a asumir su responsabilidad misionera ad gentes, seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n (cf DGC 276).<\/p>\n<p>&#8211; La catequesis misionera tiende a hacer que toda la comunidad eclesial (especialmente la Iglesia particular) y cada una de las vocaciones asuman su responsabilidad misionera local y universal, cooperando con la oraci\u00f3n, el sacrificio, la limosna, las vocaciones, la formaci\u00f3n y animaci\u00f3n misionera, la organizaci\u00f3n de los servicios misioneros (las Obras misionales pontificias) y la colaboraci\u00f3n con los Institutos misioneros.<\/p>\n<p>&#8211; Los principales textos b\u00ed\u00adblicos sobre la misi\u00f3n universalista ad gentes (Mt 28,19-20; Mc 16,15-16; Lc 24,46-47; Jn 20,21; He 1,8) quedan ampliamente explicados en los documentos actuales (resumidos m\u00e1s arriba): el decreto conciliar Ad gentes, la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI Evangelii nuntiandi, la enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II Redemptoris missio, el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y el nuevo Directorio general para la catequesis. En resumen, \u00abla Iglesia ha recibido la misi\u00f3n de anunciar el reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos\u00bb (LG 5).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Cristo, Chiesa, Missione, commento all&#8217;enciclica \u00abRedemptoris missio\u00bb, Pont. Univ. Urbaniana, Roma 1992; AA.VV., L&#8217;activit\u00e9 missionnaire de l&#8217;Eglise, D\u00e9cret \u00abAd gentes\u00bb, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1967; AA.VV., Misi\u00f3n para el tercer milenio. Curso b\u00e1sico de misionolog\u00ed\u00ada, Obras misionales pontificias, Bogot\u00e1 1992; CAPMANY J. (ed.), La Iglesia misionera. Textos del magisterio pontificio, BAC, Madrid 1994; CASTRO A. L., Gusto por la misi\u00f3n. Manual de misionolog\u00ed\u00ada, CELAM, Bogot\u00e1 1994; CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 de mayo de 1999); ESQUERDA BIFET J., Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid 1995; El cristianismo y las religiones de los pueblos, BAC, Madrid 1977; GoIBURU J. M., Animaci\u00f3n misionera, Verbo Divino, Estella 1985; M\u00fcLLER K., Teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1988; SANTOS HERN\u00ed\u0081NDEZ A., Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica de la misi\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1991; SENIOR D.-STRUHLMULLER C., Biblia y misi\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1985.<\/p>\n<p>Juan Esquerda Bifet<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Universalismo de la misi\u00f3n eclesial Cuando se aplica la expresi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb a la palabra misi\u00f3n, se quiere indicar que \u00e9sta va dirigida \u00aba todos los pueblos\u00bb. Es, de hecho, la caracter\u00ed\u00adstica esencial de la misi\u00f3n que Jes\u00fas realiz\u00f3 y que quiso prolongar en la historia a trav\u00e9s de su Iglesia. Esta es el \u00absigno &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-ad-gentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISION \u00abAD GENTES\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15277","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}