{"id":15290,"date":"2016-02-05T09:59:17","date_gmt":"2016-02-05T14:59:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mensaje-cristiano\/"},"modified":"2016-02-05T09:59:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:59:17","slug":"mensaje-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mensaje-cristiano\/","title":{"rendered":"MENSAJE CRISTIANO"},"content":{"rendered":"<p>(v. bienaventuranzas, cristianismo, Encarnaci\u00f3n, evangelio, Jesucristo, mandamiento nuevo, Padre nuestro, Pascua, redenci\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. I. Un contenido en tensi\u00f3n: 1. La relaci\u00f3n entre \u00abm\u00e9todo\u00bb y \u00abcontenido\u00bb 2. La dial\u00e9ctica \u00abfides qua-fides quae\u00bb. II. Identidad y rasgos fundamentales: 1. Identidad y n\u00facleo central del mensaje; 2. Dimensiones fundamentales del mensaje. III. Criterios de selecci\u00f3n, orden y presentaci\u00f3n: 1. Criterios de selecci\u00f3n; 2. Orden o estructura de los contenidos; 3. Criterios de presentaci\u00f3n del contenido.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nSe habla aqu\u00ed\u00ad del mensaje cristiano en cuanto objeto propio de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica. La catequesis es, en efecto, la acci\u00f3n eclesial que transmite el mensaje cristiano para suscitar la respuesta creyente y acompa\u00f1ar el camino de crecimiento en la fe. No tratamos aqu\u00ed\u00ad del mensaje en su estructura y contenido teol\u00f3gicos, que son objeto propio de la reflexi\u00f3n y de la profundizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Nos interesa el punto de vista catequ\u00e9tico, es decir, la consideraci\u00f3n del mensaje cristiano en cuanto contenido de la catequesis, desde el punto de vista de los criterios y problemas que esto suscita para la realizaci\u00f3n del acto y proceso catequ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n del contenido de la catequesis es uno de los temas centrales de la reflexi\u00f3n y de la pr\u00e1ctica catequ\u00e9ticas, y ha recibido respuestas variadas a lo largo de la historia cristiana. Pero es sobre todo en la Edad moderna cuando se agudizan en cierto sentido algunos aspectos del problema.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos cuatro siglos de la historia de la Iglesia la catequesis ha tenido su punto privilegiado de referencia en los catecismos o compendios de la doctrina cristiana. Pero dentro de este per\u00ed\u00adodo se ha podido observar la dial\u00e9ctica existente entre los defensores de la exposici\u00f3n doctrinal y los que propugnaban un desarrollo de tipo hist\u00f3rico (recu\u00e9rdense los catecismos de Fleury, Hirscher y otros). Casi siempre se impuso la primera corriente.<\/p>\n<p>Ya en nuestro siglo, en el per\u00ed\u00adodo llamado kerigm\u00e1tico (J. A. Jungmann, J. Hofinger, J. Colomb, G. Delcuve, etc.), se puso en tela de juicio el contenido tradicional de los catecismos y se invoc\u00f3 un retorno a la pureza evang\u00e9lica del kerigma, con acentuaci\u00f3n del cristocentrismo y del car\u00e1cter hist\u00f3rico del plan de salvaci\u00f3n1.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n conciliar ha tra\u00ed\u00addo consigo nuevos acentos y exigencias en la determinaci\u00f3n de la identidad y contenido de la catequesis. Por ejemplo, han cobrado importancia los temas antropol\u00f3gicos, la iluminaci\u00f3n de la vida, los problemas socio-econ\u00f3micos y pol\u00ed\u00adticos, la b\u00fasqueda de nuevos lenguajes y medios de acercamiento a la situaci\u00f3n de los catequizandos. Este \u00e9nfasis en los aspectos antropol\u00f3gicos, experienciales y metodol\u00f3gicos del proceso catequ\u00e9tico ha tra\u00ed\u00addo consigo a veces un cierto malestar y preocupaci\u00f3n, pues parecer\u00ed\u00ada comprometer la fidelidad a la pureza e integridad del mensaje cristiano, contenido de la catequesis. El Directorio general para la catequesis (DGC), al enumerar los aspectos problem\u00e1ticos de la catequesis actual, se\u00f1ala sobre todo defectos relativos a su contenido, aludiendo especialmente a algunas lagunas doctrinales: \u00abAcerca del contenido de la catequesis, subsisten varios problemas. Existen ciertas lagunas doctrinales sobre la verdad de Dios y del hombre, sobre el pecado y la gracia y sobre los nov\u00ed\u00adsimos. Existe la necesidad de una m\u00e1s s\u00f3lida formaci\u00f3n moral; se advierte una inadecuada presentaci\u00f3n de la historia de la Iglesia y una escasa relevancia de su doctrina social. En algunas regiones proliferan catecismos y textos de iniciativa particular, con tendencias selectivas y acentuaciones tan diversas que llegan a da\u00f1ar la necesaria convergencia en la unidad de la fe\u00bb (DGC 30).<\/p>\n<p>Todo esto indica que, en orden a la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica, el mensaje cristiano debe ser objeto de atenci\u00f3n continua y de repensamiento, en el contexto concreto en que tal comunicaci\u00f3n ha de realizarse. Concretamente, las cuestiones que al respecto surgen se pueden concentrar en tres temas fundamentales: 1) la relevancia y papel del contenido dentro del proceso catequ\u00e9tico (relaci\u00f3n contenido-m\u00e9todo y fides qua-fides quae); 2) la determinaci\u00f3n del contenido propiamente dicho de la catequesis (qu\u00e9 mensaje debe transmitir la catequesis), y 3) el an\u00e1lisis de las modalidades con que tal contenido debe ser comunicado y transmitido (criterios de selecci\u00f3n, orden y presentaci\u00f3n de los contenidos catequ\u00e9ticos).<\/p>\n<p>I. Un contenido en tensi\u00f3n<br \/>\nEntre los problemas tradicionales que afectan a la identidad y sentido del contenido de la catequesis figuran los relativos a dos binomios en continua tensi\u00f3n dial\u00e9ctica (contenido-m\u00e9todo y fides qua-fides quae), que merecen un intento de clarificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LA RELACI\u00ed\u201cN ENTRE \u00abMETODO\u00bb Y \u00abCONTENIDO\u00bb. El problema de la relaci\u00f3n entre contenido y m\u00e9todo es proverbial en la historia de la catequesis. La divisi\u00f3n de los campos podr\u00ed\u00ada hacer pensar en un campo de batalla donde se enfrentan los celosos guardianes del contenido contra los defensores de la importancia del m\u00e9todo, y con frecuencia la situaci\u00f3n refleja la divisi\u00f3n existente entre te\u00f3logos y catequetas, pastores y pedagogos, c\u00fapula y base eclesial. Los primeros, sobre todo te\u00f3logos y pastores, insisten en la primac\u00ed\u00ada del contenido, en las exigencias de integridad y pureza del mensaje, y reprochan a los segundos, catequetas y pedagogos, el ponderar de tal manera la importancia del m\u00e9todo que llegan a poner en peligro la identidad y fidelidad del contenido de la catequesis.<\/p>\n<p>El cl\u00e1sico principio de la metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, \u00abfidelidad a Dios y fidelidad a la persona\u00bb (DGC 145), o \u00abfidelidad a Dios y fidelidad al hombre\u00bb (DGC 149), viene interpretado a veces como si el \u00e9nfasis sobre el m\u00e9todo, expresi\u00f3n de la fidelidad al hombre, se resolviera en menoscabo de la fidelidad a Dios.<\/p>\n<p>En realidad, se trata de una falsa contraposici\u00f3n, pues tanto el contenido como el m\u00e9todo son elementos integrantes de una correcta comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica: \u00abEl principio de la fidelidad a Dios y fidelidad al hombre lleva a evitar toda contraposici\u00f3n, separaci\u00f3n artificial o presunta neutralidad entre m\u00e9todo y contenido, afirmando m\u00e1s bien su necesaria correlaci\u00f3n e interacci\u00f3n\u00bb (DGC 149). De hecho sabemos, a la luz de las ciencias del lenguaje y de la comunicaci\u00f3n, que el modo como algo se comunica es parte integrante del contenido de la comunicaci\u00f3n, y que a veces este modo puede ser m\u00e1s decisivo para la eficacia comunicativa que el contenido mismo del mensaje que se quiere transmitir.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica subraya hoy con fuerza la necesaria interdependencia e interrelaci\u00f3n entre contenido y m\u00e9todo en todo proceso catequ\u00e9tico. Mas no se debe temer menoscabo de la fidelidad al mensaje cristiano: en realidad es el correcto planteamiento del problema metodol\u00f3gico la garant\u00ed\u00ada m\u00e1s segura de respeto del contenido: \u00abun buen m\u00e9todo de catequesis es garant\u00ed\u00ada de fidelidad al contenido\u00bb (DGC 149).<\/p>\n<p>2. LA DIALECTICA \u00abFIDES QUA-FIDES QUAE\u00bb. Es conocida y tradicional la distinci\u00f3n entre estas dos dimensiones de la actitud de fe. La fides qua caracteriza la fe \u00abcomo adhesi\u00f3n a Dios que se revela, hecha bajo el influjo de la gracia. En este caso la fe consiste en entregarse a la palabra de Dios y confiarse a ella\u00bb. Por su parte, la fides quae hace referencia a la fe \u00abcomo contenido de la Revelaci\u00f3n y del mensaje evang\u00e9lico. La fe, en este sentido, significa el empe\u00f1o por conocer cada vez mejor el sentido profundo de esa Palabra\u00bb (DGC 92). Ahora bien, muchas veces esta distinci\u00f3n se ha convertido en contraposici\u00f3n, y ha llevado a reivindicar la primac\u00ed\u00ada de una o de otra en relaci\u00f3n con la catequesis.<\/p>\n<p>En realidad, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad hay que afirmar que ambos aspectos son inseparables (DGC 92) y esenciales a la genuina naturaleza de la actitud de fe que la catequesis debe ayudar a interiorizar. La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica nos hace ver una concepci\u00f3n que en el Antiguo Testamento acent\u00faa sobre todo la dimensi\u00f3n fiducial de la fe, de abandono en Dios y en su s\u00f3lida fidelidad, mientras que en el Nuevo Testamento se subraya, adem\u00e1s, en su referencia a Jesucristo, el contenido de esta fe, donde cobra especial relevancia aquello en lo que hay que creer, es decir, el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas y de su mensaje como revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Pero es de notar que, en la dial\u00e9ctica existente entre estos dos aspectos del acto de fe, la actitud de abandono y de adhesi\u00f3n confiada (la fides qua) es el elemento m\u00e1s decisivo e importante, en cuanto asegura una actitud de fondo sin la cual nada vale la adhesi\u00f3n intelectual a un mensaje transmitido. Como nos advierte santo Tom\u00e1s, \u00abya que todo el que cree asiente a la palabra de alguien, resulta que lo m\u00e1s importante y casi el fin de toda creencia es la persona a cuya palabra se asiente: tienen en cambio importancia secundaria las cosas que uno admite al asentir a alguien\u00bb2.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se debe evitar toda falsa contraposici\u00f3n. Los dos aspectos son esenciales e \u00ed\u00adntimamente relacionados: \u00abEn la catequ\u00e9tica no hay que separar el estudio del objeto de la fe (fides quae creditur) de la consideraci\u00f3n de sus condiciones de enunciaci\u00f3n, transmisi\u00f3n y apropiaci\u00f3n (fides qua creditur) en el campo de la comunicaci\u00f3n humana y, por ende, de la b\u00fasqueda del savoir-faire comunicativo m\u00e1s apto para establecer las mejores condiciones de comunicaci\u00f3n de la fe en el contexto de una determinada cultura. Como dice Jacques Audinet, \u00abla articulaci\u00f3n del saber con el savoir-faire es lo que parece constituir la originalidad de la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica\u00bb3.<\/p>\n<p>En definitiva, la fides qua representa la actitud de fondo de todo camino de crecimiento cristiano, mientras que la fides quae alimenta y da consistencia a la misma actitud de fe.<\/p>\n<p>II. Identidad y rasgos fundamentales<br \/>\nSi el mensaje cristiano es el contenido propio de la catequesis, nos preguntamos ahora en qu\u00e9 consiste y cu\u00e1les son sus rasgos o caracter\u00ed\u00adsticas principales, siempre en orden a su comunicaci\u00f3n en la catequesis.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista de fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica, en el meollo de la cuesti\u00f3n est\u00e1n naturalmente los temas de la Revelaci\u00f3n, de la palabra de Dios y su transmisi\u00f3n en la Iglesia, de la fe como respuesta a la palabra. El mensaje cristiano es, en efecto, el objeto de la revelaci\u00f3n de Dios en la historia, y la catequesis ha entendido tradicionalmente su funci\u00f3n como anuncio y escucha de esta palabra reveladora para hacer brotar la confesi\u00f3n de fe. \u00abEscuchar la palabra\u00bb (audire verbum) es una expresi\u00f3n frecuente en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y catecumenal para designar la acci\u00f3n de recibir la catequesis.<\/p>\n<p>Todo esto nos lleva a una conclusi\u00f3n de gran relevancia catequ\u00e9tica: el tipo de comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n y de la fe que se posee, es elemento decisivo para dar respuesta al problema de la determinaci\u00f3n del verdadero contenido de la catequesis. A cada teolog\u00ed\u00ada de la Revelaci\u00f3n y de la fe corresponde de hecho una visi\u00f3n particular de la funci\u00f3n catequ\u00e9tica. Es un criterio interpretativo que la historia de la catequesis puede corroborar elocuentemente. Ahora bien, en la conciencia actual de la Iglesia, la fuente principal para una visi\u00f3n autorizada y compartida de la Revelaci\u00f3n es la constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum, que representa un viraje muy significativo en relaci\u00f3n, sobre todo, con la doctrina del Vaticano I, y que es punto esencial de referencia en muchos documentos catequ\u00e9ticos contempor\u00e1neos. As\u00ed\u00ad se atestigua y confirma en DGC 1.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere m\u00e1s concretamente a nuestro tema, el problema del mensaje cristiano en la catequesis puede ser desglosado en tres cuestiones fundamentales: 1) \u00bfD\u00f3nde se encuentra este mensaje? -problema de las fuentes de la catequesis-. 2) \u00bfEn qu\u00e9 consiste esencialmente? -problema de la identidad y n\u00facleo central del mensaje-. 3) \u00bfQu\u00e9 aspectos o caracteres le son esenciales? -problema de las dimensiones fundamentales del mensaje cristiano-. Puesto que al primer problema se responde con la voz espec\u00ed\u00adfica Fuente y \u00abfuentes\u00bb de la catequesis, nos detendremos aqu\u00ed\u00ad \u00fanicamente en las dos \u00faltimas cuestiones.<\/p>\n<p>1. IDENTIDAD Y N\u00daCLEO CENTRAL DEL MENSAJE. La cuesti\u00f3n no es s\u00f3lo te\u00f3rica, pues responde tambi\u00e9n a una necesidad muy actual: la de redescubrir el significado y esencia del mensaje cristiano como respuesta a la crisis de identidad de que adolecen muchas personas, incluso creyentes, en el mundo de hoy. Podemos resumir el problema diciendo que es mucha la gente que no sabe c\u00f3mo responder a preguntas tan fundamentales como estas: \u00bfcu\u00e1l es el n\u00facleo central del mensaje cristiano?; \u00bfen qu\u00e9 creen propiamente los cristianos?<br \/>\nEs muy sugestivo recorrer la historia de la catequesis para detectar las formas diversas con que la tradici\u00f3n eclesial ha respondido a estas preguntas. Si interrogamos al Nuevo Testamento, nos encontramos con los conocidos conceptos b\u00e1sicos que resumen el mensaje: la buena noticia (evangelio), el anuncio del reino de Dios, el misterio de Cristo, el misterio pascual (kerigma), la palabra de Dios, la palabra de vida. Es muy elocuente, sobre todo, el testimonio de los evangelios, que son en cierto sentido los primeros catecismos cristianos, ya que poseen una estructura catequ\u00e9tica (DGC 98). Podemos resumir su testimonio diciendo que el anuncio que contienen se presenta esencialmente como una historia, la de Jes\u00fas de Nazaret, que contiene un misterio de salvaci\u00f3n, y un mensaje de liberaci\u00f3n y de vida.<\/p>\n<p>En los primeros siglos cristianos, en la experiencia catecumenal y en la catequesis patr\u00ed\u00adstica, la presentaci\u00f3n del mensaje se polariza ordinariamente alrededor de dos n\u00facleos fundamentales: el S\u00ed\u00admbolo de la fe y la historia de la salvaci\u00f3n, presente en la Sagrada Escritura4.<\/p>\n<p>A partir de la Edad media y en la Edad moderna, el contenido de la catequesis va tomando paulatinamente el aspecto de doctrina cristiana, sobre todo condensada en los catecismos, adoptando con frecuencia una divisi\u00f3n cuatripartita: credo, sacramentos, mandamientos y oraci\u00f3n5 o, en los \u00faltimos siglos, tripartita: credo, mandamientos y sacramentos (verdades que hay que creer, mandamientos que hay que practicar y medios que hay que utilizar).<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n tradicional de la doctrina cristiana en los catecismos fue cuestionada de forma decisiva en el per\u00ed\u00adodo llamado kerigm\u00e1tico del movimiento catequ\u00ed\u00adstico del \u00faltimo siglo, cuando, en nombre del evangelio, se denunci\u00f3 el car\u00e1cter abstracto y excesivamente doctrinal del contenido catequ\u00e9tico, para invocar una vuelta al kerigma, a la centralidad de la persona de Jesucristo (cristocentrismo) y a la importancia del mensaje cristiano como historia de salvaci\u00f3n. Y queda ya como aportaci\u00f3n importante el haber destacado que el mensaje cristiano, m\u00e1s que una doctrina, es precisamente un mensaje, es decir, una comunicaci\u00f3n significativa y eficaz para la existencia.<\/p>\n<p>Como ya indicamos m\u00e1s arriba, la renovaci\u00f3n conciliar ha llevado al redescubrimiento de las dimensiones existenciales, antropol\u00f3gicas y experienciales del mensaje cristiano. La catequesis es concebida, ante todo, como iluminaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de la vida, como comunicaci\u00f3n significativa de experiencias de fe.<\/p>\n<p>A la luz de esta plurisecular experiencia pastoral y catequ\u00e9tica, quiz\u00e1s podamos resumir lo m\u00e1s nuclear del contenido de nuestra predicaci\u00f3n y catequesis diciendo que en ellas se trata sustancialmente de anunciar un mensaje, un secreto, una buena noticia, y que esta buena noticia consiste esencialmente en una historia (concentrada en una persona: Jes\u00fas de Nazaret), que contiene un misterio, un plan o proyecto de salvaci\u00f3n y de vida. Dicho con otras palabras: una serie de acontecimientos que constituyen y anuncian una experiencia de liberaci\u00f3n y de vida, un mensaje de amor y de esperanza, una clave de interpretaci\u00f3n de la vida y de la historia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que, esencialmente, la catequesis deba configurarse, sobre todo, como narraci\u00f3n de acontecimientos salvadores, los mirabilia Dei, como relato de una historia cargada de significado, y como anuncio de una Persona que revela e invita a un proyecto de amor. En este sentido, la catequesis es una invitaci\u00f3n a participar vitalmente en una historia y a adherirse con fe y amor a una Persona. En todo esto no est\u00e1 ausente, naturalmente, el aspecto de doctrina o de verdades a admitir, pero debe resultar claro que el conocimiento y aceptaci\u00f3n de una doctrina no es ciertamente el elemento m\u00e1s decisivo o determinante en el proceso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Como se ha dicho antes, hoy reviste relevancia particular la b\u00fasqueda y redescubrimiento de lo nuclear o esencial del mensaje cristiano, para responder a la crisis de identidad cristiana de muchos contempor\u00e1neos. A esta exigencia se est\u00e1 respondiendo de muchas y variadas maneras: elaborando nuevas f\u00f3rmulas breves de fe, a trav\u00e9s de explicaciones del S\u00ed\u00admbolo, con la composici\u00f3n y publicaci\u00f3n de s\u00ed\u00adntesis del cristianismo, de catecismos y libros de la fe, concentrando la presentaci\u00f3n del mensaje cristiano alrededor de algunos temas o conceptos unificantes (como el Reino, la Alianza, el amor, etc).<\/p>\n<p>2. DIMENSIONES FUNDAMENTALES DEL MENSAJE. En la proyecci\u00f3n y realizaci\u00f3n de la catequesis juega un papel importante la atenci\u00f3n a las llamadas dimensiones fundamentales del contenido catequ\u00e9tico, pues constituyen un criterio de gran eficacia para salvaguardar la autenticidad e integridad intensiva del mensaje a transmitir. Se desea garantizar as\u00ed\u00ad aquellos aspectos o dimensiones del mensaje que, en cierta manera, lo impregnan todo y representan, por lo tanto, sus constantes o temas transversales. No se trata, por lo tanto, solamente de cuestiones o temas que hay que incluir en una programaci\u00f3n catequ\u00e9tica, sino m\u00e1s bien constituyen aquellos aspectos transversales o l\u00ed\u00adneas tem\u00e1ticas que de alguna manera han de estar presentes a lo largo de todo el proceso catequ\u00e9tico, en cuanto caracter\u00ed\u00adsticas esenciales del mensaje cristiano, que la catequesis debe transmitir.<\/p>\n<p>El magisterio y la reflexi\u00f3n catequ\u00e9ticos han elaborado formulaciones distintas de estas dimensiones fundamentales. Recogiendo los elementos considerados m\u00e1s comunes, y haciendo referencia al Directorio general para la catequesis, podemos distinguir las cinco siguientes, cuya breve descripci\u00f3n nos permite esbozar una buena aproximaci\u00f3n al mensaje cristiano de la catequesis.<\/p>\n<p>a) Dimensi\u00f3n cristoc\u00e9ntrico-trinitaria. En el centro vivo del mensaje cristiano no encontramos una doctrina, sino a una Persona concreta, Cristo Jes\u00fas, que nos revela el misterio trinitario y nos hace ver en \u00e9l el significado \u00faltimo de cuanto existe. \u00abJesucristo no s\u00f3lo transmite la palabra de Dios. El es la palabra de Dios. Por eso la catequesis -toda ella- est\u00e1 referida a \u00e9l\u00bb (DGC 98). De ah\u00ed\u00ad la exigencia del cristocentrismo, en toda la riqueza de su significado (cf DGC 98).<\/p>\n<p>Pero se trata de un cristocentrismo trinitario, en cuanto que Jesucristo nos revela y nos introduce en el misterio de la Trinidad, el secreto de los cristianos, el misterio fontal que todo ilumina y hacia el que todo conduce (cf DGC 99).<\/p>\n<p>No se trata solamente de incluir estos temas en los programas de catequesis, pues estamos ante una dimensi\u00f3n esencial que debe permear todo el contenido de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica: \u00abLa estructura interna de la catequesis, en cualquier modalidad de presentaci\u00f3n, ser\u00e1 siempre cristoc\u00e9ntrico-trinitaria: por Cristo al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu. Una catequesis que omitiese una de estas dimensiones, o desconociese su org\u00e1nica uni\u00f3n, correr\u00ed\u00ada el riesgo de traicionar la originalidad del mensaje cristiano\u00bb (DGC 99).<\/p>\n<p>b) Dimensi\u00f3n antropol\u00f3gico-salv\u00ed\u00adfica. \u00abEl mensaje de Jes\u00fas sobre Dios es una buena noticia para la humanidad\u00bb (DGC 101). \u00abLa buena nueva del reino de Dios, que anuncia la salvaci\u00f3n, incluye un mensaje de liberaci\u00f3n\u00bb (DGC 103). En todos sus elementos y partes, el mensaje revelado en Jesucristo es siempre evangelio, buena noticia, mensaje de salvaci\u00f3n y de liberaci\u00f3n, en cuanto que toda la intervenci\u00f3n de Dios en la historia est\u00e1 en funci\u00f3n de los hombres, propter nos homines. En este sentido el mensaje cristiano es y debe presentarse siempre como evangelio, como buena noticia para nosotros.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad la importancia de la significatividad como nota distintiva del mensaje cristiano en todas sus manifestaciones. Y en este orden de ideas la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica invoca la importancia del principio de la correlaci\u00f3n (o interacci\u00f3n, o integraci\u00f3n, o reciprocidad, etc.) entre mensaje cristiano y realidad existencial6. Debe presentarse, en efecto, como un mensaje significante, hablante, que responda a la b\u00fasqueda de sentido y de orientaci\u00f3n en relaci\u00f3n con los problemas y expectativas de la existencia. En el proceso de la catequesis, la palabra de Dios debe presentarse a los ojos de cada uno \u00abcomo una apertura a sus problemas, una respuesta a sus preguntas, una dilataci\u00f3n de los propios valores, al mismo tiempo que la satisfacci\u00f3n de sus aspiraciones m\u00e1s profundas\u00bb7.<\/p>\n<p>Otro aspecto importante del mensaje cristiano, en virtud de esta dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, es el car\u00e1cter central que en \u00e9l reviste la experiencia, puesto que la revelaci\u00f3n de Dios se hace presente en la historia bajo forma de experiencia religiosa, que desvela el sentido de la vida, abriendo caminos de acci\u00f3n y de esperanza. Existe, por lo tanto, en la catequesis, una dimensi\u00f3n experiencia) que la convierte en comunicaci\u00f3n experiencial significativa. No hay que subestimar el papel de la \u00abexperiencia\u00bb en la determinaci\u00f3n y transmisi\u00f3n del contenido de la catequesis, no por razones meramente pedag\u00f3gicas, sino por la misma naturaleza del mensaje cristiano confiado a la catequesis: \u00abLa relaci\u00f3n del mensaje cristiano con la experiencia humana no es puramente metodol\u00f3gica, sino que brota de la finalidad misma de la catequesis, que busca la comuni\u00f3n de la persona humana con Jesucristo\u00bb (DGC 116).<\/p>\n<p>c) Dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-escatol\u00f3gica. El plan divino de la salvaci\u00f3n se realiza en la historia, en una historia concreta de acontecimientos y de testimonios que tiene su momento culminante en la aventura hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret. Por eso pertenece a la esencia de la catequesis la proclamaci\u00f3n de un mensaje encarnado en narraciones hist\u00f3ricas y, por ende, la narraci\u00f3n de los mirabilia Dei, de una serie de hechos significativos para el hombre. Es el aspecto de memoria que la catequesis, como la Iglesia, recibe del car\u00e1cter encarnado e hist\u00f3rico del plan salvador revelado en Jesucristo: \u00abPor eso la Iglesia, al transmitir hoy el mensaje cristiano desde la viva conciencia que tiene de \u00e9l, guarda constante memoria de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del pasado, narr\u00e1ndolos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (DGC 107).<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n hist\u00f3rica impregna todo el desarrollo del mensaje cristiano, orient\u00e1ndolo hacia su plenitud escatol\u00f3gica: \u00abLa econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n tiene un car\u00e1cter hist\u00f3rico, pues se realiza en el tiempo: \u00abempez\u00f3 en el pasado, se desarroll\u00f3 y alcanz\u00f3 su cumbre en Cristo; despliega su poder en el presente, y espera su consumaci\u00f3n en el futuro\u00bb\u00bb (DGC 107). Esta proyecci\u00f3n hacia el futuro confiere al mensaje de la catequesis la connotaci\u00f3n esencial de una tensi\u00f3n siempre viva entre el ya y el todav\u00ed\u00ada no, entre las realidades ya existentes, en el orden de la salvaci\u00f3n, y la promesa de realizaci\u00f3n futura. En este sentido se puede decir que el mensaje cristiano implica, s\u00ed\u00ad, una verdad ya pose\u00ed\u00adda, ya dada, pero tambi\u00e9n una verdad solamente prometida. Y en consecuencia, tambi\u00e9n la catequesis debe ser comunicaci\u00f3n de un mensaje dado y prometido, es decir, una catequesis que comunica certezas, pero que al mismo tiempo se muestra en cierto sentido inacabada, abierta a la b\u00fasqueda, a la oscuridad de la duda, a la paciencia de la espera.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-escatol\u00f3gica del mensaje cristiano impide concebir el contenido de la catequesis como un dep\u00f3sito cristalizado, inmutable, a-hist\u00f3rico, impermeable a los vaivenes del tiempo. Se impone por lo tanto la necesidad del proceso de encarnaci\u00f3n o inculturaci\u00f3n de la fe en los distintos contextos culturales de los pueblos (cf DGC 109).<\/p>\n<p>d) Dimensi\u00f3n eclesial-sacramental. \u00abFue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexi\u00f3n alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente\u00bb (LG 9). Esta ley divina de salv\u00e1ci\u00f3n en comunidad atraviesa todo el contenido del plan salvador, por lo que todo el mensaje cristiano queda caracterizado e impregnado por el aspecto eclesial. No basta, por lo tanto, dedicar una parte del programa catequ\u00e9tico a tratar el tema de la Iglesia; es en todas sus manifestaciones y desarrollos donde la fe cristiana debe manifestar el car\u00e1cter eclesial y comunitario que la caracteriza.<br \/>\nDentro de la dimensi\u00f3n eclesial, cabe destacar la importancia vital del organismo sacramental como eje estructurante de la experiencia cristiana en la Iglesia. Todo el mensaje cristiano, en su configuraci\u00f3n hist\u00f3rica como plan de salvaci\u00f3n, asume a partir del Nuevo Testamento una estructura sacramental, en continuidad con la econom\u00ed\u00ada de la Encarnaci\u00f3n redentora. Esto quiere decir que en la catequesis es esencial la referencia continua al organismo sacramental: \u00abSituar los sacramentos dentro de la historia de la salvaci\u00f3n por medio de una catequesis mistag\u00f3gica, que \u00abrelee y revive los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n en el hoy de la liturgia\u00bb. Esta referencia al hoy hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico es esencial en esta catequesis\u00bb (DGC 108).<\/p>\n<p>e) Dimensi\u00f3n \u00e9tico-comportamental. El mensaje cristiano lleva siempre consigo una dimensi\u00f3n operativa y una exigencia \u00e9tica. La moral cristiana no debe aparecer como algo a\u00f1adido al contenido doctrinal, o como simple derivado aplicativo de las verdades de fe. Es todo el mensaje cristiano, en todas sus partes, el que contiene una valencia moral e impulsa hacia una conducta coherente con la verdad profesada.<\/p>\n<p>Es importante, en el proceso catequ\u00e9tico, que el mensaje moral cristiano no se presente nunca desligado de la experiencia central de fe y de conversi\u00f3n. La moral cristiana no se reduce nunca a un conjunto de preceptos que hay que observar, sino que comporta, ante todo, un imperativo de actitudes y comportamientos que brotan indisolublemente del misterio mismo que la fe profesa: \u00abLa conversi\u00f3n a Jesucristo implica caminar en su seguimiento. La catequesis debe, por tanto, inculcar en los disc\u00ed\u00adpulos las actitudes propias del Maestro. Los disc\u00ed\u00adpulos emprenden, as\u00ed\u00ad, un camino de transformaci\u00f3n interior en el que, participando del misterio pascual del Se\u00f1or, \u00abpasan del hombre viejo al hombre nuevo en Cristo\u00bb\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>III. Criterios de selecci\u00f3n, orden y presentaci\u00f3n<br \/>\nDentro de la perspectiva catequ\u00e9tica del tema que nos ocupa, no basta llegar a individuar la naturaleza y caracter\u00ed\u00adsticas del mensaje a transmitir. En su aplicaci\u00f3n al campo de la catequesis, la determinaci\u00f3n del contenido requiere, adem\u00e1s, toda una serie de criterios y normas para orientar la selecci\u00f3n y el modo de presentaci\u00f3n de los diferentes temas y elementos inherentes al mensaje cristiano. Concretamente, los principales problemas que surgen a este respecto son, sobre todo, tres: criterios para la selecci\u00f3n de contenidos, el orden o estructura de los mismos, y los criterios para su presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. CRITERIOS DE SELECCI\u00ed\u201cN. \u00bfQu\u00e9 puntos o temas escoger como contenido de un determinado proceso catequ\u00e9tico? A la hora de seleccionar los puntos o temas a incluir en un determinado proyecto catequ\u00e9tico se nos presentan dos requisitos o tendencias complementarias: la exigencia de funcionalidad del contenido y la preocupaci\u00f3n por la integridad y pureza del mensaje transmitido. Ambos son importantes y de gran utilidad.<\/p>\n<p>a) El criterio de la funcionalidad: los contenidos de un proyecto o realizaci\u00f3n catequ\u00e9tica deben estar al servicio de las personas concretas implicadas en el proyecto y en funci\u00f3n de los objetivos a alcanzar en el mismo. Este criterio subraya el aspecto funcional de la selecci\u00f3n de los contenidos, que no deben ser escogidos por s\u00ed\u00ad mismos, sino orientados a la consecuci\u00f3n de unos objetivos formativos y catequ\u00e9ticos determinados, e insertados en un contexto existencial que abarca circunstancias, personas, comunidades y exigencias particulares.<br \/>\nb) El criterio de la integridad: este criterio, complementario del anterior, responde a la exigencia de ofrecer de forma completa y aut\u00e9ntica el mensaje cristiano, es decir, a la necesidad de transmitir fielmente el tesoro de la herencia cristiana, sin indebidas mutilaciones o arbitrarios reduccionismos (cf CT 30). Puede formularse as\u00ed\u00ad: en la determinaci\u00f3n de los contenidos de un proyecto de catequesis no debe quedar nunca comprometido o sacrificado el car\u00e1cter org\u00e1nico y global del mensaje cristiano.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis insiste en esta doble exigencia de integridad: \u00abLa catequesis debe transmitir el mensaje evang\u00e9lico en toda su integridad y pureza\u00bb (DGC 111), y de organicidad.\u2020\u00a2 \u00abEl mensaje que transmite la catequesis tiene un car\u00e1cter org\u00e1nico y jerarquizado, constituyendo una s\u00ed\u00adntesis coherente y vital de la fe\u00bb (DGC 114). Pero es una exigencia que no excluye el sentido de la gradualidad y de la adaptaci\u00f3n: la aplicaci\u00f3n del principio de la integridad \u00abdebe hacerse, sin embargo, gradualmente, siguiendo el ejemplo de la pedagog\u00ed\u00ada divina, con la que Dios se ha ido revelando de manera progresiva y gradual. La integridad debe compaginarse con la adaptaci\u00f3n\u00bb (DGC 111).<\/p>\n<p>El criterio de la integridad resulta, de hecho, matizado y mitigado, en su aplicaci\u00f3n al campo de la catequesis, al menos por dos exigencias teol\u00f3gico-pedag\u00f3gicas muy importantes. Ante todo, el principio de la integridad intensiva, seg\u00fan el cual lo que realmente interesa es garantizar la integridad intensiva del mensaje, no tanto y siempre la extensiva, que pretende presentar de forma expl\u00ed\u00adcita el mensaje evang\u00e9lico en todas sus partes (DGC 112). Y en segundo lugar est\u00e1 el conocido principio del respeto de la jerarqu\u00ed\u00ada de las verdades, que permite moverse de forma org\u00e1nica y selectiva dentro del conjunto del patrimonio de la fe cristiana (DGC 114).<\/p>\n<p>2. ORDEN O ESTRUCTURA DE LOS CONTENIDOS. \u00bfEn qu\u00e9 orden deben aparecer los contenidos? Es esta una cuesti\u00f3n que m\u00e1s de una vez ha ocupado la atenci\u00f3n de los responsables de la catequesis, sobre todo a la hora de hacer programas o elaborar catecismos. En realidad, si se observan los criterios de funcionalidad e integridad antes indicados, y sobre todo si se respeta la presencia de las dimensiones fundamentales del mensaje, resulta relativamente secundario el orden o estructura con que se presenta el contenido catequ\u00e9tico. Los documentos oficiales de la catequesis dejan abiertas las posibilidades: \u00abEn efecto, \u00abes posible que en la situaci\u00f3n actual de la catequesis, razones de m\u00e9todo y de pedagog\u00ed\u00ada aconsejen organizar la comunicaci\u00f3n de las riquezas del contenido de la catequesis de un modo m\u00e1s bien que de otro\u00bb&#8230; La adopci\u00f3n de un orden determinado en la presentaci\u00f3n del mensaje debe condicionarse a las circunstancias y a la situaci\u00f3n de fe del que recibe la catequesis\u00bb (DGC 118). El mismo Directorio recuerda que la articulaci\u00f3n cuatripartita del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (la fe cre\u00ed\u00adda, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n) no constituye un esquema obligatorio, puesto que \u00abla exquisita fidelidad a la doctrina cat\u00f3lica es compatible con una rica diversidad en el modo de presentarla\u00bb (DGC 122).<\/p>\n<p>3. CRITERIOS DE PRESENTACI\u00ed\u201cN DEL CONTENIDO. \u00bfC\u00f3mo presentar o tratar los temas catequ\u00e9ticos? Tan importante como una buena determinaci\u00f3n de los contenidos de un proceso catequ\u00e9tico es el acierto en individuar el modo como estos deben ser presentados y tratados. En efecto, dado que en la transmisi\u00f3n catequ\u00e9tica no se trata de exponer un tratado o sistema doctrinal, sino de hacer posible la respuesta y maduraci\u00f3n de la fe, esta exigencia cobra necesariamente un relieve de primera magnitud.<\/p>\n<p>De una forma sint\u00e9tica, podemos evocar aqu\u00ed\u00ad algunas de las exigencias m\u00e1s comunes en orden a la adecuada presentaci\u00f3n de los contenidos en la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica, sobre todo teniendo en cuenta la situaci\u00f3n de los j\u00f3venes y de los adultos en el mundo de hoy. Pueden ser resumidas alrededor de estos conceptos de base: 1) Significatividad: es importante que el mensaje proclamado resulte significativo, interesante, vitalmente relacionado con las experiencias y problemas de las personas implicadas. El camino de fe debe constituir siempre una lectura interpretativa e iluminadora de la propia vida y de la propia situaci\u00f3n. 2) Esencialidad: hoy se siente la imperiosa necesidad de redescubrir los elementos esenciales, nucleares de la fe, de forma clara y articulada. 3) Actualizaci\u00f3n: los contenidos presentes en la catequesis deben responder al estado actual de la reflexi\u00f3n y de la investigaci\u00f3n en los diferentes \u00e1mbitos de la teolog\u00ed\u00ada, de la ex\u00e9gesis, de las ciencias humanas. 4) Inculturaci\u00f3n: la encarnaci\u00f3n del mensaje cristiano en las coordenadas culturales de los distintos pueblos y regiones figura hoy entre los m\u00e1s urgentes imperativos de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica (cf DGC 109-110). Y dentro de este imperativo, descuella por su trascendencia el tradicional problema del lenguaje catequ\u00e9tico. No se trata solamente del revestimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico de un contenido ya prefijado, sino que implica un esfuerzo de reinterpretaci\u00f3n del mensaje en s\u00ed\u00ad mismo. 5) Di\u00e1logo: la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica no debe fomentar un exclusivismo confesional cerrado al pluralismo y a la confrontaci\u00f3n con otras visiones religiosas y culturales. Hoy d\u00ed\u00ada el anuncio cristiano se tiene que abrir al di\u00e1logo sincero con otras posiciones y confesiones, en particular en el \u00e1mbito ecum\u00e9nico de la b\u00fasqueda de la unidad en el conjunto de las Iglesias y comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Otras muchas apreciaciones podr\u00ed\u00adan ser evocadas, en orden a una adecuada presentaci\u00f3n y convincente oferta del patrimonio catequ\u00e9tico. Pero estas pueden ser suficientes para dar una idea de la tarea, apasionante y compleja, que supone hoy d\u00ed\u00ada la comunicaci\u00f3n eficaz del mensaje cristiano, contenido de la catequesis.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Cf E. ALBERICH, Kerigm\u00e1tica (catequesis), en J. GEVAERT (ed.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 494-497. &#8211; 2 Sum. Theol. II-Ilae, q. 11, a. 1; cf H. FRIES, Un reto a la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1971, 20-23. &#8211; 3 A. FOSSION, La cat\u00e9ch\u00e9se dans le champ de la communication. Ses enjeux pour l&#8217;inculturation de la foi, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1990, 492. &#8211; 4. Recu\u00e9rdese la famosa obra de san Agust\u00ed\u00adn De catechizandis rudibus. &#8211; 5 Es la divisi\u00f3n adoptada tambi\u00e9n por el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica; cf R. MARLE, Los cuatro pilares de la catequesis, PPC, Madrid 1996. &#8211; 6. Cf CC 223. &#8211; 7 Card. A. CICOGNANI, carta en nombre del Papa al IV Congreso nacional franc\u00e9s sobre la ense\u00f1anza religiosa (23.3.1964), La Documentation catholique 46 (1964) N.1.422, col. 503.<\/p>\n<p>BIBL.: CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 de mayo de 1999); FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid .1993, especialmente GONZ\u00ed\u0081LEZ Ruiz J. M., Evangelio, 445-461 y Kerigma, 675-682; FRIEDRICH G., Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; GARC\u00ed\u008dA SU\u00ed\u0081REZ A., En torno a la integridad extensiva e intensiva del mensaje cristiano, Actualidad catequ\u00e9tica 17 (1977) 139-225; El mensaje cristiano y su transmisi\u00f3n en la catequesis de la Iglesia, Actualidad catequ\u00e9tica 22 (1982) 67-94; GEVAERT J., La dimensi\u00f3n experiencia) de la catequesis, CCS, Madrid 1985; (ed.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, especialmente ALBERICH, E., Kerigm\u00e1tica (Catequesis), 494-497, BISSOLI C., Historia de la salvaci\u00f3n, 426-428, GIANETTO U., Mensaje cristiano, 550-551 y GROPPO G., Contenidos (Criterios), 221-225; GRASSO D., Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966; L\u00ed\u0081ZARO R. Y OTROS, Los grandes temas del mensaje cristiano y su presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica, Secretariado nacional de catequesis, Madrid 1969; MALVIDO MIGUEL E., \u00bfCu\u00e1l es el coraz\u00f3n del mensaje cristiano?, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1995; MARLE R., Los cuatro pilares de la catequesis, PPC, Madrid 1996.<\/p>\n<p>Emilio Alberich Sotomayor<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. bienaventuranzas, cristianismo, Encarnaci\u00f3n, evangelio, Jesucristo, mandamiento nuevo, Padre nuestro, Pascua, redenci\u00f3n) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n SUMARIO: Introducci\u00f3n. I. Un contenido en tensi\u00f3n: 1. La relaci\u00f3n entre \u00abm\u00e9todo\u00bb y \u00abcontenido\u00bb 2. La dial\u00e9ctica \u00abfides qua-fides quae\u00bb. II. Identidad y rasgos fundamentales: 1. Identidad y n\u00facleo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mensaje-cristiano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMENSAJE CRISTIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}