{"id":15304,"date":"2016-02-05T09:59:44","date_gmt":"2016-02-05T14:59:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/modernidad\/"},"modified":"2016-02-05T09:59:44","modified_gmt":"2016-02-05T14:59:44","slug":"modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/modernidad\/","title":{"rendered":"MODERNIDAD"},"content":{"rendered":"<p>(v. postmodernidad, raz\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Del lat\u00ed\u00adn hodiemus, o de modo = \u00abahora\u00bb indica una distribuci\u00f3n hist\u00f3rica de per\u00ed\u00adodos que asume lo moderno como \u00e9poca de lo nuevo y la interpretaci\u00f3n de lo moderno como Weltanschauung (S. Cotta). Desde un punto de vista historiogr\u00e1fico, la edad moderna es la \u00e9poca que sigue a la antigUedad y a la Edad Media, seg\u00fan un ritmo que sustituye a la distribuci\u00f3n anterior entre historia secular e historia religiosa. En la ruptura con el pensamiento tradicional, la modernidad en los siglos XVI-XVII tiende a diferenciarse de la concepci\u00f3n cl\u00e1sico-cristiana con la investigaci\u00f3n de un orden natural cr\u00ed\u00adtico-racional, seg\u00fan el modelo de la nueva ciencia; con la 11ustraci\u00f3n afirma el car\u00e1cter central de la libertad humana, independiente de cualquier principio, que renuncia a la hip\u00f3tesis de un orden estable y descifrable: con Kant toma la forma de una crisis de \u00e9poca que establece nuevos fen\u00f3menos hist\u00f3rico-culturales en el corte con la tradici\u00f3n y en la enfatizaci\u00f3n del novum. La modernidad, por consiguiente, reestructura la temporalidad humana con la tesis del proceso como forma de la conciencia hist\u00f3rica del hombre, superando la concepci\u00f3n de la temporalidad cl\u00e1sica, caracterizada por el sentido del l\u00ed\u00admite y secularizando la concepci\u00f3n cristiana del tiempo. Seg\u00fan A. del Noce, la modernidad tiene los siguientes caracteres: \u00bb comienzo cartesiano de la filosof\u00ed\u00ada moderna, conexi\u00f3n entre la filosof\u00ed\u00ada moderna y el ate\u00ed\u00adsmo, doble l\u00ed\u00adnea de pensamiento en la filosof\u00ed\u00ada moderna (desde Descartes a Nietzsche la primera, desde Descartes a Rosmini la segunda), destinada a alcanzar y a pasar por el tamiz el pensamiento metaf\u00ed\u00adsico tradicional)\u00bb Es decir la modernidad conjuga los motivos de la aparici\u00f3n del sujeto, la dislocaci\u00f3n del centro teol\u00f3gico y la afirmaci\u00f3n de la ciencia como nueva visi\u00f3n del mundo y de la historia.<\/p>\n<p>Si la pars construens de la modernidad se\u00f1ala en la especificidad del sujeto y en el significado del valor del mundo (H. de Lubac) las notas positivas del mismo, e indica en la ciencia universal la gu\u00ed\u00ada ideal de una racionalidad que no se doblegue ante el subjetivismo del cogito ni ante el relativismo positivista (E. Husserl), los elementos negativos son: el individualismo de la voluntad de poder, de inspiraci\u00f3n nietzscheana: la inmanencia como ruptura de la pretensi\u00f3n de un fundamento y la afirmaci\u00f3n de la diferencia como cifra del tiempo hist\u00f3rico hasta la p\u00e9rdida de identidad del hombre mismo. Para R. Guardini, \u00abel fin de la \u00e9poca moderna\u00bb traduce la experiencia religiosa en \u00abreligiosidad sincretista\u00bb, hasta llegar a una cualificaci\u00f3n negativa de la misma, cuyo resultado es la historia paradigm\u00e1tica de la secularizaci\u00f3n. Si para J. Habermas el futuro de la modernidad est\u00e1 en la revaloraci\u00f3n de su racionalidad comunicativa, para otros (J F. Lyotard, G. Vattimo) la posmodernidad es el contrapunto hermen\u00e9utico de lo moderno: \u00abedad del debilitamiento de las pretensiones de la raz\u00f3n, edad de la plurivocidad de modelos de racionalidad no homog\u00e9neos; edad de un pensamiento sin fundamentos; edad de la disoluci\u00f3n de la categor\u00ed\u00ada de lo nuevo y del fin de la historia: edad en que la ciencia y la t\u00e9cnica parecen peligrosas y &#8211; no liberadoras\u00bb (P. Rossi).<\/p>\n<p>C Dotolo<\/p>\n<p>Bibl.: N. Provencher, Modernidad, en DTF 1011-1013, P Berger, B, Berger y H, Kellner, Un mundo sin hogar, Modernizaci\u00f3n y conciencia, Sal Terrae, Santander 1979 N. Eisenstadt, Modernizaci\u00f3n, Amorrortu, Buenos Aires 1968; H. Lefebvre, Introducci\u00f3n a la modernidad, Tecnos, Madrid 1971; C. Sol\u00e9. Modernizaci\u00f3n: un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1976.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La noci\u00f3n de modernidad es compleja, ya que significa al mismo tiempo un proceso hist\u00f3rico circunscrito en el tiempo y el espacio (desde el siglo xvi hasta nuestros d\u00ed\u00adas en Occidente) y una ideolog\u00ed\u00ada o una ret\u00f3rica de cambio, de progreso y de vanguardia. Invade todas las esferas de la vida: el arte, la t\u00e9cnica, la pol\u00ed\u00adtica, los valores morales. La modernidad implica la ruptura irresistible e irrevocable con el pasado, ya que pretende aportar por fin la novedad y el progreso. Se presenta como un impulso de la racionalidad, que hace nacer un modo de civilizaci\u00f3n muy caracter\u00ed\u00adstico, oponi\u00e9ndose a la tradici\u00f3n sobre la que arroja la sospecha, y haciendo llegar una lucidez cr\u00ed\u00adtica y una creatividad sin precedentes. La modernidad juzga ya caducado lo antiguo, ya que su ciencia y sus valores han dejado de ser operativos y significantes, y tiene conciencia de que el progreso y la superaci\u00f3n de la realidad presente .son ahora una posibilidad. La modernidad no deja de tener crisis y tensiones en una sociedad determinada, ya que implica opciones y formas de vivir y de pensar que ella justifica seg\u00fan criterios de eficacia y de novedad.<\/p>\n<p>I. GENESIS E HISTORIA DE LA MODERNIDAD. En todo contexto social y cultural, lo antiguo y lo nuevo alternan y discuten. Ya la Edad Media conoc\u00ed\u00ada la \u00abvia modernorum\u00bb. Pero la modernidad como estructura hist\u00f3rica y pol\u00e9mica de cambio s\u00f3lo puede discernirse en Occidente a partir del siglo xvI y no adquiere toda su amplitud m\u00e1s que a partir del xlx.<\/p>\n<p>La fecha del descubrimiento de Am\u00e9rica por Crist\u00f3bal Col\u00f3n (1492), seg\u00fan los manuales escolares, constituye el fin de la Edad Media y el comienzo de los tiempos modernos. En este per\u00ed\u00adodo la invenci\u00f3n de la imprenta, los descubrimientos de Galileo y el humanismo del renacimiento inauguran una nueva forma de ver la realidad. Tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar la reforma protestante, que introduce una divisi\u00f3n en la cristiandad, pero tambi\u00e9n una nueva forma de vivir la fe cristiana, que valoriza la libertad y la autonom\u00ed\u00ada de la persona. Durante los siglos XVII y XVIII los fundamentos filos\u00f3ficos de la modernidad se sit\u00faan en l\u00ed\u00adnea con el pensamiento individualista y racionalista que tuvo en Descartes y luego en los fil\u00f3sofos ilustrados sus mejores promotores. La revoluci\u00f3n de 1789 establece el Estado moderno, centralizado y democr\u00e1tico. El siglo XIX conoce el progreso continuo de las ciencias y de las t\u00e9cnicas, la divisi\u00f3n racional del trabajo y la urbanizaci\u00f3n, que introducen el cambio de las costumbres y la destrucci\u00f3n de la cultura tradicional. La palabra misma de \u00abmodernidad\u00bb parece ser que la emple\u00f3 por primera vez Th\u00e9ophile Gautier en un art\u00ed\u00adculo del Moniteur universel del 8 de julio de 1867: \u00abPor un lado la modernidad m\u00e1s extrema, por otro el amor austero a lo antiguo\u00bb.<\/p>\n<p>Desde el siglo XIX hasta hoy el proceso de ruptura con el pasado y con la tradici\u00f3n se fue implantando constantemente gracias a la actuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa de nuevas fuentes de energ\u00ed\u00ada, de medios m\u00e1s eficaces de producci\u00f3n y de transporte, de una organizaci\u00f3n racional y m\u00e1s an\u00f3nima de la sociedad. La informatizaci\u00f3n y la rob\u00f3tica contribuyen en nuestros d\u00ed\u00adas a cambiar de forma todav\u00ed\u00ada m\u00e1s marcada las diferentes esferas de la vida. La difusi\u00f3n industrial de los medios culturales, la intervenci\u00f3n admirable de los medios de comunicaci\u00f3n social (radio, televisi\u00f3n, v\u00ed\u00addeo) van forjando masivamente una mentalidad de cambio por el cambio, en donde los contenidos son ef\u00ed\u00admeros y no tienen demasiada importancia.<\/p>\n<p>2. LA MENTALIDAD MODERNA. Desde el siglo xix, los cambios han contribuido a mejorar las condiciones de existencia de los hombres y han favorecido la explosi\u00f3n de la modernidad. La modernidad, que no puede explicarse sin esos diversos cambios, no se identifica con ellos y los trasciende, ya que es una forma de pensar, un modo de vida y una mentalidad que tienen sus propias caracter\u00ed\u00adsticas y valores: la hegemon\u00ed\u00ada de la eficacia mensurable, la supremac\u00ed\u00ada de la estructura sobre el contenido y de la imagen sobre -el pensamiento, la promoci\u00f3n de la racionalidad y de la actividad- en detrimento de la sabidur\u00ed\u00ada y de la contemplaci\u00f3n, la valoraci\u00f3n del consenso y de la opini\u00f3n p\u00fablica que prevalece sobre la verdad. La modernidad experimenta tambi\u00e9n ciertas resistencias y no se libra de las ambig\u00fcedades que ahora se manifiestan por la preocupaci\u00f3n de salvar a la persona como sujeto en el proceso de homogeneizaci\u00f3n de la vida social, por los temores y las decepciones de un desarrollo ciego que amenaza a nuestra tierra fr\u00e1gil, por una b\u00fasqueda de lo irracional, de lo misterioso y hasta de lo religioso. Hay, pues, cierto desencanto respecto a la modernidad. Algunos hablan hoy de \u00abposmodernidad\u00bb, para significar precisamente que somos menos ingenuos y m\u00e1s realistas frente a los resultados de las tecnolog\u00ed\u00adas y de las ciencias y su capacidad de dar sentido a la existencia humana. Somos m\u00e1s l\u00facidos sobre los resultados de un progreso querido por \u00e9l mismo, en detrimento a veces del bien del individuo. Somos esc\u00e9pticos frente a un saber totalizante y frente a una manera de ser que no tiene en cuenta la singularidad y el arraigo hist\u00f3rico y cultural.<\/p>\n<p>3. FE CRISTIANA Y MODERNIDAD. La secularizaci\u00f3n es el impacto m\u00e1s visible de la modernidad sobre la fe cristiana. Se ha impuesto masivamente una ma\u00f1era de pensar y de vivir sin referencia a Dios y a su palabra. La teolog\u00ed\u00ada fundamental no puede librarse del choque con la modernidad si quiere ser significante y afianzar su credibilidad para hoy. La fe cristiana es rica en una larga historia, pero, no es prisionera de su pasado. Al contrario, es siempre nueva. Desde la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica se ha presentado como una novedad absoluta, total, ya que no toma su origen de los dinamismos y de las necesidades del hombre; sino del misterio mismo del amor de Dios. Las im\u00e1genes de un renacimiento, de una eterna juventud, de un d\u00ed\u00ada sin ocaso son las que mejor lo expresan en oposici\u00f3n a un mundo antiguo que camina hacia su muerte. La fe cristiana tiene una palabra original que decir a la modernidad. Ante las posibilidades pr\u00e1cticamente ilimitadas de la ciencia y de la t\u00e9cnica modernas, la fe cristiana puede lanzar la consigna de renunciar a las t\u00e9cnicas, excepto a las que produzcan condiciones que posibiliten la promoci\u00f3n de la calidad de vida necesaria para la existencia humana. Estimula ciertamente el dominio sobre los elementos, porque sabe que el hombre est\u00e1 llamado a acabar la creaci\u00f3n. Pero, por otra parte, recuerda el valor de cada persona y afirma que ninguna puede ser sacrificada con el pretexto del progreso cient\u00ed\u00adfico. La t\u00e9cnica moderna se ha convertido muchas veces en su propio fin y no se somete m\u00e1s que a la ley del desarrollo de sus propias posibilidades. Pues bien, la fe cristiana se niega a admitir que pertenezca a la ciencia sola la decisi\u00f3n de la cuesti\u00f3n del sentido de la existencia humana. Adem\u00e1s suscita actitudes y comportamientos concretos ante los que sufren, a quienes la modernidad tiene tendencia a dejar de lado. La teolog\u00ed\u00ada fundamental no puede limitarse a pensar el misterio cristiano dentro de su tradici\u00f3n, ni siquiera dentro de alg\u00fan que otro sistema filos\u00f3fico. Tiene que salir de su propia concha tradicional para ponerse a escuchar a las hombres que sufren y a dialogar con las culturas. La praxis y la inculturaci\u00f3n de la fe cristiana constituyen el programa de la teolog\u00ed\u00ada fundamental en la era de la modernidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el proceso de la modernidad, el hombre se hace aut\u00f3nomo al liberarse de sus tutelas tradicionales, y hasta de la tutela de Dios. La no necesidad de Dios en la realizaci\u00f3n del progreso del hombre es una dimensi\u00f3n de la modernidad. Hay que admitir que el Dios al que ignora es el Dios que era considerado como \u00fatil para la marcha del mundo y como garant\u00ed\u00ada del orden social, pero no precisamente el Dios de la fe cristiana. La teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene que redescubrir a ese Dios de la alianza, que se da a los hombres de forma gratuita, respetando su autonom\u00ed\u00ada y su libertad; a ese Dios cuya fuerza es la del amor y cuyo derecho la gracia. Mostrar\u00e1 c\u00f3mo el misterio de Dios no es la simple respuesta a una vaga necesidad religiosa y a un sentimiento de impotencia. Hablar\u00e1 del Dios que supera todas las esperanzas del coraz\u00f3n humano y que no es necesario, en cierto sentido, para el \u00e9xito del progreso humano. Presentar\u00e1 al Dios que quiere comunicarse gratuitamente al hombre y mostrar\u00e1 la posibilidad para el hombre de reconocerle y de estar en comuni\u00f3n con \u00e9l. En un momento en que se eclipsan la religi\u00f3n y el significado mismo de Dios, la teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene que mostrar que Dios se hace siempre presente al hombre, incluso al que vive en la modernidad, en su ausencia aparente, una ausencia que manifiesta la cruz de Jes\u00fas. Para la fe cristiana es en la cruz, en la que Jes\u00fas realiza la experiencia del silencio de Dios, donde Dios salva al mundo y manifiesta su solidaridad con los que sufren y mueren. La teolog\u00ed\u00ada de la cruz, en cuanto que revela el verdadero rostro de Dios, forma parte, por consiguiente, de la teolog\u00ed\u00ada fundamental, que quiera estar atenta a la modernidad y presentarle la credibilidad del mensaje cristiano.<\/p>\n<p>BIBL.: BAUDRILLARDJ., Modernit\u00e9, en Encyclop\u00e9dia universalis XI, 1980, 424-426; BfiRGfiR 1?., Affront\u00e9s \u00e1 la modernit\u00e9. La soci\u00e9t\u00e9, la politique, la religion, Par\u00ed\u00ads 19$0; Modernit\u00e1. Storia e valore di unfdea, Brescia 1982; BRETON S., Le choc de la modernit\u00e9 sur la pens\u00e9e philosophique et th\u00e9ologique, en Th\u00e9ologie et chocdes cultures, Par\u00ed\u00ads 1984, 93-107; CHESNEAUX J., De la modernit\u00e9, Par\u00ed\u00ads 1984; LADRIi;RE J., El reto de la racionalidad. La ciencia y la tecnolog\u00ed\u00ada frente a las culturas, Salamanca 1975; VIRGOULAY R., Les courants de pens\u00e9e du catholicisme fr\u00e1ngais. L \u00e9preuve de la modernit\u00e9, Par\u00ed\u00ads 1985.<\/p>\n<p>N. Provencher<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. postmodernidad, raz\u00f3n) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n Del lat\u00ed\u00adn hodiemus, o de modo = \u00abahora\u00bb indica una distribuci\u00f3n hist\u00f3rica de per\u00ed\u00adodos que asume lo moderno como \u00e9poca de lo nuevo y la interpretaci\u00f3n de lo moderno como Weltanschauung (S. Cotta). 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