{"id":15327,"date":"2016-02-05T10:00:36","date_gmt":"2016-02-05T15:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/opcion-fundamental\/"},"modified":"2016-02-05T10:00:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:00:36","slug":"opcion-fundamental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/opcion-fundamental\/","title":{"rendered":"OPCION FUNDAMENTAL"},"content":{"rendered":"<p>(v. voluntad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es la orientaci\u00f3n \u00e9tica global y b\u00e1sica de la libertad de una persona, Libertad es ante todo opci\u00f3n: posibilidad de decidirse y decisi\u00f3n de hecho. En esta opci\u00f3n no se trata s\u00f3lo de bienes particulares y tem\u00e1ticos por los que decidirse en las diversas ocasiones; se trata tambi\u00e9n y sobre todo del bien en cuanto tal, que realiza y verifica a la persona, expresi\u00f3n de su proyecto de vida. Por eso la opci\u00f3n cualifica a la libertad moral de la persona: opci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>Se trata de un concepto relativa mente nuevo en moral. Han sido la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada trascendental, el existencialismo y el personalismo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, los que lo han introducido con la aportaci\u00f3n y las exigencias de las ciencias antropol\u00f3gicas, en el contexto de esa atenci\u00f3n particular al sujeto, a la globalidad unificada a la historicidad de su obrar, que muestra el pensamiento contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Este giro antropol\u00f3gico ha polariza do en la \u00e9tica la atenci\u00f3n sobre el sujeto moral, sobre la libertad constitutiva de la persona. M\u00e1s que un productor de actos, el hombre es una persona en acto: un ser que se expresa a s\u00ed\u00ad mismo en el obrar. Se intenta ir m\u00e1s all\u00e1 de una consideraci\u00f3n atomista, cosificada y mecanicista de los actos morales. Sin quitarle nada a la moralidad objetiva del acto, expresada por la norma, se mira al mismo tiempo al agente, a su libertad moral: a la opci\u00f3n de vida por la que los actos son motivados, intencionados, unificados. Detr\u00e1s de cada decisi\u00f3n particular hay una pre-decisi\u00f3n global que mueve absolutamente el querer y el obrar. De manera consciente o inconsciente, todo hombre vive de su opci\u00f3n fundamental, que se constituye con la capacidad de entender y de querer del sujeto. Libertad para la verdad de la vida, para el bien-valor absoluto y  por tanto para Dios, positivamente es una opci\u00f3n que abre al don y a la acogida; negativamente es un encerramiento egoc\u00e9ntrico imperado por el provecho y el placer. Para el cristiano coincide con la opci\u00f3n de fe y juntamente de caridad y de esperanza de la vida en Cristo, que significa de una forma irreductiblemente nueva todo su ser y todo su obrar.<\/p>\n<p> Se percibe entonces la prioridad de  la formaci\u00f3n humana y cristiana de la libertad y de las actitudes (h\u00e1bitos) que la estructuran \u00e9ticamente. En una socio-cultura dominada por el hedonismo y por el utilitarismo, la pedagog\u00ed\u00ada moral, antes a\u00fan que sobre los actos, tiene que incidir sobre las opciones antropol\u00f3gicas, sobre las predecisiones de significado que las determinan.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la opci\u00f3n fundamental  mueve a las opciones particulares; \u00e9stas se despliegan positivamente como su actuaci\u00f3n situacional y su fidelidad operativa. Siempre es posible la infidelidad categorial (el pecado venial), en cuyo caso la opci\u00f3n fundamental mueve a la conversi\u00f3n y a la reintegraci\u00f3n en el bien. Por otra parte, las opciones particulares estructuran e intensifican la opci\u00f3n fundamental: \u00e9sta no es el resultado de unas declaraciones de principio abstractas, sino de unas opciones situacionales efectivas por el bien.<\/p>\n<p>Esto supone que una infidelidad  operativa habitual y difusa debilita y menoscaba la opci\u00f3n fundamental p\u00f3sitiva, hasta llegar a cambiarla o invertirla. Esto es posible incluso con un solo acto de in6delidad en el que est\u00e9 en juego un bien muy grande, como ocurre con el pecado mortal. Lo mismo hay que decir, en sentido opuesto, de toda opci\u00f3n fundamental negativa, que expresa la libertad del malvado, conformada y consolidada por los pecados situacionales. Tambi\u00e9n \u00e9l es capaz de realizar el bien, pero por una afortunada incoherencia o una causal coincidencia de su propio inter\u00e9s con la norma moral. Esto no quita que tambi\u00e9n la opci\u00f3n fundamental del malvado sea capaz de debilitarse, esto es, de verse positivamente desmentida y convertida poco a poco por una vida categorial que vaya actuando cada vez m\u00e1s el bien.<\/p>\n<p> M. Cozzoli<\/p>\n<p> Bibl.: s, Dianich, opci\u00f3n fundamental en  DETM, 731-741: M. Vidal, Opci\u00f3n fundamental en CFC, 865-880: \u00ed\u008dd\u00bb la \u00e9tica cristiana, Verbo Divino, Estella 1990, 33-43: F Herr\u00e1ez, Opci\u00f3n fundamental, en CFET: 343-366: \u00ed\u008dd\u00bb la opci\u00f3n fundamental, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1978: B, Haring, Libertad y fidelidad el Cristo, 1, Herder, Barcelona 1981, 177-232.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Contexto de origen.<br \/>\nII. Contribuciones filos\u00f3ficas.<br \/>\nIII. Aproximaciones teol\u00f3gico-morales.<br \/>\nIV. La base antropol\u00f3gica.<br \/>\nV. Visi\u00f3n cristiana del hombre.<br \/>\nVI. La falibilidad inherente.<br \/>\nVII. Limites del \u00abteorema\u00bb.<\/p>\n<p>I. Contexto de origen<br \/>\nEl obrar moral del cristiano reviste el car\u00e1cter de una realidad pluridimensional. En el \u00e1mbito de su teorizaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica se ha elaborado el concepto de \u00abopci\u00f3n fundamental\u00bb, que es ya punto de referencia cl\u00e1sico para el an\u00e1lisis a fondo del acto moral. El indica la relaci\u00f3n mutua que se establece entre la persona y su acto, entre la identidad din\u00e1mica del sujeto. agente y la variaci\u00f3n y secuencia de cada una de sus opciones en situaciones muy particulares.<\/p>\n<p>El contexto de origen del concepto queda muy lejos de las problem\u00e1tica estrictamente \u00e9tica. Hay que buscarlo m\u00e1s bien en el intento de desarrollar una psicolog\u00ed\u00ada de la gracia (P, Franzen) a fin de percibir el momento de la justificaci\u00f3n en t\u00e9rminos de autoconciencia libre del justificado (DS 1532). Se tiende a la superaci\u00f3n de un positivismo y extrinsecismo teol\u00f3gico, que prescinde totalmente de su base antropol\u00f3gica. En el centro se quiere poner la mediaci\u00f3n hermen\u00e9utica entre dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la existencia cristiana: la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios presupone como condici\u00f3n de posibilidad una potencialidad receptiva en el hombre mismo, la cual se act\u00faa primordialmente a trav\u00e9s de la opci\u00f3n fundamental como autodeterminaci\u00f3n global que involucra al sujeto en su totalidad. En ella se constituye la identidad vivida del hombre ante Dios, y consiguientemente ante su mundo (P. Tiberghien). En este contexto se prescinde del grado de su reflexividad tem\u00e1tica. La opci\u00f3n fundamental se presenta m\u00e1s bien como una entidad prefijada y atem\u00e1tica, lo cual no reduce su incisividad. Hay que notar, adem\u00e1s, que la indicada subjetividad del hombre es plasmada por su subjetividad trascendental; se trata de una identidad que ha de entenderse en calidad de operatividad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 inmediatamente claro que nuestro \u00abteorema\u00bb muestra la huella de la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada trascendental, del existencialismo y del personalismo. De ah\u00ed\u00ad el significado propio que asume el t\u00e9rmino subjetividad, que, en consecuencia, queda exento de cualquier sospecha de subjetivismo; simplemente pide que se lo entienda y valore sobre el fondo de la teor\u00ed\u00ada subyacente del conocimiento y de la verdad consecuentemente.<\/p>\n<p>El concepto de opci\u00f3n fundamental ha sido completado luego por el teolog\u00fameno de la opci\u00f3n final (P. Glorieux; L. Boros), seg\u00fan el cual el hombre realiza la opci\u00f3n definitiva y decisiva de su salvaci\u00f3n en el instante de la muerte. Las opciones particulares que ha realizado durante todo el tiempo de su historia predeterminan, aunque no de modo autom\u00e1tico, su resultado definitivo. No por eso la historia de la libertad pierde su significado ni su importancia para la consecuci\u00f3n de la salvaci\u00f3n eterna; sin embargo, esa preocupaci\u00f3n se ha expresado reiteradamente (B. Sch\u00fcller).<\/p>\n<p>II. Contribuciones filos\u00f3ficas<br \/>\nLa \u00e9tica filos\u00f3fica ha contribuido a una comprensi\u00f3n m\u00e1s articulada de la opci\u00f3n fundamental en el campo de la teolog\u00ed\u00ada moral. Habr\u00ed\u00ada que mencionar antes de nada el empleo del t\u00e9rmino predecisi\u00f3n (Yorentscheidung: H.E. v. Hengstenberg). El t\u00e9rmino remite a la filosof\u00ed\u00ada hermen\u00e9utica, y es el correlato existencial de la precomprensi\u00f3n, entendida como relaci\u00f3n directamente vivida del conocimiento cia su objeto apropiado (Leben erhs zur Sache: M. Heideg r). Se sigue de ah\u00ed\u00ad que toda decisi particular, para ser adecuadament comprendida y valorada, debe referirse a la matriz de su predecisi\u00f3n. Esta \u00faltima es justamente la que arrastra a la existencia en su totalidad. Ella se\u00f1ala la orientaci\u00f3n de la libertad hacia el bien como tal, orientaci\u00f3n que es la condici\u00f3n de posibilidad para la elecci\u00f3n de cada uno de los bienes particulares.<\/p>\n<p>Este planteamiento metaf\u00ed\u00adsico ha sido ampliado luego al campo de la psicolog\u00ed\u00ada del obrar moral. El sujeto se aproxima a las varias situaciones que debe afrontar en virtud de la din\u00e1mica inherente a su predecisi\u00f3n. El resultado de la elecci\u00f3n particular est\u00e1 predeterminado -aunque no de modo autom\u00e1tico- por la predecisi\u00f3n. Se intenta, pues, superar una visi\u00f3n atomista y mecanicista de cada acto moral particular. El hombre no pone actos particulares que se suceden por yuxtaposici\u00f3n; m\u00e1s bien la pluralidad de los actos est\u00e1 marcada por el principio unificador, que reside en la predecisi\u00f3n. Esta \u00faltima es la que constituye y funda el cruce entre dimensi\u00f3n sincr\u00f3nica y diacr\u00f3nica, entre prioridad ontol\u00f3gica y temporal.<\/p>\n<p>Otro aspecto digno de menci\u00f3n es el relativo a la historia del sujeto moral particular. La opci\u00f3n fundamental coincide con la primera elecci\u00f3n del bien como tal (J. Maritain); cada uno de sus actos particulares subsiguientes no es, en definitiva, m\u00e1s que una confirmaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n del comienzo establecido de una vez por todas. La din\u00e1mica inmanente de la praxis moral tiene su origen en esta elecci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>III. Aproximaciones teol\u00f3gico-morales<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada moral contempor\u00e1nea se ha inspirado ampliamente en estos modelos antecedentes, aunque a\u00f1adiendo matices ulteriores. Para comprender adecuadamente el significado y la importancia del \u00abteorema\u00bb hay que hacer referencia a la visi\u00f3n subyacente de la verdad moral con su pretensi\u00f3n obligatoria.<\/p>\n<p>La verdad moral ha de entenderse como verdad de sentido, que hay que descifrar bajo el aspecto de su operatividad. Es una verdad de proyecto, no de objeto; o sea, integra en s\u00ed\u00ad una visi\u00f3n de autocumplimiento global de un modo humanamente digno. Es constituida por una fusi\u00f3n entre valores morales y bienes humanos premorales, pero moralmente relevantes. La verdad moral as\u00ed\u00ad entendida no es en absoluto algo que se impone de manera heter\u00f3noma, sino que m\u00e1s bien persigue y procura el bienestar global de su destinatario: obligaci\u00f3n y tutela constituyen un todo \u00fanico. Perseguir el proyecto quiere decir lanzarse hacia el autoperfeccionamiento integral propio. Esta dimensi\u00f3n teleol\u00f3gica entra en la constituci\u00f3n de la verdad moral.<\/p>\n<p>Por eso no causa sorpresa que la verdad moral asuma el estatuto de una verdad libre. Esa verdad s\u00f3lo es inteligible en una \u00f3ptica de libertad. El t\u00e9rmino libertad adopta el significado de capacidad de autodeterminaci\u00f3n para el bien, capacidad que habilita para la elecci\u00f3n libre de los objetos, particulares. Inteligencia y libertad, exactitud y bondad se condicionan rec\u00ed\u00adprocamente. He ah\u00ed\u00ad el punto de referencia para el \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n fundamental representa el n\u00facleo decisional-operativo de la identidad din\u00e1mica del sujeto. A trav\u00e9s de ella el sujeto moral se autodetermina para el bien moral como tal; tiende hacia aquellas metas que han de ser creadas por su proyecto de vida. A consecuencia de ello viene a construirse en el sujeto una consistencia fundamental que se mantiene firme frente a las varias elecciones particulares en cuanto que se colocan en el contexto de situaciones no raramente imprevisibles. La opci\u00f3n fundamental est\u00e1, pues, presente y operante en las elecciones particulares y les comunica un nexo unificador existencial. Se presenta como una entidad prerrefleja y atem\u00e1tica (J. Fuchs), lo que no reduce su incisividad. Adem\u00e1s, reviste el car\u00e1cter de una realidad dotada de intensidad, que luego se despliega a nivel extensivo, o sea, espacio-temporal.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre opci\u00f3n fundamental y opciones particulares se presenta como una participaci\u00f3n por analog\u00ed\u00ada. Las opciones particulares participan de la opci\u00f3n fundamental de manera anal\u00f3gica, sin agotar nunca su plena potencialidad. No est\u00e1n la una junto a la otra; m\u00e1s bien se distinguen por su gradaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca. Justamente bajo este aspecto se introduce la distinci\u00f3n entre actos centrales y actos perif\u00e9ricos. Se trata de una distinci\u00f3n de grados, o sea, indica los diversos grados del compromiso autodeterminativo. Se da por supuesto que la materia de cada acto condiciona ese compromiso en cualidad de cocriterio. No se puede ignorar que este modo de pensar y de plantear el problema se mueve en el plano de una convergencia entre dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y psicol\u00f3gica (psychologie r\u00e9flexive).<\/p>\n<p>Siendo la opci\u00f3n fundamental la fuente y matriz de cada una de las opciones, a ella le corresponde se\u00f1alar la condici\u00f3n existencial en que viene a encontrarse la libertad del sujeto. Consecuentemente, es necesaria una hermen\u00e9utica de lo profundo: hay que entender cada acto a la luz del contexto constituido por la persona en su totalidad.<\/p>\n<p>Tal planteamiento, de tipo sistem\u00e1tico, no descuida en absoluto la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. La opci\u00f3n fundamental no ha de concebirse como una entidad est\u00e1tica, que permanecer\u00ed\u00ada invariable durante todo el tiempo de cada una de las historias personales. M\u00e1s bien est\u00e1 sujeta a un proceso de maduraci\u00f3n continua, que debe ser desarrollado por las motivaciones e intenciones dominantes de cada agente. Se establece as\u00ed\u00ad una relaci\u00f3n de interacci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca entre estas motivaciones e intenciones y la opci\u00f3n fundamental. Esa relaci\u00f3n se configurar\u00ed\u00ada como un condicionamiento mutuo. El sujeto moral avanza y crece a trav\u00e9s de una penetraci\u00f3n comprensiva del significado pleno del propio proyecto de vida. No hay que devaluar, pues la funci\u00f3n de las opciones particulares; \u00e9stas se distinguen por una autonom\u00ed\u00ada relacional que repercute en la opci\u00f3n fundamental. La historia de la libertad se constituye a partir de esta tensi\u00f3n din\u00e1mica. Dominando esta tensi\u00f3n, el hombre se manifiesta due\u00f1o de su propia historia. F\u00e1cilmente se comprende que ese proceso se caracteriza por el riesgo inherente a la libertad: est\u00e1 expuesto al riesgo de un progresivo deterioro, as\u00ed\u00ad como a quedarse a la zaga de las capacidades adquiridas por la libertad. Aqu\u00ed\u00ad es preciso recordar de nuevo el entrelazamiento entre verdad y libertad; el discernimiento moral est\u00e1 inmerso en la andadura hist\u00f3rica de la opci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abopci\u00f3n fundamental\u00bb asume tambi\u00e9n significados derivados. Ante todo se puede entender como una elecci\u00f3n preferencial de valores morales bien determinados. Ciertamente todos los valores morales son igualmente vinculantes; querer establecer una jerarqu\u00ed\u00ada entre aquellos carecer\u00ed\u00ada de sentido. No obstante, un ideal moral del todo personal que vaya perfil\u00e1ndose a trav\u00e9s de la promoci\u00f3n de valores considerados preferenci s ede tener un profundo si cado. Sobre ese ideal se construye una personalidad moral de una Piso om\u00ed\u00ada inconfundible. Sin embargo las opciones particulares mostrar\u00e1n sus huellas por encontrarse en esta perspectiva. No causa maravilla que la opci\u00f3n fundamental as\u00ed\u00ad entendida haga nacer una estrategia consiguiente en el obrar, que implicar\u00e1 la plasmaci\u00f3n progresiva de las motivaciones y de las intenciones, de los pensamientos y de las obras y, en fin de cuentas, de todas aquellas circunstancias relevantes en que vendr\u00e1 a encontrarse cada agente. Con ello se confiere una impronta bien precisa a la historia propia. Cada uno de los objetivos que hay que conseguir y los medios proporcionados que se han de aplicar deben pasar necesariamente a trav\u00e9s del filtro cr\u00ed\u00adtico de este ideal.<\/p>\n<p>Otra acepci\u00f3n de opci\u00f3n fundamental, tambi\u00e9n en sentido derivado, viene dictada por el principio de la econom\u00ed\u00ada de las fuerzas de que se dispone. Se opera una elecci\u00f3n preferencial para no dispersarse, para garantizar un m\u00e1ximo de eficacia al propio proyecto de vida. Parece inevitable una selecci\u00f3n de los compromisos que hay que asumir. De nuevo se impone una estrategia del obrar para poder emplear las fuerzas propias de manera verdaderamente sensata.<\/p>\n<p>IV. La base antropol\u00f3gica<br \/>\nTeniendo presente la antes mencionada concepci\u00f3n de verdad moral, se comprende f\u00e1cilmente que un planteamiento enteramente formal de la opci\u00f3n fundamental no est\u00e1 en condiciones de explicar de manera satisfactoria el complejo fen\u00f3meno del acto humano. Ante todo habr\u00ed\u00ada que poner de relieve que el bien moral como tal, en cuanto objeto propio de la opci\u00f3n fundamental, se manifiesta respecto al contenido a trav\u00e9s de la gama entera de cada uno de los valores morales. Se sigue de ah\u00ed\u00ad que la opci\u00f3n fundamental ha de concebirse como punto de referencia, o sea, como fuente y matriz de las correspondientes actitudes morales, llamadas habitualmente 1 virtudes. En fin de cuentas, hay que considerar a estas virtudes como el lugar de mediaci\u00f3n entre la opci\u00f3n fundamental y las opciones particulares. En esta \u00f3ptica la opci\u00f3n fundamental da una primera prueba de su operatividad, es decir, enlaza con la praxis concreta.<\/p>\n<p>Al hablar de la verdad moral se ha subrayado que coexiste con una visi\u00f3n perfectamente determinada del hombre, o sea, con lo que se llama una opci\u00f3n antropol\u00f3gica. No se trata ciertamente de un cuadro completo y detallado del proyecto humano; pero permite establecer una serie de elementos b\u00e1sicos, capaces de dibujar y delinear los primeros contornos de contenido que se explicitar\u00e1n y concretizar\u00e1n ulteriormente. El significado operativo de los valores morales queda condicionado y determinado por la opci\u00f3n antropol\u00f3gica correlativa. Ambas dimensiones son inseparables entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>La mencionada interacci\u00f3n entre opci\u00f3n fundamental y opciones particulares se coloca en esta perspectiva. As\u00ed\u00ad se proyecta luz sobre el hecho de que las opciones particulares revistan la connotaci\u00f3n de prolongaciones interpretativas de la opci\u00f3n fundamental subyacente. Esta \u00faltima contiene en s\u00ed\u00ad una precomprensi\u00f3n, que asume forma cada vez m\u00e1s concreta a trav\u00e9s de cada una de las etapas de mediaci\u00f3n. Toca a las situaciones hist\u00f3ricas mantener en movimiento este proceso. As\u00ed\u00ad entendida, la historia personal aparece como una explicitaci\u00f3n progresiva de la opci\u00f3n fundamental. El hombre comprende, interpreta y ordena la variaci\u00f3n de las vicisitudes temporales imprimi\u00e9ndoles un proyecto. As\u00ed\u00ad se manifiesta due\u00f1o de su propia historia. La opci\u00f3n fundamental se abre camino, y bajo su gu\u00ed\u00ada el tiempo se convierte en historia.<\/p>\n<p>Habr\u00ed\u00ada que notar que la opci\u00f3n fundamental, en cuanto resorte y fuerza propulsiva de la historia personal, se distingue por una din\u00e1mica muy diversa de la de las opciones particulares. Dado que la opci\u00f3n fundamental nace del centro de la persona, funda y garantiza una fuerte continuidad y consistencia din\u00e1mica. En cambio, las opciones particulares se quedan en la periferia y se caracterizan por una menor profundidad. El hombre se identifica con ellas de modo parcial y condicionado, lo que se refleja en el correspondiente compromiso subjetivo. En otras palabras, la opci\u00f3n fundamental, con su din\u00e1mica intr\u00ed\u00adnseca, se\u00f1ala una orientaci\u00f3n b\u00e1sica, mientras que las opciones de la periferia permanecen sujetas a la \u00ed\u00adndole mudable de la temporalidad. Hay que comprobar un obvio desfase entre una y otra, tanto en sentido positivo como negativo; ese desfase surte efectos lo mismo en la progresiva consolidaci\u00f3n que en la creciente disgregaci\u00f3n de la opci\u00f3n fundamental. La periferia sigue al centro, pero a ritmo ralentizado, y en todo caso no de modo mec\u00e1nico. Con todo, es cierto que la opci\u00f3n fundamental constituye el hilo conductor de la historia del sujeto. Ella garantiza de modo vital su linearidad y coherencia.<\/p>\n<p>El mencionado nexo din\u00e1mico interesa la mutua relaci\u00f3n entre motivaci\u00f3n, intenci\u00f3n y ejecuci\u00f3n. La opci\u00f3n fundamental est\u00e1 presente y operante a nivel de motivaci\u00f3n, porque a ella le incumbe activar el significado profundo de los valores morales. Las opciones particulares brotan de ah\u00ed\u00ad bajo el aspecto de su bondad. Justamente los ideales morales son los que se dejan sentir a trav\u00e9s de las motivaciones. En cambio, compete a las intenciones recoger en s\u00ed\u00ad aquel horizonte de sentido que nace de la opci\u00f3n antropol\u00f3gica subyacente. En esta \u00faltima confluye la precomprensi\u00f3n que determina el contenido justo de los varios objetivos que es preciso conseguir. Finalmente, la ejecuci\u00f3n externa hace de prolongaci\u00f3n interpretativa de este fondo. Por ser esta rec\u00ed\u00adproca intersecci\u00f3n entre motivaci\u00f3n, intenci\u00f3n y ejecuci\u00f3n la clave interpretativa de cada acto moral, merece una considerable atenci\u00f3n por parte de la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>El punto clave de la problem\u00e1tica reside en el hecho de que la opci\u00f3n fundamental se encarna en las estructuras reales (\u00f3nticas) de cada acto. La raz\u00f3n proporcionada, en cuanto criterio inmediato para la plasmaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de las mencionadas estructuras, se mide en \u00faltimo an\u00e1lisis por la opci\u00f3n fundamental. Las estructuras \u00f3nticas han de considerarse \u00abfuncionales\u00bb, puesto que oscilan entre opci\u00f3n fundamental y raz\u00f3n proporcionada. Todo esto vale en especial para la distinci\u00f3n fundamental entre activo y pasivo, entre acci\u00f3n y omisi\u00f3n. El significado moral de una acci\u00f3n o de una omisi\u00f3n deriva del respectivo bien que hay que conseguir o del mal que hay que evitar, y no del fen\u00f3meno considerado en s\u00ed\u00ad. En efecto, el objeto moral de cada acto se carga de valor o bien de disvalor a la luz de la opci\u00f3n fundamental que se despliega concretamente a trav\u00e9s de la raz\u00f3n proporcionada. Las teor\u00ed\u00adas morales del proporcionalismo y del consecuencialismo hay que situarlas en esta \u00f3ptica.<\/p>\n<p>Pero lo que hemos dicho vale tambi\u00e9n para la distinci\u00f3n entre acto efectivo y acto expresivo. El primero se fija como objetivo que conseguir un determinado bien; predomina el aspecto de la eficacia y de la precisi\u00f3n. En cambio, el segundo va m\u00e1s all\u00e1 de estos confines: predomina en \u00e9l el aspecto de la libre espontaneidad no claramente circunscrita. Se trata de un acto simb\u00f3lico o bien hiperb\u00f3lico, que intenta hacer pensar. El que lo realiza alimenta la esperanza de que quiz\u00e1 un d\u00ed\u00ada lejano su testimonio d\u00e9 fruto, a pesar del fracaso previsto en el hic et nunc. Mas en todo caso es la opci\u00f3n fundamental la que proporciona los criterios necesarios para esta distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>V. Visi\u00f3n cristiana del hombre<br \/>\nLa opci\u00f3n fundamental del cristiano ha de entenderse como aquel compromiso humano por el Dios del NT que abraza la vida en su totalidad y que, en medida m\u00e1s o menos profunda, puede constituirse en objeto de reflexi\u00f3n. Algunos autores, que dependen de la antropolog\u00ed\u00ada tomista y toman tambi\u00e9n en consideraci\u00f3n la praxis arraigada de bautizar a los ni\u00f1os antes del uso de raz\u00f3n, hacen coincidir la conversi\u00f3n-opci\u00f3n fundamental primera y originaria con el primer acto de libertad, o bien con la primera elecci\u00f3n verdaderamente responsable del hombre. En contraste con este enfoque m\u00e1s bien hist\u00f3rico, el planteamiento preferentemente especulativo -hoy bastante compartido en el \u00e1mbito teol\u00f3gico-moral- hace coincidir la opci\u00f3n fundamental del cristiano con la aceptaci\u00f3n de la virtud infusa de la fe, pero siempre en unidad con las otras virtudes teologales, a saber: la esperanza y la caridad; en este n\u00facleo se arraigan los carismas cristianos (Rom 12-13; 1Cor 13) y las virtudes morales adquiridas, de las que luego nacen las opciones particulares (M. Vidal). El haberse decidido por Dios en Jesucristo y por el bien moral como tal forma en la realidad en un uno inseparable.<\/p>\n<p>Queda, sin embargo, distinguir entre la funci\u00f3n del acto de fe Vides qua) y la funci\u00f3n de su contenido Vides quae) en la vida moral. No hay duda de que el acto de fe est\u00e1 presente y operante en cada elecci\u00f3n particular; el creyente que obra moralmente obra siempre como cristiano. En cambio, es problem\u00e1tica la funci\u00f3n apropiada del contenido de fe. As\u00ed\u00ad lo demuestra el actual contraste entre la moral aut\u00f3noma y la \u00e9tica de la fe [\/Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada; \/Norma moral]. Sin pretender entrar en detalle en la problem\u00e1tica, la diferencia de estatuto cognoscitivo entre verdad de fe y verdad moral parece innegable: no existe paso directo e inmediato de una a otra por v\u00ed\u00ada de deducci\u00f3n l\u00f3gica. La raz\u00f3n moral no es absorbida por la fe; su autonom\u00ed\u00ada intr\u00ed\u00adnseca, aunque te\u00f3noma, queda intacta.<\/p>\n<p>Una relaci\u00f3n de este tipo entre fe y vida moral comprende un sistema abierto de implicaciones antropol\u00f3gicas. El cristiano que realiza una opci\u00f3n fundamental por una visi\u00f3n global del hombre, tiene un autoconocimiento t\u00ed\u00adpico y una comprensi\u00f3n consiguiente de la realidad terrestre; es decir, tiene una clave hermen\u00e9utica a cuya luz y perspectiva lee e interpreta la naturaleza humana normativa com\u00fan. Pi\u00e9nsese en la dignidad indestructible de la persona humana, que para el cristiano se funda en la relaci\u00f3n con el Dios trascendente. Pi\u00e9nsese en la igualdad fundamental entre todos los hombres, que el cristiano contempla como consecuencia del hecho de la encarnaci\u00f3n, -en la que Dios se hace igual al hombre. Habr\u00ed\u00ada que mencionar adem\u00e1s la nueva cualidad que asume la historia debido a la presencia en ella de Dios que se autocomunica, presencia que alcanza su c\u00faspide en el hecho de Cristo: ya no es concebible una situaci\u00f3n carente de sentido. Finalmente, el acontecimiento cruz y resurrecci\u00f3n confieren un nuevo significado a la muerte en cuanto destino ineludible del -hombre; para el cristiano la muerte no es la cat\u00e1strofe definitiva y el fracaso de todos los proyectos humanos, sino el tr\u00e1nsito a la gloria celeste; el cristiano abraza la muerte al final de la vida (Flp 1:19-24); est\u00e1 muy lejos de huir de la muerte o de la vida: ambas est\u00e1n reconciliadas entre s\u00ed\u00ad. El conjunto de estos elementos b\u00e1sicos de una antropolog\u00ed\u00ada cristiana proporciona las l\u00ed\u00adneas esenciales de un proyecto que se act\u00faa mediante ulteriores concretizaciones y preferencias estrat\u00e9gicas. En tal proyecto asume un espacio particular la preferencia por el d\u00e9bil y el atribulado.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n fundamental se injerta en el contexto de la vocaci\u00f3n cristiana. La respuesta a tal vocaci\u00f3n hay que decidirla continuamente durante el curso entero de la vida, pasando por la prueba de las situaciones siempre nuevas que constelan las fases de la existencia humana. S\u00f3lo de manera inadecuada puede ser objeto de una reflexi\u00f3n capaz de fijarla en un momento puntual en el curso de la vida (K. Rahner). La sucesi\u00f3n de la vida no es simplemente una ratificaci\u00f3n id\u00e9ntica e inmutable de esta actitud adoptada de una vez por todas; implica m\u00e1s bien un crecimiento y una maduraci\u00f3n, un progreso y un incremento. Hay en el cristiano un desarrollo en la capacidad de disponer cada vez m\u00e1s aut\u00e9nticamente de s\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de actos personales cada vez m\u00e1s profundos, que lo hacen m\u00e1s conforme con Cristo. La vocaci\u00f3n cristiana encuentra su expresi\u00f3n paradigm\u00e1tica en el don de la metanoia bautismal como participaci\u00f3n de la conciencia filial de Cristo.<\/p>\n<p>El lugar hermen\u00e9utico privilegiado de la opci\u00f3n fundamental es la conciencia cristiana. En ella los principios morales b\u00e1sicos se conjugan con las virtudes teologales, los carismas cristianos y las virtudes morales. De esta manera se delinean los contornos de una precomprensi\u00f3n que predetermina el dictamen de la conciencia situada respecto a las opciones concretas que debe hacer. Aqu\u00ed\u00ad justamente es donde tiene lugar la debida mediaci\u00f3n hermen\u00e9utica entre dimensi\u00f3n trascendental y dimensi\u00f3n categorial.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n fundamental establece en el cristiano una relaci\u00f3n profunda con el tiempo. Esta relaci\u00f3n se encarna de manera paradigm\u00e1tica en la elecci\u00f3n irrevocable de vida en cuanto forma institucionalizada del propio proyecto de vida. La disposici\u00f3n total de s\u00ed\u00ad alcanza su culminaci\u00f3n en la disposici\u00f3n definitiva del propio tiempo. Aqu\u00ed\u00ad reside la concretizaci\u00f3n primera y m\u00e1s existencial de la opci\u00f3n fundamental. A trav\u00e9s de la elecci\u00f3n irrevocable de vida, el sujeto se manifiesta como due\u00f1o de su historia y le confiere el corte definitivo que expresa de manera exhaustiva la singularidad insustituible de su propio ser de persona. A pesar de su contingencia hist\u00f3rica, este tipo de elecci\u00f3n pretende representar aut\u00e9nticamente el sentido absoluto al que la propia historia personal se somete. El yo en t\u00e9rminos de proyecto constituye el objeto apropiado de esta elecci\u00f3n. Se da un paso en esta tierra desconocida y con los ojos vendados. Se ignoran los acaecimientos, los conocimientos y las experiencias del futuro; pero a pesar de ello se tiene la esperanza de que, una vez hecha la opci\u00f3n, se la pueda vivir hasta el final; que no lleve a un empobrecimiento del que la ha hecho, sino a su progresiva autorrealizaci\u00f3n en t\u00e9rminos de felicidad madurada. Es evidente que una elecci\u00f3n por el estilo no est\u00e1 nunca completa en el instante en que se hace; es preciso cultivarla a tra u\u00f3nga constante maduraci\u00f3n, napresiva purificaci\u00f3n de 1 motivos, de una eliminaci\u00f3n cada vez m\u00e1s consecuente de elementos i decuados. Coherencia y consistencia son el fruto de un esfuerzo continuo.<\/p>\n<p>VI. La falibilidad inherente<br \/>\nEstando la opci\u00f3n fundamental confiada a la libertad del sujeto, se la puede perder. Esto ocurre con el pecado grave, entendido teol\u00f3gicamente en t\u00e9rminos de pecado mortal. De ordinario esta destrucci\u00f3n asume la forma de un proceso lento, muchas veces subcut\u00e1neo. Son las repetidas omisiones que debilitan y deterioran la robustez de la propia identidad din\u00e1mica; a consecuencia de ellas, la relaci\u00f3n con Dios experimenta una destilaci\u00f3n que la consume. Esta ruptura repercute, aunque de manera irregular, en todo el campo de la praxis moral; igual que en el moribundo la muerte del cerebro ocasiona, aunque a ritmo ralentizado, la supresi\u00f3n de la circulaci\u00f3n entera.<\/p>\n<p>En la \u00f3ptica de la psicolog\u00ed\u00ada del pecado, el \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental proporciona un modelo de explicaci\u00f3n m\u00e1s diferenciado. El pecado no nace como un hongo; tiene su g\u00e9nesis en una prehistoria que poco a poco le prepara el terreno; antes de ser un acto aislado, el pecado es un proceso que expresa la condici\u00f3n ontol\u00f3gica del sujeto. En definitiva, cada acto pecaminoso no es otra cosa que su ratificaci\u00f3n consiguiente. La misma din\u00e1mica est\u00e1 en juego, aunque en orden inverso, en el doloroso itinerario de la conversi\u00f3n, entendido como penitencia cristiana. La \u00abposhistoria\u00bb del pecado se caracteriza por el fascinante descubrimiento de la bondad y misericordia infinita de Dios, que libra de las paralizadoras coacciones del pasado fracasado y orienta en el dolor y la expiaci\u00f3n hacia un mejor porvenir. La praxis moral del cristiano refleja esta insuprimible tensi\u00f3n (M. Flick-Z. Alszeghy).<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada moral ha de tener en cuenta las estructuras descritas. En lugar de mirar al cumplimiento escrupuloso de normas con actos aislados, ha de insistir en el desarrollo de las actitudes dominantes y procurar motivaciones e intenciones atractivas y convincentes. (Desde luego, el discurso normativo es imprescindible, puesto que ejerce una funci\u00f3n al servicio de la seguridad y de la transmisi\u00f3n de las normas y de la praxis). Pero adem\u00e1s de eso, la pedagog\u00ed\u00ada moral ha de tender a formar una personalidad aut\u00f3noma con su fisonom\u00ed\u00ada inconfundible; una personalidad que obre en virtud de una madura comprensi\u00f3n del verdadero significado de las normas de conducta (epikeia). Tal comprensi\u00f3n nace de tina vivencia connatural con el bien moral y con el proyecto humano que le sigue. En el comienzo de la vida moral est\u00e1 la fascinaci\u00f3n, no el deber; el proyecto, no la norma. Dejarse arrastrar por el proyecto de vida descubriendo paso a paso las posibilidades de su realizaci\u00f3n, ha de preceder al cumplimiento de las normas. Fruto de todo ello ser\u00e1 el discernimiento moral en las situaciones concretas.<\/p>\n<p>VII. L\u00ed\u00admites del \u00abteorema\u00bb<br \/>\nEl \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental tiene el m\u00e9rito de superar un planteamiento cosificado y aislado del acto moral concreto. Mas, por estar expuesto al peligro de equ\u00ed\u00advocos, necesita una serie de aclaraciones.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada parecer que el \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental cuestiona la pretensi\u00f3n de objetividad de la verdad moral. Pero el punto de referencia primordial de la opci\u00f3n fundamental es la conciencia en cuanto sede de la subjetividad trascendental. La opci\u00f3n fundamental es sencillamente un nuevo paradigma interpretativo del obrar humano (que hace suyo tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n Persona humana [29 de diciembre de 1975] n. 10), por lo cual se excluye cualquier clase de subjetivismo.<\/p>\n<p>Con este \u00abteorema\u00bb, adem\u00e1s no se quiere sugerir en absoluto que la opci\u00f3n fundamental tenga una relaci\u00f3n por as\u00ed\u00ad decir mecanicista con el acto concreto; tampoco se pretende descuidar la repercusi\u00f3n de las opciones particulares en la consistencia intr\u00ed\u00adnseca de la opci\u00f3n fundamental (JUAN PABLO II, Reconciliatio et poenitentia [2 de diciembre de 1984] n.17). En realidad, la praxis moral se encuentra inmersa en la tensi\u00f3n insuprimible entre una y otras, lo que supone la posibilidad de realizar buenas obras incluso despu\u00e9s de un pecado mortal, pero ciertamente en tono siempre menor y a ritmo cada vez m\u00e1s ralentizado.<\/p>\n<p>El \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental no explica de manera enteramente satisfactoria el entrelazamiento entre dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica del acto moral. Por eso parece obligado indicar una particularidad proveniente de su contexto de origen: la opci\u00f3n fundamental se mueve en el plano de una psicolog\u00ed\u00ada refleja, no emp\u00ed\u00adrica; para ella es significativa la mediaci\u00f3n especulativa entre trascendental y categorial por una parte, y entre central y perif\u00e9rico por otra. De no tener en cuenta este supuesto, f\u00e1cilmente se incurre en una serie de equ\u00ed\u00advocos acerca del estatuto propio de las opciones particulares. Por ser una entidad atem\u00e1tica, la opci\u00f3n fundamental se tematiza en la dimensi\u00f3n categorial, aunque con diferentes grados de compromiso y de autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, queda por indicar que el \u00abteorema\u00bb de la opci\u00f3n fundamental no hace en absoluto superfluo el discurso normativo. \u00danicamente intenta proyectar luz sobre las estructuras del obrar humano para poder responder a problemas de car\u00e1cter pastoral.<\/p>\n<p>[\/Acto humano; \/Conversi\u00f3n; \/Conciencia; \/Gracia; \/Libertad y responsabilidad; \/Pecado].<\/p>\n<p>BIBL.: CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE: Persona humana, en EnchVat 5, 1717-1745; JUAN PARLO II, Reconciliado et poenitentia, en EnchVat 9, 1075-1207; AA.VV., Opci\u00f3n fundamental, en Praxis cristiana I, Madrid 1980&#8242;, 414ss; BISCONTIN C., Opzionefondamentale, peccato mortale, sessualit\u00e1, en AA.VV., La dichiarazione sull \u00e9tica sessuale: interpretazioni teologiche e prospettive pastorali, Queriniana, Brescia 1976, 105-134 BUCKLEF., Moralfundamental, Cristiandad, Madrid 1980, 139-143; De Cwau S., Educazione morales come maturare un \u00f3pzione fondamentale, en \u00abReligione e scuola\u00bb, (diciembre 1983), 234-236; DELRwYE Ph., L \u00f3ption fondamentale en morale, en \u00abStMor\u00bb 14 (1976) 47-62; DIANICR S., L\u00f3pzione fondamentale nel pensiero di S. 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En esta opci\u00f3n no se trata s\u00f3lo de bienes particulares y tem\u00e1ticos por los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/opcion-fundamental\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOPCION FUNDAMENTAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15327","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15327"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15327\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}