{"id":15329,"date":"2016-02-05T10:00:40","date_gmt":"2016-02-05T15:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/orden-sobrenatural\/"},"modified":"2016-02-05T10:00:40","modified_gmt":"2016-02-05T15:00:40","slug":"orden-sobrenatural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/orden-sobrenatural\/","title":{"rendered":"ORDEN SOBRENATURAL"},"content":{"rendered":"<p>(v. gracia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con esta expresi\u00f3n se alude ex parte Dei al obrar divino constante, \u00ed\u00adntimo a la realidad, pero no evidente, sobre cuya base Dios lo dirige todo, el cosmos, la historia, el esp\u00ed\u00adritu y la materia, el hombre Y al esp\u00ed\u00adritu ang\u00e9lico, desde un origen absoluto hasta un fin \u00faltimo y absoluto, establecido por \u00e9l para el \u00faniverso existente. Como si la historia, y la historia de la salvaci\u00f3n en particular, tuvieran una estructura b\u00e1sica que se mueve hacia un fin establecido de antemano. Esta orientaci\u00f3n general del universo comenz\u00f3 con la protolog\u00ed\u00ada de cada una de las cosas y tendr\u00e1 su t\u00e9rmino en la escatolog\u00ed\u00ada absoluta de toda realidad. Si todo ha sido sabiamente ordenado por Dios hacia esta realizaci\u00f3n, esto significa que no existe ninguna realidad, incluso las que aparentemente se oponen a este fin, que pueda tomar un curso equivocado o dirigirse hacia un objetivo antit\u00e9tico y alcanzarlo. La posibilidad de esto, sin caer en la contradicci\u00f3n, se puede explicar por el hecho de que el pecado del hombre consiste en la desobediencia a Dios, pero al mismo tiempo se afirma as\u00ed\u00ad la normatividad de la voluntad de Dios, esto es, su afirmaci\u00f3n positiva aun en la negaci\u00f3n de la situaci\u00f3n. Es dif\u00ed\u00adcil comprender c\u00f3mo ocurre esta ordenaci\u00f3n, permaneciendo libre la condici\u00f3n humana; no obstante, esto significa que la multiplicidad de la realidad, precisamente de aquella que se diferencia singularmente respecto al Creador, llega a ser tensionalmente proyectada hacia la unidad fundamental de Dios mismo.<\/p>\n<p>Pero ex parte hominis et mundi, esta acci\u00f3n dirigente de Dios, que es soberanamente libre, necesaria solamente en cuanto que Dios mismo desea realizarla, resulta completamente gratuita, es decir, no debida al hombre ni al mundo. Esto significa que toda la realidad no est\u00e1 naturalmente proyectada hacia un m\u00e1s all\u00e1 de ella misma, sino gracias a una decisi\u00f3n elevadora (sobrenatural) de Dios mismo frente a la condici\u00f3n natural creada. Este orden sobrenatural es entonces aquel plan o misterio escondido durante siglos del que nos habla san Pablo (Ef 1,9. 3.5.9. Col 1,26; cf. Ap 10,7). Este plan eterno queda confirmado con mayor raz\u00f3n cuando en la condici\u00f3n humana se verifica el impedimento intr\u00ed\u00adnseco a su realizaci\u00f3n objetiva Y universal: el pecado. Dios revela entonces aquel misterio escondido, introduci\u00e9ndolo en la historia y en la plenitud de los tiempos y lo realiza a trav\u00e9s de las misiones, redentoras y santificadoras de toda la realidad, del Hijo crucificado, muerto y resucitado, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo que mora en la Iglesia. Este misterio es el  deseo de elevaci\u00f3n de todo el universo creado a la condici\u00f3n de la vida divina; es la divinizaci\u00f3n del hombre integral, es decir con su mundo, hecha posible por la encarnaci\u00f3n, el misterio pascual y  la ascensi\u00f3n de Cristo Hombre-Dios al Padre. En cuanto que es adem\u00e1s presencia trascendente del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la historia, este dinamismo es imparable, irreversible e ineludible. Todo lo real tiene, por consiguiente, en el plan divino un destino de superaci\u00f3n de la historia terrena, en lo cual consiste la mejor producci\u00f3n de su definitividad, mientras que su cima unitaria se encuentra en la posibilidad de descubrir y de gozar directamente del misterio \u00ed\u00adntimo de Dios.<\/p>\n<p> T Stancati<\/p>\n<p> Bibl.:  Dani\u00e9lou, El misterio de la historia,  Dinor San Sebasti\u00e1n 1963; H. U, von Balthasar, Teolog\u00ed\u00ada de la historia, Cristiandad. Madrid 1964; H. 1. Marrou, Teolog\u00ed\u00ada de la  historia, Rialp, Madrid 1978; B, Forte, Trinidad como historia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Errores<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Doctrina cat\u00f3lica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden sobrenatural es el conjunto de efectos que exceden los poderes del universo creado y producidos gratuitamente por Dios con el prop\u00f3sito de elevar la criatura  racional por encima de su \u00e1mbito nativo a una vida y destino divinos.   El significado de la frase fluct\u00faa con el de su ant\u00edtesis, el orden natural.  Aquellos que conciben \u00e9ste \u00faltimo como el mundo de los seres materiales, con exclusi\u00f3n de entidades inmateriales, o como el mecanismo  necesario de causa y efecto con exclusi\u00f3n de la agencia libre de la voluntad, o tambi\u00e9n como las fuerzas inherentes del universo con la exclusi\u00f3n de la concurrencia extr\u00ednseca de Dios, bastante coherentemente llaman sobrenaturales a todos los hechos espirituales o determinaciones voluntarias u operaciones divinas.  No hay ninguna objeci\u00f3n a esa forma de hablar siempre que la afirmaci\u00f3n de lo sobrenatural as\u00ed entendida no se use, por una transferencia falaz de significado, para encubrir la negaci\u00f3n de lo sobrenatural seg\u00fan se defini\u00f3 anteriormente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  te\u00f3logos cat\u00f3licos a veces llaman sobrenatural al modo milagroso en que se producen ciertos efectos, en s\u00ed mismos naturales, o ciertas dotaciones (como la inmunidad del hombre de la muerte, el sufrimiento, la  pasi\u00f3n y la ignorancia) que llevan a la clase inferior hasta la superior, aunque siempre dentro de los l\u00edmites de lo creado, pero son cuidadosos en calificar la primera como accidentalmente sobrenatural (supernaturale per accidens) y a la segunda como relativamente sobrenatural (praeternaturale).     Para un concepto de lo substancial y absolutamente sobrenatural, parten de una visi\u00f3n global del orden natural adoptado, en su m\u00e1s amplia acepci\u00f3n, por la suma de todas las entidades creadas y los poderes, incluidos los m\u00e1s altos dones naturales de los que la criatura racional es capaz, e incluso tales operaciones divinas como son exigidas por la efectiva realizaci\u00f3n del orden c\u00f3smico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden sobrenatural es entonces m\u00e1s que un modo milagroso de la producci\u00f3n de efectos naturales, o una noci\u00f3n de superioridad relativa dentro del mundo creado, o la concurrencia necesaria de Dios en el universo; es un efecto o una serie de efectos sustancial y absolutamente por encima de toda la naturaleza y, como tal, requiere una intervenci\u00f3n excepcional y el otorgamiento gratuito de Dios y se eleva de cierto modo al orden divino, el \u00fanico que trasciende a todo el mundo creado.  Aunque algunos te\u00f3logos no consideran imposible la elevaci\u00f3n de la criatura irracional al orden divino, es decir, a trav\u00e9s de la uni\u00f3n personal, no obstante, es l\u00f3gico que tan eminente privilegio deba reservarse para la criatura racional, capaz de conocimiento y amor.  Es evidente tambi\u00e9n que esta elevaci\u00f3n de la criatura racional al orden sobrenatural no puede ser a trav\u00e9s de la absorci\u00f3n de lo creado en el Divino o de la fusi\u00f3n de ambos en una especie de identidad  monista, sino s\u00f3lo a modo de uni\u00f3n o participaci\u00f3n, permaneciendo los t\u00e9rminos perfectamente distintos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al no ser un concepto a priori, sino un hecho positivo, el orden sobrenatural s\u00f3lo puede ser conocido a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n divina adecuadamente apoyada por tales evidencias divinas como el milagro, la profec\u00eda, etc.  La revelaci\u00f3n y sus evidencias son llamadas sobrenaturales extr\u00ednsecas y auxiliares, y la elevaci\u00f3n en s\u00ed mantiene el nombre de intr\u00ednseca o, seg\u00fan algunos, sobrenatural teol\u00f3gica.  Hay tres clases principales de tal elevaci\u00f3n:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) La uni\u00f3n hipost\u00e1tica  o la asunci\u00f3n de la Sagrada Humanidad de  Cristo a la dignidad personal de Hijo de Dios;<\/li>\n<li>(2) la llamada de los \u00e1ngeles fieles a la visi\u00f3n beat\u00edfica por medio de la cual ven siempre el rostro del Padre que est\u00e1 en los cielos (Mt. 18,10); y<\/li>\n<li>(3)  la elevaci\u00f3n del hombre al estado de gracia y la gloria de aqu\u00ed en adelante.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uni\u00f3n hipost\u00e1tica y lo sobrenatural angelical est\u00e1n estrechamente conectados con nuestra propia elevaci\u00f3n.  Por  San Juan (Jn. 1,12-14) sabemos que la uni\u00f3n hipost\u00e1tica es el ideal y el instrumento de la misma, y San Pablo declara que los \u00e1ngeles son \u00abtodos esp\u00edritus servidores con la misi\u00f3n de asistir a los que han de heredar la salvaci\u00f3n\u201d (Heb. 1,14). Dejando a un tratamiento aparte lo sobrenatural auxiliar (vea revelaci\u00f3n, milagro, profec\u00eda), la uni\u00f3n hipost\u00e1tica (vea la Encarnaci\u00f3n), y la elevaci\u00f3n de los \u00e1ngeles (vea \u00e1ngeles), este art\u00edculo trata del orden sobrenatural en el hombre en su historia y an\u00e1lisis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pocas palabras, la historia es la siguiente: Desde el principio, el hombre fue elevado, muy por encima de las demandas de su naturaleza, a una vida que le hizo, incluso aqu\u00ed abajo, el  hijo adoptivo de Dios, y a un destino que le daba derecho a la visi\u00f3n beat\u00edfica y al amor de Dios en el cielo.  A estos  dones estrictamente sobrenaturales por los cuales el hombre fue hecho realmente part\u00edcipe de la naturaleza divina (2 Ped. 1,4) se le a\u00f1adieron dotaciones sobrenaturales, es decir, la inmunidad de la ignorancia, la  pasi\u00f3n, el sufrimiento y la muerte, que lo dej\u00f3 \u00abpoco menor que los \u00e1ngeles\u00bb (Sal. 8,6; Heb. 2,7).  A trav\u00e9s de su propia culpa, nuestros primeros padres perdieron para ellos y su raza tanto la vida y destino divino como las dotaciones angelicales.   En su misericordia, Dios prometi\u00f3 un Redentor que, anunciado por edades de profec\u00eda, lleg\u00f3 en la plenitud de los tiempos en la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.  Por su Encarnaci\u00f3n, trabajos,  Pasi\u00f3n y Muerte, Jesucristo restaur\u00f3 la humanidad a su antigua filiaci\u00f3n divina y herencia celestial, si no a sus prerrogativas casi angelicales, pues la virtud de la redenci\u00f3n se nos aplica a trav\u00e9s del ministerio conjunto del  Esp\u00edritu interior y  de la Iglesia visible, en forma de ayudas reales, la santidad habitual y el poder de merecer el cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un an\u00e1lisis del orden sobrenatural, apenas inaugurado por los  Padres, pero llevado a un punto de gran perfecci\u00f3n por los  escol\u00e1sticos y los te\u00f3logos posteriores al Concilio de Trento, describe los diferentes elementos que componen el orden, es decir, el fin, los medios y las leyes.   El fin es el destino del hombre de ver a Dios cara a cara y amarlo correspondientemente.   Si, como se ver\u00e1, la visi\u00f3n intuitiva de Dios es nuestro verdadero destino y, adem\u00e1s, trasciende nuestros poderes naturales m\u00e1s altos, entonces tenemos que disponer de medios capaces de alcanzar ese fin, que es sobrenatural.  Esos medios no pueden ser otros que nuestras propias acciones, pero investidas de un poder superior que las hace meritorias del cielo.  La gracia, tanto  actual como habitual, es la fuente de ese poder merecedor; mientras que la gracia habitual, con su cortejo de virtudes infusas o facultades eleva nuestro modo de ser y de funcionamiento a una esfera que es propia de Dios, la gracia actual nos impulsa a la justificaci\u00f3n y, una vez que estamos justificados, pone en movimiento nuestros poderes sobrenaturales haci\u00e9ndolos que produzcan  obras  buenas y meritorias.  En el orden sobrenatural, como en todos los dem\u00e1s, tambi\u00e9n hay leyes espec\u00edficas.  La obra de la santificaci\u00f3n del hombre depende de cierto modo en las leyes generales del universo y con toda seguridad en el cumplimiento de todos los preceptos morales escritos en nuestros corazones.  Adem\u00e1s de estas leyes, que Cristo no vino a abolir, hay leyes positivas o establecidas libremente que van desde las  condiciones de salvaci\u00f3n divinamente impuestas hasta las  obligaciones reveladas e incluso las normas que regulan nuestro crecimiento en santidad.  Puesto que la gloria y la gracia son los rasgos centrales del orden sobrenatural, se har\u00e1 especial referencia a ellas en la exposici\u00f3n de los errores y el establecimiento de la  doctrina  cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<h2>Errores<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las teor\u00edas que niegan o menosprecian el orden sobrenatural se pueden clasificar tanto desde el punto de vista de su aspecto hist\u00f3rico como de su secuencia l\u00f3gica, en tres grupos, seg\u00fan ellos ven lo sobrenatural:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (1) en nuestra actual condici\u00f3n de facto, <\/li>\n<li>(2) en el estado original del hombre, <\/li>\n<li>(3) en su posibilidad y evidencias. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al primer grupo pertenecen el  pelagianismo y el semipelagianismo.  Influidos, sin duda, por el ideal  estoico y sus actuaciones  asc\u00e9ticas propias, los pelagianos del siglo V, enaltecieron de tal forma la naturaleza  humana al extremo de declarar natural a ella tanto la visi\u00f3n beat\u00edfica como los actos humanos por los que la merece.  Ellos fueron condenados por los Concilios de Mileve y  Cartago (418).  Menos audaces, los semipelagianos, censurados por el  Concilio de Orange (529), le quitaron a lo sobrenatural s\u00f3lo algunas fases de la vida del hombre como el comienzo de la fe y la perseverancia final.  A este grupo pertenecen tambi\u00e9n, en cierto modo, los  falsos  m\u00edsticos del siglo XIV, los  begardos condenada por el Concilio de Vienne (1312), por afirmar que la criatura  racional posee la bienaventuranza en s\u00ed mismo sin la ayuda del lumen gloriae, y  Eckhart, cuya identificaci\u00f3n del Creador y la criatura en el acto de la contemplaci\u00f3n fue censurada por  Juan XXII en 1329.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al segundo grupo pertenecen los primeros  reformadores y la escuela  jansenista, aunque en grados diferentes.  Al malinterpretar la terminolog\u00eda todav\u00eda imperfecta de los  Padres que se llamaba natural, en el sentido de original, a la elevaci\u00f3n de nuestros  primeros padres, los primeros reformadores afirmaban que, seg\u00fan la ense\u00f1anza patr\u00edstica y en oposici\u00f3n a los  escol\u00e1sticos, esa elevaci\u00f3n no era sobrenatural.  Ese error, rechazado por el Concilio de Trento (Ses. V, Decretum de Peccato originali, can. 1), fue tomado de nuevo, pero de una forma m\u00e1s refinada, por  Bayo que, de hecho, design\u00f3 como sobrenatural la condici\u00f3n original del hombre pero anul\u00f3 el significado de la palabra al afirmar que la elevaci\u00f3n de nuestros primeros padres fue demandado por y debida a la condici\u00f3n normal de la humanidad.  A pesar de que el Papa San P\u00edo V ( Denzinger, ed 9., Nn. 901, 903, 906, 922) lo conden\u00f3, fue seguido por el jansenista  Quesnel y el pseudo-s\u00ednodo de Pistoia, el primero fue condenado por  Clemente XI (Denzinger, nn . 1249, 1250) y el segundo por  P\u00edo VI (Denzinger, nn. 1379, 1380, 1383).  Una confusi\u00f3n entre el orden moral y el sobrenatural, hallado con frecuencia en los escritos de Bayo y jansenistas, fue reproducida m\u00e1s o menos conscientemente por algunos te\u00f3logos alemanes como  Stattler,  Hermes,  G\u00fcnther, Hirsh,  Kuhn, etc., quienes admit\u00edan el car\u00e1cter sobrenatural de los dem\u00e1s  dones, pero alegaban que la  adopci\u00f3n a la vida  eterna y la participaci\u00f3n de la naturaleza divina, al ser una necesidad moral, no pod\u00edan ser sobrenaturales.  Ese reavivamiento de un viejo error encontr\u00f3 un oponente fuerte y exitoso en  Kleutgen en el segundo volumen de su  teolog\u00eda de lo sobrenatural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer grupo pertenece a la  escuela  racionalista desde  Socino hasta los modernistas presente.  Mientras que los errores anteriores procedieron menos de una negaci\u00f3n directa que de una confusi\u00f3n del orden sobrenatural con el natural, el error racionalista lo rechaza en su totalidad, bajo el pretexto de la imposibilidad  filos\u00f3fica o no existencia cr\u00edtica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Syllabus de  P\u00edo IX y la  constituci\u00f3n vaticana \u00abDe fide catholica\u00bb (Denzinger, n. 1655) reprimieron por un tiempo ese naturalismo radical que, sin embargo, ha reaparecido \u00faltimamente en una forma todav\u00eda m\u00e1s virulenta con el modernismo.  Aunque no hay nada en com\u00fan entre  Rosmini y los modernistas actuales, puede que \u00e9l, sin saberlo, haya pavimentado el camino para ellos en la siguiente vagamente subjetivista proposici\u00f3n: \u00abEl orden sobrenatural consiste en la manifestaci\u00f3n del ser en la plenitud de su realidad, y el efecto de esa manifestaci\u00f3n es un sentimiento semejante divino, incoado en esta vida a trav\u00e9s de la luz de la fe y la gracia, consumada en la pr\u00f3xima a trav\u00e9s de la luz de la<br \/>\ngloria\u00bb (36ta. proposici\u00f3n rosminiana condenada por el Santo Oficio, 14 de diciembre de 1887).  Preservando las f\u00f3rmulas  dogm\u00e1ticas mientras que las vaciaba de su contenido, los modernistas hablan constantemente de lo sobrenatural, pero entienden por ello las etapas avanzadas de un proceso evolutivo del sentimiento religioso.   No hay lugar en su sistema para lo sobrenatural objetivo y revelado: su agnosticismo lo declara incognoscible, su inmanentismo lo deriva de nuestra propia vitalidad, su simbolismo lo explica en t\u00e9rminos de experiencia subjetiva y su cr\u00edtica declara no aut\u00e9nticos los documentos utilizados para probarlo.    \u00abAhora no hay duda\u00bb, dice  P\u00edo X, en su Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb del 8 de septiembre de 1907, \u00abdel viejo error por el cual una especie de derecho a lo sobrenatural fue reclamado por la naturaleza humana. Hemos ido mucho m\u00e1s all\u00e1 que eso. Hemos llegado al punto en el que se afirma que nuestra  sant\u00edsima religi\u00f3n, en el hombre  Cristo como en nosotros, eman\u00f3 de la naturaleza espont\u00e1nea y totalmente.  Seguramente no hay nada m\u00e1s destructivo de todo el orden sobrenatural que esto.\u00bb\n<\/p>\n<h2>Doctrina cat\u00f3lica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de los documentos anteriores, la doctrina cat\u00f3lica sobre lo sobrenatural se puede resumir en tres puntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li>1.  El hecho de la elevaci\u00f3n del hombre a la gracia y a la gloria frente al error de  Pelagio;<\/li>\n<li>2. El car\u00e1cter sobrenatural de esa elevaci\u00f3n en oposici\u00f3n a la teor\u00eda  protestante y  jansenista; y<\/li>\n<li>3.  Su posibilidad y la validez de sus credenciales, en oposici\u00f3n al racionalismo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de la elevaci\u00f3n del hombre, a la que probablemente se alude en la semejanza de Dios impresa en Ad\u00e1n ( G\u00e9n. 1,26), en el \u00e1rbol de la vida del que fue alejado como consecuencia de su pecado (G\u00e9n. 3,22), y en la \u00edntima uni\u00f3n del hombre con Dios, tal como se describe en los libros sapienciales y  prof\u00e9ticos, tiene su plena expresi\u00f3n en los discursos de Jesucristo ( Jn. 6 y 14-17), en el pr\u00f3logo al Cuarto Evangelio en comparaci\u00f3n con Juan 2 y 3, y en la introducci\u00f3n de varias ep\u00edstolas como 1  Corintios  Efesios y la Primera Ep\u00edstola de San Pedro.  La  visi\u00f3n de Dios directa y cara a cara es nuestro destino futuro (I Cor.13,12; 1  Jn. 3,2).   En este mundo somos hijos de Dios no s\u00f3lo de nombre sino de hecho (1 Jn. 3,1), habiendo nacido de nuevo (Jn. 3,7) y con la caridad de Dios infundida en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado ( Rom. 5,5).   El \u00e9nfasis dado por los primeros  Padres a la deificaci\u00f3n del hombre se ha mostrado en otro lugar (vea adopci\u00f3n sobrenatural).  En vista de todo esto no es cierto que los Padres ni siquiera tuviesen un nombre para designar a lo sobrenatural, como afirman a menudo los cr\u00edticos modernos.  De Broglie (Le surnaturel, p. 45) muestra que hubo al menos cuatro frases diferentes para expresar los  dones sobrenaturales: hyper physin (sobre la naturaleza), adscititia (sobrea\u00f1adido), exothen tes ous\u00edas (ajenos a la  esencia), charis, charismata (gratuito).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo puso en destacado relieve el car\u00e1cter gratuito o sobrenatural de la visi\u00f3n beat\u00edfica (1  Tim. 6,15) y San Juan (1,18 y 6,46).  San Ireneo simplemente parafrasea su ense\u00f1anza en la famosa frase:  Homo a se non videt Deum; ille autem volens videtur hominibus quibus vult, quando vult, quemadmodum vult; potens est enim in omnibus Deus (Adv. Haer., V, 20).  Tampoco se puede leer pasajes como Ef. 1,16-19 y 3,14-21;  Col. 1,10s; 2  Ped. 1,4., etc., sin darse cuenta de que el car\u00e1cter sobrenatural de la visi\u00f3n  intuitiva se aplica a la caridad \u00abque excede a todo conocimiento\u00bb.  La  literatura cristiana primitiva, que no trataba con abstracciones, no enfatiza la trascendencia del orden sobrenatural por encima de nuestra actual condici\u00f3n de facto, ni tampoco por encima de nuestra constituci\u00f3n nativa vista filos\u00f3ficamente en los elementos y las propiedades y exigencias de la naturaleza  humana.   Sin embargo, San Pablo, al describir el rol del Redentor, que es la renovaci\u00f3n, reparaci\u00f3n y restauraci\u00f3n, llega muy cerca al punto de insinuar que nuestra elevaci\u00f3n actual, claramente sobrenatural, no es m\u00e1s que un retorno a la condici\u00f3n no menos sobrenatural del \u201cantiguo Ad\u00e1n\u00bb; y mientras que, antes de la controversia pelagiana, los Padres no discuten ampliamente el punto referente al pecado original, sin embargo, algunas observaciones pasajeras de San Ireneo (Contra h\u00e6eres., III, XVIII, 1, 2) y  San Juan Cris\u00f3stomo (10ma. Homil\u00eda sobre San Juan, 2\u00aa) muestran que  no hay abismo entre los primeros Padres,  San Agust\u00edn, quien present\u00f3 una delimitaci\u00f3n audaz, si no terminada, de lo sobrenatural como tal, y los  escol\u00e1sticos y  te\u00f3logos post-tridentinos (como Domingo Soto | Soto]], \u00abDe natura et gratia\u00bb;  Ripalda, \u00abDe ente supernaturali\u00bb;  Su\u00e1rez, \u00abDe variis statibus\u00bb) que distinguieron cuidadosamente los diversos estados de la naturaleza humana.  La opini\u00f3n de Ripalda en el sentido de que la visi\u00f3n beat\u00edfica, que es de facto sobrenatural a la creaci\u00f3n real, podr\u00eda llegar a ser natural para alguna criatura superior posible, nunca ha sido formalmente condenada por la Iglesia; sin embargo, es rechazada un\u00e1nimemente por los te\u00f3logos, ya que parece menos conforme a los dichos de las  Escrituras y tiende a destruir la trascendencia absoluta del orden sobrenatural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posibilidad  filos\u00f3fica y la indagaci\u00f3n cr\u00edtica del orden sobrenatural son el punto central de la apolog\u00e9tica cristiana.  Los apologistas cristianos insisten, y a buen prop\u00f3sito, el valor cr\u00edtico de los registros en que se apoya, su cuasi-necesidad para la direcci\u00f3n correcta de la vida, los beneficios que aporta a sus destinatarios, y la absoluta falta de fundamento de sus llamadas antinomias,  contra las opiniones desfavorables de los  racionalistas, que lo pronuncian inexistente o innecesario, o malicioso, o incluso imposible.  Habiendo despejado as\u00ed el terreno, proceden a recoger, interpretar y organizar los distintos datos de la revelaci\u00f3n, cuyo resultado es un sistema arm\u00f3nico y verdaderamente grandioso de supervivencia. A partir del axioma com\u00fanmente aceptado que \u00abla gracia no destruye sino s\u00f3lo perfecciona la naturaleza\u00bb establecen entre los dos \u00f3rdenes un paralelismo que no es confusi\u00f3n mutua o la exclusi\u00f3n rec\u00edproca, sino distinci\u00f3n y la subordinaci\u00f3n.  Los escol\u00e1sticos hablaban libremente de las posibilidades de la naturaleza (potentia obedientialis) e incluso esfuerzos (appetitus naturalis) hacia lo sobrenatural.  A esos m\u00e9todos tradicionales algunos escritores cristianos han tratado de a\u00f1adirle e incluso sustituirlos por otra teor\u00eda que, seg\u00fan ellos, traer\u00e1 la morada sobrenatural a la mente moderna y le dar\u00e1 credenciales incuestionables.  La teor\u00eda de la novela consiste en hacer que la naturaleza postule lo sobrenatural.  Cualquiera que sea la legitimidad del prop\u00f3sito, el m\u00e9todo es ambiguo y lleno de escollos.   Hay espacio y distancia entre los potentia obedientialis de los escol\u00e1sticos y los appetitus moralis y el principio  modernista, seg\u00fan el cual lo sobrenatural \u00abemana de la naturaleza de forma espont\u00e1nea y totalmente\u00bb; al mismo tiempo, el apologista cat\u00f3lico que trate de llenar algo del espacio y cubrir alguna de la distancia debe tener en cuenta la advertencia de  P\u00edo X a los \u00abcat\u00f3licos que, al tiempo que rechazan la inmanencia como  doctrina, la emplean como m\u00e9todo de apolog\u00e9tica, y que lo hacen tan imprudentemente que parece que admiten que en la naturaleza humana hay una verdadera y rigurosa necesidad respecto al orden sobrenatural y no solamente una capacidad e idoneidad para lo sobrenatural tal como ha sido enfatizada siempre por los apologistas cat\u00f3licos\u201d (Enc\u00edclica \u201cPascendi\u201d).\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">RIPALDA, De ente supernaturali (Par\u00eds, 1870); SCHRADER, De triplici ordine (Viena, 1864); TERRIEN, La grace et la gloire (Par\u00eds, 1897); BAINVEL, Nature et surnaturel (Par\u00eds, 1903); DE BROGLIE, Le surnaturel (Par\u00eds, 1908); LIGEARD, Le rapport de la nature et du surnaturel d&#8217;apr\u00e8s les th\u00e9ologiens scolastiques du XIIIe au XVIIIe si\u00e8cles (Par\u00eds, 1910). Una bibliograf\u00eda m\u00e1s completa se halla en: WILHELM AND SCANNELL, Manual of Cath. Theology, I (Londres, 1906), 430; TANQUEREY, Synopsis theol. dogmat., I (Nueva York), 345; BAREILLES, Le cat\u00e9chisme romain, III (Montrejeau, 1908), 352; LABAUCHE, . . . L&#8217;homme . . . in Le\u00e7ons de th\u00e9ol. dogmatique (Par\u00eds, 1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Sollier, Joseph. \u00abSupernatural Order.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14336b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. gracia) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n Con esta expresi\u00f3n se alude ex parte Dei al obrar divino constante, \u00ed\u00adntimo a la realidad, pero no evidente, sobre cuya base Dios lo dirige todo, el cosmos, la historia, el esp\u00ed\u00adritu y la materia, el hombre Y al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/orden-sobrenatural\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORDEN SOBRENATURAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15329"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15329\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}