{"id":15337,"date":"2016-02-05T10:00:55","date_gmt":"2016-02-05T15:00:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presbiteros\/"},"modified":"2016-02-05T10:00:55","modified_gmt":"2016-02-05T15:00:55","slug":"presbiteros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presbiteros\/","title":{"rendered":"PRESBITEROS"},"content":{"rendered":"<p>Se llaman presb\u00ed\u00adteros a los que han recibido el sacramento del Orden en segundo grado, es decir, despu\u00e9s del diaconado y antes del episcopado. Comunmente desde el siglo III, tambi\u00e9n se llaman sacerdotes, aunque este t\u00ed\u00adtulo se refiere conjuntamente a presb\u00ed\u00adteros y obispos por el hecho de presidir el sacrificio de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\tYa desde tiempos apost\u00f3licos aparece la figura del \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb, aunque la terminolog\u00ed\u00ada es todav\u00ed\u00ada fluctuante, dif\u00ed\u00adcil de precisar si correspond\u00ed\u00ada siempre al segundo grado del sacerdocio ministerial o pod\u00ed\u00ada s\u00f3lo significar a quienes ten\u00ed\u00adan una responsabilidad especial en la Iglesia particular. San Pablo habla a los \u00abpresb\u00ed\u00adteros\u00bb de Efeso, reunidos en Mileto (Hech 20,17) da normas a Timoteo para elegir presb\u00ed\u00adteros (1Tim 5,17-22) y le recuerda al mismo Timoteo que \u00e9l ha recibido una gracia especial por imposici\u00f3n de manos del \u00abPresbiterio\u00bb. A Tito le encarga que establezca \u00abpresb\u00ed\u00adteros\u00bb en los diversos lugares (Ti 1,5).<\/p>\n<p>\tDesde San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (principios del siglo II) la terminolog\u00ed\u00ada aparece ya m\u00e1s precisa y pr\u00e1cticamente en toda la Iglesia en cada Iglesia particular y a su servicio, est\u00e1 el obispo con sus presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos. En unidad estrecha con el obispo, forman la familia del Presbiterio, que simboliza de alg\u00fan modo, seg\u00fan el obispo de Antioqu\u00ed\u00ada, el colegio de los Ap\u00f3stoles. La doctrina conciliar y postconciliar del Vaticano II afirma que los presb\u00ed\u00adteros son \u00abcolaboradores y consejeros necesarios\u00bb del obispo (PO 7; Dir 22, 62). Con el obispo y en grado inferior, participan en la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica de los Doce (PDV 15-16, 60).<\/p>\n<p>\tLa consagraci\u00f3n y misi\u00f3n sacerdotal que Cristo comunic\u00f3 a los Ap\u00f3stoles, pas\u00f3 por medio de \u00e9stos a los obispos. Este \u00abcargo ministerial, en grado subordinado, fue encomendado a los presb\u00ed\u00adteros, a fin de que&#8230; fuesen cooperadores del Orden episcopal para cumplir la misi\u00f3n apost\u00f3lica confiada por Cristo\u00bb (PO 2). As\u00ed\u00ad, pues, por haber recibido el sacramento del Orden, los presb\u00ed\u00adteros \u00abparticipan del ministerio de los Ap\u00f3stoles\u00bb. Este ministerio, \u00abpor estar unido con el orden episcopal, participa de la autoridad con que Cristo mismo edifica, santifica y gobierna su cuerpo\u00bb. De este modo \u00abpueden obrar en persona de Cristo Cabeza\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>\tLa consagraci\u00f3n y misi\u00f3n recibidas en el sacramento del Orden (PO 1-3), tienen como objetivo el poder ejercer los ministerios apost\u00f3licos de la predicaci\u00f3n, sacramentos y direcci\u00f3n de la comunidad eclesial (PO 4-6), en comuni\u00f3n con el propio obispo (PO 7) y formando la familia sacerdotal del Presbiterio (PO 8), como servidores y coordinadores de los diferentes carismas de la comunidad eclesial encomendada (PO 9). Esta misi\u00f3n, como la de Cristo, tiene las mismas dimensiones de universalidad y, por tanto, \u00abse dirige a todos los pueblos\u00bb (PO 10) como part\u00ed\u00adcipes en \u00abla solicitud de toda la Iglesia\u00bb (PO 11).<\/p>\n<p>\tLa fisonom\u00ed\u00ada espiritual del presb\u00ed\u00adtero es la de ser signo del Cristo Sacerdote, como su \u00abinstrumento vivo\u00bb (PO 12), que reclama una santidad coherente en relaci\u00f3n con los ministerios (PO 13), hasta ser expresi\u00f3n, por la caridad pastoral (PO 14), de las virtudes que caracterizan la vida del Buen Pastor (PO 15-17). Esta fisonom\u00ed\u00ada sacerdotal del presb\u00ed\u00adtero debe reforzarse con los medios adecuados de vida espiritual, pastoral, intelectual y humana (PO 18-21).<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, recibido de modo especial por el sacramento del Orden, infunde en el coraz\u00f3n de los presb\u00ed\u00adteros \u00abun esp\u00ed\u00adritu verdaderamente misionero\u00bb (PO 22), que les hace sentir el gozo sereno de la propia identidad y fecundidad apost\u00f3lica, por el hecho de estar siempre acompa\u00f1ados por Cristo y por toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Referencias Orden, Presbiterio, sacerdocio ministerial, sacerdote diocesano.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 28; ChD 28-30; PO 1-22; SC 41-42; CEC 888, 893, 1562-1268.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Espiritualidad del presb\u00ed\u00adtero diocesano secular (Madrid, EDICE, 1987); AA.VV., Sacerdotes para evangelizar, reflexiones sobre la vida apost\u00f3lica de los presb\u00ed\u00adteros (Madrid, EDICE, 1987); AA.VV., Los presb\u00ed\u00adteros a los diez a\u00f1os de \u2020\u0153Presbyterorum Ordinis\u2020\u009d (Burgos, Facultad Teol\u00f3gica, 1975); R. ARNAU, Ministerio sacerdotal y sucesi\u00f3n apost\u00f3lica (Valencia 1977); Idem, Orden y ministerios ( BAC, Madrid, 1995); M. CAPRIOLI, Il decreto conciliare \u00abPresbyterorum Ordinis\u00bb, storia, analisi, dottrina (Roma, Teresianum, 1990); P. J. CORDES, Inviati a servire, \u00abPresbyterorum Ordinis\u00bb Storia, esegesi, temi, sistematica (Casale Monferrato, PIEMME, 1990); J. ESQUERDA BIFET, Teolog\u00ed\u00ada de la espiritualidad sacerdotal ( BAC, Madrid, 1991) cap. V-VI; A. FAVALE, El ministerio presbiteral (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1989); R. GERARDI, El ministerio pastoral del presb\u00ed\u00adtero (Valencia, EDICEP, 1989); T.I. JIMENEZ URRESTI, Presbiterado y Vaticano II (Madrid, PPC, 1968); N. LOPEZ MART\u00ed\u00adNEZ, Los presb\u00ed\u00adteros, en Concilio Vaticano II. Comentarios a la constituci\u00f3n sobre la Iglesia (Madrid BAC, 1966) 540 559.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> ancianos, obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, ministerios). Hemos dedicado una entrada distinta a la palabra ancianos como instituci\u00f3n israelita y como figura honor\u00ed\u00adfica en el Apocalipsis. Ahora tratamos de los presb\u00ed\u00adteros como instituci\u00f3n eclesial. El Evangelio no dejaba lugar cristiano especial para presb\u00ed\u00adteros o representantes de la tradici\u00f3n nacional y familiar jud\u00ed\u00ada. Los presb\u00ed\u00adteros jud\u00ed\u00ados, con sus tradiciones, aparecen una y otra vez como contrarios a la libertad de Jes\u00fas (cf. Mc 7,3 par) y participan en el tribunal que le ha condenado a muerte (cf. Mc 14,53). La comunidad primera de Jerusal\u00e9n, centrada en los Doce, tampoco ten\u00ed\u00ada un consejo director de presb\u00ed\u00adteros, pues ellos habr\u00ed\u00adan representado la autoridad de un tipo de tradici\u00f3n que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada superado. En esa l\u00ed\u00adnea siguen Pablo y Jn, Me, Mt o la misma Dicl, donde no aparece la instituci\u00f3n de los presb\u00ed\u00adteros. Sin embargo, a medida que se enfr\u00ed\u00ada la expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica y desaparece el grupo de los Doce, resulta normal que la Iglesia se haya consolidado de forma estable, asumiendo la autoridad natural de padres y ancianos, conforme al modelo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>(1) El modelo presbiteral. Principios. Las comunidades jud\u00ed\u00adas estaban presididas y dirigidas desde antiguo por un consejo m\u00e1s o menos firme de ancianos, representantes de la tradici\u00f3n y sabidur\u00ed\u00ada de los a\u00f1os. En lugar de la vocaci\u00f3n o llamada personal y del despliegue carism\u00e1tico (cf. Mc 1,16-20; 3,7-12; Jn 3,1-10), va emergiendo la autoridad de esos ancianos, que aparecen por vez primera en Hch 11,30, como responsables econ\u00f3micos que acogen la ayuda de la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada. De esa forma, la comunicaci\u00f3n de bienes, que Hch 2,43-47 y 4,32-36 entend\u00ed\u00ada de un modo carism\u00e1tico, desde los ap\u00f3stoles (= los Doce), queda bajo la direcci\u00f3n de unos presb\u00ed\u00adteros. Ellos acompa\u00f1an primero a los ap\u00f3stoles (cf. Hch 15,2.4.6.22.23; 16,4), como expansi\u00f3n o complemento de su autoridad, luego a Santiago, hermano del Se\u00f1or, que asume la direcci\u00f3n eclesial (Hch 21,18). Estos suelen ser sus rasgos distintivos. (a) Edad y dignidad. No parece que en principio deban ser especialmente nombrados o elegidos: son autoridad como ancianos, varones (\u00c2\u00a1no como mujeres!), maduros en edad, respetados por sabidur\u00ed\u00ada e influencia (riqueza). No son instituci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana, pues hab\u00ed\u00ada ancianos dirigentes en muchas agrupaciones civiles y religiosas, especialmente en el judaismo, donde act\u00faan como dirigentes del Sanedr\u00ed\u00adn (con sacerdotes y escribas: cf. Mc 8,31 par; 11,27 par, etc.), (b) Forman un gobierno colegiado, solos o con otros estamentos (sacerdotes y escribas jud\u00ed\u00ados; ap\u00f3stoles u obispos cristianos). Poseen la autoridad de una tradici\u00f3n que es buena, pero puede oponerse a la novedad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, que acoge precisamente a quienes carecen de tradici\u00f3n (enfermos e impuros, posesos y pecadores). Es evidente que una Iglesia dirigida por ellos tendr\u00e1 dificultad en asumir la creatividad del Evangelio, (c) \u00bfReciben su autoridad a trav\u00e9s de una imposici\u00f3n de manos? En un primer momento no reciben autoridad delegada, pues lo son en cuanto ancianos. Por eso, resulta extra\u00f1a y significativa la anotaci\u00f3n de Hch 14,23 cuando dice que Bernab\u00e9 y Pablo iban nombrando ancianos (imponi\u00e9ndoles las manos) en cada una de sus comunidades, confiri\u00e9ndoles una autoridad especial, conforme al modelo de la iglesia de Jerusal\u00e9n, de la que proven\u00ed\u00ada Bernab\u00e9 (no Pablo). Como veremos, muchas iglesias posteriores aparecen dirigidas por un consejo de presb\u00ed\u00adteros, con o sin obispo mon\u00e1rquico (cf. 1 Pe; 1 y 2 Tim; Tit; 1 Clenv, Herm; \/gn), conforme a un esquema aristocr\u00e1tico y patriarcalista, que no proviene del Evangelio, sino de las condiciones sociales del entorno. As\u00ed\u00ad ha surgido y se ha consolidado una aristocracia o consejo rector de jefes de buenas familias (bajo un episcopado mon\u00e1rquico), que ha ofrecido un servicio, pero que no deriva en s\u00ed\u00ad de Jes\u00fas ni de los ap\u00f3stoles primeros, sino de una prudencia y sabidur\u00ed\u00ada patriarcalista, que podr\u00ed\u00ada oponerse al ideal de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(2) Ausencia de presb\u00ed\u00adteros en Pablo. Resulta significativo el que Pablo, el au  t\u00e9ntico (el de las cartas), no haya instituido presb\u00ed\u00adteros o ancianos dirigentes, en contra de lo que suced\u00ed\u00ada en otras comunidades jud\u00ed\u00adas (y griegas: gentiles) del entorno. El orden de ancianos (genis \u00ed\u00ada o Senado) formaba una estructura normal de gobierno: los mismos romanos conceb\u00ed\u00adan el imperio como casa ampliada o conjunto de casas presididas por padres de familia (ancianos). Es evidente que ellos no caben dentro de una estructura eclesial carism\u00e1tica, como la que aparece en 1 Cor 12-14. Significativamente, Flp 1,1 habla de obispos y di\u00e1conos como servicios eclesiales de coordinaci\u00f3n y ayuda mutua, pero no de presb\u00ed\u00adteros. Esa ausencia constituye una expresi\u00f3n de libertad evang\u00e9lica: la Iglesia est\u00e1 dirigida por el Esp\u00ed\u00adritu, que se expresa en la Palabra de Gracia y Amor comunitario, en l\u00ed\u00adnea carism\u00e1tica; por eso, un gobierno patriarcal de ancianos (como el que aparece en las pastorales) negar\u00ed\u00ada la novedad cristiana: la instituci\u00f3n social habr\u00ed\u00ada destruido al carisma. Eso es tambi\u00e9n una consecuencia de su estrategia pastoral: Pablo es ap\u00f3stol, creador de iglesias: no se ocupa de la organizaci\u00f3n y por eso no cita a sus presb\u00ed\u00adteros, aunque pudieran haber surgido en las mismas iglesias que \u00e9l hab\u00ed\u00ada fundado, como en otros grupos del entorno. Por eso, en las pastorales, 1 Pedro, 1 Clern o Ignacio aparecen como algo normal que viene del principio de la Iglesia; pero, de existir, no hab\u00ed\u00adan tenido importancia en la vida de las iglesias. En s\u00ed\u00ad mismos, los presb\u00ed\u00adteros son la tradici\u00f3n, defensores de la ley nacional o social de un grupo formado, de un poder establecido; por eso asumen aquello que existe (un mensaje religioso, un ideal humano) y lo mantienen. Pues bien, para que surgieran los padres de familia con su tradici\u00f3n jer\u00e1rquica no habr\u00ed\u00ada sido necesario el Evangelio.<\/p>\n<p>(3) Presb\u00ed\u00adteros en Hechos. (1) L\u00ed\u00adnea de Pablo. Lucas escribe en torno al 80 d.C., tras la muerte de Pablo, y, de esa forma, proyecta sobre su tiempo y ministerio algunos datos de la Iglesia posterior. De esa forma, cuando concluye el primer viaje misionero de Pablo, puntualiza: \u00abY volvieron por Listra, Iconio y Antioqu\u00ed\u00ada, fortaleciendo a los disc\u00ed\u00adpulos, exhort\u00e1ndoles a perseverar en la fe&#8230;; e instituyendo presb\u00ed\u00adteros en cada Iglesia, orando y ayunando, los confiaron al Se\u00f1or\u00bb (Hch 14,20b-23). Lucas condensa y culmina as\u00ed\u00ad el primer viaje de Pablo y Bernab\u00e9, suponiendo que ellos han logrado instituir iglesias ya bien organizadas, con un cuerpo de presb\u00ed\u00adteros. L\u00f3gicamente, Lucas retoma este motivo al final de los viajes de Pablo por oriente, antes de subir a Jerusal\u00e9n, donde ser\u00e1 preso: Pablo llama a los presb\u00ed\u00adteros de Efeso, no al conjunto de la comunidad, como hac\u00ed\u00ada en sus cartas aut\u00e9nticas, y les conf\u00ed\u00ada su obra, como si ellos fueran los sucesores de su tarea y ministerio: \u00abLlam\u00f3 a los presb\u00ed\u00adteros y les dijo: Sab\u00e9is c\u00f3mo me he comportado con vosotros todo el tiempo&#8230; sirviendo al Se\u00f1or con toda humildad y l\u00e1grimas, en medio de pruebas&#8230; Ahora, cuidad de vosotros y de todo el reba\u00f1o en el cual el Esp\u00ed\u00adritu Santo os ha constituido obispos para pastorear la Iglesia de Dios, que El compr\u00f3 con su propia sangre\u00bb (cf. Hch 20,18-19.28). El relato de Lucas les presenta como presb\u00ed\u00adteros, pero Pablo les llama obispos o supervisores, como si el mismo Lucas supiera que el nombre \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb resulta poco apropiado en el contexto de Pablo. Al unir esas palabras (pastores, presb\u00ed\u00adteros, obispos), Hechos parece evocar y unificar el vocabulario y praxis de las comunidades paulinas de su tiempo (y quiz\u00e1 de otras): algunas pueden estar dirigidas por un colegio de presb\u00ed\u00adteros, otras por obispos (mon\u00e1rquicos o colegiados); en otras se habla de pastores. Es posible que esos t\u00e9rminos resulten todav\u00ed\u00ada intercambiables, en contra de lo que suceder\u00e1 m\u00e1s tarde. Probablemente, los ministerios no se encuentran fijados. Pero es evidente que la Iglesia establecida (como reba\u00f1o propio y distinto) necesita dirigentes. Sea como fuere, estos obispospresb\u00ed\u00adteros han de ser defensores y guardianes de la comunidad: tienen que custodiar el reba\u00f1o e impedir que lo destruyan los pastores pervertidos, que son como lobos que surgen de la misma comunidad. El lenguaje y contenido del pasaje es de los \u00faltimos decenios del siglo I d.C., m\u00e1s cercano a las pastorales que el Pablo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>(4) Presb\u00ed\u00adteros en Hechos. (2) L\u00ed\u00adnea de Santiago. Parece que tras la marcha de Pedro y la disoluci\u00f3n de los Doce, la iglesia de Jerusal\u00e9n se organiz\u00f3 por un tiempo (43-62 d.C.) bajo el liderazgo mon\u00e1rquico de Santiago, hermano del Se\u00f1or, a quien la tradici\u00f3n presentar\u00e1  como primer obispo de Jerusal\u00e9n. Este apelativo (obispo, supervisor o vigilante) parece no s\u00f3lo anacr\u00f3nico (el episcopado en cuanto tal surgir\u00e1 m\u00e1s tarde), sino contrario a los datos de la historia: Santiago no ha sido un simple supervisor al servicio de una Iglesia de la que ha recibido autoridad (a trav\u00e9s de elecci\u00f3n y\/o imposici\u00f3n de manos de los obispos del entorno), sino testigo de la pascua de Jes\u00fas (cf. 1 Cor 15,7). De todas maneras, en la base de su funci\u00f3n podr\u00ed\u00ada hallarse la figura del mebaqqer o inspector, que aparece en Qumr\u00e1n como encargado de la distribuci\u00f3n de bienes y el orden comunitario (cf. CD<br \/>\n13,7-9; 14,8-14). El habr\u00ed\u00ada sido un tipo de esenio mesi\u00e1nico, rodeado de presb\u00ed\u00adteros, empe\u00f1ado en crear en Jerusal\u00e9n, desde Jes\u00fas, una comunidad de creyentes, centrados en el cumplimiento de la Ley. Podemos suponer que Santiago y su grupo aceptaban el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, en una l\u00ed\u00adnea de fidelidad sacral de tipo intrajud\u00ed\u00ado. En este contexto es significativo el hecho de que Sant 5,14 hable de los \u00abpresb\u00ed\u00adteros de la Iglesia\u00bb que oran por los enfermos y les curan. En este contexto, en el llamado Concilio de Jerusal\u00e9n, Lucas presenta una doble autoridad: la de los Doce, vinculada sin duda a Pedro; y la de los ancianos o presb\u00ed\u00adteros que aparecen como consejo dirigente de la iglesia de Jerusal\u00e9n, en torno a Santiago (cf. Hch 15,2.4.5.23.24; 16,4). Cuando Pablo llega m\u00e1s tarde a Jerusal\u00e9n se entrevista con Santiago, que est\u00e1 rodeado de sus presb\u00ed\u00adteros (cf. Hch 21,18).<\/p>\n<p>(5) Presb\u00ed\u00adteros en 1 Pe. A finales del siglo I, escribiendo desde Roma, con el nombre de Pedro, un cristiano de autoridad se dirige a las comunidades de la di\u00e1spora de Ponto, Galacia, etc., con estas palabras: \u00abA los presb\u00ed\u00adteros entre vosotros, les exhorto, yo co-presb\u00ed\u00adtero y testigo de los padecimientos de Cristo, y participante de la gloria que debe revelarse: pastoread [poimanete} el reba\u00f1o de Dios que hay en vosotros, vigilando [episkopountes], no a la fuerza, sino voluntariamente, seg\u00fan Dios; no por avaricia, sino de buen \u00e1nimo; no oprimiendo a quienes os caigan en suerte, sino siendo ejemplo del reba\u00f1o. Y cuando aparezca el Archi-pastor recibir\u00e9is la corona inmarcesible de gloria\u00bb (1 Pe 5,1-4). 1 Pe parece escrita desde la comunidad de Roma, que, se g\u00fan 1 Clem y El Pastor de Hernias, se encuentra dirigida (a finales del I d.C.) por un grupo de presb\u00ed\u00adteros, no por un obispo mon\u00e1rquico. Entre esos presb\u00ed\u00adteros ha venido a situarse Pedro (el que escribe en su nombre) y as\u00ed\u00ad, de igual a iguales, se dirige a los presb\u00ed\u00adteros de las comunidades de Galacia, Ponto&#8230;, encomend\u00e1ndoles la tarea de Jes\u00fas, a quien presenta como Pastor y Obispo (cf. 1 Pe 2,25). Estos presb\u00ed\u00adteros son pastores que guardan y obispos que vigilan el Reba\u00f1o de Jes\u00fas, Archi-pastor de todos los creyentes. Ni en la comunidad de Roma, desde donde escribe, ni en las comunidades de Asia Menor a las que escribe, hay sacerdotes ministeriales, pues el sacerdocio pertenece a todos los creyentes. Pero ha surgido un ministerio colegiado de presb\u00ed\u00adterosobispos que dirigen la vida de la comunidad.<\/p>\n<p>(6) Cartas pastorales. Modelo presbiteral, modelo episcopal. En ellas aparece, por primera vez, con toda claridad, el intento de organizar las comunidades de herencia paulina poniendo sobre ellas un consejo administrativo que est\u00e1 b\u00e1sicamente centrado en un conjunto de presb\u00ed\u00adteros, que forman un cuerpo (Senado, gerous\u00ed\u00ada) de varones mayores, que pueden quiz\u00e1 delegar su autoridad sobre un posible obispo individual, a quien imponen las manos (cf. 1 Tim 4,14). En este contexto, los que imponen las manos y delegan su autoridad son los presb\u00ed\u00adteros sobre su delegado u obispo, y no al contrario como sucede en la actualidad. Se ha dicho que en aquel tiempo (a principios del siglo II d.C.) hab\u00ed\u00ada comunidades m\u00e1s jud\u00ed\u00adas (dirigidas por un consejo de ancianos o presb\u00ed\u00adteros) y otras m\u00e1s helenistas (con ep\u00ed\u00adscopos o vigilantes). Esa distinci\u00f3n es sugerente, pero no es del todo v\u00e1lida, pues la comunidad jud\u00ed\u00ada de Qumr\u00e1n contaba con un tipo de vigilante-obispo (Mebaqquer) y muchas instituciones helenistas ten\u00ed\u00adan un consejo de ancianos o notables. Es posible que el modelo episcopal y presbiteral hayan coexistido, como supone el discurso de Pablo en Mileto (Hch 20,17-36) y como parece suponer 1 Tim 5,17-18). As\u00ed\u00ad lo ha mostrado con toda claridad la carta a Tito: \u00abTe dej\u00e9 en Creta, para que organizaras rectamente lo restante y designaras presb\u00ed\u00adteros en cada ciudad, como te mand\u00e9: alguien que sea irreprensible, marido de una mujer, con  hijos creyentes, no acusados de disoluci\u00f3n ni rebeld\u00ed\u00ada. Porque el obispo debe ser irreprensible como ec\u00f3nomo de Dios, no soberbio ni iracundo, no borracho, ni pendenciero ni deseoso de dinero injusto, sino hospitalario, hombre de bien, prudente, justo, santo, continente, que acoge la palabra hermosa de ense\u00f1anza, pudiendo as\u00ed\u00ad exhortar con sana doctrina y refutar a los contradictores\u00bb (Tit 1,5-9). Se habla de un grupo de presb\u00ed\u00adteros, pero despu\u00e9s se concreta la funci\u00f3n de un obispo, como parec\u00ed\u00ada suceder en Hch 20,17-28 (pero aqu\u00ed\u00ad parec\u00ed\u00ada que todos los presb\u00ed\u00adteros realizaban una funci\u00f3n episcopal). En la carta a Tito, el autor pasa de presb\u00ed\u00adteros (en plural) a obispo (en singular). Estrictamente hablando, ambas funciones pueden identificarse: los presb\u00ed\u00adteros aparecen en plural por su funci\u00f3n y sentido colegiado; el obispo en singular, aunque ese singular puede tener un car\u00e1cter gen\u00e9rico y referirse a uno o muchos, en general. Por otra parte, al establecer presb\u00ed\u00adteros en cada ciudad se podr\u00ed\u00ada suponer que uno de ellos asume funciones de obispo.<\/p>\n<p>(7) Funciones presbiterales, funci\u00f3n episcopal. En principio, presb\u00ed\u00adteros en plural y obispo en singular pueden responder a dos tipos de organizaci\u00f3n de las comunidades, una m\u00e1s colegiada, otra m\u00e1s individualizada. Cuando esas formas se vinculan pueden darse dos casos: (a) \u00abDominancia presbiteral\u00bb. El consejo b\u00e1sico lo forman los presb\u00ed\u00adteros, que son la autoridad m\u00e1s natural, vinculada a la edad, propia del conjunto de la comunidad. En ese caso, el obispo ser\u00ed\u00ada un delegado de los presb\u00ed\u00adteros, como un gerente que depende del consejo superior de la Iglesia, tal como suponen todav\u00ed\u00ada algunas iglesias presbiterianas de la actualidad. Este parece ser el modelo m\u00e1s habitual que est\u00e1 en el fondo de las cartas pastorales. (b) \u00abDominancia episcopal\u00bb. En un momento dado, o en algunas comunidades, el obispo individual se eleva como un tipo de monarca sagrado sobre el conjunto de los presb\u00ed\u00adteros. As\u00ed\u00ad aparece ya en las cartas de Ignacio y as\u00ed\u00ad lo ha visto gran parte de la Iglesia cat\u00f3lica posterior. De todas formas, el tema no est\u00e1 claro y quiz\u00e1 el mismo autor de las cartas pastorales ha querido dejarlo sin precisar, pues conoce formas distintas de organizaci\u00f3n de iglesias (presbiterales, episcopales) y no quiere incli narse por un modelo u otro. Por un lado, parece que las funciones del presbiterio (colegio) y obispo (monarca) se solapan y complementan: el obispo ha de ser buen presb\u00ed\u00adtero. Por otra parte, Timoteo (misionero en l\u00ed\u00adnea paulina, prototipo de obispos) aparece en 1 Tim 4,12 como joven: \u00abque nadie desprecie tu juventud\u00bb. Esta referencia casual puede evocar un enfrentamiento entre los presb\u00ed\u00adteros (en principio m\u00e1s ancianos) y el obispo, que, por su misma funci\u00f3n administrativa y su trabajo, tiende a ser m\u00e1s joven, como afirma Ignacio, Magn 3,1 (no abus\u00e9is de la poca edad de vuestro obispo&#8230;) y como supone 1 Clem (posible rebeli\u00f3n de los j\u00f3venes contra los presb\u00ed\u00adteros). No podemos resolver el tema, pero vemos que la organizaci\u00f3n de la Iglesia se ha convertido en asunto crucial para las comunidades fundadas por Pablo. La tarea b\u00e1sica de su enviado (Tito) ser\u00e1 establecer una estructura ministerial en Creta (Tit 1,5), para mantener la herencia paulina, pues la misma libertad del Evangelio debe suscitar instituciones.<\/p>\n<p>(8) Conclusi\u00f3n. La tarea de la autoridad. Las iglesias paulinas han corrido el riesgo de escindirse, por disputas de tipo judaizante, mezcladas con cierto gnosticismo (Tit 3,9-14) y ambiciones personales (cf. Tit 1,10): los enfrentamientos y herej\u00ed\u00adas amenazan a las comunidades (cf. 1 Tim 2,1^1,1). En esta situaci\u00f3n, los herederos de Pablo no han querido apelar s\u00f3lo al principio cl\u00e1sico de la autoridad comunitaria Hch 15,28 (nos ha parecido al Esp\u00ed\u00adritu Santo y a nosotros), ni a la pr\u00e1ctica disciplinar de Mateo, que no conoce m\u00e1s autoridad que el conjunto de la comunidad (\u00c2\u00a1llama a la Iglesia!: Mt 18,17), sino que deciden apoyarse en la autoridad de estos pastores presb\u00ed\u00adteros y\/o presidentes de las comunidades (1 y 2 Tim, Tit). En esa l\u00ed\u00adnea, la Iglesia empieza a suscitar una administraci\u00f3n en cuya base sigue el ideal evang\u00e9lico y la urgencia misionera de Pablo, pero donde se vuelve primordial un tipo de organizaci\u00f3n, lo mismo que en los otros grupos sociales del entorno. El proceso institucional ha empezado: los ministerios de la Iglesia se entienden a la luz del sistema de honor social romano. Tanto presb\u00ed\u00adteros-obispos como di\u00e1conos son honorables patriarcas de la casa eclesial y el Evangelio queda integrado en la tradici\u00f3n jer\u00e1r  quica del entorno. Ciertamente, la novedad mesi\u00e1nica sigue en el fondo, como fuerza de transformaci\u00f3n gratuita, igualitaria, de la humanidad, en claves de comuni\u00f3n personal. Pero la Iglesia se integra en el contexto patriarcal, de manera que las notas de buena armon\u00ed\u00ada y estructuraci\u00f3n cobran cada vez m\u00e1s fuerza en un camino que culminar\u00e1 cuando la Iglesia se instituya como sistema (imperio) religioso.<\/p>\n<p>Cf. R. A. CAMPBELL, The Elders. Seniority within Earliest Christianity, Clark, Edimburgo 1994; H. VON CAMPENHAUSEN, Ecclesiastical Authority and Spiritual Power, Hendrickson, Peabody MA 1997; J. DELORME (ed.), El ministerio y los ministerios segi&#8217;in el Nuevo Testamento, Cristiandad 1975; A. FAIVRE, Ordonner la Fratemite&#8217;. Pouvoir d\u2020\u2122innover et Retour \u00e1 l\u2020\u2122ordre dans lEglise ancienne, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1992; Naissance d\u2020\u2122une hie&#8217;rarcliie, Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1977; X. PIKAZA, Sistema, libertad, iglesia. Las instituciones del Nuevo Testamento, Trotta, Madrid 2001; J. ROLOFF, Die Kirche im Nene Testament, GNT 10, Vandenhoeck, Gotinga 1993.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Importancia y urgencia. &#8211; 2. Pastoral institucionalizada y planificada. &#8211; 3. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n como persona. &#8211; 4. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n permanente como cristiano. &#8211; 5. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n permanente como sacerdote. &#8211; 6. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n pastoral permanente del presb\u00ed\u00adtero: a) Finalidad y objetivos de la formaci\u00f3n pastoral; b) Contenidos de la formaci\u00f3n pastoral; c) En conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>La Exhortaci\u00f3n pastoral postsinodal Pastores dabo vobis ha hecho caer en la cuenta de la necesidad y urgencia de la pastoral con los presb\u00ed\u00adteros. Esta acci\u00f3n pastoral consiste en todos aquellos servicios de apoyo, tanto personales como estructurales que contribuyan al crecimiento integral y permanente de los presb\u00ed\u00adteros en todas las dimensiones de la formaci\u00f3n: humana, espiritual, intelectual y pastoral.<\/p>\n<p>1. Importancia y urgencia<br \/>\nEsta tarea de est\u00ed\u00admulo y de ayuda al crecimiento integral de los que han recibido el sacramento del Orden es presentada por Juan Pablo II como de m\u00e1xima importancia, pues de su aplicaci\u00f3n depende en gran medida el futuro de la Iglesia y de su labor evangelizadora: \u00abLa formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes -nos dice el Papa-tanto diocesanos como religiosos, y la atenci\u00f3n asidua, llevada a cabo durante toda la vida, con miras a su santificaci\u00f3n personal en el ministerio y mediante la actualizaci\u00f3n constante de su dedicaci\u00f3n pastoral lo considera la Iglesia como una de las tareas de m\u00e1xima importancia para el futuro de la evangelizaci\u00f3n de la humanidad\u00bb (PDV 2). Esta convicci\u00f3n es compartida por toda la Iglesia: \u00abLas Iglesias -nos sigue diciendo el Santo Padre- han proclamado su fe en el cumplimiento de la promesa de Dios: &#8216;Os dar\u00e9 Pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n&#8217; (Jer 3,15), y han renovado su compromiso pastoral por la atenci\u00f3n a las vocaciones y por la formaci\u00f3n de los sacerdotes, con el convencimiento de que de ello depende el futuro de la Iglesia, su desarrollo y su misi\u00f3n universal de salvaci\u00f3n\u00bb (PDV 4). De ah\u00ed\u00ad que el Papa haga un llamamiento urgente a esta atenci\u00f3n a la formaci\u00f3n integral de los presb\u00ed\u00adteros con estas palabras: \u00abla formaci\u00f3n permanente es necesaria en todo tiempo, pero hoy lo es particularmente urgente, no s\u00f3lo por los r\u00e1pidos cambios de las condiciones sociales y culturales de los hombres y los pueblos, en los que se desarrolla el ministerio presbiteral, sino tambi\u00e9n por aquella &#8216;nueva evangelizaci\u00f3n&#8217;, que esla tarea esencial e improrrogable de la Iglesia\u00bb (PDV 70).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la atenci\u00f3n a los sacerdotes y a su formaci\u00f3n y crecimiento integral y permanente debe ser para toda la Iglesia, comenzando por sus m\u00e1s altos responsables, tarea de m\u00e1xima importancia. En ello, nos dice el Santo Padre, est\u00e1 en juego el futuro de la Iglesia y de su misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>2. Pastoral institucionalizada y planificada<br \/>\nEn Trento, la Iglesia tom\u00f3 conciencia de la necesidad del cuidado y atenci\u00f3n a los futuros sacerdotes, a la formaci\u00f3n \u00abinicial\u00bb al sacerdocio. Por ello regul\u00f3 y estructur\u00f3 todo el proceso formativo e institucionaliz\u00f3 el Seminario, que \u00abantes que ser un lugar o un espacio material, debe ser un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atm\u00f3sfera que favorezca y asegure un proceso formativo, de manera que el que ha sido llamado por Dios al sacerdocio pueda llegar a ser, con el sacramento del Orden, una imagen viva de Jesucristo Cabeza y Pastor de la Iglesia\u00bb (PDV 42).<\/p>\n<p>Ahora, el Concilio Vaticano II y, sobre todo Pastores dabo vobis, ha hecho tomar conciencia de la necesidad de \u00abmantener vivo (durante toda la vida sacerdotal) un proceso general e integral de continua maduraci\u00f3n, mediante la profundizaci\u00f3n, tanto de los diversos aspectos de la formaci\u00f3n -humana, espiritual, intelectual y pastoral- como de su espec\u00ed\u00adfica orientaci\u00f3n vital e \u00ed\u00adntima, a partir de la caridad pastoral y en relaci\u00f3n con ella\u00bb (PDV 71). Por ello, propone institucionalizar los servicios de ayuda, tanto personales como estructurales, para que de modo sistem\u00e1tico se estimule y favorezca este crecimiento, formaci\u00f3n y maduraci\u00f3n integral y permanente de los presb\u00ed\u00adteros.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que sea necesario \u00abprogramar y llevar acabo un plan de formaci\u00f3n permanente (en todas las dimensiones)\u00bb (PDV 78). Para ello, \u00abfundamental es la responsabilidad del Obispo y, con \u00e9l, la del presb\u00ed\u00adtero. La del Obispo se basa en el hecho de que los presb\u00ed\u00adteros reciben su sacerdocio a trav\u00e9s de \u00e9l, y comparten con \u00e9l la solicitud pastoral por el Pueblo de Dios. El Obispo es el responsable de la formaci\u00f3n permanente, destinada a hacer que todos sus presb\u00ed\u00adteros sean generosamente fieles al don y al ministerio recibido, como el Pueblo de Dios los quiere y tiene el \u00abderecho\u00bb de tenerlos. Esta responsabilidad lleva al Obispo, en comuni\u00f3n con el presbiterio, a hacer un proyecto y establecer un programa, capaces de estructurar la formaci\u00f3n permanente (humana, espiritual, intelectual y pastoral) no como un mero episodio sino como una propuesta sistem\u00e1tica de contenidos, que se desarrolla por etapas y tiene modalidades precisas\u00bb (PDV 79). Para la puesta en pr\u00e1ctica de este plan Pastores dabo vobis adem\u00e1s de insistir en su necesidad, nos indica los fines, los distintos aspectos y dimensiones, los responsables, los momentos, las formas y los medios adecuados, que iremos presentando a lo largo de este art\u00ed\u00adculo.<\/p>\n<p>Se trata de un \u00fanico proceso formativo, comenzado en el Seminario -formaci\u00f3n inicial al sacerdocio- y continuado a lo largo de toda la vida, en un proceso de formaci\u00f3n integral y permanente. Por una parte, estamos hablando de un proceso de crecimiento integral, es decir, en todas las dimensiones: humana, espiritual, intelectual y pastoral. Se trata tambi\u00e9n, por otra parte, de un crecimiento, formaci\u00f3n y maduraci\u00f3n permanente ya que el sacerdote, en el ejercicio diario de su ministerio, se va haciendo cada vez m\u00e1s plenamente como persona, como cristiano y como sacerdote.<\/p>\n<p>De esta forma, la pastoral de los presb\u00ed\u00adteros consiste en todos aquellos servicios de ayuda, tanto personales como estructurales, que promuevan, faciliten y contribuyan a su crecimiento y maduraci\u00f3n integral en todos estos aspectos y en las cuatro dimensiones antes se\u00f1aladas. Y todo ello llevado a cabo de manera arm\u00f3nica y transversal, ya que el sacerdote es una \u00fanica persona, que en la unidad de vida y acci\u00f3n, garantizada por la caridad pastoral, debe crecer integralmente. Estamos hablando, por tanto, de la atenci\u00f3n a un \u00fanico proceso de realizaci\u00f3n personal y existencial con diferentes aspectos y dimensiones: como persona, como cristiano y como sacerdote.<\/p>\n<p>3. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n permanente como persona<br \/>\nEl amor, vivido en el quehacer diario, es el que va dando forma, el que va configurando a toda persona humana hacia su plenitud existencial.<\/p>\n<p>De esta manera, el ejercicio del ministerio, realizado con amor, por la vida de la Iglesia y del mundo, es decir, vivido en la caridad pastoral, ha de conducir al sacerdote hacia su plenitud existencial, su realizaci\u00f3n plena como hombre. Crecimiento y maduraci\u00f3n que, como toda persona, se debe de ir realizando d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, en un \u00abcontinuum\u00bb. Desde que nace hasta que muere la persona se va haciendo, se va \u00abformando\u00bb cada vez m\u00e1s plenamente; va \u00absiendo\u00bb y \u00abllegando a ser\u00bb m\u00e1s plenamente lo que estaba llamada a ser. Para el sacerdote, su \u00abhacer\u00bb diario, es decir, el ejercicio del ministerio, vivido con amor, ha de ser el medio privilegiado para vivir su proceso de realizaci\u00f3n personal, que constituye el camino gozoso hacia su plenitud existencial.<\/p>\n<p>El servicio de atenci\u00f3n a los sacerdotes hacia esta realizaci\u00f3n personal, que se especificar\u00e1 m\u00e1s detenidamente cuando presentemos el crecimiento en cada una de las dimensiones, ha de consistir en estimularles y en ayudarles a vivir su ministerio con el talante y con las condiciones adecuadas de forma que facilite este proceso de maduraci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>Pero no se trata solamente de que el ejercicio del ministerio conduzca y favorezca este crecimiento personal sino que tambi\u00e9n, por otra parte, se estimule y ayude al sacerdote a crecer como persona para servir mejor como pastor. Es decir, tambi\u00e9n el sacerdote ha de encontrar apoyo para crecer en todas aquellas actitudes y cualidades humanas dignas de aquel que representa a Jesucristo, aquel que es ante el pueblo signo visible, imagen viva y transparente de Jes\u00fas, el hombre pleno, modelo de humanidad. Por eso, \u00aben \u00e9l se esperan ver virtudes como la fidelidad, la coherencia, la sabidur\u00ed\u00ada, la acogida de todos, la afabilidad, la firmeza doctrinal en las cosas esenciales, la libertad sobre los puntos de vista subjetivos, el desprendimiento personal, la paciencia, el gusto por el esfuerzo diario, la confianza en la acci\u00f3n escondida de la gracia que se manifiesta en los sencillos y en los pobres (cf. Tit 1, 7-8)\u00bb (PDV 26).<\/p>\n<p>Por otra parte, el sacerdote ha de ser ayudado a vivir en la din\u00e1mica de encontrar siempre en Dios el \u00faltimo fundamento de su existencia ya que \u00e9l como \u00abtodo hombre, creado por Dios y redimido con la sangre de Cristo, est\u00e1 llamado a ser regenerado \u00abpor el agua y el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (cf. Jn 3, 5) y a ser \u00abhijo en el Hijo\u00bb (PDV 45). El, como todo hombre, tiene que vivenciar como propia esta vocaci\u00f3n religiosa humana, constitutiva de su ser como persona, pues \u00aben este designio eficaz de Dios est\u00e1 el fundamento de la dimensi\u00f3n constitutivamente religiosa del ser humano, intuida y reconocida tambi\u00e9n por la simple raz\u00f3n: el hombre est\u00e1 abierto a lo transcendente, a lo absoluto; posee un coraz\u00f3n que est\u00e1 inquieto hasta que no descanse en el Se\u00f1or\u00bb (PDV 45).<\/p>\n<p>4. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n permanente como cristiano<br \/>\nEs cierto que el sacramento del Orden, como sacramento propio y espec\u00ed\u00adfico del sacerdote, constituye una vocaci\u00f3n \u00abespec\u00ed\u00adfica\u00bb a la santidad, como veremos a continuaci\u00f3n. Pero el Concilio y PDV nos recuerdan tambi\u00e9n, y ante todo, la \u00abcom\u00fan\u00bb vocaci\u00f3n a la santidad. \u00abEsta santidad se fundamenta en el Bautismo, que caracteriza al presb\u00ed\u00adtero como un \u00abfiel\u00bb (Christifideles), como un \u00abhermano entre hermanos\u00bb, inserto y unido al Pueblo de Dios, con el gozo de compartir los dones de la salvaci\u00f3n (cf. Ef 4, 4-6) y en el esfuerzo com\u00fan de caminar \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, siguiendo al \u00fanico Maestro y Se\u00f1or. Recordemos la c\u00e9lebre frase de San Agust\u00ed\u00adn: \u00abPara vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano. Aquel es un nombre de oficio recibido, \u00e9ste es un nombre de gracia; aqu\u00e9l es un nombre de peligro, \u00e9ste de salvaci\u00f3n\u00bb (PDV 20). As\u00ed\u00ad pues para el sacerdote, como fiel cristiano, tambi\u00e9n son v\u00e1lidas las palabras del Papa cuando invita a todos a vivir \u00abla formaci\u00f3n cristiana como \u00abun continuo proceso personal de maduraci\u00f3n en la fe y de configuraci\u00f3n con Cristo, seg\u00fan la voluntad del Padre, con la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (ChFL 57). El Papa habla de un proceso que se va desarrollando en el tiempo, en un crecimiento continuo de transformaci\u00f3n en Cristo. De nuevo nos lo recuerda cuando nos dice que \u00abla formaci\u00f3n espiritual ha de ocupar un puesto privilegiado en la vida de cada uno, llamado como est\u00e1 a crecer ininterrumpidamente en la intimidad con Jes\u00fas, en la conformidad con la voluntad del Padre, en la entrega a los hermanos en la caridad y en la justicia\u00bb (ChFL 60).<\/p>\n<p>En este sentido el sacerdote necesita ser ayudado a desarrollar este crecimiento como cristiano, como oyente de la Palabra, como fiel disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, como hombre de intimidad con el Se\u00f1or, como hombre de Dios, como hombre de la caridad, etc. Crecimiento exigido mucho m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en virtud de su ordenaci\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n<p>5. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n permanente como sacerdote<br \/>\nHemos se\u00f1alado anteriormente que el sacerdote tiene una espiritualidad \u00abespec\u00ed\u00adfica\u00bb, en virtud del sacramento del Orden. \u00abCon la misma claridad el texto conciliar habla de una vocaci\u00f3n \u00abespec\u00ed\u00adfica\u00bb a la santidad, y m\u00e1s precisamente de una vocaci\u00f3n que se basa en el sacramento del Orden, como sacramento propio y espec\u00ed\u00adfico del sacerdote, en virtud pues de una nueva consagraci\u00f3n a Dios mediante la ordenaci\u00f3n. A esta vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica alude tambi\u00e9n San Agust\u00ed\u00adn, el cual, a la afirmaci\u00f3n \u00abPara vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano\u00bb, a\u00f1ade esta otra: \u00abSiendo, pues, para m\u00ed\u00ad causa del mayor gozo el haber sido rescatado con vosotros, que el haber sido puesto a la cabeza -siguiendo el mandato del Se\u00f1or- me dedicar\u00e9 con el mayor empe\u00f1o a serviros, para no ser ingrato a quien me ha rescatado con aquel precio que me ha hecho ser vuestro consiervo\u00bb.<\/p>\n<p>El texto del Concilio va m\u00e1s all\u00e1 se\u00f1alando algunos elementos necesarios para definir el contenido de la \u00abespecificidad\u00bb de la vida espiritual de los presb\u00ed\u00adteros. Son \u00e9stos elementos que se refieren a la \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb propia de los presb\u00ed\u00adteros, que los configura con Jesucristo Cabeza y Pastor de la Iglesia; los configura con la \u00abmisi\u00f3n\u00bb o ministerio t\u00ed\u00adpico de los mismos presb\u00ed\u00adteros, la cual los capacita y compromete para ser \u00abinstrumentos vivos de Cristo Sacerdote eterno\u00bb y para actuar \u00abpersonificando a Cristo mismo\u00bb; los configura en su \u00abvida\u00bb entera, llamada a manifestar y testimoniar de manera original el \u00abradicalismo evang\u00e9lico\u00bb (PDV 20). Se trata pues de una configuraci\u00f3n con Jesucristo, \u00abCabeza y Pastor, Siervo y Esposo de la Iglesia\u00bb (PDV 23) y \u00abel principio interior, la virtud que anima y gu\u00ed\u00ada la vida espiritual del presb\u00ed\u00adtero en cuanto configurado con Cristo Cabeza y Pastor es la caridad pastoral, participaci\u00f3n de la misma caridad pastoral de Jesucristo\u00bb (PDV 23).<\/p>\n<p>Esta cada vez m\u00e1s estrecha y n\u00ed\u00adtida configuraci\u00f3n con Cristo constituye un camino a seguir, una meta a alcanzar que se va realizando en el ejercicio del ministerio: \u00abtodos reciben el Esp\u00ed\u00adritu como don y llamada a la santificaci\u00f3n en el cumplimiento de la misi\u00f3n y a trav\u00e9s de ella. Existe por tanto una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre la vida espiritual del presb\u00ed\u00adtero y el ejercicio de su ministerio, descrita as\u00ed\u00ad por el Concilio: \u00abal ejercer el ministerio del Esp\u00ed\u00adritu y de la justicia (cf. 2Cor 3, 8-9), (los presb\u00ed\u00adteros) si son d\u00f3ciles al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que los vivifica y gu\u00ed\u00ada, se afirman en la vida del esp\u00ed\u00adritu. Ya que por las mismas acciones sagradas de cada d\u00ed\u00ada, como por todo su ministerio, que ejercen unidos con el Obispo y los presb\u00ed\u00adteros, ellos mismos se ordenan a la perfecci\u00f3n de vida. Por otra parte, la santidad misma de los presb\u00ed\u00adteros contribuye en gran manera al ejercicio fructuoso del propio ministerio\u00bb (PDV 24). Al mismo tiempo \u00abla relaci\u00f3n entre la vida espiritual y el ejercicio del ministerio sacerdotal puede encontrar su explicaci\u00f3n tambi\u00e9n a partir de la caridad pastoral otorgada por el sacramento del Orden. El ministerio del sacerdote, precisamente porque es una participaci\u00f3n del ministerio salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo Cabeza y Pastor, expresa y revive su caridad pastoral, que es a la vez fuente y esp\u00ed\u00adritu de su servicio y del don de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (PDV 24).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el ejercicio del ministerio, vivido con la misma caridad pastoral de Jesucristo, va madurando al sacerdote, va formando en \u00e9l la imagen cada vez m\u00e1s viva de Cristo, y hace que se vaya configurando, en un proceso siempre vivo y din\u00e1mico, con Cristo, Cabeza y Pastor, Siervo y Esposo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Este dinamismo de la vida sacerdotal ya qued\u00f3 expresado el d\u00ed\u00ada de la ordenaci\u00f3n. El Obispo preguntaba si se estaba dispuesto a recorrer este camino de configuraci\u00f3n con Cristo de esta manera: \u00ab\u00bfQuer\u00e9is uniros cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s a Cristo?\u00bb. Y, despu\u00e9s de que el elegido manifestara su asentimiento, el Obispo le indicaba que ser\u00ed\u00ada Dios el protagonista de este proceso de configuraci\u00f3n con Cristo vivido d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada con estas palabras: \u00abDios, que comenz\u00f3 en ti la obra buena, \u00e9l mismo la lleve a t\u00e9rmino\u00bb. Esa obra buena comenz\u00f3 el d\u00ed\u00ada de su creaci\u00f3n, sigui\u00f3 el d\u00ed\u00ada de su elecci\u00f3n bautismal, continu\u00f3 con su elecci\u00f3n sacerdotal -vocaci\u00f3n al sacerdocio-y se actualiza permanentemente en la vocaci\u00f3n constante -vocaci\u00f3n en el ministerio- que Dios va haciendo a lo largo de toda su vida para que se plenifique totalmente como hombre y como sacerdote hasta llegar a la meta eterna. Y el itinerario a recorrer para llegar a ella es Cristo crucificado. De ah\u00ed\u00ad que al recibir la patena con el pan y el c\u00e1liz con el vino el Obispo le indique el camino y el proceso a seguir: \u00abConsidera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Se\u00f1or\u00bb (Ritual de Ordenes). Con estas palabras el Obispo expresa la din\u00e1mica existencial que arranca del sacramento del Orden.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, por una parte, en la ordenaci\u00f3n termina un proceso formativo integral e inicial que preparaba al sacerdocio. Ahora, con la ordenaci\u00f3n, comienza un proceso de maduraci\u00f3n y crecimiento integral y permanente donde el sacerdote se va configurando cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s con Cristo Cabeza y Pastor, Siervo y Esposo de la Iglesia y de la humanidad, siendo por tanto, cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s fiel reflejo, m\u00e1s sacramento, m\u00e1s transparencia viva de su presencia y acci\u00f3n entre nosotros.<\/p>\n<p>Y es el mismo ejercicio del ministerio, si se hace bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, el que sit\u00faa en esta din\u00e1mica de crecimiento y de maduraci\u00f3n interior y pastoral. En este sentido, se podr\u00ed\u00ada decir que el presb\u00ed\u00adtero va \u00abpresbiter\u00e1ndose\u00bb en el d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada de su ministerio, pues va configur\u00e1ndose a Cristo, va haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s realidad en \u00e9l las palabras del Ap\u00f3stol \u00abya no vivo yo sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20).<\/p>\n<p>La ayuda personal y estructural a los sacerdotes ha de ir encaminada, por tanto, a favorecer este proceso permanente de maduraci\u00f3n y crecimiento integral -como personas, como cristianos y como sacerdotes-, y todo ello entendido como aspectos de un \u00fanico proceso de realizaci\u00f3n personal. De esta forma, la finalidad de este servicio a los sacerdotes a su formaci\u00f3n integral y permanente \u00abdebe ser el mantener vivo un proceso general e integral de continua maduraci\u00f3n, mediante la profundizaci\u00f3n, tanto de los diversos aspectos de la formaci\u00f3n -humana, espiritual, intelectual y pastoral-, como de su espec\u00ed\u00adfica orientaci\u00f3n vital e \u00ed\u00adntima, a partir de la caridad pastoral y en relaci\u00f3n con ella\u00bb (PDV 71).<\/p>\n<p>6. Est\u00ed\u00admulo y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n pastoral permanente del presb\u00ed\u00adtero<br \/>\n\u00abOs dar\u00e9 pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n\u00bb (Jer 3,15) promete Dios a su pueblo. Los sacerdotes, como colaboradores de los obispos, han recibido la misma misi\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abel gran Pastor de las ovejas\u00bb (Heb 13,20). A ellos les encomienda el Se\u00f1or hoy la misi\u00f3n de animar la nueva evangelizaci\u00f3n de esta humanidad. As\u00ed\u00ad, son empujados por el Esp\u00ed\u00adritu para que mediante la caridad pastoral evangelicen a esta sociedad de forma actual, cre\u00ed\u00adble y eficaz.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n permanente en esta dimensi\u00f3n pastoral mantendr\u00e1 al sacerdote en esta \u00abtensi\u00f3n misionera\u00bb, en permanente escucha del Esp\u00ed\u00adritu que gu\u00ed\u00ada a su Iglesia en la extensi\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n<p>a) Finalidad y objetivos de la formaci\u00f3n pastoral<br \/>\nLa Formaci\u00f3n pastoral ha de proponerse, a trav\u00e9s de las distintas modalidades que se puedan ofrecer, los siguientes objetivos: 1) Ayudar a que el presb\u00ed\u00adtero vaya configur\u00e1ndose progresivamente como imagen transparente y viva de Jes\u00fas Buen Pastor. Para ello ha de ir creciendo y asimilando en el ejercicio de la caridad pastoral aquellas actitudes de Jes\u00fas, Pastor de su Iglesia y de la humanidad. De esta forma el presb\u00ed\u00adtero ir\u00e1 creciendo en la sensibilidad del pastor, que lo capacite para asumir responsabilidades, sopesar problemas, establecer prioridades, elegir medios adecuados de soluci\u00f3n desde la fe y seg\u00fan las exigencias de la pastoral (cf. PDV, 58). Sensibilidad pastoral que lo empuje a un mejor conocimiento de la situaci\u00f3n de los hombres a quienes es enviado, al discernimiento del Esp\u00ed\u00adritu en las circunstancias hist\u00f3ricas, a la b\u00fasqueda de m\u00e9todos y formas m\u00e1s adecuados para ejercer hoy el ministerio (PDV, 72); 2) Ayudar a buscar y vivir una pastoral actual, cre\u00ed\u00adble y eficaz. Se trata de que el sacerdote, a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n permanente pastoral, vaya conectando con aquellos signos evangelizadores de Jesucristo y los Ap\u00f3stoles, que garantizan y certifican a los enviados por Dios en medio de su pueblo para apacentar el reba\u00f1o. De esta forma su misi\u00f3n ser\u00e1 siempre actual, cre\u00ed\u00adble y eficaz; 3) Aprender a crecer como pastores en un nuevo estilo ministerial de evangelizaci\u00f3n que ayude a la instauraci\u00f3n y extensi\u00f3n del Reino de Dios.Ante el desaf\u00ed\u00ado de una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, se impone un tipo de formaci\u00f3n que entra\u00f1e la radicalidad evang\u00e9lica, descubran a Cristo como el Se\u00f1or de esta Historia, busquen los modos de hacer evidente y atractiva la Buena Noticia para este mundo de hoy y faciliten el encuentro con la justicia y la pobreza.<\/p>\n<p>Por ello, la Formaci\u00f3n pastoral pondr\u00e1 en com\u00fan las experiencias pastorales y evangelizadoras que se est\u00e9n realizando y ser\u00e1 foro para intercambio de proyectos y de acciones y acoger\u00e1 los logros y los intentos de una Iglesia en la frontera de la misi\u00f3n; ser\u00e1 ocasi\u00f3n de descubrir los recursos que cada edad y cada experiencia tienen para poder vivir un nuevo proyecto ministerial actualizado, as\u00ed\u00ad como de aquilatar m\u00e1s los proyectos y las acciones que se lleven a cabo comunitariamente (di\u00f3cesis, arciprestazgo, sector&#8230;) y facilitar\u00e1 avanzar en mini-especializaciones en la dedicaci\u00f3n pastoral, cada vez m\u00e1s necesarias.<\/p>\n<p>Otros fines de la formaci\u00f3n pastoral pueden ser los siguientes: 1) Profundizar en el an\u00e1lisis de los problemas y de las posibilidades evangelizadoras que el actual contexto socio-cultural plantea a la fe cristiana eclesial, para deducir con efectividad conclusiones y programaciones de pastoral evangelizadora. Aprender a objetivar las situaciones seg\u00fan sus verdaderas causas sociales, culturales y personales, y a saber leerlas a la luz de la fe y de la esperanza que nos testimonia la Historia de la Salvaci\u00f3n; 2) Promover la b\u00fasqueda de nuevos modos de acogida, aproximaci\u00f3n personal, di\u00e1logo pastoral y m\u00e9todos de \u00abnueva apolog\u00e9tica\u00bb, como medios de evangelizaci\u00f3n; 3) Adiestrar para poder presidir comunidades maduras yen la gu\u00ed\u00ada pedag\u00f3gica de los grupos cristianos hacia esa madurez, mediante nuestro servicio a la Palabra, a los Sacramentos y a la comuni\u00f3n de las personas y grupos; 4) Educar para compartir corresponsablemente la misi\u00f3n con presb\u00ed\u00adteros, religiosos\/as y seglares en la pastoral de conjunto y para acompa\u00f1ar individual y asociadamente al laicado en sus compromisos seculares; 5) Avanzar en la catequesis misionera y en la pedagog\u00ed\u00ada evangelizadora de la religiosidad popular; 6) Progresar en el acercamiento de grupos y comunidades eclesiales hacia el compromiso con los pobres, hacia los pa\u00ed\u00adses del Tercer Mundo y hacia iniciativas de reconciliaci\u00f3n social; 7) Apoyar y animar nuevos compromisos misioneros entre los sacerdotes.<\/p>\n<p>De todo lo expuesto hasta aqu\u00ed\u00ad se deduce que la formaci\u00f3n pastoral no puede reducirse a un simple aprendizaje, dirigido a familiarizarse con una t\u00e9cnica pastoral, sino que es fundamentalmente un modo de ser y de estar entre los hombres y con los hombres, que le lleva a actualizar los sentimientos y actitudes de Cristo buen Pastor: \u00abtened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo\u00bb (Flp 2, 5). La formaci\u00f3n pastoral ha de ayudar a que el sacerdote, fundado siempre en claras motivaciones de fe y de exigencia evangelizadora, salga al encuentro de los hermanos para llevar a cabo la misma misi\u00f3n de Cristo. La formaci\u00f3n pastoral se desarrolla, pues, mediante la reflexi\u00f3n madura y la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de criterios y decisiones tomadas a la luz de la caridad pastoral.<\/p>\n<p>b) Contenidos de la formaci\u00f3n pastoral<br \/>\nPor todo ello, adem\u00e1s del asesoramiento personal y el acompa\u00f1amiento pastoral por parte del Obispo y de los colaboradores designados al afecto, se requiere una profundizaci\u00f3n en aspectos b\u00e1sicos de formaci\u00f3n pastoral, entre los que hay que destacar los siguientes: 1) Fundamentos b\u00ed\u00adblicos y magisteriales de la pastoral; 2) An\u00e1lisis evang\u00e9lico de la sociedad actual; 3) El discernimiento evang\u00e9lico y la planificaci\u00f3n pastoral; la programaci\u00f3n pastoral; concepto de evangelizaci\u00f3n misionera y sus contenidos fundamentales; 4) La estructura sacramental de la Iglesia y su hacer evangelizador; 5) La diacon\u00ed\u00ada evangelizadora en un mundo injusto y desigual: el servicio a los pobres; 6) La doctrina social de la Iglesia; 7) La ministerialidad eclesial y el ministerio ordenado; 8) La pastoral catequ\u00e9tica; 9) La iniciaci\u00f3n cristiana; 10) La pastoral sacramental y lit\u00fargica; 10) C\u00f3mo establecer y acompa\u00f1ar pastoralmente a comunidades cristianas maduras; 11) Promoci\u00f3n, formaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento de los laicos; 12) La presidencia de los arciprestazgos; 13) El acompa\u00f1amiento a los agentes de pastoral de los diversos sectores; 14) El uso pastoral de los Medios de comunicaci\u00f3n social, etc.<\/p>\n<p>c) En conclusi\u00f3n<br \/>\nAl comienzo de este art\u00ed\u00adculo recordaba que la atenci\u00f3n y ayuda al crecimiento y maduraci\u00f3n integral de los presb\u00ed\u00adteros era calificada por el Santo Padre como tarea de m\u00e1xima importancia para el futuro de la Iglesia y de la evangelizaci\u00f3n. Despu\u00e9s de este recorrido, que ha querido poner de manifiesto las dimensiones, formas y responsables de esta urgente pastoral de los presb\u00ed\u00adteros, s\u00f3lo me queda volver a dejar la palabra al Santo Padre que exhorta a todos para que ninguna circunstancia ni dificultad impida esta ayuda al crecimiento, formaci\u00f3n y maduraci\u00f3n integral y permanente de los presb\u00ed\u00adteros.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, nos dice: \u00abLas condiciones en las que, con frecuencia y en muchos lugares, se desarrolla actualmente el ministerio de los presb\u00ed\u00adteros no hacen f\u00e1cil un compromiso serio de formaci\u00f3n: el multiplicarse de tareas y servicios; la complejidad de la vida humana en general y de las comunidades cristianas en particular; el activismo y el ajetreo t\u00ed\u00adpico de tantos sectores de nuestra sociedad, privan con frecuencia a los sacerdotes del tiempo y energ\u00ed\u00adas indispensables para \u00abvelar por s\u00ed\u00ad mismos\u00bb (cf. 1Tim 4,16).<\/p>\n<p>Esto ha de hacer crecer en todos la responsabilidad para que se superen las dificultades, e incluso que \u00e9stas sean un reto para programar y llevar a cabo un plan de formaci\u00f3n permanente, que responda de modo adecuado a la grandeza del don de Dios y a la gravedad de las expectativas y exigencias de nuestro tiempo\u00bb (PDV 78).<\/p>\n<p>Por eso insiste el Papa: \u00abEs responsabilidad de cada sacerdote, de su obispo y de la propia comunidad eclesial a la que sirve, procurar los medios necesarios para poder dedicar parte del tiempo a la formaci\u00f3n en los diversos campos durante toda la vida, sin que este importante deber se vea impedido por las diversas y numerosas actividades que la vida pastoral conlleva ni por los compromisos que configuran la misi\u00f3n sacerdotal\u00bb (Juan Pablo II a los Obispos espa\u00f1oles en su Visita \u00abad limina\u00bb, 29-9-97 (Ecclesia, 2.862, 1997, 2).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Sacerdotes, d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, Madrid 1995. La Formaci\u00f3n Humana de los sacerdotes seg\u00fan \u00abPastores daba vobis\u00bb, Madrid 1994. La Formaci\u00f3n espiritual de los sacerdotes seg\u00fan \u00abPastores dabo vobis\u00bb, Madrid, 1995. La Formaci\u00f3n Espiritual de los sacerdotes seg\u00fan \u00abPastores daba vobis\u00bb, Madrid 1996. La Formaci\u00f3n Intelectual de los sacerdotes seg\u00fan \u00abPastores dabo vobis\u00bb, Madrid 1996. Plan de Formaci\u00f3n permanente integral. Proyecto de las Delegaciones para el clero de Andaluc\u00ed\u00ada. 2000. Fco. JAVIER DIAZ LoRITE, San luan de \u00ed\u0081vila y \u00abPastores dabo vobis\u00bb. Actas del Congreso Internacional \u00abEl Maestro \u00ed\u0081vila\u00bb, Madrid 2001.<\/p>\n<p>Fco. Javier D\u00ed\u00adaz Lorite<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se llaman presb\u00ed\u00adteros a los que han recibido el sacramento del Orden en segundo grado, es decir, despu\u00e9s del diaconado y antes del episcopado. Comunmente desde el siglo III, tambi\u00e9n se llaman sacerdotes, aunque este t\u00ed\u00adtulo se refiere conjuntamente a presb\u00ed\u00adteros y obispos por el hecho de presidir el sacrificio de la Eucarist\u00ed\u00ada. 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