{"id":15375,"date":"2016-02-05T10:02:06","date_gmt":"2016-02-05T15:02:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiones\/"},"modified":"2016-02-05T10:02:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:02:06","slug":"religiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiones\/","title":{"rendered":"RELIGIONES"},"content":{"rendered":"<p>Una Providencia universal de un mismo Dios<\/p>\n<p>\tLa diversidad de religiones es debida a las diversas perspectivas de enfocar la relaci\u00f3n del hombre con Dios, especialmente debido a las manifestaciones culturales condicionadas a la psicolog\u00ed\u00ada, historia y sociolog\u00ed\u00ada. En realidad toda religi\u00f3n busca la verdad, el bien y la belleza, para dar sentido a la vida, aunque con las luces no faltan sombras, limitaciones, defectos y errores. El modo peculiar de relacionarse con Dios o la trascendencia repercutir\u00e1 en los conceptos sobre el hombre y la creaci\u00f3n. Esos mismos conceptos o intuiciones originar\u00e1n otros tantos modos de concebir y practicar la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLas diversas religiones han ido naciendo en los diversos pueblos y culturas bajo la acci\u00f3n providencial del mismo Dios, a veces por medio de personas dotadas de una fuerte experiencia religiosa. \u00abYa desde la antig\u00fcedad y hasta nuestros d\u00ed\u00adas se encuen\u00c2\u00actra en los diversos pueblos una cierta percepci\u00f3n de aquella fuerza misteriosa que se halla presente en la marcha de las cosas y en los acontecimientos de la vida humana y a veces tambi\u00e9n el reconocimiento de la Suma Divinidad e incluso del Padre. Esta percepci\u00f3n y conocimiento penetra toda su vida con \u00ed\u00adntimo sentido religioso. Las religiones, al tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nocio\u00c2\u00acnes m\u00e1s precisas y con un lenguaje m\u00e1s elaborado\u00bb (NAe 2).<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n las religiones no cristianas son \u00abexpresi\u00f3n viviente del alma de vastos grupos humanos. Llevan en s\u00ed\u00ad mismas el eco de milenios a la b\u00fasqueda de Dios; b\u00fasqueda incompleta pero hecho frecuentemente con sinceridad y rectitud de coraz\u00f3n. Poseen un impresionante patrimonio de textos profundamente religiosos. Han ense\u00f1ado a generaciones de personas a orar\u00bb (EN 53). De ellas se puede decir que contienen \u00absemillas del Verbo\u00bb\u00bb y constituyen una aut\u00e9ntica \u00abpreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb (cfr. AG 11,18; RMi 28).<\/p>\n<p>\tEncuentro actual entre las religiones<\/p>\n<p>\tEn encuentro entre todas las religiones es un fen\u00f3meno de nuestro tiempo, debido a las migraciones, relaciones sociales, medios de comunicaci\u00f3n, etc. Se vislumbra una sociedad mundial concentrada en grandes ciudades cosmopolitas, interreligiosas, interculturales, interraciales e interling\u00fc\u00ed\u00adsticas (cfr. RMi 37). En esta situaci\u00f3n, todo creyente deber\u00ed\u00ada estar preparado para afirmar y vivir su propia fe, apreciando, al mismo tiempo, los valores religiosos de los dem\u00e1s, que tambi\u00e9n proceden del mismo y \u00fanico Dios.<\/p>\n<p>\tEl encuentro con el cristianismo es tambi\u00e9n un cuestionamiento de la vida de los creyentes, puesto que est\u00e1n llamados a presentar la novedad cristiana del Hijo de Dios hecho hombre, que no ha venido para abolir, sino para llevar todo a su \u00abcumplimiento\u00bb (Mt 5,17). Por esto, la actitud cristiana de anuncio y di\u00e1logo \u00abno rechaza nada de lo que en estas reli-giones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por m\u00e1s que discrepen en mucho de lo que ella profesa y ense\u00f1a, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligaci\u00f3n de anunciar constante\u00c2\u00ac\u00c2\u00acmente a Cristo, que es \u00abel Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcili\u00f3 consigo todas las cosas\u00bb (NAe 2).<\/p>\n<p>\tJesucristo y las religiones<\/p>\n<p>\tEn Jesucristo, el Verbo Encarnado, Dios se manifiesta de modo definitivo, trascendiendo culturas y \u00e9pocas diversas, asumiendo la preparaci\u00f3n evang\u00e9lica que ya existe en la humanidad desde la primera revelaci\u00f3n hecha por Dios a Ad\u00e1n, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s. El cristianismo aporta la respuesta definitiva a las religiones monote\u00ed\u00adstas y prof\u00e9ticas (hebra\u00ed\u00adsmo, islam, etc.), que quieren encontrar a Dios en los acontecimientos, interpret\u00e1ndolos con la palabra divina (la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb). Y es tambi\u00e9n la respuesta a las religiones \u00abm\u00ed\u00adsticas\u00bb, que buscan a Dios (o al Absoluto) en el fondo del coraz\u00f3n humano. \u00abDios, cre\u00e1ndolo todo y conserv\u00e1ndolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de s\u00ed\u00ad en las cosas creadas, y, querien\u00c2\u00acdo abrir el camino de la salvaci\u00f3n sobrenatural, se manifest\u00f3, adem\u00e1s, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio&#8230;. En su tiempo llam\u00f3 a Abrah\u00e1n para hacerlo padre de una gran pueblo, al que luego instruy\u00f3 por los Patriarcas, por Mois\u00e9s y por los Profetas para que lo reconocieran Dios \u00fanico, vivo y verdadero, Padre providente y justo juez, y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a trav\u00e9s de los siglos, fue preparando el camino del Evangelio\u00bb (DV 3).<\/p>\n<p>Referencias Budismo, di\u00e1logo interreligioso, hebra\u00ed\u00adsmo, hindu\u00ed\u00adsmo, inculturaci\u00f3n, islam, religi\u00f3n, religiones tradicionales, semillas del Verbo, sinto\u00ed\u00adsmo, etc.<\/p>\n<p>Lectura de documentos NAe; LG 16; AG 12, 26; EN 53; CEC 839-845.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV. (P. POUPARD), Grande diccionario de las Religiones (Barcelona, Herder, 1987); AA.VV., El mundo de las Religiones (Estella, Verbo Divino, 1985); AA.VV., Religi\u00f3n y religiones, en Vaticano II, Balance y perspectivas (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1989) 903-1019; C.J. BLEEKER, G. WIDENGREN, Manual de historia de las religiones (Madrid, Cristiandad, 1973); (Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional), El cristianismo y las religiones (Roma 1997); H. DESROCHES, El hombre y sus religiones. Ciencias humanas y conciencia religiosa (Estella, Verbo Divino, 1975); M. DHAVAMONY, Teologia delle religioni (Cinisello Balsamo, San Paolo, 1997); J. DUPUIS, Jesucristo al encuentro de las religiones (Madrid, Paulinas, 1991); M. ELIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas (Madrid, 1978-1980); J. ESQUERDA BIFET, El cristianismo y las religiones de los pueblos ( BAC, Madrid, 1997); V. HERNANDEZ CATALA, La expresi\u00f3n de lo divino en las religiones no cristianas ( BAC, Madrid, 1972); F. K\u00d6NIG, Cristo y las religiones de la tierra. Manual de historia de la religi\u00f3n ( BAC, Madrid, 1960-1961); J. MARTIN VELASCO, Dios en la historia de las religiones (Madrid 1987); P. MEINHOLD, Manuale delle Religioni (Brescia, Queriniana, 1986); H.Ch. PUECH, Historia de las religiones (Madrid, Siglo XXI, 1978-1981); P. RODRIGUEZ PANIZO, La religi\u00f3n y las religiones una aproximaci\u00f3n fenomonol\u00f3gica Revista Espa\u00f1ola de Teolog\u00ed\u00ada 54 (1994) 389-412; A. SAMUEL, Para comprender las religiones de nuestro tiempo (Estella, Verbo Divino, 1994); P. TACCHI VENTURI, Historia de las religiones (Barcelona, G. Gili, 1967); A. TORRES, El di\u00e1logo de las religiones (Santander, Sal Terrae, 1992); G. WIDENGREN, Fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (Madrid, Cristiandad, 1976); X. ZUBIRI, El problema filos\u00f3fico de la historia de las religiones (Madrid 1993).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Las religiones son una extraordinaria fuerza de paz. Cuando apuran su experiencia genuina, se revelan capaces de di\u00e1logo, de escucha mutua, capaces de favorecer la fraternidad entre los hombres y de contribuir a la superaci\u00f3n de las barreras que los separan.  Como muestra la Sagrada Escritura en la historia de Jos\u00e9, cuando los hijos de Jacob fueron encontrados y reconocidos como hermanos por aquel que hab\u00ed\u00adan pretendido matar, ya no quedaba sitio para el odio, sino para el arrepentimiento y el perd\u00f3n. Cuando se toma verdaderamente conciencia de un Padre com\u00fan, se ponen las premisas para un abrazo fraternal.  En los procesos de pacificaci\u00f3n que est\u00e1n actualmente en marcha en distintas partes del mundo, las grandes religiones pueden y deben llevar a cabo una importante tarea: la de tender puentes entre las personas y entre los pueblos. Su fuerza es d\u00e9bil, no tiene nada que ver con la fuerza de las armas o de los sistemas econ\u00f3micos.    Es una fuerza que transforma al hombre desde dentro para convertirlo en imitador de Dios, justo y misericordioso. Una fuerza que no procede de los hombres, sino que viene de lo alto.  Las religiones, en su pobreza, tienen la riqueza de una aspiraci\u00f3n universal. Precisamente por ser d\u00e9biles, no tienen que inspirar miedo a nadie, sino poder hablar a todos con rostro y coraz\u00f3n de amigo. Su fuerza consiste en que ellas, si son fieles a su vocaci\u00f3n original y a sus fundadores, est\u00e1n exentas de los grandes intereses que dominan las sociedades humanas. Su fuerza no viene del hombre, sino de Dios.  La tierra de los hombres, en la que vivimos, est\u00e1 llena de sufrimientos, injusticias, abusos. Es un espacio geogr\u00e1fico disputado, en el que las dificultades para la convivencia son muchas: pol\u00ed\u00adticas, \u00e9tnicas, religiosas. Es un planeta que se est\u00e1 estropeando, cuyo equilibrio se ve cada vez m\u00e1s comprometido por el derroche de los recursos naturales y la contaminaci\u00f3n. La tierra de los hombres es pesada, y parece velar la visi\u00f3n del cielo.  Ahora bien, es desde esta tierra envuelta en la niebla, de donde suben las invocaciones a Dios, y hacia ella baja un haz de luz procedente de lo alto. Las religiones son estos haces de luz. Las religiones purifican la tierra, la hacen ser m\u00e1s ligera, m\u00e1s dulce, m\u00e1s habitable, proporcionan a los que ten\u00ed\u00adan la cara marcada por la angustia, la neurosis y el luto, la fuerza de mirar hacia arriba y de esperar.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una Providencia universal de un mismo Dios La diversidad de religiones es debida a las diversas perspectivas de enfocar la relaci\u00f3n del hombre con Dios, especialmente debido a las manifestaciones culturales condicionadas a la psicolog\u00ed\u00ada, historia y sociolog\u00ed\u00ada. 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